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PRESENTACIÓN Con este libro José Tolentino Mendonça afronta un desafío audaz y difícil: dirigirse a creyentes pero también a no-creyentes con las palabras del Padre nuestro, la oración cristiana por excelencia, la que Tertuliano llamaba «compendio de todo el Evangelio». El autor capta en el Padre nuestro una luz para el ser humano en cuanto tal, una pista para el camino del hombre en cuanto hombre, incluso antes de sus creencias y de sus pertenencias confesionales. La idea que hace posible una empresa semejante es que esta oración exprese la humanidad del hombre, de modo que cada ser humano pueda encontrarse representado en el Padre nuestro. Ningún guiño mundano en esta voluntad de dirigirse también a los no creyentes, sino la convicción de fe madura de que Jesús es «maestro en humanidad», que lo humano es espejo de lo divino, que el hombre es imagen de Dios y que todo lo que es humano le atañe a Dios mismo. Esta apertura al otro, también a aquel que no puede o no consigue o no sabe acceder, produce un efecto de esencialidad y de simplicidad en la mirada del autor, de la que se enriquece la visión de la vida y de la fe cristiana que emerge de este libro. El autor capta 7


la dimensión universal del Padre nuestro, donde la universalidad tiene que ver con el hecho de que todo hombre es un hijo, cada hombre tiene una interioridad, cada hombre es un ser de deseo, cada hombre necesita pan y perdón, cada hombre lucha contra el mal, cada hombre habita esa tierra que, con la Encarnación, ya no es un lugar que lo separa de Dios, sino el único lugar del encuentro posible entre el hombre y Dios. Este comentario, que no recorre los caminos acostumbrados, y a menudo repetitivos, de tantos textos exegéticos o espirituales sobre el Padrenuestro, muestra su originalidad ante todo en el lenguaje. Un lenguaje de alta calidad literaria, en el que emerge también la vocación poética del autor. Y la espléndida frase de Dickinson («es la sed la que detecta el agua») puesta como epígrafe, ya advierte al lector del camino que se le abre por delante. La palabra poética, la única que consigue sostener el peso del ser, es lo que mejor puede hacer eco a las palabras sencillas e inagotables del Padre nuestro. Después las referencias, sobre todo literarias, porque la fe es narración y la literatura es maestra de vida, es transmisión de sabiduría humana a través de la narración. Las referencias, nunca pesadas o como fines en sí mismas, son también filosóficas y psicoanalíticas, porque el trabajo humano de comprensión del hombre entra en la fatiga que el hombre tiene que hacer bajo el sol, como recuerda 8


Qohélet. Pero, sobre todo, la referencia decisiva y fundante es a la palabra bíblica. Las referencias bíblicas se convierten en una danza en el texto bíblico, en la que el lector es invitado a participar pasando del Génesis al Apocalipsis, del Evangelio según Lucas al de Juan, de Mateo a la carta a los Hebreos. La familiaridad del exégeta con la Biblia, así como la pasión de fe del amante de las Escrituras acostumbrado a la lectio divina, hacen del comentario una verdadera sinfonía que acerca el decir de Dios a las palabras humanas e invitan a hacer de la vida cristiana una vida vivida poéticamente. O, si queremos, una danza guiada por el gran danzador de la danza escatológica, Jesucristo. Comentando la petición del pan cotidiano, el autor inicia las danzas con la invitación: Nos alimentamos unos de otros. Somos unos para los otros, en la escucha y la palabra, en el silencio y el alborozo, en el don y el aprecio, un alimento necesario, pues nuestras vidas se alimentan de vida (y de vida compartida).

Personalmente lo más importante que encuentro en el libro de Tolentino, más allá del gran aliento, al situarse con claridad en el espíritu del Concilio Vaticano II, a la simpatía por lo humano, es su volver a entrar plenamente en lo que considero es hoy un cometido al cual la Iglesia está llamada: ayudar a la reconstrucción de una gramática de lo humano. Frente a tejidos sociales y familiares des9


hechos, a lo inhumano que invade lo cotidiano, al predominio de lo económico sobre lo educativo, la Iglesia, discípula de Cristo «maestro de humanidad», que apareció «para enseñarnos a vivir en este mundo» (Tit 2,11), está llamada a participar, junto a todos los hombres de buena voluntad, en la reconstrucción del sentido de las palabras, de los gestos, de las relaciones que hacen bella y habitable la experiencia humana. La convierte en reflejo de la belleza salida de las manos del Dios creador. He aquí pues, que la confianza y el perdón, espera y esperanza, fraternidad y deseo, belleza y sed, y todas las otras realidades humanas implicadas por el Padre nuestro, se convierten en expresiones del hombre que intenta hacer de la propia vida una obra de arte de santidad. Busca hacerse humano a imagen de la humanidad de Dios, narrada y vivida por Jesucristo. Según la doctrina patrística de la Encarnación, Dios en Cristo vivió la experiencia de lo humano desde dentro, haciendo acontecer en sí la alteridad del hombre. Escribe Hipólito de Roma: «Nosotros sabemos que el Verbo se hizo hombre, de nuestra misma pasta (hombre ¡como nosotros somos hombres!)». Jesús de Nazaret ha narrado a Dios en el espacio humano, ha dado sentidos humanos a Dios, consintiendo a Dios que hiciera experiencia del mundo y de la alteridad humana y al mundo y al hombre que hiciera experiencia de la alteridad de Dios. La corporeidad es el lugar esencial de esta narración, que hace la humanidad de 10


Jesús de Nazaret sacramento primordial de Dios. El lenguaje de Jesús es, en particular, la palabra, pero luego los sentidos, las emociones, los gestos, los abrazos y las miradas, las palabras empapadas de ternura y las invectivas proféticas, las pacientes instrucciones y los rudos reproches a los discípulos, el cansancio y la fuerza, la debilidad y el llanto, la alegría y la exultación, los silencios y los retiros a la soledad, sus relaciones y sus encuentros, su libertad y su parresía, son resplandores de la humanidad de Jesús que los evangelios nos hacen entrever a través de la ventana reveladora y opaca de lo escrito. Y son reflejos luminosos que permiten al hombre contemplar algo de la luz divina. La alteridad y la trascendencia de Dios han sido evangelizadas por Jesús y traducidas al lenguaje y la práctica humana, en proximidad doméstica: Dios es el abbá, el padre, el papá. Es la práctica de la humanidad de Jesús la que narra a Dios y la que abre al hombre un camino para ir hacia Él. «A Dios nadie lo ha visto nunca, el Hijo unigénito… lo ha revelado (exeghésato)» (Jn 1,18): el verbo exeghéomai tiene en sí tanto el significado de «explicar», «hacer exégesis», «narrar», como el de «guiar hacia», «conducir a». Y en este camino hacia el Padre, en quien nos hacemos cristianos haciéndonos humanos, es central la oración del Padre nuestro, o sea, el ingreso en la relación filial con Dios y en la fraternidad con Jesucristo, y en él, con cada hombre. De hecho, como recuerda 11


nuestro autor retomando a Agustín, «Jesús quiso que nosotros llamásemos nuestro Padre a su propio Padre». Enzo Bianchi, prior de Bose

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ÍNDICE Presentación de Enzo Bianchi.............................

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Breve prólogo....................................................... 13 1. El grito............................................................. Recorremos nuestra casa como extraños . ..... El buen uso de las crisis . ............................... Una iniciación a la vida espiritual ................ La sabiduría de estar sin esperar nada ......... El arte de la escucha ......................................

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2. ¿Dios está en París? ...................................... Rezamos porque somos una oración .............. La originalidad de Jesús de Nazaret . ............ ¿Qué es un padre? ......................................... Tomarse en serio el Padre nuestro .................

25 26 28 29 35

3, La difuminación del padre .......................... Purificar las imágenes del padre ................... Perderse y encontrarse .................................. Puertas que estaban cerradas . ......................

37 39 41 44

4. Un Padre que se vuelve nuestro ................... Cuando Jesús dice «Padre nuestro»............... Él deseó que llamáramos «Padre nuestro» a su propio Padre ........................................... Somos una sola cosa ......................................

47 48 50 54 161


5. ¿Dónde estás? ................................................ Un Dios que está ............................................ La ontología de lo cotidiano .......................... Dios es más grande que el cielo . ................... 6. Dar un nombre sin que se desvanezca lo indecible ......................................................... Siempre nos resultará difícil hablar de Dios, y eso es bueno.................................................. Bendita oscuridad........................................... Solo hay una desdicha, la de no ser santos..... 7. Aprender a vivir con el deseo de Dios ......... Trascender el Libro ........................................ ¿Qué es el Reino de Dios? ............................. Venga a nosotros tu Reino ..............................

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8. Tratemos de vivir una nueva infancia ......... 93 La interminable danza de la creación............. 96 El cristiano es una hipérbole en el mundo . ... 98 Tratemos de vivir una nueva infancia ............ 102 9. Nuestras vidas se alimentan de la vida compartida........................................ 105 Pedir hambre para los que tienen pan............ 108 El elogio de lo provisional.............................. 110 Todas las vidas son pan . ................................ 112 10. Dios confía en nosotros ............................... 115 Alguien que nos mire con esperanza . ............ 117 Dios confía en el hombre................................ 118 Aprendemos a perdonar en el amor con que somos amados . ................................. 120

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11.Una decisión unilateral del amor ................ 125 Lo que no es el perdón ................................... 126 ¿Qué es el perdón?.......................................... 128 12. La cuarta tentación ..................................... 135 Las tres primeras tentaciones......................... 138 La cuarta tentación......................................... 141 13. La herida es fecunda . ................................. 145 Una gota de lluvia que cae en el mar ............ 147 Pero tú puedes dominar el mal ...................... 150 Sacar un bien del mal . ................................... 151 Abrir o mirar .................................................. 153 Nada fuera del amor ...................................... 155 14. Nos atrevemos a decir Versiones del Padre nuestro ............................. 157 Padre nuestro del Breviario caldeo .................... 158 Padre nuestro de Dante................................... 158 Un Padre nuestro Latinoamericano . ............. 158

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Padrenuestro