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INTUR 2013 Todos los conceptos turísticos posibles 37 Uno de los mayores revulsivos que ha impulsado en España esta actividad fue la creación en 1990 de la Asociación Española de Fiestas y Recreaciones Históricas (AEFRH), una iniciativa que surgió en Cartagena gracias a la fiesta de Cartagineses y Romanos. En 1993 su programa de difusión llegó a la Federación Europea de Recreaciones Históricas, mientras continuaba su expansión por gran parte del ámbito nacional, hasta conseguir que en ella estén representadas casi todas las comunidades españolas. Entre los miembros de esta agrupación figuran fiestas tan conocidas como Cartagineses y Romanos (Cartagena); Móstoles, con una recreación napoleónica; Rivadavia, con una fiesta medieval de interés turístico nacional; La Albuela, Tortosa u Olite, con una fiesta medieval excepcional. Entre los objetivos de esta Asociación no solo está el conseguir impulsar y promocionar estas iniciativas, sino también buscar un sello de calidad que las identifique.

Si no se ofrece espectáculo no se consigue atraer al público, sería algo aburrido

¿Cuál es el papel de los historiadores e investigadores en estas celebraciones? Entre estas celebraciones hay una amplia tipología: fiestas históricas, recreaciones históricas, reconstrucciones, talleres históricos, visitas teatralizadas, mercados, oficios históricos, etc., y cada una de ella representa conceptos distintos. Cuando se les solicita y son requeridos, los historiadores e investigadores asesoran y ayudan a que todas ellas vayan progresivamente ganando en calidad, para que la muestra tenga el mayor rigor y la mayor fidelidad posible a la Historia: en el hilo argumental que se narra, en los personajes, los vestidos, el armamento, las joyas, en la escenificación y la decoración, en la gastronomía, la música, las banderas… Si no hay calidad, habitualmente se acaban extinguiendo, mientras que si se hace un esfuerzo por mejorar el rigor histórico, tienden a consolidarse. En muchos casos, las recreaciones quedan en manos de profesionales (actores que representan justas, etc.). ¿Qué importancia tiene la participación de los lugareños, de las personas que habitan diariamente en el escenario de los acontecimientos pasados? Hay recreaciones que son promovidas por instituciones –como los Ayuntamientos– que han conseguido el respaldo popular (Laredo, Medina del Campo, Mojados…) y se han consolidado. Sin embargo, las que nacen desde asociaciones de vecinos o grupos culturales, desde abajo, tienen mejor trayectoria porque cuentan con una buena base. El ideal es que los vecinos de la población se encarguen de toda la organización y de representar la mayoría de los personajes, pero es enriquecedor que recurran a empresas con profesionales cualificados para determinadas tareas que ellos no pueden o no saben hacer, como son las justas y espectáculo ecuestres que requieren buenos especialistas. También hay excelentes grupos de teatro que se pueden encargar de teatralizar de manera atractiva unas visitas a una localidad o a un edificio, o asumir parte de la representación. Junto a ellos, existen muchos grupos recreacionistas amateur perfectamente equipados y documentados para llevar a cabo talleres históricos o arqueológicos, para realizar ambientaciones o combates con unas técnicas rigurosas, y con un vestuario y armamento que parecen sacados de museos. Su presencia siempre contribuye a dar más calidad y a mejorar el espectáculo, y su coste económico no suele ser excesivo.

¿Cómo se combina la necesidad de crear un espectáculo que atraiga a los turistas con el rigor histórico? Lejos de ser dos conceptos antagónicos, rigor histórico y espectáculo pueden conjugarse perfectamente, con plena armonía. Es más, creo que es imprescindible que toda recreación sea un buen espectáculo porque es una característica inherente a ello, y no está reñido con el rigor histórico. Si no se ofrece espectáculo no se consigue atraer al público, sería algo aburrido y sería mejor utilizar otro formato. Ahí entra la creatividad y el asesoramiento de los especialistas en representaciones teatrales y en comunicación, que marcan las pautas para conseguir aunar ambas partes: el rigor histórico con una atractiva puesta en escena. El Cronicón de Oña es un buen ejemplo de ello. Un producto turístico que lo tiene todo “Me gustaría hacer hincapié en la necesidad de empezar a considerar las recreaciones históricas en su conjunto como un producto turístico, con entidad propia. De hecho, lo que se puede ver en INTUR 2013 es como por primera vez en España se ha materializado este producto turístico y se puede visualizar físicamente: se muestra como novedad una isla en la que se han agrupado 14 stand de diferentes localidades que han acudido a la Feria de Turismo de Interior a promocionar cada una su recreación histórica, para manifestar que dentro de su diversidad todas comparten el mismo tipo de recursos turístico. Como todos los productos turísticos tiene sus peculiaridades y algunas debilidades, como es cierta inestabilidad, pero también tiene grandes oportunidades de crecimiento y consolidación, sin olvidar que es un tipo de turismo cultural (algo muy destacable), además de ser un turismo plenamente sostenible. Lo que está demandando es una promoción conjunta que le diese mayor difusión, para que no tenga que estar cada municipio peleando por lo suyo. Algunas de ellas son de gran calidad, pero muy desconocidas por el gran público al que le interesa el turismo cultural, tanto en un ámbito regional, como nacional e internacional. También sería muy conveniente un estudio en profundidad del fenómeno de la proliferación en Castilla y León de las recreaciones históricas en las últimas décadas, en sus vertientes históricas, turísticas, económicas, sociológicas, patrimoniales, etc. No olvidemos que este producto turístico puede ser a su nivel –dentro de las múltiples facetas que componen el conjunto del turismo cultural y de interior–, un gran motor que arrastre, como sucede con otros productos de mayor envergadura y más asentados (como son ya el Camino de Santiago o Las Edades del Hombre en Castilla y León). La posibilidad de asistir a una recreación histórica de calidad se convierte en el motivo prioritario para organizar un viaje, lo que facilita que se aprovechen otros recursos turísticos secundarios. Cuando se hace turismo para asistir a una recreación histórica se visita un patrimonio, unos museos, se realizan compras en localidad, se disfruta de la gastronomía, del enoturismo, y de los diferentes tipos de alojamientos (hoteles, paradores, casas rurales…). Las recreaciones históricas sirven para dar a conocer el resto de recursos turísticos de la localidad y de la comarca (patrimonio artístico, cultural, gastronómico, etc.), y permiten promocionar la llegada de más turistas en otras épocas del año. Lo tiene casi todo.”

Intur 2013 - Descubre Castilla y León  
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