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Pablo GarcĂ­a Macho

ÂżA quien iremos? Tu Palabra es esperanza


INTRODUCCIÓN Todas las iglesias cristianas, tanto la católica como la protestante, la ortodoxa o la anglicana, han tenido a lo largo de toda su historia, y siguen teniendo hoy, grandes especialistas en las Sagradas Escrituras. También existen numerosas personas que se han santificado, han dado mucha gloria a Dios y han realizado grandes cosas por la humanidad guiadas por la asidua, humilde y sincera meditación de la Palabra de Dios. Son, podríamos decir, los grandes cosechadores de este riquísimo campo de la doctrina y de la espiritualidad bíblicas. Yo nunca me he considerado especialista en esta materia y mucho menos un santo. Pero he de confesar que he alimentado mi vida espiritual con algunas de las mejores reflexiones que ellos han ido dejando en el campo de sus trabajos e investigaciones. Con la humildad y sencillez de quien no es ni escriturista ni santo, pero que aspira a la perfección religiosa y sacerdotal a la luz de las Sagradas Escrituras, te presento en este libro algunas de mis reflexiones acerca de no pocos puntos de la Palabra de Dios, para que también tú alimentes tu vida espiritual y llegues a la santidad. Cada apartado comienza con un texto, escogido principalmente del Nuevo Testamento, aunque también hay 5


algunos del Antiguo. Cada pasaje tiene entidad propia y ofrece un marco adecuado para ayudar a pensar sobre nuestra relación con Dios, la justicia, la familia, nuestra fe, el seguimiento de Jesús, nuestra pertenencia a la Iglesia, el servicio, la oración... Es decir, puntos vitales, claves para que podamos detenernos, apaciguar el corazón y darnos unos minutos para mirar con serenidad cómo marcha nuestra vida cristiana, nuestro compromiso, nuestra relación con Dios y los hermanos, desde la Palabra de Dios. Para facilitar la profundización del texto, le acompaña siempre una breve explicación. No se trata de una exégesis, ni de un estudio histórico o literario del pasaje, sino de un comentario sencillo, una breve reflexión sobre el mismo mediante anécdotas, experiencias, hechos concretos que permitirán entender mejor su mensaje, con el fin de que sirva y ayude a llevarlo luego a la práctica en la vida diaria. Son breves reflexiones que ofrezco sin ningún orden, al azar, pero que espero te ayuden a ser cada día, sencillamente, un poco mejor.

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LA MUJER CON LA CESTA DE LA COMPRA A ti clamo, Señor, y te digo: «Tú eres mi refugio; tú eres todo lo que tengo en esta vida» (Sal 142,6). Señor, escucha mi oración; presta oído a mis súplicas (Sal 143,1).

Hace algunos años, las mujeres protestantes de la base aérea americana de Zaragoza me pidieron que las llevase a ver algunos templos de la ciudad, pero no en día festivo, ni las catedrales de La Seo o de Nuestra Señora del Pilar. Ellas querían ver otras iglesias y además en días ordinarios. Accedí a su petición y, el jueves de la semana siguiente, visitamos las iglesias de san Antonio, en Torrero, la de santa Engracia con su cripta de los Innumerables Mártires, y algunas más. Esas mujeres protestantes se quedaron muy impresionadas al comprobar personalmente el ambiente de misterio que había en el interior de nuestros templos, aun fuera de la celebración litúrgica y, sobre todo, al ver a tantas personas haciendo oración en silencio, arrodilladas, sentadas o simplemente de pie, por no disponer más que de unos brevísimos momentos para visitar y hablar con Dios, cuya presencia se hacía allí bien sensible. De esa visita recuerdo que algunas de esas mujeres me dijeron: «Esto es maravilloso, algo así necesitaríamos también nosotros en nuestras iglesias protestantes, que están abiertas únicamente los días festivos y tan sólo 71


para los servicios religiosos. ¡Qué hermoso, relajante y consolador sería para nosotras, en medio de tantas prisas y preocupaciones de cada día, el poder estar unos momentos en silencio y a solas con nosotras mismas y con Dios». Leyendo años más tarde el libro De la vida de una familia judía (Aus dem Leben einer jüdischen Familie), he podido encontrar también allí una impresión semejante en una joven judía, que llegó a ser católica con la ayuda de una amiga luterana. La joven se llamaba Edith Stein, famosa filósofa alemana, que, ya católica, se haría religiosa carmelita de clausura y moriría en el campo de concentración nazi de Auschwitz por tres motivos: por ser de origen judío, por ser religiosa católica y por ejercer una gran influencia en el pensamiento de su tiempo en las naciones de lengua alemana. Edith Stein (hoy santa Edith Stein, copatrona de Europa) guardó siempre en su memoria una experiencia semejante a la de las mujeres norteamericanas de la base aérea de Zaragoza y que ella tuvo en Frankfurt durante su época de estudiante. Ella misma lo cuenta así: «Entramos por algunos minutos en la catedral y, mientras nosotros nos quedábamos allí en un silencio respetuoso, llegó una mujer con su cesta de la compra y se arrodilló en un banco para hacer una breve oración. Esto era para mí algo nuevo. A las sinagogas y a las iglesias protestantes que yo había visitado, se iba solamente al servicio religioso. Pero aquí, en medio de las ocupaciones del día, venía alguien a la iglesia vacía como para entablar una conversación íntima. Esto no lo he podido olvidar nunca». 72


ÍNDICE Introducción ................................................. 5 Un modo bien original de imitar a Jesús lavando los pies........................................ 7 El rostro de Moisés....................................... 10 Tal vez amen mucho a Dios, pero................. 12 ¿Cómo pasar ese «test»?............................... 14 «Obedecer» viene de «oír»........................... 16 ¿Y persecuciones?......................................... 18 El mayor milagro de Jesús............................ 20 Las rebajas y el seguimiento de Cristo......... 22 Te quiero, te quiero, te quiero....................... 24 Último beso de una madre a su hijo muerto. 26 Los discípulos de Emaús «hoy».................... 28 No es dejar, es encontrarse con Él................ 30 Señor, da mies a tus segadores...................... 32 No hacen lo que dicen................................... 34 Si hubiésemos sabido que era un santo......... 36 Es una conquista, no una herencia genética.. 38 El amor al hombre en cuanto tal................... 40 El Señor lo necesita y te necesita.................. 42 La santa misa................................................. 44 ¿En qué reconoció a Jesús?........................... 46 El que obligó a Jesús a hacer un milagro...... 47 ¡A que no te tiras de espaldas, sin mirar, para que yo te coja en mis brazos!........... 49 153


En esta parroquia todos son pobres............... 50 Un pájaro en la noche................................... 52 Entonces, se va con cualquiera..................... 54 La fe.............................................................. 55 Acepta a los demás tal como son.................. 57 ¿En qué piensa?............................................. 59 ¿Dónde le busca usted?................................. 61 ¿Por qué no me lo has dicho antes?.............. 63 El relieve de Thaddeus Zkielinsky................ 65 Tuviste suerte al casarte con Rosa................ 67 ¿Qué habría sucedido si...?........................... 69 La mujer con la cesta de la compra............... 71 No me mueve................................................ 73 La oración de Moisés en Rafidín.................. 75 Tengo sed...................................................... 77 ¿Contradicción o misterio?........................... 79 ¿Qué haces tú cuando estás en la cruz?........ 81 La agonía de Jesús en el Huerto.................... 83 ¿Y si yo le arrancase a usted un ojo...?......... 85 Edith, ¿adónde vamos?................................. 86 ¿Es algún familiar suyo?............................... 88 ¿Para qué sufrió y murió Jesús?.................... 89 Proceso en la oración.................................... 91 ¿Por qué hizo Dios así al hombre?................ 92 Un maestro de escuela reverente................... 94 No tengamos miedo a la luz.......................... 96 Recordar el futuro......................................... 98 Los otros nueve, ¿dónde están?.................... 100 154


¿Sacrificio? ¿Mortificación?......................... 102 Todo está cumplido....................................... 104 Hay que inclinarse......................................... 106 ¿Es Dios semejante al hombre?.................... 108 Tómate tiempo.............................................. 110 ¿Seríamos los más desgraciados?................. 112 La limosna de una rosa................................. 114 Una tentación muy peligrosa........................ 117 La energía de la oración................................ 118 El silencio de Dios........................................ 120 Lo que puede hacer el ejemplo..................... 122 Cuando el cielo se ponga gris, no te eches a llorar.................................... 123 Ciencia y fe................................................... 125 La mujer que no asistía a la sinagoga........... 127 ¡Si supieras tú...!........................................... 129 Jesús continúa llamando............................... 130 El sol y Dios.................................................. 132 Los Apóstoles, un grupo muy heterogéneo... 134 Mateo lo arriesga todo por Jesús................... 136 Tengo mi lengua reseca como una teja......... 138 Miedo, ¿de quién?......................................... 140 Locos y necios por Cristo............................. 143 ¿Soy yo, Señor?............................................ 145 Lo más difícil para los primeros cristianos... 146 Si hubiese tenido madre................................ 148 La salvación es «hoy»................................... 149 En la catedral de Coventry............................ 151 155


¿A quién iremos?