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No existen niños difíciles


TÍTULO ORIGINAL EN ALEMÁN: Schwierige Kinder gibt es nicht © Verlag Freies Geistesleben Stuttgart, Alemania

Autor: Henning Köhler No existen niños difíciles. Alegato para la transformación del pensar pedagógico / Köhler Henning. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Dorothea, 2016. p. 188, 21 x 14

Traducción: Dora E. Kreizer Revisión: Dr. Raúl Pardo

ISBN 978-987-3735-10-3

1. Antropología de la Educación. I. Kreizer, Dora E., trad. II. Título.

CDD 306.43

Arte de tapa: © Lais Scheerens Fotografía

© Reservados todos los derechos a favor de Editorial Dorothea

Hecho el depósito que marca la ley 11.723

Prohibida la reproducción total o parcial de este libro, su tratamiento informático o su transmisión por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopiadora, por registro u otros medios, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright.

Editorial Dorothea www.editorialdorothea.com.ar


Henning Köhler

No existen niños difíciles Alegato para la transformación del pensar pedagógico


Dedico este libro a Hans MĂźller-Wiedemann


Índice Prefacio a la presente edición ............................................. 9 A modo de introducción .....................................................13 Parte I. No existen niños difíciles 1. “Educación” – ¿El final de un gran proyecto?.............. 17 2. En cuanto a psico-detectives y mecánicos pedagógicos.............................................. 25 3. Una pedagogía del corazón........................................... 35 4. La mirada que valora. O, por qué los padres son iniciados.............................. 43 5. El arte de educar − ¿De qué se trata??........................ 55 6. La infancia, ¿se está extinguiendo??............................ 65 7. El futuro de la infancia y el futuro de la Tierra............. 83 Parte II. Lo proverbial en el despliegue de la idea de la infancia 1. La idea de la infancia, un factor cultural...................... 91 2. ¿Personas o ciruelas?...................................................... 95 3. El educador se sobre-valora. O: ¿y que hay con la humildad?...................................111 4. Comprensión verificable: proteger, acompañar, consolar, curar (el eje)....................................................117 5. El niño en el contexto universal...................................127 6. Lo patológico de “tener la vida dominada” y el poder del asombro a...............................................137 7. Talentos en ciernes – La senda “poética”....................143 8. Ningún niño es malo.....................................................153 9. Esperanza y tragedia. O: ¿Beethoven fue un proyecto malogrado?................157 Para finalizar......................................................................161 Notas...................................................................................165


Prefacio a la presente edición Cuando este libro fue editado por primera vez en el año 1997, nadie hubiera pensado –y yo menos aún– que se volvería a editar otras siete veces. Al principio llegaban comentarios augurando que tal vez caería bien entre los amantes de ensayos pomposos, pero no entre padres, educadores o maestros que buscaban ser orientados, aconsejados. Circulaba el dicho: “No existen niños difíciles – libros difíciles, sí”. Yo temí haber producido un clavo para las librerías. Pero esta preocupación fue infundada. El libro tuvo eco, se transformó en material de discusión, la mayoría de las críticas fueron positivas (también por parte del público no-antroposófico) y fue traducido a varios idiomas. Como era de esperar, los medios masivos lo ignoraron. Allí se homenajean a autores como Bernhard Bueb y Michael Winterhoff. Además, las librerías con orientación antroposófica al principio siempre atraviesan una etapa difícil, tanto más en casos de libros cuyo carácter no es popular. Por supuesto, también recibí palizas. Llegaron cartas incriminatorias del propio medio. No sólo se referían a este libro sino que, además, condenaban el cambio de orientación que había en mi pensar. Incluso hubo acusaciones mordaces en público, las que, en parte, se debieron a mi propio proceder. Por momentos el acento que pongo en algunas de mis publicaciones es innecesariamente provocativo. Pero, a pesar de esto, creo tener derecho a pedir apoyo y aprobación, pues a esto mismo se debió aquella ira divina que por momentos sentí (y sigo sintiendo). La falta de comprensión con la que por lo general se mira a los niños “de conducta original” * ha sido, y es, deprimente. Tam1

Esta definición no me gusta pero la prefiero, a la de “conducta llamativa”, pues no podemos estar pensando en serio tener una “conducta que no llame la atención” como ideal. *

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bién en el mundo Waldorf. Este libro, surgido de mi pluma, es uno de los que debería dar lugar al debate. En algunos lugares han surgido grupos de lectura que, en lugar de dejarlo –por alcanzar cierto nivel de difícil comprensión–, lo han trabajado desde el principio, y hasta el final. Mi objetivo había sido justamente ese: no escribir un manual de educación convencional, sino un libro de trabajo que sólo se despliegue mediante un minucioso estudio. La segunda parte, en realidad, sólo se trata de eso: el bosquejo de un camino de ejercitación para pedagogos que también es un camino de ejercitación para el pensar. En la época en que surgió este libro, para mí era muy importante aplicar el “sentido del arte ampliado” (Joseph Beuys) a la cuestión pedagógica; y más aún: demostrar que la “idea de infancia” lo incluye y viceversa. Beuys antaño me iluminaba en extremo ** y en la actualidad sigue significando mucho para mí. Mi intención fue y sigue siendo ver reunidos al arquetipo niño y a la imagen primigenia de la plástica social. A pesar de esto no pertenezco a la comunidad Beuys, básicamente no tengo ningún interés de afiliarme a ningún grupo que represente alguna cosmovisión. Mis maestros son los niños. Nadie puede reemplazarlos. Tampoco Steiner. ¿Hace falta que explique esto? De ser antropósofo, entonces uno de los del tipo que con gusto corre el riesgo de ser tildado de libre-pensador. Por cierto, en cierto modo Steiner me estimula. Pero no me esclaviza. Cito a Goethe: ¿Cómo dejar que los fenómenos se expresen libremente, si siempre alguien le ha predicho a uno qué dirán? En mi conciencia conecto a dos personalidades que ya han fallecido 2

Esto ante todo se ve expresado en mi libro filosófico Vom Ursprung der Sehnsucht (Acerca del origen de la nostalgia). **

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– ambos autores de esta editorial *** – con este libro, a cada una de ellas de manera distinta: El médico y pedagogo curativo Hans Müller-Wiedemann y el filósofo y maestro de meditación Georg Kühlewind. Hans fue mi gran ejemplo. Quisiera haber podido llegar a colmar sus expectativas; nunca se lo pude decir. (Por eso la dedicatoria). Después de haber leído el libro, Georg pensó que teníamos que encontrarnos, lo cual sucedió en 1999 y a partir de allí se fue desplegando una estrecha amistad espiritual que perduró hasta su muerte y aún sigue existiendo. Hay una nueva generación de padres, educadores, pedagogos curativos, etcétera, que están saliendo a la vida; ellos, que en el año 1997, cuando apareció este libro, aún eran niños, son quienes constatarán si este libro les parece anticuado o si sirve para el futuro. De su contenido no hay nada que quiera modificar, aunque hoy día algunos pasajes los redactaría de una manera un tanto diferente: menos pretenciosa, de modo más sensato, y menos ruidoso. Y sí, uno sigue aprendiendo. Está bien que así sea, aunque en ello resuene un dejo de tristeza. Amparado en la ilusión de poder sacar adelante el mundo pedagógico –mediante fogosos discursos– se vive bastante bien. 3

Primavera, 2014 Henning Köhler

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Freies Geistesleben, Stuttgart, Alemania.

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