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Revista del Colegio de Arquitectos de Valladolid Nº 11 | Edición semestral gratuita

Arquitectura religiosa CONTEMPORÁNEA

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6. 13. 21.

Centro parroquial ¡Jesusito de mi vida!

Nuestra Sra. de Lourdes

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s presento un nuevo número de nuestra revista, donde compañeros desinteresados, nos relatan sus experiencias ante la “Arquitectura religiosa”. Esa Arquitectura omnipresente en toda la Historia.

Capilla al aire libre

Colegio apostólico de

27. 33. 39. 43. 49.

los Padres Dominicos Capilla del Rosarillo El espacio sagrado

Un par de amigos (no arquitectos), al decir cuál era el tema para este número de la revista, me comentaron lo siguiente: -¿Pero se siguen haciendo iglesias?- Reconozco que se me quedó cara de contrariedad, pero ya lo remató el otro que dijo: -¿Pero vosotros sabéis de todo o qué?...porque en este mundo tan laico se os habrá olvidado aquello de comulgar…- No tuve más que poner cara de que las bobadas me gustan las justas, porque no merece respuesta.

Sumario

Capilla Universidad Pontificia de Salamanca

Un

camino abrupto

Franciscanos en Valladolid

55. 59.

Intervenciones

urbanas

Arquitectos

de la modernidad en

Valladolid: Fernando Zaparaín

número: Restauración de arquitectura Descarga tu revista:

Revista del Colegio de Arquitectos de Valladolid. Nº11 | Edición semestral gratuita. Edita: Colegio de arquitectos de Valladolid (Tel.: 983 344 244. www. coavalladolid.com) y Editorial MIC (Tel.:902 251 902/983 456 518. www.editorialmic.com). Diseño: Cristina Aparicio Castaño Maquetación: Editorial MIC. “Imagen de portada: Juego de planos de madera en el interior de la capilla del Rosarillo, obra de los arquitectos Paredes y Rivas Arquitectos S.L.P.” Depósito Legal: VA-389-2013.

MANUEL VECINO ALONSO, PRESIDENTE COAVA

Participa en el próximo

Editorial

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No obstante, me hizo reflexionar sobre algo que os traslado, y que no está exento de cierta estupidez (soy consciente), pero lo planteo: ¿Debemos decir religiosa o deberíamos decir “sacra”? Se nos confunden ciertos términos, porque lo “sagrado” para un creyente no coincide con lo que es sagrado para uno que no lo sea. Es cierto que el término –sagrado- nace de aquello sacralizado y de respeto divino con un origen claramente religioso, pero hoy en día, y para una persona que no sea creyente, ¿es ese realmente su significado cotidiano? Frases como las siguientes son habituales: “Para mí es sagrado salir a correr todas las mañanas”, “No toques eso que es sagrado para mí”, o la más vulgar…”Tomarme una ca-

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ñita en ‘El Suizo’, no lo perdono… es sagrado”. Si así lo tomamos, casi todos los Proyectos que yo hice en mi vida son “sagrados” (dije ‘casi’, porque alguno me llega a decepcionar). Y supongo que os pasa a casi todos, porque a todos nos ocurre que cada Proyecto es un poco de ti mismo y por lo tanto ‘sagrado’. Triste uso y porvenir tienen algunos, siendo sagrados para nosotros. El asunto que nos concierne no es aquella Arquitectura sagrada para cada uno, sino que lo sea para los demás. Que sea capaz de albergar a las personas para un culto y unos ritos sagrados y religiosos. Yo, que no soy creyente, aunque lo fui hace tiempo, respeto profundamente las creencias de cada cual, aunque no comulgue con ellas. A lo largo de la Historia hemos visto y disfrutado de innumerables ejemplos de Arquitectura religiosa, seamos o no creyentes. Y es aquí donde quiero entrar. ¿Por no ser creyente se disfruta menos de las obras de Arquitectura de carácter religioso? ¿Acaso se ha de comprender la profundidad de la Fe para poder saborear los matices de los ambientes, la luz o los aromas de los templos majestuosos, o el intimismo de los espacios recogidos? ¿Son espacios exclusivos para el culto y el rezo? Podríamos entrar hasta en un debate interesante. Pero voy más allá: para proyectar un templo religioso, una iglesia o un lugar de ‘culto’, ¿sería preciso ser creyente para poder conocer mejor cómo ha de diseñarse ese espacio? Prefiero suscitar solamente la pregunta, porque sería muy arriesgado responder. Ahora bien, tan solo lanzo otra pregunta a modo de tímida intención: ¿el que Proyec-

te un Estadio deportivo para unas olimpiadas, ha de ser deportista o al menos conocer el deporte? Y por estúpida deducción: ¿debería haber sido deportista olímpico o con haber jugado en el patio del cole valdría?

de crear estos maravillosos espacios que os presentamos en este número de nuestra revista.

Un profesor me dijo una vez: ‘Sé que es muy doloroso recibir serenamente una crítica a vuestro proyecto de vivienda, porque da la sensación de que os están diciendo que no sabéis vivir’. Por lo tanto, pareciera que se ha de experimentar lo más profundamente posible cómo ha de ser el uso de un espacio, para poder proyectarlo con solvencia, o al menos así me lo pareció.

Muchas gracias a todos los colaboradores y a vosotros por acompañarnos.

No lo sé y me genera dudas. Pero lo que sí sé es que cuanto más conozcas cómo se usa un espacio y lo que ese espacio te sugiere, mejor será para saber cuáles son las directrices que no se han de perder. Cuanto más se experimenta sobre las necesidades de un edificio, mejor podremos diseñarlo. Cuantos más referentes tengamos en nuestra vida sobre determinadas Arquitecturas, más nos podremos acercar a descubrir las claves del Proyecto. La ventaja que tenemos en este País nuestro (ventaja proyectual, que no se me malinterprete) es que todos hemos tenido en mayor o menor medida experiencias en espacios religiosos porque nuestra cultura es y ha sido la que es y, por lo tanto, conocemos las líneas básicas que no se han de perder. La luz, la quietud, la sonoridad, la focalización, los accesos, las alturas, etc. Independientemente de todo lo anterior, todos hemos visitado templos religiosos y todos tenemos posibilidades de poder conocer sus claves arquitectónicas. Pero probablemente no todos seamos capaces

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Os invito a disfrutar de ella y de sus reflexiones que llenarán vuestra despensa de nuevas referencias.

Un cordial saludo


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ELESIO GATÓN GÓMEZ, ARQUITECTO

Centro parroquial nuestra sra. de Lourdes

Un proyecto fruto de una madura reflexión recientemente inaugurado en el municipio de Arroyo de la Encomienda

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ace ya unos treinta años, cuando me encargaron por primera vez un centro parroquial, un sacerdote y buen amigo (D. Epímaco Cuadrado) me hizo ver lo importante que en estos casos es saber definir la “FUNCIÓN”, ya que en muchos casos estos edificios se han diseñado buscando alardes formales y espaciales, o acudiendo a referencias simbólicas tan gratuitas como injustificadas. Tras el Concilio Vaticano II la liturgia cambió mucho y la arquitectura requiere un tiempo de búsqueda para encontrar soluciones que se adapten a los nuevos tiempos y a lo que sobre liturgia dicen las disposiciones del Vaticano posteriores al concilio. Con independencia de todo ello es evidente que cada arquitecto intentamos dar soluciones diferentes en las que mucho tiene que ver el sentido que cada uno tiene de lo trascendente. A lo largo de estos años he proyectado varios de centros parroquiales, y en cada uno de ellos se ha intentado entender y dar forma a las disposiciones litúrgicas, es decir a la “FUNCION” en el pleno sentido de la palabra, y que va mucho más allá de los simples requerimientos funcionales. Evidentemente, cada edificio ha resultado muy diferente del anterior, lo que planteaba dudas sobre el edificio a escoger para este artículo, después de darle muchas vueltas se decidió que lo mejor era escoger el último, inaugurado este mismo año de 2018, ya que en principio debería

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“… hace 30 años un sacerdote y buen amigo me hizo ver lo importante que saber definir la “FUNCIÓN” más allá de los alardes formales y espaciales o las referencias simbólicas gratuitas e injustificadas” de ser fruto de una reflexión más madura que los anteriores, lo que no significa que esté mejor resuelto. Se trata del centro parroquial de Ntra. Sra. de Lourdes situado en La Flecha, en el municipio de Arroyo de la Encomienda, Junto a Valladolid. En este caso el programa se compone de un lugar de oración y otro de formación, y dado que tanto la formación como la oración forman parte esencial del desarrollo de la vida cristiana, debe existir un nexo de unión entre ambos lugares; esta relación se articula a través de un patio porticado o claustro, que además se constituye como lugar de encuentro, y que enlaza con la tradición de nuestros antiguos monasterios y colegiatas. En una tierra con tantos siglos de presencia cristiana los guiños a la tradición son importantes. El acceso a la iglesia se puede realizar tanto desde la calle como desde el claustro; en el primero de los casos se trata de una puerta con un carácter más bien simbólico y propia de ocasiones singulares, mientras que las


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puertas que dan al claustro se proyectan como el acceso habitual. El espacio de la iglesia se diseña teniendo en cuenta que la asamblea cristiana reunida, y presidida por el sacerdote, participa de la celebración litúrgica; en este sentido la liturgia sí que se ha modificado de manera sustancial, los fieles no son meros espectadores de un rito que no hace muchos años se celebraba en latín, en este momento, y tal y como sucedió en los primeros tiempos, los fieles deben de ser partícipes esenciales en la celebración del rito y no meros espectadores.

“El programa se compone de un lugar de oración y otro de formación articulados a través de un claustro como lugar de encuentro y enlace con la tradición de los antiguos monasterios” El foco central de un templo católico es el presbítero, y dentro de este, el altar. Por todo ello, el espacio se organiza de manera que la asamblea rodee al presbiterio y los fieles se vean unos

a otros teniendo la sensación de formar parte de una asamblea; el espacio central se cubre con una cubierta más alta de madera laminada que permite el paso de la luz entre las losas de hormigón y esta cubierta de madera, que se va elevando escatológicamente sobre el presbiterio estableciendo una clara jerarquía en la ordenación del espacio. En un templo parroquial también se celebran otros sacramentos, (bautismo, reconciliación, etc..), y cada uno ha de ocupar su lugar. En la tradición cristiana, el baptisterio ha sido muchas veces un lugar espe-

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cialmente destacado (Pisa, Florencia, etc.), se situaba a los pies de la nave, o incluso fuera, delante de la puerta, de manera que el neófito fuese purificado por el agua bautismal antes de entrar a formar parte de la asamblea cristiana. En este caso, y enlazando con la tradición, se ha situado el baptisterio junto a la entrada principal, procurando su realce, tanto con la propia pila bautismal, como con un bello mural realizado exprofeso para este lugar por Santiago Bellido en el

que el agua que se derrama es la gracia que el Padre derrama sobre sus hijos en el sacramento.

adecuado para vincularlo al lugar de la reconciliación (sacramento de la penitencia).

Otro espacio muy especial es la capilla, no se trata de un lugar en el que celebrar la misa de diario gastando menos calefacción, sino que se trata de un lugar destinado a la oración personal, y presidido por la Reserva Eucarística (Sagrario). El hecho de que esta capilla esté destinada a la oración personal la convierte en un lugar muy

La ambientación general ha de ser coherente con la relación personal entre el hombre y Dios; hoy en día es muy difícil entender que esta relación sea de temor, o simplemente de justicia, más bien entendemos que es una relación con un padre bueno, lleno de amor y de misericordia, por lo que lejos de las tristezas y oscuridades de

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“La liturgia se ha modificado de manera sustancial, los fieles no son meros espectadores tal y como sucedía en los primeros tiempos sino partícipes esenciales en la celebración del rito” los estrictamente necesarios aunque ello nos obligue a dimensionar la estructura con criterios formales, a mayores de los de estabilidad y resistencia.

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otros tiempos, el templo ha de ser acogedor, luminoso, adecuado para el gozo sereno en la oración, lo que no quiere decir que sea un lugar festivalero u ostentoso. La institutio del misal romano indica tres cualidades de carácter general que han de tenerse presentes en la construcción de un templo: noble sencillez, autenticidad y comodidad. Por ello hemos considerado oportuno que los materiales a utilizar no aparenten suntuosidad (evitando pa-

nes de oro, mármoles pulidos, etc.) ni supongan imitaciones (plásticos con aspecto de madera o similares). Las paredes se resuelven con gruesos muros revestidos con un simple revoco de cal que nos pueden recordar a la construcción tradicional con gruesos muros de barro, tan propios de esta tierra de Castilla; los techos se resuelven con losas de hormigón visto o con la estructura desnuda de madera, intentado que los elementos ornamentales en la arquitectura sean

En la ambientación interior se han utilizado unos bellos murales obra de Santiago Bellido (baptisterio, confesionario, vía crucis), junto con unas magníficas piezas, con muchos siglos de antigüedad que ya no cumplían ninguna función litúrgica. Con ello se intenta conseguir varias cosas, primero, rescatar para el uso para el que fueron creadas las obras de arte antiguas, poner de manifiesto que la relación entre fe y cultura (arte) se ha mantenido a lo largo de los siglos y permanece en la actualidad, y que la presencia de estas obras con muchos años a sus espaldas nos recuerda que la presencia de la iglesia en esta tierra es constante y a lo largo de muchos siglos. En este punto conviene hacer constar que la presencia junto con estas magníficas piezas de otras de escayola pintada de ínfima calidad artística y que tantas veces los responsables de las parroquias se ven obligados a colocar por determinadas devociones populares, suponen una profunda devaluación de la categoría de las obras de arte auténticas, y pueden dar al traste con los objetivos antes indicados. Se ha procurado que el exterior sea coherente con el espacio interior; la gran cubierta blanca que se descuelga en varios de sus bordes re-

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“La capilla no se proyecta como un lugar en el que celebrar la misa de diario gastando menos calefacción, sino que se trata de un lugar muy especial destinado a la oración personal, y presidido por la Reserva Eucarística”

cuerda una gran tienda de campaña en el desierto, objeto de evidentes connotaciones bíblicas. Se proyecta también una torre con una gran cruz y un campanario, se sigue de nuevo una tradición de la arquitectura religiosa en la que la comunidad cristiana manifestaba su presencia en la comunidad, visualmente con la altura de la torre, y acústicamente, con el sonido de las campanas invitando a los fieles a participar en diferentes ritos

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*Imágenes del artículo. 00: Los volúmenes exteriores pretenden ser un fiel reflejo del espacio 01: El presbiterio. Foco central del templo 02: Un lugar para la asamblea en torno al presbiterio 03: El patio, un lugar de encuentro 04: El baptisterio 05: Un lugar para la oración

*Créditos de la obra Arquitecto autor del proyecto y director de obra: Elesio Gatón Gómez Dirección de la ejecución: Joaquín Garcia Sánchez y Javier Arranz Ballesteros Constructor: Fernando Rivero e hijos S.L. Promotor: Arzobispado de Valladolid. Fotografías: Pedro Iván Ramos. MOI fotografía


INTERIORES DE ARQUITECTURA II | ENERO 2018 11


ENRIQUE VILLAR PAGOLA | RODRIGO ZAPARAÍN HERNÁNDEZ | JOSÉ MARÍA CEBRIÁN RUIZ VZARQUITECTOS

Capilla al aire libre

Reinterpretación de una ermita GÉNESIS DEL ENCARGO El patio del colegio Peñalba ha estado presidido desde su origen por una modesta escultura, que representa a la Virgen María con el Niño en brazos, bajo la advocación “Asiento de la Sabiduría”. Son muchas las generaciones de alumnos que se han detenido ante ella para rezar unos instantes al entrar o salir del colegio, hasta que, tras una serie de actos vandálicos, finalmente la imagen desaparece. Pasados los años, los alumnos que rezaron entonces ante “su” imagen, hoy antiguos alumnos y en muchos casos, padres de actuales alumnos, deciden encargar un réplica exacta de la misma, partiendo de fotografías y recuerdos antiguos. Junto a la réplica de la escultura original surge la necesidad de encargar una ermita que la proteja, dada la experiencia del pasado. El objetivo es volver a colocar a la Virgen en el sitio que le corresponde, presidiendo el patio del colegio. LA PROPIEDAD Se trata por tanto de un encargo con un marcado carácter emotivo y nostálgico, promovido por los antiguos alumnos, al que rápidamente se incorporan el APA (asociación de padres) y el propio colegio, representado por su comité directivo. Todos trabajando en la misma dirección, con un objetivo común: sufragar el coste de las obras, la escultura y localizar el mejor emplazamiento para su ubicación. LA PROPUESTA Sin embargo el concepto de ermita castellana, tal y como la enten-

demos, como edificio aislado, apartado, de cerramientos masivos y cubierta inclinada, no encajaba con la idea original de restablecer a la Virgen a su posición original, dominando el patio del colegio, siempre a la vista de todos, siempre cercana al alumno. “Encerrar” la imagen destinada a presidir el patio del colegio no dejaba de ser, en cierto modo, un contra sentido, por lo que se plantea una reinterpretación del concepto de ermita con una idea sencilla: dignificar el entorno inmediato de la imagen sin pérdida de visibilidad y garantizando su seguridad.

“El objetivo es volver a colocar a la Virgen en el sitio que le corresponde, presidiendo el patio del colegio” La imagen ha de ser el centro y toda la intervención estará subordinada a su protagonismo, para ello se protege con un prisma de vidrio transparente, sin carpintería, de planta cuadrada de 1,00 metro de lado y se rodea con un manto blanco, conformado por una losa continua de hormigón armado texturizado, que configura el volumen sin tocar el suelo, como si todo el conjunto estuviera levitando. El manto blanco acoge, protege y da cobijo al que se acerca a la imagen, transformándose, mediante un último pliegue, en un banco

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donde poder acomodarse al lado de la Virgen. (Foto 03 y Foto 04) La parte superior se extiende en voladizo, como queriendo abarcar el máximo espacio posible, siendo puntualmente soportado por tres pilares metálicos, en referencia a la Trinidad Santísima: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Se trata de un doble juego, por un lado posibilita la extensión del manto y por otro, goza de la presencia de la Virgen bajo su protección.

“Se plantea una reinterpretación del concepto de ermita con una idea sencilla: dignificar el entorno inmediato de la imagen sin pérdida de visibilidad y garantizando su seguridad”

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BIM METODOLOGÍA | JULIO 2017 14


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Dos últimos gestos ayudan a comprender el significado del conjunto. Por un lado el terreno más próximo se ve modificado por la presencia de la Virgen, transformándose en blanco, símbolo de pureza. Por otro, el manto se ve perforado por el prisma de vidrio que rodea la imagen, traspasando sus límites, siendo punto de referencia también para los más alejados. Un vidrio laminado con una malla dorada intermedia cubre la totali-

dad del muro posterior, como fondo de retablo, donde la incidencia de la luz juega un papel mágico, provocando reflejos y visuales que contribuyen a la desmaterialización del muro de hormigón. La iluminación es un elemento más al servicio de la imagen, principal protagonista. La sensación de que la luz irradia de la propia Virgen y la potencia del efecto de levitación, consiguen que el espectador se encuentre casi ante una aparición de Nuestra Señora.

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“La imagen se protege con un prisma de vidrio transparente y se rodea con un manto blanco, conformado por una losa continua de hormigón armado texturizado, que configura el volumen sin tocar el suelo, como si todo el conjunto estuviera levitando”


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“El resultado final expresa todas estas ideas en un gesto sencillo, elegante y sereno, donde la Virgen, realzada sobre su fuste de piedra, vuelve a presidir el patio del colegio, ocupando el sitio que le corresponde”

EL RESULTADO El resultado final expresa todas estas ideas en un gesto sencillo, elegante y sereno, donde la Virgen, realzada sobre su fuste de piedra, vuelve a presidir el patio del colegio, ocupando el sitio que le corresponde

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*Imágenes del artículo. 00:Los autores frente a la obra terminada. 01: Imagen de conjunto. 02: Vista lateral. 03: El banco y el escudo impreso en hormigón. 04: Pliegues en el hormigón. 05: Cofre de vidrio. 06: Desmaterialización del muro. 07: Imagen nocturna. 08: Rezando.


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l proyecto nace en el año 1951 a petición de los Capitulares de la Provincia Dominicana “Nuestra Señora del Rosario” con el fin de unificar las colegiaturas de Santa María la Real de Nieva y de la Mejorada de Olmedo. El conjunto docente-conventual se ubica a la afueras xde la capital, en el trayecto que se conoce como Arcas Reales, de ahí que al colegio se le conozca también con ese nombre. Esto es debido al trazado próximo de la acequia que traía el agua a Valladolid en tiempos de Felipe II.

MIGUEL FISAC, POR PABLO GUILLÉN LLANOS

Colegio apostólico de los padres dominicos

El Colegio Apostólico de los Padres Dominicos es la primera obra que realiza en Valladolid el reconocido arquitecto Miguel Fisac, Premio Nacional de Arquitectura 2002

Es una obra clave en la segunda mitad del siglo XX en España y en la trayectoria profesional del autor, ya que marca nuevos parámetros para la arquitectura religiosa nacional. En este aspecto Fisac será un claro referente, debido a que años más tarde diseña la primera iglesia aplicando las directrices del Concilio Vaticano II. La distribución en planta tiene un aparente esquema axial norte-sur, que se rompe desde el inicio con la ubicación, en un lateral, del acceso principal al conjunto a través de un pórtico que se abre al singular claustro. Éste separa la zona docente de la conventual y se configura como un espacio ajardinado con tintes orientales. Perimetralmente se cierra en su lado norte y oeste con una fachada plana de ladrillo, marcada por huecos de

ventanas con cargadero corrido de hormigón, destacando en planta baja dos volúmenes salientes y oblicuos que marcan el acceso al interior y una sala de estar. En los lados opuestos se ubica una renovada idea de arcada perimetral, a base de pórticos ondulados y finos pilares de hormigón armado, que utilizará en sucesivos proyectos.

“Premiada en el año 1954 con la Medalla de Oro en el Concurso de Arte Sacro de Viena” En el mismo eje norte-sur pero con acceso por los laterales desde los corredores del área docente se ubica la iglesia, premiada en el año 1954 con la Medalla de Oro en el Concurso de Arte Sacro de Viena y declarada en 2011 Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento. Es la pieza central del conjunto, en la que el autor resuelve el problema funcional y litúrgico del programa: conjugar un altar con unos fieles que van a escuchar la Santa Misa. Para ello diseña la nave con unos muros ciegos laterales haciendo forma de embudo hacia el altar, acentuando la importancia del mismo. Solución que él mismo denominará como “convergente” y que dará lugar posteriormente al conocido “muro dinámico” que utilizará en futuras obras como

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la parroquia de la Coronación de Nuestra Señora en Vitoria. Al suelo y techo, este de forma más violenta, también les dota de pendiente ascendente para conseguir el mismo efecto, acentuado en mayor medida gracias al graderío que eleva el presbiterio. Los materiales utilizados también jerarquizan las funciones del espacio, empleando ladrillo caravista en los muros laterales que abrazan a los fieles, y piedra de Campaspero, más noble, en el ábside, donde se ubica

una imagen de la Virgen del Rosario, Santo Domingo y Santa Catalina.

mayor claridad, creando un efecto de movimiento ascendente de la luz.

La iluminación del espacio interior se resuelve mediante vidrieras coloreadas en tonos azulados, enfrentadas hacia el altar, que iluminan indirectamente la nave facilitando la lectura pero sin perturbar el ambiente de recogimiento. El ábside se ilumina a través de dos ventanales verticales de tonos dorados y ocultos a la vista de los fieles, y una vidriera de luz blanca en el punto más alto que aporta

A los laterales del volumen de la iglesia se ubican los espacios docentes, a través de dos bloques longitudinales de dos plantas que recogen en planta baja grandes vestíbulos a modo de patios cubiertos, y en la planta primera los dormitorios para los internos. Perpendicular a estos bloques, nacen otros de una sola planta que albergan aulas y áreas de servicios, abiertas al exterior a través de gran-

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des ventanales para aprovechar la orientación sur. El eje del conjunto se cierra en el extremo sur con la ubicación de un salón de actos exento, que con posterioridad se ha convertido en el gimnasio del centro.

“No duda en invitar a colaborar a jóvenes artistas contemporáneos de la época” Cabe destacar en esta obra el interés del autor por el cuidado de los detalles y materiales, diseñando él mismo puertas, barandillas, confesionario, bancos, escaleras etc. A su vez, no duda en invitar a colaborar a jóvenes artistas contemporáneos de la época como José Capuz para la imagen del retablo, José Mª de Labra para las vidrieras de la iglesia, Jorge Oteiza para las figuras en la cara exterior del ábside y en el claustro, Susana Polack para las del pórtico de acceso principal y el refectorio, Rodríguez Valdivieso para los azulejos del comedor, etc. Sin duda se trata de una obra maestra de la arquitectura española, que apor-

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ta de modo práctico enseñanzas y experiencias del Movimiento Moderno. Dando un aire fresco a la arquitectura de la época encorsetada en tradiciones clasicistas. Pocos años más tarde, el mismo autor volverá a Valladolid para construir otro edificio docente, el Instituto Núñez de Arce en la plaza de Poniente, donde también experimentará con novedosas soluciones constructivas en el uso del hormigón armado: las “vigas hueso”, hoy desaparecidas, y que marcarán su trayectoria profesional más relevante *Creditos del artículo. Fotos en color: Pablo Guillén Llanos Fotos en blanco y negro: Fundación Miguel Fisac Planos: Fundación Miguel Fisac *Imágenes del artículo. 00 Vista general del colegio. 01 Claustro. 02 Vista de la iglesia desde el claustro. 03 Vista interior de la iglesia. 04 Vista hacia el coro de la iglesia. 05 Plano de planta de la iglesia. 06 Sección general de la iglesia. 07 Confesionario diseñado por el arquitecto.

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“Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón” mateo 6, 21

PAREDES Y RIVAS ARQUITECTOS S.L.P.

Capilla del rosarillo

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n el año 2009 las Hijas de Jesús, las Jesuitinas, nos encargaron la realización de una iglesia en donde reubicar el Retablo del Rosarillo. El edificio se realizaría en la finca de la Carretera de Segovia donde se encuentra el Colegio “Sagrada Familia” de Valladolid y una Residencia de Retiro de la orden. Desde siempre nuestro estudio estuvo, de alguna manera, ligado a las Jesuitinas. Algunos de nosotros cursamos el parvulario en el antiguo colegio de Fray Luis de León que ocupaba los Palacios de Villagómez y de Escudero-Herrera. El Estudio de Isaías Paredes y Angel Rios, en los 60, hizo un nuevo colegio en la finca de la carretera de Segovia. En los 70 reformaron el antiguo del centro de Fray Luis de León ampliándole. A principio de los 90 nosotros, con Isaías y Angel, llevamos la Dirección de Obra de la Residencia de Retiro. En 1997 rehabilitamos íntegramente el Palacio de Villagómez. En el 2007 proyectamos la rehabilitación, reforma y ampliación del colegio de los 60 dotándole además de un pabellón polideportivo y urbanizando toda la zona exterior del que es actualmente el único centro educativo de las Jesuitinas en Valladolid. Este nuevo encargo tenía sin embargo una connotación especial porque si bien de nuevo se actuaba en Valladolid, el proyecto trascendería esos límites territoriales al convertirse una referencia para toda la orden de las Hijas de Jesús que se extiende por varios continentes. En un gesto de confianza infrecuente, no se nos marcó ningún condicionan-

te de partida, sólo que el fin del proyecto era buscar un nuevo lugar para el retablo que tiene un enorme valor emocional y simbólico para la orden y que eso tenía que ponerse en valor. La consideración de esa única premisa, junto con la evaluación del espacio disponible nos llevó a plantear un edificio contenido en su tamaño, a proyectar una capilla en lugar de una iglesia. El “Retablo de la Sagrada Familia” fue realizado por Pedro de la Sierra en 1736. Representa a la Sagrada Familia flanqueada, a los lados, por San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y, por encima, por La Gloria. Coloquialmente también se le conoce como “Retablo del Rosarillo” por su ubicación original en la iglesia del mismo nombre, del SXVII, que se encontraba en el casco antiguo de la ciudad. Su gran valor para la congregación, se debe a la circunstancia de que fue rezando delante de él cuando, hacia 1870, Cándida María de Jesús, hoy Santa, tuvo la “llamada” que la llevó a fundar la Orden de las Hijas de Jesús que actualmente está presente en 17 países. En los 70 aquella iglesia se cierra al culto y la orden pide al arzobispado la cesión del retablo que se trasladó a una capilla realizada en la ampliación del colegio de Fray Luis de León que por entonces se llevaba a cabo. Cuando la Orden, hacia el año 2008 decide concentrar toda su actividad en el centro de la finca de la carretera de Segovia aparece la necesidad de reubicar de nuevo el retablo. El valor icónico del retablo condicionó desde el principio la concepción del edificio. A medida que estudiábamos una solución fue surgiendo la

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idea de realizar un pequeño cofre en el que guardar y venerar dicha pieza. Su similitud a una joya nos llevó a buscar una solución interior que protegiera y recogiera el retablo, que recordara al terciopelo que recubre el interior de un joyero, planteándose un espacio interior complejo, con multitud de planos, confortable y acogedor, que realizaríamos en madera, con un cuidadísimo tratamiento de la luz que reforzara el carácter místico de la pieza principal que contrastara, todo ello, con la austeridad y sencillez de planos y líneas del exterior donde utilizaríamos piedra caliza. Así, en un entorno ajardinado, la capilla aparece como una caja, limpia, hermética, que presenta una grieta horizontal como si de un hipotético eje de apertura se tratase, rota únicamente en el porche de acceso y en la cubierta donde se quiebra sutilmente para bañar de luz puntos estratégicos del interior.

“En un gesto de confianza infrecuente, no se nos marcó ningún condicionante de partida” El acceso hacia el interior de ella se plantea como un recorrido en el que el visitante vive una experiencia espacial que culmina con el descubrimiento del retablo. Deliberadamente no se entra directamente por los pies de la capilla evitando la visión directa del retablo. Se entra desde la fachada donde, por el interior, se encuentra el altar, atravesando primero una zona exterior pavimentada en la que se asientan, lateralmente, dos elementos exteriores que forman parte del conjunto: una esbelta y alta cruz latina de acero que identifica el carácter del edificio y un largo y sencillo banco de piedra, que conforman un área a modo de atrio exterior. Cruzando la puerta se atraviesa el cortavientos y girando 360º, haciendo un recorrido visual, de sus

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planos y de sus dos entrantes a modo de pequeñas capillas, se descubre por último el retablo logrando así el efecto sorpresa buscado.

Dentro, en contraste con la pétrea austeridad exterior, el interior se concibe como el blando forro de un joyero. Una envolvente continua

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difumina los límites entre los planos de suelo, paredes y techo, plegándose, buscando una geometría compleja, orgánica, que se retuerce


buscando estratégicamente la luz, elemento que hace alusión a conceptos como eternidad y divinidad. La grieta de luz perimetral congela el instante en que el cofre se abre. El retablo, elemento místico y protagonista del proyecto, de tonos dorados, se apoya en un exento plano negro pétreo que lo enmarca en un delicado equilibrio que articula el espacio interior. Se logra así un ambiente de controlada penumbra que invita al recogimiento donde la envolvente homogénea y su disposición geométrica procura un idóneo comportamiento acústico sin ecos y reverberaciones.

“Fue surgiendo la idea de realizar un pequeño cofre en el que guardar y venerar dicha pieza” Pequeños detalles refuerzan la simbología de la capilla. La puerta se texturiza escondiendo un mensaje transcrito en Braille, que no es otro que el que escuchó la fundadora cuando rezaba delante del altar: “Esta es la elegida por mí para ser la fundadora”. En el cortaviento de vidrio aparecen espigas de trigo convirtiendo una necesidad normativa, la de poner marcas en el vidrio para proteger contra el impacto, en un motivo simbólico que flota en la entrada a la capilla por cuanto la espiga representa, en la cultura cristiana, a la Iglesia. El diseño de estas reinterpreta el que se hizo para las puertas de acceso al edificio de Almacenes Javier de la Plaza Mayor de Valladolid que realizaron Paredes y Ríos en los 70, siendo un secreto guiño hacia ellos. Por último la necesidad de realizar las salidas de ventilación del cuarto de instalaciones enterrado preservando la independencia del volumen de la capilla nos llevó a integrar chimeneas en el jardín cuya forma es también otro guiño alegórico a las trompetas de los ángeles en el cuadro de Brueghel “La Caída de los Ángeles Rebeldes”.

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En volumen, la capilla, es un prisma rectangular de caras planas de 13,90m. de longitud por 19,60m. de ancho y 9,50m. de altura, truncado en parte por el vacío que se produce en la zona donde se sitúa el porche de acceso y hundido en su cara superior para la formación del lucernario superior. Su superficie construida alcanza los 377,70m2 incluyendo el sótano de instalaciones y la pequeña entreplanta técnica de acceso a la cubierta. La capacidad prevista es de 108 personas, siendo totalmente accesible. Constructivamente la estructura se realizó con pilares prefabricados de hormigón, placas alveolares y losas de hormigón. En los acabados se buscaron encuentros limpios entre la piedra y la carpintería de aluminio anodizado al exterior y, en el interior entre la madera y la carpintería de aluminio. La solución de fachada ventilada permitió que las placas verticales de piedra Capri solaparan sobre las horizontales de la albardilla, resaltando, con el despiece la idea de apertura del cofre. Se realizó un

desarrollo minucioso de cada uno de los planos que forman la geometría interior de madera, definiendo para cada uno de los puntos de encuentro espaciales con coordenadas x, y, z, facilitando la colocación del enrastrelado en una segunda subestructura metálica. Para el lucernario del altar además de la estructura metálica portante se hizo una segunda estructura soporte del vidrio interior. El retablo policromado descansa apoyado sobre un muro chapado con mármol negro de Calatorao. Los bancos, de diseño sobrio, se concibieron para asentarse sobre el suelo ligeramente inclinado. La Capilla se finalizó en diciembre de 2011.

“Una geometría compleja, orgánica, que se retuerce buscando estratégicamente la luz” En marzo de 2016, en los IX PREMIOS DE ARQUITECTURA Y URBANISMO DE CASTILLA Y

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LEÓN, la Capilla recibió el PREMIO en la categoría “Otros edificios de nueva planta”, siendo una grata noticia para nuestro estudio, para las personas que trabajan con nosotros, nuestros colaboradores, la empresa constructora y para las Hijas de Jesús. El jurado, en el acta, destacó “el cuidadoso detalle de la propuesta, el tratamiento del objeto como un todo si bien se ha jugado con la contraposición entre la imagen exterior y el espacio interior. La hábil utilización de la luz, que da carácter propio a la pieza, ha sido un elemento referente en el desarrollo del proyecto, así como las superficies facetadas del interior”

*Imágenes del artículo. 00 Vista exterior de la Capilla. 01 Juego de planos de madera en el interior. 02 El retablo en su joyero. 03 Planta general de urbanización. 04 Sección longitudinal. 05 Detalle del lucernario del retablo.


3 proyectos, 3 escalas: la evolución de una idea

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ENRIQUE VILLAR PAGOLA / RODRIGO ZAPARAIN HERNANDEZ . VZ ARQUITECTOS

El espacio sagrado

lo largo de nuestro recorrido profesional hemos tenido bastantes oportunidades de desarrollar proyectos de arquitectura sacra. En el campo de la restauración del patrimonio hemos podido intervenir en importantes monasterios cistercienses (san Andrés de Arroyo, al norte de Palencia, san Salvador de Valdedios en Asturias, las Huelgas Reales en Valladolid), conventos de carmelitas (el de san José en Medina de Rioseco), o en magnificas iglesias (Nuestra Señora de las Angustias, y la iglesia de san Albano, del Royal English College, en Valladolid) Por otra parte hemos desarrollado bastantes proyectos de capillas y oratorios de diversa escala para pequeñas comunidades, instituciones asistenciales o educativas, casas de ejercicios, etc. Entendemos que un proyecto para un espacio sagrado ha de abordarse desde una doble perspectiva: por un lado la necesidad de caracterizar un espacio para que exprese adecuadamente esa condición de sacralidad, y por otro, dar respuesta a las demandas funcionales propias de la liturgia, dotadas a su vez de una gran carga de significados simbólicos. Esta doble vertiente se afronta con recursos habituales propios de cualquier proyecto, atendiendo de manera especial algunos aspectos como la gestión del espacio y la escala, la utilización y caracterización de la luz, o el tratamiento escultórico del espacio y el volumen. Esta es una

enseñanza que se aprende fácilmente contemplando los grandes ejemplos de la historia de la arquitectura sagrada, desde el Panteón a Tindaya, desde las ermitas románicas a Ronchamp o desde las basílicas paleocristianas al monasterio de Vaals Además, en el caso de la arquitectura sacra dentro del ámbito de la tradición católica occidental, es necesario prestar atención a los requerimientos litúrgicos vigentes en cada momento de la historia y llevar a cabo una eficaz coordinación con otros artistas para desarrollar un programa iconográfico unitario.

“Un espacio sagrado ha de abordarse desde una doble perspectiva: la condición de sacralidad y las demandas funcionales propias de la liturgia” Queremos hacer algunas reflexiones entorno a nuestra experiencia a la hora de abordar el espacio sagrado, apoyándonos en los tres proyectos que presentamos ahora. Se trata de tres proyectos tipológicamente distintos, con escalas diferentes y separados en el tiempo, que sin embargo mantienen algunas ideas comunes, tanto en aspectos formales y funcionales como en cuestiones metodológicas y simbólicas. El más antiguo de los tres (año 2000) es una pequeña capilla para el centro educativo Alcazarén, un centro de formación profesional en

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el barrio de la Victoria. Se trata de un espacio interior, integrado en el edificio principal, que cuenta con doble altura y un pequeño volumen lateral por fuera de la alineación de la fachada, que permite la iluminación cenital. Su capacidad total es para unas 75 plazas, y cuenta con un pequeño coro en el piso superior. El segundo proyecto, finalizado en el año 2008, es la iglesia de san Juan Pablo II, situada en la urbanización Entrepinos un conjunto residencial del municipio de Simancas. Se trata de una pequeña iglesia destinada al

uso de los vecinos de la urbanización. Es un edificio exento, situado junto a otras dotaciones, en una parcela con acceso desde una zona ajar-

“Un plano horizontal divide en dos el espacio creando en la parte inferior un ámbito cercano a los fieles, en el que transcurren los acontecimientos propios de la liturgia”

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dinada y desde una calle con escaso tráfico. Su capacidad es de 250 plazas. Cuenta con un coro amplio en el piso superior y un planta sótano completa con locales parroquiales. El tercer proyecto, del año 2015, es una iglesia y su centro parroquial adyacente, que alberga la parroquia de san Josemaría Escrivá, en Burgos. En este caso se trata de una parroquia de tamaño medio, situada en un barrio joven de nueva creación, en proceso de crecimiento. El complejo parroquial cuenta con el templo, una capilla de diario, un


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columbario y locales parroquiales. En este caso la capacidad total es de unas 500 plazas. A pesar de la diferencia de escala, hay ciertos aspectos compositivos y formales que hemos mantenido y desarrollado en los tres casos. ZÓCALO / CORO / ACCESO / ESPACIO / LUZ La primera estrategia formal que hemos utilizado para caracterizar el espacio interior ha sido dividir el volumen total con un plano horizontal que configure dos ámbitos diferenciados: en la parte inferior un ámbito cercano a los fieles, en el que transcurren los acontecimientos propios de la liturgia, que confiere una escala humana y cercana, rodeado por un zócalo continuo, vinculado a la topografía del presbiterio. Este ámbito se dispone bajo el plano horizontal que configura el coro y mantiene continua la cota del zócalo, que se despliega configurando

los pequeños espacios adyacentes que dan servicio a la nave principal: capillas laterales, accesos, confesionarios, nichos, etc.. Este plano define también el recorrido de acceso al espacio, y las relaciones con el exterior. En los tres casos se han dispuesto en esa cota huecos muy controlados con iluminación natural puntual. También en los tres casos, conscientes de la importancia simbólica de las puertas y “la entrada en la iglesia”, hemos dispuesto un recorrido gradual por debajo del coro, que permite ir descubriendo progresivamente el espacio total y el frente del retablo El resto del espacio que queda por encima de este plano virtual constituye ese ámbito de contenido más simbólico, necesario en un espacio sagrado. En los tres casos esta presidido por un retablo escenográfico. También en los tres casos se ha diseñado un tratamiento singular para el plano del “techo”. Por lo demás, se ha procurado mantener este espa-

cio “vacío”, con amplios paramentos blancos, confiando el protagonismo a la luz. MURO GRUESO / NICHO / RETABLO / PROGRAMA ICONOGRÁFICO La segunda estrategia formal utilizada responde a la importancia que siempre han tenido los programas iconográficos y la colaboración con distintos artistas a la hora de llevar a cabo un edificio dedicado al culto. Desde los inicios de la historia del cristianismo, los contenidos iconográficos han tenido una enorme presencia en los templos, incluso en los periodos en que se han minimizado o se han evitado. La colaboración con otros artistas (escultores, pintores, orfebres…), siempre que se ha llevado a cabo en sintonía con la arquitectura, en un mismo universo formal, ha dado ejemplos muy notables de arquitectura sagrada. Por desgracia, cuando no existe esa coordinación, o cuan-

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tribuyen a desmaterializar el muro y dotar a la escena de una mayor carga simbólica. Las propias esculturas, realizadas con distintas técnicas (tallado, modelado y vaciado del natural) están tratadas con un evidente lenguaje contemporáneo, y en todas ellas se presta especial atención a las relaciones espaciales entre las figuras y a la incidencia de la luz. La mayor parte del resto de elementos que configuran el programa iconográfico se ha confiado al mismo escultor, que ha desarrollado las imágenes del viacrucis, las de la capilla de diario o el columbario, etc… consiguiendo armonía y unidad estética.

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“Por encima del plano virtual se encuentra el ámbito de contenido simbólico, necesario en un espacio sagrado” Por lo demás, en las dos edificaciones exentas hemos planteado volumetrías rotundas, en ambos casos ajustándonos a los retranqueos de parcela y las posibilidades de gálibo, con la intención de generar piezas con carácter.

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do la arquitectura pretende bastarse por si misma para caracterizar la sacralidad del espacio, los resultados no suelen ser tan satisfactorios. En los tres proyectos que presentamos hemos tenido la fortuna de poder trabajar mano a mano con un artista que ha aportado su sabiduría y su oficio desde los croquis iniciales hasta la ejecución final de los “retablos”. El planteamiento de retablos escenográficos, con una complejidad creciente en cuanto a número de figuras y tratamiento del espacio y la luz ha sido posible gracias al trabajo

conjunto con el escultor Javier Martínez Pérez. Como puede apreciarse en las secciones transversales, el espacio en el que se encuentra el retablo es un “muro grueso”, en el que se aloja el nicho donde se sitúan las figuras. Ese muro de gran espesor es capaz de albergar en algún caso otros espacios vinculados al retablo tradicional: el sagrario, el ostensorio, la predela, el zócalo... El tratamiento de los fondos dorados y la luz cenital propia, independiente de la iluminación del templo, con-

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Exteriormente hemos resuelto los edificios con pocos materiales: en la iglesia de Simancas con un zócalo de granito que va adaptándose en altura y un revestimiento de mortero de cal continuo que recubre todos los volúmenes y les confiere su carácter masivo. En la iglesia de Burgos con un único material de revestimiento: paneles de GRC (Glass Reinforced Concrete) con acabado ranurado, despieces de gran formato y modulación horizontal organizada por niveles. Hemos pretendido que se manifestase el carácter público y singular


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de los edificio en entornos urbanos residenciales. Las aperturas para iluminación se han tratado con una escala acorde al volumen global, unificándolas con el uso de vidrio (traslucido en un caso, oscurecido en otro).

“Hay que resaltar la importancia que siempre han tenido los programas iconográficos y la colaboración con otros artistas” CONCLUSIÓN Siempre es un reto afrontar cualquier proyecto, desde los más grandes a los más sencillos. Entendemos que en todos se espera que los arquitectos seamos capaces de dar respuestas a las necesidades de la sociedad y aportemos además la sensibilidad del artista. Por eso siempre hemos considerado que ejercer la arquitectura debe ser una oportunidad más de prestar un servicio y al mismo tiempo desarrollar las propias ideas sobre la arquitectura.

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Cuando, como en este caso, se trata de un edificio sagrado, estos dos aspectos parecen exigirnos un plus

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“Estos retablos escenográficos, con una complejidad creciente en cuanto a tamaño, tratamiento del espacio y la luz ha sido posible gracias al trabajo conjunto con el escultor Javier Martínez Pérez” de intensidad: la funcionalidad adquiere, a través de la liturgia, una dimensión más allá de la simple eficacia; la caracterización del espacio ha de cuidarse al máximo para que contribuya al recogimiento y la contemplación, y toda consideración estéticas deben ponerse al servicio de un objetivo que puede parecer inalcanzable: materializar el espíritu, crear espacios que hablen de la transcendencia, construir la “Domus Dei”, una casa para Dios

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*Imágenes del artículo. 00 ENTREPINOS_Detalle de retablo escenográfico 01 ENTREPINOS_La nave desde el altar 02 ALCAZAREN_ Vista desde el presbiterio 03 ALCAZAREN_ Detalle techo y vidriera 04 BURGOS_ La capilla de diario y la nave central 05 BURGOS_ Elementos liturgicos 06 ENTREPINOS _Vista del atrio y la torre 07 ENTREPINOS_Acceso bajo el coro 08 Comparativa de plantas

IGLESIA Y CENTRO PARROQUIAL EN BURGOS Calle Luis Rodríguez Arango 7, Burgos. Arquitectos: Enrique Villar Pagola / Rodrigo Zaparaín Hernández Colaboradores: Ricardo González Martínez (arquitecto) | Javier Martínez Pérez (escultor) | Rodrigo Zaparaín Hernández (pintura retablo) | BP Ingenieros (estructura) | Grado Ingenieros (instalaciones) Promotor: Parroquia san Josemaría Escrivá. Arzobispado de Burgos Constructora: Construcciones ECAY SL IGLESIA SAN JUAN PABLO II Avenida Miguel de Cervantes 8, Simancas, Valladolid. Arquitectos: Enrique Villar Pagola / Rodrigo | Zaparaín Hernández Colaboradores: Fernando Vassallo Magro (arquitecto) | Javier Martínez Pérez (escultor) Promotor: Arzobispado de Valladolid Constructora: Construcciones Fernando Ribero e Hijos.

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CAPILLA COLEGIO ALCAZARÉN Calle Manuel López Antolí 1, Valladolid. Arquitectos: Enrique Villar Pagola / Rodrigo Zaparaín Hernández Colaboradores: Fernando Vassallo Magro (arquitecto) | Javier Martínez Pérez (escultor) | Teresa Guerrero Serrano (escultora) Promotor: Colegio Alcazarén. Constructora: CEYD Créditos fotografías: Juan Carlos Quindós / Enrique Villar Pagola

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ARQUITECTO: PABLO GUILLÉN LLANOS, AMAS4ARQUITECTURA

Capilla universidad pontificia de Salamanca

El recuerdo de un espacio con importante carga histórica se ha mantenido en una delicada intervención en la que el uso vuelve a ser protagonista. La utilización de un tipo de madera y piedra con distintos acabados en suelos, paramentos y mobiliario, reflejan una delicada preocupación por los detalles ANTECEDENTES

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n el interior de uno de los símbolos del esplendor barroco salmantino, la sede de la Universidad Pontificia de Salamanca, se ubica una capilla de uso diario que sirve de apoyo a la iglesia del Espíritu Santo, comúnmente conocida como Clerecía. Su ubicación no puede ser más privilegiada: dentro de la nave abovedada en planta baja flanqueada por el patio de los Estudios, obra de García de Quiñones y Churriguera, y la céntrica calle Compañía, con acceso a través del vestíbulo de arranque de la Escalera Noble, también de García de Quiñones, y en un nivel inmediatamente inferior al Aula Magna. El espacio preexistente es la herencia de una intervención realizada muy posiblemente en los años setenta, donde se intentó poner en práctica las novedosas directrices establecidas en la constitución Sacrosanctum Concilium del Concilio Vaticano II. Se trataba de un espacio donde el programa - vestíbulo de acceso, sa-

cristía y capilla - se distribuía en áreas segmentadas con tabiques de suelo a techo y escalones que salvaban distintos niveles. El acceso desde el exterior se realizaba a través de un hueco practicado ex profeso en el muro, ya que la entrada original a la nave quedó condenada al uso exclusivo de lo que hoy se conoce como comedor institucional. El espacio de la capilla en sí misma, enmoquetada en color verde y con una decoración austera, poseía un esquema de anillo cerrado, forma ideal del círculo, donde en el centro estaba el altar a un nivel inferior al de los feligreses. NUEVA CAPILLA Intervención previa El proyecto parte con la firme decisión de realizar una intervención discreta, con tintes actuales que respeten el estilo singular del edificio donde su ubica, sin hacer una obra que destaque frente a lo realmente importante de este espacio santo y sagrado.

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“Una intervención discreta, con tintes actuales que respeten el estilo singular del edificio donde su ubica” Se decide, por tanto, partir de cero, derribar todo lo anterior, liberando la totalidad de la nave y su bóveda que anteriormente habían quedado repartida entre el vestíbulo de acceso, la sacristía y la propia capilla. Paralelamente se realiza un vaciado del terreno con el fin de poner al mismo nivel

la futura capilla y el resto de la planta. Con estas dos sencillas intervenciones conseguimos dotar al mismo espacio de mayor volumetría, ya no “pesa” tanto la bóveda, el espacio es más amplio, más libre. Proyecto La idea del proyecto es muy sencilla. Sobre el espacio liberado colocamos, no construimos, la nueva capilla, una pieza exenta de piedra natural que no llega a tocar las paredes originales del edificio, como con respeto, en

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la que se tallan todos los espacios y sus necesidades. Una piedra caliza, de Campaspero, a la que la mano del hombre labra según su necesidad. Con esta piedra, con este labrar, se crea un muro, estratégicamente colocado, que articula todo el conjunto - acceso, sacristía y capilla - y que no solo reparte los espacios si no que recoge en su interior las necesidades de cada uno – estantería, armarios, lavamanos, etc. - . Con esta piedra, con este labrar, también se crea un zócalo perimetral co-


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rrido que organiza el espacio propio de la capilla, a modo de anillo abierto, en el cual la comunidad se colocará en forma de herradura, según tres lados, dirigidos hacia un centro en el que está ubicado el altar elevado. Todo se dirige hacia él.

grande. Sólo hace falta en el centro una mesa, y sobre ella un plato con pan y un cáliz con vino. La mesa se puede adornar con velas y rodearla con asientos para la comunidad. Esto es todo. Mesa, espacio y paredes forman la iglesia más simple”

Este espacio se humaniza con elementos de madera maciza diseñados ad hoc en forma de ventanas, puerta, bancos, armarios y una celosía que separa la sacristía del vestíbulo donde se esconde discretamente su puerta de acceso.

“Mesa, espacio y paredes forman la iglesia más simple”

Toda la obra se resuelve con un diseño claro y sencillo, utilizando únicamente dos materiales: la piedra y la madera. No se necesita más. Rudolf Schwarz (1897-1961), uno de los arquitectos eclesiales alemanes más importante del siglo XX lo describe así en su libro Vom Bau der Kirche (Sobre la construcción de iglesias): “Para celebrar la eucaristía del Señor no hace falta una habitación muy

Altar, sede y ambón El altar, la sede y el ambón se tratan como elementos exentos del suelo: tres bloques de piedra apoyados. La misma piedra que el resto de la obra pero con distintos acabados. Mientras al suelo, zócalo y muro se le aplica un acabado apomazado - pulido sin brillo -, estos tres elementos se trabajan a mano en todas sus caras, menos en el frente que se deja al natural, como queda la piedra al desgajarse la tierra, con sus imperfecciones y su belleza.

La arquitectura y la liturgia convergen en el altar como centro del espacio y de la acción litúrgica, derivando de esa centralidad del mismo el resto de los elementos arquitectónicos y decorativos del conjunto. Retablo El retablo se concibe con forma escenográfica dotando a la pared del frente con un tratamiento superficial rugoso que haga de fondo de escena, y sobre el cual se colocan las dos tallas de madera y el sagrario que son obras del escultor madrileño Javier Martínez. Estos tres elementos se unifican a través de tres tablas de pan de oro que los realzan, obras del artista salmantino Francisco Orejudo. A la tabla del Cristo se la dota de mayor protagonismo no solo por el tamaño, sino por la policromía de la cruz realizada a través de la técnica del estofado. La ubicación de la cruz en la tabla responde a la razón de liberar al altar

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de la misma, ubicación poco adecuada en altares coram populo, pues dificulta la visión de lo realmente importante que son las especies eucarísticas. La estrecha relación altar-cruz exige la proximidad de ambos, ayudando a comprender que el primer ara fue la cruz y que el sacrificio de Cristo se actualiza en el altar. La cruz, al igual que el resto de piezas, tiene una ubicación y proporción adecuada a la concepción espacial del conjunto de la obra. 02

Durante el diseño del retablo y sus elementos no solo se ha prestado especial atención a la escena representada, al tratamiento de la luz, a los materiales, a la correcta proporción de sus elementos, sino también al público de ambiente universitario que lo va frecuentar.

“Lo característico del signo es su referencia a una realidad distinta a la suya y por tanto, cuanto más directa sea, mayor eficacia tiene” Algunos opinarán de esta intervención que es escasa en signos religiosos, pero cuántas veces la repetición irreflexiva de los mismos, allí donde la pereza o flaqueza teórica no sabe descubrir argumentos de diseño, los banalizan a meros elementos decorativos, sin sentido, aniquilando su eficacia. Lo característico del signo es su referencia a una realidad distinta a la suya y por tanto, cuanto más directa sea, mayor eficacia tiene.

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Toda la obra queda por tanto al servicio de Dios y de los fieles, con formas del presente verdaderas y nobles, creadas por medio del conocimiento teológico y litúrgico, consiguiendo del espacio, a través de la intervención arquitectónica y artística, una obra de arte en todo su conjunto

*Imágenes del artículo. 00 Vestíbulo de acceso. 01 Vista general. 02 Armario de la sacristía. 03 Vista general del presbiterio. 04 Vista general del muro. *Créditos obra. Arquitecto: Pablo Guillén Llanos (amas4arquitectura) Colaborador: Javier Martínez (escultor) | Francisco Orejudo (pintura sacra) | Juan Carlos Rodríguez (jefe de obra) Ubicación: Salamanca Fotografías: Pedro I. Ramos.

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MIGUEL DIEZ, ARQUITECTO. | ARCA GRUPO CARRANZA

Un camino abrupto

Encuentro y envío. Misterio y misión. Palabras que articulan un espacio

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l encargo fue el diseño del espacio interior de la capilla. Como base, el proyecto proponía una serie de decisiones a respetar en el diseño, fruto de las necesidades que el cliente había determinado. Básicamente se trataba de ampliar la capilla existente, reubicando el altar y orientando los bancos hacia el altar principal de la iglesia, para que el nuevo espacio sirviera tanto para celebraciones pequeñas, como para las más multitudinarias. La separación de la capilla y la iglesia, siguiendo este criterio, y para independizar acústica y térmicamente ambos espacios, sería un tabique de vidrio transparente, al que se incorporarían unos paneles correderos a modo de cierre/fondo de la capilla. Estos paneles quedarían detrás del altar como retablo en las misas de diario y se aparcarían en un lateral, mediante un sistema de guías, en las celebraciones comunitarias. Estas premisas dejaban un papel en blanco sobre el tablero, en el que plasmar una idea, un concepto único que dotara de identidad a un espacio de relativamente reducidas dimensiones. Un reto que empezaba por la búsqueda primera de un nombre, un motivo al que dedicar la capilla. La historia está plagada de santos jesuitas célebres, cualquiera de los cuales podría inspirar este rincón dentro de la iglesia de la Compañía de Jesús. Por un lado, la presencia de una pequeña talla de San Francisco Javier en la antigua capilla, daba una primera pista del nombre que debía llevar la fu-

tura. Por otro lado, la presencia de una puerta idéntica al otro lado del vestíbulo, con el nombre de San Ignacio, fundador de la compañía. Se decidió, por tanto, darle el nombre de San Francisco Javier, buen amigo del fundador y primer misionero jesuita. La idea de Misión fue la que comenzó el discurso del diseño. El misionero sale al mundo, a la intemperie de las fronteras para la transmisión de la palabra, fruto de un encuentro profundo y trascendente. Ese es siempre su camino, un camino abrupto de ida y vuelta constante entre el misterio y la misión.

“Un reto que empezaba por la búsqueda primera de un nombre, un motivo al que dedicar la capilla” Había que marcar un camino de una manera clara y evidente, que conectara la zona de altar y retablo con la puerta de entrada, ubicados entre sí en dos planos perpendiculares. Los primeros croquis ya plasmaban la curva necesaria para esta conexión, la cual debía traducirse de algún modo en los elementos que configurarían la volumetría. La duda era dónde marcar este camino. Aunque el recorrido es literal: uno sale al mundo, no deja de ser un sendero espiritual el que se intenta trasladar a espacio arquitectónico. El suelo, pues, no debía ser el evidente lienzo donde dibujarlo, aunque sólo fuera porque los asientos ocuparían bue-

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na parte de él. El techo era el lugar perfecto para abrir esta vereda luminosa, irregular, donde alzar la mirada para adivinar el propio camino interior.

“Había que marcar un camino de una manera clara y evidente, que conectara la zona de altar y retablo con la puerta de entrada, ubicados entre sí en dos planos perpendiculares” Este único y potente gesto arquitectónico lleva la mayor carga visual, conceptual y económica de la actuación: se trata de una forma irregular

compuesta por paños triangulares de tarima de pino, cuya dirección varía en cada uno de los planos. La forma va estrechándose y ensanchándose en su recorrido, y a su vez va variando las cotas de los vértices que la conforman; con lo que, con un mismo sistema de composición, el resultado es una forma de apariencia totalmente aleatoria. Esta aleatoriedad genera fluidez visual y espacial, e invita a literalmente recorrer el elemento compositivo con la mirada, para encontrarse una y otra vez con los elementos que conecta: el retablo/paneles correderos (que entraña la idea del misterio, el encuentro, el recogimiento) y la puerta (que suscita envío, salida, mundo).

gama de colores queda reducida a cinco:

El resto de los elementos acompañan y subrayan esta intención. La

• Blanco: en techo y partes complementarias del cerramiento, como

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• Negro: el pavimento de terrazo existente, a pesar de que, en un principio, en la zona que se ampliaba, se había propuesto sustituirlo, finalmente se mantuvo para ahorrar costes y a la vez, dar una imagen más integrada del conjunto. • Rojo: el muro lateral de ladrillo caravista existente se continúa para integrar la puerta de entrada desde el vestíbulo, de una manera idéntica a la puerta del otro lado del vestíbulo principal.


elemento neutro, nexo entre los distintos elementos. • Roble teñido tono wengué: para mobiliario y panelado general, un tono oscuro como el suelo, para acompañar y contrastar el gesto del techo. Quedan integradas en el despiece de dicho panelado las puertas de acceso al confesionario y a la sacristía. • Pino teñido en su color: fundamentalmente, el gesto principal del techo, que se remata con la propia puerta de entrada, paneles correderos y tarima del altar. Todos los colores/materiales están presentes en la iglesia grande, y se reinterpretan aquí para transmitir la

misma idea, quedando la capilla totalmente integrada en el espacio amplio, pero con identidad propia. El color oscuro de bancos y panelado hace resaltar de manera especial las formas irregulares de la pieza del techo, la cual no estaría completa sin los elementos que conecta: • El retablo, que son los paneles correderos que permiten la unión-división antes descrita, es la continuación directa del techo, con su misma textura y diseño, y a la vez incorpora otro elemento presente en la iglesia: la vidriera. Se remata esta composición frontal con la tarima, también con la misma textura y diseño, la cual sirve de base para el altar y el am-

bón, junto al asiento y la mesa auxiliar. • La puerta de entrada se concibe trayendo otra referencia de arquitectura jesuítica: la iglesia del Gesú de Roma. Allí la puerta, vista desde dentro, tiene aspecto de puerta de entrada, es decir, es la puerta de entrada al mundo. El diseño de la puerta venía condicionado por la puerta de la otra capilla. Se incorpora el vidrio como elemento de reflejo, para dar continuidad a ese camino, que se extiende más allá de los límites del templo. Los elementos de estructura existentes condicionaban de manera crucial el diseño. No se podía prescindir de ellos, por lo que había que incorporar-

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los y dotarlos de funcionalidad. El pilar a la derecha del altar se ensancha en su parte frontal-superior para alojar el sagrario, mientras que el pilar izquierdo avanza en su parte inferior para servir de peana a la imagen de la Virgen, talla exprofeso para esta capilla.

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“Este único y potente gesto arquitectónico lleva la mayor carga visual, conceptual y económica de la actuación” Las piezas de mobiliario, que también se diseñaron para la misma actuación, incorporan su propio lenguaje, el cual va hilando todos los elementos de la composición. Los dos tonos de madera se combinan para crear piezas de diseño sencillo, para no desviar la atención de lo verdaderamente importante. Dentro de los elementos de mobiliario, también se incorpora un banco corrido en la zona posterior y lateral, que se concibe como zona de mayor recogimiento y oración. Su revestimiento es del mismo panelado de las paredes.

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Como singular pieza de mobiliario destaca el confesionario. Está dentro de una estancia cuya puerta, como decíamos más arriba, queda integrada en el panelado. Esta pieza, con diseño ya utilizado en otros proyectos, permite la confesión persona a persona, sin separaciones, o al estilo tradicional a través de una celosía. Esta celosía repite el patrón de círculos de distintos tamaños que aparece en el techo acústico. En cuanto a instalaciones se refiere, aparte del necesario sistema independiente de climatización, la megafonía incorpora un sistema pionero de bucle magnético, que favorece la audición a las personas con audífono o implante coclear, mediante campo electromagnético. No existen, por tanto, barreras auditivas ni arquitectónicas para este espacio religioso.

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Por último, la iluminación es estudiada con riguroso detenimiento para acompañar el discurso y dotarlo de armonía y coherencia. Una tira led a ambos lados del techo es la iluminación más impactante,


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puesto que realza de manera singular el gesto anteriormente descrito. Una iluminación más puntual acompaña el banco corrido de la zona posterior, invitando así al recogimiento. Un piloto led de color rojo sustituye la tradicional vela del sagrario. Focos para las imágenes y luminarias para la zona general completan la instalación. En resumen, el diseño apoya y articula todo su argumentario en el gran gesto del techo: un camino abrupto de ida y vuelta, que une el misterio y la misión, el encuentro y el envío, lo trascendente y el mundo

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*Imágenes del artículo. 00 Principal 01 Un único y potente gesto resuelve casi por sí mismo el diseño del espacio 02 El retablo incorpora la vidriera, elemento presente en la iglesia 03 La puerta de salida al mundo 04 El confesionario permite confesarse cara a cara o al estilo tradicional 05 El diseño centra la mirada en el elemento principal 06 El muro de ladrillo se remata y resuelve como si no se hubiera intervenido


La arquitectura religiosa como obra total1

JULIO GONZÁLEZ MARTÍN, POR MARÍA JESÚS GONZÁLEZ DÍAZ Y ALICIA GONZÁLEZ DÍAZ

Franciscanos en Valladolid

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n los años 50 las órdenes religiosas contaban en España con cierta capacidad para generar recursos y una buena disposición para unificar la arquitectura con otras artes. Para conseguir una obra de arte total se incluyeron la escultura en varias formas, la pintura, el mosaico, y el diseño de muchos otros oficios (carpintería, herrería, mobiliario, etc.). La arquitectura religiosa no es tanto una arquitectura descontextualizada de la no-religiosa, como una expresión más de las posibilidades y recursos de cada momento histórico para mostrar sus sentimientos religiosos y artísticos, y en esos años se produjeron importantes conexiones entre estos campos. La Iglesia de los Franciscanos de Valladolid (actual parroquia de María Inmaculada), es representativa de ello. El arquitecto Julio González Martín (1910-2001) realizó el proyecto en 1956, utilizando en ella los mismos recursos expresivos que en el resto de su arquitectura, si bien con un carácter más acentuado y rico. La grandiosidad de las dimensiones, las proporciones, su orden estructural, el tratamiento racional, modulado, la luminosidad y la coherencia completa de todo el edificio, tanto en lo arquitectónico como en lo plástico y artístico, son los lujos de una arquitectura austera, sencilla, que “controla todos su elementos”2, y que representa congruentemente a una orden religiosa, los franciscanos, cuyos signos de identidad son precisamente la sencillez y la pobreza.

Las obras de arte aplicado que contiene el edificio no son un añadido sino una parte fundamental de su expresión, de total coherencia y unidad. El arquitecto diseñó sus elementos decorativos y de mobiliario, como las puertas, los altares, los soportes de los cirios, las pilas de agua bendita y de bautismo, su tipografía, las sedes, los confesionarios y la luminaria del antiguo baptisterio. Todo ello en perfecta armonía con la arquitectura y la estética del edificio. El órgano, reflejado en la arquitectura de la fachada, las esculturas, mosaicos y pinturas elegidos para el edificio abundan en ese mismo aire renovador, limpio, simple, cercano y humano de la nueva liturgia postconciliar que articula las formas empleadas y el concepto representado.

“La arquitectura religiosa no es tanto una arquitectura descontextualizada de la noreligiosa, como una expresión más de las posibilidades y recursos de cada momento histórico para mostrar sus sentimientos religiosos y artísticos” Las esculturas, y la principal del altar, un San Antonio de Padua, obras del escultor Antonio Vaquero (1910-1974), son de “una espiritualidad moderna, austera, sincera, casi un greco escultórico, que miraba hacia los orígenes evangélicos”3. Son figuras dulces, alejadas de sufrimiento, cuyas líneas de movimiento dirigen tam-

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bién la expresión hacia una idealizada verticalidad que proclaman una religiosidad sincera, esperanzadora y no doliente, cercana a las posteriores directrices del Concilio Vaticano II. Del mismo tenor son la cruz y el cordón de la fachada, metáfora de la modestia y pobreza del hábito franciscano.

“Representa congruentemente a una orden religiosa, los franciscanos, cuyos signos de identidad son precisamente la sencillez y la pobreza” La iglesia es representativa de otras realizadas en la ciudad, fruto de una nueva religiosidad, con la particularidad de que en ésta el mantenimiento y el respeto al edificio original han sido muy buenos. Se han señalado entre sus referencias a Perret por su orden estructural, por la capacidad expresiva de la propia estructura, la utilización de materiales, luminosidad y dimensiones4. Encarna el proceso evolutivo de la arquitectura española del momento, desde una retórica que pasaba de los símbolos tradicionales a

una mucho más abierta a la modernidad, y podía por tanto colaborar con lo más apropiado de las diversas disciplinas artísticas del momento. Las obras comenzaron en 1951, con un proyecto modificado en el transcurso de la obra por otro definitivo, de 1956, aunque en ambos se mantuvo la estructura general y la original entrada principal bajo por la torre campanario. Conjuntamente con los Dominicos de Fisac, es la primera iglesia en Valladolid, que plantea una iglesia moderna, de una sola nave. Ya terminada y funcionando desde 1959, el Concilio Vaticano II (1962-1965) determinó importantes cambios en la liturgia y por tanto en el espacio ritual. La iglesia, diseñada en la etapa preconciliar, hubo de adaptase, una vez construida, a esta nueva fase católica. Los aires nuevos que trajo este Concilio habían sido en gran medida adoptados ya en el diseño. La propia evolución de la trayectoria arquitectónica de Julio González había introducido muchas de sus directrices: hay un tratamiento espacioso y muy luminoso; la decoración es austera, la estatuaria es actual, los objetos son

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simples y las imágenes son sencillas, sin que distraigan al feligrés. La experiencia en edificios religiosos de Julio González, arquitecto desde 1935, muestra la evolución del lenguaje arquitectónico desde las décadas de posguerra, transformándose desde un cierto historicismo hacia una estética moderna. Estaba construyendo o terminando ya, entre otras, la iglesia de San Pío X (barrio Girón, 1955, conjuntamente con Ignacio Bosch), el colegio Niño Jesús (1957), las Agustinas misioneras (1958), el colegio de la Anunciata (1954), San Juan de Dios (1958) y la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, (barrio 4 de Marzo, 1955-63, con o Manuel López, también incluida en el catálogo DoCoMoMo). Son temas recurrentes en sus obras, independientemente de su programa, la funcionalidad, modulación, ritmo, proporciones, riqueza en escala y economía de medios, un gran aprovechamiento del espacio y un uso racional de los materiales. En las propiedades estructurales y constructivas de estos últimos apoya la expresión plástica. Y en los programas religiosos, en los que utiliza los mismos recursos, son las dimensiones y las


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proporciones los elementos que dotan de una específica dignidad a su cometido testimonial.

“Encarna el proceso evolutivo de la arquitectura española del momento, desde una retórica que pasaba de los símbolos tradicionales a una mucho más abierta a la modernidad, y podía por tanto colaborar con lo más apropiado de las diversas disciplinas artísticas del momento” La luz natural cobra una importancia muy significativa en este edificio. La iluminación de una iglesia, en los programas modernos, es habitualmente focal hacia el elemento religioso principal, pero en este caso se aplica también a requisitos funcionales: se crean patios laterales con lucernarios y grandes ventanales para dar luz al feligrés y facilitar la ventilación del espacio. La disipación de calor y la calidad del aire

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son factores habitualmente poco trabajados o incluso ignorados en las Iglesias, a pesar de ser de gran relevancia para el confort, pero nunca son postergados por Julio González. Tampoco los techos, habitualmente muy cuidados en su arquitectura. En este edificio tienen un tratamiento plástico y volumétrico con una geometría de poliedros que recuerdan a la papiroflexia y que produce ciertos efectos de luz. La década 50-60 fue un despertar de una nueva arquitectura y de las artes en general, muy bien reflejado en la

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arquitectura religiosa. Fisac y Fernández del Amo, experimentados arquitectos en la materia, debatían sobre si la tarea del creador de las artes aplicadas era supeditarse a la arquitectura o si su labor debería ser integradora5. Este debate indica la riqueza de planteamientos y la fortaleza de la relación arte-arquitectura del momento. Los propios Franciscanos estaban terminando en Guipúzcoa el Santuario de Aránzazu, proyecto de Sáenz de Oiza y Laorga, aún de planta basilical y de gran monumentalidad, pero con un repertorio artístico extraordinario que marcaría una fuerte impronta en


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el arte sacro. Precisamente del taller de Oteiza en Aránzazu proceden los frailes franciscanos José Luis Iriondo (1931-2001) y Xavier Álvarez de Eulate, (1919-2012). El primero, autor de los mosaicos del pórtico de entrada de la iglesia de Valladolid, y el segundo probable autor del mural sobre la vida de San Francisco de la nave central, y algunas otras pinturas murales, sin que hasta el momento se haya podido confirmar exactamente la autoría. La Iglesia de los Franciscanos no es tanto la creación de un edificio de una determinada tipología (suponiendo que existiera la arquitectura religiosa como tal), sino más bien la creación de un edificio cuya función es una de las más completas y simbólicamente más exigentes, pero que se encuadra dentro de los criterios arquitectónicos que todo edificio demanda. Las mismas constantes que utiliza Ju-

lio González en sus todos sus edificios son empleadas en éste, pero particularmente aquí se percibe la perfecta armonía entre los promotores y actores, en todas las escalas de trabajo y en todos los oficios, en dirección hacia un objetivo espiritual común, en el que era evidente que el arquitecto se encontraba muy a gusto. La sociedad reclamaba una nueva relación de la arquitectura con el arte y el momento instó a una nueva religiosidad, y la conjunción de todos estos elementos dio lugar a una completa obra arquitectónica

*Imágenes del artículo. 00 Luz y techo en la nave. 01 Fachada y torre. 02 Nave principal 03 Secciones: proyecto original. Archivo de Julio González 04 Iluminación y altar. 05 Nave lateral y confesionarios 06 Pila de agua bendita y tipografía. 07 Virgen. Escultor: Antonio vaquero. *Créditos del artículo Fotografía del artículo: HUMO.

González Díaz, María Jesús Y González Díaz, Alicia. Iglesia de los Franciscanos de Valladolid: la arquitectura religiosa como obra total. Actas del IV Congreso Nacional Pioneros de la Arquitectura Moderna Española La arquitectura como obra integral Madrid, 19-20 de Mayo de 2017 Fundación Alejandro de la Sota. ISBN: 978-84-6972996-0 P. 265-275 2 Fernández Villalobos, Nieves. Iglesia de Santo Domingo de Guzmán: Ritmo, Luz, Límites y Escala. Doce edificios de arquitectura moderna en Valladolid. Departamento de Teoría de la Arquitectura y Proyectos Arquitectónicos / Porto: ESAP, 2006 P. 80 3 Burrieza, Javier. San Antonio, el del moderno Paseo Zorrilla. El Norte de Castilla. 14/06/2013 Fernández Villalobos, op. cit. 4 García Herrero, Jesús. Luis Cubillo y la iglesia de Canillas. Pioneros de la Arquitectura Moderna Española: vigencia de su pensamiento y obra. Madrid 2015. ISBN 97884-943-4752-8 1

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INTERVENCIONES URBANAS Sección permanente de nuestra revista que acoge vuestras ideas sobre intervenciones urbanas en Valladolid. ¿Qué queréis que Valladolid sea? ¿Qué cambiaríais en la ciudad? En esta sección os concedemos una varita mágica que posibilite cualquier propuesta. Vuestros objetivos pueden ser ecológicos, representativos, funcionales, constructivos o demoledores; realistas, utópicos o directamente imposibles. Sólo os pedimos que nos encantéis con vuestra idea y vuestra presentación. Es un concurso sin bases ni condicionantes económicos, y con el único premio de sacar a la luz una idea inspiradora que puede ser brutal o poética. ¡Animaos a participar!. Füller, Archigram, Tatlin, Boullée, Superestudio…, nosotros mismos. Valladolid es nuestro terreno y tenemos cosas que proponer o que imaginar. Coged el lápiz y dejadlo vagar un poco. Ahora zambullíos en esta nueva propuesta:

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JAVIER ENCINAS, DR. ARQUITECTO

Aprender (d)espacio

En la filosofía presocrática y según la teogonía de Hesíodo, la Utopía está estrechamente ligada al comienzo, a los inicios. Platón le asigna un lugar de importancia al inicio a través de la “belleza de los comienzos”: “el comienzo es la mitad de toda acción”. Si comenzar representa la mayor parte de cualquier acción, es justo asignarle un espacio extenso y específico. Inicio y Utopía son dos términos que han estado indisolublemente unidos a la evolución de la arquitectura. En las escuelas de arquitectura se recurre con cierta frecuencia a la metáfora del papel en blanco, y el desarrollo de la inventiva y la creatividad a nivel emergente se consideran

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valores indisolubles a la acción proyectual. Pero poco se ha reflexionado, hasta tiempos recientes, sobre los orígenes formativos de los alumnos que llegan a la carrera de arquitectura, primero; sobre la percepción social de la arquitectura como utopía, después; sobre las implicaciones que en educación tiene el hecho arquitectónico como espacio de utopías y sueños (Juan Antonio Ramírez dixit); sobre la manera de aprenderla. Para algunos de nosotros la auténtica Utopía trasciende la práctica arquitectónica o urbanística ortodoxa. No (sólo) entiende de técnicas ni títulos. La Utopía puede consistir en convertir el


entorno construido en un escenario de oportunidades desde el que descubrir, analizar, experimentar y, en definitiva, educar en arquitectura. Desde las iniciativas privadas hasta los programas de ámbito público, desde fuera de la educación reglada o trabajando con los currículos oficiales, tenemos en nuestras manos a los ciudadanos del futuro, que hoy más que nunca reclaman estrategias de acercamiento a un entorno construido que demanda miradas atentas y nuevas oportunidades. Llevamos años demandando “clientes educados y entusiastas que sepan de lo que estén hablando y qué es lo que pueden y deben demandar acer-

ca de los edificios que van a utilizar” (Meskanen); y ahí es donde la Utopía se funde con el Inicio: si cada uno de nosotros “va a tener que tomar una posición en algún minuto acerca de temas relacionados con el medio ambiente construido y, por ende, tener opinión sobre la calidad de nuestras propias vidas y la de los demás” (Linden), lo primero es educarse en ello. (D)espacio. Dejando que cale como lluvia fina. Desde el principio. Porque, como enunciaba Platón: “es el comienzo una dimensión fundamental en el hacer y el crear posteriores”. Vayamos o no a acabar estudiando arquitectura

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ARQUITECTOS DE LA MODERNIDAD EN VALLADOLID En esta sección de entrevistas; gracias al magnífico trabajo del grupo ArquitecturaVA.es formado por los arquitectos Rubén Hernández, Pablo Guillén, Pedro Iván Ramos, José Santos y Kike García; conocemos en cada nuevo número quién está detrás de la destacada arquitectura moderna de Valladolid. ¿Cómo trabajan? ¿Qué piensan de la situación actual? ¿Qué opinan de Valladolid?, etc. Esperamos que la disfrutéis tanto como a nosotros.

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FERNANDO

ZAPARAÍN

CUANDO PLANTEAMOS A FERNANDO ZAPARAÍN ESTA ENTREVISTA SU PRIMERA RESPUESTA FUE: “¿TAN VIEJO SOY?”. Y ES QUE, AUNQUE LA JUVENTUD SEA UNA CUESTIÓN DE ESPÍRITU, EL TIEMPO PASA PARA TODOS. FERNANDO ZAPARAÍN LO HA APROVECHADO BIEN PARA CONSTRUIR UNA SÓLIDA CARRERA DE ARQUITECTO.

Sin prisas ni estridencias, siempre guiado por la calma, la reflexión y la compañía de sus colegas de Amas4arquitectura, su obra construida es tan reconocible como reconocida por colegas y apreciada por los usuarios. En paralelo, su carrera docente supera las dos décadas de dedicación y aun encuentra tiempo para pintar, salir en bicicleta, ejercer como académico de Bellas Artes y leer a Tintín. Que no les confunda la calma y el tono amable de Fernando, conocerle te muestra una personalidad firme, ideas claras y ninguna complacencia. Un arquitecto reflexivo y sin pelos en la lengua. Lean, lean… ENTREVISTA REALIZADA POR ARQUITECTURAVA.ES ARQUITECTURAVA.ES ESTÁ FORMADA POR LOS ARQUITECTOS RUBÉN HERNÁNDEZ, PABLO GUILLÉN, PEDRO IVÁN RAMOS, JOSÉ SANTOS Y KIKE GARCÍA

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ACERCA DE FERNANDO

ZAPARAÍN

“Me atraen esos espacios urbanos que solo con una pequeña aportación nos han dado tanto, como las acequias de nuestro entorno, las ruinas industriales o los bordes del Pisuerga” ¿Qué estilo tiene Fernando Zaparaín? ¿Quizás algo por lo que se te reconozca? La palabra estilo me parece demasiado específica. Yo hablaría más bien de qué referencias me atraen o con cuáles me identifico. En ese caso, diría que hay una inclinación hacia la masividad y las relaciones que generan los vacíos. También está la preferencia por el “total look” de un solo material, en general texturado, como madera, ladrillo y especialmente hormigón. ¿Qué te inspira a la hora de proyectar? ¿algún nombre? ¿algo fuera de la arquitectura? Si tuviera que seleccionar una línea expresiva entre todas, podría ser la abstracción poética de Chillida en referencia a la masa, y de Oteiza respecto al vacío.

¿Cómo fueron tus inicios en el mundo profesional? En mi época todavía era mayoritaria la opción de trabajar por cuenta propia como arquitecto, aunque ya no estaba vigente el modelo de unos pocos profesionales que se repartían toda la clientela de una ciudad. Ahora veo, por mis alumnos, que el trabajo es sobre todo por cuenta ajena. ¿Podríamos decir que Javier López de Uribe fue tu padrino y tú el de Eduardo García? ¿tener un estudio intergeneracional es premeditado? Empecé a trabajar antes de acabar la carrera porque Javier López de Uribe, como otros pocos arquitectos, había comprado un ordenador con un programa de CAD y quería alguien que se encargara de “eso”. Había ya una idea de incorporar a otras generacio-

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nes que hemos continuado bajo la etiqueta de amas4arquitectura, primero se unió Fermín Antuña, como urbanista, después Eduardo García, al que había conocido siendo alumno. Después ha colaborado mucho con nosotros Pablo Guillén y seguimos teniendo siempre algún joven en prácticas, ahora Isma, de aquí, y Tania, de Oporto. Cada generación va incorporando sus conocimientos, sobre todo en las nuevas tecnologías que corresponden a su época. ¿Cuál es tu herramienta principal para proyectar? No veo una manera fija de empezar los proyectos. Cada vez pasa algo concreto, que va desde una imagen que te persigue y quieres aprovechar, hasta una idea que puede contentar al cliente. Seguramente es más importante la fase siguiente, en la que se opta por


Actualmente, en esta época, ¿qué tipo de trabajo estás desarrollando? Cada vez nos hemos centrado más en edificios institucionales, como diversos centros socio-sanitarios para personas con discapacidad, dos bodegas, un centro deportivo y cultural, etc. Son programas y promotores comunitarios, que permiten superar el personalismo de los particulares y hacer una arquitectura más comprometida. Para ganar en intensidad, estamos adaptando el volumen de trabajo a lo que podemos abarcar sin precipitación.

un esquema concreto y se ajusta desde opciones materiales y formales, intentando llegar al máximo de coherencia interna. ¿Qué te parece cómo han cambiado en este tiempo las herramientas de trabajo? Sería nostalgia barata quejarse de las novedades tecnológicas, que por definición añaden posibilidades y, con un mínimo de sensatez, no impiden que se sigan usando los medios tradicionales. No olvidemos que la arquitectura es una de esas disciplinas, como el cine o la moda, en las que el creador no puede realizar directamente su idea y necesita transmitirla a un sistema de producción muy complejo para que la construya. Por tanto, si se adquieren herramientas de expresión más potentes, puede disminuir la dependencia de otros. El dibujo en CAD, sobre todo el 2D, me parece especialmente útil. No ha sido un mero medio de dibujar más rápido, como se decía, sino que ha permitido al autor mismo de la idea, controlar el proceso de encaje y ajuste todo lo que quiera. Antes, el arquitecto debía esperar a que otros

pasaran a limpio sus ideas y solo después podía volver a corregirlas. Si era una figura con muchos colaboradores, ese proceso era más intenso, pero quien disponía de pocos medios estaba muy limitado. Algo similar están aportando los programas de 3D sencillos y manejables. ¿Cómo conviven en el estudio distintas formas de pensar, de distintas generaciones, impulsos, etc.? amas4arquitectura se ha mantenido como equipo precisamente porque hemos encontrado una manera de complementarnos. Ya hemos recordado que la arquitectura es un acto colectivo porque nadie puede hacer un edificio por sí mismo. Así que normalmente, también la fase de proyecto requiere colaboración. En nuestro caso ha sido especialmente importante la connivencia con BP Ingeniería (Emilio Báscones y Miguel Pérez), dos jóvenes ingenieros de caminos que han creído en lo que hacíamos y lo han hecho posible con sus estructuras. En cambio, no acabamos de encontrar esa misma complicidad en el campo de las instalaciones.

Más allá de lo comúnmente entendido por arquitectura (edificios)… ¿Por qué campos te mueves? Para reflexionar sobre categorías espaciales, siempre me han atraído otros medios audiovisuales como el cine, el cómic o las instalaciones, pero solo han sido objeto de estudio, porque no se puede estar en demasiadas cosas. ¿A qué proyecto le tienes más cariño? De momento, intento que ese proyecto sea el que en cada momento tengo entre manos. ¿Alguna anécdota curiosa que te haya pasado en alguno de tus proyectos/obras? Ya voy teniendo unas cuantas, pero destacaría las aportaciones inesperadas de los usuarios. Hace poco, en el centro de INTRAS en Parquesol, para personas con discapacidad mental, ha sido una sorpresa cómo ellos han dibujado con tiza sobre los empanelados y puertas gris grafito, de manera que una obra planteada en blanco y negro se ha llenado de color. También me sorprendió, que después de hacer un polideportivo del que estábamos tan satisfechos, en la Escuela deportiva Niara, el sitio preferido por los chicos para jugar al fútbol en verano acabara siendo ¡el

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PROFESIÓN Y ENSEÑANZA DE LA ARQUITECTURA

garaje!, porque estaba más fresco y había muchas columnas para rebotar… Pero donde más anécdotas surgen es cuando te pones a pintar en algún lugar público. Recuerdo especialmente una tarde en Kenwood House, al norte de Londres, donde una familia hindú al completo me preguntó si podían mirarme mientras pintaba y acabamos compartiendo su merienda… que nunca supe lo que era. Háblanos de Tintín. Si te apetece… Como sería largo, podemos resumir diciendo que, no solo se caracteriza por la “línea clara” sino por las “sombras negras”: las pocas que tiene y las que usa en las escenas nocturnas, son únicas. La pintura, ¿es una forma de desconexión, de reflexión, afición o piensas en ello profesionalmente? Es una afición que comparto con mi hermano Rodrigo. Aunque suene demasiado evocador, al pintar, entro en otra dimensión. A la vez, intento que lo poco que puedo producir tenga carácter profesional: Atelier Zaparaín. Háblanos un poco de tu labor en la Real Academia de Bellas Artes, los cursos Conocer Valladolid, las jornadas de jóvenes arquitectos, ... En la Academia no había pensado, y me vi en ella por la insistencia de Javier y Luis Alberto Mingo. Una vez ahí, he intentado que llegue a los jóvenes arquitectos, que han podido intervenir en las jornadas de investigación, publicaciones y otros eventos. ArquitecturaVa, por ejemplo, se ha beneficiado de esa oportunidad de darse a conocer en un foro que tiene tanta solera.

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“Si tuviera que seleccionar una línea de inspiración, podría ser la abstracción poética de Chillida en referencia a la masa, y de Oteiza respecto al vacío” ¿Cómo ves la relación actual entre el arquitecto y la sociedad? Siempre ha habido varios niveles de relación entre sociedad y arquitectura. Debemos admitir que la mayor parte de las construcciones han sido, y son, anónimas. El problema es que antes había una tradición ampliamente compartida y ahora reina el caos banal. Aunque algunos han intentado rescatar las formas de la sociedad de consumo, como Venturi o Koolhaas, en general, la arquitectura comprometida no llega a esos terrenos, como tampoco a las naves industriales o las grandes superficies. Además, poco tiene que ver la gestión de licencias, certificados, inspecciones o peritajes, con otras tareas más creativas. Por tanto, solo una pequeña parte de la profesión se dedica propiamente a producir arquitectura de “autor”, y quizás para las otras ocupaciones no haría falta una misma titulación o denominación. ¿Qué le dirías a alguien que se pregunta para qué sirve un arquitecto? Una característica importante del arquitecto es su destreza para “encajar” espacios, usos y experiencias, hasta constituir un edificio. Suelo decir que, como todo artista,


igual no somos demasiado “ordenados”, pero sí muy “organizados”. Eso nos hace exitosos en otros campos que también requieren una gran capacidad de coordinación. ¿Qué opinas de la enseñanza de la Arquitectura? ¿Qué cambiarías? Para ver qué hay que cambiar, basta observar la práctica real de la profesión que, como hemos dicho antes, cada vez es más dispar. ¿Qué están haciendo los antiguos alumnos que conozco? Una gran mayoría se dedican a otras cosas, en general, con bastante éxito. Quizás eso significa que desde las escuelas deberíamos ofrecer diversas titulaciones, con la misma base arquitectónica que ahora, pero con especializaciones en otros campos. El arquitecto generalista era muy bonito, pero solo es posible para unos pocos. ¿Cómo ves a los estudiantes de ahora? Quizás son más responsables y con mejores recursos digitales, pero menos expresivos. De todas formas, es indudable que el nivel de posibilidades y medios aumenta cada día, y los buenos son mejores gracias a él. Ha cambiado algo con la nota de corte, ¿menos exigencia? ¿se nota en los últimos cursos donde tú impartes? La menor exigencia para entrar permite el acceso de gente que no se ha

preparado para esto, porque no pensaba en ello, así que lleva más tiempo transmitirles nuestros recursos propios. En los últimos cursos se nota menos esa carencia porque han tenido más tiempo y más cribas para solucionarla. ¿Y tú?, ¿has cambiado en estos años?, ¿se adquieren con los años los viejos modos que existían en la escuela? Espero haber cambiado algo a mejor, como creo que lo ha hecho toda la escuela, porque se ha ido consolidando el profesorado y el nivel de investigación. El otro día veía que hay un profesor por cada 7,5 alumnos y la cantidad de sexenios que sumamos entre todos los funcionarios, sería impensable en mis comienzos. El único peligro es que con los criterios de calidad importados forzadamente de la investigación científica, nos están empujando al abandono de la práctica arquitectónica que, en la asignatura de proyectos, es el campo de investigación imprescindible. Qué le aconsejas a un estudiante de primer año de Arquitectura o a un recién titulado que se pregunta ¿y ahora qué hago? Al que empieza, le recomiendo que dibuje para comprender, se haga preguntas y disfrute. El otro día me sorprendió, por lo infrecuente, un alumno que reconocía haberlo pasado bien al desarrollar un proyecto.

Al que acaba, le aconsejo que se especialice y que aguante, porque se tarda años en consolidar una obra. ¿Cómo ves a las nuevas generaciones de arquitectos? ¿que pueden aportar a la sociedad y a los arquitectos veteranos? Tienen una agilidad mucho mayor con las imágenes, que aporta posibilidades nuevas a la creatividad, siempre que no sea superficial. ¿Cómo llevas la tarea de tutor de Fin de Carrera?, ¿cuesta compaginarlo con la labor docente?, ¿qué te aportan a ti los alumnos? Cualquier docencia tiene la ventaja de que te obliga a estar al día y no acostumbrarte, porque te pone delante de un espejo que está cambiando continuamente. Nuestro método docente de taller, tipo “uno con uno”, es algo único, entre otras cosas, porque permite un intercambio mutuo, que en las clases magistrales se plantea poco. En ese sentido, el sistema de Bolonia no ha sido tan nuevo para nosotros. ¿Qué opinas de la cada vez mayor irrupción de los medios informáticos en la arquitectura?, la exigencia de más documentación, más control, más información… en unos plazos más cortos y unos presupuestos muy ajustados, el BIM, la infografía… ¿es proporcionado? Ya hemos comentado que la tecnología en general ha permitido al au-

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tor individual hacer mucho más por sí mismo, sin depender tanto como antes de unos ayudantes. Otra cosa distinta es la “hipernormatividad”, a menudo contradictoria e innecesaria. A medio plazo va a ser necesario un pacto social para racionalizar los documentos requeridos, porque se ha llegado casi a la inoperancia, con una tramitación media, según nuestra experiencia, de unos siete años, que en muchas ocasiones desemboca en el abandono del proyecto. Si algo está tan reglamentado que no se puede sacar adelante, es que falla. ¿Notas que como consecuencia se está generalizando la subcontratación de partes del PFC?, ¿qué opinas? Los profesores, como cualquiera, vemos los anuncios de este tipo de prácticas, que no se deben a que la arquitectura sea cada día más compleja, sino a la picaresca. Como no somos policías, poco podemos hacer… Confiamos en que la necesidad de tutorías presenciales, obligue al menos al alumno a asimilar lo que otros le han preparado, para defenderlo en una corrección pública y continuada. Otra cosa son las ayudas auxiliares, que forman parte del proceso mismo arquitectónico y se dan en el aprendizaje y a nivel profesional.

“Desde las escuelas deberíamos ofrecer diversas titulaciones, con la misma base arquitectónica que ahora, pero con especializaciones en otros campos”

ARQUITECTURA DE VALLADOLID Y ARQUITECTURAVA

¿Qué opinas, en general, del repertorio de arquitectura en Valladolid? Como se puede comprobar en las propuestas de ArquitecturaVa, no está tan mal como parece. Además, la calidad tiene más mérito en esta zona, que es bastante periférica, estática y despoblada. ¿Qué le falta a Valladolid para que, en general, diste tanto del reconocimiento y calidad de otras ciudades y/o comunidades de nivel similar como Navarra o País Vasco? Desde luego no falta calidad ni ganas en los arquitectos, así que la diferencia puede estar en que tenemos un imaginario colectivo más simplista y unos comitentes (incluso públicos) de menos nivel, que ven todo en términos de canecillos, balaustrada de barco pirata o enanito en la entrada. ¿Hacia donde debería enfocarse la arquitectura en Valladolid los próximos años...? Por esa ausencia de sofisticación que mencionábamos, quizás una salida es insistir en estrategias posibles, que se sirvan de recursos sencillos y cercanos, algo así como un “tosco tech” o “low tech”. Esto

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además tiene una componente de responsabilidad y mantenimiento, una vez pasada la época del lujo innecesario y el exceso de autoría. ¿Algún edificio que recomiendes de Valladolid? (Que no sea tuyo) ¿O algún autor? En la línea de ArquitecturaVa para recuperar valores escondidos, solo por mencionar un ejemplo, os recomiendo el nº 15 de la calle Francisco Suárez, un entramado estructural con paños casi neoplásticos de ladrillo ocre y vidrio verdoso. Como a todo edificio de los años sesenta, le sobra alguna planta, pero sorprende la claridad de su trazado. De todas formas, más que los edificios, me atraen esos espacios urbanos que solo con una pequeña aportación nos han dado tanto, como las acequias de nuestro entorno, las ruinas industriales o los bordes del Pisuerga. ¿Te atreverías a calificar otro como “desafortunado” o una oportunidad perdida? No es demasiado animante lo que ha pasado con el ferrocarril. En el fondo, hemos vuelto a la idea de permeabilización, que era bastante sensata. Lo malo es que para ello hayamos perdido 25 años. ¿Crees que Valladolid cuida y difunde bien su arquitectura?


CONCLUSIÓN

(desde la época de patrimonio industrial a la actualidad; entidades públicas, colegios y colectivo arquitectos, los propios ciudadanos). Al menos hay unas cuantas iniciativas en esta línea, desde el éxito espontáneo de muchos bienes históricos, hasta los congresos AR&PA, pasando por vuestra web o las jornadas de la Academia. ¿Qué opinión te merece ArquitecturaVA? Sin tapujos Creo que las veces que os he mencionado en esta entrevista dan una idea del partido que se puede sacar a lo que hacéis. De todas formas, lo más elogiable es que sea una iniciativa particular y desinteresada. ¿Alguna sugerencia? ¿Cómo podríamos acercar la arquitectura al público general? Ya habéis proporcionado visibilidad a la arquitectura comprometida y superado las obsoletas guías de papel, cosa que otras instituciones responsables de ese tema y con más medios, no han hecho con tanto empeño. No sé si técnicamente se pueden trasladar vuestras localizaciones a sistemas de información más generales, como Google Maps.

“Sería nostalgia barata quejarse de las novedades tecnológicas, que por definición añaden posibilidades y, con un mínimo de sensatez, no impiden que se sigan usando los medios tradicionales” Un libro, película, obra... apto para cualquiera Vamos a dejarlo en “Porco Rosso”, por eso de apto para todos los públicos. Una cita que te inspire... Me inspiran más las personas que las palabras, pero no voy a concretar. ¿A qué arquitecto nos recomendarías para continuar la sección de entrevistas? ¿Quién no debería faltar? Sería muy interesante conocer la experiencia de alguna arquitecta. Se me ocurre, entre otras, Cristina Tremiño, o si queréis buscar más lejos, Laura Álvarez, que procede de aquí pero está instalada en Holanda

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Revista del Colegio de Arquitectos de Valladolid Nº 12 | Edición semestral gratuita

¡Participa en el próximo número! La restauración de edificios históricos o centenarios abre vías de gran creatividad para la arquitectura. Nos brinda la oportunidad de dar nuevos usos a espacios que habían quedado obsoletos o habilitar los ya existentes, permite comprender y disfrutar épocas artísticas pasadas o sociedades diferentes y alejadas en el tiempo además de conciliar mundos que deberían estar más conectados: pasado, presente y futuro. En nuestro entorno algunos compañeros arquitectos se han especializado en este ámbito realizando proyectos que merecen la pena ser contados. Por ello, en el próximo número de esta revista, bajo el título “Restauración”, hablaremos de ellos. Si eres arquitecto y has realizado algún proyecto de este tipo, has colaborado en alguna intervención, o conoces alguna obra cercana, te animamos a contactar con nosotros para colaborar en la revista Aª Arquitectura aportando un artículo sobre el tema. Envía un e-mail al Colegio de Arquitectos de Valladolid (COAVA) a la dirección vocalcomunicacion@coavalladolid.com. También puedes contactar con nosotros para proponer temas de números sucesivos o cualquier sugerencia que nos ayude a mejorar. Contamos contigo.

Restauración de Arquitectura

PRÓXIMO NÚMERO | JULIO 2018 69


SECCIÓN | JULIO 2018 71


72 REVISTA DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS DE VALLADOLID | JULIO 2018

ARQUITECTOS Valladolid Nº 11 2018  

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