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Doy la bienvenida a todos en nombre de la Asociación Canaria de Turismo Rural, Acantur, a nuestra primera revista. Queremos vivir un turismo rural auténtico, conectado con nuestros recursos y nuestras necesidades. El Turismo rural nos gusta verlo como un vínculo espiritual con lo ancestral y es, lo que nos convierte en algo diferente, algo con toque humano, y totalmente superador del tradicional empresariado cuyos objetivos, a veces centrados exclusivamente en el dinero, distan mucho de nuestra filosofía. Todos hemos escuchado hermosas frases lapidarias que evocan momentos mágicos en torno a los lugares donde se ubican los establecimientos rurales y la forma de disfrutar del mismo, pero los tiempos cambian, y entendemos que para el turismo que hoy nos visita ya no vale sólo el disponer de esos recursos que intentan trasladarnos a otros tiempos, porque

por esta tierra, por su naturaleza, por su paisaje, por su cultura, para que las generaciones futuras también puedan disfrutar de Canarias tal como nosotros conocemos y queremos.

la gente que nos visita quiere algo diferente: ahora se quiere disfrutar de la cultura, de la gente, de los paisajes, de las tradiciones del lugar, de sus fiestas, etc. Por tanto, si queremos mantener hoy nuestros negocios, es una necesidad mantener viva la historia unida al territorio y en el que el primer patrimonio a conservar es el paisaje y la cultura que lo sustenta. Para ello hemos de estar muy unidos en la recuperación de todos esos valores como recursos turísticos que contribuyen al desarrollo de los pueblos y que tanto los ayuntamientos como los cabildos deben preservar como “territorio rural” El turismo rural ha sido y es respetuoso con el pasado, apostando por la conservación de nuestros valores, transmitiendo nuestra cultura, facilitando el descubrimiento de nuestra identidad y siendo los portadores de valores ancestrales, que conservamos para las generaciones venideras. Pedimos respeto

También este espacio es el lugar propicio para hablar de nosotros, para hablar de Acantur, pues hablar de Acantur es hablar de nosotros como una parte de Canarias, de nuestras inquietudes, de nuestras añoranzas… con la firme creencia de que la grandeza de Acantur depende exclusivamente de la capacidad que tengamos de convertir ilusiones en proyectos. Acantur, tampoco se ha quedado en estas meras actuaciones, muy importante, desde luego, sino que ha propiciado espacios para el encuentro, la convivencia, la camaradería entre todos y cada uno de los propietarios de los establecimientos rurales, el más importante evento de este tipo no deja de ser el Congreso Regional, que celebramos bianualmente, espacio donde analizamos la situación del sector, pero sobre todo fomentamos la convivencia, la formación, el intercambio de experiencias alternando con momentos lúdicos y de recreo, hecho que aporta una elevada dosis de fraternidad entre todos los amantes del turismo rural Pedro Carreño Fuentes Presidente de Acantur

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Saluda del Presidente de Acantur .............................3 El Club Bioturist ......................................................5 El Hierro, la Isla del Árbol del Agua ..........................14 El dulce paisaje de la almendra en Gran Canaria .......22 El camino de la sal ................................................28 Clasificación del Turismo Rural ................................34 Colaboradores ......................................................42 www.acantur.com .................................................43 La excelencia del Café de Agaete ...........................44 Patea tus montes ..................................................47 Aceite del país: el oro del sureste ............................48 Tindaya, una leyenda rural .....................................50

D.L.:


Tiene como principal objetivo presentar una forma alternativa de promocionar el turismo de Azores, Madeira y Canarias, agrupando empresas y establecimientos de la oferta turística rural, organizados como una oferta profesional y personalizada, usando criterios de calidad que garanticen el respeto y defensa del medio ambiente, interacción de los servicios y fomentando la participación de la población local. Las diversas formas en la que se manifiestan los valores rurales tales como artesanía, gastronomía y turismo activo son elementos de interés general debidamente articuladas bajo la responsabilidad de la conservación del territorio que permite un desarrollo turístico sostenible proporcionando empleo a la población local además de permitir la promoción de las regiones locales. Con estas premisas, los establecimientos pertenecientes al Club se someten voluntariamente a una evaluación y control exhaustivos de sus equipamientos, instalaciones y servicios. Se trata de un sistema de calidad que selecciona lo mejor y cuida hasta el último detalle. Por esto, los alojamientos rurales

miembros del Club, además de apostar por la comodidad y la tecnología, mantienen la esencia y autenticidad de lo tradicional. En un territorio privilegiado como la Macaronesia en donde la naturaleza convive con los isleños de una forma enormemente arraigada, la gestión activa de los criterios medioambientales: reciclaje de basura, tratamiento de aguas residuales, uso de energías limpias, integración del alojamiento en el entorno, ahorro de agua… es un factor clave y diferenciador, que, sin duda, saben apreciar los turistas. Cada establecimiento refrenda el vínculo explícito con sus clientes y con el resto de los miembros del Club mediante la firma de una carta de compromiso que recoge estándares de calidad exigidos. De esta forma, técnicos del Club Bioturist desarrollan una serie de trabajos de verificación y valoración de los establecimientos de alojamiento, de los que se obtienen diferentes puntuaciones y, en consecuencia, distintos niveles de miembros: estándar y select.

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El compromiso social y medioambiental de las casas rurales supone también una oportunidad para el fomento del turismo responsable, un concepto que aúna en perfecta armonía el cuidado y gestión de los recursos naturales con la exigencia de la mejor atención y confort.

Las peculiaridades climáticas propician la existencia de pisos de vegetación que se distribuyen desde la costa hasta las cumbres. En general, destaca la alta tasa de endemismos (cerca del 50%), que concede a las Islas un extraordinario valor biogeográfico.

Las islas de la Macaronesia (formada por los archipiélagos atlánticos de Azores, Madeira, Islas Salvajes, Canarias y Cabo Verde) son de origen volcánico y poseen muchos aspectos en común en cuanto a la flora, fauna, clima y geología, como, por ejemplo, la laurisilva, variedad de bosque de la familia de los laureles, de hoja perenne y de la era Terciaria, que comparten Azores, Canarias, Madeira e Islas Salvajes. Estos bosques, que cubrían la zona mediterránea antes de la Glaciación, retienen la humedad de las nieblas, favoreciendo la recarga de los acuíferos y, por tanto, el aprovisionamiento de agua para consumo humano.

En las partes bajas de suelos rocosos y clima árido son típicas las tabaibas y el cardón. En las medianías, dominan la sabina, el acebuche, lentiscos y almácigos, y en las laderas nos encontramos a los palmerales y, en menor número, al drago, uno de los símbolos de las Islas Canarias.

El enorme interés científico de la laurisilva canaria se debe a que la Mayor parte de las especies vegetales que la componen (laurel, viñátigo, barbuzano, madroño, helechos, líquenes…) son endémicas de las islas macaronésicas, por lo que no se encuentran en ninguna otra parte de la Tierra. Además, se sabe que algunas de esas especies eran componentes de los bosques subtropicales que poblaban el área mediterránea hace millones de años y que desaparecieron del continente a causa de las glaciaciones. La laurisilva es, por tanto, un auténtico fósil viviente, una reliquia de tiempos geológicos pretéritos.

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Los bosques de pinar canario crecen en las islas de Tenerife, Gran Canaria, La Palma y El Hierro, mientras que en las altas cumbres de La Palma y Tenerife sobresale el codesar y la retama. Lanzarote y Fuerteventura, por su parte, las islas más antiguas y las de menor altitud, cuentan solamente con matorral costero. Estas islas presentan ecosistemas únicos compuestos por una fauna y flora endémica. En Canarias son muchos los Espacios Protegidos con los que nos encontramos. La Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos se compone de 146 Espacios, que en su conjunto, constituyen aproximadamente el 40% de la superficie del Archipiélago. Esta red es un sistema de ámbito regional en el que todas las áreas protegidas se declaran y se gestionan como un conjunto armónico con un propósito común: contribuir al bienestar humano y al mantenimiento de la biosfera mediante la conservación de la naturaleza y


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la protección de los valores estéticos y culturales presentes en los espacios naturales. Canarias, como tierra de confluencias de culturas, conserva, no obstante, tradiciones populares arraigadas en la tierra que configuran un tipismo propio y diferenciado. Probablemente, la máxima expresión de esta identidad se refleje en la lucha canaria, cuyo origen se pierde en la

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historia de los aborígenes. Junto a este deporte, también merecen atención el juego del palo, el salto del pastor, el calabazo y el levantamiento de arado. En cuanto a la artesanía, la alfarería tradicional, la cestería, bordados o los sombreros realizados con palma y paja de trigo son las representaciones más reseñables. Estas muestras de la cultura popular canaria se exponen en


las fiestas y romerías que se celebran a lo largo del año, especialmente en verano, en los pueblos de las Islas, en donde el traje típico domina la vestimenta de los grupos que conforman las parrandas y grupos folclóricos. En estos encuentros, la música suena al ritmo que marcan isas, folías o malagueñas. Aunque no existe un único atuendo tradicional canario, casi todas las prendas básicas de los respectivos trajes isleños son comunes. La cercanía con las tradiciones, el sosiego de los entornos rurales, la seducción de los paisajes y el contacto con la naturaleza en excursiones por senderos y caminos de singular belleza ha promovido en Canarias el desarrollo de un turismo rural en casas tradicionales, asociadas a cultivos o a bodegas. De esta forma, la naturaleza, el espacio rural y la agricultura canaria, dominada por el plátano, el tomate y la papa, se han acercado al turista que busca otras sensaciones, desde luego, alejadas de la masificación de los enclaves costeros dominados por la playa y el ocio. La cocina canaria es variada y suave en aromas y sabores. La benignidad del clima ha asentado una gastronomía en donde la papa, el queso y el vino constituyen elementos reconocidos e indispensables. El potage (guiso con papas y verduras) básico en épocas de escasez, sigue siendo muy apreciado, mientras que las carnes y pescados encuentran compañía en los mojos, una salsa convertida en símbolo de la gastronomía isleña. Las papas arrugadas y el escaldón de gofio son, también, parte esencial en la

mesa canaria. En la gastronomía canaria la papa es un alimento indispensable por la excelencia de sus cualidades y su sabor, pero sobre todo por ser un cultivo tradicional en las zonas de medianías y que da lugar a tipos de papas muy diferentes en su textura, tamaño, color y sabor. Existen cerca de treinta variedades de papas antiguas, como la negra o la bonita. En Tenerife no puede hablarse de un único paisaje, pues lo abrupto de su geografía origina la existencia de numerosos microclimas y ecosistemas. Debido a la presencia del Alisio y mar de nubes, existe una marcada diferencia entre el Norte, verde y húmedo con el 73% de las precipitaciones que se registran en la Isla, y el Sur, árido y sometido a una mayor incidencia solar, con más de trescientos días de sol al año. El Parque Nacional del Teide es la mejor muestra de ecosistema volcánico de alta montaña de toda Canarias. Su singular flora llena de endemismos incluye una decena de especies en peligro de extinción, y los invertebrados cuentan con formas exclusivas de las que apenas se conocen unos pocos ejemplares. El pico del Teide es el más alto de España con 3.718 metros. La gran cantidad de variedades de uvas existentes en la Isla, unida a los distintos microclimas de Tenerife, ofrecen una exquisita diversidad de vinos blancos, tintos y rosados de gran calidad. A todo ello, se une la ausencia de la filoxera, lo que

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ha hecho que se conserven variedades desaparecidas en otros lugares del mundo. Los vinos de Tenerife se agrupan en cinco denominaciones de origen: - Valle de La Orotava. - Valle de Güímar. - Ycoden-Daute-Isora. - Tacoronte-Acentejo. - Abona. Tenerife también cuenta con una gran variedad de quesos, tanto artesanos como industriales, casi exclusiva-

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mente fabricados con leche de cabra o mezclada con leche de oveja. Existen las variedades de tierno, semicurado, curado y, además, algunas veces, los ligeramente ahumados. Tienen sabores característicos del pueblo donde proceden, tanto por su altitud como por la época del año en que se preparan. Son suaves, no muy grasos al paladar y pueden volverse ligeramente picantes según se van curando. Para los amantes del senderismo, Tenerife tiene lugares de gran belleza, destacamos el monte de Las Mercedes, la reserva de laurisilva más extensa de la Isla, que forma parte del Parque Natural de Anaga.


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La presencia de casas rurales es una constante en el paisaje. En general, no puede hablarse de un modelo constructivo único para toda la isla, aunque son frecuentes en nuestra isla las dos plantas, el tejado de teja a dos aguas y el uso de la piedra para las paredes. Alójate en las casas rurales y disfruta de la diversidad de espacios naturales que te aguardan en la Isla, descubre los parajes más recónditos de Tenerife, la flora y fauna que los complementan, la belleza y exhuberancia de la naturaleza en estado puro suavemente azotada por los vientos alisios. Visita la mayor comunidad de cetáceos de Europa en estado natural, disfruta de la variedad de actividades submarinas y todo tipo de deportes acuáticos en sus 400 kilómetros de costa, caminos tallados en la roca volcánica, excursiones inolvidables. Tienes 2.034 kilómetros cuadrados para disfrutar y perderte por sus rutas y senderos. Attur “Asociación Tinerfeña de Turismo Rural”, te permitirá elegir entre más de 60 casas rurales en toda la isla de Tenerife. Podrás optar por casas de uso exclusivo o compartido, en su mayoría, antiguas edificaciones perfectamente restauradas y con un servicio personalizado, te sorprenderá la variedad de sus alojamientos, desde los que descubrirás todo el encanto de las medianías de la isla de Tenerife. Desde nuestra página Web, Attur te pone en contacto directo con los propietarios de las casas rurales. Todas las facilidades para que encuentres la casa que buscas.

El visitante con inquietudes culturales tiene a su disposición un largo censo de salas y galerías de arte y museos, tanto privados como públicos, históricos, arqueológicos, antropológicos, etnográficos, científicos, de artesanía, de bellas artes y de ciencias naturales. En el plano musical se celebra cada año una temporada de ópera y otra de zarzuela, destacando como acontecimiento musical de primer orden el Festival de Música de Canarias a principios de cada año, con la presencia de los principales solistas y agrupaciones sinfónicas del mundo. En el plano de fiestas populares, las romerías tienen como principal protagonista al folclore tinerfeño, mientras que las festividades de Corpus Christi y de Semana Santa son de pura tradición religiosa. Pero, sin duda, las fiestas más cosmopolitas y multitudinarias son los Carnavales de Tenerife, declarados de Interés Turístico Internacional. Durante los últimos años fundamentalmente, es perceptible otra evolución que constituye una de las mejores fortunas del medio rural: • Una tendencia a un acercamiento hacia actividades basadas en los equilibrios fundamentales: salud moral y psíquica (Estar bien con uno mismo, comunicación, vuelta a las raíces, etc.) • Un resurgir de un apasionamiento por lo auténtico, en detrimento de lo artificial, • Una búsqueda de la originalidad

La calidad del producto turístico y la calidad medioambiental son dos conceptos indisolublemente unidos, máxime si se tiene en cuenta, el creciente peso de los parámetros medioambientales que tiene en la satisfacción del consumidor turístico.

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Esta nueva mentalidad, va encontrando desde hace unos años, su expresión práctica en algunas actividades turísticas, que han favorecido la renovación y nuevas formas de alojamiento mejor integradas en el medio. Estas son las casas rurales.


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Por Venancio Acosta Padr贸n


La isla de El Hierro, constituye el extremo más occidental y meridional de las Islas Canarias, por tanto, la mas alejada de la costa africana, y es por consiguiente la situada más hacia el interior del Océano Atlántico. Se trata de la isla más joven geológicamente hablando del Archipiélago Canario, con una superficie de 278 Km2 y con una altura en punto más alto, el Pico de Malpaso de poco mas de 1500 metros. Se trata, por tanto, de una isla muy alta en relación con su superficie, configurándose como consecuencia una intensa red de laderas de acantilados, que le dan un encanto especial y una placentera seguridad para quienes disfrutan de su paisaje. En El Hierro, se conservan estructuras geológicas de una singular belleza, tales como las lavas cordadas que se encuentran en la zona de Los Lajiales en el extremo sur de

la isla, las singulares formaciones montañosas que se distribuyen por toda la isla, tres calderas volcánicas en otros tantos lugares de la isla, espectaculares acantilados que se pueden divisar desde bellos miradores, etc. formaciones estas que hacen de El Hierro una isla muy atractiva para los visitantes. A pesar de ser una isla volcánica aún joven, la última erupción tuvo lugar en 1793 en su extremo occidental, pudiéndose observar doscientos años después el paisaje formado sin una gran alteración, en la inmediaciones de la zona del Verodal. El árbol del agua Sin duda alguna, la isla de El Hierro ha sido conocida desde la antigüedad por el árbol del agua, denominado “Garoé” o “Árbol

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Sánto”, ha sido el tema sobre el que más se ha escrito en referencia a la Isla de El Hierro, casi con toda seguridad. El mítico “Garoé”, ha sido objeto de composiciones literarias desde la misma antigüedad clásica hasta nuestros días, de él escribieron Pomponio Mela y Plinio el Viejo. Pomponio Mela en su, De Chorographia Libris, nos indica lo siguiente: “Hay una isla extraordinaria notable por dos fuentes dotadas de una propiedad singular: las aguas de una fuente dan a los que la beben una risa que acaba con la muerte; y el único remedio para ello es beber el agua de la otra”. Por su parte Plinio el Viejo, en sus tratados de Geografía, al referirse al árbol de El Hierro, nos explícita lo siguiente: “.. La primera se llama Ombrios donde no hay huella alguna de edificios. Tienen un estanque en las montañas y árboles muy parecidos a la férula, y de ellos se puede obtener agua, amarga de los negros y potable de los blancos”. Las citas al árbol del agua continuaron, insistentemente cada vez que algún científico, teólogo o investigador se refería a la isla más pequeña de las Canarias, ha sido muchos los autores que han dedicado en sus escritos algún fragmento a la descripción ya sea cierta, novelesca o poética al árbol del agua de la Isla de El Hierro. A pesar de las muchas descripciones del árbol, nunca hasta la conquista de las islas se hizo mención a los primitivos habitantes de El Hierro o Bimbaches en relación con el árbol. La primera referencia aparece en las crónicas de la conquista, concretamente en el denominado “Manuscrito Matritense”, en la cual se habla de Guan, como la palabra utilizada por los Ysleños, para designar a un árbol, y queda descrito en los siguientes términos: “todas las mañanas y las tardes se asienta una nube blanca y destila agua

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por las ojas abaxo, de la qual beben los vezinos de toda la Ysla y sus ganados”. En las crónicas francesas de la conquista, plasmadas en Le Canarien, escritas por los monjes Pierre Bontier y Jehan Le Verrier, al describir la llegada de los conquistadores a El Hierro en 1404, en lo referente a el agua escribieron: “hay árboles que destilan siempre un agua hermosa y clara, que se recoge en unos hoyos cerca de los árboles, la mejor que se puede hallar para beber. Y tiene aquella agua esta condición que cuando se ha comido hasta no poder más y se bebe de aquella agua, antes de una hora los alimentos quedan digeridos, hasta el punto de quedar con un deseo de comer tan grande como el que se tenía antes de beber”. A partir de este momento y hasta la fecha han sido muchos los escritores que se han ocupado del árbol del agua hasta la actualidad, no obstante haremos referencia a la descripción realizada por el ingeniero Leonardo Torriani, que estuvo en Canarias cumpliendo un mandato de Felipe II, para realizar un plan de fortificaciones para la defensa de Canarias, cuando finalizaba el siglo XVI, realizó un manuscrito que fue rescatado a principios del siglo XX, en la Universidad de Coimbra y en el cual se lee lo siguiente: “Este árbol es tan grueso, que apenas lo pueden abrazar cuatro hombres. Este lleno de ramas muy intrincadas y espesas. Su tronco esta completamente cubierto con una pequeña yerba que crece en todos los árboles que tienen mucha humedad. Esta situado encima de un barranco, en la banda del norte. Esta tan torcido en su parte baja , que los hombres que van a verlo suben y pasean por encima de ella; y debajo tiene un gran foso en el que se recoge el agua que gotea de este árbol...” Al ingeniero Leonardo Torriani se debe el dibujo en el que se identifica al árbol como un Til, un árbol presente en la laurisilva canaria y que tiene su habitat en zonas boscosas muy húmedas.


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En cuanto a su nombre, tanto Torriani, como historiadores contemporáneos suyos tales como Fray Juan de Abreu y Galindo, utilizan el vocablo prehispánico “Garoé”, para identificar el árbol, posteriormente los historiadores modernos utilizarían el término “Árbol Santo” para referirse al árbol del agua. En la actualidad se utilizan indistintamente ambos términos para identificar al árbol del agua de El Hierro. El Árbol del Agua, Garoé o Árbol Santo, tantas veces nombrado desapareció víctima de un fuerte temporal de viento en 1610, da fe de ello un acta del Cabildo de la Isla, firmada por el escribano público Lope Galán de Figueroa, el Teniente de Gobernador Juan Quintero de Magdaleno, junto a los regidores perpetuos capitán Alonso Martel, Ginés de Belmonte y Juan de Armas. En la actualidad en el lugar donde existió el mítico Garoé, aún existen los depósitos tallados en el suelo, que se usaban para acumular el agua y en el suelo desde donde brotaba el Árbol Santo, ha sido plantado recientemente un nuevo Til. En las inmediaciones del lugar por parte del Cabildo Insular de El Hierro ha sido instalado un centro de visitantes donde se explican los pormenores del solar de tanta importancia en la historia de la Isla de El Hierro. El Hierro, una isla sostenible en un mundo rural. La isla de El Hierro, en su conjunto fue declarada Reserva de la Biosfera, por la Unesco en el año 2000. Ello constituye una interesante forma de salvaguardar un importante patrimonio natural

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y cultural de la isla que de otra manera se encontraría merced a innumerables peligros de deterioro. Previamente por parte del Cabildo Insular, que es el órgano de gobierno de la isla, se estaba llevando a cabo un importante proyecto de desarrollo sostenible que pretendía que en lo humano, lo social y lo económico, se produjeran evoluciones de manera que se pudiera salvaguardar la isla de El Hierro para las generaciones futuras, y al mismo tiempo permitir que los habitantes de la isla tuvieran un nivel de vida adecuado a los tiempos en que vivimos. El proyecto de desarrollo sostenible incluía grandes acciones a realizar y que unas se han llevado a cabo y otras se continúan realizando en la actualidad, acciones como el aprovechamiento de las aguas de escorrentía, reciclaje de residuos sólidos, aprovechamiento de energía solar y eólica, aprovechamiento del paisaje como fuente de bienestar e ingresos turísticos, aprovechamiento de productos agrícolas ecológicos, reutilización de las aguas, etc. Igualmente la Ley de Espacios Naturales de Canarias a través de las diferentes figuras de protección, establece las medidas necesarias para la conservación del importante patrimonio natural que posee la isla. En la isla de El Hierro, a pesar de su escasa superficie se dan diferentes zonas climáticas que permiten una variedad en cuanto a las formaciones vegetales. Así esta presente el bosque de laurisilva,


ya prácticamente desaparecido de otros lugares del planeta, pero que ha sobrevivido en Canarias, bosques de fayal-bresal interesantes formaciones de bosque húmedo, pinares de pino canario, algunos centenarios y asimismo no puede pasar desapercibida la majestuosidad de los bosques de sabinas en el extremo occidental de la isla, que se arrastran por el suelo debido a la continua acción del viento. En las zonas costeras destacan las formaciones vegetales de tabaibas y cardones, que le dan una peculiar forma al paisaje, todo ello en una isla rodeada de espectaculares acantilados. Una isla ideal para el turismo rural. La Isla de El Hierro ofrece unas peculiaridades que la hacen muy apetecible para todos aquellos que quieren disfrutas del turismo rural. A los que quieran disfrutar de la tranquilidad de la isla y escuchar los cantos de los pájaros, disfrutar de inigualables vistas panorámicas, ver las estrellas en medio de la noche o simplemente disfrutar del silencio, encontraran en El Hierro, el sitio adecuado. A los que les apasiona el senderismo, la isla dispone de una extensa red de caminos de herradura que hasta fechas recientes, eran ocupadas por los habitantes de El Hierro, para desplazarse de un sito a otro de la isla junto a sus animales. Se puede disfrutar de la gastronomía, de la artesanía, de la amabilidad de los herreños en definitiva de la aún poco alterada cultura tradicional de la isla.

Para los apasionados por el mundo submarino, en El Hierro puede encontrar unos de los mejores lugares del mundo para disfrutar de este deporte. Se puede disfrutar de una red de alojamientos rurales, acogidos en la “Asociación Herreña Turismo Rural. Meridiano Cero” (www. ecoturismocanarias.con/hierro), totalmente equipados que le harán la estancia más gratificante. Acceso a la isla A El Hierro se puede llegar por vía aérea o marítima. Por avión se puede viajar desde la isla de Tenerife, de La Palma o de Gran Canaria, el mayor número de vuelos proviene de Tenerife, la compañía aérea que cubre el servicio es Binter Canarias, por ello, se puede llegar desde cualquier parte del mundo a las dos islas mayores del Archipiélago y desde allí viajar a El Hierro. Por vía marítima, se puede viajar desde la isla de Tenerife, utilizando el puerto de Los Cristianos, en el sur de dicha isla, hay una media de dos ferrys diarios y las compañías que operan son: Líneas Fred Olsen y Naviera Armas. Dónde dormir La isla dispone de alojamientos convencionales, constituidos por un Parador Nacional de Turismo, un hotel-balneario, hoteles y apartamentos y de otra de una red de alojamientos en casas rurales, todas ellas se pueden ver en la webb del Cabildo Insular (www. el-hierro.org).

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Por su parte, la gran mayoría de las casas rurales de la isla están acogidas en la Asociación Herreña de Turismo Rural, “Meridiano Cero”, con sede en C. Barlovento, 89 en El Mocanal, con más de una veintena de casas para alojamientos de diferentes capacidades, cuya webb dispone de la posibilidad de realizar la reserva y ver la disponibilidad de las casas (www.ecoturimocanarias.con/ hierro). Lugares para visitar Ecomuseo de Guinea. Se trata de un antiguo poblado de la isla, ya deshabitado y totalmente restaurado, donde se puede apreciar la evolución arquitectónica de la casa de los habitantes de El Hierro, pudiéndose apreciar diferentes tipologías y materiales, situado en el Valle del Golfo. Lagartario. En las instalaciones del Lagartario, situado en las inmediaciones del Ecomuseo de Guinea, se pueden apreciar ejemplares del lagarto gigante de El Hierro, en dicho centro se esta procediendo a la recuperación de una especie de reptil que en un momento dado se dio por extinguida en al isla. Red de miradores. La isla posee una interesante red de Miradores, desde los cuales se puede apreciar una gran diversidad de paisajes. a) Mirador de Jinama, situado junto a la ermita del mismo nombre, desde él se puede observar una bonita panorámica sobre el Valle del Golfo, los acantilados que lo circundan y la espectacular vegetación que en ellos se desarrolla. b) Mirador de La Peña, situado junto al Restaurante Mirador de La Peña, nos ofrece otra panorámica sobre el Golfo. c) Mirador de Bascos, situado en la Dehesa comunal, sobre el pueblo de Sabinosa, nos ofrece una panorámica sobre el Golfo y Sabinosa. d) Mirador de Isora, situado en las cercanías del pueblo de Isora, ofrece una visión sobre Las Playas y el Roque de la Bonanza. e) Mirador de la Gorona, cerca de El Pinar, ofrece una panorámica sobre Las Playas desde otro ángulo. f) Mirador de Tanajara, cerca de El Pinar, ofre una vista sobr el pueblo de Taibique y la costa sur de la isla. g) Mirador Pozo de Las Calsosas, ofrece una vista sobr el nucleo costero del Pozo de Las Calcosas y sus casas que conservan los antiguos tejos de “colmo” o paja, típicos de El Hierro y que ahora han desaparecido. Casa de Las Quinteras, se trata de un interesante museo etnográfico sobre El Hierro, situado en Valverde, barrio de Tesine. En sus inmediaciones hay una tienda de artesanía herreña. Árbol Garoé, el centro de interpretación del Garoé, ofrece información sobre dicho árbol. Ermitas e Iglesias, En diferentes pueblos de la isla, se encuentran iglesias y ermitas de importante valor histórico y cultural.

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“... Árbol precioso que medra con toda prosperidad en todas nuestras Islas, elevándose mucho y decorando con sus flores los primeros anuncios de nuestra temprana primavera ...” Viera y Clavijo Diccionario de Historia natural de las Islas Canarias La isla de Gran Canaria, y especialmente sus municipios cumbreros, desde el este hasta el oeste, no se entenderían sin la almendra y su paisaje, en el más amplio sentido del término. Desde fiestas populares hasta una exquisita repostería, pasando por estampas visuales llenas de vida y de una enorme belleza, la almendra representa toda una rica cultura que mezcla tradición, industria y respeto por el medio ambiente. No resulta fácil manejar cifras de almendreros en Gran Canaria. A la singular orografía de nuestra tierra, salpicada de barrancos y fuertes pendientes, se suma una propagación natural que ha aumentado considerablemente el número de árboles. Los almendreros replantados en los últimos años se han unido a los silvestres (existen almendreros en El Majuelo, en el municipio de Tejeda, de más de 100 años). A pesar de ello, la recogida de almendras es menor que en la década de los 60, cuando existía una mayor cantidad de mano de obra. “Hoy cuesta encontrar cuadrillas que quieran trabajar en la recolección por las duras condiciones que requiere la almendra”, explica Margarita Navarro, técnico de la Mancomunidad de Municipios de las Medianías de Gran Canaria y experta en el tema.


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El duro trabajo de la recolección Normalmente entre agosto y septiembre, después de varear (golpear con una vara el árbol para que caigan los frutos), hay que transportar esas almendras muchas veces desde localizaciones inhóspitas, antes de descascararlas y ponerlas a secar, paso previo a partirlas para extraer la pipa (la parte comestible), fase del proceso esta última que

realiza una máquina partidora (la única en uso hoy en día se encuentra en Valsequillo). Todo este cometido fue realizado tradicionalmente por las llamadas “juntas”, que con el adorno de la música y el baile llevaban a efecto el duro trabajo de la recolección y la partición, una a una, de cada almendra.

Una repostería deliciosa y con arraigo Reza un dicho que la almendra es como el cochino, porque de ella se aprovecha todo. Además de carbón es posible hacer con ella mojo de almendras, licor, cortinas, collares y varios artículos más. Y dulces. Prácticamente toda la almendra grancanaria que se comercializa se ocupa en los exquisitos postres que se elaboran en diferentes dulcerías y hornos tradicionales. La gran variedad de dulces en los que la almendra está presente no defraudan ni al visitante ni a los muchos grancanarios que disfrutan del inigualable paseo hasta las medianías y del deleite con productos difíciles de rechazar. La Dulcería Nublo, la única existente en Tejeda (municipio que alberga un Museo de las Tradiciones y una Casa de Plantas Medicinales que igualmente aportan una valiosa información acerca de la almendra), ofrece más de una veintena de productos distintos en los que la almendra es la gran protagonista. Un paseo por su interior, con un

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marcado ambiente familiar (una de sus plantas fue antes su propia vivienda), supone casi un viaje a una casa de cuento. Con un horno de leña de grandes dimensiones, hasta 42 productos diferentes salen de las manos de la familia Navarro, que abrió el negocio en el año 1946. Mazapán, bienmesabe, piñones de almendra (garrapiñadas), castañas de almendra, suspiros con almendra, galletas de almendra, polvorones de almendra, mantecados de almendra, truchas de batata con almendras, tartas con almendras… Un auténtico regalo para los sentidos formados por azúcar y almendras grancanarias. “No hay ninguna almendra como la nuestra, con una textura y un aceite muy superiores a otras”, cuenta la auténtica jefa de la dulcería, Rosi Medina, que también vende sus productos en los mercados del agricultor y que junto con su marido, José Antonio Quintana Navarro, han decidido plantar algo menos de 2.000 almendreros. Ellos defienden a capa y espada el cultivo y la rentabilidad de la almendra.


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Producto diferenciado Desde el punto de vista económico, la almendra supone ingresos complementarios; resulta complicado que mantenga a un trabajador durante todo el año, pese a lo sumamente cotizada que está la almendra grancanaria frente a la foránea.

Pueden encontrarse en la Isla diferentes tipos de almendras, identificados por los propios agricultores gracias a su sabor, color, textura y facilidad a la hora de partirse: la mollar, la fallía, la moruna, datos estos siempre extraídos de la sabiduría popular, ligada íntimamente a la vida de la almendra en Gran Canaria.

Se trata sin duda de un fruto que cuenta con una reputación enorme fuera de nuestro archipiélago, requerido en ocasiones desde otras latitudes “en toneladas”, según cuenta Margarita Navarro, peticiones imposibles de responder por la baja producción existente. “Debemos caminar hacia la

El preciado aceite de almendras Cada una de las distintas variedades de almendra puede obtenerse en su variedad de dulce o amarga. El aceite de almendra es uno de los productos más conocidos y valorados de la industria almendrera, ya que posee diferentes

calidad diferenciada, hacia la colocación de la almendra en determinados escaparates sabiendo que no es un producto de primera necesidad, sino un auténtico manjar, un alimento distinguido”.

propiedades curativas, especialmente para el cabello, los problemas estomacales, la circulación sanguínea o la piel, siendo muy utilizada, por ejemplo, por las embarazadas en la prevención de las estrías.


Producción ecológica La Asociación de la Almendra de Gran Canaria reúne a un número aproximado de 30 socios que recolectan y trabajan habitualmente con la almendra, con unas prácticas que sitúan a muchos de ellos dentro de la agricultura ecológica. En cualquier caso, las dificultades mantienen bajos los niveles de producción, por lo que la almendra foránea (del Levante español principalmente) tiene igualmente una gran presencia en nuestra comunidad.

El aceite se obtiene mediante la tralla, un instrumento tradicional y artesano que a modo de prensa sigue en la actualidad utilizándose para la extracción del óleo. Una proporción aproximada podría ser 100 kilos de almendras, con cáscaras, para un litro de aceite. Imagen de la cumbre grancanaria En Gran Canaria podemos encontrar almendreros principalmente en San Mateo, San Bartolomé de Tirajana, Artenara, Valsequillo, zonas altas de Ingenio y Agüimes y en Tejeda, auténtica referencia de la almendra en nuestra isla. En el mes febrero, cuando los árboles ofrecen un verdadero y esplendoroso espectáculo de naturaleza y color, se celebran en Valsequillo y Tejeda la fiesta del Almendro en Flor, verdadero santo y seña de los municipios cumbreros.

Un árbol que es fuente de energía El almendrero es muy buen patrón y, aunque no produzca, permite en los injertos que broten otras frutas con un gran sabor y resistencia. Además, es fuente de energía, pues quedan todavía algunos carboneros en la cumbre que con su madera fabrican carbón 100% vegetal, de gran calidad y duración en su combustión, con procesos verdaderamente artesanales.

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En el mundo de la sal el tiempo tiene otra dimensión. Las salinas constituyen un entorno diferente, su luz atrae por el colorido del agua, que cambia de manera casi caprichosa mientras el sol y el viento hacen su trabajo: evaporar el agua y dejar la sal. Son piscinas de poca profundidad que se extienden en algunas zonas de la costa salpicándolas de vida. Y es que estos espacios, manejados a lo largo de siglos por la mano del hombre, se han convertido en parajes naturales de gran importancia para la avifauna marina.

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ha restado ilusión ni ganas por un trabajo del que es consciente, no le da para vivir. Repasa sus manos, agrietadas y morenas, curtidas con el sol y el agua y recuerda que siempre ha vivido en la salina. Mi abuelo era salinero y también lo fueron mis padres.

Las Islas tienen una larga y amplia tradición salinera. Por eso, las historias personales se acumulan en los tajos con el oficio de los salineros y salineras que desde siempre lo han realizado con ganas y de manera artesanal.

Acercarse a una salina ofrece una fotografía singular. Desde fuera los tajos, donde reposa el agua, parecen una trama geométrica que recuerda a los bancales agrícolas o una finca perfectamente ordenada. Se agrupan uno junto al otro, formando pasillos, los balaches, donde el salinero amontona la sal recogida para que termine de secarse al sol. Mira que blanca y como brilla, parecen dunas blancas, repite Manuel, orgulloso del resultado.

En la costa de Arinaga, Gran Canaria, Manolo Viera sigue trabajando en la salina. Su edad, más de 75 años, no le

El proceso de producción en una salina comienza en el cocedero donde se introduce el agua del mar que reposa


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antes de pasar a los tajos, lugar donde cristaliza la sal. El agua va cuajando y cambia de color y la sal se vuelve caprichosa en formas y se expresa de forma fractal. Cuando el tiempo y el sol avisan que la sal está preparada en el fondo, el salinero con mucha maestría se dispone entonces a barrer el tajo con el robadillo o ruedo. Después, con la pala a la carretilla y de allí al almacén. Yo soy nacida del mar, el mismo sol me tuesta y en el palacio del Rey sin mí no se hace fiesta, una adivinanza que a nuestro salinero de Arinaga le gusta repetir mientras con una sonrisa cuenta como el médico le ha prohibido tomar sal por problemas de tensión. Pero, si trabajo en la salina, la sal me entra por los poros, se ríe. Manuel, como el resto de salineros de la Isla son libros vivos, ejemplos de la tradición oral más cercana. Cuenta que la salina es un termómetro y que cuando habla te dice que el tiempo está cambiando; recuerda como el Tío Pepe cargaba los camiones de sal para las factorías de La Isleta y te habla de los arrieros que llegaban con bestias y repartían la sal en Ingenio, Agüimes o Tunte. A pie del tajo con el robadillo te explica cómo tienes que picar el fondo con cuidado para que la sal no se mezcle con

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el barro y te enseña un tipo de sal diferente, la que tiene forma de escamas, sal de nata o flor de sal, que se origina en las salinas en los primeros momentos de concentración. Parecen cristales finos que flotan en la superficie y que es utilizada por los grandes restauradores y la alta cocina. Es muy cara pero da mucho trabajo, insiste. Una historia llena de sal Los aborígenes de Gran Canaria obtenían la sal que se producía en los charcos entre las rocas, aunque no hay datos que demuestren si conocían, o no, el proceso para mecanizar la extracción. Los cocederos naturales pasaron a ser propiedad señorial tras la conquista y en 1525 se otorga por parte de la Corona el monopolio de la sal. A principios del XVII se incorporan las salinas a la Real Hacienda y en el S XVIII se produce el despegue de la producción de sal en Gran Canaria por su valor económico y estratégico En las Islas Canarias llegaron a concentrarse más de medio centenar de salinas, sobre todo a partir del S.XVIII. Los nuevos tiempos, la tecnología, la globalización, el cambio de modelo económico, en definitiva provocó un declive del sector que en la actualidad se pretende recuperar con nuevas líneas de explotación y comercialización y adaptando


las salinas como lugares de interés histórico, ambiental y etnográfico. Lo cierto es que la explotación de las salinas ha estado muy vinculada a la historia del Archipiélago a pesar del progresivo deterioro del sector, que lo ha llevado a una situación marginal en la actualidad. En Gran Canaria la producción de la sal tuvo su momento álgido con el desarrollo de la pesca de berbería y el florecimiento de la industria de salazones. En Gran Canaria se pueden distinguir dos tipos de salinas: Salinas sobre barro: instalaciones y dependencias preparadas para producir sal a partir de agua del mar. Está formada por tomaderos y cocederos ubicados sobre sustrato de barro. Su producción es manufacturera y es mayor que la obtenida sobre roca. Salinas sobre roca: zona del litoral de sustrato rocoso que se habilita para mediante charcos donde dejar evaporar el agua y obtener así la sal marina. Los ingenios salineros en Gran Canaria se concentraron en el sureste de la isla y en la costa de Bañaderos, en el norte. De las decenas de instalaciones solo quedan cinco que

no han sido destruidas. Algunas están consideradas como Bien de Interés Cultural; en otros casos, se han iniciado los expedientes. Salinas del Bufadero Se encuentran en la costa de bañaderos, en Arucas. Se construyeron en el S.XVII siguiendo el modelo de salina sobre roca y constituye el único de este tipo que permanece en las Islas. Formaba parte de un conjunto de seis salinas de las que no se conserva más que algunos vestigios. Su trazado sigue el de la plataforma de lava del lugar. Salinas de Bocacangrejo y de La Florida Se construyeron en el S.XIX en pleno auge salinero del sureste de Gran Canaria. Se encuentran en la playa de Vargas en el municipio de Agüimes. Su tipología responde al modelo de salina de barro. Se encuentra en el frente de una finca agrícola y bordeando un tramo de costa relativamente poco alterado Salinas de Arinaga En el polígono industrial de Arinaga, Agüimes, junto al puerto, estas salinas del tipo de barro se construyeron hacia 1820. Se encuentran en buen estado de conservación. Están además en una de las zonas más productivas de Canarias desde el punto de vista marino.

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Salinas de Tenefé Se encuentran en la costa de Pozo Izquierdo en Santa Lucía de Tirajana, junto a las instalaciones del Instituto Tecnológico de Canarias. Estas salinas también responden al tipo de barro que fueron construidas a finales del S.XVIII. Están declaradas como Bien de Interés Cultural en la categoría de sitio etnológico el 26 de abril de 2005. Marca Registrada Sal de Canarias Las salinas tienen futuro. Y no sólo por su indudable valor paisajístico, medioambiental y cultural. Se trata de paisajes emblemáticos que albergan mucha biodiversidad y que pueden ser gestionados como recursos culturales, educativos y turísticos; pero también suponen un buen ejemplo de la gestión sostenible de los recursos naturales. La sal canaria es muy apreciada en círculos gastronómicos fuera del Archipiélago y, a pesar de las barreras comerciales a nivel mundial, puede ponerse en valor como consumo local. De momento, el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA), del Gobierno de Canarias, ha inscrito la marca colectiva “Sal Marina de Canarias” en el registro nacional de patentes y marcas, trámite que representa el

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primer paso para avanzar hacia la solicitud de la Denominación de Origen Protegida (DOP) de este producto. El objetivo de esta acción es establecer las condiciones de uso de esta marca con el fin de garantizar el origen de la sal procedente de salinas marinas del Archipiélago, así como su promoción en el mercado nacional e internacional, evitando referencias geográficas falsas. El gobierno tiene previsto ceder el uso de la marca registrada a la asociación de productores de las salinas tradicionales de las Islas “para que puedan identificar su producto con esta denominación hasta que se obtenga la protección administrativa europea”. La obtención de la DOP permitiría que sólo la producción isleña obtenida bajo los controles y certificación requeridos pueda comercializarse aludiendo al Archipiélago, evitando así la competencia desleal. Esto supondría además que la marca pase a tener reconocimiento comunitario y por tanto pueda beneficiarse de la protección y acciones que tiene prevista la normativa europea para alimentos de calidad diferenciada.


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Desayunar y ver amanecer con la figura del imponente Teide al fondo, escuchar, mientras tu imaginación está sumergida en el texto de un libro, los pájaros, cantando, el cencerro del ganado… vivir tu tiempo de ocio en un espacio agradable, cómodo confortable y el máximo cuidado de los pequeños detalles… … eso es lo que garantiza el sistema de clasificación por Espigas, que te dé el máximo detalle de cada alojamiento, con ello la opción de elegir lo que necesitas para tu disfrute del Turismo Rural. Las espigas son el termómetro que, a partir de ahora, servirá para medir el nivel de confort y equipamiento de nuestros alojamientos rurales. En términos muy similares a la clasificación que se establece para las categorías de los hoteles urbanos o de los restaurantes, cinco espigas será sinónimo de excelencia y una se traducirá en un servicio digno pero

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sin grandes lujos. Entre medias cabe una inmensa oferta para todos los gustos. Este proyecto, no oficializado aun en todas las comunidades autónomas, ha sido impulsado por Asetur, Asociación Española de Turismo Rural, en base al aplicado en Francia para este tipo de establecimientos, proyecto con viso futurista de ser la clasificación europea de los alojamientos de turismo rural. En las Islas Canarias, aun está en la fase de implantación y han sido muchos los establecimientos que se han adheridos y muchos que se irán incorporando, ya que siempre ayudará a nuestros huéspedes a elegirnos por nuestras singularidades. A junio de 2011 estos son los alojamientos clasificados, a los que, les invitamos a que disfruten de una experiencia inolvidable:


Gran Canaria

CR Casona del Almendro

CR Tasarte CR Lengua de Lava CR Bentayga CR Casa Matos CR La Escuela

Finca los Ciruelos CR Bailón CR La Vistita Villa Maria CR Las Piedras CR Vera de la Hoya

La Gomera CR La Rambla de los Caballos

El Hierro CR Fontanales Pelibuey CR El Lirón CR La Gitana CR Casa Luna CR Lucianita CR El Colmenar CR Laurel

CR El Pajar

CR EL Lagar CR DOMINGO PIO

CR Casa Elba CR Casa del Monte CR El Moral CR Casa El Hondillo CR Casa Faustina CR Taguacinte CR El Tesón I CR El Tesón II CR La Asomada CR El Valle CR Tía Lucila

CR Finca La Maleza CR El Serrillal II CR El Cabezo

CR Las Nuevitas CR Las Nuevitas II CR Las Nuevitas III CR Eliseo CR La Era Vieja CR Ramón CR El Fraile I CR El Fraile II CR Emilia CR La Manzana CR El Silbo II CR EL Silbo III CR Pajaritos

Tenerife

CR El Patio de Tita CR El Adelantado CR El Moral CR Finca El Picacho CR Virgen del Rosario CR La Tunera CR Rural Las Llanadas CR Montiel CR Piedra Redonda

CR Doña Lola CR El Ciruelo CR Abuela Estebana CR Los Llanillos CR Casa de la Lima CR El Almendro

CR La Casa de mis Padres CR El Roque CR EL Llanito

CR La Vega A CR La Vega B CR La Vega C CR El Silbo I

Pueden obtener mas información y detalles en www.ecoturismocanarias. com y en www.espigas-asetur.com

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Más allá de los numerosos y prestigiosos premios que cosechan en los concursos internacionales, los quesos grancanarios cuentan con un reconocimiento indiscutible: la satisfacción de quienes los degustan. Dentro de una gran variedad, y hechos con diferentes texturas, olores y sabores, los quesos de Gran canaria forman parte de la cultura y tradición de una isla que también tiene forma de queso. No podía ser de otra manera. En cualquier zona de la isla redonda, donde se estima que existen más de 100 queserías o miniqueserías con registro sanitario, puede encontrarse un buen queso. Su principal característica pasa por la calidad de la materia prima obtenida en la propia explotación del maestro quesero, gracias a una ganadería autóctona y el uso de leche cruda, es decir, sin pasteurizar que permite un producto final lleno de sabor y aroma.

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Maestros queseros Dos asociaciones principales agrupan a los queseros artesanos de Gran Canaria, Proquenor y Asoquegran. La primera, Productores de Queso Artesano del Noroeste, nació en 1998 y se organizó para respaldar una de las tres Denominaciones de Origen de las que gozan los quesos en Canarias: la D.O. Quesos de Flor de Guía y Quesos de Guía, concedida desde 2007 y que engloba a los quesos artesanos producidos en los municipios de Gáldar, Moya y Guía. El prestigio ganado a pulso por la DO Quesos de Flor de Guía y Quesos de Guía, donde hay inscritos 10 queseros de los 30 asociados a Proquenor, encierra algunos requisitos y características, además de la leche cruda. Esa leche debe provenir al menos en un 60% de oveja canaria, que se mezcla principalmente con leche de cabra, pues en la ganadería


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del noroeste grancanario no abunda el vacuno, según explica Juan Manuel Mederos, secretario de Proquenor. También la trashumancia, el traslado de los animales buscando el pasto, es otra de las señas de identidad de los Quesos de Guía, los únicos en Gran Canaria que conservan esta tradición, alimentándose en pastizales de gramíneas o leguminosas, o con arbustos forrajeros. Debe tenerse en cuenta que la leche obtenida durante la estancia de los rebaños fuera de la zona de la DO no puede ser utilizada para la elaboración de quesos amparados por ella. Esto hace que la producción de queso en Gáldar, Moya y Guía sea estacional, “pudiéndose encontrar quesos de enero a julio”, advierte Mederos. La flor de cardo Pero si hay algo que hace especial al queso del noroeste es el cuajo vegetal, de ahí el nombre de Queso de Flor.

Cómo se elabora este manjar Los quesos artesanos en Gran Canaria tienen como ingredientes la leche cruda, el cuajo, la sal y los fermentos, éstos últimos sólo en algunas variedades. En la elaboración, y después de ordeñar el ganado y obtener la leche, se le añade el cuajo, normalmente industrial aunque el más valorado es el obtenido del estómago de pequeños rumiantes (menos en el Queso de Flor y Media Flor que se utiliza uno vegetal, el de la Flor de Cardo). Cuando el cuajo hace su efecto en la leche, se retira el líquido sobrante y se va cortando la cuajada, que a continuación se moldea al gusto, aunque siempre en forma de cilindro en el que el diámetro es superior a la altura. Llegado el momento del prensado, tarea que puede realizarse a mano o con la ayuda de maquinaria, se prosigue la eliminación de suero. Únicamente queda salarlo y madurarlo. Para lo primero, que endurecerá la corteza, puede ponerse sal en la superficie o colocar el queso en salmuera (concentración de sal y agua), mientras que la maduración se lleva a cabo en cámaras de frío o en salas donde se atiende a determinadas circunstancias como la temperatura o la humedad. Aunque ya en desuso, algunos queseros utilizan las cuevas naturales como salas de maduración.

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Quesos, quesos, quesos… Los quesos se clasifican según distintas características. Por su leche pueden ser de cabra, de oveja, de vaca o de mezcla. Pueden estar igualmente hechos con leche cruda o leche pasteurizada, y dependiendo de su maduración, ser un queso tierno, fresco, semicurado, curado o añejo. Existen de cuajo animal o de cuajo vegetal (de flor o de media flor). Los hay desnatados, semigrasos, grasos y extragrasos según sea la cantidad de materia grasa que haya en ellos. Pueden tener o no cobertura, y ésta puede estar hecha con pimentón, con gofio, con aceite… Una verdadera y atractiva amalgama de quesos grancanarios que esperan por paladares con ganas de degustar un producto exquisito.

El cuajo utilizado para convertir la leche en queso es habitualmente extraído de un animal, pero en el Queso de Flor se sustituye por un cuajo de flor de cardo (que puede encontrarse en diferentes zonas de la isla) y que otorga unas características organolépticas muy diferenciadas, como su sabor amargo y una apariencia achatada con una altura de no más de 6 centímetros. Junto a él y dentro de la Denominación de Origen también aparecen el Queso de Media Flor, que mezcla el cuajo vegetal con el animal, y el Queso de Guía, elaborado enteramente con cuajo animal. Los Quesos de Flor, Media Flor y Quesos de Guía se encuentran a la venta en los Mercados del Agricultor del Cabildo de Gran Canaria, además de en el Mercado Municipal de Guía, pero es en las propias queserías donde más compran los consumidores. También los llamados maduradores adquieren el producto en cantidad para mantenerlo en las condiciones adecuadas e ir ofertándolo a diferentes superficies comerciales, grandes y pequeñas, aunque ya con su etiqueta personalizada. Valorización del producto Mari Carmen Pérez Castellano preside Asoquegran, la Asociación de Queseros Artesanos de Gran Canaria. No duda ni un instante en asegurar reiteradamente que “hay que valorizar los quesos grancanarios y defender el sabor que da la leche cruda”. A diferencia de los quesos del noroeste, los hechos en otras áreas de la isla no cuentan con la trashumancia como nota distintiva, aunque numerosos pastores sí que practican un pastoreo diario de proximidad, especialmente los de medianías


DO Quesos de Flor de Guía y Quesos de Guía La Denominación de Origen Quesos de Flor de Guía y Quesos de Guía se concedió por parte de la Unión Europea en el año 2007. Los requisitos y controles (realizados por el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria) para poder colocar en el queso esta etiqueta de calidad diferenciada son: - Tener el centro de producción en la comarca (Guía, Gáldar, Moya) - Poseer registro sanitario - Cada queso debe estar hecho con al menos un 60% de leche de oveja canaria - Que el pastoreo sea la alimentación básica del ganado - Superar inspecciones tanto del establo como de los animales - Que los quesos, elegidos al azar dentro de cada quesería, pasen las catas iniciales más las periódicas para mantener la DO.

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La Casa del Queso El municipio de Santa María de Guía, en el pago de Montaña Alta, acoge La Casa del Queso, inaugurada en enero de 2009 y que pretende impulsar la producción, además de mejorar las condiciones económicas y laborales de los artesanos queseros, muchas veces también dedicados a la agricultura. Enclavada en un maravilloso paraje natural, La Casa del Queso, aún en una fase primaria, cuenta con una sala de maduración y un laboratorio, además de un expositor donde pueden adquirirse distintos quesos de la comarca junto a una selección de vinos de la tierra. En proyecto están una sala de conferencias y un área museística, junto a una sala de elaboración quesera que permitirá a los visitantes observar el proceso desde la primera línea exterior, a través de una cristalera para no interferir en las exigentes condiciones sanitarias.

Consejos para el consumidor La información suministrada por la etiqueta adherida al queso debe ofrecer, por este orden, el nombre del ganadero o establecimiento (o en su caso la del madurador que ha colocado su propia etiqueta), el método de elaboración,

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y cumbres. El millo, la cebada y la avena conforman principalmente la alimentación del ganado, formado por especies autóctonas de ovejas y cabras pero también de vacas. Pérez señala Fontanales como zona rica en ganado bovino, mientras que Valsequillo “tira más por las cabras y ovejas” y San Bartolomé de Tirajana y Santa Lucía “tienen bastante queso, sobre todo de cabra”. Esto hace posible que haya una producción quesera durante el transcurso de todo el año, si bien el calor veraniego y la época de partos en septiembre y octubre hacen descender el número de quesos, elaborados tanto con leche de oveja, de cabra, o de diferentes mezclas de éstas también con la de vacuno, lo que posibilita una gran variedad de apariencias, texturas, sabores y olores. Los 32 productores adscritos a Asoquegran se valen de las diversas ferias y de los diferentes mercados (municipales y del agricultor) para acercarse al consumidor, pero Pérez subraya con satisfacción que “son las queserías las que al menos en un 50% venden directamente el producto, con la importancia que esto tiene para poner en valor, además del queso, el trabajo realizado por el artesano, que afortunadamente se va dando cuenta cada vez más de que puede rentabilizar con mayor éxito su actividad”.

los ingredientes, el número de registro sanitario, la fecha de elaboración y el tipo de queso. Además, conviene comprobar en el comercio donde se compra que el producto se conserva en un lugar alejado del calor o de olores fuertes. En casa se debe guardar los quesos a la temperatura adecuada (los tiernos a 4 grados y los semicurados o curados a 12-14 grados) y a la hora de comerlos hay que sacarlos del frío una o dos horas antes para que se encuentre en perfectas condiciones de consumo.


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Las primeras plantas de café arribaron a Gran Canaria en siglo XIX. El jardín botánico de La Orotava guardaba los cultivos llegados desde América, para su aclimatación antes de su traslado a los palacios ingleses, franceses o españoles, y los primeros cafetales trasladados a Agaete encontraron en el municipio del noroeste un terreno y un clima inmejorables. El café, siempre como cultivo secundario, es plantado a las orillas de huertos y caminos por su necesidad de sombra, obtenida gracias a naranjeros, mangos, aguacates… Del cafeto, árbol originario de Etiopía, de cuatro a seis metros de altura y cuya semilla es el café, brotan plantas realmente atractivas a la vista, con el verde de sus hojas, el canelo de los nuevos brotes y el blanco de sus flores, de la familia del jazmín.

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“Necesita mucho cariño”, explica Víctor Lugo, presidente de Agroagaete, Asociación para el Fomento y Desarrollo Agropecuario del municipio. En el impactante entorno del Valle de Agaete existe hoy una producción cafetera rayana en los 2.000 kilos, trabajada por algo más de 50 agricultores, aunque solamente la mitad de ellos puede recoger ahora el producto, mientras la parte restante cuida cafetos de nueva plantación que darán su fruto en los próximos años. La pretensión es estabilizarse en las cuatro toneladas. La temperatura suave y uniforme a lo largo de los doce meses del año, junto a la abundancia de agua y el fecundo suelo volcánico permiten que en el Valle nazca, según los agaetenses, “el único café de toda Europa”.


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Especie Arábica, variedad Typica La especie de café producida es la Arábica, en su variedad Typica, cuyo cultivo fue perdiendo fuerza en todo el planeta, pero que ahora vuelve a ser recuperada por su enorme calidad, que ofrece diversos y atractivos aromas, como a chocolate o regaliz, regalando además una alta persistencia en boca, una de las cualidades que, como en el vino, más se valoran en una cata de café. Porque no se persigue la cantidad, sino la calidad. La alta calidad, para ser exactos. Todo el producto que sale de Valle se comercializa de forma conjunta, bajo la marca Café de Agaete y con una presentación muy cuidada. La cadena de puntos de distribución camina igualmente por esa idea: Oficina de Turismo, Oficina de los agricultores, el establecimiento de productos canarios en el aeropuerto, clubes de gourmets y tiendas de delicatessen… Víctor Lugo, que cultiva en su finca de La Laja más de una hectárea, lo resume: “Igual que tienes en casa una botella de vino muy especial para un momento determinado, tienes un paquete de Café de Agaete para degustarlo en una ocasión señalada. Es un regalo”. Recolección y elaboración Aunque en noviembre los cafetos vuelven a dar una pequeña cosecha, es en el periodo comprendido entre marzo y mayo cuando, en varias pasadas, se recogen principalmente los granos del café, que deben recolectarse cuando se encuentren en su punto exacto de maduración, es decir, cuando el grano tenga color cereza. Luego, y aunque tradicionalmente lo recogido se secaba en las azoteas -técnica que ha decaído porque la lluvia y el rocío nocturno restan calidad al producto final-, los granos se deshumedecen en máquinas traídas de Sudamérica, por un tiempo aproximado de 10 ó 15 días. Quitarle la piel a la baya recolectada es la siguiente fase del proceso, que algunos cafeteros prefieren hacer así, por la vía seca, y otros por la húmeda, antes del secado. Tras descascarillar el grano, únicamente queda tostarlo y molerlo. Los agricultores del Valle podrán pronto hacerlo en su municipio, pero actualmente acuden a San Isidro, Gáldar, para llevar a cabo estas tareas. Acabado el tostado y el molido -normalmente en molinos de rodillo-, resta degustar un café que, con sólo percibir su olor o su sabor permite sensaciones del todo diferentes e inalcanzables para un café corriente. El Café de Agaete, seguramente el único de Europa y sin lugar a dudas, un café diferenciado por su calidad y que se une al grupo de productos selectos de la tierra en Gran Canaria.

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Con el tiempo y la experiencia han desaparecido todas las posibles dudas que había respecto a los numerosos beneficios que reporta realizar una actividad física de manera cotidiana. La práctica de los llamados deportes de aventura u “outdoor”, ya sea en su vertiente tradicional o en plena naturaleza, es una actividad ideal para fomentar la salud, el deporte y la cultura. Por este motivo se puede catalogar a esta práctica deportiva como una terapia natural para nuestra salud mental y física. Las personas que empiezan a practicar estas disciplinas, se sienten atraídos por la infinitas y placenteras sensaciones que nos ofrece la naturaleza, además de la propia relajación que la experiencia produce. Ir de senderismo, con todas las posibilidades que esta actividad depara, incluidas variantes aventureras, puede ser un antídoto maravilloso que contrareste muchas de las presiones que acompañan nuestro ajetreado modo de vida. Es un deporte que se puede practicar sin necesidad de una dura preparación o aprendizaje específico. La clave es comenzar de una manera pausada y que sea nuestro propio cuerpo el que nos pida retos físicos cada vez más ambiciosos. El contacto con la naturaleza refresca la mente, reduce el cansancio y aumenta los niveles de energía. Más de la mitad de los músculos del cuerpo están diseñados para caminar; es un movimiento natural con el que no se corre prácticamente ningún riesgo de lesión. Además, andar de forma regular reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis y la diabetes. Sin olvidar que caminar mejora la flexibilidad en las piernas, aumenta la fuerza y la resistencia a la fatiga, mejorando además el flujo sanguíneo. Tenemos el privilegio de encontrarnos en un archipiélago ideal para la práctica de muchos deportes que se realizan en pleno contacto con la naturaleza, siete islas que encierran en el 66% de su territorio una gran variedad de Espacios Naturales Protegidos, cuatro Parques Nacionales, tres Reservas de La Biosfera y tres entornos declarados Patrimonio de la Humanidad, sin olvidarnos del “Silbo Gomero”, como Bien Inmaterial. ¿Que más podemos pedir? Con todo esto sólo nos falta salir a descubrirlo, encontrándonos con muchas y distintas posibilidades:

Volcanes que podremos subir a pie, como el Teide (punto más elevado del territorio nacional con 3.718m) o entrar en las redes de cavidades volcánicas, herencia de un agitado pasado volcánico. El Mar que podemos disfrutarlo en todas sus versiones: navegarlo, transitarlo en kayak o sumergirse para explorar sus profundidades. Barrancos que a pie, o mediante la técnica del rapel, nos acercan a lugares que hasta ahora sólo eran patrimonio del agua. Los bosques de pinares (endemismo canario) o de laurisilva, la selva tropical canaria, nos ofrecen un espectáculo natural único al que podemos acceder cómodamente en nuestras monturas de aluminio (bicicletas) para , casi sin esfuerzo, recorrerlos a través de largas distancias. Un paisaje basáltico que nos da permiso para escalarlo durante todo el año, sin que la temperatura baje de los 23º (todo un sueño para un centroeuropeo). Más información consultar: www.pateatusmontes.com

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El cultivo del olivo ha vestido el sureste de Gran Canaria desde hace siglos. Este árbol llegó poco después de La Conquista y, en laderas y barrancos, logró una adaptación sorprendente. Por eso, muchos de ellos son centenarios y desde siempre han sido parte del paisaje de los habitantes de Agüimes, Santa Lucía y San Bartolomé de Tirajana. Aunque la actividad olivarera cayó hace décadas en el abandono, muchos propietarios de olivos, con el apoyo de las instituciones, se han fijado en el potencial que tiene producir aceite y el olivar empieza a recuperarse, junto con la aparición de almazaras de nueva tecnología. El olivo es un árbol que requiere poca mano de obra, aguanta bien las épocas de sequía y se lleva muy bien con el resto de especies arbóreas. Nos está ayudando a dinamizar el sector y reverdecer esta zona de las medianías, dice convencido uno de los productores del sureste, Leo Marrero. Sin embargo, añade, todavía no se le presta la atención necesaria, ya que sólo se recolecta un 20% de las aceitunas de los olivos censados. Es una actividad con futuro y desarrollo sostenible. El aceite de Gran Canaria, el zumo de la aceituna verdial del país, se caracteriza por sus intensos aromas que recuerdan una huerta, con olor de tomatera fresca y matices de plátano verde y kiwi, equilibrado en picor y amargor. Un aceite con personalidad e identidad. Las características del terreno y el microclima entre 600 y 1000 metros de altitud, le aportan unas cualidades que lo diferencian y lo hacen competitivo frente a los de otras regiones productoras. Otras variedades que se han introducido y que también se adaptan muy bien a nuestro entorno son la Picual, la Arbequina y la Hojiblanca, de las que también se obtienen muy buenos aceites. Caracterización de la aceituna del país Nombre: Verdial de Huevar. Sinonímias: “Del país”, “Verdial de Gran Canaria”. Origen: Huelva, Sevilla (España) y Alentejo (Portugal). Difusión: Islas Canarias. Destino: Doble aptitud. Mesa y aceite de oliva. La recolección y producción La aceituna en Gran Canaria no se varea como en otras regiones de la Península Ibérica. Los agricultores se suben al árbol y con mucho cuidado la recogen una a una, rama

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a rama. Por eso, le llaman “ordeño”. Hay que tratarla como si fuera una ciruela madura para que no altere su calidad. Luego se lleva a la almazara donde se recepciona, se mortura y se bate la pasta, y la centrifugadora separa el aceite de los restos, llamado orujo, que más tarde puede servir para otras utilidades como compost o pastillas para barbacoas. Antes de envasarlo, el aceite se decanta en los depósitos y pasa un último filtrado. Cómo se hace una cata de aceite PREPARACIÓN Se sirve el aceite en vasos opacos y tapados, ya que su color no es un elemento importante en el análisis. TEMPERATURA La cata se realiza a una temperatura de unos 28º. Se mantiene el vaso entre las manos para que el calor corporal potencie la volatilidad de los compuestos aromáticos. FASE OLFATIVA Se mueve el vaso tapado con movimientos circulares para impregnar sus paredes, se destapa y se introduce la nariz. Se percibe un aroma a aceituna más o menos intenso, junto a otros como manzana o hierba. FASE GUSTATIVA Se introduce una pequeña cantidad en la boca, se pasea por el paladar y la lengua y se aspira fuertemente a intervalos cortos de tiempo para hacer pasar el aire a través del aceite.


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La Casa Alta de Tindaya, constituye un ejemplo de la arquitectura burguesa desarrollada en la Isla de Fuerteventura durante el siglo XVIII, levantada al resurgimiento de una economía emergente ligada a la cochinilla y a la barrilla; de sus muros emanan recuerdos y leyendas que nos hablan de la historia cercana de un pueblo, sobre todo de lo más trascendental: de lo mágico, de lo divino... Según la leyenda la Montaña de Tindaya es por excelencia un lugar donde moraban las brujas desde las más antiguas noches de los tiempos, desde que los majos realizaran sus rituales en la cima de la misma, donde lo mágico, unido a lo divino, diera vida a tantas y tantas historias que recorrían los caminos de un pueblo, cuyas casas, construidas con barro y piedra de sus entrañas, quedaban mimetizadas sobre el lomo que todo lo dominaba y que, receloso, miraba a un único sitio, a la cima de la Montaña de Tindaya, porque de allí venía lo bueno y lo malo, lo misterioso y lo preciso, las lluvias que daban la vida y la muerte. Siempre el ciclo eterno de la vida y de la muerte... Desde allá arriba de la montaña bajaban las brujas aprovechando la oscuridad de la noche, para dilucidar en los asuntos terrenales, porque ellas eran las que regían todo el devenir del pueblo de Tindaya y según la leyenda, cuando el sol salía, todas las que aún andaban por el

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pueblo, se guarecían en la Casa Alta y allí moraban. Por eso, la Casa Alta de Tindaya, según se cuenta, desde que se construyó siempre estuvo habitada por estos seres, y dice la leyenda que para conseguirlo se valieron de sus argucias convenciendo a su dueño a que subiera hasta lo alto de la Montaña de la Muda, porque desde allí podía ver mejor la magnitud de su recién terminada obra, que por su grandiosidad sobresalía de manera maravillosa de todas las demás construcciones del pueblo, y así lo hizo; dejándose llevar por ellas y por su cada vez más creciente vanidad, subió hasta lo alto de la montaña para contemplarla, tan alucinado quedó de tanta majestuosidad creada por él, que no recaló de la presencia de las brujas que le empujaron montaña abajo, pereciendo casi de inmediato. Esta victoria, se dice, fue celebrada en el “bailadero de las brujas”, que está junto a la Montaña de la Muda, y cuya presencia es notada por las corrientes de aire que fluyen, y que se dice, son almas atrapadas que en danza giran en torno a las de las hechiceras. ... Y desde ese día, en la casa sólo moran ellas y, todo el pueblo supo, además, que desde aquel preciso momento sus almas también pertenecen a las noches de las brujas. Pedro Carreño Fuentes julio 2011


Revista de turismo Acantur  

Revista de turismo rural Acantur, Islas Canarias

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