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MODERNAS


CARMEN DOMINGO

MODERNAS Mujeres geniales a la sombra del artista


MUSAS MODERNAS Fotografías: Dreamstime, Album, Corbis, Getty Maquetación: Marc Ancochea Dirección de arte y portada: Montse Vilarnau Edición digital: Jose González Edición a cargo de Teo Gómez

© 2011, Carmen Domingo © 2011, Editorial Océano, S.L. Grupo Océano - Milanesat 21-23 – 08017 Barcelona Tel: 93 280 20 20 – Fax: 93 203 17 91 www.oceano.com

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ISBN: 978-84-7556-770-9 — Depósito legal: B-24638-LVI Impreso en España - Printed in Spain 9003140010811


Introducción 7 Llevo la música en el corazón 17 Isabel Colbrán. La voz que enamoró a Rossini 19 Clara Wieck. Las manos de Schumann 29 El lienzo refleja mi amor por ti 45 Saskia. Un amor de juventud que inspiró a un pintor maduro 47 La duquesa de Alba. Más que una grande de España, una maja española 57 Mucha mujer para un solo hombre 69 Lou Andreas-Salomé. La fascinación de la inteligencia 71 Misia Sert. París era ella 87 Yo te ayudo, pero ambos nos beneficiamos 105 Gala. Musa y agente de Salvador Dalí 107 Yoko Ono. Hablemos de música. ¿Cuánto dinero puede conseguirse? 119 Las musas modernas 131 Mia Farrow. El cine moderno 133 Edie Sedgwick. La niña rica modelo de jovencitas modernas 145 Nancy Spungen. El amor no existe, pero te quiero a ti 161 Epílogo 171 Bibliografía 174 Índice analítico 176


Introducción En pleno siglo xxi, no sabemos si es cierta o no la tan manida frase: «Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer». No lo sabemos, pero quien no la haya dicho alguna vez que tire la primera piedra. Tampoco sabemos si la frase hace referencia a que la mujer tiene más capacidad que el hombre a quien acompaña, ya que, irremediablemente, debe esconderse tras él y dejar que se pavonee y presuma de sus aciertos por convencionalismo social. Desconocemos si su sola –y grandiosa– presencia hace que el hombre sea capaz de funcionar con plenitud, o si la musa debe contribuir de algún modo en la carrera hacia el estrellato de su inspirado. También ignoramos si ese gran hombre acaba recibiendo honores después de compartir placeres sin igual o se inspira justamente por no poder poseer el objeto de su deseo. De lo único que tenemos absoluta certeza es de que, tras esa frase, cualquiera de nosotros acabará describiendo a la mujer en cuestión como una musa –inspiración o estímulo para la creación– y al hombre como gran científico, excelente pintor, poeta sin igual, músico fascinante o el mejor de los creadores. Una vez conocidos los nombres de estos grandes hombres –Einstein, Picasso, Kafka, Dalí o Nietzsche– lo más frecuente es que se desconozca el nombre de la musa en cuestión, si bien es cierto que no siempre queda ninguneada o relegada a un segundo plano, porque muchas de ellas son más inteligentes o creativas que ellos. Introducción

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En cualquier caso, a pesar de su valía, suele ser ignorada. ¿Machismo? ¿Ignorancia? ¿Despreocupación? Vaya usted a saber. La verdad es que los antiguos griegos fueron los primeros en reconocer que la inspiración siempre ha tenido, de alguna manera, carácter femenino, y le dieron nombre a las musas. Eran divinidades, naturalmente, que representaban a las verdaderas musas, una para cada una de las artes y las ciencias. Y eran hermosas, puesto que fueron creadas por los hombres y la belleza siempre ha sido un elemento inspirador en cualquiera de los casos. Como es propio de la época, su origen es poco conocido –la mayoría de estudios coincide en que eran hijas de Zéus y Mnemósine– y su número es variable. Al principio fueron tres y acabaron siendo nueve, aunque no se sabe si «nacieron» al mismo tiempo o fueron aumentando de número poco a poco. Lo único que se sabe, es que, a diferencia de nuestras contemporáneas, eran adoradas como fuentes de inspiración. Fue el compañero de Homero en la poesía épica, Hesíodo, de quien no se sabe si vivió en el siglo vii o el siglo viii, quien le puso nombre a las nueve, y nos facilitó las características de cada una de ellas: • Calíope, «la de la bella voz», es la primera de las musas. Ocupa un lugar de honor en el cortejo de las musas y representa (o inspira) la poesía épica y la elocuencia. Dice Hesíodo que la corona dorada que luce es el emblema de su supremacía e indica que es la que asiste a los venerables reyes. Se representa con una

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trompeta en una mano y un poema épico en la otra. Enseñó el canto a Aquiles, el famoso héroe griego de la Guerra de Troya. Fue madre de Orfeo, Marsias y Lino, aunque hay quien dice que de su unión con Eagro nació también Apolo, pero es poco probable. También fue madre de Reso con Estrimón y se dice que de Zeus nacieron los coribantes, que bailaban y cantaban en honor a Cibeles. Se dice, por otra parte, que enseñó a Hércules a cantar en los banquetes para que sus invitados se sintieran confortados y no aterrorizados por la brillante musculatura del héroe. • Clío, «la que celebra», es la musa de la Historia; se muestra con una corona de laurel, símbolo de la gloria de los héroes, y un rollo de pergamino o un libro –escrito, naturalmente, por Tucídides– en la mano izquierda y un instrumento musical –generalmente, una trompeta o una guitarra– en la mano derecha. A veces, está sobre un globo terráqueo y junto al Tiempo para simbolizar que lo abarca todo. • Erato, «amorosa», es la musa de la lírica coral, especialmente de la poesía amorosa o de lo amoroso, y se representa con una corona de mirto y rosas y con una lira o una cítara en las manos. En ocasiones, aparece con el dios Amor a sus pies; sus seguidores anhelan un mundo de amor libre y desenfreno erótico. • Euterpe, «deleite», también conocida como «la muy placentera», es la musa de la música, especialmente del arte de tocar la flauta. Aparece coronada de flores y con un doble flautín u otro instrumento musical. Introducción

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• Melpómene, «cantar», es una de las dos musas del teatro, junto con Talía. Se inició como musa del canto y se convirtió en musa de la tragedia, mientras que Talía lo hizo de la comedia. Se representa con el semblante serio y una máscara trágica en una mano, mientras que en la otra puede llevar una maza –símbolo de la dificultad del género–, un puñal ensangrentado, un cetro o una corona de pámpanos. En los pies lleva coturnos, una especie de sandalias con la suela de corcho muy alta para que el actor sobresalga por encima del coro, en contraposición a los zuecos que se llevan en la comedia. Se dice que Melpómene tiene todo lo que se puede necesitar en la vida y aun así no consigue ser feliz. • Polimnia, «muchos himnos», es responsable del arte de la pantomima, esto es, la mímica, y es musa también de los cantos sagrados y de la retórica. En las representaciones, era frecuente verla en actitud de meditación, apoyando los codos en un pedestal o roca y con un dedo sobre la boca. Suele ir vestida de blanco y a veces lleva unas cadenas que representan el poder de la elocuencia. • Talía, «florecer», es la protectora de la comedia y de la poesía bucólica o pastoril. Se la representa como una joven risueña coronada de hiedra, con la máscara cómica y un cayado de pastor como atributos. Es la mayor de las tres Gracias. Preside los banquetes y otorga los dones de la abundancia y la fertilidad. • Terpsícore, «deleite de la danza», inspira la poesía ligera que acompaña a los bailarines y, principalmente, la danza. Se representa

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con una lira en situación de acompañar a los coros de danzantes, marcando el compás. • Urania, «celestial», es la musa de la astronomía y de las poesías inspiradas en el cielo. Inspira la astronomía, las matemáticas y las otras ciencias, de ahí que aparezca representada con un compás u otros instrumentos de medida. Lleva una diadema y una capa de color azul llena de estrellas. También suele aparecer con un globo terráqueo. Posiblemente, sea hija de Urano, más relacionado con el conocimiento que Zeus, más cercano a las artes.

Como vemos, muchos y variados eran en sus orígenes los cometidos que debían emprender las musas. De lo que sí tenemos constancia exacta, entre tanta inexactitud, es de que a todas ellas se les atribuye un carácter arbitrario y caprichoso, y de que sin su presencia no existiría la inspiración. Y por más que prohombres de las letras, como Flaubert, renegaran siempre de su importancia e incluso de su existencia («Desconfíe de esa especie de vena llamada inspiración, hay que escribir fríamente»), lo cierto es que la mayoría de artistas se han apoyado en ellas para justificar sus períodos de creación más excelsa, dándoles, eso sí, todo tipo de calificativos. Sus primeras apariciones tuvieron lugar en la lírica. Invocadas típicamente al principio de las composiciones, o muy cerca del principio, en los poemas épicos griegos, servían de ayuda a un autor o ejercían de narrador, dándole voz al autor. Introducción

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Originalmente, esta llamada, este reclamo en demanda de ayuda a las musas era poco más que una indicación, un recurso poético, que nos aclaraba que el orador se movía dentro de la férrea tradición poética; que seguía las fórmulas establecidas. Lo mismo que sucede siglos después con las musas renacentistas y cuando éstas ya se han convertido en seres de carne y hueso, como la Beatriz Portinari de Dante y la Laura de Noves de Petrarca. Así, se mantuvo la invocación a la amada-musa en esa época: «Clamo por una musa de fuego que os transporte al cielo más brillante de la imaginación; príncipes por actores, un reino por teatro y reyes que contemplen esta escena pomposa.» William Shakespeare, prólogo de Enrique V

En el Renacimiento, se incorporan a la fuente de inspiración que procede de las musas las ideas de amor y erotismo, enriqueciendo su temperamento. Estas nuevas características se mantendrán para siempre asociadas a su personalidad, y estarán presentes en adelante en todas las relaciones entre los artistas y sus máximas inspiradoras. A partir del siglo xix, las musas dejan de comportarse entre los intelectuales como meros objetos pasivos, como simples llamamientos a la inspiración y, por lo general, dotan a la relación de un caudal de creatividad que en ocasiones supera a la del propio artista. Incluso se dan casos de musas que insuflan creatividad a todo aquel con quien entran en contacto. 12

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La relación entre estas dos personalidades, musa y artista, suele ser tormentosa y cargada de enfrentamientos, dada la fuerte personalidad de ambas, y además, no siempre son relaciones de igual a igual. En ocasiones, nos encontramos con alguna relación que no es beneficiosa para el más famoso de los dos componentes; en otras, la musa acaba decidiendo cómo debe ser el objeto artístico; pasando por la desaparición de su «poder» cuando se acaban casando, o su propia desaparición por puro cansancio o hastío en pleno apogeo del creador. Incluso hay musas que con su propia creación llegan a superar al artista. Porque, según afirman distintos biógrafos, parece que algunas de estas musas dejan de serlo cuando uno de los dos miembros se casa o empieza una relación con otra persona, sea o no por enamoramiento. De esta curiosa y rica diversidad mucho podrían hablar Gala, por su relación de no pertenencia con Salvador Dalí; la aristócrata japonesa Yoko Ono, por el control que ejerció sobre John Lenon; la particular relación mecenas-musa que mantuvo Misia Sert con todos sus mecenazgos, o lo personal y original de las relaciones amorosas de Lou Andreas Salomé con sus genios, pero de ellas ya hablaré más adelante con detalle. Porque de eso trata este libro, de las distintas relaciones entre la musa, el creador y el objeto creado que, sin duda, están entre las más fascinantes de la historia de la cultura y que, por suerte o por desgracia, no dan un patrón claro de qué es lo que espera un creador de su musa, ni cómo debe ser una musa perfecta. Aunque sí se tiene constancia de que siempre hay una figura masculina y otra femenina en la relación. Introducción

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De hecho, ni la edad, ni la forma física, ni la estética, ni la forma de encauzar o acabar sus vidas, ni sus aficiones o intereses, ni tan solo si las influencias son siempre ciertas o meras creaciones literarias pueden ser índices que nos ayuden a establecer un patrón estándar de cómo debería ser la perfecta musa. Las hubo de todo tipo, mayores, pequeñas, de mediana edad, y de distintas clases sociales y niveles culturales, con distinto físico, de distinta procedencia geográfica... empezando por la pequeña Alice Liddell, musa inconsciente e inocente en forma de niña de nueve años que dio vida a la obra más conocida de Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas; artistas de la más encumbrada sociedad, como Dora Maar, que acabó loca, desquiciada y sola, rodeada de valiosos cuadros de Picasso con ella como modelo; mujeres de una inteligencia deslumbrante, como la inteligentísima Lou Andreas Salomé, musa de, al menos, cuatro hombres destacados de su época: el fi lósofo Paul Reé, el padre del psicoanálisis Sigmund Freud, el poeta Rilke y el inventor del nihilismo Friedrich Nietzsche, ninguno de ellos quedó libre de la atracción por esta extravagante rusa. Sin olvidar la figura de Edie Sedgwick, procedente de una familia de la alta sociedad estadounidense, quien, tras coincidir con Andy Warhol en Nueva York lo mantuvo platónicamente cautivo hasta que lo sustituyó por Bob Dylan, ni la de Mía Farrow, inspiradora de genios del séptimo arte tan importantes como Woody Allen o Frank Sinatra. Las musas modernas, mujeres en la estela del artista o del tirano trata de las vicisitudes en la existencia de las musas más destacadas y conoci14

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das, porque la historia de las artes está colmada de un buen número de ellas. Se hablará también de las más carismáticas de la era moderna y contemporánea, de las obras que inspiraron y las tortuosas relaciones que a menudo se establecieron entre musa y genio. Sin olvidar que, en la época que nos ocupa, y sobre todo a comienzos del pasado siglo xx muchos fueron los intentos de destruir el mito de la mujer «musa» de siglos anteriores y plantearon una delicada y oscura línea en su figura, estableciendo el arquetipo de la mujer «fatal» asociada a la musa. Del apoyo prestado por Clara Wieck a Robert Schumann, sin el cual el músico no podría haber creado buena parte de su obra, a asociaciones explosivas, como la de Sid Vicious y Nancy Spungen, pasando por la extraña relación que Dalí tenía con las mujeres. Cada biografía constituye, en realidad, una duografía, dado que la vida de la musa no se puede desligar de la vida del artista. No obstante, el centro de gravedad de todas estas relaciones es la vida de estas mujeres extraordinarias, las cuales, de una forma u otra, dejaron una huella en su generación que todavía hoy se recuerda. En definitiva, una selección en la que se traza el itinerario vital lleno de secretos, dependencias y pugnas de distintas personalidades que hemos dado en llamar musa. Porque en este libro no hay un gran artista sin su musa y si no la tiene se la inventa, cual Quijote hizo con su Dulcinea.

Introducción

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Las musas modernas El mundo cambia, evoluciona, progresa, las modas varían, los gustos cambian y las actitudes se modifican con el transcurso de las épocas. Lo mismo ha pasado en el «universo» de las musas. Ellas, etéreas, intangibles, bellas y modosas por lo general, a fi nales del siglo XX se vuelven mujeres de carne y hueso que no dejan oculta ni una sola de las contradicciones, las aspiraciones, los deseos y hasta los malos hábitos con que vivían. Así son las vidas de Mia Farrow, Edie Sedgwick y Nancy Spungen, transgresoras aferradas a unas pocas briznas de cariño que, aún así, ayudaron a crear arte. Un arte que, igual que sus vidas, nada tenía que ver con aquello que habíamos visto en siglos anteriores.


En la actualidad, las musas ya no sólo inspiran a los creadores, sino que, merced a los medios de comunicación, tienen un papel preponderante en la cultura de masas y sirven de inspiración a millones de personas, que siguen los dictados de la moda que marcan sus actores, actrices, cantantes o deportistas favoritos, sean del género que sean, aunque no debemos olvidar que la mayoría son simples portadores de las creaciones de otros, que a su vez tienen o vuelven a tener las musas de siempre, con una salvedad, en el caso de los modistos, la atracción se ha convertido en el culto a la belleza. El sexo sigue siendo el motor de la creatividad, pero está dirigido en otro sentido, y carece de la pasión por una sola persona. Por esto, la musa, la belleza, vuelve a aparecer con fuerza, y no sólo eso, sino que lo hace, de nuevo, retomando el mismo papel que tenía en el antiguo Renacimiento. A la musa sólo se le pide que sea hermosa y que, atenta y callada, se limite a ponerse de frente para que el creador recree la vista y haga que pasee para él. Contradicciones de la vida. En el siglo xxi, retornamos a los orígenes. Epílogo

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Bibliografía Allen, Woody: Delitos y faltas. Editorial Tusquets, Barcelona, 2007 Andreas-Salomé, Lou: Aprendiendo con Freud. Laertes, Barcelona, 2001 Andreas-Salomé, Lou: Friedrich Nietzsche en sus obras. Minúscula, Barcelona, 2005 Andreas-Salomé, Lou: Mirada retrospectiva: compendio de algunos recuerdos de la vida. Alianza Editorial, Madrid, 2005 Andreas-Salomé, Lou: Rusia con Rainer. Gallo Nero Ediciones, Madrid, 2011 Bona, Dominique: Gala. Editorial Tusquets, Barcelona, 2004 Clayson, Alan; Jungr, Barb y Johnson, Robb: Woman: The incredible life of Yoko Ono. Chrome Dreams, Londres, 2004 Diego, Estrella de: Querida Gala: Las vidas ocultas de Gala Dalí. Espasa Calpe, Barcelona, 2003 Fraga Suarez, Fernando: Rossini. Península, Madrid, 1998 Fundación Gala-Salvador Dalí: Dalí íntimo. Galaxia Gutemberg, Barcelona, 2004 Güell Malet, Carmen: La Duquesa de Alba. La esfera de los libros, Madrid, 2002 Irvine, Susan: Muse. Quercus, Londres, 2009 Kitson, Michael: Rembrandt. Phaidon Press Limited, Inglaterra, 1992 Margarit, Isabel: París era Misia: El fascinante mundo de Misia Sert, musa de artistas. La esfera de los libros, Madrid, 2010 174

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Michaud, Stéphane: Lou Andreas-Salomé, la aliada de la vida. Critica, Madrid, 2001 Nancy, Jean-Luc: Las musas. Amorrortu, Madrid, 2008 Otto, Walter F.: Las musas y el origen divino del canto y del habla. Siruela, Madrid, 2005 Parker, Alan: Sid Vicious: el icono salvaje del Punk. Ma Non Troppo, Barcelona, 2009 Parker, Alan: Vicious: Too Fast to Live. Glitter Books, Londres, 2010 Plimpton, George y Stein, Jean: Edie. Circe, Barcelona, 2008 Reich, Nancy B.: Clara Schumman: The Artist and the Woman. Cornell University Press, Nueva York, 2001 Schwartz, Gary: El libro de Rembrandt. Lunwerg, Barcelona, 2006 Sert, Misia: Misia. Editorial Tusquets, Barcelona, 1987 Spungen, Deborah: And I don´t want to live this life. Ballantine Books, Nueva York, 1996 Stein, Jean y Plimpton, George, Edie, Ed. Circe, Barcelona, 1988 Stendhal: Vie de Rossini. Gallimard, París, 2005 White, Cristopher: Rembrandt. Destino, Barcelona, 1992 Woodall, James: John Lennon y Yoko Ono. El Aleph, Barcelona 2002 Yagüe, María Eugenia: La duquesa de Alba: la última diva de la nobleza. La esfera de los libros, Madrid, 2009

Epílogo

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Índice analítico 20th Century Fox 135 Adecuación del deseo 113 Adler, Alfred 82 Afternoon 150, 151 Alba, duquesa de 45, 57-67 Alicia en el país de las maravillas 14 Allen, Woody 14, 133, 141-143 Andreas Salomé, Lou 13, 14 Apollinaire, Guillaume 96, 102 Aragon, Louis 108 Armida 22, 26 Así habló Zaratustra 77 Asociación de escritores del Reich 85 Ballets Rusos 95 Barbaia, Domenico 19, 20, 24 barbero de Sevilla, El 22 Beatles, The 121-125, 137, 138 Beauty No.2 151 Biedermann 75 Bjerre, Poul 82, 83 Blume, Leon 90 Bonnard, Bérard 101 176

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Boris Godunov 95 Brahms, Johannes 38-43 Breton, André 108, 111 Calíope 8 Callas, María 19 Caprichos de Goya 63 Carlos IV 63 Carroll, Lewis 14 Cayetana ver Alba, duquesa de cenicienta, La 22 Chanel, Coco 96-100, 102 Chapman, Mark David 128, 129 Charcot, Jeanne 92 Chateaubriand, François-René 24 Chelsea Girls, The 151, 155 Chelsea, Hotel 155, 156, 166, 168 Ciao Manhattan! 152, 153, 156, 158 Clash, The 161 Clío 9 Cocteau, Jean 96, 100, 101 Cohen, Leonard 155, 156


Colbrán, Isabel 17, 19-27 compañía del capitán Banning Cocq, La ver ronda de noche, La coturnos 10 Cox, Anthony 120 Dakota, edificio 128 Dalí, Salvador 7, 13, 105, 107, 110-116 Debussy, Claude 90, 93 Dee Dee Ramone 168 Del Fondo, teatro 20 delirio y los sueños, El 112 Desdémona 21 Diáguilev, Serge 91, 95-97, 100 donna del lago, La 26 Double Fantasy 128, 129 Dulcinea 15 Durero, Alberto 54 Dylan, Bob 14, 143, 148, 152, 155 Edwards, Alfred Charles 91-94 Elegías de Duino 81 Éluard, Paul 108, 109

En la lucha por Dios 78 Enrique V 12 Erato 9 Ermione 26 Ernst, Max 109 Euterpe 9 Evans, Robert 139 Exposición Universal 89, 90 Face 150 Factory 149-152, 156, 157 Farrow, Mia 14, 131, 133-143 Fauré, Gabrie l 89 Fausto 36 femme visible, La 111 Fenholt, Jeff 115 Flaubert, Gustav 11 Freud, Sigmund 14, 71, 73, 8284, 112, 114 Friedrich Andreas, Carl 73, 79, 80-82, 84, 85 Fuga de Tarzán 133 Gadner, Ava 136 Gala 13, 105, 107-117 Epílogo

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García Lorca, Federico 113 Gebsattel, Viktor Emil von 83 Gillot, Heinrich 74, 75 Gimme Some truth 125 “Give Peace a chance” 123 Godebska, Marie Sophie Olga Zenaida ver Sert, Misia Godebski, Cipa 93 Godebski, Cyprian 87, 88 Goya, Francisco de 45, 57-66 Gradiva 112 gran Gatsby, El 139 gran masturbador, El 113 Grindel, Eugène 108 Gris, Juan 97 groupie 161, 162, 164, 167 guerra de Vietnam 124, 140 Guitry, Sacha 96 Hannah y sus hermanas 142 Hesíodo 8 Hollywood 136, 156 hombre invisible, El 112 Homero 8 178

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Ivanovna Diakonova, Helena ver Gala Jensen, Wilhelm 112 Jesucristo Super Star 115 Jung, Gustav 82 Just like a woman 152 King´s Theatre 25 Kitchen 151 Kojno, Borís 95 Koning, Josef 85 Lear, Amanda 115 Leda atómica 116 Ledebour, Georg 79 Lennon, John 105, 119, 122-129 «Leopard-skin pill box hat» 152 Let it Be (película) 123 Liddell, Alice 14 Life 147 Liszt, Franz 34 Lupe 151 Lupus 122


Maar, Dora 14 Madonna de Port Lligat, La 114 Magritte, René 110 Maharishi Mahesh Yogi 137 Mallarmé, Stéphane 90, 93 Manifiesto Surrealista 108 Mantegna, Andrea 54 Maometto II 26 marchand (primo de Saskia) 47 María (obra teatral de Alfred Savoir) 100 Melpómene 10 Mengs, Antonio Rafael 57 Metternich, Klemens von 24 Meyer, Marcelle 100 Meysenbug, Malwida von 75, 77, 78 Mi agradecimiento a Freud 84 Miguel Ángel 54 Minturn, Francis 145 Mnemósine 8 Moisés en Egipto 23, 26 monstres sacrés, Les 100 Morand, Paul 97, 101

Nº 4 (Bottoms) 120 Natanson, Thadée 89-93 Nietzsche, Friedrich 7, 14, 71, 73, 75-78, 85 Nijinski, Vaslaav 95 Nouvelle Revue Française 108 O´Sullivan, Maureen 133 Ono, Yoko 13, 105, 119-129 Ossia il Moro di Venezia 26 Osuna, duquesa de 57-62 Otello 22, 26 Outer and Inner Space 151 Pang, May 126 Paramount 137 Paulhan, Jean 108 performance 122, 165 Persistencia de la memoria 113 Peyton Place 135 Pfeiffer, Ernest 85 Picasso, Pablo 7, 14, 96, 97, 113 Pineles, Friedrich ver Zemek Placeres iluminados 113 Plastic Ono Band 123 Epílogo

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Polimnia 10 Poor Little Rich Girl 150 Post, Michael 158 Powell, Cynthia Lillian 123 Previn, André 133, 137, 138, 140, 143 Previn, Soon-Yi 140, 143 primera guerra mundial 83 Prison 151 Proust, Marcel 97 Quijote 15 Rafael 54 Ravel, Maurice 90, 93 Real Academia de Bellas Artes de San Fernando 57 Real Fábrica de Tapices 57, 61 Reé, Paul 14 Réjane (Gabrielle-Charlotte Réju) 96 Rembrandt 45, 47-55 Renacimiento 12, 52, 172 Reni, Guido 54 Renoir, Jean 101 180

Musas modernas

Renoir, Pierre-Auguste 93 Réquiem alemán 42 Restaurante 150 Revolución Rusa 83 Revue Blanche 89-91 Ricardo y Zoraida 26 Rilke, Rainer Maria 14, 72, 73, 79-81 ronda de noche, La 53 Rosen, Matylda 87-89, 93 Rossini, Gioacchino 19- 26 Rotten, Johnny 162, 165, 166 Roussy (Roussadana Mdivani) 98, 99 Rubens, Peter Paul 54 San Carlo, teatro de 21 Saskia 45, 47-55 Satie, Erik 96 Savoir, Alfred 100 Schumann, Robert 15, 17, 29-39 Sedgwick, Edie 14, 131, 145-159 segunda guerra mundial 102 semilla del diablo, La 136, 137 Semíramis 25


Sert, Josep María 91, 94, 96-102 Sert, Misia 13, 69, 87-103 Sex Pistols 161-163, 165 Shakespeare, William 12 Sid Vicious 161- 163, 165-169 Sinatra, Frank 14, 133, 135-138 Sonnabend, galería 151 Spungen, Nancy 15, 131, 161169 Stoffels, Hendrickje 54 Talía 10 Tausk, Viktor 83 Teatro-Museo Dalí 115, 116 Terpsícore 10 The White Album 121 Titus 52-55 Tiziano, Vecellio 54 Toshi, Ichiyanagi 119, 120 Toulouse-Lautrec, Henri de 101 tres enigmas gloriosos de Gala, Los 116

Vallotton, Felix 101 Velvet Underground, The 149 Vicious, Sid 161- 163, 165-169 Vogue 147, 154, 156 Volaverunt 63 Vuillard, Edouard 101 Wagner, Richard 77 Warhol, Andy 14, 148-152, 155, 156 Wein, Chuck 146, 151 Westhoff, Clara 80 Wieck, Clara 15, 29-43 Wieck, Friedrich 30-33 Williams, Tennessee 155 Wolf, Virginia 171 Yes, Yoko Ono 129 Zelmira 24, 26 Zemek 81, 82 Zeus 9, 11

Urania 11 urraca ladrona, La 22 Epílogo

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