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Trujillo, mucha historia por descubrir......4 Trujillo, a lot of history to discover...........13 Restaurantes de Trujillo............................19 Hoteles de Trujillo y Cercanías.................20 Edita: Ayuntamiento de Trujillo y Concejalía de Turismo Autor textos: José Antonio Ramos Fotografías: Carlos Luengo Textos Inglés: Ana Ruiz


La ciudad de Trujillo, situada a 50 km al este de la capital de la provincia, se asienta sobre un batolito granítico y se emplaza en el antiguo camino de Madrid. Se trata de un importante complejo urbano conformado a partir de diferentes épocas y mentalidades arquitectónico-urbanísticas, cuyos testimonios han hecho de ella una de las más importantes ciudades del mundo. La impresión que se lleva el viajero cuando se acerca a Trujillo es la de encontrarse ante un medieval barco varado en un cerro de canchales. La ciudad se eleva orgullosa y vigilante sobre una sorprendente y hermosa protuberancia granítica, sobre un insólito berrocal, como dice la copla: “Si fueres a Trujillo, por donde entrares, hallarás una lengua de berrocales”. La masa de sus torres y sus ruinas se recorta sobre el cielo. Es Trujillo una ciudad abierta, clara, confortable, regularmente bien urbanizada, apacible y que da una cierta sensación de bienestar de hidalgo campesino. Así era y así es Trujillo: Un centro de encuentro entre razas y culturas edificado sobre el cerro “Cabezo de Zorro” para dominar en llano unos límites que están rayados entre el Tajo y el Guadiana. Trujillo es el antiguo Turgalium romano, nombre de raíz celta. Es la denominación latina del topónimo correspondiente al primitivo castro indígena. Los diferentes testimonios epigráficos y funerarios son prueba fehaciente que la Turgalium prerromana se

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Durante cinco siglos los árabes ocuparon la villa. En el año 900 se inician las obras del

Data desde entonces la devoción patronal de Trujillo a la Virgen de la Victoria, que, alojada entre dos torreones constituye su emblema heráldico. A partir de entonces Trujillo comienza a conocer tiempos de prosperidad, fomentada por los reyes con repoblaciones, exenciones tributarias, privilegios mercantiles y otros incentivos propios de los tiempos y las necesidades gobernantes y unificadoras. Juan II de Castilla que le concede el codiciado titulo de ciudad en el siglo XV:”por los buenos e leales servicios que e me facen cada día… por ende es mi merced que de agora adelante sea cibdat e goce de todas las preminencias e prerrogativas...”. A todo ello vendría a sumarse el privilegio de Mercado Franco otorgado por Enrique IV en 1465. Ilustres protectores fueron también los Reyes Católicos, que en Trujillo llegaron a vivir largas temporadas hasta que, en un crudo enero de 1516, sorprendiera la muerte a Fernando “El Católico” camino de Guadalupe. Y así Trujillo continuo siendo fiel compañero de la historia con la frecuente presencia de monarcas y privilegios. Como Felipe IV, que

Castillo y en el siglo XI están definitivamente configuradas las murallas, cuyo aspecto -al igual que el del Castillo- se modificará después de la reconquista. Hay noticias documentales de la existencia de dos mezquitas, de las cuales se conserva algún resto. En 1232 la villa es definitivamente recuperada por las huestes cristianas de Fernando III.

autorizase a la ciudad una Casa de la Moneda para acuñar moneda propia. Entre fines del siglo XV y principios del XVI tiene lugar una importante actividad arquitectónica en Trujillo, no se conocerá otra actividad urbanística tan intensa hasta el siglo XIX. Hoy es una población que se caracteriza fundamentalmente por un importante turismo de calidad.

convirtió, durante la ocupación romana, en una población de suma importancia tributaria de Norba Caesarina.


configuración estructural. Sobre esta configuración, el XIX introducirá algunos cambios en la planimetría y una remodelación de las fachadas. La estatua ecuestre de Francisco Pizarro, obra del escultor norteamericano Charles Rumsey, nos invita a comenzar el recorrido turístico por esta noble ciudad. Frente a este símbolo en bronce de la ciudad, se alza el palacio del Marqués de la Conquista, construido por Hernando Pizarro, hermano del conquistador, según las disposiciones testamentarias del conquistador del Perú. Es una construcción de estilo plateresco, con cuatro plantas rematadas por figuras que representan iconográficamente alegorías de los Vicios y las Virtudes. Sobresale del conjunto el magnífico balcón esquinado con blasones, en el que distinguen perfectamente los bus Pero, si a Trujillo se le conoce allende de los mares es por su importante empresa descubridora, conquistadora y colonizadora. Detrás de la conquista y colonización de tierras americanas entre los siglos XV al XVIII, existieron hombres que partieron de Trujillo y han pasado a la historia como partícipes en primera línea en la odisea humana más destacable del citado siglo XVI como fue el encuentro entre dos mundos tan opuestos, que con el pasar de los siglos tanto se aportaron mutuamente. Francisco Pizarro y sus hermanos, Francisco de Orellana, Fray Gaspar de Carvajal, Martín de Meneses, María de Escobar, Francisco de las Casas, Francisco Bejarano, Francisco de Chaves, Diego García de Paredes, etc. Que de Trujillo partieron y cuyos afanes fueron tan intensos que el nombre de Trujillo permanece en el subcontinente Americano en varias ciudades de Venezuela, Perú, Puerto Rico, Chile y Colombia. Ellos nacieron en Trujillo y aportaron con sus hazañas o con sus vidas el poder hacer historia de un acontecimiento casi causal. En torno a la Plaza Mayor se localizan los ejemplos más importantes de la arquitectura nobiliaria de la Ciudad. La primera noticia sobre construcciones en la Plaza Mayor, data del 18 de mayo de 1353. Aquel día se reúne el Concejo en el atrio de la iglesia de San Martín “para tratar del amojonamiento del Berrocal que en este año hizo González Fernández Añasco”. La elección de este lugar indica que aquí se encontraba un primer centro de un dinamismo social. Este primitivo núcleo urbano, mercado e iglesia, junto al que pronto se añadirían las casas consistoriales, será el epicentro virtual de una ciudad, que desde aquí y siguiendo los caminos se expandirá por irradiación. La estructuración definitiva de la Plaza tuvo lugar durante el siglo XVI. Trujillo vive entonces su momento histórico culminante, definido por su expansión urbana, que la ha convertido en una de las ciudades más interesantes del panorama artístico mundial. En lo que se refiere a su parte monumental, alcanza en estos años su

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tos de Francisco Pizarro y su esposa Inés Huailas; y los de Hernando Pizarro y Francisca Pizarro Yupanqui. El encanto de esta plaza reside tanto en su tamaño, una de las más grandes de España, en lo irregular de su trazado, y en sus soportales que sustentan tanto los palacios señoriales como las casas populares. Cada soportal tiene su propio nombre que recuerda los mercados medievales: del Pan, de las Carnecerías, del Paño y de la Verdura. Al otro extremo del palacio está la Iglesia de San Martín, de su compacto volumen exte-

rior sobresalen las torres del Reloj y de las Campanas. Al interior del edificio se accede a través de la puerta abierta a los pies, con columnas dóricas sobre pedestales, que sustentan entablamento y frontón en cuyo tímpano campea el escudo del obispo placentino don Pedro Ponce de León, bajo cuyo pontificado (1560-1573) finalizaron las obras del templo, interviniendo en ella los canteros Cabrera, Alonso Becerra y su hijo Francisco Becerra, primera referencia artística del que sería gran arquitecto en América. La puerta del mediodía se conoce con el nombre de Puerta de las Limas, por tomarse

de la Sangre de Cristo, de Trujillo; presentando en el centro la imagen de un Crucificado, obra granadina de Alonso de Mena,

como tales las granadas que aparecen en la rosca del arco trilobulado de la misma. El templo conserva en su interior un órgano barroco fabricado entre los años 1759 y 1762 por el organero de Llerena Antonio de Larrea y Galarza. Bienes muebles de interés artístico como el Cristo de la Salud, que destaca por su belleza plástica, obra del siglo XV y un lienzo del siglo XVIII que representa a San Jerónimo, obra de Pereda. La obra más importante del templo, es la imagen de una Virgen románica que procede de la ermita templaria de Nuestra Señora de la Coronada. En el altar mayor resalta el retablo del Cristo de la Agonía, obra del segundo tercio del siglo XVII, procedente de la iglesia

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del siglo XVII. Reyes como Carlos V, Felipe II o Felipe V estuvieron orando en ella, según las Crónicas de sus Viajes; el Emperador en su viaje a Sevilla para casarse con Isabel de Portugal, y Felipe II, tras unir el dominio de toda la Península Ibérica en 1583.


patio plateresco y la escalera volada, obra del arquitecto Antonio de Mera. En el portal alto de la Plaza y junto a otras casas nobles como las de los Cervantes Gaetes, Bejarano, etc., sobresale la mansión de los Chaves-Orellana, al que perteneció la llamada “torre del Alfiler” y que originalmente formaba parte del alcázar de los ChavesOrellana, donde se ha inaugurado en el 2011 el Centro de Interpretación de la Historia de Trujillo. Se trata de una obra de fines del siglo XV de planta cuadrada, ventanas góticas

Frente a la iglesia, se alza majestuoso el palacio Ducal de San Carlos, sobre la primitiva casa solariega de la alianza entre los linajes Vargas y Carvajal, a cuyo entronque familiar se concede en el siglo XVIII el ducado de San Carlos. Las obras del palacio comienzan a mediados del siglo XVI, prolongándose a lo largo del siguiente. Podemos destacar en la fachada una estilizada galería porticada constituida por tres arcos de medio punto que descansa sobre dos columnas jónicas, y en el segundo cuerpo tres sencillas ventanas rectangulares con pilastras corintias que separan los vanos de la logia que se abre en el tercer nivel, los cuales se encierran con los dinteles que sustentan grandes ménsulas a modo de zapatas. El último cuerpo de la fachada es

una perfecta alineación de vanos rectangulares de enmarque moldurado sobre los que inmediatamente se tiende la amplia y volada cornisa que remata la construcción. En el ángulo esquinado destaca un balcón con dos águilas bicéfalas que sustentan las armas de la familia, está enmarcado por pilastras sobre pedestales, con entablamento y frontón (con el busto del promotor de la obra). Sobre dicho frontón se disponen dos “puttis” con cornucopias simbólicas de la abundancia. Remata todo el conjunto voluminosas y singulares chimeneas que destacan sobre la cubierta. Están fabricadas a base de ladrillo y poseen una estructura turriforme que remata en cuerpos volados de pintoresca y dispar tipología. En su interior, se puede visitar el hermoso

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truido en la segunda mitad del siglo XVI a iniciativa del que fuera primer corregidor de la ciudad de Cuzco, Juan Pizarro Orellana, regentado actualmente por la Congregación Hijas de la Virgen de los Dolores. La fachada presenta una logia plateresca corrida, se enmarca entre dos torreones medievales rectangulares de una construcción anterior. Una portada de bóveda rebajada y gran arco escarzano sobre ménsulas permite la entrada al interior, en donde el principal atractivo está en el patio plateresco de dos pisos, decorado con zapatas con rosetas y entre los balaustres pétreos del antepecho se disponen alternadamente los escudos de los Pizarro y los Orellana, sostenidos por diferentes angelotes. Aquí estuvo la Casa de Contratación para afiliarse los viajeros hacia América y sobre su techo encontró hospitalidad Miguel de Cervantes cuando de regreso de Portugal a Madrid en 1582, descansó en Trujillo, teniendo agradecidos recuerdos para la familia Pizarro Orellana en los capítulos IV y VI del libro III de “Trabajos de Persiles y Segismunda”. Continuando el adarve, la ronda de murallas musulmanes que bordean la “ciudad antigua”, conforman un recinto rectangular de

con alfiz, cornisa de bolas, crestería gótica y cúpula de ladrillo en la que, desde la Plaza, puede verse el escudo cerámico de los Chaves-Orellana. Continuamos nuestro recorrido pasando por el medieval Cañón de la Cárcel, sobre el cual el Concejo erigió unas notables Casas Consistoriales durante el siglo XVI. Junto a ellas estaban el Archivo de Escribanos y la Cárcel, ésta construida en 1549 por el insigne arquitecto Sancho de Cabrera. En la década de los cuarenta, del siglo XVI, se edificó el Ayuntamiento Viejo. Indica su finalización una lápida en la que se hace referencia al monarca Carlos I, en 1551. Llegamos al palacio de Juan Pizarro Orellana, obra de los arquitectos Alonso y Francisco Becerra cons-

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mampostería y sillería jalonado por diecisiete torres dispuestas a intervalos irregulares. Siguiendo la línea de la muralla hacia el Oeste y aunque separada de aquélla por un pequeño escarpe del terreno, se encuentra la casa de los Altamirano, conocida como el “Alcazarejo”. La construcción del edificio la comienza Fernán Ruíz, partícipe en la reconquista definitiva de la ciudad, que consiguió abrir la puerta del Triunfo facilitando la victoria a las tropas cristianas. La cerca dispuso de siete puertas, de las cuales se conservan:


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la de Coria, la puerta del Triunfo, de la Vera Cruz, Santiago, San Andrés; y la de las Palomitas, restaurada en 1998. La Puerta de San Andrés, se abre en arco apuntado, está decorada con el escudo de la casa de Austria, obra de la remodelación que sufrió la puerta a principios del XVI. Rebasándola se alza la Casa-fuerte de los Escobar, que constituyó el baluarte defensivo de la puerta de San Andrés. Fue fundación de Álvaro de Escobar, destacando en uno de sus ángulos su torre rectangular, de finales del siglo XV. Aquí nacieron María Escobar la primera mujer que llevó semilla de trigo y cebada al Perú, y fray Diego de Chaves, dominico que fue confesor de Felipe II y destacó en las sesiones del Concilio de Trento. La muralla trujillana condicionó la aparición de un tipo de construcción nobiliaria en la que lo defensivo y lo residencial se aunaban para dar como resultado unos edificios macizos, rematados en murallas en los que las treinta y dos torres constituyen los elementos más peculiares de su fisonomía, alzándose orgullosas y que en primavera sirven de refugio a docenas de cigüeñas. Testimonios de estas casas-fuertes

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son el palacio de los Bejaranos y el Alcazarejo. Estos edificios serán renovados en su fábrica en el siglo XVI como consecuencia de la pérdida de su funcionalidad castrense. El lienzo oeste lo cierra y lo abre la Puerta del Triunfo que cuenta con un curioso suceso legendario y trascendental para la historia de la ciudad. El 25 de enero de 1232, el obispo D. Domingo con los soldados de las Ordenes Militares vencen a los árabes, los soldados aclamaron a la Virgen con el Título de la Victoria por Patrona y especial abogada en la conquista de Trujillo. Desde entonces del Triunfo se llamó esta Puerta que flanquearon las tropas cristianas el 25 de Enero de 1232. Para perpetuar este histórico hecho y en testimonio de agradecida veneración, el Concejo colocó una imagen de la Virgen en una hornacina cobijada por un tejaroz y practicada en el muro que se alza sobre esta puerta y ante la cual, todas aquellas noches medievales lucía una lámpara. En el interior del recinto intramuros se conservan dos ejemplos del sistema de alma-

cenamiento de agua de origen árabe. Dos sorpresas más en una villa llena de ellas. La Alberca, situada cerca de la Puerta de San Andrés, es de origen árabe. Se trata de un depósito de agua para diferentes usos, entre los que cabe citar el de abastecimiento de agua a los caños de San Lázaro y el Campo de San Juan por medio de una extensa conducción subterránea. Los Aljibes de la plazuela de Altamirano es el segundo ejemplo de sistema de almacenamiento de agua. Estos últimos, de tracería árabe, disponen de tres naves cubiertas con bóveda de cañón y seis arcos sostenidos por pilastras. Son obra del siglo VIII. Continuando la visita a la Villa, y subiendo la empinada cuesta de la calle de las Palomas -nombre que recibe por tomarse como tales las tórtolas del escudo de la familia Rol, de la casa de los Rol, Zárate y Zúñiga que en dicha calle se encuentra. Esta casa solariega presenta una sencilla portada de arco apuntado y diferentes vanos, obra de sillería y mampostería de fines del siglo XV, en la que es preciso destacar su interesante patio de estilo gótico, como atestiguan los pilares, capiteles y tracería del antepecho de la logia. En la misma calle y haciendo esquina con la de Naranjos se localiza la casa de los ChavesCalderón, de la que es preciso destacar la portada y el balcón de esquina de la segunda mitad del siglo XVI, ejemplo de esta solución castellano-andaluza que caracteriza a los palacios trujillanos, obra del arquitecto trujillano Francisco Becerra, el gran constructor de las catedrales de Puebla de los Ángeles, Lima y Cuzco. La puerta se cobija bajo arrabá y el balcón se flanquea con sencillas y clasicistas columnas sobre las que se levantan el entablamento; sobre este, un frontón aloja en su interior el también esquinado-escudo de la familias. Al lado está la casa natal de Francisco de Orellana, el descubridor del río Amazonas, recia obra de mampostería que se construye a principios del siglo XV. Presenta una sencilla portada de arco apuntado y diferentes de vanos. La iglesia parroquial de Santa María “La Mayor”, está situada en la plazuela de Santa María, donde puede verse un busto en bronce de Francisco de Orellana, descubridor del río Amazonas. Constituye el edifico parroquial más importante de Trujillo. Se trata de una obra conformada a partir de diferentes épocas, comenzada tras la reconquista de 1232 y finalizada en el siglo XVIII con la construcción del camarín de la Virgen adosado al ábside. Iglesia alabada por todos cuantos la visitan. Objeto de múltiples leyendas y albergue de los más ilustres linajes que han formado el pasado originario de la ciudad. El templo presenta en el exterior una notable variedad de volúmenes y alturas, destacan por su elevación las torres de las campanas y la conocida como “Torre Julia”, de factura románica, reconstruida en los años setenta de nuestro siglo, tras haber sufrido las acometidas de los terremotos de Lisboa de 1521


do en una de las zonas mas elevadas de la ciudad antigua, hacia ella se encaminan quebradas y empinadas calles que unen a esta plaza con el resto de la ciudad intramuros. En torno a este nodo urbano se localizan las más importantes casas solariegas. Este es el caso del palacio renacentista de los Pizarro Hinojosa, señores de Torrecillas, y desde el 24 de junio de 1642 marquesado de Lorenzana, título concedido a don Álvaro Pérez Quiñones y Lorenzana, Gobernador de Panamá y Guatemala. Es un majestuoso palacio, destruido en gran parte por la francesada de 1809 reconstruido en la actualidad como sede de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes. Frente a este palacio nos encontramos con el Palacio de Fran-

cisco Pizarro de Vargas. En este edificio nació Gonzalo Pizarro “El Largo”, padre del gran conquistador trujillano Francisco Pizarro. Fue reconstruido por la Escuela-Taller del Excmo. Ayuntamiento en su totalidad en el año 1992 para habilitar en su interior un Museo, dedicado al famoso conquistador, que se ajusta a lo que fue la vida del Conquistador, y el espacio disponible se ha distribuido en dos grandes apartados. En la Planta Baja, la recreación de una vivienda de hidalgo español durante el siglo XV, y en la Planta Alta, una exposición dedicada a la vida y obra del personaje. Se ha procurado que cada uno de estos ambientes tenga un desarrollo claro y sencillo, donde los objetos expuestos y el propio guión de la exposición faciliten al visitante su fácil comprensión. Desde la calleja que parte del edificio de Gonzalo Pizarro, llegamos al Castillo árabe, por empinadas calles empedradas. Desde allí se divisa una amplia panorámica del, pueblo y sus alrededores. La ligera ascensión bien vale la pena para admirar de cerca los lienzos de sus murallas y torres. En la del homenaje se encuentra el altar de la patrona de Trujillo, la Virgen de la Victoria, una talla del siglo XVI. Bajando desde el castillo en dirección hacia la Plaza Mayor, nos encontramos con la Iglesia de Santiago, obra románica en sus orígenes. Debe destacarse del interior la presencia de altares y enterramientos con estructuras arquitectónicas góticas y renacentistas; el retablo mayor del siglo XVII y el popular Cristo de las Aguas, denominado así ya que es la imagen que la ciudad de Trujillo saca en procesión en épocas de sequias, obra del siglo XIV. Dentro de la arquitectura trujillana y como antesala de la Villa a la Ciudad moderna, es

y 1755. En su interior resalta el artístico coro renacentista, obra de Sancho de Cabrera; y el retablo mayor, la mejor obra del pintor gótico salmantino Fernando Gallego, en el cual intervinieron en la predela pintores de su taller como Francisco Gallego. En este templo están enterrados los principales conquistadores, hidalgos y nobles de Trujillo, destacando el sepulcro de Diego García de Paredes, al que le dio celebridad en el “Quijote” Miguel de Cervantes como el “Sansón Extremeño” por su fuerza física, fue un destacado militar en Nápoles como el Gran Capitán. La iglesia es testigo mudo de célebres acontecimientos como las honras fúnebres por el rey Juan II que congregó a los más importantes personajes de la realeza en Trujillo, junto a los Reyes Católicos. La estructura de la Villa tiene en la plaza de Santa Maria su principal centro urbano. Situa-

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necesario referirse a una de las más impresionantes casas fuertes que formaban parte de la fortificación de la ciudad antigua, el Alcázar de Luis de Chaves, que defendía el acceso a la Villa a través de la Puerta de Santiago, la cual era custodiada por la torre de la iglesia parroquial y por la de la casa fuerte. Hospedó a los Reyes Católicos en sus visitas a la ciudad en 1477 -pacificación de la ciudad- y 1479 -durante la guerra de sucesión con la Beltraneja-. Al morir Juan II de Aragón, cuyos funerales se celebraron en la iglesia de Santa María de Trujillo, los monarcas católicos se hospedaban en este alcázar, convocando el Consejo que reconoció a Fernando rey de Aragón y Sicilia, acordándose así la unión de las dos Coronas: Castilla y Aragón. Aquí se firmó el “Tanto monta, monta tanto” y la paz con Portugal, en 1479. Bajando por la calle Ballesteros hacia la plaza, se encuentra el palacio de los marqueses de Santa Marta, construido en el siglo XVI por el arquitecto Francisco Becerra, y reformado en el siglo XVIII. Solar de algunos de los nietos de Hernán Cortés, conquistador de México, y de su fiel capitán Francisco de las Casas en las tierras aztecas. Próximo a este palacio está el Museo del Traje “Enrique Elías”, donde podrá disfrutar el viajero de una gran variedad de trajes de época, y otros pertenecientes a personajes de la prensa rosa. En la Ciudad Nueva, la que se edificó a raíz del desarrollo urbanístico burgués del siglo XIX, en la calle de la Merced habían edificado los mercedarios en el siglo XVII el convento de la Merced. Entre los mercedarios ilustres que vivieron en este cenobio destacamos al escritor Fray Gabriel Téllez, conocido en los ambientes literarios como “Tirso de Molina”, que aquí fue Comendador entre los años 1626 a 1629, escribiendo su “La Huerta de Juan Fernández” y, posteriormente, la “Trilogía de los Pizarro”, glorificando a la familia que tanta fama diera a Trujillo. De su exterior sobresale la portada principal del templo, en canterías, con puertas de medio punto adornadas con motivos barrocos, sobre ella el escudo de la Orden mercedaria con el real, que se repite en el acceso conventual añadiendo al blasón un capelo, así como varios balcones adintelados.

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The town of Trujillo is located 50 km to the east of the province’s capital, and is built on granite rock “batholiths” on the old road to Madrid. It is an urban complex which has developed over time, whose testimony has made Trujillo one of the most important towns in the world.

The name Trujillo comes from the Celtic root Turaca. Various evidence gathered from both inscriptions and burial chambers proves that during the Roman occupation, pre-Roman Turgalium (Trujillo) became a town of great importance to Emérita Augusta (modern day Mérida).

After the Paleochristian and Visigoth ages, just a few remains were left. Then the Moorish invasion took place, changing the name of Trujillo to Taryala, and maintaining the town as an important market point, with livestock sales in the Main Square.

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At the end of the 9th century the construction of the castle began, and the walls that surrounded the citadel were modified slightly after the re-conquest. There are documents showing the existence of two mosques, a water deposit and three cisterns; two of them located in the Castle and the third one in Altamiranos Square. The final conquest of the citadel was in 1232 by the Christian troops of King Fernando III. According to the legend, the Virgin appeared above the walls, giving the Christians victory. From that moment, she became the patron saint of all the citizens of Trujillo. She also appears in the town’s coat of arms. Subsequently, Trujillo began a prosperous

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time, receiving several privileges and other incentives from the kings of that time. King Alfonso X decided to give “Fuero” (law, privileges…) to the citadel. During this time, the city was divided into noble families who did not have to pay taxes, and “pecheros” who did. Up until the 14th century, the only architectural developments that occurred in Trujillo were inside the walls; the area known as “La Villa”. However the town also gradually expanded outside the walls. In 1430, King Juan II of Castilla gave the town of Trujillo the title of “Noble and Loyal,” and Enrique IV granted the privilege of a market in 1465. The Catholic Kings, who lived here for a long time, were also very protective towards the town. King Felipe IV even let the town make its own coin. The most important architectural activity took place at the end of the 16th century, and at the beginning of the 17th century. When the convents of Saint Miguel, la Encarnación and Saint Francisco were founded, other local and private houses were created too. The 16th century was vital to the history of Trujillo because of its important participation in the discovery and civilization of South America. The expansion of religion gave the town an aura of magnificence in the 18th century. Towers, pointed arches and military and gothic elements disappeared from the palaces inside the walls; and instead, patios provided a different outlook. During the 17th century and after the final ecclesiastical works began in the 16th cen-


tury; the town of Trujillo fell into a period of architectural inactivity, made worse by the Portuguese campaign. After the war in the 19th century, Trujillo again began further urban construction of great importance. Today the town is renowned for the quality of its tourism. The 16th century gave Trujillo and many of its citizens the opportunity to write themselves into the history of the discovery of the American continent. Men such as Francisco Pizarro and his brothers Juan, Gonzalo and Hernando - conquerors of Peru - were founders of the city of Kings (Lima), along with San Miguel de Piura, Trujillo and Arequipa. Others included Alonso Briceño (one of the thirteen conquerors), Alonso de Sotomayor, Francisco de las Casas, Fray (friar) Jerónimo de Loaysa, and Francisco de Orellana who discovered the Amazon River. Other adventurers were Carvajal, Bishop of Cartagena de Indias, who founded the first University in Peru; and María Escobar, the first woman to take wheat to Peru. Diego García de Paredes, (son of the Extremeñan Samson), was a captain who took part in the conquest of Peru and Chile. Francisco Becerra, Jerónimo Hernández, Alonso Pablos and Martín Casillas, were the best architects that left for the Americas. The name Trujillo can be found in several cities in Venezuela, Peru, Puerto Rico, Chile and Colombia. Around the Main Square one can see examples of the noble architecture of the town. The Main Square was the first centre of commerce, with a market, and churches surrounded by palaces. Its construction

began on 18th May 1353. The final development of the Main Square occurred during the 16th century. Later, in the 19th century, there were some changes to the structures of the façades. The equestrian statue of Francisco Pizarro is a work by the North American Charles Rumsey. It is made of bronze and weighs 6,500 kg. Opposite it, one finds the palace of the Marquis of the Conquest, built under the orders of Francisco Pizarro’s brother, Hernando. It is Plateresque in style, with four floors, and on the top there are twelve decorative images representing allegories. On the corner of the building, the coat of arms of the family stands out, distinguishing the busts of Francisco Pizarro and his wife Inés Huailas, along with those of Hernando Pizarro and Francisca Pizarro Yupanqui. In the interior, there are three rooms decorated with exotic animals and geometrical images. In all, 126 decorative elements are divided between two rooms, in which one can also admire images of the sun, a monkey, an eagle, the moon, and some thunder and lightning. All of these images come from Inca mythology. The planning of the Main Square is rather irregular. The palaces and houses around it are supported by arches, and preserve their original, medieval names from when they hosted markets. One example is the Palace of the Marquises of Piedras Albas; it’s built in the renaissance style and dates back to the 16th century. It was built under the arches where bread was once sold. Today it retains the name of “the bread porch”.

The palace was constructed by Pedro Suárez from Toledo. The first floor has a three arch gallery of Florentine influence, and a beautiful gothic scalloped wall on the top. It is all made of granite. These architectural examples were taken to America by famous stone-masons such as Diego de Nodera, Alonso Casillas and Francisco Becerra. On the other corner of the Main Square, one can find Saint Martin’s church. It is accessed via two doors; one a renaissance door showing the town’s coat of arms, and the other a gothic portal called “the door of the limes”, where the City Council used to gather. The church has two towers: a bell tower and a tiled clock tower. It has a single nave with crossed vaulting, and chapels enclosed in iron grille work. The Romanesque image of the Virgin La Coronada from the 18th century and the fine baroque organ can be seen within. Opposite the church, one can visit the 16th century Palace of the Dukes of San Carlos; the façade and corner balcony show the coat of arms of the Vargas Carvajal family. Inside there is a columned patio and a large vaulted staircase. The house of the Royal Weight of Chaves Cárdenas is just on the other corner, next to the palace of the Conquest, and the Royal Prison. This was the ancient wheat weighing building, with twisted spiral columns capped with gothic pinnacles. It also has gothic Isabelline windows and a balcony with graceful stone brackets. Above the Main Square, we can see the Pin Tower, dating from the 15th century. It is

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medieval and its crenulations are gothic. It has a sloped tower followed by the House of Chains, which symbolizes the right of asylum. Fugitives were immune from the law, crossing the threshold with the coat of arms of Chaves and Orellana. Next to this building, one can observe the House of Royal Weights with the spiral columns described previously. Then we pass through the medieval “Cañón de la Cárcel” (the prison vaulting). Above it, the Council built noble houses during the 16th century. The prison and the Archives could be found next to these houses. The prison was constructed in 1549 by the architect Sancho de Cabrera. Out of curiosity, at the end of the 16th century the old Town Hall was built. It is referred to on a stone mentioning the monarch Carlos I in 1551. Travelling up to Ballesteros Street, one finds the Palace of the Marquises of Santa Marta from the 16th century. It is a work by Francisco Becerra, with a Renaissance gate and Ionic columns, with a panelled frieze and diamond points between flames. The coat of arms is in the tympanum. This was where Hernán Cortés’ grandchildren lived. The town once had seven entrances, but now just five remain; La Coria, the gate of El Triunfo, La Vera Cruz, Santiago, San Andrés and Las Palomitas. This last one was restored in 1998. Just at the entrance of the ancient town, one can find one of the most impressive fortres-

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ses, bestowed by Luis Chaves the Elder. It has two façades; the first one is gothic with ogee arched windows. It has Isabelline spheres on the cornice, and the Chaves family coat of arms showing five keys. The second façade contains the main doorway and artistic grillwork. Over the windows, there are three defensive towers. The palace was once the residence of the Catholic Monarchs in the 15th century. Heading up to the Castle, one finds Santiago’s Church from the 18th century; it is Romanesque and was restored in the 17th century. The church contains the burial vaults of the Tapia family, whose shield shows six crows’ heads; along with a five star coat of arms belonging to the Paredes family. In one of the chapels, it is possible to admire the fine gothic image of the Christ of Water. The Town Council used to gather in this church in the middle Ages. The bells of the church tower once marked the curfew, as the gates of the town were closed. Finally we reach the Castle, constructed by the Moors in the 10th century on top of Roman ruins. The main gate is set in a horseshoe arch. Inside, there is a cistern and a subterranean exit. The royal treasure was once stored in this castle and it was also a hideaway for Juana la Beltraneja. A splendid panorama can be seen from the battlement parapet. One of the towers contains the chapel of the Virgin of the Victory, patron saint of Trujillo.

One of the most important houses in the town of Trujillo is located inside its ancient walls: The renaissance palace of the family Pizarro Hinojosa, Marquises of Lorenzana. It was destroyed by the French invasion in 1809 and it has been rebuilt to become the Royal Art Academy of Extremadura. Opposite, one can find the palace of Francisco Pizarro de Vargas. There, Gonzalo Pizarro - “El Largo,” father of the conqueror Francisco Pizarro - was born. It was rebuilt in 1992 to become a museum about the famous conqueror. It is divided into two parts: downstairs there is a medieval 15th century house, and upstairs there is a large exhibition about Pizarro´s life. The church of Santa María is located in Santa María Square, where the bronze bust of Francisco de Orellana can be seen. He is famous for his discovery of the Amazon River. The reconstruction of the church began in 1232 after the final conquest of the city, and it was finished in the 18th century. It was constructed on top of a Moorish mosque, and had a Romanesque tower which was damaged by the Lisbon earthquakes of 1521 and 1755, and was rebuilt in the 1970s. The inside is gothic, with cross vaulting, triple lancet windows and a Plateresque choir; one can also see the funerary chapels of Vargas, García de Paredes (Extremadura´s Samson) and other noble families. The Hispanic-Flemish altarpiece was painted by Fernando Gallego. It has 25 oil paintings on panels with well preserved


colours. The church is near the convent of Saint Francisco El Real or La Coria, known as such because of its proximity to the medieval gate, which leads to the town of Coria (near Cáceres). It was once a convent for Franciscan nuns, until they left in 1809 because of the invasion of Napoleonic troops. The church conserves the remains of a gothic temple and cloister. Today it holds a didactic (an educational) museum about the conquest of America.

them is the Cistern, originally Roman and later used by the Moors. It served as a public baths, a reservoir for water irrigation and for use by cattle. The cistern is 11 metres deep. The second example is the Moorish well, located in the small square of Altamirano. It dates from the 8th century, and comprises three naves with six arches supported by pillars.

lies. Inside there is a beautiful Plateresque columned patio from which a spiral staircase can be seen. Miguel de Cervantes, the famous novelist of “Don Quixote” also lived here for a time, and he refers to the family and the town in chapters IV and VI of his play “Trabajos de Persiles y Segismunda”. Again, the tourist returns to the Main Square via El Cañón de la Cárcel (the prison vaulting).

On Palomas Street, one can find the house where Francisco Orellana was born; followed by the Chaves-Calderón manor house, which has a balcony and a corner door. Opposite is the house of Rol-Zárate and the Zúñiga family, next to the Hinojosa Calderón house and the home of Alvarados. All these houses had noble coats of arms and were inhabited by knights and noblemen. The walls favoured a kind of noble construction, linked to the houses powerful towers used to defend. Now during spring time, they are the refuge of dozens of storks.

Saint Andrew’s gate was one of the seven gates used to enter the old town. It was defended by the fortress home of the Escobar family. It bears the coat of arms of the Catholic Monarchs, showing an open lancet arch, fortified with battlements. It also has a rectangular tower dating from the end of the 15th century. The fortress itself also dates from the 15th century. The windows with grilles and the cornice were added in the 16th century. This was the home of María Escobar, the first woman to take wheat to Peru, and Fray (friar) Diego de Chaves, confessor of King Felipe II.

The fortress of Bejarano can also be visited, with a segmental arch portal displaying their coat of arms (a rampant lion with a dragon’s head in each corner). It has two towers with varying style windows from different periods. Inside the walls, two Moorish examples of conserving water are preserved. One of

Finally, we arrive at the palace of Juan Pizarro de Orellana, a work by Alonso and Francisco Becerra. It was constructed in the 16th century. Today it is a convent and houses nuns from the order of “Hijas de la Virgen de los Dolores”. The portal lies under a balustrade gallery bearing the coat of arms of the two fami-

There are many festivals in Trujillo. The biggest one is “El Chíviri” on Easter Sunday. People dance and sing around the Main Square, all dressed in their regional costumes. Another traditional festival is “La Asunción” which is held on 15th August, and takes place around the church of Santa María la Mayor. The celebrations in honour of our patron saint, the Virgin of the Victory, are held between August and September and include music, dance, opera and theatre, many of which are performed on the patio of the castle. Finally, all the inhabitants of the town gather in the Main Square on the first Saturday of September to sing a special hymn dedicated to the Virgin. The commercial and cattle activity in Trujillo originated from its Islamic population. The largest part of Trujillo’s economy is supplied by the livestock industry. This is

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due to the favourable characteristics of the land: rocky ground is not good for agricultural growth, but it is suitable for cattle. The climate in late autumn, the low temperatures and hot summers cause extreme dryness. The first market in Trujillo took place inside the walls in Descalzos Square. Later, with the construction of Saint Andrew´s parish, the space for the market was limited and it was decided to relocate it to the Main Square. Palaces of great artistic importance from the 16th century were built above the arches, and joined the commercial and business activity (different arches housed bread, fabric, cloth, vegetables, meat…).The Main Square also held the cattle fair; of huge importance for our town, because of the linking of two cattle driving routes of La Mesta: La Vizana y La Leonesa. The market, whose privileges were given by King Enrique I had big, social and economical repercussions. In 1581 the weekly market was moved from the Main Square to Encarnación Square, and in 1966 the building was moved to Lanchuela Street. According to tradition, once a year the town holds the market in the Main Square on a given Thursday.

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Nowadays, the Cheese Fair and the Cattle Fair are very successful. Over the years, Trujillo has become a tourist centre, and it offers its visitors a huge variety of options. Trujillo has been a vast, inhabited area for many centuries; able to teach and keep alive the traditions of its people with simple methods. The materials and products that are produced are exactly the same as the ones used by our ancestors: bone, wood, metal, clothes, furniture, jewellery and embroidery. Trujillo has artists who work clay, leather, wood and cooper. In the 16th century, the potters from Trujillo were wellknown in the Spanish markets and in Latin America offering amphora (vase shaped containers with handles) jugs, buckets and so on. Silver and gold work is another feature of the handicrafts made in Trujillo. This art came to Extremadura thanks to the Tartessian tradition and afterwards with the Moorish invasion. In the XIV and XV century, gold workers created a unique piece of jewellery called “Aderezo” which consisted of earrings and a necklace, with a pendant called Rosicler - or turtle - because of its prominent shape similar to the shell of the animal. Nowadays women dressed in their regional costumes wear these pieces of jewellery on Easter Sun-

day. Later, the loom appeared. It has been around for 4000 years and was the first machine capable of making multicoloured blankets. Leather work is also amongst the handicrafts which we inherited from the Moors. Finally, wonderful handmade furniture is created in Trujillo; made from mahogany, briar, holms oak, and the roots of olive trees. Chestnut wood is used to make barrels for wine. Trujillo has a wide variety of cuisine; the main products being garlic, laurel and pork. It is a strong and flavoursome cuisine. Regional dishes include: migas (bits of fried bread with garlic, red peppers and pork belly), goat and sheep cheeses, criadillas de la tierra (a variety of small potato), roast lamb, lentils and stuffed chicken. Home made cakes and pastries such as piñonates (pine nut) and cañas (filled crunchy pastry rolls) and tocinillos de cielo (a sweet made with egg yolk) are also very popular. Our town is also well-known for its wines. These are strong in taste and aroma; the biggest production area is the Sierra de los Lagares. As every village has its own gastronomic event, Trujillo holds the Cheese Fair at the beginning of May, which has been declared a Regional Tourist Attraction.


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Trujillo Turismo 2012