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sumario SALUDA DEL ALCALDE

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SALUDA DEL TENIENTE DE ALCALDE

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CUADERNO DE BITÁCORA Federico Ortega Flores

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MAZAGÓN EN PERSONA José Antonio Mayo Abargues

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SE CUMPLEN 15 AÑOS DE UN SUEÑO: EL PICACHO Francisco Conce García

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LA TORRE DE MORLA

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COORDINACIÓN: Manuel Padilla DISEÑO Y MAQUETACIÓN Miguel Ollero Márquez FOTO PORTADA: “Flor de la marzaga” Julián Ropero

HISTORIA

BOSQUEJO DE LA HISTORIA GEOLÓGICA DE MAZAGÓN

EDITA Fundación Municipal de Cultura de Moguer

FOTOS SECCIONES: Historia: Carles Buxaderas Letras: Javier Toscano Civitas: Manuel Padilla FOTOGRAFÍAS Carles Buxaderas Julián Ropero Díaz Faustino Rodríguez Antonio Mayo Álvaro Palomo María José Carmona Javier Toscano María José Blanco Manuel Padilla Pedro Rodríguez Autores de artículos

DEPÓSITO LEGAL H-204-2003 Las notas y opiniones aparecidas en los presentes trabajos son de exclusiva responsabilidad de sus autores. El contenido de esta publicación no puede ser reproducido ni total ni parcialmente sin mencionar la procedencia.

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LETRAS

IMPRIME Editorial MIC

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EL DESLINDE Y AMOJONAMIENTO DE LAS PLAYAS DE EL PICACHO Y CASA DE FIDEL EN 1935 Diego Ropero Regidor

A propósito de la Hoja del Mapa Geológico sobre El Asperillo de 1941

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AQUÍ SÍ HAY PLAYA José Antonio García

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RECUERDO DE LOS RANCHOS DE FAMILIAS DE ROCIANA EN MAZAGÓN Diego Soriano Sánchez

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ODÓN BETANZOS: HUMANIDAD BLANCA Carmen Palanco

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SOBRE LAS AGUAS Juan Cobos Wilkins

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TARDE DE SAN VALENTÍN Antonio Orihuela

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LET IT BE. DÉJALO SER, DEJA QUE PASE Octavio Corrales

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EL ÚLTIMO DESEO Pilar Lahuerta

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PLAYA DE MAZAGÓN Carmen Ciria

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EL TESORO Cristina Font Briones

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CANCIÓN DEL MARINERO Juan Antonio Guzmán

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DUERMES, Y EN TU SUEÑO HAY UN TUL Juan Drago

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A JUANA BEDIA Teresa Suárez

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MARZAGÓN Alfonsa Acosta

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José Luis Gozálvez Escobar

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LETRAS CIVITAS

SERIE AZUL (Poemar y Navegación mística) Félix Morales Prado

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EL HADA PALMIRA Carmen Gil

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AZULES EN EL MÉDANO (Obra gráfica) Pedro Rodríguez

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SOLSTICIO (Obra gráfica) Faustino Rodríguez

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LA LUZ Sefi Cárdenas

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DIARIO DE UN POETA RECIÉN CASADO. En el centenario de su escritura Antonio Ramírez Almanza

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PEQUEÑO VALS VIENÉS Pablo Rodríguez-Thorices

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VIVIR Manuel Luque Tapia

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EL LOCO Y EL DARGÓN Antonio J. Sánchez

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EL ESCRITOR CONTRA EL NAUFRAGIO Daniel Blanco

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BOMBÓN Mª Jesús Barquero Casas

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NOS AMAS, VIRGEN MARÍA Giorgio Maldonado Mora

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PEDACITOS DE AQUÍ Y DE ALLÁ Yolanda Morillo López

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RECUERDOS Goyi Andrés Peña

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LA FIGURA IMPAR DE ODÓN BETANZOS PALACIOS Enrique Linares Guzmán

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MAZAGÓN, PUERTA DEL BALONMANO PLAYA EN ESPAÑA Ventura Vivas Olivares

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TORMENTAS DE VERANO Joaquín Gómez Hernández

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MAZAGÓN: UNA MIRADA FENICIA VOLVER... Javier Toscano

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PROGRAMA DE FESTEJOS Y CARTEL

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El éxito de este gran trabajo organizativo desarrollado en las últimas semanas por operarios y técnicos de las áreas de Cultura, Urbanismo y Deporte ha de verse ahora recompensado con la asistencia y participación del público en las actividades que componen el Programa de Festejos, muchas de ellas, organizadas por colectivos y personas de Mazagón, a los que también quiero agradecer el desinteresado esfuerzo que realizan para que sus fiestas, nuestras fiestas de verano, sean cada año más intensas y participativas.

SS

Al cumplirse el primer año de una nueva legislatura, quisiera también transmitirle a toda la ciudadanía de Mazagón mi firme compromiso y el de todo el Equipo de Gobierno con el bienestar y el desarrollo de esta localidad, de manera que entre todos; aportando lo mejor de nosotros y anteponiendo siempre los intereses de esta hermosa tierra tocada por el cielo a los anhelos particulares, seamos capaces de dotar a este verdadero rincón del paraíso de todas las infraestructuras y servicios que demanda un destino turístico de primer nivel, como debe ser sin duda Mazagón por sus excepcionales características naturales.

aluda

del Alcalde

Llegamos al ecuador del verano, y de nuevo tengo la

oportunidad de poder dirigirme a todos los vecinos y vecinas de Mazagón desde las páginas de esta revista de festejos para animarles a vivir intensamente unas fiestas que, con el paso de los años, se han convertido en una de las grandes citas de la temporada estival en la costa de Huelva.

Por último, quisiera invitaros a disfrutar plenamente de los festejos, y a comprometernos también a mantener y cuidar el privilegiado escenario en el que éstos se desarrollan, nuestro hermoso parque de Mazagón. Con todo ya preparado para vivir una fiesta llena de atractivos, sólo me resta reiteraros mi deseo y el de toda la Corporación, de que los días que se avecinan vengan llenos de momentos inolvidables, y nos deparen imágenes y sensaciones que podamos recordar con cariño. Felices fiestas a todas y todos.

En apenas unos días, Mazagón se vestirá con sus mejores galas para celebrar con todo esplendor unos festejos que forman parte ya de la identidad de esta hermosa localidad; y ,por ello, desde el Ayuntamiento y la Fundación de Cultura de Moguer, hemos redoblado nuestro esfuerzo y compromiso para llenar de contenido todos y cada uno de los días de fiesta, con una oferta de actividades lúdicas, culturales y deportivas, que esperamos cuenten con la masiva participación; tanto de los ciudadanos y ciudadanas de Mazagón, como de los visitantes que acuden durante estas fechas a disfrutar junto a nosotros de la belleza sin parangón de nuestra playa.

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Gustavo Cuéllar Cruz ALCALDE DE MOGUER

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asfaltado realizados en decenas de vías urbanas o la remodelación de la calle Ancla que han supuesto una gran mejora en la seguridad y comodidad de conductores y peatones, o la próxima reanudación de las obras de urbanización en la zona de Ciparsa. A nivel cultural hemos logrado también mejorar la oferta de Mazagón con proyectos cada vez más consolidados como el Ciclo Mazagón Jazz, o el programa Noches del Faro, colaborando también estrechamente con asociaciones y entidades de la localidad en iniciativas como nuestro Belén Viviente, la Ruta de la Tapa, la feria empresarial de Mazagón o la reciente ruta tartésica, por citar solo algunas.

SS

La concesión un año más de la Bandera Azul y la Q de Calidad a nuestra playa del Parador suponen un nuevo reconocimiento a la gestión de este tramo litoral que realiza el Ayuntamiento de Moguer donde, junto a una programación de actividades constante y atractiva, hemos podido disfrutar hace solo unos días de uno de los mejores torneos de balonmano playa de Europa que ha colocado a Mazagón en primera línea de la actualidad deportiva nacional.

aluda

del Teniente de Alcalde

Como concejal del Ayuntamiento de Moguer en

Tras un año de gobierno municipal, quisiera de nuevo manifestar a todos los vecinos y vecinas de Mazagón nuestra disposición a seguir atendiendo todas sus demandas e inquietudes, ya que nuestro único objetivo como concejales es seguir trabajando por el bienestar de todas las personas que viven y conviven en este hermoso rincón de la costa andaluza.

Mazagón tengo una vez más la satisfacción de saludaros desde las páginas de esta revista de festejos que cada año editamos con todo el cariño y que se ha convertido, por su calidad e interés, en un elemento imprescindible de nuestra feria de verano; y, por ello, quisiera en primer lugar agradecer sinceramente el generoso trabajo de todos los colaboradores literarios y gráficos que llenan de contenido esta gran publicación, así como la labor de coordinación y diseño realizada por los técnicos de cultura.

Por último, quisiera agradecer la labor de todos los técnicos y operarios municipales que hacen posible cada verano que disfrutemos de una feria llena de atractivos, así como la colaboración y el interés de asociaciones y vecinos de Mazagón que impulsan también propuestas que llenan de contenido nuestras fiestas. A todos ellos, a los mazagoneros y mazagoneras y a quienes nos visitan en estas fechas tan señaladas, desearos por último que la feria colme todas vuestras expectativas, y que sigamos construyendo entre todos y todas un Mazagón más habitable, próspero y solidario.

Cuando acabamos de cumplir un año de la nueva legislatura municipal, quisiera destacar brevemente algunas iniciativas que hemos impulsado en este tiempo para seguir mejorando la calidad de vida de nuestros convecinos y convecinas, unas iniciativas entre las que destaca, sin duda, la realización de importantes actuaciones urbanísticas. El ambicioso proyecto que ha cambiado la fisonomía de la urbanización El Picacho; donde, con la colaboración de los propietarios, se ha ejecutado un proyecto integral de urbanización, es quizás la iniciativa más importante; pero, no podemos olvidar los trabajos de

Francisco Ángel Martínez

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istoria

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l deslinde y amojonamiento de las playas de El Picacho y Casa de Fidel en 1935 Diego Ropero-Regidor Director del Archivo Histórico Municipal Biblioteca Iberoamericana de Moguer

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l término municipal de Moguer aparece ya mencionado en 1264, como parte de la jurisdicción de Niebla, con motivo de la donación que Alfonso X hizo a Don Remondo, arzobispo de Sevilla, de varias propiedades en Niebla: “... todas estas ciento arançadas del un cabo el término de Moguer”. En 1333 Alfonso XI la donó con todas sus pertenencias a su almirante Alonso Jofre Tenorio. En el privilegio rodado sobre dicha concesión se señalan los límites del término: “Desde el río Tinto […] al Pino Rosado et al Arenilla, que es en el camino de las lagunas de Palos, et a la cañada de Julián Pérez, e al puerto de Ramos Domínguez, e mojón cubierto a San Estávanos et dende, a río Tinto agua salada.” En 1395 se realizó un deslinde de la mojonera de Palos y Moguer: “... vn valle que sale del monte que dicen que llaman Fanefanecas que sale a la playa e marisma de río Tinto, agua salada en el camino que va del dicho logar de Palos al dicho logar de Moguer. E luego […] dixeron que vn árbol que dicen sauina […] era mojón que partía el dicho término de entre el dicho logar de Moguer e el dicho logar de Palos, lo qual es çerca de la playa en vn puntal de tierra firme que entra en el barrido de la marisma. E dende adelante […]

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por la costa de la mar fasta el Río de Oro e que no avía mojones saluo que era lo de Palos desde el dicho cabeço onde dicen que estaua el dicho [...] por mojón fasta el Río de Oro a mojón cubierto aguas vertientes e corrientes contra la mar.” Los conflictos entre los concejos de ambas villas por causa de la delimitación de sus términos fueron frecuentes. En 1481 firmaron la concordia que fijaba el deslinde y las mojoneras: “E dende en adelante apeando por medianía cubierto que non se fiso otro mojón salvo desde el dicho pino gordo que fue mojón postrimero en adelante fasta el río del Oro, aguas vertientes a la mar que sea conocido por término de Palos e desde el dicho pino gordo, aguas vertientes a la mano izquierda que sea conocido por término de Moguer.” En el siglo XVIII se volvieron a revisar los límites, ajustándose las mojoneras que discurrían por la franja costera. En 1839 se llevó a cabo un nuevo deslinde: “Línea recta, pasada la Madre que viene de la pasada vieja por los carrizales, convinieron los interesados que seguía la división de los términos hasta el río El Loro, principiando por el mojón de los Hermanillos, quedando de Palos las vertientes al mar, y por de Moguer las contrarias.” En 1884 se revisaron una vez más las mojoneras de los dos términos.

Muelle embarcadero de El Vigía. Fototeca Municipal. (Gentileza de Dña. Montemayor Gómez).

En 1935 se practicó el deslinde y amojonamiento de la zona marítimo terrestre en las playas de El Picacho y Casa Fidel1, en una época en que los montes de propios de la zona estaban siendo repoblados. El 7 de febrero, a las diez de la mañana, se reunieron en el muelle embarcadero de la Casa del Vigía, de la barra del Puerto de Huelva, los técnicos y representantes de los ayuntamientos de Palos y Moguer para proceder al amojonamiento “mediante estacas” de la línea límite de la zona marítimo terrestre en la playa de El Picacho, de acuerdo con los trabajos que habían comenzado el año anterior, y según plano levantado a tal efecto. Se tomó como punto de partida el muelle embarcadero de la Casa del Vigía. La línea límite de dicha zona quedó fijada definitivamente mediante cuatro estacas numeradas a lo largo de la playa de uno (I) a cuatro (IV) en números romanos, las fijadas a puntos permanentes, y de uno (1) a trece (13) en caracteres ordinarios las referidas por distancias y rumbos a las anteriores. De las estacas referidas a puntos fijos destacamos las que hacen referencia a los “Pabellones” pertenecientes a la 5ª División Hidrológica Forestal (I), al muro que discurre paralelo al Casa del Práctico de El Vigía. mar de la Casa del Vigía, propiedad de la Junta de Obras del Puerto de Huelva (II), y la Casa Cuartel de Carabineros de El Picacho (III). Una vez delimitada y amojonada la zona marítimo terrestre en la playa de El Picacho, se realizó análoga operación en la playa de-

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nominada de la Casa de Fidel, estando presente el alcalde accidental de Moguer, Antonio Conde Muñoz, por encontrarse dicha playa en su término, y quedando establecido el primer punto mediante la nivelación efectuada desde la playa anterior, o sea buscando un punto de cota igual a la de la estaca número trece (13), última de la playa de El Picacho. Con la firma del acta por los comparecientes, el 15 de febrero, se dieron por terminados los trabajos de deslinde y amojonamiento de las playas de El Picacho y Casa de Fidel. Este mismo día, y siguiendo idénticos parámetros, por orden de la Dirección General de Puertos, se hizo el deslinde y amojonamiento de las playas denominadas Torre del Loro y Matalascañas. Los cuatro enclaves costeros se localizan en los términos municipales de Palos de la Frontera, Moguer y Almonte.

Plano del deslinde y amojonamiento de la playa de El Picacho (1935).

En las décadas de 1950 y 1960, coincidiendo con la última fase de la repoblación forestal, el proceso de industrialización de dicha zona y la puesta en valor de toda la línea costera como espacio de veraneo, la playa de Mazagón (faja arenosa, en otro tiempo conocida como playas de Castilla o Arenas Gordas, tal como se menciona en la cartografía antigua) destaca por su belleza natural y las dos columnas que la preservan y defienden: Doñana y los lugares colombinos.

Zona de El Vigía. Detalle del plano de deslinde de la playa de El Picacho (1935).

1 AHMMo. Fondo Municipal, leg. 497.

Plano del deslinde y amojonamiento de la playa Casa de Fidel (1935).

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uaderno de bitácora Federico Ortega Flores

Cuaderno de bitácora de La Bretona. 22 horas del día de Nra. Sra. del Carmen de 2016. Primer día de travesía. Cercanías del espigón del puerto de Huelva, en la vertical del faro de Mazagón. Calma chicha. Tripulación a bordo: mi hija Lola y yo.

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on la embarcación al pairo, tenemos tiempo de sobra. La noche, tarde, se presenta cómoda y el sol se va despidiendo lentamente en su horizonte. Silencio, sólo las olas acariciando a La Bretona. La brisa de poniente va cayendo y se levantan las primeras estrellas. El lucero de la tarde, como grata amante de los dioses, nos hará la velada más placentera. Querida Venus: como esos meteoros que bailan en tu alrededor, espectros de marinos perdidos, enamorados de tu luz, contigo nos conjuramos. Cómo contarte, querida hija, que todos esos barquitos que ves en dirección al puerto con los faroles encendidos, son la escolta de la virgen del Carmen, pero… escucha… ¿los oyes?. Es la Salve Regina que le cantan a la Virgen sus bravos devotos. Y mientras los últimos destellos de poniente despiden a la virgen de los marineros en su regreso a tierra, el mar caerá bajo el dominio de la noche y de sus dioses paganos nacidos en oriente. Las sombrillas, como tortugas de muchos colores, se van adentrando en tierra y los playeros empiezan a dar por finalizado su día; y la costa se enciende, pequeñas luces diseminadas entre de los pinos: El muelle del Vigia, Ciparsa, el Faro; el puerto, Las Dunas, Chiringuito de Juan… el Faro; la avenida, cuesta del Picacho… el Faro; la Barca, casas de Bonares… el Faro… el Faro… otra vez el Faro… Al ver que oscurece, Lola me mira y sin palabras, pregunta. Yo, para tranquilizarla, le digo que la gente en tierra adentro se vuelve desconfiada, porque al no saber mirar al cielo, no se miran a los ojos. Y que la noche, es la hora del mar, y el día, de la tierra.

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Ella, entonces, silenciosa, con la gran luna sobre los médanos, sabe que no hay que temer a esta costa, que las estrellas nos soplarán las velas. Y si no, haremos tratos con el diablo. Y cómo explicarte, Lola, que estas playas las conozco como un polizón en navíos que vinieron de lejanos reinos junto al mar: he sido grumete en barcos milenarios con rumbo a la deriva y camarada de héroes y semidioses que se jugaron su fama e inmortalidad tras las Columnas de Hércules. Y si la envidia borró mi nombre de las hazañas mitológicas cantadas, debes saber, que fui yo quien engañó a Ulises en los bancos de Sanlúcar; que presencié cómo Hércules usaba la Torre del Loro -mera piedra arrojadiza desde el acantiladopara matar a la hidra de Lerna… pero, si todavía hay algo que me produce nostalgia y remordimiento después de tantos años, fue acatar como timonel la orden de Teseo de poner rumbo mar adentro, abandonando en estos parajes tan lejos de su casa, a la bella Ariadna, la cual cayó bajo el amorío de Baco y sus bacanales perdidas entre las dunas… Y tras estos campeadores, vinieron sus mortales: fenicios, griegos, cartagineses, romanos… Y Lola, ya lejana a mi charla, se acomoda. Deja su cuerpo en el barco y su alma vuela a lo largo de la interminable raya blanca de la orilla plateada. Vuela por encima de las dunas, los médanos, las olas, se posa en los árboles de las barrancas y vuelve a emprender el vuelo… el rayo de la luna sobre el mar la ha cautivado. Lo sé. Ya ni sus grandes ojos me atienden. Por fin, a causa de los estruendos de cañonazos de batallas del pasado, Lola vuelve. Huida y temerosa. Los ha sentido y ha vuelto del reino atemporal. Lola, mira, es que estas aguas también tienen historias tristes, le comento. Por aquí mismo pasaron galeones rebosantes de oro indiano. Esta orilla tiene muchos secretos que se fueron con los infelices que, por la codicia de otros, dejaron sus miserias bajo las pleamares. Vanidosos oficiales que, por su mísera honra, sacrificaron sus vidas en barcos funerarios. Trágicas almas en pena de combates traicioneros apelados por el orgullo patrio. Mientras, los espectros han salido a flote y nos avisan desde el rompeolas. La dama de blanco nos sonríe desde la costa. Fantasmas que se acercan sobre el mar, como fuerzas del tiempo. Las estrellas flotan con nosotros. Arañas que bajan por el mástil… manos que entran por la borda… sombras que suben por el timón. Esta maldita calma chicha, se desliza a través del dichoso muerto, que silenciosamente se ríe y sacudiendo su cabeza, se acerca, más suave que las sombras y más rápido que las olas, sus brazos nos rodean… Cuaderno de bitácora de La Bretona. 22 horas del día de Nra. Sra. del Carmen de 2016. Primer día de travesía. Cercanías del espigón del puerto de Huelva, en la vertical del faro de Mazagón…

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azagón en persona José Antonio Mayo Abargues

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uis Rodríguez Ramos, vecino de Mazagón desde hace 31 años, nació en 1942 en la isla de Bacuta (Huelva), donde se crió rodeado de carpinteros de ribera en los primeros astilleros contemporáneos de Huelva, construidos a principio del siglo XX, en los que adquirió algunos conocimientos de la construcción artesanal de embarcaciones de madera. Luis, el menor de cinco hermanos, pronto aprendió de su padre el oficio de calafatero —hoy prácticamente desaparecido—,que consiste en introducir con unos punzones o cuñas de hierro y una maza, estopa de cáñamo impregnada en brea entre las juntas de la madera de las viejas embarcaciones para evitar la entrada de agua. En la isla había tres carros varaderos para sacar los barcos a tierra y realizar estas reparaciones. Su padre también era patrón de los barcos que transportaban la sal a Huelva de las salinas artesanales de Bacuta, explotadas por los hermanos de la Corte, tres barcos de diez, veinte y veinticinco toneladas, que después de la cosecha

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salinera operaban de Bacuta a Huelva, donde era cargada en ferrocarril y barcos mercantes. Todas las familias que vivían en la isla de Bacuta tenían su bote para trasladarse a Huelva y realizar las compras y otros menesteres. La familia de Luis tenía una pequeña patera de muy poca capacidad, hasta que, en el año 1951, compraron por 2.000 pesetas un bote de 4 metros de eslora por 1,50 de manga, a Joaquín el de la Barca, un pescador lepero que se había instalado en las playas de Mazagón, construyendo varios poblados y dándole vida a esta localidad. Joaquín iba a la isla con sus jábegas y dos botes gemelos a comprar la sal para el pescado. María, la madre de Luis, llevaba mucho tiempo empeñada en comprarle uno de aquellos botes, hasta que un día Joaquín accedió y prescindieron de la pequeña patera. Aquel bote se convirtió en un medio de transporte imprescindible para la familia Rodríguez Ramos. Cuando cruzaban a Huelva atracaban el bote junto al muelle del Tinto, donde ahora atraca la patrullera de la

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Guardia Civil, pero, algunas veces se encontraban con la sorpresa de que el bote había desaparecido misteriosamente. «Entonces venían a Huelva muchos barcos mercantes ingleses y alemanes que fondeaban en la zona de Bacuta durante tres o cuatro días, esperando muelle para atracar, ya que antes los medios de carga y descarga eran muy rudimentarios. Para trasladar a los marineros del fondeadero a Huelva o viceversa, había un botero que atracaba en el muelle del Tinto, donde nosotros dejábamos el bote, pero a ciertas horas de la noche el servicio del botero dejaba de funcionar y los marineros que llegaban tarde nos quitaban el bote y lo dejaban amarrado al mercante. Aquí fue donde empezó mi afición por la natación, pues a veces cuando regresaba del cine y me encontraba que se habían llevado el bote, me quitaba la ropa, me la amarraba con la correa a la cabeza y pasaba a nado hasta la isla. Tenía que ir nadando a braza para no darle mucho movimiento al cuerpo y no se me cayera la ropa. Esto era algo que ocurría con mucha frecuencia, tanto en verano como en invierno. Yo tenía 14 años cuando aquello», comenta Luis. Con 15 años comenzó a participar, por las Fiestas Colombinas, en la competición de la travesía de la ría de Huelva. Cuando las condiciones de la mar eran favorables, la travesía se realizaba desde el monumento a Colón, de la Punta del Sebo hasta el muelle de las canoas de Huelva a Punta Umbría; sin embargo, cuando eran adversas, la travesía era más corta, saliendo del muelle del Tinto hasta la meta, en el muelle de las canoas. Los trofeos se los repartían todos los años entre Luis y Eloy Martín, nieto del empresario onubense Arturo Damas. Pero, además, Luis sentía pasión por todos los deportes náuticos, en especial por la vela y el remo. La primera vez que participó en una regata de remo fue en 1956, tenía 14 años. El equipo lo formaban cuatro remeros y un timonel, casi todos trabajadores de las salinas. La embarcación con la que participaban era un bote que se dedicaba a la pesca y el transporte, dotado de una vela latina que se la quitaban para esta competición. El trayecto de la regata era desde el muelle de las canoas hasta Bacuta, en la que había instalada una boya de reviro para volver al punto de partida, donde se encontraba el jurado. Durante 8 años, Luis y su equipo fueron campeones de las regatas de remo que se celebraban con motivo de las Fiestas Colombinas.

En marzo de 1962 es llamado a filas por la Armada, siendo destinado al cuartel de San Fernando (Cádiz). Pronto asciende a cabo instructor y luego pasa a ser el patrón de la lancha del comandante. El cabo Ramos, como le llamaban en el cuartel, aprovechó los dos años de mili para practicar los deportes de vela y natación, siendo este último en el que más destacó. Participó en diversos campeonatos en Madrid, Pontevedra y Barcelona, clasificándose para el Campeonato de España de los tres ejércitos. El estilo que dominaba era crol, ya que Luis lo que tenía era mucho fondo. Lo trasladaron a Madrid, y allí estuvo concentrado un año en la Estación de Radio de la Armada, en Ciudad Lineal, entrenando en una piscina olímpica ocho horas diarias, incluso hasta los fines de semana, dirigido por el que fue entrenador nacional de natación Sandino. Entrenó con grandes figuras de la natación, como Antonio Abadía, campeón de Europa de 1500 metros libres (1961), y Miguel Torres, campeón de Europa de 1500 metros libres (1962). El esfuerzo del duro entrenamiento diario da sus frutos en abril de 1963, y el cabo Ramos se proclama campeón nacional de los tres ejércitos en los 1500 metros libres, en la ciudad de Toledo. A su llegada a San Fernando fue recibido con todos los honores por la banda de música, que le brindó un homenaje, tocando por toda la calle hasta llegar a la misma puerta del cuartel. A los 49 años, una operación de cervicales lo deja incapacitado para la vida laboral y desde entonces decide dedicar su vida a ayudar a los demás. En 1977 funda la Cruz Roja del Mar en Huelva, junto con varios compañeros más, teniendo la primera sede en un local de la calle Ginés Martín de

Algunos de los trofeos de natación que aún conserva Luis. De Izquierda a derecha: San Fernando 1962; Toledo 1963; Barcelona 1963; San Fernando 1963, y Marín 1962.

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S La lancha de la Cruz Roja del mar en el Puerto deportivo de Mazagón Huelva. Como en aquella época no había las subvenciones y ayudas a las que hoy estamos acostumbrados, el alquiler del local lo pagaban entre los propios fundadores. Más tarde se trasladaron a un local que les cedieron enfrente de la Comandancia de Marina de Huelva. Es entonces cuando comienzan a conseguir los equipos de salvamento más básicos, como una zodiac donada por el Ministerio de Marina de Madrid, por mediación del comandante de Marina de Ayamonte. A principios de los años 90, las playas de Mazagón no contaban con ninguna seguridad para los bañistas, y Luis Rodríguez decide cubrir esa necesidad, creando los puestos de Salvamento y Socorrismo en la playa de Las Dunas, El Alcor, Antiguo Club Náutico y en Matalascañas, hasta que unos años después Protección Civil se hizo cargo de este servicio. Poco después de terminar la construcción del puerto deportivo de Mazagón, Luis se incorporó como patrón del barco de la Cruz Roja del Mar, en el que pasó 16 años como voluntario, realizando un arriesgado trabajo altruista, llegando a efectuar hasta 14 salidas de emergencia diarias. El barco se llamaba LS-AM-3, siglas que responden a LIMA, SIERRA, ALFA MAY-3 (Lancha, Salvamento, Altamar-3), pero, luego le pusieron en el puente el nombre de PUERTO DE PALOS, en honor a la alcaldesa de Palos, y primera alcaldesa del reinado

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de Juan Carlos I, Pilar Pulgar Fraile, que se había desvivido por llevar este barco a Mazagón. «Se habían construido 25 barcos de este tipo en un astillero de Vigo. Tenían 15 metros de eslora y unas extraordinarias condiciones de seguridad; estaban preparados para que en caso de vuelco volvieran a su posición normal en unos segundos. El problema que tenían era que alcanzaban poca velocidad, como máximo 12 nudos, y ahora lo que se necesita es velocidad para poder llegar al punto de la emergencia en el menor tiempo posible. Eran barcos muy preparados para extinguir un fuego en un mercante, o bien para remolcar, ya que tenía mucha potencia. Yo he llegado a traer a remolque barcos pesqueros de 28 metros de eslora, pero estaban muy limitados para otras emergencias. En los años 80 llegó una orden de que solamente rescatáramos a las personas y que se dejara el barco abandonado, a mí aquello me daba mucha pena, pero había que cumplir las órdenes», dice Luis con pesadumbre. Luis inculcó a sus hijos el afán por ayudar a los demás, participando en todas las actividades de salvamento y socorrismo, aunque, a veces, no se llega a tiempo y te encuentras con lo peor. Luis Manuel, su segundo hijo, voluntario de Cruz Roja del Mar, fue el encargado de sacar del agua el cadáver de Ana María Jerez Cano, la niña de nueve años asesinada en Huelva en 1991.

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e cumplen 15 años de un sueño: CHICAGO Francisco Conde García

Foto: Mayo Abargues

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ste verano se cumplen 15 años de un sueño hecho realidad. En el año 2001, vecinos de Chicago volvíamos a nuestro lugar de veraneo después de 4 largos años de espera y de incertidumbre.

el correr de los años había pasado factura. Era el momento de echar la vista atrás para recordar con cariño y a la vez añoranza, a los que se habían quedado en el camino. Nada era igual, la imagen era completamente distinta. Las casas de madera no aparecían por ningún sitio, y en su lugar emergían, desde las entrañas de la tierra, edificaciones de pisos y de adosados que conformaban un marco que ni los más optimistas hubieran soñado.

Era el primer verano de una nueva etapa en la historia de este entrañable lugar “ Chicago ”. Me gustaría, con estas líneas, homenajear a toda esas buenas personas que hicieron posible, con tanto esfuerzo y sacrificio, superar todas las trabas y dificultades que le fueron poniendo en su camino, y también remontarnos a ese año 2001 y recoger el sentimiento generalizado de los que supervivieron a tantos avatares.

Todo era diferente: el bar de Vicente sería sustituido por Casa Pepe, la Tienda del Paladar por la de Mari y el supermercado Coviran, …etc. El problema del agua había desaparecido y ahora disfrutábamos de ella en abundancia, hasta el punto de zambullirnos, una y otra vez, sin necesidad de ir a la playa en nuestras propias piscinas.

Estábamos de estreno, los restos del pasado sólo se reflejaban en las caras conocidas que, con unas canas de más, volvían a encontrarse.

¿Quién lo diría hace solo unos años atrás?

Fueron momentos de mucha satisfacción y alegría, pero también de tristeza, porque en muchas familias

¿Qué decir de la luz?

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Ésta permanecía con nosotros noche y día. Cuando los rayos solares se apagaban les sustituían luces de farolas en forma de luciérnagas que brillaban por todos lados hasta que, con el alba, aparecían los primeros destellos de nuestro astro rey.

de esfuerzos. Edificaciones que erguían orgullosas desde lo más alto del barranco para decir: aquí estoy yo, he vuelto, y de aquí ya no nos moverán. Han pasado 15 años desde todo esto y toca hacer balance.

También había otro cambio importante, se habían incorporado nuevos vecinos. Algunos conocían, o habían oído hablar de Chicago y otros desconocían por completo el significado de esta palabra; aunque ,no tardarían en comprender la dimensión de este término.

Hay muchas cosas por las que nos tenemos que sentir muy dichosos: Hemos alcanzado todas las comodidades que tanto echábamos en falta, nuestra urbanización no tiene nada que envidiar a cualquier otra de la zona y lo más importante: la tranquilidad que te da sentir que el suelo que pisas es tuyo y totalmente merecido, ya que es el fruto al esfuerzo de tantos vecinos, desde mediados de los 60.

El pequeño poblado se convierte, como arte de magia, en un núcleo de población muy considerable dentro del pueblo y más aún los fines de semana. La avenida principal es un continuo trasiego de personas que a todas horas van y vienen de la playa, o de otros que prefieren optar por las piscinas, permanecer con sus amigotes echando sus partiditas de dominó, o tomándose sus copitas. La rutina era muy parecida, lo que cambiaba era el escenario. Las vistas eran inmejorables. Te asomabas al balcón y lo primero que veías era una enorme zona ajardinada con su correspondiente piscina y salpicada de pinos, algunos de los cuales nos habían dado sombra años atrás. Al fondo se divisaba la orilla de la playa. ¡ Que más podíamos pedir !

En cuanto a lo negativo, poco que decir; pero sí se echa de menos la juventud de la que disponíamos y, sobre todo, el ambiente tan familiar y entrañable que se respiraba por todo el poblado, ya que eso fue lo que nos dio fuerza para seguir adelante.

El protocolo continuaba siendo el mismo: levantarse tarde, desayunar, algo de tarea doméstica, preparar la comida y, a eso de la hora del Ángel, coger los bártulos y enfilar en dirección a la ansiada playa.

También sería un error pensar que ya está todo conseguido y caer en el conformismo, y no reivindicar las mejoras que siempre son necesarias para conseguir una mayor calidad de vida para todos.

La diferencia es que ahora éramos muchos más los que teníamos los mismos pensamientos, y a esto se unían aquellos que se sentían atraídos por las excelencias de esta playa.

Para terminar, dar las gracias a tantos y tantos vecinos que han hecho de este lugar un rincón muy especial dentro de nuestra querida Mazagón.

La bajada de Chicago se hacía sin los sobresaltos del pasado; aunque, a la vuelta la situación era por completo diferente, sólo había que echar la vista atrás y mirar la inclinación de la cuesta para hacernos una idea de lo que nos aguardaba más tarde. En la playa, más de lo mismo, pero más cansados y con menos ganas de derrochar energías. Eso sí, cuando echábamos la vista atrás el panorama ya no era el mismo, ya no aparecían escondidas entre los pinos diminutas casetas de maderas que apenas se asomaban para no molestar, ni el enjambre de grúas moviéndose incesantemente de un lado para otro. Ahora lo que divisábamos era el fruto a tantos años

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a torre de Morla

Mazagón, década de los 70 del s. XX. Zona de El Picacho. Restos de torre almenara.

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Periodo histórico: finales del s. XVI y principios del s. XVII.

w Protagonistas: Felipe II, el Comendador de los Hornos, Luis Bravo de Lagunas; los comisionados Gilberto de Bedoya y Álvaro de Bohórquez.

w Fechas claves: 1577, 1584-1587, 1590-1618. w Instituciones implicadas: Consejo de Guerra, Cabildos Locales y Concejos. w Proyecto: proceso constructivo de un circuito de torres defensivas en el litoral atlántico, por la vulnerabilidad de la costa ante los ataques de piratería.

w Conflicto: desacuerdos sobre quiénes deben sufragar los gastos en la construcción y mantenimiento de un costoso sistema defensivo del que tanto los concejos como sus señores esperaban escasos beneficios.

w Opositores: el Duque de Medina Sidonia y el Conde de Miranda argumentan

que si estas torres almenaras suponen la defensa general del reino, el gasto de su construcción debe corresponder al rey; pues, de lo contrario, deberían de contribuir todas las poblaciones beneficiarias del proyecto, por muy alejadas de la costa que estuvieran.

Argumentación * Se inicia un litigio entre la Corona y los Concejos y sus señores, y en diciembre de 1584 se emite un auto ordenando el reparto de gastos entre el rey, al que le correspondería las costas de las torres que se hicieran en sus tierras; y a los condes y duques, aquellas otras que se proyectaran en sus propiedades. Mediante este edicto se establece que los gastos derivados de la construcción de la torre prevista en el Río del Oro fueran sufragados, a media, entre el Duque de Medina Sidonia y el Conde de Miranda; dado que se

* Extracto de la obra Nuevas aportaciones para la

historia de las Torres de Almenara onubenses; Juan Villegas Martín, Antonio Mira Toscano y Juan Luis Carriazo Rubio; en Huelva en su Historia Vol. 12. 2005 (99-129). ISNN1136-6877. Universidad de Huelva.

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encontraba entre los términos de Almonte y Palos; y la de Morla, en cambio, le correspondería -en exclusiva- al Conde de Miranda, por estar en término de Palos. No obstante, las responsabilidades definitivas de pago aún quedaban por dilucidar en el Concejo de Justicia, ya que los nobles seguían sosteniendo que se proce procediera de la misma manera que con las construcciones de puentes y calzadas; pues éstas, aunque se hicieran en tierras de señoríos, contribuyen todos los que reci reciben utilidad y aprovechamiento de los mismos. Así, el proyecto que naciera en 1577 y gestionado por el Comendador Luis Bravo; casi diez años después, en 1586, había quedado en papel mojado; en lo que corresponde a nuestra costa. ¿Porqué ocurría esto?; pues por la resistencia de los grandes señoríos, la indefinición de responsabilidades – derivadas del curso del pleito-; y la pobreza de la mayor parte de los cabildos, agobiados sus vecinos por una fuerte presión fiscal. La Corona sigue empeñada y decidida en lograr el cumplimiento de lo establecido, y destina un nuevo Comisionado, el licenciado Gilberto de Bedoya. El proyecto defensivo de la costa onubense, desde la desembocadura del Guadalquivir hasta Ayamonte, estaba repartido entre los siguientes señoríos: •Señor Duque de Medina Sidonia: zona oriental de la Torre del Río del Oro. •Conde de Miranda y Duque de Medina Sidonia: torre del Río del Oro. •Conde de Miranda: las torres de Morla y la del Puente del Arenilla. •Marqués de Ayamonte: torres prevista en el Río Piedras y Punta Umbría. El licenciado Bedoya debía, pues, llevar a cabo las siguientes funciones: 1. 2. 3. 4.

Informar del estado en que se encontraban las torres. Redactar la relación de las torres ya levantadas y de su precio. Estimación del coste de las restantes. Repartir y cobrar el montante necesario para concluir las edificaciones proyectadas; de este modo desbloquearía las obras, a expensas de alteraciones posibles, una vez resuelto el pleito en curso.

El repartimiento que hizo en 1586 Bedoya, Juez Comisario de su Majestad, en relación a los gastos para las edificaciones de las torres; entre los señoríos, las villas y los maestros de navíos de la Carrera de Indias, y los pescadores y mareantes de la costa de Arenas Gordas, supuso un montante de algo más de ocho millones y medio de maravedíes; y obtuvo una fuerte oposición por parte del Cabildo de Moguer; que decidió, junto con el de Gibraleón, elevar a protesta común y organizada, en mutuo acuerdo con las villas de Palos, San Juan del Puerto, Huelva y Cartaya; pero la respuesta de Bedoya fue clara: la amenaza de prisión. En este contexto, hay que decir que el cargo de Bedoya no duró mucho; pues, en junio de 1587 cesa su actividad. Al interrumpir sus funciones de forma inesperada dejó inconclusa su misión, quedando registrado un pobre balance de edificaciones acabadas, sobre todo, en la costa más occidental. Nada se había hecho en el tramo central de Arenas Gordas; lugar que se reconoce en la relación como “lo más peligroso de toda la costa y adonde acuden los moros muy de hordinario y con la mesma livertad que en Berbería”.

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Entre otras causas, esta situación se da por el temor de los constructores a trabajar en una zona tan expuesta al peligro corsario y a las dificultades financieras derivadas de la pobreza de la zona. Tampoco estaba empezada la torre del Río del Oro, por la controversia sobre su ubicación, dado que se situaba en el límite de los términos de Almonte y Palos (gastos a media entre el Conde de Miranda y el Duque de Medina Sidonia). Hacia poniente y, en término de Palos, se habían iniciado ya las obras de dos torres: la de Maçagón y la de Morla. Estas torres se identificaban con las dos atalayas que, en época de Bravo de Lagunas, se proyectaron entre el Río del Oro y la Punta de la Arenilla¹ La de Mazagón es, probablemente, la que se aconsejaba hacer, poco después, en el sitio llamado de Julianejo.

Estado de construcción de las torres tras la partida de Gilberto de Bedoya (hacia 1587). Elaboración propia a partir de Biblioteca F. de Zabélburu, Col. Alhambra, caja 159, D-115

En la fecha en que Bedoya abandona el proyecto, solo se había cavado la zanja de cimentación de ésta. La torre de Morla estaba más avanzada, pues se había levantado sus cimientos a cuatro varas sobre el nivel del suelo; además, se había depositado “al pie de entranbas mucha cantidad de materiales y sacada la piedra ques ne es necesaria para ambas…” En 1587, pues, la torre de Morla tenía 3,34 metros construidos de cimiento, 2,50 metros de altura y construido el muro; siendo el total de 5,84 m. Con respecto al procedimiento de construcción de estas edificaciones; las obras, tras ser anunciadas, se adjudicaban generalmente a destajo, y los maestros de obras presentaban sus “posturas”. Para la zona de Arenas Gordas, muy insegura, no se obtuvieron postores, y se contempló la posibilidad del procedimiento de jornal; pero la falta de financiación imposibilitó el proceso.

El sistema defensivo de la costa onubense en 1618. Según la relación del Capitán Mexía Bocanegra. Elaboración propia a partir de A. G. S., sección Guerra Marina, leg. 819

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A.G.S., G. A., leg. 83-155 (MORA-FIGUEROA, 1981:100).

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En 1590 se seguía pleiteando con la Corona para intentar evitar el pago de las construcciones, y se redactó, por los letrados de los señoríos, lo que Bedoya había edificado antes de su partida. Bedoya “labró la torre de Morla, y sacóla diez varas sobre la superficie de la tierra, y por ser mal situada la dicha torre, estando en esta altura la anegó la mar, se perdió la fábrica y material. Hase de volver a hazer en otro sitio que llama el Pino las Guardas”. En muchas edificaciones se registraron muchos problemas que provocaron el deterioro de las obras y se perdió mucho material. El motivo principal fue, sin duda, el inadecuado emplazamiento de las torres. A partir de 1590, la Corona impulsa con mayor vigor el proyecto defensivo, actuando un nuevo juez comisionado, Fernando Álvarez de Bohórquez; y es importantísimo el documento que redacta el capitán Cristóbal Mexía Bocanegra, en 1618, bajo título, ”Relación del estado que tienen las torres de la Costa de Andalucía y lo que será menester para su defensa”². Por este documento podemos saber que la torre de Morla se encontraba situada a una legua de la de Punta de la Arenilla; y lejos de haber quedado en mero proyecto, llegó a ser una realidad, pues estaba en pie en 1618, y el capitán Mexía la reconocía como “muy buena”; asignándole la villa de Moguer como lugar desde el que debía ser socorrida y sería torre de vigilancia sin artillería. El sitio del Ancón de Morla había sido uno de los visitados por el Maestro Mayor de Obras de Granada, Juan Ambrosio Malgrá, y para este lugar había elaborado ya, en 1577, el plano de una torre que, no obstante, debió aguardar al licenciado Bedoya para que sus primeras obras se iniciaran. Esta primera edificación tuvo sus circunstancias adversas; se decidió su reubicación en un lugar cercano conocido como Pino las Guardas. No sabemos si esta torre de Morla de 1618 es la que se hizo en ese segundo lugar o si se reedificó en el primero, más cercano al agua. La torre no estaba acabada en 1608, y debió finalizarse poco antes de la visita de Mexía. No consta hasta cuándo se mantuvo en pie; pero no figura ya en la relación de plazas y torres de 1756.³ Según los autores de Nuevas aportaciones para la historia de las Torres de Almenara onubenses4, se estima que esta torre estuviera en la zona comprendida entre la Laguna de las Madres y El Picacho. La torre de Morla formo parte, pues, de ese relevante proyecto defensivo en una época marcada por conflictos bélicos y la inseguridad de nuestro litoral atlántico; tuvo un lento y complejo proceso con retrocesos y dilaciones. Esta torre desapareció, como otras, sin dejar más huella que los documentos.

Mazagón, principios de

los años 60, s. XX. Ensenada de Morla. 2 A.G.S., G.A., Guerra y Marina, leg. 819. 3

Relación de plazas, torres, puestos fronterizos, edificios militares y poblaciones de la Costa de Andalucía desde la raya occidental del Reino de Granada hasta la de Portugal en Ayamonte, según el estado en que se hallan el año 1756” (MORA-FIGUEROA, 1981: 114). 4

Autores: Juan Villegas Martín, Antonio Mira Toscano y Juan Luis Carriazo Rubio; en Huelva en su Historia Vol. 12. 2005 (99-129). ISNN1136-6877. Universidad de Huelva.

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osquejo de la Historia Geológica de Mazagón

A propósito de la Hoja del Mapa Geológico sobre El Asperillo de 1941 José Luis Gozálvez Escobar

Mapa de situación del Conjunto del Estuario del Guadalquivir, localizando el Asperillo en la hoja 1.047 del Mapa geológico de España. Redactada por Juan Gavala Laborde y publicado en 1941.

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l análisis de la evolución de las playas actuales permite conocer el cambio reciente de la línea de costa entre el Tinto y la desembocadura del Guadalquivir. A simple vista se puede observar un avance de dicha línea entre Mazagón y la Torre del Oro, y una retirada de la misma entre Matalascañas y Sanlúcar de Barrameda, originando en este último sector una serie de playas colgadas que aumentan en número hacia la desembocadura del Guadalquivir. Pero no siempre fue así. Una sencilla observación permite comprobar cómo nuestra playa ha venido sufriendo en tiempos históricos y actuales cambios notables. La torres vigías que jalonan de trecho en trecho todo el litoral fueron construidas con diferencia de escasos años entre fines del siglo XVI y principios del XVII, a distancias muy aproximadas de las pleamares vivas y con materiales también muy parecidos. Hoy, sin embargo, unas están invadidas por el mar, aun en las bajamares, y otras se han alejado muy considerablemente de la línea de agua e incluso se ha socavado el suelo en los alrededores por debajo de los cimientos originales de las torres de almenara.

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El lacus ligustinus y el inicio de su colmatación, según Juan Gavala Laborde. En los intentos de reconstrucción de los paisajes antiguos de Tarteso se ha abusado de la utilización de los términos latinos sinus Tartesii y lacus Ligustinus, ambos mencionados en la Ora maritima de Avieno, identificándolos en ocasiones con una misma realidad geográfica, y en otras con diferentes. Hoy se tiende a identificar el primero con el actual golfo de Cádiz y el segundo con la antigua ensenada marítima, ahora colmatada por las marismas y cruzada por el curso del río Guadalquivir. No obstante, conviene tener en cuenta que el Ligustinus de Avieno constituye una traslación, de las muchas de la geografía antigua, a la península ibérica de topónimos e hidrónimos de otras latitudes. No es, por tanto, el nombre que griegos o latinos dieron al lugar, sino su traslación por la similitud de lo que describe al término original. En un primer momento Mazagón ni existe.

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Arriba, según su autor, acantilado costero de arenas diluviales blanquecinas entre Palos y el Asperillo. En el

centro del asomo la coloración de las arenas pasa al amarillo y al rojo (parte más sombreada de la fotografía). Abajo, la costa entre Palos y Asperillo. Escalón producido por la ola en la playa actual [1941], en el que aflora una capa de 20 cm de espesor de arenas negras muy cargadas de magnetita y de ilmenita. Estas arenas fueron explotadas durante muchos años y contienen una considerable proporción de titanio.

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Plano de la torre del Asperillo que se ha de demoler y con sus fragmentos se puede construir otra de igual magnitud en el sitio señalado con la letra A. Archivo general de Simancas, MPD, 56, 070. En 1753 ya era inservible la primitiva torre de fines del siglo XVI. La fotografía que sigue corresponde a esta segunda torre.

Algunos de los yacimientos arqueológicos conocidos, como el del Cerro del Trigo, en pleno Parque Nacional de Doñana, que ya comenzaran a excavar Bonsor y Schulten buscando inútilmente Tarteso, muestran las piletas de salazón de pescado de un pequeño asentamiento de pescadores de época romana a orillas de un mar, hoy colmatado de arenas fijadas por la vegetación. En tiempos geológicos los cambios fueron más profundos. Joaquín Gonzalo y Tarín dirigió el primer Mapa geológico y topográfico de la provincia de Huelva (1887), un área de gran interés minero en la que posteriormente se abrirían importantes minas de sulfuros, y que destaca por su elevado nivel de detalle cartográfico, que puso de manifiesto estas notables trasformaciones del sur provincial. El XIV Congreso Geológico Internacional, celebrado en Madrid el año 1926, marcó un hito en el desarrollo del conocimiento científico del país al suscitar el inicio de un programa de cartografía geológica sistemática bajo una cuadrícula topográfica. Comenzó entonces la «Primera Serie del Mapa Geológico de España a escala 1:50.000». En 1928 se publicó la primera entrega de este plan, la hoja 560 (Alcalá de Henares). Pero la realización de esta serie se prolongó hasta 1972, época en la que se sustituyó por el nuevo Mapa Geológico de España a escala 1:50.000, 2ª Serie (MAGNA). Se habían realizado 450 Hojas, un 40% del total, en un tiempo durante el cual España atravesó épocas muy difíciles, como la Guerra Civil. La Memoria explicativa de la hoja 1.047, correspondiente a El Asperillo, fue redactada por Juan Gavala Laborde y abarca y explica la formación de nuestra playa y su entorno tal y como hoy los conocemos.

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La torre de Zalabar, en el Coto de Doñana, a 400 m de la orilla del mar. En el interior se ve la escalera de caracol, en piedra labrada, para el acceso a la plataforma superior. Mapa geológico de España. Redactada por Juan Gavala Laborde y publicado en 1941.

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Coto de Doñana. Casa del Cerro del Trigo y, a la izquierda, excavaciones en busca de Tarteso. Mapa geológico de España. Redactada por Juan Gavala Laborde y publicado en 1941.

La Academia de Ciencias, de la que fue miembro resumía así la biografía de nuestro autor: Doctor Ingeniero de Minas.- Ex Director del Instituto Geológico y Minero de España.- Ex Director General de Minas y Combustibles.- Ha publicado diversos estudios acerca de las regiones petrolíferas en el Boletín del Instituto Geológico de 1916, Mapa Geológico de España en 1927, Geología del Estrecho de Gibraltar en 1929, Actividades de la Empresa Nacional Adaro en 1935. También ha publicado trabajos relativos a alumbramiento y aprovechamiento de aguas en 1929 y 1930, etcétera. Se ha distinguido como malacólogo, reuniendo una cuantiosa colección de conchas, de ellas unas 600 especies recogidas por él mismo en las costas gaditanas.- Cruz de Caballero de la Real y distinguida Orden de Carlos III, y Grandes Cruces del Mérito Agrícola, Mérito Civil, Alfonso X el Sabio y Cardenal Cisneros. Nació en Lebrija (Sevilla), el 6 de julio de 1885. Electo el 23 de diciembre de 1958. Tomó posesión el 27 de enero de 1960. Falleció el 8 de diciembre de 1977. Gracias a este trabajo comenzó a conocerse con carácter más científico la historia de la formación de nuestro territorio, su diversidad y riqueza, la base de su extraordinario patrimonio natural. Pero también pudieron despejarse muchas otras conjeturas culturales, históricas, que se habían mantenido sin el más mínimo respaldo documental. Sin embargo, lo curioso es que, a pesar de realidades físicas, hoy por hoy indiscutibles, continúen manteniéndose las más descabelladas opiniones sobre los orígenes de Mazagón y su entorno. Por ejemplo, aquellas que mantienen la presencia en la playa o sus inmediaciones de las culturas más relevantes desde la primera época de los metales hasta el mundo romano. Como se deduce de los estudios geológicos, desde el trabajo de Gonzalo Tarín al de nuestros magníficos investigadores y profesores universitarios de hoy, salvo que se tratase de civilizaciones submarinas, al estilo de la Atlántida, descrita por Platón, tales asentamientos fueron imposibles o, cuantos menos, debieron localizarse a muchos kilómetros tierra adentro de la actual línea de costa. Una cosa es que el término «Mazagón» tenga proximidad lingüística con otras lenguas y otras culturas, lo que no voy a discutir por mis claras limitaciones en la materia, y otra muy distinta que tales culturas estuvieran asentadas en el litoral que hoy conocemos. La confusión resulta aún mayor cuando hasta se identifica la etimología de nuestra playa con alguna exótica divinidad y en su honor se levanta un monumento; o cuando algunos símbolos de la cultura marinera universal, por ejemplo los ojos pintados en las amuras de las embarcaciones, se toman como falso pretexto para remontar nuestro pasado a las más antiguas civilizaciones de la humanidad.

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Pero volvamos a los resultados de la hoja del Asperillo. Las principales características estratigráficas y sedimentológicas de las formaciones que afloran en este espacio, según el estudio, aunque la denominación que utiliza dista bastante de la actual, son las siguientes, teniendo en cuenta los datos que proporciona el Instituto Geológico y Minero de España: Margas azules (Mioceno superior-Plioceno inferior); Limos basales (Plioceno medio); Arenas basales (Pliocuaternario); Marismas; Playas, dunas actuales y barra costera; Terrazas, manto eólico, dunas antiguas, formación roja, margas verdes y turbas; y Aluviales. Todavía a mediados del siglo XX, los términos antidiluvial y diluvial geológicamente se correspondían con el pleistoceno inferior y superior, el primero o más antiguo de los dos grandes períodos en que suele considerarse dividida la época cuaternaria. Los nombres de diluvium y diluvial, aplicados a este período, proceden de los tiempos en que se creyó reconocer en él, o, mejor dicho, en los terrenos entonces formados, determinadas relaciones con el diluvio bíblico, aunque más tarde se ha demostrado que el diluvium geológico no puede en modo alguno identificarse con el diluvio universal de que trata la Biblia. Todos estos materiales descritos anteriDiario de Enrique Bonsor de 22 de julio de 1922, cuando, en compañía ormente forman parte de una cobertura de diversas personalidades, visitó la costa buscando el asentamiento de terciaria-cuaternaria que no ha sufrido Tarteso. Entre los personajes que cita está el hermano de Juan Ramón Jininguna deformación importante desde la ménez. Archivo General de Andalucía. descripción de Juan Gavala Laborde, salvo algunos basculamientos recientes de poco interés para la hidrogeología de la zona. Los aluviales son los sedimentos recientes depositados en los lechos de los ríos y arroyos. Están constituidos principalmente por conglomerados, gravas, arenas y limos. En la zona más costera, suelen ser muy finos.

De izquierda a derecha, Bonsor, Schulten y la portada de la Hoja topográfica de El Asperillo

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De manera más directa a Mazagón interesan más las playas, dunas actuales y barra costera y las terrazas, manto eólico, dunas antiguas, formación roja, margas verdes y turbas. Las playas están formadas principalmente por arenas silíceas. Paralelamente a la línea de costa, desde la desembocadura del río Tinto hasta la del Guadalquivir, se extiende una serie de dunas actuales que alcanzan su mayor grado de desarrollo en el extremo meridional. En este complejo se pueden distinguir a veces hasta cuatro cordones dunares. En los sectores de Torre del Oro y Médano del Asperillo, se han diferenciado dos tramos eólicos, que a su vez se pueden encontrar separados de las arenas basales infrayacentes por una capa de turba. Sin embargo, esta separación, en los demás sectores, viene marcada por una superficie en la que son abundantes los óxidos de hierro. Las terrazas están compuestas, generalmente, por cantos de cuarcita, esquistos y pizarras, arenas cuarcíticas y matriz limo-arenosa, y en algunas ocasiones se han observado también restos de margas. El manto eólico y las dunas antiguas están constituidos, principalmente, por arenas blancas. Proceden de antiguos trenes de dunas móviles que, posteriormente, fueron degradados, aunque en ciertos puntos se conserva, todavía, la morfología dunar (dunas antiguas). La formación roja es suprayacente y discordante a las arenas basales. Está constituida por gravas, arenas y conglomerados con cemento, fundamentalmente ferruginoso. La litología varía de unos puntos a otros, predominando, a veces, las arenas y, en otras ocasiones, los conglomerados cementados o las gravas sueltas. Los granos son de cuarzo y, en menor proporción, de fragmentos de roca metamórfica y de feldespatos. La potencia es muy variable pasando de pocos decímetros a 15 o 20 m. Las características sedimentarias parecen indicar un origen típicamente fluvial, a veces torrencial; o bien, intermedio entre playa marina y eólico, removilizado posteriormente por la acción de los ríos. Entre las arenas basales y la formación roja existe, en ocasiones, un nivel discontinuo, escasamente representado, de unas margas verdosas, muy plásticas, mezcladas con granos de cuarzo. De los restos de microfósiles encontrados se puede deducir que se depositaron en un medio sedimentario claramente marino. Localmente se encuentran algunas turberas formadas, frecuentemente, por alternancias de turba con arcillas y/o arenas negras. Los espesores son variables pero pueden llegar a ser hasta de unos 20 m. (turbera de Las Madres), y su edad, probablemente, corresponde al Holoceno medio. Tienen su origen en los ambientes lagunares que se formaron en esta área. Sin duda alguna, el interés del ingeniero por la geología de este espacio se acrecentó por su afición arqueológica. Pero, al igual que sus admirados maestros Bonsor y Schulten, tuvo que acabar concluyendo que muy pocas posibilidades podrían existir de la presencia de Tarteso o cualquier otra cultura del Mediterráneo oriental en las inmediaciones de la línea de costa de su tiempo, pues, en aquellos siglos no tan remotos, el océano inundaba el territorio bastantes kilómetros hacia el interior, siendo imposible el establecimiento de cultura alguna hasta que los niveles de colmatación de época romana lo permitieron, como se demostraba en el Cerro del Trigo. Además de las observaciones y el sondeo en superficie de 1910, Schulten había recorrido la playa de Castilla en dos ocasiones. En 1920 partió desde Huelva en compañía del cónsul alemán, Luis Clauss, para recorrer los 25 kms. que median entre la ciudad y la Torre y el Río del Oro. Al año siguiente con el general Lammerer bajó el Guadalquivir desde Sevilla hasta el caño de Brenes. Nunca quedó satisfecho. Bonsor, que había sido el primero en excavar el Cerro del Trigo en Doñana durante 1920, volvió en 1922 con la ilustre compañía del profesor Schulten, el general Lammerer, su colaborador habitual, encargado de los trabajos topográficos, y el profesor Jessen, geógrafo y geólogo de la universidad de Rostock. El Duque de Tarifa, como había hecho con Bonsor en la anterior ocasión, no sólo les facilitó el alojamiento, sino que incluso colaboró en el pago de las excavaciones, que se extendieron desde 1922 a 1926, como relata el propio Schulten (Tartessos, Madrid, Espasa Calpe, 1942, p. 260 y ss.). A pesar de los años de excavaciones y de su extensión, el objetivo de localizar Tarteso tampoco pudo conseguirse en esta ocasión. De un lado, las escorias que Bonsor había localizado en su visita anterior, próximas a los corrales de la Arca, la Cita y la Herrería, correspondían a fundiciones bastante posteriores al mundo romano incluso. De otro, las excavaciones en el Cerro del Trigo tan sólo confirmaron y pusieron al descubierto el poblado de pescadores romanos con una pequeña instalación salazonera, tal vez como expone Bonsor, relacionada con el gran núcleo de Baelo Claudia (Bolonia, Tarifa).

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Dunas de Mazagón, fotografía de José Sánchez Serrano realizada en los mismos años de la Memoria de El Asperillo. Colección de la familia del fotógrafo.

El equipo de Schulten se adentró en Doñana y llevó a cabo sus campañas en 1922, 1923, 1924 y 1926, publicando los resultados en el Archäologischer Anzeiger. Jahrb. des deutsch. archäol. Inst., juntamente con el mapa topográfico, a escala 1:10.000, que elaboró Lammerer. Bonsor colaboró con ellos en 1923 y 1924, publicando sus propias conclusiones en las Memorias de la Junta de excavaciones de 1928. En el Cerro del Trigo sus investigaciones constataron el ya conocido hallazgo del poblado de pescadores romanos. En superficie aún encontraron restos de muros y ánforas romanas, empleados como cantera para la construcción del Palacio de las Marismillas. En 1923, Schulten parece entusiasmarse: determina que la colonia romana tuvo una extensión de 14 klm2, pero, sobre todo, descubre encima de una losa, debajo de la cual había una moneda de Constantino II, el famoso anillo de cobre con la inscripción en griego arcaico que decía: «¡Seas feliz, mi poseedor!». Tal hallazgo lo interpreta como una prueba irrefutable de los viajes de los griegos a Tarteso. Pero, como es bien sabido, el anillo lo había puesto allí

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el propio arqueólogo tratando de negar la evidencia descubierta por sí mismo de que aquéllos jamás estuvieron allí. A pesar de todo, Bonsor y Schulten siguieron manteniendo que Doñana debía ser el centro de Tarteso: Si no hemos descubierto el sitio que ocupó Tartessos—escribe Bonsor—, nos queda la satisfacción de haber indicado sobre el mapa los numerosos puntos excavados, donde con toda seguridad se sabe que no está... Otros vendrán, siguiendo nuestras indicaciones, puede que tengan más suerte. La continuidad de las excavaciones, como aventuró Schulten, se hacía imposible por las dunas, a veces inmensas y cambiantes, la espesura de bosques y matorrales, en otras ocasiones, y la facilidad con que aflora el agua apenas se excava. Juan Gavala añadía en 1941 que, además, desde el punto de vista de la formación geológica, era imposible llegar más lejos de Roma.

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A quí sí hay playa José Antonio García

Foto: Manuel Padilla

A Pepe Saiz Guzmán. In memoriam.

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quí sí hay playa. De amistad, claro. También de arena, aunque ya sabemos...Sobre todo, de memoria, creciente la acumulación de recuerdos por más que, de vez en vez, inesperados temporales -¡ay, aquél maldito de febrero! – hagan derribar fortalezas físicas como la de Pepe Saiz (dada su altura de miras, nunca pensé que pudieran abatirle con la saña mostrada), o, con la mayor impunidad, roben -¿para quién?-, segmentos costeros de incalculables valores ecológicos y paisajísticos, dejándonos, por contra, el vacío de la soledad, la cual -harto comprobado-, es, en sí y en ti, materia inflamable -Arde el mar-, llega al más olvidado de los cuerpos. Como fuere, se quiera o no, es cosa natural que, en igual proporción y circunstancias, vivir de cualquier modo imponga asimismo la aceptación de morir en cualquier parte. No obstante, y porque la naturaleza (la humana, especialmente), es una obra de creación casi perfecta, los recursos que ésta última genera cara a su propia supervivencia son infinitos. De tal suerte, la fe, virtud capaz de convertir el sollozo en cántico; el verbo, para acceder al fondo, tocar el cielo; el amor, que siendo llama nos llama tan adentro, tan del alma que ninguna duda quepa acerca de su vocación: ser, por derecho, faro de Mazagón que señale las coordenadas de la eternidad al mundo.

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Lo dicho, y en la dicha de contarlo, no es cuestión baladí; todo lo contrario. En la vida – insistimos- hay lugares que, sin saberlo, nos esperan para siempre. Por lo común, son de grandeza asociada al objeto mínimo, esto es, a la contemplación de lo bello en la sencillez cotidiana, tiempo no pautado, pausado sí, una mirada que descubrió el espacio buscado y, sin más, decidió quedarse. Es lo que, recién nacidos, y al soplo creíble de algún dios, hicieron las nuestras, sus voluntades entregadas, desde entonces, a la realidad -exterior e interior-, que Mazagón ofrece y la sensibilidad personal y colectiva necesita: Todo lo vi enfilado hacia el sur. / La mar, al fin, selló la reafirmación / de mi sueño. Breve, conciso el poema. De fácil comprensión. Mas, como antes anticipáramos, de honda y leve intencionalidad: un sur otro, ajeno a las cartografías convencionales; playa de memorias sentidas y compartidas, acotada por los médanos y el océano; horas, olas, pleamares infantiles ávidas de juegos, sal y yodo; brisados plegamientos dunares coronados de barrón, cactus, nardos marinos...; color, olor, calor, o sea, la conciencia mágica de lo hermoso. Y después, ya en esas edades en las que no es pecado olvidar la contabilidad de los años cumplidos, el mismo Mazagón, la mejor compañía. Palabra ahora serena, encendida, resuelta a resolver qué es vivir en “la diferencia entre el tiempo que pasa y lo que pasa en el tiempo”(C. Skiar), una cuenta claramente favorable al Mazagón de referencia, espacio de emoción, locus amoenus colmado de motivaciones, tantas que hacen difícil la selección. A manera de muestra, ahí están las noches a pie de terraza, en la casa de Maraver, rezos y risas fundidos, chispazo medular, lo que sobrecoge la rememoración, el momento: Pepe Saiz, guitarra en mano, interpretando “El niño y el canario”, de Cafrune. Aún suena. Ahora que callo, me quedo con su voz. Ahora que la escucho, guardo su mensaje.

Foto: Javier Toscano

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ecuerdo de los ranchos de familias de Rociana en Mazagón Diego Soriano Sánchez

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egún me contaba mi amigo Odón, cuando los reyes católicos reconquistaron la zona del Condado de Niebla, debido a la escasez de población, trajeron siete familias del Norte para repoblar la zona; entre estas se encontraban la familia de Odón Betanzos, la familia Contreras – de mi madre- y la familia de los Soriano, de mi padre. Cuando yo hablaba con Odón, nuestras conversaciones coincidían respecto a lo transmitido por mi abuela y lo que su padre y su abuelo le contaba sobre sus vivencias comunes.

En los últimos años del siglo XVIII, varias familias de clase media pasaban en Mazagón los meses estivales. Veraneaban en los ranchos que se ubicaban en primera línea de playa; en la, hoy conocida, Avda. de los Conquistadores. Mi abuela materna iba con su abuelo Sebastián Contreras, el padre de Odón y varias familias más en carros tirados por bueyes hasta llegar a la playa. Llevaban cabras, gallinas y alimentos básicos para comer durante la estancia; y, no obstante, cada semana, un hombre con su mulo transportaba el pan y otros productos alimenticios. En aquellos años, las mujeres se bañaban con vestidos de saco; mi abuela estando bañándose, una ola la volcó y quedó sumergida en el agua; entonces, el padre de Odón, conocido con el mote de “Manolo Tovalo”, la salvó. Siempre tuvieron una gran amistad; pero, a partir de lo ocurrido se convirtieron en una gran familia.

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“Los ranchos de Rociana” Familia Ortiz-Pichardo. Mazagón, 1959.


En aquel tiempo, desplazarse con animales era muy fácil, pues existían las veredas reales o veredas de carne, con sus descansaderos y sus pozos para que el ganado descansara y se alimentara; y, a la misma vez, los que lo llevaban pudieran también tener un lugar de avituallamiento. El carril de los moriscos llegaba desde Niebla a la Sierra y desde Niebla a Villamanrique, hoy en día Villamanrique de la Condesa. El camino de la mar llegaba desde Rociana a Mazagón. Estos caminos eran muy transitados, dado que eran las únicas vías para trasladar el ganado desde la sierra, Niebla, Rociana, Mazagón, Huelva, Almonte Villamanrique y Sevilla. Manolo Betanzos, padre de Odón, al que llamaban “Manolo Tovalo”, era un hombre de campo, de una familia media, acomodada. Cuando entró en el sorteo para la mili, le tocó ir a Vitoria; lo escogieron de asistente del coronel del regimiento. Allí conoció al amor de su vida; se enamoró de la hija del coronel. Enamorarse de aquella mujer le causó muchos problemas, ya que el coronel no quería que su hija se casara con un hombre de campo. Pero, ella, enamorada de Manolo, no le importaba la opinión del padre. Se casaron y se vinieron a vivir a Rociana. Fueron muy felices, tuvieron cuatro varones y una hija, Marisol, que no conoció a su padre, debido a la barbarie cometida en nuestros pueblos. Odón, por ser el primogénito, vivió más de cerca todos los problemas de la Guerra Civil, junto a su madre. El destino de Odón estuvo marcado por estar junto a mi familia, Cuando detuvieron a su padre, también apresaron a un tío de mi padre. Odón iba, junto a su madre y mi padre, a la cárcel, a llevarle comida; aquella prisión que habituaron los falangistas es hoy en día el Centro de Salud de Rociana. En la Plaza del Llano hay un busto de Odón, justo en el lugar donde él se ponía a esperar para poder entregarle la comida a su padre.

Foto: Javier Toscano

Sentados en la terraza de Mazagón, nos daban las tres de la madrugada, charlando amistosamente. Odón me contaba que justo un año antes de matar a su padre, éste había montado un rancho justo en frente de la parcela número setenta y tres de la Avenida de los Conquistadores; cuando su vida fue establecida en Nueva York, y la situación económica le cambió a mejor, se enteró que dicha parcela se ponía en venta; no dudó ni un segundo en comprarla, para construir allí su vivienda, en memoria de su padre.

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dón Betanzos; humanidad blanca Carmen Palanco

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irector de la Academia Norteamérica de la Lengua Española, miembro de muchas de ellas alrededor del mundo. Licenciado, doctorado, catedrático, articulista, novelista, poeta…Condecorado por el Rey, por presidentes, por los suyos, por los ajenos que fueron testigos de la nobleza de sus ideas y su lucha por mantener intacta la raíz y la identidad de nuestra lengua; patrimonio que configura el ensamblaje que nos une y nos comunica.

Todo esto está escrito, se puede encontrar en archivos que lo atestiguan, ríos de tinta han dejado ecos de su huella en el mundo académico y literario. Pero nada de todo aquello que hoy admiramos como logros suyos, que hemos hecho propios por la colateralidad colectiva con la que siempre enfocó su trabajo, nada de los frutos de su camino hubiese tenido lugar sin la maceración de un hombre que interiormente alcanzó a universalizarse y a contribuir con la sociedad desde su propio pensamiento, vivo y ecuánime. Por condición, Odón encendió una almena que se autoalimenta de una obra que no pasa, que contiene conceptos, ideas, emociones que giran en un carrusel que se repite en todas las épocas: las pasadas, la presente y las venideras. A los grandes poetas les precede la humanidad que contiene, la palabra sobre el papel es el último paso de un camino que llega desde la entraña y la entraña de un ser de la talla de Betanzos no contenía una sola oquedad vacía. Odón no despunta por un único perfil, su distinción no se retrata por lo bueno, ni lo menos bueno que pudiese ser frente a las circunstancias, no era aquello que vemos en lo general, no en los matices que lo encumbra o que lo vacila, no era hombre de cimas, ni de suelo, Odón contenía una humanidad blanca, constituida gracias a una intelectualidad elevada y a una inquietud que lo hizo aprender hasta la hora de su partida; inquietud que lo varó en la humildad en la que prevaleció y prevalece. Sus trabajos hablan del amor, de la guerra, del dolor, de la idea, de aquello que somos, de lo que debiéramos ser y de lo que fuimos.

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Víctima de una guerra que le arrebató a su padre, de la enfermedad que le arrancó a su único hijo, devastado y herido en su nervio vital Odón no se pudre en la amargura si no que la retracta verdeándose en su decir y en su hacer que habla de la conciliación y de la fe en un Dios que lo hace humano ante la vida que le tocó trascribir, aportando en cada letra un mensaje que lo hizo y nos hace encontrar la vital esencia de nuestra existencia en esta esfera azul, en la que giramos en busca de un centro que nos ancle a la concepción y a la razón social como individuos que no tienen otra opción que encontrar el objetivo de un humanismo que nos salve de la atrocidad y nos convierta en aquello para lo que hemos nacido. El literato, el creador, el hombre supo convertirse en la conciencia que hoy pide a gritos ser concebida, para la continuidad de un mundo que se revuelve trémulo y que desde sus inicios, se empeña incoherentemente, en dinamitar el sentido básico de la concordia y la tolerancia, en el que aún en su diversidad pueda y tenga como meta diaria el enriquecimiento personal y la metamorfosis obligada de evolucionar hacia el ideal que nos aleje de los conflictos y nos convierta en algo más que seres que ruedan sin cabezas, quizás y a la espera de que el mundo cambie por arte de magia y se convierta en un lugar más justo, siendo el concepto de ese mundo soñado el latido que nos contiene y que olvidamos movidos por el ejemplo erróneo de parte de una sociedad oscura que nos secuestra el subconsciente. Tras la encomienda de todo aquello que logró, de todos sus fines como académico existe una realidad que supera la magnitud de su trabajo, la esencia de un ser humano que escribió para el rumbo de las personas que debemos entender que el amor es el camino a todos los estados, así lo hizo, entretejido en sus batallas, lejos de cualquier interés que no fuese la conciencia de todo aquello que lo rodeaba, desde su más profunda latitud hasta la más externa frontera en otros. Son algunos ejemplos de su extensa obra que muestran al hombre alcanzando la virtud de manos del poeta que habla de lo que a todos se nos ajusta, sea cual sea la luz o la sombra que se nos otorgue. Es ésta tu eternidad imborrable Odón, en la raíz de la vida y su sacramento. 7 de septiembre …Una lágrima ha rodado de tu mejilla y se hizo rosa, Miguel, hijo mío. En tu lágrima estaba el principio de la redención Nueva, y en tu mente los principios. O.B.P. (de Cristóbalo-Miguel, 1961) *** Aires universales …Qué oscuras tus calles, Onuba, tu larga calle, España. Si tú pudieras poner en movimiento a Dios y sentirlo. Si pudieras amar, Onuba, qué palabra, ¡amar!; amar a la gente que se muere de hambre y de soledad con tantos millones de hombres.

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……

O.B.P. (de Conciencia y reforma, 1962)

*** …Mire usted cómo son las cosas de esta tierra corazón del mundo: entre los ríos su tierra, entre mar y monte su volumen, entre cielo y tierra su respiración. Tierra parda como los ojos de Cristo, campo verde como abundancia presentida, hombres raros con sabiduría aquilatada: nervio de pirita, luz de electricidad. ¡Qué gente más imponente, si supieran vivir cuando les llega su hora! …… O.B.P. (de Hombres pardos, 1964) *** No seas memoria Odón, seas presente que fortalezca la palabra recién nacida, esencia que prevalezca entre la maleza que nos hace fuertes. ¡Eterna vida, maestro!

Carmen Palanco

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SOBRE LAS

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GUAS

Juan Cobos Wilkins

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o es soportable el peso de la luz

cuando un enamorado camina por primera vez descalzo sobre el mar.

( El tiempo sin raíz, aquellos días fugitivos como las raras plantas rodantes del desierto.) Unas pisadas en las dunas, las tuyas, descalzo, sobre ellas. El peso insoportable, el misterioso peso de la luz. Y el mar. Foto: Javier Toscano

El mar que te dejaba caminarlo

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ingrávido como un enamorado. (Del libro “El mundo se derrumba y tú escribes poemas”)

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ARDE DE SAN VALENTÍN

Antonio Orihuela

Foto: Carles Buxaderas

en la tarde fría, por el retrovisor

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veo alejarse amores, decepciones, sueños, promesas, mentiras, ambiciones,

obre la carretera de La Dehesa

se extiende el mapa de los días

pesadillas, errores y certezas

y una tarde de pinos que termina en el mar.

que sin saber cómo me habían encontrado una y otra vez por los mismos caminos que esquivé.

De vuelta de ella, en mi viejo Mehari, con el perro acurrucado en el asiento de atrás, con el sabor del mar en la boca,

Pongo cuarta y acelero,

con la incertidumbre que alumbra

vamos a morir un poco más, te digo,

lo que quiera que vaya a pasar,

hasta que la belleza nos encuentre.

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LET IT BE

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ÉJALO SER DEJA QUE PASE

Ocavio Corrales

Foto: María José Blanco

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ajé la calle del faro, crucé el Paseo Marítimo y descendí las escaleras de acceso a la senda de tablas. Al llegar a las primeras plantas, entré en la bóveda de cielo, mar y playa. Atrás quedó el pueblo blanco en la colina de pinos verdes. El mar mostraba su camino de oro y el cielo se fundía en el horizonte de agua, veleros, gaviotas y motos acuáticas. El viento traía la brisa, rumores de olas de espumas blancas y aromas a sal húmeda. Los cabezos, casi cárdenos roquedos, a la izquierda, la protección del puerto deportivo y el brazo de entrada a la ciudad, aguerrido rompeolas, a la derecha. Había algunas sombrillas, cubos, palas, castillos y pozos de agua. El calor del sol en cénit azul vivificaba mi corazón del norte. Más tarde llegarían los demás. Imaginé a mi padre jugando con mi hermana y a mi madre recogiendo conchas, paseando descalza. Luego, los juegos, las aguadillas y la salida fresquita con la piel tersa después del baño, que se broncearía un poquito a pesar de la protección dada. Después, en los lavaderos, quitarnos la arena del cuerpo y de los pies. El pelo estropajoso y la ducha en casa. La crema hidratante. El relax. El apetito, la comida y la siesta blanca. Ay, el mar. Mutable, pero cierto. Continuo, bravo o sereno. Suscita infinitud y pequeñez como la vida, a la que invita. Pacifica y sosiega. Sentado en la arena, ante el magnífico gran angular imposible para cámaras y vídeos, burbuja de azul, luz y tiempo, recordé un fragmento del texto que el cañón proyectó, días atrás, en la capilla del cole. Es lo que tiene el mar, sitúa entre pasado y futuro, pero su contemplación sólo te permite el presente. Para la mayoría de la peña fue una presentación más, como ésas que inundan los correos electrónicos de todos y que, saturados, apenas abrimos y leemos. Pero volvía a mí, insistente. “No tenemos en nuestras manos las soluciones para los problemas del mundo. Pero frente a los problemas del mundo tenemos nuestras manos. Cuando el Dios de la Historia venga… nos mirará las manos”. También la canción It’s time to change, Es tiempo de cambiar, de Juanes y el estribillo del Padre nuestro gallego, “Padre nuestro, en ti creemos, Padre nuestro, te ofrecemos, Padre nuestro, nuestras manos de hermanos”, que había cantado el coro con el profe de Música al teclado.

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Aún en Castilla, antes del viaje, tuve la certeza de haber leído con anterioridad aquellas frases. No sabía dónde. Así que, mientras la peque dormía la siesta, lo busqué en Google. De Menapace. Efectivamente, hacía dos o tres años en Reli habíamos trabajado el relato del trapense argentino. Entonces me pareció interesante, pero lo había olvidado. No del todo, por lo que parece. Con la literatura ocurre como con la llovizna, no te das cuenta, pero empapa. Lo notas después. A veces, mucho tiempo después. Por qué estos planteamientos ahora, si mis compas y yo solemos pasar de los rollos de las monjas. Yo ni me confieso ya, que me da vergüenza, y prefiero hablar a Dios de corazón a corazón, como dice mi tío. Hasta mis padres piensan que soy un caso perdido, aunque luego ellos solos se animan. “Quizá, un día, sin saber cómo ni por qué, todo lo escuchado, todo lo visto, todo lo vivido se recolocará en su cabeza y se reubicará en su corazón y dejará de ser un cretino”. Tal vez sea así, no sé, sólo que en mi caso la cosa está tardando demasiado. Repitiendo el último curso de ESO, yo mismo tengo mis dudas. Me dejo arrastrar por los demás. Imbécil. Pero sí, suelo hablar con Dios, es una costumbre de la infancia, de cuando la Primera Comunión, que ni se me ocurre comentar con los coleguis de clase. Alguien nos dijo una vez que eso es orar, no se me olvida. Es cuando más incoherente me siento. Hago propósito de cambiar por mi familia, por los profes a los que aún importo y se lo ofrezco a Dios. Y nada, parezco bobo. O lo soy. Otra vez, de nuevo, a la sinrazón de las tonterías con los amigos y a perder el tiempo en el aula. Y a la vagancia de los videojuegos por las tardes. Casi a solas en la playa, pensé largo rato en el texto de Menapace, en el estribillo del Padre nuestro, en el nuevo intento de cambio y en la frase del Evangelio en la que Marta le dice a Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano”. Pero el Señor le contestó: “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán”. El mar trae esperanzas y se lleva las incoherencias a lo profundo. En la montaña me pasa igual, cuando asciendo dejo abajo el sinsentido. Fue entonces, allí en la orillita, cuando afloraron estas utopías posibles, a las que se refirió el cura. Una. Que ojalá esté yo siempre pendiente de Dios a la puerta de mi vida, reconociéndolo y ofreciéndole lo mejor de mi tiempo, mi mente y mi corazón. Que le escuche descansado como María y me afane en Él como Marta. Otra. Que no ofrezca yo al prójimo las sobras. Ni a Dios ni a los demás. Que no sitúe nunca ni a Uno ni a Otros en el trastero, sino en el salón y en la cocina de mi casa. Que ocupen todo mi ser. Y última. Que no abandone el resto de los trabajos y de las cosas, como Marta, que no deje para mañana lo de hoy. Porque el mundo necesita un hacer eficaz, un nuevo orden solidario en Dios, sin dejarse agobiar por ello. Que afrontando las presiones y los sofocos diarios, Los reconozca y les entregue lo mejor, por desconocido que sea el idioma en que me hablen. Y que no me falte la hondura de María para escuchar. Y que me siente a sus pies para oír con paz su Revelación. Hondas palabras, larga reflexión. Consciente de que la vida es hoy, Teresita de Lisieux, le dije a Dios que dispusiera de mi pan y mi pescado en la medida que quisiera. Que de momento creía que mi tarea estaba en ayudar a los de alrededor y en sacar adelante los estudios. Que fuera siempre mi luz y que estuviera conmigo en la oración. Que le presentaba mis manos. Necesitaba poner por escrito el desasosiego que traía. Como los afectados de las Torres Gemelas de Nueva York, a los que los psicólogos les recomendaron escribir lo que vivieron, echarlo para afuera como terapia. Estaba perplejo, si mi grupito y yo bajábamos a la capilla en alborotos de risitas y cuchicheos continuos. En más de una ocasión nos habían echado. Por la tarde, antes de la merienda, cogí el portátil de mi padre y me fui a Mancomunidad, a la biblioteca municipal, consulté algunas páginas de Internet y me dispuse a relatar todo lo que llevaba rumiando durante el día. Redacté el borrador al que hoy, varios años después, doy forma definitiva. En la noche bajé otra vez a la playa. Había unos chavales de mi edad con los que me llevaba bien. Pero yo estuve más pendiente del sendero de plata que llevaba a la luna. Allí, donde confluye el agua y la tierra, en el lugar del mundo de más oxígeno, donde es más fácil sentir a Dios y hablar con Él, comenzó a aclararse mi Camino.

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l ÚLTIMO DESEO

Pilar Lahuerta

Foto: Julián Ropero

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as ruedas del deportivo rojo levantaron la gravilla de la entrada de Villa Rosa, la casa de los

padres de Mónica en Mazagón. Ella adoraba ese lugar al que había ido desde que nació a pasar las vacaciones. La villa perteneció a sus abuelos maternos y Mónica había visto verano tras verano cómo prosperaba la población, cómo eran talados los pinos y daban paso a urbanizaciones de casas modernas. Pero la zona donde estaba situada Villa Rosa permanecía igual que veinte años atrás: la carretera de tierra roja entre pinares y abajo, muy abajo, las calas y el mar. El puerto deportivo quedaba a la izquierda y preservaba la zona de los turistas domingueros que pensaban que la playa se acababa con los pantalanes; pero a escondidas de esos visitantes de fin de semana, a la derecha por varios kilómetros se sucedían las calas, desiertas incluso en pleno agosto, con sus casas vigilantes en lo alto reforzadas por grandes piedras donde los niños chapoteaban en busca de cangrejos y camarones. Mónica tenía varias cicatrices en las piernas de las caídas entre esas piedras que en forma de “t” se adentraban en el océano tranquilo como una balsa de aceite. No era mar abierto, un espigón enfrente marcaba el camino para los grandes buques que enfilaban hacia el cercano puerto de Huelva. Sus amigos no podían comprender por qué defendía tanto esa playa que se daba la mano con un gigantesco polo químico donde refinerías, fábricas de fosfatos y cualquier otro producto altamente contaminante daban la bienvenida al viajero que accediera a ella desde la capital. Por la noche,

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las luces diminutas de las torretas y los filos de las grandes cubas daban la impresión de una ciudad a la vera de la carretera, una ciudad como Nueva York en pequeña escala. Pero la playa estaba cerrada en sí misma, de espaldas a todo ese espectáculo de negros vertidos. Rodeada por un cinturón verde de pinos se abría hacia el aire marino mezclado con el aroma dulzón de las damas de noche y los jazmines. Éstos eran los olores que Mónica recordaba de su infancia, junto con la pegajosa resina de los pinos tan difícil de quitar de sus dedos y pies descalzos. Suspiró por todos los recuerdos que se agolpaban en su cabeza cada vez que llegaba a la verja de esa casa y tocó el claxon. (...)

(…) Terminaron de ver la película y las dos amigas fueron a la playa. La marea estaba baja y las piedras cubrían la arena, verdes y puntiagudas. “No vamos a poder bañarnos. Nos cortaremos”. Varios niños pescaban cangrejos en las rocas y ellas sonrieron recordando viejos tiempos. Extendieron las toallas y dejándose llevar por el murmullo de las olas al romper en la orilla y por los graznidos de las gaviotas que revoloteaban en busca de comida, se quedaron dormidas. Mientras,Tony se había levantado y pidió a Matías la bicicleta, iría hasta el centro y buscaría las casas que se veían sobre el puerto. Tenía una corazonada, ella debía vivir por esa zona. Desayunó fuerte y pedaleó por la cuesta de las Dunas; aunque estaba en buena forma, se quedó sin aliento. Vio varias callejas que se metían a la izquierda, cogió la primera pero estaba cortada. Salió a la general y observó un cruce, giró y pedaleó con tranquilidad hasta que vio el mar. Había encontrado los tejados que se divisaban desde la playa, era una urbanización de calles sin asfaltar con muchos árboles entre los cuales se dibujaban pinceladas de azul. Ató la bicicleta a una escalera y descendió por los peldaños de madera gastada, algunos rotos, con un armazón de hierro oxidado que daba la impresión de quebrarse con facilidad. Comprobó que el puerto quedaba a la izquierda y anduvo con precaución por las resbaladizas piedras cubiertas de musgo. Rodeó un grueso muro partido por el oleaje y siguió adelante. Le gustó aquella zona, apenas había personas, parecía una playa desierta. Los matorrales se doblaban cansados por la brisa, en los acantilados se veían árboles inclinados porque la tierra de la base estaba abierta y las raíces quedaban al descubierto. La arena era tan blanca que no podía abrir los ojos. Tropezó con trozos de paredes, ladrillos sueltos y se inclinó para tocar un pozo de piedra que la marea había desenterrado. Se preguntó cuántas casas se habrían desmoronado. Tan absorto estaba que no se fijó en las dos muchachas que tomaban el sol dormidas. Las había sobrepasado en su caminata cuando se dio cuenta y retrocedió. La respiración se le paró cuando comprobó que la más rubia era ella. Estaba profundamente dormida, se paró muy cerca a mirarla sin que notara nada. Desconcertado, ahora que había encontrado a su presa, no sabía qué hacer. Se alejó un poco y se sentó a esperar, quería oír su voz, verla moverse, comprobar que era real y estaba viva. “No puedo morir, sólo tengo diecinueve años. No es justo. Lo comprendes, ¿verdad? No he viajado, no he salido de España, bueno a Portugal pero eso es como España, no cuenta. Me han hablado de lugares preciosos: París, el Caribe, Venecia… ¿Sabes? Solía soñar que de viaje de novios iría a Venecia, que mi marido me abrazaría en una góndola. Es algo muy simple, no tengo grandes aspiraciones. Mi marido… no he tenido tiempo ni siquiera para conocerlo. ¡Esto no puede ser real! No he conocido el verdadero amor, esa pasión arrebatadora que hace que te olvides del mundo. Nunca he sentido que fuera realmente importante para un hombre. No he podido comprobar si ese amor que vemos en las películas existe. Yo… Yo quería casarme, tener hijos, nietos… Tener un hombre a mi lado con el que compartir todo. No sé, una vida normal. Quería encontrar a ese hombre que me miraría lleno de dulzura y me besaría en los hombros, adoro sentir la humedad de los labios en mis hombros y mi boca buscaría la suya enredándose

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en sus cabellos. Otras veces imaginaba que la relación era ardiente, apasionada, de esas de romper toda la ropa y dejar los jirones camino del dormitorio, o hacer el amor en la alfombra del salón. Entonces él debería tener los ojos oscuros, una pasión de este tipo tiene que proceder de unos ojos negros. ¡Tonterías! Y ahora qué, ya no voy a poder buscar esos ojos oscuros. No es justo que no me quede tiempo ni siquiera para soñar. Por eso no acepto que vaya a morir, le pido demasiado poco a la vida para que me arrebate mis pequeñas esperanzas. Diecinueve años… ¡qué ironía! Todos te dicen: tranquila, tendrás tiempo para esto, para aquello; no quieras correr tanto, tienes toda la vida por delante y ya ves, es mentira. ¡Cómo me han engañado! Siento todos mis años como una estafa. Sí, mi vida ha sido una estafa, como una carrera que he ganado y al final no me dan el premio. Esperando a ser mayor para comenzar a vivir: podrás salir de noche, cuando seas mayor, podrás comprarte un coche, cuando seas mayor, podrás tener hijos, cuando seas mayor, cuando seas mayor… Y ahora resulta que no podré ser nunca mayor”.

Foto: Julián Ropero

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PLAYA DE

AZAGÓN

Carmen Ciria

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Foto: Álvaro Palomo

la, espuma, crepúsculo, brisa,

amorosas presencias que existís para mí, para el cielo, el ave, el ojo, el suspiro de alma y bienestar…

Se levantan las tardes de las playas como nos levantamos del sueño, aturdidas, doradas de belleza y piel.

No me faltéis ola, espuma, crepúsculo, brisa. Envolvedme y contemplad cómo los mástiles alados que buscan la senda del poniente se alejan, vuelven del revés el horizonte y no se caen.

Yo permanezco. Quedaos conmigo hasta que huya la última gaviota, se canse el último cuerpo, se despida el último amor. 47

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Foto: Julián Ropero

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l TESORO

Cristina Font Briones cfbvioletalia.blogspot.com

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n rayo de luz iluminó el rostro de Lucas cuando llegó por primera vez a Mazagón. Sus padres habían elegido este idílico lugar para pasar sus vacaciones, pero a él le hubiera gustado ir al campo; le apasionaba la naturaleza, subir y bajar montañas, rodearse de animales mágicos y crear sus propias historias. Lucas era un chico peculiar. Debido a su timidez le resultara muy difícil relacionarse y sus mejores amigos eran imaginarios. Después de almorzar, se montó en su flamante bicicleta y comenzó a pedalear sin saber dónde le llevarían sus pies. De repente, observó un extenso pinar y pensó que en este sitio podría encontrar lo primordial para realizar sus singulares juegos. Con decisión, empezó a caminar. —¡Hola! Me llamo Lucas, soy nuevo en este lugar y necesito amigos —gritó en voz alta dirigiéndose a los pinos. Una suave brisa ondeó levemente las ramas de varios árboles, lo que Lucas interpretó como un saludo. —Seréis mis nuevos compañeros de juego.A ti te llamaré Héctor y a vosotros dos, Marcos y Manuel —dijo señalando a tres de los hermosos pinos que tenía ante él. —Y a mí, ¿qué nombre me vas a poner? —preguntó un árbol de gruesas raíces. —Tú eres demasiado mayor para jugar conmigo. —Y por ello te puedo dar buenos consejos. —Está bien, te llamaré el pino sabio y serás el más viejo de mi nueva pandilla. —Y yo, ¿puedo ser también tu compañero?

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Sorprendido, Lucas giró su cabeza hacia la dirección de donde provenía la voz. Detrás de él había un niño real montado en una bicicleta. Tímidamente asintió y el chico se acercó. —Hola, me llamo Pedro. Es la primera vez que te veo, no debes ser de por aquí. —Soy de Madrid —respondió Lucas agachando la cabeza. —¿Puedes hablar con los árboles? ¿Qué te dicen? —preguntó con curiosidad y cierta incredulidad. —Lucas, pídeme un deseo, algo que en este momento te haga ilusión y así Pedro te creerá —le habló el pino sabio moviendo agitadamente sus ramas. —Deseo…quiero encontrar un tesoro —pidió emocionado en voz alta. —Vaya, vaya, así que un tesoro, eres un chico aventurero. Te ayudaré a obtenerlo. Para ello deberéis seguir las pistas que aparecerán ante vosotros. —¿Te están hablando? ¿Qué cuentan? —preguntó Pedro intrigado. —El pino sabio dice que vamos a ver unas indicaciones para hallar un tesoro. —Pues yo no veo nada, ¿y tú? —Sí. Veo como mis nuevos compañeros están comenzando a cambiar de forma. El pino Manuel ha adoptado el aspecto de letra, T; ahora es una O, ahora parece un pájaro… No lo entiendo. —¡Yo sí lo sé! Significa Torre del Loro. —El pino Héctor se acaba de convertir en la letra, M; ahora en la U,V, I… —¡No sigas, ya lo sé! Tiene que ser el Muelle del Vigía. —Ahora el pino Marcos se está convirtiendo en… ¡el pino sabio! —¡Me encanta este juego! Vamos a seguir las pistas, quizá sea verdad y lo encontremos —comentó Pedro entusiasmado—. Súbete a tu bicicleta y, ¡sígueme! Lucas y Pedro llevados por la curiosidad, pedalearon sin parar hasta llegar a una preciosa playa de arena fina y dorada, vigilada por los restos de una antigua torre almenara. Estaban convencidos que el tesoro estaría allí y después de inspeccionar todos los recovecos concluyeron que debía encontrarse en el sitio que indicaba la siguiente pista. Estaban muy cansados y les quedaba un largo camino por recorrer, pero tenían tanta ilusión, que sin parar ni un solo segundo llegaron hasta el Muelle del Vigía. Lucas con admiración observó el entorno de este bonito lugar. —¡Cuántas personas hay pescando en el muelle! ¿Quieres pescar? Puede que se encuentre en el fondo del mar —sugirió Pedro. —Nunca lo he intentado, además no tenemos caña. —De eso me encargo yo. Mi padre es pescador y por aquí todos me conocen. Pasados cinco minutos, Pedro apareció con una caña en sus manos. —Te enseñaré, ya verás cómo entre los dos conseguimos el tesoro. Pedro le explicó el arte de la pesca a Lucas. Le habló de Mazagón, de sus bellos parajes y de la amabilidad de su gente. Lucas lo escuchaba embobado. Los dos amigos se quedaron conversando hasta que el sol decidió que era hora de irse a dormir. —Mira, el sol se va y la luna ha llegado. Es el momento en que los dos coinciden y se despiden –comentó Pedro observando el cielo. —¡Guau, es mágico! Me quedaría horas y horas contemplando la naturaleza, pero creo que aquí tampoco está el tesoro. Deberíamos ir a ver al pino sabio. Nada más llegar, Lucas se situó delante del árbol y en voz alta le preguntó: —¿Lo hemos conseguido? ¿Lo tienes escondido por aquí?

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Entre risas, comenzaron a hacer diversas preguntas hasta que cansados de no obtener respuesta decidieron marcharse. —Lo he pasado muy bien. ¿Podemos volver mañana juntos para jugar con los pinos? Quizá quieran ser también mis compañeros y hablen conmigo. De los ojos de Lucas brotaron dos lágrimas. Por primera vez en su vida tenía un amigo real que lo comprendía y compartía su mundo imaginario. Al llegar a casa, sus padres muy preocupados, le interrogaron sobre dónde había estado durante tantas horas. —He estado buscando un tesoro. —Y, ¿lo has encontrado? —preguntó el padre siguiéndole el juego. —Sí, he hallado dos. Uno se llama Pedro y el otro Mazagón. Papá, mamá, no me quiero ir nunca de aquí. —Y tú que te querías ir al campo…Si te gusta tanto este sitio, podemos venir todos los veranos —propuso su madre dándole un tierno abrazo. Lucas se acostó con una sonrisa en la cara. La ventana se abrió y una ligera brisa le envolvió. Entre sueños, escuchó la voz del pino sabio: «Los mejores tesoros se encuentran en nuestro corazón. Solo necesitamos un lugar especial y buenas personas para descubrirlos»

Foto: quierohuelva.wordpress.com

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M

CANCIÓN DEL

ARINERO

Juan Antonio Guzman

A mi cuñado Manuel, marinero de la mar, y a Joaquín, el de la barca, marino de Mazagón.

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a vida del marinero es un deseo nacido de entre las olas del corazón… navega la mar adentro y mira a quién dejó en puerto sin más abrigo que la promesa de su ilusión. Nostalgia de tierra firme la brisa lleva… volando van las gaviotas sangrando el mar. Las mira desde cubierta tragándose su ansiedad y sigue cosiendo redes de soledad.

¿Quién vencerá, quién vencerá tus mares y tempestades sin naufragar? Amores de marinero, yo no los quiero… Amores que, como olas, vienen y van, que rompen en una playa y pronto se vuelven mar, amante que le aprisiona su libertad. Marinero, marinero, senderos ocultos tiene la mar que tan solo lo conocen los hombres cansados de navegar. Recuerda, buen marinero, un día sereno tu cuerpo descansará… echando amarras y velas postreras en puerto de tierra o mar.

Foto: Julián Ropero

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H

AY UN TUL

DUERMES, Y EN TU SUEÑO Juan Drago

Foto: Julián Ropero

D

uermes, y en tu sueño hay un tul

de negadas palabras.

Yo te miro en silencio atravesar la noche, tus pulmones remando en los mares del aire.

Sobre tu sueño he puesto un sueño mío despierto como el hambre y la vigilia. Hundido en tus canales he bajado en tu

El beberá la luz,

sangre

poblará los ámbitos sencillos de la casa

al vientre que germina la semilla.

y grabará su impronta.

Sin ángeles ni dioses vi yo tres corazones galopando hacia el mar.

Hemos de hacerle libre como un viento de enero,

Iba él, esposa, el mensajero,

libre para sentir sus pies y su camino.

latía como un potro en la cañada

Fuerte, para afrontar la niebla de su siglo;

y sus ojos, aún, no me veían.

y subirá el peldaño que nos haga más solos,

Qué prodigio tocar, desde mi sueño,

más solos, tú y yo, en lo solo del campo,

su imagen primeriza.

dormidos.

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A JUANA

B

EDIA

Teresa Suárez

“Desgarrada la nube; el arco iris brillando ya en el cielo y en un fanal de lluvia y sol el campo envuelto”

Antonio Machado

¿Y si te quedaras mecida en el viento de Saltés? ¿Y si otearas las idas y venidas de tu bastión? ¿Será, acaso, que vemos lo que queremos ver? ¿No será, amiga, que ya luce el sol en tu morada y que es tu risa la que lo inunda todo, aunque ya no estés?

Sólo veo lo que siento y te veo sonreír con placidez, enraizarte a todo lo tuyo y tranquila, ver crecer, lo ya sembrado en el corazón de los que tuvimos la suerte Foto: Julián Ropero

de poderte querer.

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L

a existencia que somos, mar, minúscula y mayúscula, la vida toda,

la etérea plenitud que invisible sucede de forma simultánea en ti y en mí ha abierto en mis ojos su puerta a lo corpóreo. Ha encarnado en mi alma tu abundancia, y el altísimo vuelo de los aires que sobre ti planea y en un instante baja y en tu oleaje gira y alza la horizontal lisura de la luz mecida, el roce rasante de sus alas que nos tocan y ¡ay! destella en tu azul y en mi epidermis. Todo lo que atesoras en la honda alacena de los siglos primeros me lo ofreces, mar afable y manso en Mazagón, en este atardecer que a pequeñísimos sorbos va degustando el día hasta apurar los rosas malvas y el oro cárdena del crepúsculo en el fúlgido cuenco de tu orilla. Marzagón. Se ha mirado en ti mi alma, mar, y se ha reconocido. Y ha mirado hacia sí misma y estás en ella tú, cual mar de dos orillas, en el ser y hacia el Ser, allí donde se alumbra a sí misma la vida.

M Alfonsa Acosta

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ARZAGÓN


SERIE AZUL

navegación mística

poemar

Félix Morales Prado

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E

l HADA PALMIRA

CUENTO INFANTIL

Carmen Gil

A

quella mañana Neptuno estaba leyendo el periódico La hoja del Mar y en la página de anuncios vio uno que le llamó la atención: Se ofrece hada madrina para servicios a domicilio. Interesados llamar al 000000000 El rey, sin perder ni un segundo, cogió su teléfono móvil acuático y llamó al 000000000. -Dígame -se oyó una voz chillona al otro lado del teléfono. -Buenos días. ¿Es usted un hada? -Para servirle, sí señor. ¿Qué desea? -Pues verá... Soy Neptuno, el rey del mar, y quisiera contratarla para resolver un problema que tenemos aquí abajo. -¿En el fondo del mar? –se asombró el hada-. ¿Pero qué se ha creído usted que soy yo, un atún o un calamar? -No –le contestó Neptuno- Usted es un hada marina. Lo dice en su anuncio. Por eso la he llamado. -MADRINA, con D. No marina. -¡Vaya! Otra vez me ha jugado una mala pasada esta miopía. ¿Y no puede usted ayudarnos? Es que verá... tenemos un pececito timorato que... -¿Timoqué? –preguntó el hada.

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-Timorato, que se asusta de todo. El pobre se ha encerrado en su cueva y se niega a salir de ella.Tiene tanto miedo que se pasa el día temblando. -¡Caramba! Pues sí que es un problema, sí. Pero ¿cómo voy a trabajar yo en el fondo del mar con lo mal que me sienta la humedad? -¡Por favor! –le rogó Neptuno. -Está bien –se dejó convencer el hadita, porque tenía muy buen corazón. Y Palmira, que así se llamaba el hada, cogió su maleta de hada madrina, su varita de hada madrina, sus libros de palabras mágicas para hadas madrinas y se dirigió al puerto, dispuesta a sumergirse en el océano para ayudar a quien la necesitaba. Una vez allí... Que a la de tres y al tuntún, Palmira en el mar marino respire como un atún y nade como un pingüino. Palmira se tapó la nariz y se zambulló en el agua. -Me cachis en la mar, qué fría está –se quejó el hada. En cuanto llegó al fondo, Palmira se encontró con una carroza tirada por caballitos de mar que la estaba esperando para llevarla hasta la cueva del pececito timorato. Allí la recibió Neptuno. -Marina –le dijo Neptuno-.Te presento a Timoteo. -No me llamo Marina, sino Palmira –refunfuñó el hada- Pero estoy encantada de conocerte,Timoteo. El pobre pececito, que temblaba más que un dulce de gelatina, le contestó muy bajito: -Yo tambi-bién estoy encantado. -Para empezar –le dijo Palmira-, vamos a hacer una excursión por el mar. -¿Por el mar? –preguntó el pececillo. -¡Sí!, por el mar. No tengas miedo. Métete aquí en mi bolsillo.Yo te protegeré. Palmira tenía intención de hacerle una visita a los habitantes marinos más terribles, para que Timoteo les perdiera el miedo.Y nada que te nada, llegaron hasta la caverna del señor pulpo gigante. -¡Ay! –exclamó el pobre Timoteo, escondiéndose en el fondo del bolsillo. -Buenos días, señor pulpo. -Buenos días, le contestó el pulpo. ¿Quién eres tú? -Me llamo Palmira.Y éste es Timoteo –dijo Palmira señalando el bulto de su bolsillo. -Y ¿cómo te atreves a molestarme? –gruñó el pulpo-. Soy el ser más terrible del mar y nadie se dirige a mí si no tiene algo muy importante que decirme. -Si serás bravucón –masculló el hada-. Ahora verás... Que este pulpo papanatas, con lo bravo que parece, tenga nudos en las patas y que al andar se tropiece. Cada vez que el pulpo intentaba dar un paso, se daba de narices contra el fondo. -¿Ves? –le dijo Palmira a Timoteo-. ¿A que ya no lo ves tan fiero? No te preocupes por él, porque mis hechizos son de corta duración –lo tranquilizó al verlo con cara de preocupación-. Pero esta lección servirá para bajarle un poco los humos.

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Después fueron a visitar al pez espada, cuyos ronquidos se oían en kilómetros a la redonda. -Vamos, señor Pez Espada, deje ya de roncar, que hemos venido a verle. -¿Cómo osas despertarme? -Somos Palmira y Timoteo y hemos venido a saludarte. -Largaos de aquí inmediatamente y dejadme dormir –bramó el pez espada. -Menudos modales –protestó Palmira-.Te vas a enterar tú de lo que es bueno. Que este feroz pez espada, que hace temblar a la gente, la espada en menos de nada se le vuelva mondadientes. -Por favor, por favor, no me hagas esto –suplicó el pez, que con su espada había perdido todo su mal genio- Devuélveme mi espada. -Cuando aprendas un poco de educación –le contestó Palmira. Con Timoteo asomado a su bolsillo, el hada siguió nadando en busca del tercer animal más terrible del mar: el tiburón.Y lo encontraron afilando sus dientes. -Hola, tiburoncito –lo saludó Palmira. -¿No tienes miedo de estar tan cerca de mí? –le preguntó el tiburón? Ningún pez se arriesga jamás a aproximarse menos de dos metros. -Es que yo no te tengo miedo. -Pues deberías. Soy realmente peligroso.Y ahora, déjame tranquilo. -Sí, claro –le contestó el hada-, pero antes voy a decirte unas palabritas. Que este feroz tiburón se vuelva muy temeroso, cobarde como un ratón, y sienta un miedo horroroso. Pero el hadita no se había dado cuenta de que el tiburón, para no ser molestado, se había colocado dos tapones de cera en los oídos y no se había enterado de las palabras mágicas. Cuando el hada se acercó, el tiburón abrió sus enormes fauces llenas de dientes puntiagudos, para tragársela de un bocado. Antes de que él cerrara la boca, Timoteo pudo salir nadando del bolsillo de Palmira. Pero en vez de huir, el pececito timorato se volvió para salvar al hada. -No te preocupes, Palmira, yo te ayudaré. Timoteo se puso a hacerle cosquillas en la barriga al tiburón y no paró hasta que el animal tuvo que abrir la boca para reírse a carcajadas y dejó escapar al hada. -Vamos, corre –le dijo Timoteo a Palmira. Pero ésta no quiso hacerlo sin repetir las palabras mágicas gritando tanto que no hubiera tapones en el mundo que pudieran impedir que el tiburón las oyera. -¿Te has dado cuenta,Timoteo? –le habló orgullosa al pez- Me has salvado la vida. Has sido muy valiente. -Es que estaba tan preocupado por ti que se me olvidaron mis miedos –le contestó Timoteo dándole un beso en la mejilla. -Bueno, misión cumplida. Creo que ya no me necesitas; así que ha llegado el momento de marcharme. Además, esta maldita humedad está acabando con mis huesos. Y así fue como el hada Palmira ayudó a Timoteo a superar sus miedos. Si alguna vez necesitáis la ayuda de un hada madrina, no tenéis más que buscar a Palmira en la guía telefónica del País de los Sueños.

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AZULES EN EL MÉDANO Pedro Rodríguez Oleo/Lienzo 50x38 cm.

SOLSTICIO

A la memoria de Miguel Ángel Arteaga

Faustino Rodríguez Acuarela y colage sobre papel 21 cms. x 29 cms.

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A LUZ Sefi Cárdenas

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ay una niña que me late, que empuja las horas a punta de espada, que achica las aguas para no fenecer, para no sucumbir a una senda sin horizonte. Me habita una mujer que lucha su espacio, que se sabe con el derecho de comenzar a ser. Las dos, mujer y niña, niña y mujer… Las dos me anidan como vigías de un puerto del que parten y al que arriban los navíos del destino. Quede aquí la componenda de quien nació para vivir. Cruza la luz el lago de plata y rompe el silencio de la espera. La niña mira la estela de la tarde que agoniza arañada por la brisa que a la mujer despierta. De: “Jazmínes en el rincón”. Antología del verso encontrado.

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IARIO DE UN POETA RECIÉN CASADO

En el centenario de su escritura

Antonio Ramírez Almanza Director de la F. Zenobia-Juan Ramón Jiménez. Moguer

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n 2016 se cumple una de las efemérides más importantes de la poesía española: el Centenario del libro Diario de un poeta recién casado, el poemario más innovador del Nobel moguereño Juan Ramón Jiménez. El 2 de marzo de 1916, Juan Ramón y Zenobia contraían matrimonio en Nueva York, y un mes y medio antes, el 17 de enero, Juan Ramón comenzó a escribir un diario plasmando todas aquellas experiencias y sentimientos que su exquisita sensibilidad le hacía percibir. El libro lo componen 243 entradas, y se divide en seis partes: Hacia el mar, con 26 escritos; El amor en el mar, con 30; América del Este, con 100; Mar de retorno, con 41; España, con 20 y Recuerdos de América del Este (Escritos de España), con 26. Este bello libro encierra la herencia romántica y simbolista de la mejor poesía de finales del siglo XVIII hasta hoy, y su modo de componer ha sido un referente hasta la actualidad. Sin dudas, esta obra ha mostrado el magisterio de Juan Ramón en la poesía española del siglo XX de manera indiscutible, influyendo en los poetas de las generaciones más jóvenes que le precedieron, e inaugurando un tiempo nuevo para la lírica hispanohablante. Este Centenario es una de las efemérides culturales que consideramos imprescindibles recordar a lo largo de los años 2016 y 2017, cuando se cumplen respectivamente 100 años de su escritura y publicación. A lo largo 2016, desde la Casa Museo de Moguer, estamos recordando los 100 años de gestación del libro mediante el lanzamiento a través de las redes sociales de una sección a la que hemos bautizado como “Texto del día”, donde se recuerdan fragmentos de los escritos que nuestro Nobel plasmaba en el papel durante su viaje a tierras americanas a modo de “diario poético”. En este artículo vamos a realizar un paseo literario por algunos de dichos textos que hemos seleccionado y que consideramos más representativos y de mayor belleza lírica. Bajo cada texto, pueden ver los datos de cada poema, saber dónde y cuándo fueron escritos y a qué parte del libro pertenecen. Disfruten este precioso viaje. 61

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ALS PEQUEÑO VIENÉS Pablo Rodríguez-Thorices

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entro de unas semanas, Gibson supone que ocurrió en la madrugada del 18 de agosto de 1936, se cumple el octogésimo aniversario del fusilamiento de Federico García Lorca, y para conmemorar este aniversario voy a escribir sobre una canción del cantautor canadiense Leonard Cohen que se titula: Take this waltz, y del poema lorquiano en que se inspiró: Pequeño vals vienés.

Poeta en Nueva York Los poemas escritos por García Lorca en América entre 1929-1930, reunidos en su mayor parte bajo el título Poeta en Nueva York, fueron considerados por el autor como una de sus más importantes producciones literarias. A ellos dedicó el poeta mayor atención que a ninguna otra de sus creaciones. Poeta en Nueva York intenta aparecer como una obra cercana, donde -no en vano- iba envuelto, más que en ningún otro de sus poemarios, el mundo íntimo de su autor. Junto a los problemas textuales, estas composiciones presentan un alto grado de complejidad literaria. A ello contribuyen la gran elaboración de su lenguaje poético y la multiplicidad de perspectivas contenidas en los dos elementos esenciales que la componen, la ciudad y el poeta. La ciudad neoyorquina se muestra en este poemario de forma metonímica, mediante referencias aisladas a sus elementos más representativos. Nombres geográficos aparecen esparcidos en diferentes creaciones; configurando el escenario en que se mueve el protagonista. Esta estrecha relación entre la situación dolorida del protagonista y el “símbolo patético” de Nueva York, explica la concepción general de la obra, que no parece obedecer a la crónica poética de un viaje por tierras americanas; sino a una revisión del mundo interior del poeta. El eje central de estas creaciones no es la ciudad neoyorquina, sino la interioridad de su protagonista poético. Las voces o perspectivas poéticas que aparecen en las creaciones neoyorquinas son fundamentalmente tres. Una “angustiada”, que llena las páginas de este poemario y que sirve para manifestar la situación actual del protagonista y sus amargas experiencias pasadas. Otra “libertada”1, por la que manifiesta con atrevimiento sus deseos amorosos; y por último, otra “solidaria”, con la que expresa su comprensión hacia los que sufren y su denuncia ante situaciones no solidarias. El poeta elegirá la poesía impura, acercándose al movimiento superrealista, que le permitirá expresar con la libertad requerida su dolor actual. García Lorca, al igual que otros miembros de su grupo poético, se aproximó al credo superrealista; haciendo suyos varios aspectos defendidos por este movimiento. Su verso se alarga, el léxico y la imaginería ya no reflejan el mundo sensorial andaluz, sino que ahora aparece un nuevo tratamiento de los temas. Las distintas perspectivas que contiene el tema de la gran ciudad, y las diferentes voces poéticas con que el protagonista habla sobre sí mismo y sobre el mundo en que vive, tienen un núcleo común: la interioridad del poeta, que aplica un mismo sistema de valores al referirse a su mundo íntimo y al universo que le rodea. 1

Vocablo utilizado por el autor en “Poema doble del lago Eden”, donde afirma: “No, no. Yo no pregunto, yo deseo,/voz mía libertada que me lames las manos”.

Foto: María José Carmona

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Pequeño vals vienés Este poema se publicó en vida del autor bajo el titulo de “Vals vienés” en la revista 1616 English and Spanish Poetry, que Manuel Altolaguirre editaba en Londres. Una copia defectuosa de este texto se publicó en 1938, en México, Taller, indicando que sus versos “fueron copiados por Genaro Estrada, en una de sus pequeñas libretas negras, y traídos a Méjico como inéditos”. Esta libreta negra, propiedad de Miguel Pizarro, se encuentra actualmente en los archivos de la Fundación García Lorca. Según dicha nota, el poema se escribió el 13 de febrero de 1930. En Viena hay diez muchachas, En esta creación, el poeta vuelve a referirse a su sentimienun hombro donde solloza la muerte to amoroso, plasmado en este vals del “Te quiero siempre”. y un bosque de palomas disecadas. Mediante esta forma musical (subrayada en la composición Hay un fragmento de la mañana por la marcada presencia del estribillo) el protagonista alude en el museo de la escarcha. a su experiencia amorosa. Hay un salón con mil ventanas. ¡Ay,ay,ay,ay! Toma este vals con la boca cerrada. Este vals, este vals, este vals de sí, de muerte y de coñac que moja su cola en el mar. Con la elocución se imita el ritmo de la música, y ello; no solo Te quiero, te quiero, te quiero, emdiante los estribillos, sino con toda clase de recurrencia, con la butaca y el libro muerto, algunas de las cuales -sobre todo, repetidas- simulan o trapor el melancólico pasillo, ducen ciertamente un baile y, en concreto, el vals referido en el oscuro desván del delirio, en el título. en nuestra cama de la luna y en la danza que sueña la tortuga. ¡Ay,ay,ay,ay! Toma este vals con la boca cerrada. En Viena hay cuatro espejos donde juegan tu boca y los ecos. Hay una muerte para piano que pinta de azul a los muchachos. Hay mendigos por los tejados. Hay frescas guirnaldas de llanto. ¡Ay,ay,ay,ay! Toma este vals con la boca cerrada. Porque te quiero, te quiero, amor mío, en el desván donde juegan los niños, soñando viejas luces de Hungría por los rumores de la tarde tibia, viendo ovejas y lirios de nieve por el silencio oscuro de tu frente. ¡Ay,ay,ay,ay! Toma este vals con la boca cerrada. En Viena bailaré contigo con un disfráz que tenga cabeza de río. ¡Mira qué roilla tengo de jacintos! Las connotaciones léxicas de contenido a lo largo del poema Dejaré mi boca entre tus piernas no dejan lugar a dudas acerca de un amor no logrado y domi alma en fotografías y azucenas, loroso; pero, que se desborda en repeticiones y en el verso y en las ondas oscuras de tu andar de expresiva franqueza inequívoca “Dejaré mi boca entre tus quiero, amor mío, amor mío, dejar, piernas”, en defensa del amor homosexual. violín y sepulcro, las cintas del vals.

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Federico García Lorca Basta escribir que es el autor de obras tan importantes, como Poema del cante jondo, Romancero gitano, Poeta en Nueva York… en poesía; y Mariana Pineda, Bodas de sangre, Yerma o La casa de Bernarda Alba, en teatro. Integrante de la Generación del 27, también llamada Edad de Plata, formada por escritores de la talla de Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre (Premio Nobel de Literatura en 1977), Rafael Alberti, Luis Cernuda, Miguel Hernández… y otros autores relevantes. Según el Instituto Cervantes, Federico García Lorca es, en la actualidad, el poeta español más leído de todos los tiempos.

Leonard Cohen. Take this waltz Aunque conocí la música de Cohen a principio de los años 80, por medio de mi buen y melómano amigo Cristóbal Moreno, no fue hasta bien entrada la treintena cuando me preocupé por conseguir la discografía de Cohen. Hoy en día es uno de mis cantautores preferidos. Leonard Norman Cohen es un poeta, novelista y cantautor canadiense. Su interés por la poesía de Lorca nació pronto. Cohen acudió a la Roslyn Elementary School y ,desde 1948, a Westmount High School, donde se involucró en el consejo de estudiantes y estudió música y poesía. Comenzó a interesarse, al poco tiempo, en la poesía de Federico García Lorca. La conexión arrancó en 1949. Un Cohen quinceañero entró en una librería de segunda mano de Montreal, agarró un libro, lo abrió, leyó uno de sus poemas. La publicación era Diván del Tamarit; el poema, ‘Gacela del mercado matutino’. Su carrera literaria fue premiada en el año 2011 con el Premio Príncipe de Asturias2. En su discurso, al recibir el premio, Cohen hizo referencia a la influencia española en su obra: “Para agradecer a la tierra y al alma de esta gente que tanto me ha dado… la dimensión del agradecimiento que siento por este país”; especialmente a las enseñanzas de un guitarrista español: “Un día, a principios de los años 70, estaba de visita en la casa de mi madre en Montreal… vagando por el parque, que conocía de mi infancia, vi a un joven tocando la guitarra; estaba tocando flamenco… le pregunté si me daría clases de guitarra… Era un joven español”; al escritor Lorca: “Ustedes saben de mi profunda asociación y confraternidad con el poeta Federico García Lorca”. A su primera hija le puso por nombre Lorca, en homenaje al poeta. Y a la guitarra española Conde que posee desde finales de la década de 1960: “Tengo una guitarra Conde hecha en España, en el taller de la calle Gravina: un hermoso instrumento que conseguí hace más de cuarenta años”. Tras aceptar el premio, el músico donó los 50.000 euros del premio a la Universidad de Oviedo para impulsar una cátedra con su nombre, que cuenta como director con el escritor Javier García Rodríguez. En 1986, Cohen participó en el disco Poetas en Nueva York, en el que artistas como Lluis Llach, Paco y Pepe de Lucía, George Moustaki o Angelo Branduardi musicalizaban, a modo de homenaje, poemas de Lorca. En este trabajo escuchamos por primera vez Take this waltz, adaptación del poema Pequeño vals vienés. En 1988 Cohen publicó I’ m your man, uno de sus mejores discos y de gran éxito comercial, que in3 cluye Take this waltz . Cohen no alteró demasiado el poema original de Lorca. La canción ha sido versionada con la música de Cohen y la letra original de Lorca por Enrique Morente y Lagartija Nick en su disco Omega del año 1996; por Ana Belén en su Lorquiana de 1998, y por Silvia Pérez Cruz con Raúl Fernández Miró en su disco conjunto Granada, de 2014. Bibliografía y fuentes Poeta en Nueva York. Federico García Lorca. Editorial Cátedra. Madrid, 1987. Artículo: Un vals vienés. Francisco Abat Nebot. Artículo: Leonard Cohen y Federico García Lorca: una vinculación poética eterna. Jesús F. Úbeda. Wikipedia. Internet. 2 3

Link o enlace para escuchar el discurso de Cohen, al recoger el premio (subtitulado en español). www.youtube.com/watch?v=JUKu2-QEspQ Link o enlace del video oficial de la canción, con imágenes de Granada y de la casa de Lorca. www.youtube.com/watch?v=JQm1OmLMNno

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V

IVIR

Manuel Luque Tapias

Porque no vive quien se levanta sin ganas de vivir, no se puede llorar de desconsuelo, tenerle pánico a la vida, a mirarse al espejo, avivar la tristeza, amamantar la soledad y dar de comer al silencio, vestir de negro el amanecer o de luto los sueños. Porque no ama quien predica la desigualdad o el desprecio, no se puede permitir que las estrellas se apaguen o se marchiten las flores, que ardan los bosques de besos, que la inocencia envejezca y la felicidad se racione, que haga frío en las casas y de hambre tirite el deseo, que las caricias se guarden en arcas, que las manos disparen fusiles de cólera y la violencia pernocte en el lecho.

se prohíbe prohibir,

Porque muere lentamente quien consiente,

que los labios pronuncien suspiros o lamentos,

no se puede consentir no ser feliz,

que en el corazón haya rabia,

no vivir a destajo la vida,

que en la espera madure la angustia,

no tomar decisiones

que las niñas no tengan futuro

o desamar en secreto,

y sepulten afanes,

no reinventar la vida,

que los niños no tengan muñecas,

no gritar “ya no puedo”,

que las mujeres no tengan derechos,

que las palabras se ahorquen,

que los hombres reciclen el odio,

que se hipoteque la voz,

no vistan colores

y sobre todo callar

ni sepan decir “te quiero”.

en lugar de decir “NO QUIERO”.

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Foto: Manuel Padilla

Por que no vive quien se somete,

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Premio del XVII Certamen de Poesía MARZAGA

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l LOCO Y EL DRAGÓN

RELATO

cORTO

Ilustración: Daniel Rosell

Antonio J. Sánchez

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fue en la víspera del estío de verano cuando a mi joven amo, que con apenas veintipocos ya venía rebotado de sanatorio en sanatorio, le dio otro ataque quijotesco de los suyos. «¡Albricias, Francisquín!», gritaba, «¡estoy seco! ¡Seco!», y luego se dejaba caer sobre mí lloriqueando sin consuelo. Yo lo achacaba a un golpe de calor y viendo que aquel proyecto de adulto —a medio cuajar por culpa de la poesía— me iba a partir en dos, en mi sabiduría de ocho primaveras le dije que no se preocupara, que enseguida su mozo le traía una jarra de agua para que no se le sobrecalentara la olla. «No, hombre, no me seas burro! A veces pienso que mi añorado Platerillo era más listo que tú. ¡Estoy seco del alma, de tanto gastarla en tinta! El martirio de escribir me ha dejado sin ideas». Estaba abatido, pero yo me sonreí sabiendo que tenía una solución: «mi zeñó —compréndase que por entonces nada más escucharme bien tenía razón el joven poeta en eso de que perfectamente pudiera yo haber pertenecido a la familia de los équidos domésticos—, pa ezo una ziestecita al aire libre le vavení de perilla». Y no iba mal encaminado pues aquel año las aguas mil en su ausencia habían dejado al refranero por mentiroso. «Francisquín, ¿en qué habíamos quedado en eso de las zetas?», me recordó, a lo que yo respondí, como él me había enseñado, que aquello era propio de gente ruin y descerebrada como así opinaba él de los pedantes y degenerados que pecaban de la sobreadjetivación. «Necesito una inspiración, una musa», y me miró con los ojos desencajados como podría haber hecho yo mismo sobre un bollo de leche. Y en ésas, mirando por la ventana, y a riesgo de encoger bajo un sol de justicia, conjuré sin saberlo la peor ocurrencia que hube alumbrado. «Maestro, hábleme de esa Huelva rosa, pero hágalo desde un lugar que zeguro, zeguro, nunca lo ha hecho. Yo le llevaré a él». Y arrancado por la curiosidad, el joven poeta aparcó la bravata de su llantina y me sonrió. «Qué ladrón eres, Francisquín ¡Zalamero!».

2 Aún quedaba un trecho para que el sol se pusiera y, sin embargo, el lugar al que llevaba en bicicleta al joven poeta no quedaba a tiro de piedra. Iba a ser fantástico. Un carrusel de nubes deshechas a pincelada suelta estaba a punto de convertirse en una acuarela de algodón de azúcar. Nada como un espectáculo dulzón para subirle los niveles de ánimo al loco de mi joven amo. Así pues decidí llevármelo a la Peña de Saturno en La Rábida, un alcor bajo el que los río Tinto y Odiel vivían en pecado. «Mírala, Francisquín, mi Huelva amada y soñada, qué cerca y qué lejos a la vez». Y después de eso aspiraba profundamente como quien es capaz de dejar sin aire a los demás. Cuando abrió los ojos me pilló analizándolo al dedillo. «Usté dice cosas mu raras, zeñó, pero muy bonitas». El joven poeta carcajeó e hizo estropajos

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con mi pelo. Y fue en ésas que a medida que el sol bostezaba en escarlata cuando una embarcación surgió de la nada al otro lado del cerro, envuelta en una bruma espectral que parecía formar parte de su equipaje. De súbito un extraño cortejo hizo atraque y comenzó a dirigirse hacia nosotros. Conté alrededor de una veintena de personas, en fila india y con antorchas, formando una serpiente de fuego que me puso los pelos de punta. «Zeñó, vámono ya que mi pare ze pué enfadá». El joven poeta me puso la mano en la boca y me conminó a seguirle. Para cuando nos dimos cuenta ya estábamos bordeando el monasterio de los franciscanos, allí donde Colón habría confabulado con los monjes del lugar la mayor de las aventuras por hacer, sobre todo con fray Juan Pérez, todo un profesional del tráfico de influencias con la corona española desde que se convirtiese in nomine pater en escuchante personal de las vergüenzas inconfesables de doña Isabel. Y ya con la cabeza de la serpiente de fuego más cerca descubrimos a la orden de los doce monjes que guardaban el lugar como templarios esperando a la comitiva de luz. Todos iban encapuchados y de oscuro, menos uno de ellos, de un blanco inmaculado que portaba entre las manos una especie de cofre. Cuando el séquito llegó a su destino, y tras una reverencia, una voz de mujer dijo: «devolvamos a la Bestia lo que a la Bestia pertenece».

3 En nuestra babia nos hallábamos cuando unos monjes cayeron sobre nosotros prestos a echarnos de allí. El joven poeta, en un pertinaz arranque de lucidez, adujo que era un importante corresponsal del ABC de Sevilla y yo su joven ilustrador, enviados por el mismísimo marqués don Torcuato Luca de Tena y Álvarez Ossorio para hablar de las bondades del monasterio de La Rábida. Tales palabras embelesaron a los franciscanos y a la misteriosa dama de blanco que ordenó que les acompañáramos para dar voz al mundo del hecho del cual íbamos a ser notarios de fe. A través de un patio interior fuimos conducidos escalera abajo por un extraño pasadizo obra del sortilegio de algún facedor de laberintos y secretos. En el transcurso de nuestro descenso a las entrañas del monasterio, la dama fue narrando que la llegada de Hernán Cortés a México, su tierra, allá por el año de gracia de 1519, fue entendida por los aztecas como el regreso de Quetzalcaotl, la serpiente emplumada voladora. Ciertamente, la noche iba de serpientes. Bien, pues aquel dios dragón, que según la leyenda totonaca había marchado por mar hacia oriente, y puesto que de allí venían los barcos de Cortés, sus antepasados creyeron a pies juntillas que era él y lo recibieron entre pétalos de rosas como así era gusto de la bestia: «…pero Moctezuma, aún dudando, trató de alejar al conquistador y mandó sus mejores huestes contra él; y éste, viendo la buena acogida que tuvo decidió encallar sus barcos y lanzarse a la toma de Tenochtitlán. La tierra se tiñó de sangre y el aire se llenó de pólvora hasta llegar al corazón del imperio y apresar a Moctezuma, quien dos días después murió». Y ése fue el resultado de la vuelta de Quetzalcaotl cumplidos los tres calendarios aztecas. Su regreso había sido funesto y lo peor era que no lo había hecho solo sino acompañado de otros dioses.

4 Llegamos a una cripta en la que el aire quedaba aguijoneado por nuestra propia respiración. Las llamas revelaron en el centro de la sala un sarcófago de piedra labrado en caracteres que parecían importados del Nuevo Mundo. En ningún momento abrí la boca. Tan sólo me dediqué a tragar la poca saliva que me quedaba en detrimento de una vejiga a punto de reventar; empero, mi amo, el joven poeta, se mostraba fascinado por la historia y el misterio que nos iba a ser revelado. Quien sí se descubrió a continuación fue nuestra narradora. Al descapucharse un rostro joven y hermoso, casi doloroso de contemplar, iluminó el recinto para embrujar nuestros sueños desde entonces. Luego ordenó abrir el féretro para ofrecer al dragón la ofrenda que portaba en el interior del cofre. «Un momento», interrumpió la escena el loco de mi amo, «¿quiere decir que Hernán Cortés está enterrado aquí junto a los descubridores? Lo hacía durmiendo el sueño eterno en la sevillana Castilleja de la Cuesta». La joven sacerdotisa acarició el rostro del joven poeta con la ternura que merece la ingenuidad. «Mis antepasados estaban equivocados. No era Hernán Cortés en quien venía reencarnado Quetzalcaotl, sino en su joven y valiente capitán Gonzalo de Sandoval. Él fue quien ejecutó al tirano Moctezuma para restablecer el equilibrio y anunciar el nuevo orden que habría de venir». Y cuando los monjes apartaron los sellos del sepulcro, el tiempo que se había congelado en su interior exhaló su aliento de ceniza. Lo que vimos a continuación jamás lo olvidaré.

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5 Entre los restos del joven capitán de Sandoval, el cual había regresado a España en 1528 enfermo, pues ya en su interior albergaba la semilla de la serpiente emplumada, reposaba un fosilizado y arquetípico reptil de alas, cuerpo de armadura y cabeza de dragón. Lo hacía bajo un caparazón de polvo y muerte que no era muerte sino letargo: «aquí descansa Quetzalcaotl, a la espera de volver a equilibrar el orden lógico de las cosas. Mientras tanto, adoremos su leyenda y alimentémosla con lo que a él más le gustaba». La dama abrió el pequeño cofre que portaba y extrajo la rosa más bella que jamás viera en mi existencia, cortada, aseguraba, de la tierra sobre la que cayó la sangre del último tirano azteca. «Con esta ofrenda te damos gracias y te emplazamos, oh dragón, a socorrer a nuestro pueblo y al mundo cuando estos lo necesiten». Y tras un reverencia que duró una eternidad, la doncella susurró algo al oído a mi alocado señor. Ignoro lo qué le dijo, pero lo que fuere hizo brotar lágrimas sobre el rostro del joven poeta, turbado por una verdad que nunca lograría comprender. Y tras esto, el sarcófago volvió a su ser. Hasta hoy. Han pasado más de cincuenta años desde entonces y esta noche vuelven a coincidir los calendarios primigenios bajo una luna carmesí que planea entre nubes de mercurio. Hoy soy un franciscano sexagenario y mi joven amo un pobre anciano esperando mis noticias desde San Juan de Puerto Rico. Pero ella seguirá viva y hermosa como la última vez que la vimos pues así me aseguró él, en su locura de amor, que sería. La lúgubre embarcación y su niebla ya han tomado tierra y la serpiente de fuego se ha puesto en marcha. Mi maestro no ha podido acudir a la cita, vencido de la edad se halla. Pero ambos sabemos que una carta mía le permitirá soñar una última fantasía de juventud eterna, una que le acompañará con una rosa y un dragón hasta el fin de sus días.

Dedicado a Juan Ramón Jiménez y a los que se atreven a soñar como él

Dibujo: Yassercamanrodriguez

Este relato no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente, sin el previo permiso escrito de su autor. Todos los derechos reservados.

© Antonio J. Sánchez, 2015.

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l ESCRITOR

CONTRA EL NAUFRAGIO Daniel Blanco

Foto: Javier Toscano

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os veranos son largos como un minuto de silencio. Llegan, parecen interminables y, justo después, ya se han ido. Igual que ver pasar un tren desde la estación o que una estrella fugaz. Sin embargo, dentro cabe todo, los reencuentros, el descanso y la brisa, dormir con las ventanas abiertas y andar con los pies desnudos; y también el mar y la literatura. Estos dos, hablo por supuesto del mar y de la literatura, provocan en mí el mismo efecto: me imponen, me hipnotizan y, a veces, sólo me asustan. Siento un amor reverencial por ambos que nunca (ni siquiera ahora) consigo explicar con claridad. Cuando por cualquier motivo pienso en mis veranos, cierro los ojos, como si me cegara el sol del Sur, y entonces, aparece Mazagón, antiguo como mi vida misma, en el horizonte desde siempre. Sí, este mar que tengo hoy aquí, ante mis ojos y sobre los pies, es para mí todos los mares: los demás, los que encuentro en mis viajes y en mis sueños son versiones del mismo, del mío, del único verdadero. Este paisaje, con esta luz que parece derramarse directamente de lo alto, no sólo ha moldeado mis recuerdos y mi alegría sino también mi palabra. No podía ser de otra manera: el mar que se cuela en mis historias y del que tanto hablo en Los pecados de verano es el de Mazagón, el mismo que me inspira y me doblega, el único que conozco de verdad. Si imagino a los personajes en una playa, es ésta; si los veo jugueteando con la marea, que avanza y retrocede como un niño tímido, están aquí, a mi lado; si hacen castillos con un puñado de arena es con la misma que estoy pisando ahora mismo. Como os decía antes: el mar y la literatura. Mi mar y mi literatura, y en medio, Mazagón. Este mar está (omni)presente, como un protagonista más, en mi última novela, Los pecados de verano, una historia sobre el amor y los deseos ambientada en 1951, cuando se celebró en España el Primer Congreso Nacional de Moralidad en Playas y Piscinas para debatir sobre la decencia en el baño y mantener a raya a los extranjeros. Y aunque es cierto que Huelva se sumó mucho más tarde a esa locura turística que empezó en Valencia y en Málaga, para mí era imposible hablar del asombro ante el mar, del sol y de la sal, de los veranos bonitos sin fijarme en Mazagón, sin airear mis recuerdos. Esto está en mis novelas y mis novelas están aquí. Cuántos días he caminado solo por estos paisajes, como si fuera el único visitante, como si todo siguiera siendo virgen. Cuántas horas he gastado frente al mar, como un general ante su tropa, llenándome los ojos de azul. Cuántas veces he intentado imaginar cómo se bañaban aquí nuestros abuelos, cómo la sal les curaba las heridas de la guerra. Y todo esto es parte de la vida y de la literatura. Cuando terminé de escribir Los pecados de verano, suspiré de alivio: sabía que mis vivencias estaban a buen recaudo, como si los personajes –y yo mismo- no pudieran huir de esta playa. Nunca. He aprendido más cosas frente al mar y en los libros que en la vida. Os cuento por qué: por su grandiosidad, por la magia que transmiten, porque nos recuerdan constantemente que somos frágiles y miedosos, solamente humanos. El derrotismo es un crimen a la orilla del mar. La literatura nos hace preguntas que nadie nos había planteado antes. Y viceversa. Ambos subrayan nuestra pequeñez. El mar siempre me lleva a la literatura –me inspira, me ofrece historias– y los libros siempre me devuelven al mar, y en los trayectos voy viviendo, voy sumando veranos. Supongo que mis veranos son parecidos a los vuestros, que todos hacemos lo posible –y lo imposible– por conservarlos a mano, por no olvidarlos nunca del todo. Mazagón no sólo me conecta con lo bonito de la vida sino con lo profundo de la literatura –como si acaso no fueran la misma cosa– y por eso, siempre termino escribiendo en azul. Mazagón me enseñó que lo único comparable al mar es la palabra, que lo único que nos libra del naufragio es la literatura.

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María Jesús Barquero Casas

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n magnífico bombón se derritió

junto a una llamarada de azufre; así, al corazón humano que sufre se le diluyen las penas en Mazagón.

¿Es su playa?, ¿la amistad?, ¿es la ilusión de encontrar esa amistad de siempre? ¿Son los amaneceres que, al despertar, deslumbran, apartando la pesadilla que le asustó…?

Siempre, en el resto de cada año, temo que una circunstancia ajena nos haga variar el veraneo

y tener que, en agosto, un extraño acontecer nos conduzca a la lejana tierra desconocida, que no deseo. 70


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Nos amas,

María

Foto: Manuel Padilla

Virgen

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ntre dunas y orillas con sabor a mar se esconde un lugar mágico e intenso; de escuela pinzoniana y juanrramoniana, yace muy cerca del lugar donde el Tinto y el Odiel se abrazan al mundo en un bello marco, del cual tenéis mucha suerte de poseer. Casi dibujado por el amanecer del sol, un alboroto de vecinos tuyos esperan el momento que tanto aguardan año tras año. El barco empieza a navegar y a surcar las olas de un océano maravilloso, levemente teñido de ese marrón que tanto nos encanta. Llegó tu romería y los bueyes echan a andar con fuerza para llegar al sitio donde las noches se hacen eternas a tu lado, porque todo el mundo no se quiere perder tu inexpugnable belleza.

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Las puertas de la gloria se abren para recibir a la dulce imagen amada que lleva por devoción la de su querida Mazagón; que para eso eres su patrona, Faro, luz y guía nuestra. Desde que nacemos y estamos en la cuna, nuestros padres y seres más allegados, nos enseñan el amor hacia la imagen de la Virgen María, en cualquiera de sus advocaciones, y da la casualidad que la provincia de Huelva es ante todo mariana por los cuatro costados en devoción y añoranza hacia la Madre de Dios. Qué suerte tenemos en este bello rincón de la costa onubense de tener una recreación gloriosa de lo más bello que existe en la Tierra, y que lleva por nombre María de Nazareth; y, como no puede ser de otra manera; siendo tierra costera y marinera, la advocación tiene que ser la de Nuestra Señora del Carmen.

En el cielo mi alma llora inerte cuando en el momento de verte aparecer te escondes impoluta para que no seas vista; a ti acudimos, ¡oh Madre!, para que nos sanes todas las heridas de la mar, que durante la noche han naufragado en nuestras entrañas porque sin ti no hay remedio, Princesa del cielo eterno. Cuántas cosas preciosas podríamos decir de Ntra. Sra. del Carmen, una dulce amada que nos cuida y nos protege, vela por nosotros siempre y con Ella nos sentimos tocados por la elegancia; y, gracias a Ella, cada día tenemos más fe en el Evangelio y nos sentimos mejores personas y buenos cristianos. Pero, no se equivoquen, a la Reina del Cielo la tenemos que tener como norte y guía en todos los momentos de nuestra vida, una vida caminando al mismo son de su barco, que desde la popa a la proa, llena de amor nuestro corazón humilde y soberano: Aurora bella de los mares onubenses; bajo tez de miel de esmeralda se nos presenta nuestra Madre; cuánto debemos de agradecerte y tanto tenemos que darte; sin ti no seríamos nada en esta vida; llenos de fervor te proclamamos, con espíritu fraterno, excelsa emperatriz de los marineros.

Giorgio Maldonado Mora Extracto del Pregón en Honor a Ntra. Sra. del Carmen. 22 de abril de 2016. Capilla Sagrado Corazón de María.

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Pedacitos

DE AQUÍ Y DE Allá

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n la vida vamos encontrando gente, personas que pertenecen a ella durante un tiempo, luego se van; unas se quedan más, otras menos; otras no se van y siguen contigo cerca, formando parte de ti.

Los profesores que vamos, de aquí a allá, desarrollando nuestra vocación, ayudamos a crear proyectos, educar a jóvenes, a acompañarles en esta etapa de sus vidas tan bonita y tan compleja a la vez, o al menos intentarlo. Intentamos poner nuestro granito de arena, como se dice popularmente; dejarnos llevar con ellos en muchas ocasiones, pararlos en otras; esa es nuestra vida, estado cambiante, mutable; pero apasionante. La enseñanza es una forma de vida, cuando te la planteas como proyecto personal te atrapa y ,mientras tengas ganas, fuerza, energía e ilusión, para adelante; buen trabajo, sigue así, vas bien. Cuando estés agotado, desilusionado, apático; déjalo, deja sitio a gente nueva, con garra, que se dedique a esto que es algo muy grande, algo vital. Nuestros jóvenes son nuestro futuro, nuestra esperanza, los que pueden marcar el camino o borrar los atajos mal elegidos. Cada destino, cada alumno, cada compañero, deja en mí una huella, me deja un pedacito suyo y yo les entrego uno mío. Pedacitos de aquí y de allá que marcan mi recorrido, que se quedan ahí, bien pegaditos y no se olvidan. Conoceré otros, y echaré de menos a estos, siempre me pasa; pero, esos otros volverán a llenarme también y el recuerdo será positivo, no nostálgico. Es tan importante encontrar un buen equipo, tan importante en el día a día de un trabajo como el nuestro, que es una suerte, y aquí lo he encontrado. Personas con las que puedes contar, con las que reírte, resolver problemas, tomar decisiones o un café y charlar, de las que aprender. Compañeros que te preguntan por tu camino en carretera, que te dice cuando te vas “ten cuidadito” , “buen camino”, o te reciben por las mañanas con una sonrisa o una preciosa canción sonando. Gracias. Y qué decir de mis alumnos, cariñosos y protestones por igual. Saludos por los pasillos, caras sonrientes cuando entras en clase, o resoplidos, por igual también. ¿Por qué les gustará tanto una hora libre a estos niños? , ¿Por qué esa insistencia en que me pare a tomar un café por el camino; siempre claro, “por - mi- se-gu-ri-dad “?; la hora libre, esto va a ser el síndrome de la hora libre. Gracias a todos chicos. Mazagón ha dejado su huella, se ha quedado con un pedazo de mí, y yo me llevo muchos y diferentes pedacitos de mis alumnos y de mis compañeros; de su playa, de la brisa, la tranquilidad; los que vivimos en ciudad sabemos apreciar muy bien estas cosas, y por supuesto que al ser una “miarma” no tengo playa. Gracias de nuevo, por vuestros pedacitos, aquí os dejo el mío, buen viaje, nos veremos, el mundo es un pañuelo dicen, suerte. Yolanda Morillo López. I.E.S. Odón Betanzos.

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RECUERDOS

Foto: Manuel Padilla

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iempre me gustó la luz y busqué los espacios abiertos.

Fue el destino el que me trajo a este rincón de la Costa de la Luz siguiendo los pasos de Cupido. Y es así, que aterrizamos en Mazagón, allá por el año 1986. Sus extensos y verdes pinares me evocaban el silencio de aquellos otros pinos albares de mi niñez. La belleza de sus playas de arena dorada, y coronadas por los médanos, configuran un paisaje único.

Es espectacular contemplar desde la cumbre la majestuosidad del océano y ver al sol ocultarse dejando una explosión de luz y colores rosados y anaranjados. La tranquilidad que ofrecía este espacio era el lugar elegido para disfrutar y descansar. Tres años después, solicité el traslado al C.P. El Faro, donde he ejercido mi profesión hasta los últimos días de mi actividad como profesora del Centro. Aquí encontré el lugar y el ambiente idóneo para el desarrollo del trabajo en equipo, en una atmósfera cordial y con un Claustro implicado en un proyecto común. El centro escolar, ubicado en un marco incomparable, era el lugar adecuado para el fomento de los ideales pedagógicos que yo tanto admiraba, aquellos derivados de la Institución Libre de Enseñanza, fundada por Francisco Ginés de los Ríos. Encontré la riqueza de la diversidad; un alumnado procedente de diferentes países se sumaba al grupo, haciendo que éste se fortaleciera, respetando las diferencias de los otros; aprendiendo de todos y con todos. Formar parte del enclave de Doñana era un gran activo para madurar nuestro compromiso con el medio ambiente, llevando a cabo una metodología activa para el conocimiento directo de los diferentes ecosistemas que lo conforman. Trabajos de campo donde el alumnado explora y conoce la variedad de su flora y de su fauna, aprendiendo a cuidarla y respetarla. 75

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Fuimos pioneros en formar parte de la Red de Ecoescuelas, potenciando la sensibilización en los temas del agua, energía y residuos, y con la implicación de toda la Comunidad Educativa. Otro gran referente: Juan Ramón Jiménez. De la mano de Platero recorrimos un mundo de sensaciones y sentimientos de empatía compartidos. La magia de la lectura se contagiaba a través de la biblioteca en el aula y los préstamos de libros. verano.

Al principio, el Centro era el núcleo aglutinador de la gente de Mazagón. Con su verbena se despertaba el

Pero, Mazagón crecía y mejoraban los servicios. Ante la demanda del alumnado, se construían nuevos espacios y se abrían nuevas líneas. Soplaban tiempos nuevos de ilusión, participación y compromiso entre la ciudadanía. Recuerdo con entusiasmo las Semanas Culturales, los Talleres, el estanque, la creatividad de los Carnavales, las salidas al exterior y los viajes de Fin de Curso. Recuerdo la buena relación y el compromiso vivido con todos/as mis compañeros/as; grandes profesionales y vocacionales de la enseñanza pública. Mazagón, gracias por haber puesto en mis manos las herramientas que han hecho más fácil y satisfactorio el desarrollo de mi profesión.

P.D.: Y los niños y niñas, desde una temprana edad, siempre nos preguntarán “El porqué de las cosas”.

Goyi Andrés Peñas

María Ferrera: Poblado de Mazagón II

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68 Ropero Foto: Julián


Ropero

La Figura impar de

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stas frases que escribió Cervantes fueron los principios y las bases de la crianza de Odón.

“Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje y no te desprecies de decir que vienes de labradores, porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte, y préciate mas de ser humilde virtuoso que pecador soberbio. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos, han subido a la suma dignidad pontificia e imperatoria. Y de esta verdad te pudiera traer tantos ejemplos como te cansaran” Acontece que, de pronto, me encuentro como en sazón de confidencias. El verano que se respira en el aire, se acomoda a la melancolía que apareja el transcurrir del tiempo, vivimos entre el olvido y la esperanza, aunque “somos” porque tenemos capacidad de recordar. Se me ha pedido unas reflexiones sobre la figura impar de Odón Betanzos, nacido en Rociana del Condado el 16 de septiembre de 1925 como diría el poeta. “Y después de las raíces, las secuencias.” He aquí que la vida es una multiplicación, un dulce y emocionante milagro; los padres nos dan el pasado, los hijos el futuro, y el presente sería una pura entelequia en la que la conciencia de vivir desaparece en el momento de pensarlo. Ya no existe. ¿Sería la vida una capacidad de invención del futuro?, ¿Un don de profecía? Betanzos creía a fondo que la memoria es un privilegio del hombre. Recuerdos y proyectos, pues a distancia del hoy, serían sencillas y profundamente las claves de la inteligencia. Todo vivir es, en primer termino, una lucha contra el olvido. El recuerdo mas inmediato le acompañó siempre a Odón como un lazarillo, y esa era su experiencia de vida. Odón fue un hombre lleno de recuerdos remotos, siempre fueron sus grandes consejeros, los mantenía a distancia y les llamaba mi historia vivida. Sabe que frente a la tarde azul del agua se pierde su equipaje de palabras escondidas, le quema la desmemoria en llamas en los días amarillos de la soledad y la tristeza. El sabe mucho del ser y de la nada, el ser para la muerte que soporta el peso de la oscuridad sobre el corazón y la nada se nos funde con el infinito. Odón nos dejó en su obra la confianza que tenía en el hombre, en su capacidad de futuro. Continuaba aclarando que la vejez nos llegaba por la falta de futuro previsible. 77

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Viéndose morir hacía las siguientes reflexiones sobre el amor de su vida “Quiero abrir el relámpago de las puertas del alma y escribir sobre la piel de todos los océanos, sobre los fríos abismos encendidos, la misma muerte que vivo es la vida con que muero”, escribe entristecido y turbio como la santa que levitaba entre pucheros y pomadas, lejos del vuelo torpe de los tucanes. Hay una eucaristía sobre el lienzo blanco de la noche, sobre la cal de las tapias sin piedad. Ella, la que le amaba, se murió en primavera masticando el calor del mar mediterráneo. El poeta acaricia entonces el sosiego de los encarnados recuerdos y le viene a la memoria el muchacho de piel desteñida que paseaba frente al pozo blanco y burrito distraído. Ella, su amada, tenía el alma dada a la melancolía, y por eso mismo era delicada y profunda. “Volverás, se que volverás a la ciudad apagada”. El poeta rocianero fue solitario entre cenizas, había trazado su esquema vital viviendo en el pasado, tenía mucho de historiador y lo ejercía con oficio y maestría de hombre culto. Su pueblo y su gente eran su inspiración, él creía convertirse en un meticuloso coleccionista de cadáveres. Explicó suspiros, angustias, sentimientos, midiendo a la vez su alcance y su retórica. “Estoy rodeado de muertos que han dejado tanta vida y tanta huella en mis libros”. Ya le costaba esa punición que tanto padecía en su espíritu que se llamaba soledad. El sabía que tenía que pagar el crimen de ser distinto, pero contaba que toda criatura; aún la más elemental, aspira a sentirse diferente. El mundo es una encrucijada de soliloquios. ” Siento que dentro de mí camina la historia. Paseo por las calles de mi pueblo y siento mis raíces muy profundas, cada vez más, las siento penetrantes regándome el alma. Estas raíces podían ser diferentes, pero entonces ¿Donde estoy?, ¿Quien soy?, ¿hasta qué punto soy yo, yo mismo?”. Le conformaba también una circunstancia geográfica, la distancia en su vida diaria en New York, eso lo tenía encadenado en el espacio. El era conciente que había sido moldeado por unas formas vitales, desde la creencia religiosa hasta la lengua que hablaba. El ejercicio de la memoria tiene un premio en sí mismo. Como sentimos que un recuerdo tira de otro que permanecía agazapado en el lindar del olvido.

“Tenéis que oír al hombre. Tenéis que verlo, Porque sin verlo la muerte queda en nada, Porque sin oírlo la tierra se enmudece. Tenéis que ver la sensación primera de amar y de morirse”. Libro: Hombre de luz

Este es el testamento de un hombre bueno con los ojos puestos en Dios, basado en la civilización del amor.

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“Yo creo en Dios como origen, soplo y aliento de todo lo que vive. Creo en el hombre, en su amplitud y en su trascendencia de vida. Creo en la Humanidad y en su misión divina. Creo que estamos en la vida para cumplir un cometido concreto y fundamental. Creo en la espiritualidad porque es la forma de entender nuestro destino. Creo en la integridad y elevación del hombre porque, en el hombre, se explicará el universo. Creo que es la hora de superar los egoísmos para vislumbrar el amor. Creo en la intuición como chispa cósmica, que enlaza creado con Creador. Creo en los ojos para admirar la belleza, entenderla y explicar a Dios. Creo que es la hora del hombre que siente. Creo que el sentidor debe levantar su voz y señalar los caminos. Creo que la Tierra, con todos sus logros, está en la prehistoria del Universo. Creo que es la hora de hablar claro con visión concreta, personal y elevada de cada humano que pueda y sienta. Creo que ha pasado la hora de las componendas. Creo que la esclavitud del hombre es el crimen completo, pues es como esclavizar una parte de Dios al esclavizar el sentimiento que le vive. Creo en la libertad como norma, en la colaboración humana como camino y no como compromiso, en la dignidad de hombre como principio. Creo en la unificación de la tierra con el lema entendido y sentido del amor, base de la nueva civilización. Creo en la raza humana porque creo en Dios. Creo que el cristianismo, en su fase original y tierna, puede ser un buen principio para coger el hilo de lo nuevo. Creo en la capacidad creadora de ciertos humanos, que al crear, amplían las bases del universo y lo definen en algunas de sus partes. Creo en la mística nueva que debe nacer y no ha nacido, para que, con ella y en ella, se le de ilusión al humano y se le de razón de vida y de destino. Creo que cada hora debe de vivirse a plenitud creando y amando. Creo en las voluntades y esfuerzo unidos y combinados para conseguir abundancia. Creo en los sentimientos en comunión para conseguir contacto con Dios. Creo en la independencia y autonomía de cada ser porque, en la superación del hombre, que siendo producto del ambiente de guerras, intrigas y muertes, pueda sentir, pregonar y ejemplarizar la nueva era que llamará AMOR.” Enrique Linares Guzmán. Miembro de la Academia Andaluza de Gastronomía

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MAZAGÓN,

Puerta del balonmano playa en España

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l origen de este maravilloso deporte no está del todo claro. Hay quienes hablan de que vino de Sudamérica donde pese a que no hay una fuerte afición al balonmano pista, si que lo hay a los deportes de playa, y varios clubes que se les quedaba corta la temporada de balonmano pista, comenzaron a jugar y entrenar en la playa, tomando como ejemplo el voley playa. Otra teoría, localiza el origen del balonmano playa en Italia, donde un italiano, Giampiero Masi, fue el responsable del primer reglamento de este deporte que se conoce. Se organizó el primer torneo oficial, también en Italia en 1992, siendo en 1994 cuando la IHF propone las primeras reglas oficiales a nivel internacional.

El balonmano playa llego a España entrando por el Océano Atlántico, tanto por Cádiz como por la playa de Mazagón (Huelva), sus puertas de entrada, pero sin reglamento reconocido oficialmente en Cádiz y en Mazagón con el reglamento traido desde CONI ( Comité Olímpico Nacional Italiano ) con motivo de mi presencia en el Congreso Internacional y Clinic para entrenadores internacionales en la capital italiana. Se trajo en italiano, siendo traducido en el INEF de Barcelona por Chesco Espar, segundo entrenador del F.C. Barcelona, a propuesta de Josep Carreras Duaigues, que jugaba de portero en el Pedro Alonso Niño. En el verano de 1995 se hizo un primer intento de organizar una competición y se limitó a celebrar una serie de partidos, con objeto de desarrollar esta modalidad deportiva nueva, con grandes carencias e improvisación, para ya en 1996, concretamente el día 31 de agosto celebrar la primera competición oficial, celebrándose en la Playa de las Dunas de Mazagón y organizado por el Patronato Municipal de Deportes de Moguer y el Club Balonmano Pedro Alonso Niño, con la denominación Marathón de Balonmano Playa, en las categorías de infantil/cadete y junior/senior, tanto masculino como femenino, inscribiéndose un total de doce equipos en todas las categorías. A este primer evento, que se organizó paralelamente al tradicional trofeo de Balonmano “Ciudad de Moguer”, que disputó en aquella edición el FC Barcelona, asistió el entonces presidente de la Real Federación Española de Balonmano, D. Domingo Barcenas, quedando tremendamente sorprendido al presenciar esta variante del balonmano, que por cierto, no tuvo en sus inicios la aprobación y la consideración de la mayoría de los técnicos del balonmano en sala.

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La evolución fue trepidante, y con el apoyo de técnicos como Manolo Cadenas, hoy día seleccionador nacional absoluto, Jesús Fernández “Chechu”, Manolo Gutierrez, y las empresas Delfin Group y Movistar, dentro del Circuito Nacional “Movi Playa”, se organiza en 1997 el primer Campeonato de España, celebrándose en Cádiz, con un gran éxito de participación. Mazagón, y ya en la Playa de El Parador, sería la sede del III Campeonato de España en el año 1999, repitiendo sede en el 2004, con la séptima edición. El balonmano playa ya se había convertido en un fenómeno de masas, y setenta equipos de toda España se dieron cita en nuestra playa. Poco a poco y año a año han ido en aumento los seguidores y participantes de este deporte celebrándose numerosos torneos por todas las comunidades, no solo a nivel local, sino internacional, haciendo que la IHF (máximo responsable del balonmano) se interese mucho para fomentarlo. Tres años marcan la historia de los grandes torneos de este deporte: El primer Europeo data del año 2000, en el año 2001 participó como deporte invitado en los World Games (olimpiada de deportes no olímpicos) y en el 2004 se celebra el primer Mundial. En 2008 se celebra el Mundial en Cádiz donde España obtiene la medalla de plata en categoría femenina. Mazagón, como uno de los pioneros del balonmano playa en España, celebra cada año su torneo veraniego, contando con un gran prestigio, alcanzando en la actualidad el segundo puesto en el ranking nacional, detrás de Calella ( Barcelona ) y entre los primeros en el ranking europeo, de ahí que esta año esté incluido en el Circuito Europeo (EBT), y en el Arena Handball Tour 1000, torneos de máxima puntuación que se celebran en las playa de Bueu ( Pontevedra), Calella ( Barcelona), Mazagón ( Huelva ) y Valencia. Nuestra playa, por su excelencia, calidad y espectacularidad ha sido el lugar elegido en dos ocasiones como sede de concentración de la Selección Absoluta Masculina en su preparación para la disputa de diversos mundiales, el último en el 2014, partiendo el combinado español desde Mazagón a Río de Janeiro. Por todo ello podemos estar orgullosos de que Mazagón sea considerada como uno de los puntos de partida del balonmano playa español, promotora de los inicios de esta modalidad deportiva en España, que lucha en la actualidad por ser olímpica. Ventura Vivas Olivares Director del P.M.D. de Moguer

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Tormentas

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VERANO Los caminos de la tarde se hacen uno, con la noche. Por él he de ir a ti, amor que tanto te escondes. Por él he de ir a ti, como la luz de los montes, como la brisa del mar, como el olor de las flores.

Juan Ramón Jiménez (Pastorales)

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Texto e ilustración: Joaquín Gómez Hernández

- “¡ los buenos días compañerosssss!”, “¡a los buenos días compañerossss!”. La cancioncilla se suele escuchar mucho antes de su llegada a nuestras dependencias. Supongo que esta actitud es reminiscencia de la persona enérgica y vivaz que tuvo que haber sido durante, prácticamente, toda su vida. Su espíritu es más raudo que su cuerpo. Como si quisiera llegar a los lugares antes con su alma que con sus piernas; éstas últimamente le juegan malas pasadas. - “¿Dónde está el jefecillo valiente?”, suelen ser siempre sus primeras palabras. – “¿El jefecillo valiente?”, responde como regla general quien no ha tenido el gusto de tratar con él en nuestra Institución. A mí, mientras tanto, me gusta quedarme callado dentro de las oficinas durante un buen rato y hacer como que no me entero de nada, escuchando desde mi falsa lejanía. Estoy totalmente convencido de que él sabe que estoy dentro, pero ha surgido entre los dos cierta complicidad sin buscarla. Lo dejo, a voluntad, un tiempo prudencial hablando con mi compañero, sabiendo ya de antemano lo que prosigue. Su carta de presentación siempre termina desvelándonos los secretos y las intimidades de su gran amor. - “¡Ya vienen los nuevos ricos!”, suele decir, refiriéndose a los veraneantes de temporada. La verdad es que veranear en Mazagón es todo un lujo. Y no, claro está, en el sentido material, sino que tener el privilegio de bañarse, con los primeros albores, en estas Playas de Castilla (como a él le gusta llamarla), desde la bajada de las Dunas hasta el Parador, deteniéndonos unos instantes por Ciparsa; disfrutar de una puesta de sol en el parque viendo el puerto con la chiquillería gritando de fondo en los columpios; dar un paseo a la caída del ocaso por la “Calle del Choco”, y mezclarse con sus gentes, que son el vivo reflejo de la luz con el tiempo dentro, como preconizaba nuestro nobel, es todo un lujo. Es ahora cuando suelo salir, y no antes, puesto que en sus visitas, el protagonista es sólo él. Los demás hemos aprendido a oír y aprender de sus sabias palabras. Su cara deja constancia de todo lo vivido. Cada arruga una experiencia. Si te fijas bien, encuentras un sentido poético en todas ellas; incluso armónico, musical. Su piel tersa, aterciopelada, el pelo blanco con matices ocres por unos lados y azules cerúleos por otros. Pienso que no existe ungüento artificial alguno que pueda conseguir la riqueza cromática que él presenta de forma natural. Seguidamente me suelo fijar en su postura, ligeramente inclinada hacia delante, pero con una elegancia simpática, acompasada con un bastón, claro está, de madera, como no podía ser de otra manera, en el que se apoya al andar. Siempre muy bien vestido, chaqueta, pantalón de pinzas. Cada vez que lo veo me vienen recuerdos de mi infancia, de cómo mi madre me vestía con mis mejores galas para ir los domingos a misa; eso sí, siempre muy repeinado para atrás. Estoy convencido de que en su juventud tuvo que ser un gran galán, muy exitoso con las mujeres. Por último, lo que más me impacta es su mirada. Sus ojos lo delatan y confiesan que han tenido la suerte de mostrar el mundo a una persona noble, sencilla, trabajadora. Ojos muy vivos pero que encierran una tristeza conmovedora. Cuánto vivido, cuánta experiencia acumulada.

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- ¡Hombre, pero si está aquí!, exclamó al verme. - Ahora tenéis mucho más trabajo, vienen tiempos difíciles, os aconsejo que cojáis el paraguas que vienen las tormentas de verano. Al principio no entendí muy bien a qué se refería. - Vosotros, ya sabéis, haced como yo cuando dirigía a todos los guardas forestales y tenía que enfrentarme a los ciudadanos: una de cal y otra de arena. - Jajajaja. Yo me reía. - Supongo que habrán muchos más robos en verano, continuó preguntando. En época estival, se modifica totalmente las peculiaridades y las incidencias, Compañero, le respondí yo. Pasamos de unos cuatro mil quinientos habitantes a más de treinta y cinco mil y, contrariamente a lo que se podría pensar, existe una disonancia entre los datos estadísticos y la percepción social que se tiene de este problema; posiblemente, por el calado alarmista que presenta tales actos delictivos. En esta “Playa de Castilla” tenemos otros problemas muchos más comunes que requieren intervención policial y suelen pasar desapercibidos, y que se relacionan con lo educacional y social. Estoy pensando, por ejemplo, en la delincuencia juvenil. No pensemos que este tipo delictivo está relacionado con la pertenencia a determinadas parcelas urbanas o niveles sociales, sino que se generaliza y adquiere una perspectiva amplia, necesitando respuesta multidimensional. Me cuesta separar si el germen de este problema se encuentra en el modelo social que estamos creando, en el que se diluye la responsabilidad personal (supongo que fruto de la herencia del modelo de Rousseau y su tábula rasa) o tiene su origen en la esfera íntimamente familiar y en los valores que los educadores tienen que ir trasmitiendo a los educados. La verdad es que no es fácil, compañero, continuo yo aclarándole. El vandalismo adquiere cierto protagonismo en estos meses. Bajo mi punto de vista, hay una tendencia al alza de actos incívicos sobre elementos comunes y mobiliario urbano, sobre todo ejercido por jóvenes, que ha aumentado tanto en frecuencia como en grado. Por otra parte, las relaciones vecinales alcanzan también bastante protagonismo. Una de nuestras funciones establecidas en el ordenamiento jurídico es la mediación en conflictos privados, que suelen darse entre vecinos o familiares. Debemos de darnos cuenta que Mazagón, al ser un pueblo costero, es receptor temporal y a veces, incluso, en muchísimos domicilios, conviven ciudadanos por un solo mes, algunas semanas o días. Si analizamos las relaciones personales en aquellos lugares de temporada fija, los convecinos mantienen una interacción continua y permanente en el tiempo. Los problemas entre éstos, suelen ser más diacrónicos pero cuando surgen, son de mayor entidad; mientras que, en nuestro caso, son sincrónicos y repetitivos, incluso, me atrevería a decir, predecibles. Puede ser que la evolución social o cultural, nos esté llevando a un aislamiento relacional; al individualismo y cada vez tengamos más dificultades en dirigirnos al otro para realizarle una sugerencia o petición. No es raro atender a un ciudadano que ha tenido una incidencia con un vecino suyo a quien, al preguntarle por la respuesta de su prójimo al problema planteado, te conteste que no ha hablado con él; aunque, de la más ingenua de las lógicas, se desprenda que debía haber sido lo primario. -Vosotros tened cuidado, que la calle está muy mala, prosigue él; aconsejándonos con tintes paternales. - No temas por nada, Compañero. Ya hemos establecido, como todos los años, el dispositivo de verano para dar una respuesta acertada a los problemas que se presentan en esta época. Se incrementa el número de efectivos de forma general y, particularmente, los fines de semana. Para garantizar la seguridad de la ciudadanía se realizan semanalmente varios puntos de verificación de documentación de vehículos y en las zonas de ocio juvenil efectuamos continuos puntos de detección de alcohol a los conductores, para que, cuando vayas con tu coche, circules lo más seguro posible. Además, se realizan registros superficiales de personas y vehículos con los que pretendemos encontrar cualquier arma oculta que pueda poner en peligro la tranquilidad de nuestros jóvenes. También, se realizan numerosas inspecciones a los establecimientos públicos donde velamos por que cumplan con toda la normativa sectorial que les afecta. - Lo veo perfecto, prosigue él con interés; y a ver si hacéis algo con el ruido. Anoche pasó un coche por mi puerta con la música altísima y entre el coche y el escándalo del polígono ya no pude dormir hasta por la mañana. - Pues sí, llevas razón, le dije yo. - El aumento del ruido es directamente proporcional al número de habitantes, le aclaré de forma algo jocosa. Intentamos compatibilizar y equilibrar el derecho al descanso de los ciudadanos con el derecho de los comerciantes. Por ello, la normativa establece diferentes horarios de apertura y cierre de establecimientos dependiendo de la actividad que desarrolle; y uno de los objetivos prioritarios de los puntos de verificación que antes te mencionaba, Alonso, es detectar esos “vehículos discoteca” que tanta lata te dan; pero no te preocupes, amigo, que el verano son dos días y medio, le argumenté nuevamente de forma chistosa para aportarle una tranquilidad algo efímera. Cuando finalicé con la explicación se hizo un silencio que él aprovechó para lanzar su despedida: - Bueno, señores, no os entretengo más. No echéis cuenta a este viejo que ya está un poco chalado. Se dio media vuelta y continuó andando con dirección a la Barriada San José. La verdad es que me hubiese quedado todo el día hablando con él, pero tenía mucho trabajo pendiente. Quizás tenga la oportunidad de seguir disfrutando de su grata compañía cuando regresen las tormentas de invierno.

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MAZAGÓN: una mirada fenicia

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Por AVIER TOSCANO Texto y fotos

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s frecuente hoy día que sea el Destino quien elija las vidas que tomar. Pero un tiempo atrás, hace más de 3.000 años, existió un pueblo púrpura rebosante de vida que poseía el asombroso poder de elegir su propio destino con la misma facilidad con las que arriaban sus velas, como si de cambiar de rumbo se tratara. Eran las vidas de los misteriosos y desconocidos fenicios. Son incontables las asombrosas historias acerca del esplendor de Egipto, Grecia y Roma. Innumerables las leyendas que nos narran maravillas de los imperios Azteca, Chino y Mongol. Pero, ¿cuál es la razón de que sepamos tan poco de aquellos navegantes llegados de oriente? Los cimientos del pueblo fenicio están construidos sobre el mar, y éste, en continuo movimiento, siempre cambia y poco es lo que guarda para la historia. Por mucho que cavemos entre las olas y por más que preguntemos al recuerdo, será minúsculo en comparación con otros pueblos lo que encontremos de aquellos cananeos que una vez fueron los indiscutibles señores del Mediterráneo. Quién sabe si tal vez estemos cavando en el lugar equivocado.

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—Volver… Ni uno solo de los Pueblos del mar se atrevía a navegar más allá de las Columnas de Melkart, donde se hallaba el fin del mundo. Pero el agua de mar que mana de nuestros corazones nos hechizaba y nos conducía atraídos por el anhelo de continuar, de la necesidad de saber y descubrir el más allá. El capitán, tan osado como todos nosotros sino el que más, se amarró a la proa junto al ojo de Horus para dirigir el rumbo y evitar que chocáramos contra las rocas. Cuando nuestro barco, con las ánforas casi vacías, arribó por vez primera en esta orilla, sentimos que en realidad habíamos vuelto a nuestro hogar. Pues es el mar nuestra tierra y el viento, mi patria. Habíamos llegado la morada del mismo Dios de los mares, habíamos atracado en el Mar de Dagón. Existe un lugar donde encontrar restos fenicios con gran facilidad. Pero no es bajo tierra, ni tan siquiera en el fondo del mar donde lograremos hallar sus vestigios. Los fenicios aún viven en nosotros. Es por nuestra sangre, diluida como la sal en aguas del océano, que el genoma semita sigue navegando cual jábega de generación en generación por nuestras venas. El fenicio es también ese sentimiento inexplicable, como el de aquél navegante tirio que avistaba por vez primera nuestro ahora Mazagón, que al llegar a las arenas de esta playa en los confines del mundo nos hace sentir como en casa, aun siendo la vez primera. Porque los recuerdos en la memoria se guardan, empero los sentimientos en el alma. Cuando bajas por los estrechos peldaños, la de aquella escalera que hay al final de las Casas de Bonares, y paseas por la orilla rumbo sureste, puedes sentir la presencia silenciosa de los médanos que, como gigantescos kurois, contemplan serenos nuestro caminar entre las dunas. Las Playas de Castilla tienen olas que dibujan en la orilla espumas de mar que pintó Miguel Ballesta. El sol brilla tan intensamente en este rincón del Atlántico, en esta Costa de la Luz, que bien sabía Odón Betanzos que todo aquel que se baña en su resplandor termina convertido en un Hombre, y Mujer de luz. Son las finas arenas a veces pálidas, a veces tostadas las que se cuelan entre las hojas de ese misterioso libro de Soubrier que lees tumbado en las tardes de verano, siempre frente al mar. Que como dijo entre prosa y poesía Ramírez Almanza, «Mazagón: el mar primero». Piénsalo bien. Las ciudades, construidas por y para los humanos, son como ese padre sobreprotector que nos contará a través de sus grandes Arcos del Triunfo cuántas batallas libró en el pasado lográndolas vencer. Nos explicará mediante las cicatrices de sus Monumentos a los Caídos cuántas veces le tocó perder. Y a través de sus lujosos y deslumbrantes escaparates nos mostrará cuánto tiene para colmar a sus hijos de una vida suculenta. La ciudad “nos llena de recuerdos”. En cambio la playa, una estrecha franja en el universo donde se unen cielo, tierra y mar, no puede ser más que un lugar mágico. Es como la respuesta que llega a una pregunta que nunca nos habíamos formulado. La playa es esa madre naturaleza comprensiva que, como Mazagón, nos recibe con el inconmensurable amor que le espera a un hijo que ha estado demasiado tiempo fuera de casa, y eso se puede sentir cuando llegas. Como bien dicen algunos ciudadanos: “no hay nada en la playa más allá de arena y agua salada”, y qué cierto es. En la playa uno se despoja completamente de todas las ansiedades, y poco a poco, con cada brisa, con cada ola que moja nuestros pies se van disolviendo todos nuestros problemas hasta quedar en la más absoluta nada. La playa “nos llena de olvido”. El tiempo en la orilla no se detiene, simplemente deja de existir, transformando a los relojes en meros instrumentos que sólo pueden medir el movimiento de sus propias agujas. Y si por un instante aguardas inmóvil y en silencio junto a las sabinas descubrirás que Mazagón, como todo el Universo, como la vida misma, se mueve constantemente desde sus aguas hasta los médanos.

—Probablemente vivas no muy lejos de aquí, o tal vez estés de paso por Mazagón. Son muchas las personas que cada vez deciden bañar sus vidas en la orilla del Atlántico. Dicen que el océano no tiene memoria, y quizás hayas conseguido dejar todo aquello que tanto te pesaba entre las olas que una vez surcaron aquellos intrépidos fenicios. Si aún tienes la suerte de seguir por un solo día más entre estas aguas y, si al igual que yo, te has enamorado de ella, baja esta misma noche hasta la orilla y contempla el mapa de estrellas con el que el pueblo púrpura eligió su propio Destino surcando las aguas rumbo al Mar de Dagón. Así conseguirás llevar contigo lo único que dejaron en estas tierras: sentir que siempre querrás... volver.

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30 de julio XIII TORNEO 3 X 3 BALONCESTO MAZAGÓN

10:00 h. Edad: todas las categorías Inscripción gratuita: PMD en Mazagón (Pabellón Francisco Díaz Torres)

Del 9 al 19 de agosto XXVII TORNEO DE TENIS “PLAYAS DE MAZAGÓN”

Edad: + 14 Inscripción 10€: PMD en Mazagón (Pabellón Francisco Díaz Torres)

11 de agosto SENDERISMO NOCTURNO “PERSEIDAS 2016”

22:00 h. Edad: + 16 Inscripción 3€: PMD en Mazagón (Pabellón Francisco Díaz Torres)

12 de agosto III CONCENTRACIÓN DE ZUMBA

20:00 h. Edad: + 16 Inscripción gratuita: PMD en Mazagón (Pabellón Francisco Díaz Torres)

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ueves 4 de agosto A partir de las 09:00 h. CONCURSO DE PESCA “FIESTAS DE MAZAGÓN” Lugar de celebración: Playa de Las Dunas Participantes: Todas las edades. Inscripción gratuita: PMD en Mazagón (Pabellón Francisco Díaz Torres)

23:00 h. INAUGURACIÓN DEL ALUMBRADO FESTIVO Lugar: Portada Recinto Ferial

00:00 h. ORQUESTA “MANHATTAN” Dj en los descansos de la orquesta Lugar: Caseta Municipal

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iernes 5 de agosto De 10:00 a 13: 00 h. CONCURSO DE CASTILLOS DE ARENA “FIESTA DE MAZAGÓN” Lugar de celebración: Playa de Las Dunas Modalidad: Parejas / todas las edades Inscripción gratuita: PMD en Mazagón (Pabellón Francisco Díaz Torres)

00:00 h. ENTREGA DE PREMIOS CONCURSO DE PESCA Y CASTILLOS DE ARENA Lugar: Caseta de Recepción del Ayuntamiento de Moguer

00:00 h. ORQUESTA “MANHATTAN” Dj en los descansos de la orquesta Lugar: Caseta Municipal

00:30 h. ENTREGA DE PREMIOS CONCURSO DE EMBELLECIMIENTO DE CASETAS PARTICULARES Lugar: Caseta de Recepción del Ayuntamiento de Moguer. Recinto ferial

01:00 h. GRAN ACTUACIÓN de “CINTIA MERINO”

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Finalista de la Quinta Edición del programa “SE LLAMA COPLA” Lugar: Caseta Municipal

ábado 6 de agosto A partir de las 10:00 h. IV TORNEO DE PETANCA “PLAYAS DE MAZAGÓN” Lugar de celebración: Campo cesped artificial de Mazagón Modalidad: Dupleta / Edad: +16 años Inscripción 3 €: PMD en Mazagón (Pabellón Francisco Díaz Torres)

Finalizado el Torneo ENTREGA DE PREMIOS IV TORNEO DE PETANCA Lugar: Caseta de recepción del Ayuntamiento de Moguer. Recinto ferial

00:00 h. ORQUESTA “MANHATTAN” Dj en los descansos de la orquesta Lugar: Caseta Municipal

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01:00 h. TRIBUTO A “EL BARRIO” con la actuación del Grupo TU PAKÁ Y YO PAYÁ Lugar: Caseta Municipal

omingo 7 de agosto 21:30 h. Gala Infantil “FANTASÍAS ANIMADAS” Lugar: Caseta Municipal

00:00 h. ENTREGA DE PREMIOS DEL XVII CERTAMEN DE PINTURA RÁPIDA MANCOMUNIDAD MOGUER-PALOS Lugar: Caseta de recepción del Ayuntamiento de Moguer. Recinto ferial

00:00 h. ORQUESTA “MANHATTAN” Dj en los descansos de la orquesta Lugar: Caseta Municipal

00:30 h. ENTREGA DE PREMIOS DEL XVII CERTAMEN DE RELATO CORTO Y POESÍA “MARZAGA” Organizado por la Asc. de Mujeres Marzaga, de Mazagón. Lugar: Caseta Asc. de Mujeres Marzaga. Recinto ferial

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