Issuu on Google+

BenjamĂ­n Serdio

1

Feria de Almonte 2010


Presentaci— n Matalascañas también tiene su “historia anónima”, que transcurre paralela a la “historia oficial”. Todos hemos oído hablar, aunque sea de manera incompleta, de las grandes inversiones, del primer hotel que se construyó, de la llegada del turismo alemán, en definitiva, por utilizar una metáfora periodística, de los grandes titulares. Sin embargo, el surgimiento de un núcleo como Matalascañas también tiene, por seguir con la metáfora, su “letra pequeña” y ésta son las personas con nombre y apellidos que, en los inicios de este gran proyecto, ligaron sus vidas a nuestra playa. Ellos son los forjadores cotidianos de la Matalascañas que hoy conocemos, la que ha obtenido, pasado el tiempo, el reconocimiento de 17 Banderas Azules consecutivas por su calidad ambiental y la que ha contribuido recientemente a la declaración de Almonte como Municipio Turístico por la Junta de Andalucía. Esta dedicatoria de nuestra Feria a aquellos almonteños de nacimiento y de adopción cuyas experiencias se imbrican con el origen de Matalascañas era, por tanto, obligada. A través de los recuerdos, de la memoria de nuestros entrevistados y articulistas, que se remontan a la infancia de los ranchos, hemos intentado esbozar el retrato de una época que modificó sustancialmente la vida de nuestro municipio. Si algo caracteriza a nuestras Fiestas Patronales es, precisamente, su carácter popular y entrañable. Nuestra Feria es, por un lado, la culminación de nuestro período de fiestas mayores y, por otro lado, el pórtico de nuestro verano, en el que una gran parte de nuestra población se traslada a El Rocío y Matalascañas. Matalascañas es, por tanto, sinónimo de período vacacional, pero también para muchos de nuestros conciudadanos es sinónimo de

3

trabajo, de esfuerzo para ganarse el sustento diario desde hace muchos años. En esta dedicatoria a Matalascañas va implícito también un recordatorio de lo que ha significado histórica y socialmente la playa para el conjunto del municipio. En otras palabras, es evidente que el Almonte de hoy hubiera sido impensable sin la aportación de Matalascañas. Las personas que aparecen en estas páginas son representativas, entre otras muchas que no están aquí, de una realidad a la que le ponen rostro. Unos rostros que han madurado con Matalascañas y que son, hoy por hoy, los testigos del nacimiento de una ilusión. Nuestro agradecimiento a los colaboradores de esta publicación y Feliz Feria 2010 para todos. Francisco Bella Galán Alcalde de Almonte

Feria de Almonte 2010


Sumario

Feria de Almonte 2010

Saluda del Alcalde . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3 Matalasca– as, en la memoria, Pepe de la Cueva . . . . . . . . . . . . . . . . 5 Cartel Taurino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7 Veraneo . La col‡ de la Higuera, Alfonsa Acosta . . . . . . . . . . . . . . . . 8 Juan Trujillo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10 Karina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 Programa de Feria 2010 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12 Plano de la Feria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14 El Pato . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 Juan Bermœ dez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16 Pepe Villa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18 Sab’ as queÉ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19 Los Pepes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20 Saca de las Yeguas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21 Melanie Romero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23 Alfonso B‡ – ez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24 Alfonso Mart’ n . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25 CRÉDITOS: Redacción de las semblanzas: Pepe de la Cueva. Entrevistas y fotos de los entrevistados: Almudena Pérez y Pepe de la Cueva.

D.L.: CA-385-2009


Matalasca– as, en la memoria Desde que era pequeño, leía un cartel en la proximidad de la Venta La Piedra que decía “Está usted en el paraíso turístico soñado. Romería del Rocío, Playa de Matalascañas, Parque Nacional de Doñana”. Todos los que vivimos aquí estamos de acuerdo con este lema. Entonces, ¿qué nos han impedido recibir a un número mayor de turistas? Tengo mi opinión sobre este aspecto. Si yo fuera un potencial visitante de esta zona y mi residencia se encontrara a más de mil kilómetros, ¿Qué sabría acerca de este rincón del mundo? Probablemente, pensase que Doñana es una reserva de animales, a la que tengo mi acceso restringido. Después, de manera distanciada e inconexa, que hay una playa y una celebración que coexiste de forma no siempre positiva con el espacio natural. Por desgracia, esta es la impresión que comunican los periodistas hacia el exterior, en la mayor parte de las ocasiones.

dejando invadir por la belleza de la combinación entre la naturaleza y la aportación del hombre al paisaje.

Y bien, ¿cabe revertir esta situación? ¿Dónde está la clave que reoriente a ciudadanos de los cinco continentes hacia este enclave inigualable? Creo que la piedra filosofal es Doñana. Es la gran lección ideológica que hemos recibido en los últimos tiempos. Más allá de su vallado, Doñana muestra tesoros para todo el que acuda a disfrutar entre nosotros.

Y Matalascañas. Los que aquí residimos, sabemos de las condiciones inigualables de nuestra costa. Para superar los mensajes similares con los que se promocionan otras playas, hay que buscar la diferencia una vez más en Doñana. Cualquier turista puede dar un paseo de cincuenta y cuatro kilómetros por su playa virgen, para llegar a esta misma conclusión.

He conocido promociones turísticas con cuatro marcas presentes: Almonte, El Rocío, Matalascañas, Doñana. Pienso que es demasiado pedir para quien visita en diez segundos un expositor. Hemos de asumir como mejor forma de promoción ajustada a la realidad, que todo forma parte de la riqueza de Doñana, de la Doñana humana.

En tiempos como los que vivimos, tenemos que marcar un compás común para salvar Doñana, incluyendo por supuesto a sus pobladores. Hay que promocionar Matalascañas y El Rocío como joyas que pertenecen al patrimonio de Doñana, y de paso abandonar conceptos anticuados que conviertan al espacio natural en una isla al margen de sus conocedores, sus cuidadores ancestrales, sus herederos.

Quien salga por carretera desde Almonte y transite por el camino de Los Llanos o Los Cabezudos, sabe que está en Doñana. Quien admira de vuelta de la playa el Santuario junto a la Madre de las Marismas, se está

5

Estoy seguro de que otras reservas del mundo han sabido combinar a la perfección la

Feria de Almonte 2010


Feria de Almonte 2010

protección con la explotación sostenible de los recursos. Copiemos, por el bien de todos, estos modelos.

6

Recurro a la promoción turística como una de las líneas argumentales que aparecen en las nueve semblanzas realizadas a vecinos del municipio que han contribuido en convertir a Matalascañas en lo que hoy es. Todos comparten, desde distintas procedencias, dejarse la piel en el intento y llevar nuestra playa tatuada en el corazón. Motivo más que suficiente para dedicarles este homenaje escrito a sus trayectorias profesionales y vitales. Por encargo del Ayuntamiento de Almonte y con el esfuerzo del equipo de Doñana Comunicación, hemos entresacado nueve biografías que lo son al tiempo de la urbanización costera, repletas de datos y detalles que evocarán la nostalgia de muchos de sus lectores. No quisiera resultar pretencioso en la labor de aportar conclusiones acerca de lo expuesto por nuestros invitados, aunque sus testimonios coinciden, en ocasiones, en criterios comunes. Sí, resaltar que los apartados que articulaban las entrevistas eran tres: ¿cómo era la Matalascañas que recuerda?, ¿cuál ha sido su contribución profesional? y ¿qué le parece la playa en el presente y futuro? Indudablemente, no están todos los que son, pero sí son todos los que están. Quiero expresar por ello mi agradecimiento a aquéllos que han colaborado en entresacar de su memoria páginas de playa de Matalascañas, y que ahora aparecen escritas gracias a su colaboración. El presente de la urbanización

es complejo, igual que el de cualquier persona o institución que ha sobrepasado los cuarenta años. Por eso, resulta de indudable interés echar la vista atrás y conocer adecuadamente el pasado, para comprender el actual estado de cosas. A nivel local, me permito una reflexión final, nacida de escuchar a estos veteranos playeros, y que me parece aplicable a estos momentos difíciles. No podemos acomodarnos en el “si a mí me va bien, todo va bien”. Debemos darle la vuelta a la frase y convencernos de que “si a todos nos va bien, a mí también me irá bien”. Tenemos que vivir de cara, sumar esfuerzos. Los barcos navegan o se hunden en función de todos sus tripulantes. Destacar, por último, dos informaciones. Una, de sobra conocida, el nombramiento de Almonte como municipio turístico por la Junta de Andalucía. Matalascañas recibirá las primeras inversiones por un montante cercano al millón de euros. Otra, más reciente y desconocida por los entrevistados en el momento en que se entablaron los diálogos. La concesión por decimoséptimo año consecutivo de la bandera azul para Matalascañas, y de otras dos para los centros Parque Dunar y Museo del Mundo Marino. Dos buenas noticias para mirar hacia el presente. Les dejo con los auténticos protagonistas de esta historia, que tiene lugar en un escenario paradisíaco. Les deseo una feliz estancia en el término municipal de Almonte y, especialmente, en playa de Matalascañas. Pepe de la Cueva Jefe de Informativos Doñana Comunicación


7

Feria de Almonte 2010


Feria de Almonte 2010

Veraneo . La col‡ de la Higuera .

es suyo”, y desde entonces miraba yo el bronceado de la gente como un disfraz que el sol les colocara. El del “moreno suyo” resultó que era un encargado que trabajaba en las obras de construcción de la nueva ermita del Rocío casi desde el principio, hacía ya un año, cuando se hizo el Rocío Chico en el pueblo, donde estaba la Virgen desde junio.

8

La inmensa planicie de playa arenosa se cortaba en la decena de ranchos de broza que alineados frente a la orilla habían sido construidos al rescoldo de los médanos ocres que se alzaban a la derecha de la peña; allí pasaban julio y agosto otras tantas familias, hasta que las tormentas de finales de agosto las devolvían al pueblo. Durante aquel tiempo libre y luminoso entrelazarían, con la misma habilidad con que hicieron los ranchos, motivos de relación y de amistad, momentos como sacayones de vitalidad de cuyo fondo nunca llegaría a faltar el primitivo frescor de la vida, esa provisión que salva /../ Aquel año se había instalado junto al grupo una familia forastera - un matrimonio con dos hijos mayores que nosotros que pronunciaban mucho todas las eses de cada palabra – en una caseta de madera que resultaba algo desafiante en el paisaje, porque contrastaba con la humildad del conjunto de chozos como brotados, a la manera de los juncos de las dunas, de arenales vecinos del mar. El marido tenía la piel muy oscura. Yo le había oído decir a Frasquita la de la tienda que “ese moreno no es del sol,

Algunos domingos nos visitaban familiares que llegaban temprano por las frescas arenas siempre con primos por delante, al igual que en los demás ranchos, por lo que durante unas horas se multiplicaba nuestra población. Cuando los domingueros se despojaban de la ropa lucían una piel lechosa que contrastaba mucho con el dorado oscuro de la nuestra. Traían por lo general alguna sandía debajo del brazo, un canasto con peras, grandes tomates colorados, pan bazo tierno en bolsa de tela y un tarro con huevos frescos. Las comidas después del baño en la fresca sombra de la enramá servían de intercambio de noticias; ellos siempre contaban cuánto les había costado llegar, que si ponerse de acuerdo con otras familias para alquilar la furgoneta, pasar por la novedad de la carretera del Rocío que llegaba poco más allá de la curva de san ramón; tirar después por la vereda hasta que se acababa el monte y aparecían los meanos de la colá de la Higuera… “Valiente cuesta de arena… lo malo será pa subirla…”, “aquí hay uno que da portes con el mulo, él los lleva a ustedes arriba” “hemos quedao a las 7 con el Kiko al pie de la colá”. Los titos volvían al pueblo con un par de kilos de hermosas coquinas cogidas horas antes durante la marea baja. Los pies de mi padre hacían de rastrillo abriendo dos carriles que el vaivén del terminal de la ola planchaba dejando al descubierto decenas y decenas de ovaladas coquinas brillantes de vetas verdosas, como piedras preciosas de ocultos tesoros de la tierra bajo el agua del mar. Caía la tarde y el pajizo sol bajo se multiplicaba en tortas de oro por la ya rubia arena de los meanos salpicados de matas de camarinas,


tan verdeoscuras como cuajadas de las bolitas blancas que recolectábamos y comíamos. “No acercarse mucho a las matas de camarina que en ellas se esconden víboras” nos decía Alfonso al salir. Arriba el mar era un lejano golpe de desplome que acababa y empezaba casi a la vez. Habíamos subido con Carmela a por el mulo que se escapó cuando de lejos vimos destellar algo en la arena ¿qué es eso? Dijo uno de los niños y todos fuimos a ver qué era eso. Había unas lositas azules junto a figuras geométricas color de hormigón incrustadas en la arena “Parecen cimientos de una casa” dijo Carmela… ¡síii… una casa aquí tan lejos… quién va a viví aquí en invierno…contestó Miguel. Qué rara resultaba aquella pétrea inmovilidad allí donde todo – el aire, la arena, el mar - era móvil y blando. Desde lo alto de una de las lomas de arena los carriles de hormigón parecían una marca sobre la nalga gigante de una yegua de arena salvaje. Pensé si le habría dolido a la arena que le hicieran aquello, si habría sentido el dolor por primera vez como los potriquitos de la marisma señalados con un hierro ardiente que había visto herrar en los corrales del pueblo antes de la víspera de la feria. De alguna forma intuía esa herida, ese robo de dignidad, ese desvalimiento de los seres y de las cosas sometidos a una voluntad con poder para reordenar a su antojo su realidad. Al entrar en otro orden, algo moría, algo se perdía, quizás lo más bello. Había un pozo cada tres o cuatro ranchos que abastecía de agua dulce al personal. Nosotros disfrutábamos de uno situado a escasos metros de la puerta del rancho, poco más allá de la enramá. No suponía peligro alguno para los niños porque apenas tenía fondo. El agua dulce que brotaba pura y cristalina al lado de la playa salada a poco que se ahondara era un sostén del buen ánimo importante. La teníamos a mano, como el resto de las cosas. Y ese diálogo directo, esa ausencia de intermediarios entre las cosas y nosotros nos mantenía dentro de una profunda sensación de bienestar y gratitud que se traducía en semblantes en los que fácilmente afloraba la sonrisa llana. Estábamos en la plenitud de la existencia. No podíamos saber que años después, ya en los ochenta, remesas de objetos y cosas – coches, chalets, teléfonos- y un inagotable deseo de consumo terminarían inundando nuestro tiempo con la avaricia de una marea alta, dejando como velado el rostro de lo necesario de verdad. Honda, como un tesoro oculto que aguarda ser hallado en el fondo de cada uno, quedaría aquella experiencia de paraíso. Tras los baños de media mañana en el mar nos enjuagábamos echándonos por la cabeza cubos de agua del pozo,

fría por la cabeza, fina en los párpados, dulce en los labios, resbalando brillante por todo el cuerpo. El agua dulce deshacía y se llevaba aquella fina costra de salitre resecado en los recovecos de las orejas, en las sienes y en las puntas de las pestañas que el agua del mar dejaba al secarse en nosotros tras los baños. La cabecera de mi cama daba a la pared de juncos entrelazados del lado de la tienda bar y, a pesar del metro y medio de cortafuegos que había entre uno y otro rancho, podía oír mezclado con el desplome lejano de las olas, hasta que me vencía el sueño, las conversaciones de los que se quedaba hasta las tantas charlando sobre anécdotas de lejanas milis, viejos relances o los precios de la carga de uva zalema de la última vendimia, mientras jugaban a las cartas o tomaban vino con pescaito frito recién cogido esa tarde con la red del pileño. Aportaba alguno un plato lleno de grandes rodajas de tomate espolvoreadas con orégano y ajo muy picado del que a veces quedaban pequeños restos en el fondo del recipiente entre lagunitas de vinagre y aceite donde la llama de mecha del quinqué brillaba. De pronto una voz de hombre subía hacia lo alto ¡Ino, mira quién va andando por la orilla… yoojaa!” y otra de mujer la frenaba “ chiquillo esas voces… que están las criaturas durmiendo…”Algunas noches me atraía un destello concreto en un punto de la techumbre donde el viento había abierto un pequeño espacio entre los manojos de broza; fijaba la vista allí y veía una estrella lejana brillando viva, casi con blandura, entonces me parecía que podía caerme en los ojos una gotera de estrella y los cerraba. Alfonsa Acosta. Textos revisados de “Doñana años sesenta”.

Feria de Almonte 2010

9


Feria de Almonte 2010

Juan Trujillo

10

Juan Trujillo y su esposa Juana representan al tipo de familia almonteña que se quedó a vivir en Matalascañas. De cuando llegaron a la costa hace cuarenta años con sus niñas pequeñas conservan la imagen de un desierto en el que no había nada. Con anterioridad a fijar aquí su residencia, ponían su choza en la playa y allí se llevaban toda la temporada de verano, unos tres o cuatro meses. Aún rememoran el frescor que se sentía en su interior.

por ser trabajador, así que la cogimos y hasta hoy”, refiere Juana.

“Por entonces, -cuenta Juana- el único negocio era el de Frasquita Cabrera. Abajo, junto a la playa tenía otra tiendecita, al lado de Juan Pipa que ponía un hotelito. Nosotros poníamos la choza en este sitio”. Después le llegó a Juan la oportunidad de trabajar en la urbanización, gracias a su profesión de electricista. “Hubo que montar todas las casetas de la luz y tirar la línea de alta subterránea, entre montañas y arena”.

En cuanto a la oferta de servicios para sus hijas, contaban con colegios que eran de pago, salvo para quien, como ellos, era personal laboral. De este modo, evitaban también la carretera. “Tan sólo existía un parquecito en el centro para que jugaran las niñas, que llegaron con uno y dos años”, trasladan los que fueron entonces padres abiertos a un nuevo porvenir.

Al principio, sorteaba la distancia entre Almonte y la playa por la pista de piedra entonces existente, hasta que le llegó la ocasión de adquirir una vivienda. “Los promotores le vendieron un piso a un precio inferior del que tenía

No se sintieron desamparados o solos, aunque al principio había razones para ello. La sensación de encontrarse en un páramo inhóspito se acrecienta cuando ambos recuerdan que los médicos “nos visitaban en un seiscientos. En la puerta del actual despacho de quinielas, nos recetaban y pasaban consulta”.

Entonces se estaba construyendo la urbanización y los primeros pozos. Tampoco había iglesia. Rememora Juana que sus niñas “hicieron la comunión donde tiene la tienda Concha Castillo”. Desde entonces, todo ha cambiado como de la noche al día. “Ahora se han construido dos buenas iglesias, tenemos supermercados y uno se siente muy feliz aquí. Si me voy a Almonte, estoy deseando volver a la playa, aunque tengo allí una casa”, sentencia Juana. Por su parte, Juan recuerda los tiempos en que vino Lola Flores. En sus palabras, la evolución ha sido muy grande y “nos gustaría que, para el futuro, se siguieran haciendo cosas. Sobre todo, para los jóvenes y los mayores. Por ejemplo, un lugar en el que pudieran estar los mayores, un centro o un casino como el que existe en Almonte”. Afirman que, poquito a poco, va habiendo de todo. “A los que no piensan así, les pregunto qué hubieran hecho si se vieran como cuando llegamos nosotros”, sentencia Juana. Ahora, a sus 72 años, Juan Trujillo condensa sus sensaciones afirmando que “aquí hemos hecho nuestra vida y criado a nuestros hijos”. Aquí siguen residiendo, después de cuarenta y tres años de casados, en compañía de sus hijas y nietas.


Karina

Karina es una mujer tan conocida en toda la urbanización, que forma parte de su paisaje humano. Traslada una anécdota hermosísima para captar sus sentimientos por Matalascañas. “Recién llegadas, nos dejaron a mí y a mi hermana solas, y fuimos a buscar la playa. Encontramos muchas calles vacías y ninguna persona a la que preguntar. Debido a la cadena de dunas, no podíamos divisarla y estábamos desorientadas. Por fin, alguien nos indicó la dirección”. “Como no había casas, -prosigue Karina- atravesábamos las calles saltando las parcelas. Así llegamos a las dunas. Ascendimos y, entonces sí, divisamos toda la fantástica playa. Ese descubrimiento sigue siendo un recuerdo muy vívido, el inmenso atlántico. No me acuerdo del primer baño, pero de sí de esa visión”. Empresaria desde 1989 a cargo de su cafetería, no todos conocen que nació en Venezuela, de padres emigrantes, él alemán y ella belga. “Allí se conocieron nacieron mis hermanos, mi hermana y yo”. Posteriormente, residieron nueve años en Tenerife, donde nació Roberto, su hermano pequeño. Desde allí se trasladaron a Matalascañas, cuando en sus palabras, “estaba surgiendo de las arenas”. La impulsora del cambio fue su madre, cansada de vivir en una isla tan diferente de su origen. “Escuchó que había un proyecto en Matalascañas, en la provincia de Huelva, en la península”. Mandó un currículum. Su padre llegó al poco tiempo como jefe técnico del Hotel Flamero, junto a toda la familia. Corría el año 1972. Karina recapitula la urbanización de entonces. “Sólo existían dos edificios, El Delfín y La Gaviota. Estaban construidas todas las calles de las dos primeras fases y había diez o quince chalés, calles, farolas y parcelas vacías”. Conserva otros recuerdos magníficos de su niñez, por ejemplo, sus estudios en Almonte. “Llegamos aquí en verano. Había un colegio en la playa que organizaba el padre Juan, así que empezamos en septiembre. Éramos cuarenta alumnos, desde párvulos a sexto de EGB.

11

Yo era la única del último nivel, junto a dos de quinto. Todos nos repartíamos en dos clases, una para los pequeños y otra para los mayorcitos. Tras un año, se decidió en casa que no podía ser y que me iría a estudiar a Almonte”. Como el autobús de Damas salía a las ocho y llegaba mucho antes de que empezaran las clases, la familia de su amiga Matilde la acogía muy cariñosamente en su casa. “Allí iban todas las mañanas a recogerme. Igual le pasaba a mi hermana”. La vuelta era otra odisea. Como el autocar para Matalascañas pasaba antes del fin de la jornada escolar, la mayor parte de las veces regresaban en autostop, ya que “no había muchas opciones. Otras veces nos paraban los autobuses que traían a las excursiones de alemanes. La gente sabía que estábamos allí. Sólo recuerdo tener que llamar a mis padres cuando llovía”. Pasaron los años. Según Karina, el transcurrir del tiempo deja huella en todo y en todos.

También en Matalascañas. Por eso, las infraestructuras deben renovarse. Por ejemplo, “los hoteles deben modernizar su interés para el turista y no perder plazas hoteleras”. La situación actual la califica como un bache, “del que podemos salir”. Describe este lugar del mundo como magnífico, único, rodeado de un Parque Nacional, y con una de las playas más extensas de Europa. “La esperanza en el futuro la seguimos manteniendo viva”, sostiene. Decir Matalascañas en su presencia es tocar algo muy cercano para toda la familia. “Los hermanos no hemos criado aquí y es donde tenemos nuestros negocios, la cafetería, el obrador de pastelería, que es muy afamado entre los turistas. La primera cafetería que montamos se llamaba Delfín por el edificio, pero como todos comenzaron a decir vamos a tomar una tartita en las alemanas, decidimos adoptar el nombre”. Karina, en nombre de sus padres y hermanos, afirma “somos parte de Matalascañas”.

Feria de Almonte 2010


Feria de Almonte 2010

Programa de Feria 2010

Vê SPERA DE FERIA .

PRIMER Dê A DE FERIA .

- 22 h. INAUGURACIÓN DEL RECINTO FERIAL a cargo del Sr. Alcalde, acompañado por el pregonero y por la Banda de la Academia Municipal de Música de Almonte.

- 14 h. FIESTA HOMENAJE A LA TERCERA EDAD. Caseta Municipal

MiŽ rcoles 30 de junio . Jueves 1 de julio . - Inauguración de la Caseta Municipal. - ACTO DE INAUGURACIÓN DE LA FERIA 2010 EN LA CASETA MUNICIPAL DEL RECINTO FERIAL:

12

- Actuación del grupo LOS MELLIS - PREGÓN de la Feria 2010 a cargo del cantaor ARCANGEL.

- 14 h. Actuación del cuarteto Azul Caché. - 15 h. Actuación de la cantante de copla Mila Balsera. - 22:30 h. Actuaciones de las Orquestas La Costa y Jade. Caseta Municipal - 24 h. Actuación del Taller Municipal de Cante. Caseta Municipal.

SEGUNDO Dê A DE FERIA .

Viernes 2 de julio .

- 14 h. Actuación del cuarteto Azul Caché. Caseta Municipal. - 15 h. Actuación del grupo local Los de Almonte. Caseta Municipal - 17 h. Carreras de Cintas a Caballo. Recinto Ferial. - 23 h. Actuaciones de las orquestas La Costa y Libertad. Caseta Municipal. - Gran Noche del Baile Latino. Amenizado por orquesta en directo. Participación libre. Caseta Municipal.


TERCER Dê A DE FERIA .

S‡ bado 3 de julio .

- 11 h. FÚTBOL. Trofeo de Feria 2010 Triangular: R.C. Recreativo de Huelva, Ayamonte C.F., C.D. Almonte. Polideportivo Municipal de Almonte. - 12 h. – 15 h. Gran Fiesta Infantil: pasacalles, talleres, juegos, espectáculo de humor y magia. - 14 h. Actuación del Cuarteto Caché. Caseta Municipal. - 17 h. CARRERAS DE CINTAS A CABALLO. Recinto Ferial. - 23 h. Actuaciones de las Orquestas La Costa y Libertad. Caseta Municipal. - 24 h. Actuación del grupo Alpresa. Caseta Municipal.

CUARTO Dê A DE FERIA .

13

QUINTO Dê A DE FERIA .

Lunes 5 de julio .

- 14 h. Cuarteto Azul Caché. Caseta Municipal. - 18:30 h. MONUMENTAL FESTIVAL TAURINO, a beneficio de las asociaciones AFIAMAR, Rocío para el Sahara, Asociación de Alzehimer. 6 extraordinarios novillos-toros, 6 de las ganadería de Luís Algarra Polera.

Domingo 4 de julio .

Rejoneador: Diego Ventura. Matadores: Jesulín de Ubrique, Manuel Díaz “El Cordobés”, Francisco Rivera Ordoñez, José Luís Moreno, Manuel Jesús “El Cid”. Novillero: Enrique Peña “El manriqueño”.

- 14 h. Actuación del cuarteto Azul Caché. Caseta Municipal.

Lugar: Plaza de Toros en el Recinto Ganadero Municipal. Organiza: Ayuntamiento de Almonte.

- 23 h. Actuaciones de las orquestas La Costa y Libertad. Caseta Municipal.

- 22:30: Actuaciones de las orquestas La Costa y Jade. Caseta Municipal.

- 24 h. Actuación estelar de artistas del programa de Canal Sur “Se llama copla”

- 24 h. Actuación estelar de María de la Colina. Caseta Municipal.

- 11:30 h. SUELTA DE VAQUILLAS. Plaza de Toros en el Recinto Ganadero.

Feria de Almonte 2010


Feria de Almonte 2010

Plano del Recinto Ferial 14


El Pato

Antonio López, el Pato, resume la Matalascañas de hace setenta años en tres palabras, “había Coto, playa y mar”. Nacido en Sanlúcar de Barrameda, llegó en la compañía de sus padres pescadores. “Eché aquí los dientes. Teníamos dos chozas, donde ahora está el hotel Tierra Mar. Una, la utilizábamos para vivir y otra para guardar los usos de la pesca”. Recuerda como, de vez en cuando, venía un guarda. “Primero, los carabineros y después la guardia civil”. En plena costa de Doñana, se ve en aquel tiempo entre matas de sabina y enebro, echándole un roción de grano a las treinta o cuarenta gallinas que tenían. “Venían a comer los conejos, poníamos seis u ocho cuerdas y cogíamos un par”, evoca. Después del servicio militar, se casó con la que sigue siendo su mujer, tras más de cincuenta años. “Celebré las bodas de oro en el restaurante, como si hubiese sido la primera vez, porque entonces no pudimos hacer nada. Mi hermano fue por una arroba de vino a la bodega y mi madre puso una olla de garbanzos con menudo y rabanitos”. Su suegro hacía carbón. Su esposa, por tanto, también era del Coto. “Una vez que la ví en el Paseo de Sanlúcar dije ésta es mía, y hasta hoy”. Ha tenido con ella once hijos, un niño que murió en el parto y tres abortos.

Sin embargo, el volumen de capturas hacía que este pescador tradicional de Doñana presagiase malos tiempos. “Hace ya mucho, dije que si mis nietos llegaran a ser pescadores, no cogerían ni para una tapa”. Los adelantos permiten que los radares detecten las “manchas” de pescado, que son capturadas rápidamente. “Antes -sigue Antonio-, se cogía la corvina con anzuelo y el cazón con redes “cazonás”. Mis hijos empiezan a pescar antes de las siete de la mañana y no cogen ni la quinta parte de lo que yo capturaba con cuatro paños de red”. De todos es conocida su amistad con el ex presidente del gobierno, Felipe González. “Me lo he llevado muchas veces a pescar. Le contaba lo dura que es la vida del mar, sobre todo cuando se pone encrespado. También ha compartido las famosas paellas del Pato. “Cuando entró de presidente, me dijo que las había probado en Valencia, pero que las mías le gustaban más”. Luego puso en marcha el restaurante, en el que vendía su pescado fresco de la costa. La idea nació con el fin de que la familia viviera mejor y para apoyar a sus hijos, que iban creciendo. “Fue en 1981. El entonces alcalde, Juan Antonio Castellanos, no me daba la licencia de apertura, porque me encontraba en una parcela destinada a vivienda. Le conté el caso a Felipe y me mandó un abogado con la secretaria. Me hicieron preguntas y se llevaron fotocopia de lo que cotizaba. Otro día, me dijo:

vaya al alcalde de Almonte y pídale que busque el boletín oficial 111 artículo tal. Una parcela que tenga más de mil metros, puede tener un establecimiento comercial. Desde entonces, me relajé, porque no vivía”. Para Antonio, fueron años muy difíciles. Había solicitado una casa en El Rocío que no terminó, y sólo pudo disfrutarla un año. “Me querían cerrar y había comprado sin dinero. En la cartilla sólo tenía dos millones de pesetas. Adquirí en el Atlántico tres locales comerciales, e hice allí el bar. Al final, tenía que pagar un montón, vino la pesca más floja y tuve que vender la casa de El Rocío”. Llegados al presente, el Pato habla de Matalascañas como la “costa mejor de Europa, así que tendría que haber más turismo”. El negocio familiar abre en junio y no cierra hasta septiembre. “Antes, había más vida, ahora está la cosa muy mala. Se ve mucha gente en el bar y luego, en el cajón, poca cosa. Piden una ración de pescado o un paella para tres y comen seis. Las gambas, los langostinos o los lenguados buenos a la plancha, no salen. Antes, traía mi gente una corvina, la descuartizaban delante de la gente y se despachaba. El otro día, no vendimos ni la mitad”. Antonio cuenta que su vida ha sido larga y penosa, “pero he criado a mis hijos y cada uno tiene su casa. Nosotros seguiremos aquí lo que nos quede de vida”.

Cuando el matrimonio llegó a la playa, se sentían como “Adán y Eva en el Paraíso. Hice otro rancho, más para Matalascañas, y me fui de mi padre. Cuando ya fue mayor, me vine otra vez al Tierra Mar. Pero entonces sólo había venaos y matas”. Y siguió trabajando en un oficio duro como pocos. Algunos días, sus primos -también pescadores-, decían “aquella barquita es la de mi primo, que tiene que mantener a mucha gente”. Toda una vida pescando. Primero, con cuatro redes. Para confeccionarlas, cogía los juncos marinos en Doñana, siempre en el mes de agosto que es cuando están buenos. Con ellos, hacía las “nazas” para coger el choco. Desde entonces, afirma Antonio que tenemos ”la mar apurada. Antes, era increíble. Con las redes, cogía corvinas, llenaba la barca y hasta un tractor con cazones”.

Feria de Almonte 2010

15


Feria de Almonte 2010

Juan Bermœ dez

Juan Bermúdez se detuvo ante la maqueta de la nueva urbanización que se iba a realizar en la antigua playa de Castilla. En su último viaje por Europa y debido a una huelga en Francia, había estado desaparecido de su familia un mes. Cuando regresó, le espetaron “tú no sales más”. Después de que su padre viera en la Feria de Muestras lo que se iba a construir, lo convencieron. “Yo conocía esto de antes”, afirma. “Vine con el primer coche que tuve, que tenía los radios de madera. Fue en 1949, después del servicio militar. Todavía no había nada”.

16

Había nacido en Blanes, Cataluña, donde comienza la Costa Brava. Allí vivió hasta los diez años y “aunque hablaba catalán, ya no me acuerdo”, bromea. De allí partió con su familia a Sevilla. Desde aquí, con cuarenta y dos, dio el salto a Matalascañas. “Esto me embrujó desde que lo vi. Después de recorrer toda Europa, pienso que no hay una playa igual a ésta, de cincuenta kilómetros, arena limpia y aguas cálidas que vienen del Golfo de México, algo que no hemos sabido explotar”. Recuerda Juan que “teníamos un taller en Ramón y Cajal. La idea inicial de la familia era comprar tres parcelas, hacernos aquí un chalé y quitarnos de en medio”. En su cabeza, se mezcló su condición de agente artístico con el proyecto inicial de ocho kilómetros y la previsión de construir doce hoteles. “Me dije: hago una sala de fiestas, lo mío y ya estoy yo ambientado”. La compra se hizo efectiva el 13 de febrero de 1970. Así comenzó la historia de El Faro Rojo, inaugurado el 23 de marzo de 1970 y regentado por Juan Bermúdez hasta 1982. “Ya había abierto la heladería El Trébol, donde están hoy Las Yucas. Después empezó El Quijote, un gran restaurante que tenía un laguito alrededor. Luego me tocó a mí. Fui el tercero, y detrás llegó un supermercado, Roldán. Estábamos cuatro gatos”. Sumando recuerdos, nombra La Gaviota, El Delfín, que eran de la propiedad de playa de

Matalascañas, y los ocho o diez chalés ya en pie. “El primero que se hizo fue de un tal Diego Padilla, de Rociana, que está frente al callejón donde se encuentra la policía”. En su local de inspiración continental, los chicos y chicas venían por la tarde sin que se despachara alcohol. Posteriormente, se marchaban y acudían los padres, en un ambiente siempre familiar. “Yo daba un cuadro flamenco gratuito a los alemanes que paraban en La Gaviota, para promocionar la zona”. Y todo lo presentaba el propio Juan. “Lo pasaba bomba. La sala estaba abierta de día, pero mi trabajo era de noche. Hacía un show con preguntas dirigidas a los clientes. El premio era un cuba libre”. Siempre dispuesto a participar, tenía el acicate del párroco Juan Vázquez que, como buen misionero, “apretaba al que podía hacer algo. Por su insistencia, fundé el Club Naútico de Pesca”. Esta institución consiguió unir a todas las embarcaciones que aparecían dispersas por la playa. Siendo presidente, nombraron socios de honor al alcalde de Almonte, al comandante de marina de Huelva y Cádiz y al marqués de Bonanza, que –rememora Juan- nos dio un dinerito”. Volviendo a El Faro Rojo, allí se forjó también gran parte del movimiento asociativo en la playa. “Como presidente del colectivo de propietarios, pedí al ayuntamiento que recepcionase esto. Habíamos firmado unos contratos que no se cumplieron y no se podían costear los gastos que había”. También se formalizó la asociación de vecinos, “con el empuje del cura”. En su sala de fiestas, se realizaron los primeros concursos de misses de la provincia de Huelva. “Las traje dentro de los trabajos de la Comisión de Turismo que organizaba el Ayuntamiento, a la que pertenecían los hoteleros y yo desde el Club Náutico”. Juan destaca la labor propiciada por estos encuentros. “En un año, hicimos más de veinte actividades. El Club daba una cena anual de


17

despedida de temporada en el Hotel Tierra Mar, a la que iban cuatrocientas personas. Llegamos a repartir más de cien trofeos, todos donados. Éramos pocos establecimientos, pero muy participativos, nadie se negaba a colaborar. Parecíamos una familia”. Cuando se le pregunta por la razón de que esta playa no haya aumentado exponencialmente su cifra de visitantes, Juan encuentra la respuesta en la falta de hoteles y en que no se hayan mantenido los que existían. “El que compra un apartamento viene a descansar. El que se va de vacaciones, se lo gasta todo. Aquí, los alemanes venían a divertirse. Cuando yo he ido al extranjero con los artistas, he parado donde había hoteles”. En cualquier caso, afirma también que “todos tenemos un poco la culpa”. Desea aclarar lo que, a su juicio, es una confusión. “Turista no es el que viene de Córdoba, sino el que pasa una frontera. Ése viene con dinerito. El que llega desde ciudades cercanas, lo hace con lo justo, para dos o

tres días. El que se queda una quincena, está repleto y es el futuro de Matalascañas”. En tiempos más recientes, Juan Bermúdez abrió su administración de lotería. A sus ochenta y cuatro años, sigue enamorado de la playa a la que ha dedicado media vida. Sólo se siente dolido por el engaño de la promotora. “No eran hoteles, sino apartahoteles, para venderlos si la cosa venía mal, y caímos todos. Este año hemos perdido el hotel Rocío, que traía promociones muy buenas en este tiempo. Si se siguen potenciando nuevas instalaciones, se crearán muchos puestos de trabajo, porque es un negocio que genera mucho dinero”. Mirando la botella medio llena, concluye en afirmar que Matalascañas es un verdadero milagro. “Lo que se ha formado en cuarenta años, es una bendición. Y súmale el sol y la naturaleza, que no la hay en ningún sitio. En la Comisión de Turismo, creamos un lema entre todos: Matalascañas, naturaleza y sol de España. Y ahí quedó”.

Feria de Almonte 2010


Feria de Almonte 2010 Pepe Villa, concejal en el Ayuntamiento y diputado en Huelva, encuentra el primer recuerdo de Matalascañas subido a un carro tirado por bestias. Cuando era niño, pasaba el Rocío Chico junto a su familia, en casa de su abuela. Alguno de esos días, partían muy temprano recorriendo los quince kilómetros de distancia y, en la tarde noche, regresaban a la aldea. Ahora, las comunicaciones permiten que se acuda a Matalascañas frecuentemente, pero en aquellos años de infancia, “íbamos uno, dos o tres días en todo el verano. Se disfrutaba de un modo familiar, entrañable. Era una aventura ir en aquel carro todo cargado con la gente. Cuando divisábamos la orilla, lo abandonábamos y salíamos corriendo hacia el mar” comenta mientras sonríe.

18

Con el paso del tiempo, llegó la carretera y la motorización. Entonces, acudía en el vehículo de algún familiar, pero siempre desde El Rocío, coincidiendo con el inicio de la urbanización de la playa. “Era una comunidad de propietarios privada. Tenías que poseer una tarjeta para poder acceder a las calles y aparcar, porque había barreras. Mi tío disponía de una autorización. Dejábamos el coche para estar en la playa todo el día. La orilla se podía visitar sin problemas”. Aunque no estuvo, conserva en su memoria los ranchos que se montaban en verano. “Algunos se alquilaban. Había cierta población estable en esos meses”, Con la nueva corporación democrática, se eliminaron y se reubicó a la gente en el camping. Más adulto, acudía con su novia y su padre en el coche. “En función de cómo ha evolucionado la sociedad, hemos ido disfrutando de la playa”. Después le ha correspondido, como concejal, asumir distintas responsabilidades relacionadas con la urbanización costera. Para Pepe Villa, el objetivo que no hay que abandonar nunca es el de “mejorar cualitativamente la planta hotelera y la oferta comercial. Mejorar la competitividad es el secreto del éxito para romper la estacionalidad. Por ejemplo, los negocios han ido evolucionando con el tiempo de manera favorable”. Requisito indispensable es también la mejora de las infraestructuras públicas, desde la red viaria, los aparcamientos o el alumbrado. “Como titular de Turismo, coordiné la puesta en marcha de los módulos de servicio y

Pepe Villa aseos en toda la playa. Otro asunto que me llevó mucho tiempo fue regularizar las concesiones de los chiringuitos y los servicios de temporada. Un trabajo de años en el que ha participado mucha gente y del que estamos recogiendo los frutos ahora”. Como titular de Urbanismo, aspecto clave en Matalascañas, recuerda haber participado activamente en una gran reconversión llevada a cabo a finales de los noventa, en la que se crearon nuevas zonas verdes. También se compraron parcelas para cambiarles el uso y destinarlas a hoteles, para crear puestos de trabajo y generar riqueza. “Desde el Ayuntamiento, sabemos que resulta clave disponer de una buena oferta hotelera, pues el verdadero turismo es el que se aloja y, a partir de ahí, disfruta del entorno, la gastronomía, la oferta lúdica y la orilla”. El equipo de gobierno de entonces apostó por la transformación urbanística de la urbanización, con actuaciones como la Vía Paisajística. Llegados al pasado más reciente, la playa padeció el azote del temporal este pasado invierno, aunque la respuesta rápida del Ministerio ha reparado los daños. Al margen de circunstancias coyunturales, Pepe Villa sostiene que uno de los objetivos de la

corporación es seguir mejorando las infraestructuras. Aspecto clave es, sin embargo romper la estacionalidad. “Podemos completar la oferta de sol y playa con el disfrute de la naturaleza que rodea a Matalascañas, el Parque Nacional de Doñana. Hay que sumarle además la Romería y la devoción a la Virgen del Rocío. La aldea aporta el turismo religioso y ecuestre, y hay que añadir el último esfuerzo del Ayuntamiento por mantener el campo de golf, como complementos necesarios para nuestra oferta. Pero para que todo este funcione, se precisan plazas hoteleras. De ahí que hayamos reconvertido el uso de determinadas parcelas”. Pepe Villa nació en 1961. Como quiera que Matalascañas comenzara a construirse en esos años, tienen la misma edad. Para el político almonteño, “aquellos inicios no tienen nada que ver con el presente. Las viviendas particulares, por ejemplo, han pasado de ser ranchos de cartón, madera o chapa, hasta el nivel de viviendas que existe actualmente. Del mismo modo, todo se ha embellecido y adecuado a los tiempos. El reto y la obsesión se resumen en la palabra mejorar”.


Sab’ as que . . . … Matalascañas tiene la misma superficie que el Central Park de Nueva York. … en Matalascañas hay registrados más de 300 negocios. … aproximadamente un tercio de Matalascañas es zona verde. … existen casi 150 locales destinados a restauración. … es la playa onubense con más chiringuitos. … Matalascañas ostenta desde 1994 ininterrumpidamente el galardón de Bandera Azul. … en realidad la famosa Peña es Torre la Higuera, una de las 11 torres almenaras que pueblan la costa de Huelva, fue construida como torre vigía para vigilar y proteger el litoral de los ataques de los corsarios y de los piratas berberiscos allá por el siglo XVI. … La Torre de la Higuera es uno de los hitos de la playa de Matalascañas. Se conservan sólo los cimientos de la torre, que se encuentran volcados en la orilla, ya que el terremoto que asoló Lisboa en 1755 la derrumbó. … en Matalascañas hay aproximadamente 15.000 viviendas. Casi 500 propietarios proceden de Extremadura, y existen propietarios domiciliados en todo el territorio nacional. … es la playa del condado; casi 5.000 propietarios proceden de los pueblos del condado de Huelva. … en Matalascañas hay dos centros Bandera Azul, que son el Museo del Mundo Marino y el Parque Dunar. … Matalascañas ocupa una pequeña parte dentro de toda una extensión de 50 kilómetros de playas vírgenes y está rodeada de zona protegida, el Espacio Natural de Doñana. … el Parque Dunar de Matalascañas posee más de 150 hectáreas de superficie. … Matalascañas es el único destino dentro de la Península donde puede disfrutarse de un paseo en dromedario. … las primeras viviendas de Matalascañas eran los llamados “ranchos”, viviendas provisionales que se instalaban en la orilla donde familias de la zona, pasaban todo el verano. Teresa de Toro

Feria de Almonte 2010

19


Feria de Almonte 2010

Los Pepes 20

José Gil es un vecino de Almonte afincado en Matalascañas tras contraer matrimonio. En 1978, pasó a regentar el chiringuito Los Pepes, en un tiempo en el que los bañadores, por ejemplo, se alquilaban. La playa en aquellos años era totalmente distinta. Venía un turismo muy importante procedente de Alemania. Empezaba en marzo y terminaba en noviembre, tras ocho meses de actividad. “Ahora, apenas llegan a dos. Nos faltan visitantes y trabajo para mantener los negocios abiertos todo el año. Es lo que más añoro”. Entonces funcionaban a pleno rendimiento hoteles como El Flamero y El Rocío. “Es una pena que vayan desapareciendo”, argumenta. “Es preciso apostar porque no cierren más hoteles y se conviertan en apartamentos, de cara a mantener los negocios”. Por otra parte, sostiene que Matalascañas necesita de un buen cambio para ofrecer al turista algo distinto “a lo que ahora tenemos”. Para atraer a los clientes, “hemos de contar con negocios de calidad que abran todo el año y tener la constancia de seguir abiertos”. Aunque en su opinión queda mucho por hacer, espera que “de la mano del Ayuntamiento, todos vayamos para arriba”. Rememora el turismo y también la forma de disfrutar de la playa desde los pueblos vecinos. Para José, “no ha cambiado nada con el paso del tiempo. Cuando termina la Feria de Almote, empieza Matalascañas para los vecinos del pueblo y los llegados de Bollulos Par del Condado, Rociana o Pilas”. Con el tiempo, su establecimiento pasó a ser un restaurante que predica con el ejemplo. Llueva o ventee, levanta su cierre. La familia está plenamente involucrada en Matalascañas. Mi hermano tiene aquí también su negocio, mi hermana, otra parte de la familia ha salido adelante en Almonte. El último en incorporarse al gremio de la hostelería es su hijo. “Sólo espero que me ayude a levantar el hombro y que cuando yo no esté, el restaurante Los Pepes siga abierto”.


Melanie Romero Melanie Romero, actual concejala delegada por el Ayuntamiento en Matalascañas, se define a sí misma como una “playera de orilla”. Antes con su hijo, ahora con algún sobrino, encuentra ratos para disfrutar de lo que no duda en calificar de “joya”. Nacida en Alemania, de padre almonteño y madre germana, allí se conocieron sus padres, en el contexto de la emigración que entroncó con la vida de muchos vecinos de nuestro pueblo. El nexo de unión con su playa comenzó a forjarse en las vacaciones de verano. “Primero vine con un mes, con el año, con dos, y ya con tres nos instalamos definitivamente en Matalascañas”. Conserva unos recuerdos muy hermosos de aquel paisaje verde, natural, en el que no existían ni la mitad de edificaciones que ahora. “La plaza era de arena, con columpios. Todos los niños echábamos muy buenos ratos allí. El cole estaba detrás, en los locales donde ahora se encuentran el despacho de quinielas y correos”. También se pasaban entonces muchas necesidades. Lo justifica Melanie, argumentando que “por vivir en un sitio privilegiado, siempre te faltan algunas cosas. Todo eran dunas, pinos, naturaleza... La playa era fantástica. Había trescientos metros hasta que llegabas al mar. Como los niños estábamos criados en la orilla, mi madre me tenía que silbar porque no le llegaba la voz, de lo lejos que estaba el agua”. En su opinión, veraneaba el mismo número de personas que ahora, pero se hacía de otra manera. “Mi familia siempre ha regentado el chiringuito Las Tres Carabelas, que antes fue restaurante. Al lado derecho, había chozas donde la gente de Almonte venía a veranear. La gente de Pilas y Coria se quedaba en lo que ahora llamamos Los Palos y el Hotel El Coto”. Por su parte, ha trabajado en diversos quehaceres. Primero, en el negocio familiar. Luego, perfeccionó su inglés y ha estado la mayor parte de su vida laboral en la recepción de los hoteles. “Comencé en 1989. El boom de los alemanes había sido un poco antes, en los ochenta. Recuerdo que el restaurante abría

23

casi todo el año, igual que los comercios. Los meses de calor, entre febrero o marzo y hasta octubre, no dejaban de llegar turistas a los hoteles. En invierno, había más negocios abiertos que ahora”. Para Melanie Romero, la razón es que había menos destinos turísticos. La oferta es, hoy día, mucho mayor. “En esos años, se publicitaba Andalucía, Huelva, Doñana y todo el mundo elegía este destino o Marbella, en Málaga”. Su visión del presente aparece enriquecida por su condición de residente fija en la urbanización. “Antes, aparte de disfrutar de la naturaleza -que no es poco-, no teníamos mucho que hacer. Ahora, me gusta lo que veo. La gente se queda helada cuando conoce el Museo del Mundo Marino. Recursos como la Torre Almenara o los paseos en bici, ponen en valor playa de Matalascañas”. Como ciudadana, compara el actual centro de salud con la pequeña habitación de otros tiempos, y la presencia de un único médico. Los autobuses esporádicos de años atrás, con

el servicio que conecta hoy los tres núcleos de población del municipio, además de los que marchan hacia Huelva y Sevilla. “Todo va avanzando. No podemos comparar el nivel de vida de antes y el de ahora. Todo era muy restringido, porque había muy poca gente viviendo aquí. Poco a poco, lo hemos ido consiguiendo. Buena prueba de ello, son los dos colegios grandes que se han hecho, frente a aquellas clases en los locales, o las actividades deportivas para niños y jóvenes, impulsadas por el Ayuntamiento y la Junta. Cuando pienso en esto me pongo muy contenta, porque mi hijo está disfrutando de cosas que yo ni soñaba”. De cara al futuro, Melanie Romero expresa su temor porque cierre algún hotel y se pierdan puestos de trabajo en el turismo. También su seguridad en que “el turista viene hoy día con su viaje organizado y si llega hasta aquí, repite, porque lo que encuentra en esta playa no lo tienen en ningún sitio”. Su deseo pasa porque Matalascañas vuelva a ser el pulmón que ya fue hace unos años, “un sueño difícil de alcanzar, pero que podemos lograr entre ciudadanos, comerciantes, ayuntamiento y administraciones”.

Feria de Almonte 2010


Feria de Almonte 2010 Alfonso Báñez Cruz tenía 44 años cuando el Ayuntamiento de Almonte le encargó la tarea de abrir la primera oficina de información turística de Matalascañas, en 1983. Previamente, había abandonado su pueblo para trabajar en Alemania, donde había permanecido dieciocho años. La herramienta del idioma casaba a la perfección con el turismo alemán que acudía a nuestra costa. Desde el mes de abril de 1984, permaneció abierta ininterrumpidamente. Recuerda que el núcleo costero estaba entonces en construcción. Tras permanecer en manos de particulares, había llegado a una situación de deterioro a la que comenzó a poner freno el Ayuntamiento. Entonces, ya se encontraban activos hoteles como El Flamero, El Rocío, Hidalgo, Carabela y Tierra Mar. Años después vino El Coto.

24

Alfonso B‡ – ez

Aún rememora su labor con sumo agrado, en una oficina que llegó a atender a doscientas personas diarias, de lunes a sábado. “Durante los veranos se alcanzaba el lleno, aunque no como ahora”. Entonces, atendía en solitario a un público mayoritariamente germano y español. Durante el invierno y la primavera, llegaban visitantes de paso, buscando una estancia por varios días y que demandaban información. Al no existir los ordenadores, los clientes buscaban el diálogo directo con el informador y folletos, que realizaba el Ayuntamiento, la Diputación Provincial y la Secretaría General de Turismo de Madrid. Acudía un visitante mayoritariamente alemán y en grupos numerosos, de la mano de grandes touroperadores, aunque también acudían suizos, ingleses, suecos, belgas, holandeses… “Los visitantes de lengua germana, preguntaban en inglés y se encontraban con la sorpresa de que les cogía el acento y les respondía en su idioma”. A los ojos del informador, “la playa era entonces más familiar, muchos turistas repetían y algunos se quedaron aquí”. Hubo que abrir una oficina para atender a este público y al español. Solicitaban información del Coto de Doñana, las Rutas Colombinas, Aracena, junto a El Rocío y Almonte, en una labor que completaba a la de los hoteles. “Aquel público lo pasaba bomba, era muy agradable y no demasiado exigente. Les merecía la pena venir aquí por el cambio de la moneda. Se los llevaban al Cortijo

y les preparaban barbacoas, baile y cante. Por aquellos años, acudieron artistas como Rocío Jurado y Julio Iglesias, y se convocó el turista un millón, como actividades promocionales”. También Matalascañas pasó por años difíciles, coincidentes con el final de la década de los ochenta. Alfonso busca las causas en el desplome de la economía, los intereses altos que ahogaron a los emprendedores y la debilidad de unas infraestructuras que no eran las actuales. “Se vinieron abajo algunos pozos, faltaba el agua y la depuración no era como hoy. Consecuencia de todo ello es que la contaminación aumentó y ahuyentó a los touroperadores a otras zonas que les interesaron más”.

Alfonso se encontraba establecido en Almonte desde su vuelta de Alemania, con su mujer y sus dos hijos. En la temporada alta, se mudaba a un apartamento en la playa, para tener más cerca su labor diaria. En el año 2000, Alfonso se jubiló. Ahora, a sus 74 años, piensa que Matalascañas “presenta unos servicios e infraestructuras adecuados, si bien siempre se puede seguir mejorando”. A su juicio, la playa de Almonte siempre se llenará en verano, aunque en función de la economía. “Para que crezca más, necesita incrementar su población estacional, con el fin de tener más vida propia, sobre todo en invierno”. Lanza la idea de que existiese un gran centro comercial, que permitiese al visitante pasar varios días en nuestra costa.


Alfonso Mart’ n PŽ rez

desde Punta Umbría. “Regresamos como un tomate”, añade. 1966 es una fecha que recuerda con especial agrado, debido al proyecto aprobado por la corporación de entonces. “Los almonteños y yo el primero, tenemos que estar agradecidos, ya que si no hubiese sido por esta oportunidad, hubiésemos seguido recogiendo hojas de palma entre los piñones”. En suma, en la miseria y con la solitaria salida de la agricultura tradicional, “tal y como sucede hoy día en otras poblaciones”, argumenta.

Alfonso Martín Pérez, pintor de profesión, era el segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento en la primera legislatura democrática, subiendo un escalón en los siguientes cuatro años. Desempeñó la responsabilidad pública en urbanismo, festejos, cultura y presidió durante ocho años la Comisión de Turismo que por entonces trataba del presente de la playa almonteña. Durante la primera legislatura de la recién creada Junta de Andalucía, allá por 1981, trabajó para que Matalascañas, El Rocío y Almonte aparecieran señalizados en las principales vías. Por ejemplo, el aeropuerto de Sevilla. Todos recordarán el cartel situado frente al Hogar del Pastorcito. El texto decía: Playa de Matalascañas, Centro de Interés Turístico Preferente”. A la pregunta del consejero de entonces, ¿por qué preferente?, la respuesta de Alfonso fue taxativa: “es la playa más importante del mundo y encima, mire lo que tiene al lado, Doñana y El Rocío. No puede haber otra igual”. Ni que decir tiene que quedó convencido. Hoy sigue pensando que la gente de Matalascañas puede aportar mucho y destaca la labor del vecino Juan Bermúdez en aquella Comisión. “Entre los industriales se recaudaba el dinero para acudir a FITUR. En los últimos años, hasta cinco millones de pesetas para el stand y los gastos. Por entonces, sólo montaban un expo-

sitor Almonte y Marbella”. Eran años de ilusión y dificultades. Cita que el ochenta y cinco por ciento de la playa estaba sin urbanizar. “Por ejemplo, cuando llegamos, no había servicio de basura ya que, previamente, a los ciudadanos que adquirían una parcela se les aplicaban unos gastos comunes”. Las barreras de los antiguos propietarios dieron paso a un lento proceso de recepción de la urbanización por parte del Ayuntamiento. “Por ejemplo, con el caso del agua, después de que la sociedad Playas del Coto de Doñana diera en quiebra”. En 1985 se procedió al derribo de veintitantas chabolas, “con la intención de propiciar un cambio de uso en la zona y hacer hoteles, como fue el caso de El Coto”. Del mismo modo, se sustituyó el proyecto inicial de paseo Marítimo en Caño Guerrero, que pasó a tener de cuatro a sesenta y ocho metros, según refiere. Para entender su visión de Matalascañas, recuerda el origen humilde de sus padres. Entonces era un auténtico lujo montar un rancho en la playa, algo sólo al alcance de algunas familias almonteñas. “Se marchaban los pudientes. Acarreaban todo lo necesario a lomos de bestias”. Alfonso tuvo que esperar a los quince años para ver el mar por primera vez. Para ello, un grupo de amigos alquiló un taxi que los llevó a Huelva. Tomaron una barcaza

De hecho, este almonteño no pisó la escuela, aunque asistía a clases de manera intermitente. En un pueblo que contaba con 10.500 habitantes, la emigración constituía la única vía para escapar del campo. “Con diez y doce años, nos ponían un pañolito e íbamos a la puerta de la taberna de Niño Concha para ganar un jornalito. De sol a sol, por diez pesetas”. Para huir de ese porvenir, marchó a Cataluña. Después realizó el servicio militar. Cuando volvió, tuvo lugar aquel acto de la primera piedra. “Para entonces, me sentía preparado. Algunos vimos en ese ambicioso proyecto –continúa Alfonso- el progreso y el futuro de Almonte”. En su opinión, así ha sido también para sus hijos y para el entorno, que se ha beneficiado de la riqueza generada por Matalascañas. Añora cómo se potenciaba el turismo por aquellos años, las plazas hoteleras, los campeonatos de España de wind surfing, pesca o futbito, la presencia de artistas... “El turismo era internacional, de mediana calidad y acudía desde mediados de marzo hasta el mes de octubre”, argumenta. Cuenta ahora con sesenta y cinco años. Mantiene un pequeño hotel que regenta con su familia, algo consecuente con su modo de entender la vida y su playa. Dice tener “envidia sana” de otros destinos. “Debemos contar con mejores infraestructuras, para que acudan clubes deportivos. Nos interesa ese tipo de turismo”, recalca. En cualquier caso, promete luchar por Matalascañas “hasta que me muera”.

Feria de Almonte 2010

25


Feria de Almonte 2010

26


27

Feria de Almonte 2010


Feria de Almonte 2010

28


29

Feria de Almonte 2010


Diputación de Huelva ç rea de Juventud, Consumo y Educaci—n Servicio de Consumo

Junta Arbitral Provincial de Consumo HUELVA

LOS EMPRESARIOS Y EL SISTEMA ARBITRAL

PROVINCIAL DE CONSUMO

.El Arbitraje de Consumo es un servicio gratuito, que ofrece la Excma. Diputación Provincial para la resolución de conflictos entre Empresarios y Consumidores.

Este Sistema de Arbitraje, Institucional y pœbl ico: • ES BREVE, porque se tramita en un corto espacio de tiempo. • ES EFICAZ, porque se resuelve mediante un LAUDO, sin necesidad de acudir a la v’ a Judicial Ordinaria. • ES GRATUITO, para las partes, porque es un Servicio que presta la Excma. Diputaci—n P rovincial de Huelva. • ES EQUILIBRADO, porque ambas partes est‡ n representadas por igual y son o’ das en audiencia. • ES EJECUTIVO, porque los Laudos o sus resoluciones son Ò cosa juzgadaÓ , de obligado cumplimiento. En nuestra Provincia son ya 3.160 las empresas que voluntariamente se han adherido al Sistema Arbitral de Consumo. Este sistema extrajudicial de resolución de conflictos es satisfactorio, tanto para los empresarios, como para los consumidores. Los empresarios adheridos se distinguen por el logotipo de arbitraje que exhiben en sus establecimientos. Un distintivo que supone una garantía y buena voluntad para la resolución de posibles conflictos y una discriminación positiva con lo que mejorarán su competitividad.

En ALMONTE hay actualmente 177 empresas adheridas al Sistema Arbitral de Consumo y son las siguientes:

NOMBRE COMERCIAL ABAD PELUQUEROS

BAZAR MIA

D« LLAGAS&R« GARRIDO FOTOGRAFIA

AGENCIA DE SEGUROS SEGUR PEOPLE

BEEPER INFORMATICA

DECORACION LA GALERIA

AGROFORESTAL DO„ ANA

BELOP MODAS

DEPORTES TRIANA

ALQUILERES DABERO

BLANCO

DISE„ O E INFORMATICA ALMONTE

ALSETUR SERVICIOS TURê STICOS

CARPINTERê A MAIRENA E HIJOS

DIVERLANDIA

ALUMINIO LINCE

CARPINTERIA MATIAS

DROGUERIA CHAPARRAL

ANCAGUELA AGENCIA DE SEGUROS

CARPINTERIA MATIAS RODRIGUEZ E HIJOS

DROGUERIA MANOLO

AREA DE OCIO LA PIEDRA

CARPINTERIA METALICA ALFONSO ESPINA

DROGUERIA SOCORRO LOPEZ

ARIDOS EL OJILLO

CENTRO VETERINARIO DUNAS

EL COMPLEMENTO

ARTEFERIA

CERVECERIA EL LEGO

EL CUARTILLO COMPLEMENTOS

ARTESANIA EN PIEL ADELAIDA

Cê A DE ELECTRICIDAD DEL CONDADO -CECSA

EL PIOLê N - LUDOTECA

ARTESANIA MARISME„ A ATELIER RIMA COSTURA AUTOESCUELA NUEVO HORIZONTE AUTORECAMBIOS RADECAR AUTOREPUESTOS ARAGON AUTO-ROMAN BA„ O Y CERAMICA ARANCE LA BALLENA BA„ O Y CERç MICA NUBLAN BAZAR LAILA

CLINICA DENTAL ALMONTE CLINICA DENTAL BLANCA PALOMA COCINAS DO„ ANA CONFECCIONES EL BOLLULLERO COSMƒ TICA RAQUEL REALES CRISTALERIA DIAZ Y DIAZ CRISTALMON & DO„ ANA D« ECO ESTILO LOLI

ELECTRICIDAD SALINAS ELECTRO BAZAR CHAVEZ ELECTROCLIMA LUCAS ELECTRODOMESTICOS RASTROAUTO ELECTRONICA MARIN ELECTRONICA REALES ENERGIA SOLAR AZIMUT ENMARCACION LADRUS ESTUDIO DE FOTOGRAFIA MIGUEL VENTURA


EURO CHç VEZ

MODAS LINARIA

TABLEROS CAMYFER

FABRICA DE PINTURAS ACOARI

MODAS LO&CRIS

TALLER ALMENDRO

FARMACIA FRANCISCO CARRION PEREZ

MODAS MATI

TALLER ALMONTE AUTOMOCION

FARMACIA LDO. FRANCISCO BA„ EZ PEREZ

MODAS MATILDE

TALLER AL-MOTOR

FERRETERIA BRICOLUZ

MODAS NADYA HAMDOUN

TALLER ALVIALMONTE

FERRETERIA EL GORRION

MODAS Y„ IGUEZ

TALLER AUTO-ROM

FLORISTERIA ANAFLOR

MONTAJES ELECTRICOS ROCIO

TALLER BAND PROTECT

FLORISTERIA MARY

MUEBLES EL ROBLE

TALLER DE RELOJERIA DESPINA

FONTA RIEGOS ALMONTE

MUEBLES LA GALERIA

TALLER JULIJOMA

GARDEN LA MORERA - JARDINERIA

MUEBLES Y ELECTRODOMESTICOS CASA ROLDAN

TALLER MARIANO BASULTO BARRAGAN

GESTORIA GESINTE DO„ ANA GRAFIKOS GREMICENTRO DE PELUQUERIA Y ESTETICA GUARNICIONERIA ACOSTA GUELMI - MODAS GUITART MODAS HOTEL CAMINOS DEL MAR IMPERMEABILIZACIONES BAND PROTEC INFORMATICA PHONES PLANER INMOBILIARIA EL CHAPARRAL INSTALAC. Y MONTAJ. ELECTRICOS ROCIO INSTALAC. Y MONTAJ. ELECTRONICAS DEL SUR JOYERIA ITAL JOYERIA M.C. MIGUEL CANTOS JOYERIA MARTIN AUDEN JOYERIA TRIANA LA CASA DE LAS MANUALIDADES LA JUGUETERIA LA MERCERIA LA RUECA MATERIALES DE CONSTRUCCION NUBLAN MECANICA 75 MERCERIA CASA JUANITO MERCERIA EL CORTE MERCERIA ENDRINA MESON EL TOMILLAR MIA BAZAR MODA INFANTIL LA CANASTILLA MODAS EL CUARTILLO MODAS LINA

MULTISERVICIOS MARICRUZ MUSEO CUADROS NEUMATICOS LARA NEUMATICOS VIRGEN DEL ROCIO OFC Tƒ CNICA INGENIERIA-ARQUITECTURA ISIDORO GARCê A ONUGRES AZULEJOS PANADERIA JOSE ANTONIO FARACO PAPELERIA COPI-ALMONTE PAPELERIA LOS LLANOS PAPELERIA VENIDA DE LA VIRGEN PELUQUERIA LUNA'S PIENSOS EL CANARIO PINTURAS LIMOLUZ PINTURAS PICHARDO E HIJOS PIZZERIA CUATRO CAMINOS PRODO PRODUCCIONES AUDIOVISUALES PUBLICIDAD PRODO RAFAEL DIAZ TIENDA ROCIERA REGALOS CARMO&PABLO REGALOS DECORAL SALON DE BELLEZA NICOLET SARMIENTO MODAS SEGULLAVE, S.L SEGUROS DKV SERVICIO OFICIAL CITROEN SERVICIO OFICIAL FORD SERVICIO OFICIAL NISSAN SERVICIO OFICIAL SEAT SERVICIO OFICIAL SUZUKI

TALLER RAMOS TALLER SERVIGES ALMONTE TALLER VOLTIO E HIJOS TELECOMUNICACIONES SEHUTEL TIENDA DE PEPE TOLDOS DO„ ANA TRANSPORTES ANIDOS EL OJILLO TURISMO PRONATURACTIVA VIAJES ESTIVALTOUR VILLEGAS AGROTIENDA ZAPATERIA ARTESANA EL LEGO ZAPATERIA MIA INMOBILIARIA MEDIMAR LA PASTELERIA ALBA„ ILERIA Y FONTANERIA JUAN JOSE ALUMINIO ROCIO BAR RESTAURANTE CASA CURRO BAZAR EL 46 CENTRO COMERCIAL DIA CENTRO VETERINARIO DARBON ESTANCO CORAL REEF EXPENDEDURIA N¼ 2 FARMACIA LDO. EMILIO ZARZA RAMOS FARMACIA LDO. JOSE A. QUINTERO CAMACHO FARMACIA MANUEL RODRIGUEZ RIOS HOSTAL VICTORIA INMOBILIARIA ALQUIVIR INMOBILIARIA MATALASCA„ AS LIBRERIA SANTA MARTA

TAMBIƒ N ESTAN ADHERIDAS LAS EMPRESAS SIGUIENTES: Renfe, Correos, Telef—ni ca de Espa–a , Telef—ni ca M— viles, Vodafone, Teleclean S.L., Orange, Yoigo, Endesa, Master Distancia S.L., Supermercados El Jam—n, G iahsa, Inturjoven, S.A., Empresa Pœbl ica del Suelo de Andaluc’ a (E.P.S.A.), Empresa Pœbl ica de Deporte Andaluz, S.A., Do–a na Forestal Servicios, S.L., Empresa Pœbl ica Desarrollo Agrario y Pesquero, Empresa de Gesti—n M edioambiental, Empresa Pœbl ica de Gesti—n de Programas Culturales. Desde este Revista la Excma. Diputaci—n P rovincial de Huelva a travŽ s del ç rea de Juventud, Consumo y Educaci—n , Servicio de Consumo, FELICITA a todos los Almonte– os en sus Fiestas e invita a todos los Empresarios/as del Municipio a Adherirse al Sistema Arbitral de Consumo Para m‡ s informaci—n: Junta Arbitral Provincial de Consumo de Huelva Plaza de las Monjas, n¼ 2, 4» planta, 21001/Huelva TelŽ f: 959/494719 Y accediendo a la p‡ gina WEB de la Junta Arbitral Provincial de Consumo de Huelva, a travŽ s de: www.diphuelva.es



ALMONTE 2010