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Ermes Ronchi

DIEZ CAMELLOS ARRODILLADOS La oraci贸n: experiencia y encuentro


PRÓLOGO

¿Qué es la oración? ¿Cómo orar? Son preguntas sin respuesta. Como todas las grandes preguntas: ¿qué es la vida?, ¿qué es el amor?, ¿qué es el ser humano? ¿quién es Dios? Vivir las preguntas es vivir el Cantar de los Cantares: «Busco al amor de mi vida, ¿habéis visto al amor de mi vida?» (Cant 3,1.3). La oración es ese espacio que permite al olvido dar paso al encuentro. La oración es un tema tan inmenso, supone unos horizontes tan amplios –teóricos, bíblicos, históricos, lingüísticos, experienciales–, como para no poder ser desarrollado de forma sistemática. Si hay una manera de expresar la oración es precisamente la de narrarla, contarla, dejando hablar a las figuras, las imágenes, las metáforas con su capacidad de despertar ecos y fuentes personales. Estas páginas, que siguen la meditación sobre el Padrenuestro, recogida en el libro El canto del pan1, no siguen un esquema preconcebido, sino los pasos de personajes bíblicos, la energía de algunas 1

E. Ronchi, Il canto del pane, San Paolo, Cinisello B. 2002.

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grandes palabras, y sobre todo la luz inesperada de una estrella, oculta en la sed del Adán de siempre. La historia sagrada no es otra cosa más que el alternarse de abrazos, de ausencias, de perfume, de búsqueda. La oración es una aventura de muerte y de vida. Porque toda experiencia de Dios es válida si produce un crecimiento en humanidad. Esto debe producir la oración: un crecimiento en humanidad. Sólo entonces es verdadera. Una delicada imagen de Simone Weil describe este crecer y esta transformación: cuando una joven se casa, sus amigos no conocen los secretos de la cámara nupcial, pero después de un tiempo, cuando el rostro de su amiga se hace más luminoso, cuando el seno comienza a arquearse como una vela con un soplo misterioso, cuando comprenden que su amiga está encinta, entonces saben que en el secreto de la cámara nupcial ha tenido lugar el encuentro. Así el orante vuelve del encuentro con Dios inundado de vida nueva. Orar es unir el silencio de las estrellas con el estruendo de los días. Desvincularse de las cadenas del ruido y descubrir nuestras músicas subterráneas. Orar es abrir un paso, como se abre una compuerta o un dique; abrir en la trama de los días 6


ventanas hacia Dios, hasta hacer nuestra vida porosa a la vida de Dios, hasta crear una ósmosis, un intercambio, un trasvase de vida. Orar es adivinar la presencia del eterno Ausente, y saber maravillarse, y saberla respirar. «Contemplando al Señor, somos transformados en aquella misma imagen» (2Cor 3,18). La oración es el monte de la transfiguración. Contemplar transforma. El hombre se hace lo que ama. El hombre se hace lo que contempla con los ojos del corazón. El hombre se hace lo que ora.

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ÍNDICE

Prólogo . ......................................................... 5 Los diez camellos .......................................... 9 Si tienes un amigo . ........................................ 21 Girasol . .......................................................... 33 Los Salmos . ................................................... 49 Como un viaje ................................................ 79 Recomponer la fractura . ................................ 87 El Fariseo y el Publicano ............................... 103 Pedir, no pedir................................................. 119 ¿Y los pájaros?................................................ 137 Orar sin cansarse ............................................ 153 El Cántico de María ....................................... 159 El Cántico de Zacarías ................................... 175 Creo . .............................................................. 185

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Diez camellos arrodillados  

La oración: expereincia y encuentro