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Furiosa

Revista digital Anarcofeminista antiespecista_EdiciĂłn nĂşmero 2_Octubre 2018


Furiosa edición educación

Revista Furiosa Publicación original de Editorial Mariquita Edición número 2 Santiago, Chile. Octubre de 2018. Editorial Mariquita Correo: editorialmariquita@gmail.com Facebook: @editorialmariquita Instagram: @editorialmariquita Web: editorialmariquita.com Issuu: Editorial Mariquita Ningún derecho reservado. Difunda. Prohibida la comercialización.

Poemario: Furiosa escribo [y canto] mejor Portada: Fotografía a por Editorial Mariquita Educación popular, feminismo y contra hegemonía Portada: No se encontró información de autoría Entrevista a Samuel Guerrero Azañedo, autor del constructo “Educación especista” Portada: Granja en el colegio Fotografía tomada de la página web de Maristas Córdoba, Colegio Cervantes

USO DE FOTOGRAFÍAS E IMÁGENES

Páginas 88 y 89: Bibliomóvil de Angol visita Escuela Colonia Manuel Rodriguez. Región de la Araucanía Fotografía por Bibliomóvil

Portada Fotografía por Amanda Aravena L. - desborde.cl Edición y ajustes por Editorial Mariquita

Medios para la formación anarcofeminista. Instancias de diálogo para la transformación radical de la sociedad Portada: Fotografía por Editorial Mariquita

Tabla de contenidos Fotografía tomada desde la página web de Colegio Juan Pablo II

“Nos sentimos interpelados”. Entrevista a la Asamblea Antipatriarcal de Varones de Santiago (AAVAS) Portada: Fotografía por AAVAS

Adoctrinar en el especismo Portada: Teaching Moment Pintura por Dana Ellyn www.danaellyn.com

Apostamos por el feminismo mixto. Entrevista a Escuela Popular Feminista Portada: Fotografía por Escuela Popular Feminista

Página 11: Nos visitan los animales de granja Fotografía tomada desde Blog infantil Colegio La Devesa Carlet

“De las certezas a las dudas”. Entrevista a Kolectivo Poroto Portada: Fotografía por Kolectivo Poroto

Pginas 14 y 15: Chicken Wings Pintura por Dana Ellyn www.danaellyn.com

Proyecto Educativo Libertario: Un desafío político y pedagógico para la libertad Portada: Fotografía por Proyecto Educativo Libertario

“Espacios escolares y relaciones de género. Visibilizando el androcentrismo cultural” Portada: Fotografía por Pablo Ovalle, Agencia UNO

Furiosa al día: “El uso del lenguaje inclusivo es un retroceso para el feminismo” Intervención a la escultura Perfectly naked Christopher Smith smithsculptor.com

Página 24: Sobre los bosques del Teatro Bolshoi Pintura por Viktor Efimovich Entrevista a Silvio Gallo: Hacia una educación libertaria Portada: A class in the condemned essex market school Fotografía por Jacob Riis

Furiosa al día: “Ley de identidad de género en la infancia: las trampas del progresismo” Muñecos decapitados Editorial Mariquita


Contenidos 06

Nota de la editorial

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Adoctrinar en el especismo

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Espacios escolares y relaciones de género. Visibilizando el sexismo y el androcentrismo cultural

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Entrevista a Silvio Gallo: Hacia una educación libertaria

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Poemario: Furiosa escribo [y canto] mejor

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Educación popular, feminismo y contra hegemonía

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Entrevista a Samuel Guerrero Azañedo, autor del constructo “Educación especista”

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Registro visual Educación especista

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Medios para la formación anarcofeminista. Instancias de diálogo para la transformación radical de la sociedad

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“Nos sentimos interpelados”. Entrevista a la Asamblea antipatriarcal de varones de santiago

104 Apostamos por el feminismo mixto. Entrevista a Escuela Popular Feminista

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“De las certezas a las dudas”. Entrevista a kolectivo poroto

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Proyecto Educativo Libertario: Un desafío político y pedagógico para la libertad

140 Furiosa al día: El uso del “len-

guaje inclusivo” es un retroceso para el feminismo

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Furiosa al día: Ley de identidad de género en la infancia: las trampas del progresismo


NOTA DE LA EDITORIAL

¡A

l fin! ¡Logramos completar la segunda edición! Esta segunda edición de la furiosa está centrada en la educación, tomando como ejes centrales el feminismo, el antiespecismo y el anarquismo. Sin embargo, creemos que es necesario abordar el tema desde una perspectiva más práctica y, por supuesto, menos teórico/academicista —así esperamos que sea cada edición de esta revista—. En consideración a esto, decidimos sólo incluir tres textos sobre lo que “en teoría” debiese ser la educación antihegemónica, cada uno relacionado con un eje central de la revista. Para complementar esto, nos propusimos ponernos en contacto con organizaciones, personas y colectivas que se dedicaran a pedagogías antihegemónicas, para que ellas pudieran compartir con nosotras sus experiencias, expectativas, trayectorias, sentires y reflexiones en torno al trabajo educativo, y así pudiésemos tener un acercamiento más de primera fuente. En este punto se vuelve necesario mencionar algo que antes no habíamos mencionado, al menos explícitamente. Esto dice relación con el tipo de material al que buscamos darle espacio de difusión en esta revista. A lo largo de nuestras breves trayectorias por el anarquismo hemos podido notar cómo la mayoría de los espacios anarquistas permanecen aún dominados por hombres, y que esto afecta incluso a la forma en que diferenciamos lo que se debe difundir de lo que quizá no es tan importante difundir.

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Hemos notado que en el anarquismo más de hombres se da bastante relevancia al conocimiento teórico y racional, y que gran parte de aquellos proyectos de difusión se enfocan en copiar y difundir textos clásicos, que se espera todo anarquista conozca, sino “¡cómo podrías considerarte anarquista!”. No demonizamos la difusión de conocimiento teórico anarquista, en absoluto, de hecho, nosotras también lo hacemos. Pero, sí creemos que es necesario empezar a visibilizar otras formas de conocimiento, otras formas de acercamiento al anarquismo, porque ya todos sabemos que no es necesario leerse toda la antología del anarquismo para empezar a practicar el anarquismo en la vida cotidiana, para tensionar todas las relaciones autoritarias que nos oprimen y con las que oprimimos nosotras mismas. Son bastante pocos los conocimientos teóricos que necesitamos para hacer del anarquismo una predisposición para la vida. Cuando difundimos ideas no buscamos que quien lee se sienta simplemente satisfecho por dominar más contenido que antes. Por el contrario, concebimos este espacio como un espacio de cuestionamiento, sensibilización y autoformación —nosotras también hemos aprendido demasiado trabajando en este proyecto­, también nos autoformamos constantemente gracias a lo que nos comparten quienes escriben para la revista— que tiene como fin último motivarlas a que ustedes también difundan estas ideas, a que se animen a sensibilizar a otras personas sobre las problemáticas que nos interesan, a difundir lo que nuestras compañeras están pensando, sintiendo y cuestionando.


Cuando contactamos a quienes nos escribieron, no quisimos limitarnos solamente a proyectos anarquistas, sino dejar la invitación extendida a todo proyecto que se declarase anti hegemónico, por lo que podrán encontrar una sutil variedad de posiciones políticas dentro de esta edición. Seguido del “Poemario: Furiosa escribo [y canto] mejor”, se encuentran las entrevistas y reflexiones que recopilamos para esta edición. Son un total de 7. En orden de aparición, participan en esta edición: • Catalina López García (Educadora popular) • Samuel Guerrero Azañedo (Educador antiespecista) • Revista Arpillera (proyecto anarcofeminista) • Asamblea Antipatriarcal de Varones (Proyecto pedagógico antipatriarcal) • Escuela Popular Feminista (proyecto educativo feminista) • Kolectivo Poroto (Proyecto educativo antipatriarcal) • Proyecto Educativo Libertario Para ir directo a la sección de algún proyecto que sea de tu particular interés, puedes revisar el índice y hacer click en los títulos, está todo vinculado. A todas las personas y colectivas se les entregó la misma orientación: un set de más o menos 8 preguntas que tenía como fin lograr que los contenidos de esta edición apuntaran, más o menos, hacia una misma dirección. La estructura general de dicho set de preguntas implicaba los siguientes contenidos: • Breve presentación y comentario sobre lo que hacen • Perspectiva política desde la que trabajan

• Qué proyectos educativos han formulado • Cuáles son sus expectativas con ellos • Cómo sienten que ha sido su experiencia • Qué limitaciones han encontrado • Qué autocrítica se harían, en qué podrían mejorar • Comentarios finales para las lectoras Para terminar, les contamos que en esta edición podrán encontrar dos secciones Furiosa al día, dado que más compañeras se han animado a escribir sus ideas <3 La primera Furiosa al día es un artículo escrito por Natalia Paz Amado y Audre Rich, quienes desde la perspectiva del feminismo radical critican el uso del lenguaje inclusivo, poniendo en tensión si realmente se trata de un lenguaje neutro o no, mientras nos muestran algunos ejemplos de qué es lo que pasa cuándo aplicamos el lenguaje inclusivo a contextos de lucha feminista. La segunda Furiosa al día es un aporte de Luna Mancilla Alarcón, y es un artículo centrado en un tema coyuntural: la ley de identidad de género. Luna, participante del Círculo de Estudios y Activismo Feminista Revertiente, se vale del feminismo radical para mostrar cómo las formas en que la derecha y la izquierda progresista comprenden la “identidad de género”, a pesar de mostrarse sutilmente distintas, siguen las mismas lógicas patriarcales. Esta edición, ha sido un largo trabajo, pero también nos ha llenado el corazón y hemos podido aprender mucho. Esperamos les guste mucho y les sirva. Saludos y cariñitos Editorial Mariquita

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ADOCTRINAR EN EL ESPECISMO

Luis Tovar


Nos sentimos 1 especiales Ningún animal puede entender esto que tú estás leyendo. Ningún animal es capaz de preguntarse quién es y porqué está en el mundo. Los animales no se formulan las preguntas acerca de si la vida tiene sentido y si es justa o no. Y no hacen ninguna de estas cosas porque, como hemos visto y hasta donde sabemos, no tienen ni el lenguaje, ni el pensamiento, ni la moral, ni la consciencia que les den la capacidad para hacerlo. Por eso no es lo mismo talar un árbol o matar un pollo que asesinar a un ser humano. Y no vale decir que pensaríamos de otra manera si fuéramos árboles o pollos, porque lo cierto es que si lo fuéramos, seguramente no pensaríamos de ninguna manera. Es decir, sentir y pensar que somos distintos es lo que hace que podamos, plantearnos si debemos ser tratados de otra manera, es lo que abre la puerta a la reflexión acerca de qué, aunque estén mal la deforestación provocada por el ser humano, la caza deportiva de animales en peligro de extinción o el maltrato animal, son peores la pobreza, la esclavitud, el asesinato o la guerra. Poniendo un ejemplo concreto: está mal utilizar animales para hacer experimentos crueles, pero emplear personas es incomparablemente peor. Ellos no son nosotros.

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Extracto de texto escolar sobre valores éticos. Editorial Anaya


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â&#x20AC;&#x153;H

emos sido formados por una historia del pensamiento en la que apenas estamos conscientes de que vemos a los animales como recursos que tenemos derecho a emplear del modo que creamos conveniente para satisfacer nuestras necesidades y deseosâ&#x20AC;? Gary Steiner


Adoctrinar en el especismo

Adoctrinar en el especismo1

la naturaleza la que nos obliga o condiciona a explotar a los demás animales; es la ideología.

Los seres humanos hemos esclavizado a los demás animales. Los sometemos a nuestra voluntad para utilizarlos de comida, de vestimenta, de transporte, de entretenimiento, de compañía,... y muchos otros fines para nuestro beneficio.

Desde la temprana infancia se nos educa en la noción de que los demás animales son seres inferiores que están en el mundo para ser utilizados por nosotros: los humanos. Pero esta idea es un prejuicio. No es un hecho; no es una verdad. Y además es una idea que contradice los principios elementales de la ética básica.

Esta situación de esclavitud no se mantiene en el tiempo de forma espontánea sino que necesita un constructo ideológico que ayude a mantenerla para evitar que se vea cuestionada y asaltada por nuestra empatía y el sentido moral — como ocurre con los niños que todavía no han asimilado los prejuicios especistas— y con ese propósito surge la idea de que los seres humanos somos “seres superiores” que tenemos legitimidad en dominar a los demás animales. Un ejemplo representativo de esta adoctrinación lo encontramos de la mano de la Asociación Española de Pediatría, quien aconseja a los padres que no cuenten la verdad a sus hijos sobre la procedencia de los productos de origen animal para que así no los rechacen. Se afirma que con los vegetales “no hay ningún problema” pero que con los animales hay que esperar un tiempo “hasta que el niño comprenda como funciona la naturaleza [sic]”. Esto es, hasta que la cultura especista haya anulado su empatía y su sentido moral y asimile como normal la idea de que los demás animales existen para que nosotros los explotemos. No es el funcionamiento de

1 Texto publicado originalmente en el año 2015 en la página web Filosofía vegana. Disponible en http://filosofiavegana.blogspot. com/2015/09/adoctrinar-en-el-especismo-ii.html

El antropocentrismo no es algo “natural”, no es una idea que esté inserta en nuesta mente de forma inherente, sino que es una doctrina ideológica que se difunde en nuestra cultura como paradigma moral y cuyo objetivo es cosificar a los otros animales para facilitar su explotación; de la misma manera que la cultura machista cosifica a las mujeres para que los varones las puedan dominar y someter a su voluntad. El especismo no es más natural de lo que lo es el machismo. Es un prejuicio construido culturalmente para motivar y perpetuar una determinada estructura de opresión en la que un grupo dominante [los humanos] someten y explotan a los otros individuos que no pertenecen a dicho grupo [los animales no humanos] con el fin de obtener un beneficio. Puede que exista una tendencia de origen biológico que nos motiva a agruparnos junto a los que son más semejantes a nosotros —lo cual ayudaría a explicar fenómenos como el racismo o el sexismo— pero no es natural toda la ideología que acompaña a la discriminación especista sino que se trata de una construcción cultural que se ha ido forjando para justificar nuestra opresión sobre los demás animales.

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Cuando desde niños se nos inculcan una serie de ideas y de hábitos de conducta, luego nos resulta más difícil cuestionarlos y analizarlos con objetividad. De ese modo aceptamos como normal lo que en otras circunstancias juzgaríamos como un error o un crimen, de acuerdo a nuestro sentido moral. Si no fuera por la adoctrinación especista que recibimos a partir de la infancia en todos ámbitos [familia, escuela, sociedad] no podríamos aceptar la explotación de los demás animales como algo normal. Lo demuestra el hecho de que tantísima gente rechace de forma espontánea, por sentido moral, determinadas actividades de explotación animal precisamente porque no han sido educados ni acostumbrados a ellas; a pesar de que esas actividades no se diferencian de aquellas otras en las que ellas participan habitualmente. La filósofa Hanna Arendt y el psicólogo Stanley Migran dedicaron gran parte de su trabajo a estudiar cómo puede suceder que los seres humanos que no tienen una naturaleza cruel o psicópata sean circunstancialmente capaces de apoyar y participar en actividades de violencia extrema cuando se les presiona socialmente para ello. Esto ocurre debido en parte a que todos poseemos una cierta tendencia innata a seguir los dictados del grupo al que pertenecemos, ya sea a normas establecidas en ese grupo o a la voluntad del líder que lo dirige, y esa tendencia nos condiciona incluso hasta el punto de anular por completo nuestra empatía natural y nuestro razonamiento moral. Vivimos en una cultura que nos adoctrina en la creencia de que los demás animales existan para servir a nuestras necesidades y deseos. Interiorizamos totalmente esa creencia en nuestra

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mentalidad a traves de rituales sociales como, por ejemplo, la práctica de comer animales. Asumimos desde niños el hábito de participar en la explotación de los animales sin apenas darnos cuenta de ello. Es por esto que cuando alguien critica la existencia de la explotación animal lo recibimos a menudo como si estuviera defendiendo que respirar aire está mal. Algunas personas alegan que no deberíamos “imponer” a los niños el veganismo. Mientras que al mismo tiempo esas personas inculcan sus propias creencias y hábitos a sus hijos. Aparte de esta evidente contradicción; si realmente no se quiere imponer a los niños nada más allá de lo necesario, entonces que se les cuente toda la verdad de lo que les hacemos a los animales nohumanos que explotamos, y todo lo que implica su explotación, y que los niños decidan por sí mismos a ver qué sucede. Sin embargo, por mucho que nuestra empatía y nuestra moralidad se puedan ver reprimidas y distorsionadas por esta adoctrinación, podemos conseguir salir de ella precisamente gracias a esas mismas cualidades. Muchos de nosotros ya hemos cuestionado y desafiado esas creencias que nos dicen que está bien explotar a otros animales, que está bien ignorar que ellos son seres conscientes, que experimentan emociones y sentimientos, y que está bien destruir sus intereses con el objetivo de favorecer los nuestros. A esa oposición ética a considerar a los animales nohumanos como si fueran objetos y meros recursos para los humanos es lo que llamamos veganismo.

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ESPACIOS ESCOLARES Y RELACIONES DE GÉNERO. VISIBILIZANDO EL SEXISMO Y EL ANDROCENTRISMO CULTURAL

Graciela Alonso, Gabriela Herczeg, Belén Lorenzini, Ruth Zurbriggen


Graciela Alonso, Gabriela Herczeg, Belén Lorenzini, Ruth Zurbriggen

“N

osotras, maestras, profesoras, educadoras, blancas, heterosexuales, lesbianas, bisexuales... damos valor a lo personal. Lo hacemos político. Y esto porque al compartir con otras mujeres las vivencias personales en nuestro paso por las instituciones educativas como estudiantes, como trabajadoras de la educación, no podíamos aceptar que todo lo que teníamos en común fuese simple coincidencia. Entre las feministas las experiencias personales pueden ser materia prima, datos para la investigación, para la reflexión, para la producción de saberes y conocimiento. Así, lo que proponemos en este cuaderno de formación y debate está profundatmente enraizado en nuestra propia experiencia vital con la educación y nuestro deseo de analizarla y ponerla en cuestión para poder transformarla. Desde aquí, la consigna de defensa de la escuela pública a secas, nos resulta cuanto menos un slogan incómodo si no incluimos allí algunas adjetivaciones. Abogamos por una escuela pública no sexista, no heterosexista, no androcéntrica, anti-racista, anti-capitalista. Extender los límites de nuestro pensamiento, para pensar lo impensable, tal nos propone la pedagoga queer Deborah Britzman.” Colectiva Feminista “La Revuelta”

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Espacios escolares y relaciones de género. Visibilizando el sexismo y el androcentrismo cultural

A modo de introducción Gloria Bonder 1(2003) nos explica que “Los estudios basados en la categoría de género han recorrido un largo camino desde las tempranas y decisivas investigaciones de Stoller y Rubin. Surgidos a partir de la década del ‘60, recorrieron un trayecto epistemológico en dos sentidos simultáneos. Por una parte, se abocaron a una crítica sistemática de las nociones convencionales acerca de lo masculino y lo femenino que circulan no sólo en los discursos de sentido común, sino también en aquellos que se designan como científicos y que, de una u otra forma, han proporcionado las explicaciones que asumimos como ‘legítimas’ y/o ‘verdaderas’ acerca de las diferencias sexuales y sociales entre varones y mujeres”. Prosigue la mencionada autora, ”en constante crecimiento y difusión mundial, estos análisis se han ocupado de develar y cuestionar las premisas biologistas, esencialistas y universalistas con las que se han concebido estas diferencias, así como la lógica binaria y jerárquica en las que se apoyan; de problematizar la exclusión, silenciamiento o tratamiento sesgado de la condición de la mujer en los principales cuerpos de teoría y en la información que ‘dice’ de lo social; de explicar y proponer cambios respecto de los diversos dispositivos sociales que participan en la construcción de una jerarquía entre los géneros en la que las mujeres y lo femenino ocupan el lugar devaluado, discriminado, subordinado u omitido”.

1 Bonder, Gloria (2003): Género y Subjetividad: avatares de una relación no evidente. Publicado el 20 de junio de 2003 en www.modemmujer.org

La crítica feminista ha puntualizado el carácter situado del conocimiento, la parcialidad de todas las afirmaciones, la íntima relación entre saber y poder, en definitiva, ha colocado a las grandes narrativas en el incómodo contexto de la política, retirándolas del “confortable dominio de la epistemología”, al decir de Tomaz Tadeu da Silva. En este sentido, agrega Bonder, citando a Giroux “el feminismo ha sostenido, en clave de género, una pregunta fundamental frente al saber instituido: ‘¿Quién habla en esa teoría; bajo qué condiciones sociales, económicas y políticas formula ese discurso; para quién y cómo ese conocimiento circula y es usado en el marco de relaciones asimétricas de poder?”. Con este material pretendemos aportar algunas categorías y pistas que nos permitan develar cómo pese a los innegables avances que las luchas2 de las mujeres a lo largo de la historia nos han posibilitado, y cómo pese a los discursos del tipo “¿de qué se quejan?” o “ya hemos conseguido todo”, el androcentrismo cultural al amparo del sistema patriarcal en el que vivimos sigue diciendo “presente” en la sociedad, también en las aulas y en las instituciones educativas. De manera más sutil, eso es evidente; pero no por ello menos efectiva. Nos animamos a afirmar que aún hoy “las niñas aprenden a perder” en las escuelas; porque lo que no ha cambiado en todo este tiempo es el status social de las mujeres; aún no hemos construido suficiente autoridad para no ser evaluadas y pensadas -para no evaluarnos ni pensarnos- en función de los parámetros masculinos.

2 Entendidas éstas no sólo ni exclusivamente en la acepción de la marcha callejera.

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La escuela y la igualdad: otra de las ilusiones modernas... La escuela —heredada de la moderna sociedad occidental— es un espacio en el que se producen subjetividades e identidades, mediante un proceso complejo, plural y permanente, en el cual las/os sujetas/os están implicadas/ os y son activas/os participantes. El espacio escolar fue desde sus orígenes un campo instituidor de diferencias, aunque los discursos de los organismos y autoridades gubernamentales, de los medios de comunicación, de las leyes educativas refieran con énfasis a la igualdad. La escuela marca, mediante mecanismos de clasificación, ordenamiento y jerarquización, las posibilidades o el destino de cada sujeta/o. Estos procesos de distinción (por ejemplo, entre adultas/ os y niñas/os, católicas/os y evangélicas/os, ricas/os y pobres, niños y niñas) están inscriptos en lenguajes, teorías pedagógicas, reglamentos, lineamientos curriculares, y también en las prácticas diarias y más cotidianas. Se instituyen a través de rituales, acciones y códigos que se van “naturalizando”. Por eso, las marcas más permanentes que atribuimos a las escuelas no siempre se refieren a los contenidos que ellas poseen y nos presentan, sino a las situaciones del día a día, a las experiencias comunes y extraordinarias que vivimos en su interior. Las marcas que nos hacen recordar, todavía hoy, a esas instituciones tienen que ver con las formas como construimos nuestras identidades sociales, especialmente nuestras identidades de género(s) y sexualidades. Entre esas divisiones que se instituyen en la escuela, la que aparece como más natural es la que refiere a sujetos mas-

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culinos y femeninos. En la escuela se aprende a ser varón y a ser mujer; también diremos (aunque no profundizaremos aquí en esta cuestión) que se aprende ser heterosexual, a no ser bisexual, ni homosexual, ni lesbiana, ni travesti... Y junto con esto se aprende a despreciar las diferencias. Al asociar esa división con los cuerpos, pensamos en formas transhistóricas de ser mujer o de ser varón. En realidad, cada cultura, en cada momento histórico, define de modo particular y propio, las formas que considera adecuadas y legítimas para la masculinidad y femineidad; clasifica, regula, aprueba o desaprueba prácticas e identidades sexuales. Así, hombres y mujeres, niños y niñas, se producen culturalmente, de distintas maneras, en un proceso pleno de posibilidades e inestabilidades. Ellos y ellas son a su vez, sujetas/os de distintas clases, razas, nacionalidad, religión, edades, orientación sexual, etnia, etc. Y la escuela, en este sentido, aparece como un espacio “neutro”, que no hace diferenciación entre niñas y niños. Sin embargo, notemos algunas diferenciaciones, que aparecen como “naturales” y “normales” en la escuela: • Que los niños ocupen el espacio central del patio, la cancha de fútbol, que corran invadiendo el espacio de las niñas en el recreo, que interrumpan sus juegos. • Que las niñas sean calladas y prolijas, que los varones jueguen a lo brusco; enseguida opinamos que es “machona” la que no se ajusta a las “cualidades femeninas”. • Que el profe de Educ. Física le diga a un varón: “qué llorás maricón?!”. Es que “a golpes se hacen los hombres” –decían nuestras abuelas–


Espacios escolares y relaciones de género. Visibilizando el sexismo y el androcentrismo cultural

• Que a todo niño le guste el fútbol casi por naturaleza y cuando esto no ocurre sea objeto de chistes y comentarios del estilo: Ése, es muñeca quebrada... medio nenita. • Que siempre se salude buenos días chicos siendo que la escuela es mixta. • Que los varones se enojen y reclamen ser nombrados si un día saludamos con un buen día chicas, mientras que no nos sorprende que las niñas aprendan a perder sin quejas su identidad de mujeres, en aras de la llamada economía del lenguaje. • Que los chicos digan groserías y chistes vinculados al sexo y a la sexualidad, que sean más agresivos, que rechacen el color rosa para los boletines. • Que una niña se vista de varón para un acto escolar, pero ni se nos ocurre pedirle a un varón que se vista de niña (a no ser que sea para imitaciones al estilo Tinelli). • Que a las maestras nos digan señoritas y a los maestros los traten de profesores. • • Que nada de lo que hemos hecho las mujeres en la historia de la humanidad sea digno de ser contado, relatado, enseñado, estudiado. ¿Vieron que ya en la pre-historia parece –al juzgar por los libros y las ilustraciones- que no había mujeres? • Que, en los problemas de Matemática, María siempre vaya al supermercado con su hija o calcule la cantidad de harina que lleva la torta que cocina, mientras que José hace cálculos sobre el edificio que construye o va al autódromo a correr carreras. • Que a los varones les guste más Matemática y Ciencias Naturales, en cambio las niñas como son soñadoras y emocionales se inclinen por el área de Lengua. • Que le digamos a una niña sentate bien que sos una nena.

• Que, si un varón le toca la cola a una niña, le pidamos a la madre que no la mande con calzas o que no use el guardapolvo de esa manera porque los provoca. • Que en los informes evaluativos por lo general los varones aparezcan como inteligentes, pero inquietos; mientras que las niñas sean calificadas como prolijas y cumplidoras. • Que los personajes femeninos de los textos literarios ocupen posiciones de dependencia mientras que los masculinos realizan grandes hazañas y travesías. • Que se siga promoviendo la idea de un príncipe azul que vendrá a salvar y a sacar de la desgracia a alguna mujer bella, en la que ha caído siempre por efecto de la maldad de una bruja fea y vieja. • Que los varones hablen e intervengan con mayor asiduidad ante el conjunto de la clase y que se lleven con más frecuencia la atención de las y los docentes. • Que en sala de maestras/os se hable de madres “abandónicas” cuando una mujer ya no vive con su pareja e hijas/os, pero no se use el mismo adjetivo para nombrar a la cantidad de varones que ni se hacen cargo de la cuota alimentaria. • Que sea común hablar de maternidad adolescente, pero que no haya alusiones a la paternidad adolescente ¿Acaso esta ausencia no es una manera de alentar la desresponsabilidad de varones? • Que a las jóvenes adolescentes se les exija el uso del guardapolvo mientras que los varones están exentos de ello. ¿Qué tienen que “tapar” las chicas? ¿Un burka occidental? • Que las maestras y profesoras lesbianas sean compelidas a permanecer en el silencio sobre sus relaciones de pareja, aunque circule como secreto

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Graciela Alonso, Gabriela Herczeg, Belén Lorenzini, Ruth Zurbriggen

a voces; mientras que para las heterosexuales esto está siempre habilitado. La lista sigue, seguro puede ser interminable. ¿Seguís suponiendo que enseñás lo mismo a chicos y chicas? ¿Entendés ahora por qué decimos que la escuela promueve lugares de subordinación para las mujeres mientras que compele a los varones a una masculinidad hegemónica ligada a la seguridad, la virilidad, la agresividad sexual, la racionalidad, la valentía? Las formas de ser mujer y de ser varón son estimuladas socialmente –la escuela es un espacio privilegiado para ello- y van a constituir experiencias absolutamente distintas y desiguales. Por cierto, las y los sujetos no son pasivos receptores de imposiciones externas. Se implican activamente y son implicadas/ os en esos aprendizajes: reaccionan, responden, rechazan y/o los asumen por completo.

La categoría de género La categoría género es una herramienta cuyos antecedentes se encuentran en la filósofa francesa Simone de Beauvoir quien, en su libro El Segundo Sexo plantea que las características humanas consideradas “femeninas” son adquiridas por las mujeres mediante un complejo proceso individual y social, en vez de derivarse “naturalmente” de su sexo. Así, la afirmación realizada en 1949, por de Beauvoir: “Una no nace mujer, sino que se hace mujer”, es entendida por muchas feministas como la primera declaración célebre sobre el género.

Alrededor de la década del 70, las feministas académicas anglosajonas comenzaron a sistematizar la intuición intelectual de la autora mencionada acuñando el término “género” para referirse a la construcción cultural y social de los comportamientos, actitudes y sentimientos de hombres y mujeres. Cuando aparece resulta verdaderamente revolucionaria. Y aunque hoy mantiene su vigencia, está siendo fuertemente cuestionada por las teorías de la diferencia sexual. No obstante, la consideramos una herramienta importante para “mirar” el espacio de la escuela; más aún si advertimos lo poco trabajada en los ámbitos académicos de la región. “Pensar desde el enfoque de género es intentar des-cubrir cuánto de arbitrario hay en la posición que mujeres y varones ocupan en la sociedad”, escribe Graciela Morgade3 (2001:11). Su conceptualización nos permitió deshacernos definitivamente del biologicismo, del discurso de lo natural. Joan Scott, historiadora inglesa, sostiene: “la definición reposa sobre una conexión integral entre dos proposiciones: el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y el género es una forma primaria de relaciones significantes de poder” (en Lamas: 1997:289)4. Son las elaboraciones de género construidas socialmente las que marcan la diferencia. El género es la construcción cultural de los comportamientos, roles, valores, asignados a las mujeres y a los varones. Es un concepto relacional, que 3 Morgade, Graciela (2001): Aprender a ser mujer, aprender a ser varón. Novedades Educativas, Buenos Aires – México. 4 Lamas, Marta – comp. (1997): El género: la construcción social de la diferencia sexual. Programa Universitario de Estudios de Género, México.

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Espacios escolares y relaciones de género. Visibilizando el sexismo y el androcentrismo cultural

implica jerarquías. Lo masculino está sobrevaluado y lo femenino devaluado, en las sociedades patriarcales.

masculina, y el silencio, la amabilidad y el servicio son constituyentes de la identidad femenina.

El género, entonces, se refiere a una construcción principalmente social que atribuye sentido y significado a distinciones basadas en el sexo. En este terreno no existe nada exclusivamente natural. Por lo tanto, la definición de los géneros (la afirmación de lo que es femenino o masculino) siempre se realiza en el contexto de determinada cultura. Lo que se entiende por formas normales del género en realidad son construcciones sociales y políticas. Y por esta razón, estas construcciones pueden ser alteradas. Aunque esto no depende sólo de voluntades individuales dado que los discursos de autoridad: médicos, jurídicos, escolares han invertido e invierten recursos materiales y simbólicos para mantener el orden instituido.

Para finalizar este apartado y en íntima relación con lo desarrollado hasta aquí, advertimos que la categoría género permite abordar y deconstruir la conformación de la identidad docente; analizar el surgimiento de la constitución de la “señorita maestra” como “segunda mamá”, los intereses en pugna y los mandatos para las mujeres a propósito de la conformación del sistema educativo nacional. También, “leer” e indagar cómo esos mandatos son más o menos interpelados por distintas mujeres en contextos históricos diferentes (como las Docentes indecentes, de las que nos habla Pablo Pineau); cómo conviven y se recrean en la actualidad produciendo determinadas formas de estar siendo maestras y docentes.

Las relaciones de género se entienden generalmente como cuestiones privadas. En realidad, refieren a cuestiones políticas ya que nuestras elecciones, sexualidad(es), vida familiar se nutren de lo social, tienen sentido político y ejercen efectos que trascienden el ámbito privado. El lema “lo personal es político” de las feministas de los ’60, puso de manifiesto las conexiones y relaciones ocultas entre lo privado y lo público, revelando las relaciones de poder existentes. En el interior de la escuela, niños y niñas aprenden a preferir, se entrenan de manera diferenciada en distintas habilidades y aptitudes, y también, en saberes. La escuela es un espacio de socialización diferenciada, con reglas sumamente estrictas, aunque muchas veces invisibles, colocando a cada sujeta/o en su sitio de acuerdo a las expectativas y estereotipos de género. Por ejemplo: la violencia, competencia y triunfo son la afirmación de la identidad

Androcentrismo cultural “La historia de todos los tiempos, y la de hoy especialmente, nos enseña que... las mujeres serán olvidadas si ellas se olvidan de pensar sobre sí mismas” Louise Otto-Peters La teoría feminista nos sirve –entre otras cosas- para interrogarnos sobre el conocimiento acumulado, caracterizado por la centralidad que en él posee el punto de vista de los hombres, es decir el androcentrismo. Históricamente, la escuela fue creada por y para varones, y en este sentido las mujeres fueron y seguimos siendo apenas un agregado en el modelo cultural vigente. La escuela en sus disciplinas, en los contenidos, en los textos escolares, realiza al menos dos operaciones que nos interesa destacar para su problematización: una es la que

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Graciela Alonso, Gabriela Herczeg, Belén Lorenzini, Ruth Zurbriggen

niega y excluye todo lo femenino; la otra, es aquella que las visibiliza pero para seguir atadas a los estereotipos más arcaicos: aparecen bordando banderas, donando joyas, siempre heterosexuales, maestras, enfermeras (en ocasiones llegan a azafatas!), madres por sobre todas las cosas y como una inevitable condición del ser femenino, preparando el desayuno para la familia, abnegadas, felices. Jane Austen (1775-1817), quien escribiera en alguna oportunidad: “No encuentro en las obras históricas cosa alguna que me interese, y acaba por hastiarme la relación de los eternos disgustos entre los papas y los reyes, las guerras y las epidemias y otros males de los que están llenas sus páginas, los hombres me resultan casi siempre estúpidos y de las mujeres apenas se dice alguna cosa”, ya supo señalar hace más de dos siglos el androcentrismo del conocimiento que hoy sigue a la orden del día. Si pensamos en la Historia que se enseña diremos que es elocuente un análisis que Gloria Espigado Tocino5 (2004:127) describe en el artículo Historia y genealogía femenina a través de los libros de texto. Éste es el resultado de un trabajo de investigación, en el que -entre otras cosas- estudia un manual de Historia del segundo ciclo de la editorial Santillana, publicado en 1998 y utilizado en España: “Un primer balance de los resultados globales obtenidos revela que tímidamente se puede estar produciendo algún cambio en la forma de presen5 Espigado Tocino, Gloria (2004): “Historia y genealogía femenina a través de los libros de texto”, en: Rodríguez Martínez, Carmen – comp.: La ausencia de mujeres en los contenidos escolares. Miño y Dávila, Madrid-Buenos Aires.

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tación de los contenidos históricos. En el reparto general de alusiones al protagonismo masculino y femenino detectado, tenemos que 1.976 alusiones, es decir, un 89% del total corresponde a acciones imputadas a los hombres, ya como individuos, ya como colectivos, incluyendo, claro está el sempiterno genérico universal que tiende a masculinizar buena parte de las actuaciones de la humanidad. En contraposición, las alusiones al protagonismo femenino siguen ocupando un lugar muy exiguo del contenido del manual, pero avanzan hasta alcanzar un raso 11% del total de las referencias personificadas (244)”. El sexismo en el currículo no se puede eliminar fácilmente porque no es una capa superficial, es el resultado de lo que bien gusta y tranquiliza ser denominado como ignorancia y/o descuido. Es que, como sugiere el pensamiento de Eve Sedgwick, la ignorancia no es neutra, ni es un estado original, es un efecto del conocimiento mismo. Allí donde hay ignorancia, hay un modo particular de conocer. Así la ignorancia sobre la vida, las acciones, los descubrimientos, las luchas de las mujeres puede ser leída como el modo particular de aprender los llamados “conocimientos socialmente válidos” producidos por el androcentrismo imperante. Si entendemos a la mitad de la humanidad (la masculina) como molde universal, esto se manifiesta en la desaparición del papel de las mujeres en el desarrollo de la cultura y el conocimiento dentro de los contenidos escolares, con lo cual el ciclo educativo termina resultando un agente


Espacios escolares y relaciones de género. Visibilizando el sexismo y el androcentrismo cultural

hiper eficaz a la hora de producir y reproducir un mundo que hace de las desigualdades y la discriminación por género una de sus lógicas de funcionamiento.

El “genérico” y “universal” masculino: mejor hablemos de totalitarismo (más allá del uso políticamente correcto del os/as) El feminismo es también una cuestión de lenguaje, pretendemos aquí –entonces- adentrarnos en la tarea

de desmantelar el carácter androcéntrico, sexista y heteronormativo de lo que llamamos el lenguaje del amo, incursionando en la idea de que la economía profunda de la lengua debe ser vista como uno de los mecanismos para perpetuar relaciones sociales asimétricas, que le otorgan voz a la experiencia masculina e invisibilizan la femenina. Se usa el género masculino como neutro, como si abarcara a ambos géneros; esta regla gramatical refleja una visión del mundo centrada en lo masculino y se transmite con fuerza en la institución escolar sin ninguna reflexión (salvo escasas excepciones). El reforzamiento de los valores sociales hegemónicos se efectúa vía el lenguaje. Así, su mentada neutralidad no es más que una ilusión, creada a partir de operacio-

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Graciela Alonso, Gabriela Herczeg, Belén Lorenzini, Ruth Zurbriggen

nes y dispositivos del orden hegemónico patriarcal. El uso masculino del lenguaje necesita ser analizado como uno de los tantos burkas que la sociedad falogocéntrica ha creado, y que nos impide ver lo que hay detrás de las palabras. La diferencia sexual también está presente en la lengua, porque ésta representa el mundo, un mundo en el que un sexo silencia al otro. Pretender un lenguaje neutro es nombrar en falso, no nombrar lo que es, es designar como masculino lo que en realidad es femenino. Así, el pretendido genérico masculino, lo que hace es subsumirnos en “otro” que es hombre. La lengua expresa las tradiciones patriarcales de quienes la hablan, los usos misóginos del léxico y de la gramática pretenden simplificarnos y simplificar las palabras y sus contenidos; en esta especie de “como si” se termina mutilando a la humanidad ya que una parte sustancial de ella no es nombrada. Así, las mujeres somos devoradas en una operación que se postula “inofensiva”, “neutral”, “genérica” e “inclusiva”; y este acto violento y cotidiano termina desidentificándonos individual y colectivamente. La teórica feminista chilena Margarita Pisano6, sostiene en su ensayo “El triunfo de la masculinidad” que ésta estructuró, atrapó y legitimó para sí misma lo que nos constituye fundamentalmente como humanidad: la capacidad de pensar. Ya en el siglo XIV Christine de Pizan afirmaba que sólo saliéndose del orden simbólico de los hombres y buscando un discurso cuya fuente de sentido estuviera en otra parte, sería posible rebatir y alejarse del pensamiento misógino. ¿Cómo construir ese otro

6 Pisano, Margarita (2002): El triunfo de la masculinidad. Publicado en www.creatividadfeminista.org

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orden simbólico si en la ficción de la “neutralidad” del lenguaje las mujeres somos las innominadas? Parafraseando a Rosa Montero diremos que el carácter sexista del lenguaje se corresponde con una ideología aberrante y caníbal; aberrante en tanto cierto conservadurismo patriarcal impregna el uso del lenguaje y aprisiona la manera de ver y vivir. Caníbal en tanto el imaginario masculinista coloniza y se vuelve depredador de la diferencia sexual, subsumiendo la categoría mujer en la categoría hombre. En relación a esto parece sugerente la alerta que efectúa Eva Giberti7 (2001): “El lenguaje deformante no se corrige porque está tan corrompida la herramienta intelectual que utilizamos, que ni siquiera permite pensar que es preciso corregirla. En este territorio de las denominaciones no se advierte que se carece de nominación para nombrar aquello que al nombrarse se torna reconocible en la diferencia”. Diremos también que el sistema de pensamiento occidental se caracteriza por ser un sistema bivalente, pero en el que los dos términos de la valencia no tienen el mismo valor, uno siempre es positivo y el otro negativo. Esta visión dicotómica conduce a una jerarquización de las partes, ya que los términos positivos se asocian con otros positivos y los negativos con otros negativos, reforzando así la cadena. Los pares dicotómicos racional/emocional, varón/mujer, heterosexual/homosexual, blanco/negro, sirven de ejemplo. La dicotomía es un hecho inherente a nuestra cultura, es universal. Según la historiadora Gerda Lerner (citada por

7 Giberti, Eva (2001): La niña. Publicado en www.evagiberti.org


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María Milagros Rivera Garretas, 1994)8: “la división patriarcal de los sexos quizás haya sido el punto de partida de la binariedad”. Nuestra cultura, desde el lenguaje hasta la última manifestación contenida en ella, está organizada binariamente. Si relacionamos lo anterior con la idea de que la lengua, además de expresar la realidad, la estructura, condiciona y limita el pensamiento, la imaginación y el desarrollo social y cultural, podemos encontrar sugerentes ejemplos de la organización binaria y dicotómica en el significado y en los usos de las palabras. Sobre estas consideraciones, elocuente es la idea defendida por Laura Alves9 (2002) cuando escribe: “A través de las palabras, los mitos y las narraciones se va moldeando la subjetividad individual y colectiva en una sociedad. Cuentos como el de la Cenicienta, por ejemplo, estimulan la sumisión y entrega de las mujeres, mientras que el Gato con botas desarrolla el espíritu aventurero y audaz de los hombres. A lo largo de la literatura es más común encontrar la palabra `bruja´ referente a un personaje femenino que la palabra `sabia´, aunque en ambos casos estamos hablando de alguien que tiene acceso a conocimientos poco comunes. En el primer caso la connotación es negativa y en el segundo positiva y es evidente que en la imaginación de las generaciones de niños y niñas que han escuchado esos relatos se perfila `sabio´ como un hombre bueno y `bruja´ como mujer mala”. Nominar, como señaló Pierre Bourdieu, es un acto político. Podemos aventurar entonces que para existir necesitamos nombrarnos y ser nombradas. Es que las palabras no son sólo y simplemente eso, 8 Rivera Garretas, María Milagros (1994): Nombrar el mundo en femenino. Icaria, Madrid. 9 Alves, Laura (2002): El poder de la palabra. Mimeo.

palabras; son también significado y son significado cargado de belicosidad que toma senderos variados en el laberinto patriarcal por el que transitamos. Apostamos a continuar desentrañándolo para poder convertirnos, junto a otras, en desertoras de este orden. Ejercitamos para ello actos de rebeldía: no darnos por aludidas cada vez que nos dicen “buenos días señores”, “los maestros deben firmar...”; rechazando los cánticos callejeros de “hay que poner un poco más de huevos...”; instando a nuestras estudiantes a que exijan ser nombradas; agregando el sustantivo “madre”/”tutora” en los espacios de los boletines de calificaciones; re-inventando el lenguaje, huyendo del “¿estará bien decir así?”, cuando no tenemos a mano una palabra disponible por la Real Academia Masculinista porque hemos aprendido que nombrarnos es autorizarnos.10

10 N. de la E.: La versión original de este artículo incluye en su parte final: 1) Una lista de “Maestras indecentes”; maestras que tuvieron roles importantes en el desarrollo de la pedagogía y que han sido invisibilizadas por la cultura androcentrista, pues fueron más que “segundas madres”. 2) Un glosario con términos útiles para comprender la problemática de las relaciones de género; tales como “feminismo”, “patriarcado”, “heteronormatividad”, “sexismo”, entre otros. Dicho glosario resulta bastante útil para la labor pedagógica, pues resume terminos complejos en algo facilmente comprensible. Recomendamos revisar el trabajo completo de las compañeras, que por cuestiones de espacio no ha sido incluido aquí. Puedes encontrarlo en el siguiente link: http://www.atencapital.org.ar/sites/default/files/CFPACcuaderno4.pdf

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Bibliografía consultada y sugerida • Alliaud, Andrea: Los maestros y su historia: Apuntes para la reflexión. En: Revista Argentina de Educación. Año X, N°18, Buenos Aires, Septiembre de 1992. • Amorós, Celia (1994): Feminismo: Igualdad y diferencia. PUEG Programa Universitario de Estudios de Género. Universidad Nacional Autónoma de México. • Belausteguigoitia, Marisa y Mingo, Araceli (1999): Géneros prófugos. Feminismo y educación. PUEG Programa Universitario de Estudios de Género. Universidad Nacional Autónoma de México. México, Bs.As., Bracelona. • Cabal, Graciela Beatriz (1992): Mujercitas ¿eran las de antes? (el sexismo en los libros para chicos). Ed. Coquena, Libros del Quirquincho, Buenos Aires. • De Miguel, Ana: Los feminismos a través de la historia. Publicado en Creatividad Feminista. Marzo-Junio de 2002. • Hernández, Jeannette: El rosa y el azul en Rousseau. Rev. La Piragua - Nº 10 • Lamas, Marta (comp.) (1997): El género: la construcción cultural de la diferencia sexual. PUEG Programa Universitario de Estudios de Género. Universidad Nacional Autónoma de México. • Lomas, Carlos (1999): ¿Iguales o diferentes? Paidós, Barcelona. Bs.As.-México. • Lopes Louro, Guacira (1996): Redes del concepto de género. En Lopes, M.J.; Meyer, D.E. y Waldow. V. R. Género y Salud. Artes Médicas. Porto Alegre, Brasil.

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• Lopes Louro, Guacira (2001): La construcción escolar de las diferencias sexuales y de género. En Gentili Pablo (coord.) Códigos para la ciudadanía. Santillana. Buenos Aires. • Maffía, Diana H.: La increíble y triste historia de la naturaleza femenina según la filosofía y la ciencia desalmada. Revista Propuesta Educativa – Nº7, FLACSO, Octubre de 1992. • Mérida Jiménez, Rafael (ed) (2002): Sexualidades transgresoras. Una antología de Estudios queer. Icaria, Barcelona. • Morgade, Graciela (2001): Aprender a ser mujer, aprender a ser varón. Ed. Novedades Educativas, Buenos Aires-México. • Morgade, Graciela (comp.) (1997): Mujeres en la educación. Género y docencia en la Argentina. 1870-1930. Miño y Dávila Editores, Buenos Aires. • Pineau, Pablo (2001): Docentes indecentes – Las maestras fundadoras y el respeto a los valores. En Antelo, Estanislao (comp.): La escuela más allá del bien y del mal. Ensayos sobre la transformación de los valores educativos. Ediciones AMSAFÉ, Colección Ideas, Santa Fe. • Riveras Garretas, María Milagros (1994): Nombrar el mundo en femenino. Pensamiento de las mujeres y teoría feminista. Icaria. Barcelona. • Rodríguez Martínez, Carmen (comp.) (2004): La ausencia de mujeres en los contenidos escolares. Miño y Dávila, Madrid- Buenos Aires. • Varela, Julia y otro (1997): La arqueología de la escuela. Editorial La Piqueta, Madrid. • Varela, Nuria (2005): Feminismo para principiantes. Ediciones B, Barcelona.


ENTREVISTA A SILVIO GALLO: HACIA UNA EDUCACIÃ&#x201C;N LIBERTARIA

Proyecto educativo libertario


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ntrevista realizada por Proyecto Educativo Libertario1 a Silvio Gallo, en el marco de su visita a chile en el año 2013. Publicación original de Editorial Indómita2. Proyecto Educativo Libertario (PEL): ¿Qué entiendes por educación libertaria? Silvio Gallo (SG): Bueno, muchísimas cosas. Pero, yo pienso que podría decir que por educación libertaria comprendemos un proceso de autoformación, sobre todo, pero una autoformación que solo hace sentido si es hecha en colectivo. Es una formación del individuo, una formación singular de cada uno, pero es una formación del individuo que se hace en el contexto colectivo, que se hace formándose con los otros. No se forma de una manera aislada, se forma en la relación con los otros. Éste sería, yo pienso, el primer aspecto.

“por educación libertaria comprendemos un proceso de autoformación [...] que solo hace sentido si es hecha en colectivo. [...] se hace para la libertad, [...] en libertad” 32

Un segundo aspecto, que a mi me parece importante, es comprender la educación libertaria como una educación que se hace para la libertad, pero que se hace también en libertad. Pero, desde mi punto de vista, no es posible educarse en libertad como punto de partida, porque nosotros no somos libres por naturaleza, al revés, nosotros construimos nuestra libertad en las relación con los otros, y nosotros construimos, por lo tanto, y conquistamos una libertad que no está dada, que no es un hecho, pero es una construcción, es una posibilidad y una posibilidad por la cual tenemos que luchar, y bueno luchamos colectivamente, nos formamos, intentando producir libertad en la manera misma que nos formamos, nos educamos, y vamos siendo cada vez más libres.

1

https://web.facebook.com/proyectoeducativolibertario/

2 Originalmente, como parte del texto Una conversación sobre educación libertaria, publicado por Editorial Indómita en el año 2014. Disponible en http://revolucionanarquista.cl/wp-content/uploads/2014/06/ PEL-Una-Conversacion-Sobre-Educaci+%C2%A6n-Libertaria.pdf


Entrevista a Silvio Gallo: Hacia una educación libertaria

Así que desde mi punto de vista, una educación libertaria es esta educación que está direccionada para producir este individuo libre, pero un individuo que aprende a ser libre y que construye su libertad juntamente con la libertad de los otros. PEL: En las sociedades capitalistas, la institución encargada de educar a las personas es la escuela. ¿Qué crítica se hace al sistema escolar desde la educación libertaria? SG: Bueno, podemos decir que el sistema escolar no es libertario, está lejos de serlo, porque el sistema escolar es, por definición y por su propia naturaleza, un sistema autoritario. Hay una conformación social de la escuela que está relacionada con los poderes que se ejercen desde el Estado, y desde la conformación estatal de la vida. Bueno, la escuela entonces de manera general, es un espacio de conformación y no un espacio de producción de libertad. Nosotros vamos a la escuela para aprender a no ser libres, y no para aprender a ser libres. Y bueno, desde este punto de vista, a mi me parece que la educación libertaria se pone en contraposición con eso que podemos llamar educación escolar.

“el sistema escolar es, por definición y por su propia naturaleza, un sistema autoritario. [...] vamos a la escuela para aprender a no ser libres”

Por otro lado, a mí me parece que es posible producir una determinada perspectiva de educación libertaria también en la escuela. Hay toda una cuestión de producir una educación libertaria fuera de la escuela, creando otros espacios educativos, otras posibilidades de educar, creando quizás, otras escuelas. Tenemos experiencias históricas interesantes, de escuelas libertarias que han producido una pedagogía libertaria en la escuela, pero en otra escuela, no en la escuela con la cual estamos acostumbrados a ver y a participar. No conozco bien el sistema escolar chileno, pero cuando lo miro, me parece que es un poco más difícil de lo que pasa con nosotros en Brasil. Pero en Brasil, a mi me parece que es posible trabajar con la idea de producir relaciones libertarias en la escuela. Si bien es necesario, y nos hace falta, hacer la crítica a la escuela, a mí me parece posible producir relaciones más libertarias en la escuela misma, y quizás, produciendo algunas posibilidades de liberación y de producción de prácticas

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de libertad, de prácticas más libertarias en la escuela. Pero yo, repito, lo hablo desde la situación que tenemos en Brasil.

“transformar la institución escolar desde dentro de la institución misma, produciendo cambios de relaciones, cambios de posibilidades”

Es lo que yo intento hacer, por ejemplo, en mí práctica en la Universidad en Brasil hoy. Yo hoy trabajo en una Universidad que es una Universidad pública, financiada por el Estado, por lo tanto, con toda una estructura estatal. Yo intento hacer un trabajo lo más libertario posible en la relación que establezco con los estudiantes. Por ejemplo, como una relación no autoritaria y como una relación que intenta ser una relación que les permita a ellos, ser cada vez más libres, en el contexto académico, universitario, pero también fuera de este contexto. Así es que, me parece posible poner nuestros esfuerzos para transformar la institución escolar desde dentro de la institución misma, produciendo cambios de relaciones, cambios de posibilidades. PEL: En Brasil la escolarización es obligatoria, mientras que en Chile, constitucionalmente, el derecho y el deber de educar se consagra a las familias, por lo que legalmente es posible optar por la desescolarización. En este sentido, ¿Qué opinas de la desescolarización, es decir, la opción de retirar a las y los niños/as de las escuelas y educarlos/as fuera de dichas instituciones? SG: A mí me parece algo muy interesante, muy importante. Yo ya no tengo hijos pequeños, pero tengo un nieto, que tiene hoy nueve años, y para mí es una lástima cada día cuando veo lo que la escuela hace con él. Yo veo que él aprende muchísimo más conmigo, con mi compañera, cuando está en casa con mi hijo, con su padre y con las relaciones que producimos, que lo que aprende en la escuela. Nosotros lo estimulamos mucho y es un niño que tiene mucha curiosidad, con los estímulos que le damos aprende muchísimo, pero en la escuela no ocurre eso. En la escuela se bloquea la curiosidad del niño, y se trabaja una serie de cuestiones, de cosas que los niños no quieren saber, pero la escuela les impone. Así que a mí me parece muy interesante la posibilidad de salirse de la escuela, y producir otras posibilidades de educación. Sin embargo, existen muchas dificultades. Cuando yo hablo de mi nieto, está con nosotros los fines de semana, por ejemplo, y nos estamos divirtiendo en casa y todo eso, y bueno con eso aprende. Pero yo no sé

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Entrevista a Silvio Gallo: Hacia una educación libertaria

cómo, que pasaría, si yo tuviera que encargarme de su educación completamente. Si de hecho, yo tuviera que encargarme de su educación, ahí tendríamos toda una dificultad con los tiempos, los trabajos y los ritmos de la vida, sería toda una dificultad. Pero a mi me parece que es una posibilidad muy interesante y que podemos quizás, invertir en esta dirección. Otro tema que me preocupa en relación a esto, son las relaciones más colectivas, porque en la escuela, mal o bien, nosotros tenemos relaciones colectivas, y bueno, si una familia intenta educar a sus hijos en la familia misma, se pierde esta dimensión más social, y a mí, eso me parece un riesgo. Si vamos a invertir en esa dirección, en trabajar en educación más familiar o más localizada, habría que trabajar en la cuestión colectiva, las relaciones sociales de los niños. No se puede restringir los niños a la familia o nos quedaríamos en un modelo más bien liberal, o sea, que las familias educan a sus niños en su individualidad para un individualismo muy fuerte. Si nosotros nos vamos a educar, de alguna manera tenemos que producir estas relaciones que la escuela las produce casi sin querer, sólo porque pone muchos niños en contacto. Pienso que al retirar los niños de la escuela, nosotros corremos el riesgo de perder esta dimensión social que tiene la escuela. Existen grandes falencias en las escuelas, pero en general lo que se afirma como importante de la escuela, es justamente la posibilidad de encontrarse con los otros. La escuela es, para los jóvenes sobretodo, un punto de encuentro. Lo que ven de importancia en la escuela, es este lugar donde se ponen en conjunto, y bueno si nosotros los retiramos, los sacamos de la escuela, pienso que tenemos que producir de alguna manera estas relaciones, como ponerles en conjunto con sus iguales, con los otros, como hacer que las relaciones que tengan entre las personas de la misma edad o de otras edades, sean las más diversas posibles y las más amplias posibles, para no quedar como una formación individual.

“el gran desafío cuando pensamos en la desescolarización [...] es mantener la posibilidad de una formación colectiva”

Este es el gran desafío cuando pensamos en la desescolarización que a mí me parece interesante, lo repito, porque nos saca de toda esta dimensión autoritaria que tiene la escuela, pero por otro lado, me parece que el desafío es mantener la posibilidad de una formación colectiva.

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“en una escuela libertaria [...] lo que tenemos es una apertura, la mayor posible, todo se puede aprender, [...] pero todo aquello que haga sentido para aquel que aprende”

PEL: ¿Cuáles serían las principales dificultades para desarrollar en Latinoamérica procesos de educación libertaria? SG: Las dificultades son básicamente de dos niveles: de un nivel cultural y de un nivel político. Yo pienso que son los principales. Desde un nivel cultural, nosotros no tenemos una cultura libertaria, por el contrario. Toda nuestra cultura es una cultura muy autoritaria, en general una cultura de explotación, de desigualdad, de no solidaridad y todo eso. Así que, enfrentar todas esas condiciones y todo eso que vemos en las calles, en las instituciones, en la vida en general, es algo fuerte, es algo importante. Hay que ir más allá de estas cuestiones de la cultura o que la cultura nos impone. Por otro lado, esta la cuestión política, que nos impone determinadas relaciones de poder, que son relaciones de poder autoritarias. Hay que enfrentar esas relaciones, no se puede simplemente negarlas, hace falta enfrentarlas, hay que ponerse en contra de ellas y en contra posición a estas relaciones autoritarias hay que producir relaciones libertarias, relaciones no autoritarias. Me parece que toda esta cuestión, la producción de otros mecanismos, otras relaciones de poder es central. Producir posibilidades de relacionarnos entre nosotros y con los otros, de otra manera, de una manera que sea libre, solidaria, en igualdad, y todo eso nos pone en oposición a la vida social que tenemos. Y bueno, no es algo que consigamos cambiar de un día a otro, es algo que se hace como un proceso, como un movimiento, como una dinámica y todo un trabajo que se tiene que hacer en el cotidiano, y que se tiene que hacer día a día para que logremos algunos avances. PEL: En nuestra búsqueda por desarrollar una pedagogía libertaria, quisiera preguntarte: ¿Cómo crees que se definen los contenidos a trabajar en un proceso de educación libertaria? SG: Es difícil, yo no sé si se definen los contenidos, yo tengo muchas dudas... Yo pienso que bueno ¿que son los contenidos? Los contenidos son parte de la cultura, y lo que se hace con educación es transferir cultura, es hacer que las nuevas generaciones tengan acceso a una cultura que es producida por la humanidad, así que si vamos a pensar

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Entrevista a Silvio Gallo: Hacia una educación libertaria

en contenidos, yo pienso que los contenidos son los contenidos culturales en general, es todo, y no hay que hacer recortes. Bueno, todo esto es complicado, porque cuando nosotros miramos lo que son los currículums, los contenidos definidos por la escuela formal, por ejemplo, lo que vemos, lo que podemos percibir con eso es una selección de cosas que les parece importante desde una determinada perspectiva. Pero si pensamos en una escuela libertaria a mí me parece que no hay como definir eso, lo que tenemos es una apertura, la mayor posible, todo se puede aprender en una escuela libertaria, está para aprender todo, pero todo aquello que haga sentido para aquel que aprende. Y así que, bueno yo pienso que para una escuela libertaria, la organización de los conocimientos, más que hablar en contenido, yo prefiero hablar en conocimientos, en saberes de manera general, y yo pienso que la escuela necesita ofrecer a los estudiantes un amplio panorama de saberes y de conocimientos, donde los estudiantes van a poder elegir su recurso, que quieren aprender ahora, que quieren aprender después, para qué lado van, para que perspectiva van. No hace sentido imponerles, que con siete años de edad por ejemplo, tienen que aprender matemática. No hace sentido decir que con seis o siete años de edad tienen que aprender a leer y a escribir, van a aprender a leer y a escribir en algún momento, puede ser antes de eso, puede ser después de eso, pero cuando sientan la necesidad, sientan el deseo, la voluntad de aprender a leer, a escribir, a conocer la matemática, por ejemplo, a conocer física, a conocer química, todo eso, pero para mí reside ahí la gran dificultad de producir una pedagogía libertaria, porque sería la cuestión de poner todo eso a la disposición de los niños, y permitir o posibilitar que los niños hagan su tránsito, hagan su camino. Pero para que hagan su camino, nosotros los profesores, los adultos, los organizadores de la escuela, necesitamos estar disponibles y dejarles a disposición este amplio panorama de posibilidades, y bueno esto no es nada fácil. Es mucho más fácil ser profesor de lengua, profesor de matemática, profesor de una disciplina cualquiera, pero en una escuela libertaria hay que enseñar todo,

“la escuela necesita ofrecer a los estudiantes un amplio panorama de saberes y de conocimientos, donde los estudiantes van a poder elegir su recurso, que quieren aprender” 37


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hay que estar disponible para todo. ¿Cómo concretizar eso, cómo tornar concreto eso? Para mí ese es el gran desafío.

“las metodologías pueden ser variadas. Pero [...] es importante que se comience, se empiece con la curiosidad de los niños. [...] No se aprende si no se tiene deseo por aprender” 38

Pero otra cosa que a mí me parece importante es que, cuando pienso en la escuela, la escuela es algo que está aislado de la vida, no se educa para vivir, los niños van a la escuela y no aprenden a vivir, no aprenden a gestionar su vida en la escuela. Esto por supuesto, lo aprenden en otro lugar que no sabemos cuál es, y yo pienso que es función de la escuela enseñar a vivir, enseñar a gestionar su vida y a mí me encanta mucho cuando veo en la Escuela Libre Paideia, por ejemplo, que los niños llegan por la mañana y van a limpiar la escuela, que es un espacio colectivo, es su espacio, y bueno, el espacio tiene que estar limpio, tiene que estar organizado para que se pueda trabajar en la escuela, y esto es algo que ellos tienen que hacer, no hay alguien que lo haga por ellos, ellos lo tienen que hacer. Y bueno, esto es algo que yo digo que es aprender a vivir, nosotros tenemos que aprender a gestionar nuestros espacios, y esto se aprende haciendo. Los niños llegan a Paideia y van a preparar su comida, y bueno tenemos que comer, no estamos ahí solamente para aprender, para estudiar, estamos ahí para vivir, hay que aprender a vivir. Y a mí me parece que eso es una escuela libertaria, esto es lo más fundamental, organizar el trabajo con los niños para que puedan o sean llamados a cuidar del espacio de la escuela, producir su alimento, producir sus relaciones y en eso aprender a buscar también su conocimiento. Así que para mí, la cuestión de los contenidos, de los conocimientos, es algo importante, pero quizás sea algo secundario, quizás sea algo secundario en la organización de una pedagogía libertaria, que es más bien, aprender a gestionarse la vida por uno mismo y aprender a vivir de una manera libertaria, de una manera solidaria y todo eso. PEL: En ese mismo sentido ¿Cuáles serían las características principales de las metodologías educativas libertarias? SG: Bueno, las metodologías pueden ser variadas. Pero me parece que, pensando un poco las metodologías en relación al conocimiento, yo pienso que es importante


Entrevista a Silvio Gallo: Hacia una educación libertaria

que se comience, se empiece con la curiosidad de los niños, para mí esto es un punto fundamental. A mí me gusta mucho una frase de Ferrer Guardia3 cuando dice que: “uno aprende cuando ama intensamente aquello que aprende”. El aprendizaje no es solamente una cuestión intelectual, no es una elaboración mental, es también una elaboración emocional. No se aprende si no se tiene deseo por aprender. Este deseo por aprender, que podemos llamarlo la curiosidad de los niños, y los niños son en general muy curiosos, es lo que tenemos que canalizar en las metodologías de trabajo y eso no es tan fácil. A partir de esta idea nosotros podemos crear las tareas fundamentales del proceso pedagógico, ¿cómo tener acceso a los conocimientos a partir de la curiosidad? Pienso que la metodología de investigación es una metodología muy apropiada para pensar una pedagogía, producir una pedagogía libertaria. Investigar. Bueno, tenemos curiosidad sobre un tema, que vamos a conocer sobre ese tema, entonces vamos a buscar elementos, buscar posibilidades y, en este sentido, a mí me parece que la tarea de la escuela, de los profesores es poner disponible para los estudiantes, los elementos para construir esta investiga3 Francisco Ferrer Guardia (1859-1909), pedagogo y activista político español, fue el fundador de la Escuela Moderna e introdujo en España el racionalismo pedagógico, donde la educación no puede ser dogmática ni basada en dogmas ni prejuicios, y debía aceptar los métodos de la ciencia, desterrando todo lo que no se puede demostrar por el método científico. En agosto de 1901 se instaló en Barcelona y creó la Escuela Moderna, un proyecto práctico de pedagogía libertaria. Entre sus escritos se encuentran La Escuela Moderna (1910), Póstuma explicación (1910) y Alcance de la enseñanza racionalista (1910)

ción. No me parece que sea direccionar la investigación, pero darles los elementos o tornarles accesibles los elementos para producir ese conocimiento. Hoy quizás, con los medios virtuales que disponemos, esto sea una tarea que esté muy facilitada si hacemos la comparación con los intentos de pedagogías libertarias de hace cien años. Me parece entonces que una metodología interesante para la pedagogía libertaria sería una metodología investigativa, partir de la curiosidad e investigar siempre a partir de la curiosidad de los niños, intentando llegar a determinadas posibilidades, a determinados elementos. PEL: Desde la pedagogía libertaria ¿como podríamos enfocar la evaluación de los aprendizajes? SG: Este es el tema más espinoso, más complicado de la pedagogía libertaria porque, bueno, cuando hacemos la crítica a la escuela, lo que vemos en la escuela es una tradición muy fuerte y muy autoritaria de utilizar evaluación y calificación como manera de producir una clasificación; y las pedagogías libertarias históricas rechazaron tajantemente eso. Sin embargo, pienso que es importante evaluar, es importante producir o acompañar el desarrollo de cada niño, acompañar el desarrollo para que sea posible ayudarlo en sus procesos, no exactamente direccionarlos, pero ayudarlo en su proceso de construcción, de aprendizaje y de maduración. Así que es importante evaluar, pero para mí, evaluar, es una manera de mirar lo que hacen, percibir lo que hacen, percibir sus dificultades y mostrárselas a ellos mismos y ayudarlos a buscar maneras de superar esas dificultades.

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“pienso que es importante evaluar, es importante producir o acompañar el desarrollo de cada niño, [...] ayudarlo en su proceso de construcción, de aprendizaje y de maduración”

Entonces, no sería una evaluación en el sentido de decir bueno, “tendríamos como objetivo tal punto y usted pudo llegar a cincuenta por ciento, ochenta por ciento, cien por ciento de este lugar donde queríamos llegar”. No se trata de eso, se trata de decir bueno, “usted empezó un proceso de aprendizaje y enfrentó tales dificultades que nosotros podemos mirar y observar e identificar tales dificultades, y tales dificultades nosotros podemos buscar maneras de superarlas”. Para mi la evaluación tiene este sentido y este contexto, y no puede tener otro. No puede tener otro contexto de evaluación sería establecer relaciones autoritarias en la escuela. La única manera no autoritaria o antiautoritaria de evaluar es en este sentido. PEL: ¿Cuáles serían los espacios organizativos desde donde se podría desarrollar más fácilmente la educación libertaria? SG: No sé. Pienso que tenemos que inventar y esto depende de cada realidad, de cada condición, de cada situación. Quizás en algunos espacios sea más fácil hacerlo en la escuela misma, quizás en otros espacios sea necesario rechazar la escuela, sea necesario desescolarizar, o en otras situaciones encontrar otras formas, otras maneras y otros lugares, pero yo pienso que no hay una respuesta general para eso. Pienso que es algo que se tiene que pensar caso a caso. Pero algo que puede pasar, como muy interesante para ustedes, puede no ser interesante en mi contexto por ejemplo. O cuando vemos una experiencia como la de Paideia, que hablábamos antes, puede parecernos muy interesante, pero en nuestro contexto puede no sernos factible, quizás las experiencias de algunos lugares pueden ser interesantes, pueden ser inspiradoras pero pueden no ser la respuesta para nosotros. Pienso que hay que examinar caso a caso cada situación y buscar lo que sea más factible y posible en aquella situación. No hay una respuesta, tenemos que inventar la respuesta apropiada a nuestro contexto. PEL: ¿Qué experiencias concretas de educación libertaria destacarías?

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Entrevista a Silvio Gallo: Hacia una educación libertaria

SG: Bueno, históricamente hay muchas experiencias que podríamos destacar. A mí me encantan dos experiencias, que para mi son de alguna manera, dos situaciones de una misma experiencia. Se trata de la gestión que hizo Paul Robin de un orfanato francés, y después el orfanato que creo Sebastián Faure. Bueno, me parece que de alguna manera Faure continuó lo que hacia Robin. Estas experiencias son interesantes porque allí se desarrolló la idea de una pedagogía libertaria como educación integral y se desarrollaron prácticas concretas en ese sentido. También son importantes porque miraron la escuela de otra manera, más que una escuela, se trata de una comunidad, se trata de orfanatos, es un lugar donde viven los niños y las niñas. Y así que son escuelas, pero son mucho más que unas escuelas. No son espacios donde van y se quedan una parte del día, son el lugar donde viven, y el lugar donde viven es el lugar donde aprenden. Así que me parece que son algo importante como referentes, por esta forma más específica de pensar la educación, de pensar la institución que educa, y por todas las metodologías que desarrollaron. Cuando hablábamos de la metodología de la investigación, nosotros podemos localizar en Paul Robin toda esa idea de una manera muy interesante, sus textos son muy iluminadores de esta idea de como trabajar la adquisición del conocimiento, el contacto con el conocimiento desde una perspectiva investigativa. Por otro lado, me parece interesante estudiar la Escuela Paideia, por su contemporaneidad, que de alguna manera actualiza estas experiencias históricas y las produce en el sentido contemporáneo con todo un diálogo con el mundo contemporáneo. Aunque sea una experiencia europea, un poco aislada de nuestra condición latinoamericana, pero que me parece que tiene también mucho contacto con lo que podemos pensar en Latinoamérica.

“hay que estudiar a [...] otros pedagogos libertarios antiguos, pero no para transportarlos, sino para comprenderlos y comprenderlos en su momento”

Todo esto siempre desde un punto de vista crítico, porque hay que estudiar a Robin, a Faure y otros pedagogos libertarios antiguos, pero no para transportarlos, sino para comprenderlos y comprenderlos en su momento, y bueno quizás, comprender las respuestas que han construido en su momento para que nosotros

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Proyecto educativo libertario

podamos pensar nuestras respuestas para nuestro momento, quizás con alguna inspiración en ellos, pero no para aplicarlos hoy. Lo mismo diría con Paideia, porque nos pone elementos, nos trae elementos interesantes de como hacer, pero no como la manera de hacer, o el modelo de una pedagogía libertaria.

“no hay el modelo de pedagogía libertaria, [...] Si nosotros creáramos un modelo de pedagogía libertaria, nosotros matamos lo libertario, [...] matamos la creación y la posibilidad de invención”

Yo pienso que no hay el modelo de pedagogía libertaria, no puede haber. Si nosotros creáramos un modelo de pedagogía libertaria, nosotros matamos lo libertario de esa pedagogía, porque nosotros matamos la creación y la posibilidad de invención, que es para mí, lo que es central en todo eso. Entonces si buscamos experiencias, como la experiencia de Robin, la experiencia de Faure, la experiencia de Paideia y otras, nosotros encontramos elementos interesantes e importantes para pensar nuestra realidad y nuestros problemas y nuestra manera de hacer pedagogía, no para tomar y copiar lo que en otros contextos han realizado. PEL: Para cerrar la entrevista, ¿Qué lecturas nos recomendarías para seguir profundizando sobre pedagogía libertaria? SG: En Brasil ha llegado un libro que a mi me pareció muy interesante, que es un libro de un italiano llamado Francesco Codello4, cuyo título sería algo como “La buena educación” (La buona educazione), son dos volúmenes, un primero que trabaja con la teoría y un segundo que trabaja con la práctica. Lamentablemente, se tradujo el primero, y la editorial, que es una editorial libertaria, no tuvo plata para hacer el segundo, así que nos quedamos sin el segundo por el momento. Pero yo no sé si está en castellano, quizás esté publicado en Español, está en italiano por supuesto que es la producción original, y a mi me pareció interesante por el panorama que hace, de la construcción de la idea, de una pedagogía libertaria y de las múltiples prácticas de pedagogía libertaria. Codello, es alguien que está muy relacionado con un movimiento que es fuerte en Euro4 Francesco Codello, educador italiano ha sido parte de la Revista Libertaria y de la International Democratic Education Network. Autor de “Educazzione e anarchismo” (1995), “La buona educazzione” (2005) y “Ne obbedire né comandare” (2009).

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Entrevista a Silvio Gallo: Hacia una educación libertaria

pa, que es el movimiento que llaman de “Escuelas Democráticas”, al que yo tengo una serie de críticas. Algunas de esas “Escuelas Democráticas” tienen elementos de pedagogía libertaria, pero hay otras que nada tienen que ver con pedagogía libertaria, es un movimiento muy amplio. Pero Codello intenta poner en este movimiento, en esta red de escuelas un intento libertario, eso me parece algo interesante para este momento, así que es una lectura recomendable. Hay un autor brasileño, que ya murió, que se llamaba Roberto Freire, y que era un médico anarquista, que se acercó al psicoanálisis y produjo un método terapeuta libertario que denominó “SOMA” (Somaterapia). Somaterapia es algo de una terapia corporal que se produce colectivamente para producir relaciones antiautoritarias, y es algo muy curioso, muy interesante lo que ha producido. Y bueno, para Freire y el grupo que trabajaba con él y sigue trabajando ahora después de su muerte, la cuestión de la pedagogía libertaria es fundamental, porque es aprender otra manera de vivir, es intentar trabajar contra las cuestiones autoritarias que están en nosotros, y como producir en nosotros posibilidades, perspectivas más libertarias. Como ser cada vez menos fascistas con nosotros mismos y en las relaciones que tenemos con nuestros círculos familiares, de trabajo, de amistad y todo eso. Como producir otras relaciones, y todo eso implica una pedagogía libertaria, una pedagogía de autoformación, y no trabajan con la idea de escuela, o de formación, o de enseñanza, pero trabajan con una idea de pedagogía libertaria como autoconstitución, y a mi me parece que es algo también que sería muy interesante conocerlo.

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POEMARIO: FURIOSA ESCRIBO [Y CANTO] MEJOR


Ven de la luz, hijo Stella Díaz Varín

Que te ciegue la luz, hijo. Ven de la luz; Desde donde la pupila sueña y vuelve atormentada, como un escombro vivo, como especie de flor, como pájaro. Carbón de víscera terrestre, así como víscera de árbol. Deja que se ensañe la luz, hijo, Desciende como los antiguos ángeles, como los malos discípulos, ardiendo en su pasión, desheredados. Así como las fieras, hijo. Incomprendidas del río, intocadas absolutas, tristes. Ese será el día -presentimiento que no quise, tú sabes, los conocesque tomaré la forma deseada. Ojo de estiércol, húmedo; aprisionaré tu llama, tu superficie extraceleste tu mirada de centro obscuro, tu trigal; la tibia voluntad de tu piel me ayudará y seremos. Nunca antes pudimos. Yo era como esas pequeñas fuentes secas.] Desciende, hijo, de la luz; avizora el espacio, avizora el horizonte. La curva que deja el corazón de un muerto,] la mano que se esconde, la mano que nadie quiso acariciar.

Seremos. Tú y yo venidos irremisiblemente; unidos como dos tallos jóvenes aún; Queriendo apenas lo que no se nos dio. Amando lo que la luz aconseja: el vértigo, la hondonada, el silencio. el color de las piedras; tantas cosas simples y distintas. Llegaremos a amar la contextura de Dios] tan difusa; tan perfecta como tus pequeños ídolos. La madera de Dios tan bella y roja como el corazón de los árboles. Tan bella y roja como el corazón del veneno. Que te ciegue la luz, hijo. Que te atormente. Ven de la luz, inúndate; Ten la luz y desmiente la tiniebla. Ven, hijo, arrodíllate. Cree en los amaneceres. En la luz son más bellos los ojos de Dios.


La reina del caos Rebecca Lane

Perdonen si arruino esta fiesta patria, esto no es democracia más bien una falacia.] No tienen eficacia las falsas elecciones, del falo que gobierna solo son las erecciones.] Son las lecciones de un pueblo sin memoria,] que se toma las calles, pero no lee historia.] La verdadera guerra no ha terminado, los que nos masacraron aún controlan el estado.] A quien conviene el orden que se mantiene,] perdonen, pero el optimismo ya no me sostiene.] Hago lo que puedo, pero no es suficiente, aún que intento no entiendo al resto de la gente.] ¿Qué más da? Si igual no me entiendo a mí,] vivo en conflicto y no sé a dónde ir, si no me hace reír prefiero no seguir, si no me vibra el corazón prefiero huir. No encuentro la respuesta o no recuerdo la pregunta,] Quiero claridad, pero solo encuentro penumbra.] Pero el dolor alumbra y mis cicatrices brillaran con cada mirada que amor le apunta.]

soy auto gobierno mi bandera es anarquista] Y no voy a hacer arte nada más pa’ complacerles,] no voy a censurarme para no incomodarles,] vengo a contar mi historia no a tener buenos modales.] No vine a quedarle bien a nadie, no vine a hacer las paces, no me pongo disfraces,] no vine a repetir las frases de organismos internacionales.] No salgo a protestar para que la gente me vea] y luego subir fotos pa’ que crean. En la calle hay pelea yo no elegí la guerra,] Pero nací guerrera y lo seré hasta en el día que me muera.] Ni perdón ni olvido aún que la llaga me duela,] la llama en el alma me consuela. No busco un escenario para amenizar tu fiesta,] cada una de mis letras una falla en el sistema.] Los dinosaurios duermen con el arte sin protesta,] que se extingan de una vez en el planeta.] Reina y señora…

Reina y señora del caos que me habita a veces tirana a veces proscrita, la mejor batalla es conmigo misma,]


Indómitamorfosis Animalas

Basta de nombres y consignas vacías esto no se trata de ti ni de mí no tiene na ke ver con nuestra imagen o nuestro ego] esto no se trata de ti ni de mí ni de la clasificación a la que te unes ni de la clasificación que quieres huir se trata de empresarios y de sus mansiones] que las financia su empresa del sufrir. Esto se trata de frías cárceles, de no sentir el sol antes de morir morir sin nunca haber sentido el viento ni las gotas de roció sobre tu nariz. Su instinto por un lado reclamando libertad] olores de hierbas caminar sin final esto por un lado y por el otro un candado] que existe porque los humanos se proclaman amos.] Animalas son parte de la naturaleza pero por un rico sabor las vacas están presas] quizás no te parezca urgente, grave ni fatal] porque no eres tú quien grita en la jaula. El asunto es muy complejo pa abarcarlo en un concepto] basta de etiquetas y ataos antropocéntricos] que importa si hay veganas burgueses o egocéntricos] en qué momento paso a segundo plano que hablamos de tortura y muertos.]

Te parece limitado no comer sus derivados] es que nunca te has pensado estando del otro lado] nacer en una jaula, chillar en una jaula violada en una jaula, morir en una jaula. Si es una mierda la violación es una mierda para todas] no solo para las que hablan tu mismo idioma] libertad a las presas de toda la tierra explotadas torturadas por su condición de hembras] algunas mueren lapidadas, tantas fuimos violadas] hermanas que en este momento están siendo abusas en una jaula] la masacre y el dolor justificado en un sabor] empatizo con la explotada nunca con el explotador.] Libertad a todas del continente que provengan] sin importar la especie que su cuerpo representa] libertad a todas las manchadas, las con cresta] solidaridad y acción contra esta máquina funesta] cocina, explora, descubre sabores con la industria de la muerte no colabores.] Imagina un mundo libre, un mundo sin amos] en el no podrías alimentarte de esclavos alimentación, vestimenta, maquillajes,


remedios, productos de limpieza, tantas weas hechas con sangre] Hermoso momento cuando una jaula se abre] jamás podría creer que es una lucha irrelevante] Contra la explotación humana y animal contra la apatía intelectual del blablablá procurando sustentar cada día menos la dominación] y no justificar el poder porque está todo podrido] todo perdido así que da lo mismo sería una falta de respeto llamar a eso nihilismo] humano rey del mundo ego ego egoísmo justifica la alienación con un apático sadismo] Y si a quien separaran de su madre al haber nacido] no fueran esos terneros y fuera tu sobrina o tu hijo] y tu lucharas contra esa mierda que a quien tu ama encarcela] y te dijeran ke es opción personal consumir o que exageras] Ninguna niña niño niñe debería estar encarcelada] ni por su color, sexo o especie ser humillada] mugidos, piopio, risitas y algunos lloros alegría y libertad para todas las cachorros] Las vacas no dan leche para ti las gallinas no ponen huevos para ti las abejas no hacen miel por tu salud es imprescindible abolir la esclavitud


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EDUCACIÓN POPULAR, FEMINISMO Y CONTRA HEGEMONÍA Selección Mariquita

Catalina López García

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EducaciĂłn popular, feminismo y contra hegemonĂ­a

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M

i nombre es Catalina Elizabeth López García. Nací en Valparaíso el 18 de enero de 1993, en el seno de una familia “normalizada”. Madre, padre y hermanes fueron las personas que me criaron durante 18 años. No puedo explicar mi motivación con la educación sin partir por quienes me preceden. Provengo de una familia ligada a la educación y a la música, mi madre y sus hermanas son educadoras, como mujeres criadas para criar, supongo me transmitieron la urgencia que reside en la crianza de otras personas y seres. Quizás volviendo a pensar la “crianza” sin estar ligada al maternaje obligatorio, pero entendiendo la necesidad de cooperar en la formación de personas a través de la construcción de conocimiento de forma colectiva. ¿Qué significa esto para mí? Básicamente que como seres en movimiento y desarrollo constante, no podemos pretender saberlo todo, conocerlo todo, comprenderlo todo. Por lo tanto en todo contexto educativo (que puede ser cualquier instancia) la información y el conocimiento como también el aprendizaje van en todas las direcciones y no en sentido vertical, sino horizontal. En la escuela me enseñaron que debía callarme y escuchar a quién me estaba entregando algo y yo sólo era una vasija que había que rellenar con “materias”, como si todo fuera en verdad partes y no un todo.

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Física, lenguaje, matemáticas, educación física. Todo segmentado. Desde chica me gustó ayudar a mis compañeras a entender ciertas cosas, sobre todo relacionadas con la historia. Sacar un título era la herramienta más necesaria en una familia que había “surgido” a través de la educación, por lo tanto lo sentí como el camino natural a seguir. Si era algo relacionado con humanidades tenía que irme a la mejor universidad, me dijo Italo, mi hermano. Así llegué a la Chile a estudiar filosofía y el plan no salió como debía. Corría abril de ese año y con algunes compañeres empezamos a pensar en una instancia en la universidad que pudiera concentrar y solucionar algunas temáticas sobre sexualidad y género. Así nació la primera Secretaría de Sexualidades y géneros, SESEGEN en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U. de Chile. En este espacio convergieron estudiantes de varias disciplinas humanistas con la idea de empezar a levantar una organización que pusiera los temas de género en la mesa, desde una perspectiva feminista. Me cambié a Historia y comencé a participar como educadora en un colectivo de educación popular. El MEPEG (Movimiento de Educación Popular Eduardo Galeano) fue el espacio donde pude cristalizar mis motivaciones e ideas relacionadas a una educación


Educación popular, feminismo y contra hegemonía

contra hegemónica, al feminismo, el anarquismo y la ecología. O mejor aún, un espacio donde todas estas pudieron converger. Habité este espacio casi 5 años. Desde el año 2012 al año 2015, me formé como educadora popular en el Movimiento de Educación Popular Eduardo Galeano. En este espacio estuve a cargo de crear y ejecutar el taller para hijes de funcionaries de la facultad de Filosofía y Humanidades de la U de Chile. También fui educadora de la sección de Historia Universal, Historia de Chile y Democracia y Desarrollo debido al cambio curricular y el temario de la PSU. El año 2013 como equipos creamos el Preutópico, espacio diseñado para que en tres semanas se levantaran la mayor cantidad de talleres, dirigidos por educadores y educandos, sobre una diversidad de temas que iban desde historia y filosofía hasta música con el cuerpo. El proyecto político-pedagógico del MEPEG contemplaba una dificultad real ya que el objetivo de las personas que llegaban buscando un preuniversitario era una sola; entrar a la Universidad. En ese sentido, todes quienes formamos parte alguna vez de esa instancia teníamos plena consciencia de esto. Sin embargo sabíamos que podíamos contribuir a generar una reflexión y cambio sobre la forma en cómo se concibe la educación en los espacios institucionales, para poder generar instancias educativas que nos llevaran a hacer educación para nosotres mismes y motivarnos a aprender de forma colectiva. En este sentido, el espacio de la Universidad era mucho más “libre” y nos permitía generar lazos más cercanos y reales que superaran la barrera que se establece en la escuela de profe/alumne. El final de la carrera, tener que hacer la tesis y estar abriendo mis horizonte en el estudio de las mujeres me llevó el año 2016 a dedicarme a entender el fenómeno migratorio sursur sobre todo pensando en la cantidad

de mujeres migrantes que han llegado a este territorio desde diversas partes de Abya Yala. Siempre fui lesbiana. Se los aclaro porque me lo negué mucho tiempo, o quizás más que negarlo, me acomodé a la heterosexualidad, porque realmente nunca conecté con los hombres por lo tanto no generé vínculos con ellos más que en lo sexual y muy superficialmente. Este descubrirme me acercó a los espacios sólo de mujeres, principalmente en la Universidad a través de asambleas separatistas y actividades feministas. Comencé a participar en un grupo de estudios, que prontamente tomó tintes de colectiva política, Mujeres Descolonizando, un grupo de mujeres, estudiantes de la Chile y la Usach del área humanista, con el objetivo de autoformarnos en temas como la clase, la raza, el género y la migración a raíz de que todas estábamos trabajando con mujeres migrantes y temas relacionados en nuestras tesis. En este espacio pude auto educarme, también con otras mujeres, pero me parecía que todo se quedaba dentro de un espacio privilegiado que entrega una institución como una universidad estatal. Cada vez me molestaba más que todo fuera tan teórico. Cada vez me habitaba más contradictoria. Entenderme lesbiana, educada, mestiza blanqueada en una sociedad misógina, patriarcal y racista conllevaba privilegios y opresiones que no elegí realmente, pero que son reales. Me empecé a cuestionar mi dieta, mi ropa, maquillaje. Alimentarse en base a muerte, la industria de la violación y la tortura sistemática de animales para el consumo humano. Me cuestioné la universidad como un medio y una herramienta y el privilegio que tengo al haber estudiado gratis, aunque con gran sacrificio personal y familiar para mantener la vida en la capital.

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Pensé… ¿Cómo sigo manteniendo su mundo de mierda de lujos y comodidades? Y sin dejar de ser esclavas seguimos siendo amas…

“sin dejar de ser esclavas seguimos siendo amas”

Porque se supone que ya no pertenecemos a un hombre, pero creemos que los hijes son nuestros “hasta que cumplan 18 años y ya sepan que hacer”. Porque se supone que tenemos derechos y nadie podría atreverse a quitarnos el derecho de adquirir para nuestro goce todo lo que “necesitamos” y si ya no tenemos restricciones para comprar, entonces vamos comprando maquillaje, ropa cara, zapatos, el refrigerador lleno de comida, porque en el mundo que vivimos, miles y miles de mujeres lucharon para ser reconocidas en la igualdad, cuando debimos luchar por destruir este mundo y construir uno nuevo. Porque pasamos siglos pidiendo que nos trataran como personas, alejándonos de otres seres no humanes y no nos dimos cuenta de que nuestras opresiones tenían el mismo nombre y apellido, propiedad patriarcal. Y así en manada nos sentimos orgullosas por el voto, por los derechos burgueses en el mundo globalizado. ¡Y yo no estoy ni ahí po, ni ahí con seguir siendo parte de ese feminismo reformista, institucional que nos piensa como sujetas de derechos en este mundo podrido! No estoy ni ahí con un derecho a voto en un sistema que no me interesa legitimar, no estoy ni ahí con tener acceso a comprar lo que se me antoje si al paso me hecho a la bolsa el sufrimiento de miles y miles de hembras explotadas y esclavizadas por ser hembras, de miles y miles de mujeres y niñas explotadas y esclavizadas por ser mujeres y hombres y niños explotados y esclavizados por ser pobres. Tenemos que pasar a la acción, ahora ya. Entonces pienso que no puedo ser educadora popular sin ser y practicar tantas otras cosas. Como no puedo ser lesbiana sin ser feminista, ni feminista sin ser vegana ni antirracista. Es tan maquiavélico el sistema que nos hicieron creer que incluso haciendo la revolución lo importante era lo que nos afectara en lo personal. ¿Por qué no estamos contra todo? O quizás mejor, ¿por qué no creamos todo de nuevo? ¿Cómo lo hacemos bien?

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Educación popular, feminismo y contra hegemonía

La educación es fundamental para encontrar posibles respuestas a estas interrogantes, porque la educación es y siempre será el motor de una realidad crítica que nos está golpeando las puertas y ventanas para que salgamos a ver más allá de lo que nuestros ojos pueden percibir para nuestras existencias individuales. Fue shockeante verme ese día lunes de abril de 2017 frente a 45 niñes de entre 12 y 18 años en un colegio de Peñalolén. Hacía clases hace ya años, pero nunca tuve tanto miedo. Lo primero que percibí al entrar fue el maltrato que la profesora jefe ejercía sobre el curso. Pasaron los meses y confirmé lo que siempre supe de la escuela, pese a las increíbles personas que hacen esfuerzos sobrehumanos para hacer de ese lugar un espacio agradable para les estudiantes. Semanas antes de ese día, por el dato de una amiga llegué a trabajar a la fundación PIDEE (Protección de la infancia en estados de emergencia), institución creada en dictadura en la que trabajó la propia Michelle Bachelet. Acepté la pega porque era una experiencia que, posiblemente, no volvería a tener. Y fue maravillosa. Pude diseñar mi propio programa, con la metodología que yo quisiera sin intervención de nadie, a pesar de que el programa recibía plata directa del estado. Les estudiantes propusieron temas e intervinieron directamente en los talleres. Tuve 4 cursos en dos colegios distintos, y aunque no quiero profundizar mucho en esto porque, sabemos que las experiencias de vida de muches niñes en Chile son por lo menos difíciles, por lo que para mí era importante atravesar el primer periodo en que nos conocemos entre todes para generar un lazo más amoroso, que es fundamental para cualquier contexto educativo. Ahora paro, recuerdo y analizo, les niñes y jóvenes nunca fueron el problema. El problema es la escuela y el adoctrinamiento, pero también la escuela como institución fundamental en la transmisión de cierta herencia cultural, la hegemónica, en un país que aún no recompone el desastre en el tejido social que causó la dictadura cívico-militar desde 1973. Sólo de pensar en la inmensidad de este territorio e infinitas realidades, es deprimente encerrar el aprendizaje en normativas, materias, palabras, lógicas capitalistas y neoliberales en las que la mercancía es más valiosa que la vida en toda su bastedad.

“no estoy ni ahí con tener acceso a comprar lo que se me antoje si al paso me hecho a la bolsa el sufrimiento de miles y miles de hembras explotadas y esclavizadas”

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En la escuela es trabajoso generar un cambio. Yo misma me vi envuelta en situaciones en que la vorágine del sistema me puso en situaciones violentas entre estudiantes y profesores. Es la represión total de la existencia personal y colectiva entre 4 paredes. Fue súper difícil para mí lidiar con 40 personas distintas y con tantas carencias de toda índole, más profesores y directivos, cumplir objetivos por taller, ser consecuente con el objetivo de toda persona que practique la educación popular, la liberación de todas, todes, todos. Los mayores logros en este contexto significan pequeñas batallas personales. Conversaciones entre pasillos con niñes de 13, 14 años sobre sus vidas, sentir esa confianza que entregan en la desesperación por ser escuchades. Profe! No me digas profe, Dani. Le digo. Dime Cata. Ay, me dice. Se me olvida. Cata estoy dejando la carne y mi mamá me dijo que me iba a ayudar con las comidas. Y estuvimos harto rato armando menús que le gustaban antes pero que pudiera comer vegetariano. Pero eran 90 minutos a la semana que parecían poco frente al resto del tiempo en que sólo se sentaban a copiar de la pizarra a absorber información. Me fui

más convencida aún de que la escuela no es la respuesta al problema educativo en Chile. Al menos no aquella que conocemos y que tanto nos marcó. Lamento no haber sido más enérgica e insistente para conseguir más espacios en donde pudiéramos mirar y hacer del aprendizaje un proceso colectivo y vibrante. Debo admitir ciertamente que es difícil ocupar un cargo de profesora en las escuelas públicas en Chile. Es un desgaste físico y emocional difícil de sobrellevar, si además estás estudiando y tienes una vida externa en el activismo, por ejemplo. Pero las amigas y compañeras siempre están para hacer llevadera esta vida. A mediados de 2017 un llamado de una activista feminista y antiespecista, conocí a quienes son mis compañeras de lucha y amigas en el feminismo y en el cotidiano del respeto a les seres que cohabitan este territorio con les humanes. En esta instancia particular, ha sido la experiencia de mayor reflexión llevada a la acción en mi vida. Aprender con otras mujeres, de mí y de ellas, de nosotras, nuestras ancestras, historias, miserias y alegrías ha sido el motor de las luchas que doy a diario desde mi existencia lésbica, anárquica, antagónica. Que los saberes se creen fluyan, que vayan, que vuelvan, que muten, que se caigan y se destruyan.

¿Quieres contactar a Catalina López García? Facebook: @Catraloca Correo institucional: catalin.lopez@ug.uchile.cl Correo personal: cata.oprimida@gmail.com

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ENTREVISTA A SAMUEL GUERRERO AZAÑEDO, AUTOR DEL CONSTRUCTO “EDUCACIÓN ESPECISTA”

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Entrevista a Samuel Guerrero Azañedo, autor del constructo “educación especista”

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ntrevista realizada por Editorial Mariquita a Samuel Guerrero Azañedo, Autor del constructo “Educación Especista”1. 27 de Septiembre de 2018. Editorial Mariquita: Preséntate, cuéntanos quién eres, cómo definirías la labor que realizas y desde qué perspectiva política trabajas. Samuel Guerrero Azañedo: Mi nombre es Samuel Guerrero Azañedo, natural de Irún, País Vasco. Soy activista, profesor de Educación Primaria y autor del constructo‘Educación Especista’. Mi primer contacto con el movimiento de lucha fue en el año 2000. En el 2004 fundamos en la ciudad de Pamplona la organización todos somos animales/denok animaliak. Momento en el que mi compromiso con las víctimas se hizo definitivo.

“Esta es mi respuesta política. Erradicar para siempre la ideología supremacista que legitima y perpetúa la opresión sistemática de los no humanos” 60

A lo largo de estos años, al tener la oportunidad de conocer los distintos posicionamientos ideológicos y estratégicos que se dan en esta lucha social, llegué a la conclusión que si aspiramos a conseguir lo que realmente los animales no humanos merecen, su consideración moral, entonces, solo hay una lucha a abrazar y emprender: la lucha abierta y sin concesiones contra el Especismo Antropocéntrico. Esta es mi respuesta política. Erradicar para siempre la ideología supremacista que legitima y perpetúa la opresión sistemática de los no humanos. Si bien tomé la decisión de convertirme en activista por los animales no humanos, por las víctimas directas, mi labor se centra en el ser humano. En cuanto tuve conocimiento del especismo, a secas, y supe reconocerlo como el verdadero enemigo a batir, fijé mi mirada en la actitud del ser humano, pasó a ser mi protagonista. 1 Puedes encontrar una charla detallada, realizada también por Samuel, que explica a fondo este concepto en el este link: http://bit.ly/1ITgyCp


Entrevista a Samuel Guerrero Azañedo, autor del constructo “educación especista”

¿Por qué? Porque él es el origen del problema y también lo es de la solución. Así de simple. Las coordenadas de mi activismo son trabajo de investigación y divulgación en torno al Especismo Antropocéntrico, Educación Especista y Veganismo Político. EM: ¿Cómo surge la idea de elaborar el constructo de ‘Educación Especista? ¿A qué refiere el concepto? SGA: El constructo de ‘Educacion Especista’ surgió de la más estricta necesidad. Conocía la existencia y significado del especismo pero aún albergaba muchísimos interrogantes que martilleaban constantemente mi cabeza sin encontrar respuesta. Me faltaban aún muchas piezas del puzzle y que éstas ensamblaran entre sí para poder entender las preguntas que me desconcertaban desde que di con la cruda realidad. ¿Por qué nunca nadie me habló de todo esto? ¿Cómo es posible que no fuera consciente de las consecuencias de mi manera de pensar y vivir? ¿Por qué durante todos estos años los animales no humanos, las víctimas, fueron invisibles a mi conciencia? El aporte de ‘Educación Especista’ conformó esas piezas del puzzle que encajaban a la perfección hasta comprender que la herencia cultural y el proceso de socialización habían influenciado en nuestras vidas de tal manera que asumimos una realidad totalmente distorsionada, sesgada, aceptando como un hecho normal, justo y necesario la esclavitud y asesinato institucional y cultural de los animales no humanos, en base a nuestro sentimiento de superioridad.

Mi definición de ‘Educación Especista’ es: ‘Proceso de condicionamiento ideológico hereditario y social que normaliza y perpetúa la supremacía humana y opresión sistemática de los animales no humanos en beneficio propio’. EM: ¿En qué elementos cotidianos pudiste notar la existencia de la educación especista? SGA: La Educación Especista, así como el propio Especismo Antropocéntrico, es como Matrix, se encuentra en todos lados. Está en la familia, cuando desde pequeños incorporamos a nuestro disco duro toda una seria de comportamientos y hábitos de vida (alimentación, vestimenta, divertimento…). Se ubican en la escuela, institución que sirve para reforzar desde la autoridad ‘pedagógica’ lo aprendido en casa, toda una serie de estereotipos, prejuicios y por tanto actitudes discriminatorias. Les amigues, las costumbres de los pueblos, ciudades, o estados, el hecho de formar parte de un país y sus festejos, asumir tu rol e identidad tribal y pase al ADN cultural. La influencia de la religión y sus dogmas, durante siglos tratando de controlar bajo chantaje emocional la voluntad del individuo, su libertad como tal. Y obvio, el papel que juegan los medios de comunicación o difusión, con su propaganda ideológica supremacista, manipulando abiertamente la información a través de las noticias y la publicidad. Desde que te levantas hasta que te acuestas, haz repaso de todos tus hábitos diarios. Qué desayunas, comes y

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“[La educación especista] Ha sido heredada e impuesta por la sociedad”

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cenas. Los productos que usaste para asearte. La ropa que utilizaste para vestirte. Los fines de semana en qué inviertes tu tiempo libre. Cuando enciendes la televisión, la radio o abres el periódico. Las tiendas que te cruzas por la calle, los supermercados y así un infinito etcétera. Tras cada uno de esos momentos darás con la Educación Especista porque son actitudes y hábitos que no has elegido tú, aunque lo creas. Han sido heredados e impuestos por la sociedad, por el sistema. EM: ¿Cómo te has sentido con la recepción que ha tenido la temática? SGA: Muy bien. Puedo decir que existe un verdadero interés en conocer qué es eso de la ‘Educación Especista’ y cuáles son sus consecuencias. Hay que saber plantearlo. Es importante hacerlo poco a poco. En una escuela nueva, por ejemplo, no propones el 1er día ofrecer la conferencia de ‘Educación Especista’ al claustro de profesoras/es. Vas dejando pistas y tratando de despertar la curiosidad.


Entrevista a Samuel Guerrero Azañedo, autor del constructo “educación especista”

De esta forma hemos conseguido hacer llegar el mensaje a 2 claustros de profesoras/es de dos escuelas públicas diferentes y a las familias correspondientes, y esto es sobresaliente. Lo equivalente, para entendernos, sería si una profesora que forma parte de la lucha feminista hace 40 años ofreciera al claustro de profesores con mentalidad machista y grupo de familias una charla para visibilizar la ‘Educación Machista’. Lo mismo. Lo más esperanzador de todo esto es que no se ciñe al ámbito de Educación Primaria. Recientemente en mi 1ª Gira Antiespecista en México, el pasado mes de agosto, gracias al esfuerzo y apoyo de compañeras activistas y académicas, nos abrieron las puertas de numerosas universidades del país, teniendo ocasión de compartir el constructo de ‘Educación Especista’ en la UNAM por ejemplo, como universidad más representativa

del país. Podemos afirmar, por la respuesta de la audiencia en las distintas convocatorias, que suscitó gran interés. EM: Cuando educas sobre antiespecismo ¿Utilizas la concepción de “interseccionalidad de las opresiones”? ¿Consideras que sea un recurso útil para sensibilizar a las personas? SGA: Sí, absolutamente. Una vez más, desde que tuve conocimiento del enfoque interseccionalista pasó a ser eje en mi discurso. Más que útil y recurso, considero que habría que hablar de aporte y justicia. Bajo mi juicio, el conocimiento compromete. ¿Esto en qué se traduce? Que si bien el poder establecido trabaja muy duro para seguir controlando nuestra voluntad y la del resto de habitantes de este planeta Tierra, aquelles que hemos

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decidimos dar un paso al frente, sublevarnos y mostrar resistencia y propiciar la transformación personal y colectiva, hemos de nutrirnos constantemente de realidades conceptuales que se convierten en puras armas para desestabilizar y sacudir las estructuras de dicho poder. El aporte de ‘interseccionalidad’, supone un paso más a la hora de quitarle la máscara al poder, de desnudarlo, de conocer un poquito más cómo opera para saber cómo atacarle. Ser conscientes cómo se cruzan los ejes de opresión, ese conocimiento insisto, se ha de convertir en herramienta para fortalecer nuestra lucha y hacer de ella lo más eficaz y eficiente posible. EM: ¿Cuáles crees tú que son las mayores limitantes para que se comience a hablar de educación especista en la escuela y se cuestione más masivamente el contenido de los textos escolares (por ejemplo)? SGA: El miedo, como todo en la vida. El día que nos despojemos definitivamente de todas esas capas de miedo que llevamos encima, el día que realmente sepamos de lo que somos capaces como activistas, que somos nosotres quienes ponemos los límites, que somos nosotres nuestro peor enemigo pero también nuestro mejor aliado, ese día el poder echará a temblar. Si nosotres mismes como activistas, como puntas de lanza que somos, no nos creemos la revolución, ¿quién lo hará por nosotres? Hace muchos años ya creí ciegamente que era posible luchar contra el Especismo Antropocéntrico y Educación Especista, tanto fuera como dentro del sistema educativo. Solo así se consiguen los logros, creyendo en nosotres mismes con total determinación.

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EM: ¿Dirías que se pueden encontrar facilidades, dentro del ámbito escolar institucional (primaria y secundaria), para obtener transformaciones sustantivas en la forma en que las niñas y los niños conciben a las otras especies? SGA: No, facilidades ninguna. Cito textualmente de uno de los reveladores discursos de Frederick Douglass, esclavo negro autor del libro ‘Vida de un esclavo americano escrita por él mismo’, encarecidamente recomendable: ‘Sin lucha no hay progreso. Aquellos que dicen estar a favor de la libertad pero desprecian la agitación política son hombres que quieren cosechar sin haber sembrado; quieren la lluvia sin el rayo y el trueno; el océano, sin el horrible estruendo de sus caudalosas aguas. Esta lucha puede ser moral, física, o de ambos tipos, pero en cualquier caso ha de ser una lucha. El poder no concede nada si no se le exige. Nunca lo ha hecho y nunca lo hará’. He conseguido, desde mi labor docente, hacer frente al currículo oficial. Desde la pedagogía crítica en la que baso mi acción como profesor, estos años he tratado de suministrar herramientas y recursos a mis alumnes para desarrollar y recuperar su capacidad crítica y autocrítica, así como en toda la comunidad educativa, profesorado y familias. No ha sido fácil pero sí posible. Una muestra que podemos y debemos luchar sin descanso, dejando la política del miedo a nuestras espaldas hasta conseguir erradicar la Educación Especista del Sistema Educativo y de la sociedad. EM: En consideración al orden jerárquico de la escuela tradicional y a la problemática de las prácticas pedagógicas


Entrevista a Samuel Guerrero Azañedo, autor del constructo “educación especista”

adultocéntricas ¿qué tipo de metodologías priorizas a la hora de sensibilizar sobre antiespecismo? SGA: La lucha contra la Educación Especista es una más dentro de este sistema educativo de naturaleza obsoleta que tenemos. No es la única. El modelo de sistema educativo, al menos el que conozco, no corresponde a los retos ni realidad que presenta vivir en el año 2018. Dicho sistema urge la necesidad de una transformación estructural, no simplemente metodológica. De arriba abajo. Empezando por quienes lo gestionan, la clase política pero sin formación en pedagogía ni didáctica. Dicho esto, la lucha antiespecista ha de venir de la mano con el resto de luchas, anti-capitalista, anti-imperialista, anti-clasista, feminista, … volvemos al punto de antes, el enfoque interseccionalista. Es la manera más evidente de responder a los retos que las movilizaciones y resistencas sociales empujan desde la calle.

Cuando se habla del rol del opresor, del de la víctima, independientemente de la causa, es muy difícil y complejo sostener y justificar pedagógicamente abordar con tu alumnado el rol del hombre y la mujer sin poner en cuestión a la par y por las mismas razones, el del ser humano y los animales no humanos. Ejemplo de cruce de opresión sería el de una vaca. El ser humano la oprime, esclaviza y asesina en su beneficio, no solo porque la vaca no pertenece a la especie humana, también porque es una hembra. EM: Si tuvieras que hacer una autocrítica a la labor que realizas, ¿cuál sería? SGA: No tener prácticamente nada redactado de forma oficial hasta la fecha. Se podría decir que esta entrevista es el primer documento escrito que presento y comparto. Hemos tomado en seria consideración este vacío y ya estamos en disposición de ponernos a trabajar para que el constructo de Educación Especista se convierta en una herramienta muy eficaz y eficiente para el activismo diario.

¿Quieres contactar a Samuel Guerrero Azañedo? Facebook: @samuel.guerreroazanedo Instagram: @samuguerrer Correo: samuelguerrero10@gmail.com

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REGISTRO VISUAL EDUCACIÓN ESPECISTA Por Samuel Guerrero Azañedo

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Los mejores cuentos de Heidi Editorial Bruguera, S.A. Tras la acción de Heidi, icono de la inocencia, se observa la cosificación del pez. Bajo el eufemismo de ‘ejemplar’, se transmite la idea que atraparlo y asesinarlo es motivo de entretenimiento normativo.

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Los mejores cuentos de Heidi Editorial Bruguera, S.A. “Trofeos”

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Experiencias Ciclo Inicial 1 Colección Graó Editorial Teide, 1987 Libro de texto aprobado por el Ministerio de Educación y Ciencia adaptado para el 1er curso de E.G.B. (Educación General Básica). Se refleja la necesidad de alimentarse a base de animales no humanos y su correspondiente consideración como ‘alimentos’.

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Experiencias Ciclo Inicial 1 Colección Graó Editorial Teide, 1987 Normalización de los distintos oficios que implican la opresión y asesinato de no humanos, como ganadería y pesca.

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Naturaleza 4 Santillana, 1982 Libro de texto para 4º curso de E.G.B. (Educación General Básica). Se refleja la necesidad de alimentarse a base de animales no humanos y su correspondiente consideración como ‘alimentos’.

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Naturaleza 4 Santillana, 1982 El discurso narrativo del libro de texto corresponde con propaganda supremacista especista, dando por hecho que los â&#x20AC;&#x2DC;animalesâ&#x20AC;&#x2122; son recursos naturales y que el ser humano tiene el derecho y libertad de servirse de ellos.

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David y Laura visitan el zoo Editorial edebé © texto e ilustración: Josep Puyol y Silvia Puyol, 2005 © de la edición: edebé, 2005 Título de la colección ‘David y Laura’ dirigido a niñes de edades muy tempranas. Las ilustraciones muestran rostros sonrientes de animales no humanos presos, esclavos, en contra de su voluntad y naturaleza. Mientras el ser humano, representado por les niñes, se divierte gracias a su cautiverio.

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David y Laura visitan el zoo Editorial edebé © texto e ilustración: Josep Puyol y Silvia Puyol, 2005 © de la edición: edebé, 2005 Texto adjunto a la ilustración: “Primero ven un elefante enorme. David le hace una foto.”

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David y Laura visitan el zoo Editorial edebé © texto e ilustración: Josep Puyol y Silvia Puyol, 2005 © de la edición: edebé, 2005 Texto adjunto a la ilustración: “También ven cómo el tigre pasea muy serio por su jaula. Luego se sienta en el suelo para mirarles.”

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David y Laura visitan el zoo Editorial edebé © texto e ilustración: Josep Puyol y Silvia Puyol, 2005 © de la edición: edebé, 2005 Texto adjunto a la ilustración: “A Laura le gusta mucho el oso. Es muy grande y se mive lentamente. Le recuerda a Trapo, su osito de peluche.”

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Marco idílico, manipulación a través de la imagen. Lejos de retratar un campo de esclavas y esclavos, más bien parece el paraíso, un santuario de animales no humanos.

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Fichas didรกcticas Editorial Casals

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Marco idílico, manipulación a través de la imagen. Lejos de retratar un campo de esclavas y esclavos, más bien parece el paraíso, un santuario de animales no humanos.

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Las instrucciones de la actividad señalan: • Observar y comentar la ilustración de la ficha: ¿De qué se trata? Buscar una escena similar en la lámina mural. • Colorear el traje del domador. • Trazar los barrotes de la jaula. Representación gráfica del Especismo Antropocéntrico. Látigo en mano, el ser humano aplica su condición de sentirse y creerse superior al resto de animales. Dicha relación asimétrica de poder se plasma perfectamente en esa ficha. La manipulación de los dibujos muestra a un león sometido, esclavo, convertido en objeto de entreteniemiento con una sonrisa en la boca. No se ven muchos leones así en la realidad.

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Las instrucciones de la actividad seĂąalan: â&#x20AC;˘ Pega guindas (gomets) alrededor del pavo.

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MEDIOS PARA LA FORMACIÓN ANARCOFEMINISTA. INSTANCIAS DE DIÁLOGO PARA LA TRANSFORMACIÓN RADICAL DE LA SOCIEDAD

Revista Arpillera


Revista Arpillera

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evista Arpillera nace en Santiago, región chilena, tras unas jornadas de estudio y discusión en el año 2016. Durante su breve existencia ha editado 4 números, entre ellos un especial de mujeres migrantes. A su vez ha facilitado diversos conversatorios, no solo sobre anarcofeminismo, también sobre diferentes aspectos de las luchas que hoy nos atañen. Y es que quienes comprendemos la labor de control social que ejercen las escuelas, liceos y universidades, ya no anhelamos simplemente que el Estado garantice para nosotras una educación gratuita. Lejos de esa aspiración, nos hemos determinado a multiplicar instancias de encuentro entre nosotras que garanticen procesos de formación al margen de la ideología dominante. En ese tránsito también hemos comprendido que en las sociedades actuales, otra instancia de control que juega un rol importantísimo son los medios de difusión de información. En nuestro contexto particular, ellos responden a una clara política de criminalización de la pobreza, la protesta y la organización social. Y una sólida política de alienación otorga además desde ellos una “cultura de la entretención” erigida sobre el racismo, el clasismo y la misoginia como valores. Los programas exclusivamente dedicados a “informar” tienden a forjar

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las etiquetas que luego se convierten en motivos para el hostigamiento y la persecución política. Así lo ha vivido las comunidades indígenas, los inmigrantes, los vendedores ambulantes, las anarquistas. En este sentido, los llamados medios de información masivos se instituyen como forjadores de los más macabros montajes contra luchadoras sociales y de una opinión pública altamente reaccionaria que no alcanza a vislumbrar correctamente la nobleza de principios como la autonomía, la acción directa, la horizontalidad y el apoyo mutuo. Por ello creemos que la materialización de un medio de difusión feminista y anarquista debe abordar la discusión de las ideas más que el mero consumo de noticias; principios y finalidades más que lo efímero de las coyunturas que nos imponen los grandes medios. Consideramos en este sentido que el rescate de la historia es muy importante, visibilizando y nombrando a todas las anarquistas que nos precedieron en la construcción de un movimiento que hoy podemos denominar anarcofeminista. Ese rescate exige que hurguemos entre historias censuradas y burlemos las barreras idiomáticas además para alcanzar las voces de mujeres anarquistas que desde distintas regiones sentaron


Medios para la formación anarcofeminista

las bases de nuestro movimiento. La traducción de documentos históricos es una labor indispensable desde nuestros medios. Nos urgen espacios y canales para la difusión de nuestras ideas, que son contrarias a todo ejercicio del poder, a toda forma de dominación, que son en pro de la libre asociación, el apoyo mutuo, el anarcosindicalismo, la horizontalidad, la acción directa y la autogestión. Pensamos que es necesario fortalecer la difusión de un feminismo anarquista porque el contexto actual es muy propicio a la predominancia de tendencias neoliberales y reformistas dentro del feminismo, tendencias que históricamente han demostrado ser funcionales a las instituciones capitalistas y sus lógicas patriarcales, envileciendo nuestras demandas y aspiraciones, convirtiéndose muchas veces en un verdadero obstáculo para el avance de la sociedad hacia la conquista de su plena libertad social. En este sentido comprendemos que Revista Arpillera es apenas el canal de la más amplia comunicación que aspiramos. Ella se materializa en redes de contacto que son capaces de consolidar espacios de encuentro, organizaciones horizontales y de libre asociación que buscan poner en tensión el mensaje que la revista desea transmitir. La comunicación anarcofeminista debe propagar esos principios para contribuir al fortalecimiento de una tendencia feminista desde el seno del anarquismo, un movimiento que sea capaz de elevar las demandas contra la explotación patriarcal lo mismo que contra la explotación capitalista y la represión de la Iglesia y los Estados, que sea capaz de posicionarse contra toda forma de poder pues ha asimilado cabalmente que es la jerarquía el germen de toda desigualdad social. En este sentido, la comunicación anarcofeminista debe enfocarse en rescatar las voces de todas aquellas mujeres que desde el anarquismo y los movimiento autónomos erigieron estas ideas y se esforzaron por difundirlas en contextos tan o más adversos que los actuales. Debemos pues traer al hoy aquellas ideas, contextualizarlas y fortalecer nuestras interpretaciones del ahora. Nuestra comunicación desde la revista y los espacios que convoca, va orientada en ese sentido y es abierta a la participación de compañeras de distintas regiones.

“no anhelamos simplemente que el Estado garantice [...] educación gratuita. [...] nos hemos determinado a multiplicar instancias [...] que garanticen procesos de formación al margen de la ideología dominante”

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Para avanzar en la consolidación de estos medios, además resulta de vital importancia comprender que hoy y siempre la construcción de los géneros ha sido un elemento social maleable y que por tanto debe garantizarse para su desarrollo en libertad, el más amplio espacio de manifestación diversa; que si bien la comprensión de la mujer como categoría política nos ha servido para hacer frente a una lucha complejísima contra el machismo, aún nos resta un mundo por transitar para dar cabida a nuevas categorías que nos permitan de una vez por todas desmontar un sistema de opresión cultural patriarcal. En este sentido, pensamos que la difusión de estos diálogos y debates es la garantía de abono a un camino que definitivamente habrán de transitar nuevas generaciones, sin dudas más fortalecidas y mejor dispuestas a conquistar su plena libertad social. Hoy podemos leer a las primeras anarcofeministas y asombrarnos de la enorme carga heterocéntrica de sus discursos y eso es gracias a la comunicación que como movimiento hemos fortalecido, la cual ha incorporado análisis de crítica radical de la cons-

trucción de los géneros y ejes discursivos antirracistas, decoloniales y que al mismos tiempo impliquen una crítica al amor romántico, la héteronorma, el binarismo de género, la monogamia como institución del patriarcado, entre otras perspectivas. Así mismo, una mirada interseccional debe prevalecer en nuestros análisis, de modo que seamos conscientes del entramado que conjugan las opresiones en nuestra diversidad social. Sólo comprendiendo el funcionamiento de este complejo entramado podremos pensar estrategias de resistencia y/o liberación. Finalmente, nuestros anhelos son por la multiplicación de estas instancias formativas al servicio de la transformación radical de las sociedades. Por ello sostendremos siempre la disposición para el acompañamiento en cualquier instancia organizativa que nos brinde luces por el feminismo anarquista. Quienes deseen junto a nosotras abonar ese camino, pueden contactarnos a través de nuestro correo electrónico: revistaarpillera@ gmail.com

¿Quieres contactar a revista arpillera? Facebook: @revistaarpillera Twitter: @revistarpillera Instagram: revistaarpillera Correo: revistaarpillera@gmail.com Web: revistaarpillera.blogspot.com

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“NOS SENTIMOS INTERPELADOS”. ENTREVISTA A LA ASAMBLEA ANTIPATRIARCAL DE VARONES DE SANTIAGO

Editorial Mariquita


Editorial Mariquita

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ntrevista realizada por Editorial Mariquita a Alex Lima, Rodrigo Loyola y Sebastián Bravo integrantes activos de la Asamblea Antipatriarcal de Varones de Santiago (AAVAS). Santiago, 30 de julio de 2018. Editorial Mariquita (EM): ¿Quiénes son ustedes, en qué organización o colectivo participan, y cuál sería, según ustedes, la perspectiva o marco político de ese colectivo?

“La asamblea [...] tiene que ver con [...] un espacio de encuentro que fuera en otra clave, que no fuera un Club de Toby como reforzamiento de las lógicas patriarcales” 94

Alex Lima (AL): Desde lo muy básico, AAVAS nace desde que hicieron unos talleres en el Confederación Suiza. En particular, yo estaba trabajando ahí y el taller surgió desde los profes, como que el Kolectivo Poroto se logró contactar con algunos profesores y se hizo el taller ahí. En ese taller conocí al Seba, obviamente, dentro un grupo de más personas y todo el rollo. La cosa es que luego de que hicimos ese taller —que duró una o dos semanas—, quedamos, en lo personal, con varias ideas dando vuelta. El Seba en particular —ahí él mismo les puede contar— había viajado el año anterior a Argentina y había vivido una experiencia similar, pero con varones de allá en otro encuentro anti patriarcal. Entonces dijimos: “ya ¿por qué no armamos esto, pero acá?”, “¿cómo estamos nosotros con esto?”, ¿cachai? “¿Se mueve o no se mueve la cosa?”. Y así, como de a poquito, fuimos juntándonos con más personas y fue surgiendo esta especie como de colectivo, en donde básicamente veíamos estrategias que eran usadas por Porotos y otros y un poco copiábamos, en un principio, luego ya fuimos buscando nuestra propia identidad como organización. Pero desde ahí nace, de un grupo de personas que queríamos organizarnos. Yo creo que, con el tiempo, se hizo un grupo bien heterogéneo, que tiene un poco de todos lados, de todas las disciplinas. Eso, por un lado, igual es muy entretenido, porque, desde distintas perspectivas tratamos de abor-


“Nos sentimos interpelados”. Entrevista a la Asamblea Antipatriarcal de Varones de Santiago

dar la misma temática, y bueno, a veces también nos hace encontrarnos. Es bien entretenido lo que sucede ahí. Eso sería lo más básico de cómo nació el grupo. EM: En cuanto a la perspectiva política, tú hablabas de que había muchas ¿o no? AL: Claro, lo que pasa es que… complejo (risas). Yo creo que, claro, hay distinto material de personas ahí. Hay personas que han militado, personas que nunca han militado, y eso es lo que se encuentra, pero en cuanto a principios políticos yo creo que, básicamente, son similares, vamos hacia un mismo lado; perspectiva antipatriarcal, perspectiva desde el feminismo... ¡Ayúdenme! (risas). EM: Principalmente lo antipatriarcal Rodrigo Loyola (RL): Lo que salga a la respuesta que nos convoca. Justamente ahora estamos iniciando un proceso de definición política, porque yo siento que en el contexto feminista de ahora y antes a muchos nos hizo sentido interpelar nuestras masculinidades, como qué lugar ocupamos, o cómo nos hacemos cargo de una identidad masculina en un contexto donde tenemos un rol de opresores, de mantener un sistema patriarcal, cómo dar cara, enfrentando nuestra formación como hombres o no hombres, porque por más que problematicemos ese concepto, estamos con esa carga cultural, con esa crianza, con esas prácticas finalmente. Entonces, lo que nos ha unido, ha sido el deseo de buscar estrategias para esa lucha antipatriarcal, pero lo que nos hace falta después de esta experiencia de año y medio organizándonos, es justamente posicionarnos políticamente, porque como decía el Alex, dentro del espacio hay trayectorias muy claras, otras menos, por tanto, hace falta visibilizar ciertas estrategias para posicionarnos muchas

veces en cuestiones que no nos hemos posicionado, por ejemplo, a nivel de piso político. Pero, sí creo que lo que nos reúne ahora es la lucha antipatriarcal, buscando primero hacer el trabajo de analizarnos, analizar nuestras prácticas, nuestros haceres, nuestra identidad, pa’ pensar desde ahí estrategias pa’ que ese cuestionamiento del patriarcado, el sexismo, el machismo, etcétera, lleve a su disolución; enfrentarlo desde nuestra trayectoria de identidades. EM: ¿Qué proyectos educativos han formulado ustedes? ¿de qué manera llevan a cabo los talleres? Sebastián Bravo (SB): La asamblea nace de lo que hablaba el Rodri y Alex, que tiene que ver con un espacio de encuentro entre varones, un espacio que no existía; un espacio de encuentro que fuera en otra clave, que no fuera un Club de Toby como reforzamiento de las lógicas patriarcales, sino que fuera reunirse en torno a otra lógica. Eso yo creo que está logrado. Pero, también está el cómo se impulsa una transformación desde los varones, es una cosa sumamente compleja. El reconocimiento del privilegio, y cómo eso desde los mismos varones se transforma. Entonces, era como una doble misión: era reconocerse como reproductor del orden establecido, y también buscar cómo, desde esa posición compleja, uno podía accionar un cambio. Las cosas se fueron definiendo claramente por una orientación que tenemos, una impronta: el Rodri es profe y todos estamos de cierta manera siempre ligados a la pedagogía. Así se fue construyendo y fortaleciendo una estrategia muy pedagógica y de prevención, porque nosotros decíamos “quizá no tenemos las herramientas para atacar el problema de violencia machista al final, cuando ya sucede —porque, aunque tenemos cabros psicólogos adentro,

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no tenemos un ala de eso, no tenemos cómo atender eso—, pero, podemos ponerle más pino a la lógica de la prevención”. Ahí hemos desarrollado toda una lógica pedagógica preventiva, o de reeducación, no sé, como yo me atrevo a decirlo. Se quiere problematizar eso, cosas como las lógicas de consentimiento en la sexualidad, por ejemplo —que, la agenda feminista nos marcó que eso había que hacer, que era necesario, por los distintos casos de abuso y violaciones que ha habido en contextos universitarios, juveniles y demases—, y también de violencia, ahí se marca mucho nuestra reflexión, desde ahí nace, de la violencia como disparador.

“nos sentimos interpelados por algo que las compañeras estaban haciendo; hacerse cargo, organizándose por su derecho”

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RL: Yo creo que algo que también nos ocurrió fue la falta de referentes, en relación a que son pocos los espacios que reúnen identidades masculinas en torno a cuestionar privilegios o encausar lucha en torno a eso. Entonces, yo creo que hay momento —como plantea el Seba— quizá un poco previo que tuvo que ver con talleres de introducción a pensar las masculinidades, partir de un punto cero, en el sentido de que —como planteaba yo, en un sentido más personal— nos sentimos interpelados por algo que las compañeras estaban haciendo; hacerse cargo, organizándose por su derecho. Entonces, nosotros estábamos ahí, con las ganas de, pero también buscando el espacio. Lo que yo creo que a nos reúne es tener que buscar esa interpelación desde nosotros. Otra cosa que no se ha mencionado y que es importante es que el tema de la diversidad también tiene que ver con des-heterosexualizar el discurso, es bacán que ocurra en el espacio mismo de la asamblea, que haya distintas identidades de género y sexuales. Toda la gente prejuiciosa cuando nos conoce o nos pregunta dice “oh, está lleno de colas” o “está lleno de héteros”. No creen que pueda ser un espacio en que confluyan, y así es efectivamente. Hay una mayoría hétero, que es real, pero también hay algunos interesados —o sea, es algo en común, no es forzoso—. Con varios se ha dado un espacio muy rico donde también se cuestiona una masculinidad que obviamente es hegemónica hetero sexista, y es bacán generar diálogo con otras experiencias corporales e identitarias, desde el género, por ejemplo, dentro de esta capa, o de este musgo, de esta terribilidad —el musgo es bonito, así que no creo que tanto— pero como de este fango que es el ser hombre, es una mejor metáfora (risas).


“Nos sentimos interpelados”. Entrevista a la Asamblea Antipatriarcal de Varones de Santiago

Al principio partimos de talleres que eran muy… hablamos de infancia, de afectividad. Ahora último nos cargamos a —yo me atrevo a decir, pensando en la idea que las feministas también ponen de manifiesto— la violencia más tangible y cruda, que es la sexual. Eso nos hace pensar que el paso previo a la violencia es pensar la sexualidad, pensar el cuerpo. Como dijimos al principio, el Alex es actor e igual nos ha aportado caleta en nuestros talleres. Lo conversamos antes de iniciar la entrevista o la conversación formal, el pensar masculino siempre es un pensar desde el conocimiento racional, hiper racionalizado. Entonces, el taller parte siempre desde el cuerpo, con moverse, jugar, hay que sacar al hombre de ese lugar del “me siento a conversar”. Hay experiencias bacanes ahí po, de gente que no sabe cómo reaccionar, porque nos han educado en la torpeza y no hacemos nada por superarla muchas veces. No es una victimización, es un hecho que justamente hay que cuestionar. Una anécdota terrible es que, una vez, haciendo una dinámica en el aplica1, en el momento en que conversamos en el círculo un tipo va y dice “cuando me tocaba quitar el poder pensé en hacer una llave”. O sea, en su mente de hombre hétero patriarcal, con todo lo nocivo de la violencia, él quería hacer una llave, y era una llave simbólica porque no había nada que quitar. Así quería quitar el poder, versus otra gente que dice “no, yo no sabía cómo decirlo, porque no quería…”. Al tiro el loco como que, cuando nos sentamos a hacer el círculo, decía “en verdad no había pensado nunca eso po”, entonces, ahí como 1 La dinámica consistía en que un hombre guía a otro, simbólicamente, con una mano. Mientras tanto, el otro se dejaba guiar (era un ejercicio de poder). Después se le quitaba el poder y se invertía la relación, el dominante pasa a ser dominado.

que dices: “¡muy bien!”, eso es un paso po. Obviamente, es un paso bien básico, pero puta, la realidad es esa a veces; la lógica de la violencia está tan incorporada en las identidades que hemos construido que finalmente yo creo que esos pasos son super importantes. Ahora, como decía, este año y medio nos permite pensar en que hay nuevos desafíos también, tales como que muchas veces —y lo hemos conversado con los chiquillos— nos ha pasado que los talleres son un poco esporádicos, por ejemplo, o como que son una pequeña experiencia que se queda ahí y nos cuesta proyectarla a otros más, o articular más esa reflexión. Yo creo que en eso estamos ahora, buscando un espacio de repliegue interno en la asamblea, para replantearse estas cosas. Ahora tenemos agendadas unas jornadas de trabajo interno para ponernos un piso más claro sobre lo que queremos finalmente luego de esta experiencia que ya tenemos en el cuerpo, de hacer talleres, de ver qué es lo que pasa. Ahora nos queda articular eso en una perspectiva política más amplia, no sólo en la reducción del taller como espacio. Sin duda es importante para mí, es ir instalando una discusión que no está instalada, en la medida de ser nosotros mismos, no las compañeras las que digan nuevamente “oye ya po’, aweonao, date cuenta”, sino nosotros mismos buscando instalar. Pero, el paso —yo creo— es articular eso a una cuestión que instale esta lucha antipatriarcal como algo programático, no sólo como este momento único de reflexión. AL: Sólo agregar que yo creo que ese sello que tenemos con hacer los talleres tan corporales y después también sentarse a pensar, tiene que ver con desarrollar una pedagogía, una didáctica. Tiene que ver con la educación no sexista, pero desde una perspectiva anti-

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patriarcal, hacía varones específicamente. Sería bonito construir eso después, armarlo, decir: “mira, desde aquí podemos trabajar el espacio psicofísico y luego derivar hacia otros lados”, tener una metodología. Nace de los talleres. De hecho, nosotros, en un principio, el primer año, sacamos un fanzine —tipo revista porque igual era más o menos grande— y éste era una recolección de los talleres que nosotros habíamos hecho previamente, habíamos estando armando material y guardándolo. Le pedimos a las personas que participaban que nos enviaran textos o cosas que nos ayudaran a desarrollar este fanzine, y de esa recolección sacamos el material. Entonces, igual es interesante cómo desde la experiencia, en los distintos talleres, se va guardando para poder tenerlo a futuro, para desarrollar algo.

“ese sello que tenemos con hacer los talleres tan corporales [...] tiene que ver con [...] la educación no sexista, pero desde una perspectiva antipatriarcal”

SB: Quisiera agregar también lo que dice el Alex. Sumado al desarrollo de una pedagogía corporal, también esto tiene que ver con el desarrollo de una pedagogía emocional. Nosotros por distintas cosas de la vida — mucho de nuestra vida personal está implicada en la organización y en lo que estamos haciendo—, hemos estado desarrollando talleres en torno a responsabilidad afectiva. Entonces también nosotros hemos tratado, aunque no siempre lo logramos, pero hemos tratado de dar la reflexión en torno a cómo nosotros nos alfabetizamos emocionalmente. En el sentido de que, como hombres, más allá de una identidad de género, hay una falencia muy grande en cuanto a la emocionalidad y al desarrollo del afecto y las emociones, entonces, hemos tratado de —en conjunto con hacer el proceso político— empezar a desarrollar herramientas colectivas de emocionalidad. Cosas muy sencillas, que en un momento pueden ser super cotidianas, como preguntarse cómo está uno, ponerse apoyo, de repente desbordes en asambleas, harto apañe, harto cariño, tiene que ver con eso también, con cómo también es un proceso de pedagogía emocional. Y lo otro tiene que ver con lo que habla el Alex de las didácticas. Hay una parte en que el Alex aporta mucho, que tiene que ver con su formación teatral, y hay otra que nace de toda la trayectoria de educación popular que hemos tenido algunos de los militantes. Sin embargo, ahora, si hago el diagnóstico, la educación popular de repente se queda corta porque hace falta darle un nuevo giro, incluso feminista, a la educación popular. Porque siempre está pensada para colectivos muy

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“Nos sentimos interpelados”. Entrevista a la Asamblea Antipatriarcal de Varones de Santiago

androcéntricos, muy masculinos. Entonces, nosotros vamos creando nuevas metodologías en el camino, aportando con un collage, un popurrí de nuevas cosas que vamos adaptando según el proceso. Es un aprender haciendo. EM: ¿Cómo se han sentido con la experiencia que han tenido? SB: ¡Chan! Hablando de emociones (Risas) AL: Yo creo que ha sido muy remecido, muy movido, muy interesante también, por supuesto, pero remecido en el sentido de que nosotros sabemos que no tenemos la respuesta de nada y que es una constante búsqueda, y que hay que decirlo, igual nos hemos caído como grupo, hemos tenido a veces su bajón, bajón en el trabajo, de perdernos, de no encontrarnos, y después logra salir

algo, alguna otra organización o alguien busca una respuesta y se funciona. Pero la organización en sí es muy dúctil, se mueve mucho, es de una forma —siento yo— y luego es de otra. Eso igual es interesante, o sea, por ejemplo, para ser más concreto, de repente estamos trabajando de una manera, desde una visión, y llega otra persona y aporta desde otro lado y tenemos que girar. Recién dije que la organización es dúctil, eso es mentira, está aprendiendo a ser dúctil, y es complejo porque de repente estamos con una idea, una cosa y sale otra opción y es duro decir “oye, o vamos para acá o hacemos esto”, es difícil igual po, pero estamos ahí, aprendiendo. Para mi eso ha sido muy movido, pero ¿saben qué he aprendido? En lo particular yo nunca he militado en una organización por tanto tiempo, entonces, estar ahí con la gente que sí ha militado me ha enseñado el orden y la constancia, que es lo que a mi

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se me ha parecido al trabajo en el arte, pero desde acá es interesante eso que he aprendido de estas personas con que me he juntado.

“cuesta confiar en los hombres, ese el problema, ahí igual es complejo cómo te acercai’ al otro que supuestamente quiere lograr lo mismo”

Cuesta, porque igual a mi me cuesta confiar en los hombres, ese el problema, ahí igual es complejo cómo te acercai’ al otro que supuestamente quiere lograr lo mismo, pero hay una sospecha. Uno no lee mentes, de repente teni’ que sacarle el rollo, es heavy porque igual es como trabajar desde la desconfianza, aunque suene feo —no es feo— así sucede. Distinto sucede en el feminismo, el feminismo está en un tema de confianza pura, de partir desde la confianza. Nosotros desconfiamos, pero a la vez yo miro mis actos po: qué tanto hablo versus qué tanto miro mi propio rollo cotidiano. No sé, es heavy, la asamblea sí ha sido un cambio de muchas cosas. Sin embargo, el tiempo que llevamos no ha unido harto, ha entrado gente nueva, gente muy empática, y como decía Rodrigo, sucede que es bacán encontrarse con esas personas y hacer buenos lazos. EM: ¿Qué limitaciones han encontrado en la realización de su trabajo? AL: jajaja la pregunta SB: La lista de limitaciones jaja AL: Explosión SB: (Dirigiéndose a Alex y Rodrigo) ¿Qué dirían ustedes? RL: Yo diría que hay objetivos que están en común, pero estrategias que son diferentes, internamente. Yo creo que también nuestras enseñanzas patriarcales han pesado en el momento de llegar muchas veces a consenso. Por ejemplo, con el Seba nos queremos caleta y tenemos carácteres bien distintos, y también nos ha pesado a la hora de discutir el aprender cómo discutimos, cómo llegamos a un consenso, y que eso no implique la organización. Es complejo reunir a personas distintas, primero por la falta de referentes; segundo, todo trabajo político implica entregar tu tiempo, hay que entregar espacios de la vida privada, y si te vas en la de “quién entrega y quién entrega menos” te poni’ como a tener que exigir, o no exigir, pero implica ese entregar, una lógica muy patriarcal de empezar a exigir el rigor

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político. Yo creo que en espacios donde hay personas con distintas experiencias políticas es difícil, porque hasta qué punto yo puedo exigir un rigor político como lo entiendo yo: “esto es prioritario o no en tu vida”. Esa interpelación es compleja, hacerla desde el afecto y no desde el paqueo y lo duro y volver a lo racional. Aún nos damos cuenta, nos pasó en el contexto de la ola feminista que llegó un momento en que nos pedían muchos talleres, empezamos a, no sé si colapsar, pero empezamos a decir “puta ¿hacemos esto o hacemos lo otro?” o “¿estamos siendo lo suficientemente buenos para lo que el tiempo nos exige?”, el rollo de la autoexigencia. Es complejo calibrar todo eso para que el grupo se mantenga en pos del objetivo, reconociendo lo que hemos logrado, pero también siempre creyendo que podemos hacer más cosas. Eso yo creo que son cuestiones complejas. EM: Si tuvieran que hacer una autocrítica ¿Cuál sería o hacia qué apuntaría? (Miradas cómplices) SB: Claramente es mía po (risas) y no quiero responderla No, es que no quiero hablar tanto, pero tiene que ver con la propia naturaleza del espacio. Entre varones es muy fácil llegar al punto ciego. Entre varones es muy difícil darse cuenta del privilegio. Generalmente se empatiza mucho con el compañero, diluyendo la opresión que se está ejerciendo y cuando uno milita en organizaciones mixtas u organizaciones intergénero es distinto, porque tiene constantemente la interpelación de compañeras o compañeres. Tiene que ver con eso, con que de repente hay puntos ciegos y la asamblea no ha logrado cuajar una estrategia como para poder soltar esas amarras. Yo desde ahí lo veo principalmente, la propia naturaleza del espacio es conflictiva. Además, entre varones que tenemos distintas trayectorias, muy heterogéneas, cuesta aunar eso. También tiene que ver la falta de referentes, yo creo. Claramente. Tenemos como referente al Poroto, pero aparte de eso, nada más se sabe. Entonces, es como un buscar de topos, en la oscuridad ir encontrando ciertas luces que nos vayan compaginando. Además, están las propias violencias que uno sufre y ejerce en la asamblea. Como es un espacio de hombres hay mucha violencia también, o hay

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ciertos cánones que es difícil desmontar a partir de sólo organizarse. Tiene que ver con la implicación personal, que a veces gente hace o gente no hace. Tiene que ver con eso, con cómo se gestionan los espacios internamente. A nivel más organizativo, nos cuesta articularnos en torno al movimiento feminista, porque no hay una claridad respecto al rol que estamos teniendo como varones, no tenemos referencias, no está dibujada la frontera, no es clara. También ha habido un proceso de nosotros mismos de transformación de estados. Quizá al comienzo hay una pedagogía muy desde la culpa, después del hacerse cargo, del visibilizar, después de cómo eso se torna una responsabilidad política y eso ha sido un proceso. Yo soy la parte pesimista y todos los cabros lo saben, la quizá más urgentista de la organización: estas transformaciones son muy lentas y muy rezagadas en torno a lo que está pasando en la coyuntura. Igual se piensa “son transformaciones grandes, hay que ir más lento”, pero ahí hay que ir mediando los ritmos, tiene que ver con un ritmo de transformación social, y eso ha sido difícil. Hay poca articulación con las compañeras en general, no sabemos qué rol cumplir, por eso constantemente lo estamos trabajando. Eso es lo que cuesta, diría yo. EM: ¿Hay algo que deseen agregar para quienes lean esta entrevista? ¿Besitos? ¿Saludos? SB: Ay, quizá eso, la articulación con otras luchas. De repente esto es una organización muy temática que tiene que ver con problematizar cierta dimensión de nuestras vidas, pero hay muchas otras dando vueltas, desde una perspectiva anticapitalista, o de clase, o antico-

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lonial, incluso antiespecista. Es super difícil trabajarlo. Por ejemplo, contando anécdotas. Cuando nosotros partimos, el imaginario de las organizaciones de varones -que no necesariamente era real- estaba ligado con hombres más viejos que se juntaban en torno al asado. Nosotros, nos construimos en torno a otra identidad, como una organización más cola, a pesar de la heterosexualidad que prima en la organización, más en la idea de tomar tecito, la once vegan, más vegetarianos, de ese imaginario, pero nos ha costado articular una política seria en torno a eso. De repente es demasiado temática y nos impide ver —no se si quiere— la perspectiva más interseccional que está muy visible y necesaria pero cuesta materializarlo en la práctica. RL: Yo creo que es eso, es necesaria más que… AL: Ehh, no, bueno, eso, siento que ese camino, esa búsqueda y las ganas no se han pasado, sino todo lo contrario. De repente nos lleva la coyuntura igual, lo que nos exigen desde afuera, y hemos descuidado lo que hay dentro, pero somos una organización super joven, no llevamos ni dos años. Bueno, no quise decir organización, me refiero a la asamblea en sí. Yo siento que con el poquito tiempo que llevamos ya hemos instaurado cosas con lo que hemos aprendido, por ejemplo, ahora ya tenemos sesiones de autocuidado, a propósito de trabajar tan metido y no querer emocionarse respecto a eso, y otras cosas que ahora van a ser más “intro”, más hacia nosotros, para poder establecernos más y luego seguir hacia afuera. Tal vez eso pueda significar incluso, en algún minuto, cesar de algunas actividades, pero no se cesar en la organización interna. SB: ¿Rodri?


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RL: No sé, yo creo que es importante volver a decir que repensar las identidades masculinas implica ejercer estos diálogos en los cuales todas las trayectorias o identidades que pasamos por este fango de ser hombre nos encontremos. Ese piso yo creo que lo hemos cumplido, y creo que ahora el desafío es ese, articularnos situándonos en el contexto. Siento que —yo soy del ala más positiva de la asamblea— los talleres han servido, porque ha sido una experiencia de probar. Mira, “un taller resultó”, “salió bien”, “quién llegó”, “quién no llegó”, “a qué público estamos apelando”, en el fondo todo eso podemos decirlo porque lo hicimos de alguna forma o intentamos hacerlo. En pos de eso, mi diagnóstico es que, si nos quedamos en eso por tres años, en el tallerismo, yo creo que no va por ahí po’. No obstante, si luego de esta experiencia de talleres logramos encausar esto a insumos, a una reflexión mayor, a buscar un piso, etc. yo creo que ese es mi objetivo como sujeto parte de la colectividad, tomar esta experiencia e irla consolidando en un proyecto más macro. Pero yo creo también que, como dice el Seba, es una cuestión difícil y lenta. Pero si siempre cuestionamos esas lógicas de organización y este hacer se con-

dice con eso, yo creo que hay un buen producto en el sentido de que lo que queremos lograr lo logramos a través de estas lógicas de diálogo, de escucha, de pensar el cuerpo, pensar los afectos. Ese engranaje yo creo que ha costado, porque desaprender es complejo, pero también yo creo que ha dado sus propios frutos, y eso es bacán, sobre todo porque siempre la asamblea es una espacio de comodidad en el sentido de afecto —no en el sentido de quietud—, en el sentido de que puedo llegar y decir algo, y sé que ese decir implica encontrar a alguien que piensa como tú y que tiene las ganas de hacer algo por ese lugar, a pesar de los roces. No es la comodidad en el sentido de “aquí estamos bien, quedémonos aquí”, es comodidad en el sentido de encuentro a un otro, esa posibilidad de encuentro entre varones, entre hombres es una weá está super sesgada. En mi experiencia de no hétero, mi conclusión siempre ha sido “estar con hombres es terrible”, y mi experiencia con otros hombres diversos es la que ha permitido el diálogo, un diálogo más genuino, en el sentido de entender que nuestras trayectorias convergen en la búsqueda de una sociedad nueva, en la transformación de estas lógicas que nos han llevado a cómo estamos.

¿Quieres contactar a la Asamblea antipatriarcal de varones de santiago? Facebook: @asambleaantipatriarcal Instagram: @asambleaantipatriarcal Twitter: @AAVASCL Issuu: Asamblea Antipatriarcal de Varones Correo: coordinacionavas@gmail.com

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ntrevista realizada por Editorial Mariquita a Salvador Bello y Catalina Figueroa, integrantes activos de la Escuela Popular Feminista. Santiago, 27 de julio de 2018. Editorial Mariquita (EM): ¿Quiénes son ustedes, en qué organización o colectivo participan, y cuál sería, según ustedes, la perspectiva o marco político de ese colectivo?

“Nuestra matriz política es el marxismo socialista, pero recogemos lo popular de la tradición latinoamericana, centrándonos en la educación popular” 106

Salvador Bello (SB): Participamos de la Escuela Popular Feminista. Nuestra matriz política es el marxismo socialista, pero recogemos lo popular de la tradición latinoamericana, centrándonos en la educación popular y tomando todo el potencial que tiene. Hemos trabajado, obviamente, no solamente a partir de talleres, sino que levantando foros que dan cuenta de la lectura que tenemos sobre el feminismo y el capitalismo hoy en día. En ese sentido tenemos varios formatos que estamos desarrollando en la Escuela. Por ejemplo, las jornadas de formación de sexualidad responsable para varones son uno de los formatos que estamos utilizando, pero también estamos haciendo talleres centrados en otras temáticas, ciclos de formación abierta, foros, charlas, etc. Como estamos en varias partes del país, vamos variando los formatos en función de las localidades. Catalina Figueroa(CF): Quizás sería interesante comentar que la Escuela siempre ha estado ligada a una organización política: somos parte de la Convergencia 2 de abril, entonces participan militantes de la organización y también independientes, que les gusta trabajar en temas de educación, educación popular y feminismo. Esta tradición de la EPF nace de la Escuela Popular Permanente que era trabajada principalmente por sindicalistas en Concepción, con la misma perspectiva desde la educación popular. Así nace la idea, desde compañeras en Santiago, que decidimos organizar la escuela, llevándola a otras localidades donde está presente la organización, y donde hay también mucha gente que quiere trabajar feminismo específicamente.


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Por ejemplo, una de las primeras actividades que hicimos en Santiago fue con unas compañeras feministas comunitarias y populares de Venezuela y Colombia que vinieron a Chile desde Argentina. La cuestión prendió mucho (esto fue en septiembre del año pasado), y llegó mucha gente interesada en conocer la historia del feminismo en Venezuela y en Colombia, principalmente pensando en el proceso histórico venezolano. Ese fue un gran hito y puntapié inicial, pero es la movilización feminista la que hace que los espacios lleguen a nosotras. En ese momento estábamos organizándonos en otros espacios feministas y no le estábamos poniendo tanto ñeque a la EPF, y desde la misma movilización nos empiezan a requerir para instancias de formación. Eran muchos lugares en los que por primera vez se estaba hablando de feminismo, los Talleres Introductorios al Feminismo fueron super necesarios: El objetivo es mostrar la amplia gama de feminismos, meter el bicho de que no hay un feminismo homogéneo, sino que hay una disputa dentro del mismo. Fue ahí que empezamos a trabajar con muchas mujeres, y los chiquillos se meten con el área de trabajo de las relaciones sexo-afectivas siendo también otro mundo importante: no había tantos espacios que estuvieran desarrollando el trabajo con varones, y tuvimos la posibilidad de juntar compañeras y compañeros que estaban trabajando desde las masculinidades en una movilización que no permitía que los varones se vincularan de forma más concreta. SB: Empezamos a elaborar talleres, módulos de formación y foros juntos y por separado, nos nutrimos de los talleres de otras y otros compañeros: las compañeras colombianas y venezolanas que vinieron, o aportes del compañero Luciano Fabbri de Mala junta de Argen-

tina. Fuimos consolidando trabajos por separado, que se fueron uniendo en una síntesis mixta dentro de la misma movilización feminista; ¿qué tareas requerían desarrollar las mujeres y qué tareas requerían desarrollar los varones en la coyuntura. Esto le dio vida al proyecto de la escuela, porque efectivamente le habíamos dado este puntapié en septiembre del año pasado, pero en enero-febrero habíamos empezado a pensar el tema de las jornadas para varones, lo teníamos planificado y de repente apareció la movilización y las cabras ya estaban haciendo todos estos talleres sobre feminismo. CF: La importancia de un taller o una jornada de formación en relaciones sexo-afectivas nacen, además, de la necesidad de trabajarlos dentro de una organización mixta. Algo que hemos conversado harto entre las mujeres de la organización, es que al entrar a una organización política van a haber barreras con las que vamos a tener que pelear, y una de esas patas de trabajo tiene que ver con las relaciones sexo-afectivas y cómo íbamos a trabajarlas al momento de organizarnos. Así, nació la necesidad de hacerlas abiertas. La mayoría de nuestros compañeros de militancia van a esas instancias porque son abiertas y puede llegar cualquiera. SB: Nuestro sistema de trabajo tiene que ver con generar estas instancias de formación que concebimos como instancias que nutren el trabajo de la organización y que, a la vez, nos permiten generar instancias abiertas de formación. La lectura que hacemos de la educación es que responde a una función de formación de un organismo vivo. La educación cumple un rol reproductivo que puede ser de reproducción de la cultura o transformación de la misma. Enton-

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ces, cuando nosotros generábamos estas instancias de formación las pensábamos como un proceso de formación propia y, a la vez, como un proceso de formación para el resto. En ese sentido, cabe plantear que no nos paramos desde la deconstrucción —un término muy en boga durante la movilización—. Más bien nos posicionamos desde la praxis. ¿a qué nos referimos con esto? Que hacemos reflexiones desde la práctica. Entonces, estas instancias abiertas y cerradas van nutriendo nuestras reflexiones tanto como varones por separados, las mujeres por separado y, también, organizados de forma mixta. En el fondo es la reflexión sobre cómo nos organizamos entre hombres y mujeres, los demás géneros y las disidencias sexuales. La idea no es generar procesos de politización aislados de los sujetos sino dentro de los mismos procesos de organización: es ahí donde concebimos el proyecto educativo desde la educación popular y como un proceso permanente. Un buen ejemplo es lo que sucedió con las jornadas de sexualidad responsable, llegaron muchos cabros que se sintieron interpelados por la movilización feminista específicamente por el tema de los abusos sexuales en las universidades y, efectivamente, no había espacio para abordar y resolver ciertas dudas, ciertas historias, violencias que ya por el hecho de ser hombre cargas. EM: Con respecto a los proyectos educativos que ustedes han levantado ¿cuáles han sido las expectativas? ¿Y cómo ha sido su experiencia? CF: Yo creo que en el caso de las jornadas de sexualidad para varones eran mucho más bajas de las que teníamos. El impacto no lo pensamos. Y de repente eran dos mil interesados en la

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página de Facebook. Nos llamaron de la municipalidad de Providencia para que hiciéramos talleres (risas). Mucha gente nos escribió. Además, los talleres que hacíamos las mujeres, que tenían que ver principalmente con desarrollos teóricos, dentro de la organización tenían que ver con historia del movimiento feminista, relación entre feminismo y patriarcado, relaciones de violencia y distintas cosas. Lo que nos dio la posibilidad de llevarlos a ciertos lugares. Me acuerdo que una compañera fue a dictar un taller en la PUC, sobre la relación entre capitalismo y patriarcado. Debieron ser alrededor de 70 personas las que llegaron. Entre ellos fachos (risas). No pensamos que iban a llegar siquiera. Nuestra compañera estaba asombradísima me acuerdo. SB: En relación a las expectativas, algo que nos interesa a nosotros y nosotras, por ejemplo, es trascender el tallerismo más allá de la coyuntura. Ya que, efectivamente, en algún momento vamos a tener que vincular de otra forma los espacios. Así como la educación no se traduce en el aula. No es pararse y solo transmitir información. Pasa lo mismo con el taller. La idea es comenzar a generar articulación entre los espacios que tienen necesidad de formarse. Pero, a la vez, ir desarrollando espacios seguros, espacios para organización de las mujeres, espacios de reflexión para varones, espacios de organización mixtos. Que se vincula con la tarea política que nosotros y nosotras concebimos. Hoy día, por ejemplo, estamos postulando para una escuela para mujeres trabajadoras que es “La Alborada” que la idea es empezar a formar mujeres para que puedan asumir dirigencias sindicales, y que dentro de esa formación —que muchas veces se concibe desde lo legal, la oratoria— también incluir violencia de género, violencia intrafamiliar, Historia


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de las mujeres trabajadoras. Y empezar a construir conocimiento del movimiento de mujeres en las mujeres trabajadoras específicamente. Y, obviamente, en el mundo estudiantil. EM: Y ¿Esa coyuntura se acabó entonces? SB: Lo que podemos decir es que hace algunas semanas bajaron las solicitudes de talleres. CF: Bajan las tomas y se bajan un poco más los talleres. Ahora, como Escuela también hemos fijados ciertos hitos que van de la mano con el movimiento feminista que la está llevando ahora. Por eso ahora vamos hacer foro sobre aborto. Los vamos a hacer en Conce, en Chillán, en Valpo y acá en Santiago1. Y, probablemente, proyectemos para el resto del año. Proyectando memoria para el 11 de septiembre, violencia contra las mujeres para noviembre. Y nuestra apuesta al movimiento feminista no se va a acabar probablemente. Si bien se van a bajar las tomas y va a bajar la intensidad de la coyuntura feminista estudiantil, el aborto va a seguir. Yo participo en la Coordinadora Feminista 8 de marzo. Entonces queremos que siga por lo menos hasta el 8 de marzo del próximo año, pensando en la Huelga feminista. Somos militantes que participamos en distintos espacios. Salva es, por ejemplo, de No+AFP. También abogamos por la vinculación de esas luchas y las organizaciones sociales que la componen. Uniendo el movimiento popular con lo que se esté haciendo en la escuela.

SB: Efectivamente, varias de las compañeras participan en la coordinadora 8 de marzo. Y, lo que hemos estado haciendo, mientras las compañeras se organizan, los varones hemos estado levantando guarderías en esos espacios. Así que también estamos intentando desarrollar un proyecto, digamos educativo, en relación a eso. No solo intentar cuidar niños, sino que, también, educar, genera herramientas. Son objetivos que tenemos en desarrollo y que vamos a ir construyendo en la medida que se va acercando gente. Porque hay varia gente que dice “oye podemos participar en la escuela”, “me interesa lo que están haciendo”. Entonces, también, vamos vinculando gente a nuestro trabajo a partir de esto. Siempre pensando en la educación. EM: Igual, las cosas que mencionaron para seguir manteniendo los talleres que vayan efectuando responden a los distintos cambios coyunturales que se van a ir dando en distintas fechas. En ese sentido, ¿seguiría siendo un desafío importante para ustedes lograr superar esa forma de trabajar coyuntural y empezar a trabajar más estableciendo relaciones con quienes participan de los espacios? SB: Como les comentábamos, la Escuela surge a partir de la Convergencia 2 de abril, y nuestro objetivo es ir vinculando cada uno de los trabajos que hacemos con el trabajo político que cada uno realiza. Para nosotros y nosotras el feminismo, desde una mirada educativa, nos permite ir generando un proceso de reflexión y de organización como fin último.

1 Esto se realizó la semana previa y posterior durante la coyuntura de la marcha por el aborto (25 de Julio).

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EM: Hablamos de sus expectativas, ahora nos gustaría hablar acerca de las limitaciones que han encontrado en su trabajo. CF: El dinero (risas) y las manos. Yo creo que eso puede ser la mayor limitación. Igual dentro de todo, quizás, tampoco teníamos expectativas tan altas. Entonces, no sé si hay limitantes que no nos hayan permitido llenar esas expectativas. Pero, en algún momento, cuando estábamos llenos de cosas, pudo haber sido la cantidad de manos, que ya con el boom hay cada vez más gente que quiere participar. Entonces, eso igual se va calmando un poco. Y yo creo que una de las intenciones sería que ojalá tuviésemos una posibilidad de comenzar a financiarnos para empezar a hacer las mismas cosas. Yo creo que sería ideal cuando nos proponen talleres pagados o cosas así. Finalmente, es útil para el mismo surgimiento de la escuela SB: Por ejemplo, nos están pidiendo talleres en colegios, ahí se abre alguna veta de financiamiento que nos permita seguir sosteniendo la escuela. Además, varios de nosotros trabajamos en temas de género. Entonces, sigue siendo trabajo lo que hacemos en la escuela. Hoy día se viene la campaña del aborto y eso implica que nos interesa comenzar a desarrollar propaganda. Cómo educar, qué implica el aborto, la cantidad de mujeres que mueren por abortos clandestino. Educar en todas las razones de por qué las tres causales no son suficientes para el desarrollo de los derechos de las mujeres. Se nos vienen hartos desafíos en ese sentido y estamos tratando de imprimirle todo el rato pega y amor a lo que hacemos, seguir convocando a más gente porque a nosotros y nosotras nos interesa finalmente que la gente milite en el feminismo. Hombres y mujeres que apuesten por militar en esta causa.

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Porque, efectivamente, nos interesa cambiar las condiciones de precariedad a las que están sometidas no solo las mujeres, sino que toda una clase. Creemos que para eso necesitamos todas las manos posibles: hombres, mujeres, transexualidades. CF: Pensando en los procesos educativos, pensaba si podía haber limitantes en los mismos grupos y en los espacios de organización. Por lo menos todos los talleres que he hecho yo siempre la recepción es muy amena. Obvio que a la gente le cuesta participar al principio y toda la cuestión. Pero cuando uno los provoca un poco, todo sucede bien al final. Igual participan. Al menos yo, las dificultades que se me han presentado al realizar talleres es la comprensión de ciertas temáticas. Hay cosas que uno va aprendiendo con el tiempo. El conocer a tu público es una cuestión súper importante. Yo fui a hacer los mismos talleres a la U de Chile y a la PUC, y era algo totalmente distinto con quien me iba a encontrar y me iba dando cuenta en el camino. La misma gente no respondía igual. Las preguntas que salían no eran las que uno quería incentivar. Yo creo que eso es algo que aprendí harto y que podría haber sido una limitante en algún momento. Pensar bien dónde vas a hacer un taller, con quién para que salga de la mejor forma. SB: En el caso de los varones, creo que una limitante importante pensándolo desde el sentido común que se ha instalado, es la dificultad de no caer en esa especie de autocomplacencia o autocentramiento o irse muy para adentro. Sucede que los hombres estamos tan poco acostumbrados a tener espacios de reflexión interna, más profunda, relacionado a la educación afectiva- sexual —que lo hemos abordado en varios


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talleres—. Entonces, hay mucha duda, mucho cuestionamiento, ¿qué hacer?, ¿cómo hacer? Finalmente, lo que viene a ser el feminismo y esta movilización genera una ruptura en el sentido común. Y muchos varones se quedan, en estas dudas bien ridículas “es que uno ya no puede decir nada, ni decir piropos”, se quedan inmovilizados. Por otra parte, cuando sí hay un interés, creo que es un riesgo o una limitante en este tipo de reflexiones y desarrollo irse en una reflexión muy para adentro. Y por eso yo hacía hincapié en el tema de la deconstrucción porque, a veces, cuando hemos intentado estos temas en los debates, los cabros piensan que es simplemente “ya me voy para adentro, me empiezo a cuestionar qué es ser hombre, empiezo a cuestionar mis violencias y comienzo a reconocer todas las violencias que he cometido en mi vida. Empiezo a pedir disculpas a mis compañeras. Y entro en una lógica muy culposa. Nosotros nos hemos parado desde el punto de vista de la responsabilización de hacernos cargos de haber ejercido violencia y la respuesta a eso es militar. El feminismo no puede ser una herramienta para volver a espacios de comodidad. Decir “me cuestiono y me vuelvo mejor persona” sino que me comprometo con la lucha, encuentro espacios para interpelar a mis compañeros, encuentro espacios de reflexión colectiva con otros hombres. Pero me pongo en la lucha feminista. Participo de los espacios, aprendo y empiezo a entender lo que significa organizarme con compañeras: respetar su autonomía política, la autonomía de sus cuerpos, y a hacernos cargo de la interpelación que necesariamente nos hacen. Por ejemplo, la reflexión sobre la guardería —voy a contar una anécdota— surge en parte cuando vienen las compañeras colombianas y venezolanas: estábamos en el foro en la católica y una compañera fue con su hija y la cabra chica tenía mucha energía, estaba corriendo por todos lados e interrumpía a las expositoras, en un momento, ninguno de nosotros atinó —me refiero a los varones que estábamos, dentro de la organización—, y la Cata tomo a la chiquilla, salieron para afuera y empezó a jugar con ella, cuidarla un rato. Después en una asamblea, la Cata nos interpela y nos dice “Pucha, yo estaba organizando el foro y tuve que salir con la niña y tuve que hacerme cargo de ella ¿Cómo es posible que ninguno de ustedes haya tenido el tino para hacerlo?”. Y nosotros “claro, la compañera tiene razón”, ¿por qué ella tiene que restarse de ese espacio? Bien. Bacán que nosotros estemos ahí, que podamos participar, que

“El feminismo no puede ser una herramienta para volver a espacios de comodidad. [...] sino que me comprometo con la lucha”

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podamos nutrirnos de la reflexión, pero es un espacio que reivindica y promueve la participación y la reflexión para las compañeras. A partir de eso, para el 8 de marzo, algunos compañeros de nuestra y otras organizaciones comenzamos a conversar y armamos una guardería en la Librería Proyección. Entonces, ahí apuntamos con el tema de la praxis: hacer oído a la interpelación que surge a medida que nos organizamos de forma mixta. Porque, efectivamente, hay veces en que no nos vamos a dar cuenta de todas las cosas. Porque tenemos el punto ciego de ser hombres —y todos los privilegios que eso conlleva—, pero tenemos que tener la apertura y la escucha suficiente —y creo que la formación suficiente, porque los varones no nos formamos lo suficiente para recoger el llamado de las compañeras—. Tenemos que escuchar atentamente lo que están diciendo y entender de dónde viene su alegato y la necesidad política de lo que nos plantean. Porque a lo que apostamos en estos espacios educativos es que es fundamental la participación de las compañeras en los espacios políticos. Que la violencia sexual, que los espacios masculinizados, dejen de ser un obstáculo para que las compañeras participen. Si vamos a tomar responsabilidad, debemos erradicar lo más posible la violencia sexual dentro de las organizaciones. Tenemos que generar espacios de reflexión, “desmasculinizar” la política, e ir logrando que las compañeras se sientan cómodas en la participación política. Tener la escucha y los espacios de reflexión por separado y mixtos. EM: Mencionaron que habían recibido ofertas de hacer talleres en colegios, ¿han hecho talleres ya en colegios? SB: A mí me tocó hacer uno en el Nacional de Maipú.

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CF: Yo estuve en el Tajamar. En la toma de las chiquillas EM: ¿Qué tal la experiencia de hacer talleres en educación popular en espacios que son más jerarquizados? SB: Cuando yo fui al Nacional de Maipú nos llevaron los cabros, que estaban bien metidos en el anarquismo entonces igual tenían algunas nociones. Cuando hablé con ellos les dije “Bueno, ojalá que el taller no sea de más de veinte personas”. Llegaron cincuenta (risas). Y estuvo un poco despelotado porque obviamente todas las dinámicas tienen su límite. No estábamos preparados para tanto. Pero ves que hay mucha inquietud. Ahora, por ejemplo, estamos hablando con la gente de un colegio en la Florida para implementar módulos de formación de monitores, hablando con los profesores y UTP. Porque están interesados en esto, en el trabajo que hacíamos. Y vamos a hacer talleres sobre violencia en el pololeo, etc. En ese sentido, hasta ahora ha sido bueno. No hemos tenido la experiencia de implementarlo. Porque la idea, además, no es solamente, como te decíamos, hacer el taller. Queremos vincular a toda la comunidad educativa; el sindicato, las y los profes y apoderados. La idea también es hacer un trabajo mucho más integral. No sé si tuviste la experiencia con las chiquillas de la toma (se dirige a Cata). CF: Pero es que las chiquillas tenían el colegio tomado SB: Es que, claro, en el caso de las cabras, a diferencia de los chiquillos…es muy distinto. Se nota mucho. CF: Además, era muy interesante. Porque no era como un taller de una cosa en específico, sino que era un foro para


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vincular sus problemas de infraestructura con el feminismo. Entonces, ya era demasiado. SB: Están en otra, en otra volá. Cuando hemos hecho talleres mixtos, por ejemplo. Lo hombres siempre se vinculan desde lo privado. Entonces, cuando les preguntai que relacionen el feminismo en situaciones cotidianas se preguntan por el espacio privado, por las tareas domésticas, por la mamá, por la hermana. Pero, cuando hablai con las cabras… es otra cosa. Tienen otro desarrollo político del tema. Toda su vida está atravesada por el feminismo. Entonces, el desarrollo y la elaboración política es otra cosa. Están en otro nivel. EM: ¿Qué sienten ustedes que se podría hacer para equilibrar ese desbalance? CF: Yo creo que sigue siendo necesario, como las luces que daba el Salva antes, necesitas que los compañeros tengan un mayor interés en la formación en general. Yo creo que la movilización feminista entrega esas posibilidades. Hubo más compañeros interesados en el tema. Y ahora nadie puede no mirar el problema. El feminismo ya llegó y ahora no es terrible decir “soy feminista”. Lamentablemente, aún existe la necesidad de hacer ese trabajo que seguimos haciendo las mujeres, a seguir insertando el tema en los distintos espacios. Pero, cuando el trabajo también se comparte con hombres o entre hombres, también creo que es bueno. Cachai que, cuando el Salva habla de estos espacios separados de mujeres y los espacios mixtos, es necesario que se sigan produciendo. Y cómo eso sigue entregando la intención para que los compañeros sigan pensando el feminismo en general. Nadie va a poder llegar a insertarles intenciones. Finalmente, nosotras lo vivimos a diario. Entonces, es evidente que lo estu-

diamos. Que leemos no necesariamente un libro completo, pero desde los blogs o las redes sociales, que también aportan mucho. Entonces, las mujeres ya nos hemos ido sentando arriba de la cuestión. A los cabros, en cambio, les cuesta más porque no les toca directamente. O no se dan cuenta cómo les toca directamente, sin verlo aún. SB: De hecho, nosotros tenemos un taller que desarrolló un compañero de Valpo que se llama Privilegios y violencias. Entonces, a los hombres les toca ver los privilegios y a las mujeres las violencias. Entonces, los analizamos en distintos niveles. Y, la gracia de la dinámica es que cuando hacemos el plenario mixto, los hombres logran visualizar ciertos privilegios, y las compañeras visualizan todas las violencias. Eso genera un “ohhh”. Los compañeros se dan cuenta de que, claro, por una parte, vieron algunas cosas que sí, efectivamente, suceden. Y se dieron cuenta que sus privilegios estaban vinculados con las violencias. Pero, además, se dieron cuenta de que había un montón de privilegios que no visibilizaban a partir de las violencias que las compañeras evidenciaban. Entonces, por eso creemos en la importancia de los espacios mixtos. Como les decía al principio, sobre la autocomplacencia. Cuando levantamos espacios solo de hombres a veces entramos en esta cuestión muy culpógena, o sea “sí, yo he violentado”, “yo he hecho todo esto”, pero no tenemos ese espacio de interpelación donde nos toca ver la cara a las compañeras y decir “ya po, me tengo que hacer cargo”. Ahí está la potencia, y hemos visto que hay pocos espacios que están desarrollando esto: Un feminismo mixto. Porque el feminismo se entiende como un problema solamente de mujeres. Entonces como se entiende de esta forma los hombres nos desentendemos: “¡Ah!, ya como que

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es problema de las cabras, que las cabras desarrollen feminismo, que las cabras lean”. Pero no, cuando nos damos cuenta que el feminismo es una lectura de una realidad social que está atravesada por el patriarcado. Que el patriarcado nos toca a todas y todos, desde los privilegios o desde las violencias, vamos cachando que cada uno tiene su tarea. Y los espacios de síntesis, son los espacios donde nos relacionamos entre todos. Que es la realidad social. Eso ha sido súper nutritivo y creo que nos ha dado la posibilidad de que el espacio tenga una potencia.

“la gracia de la dinámica es que cuando hacemos el plenario mixto, los hombres logran visualizar ciertos privilegios, y las compañeras visualizan todas las violencias. Eso genera un ‘ohhh’”

CF: Sin duda ese es el valor del espacio mixto. Como mujeres de la organización, estando en una organización mixta, hemos decidido no trabajar en espacios solo de mujeres. No concebimos ese desarrollo político si no es con los compañeros también. Entendiendo como trabaja para los dos lados el sistema patriarcal. SB: Y con los costos que tiene también. CF: Y si con hartos costos. Pero las organizaciones de mujeres también podrían traer muchos temas a la hora de organizarse. EM: Finalmente, si tuvieran que hacer una autocrítica al trabajo que ustedes hacen, ¿a qué apuntaría o cuál sería? CF: Creo que lo que más me da lata de lo que no hemos seguido haciendo, que hicimos cuando llegaron las chiquillas venezolanas, fue unos talleres que hicimos en la población José María Caro. Creo que presenta desafíos, porque hasta ahora nos hemos mantenido en espacios educativos. Vamos a empezar a trabajar con sindicatos también. Pero el trabajo en poblaciones es un desafío igual grande. Creo que no sé si es una autocrítica, pero es una pata que nos falta desarrollar más. Dentro de la población, más situado, visibilizando esas violencias que a veces son más difíciles de evidenciar. SB: Me sumo a lo que dice la Cata. En ese sentido, es como una proyección, un objetivo que tenemos, en la medida que tengamos más manos, porque el trabajo poblacional requiere una constancia en el territorio. Uno no puede simplemente ir y ya está. En la universidad uno puede ir vincularse un rato y dejar ese vínculo ahí. Pasa parecido con el sindicato. Uno también tiene

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Apostamos por el feminismo mixto. Entrevista a Escuela Popular Feminista

que hacer un trabajo constante de vincularse con el sindicato. No ir a vincularse sólo en un taller, sino que en una permanencia. Entonces creo que, más que una autocrítica, es un desafío que tenemos —que va de la mano con la necesidad de crecimiento, ya que requerimos trabajar con más gente, seguir formándonos, seguir teniendo más herramientas para ir territorializándonos—. Porque, también, sabemos que cualquier cosa que queramos hacer, cualquier trabajo educativo real va a requerir tiempo, va a requerir esfuerzo, va a requerir pega concreta. CF: Quizás, una autocrítica que nos hicimos —y que ya le pusimos manos— es la necesidad de sistematización de nuestras pegas. Ir sistematizando cuales son los aprendizajes de cada uno de los talleres que sacamos para poder reproducirlos de mejor forma, insertarlos de mejor forma en otros lugares. Ya empezamos a hacer ese trabajo. Creo que esa también fue una falencia en el inicio de la pega. SB: Desde la praxis requerimos estar constantemente revisando y criticando lo que estamos haciendo porque eso facilita el aprendizaje crítico. Por ejemplo, el tema de los cuidados que también nos abrió como varones la veta de cómo nos hacemos cargo de los cuidados, cómo nos hacemos cargo de tareas que han estado a cargo o relegadas históricamente a las mujeres. Entendemos que es parte del proceso. Estamos constantemente haciendo el trabajo reflexivo de qué nos falta, en qué fallamos, que los hombres hablamos mucho (risas). Y de también de cómo ir sintetizando la pega. EM: ¿Algo más que quieran agregar?

“como mujeres de la organización [...] hemos decidido no trabajar en espacios solo de mujeres. [...] No concebimos ese desarrollo político si no es con los compañeros también”

CF: Que sigan las redes sociales de la escuela. SB: Que sabemos que la pega no se ha acabado, que se bajaron la tomas. Pero que la coyuntura abrió cosas. Abrió caleta de cosas, tenemos caleta que hacer. No se queden en sus casas, que se organicen hombres, mujeres, hombres y mujeres, transexualidades, disidencias y que se sumen a organizarse, que participen. Y que si van a generar instancias de organización que nos inviten. Estamos abiertos a seguir levantando espacios de formación mixtos, separados. Específicamente mixtos, esa es nuestra apuesta. Creemos que es sumamente necesario hoy día. Necesitamos generar transformacio-

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“el trabajo en poblaciones es un desafío [...] es una pata que nos falta desarrollar más”

nes desde ahí. Con todos los costos que tiene, con todos los dolores que tiene. Porque, efectivamente, para las compañeras representa un costo de energía importante. Y, precisamente, por eso los hombres tenemos que vincularnos más. No puede ser un tema solamente de mujeres. No puede ser que las compañeras se estén echando al hombro erradicar el abuso sexual si son ellas las que son las principales víctimas. Y nosotros los principales victimarios. Tenemos que hacernos cargo de eso y no lo vamos a hacer si no nos formamos, educamos, si no generamos espacios de reflexión y si no nos organizamos con ellas.

¿Quieres contactar a Escuela Popular Feminista? Facebook: @EPFeminista Correo: epfeminista@gmail.com

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“DE LAS CERTEZAS A LAS DUDAS”. ENTREVISTA A KOLECTIVO POROTO

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â&#x20AC;&#x153;De las certezas a las dudasâ&#x20AC;?. Entrevista a Kolectivo Poroto

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ntrevista realizada por Editorial Mariquita a Juan Carlos Gómez Olave, integrante activo del colectivo poroto. Santiago, 03 de Agosto de 2018. Editorial Mariquita (EM): ¿Podrías hacer una presentación del Colectivo Poroto? Juan Carlos (JC): Sí, yo puedo hacer una presentación del colectivo Poroto. No obstante, sugiero revisar después la presentación que está en la página web, porque esa presentación es un acuerdo. El Colectivo Poroto es una organización de hombres que se reúne hace más de una década. Creo que llevamos 12 años. Nace de la dinámica que se dio entre algunos varones que asistieron a un curso, a un curso de liderazgo y género de una fundación y… nada po, esos hombres quedaron enganchados con el tema y decidieron agruparse. Agruparse en torno a la idea de analizar y buscar mecanismos de deconstrucción —en esa época las palabras no eran tan precisas como ahora, pero, era como eso— respecto a esto de los mandatos patriarcales y la forma finita de ser hombre —O sea, pareciera que hubiera una sola forma de ser hombre o, digamos, de vivir lo masculino, y todo lo que no calza en ese modelo no es hombre—. Entonces con esa idea se empezaron a reunir hombres jóvenes —jóvenes hace 11 años atrás— (risas). EM: ¿Qué edad tenías tú en ese entonces? JC: No, no, no. Yo no soy de los que inician el colectivo. O sea, hoy día sí, porque de los que iniciaron quedan menos, hombres han salido y entrado en todo este tiempo. Pero está bien eso, los movimientos sociales tienen que ser dinámicos. O sea, gente anquilosada tanto tiempo…y siempre nos estamos cuestionando si seguir o no, pero bueno. Yo me integro un año después de que se forma el colectivo, un año y medio… entonces, yo llevo 10 años. Me integro por la invitación de otro compañero: “nos estamos juntando acá, este grupo de hombres. Estamos en esto ¿Te tinca?, ¿te parece?, ¿te hace sentido?, ¿te interesa?”. También es una cuestión

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de que te digan “oye, sabís qué, tu forma de ser hombre no es la adecuada no es la correcta. Es más, fortalece los mecanismos machistas de relaciones humanas. Por otro lado, fortalece la forma de ser hombre que sustenta el patriarcado. Entonces, ¿te interesa eso?”. Y yo dije “ya, me interesa”. A mí me interesaba… yo me metí al colectivo por cuestiones personales que tenían que ver con mi paternidad. También me empecé a cuestionar eso: ¿cómo ser padre? Porque ser padre es tremendo. EM: Pregunta algo indiscreta, ¿hijo o hija? JC: Tengo una hija y un hijo. Probablemente, hoy no hable mucho de eso. Quiero, eso sí, mencionar que tengo una contradicción ahí. Soy padre muy presente de mi hijo mayor y padre ausente de mi hija. Entonces, ahí hay circunstancias más circunstancias menos. Pero la paternidad era un tema que me interesaba analizar, revisar, qué se yo. Entonces, por eso me meto al colectivo. Y tenía 45 hace diez años atrás. Así que saquen la cuenta (risas). Bueno, nosotros siempre empezamos a trabajar desde la autoformación. Nos sustentábamos desde algunas experiencias y algunos contactos de compañeros de Centroamérica que están haciendo este trabajo —de una organización que se llama Centro Bartolomé de las Casas que tiene todo un trabajo de masculinidad, toda una línea de trabajo—. Hacen talleres y escuelas, muy basados en técnicas de la educación popular y un método que se usa mucho en Centroamérica que es el método WEM. Entonces, ellos nos traen una propuesta. Nos empezamos a reunir, así con muchas preguntas, sin saber mucho. Al principio éramos un club de Toby, ¿me explico? Al principio un grupo de hombres que

no sabíamos muy bien qué estábamos haciendo ahí, cómo va a ser esto, qué preguntas hacernos. Entonces, como todos, la mayoría de nosotros… somos todos de las ciencias sociales: sociólogos, trabajadores sociales, psicólogos, educador social… había un ingeniero ambiental —así que tampoco era de los ingenieros tradicionales, de los más cuadraditos—. Entonces, las conversaciones siempre estaban entorno a la formación, a lo social y lo que sí, desde un principio teníamos claro, es que era una organización de carácter político. Porque, en ese sentido, adscribíamos al discurso feminista en tanto organización, digamos una agrupación de personas, que pretende también incidir políticamente en cuestiones sociales o en la sociedad o en los espacios cotidianos donde cada uno y cada una está bien. En ese sentido, el feminismo para nosotros es un antecedente tremendamente importante. Un marco de acción que incluso nos permite actuar. Y ahí viene la discusión: una compañera —amiga y compañera— nos dice que nosotros seríamos la primera agrupación de hombres “feministas” … Y algunos de nosotros ahí… yo por lo menos, con el correr de los años… no es que cuestione eso; es la opinión de ella, pero yo, por lo menos, personalmente, no me siento feminista. Yo no soy feminista. Yo adscribo al feminismo ¿Cómo, más encima yo, hombre, apropiarme de esto? además hay una discusión política, claro, yo me siento más bien antipatriarcal. Comienza a salir el concepto de deconstrucción. Entonces, empezamos a mirar —a través de la deconstrucción— los talleres, nuestra formación. Empezamos a mirar cuales eran los elementos que uno puede deconstruir ¿Cómo? —porque esto es paulatino—. Es decir, uno no deja de ser patriarcal de un día par otro. Si

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fuera así, a lo mejor, sería más simple. No sé. Entonces, primero nos cuestionamos el hecho de reunirnos como hombres y, sí, en ese momento —y todavía, creo yo— nuestro argumento es que nosotros descubrimos que los hombres nos comportamos distinto cuando hay mujeres. Algo nos pasa. Entonces, desde esa búsqueda decidimos juntarnos. Comenzaron a aparecer conceptos interesantes: deconstrucción. Por ejemplo, algunos compañeros tenían inquietudes más precisas. Alguno quería analizar la experiencia en sexualidades de los hombres: el placer, por ejemplo. Y nos metíamos en eso. Otros las paternidades. Y hacíamos talleres. Al principio entre nosotros, de autoformación. Entonces, venía un compañero con más experiencia, decía “mira, tengo esta propuesta”. Había varios con mucha experiencia en educación popular, nos encajábamos bien. El año 2009 hacemos un encuentro — una de nuestras reuniones habituales, que hacíamos dos veces al año—. Y en esa reunión de formación, de autoformación, decidimos como colectivo que nuestra forma, nuestra metodología de trabajo iba a ser la educación popular. Esa iba a ser nuestra opción. Entonces, en ese sentido, metodológicamente, nos adscribimos a la educación popular. Nuestra propuesta interna —hacía nosotros y hacía los demás— iba a ser la educación popular. Y en eso, tratamos de ser consecuentes. Empezó un periodo de mucha formación hacia afuera. El tema no es como hoy día, ¿no?, hoy es un tema país —como se le dice dentro de la política tradicional—, está en boga, está en los medios, está en la calle. Entonces, nosotros hace diez años temíamos el tema. Nos dimos cuenta que esto del patriarcado es totalizante, intrincado. Entonces, cualquier cosa que tú empiezas a analizar le podí encon-

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trar una arista patriarcal o podí agarrar una hebra y tratar de deconstruir algo, es impresionante. En estos diez años hemos acopiado eso. A veces cansa un poco, hay que ser honesto, porque —no es que las recienta—, pero amistades me han cuestionado o han hecho festín. Entonces, ¿te explico? “Oye, ¿qué te pasa?”, “¿en qué estay metido?” “¿cuándo saliste del closet?” y una serie de cosas que cuestionan tu masculinidad de parte de otros hombres. Cómo te decía, empezaron a salir conceptos, como el de privilegio, por ejemplo. Darte cuenta de que muchas de las actitudes o comportamientos de tus espacios vitales con otros y otras son privilegio. Son privilegios, así flagrantes. O sea, yo salgo a la calle sin temor, a lo más agarrarme con alguien. Hoy en la mañana me pasó a llevar un tipo y nos miramos feo (risas). Y eso fue todo. Pero no tengo miedo de que me violen, de que me metan algo por alguna pare de mi cuerpo. No tengo miedo a eso. Tengo miedo de que me asalten —como a todo el mundo—. Nos consideramos bien activos, así que hemos recorrido harto —hemos estado en otras regiones—, y el patrón se repite: otro de los elementos que aparece acá es la competencia —porque competimos entre hombres—. Es “natural”, una antropología nos podría explicar eso. Entonces, siempre nos encontramos con un grupo de hombres donde, efectivamente, se justifica, se naturaliza, que entre hombres tenemos que competir por algo… por alguna hueá que encontremos —aunque sea pequeña—, comenzamos a competir. Pareciera que ese es uno de los rasgos de la hombría. Hay que cuestionarse eso, tratar de no competir con otros hombres.


“De las certezas a las dudas”. Entrevista a Kolectivo Poroto

Ahí empezamos con “¿y qué más vamos a hacer?”. Buena onda entre nosotros. En el grupo de ese momento llegamos a ser 14. O sea, nada. 14 personas haciendo esto, catorce hombres. Nada, una realidad que era totalizante. No había por donde entrarle. Entonces, algunos nos dábamos esperanza, nos decíamos: “El subcomandante tanto dice: tú eres tan grande como el adversario al que te enfrentas”, y hueás así, que se inventan. Pero era puro heroísmo, no más po. Y ese es el otro concepto: el heroísmo. Como manejai el héroe, el caballero, el galán ¿Cómo lo hací? Fueron surgiendo preguntas y cada vez íbamos acotando más a lo cotidiano hasta que llegamos a nuestros hogares. Nuestras relaciones con los otros, con nuestros hijos, nuestras hijas, con nuestras familias, con nuestras mujeres, con otros hombres de pareja, etc. Con quien vivís: compañeros de trabajo, relaciones laborales. Llega un momento, un punto así. EM: Específicamente, ¿qué proyectos educativos han tenido ustedes? JC: Mira, lo que pasa es que todo ha sido así una…una autoconstrucción. Entonces, después de eso empezamos: “ya que vamos a hacer”. Vamos a diseñar —también imitando la experiencia de otros compañeros de Centroamerica— talleres. En otros países se llaman “círculos de hombres”, a nosotros no nos gustaba mucho eso, porque sí, trabajábamos en círculo, un elemento importante en nuestra dinámica, pero nosotros también empezábamos a convocar a otros hombres. Hicimos invitaciones a través de las redes sociales y armamos talleres. Armamos un ciclo de talleres que se llamaba “Palabra de hombre” … hueviando, ironía (risas). Esos talleres tenían que ver con distintas temáticas, eran “Masculinidad y violencia”, “Masculinidad y sexualidad”, “Masculinidad y paterni-

dades”. Así se hizo. Teníamos períodos. Hubo un ciclo de talleres —lo hacíamos uno mensualmente—. Convocábamos hombres y no faltaban las compañeras que nos preguntaban: “Pero ¿a qué hombres se refieren?”. Entonces, comenzaron a surgir los nuevos conceptos de ser hombre. Por ejemplo: “Hombre es quien tiene pene”. Pucha, tengo una amiga que se siente hombre, aunque no tiene pene. Entonces, ahí nos preguntamos: “¿quiénes van a venir?”. Ahí comenzamos a definir: “van a venir hombres que se sientan hombres”, sin más que eso. Pero no mujeres. Lo tradicionalmente reconocido como lo femenino, la mujer. ¿Por qué? Porque insistíamos nosotros en que había que deconstruir desde lo masculino. Y preguntarnos entre nosotros y ahí ver qué hacemos. Y después surgió la pregunta sobre la orientación sexual de los integrantes del colectivo. También surgió entre nosotros. Nos preguntamos: “¿pero, aquí, bueno, van a participar solamente —como hoy día se llaman— ‘cis héteros’?”. Cachamos que éramos todos heteros. Nos conocíamos la historia de vida. Hasta que un día ingresó un compañero que era homosexual, se integró y después no fue tema. Pero lo conversamos en su minuto. Había un compañero homosexual, pero, en realidad, estaba un poco más en la periferia de la organización. Se fue a vivir al sur. Entonces, bueno, se alejó. Se alejó geográficamente no más, sigue siendo poroto. Así surge la idea de que esto va a ser un grupo de hombres. Aún hay una niña que quiere ser parte del poroto. Nos critica y dice que más patriarcal que un grupo de hombres hablando de hombres. Pero son bromas. Distinto es con otras organizaciones de mujeres. Hay feministas que tienen una línea de trabajo y de acción política, digamos,

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distinta, en el sentido de que, últimamente, pareciera que hay una distancia en cómo estamos entendiendo la lucha feminista. Nada qué hacer. Rechazan nuestra existencia, pero en fin. Yo por lo menos, con algunos compañeros, lo entendemos perfectamente, eso no es criticable per se. O sea, son siglos de opresión. Entonces, eso también surgió en algún minuto, porque, en ese plano, como hombres estábamos representando al opresor histórico —sobre todo nuestra consistencia, hetero—. Pero, con todo, seguimos. De hecho, hay una anécdota, nosotros participamos de una marcha el 8 de marzo y, nada po, íbamos con un lienzo súper contentos… y nos mandaron al final de la fila, a nuestro lugar. Al principio, no entendíamos, y nuestras compañeras: “no, nosotras los conocemos”, “ya, pero que marchen al final”. Ahora no, las últimas marchas contra la violencia hacia la mujer, la misma del 8 de marzo, o la marcha por el aborto; hoy está mucho más integrada la participación de hombres, digamos, aceptada. O sea, “muerte al macho”, bacán, pero a mí no me gustaría morir en estas circunstancias (risas): ahora, que me estoy deconstruyendo. Quiero aportar, ese es nuestro predicamento. Tampoco es que haya sido difícil, porque para los hombres en general las cosas no son difíciles, eso es histórico. Tampoco creo que sea difícil para mí, pero, nada po, ahí hay un tema que tenemos que ir avanzando en la conversación. Hoy día nos invitan a espacios feministas. Nos han invitado feministas a trabajar con ellas, y eso ha sido súper interesante. La marcha mundial de las mujeres, Pan y rosas y otras organizaciones feministas nos han invitado a participar de conversatorios, foros. Eso se agradece. Tampoco queremos más protagonismo del que uno puede sostener. Porque eso

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si tiene que ver con los espacios. Cuando te sentai con las piernas abiertas —para graficarlo— aunque no querai. Pienso que nosotros, hace diez años, nuestra reflexión no era en ese sentido. Creo que es la carga política que tiene el cambio que podemos hacer. Es decir, cuando nosotros hablamos de autoeducación hablamos de eso, porque nos queremos autoeducar en esos cambios, en esas modificaciones, en esas deconstrucciones. Al principio no teníamos idea, pero tú tienes razón es cosa de ponerse a leer un libro, conversar con otros y eso es todo. Creemos que muchos hombres no lo hacen porque no quieren. No quieren. Es como si la clase enriquecida de este país quisiera de un día para otro decir, o en un proceso de un año: “no, vamos a repartir la millonada de plata que tenemos guardada. Vamos a devolverla” (risas). No lo va a hacer, muchos privilegios, muchos privilegios. O sea, los ladrones de cuello y corbata no van a salir ni por curao. Ustedes vieron ahora en las noticias el caso Penta. Y eso es verdad, no es un invento. Y las personas empobrecidas cometen un error y les pegan un canazo de 5 años. Por último, partir por algo, ¿no? Son muchas aristas, son muchas situaciones. Con todo hemos avanzado lo que hemos avanzado. Los talleres de “Palabra de hombre” resultaron. La respuesta a la convocatoria que hicimos fue buena. En términos numéricos, nosotros alcanzamos a relacionarnos en esos espacios formativos con cerca de 150 hombres, yo diría. Hay un día que llegaron 30 hombres. Entonces, también hay un tema con lo metodológico, por nuestro planteamiento metodológico, basado en técnicas de la educación popular, también tienen un marco que hemos conversado. Una planificación está pensada en 18-20 personas. Si llega el doble


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tienes que improvisar y ver ahí cómo. Y en ese sentido, aprovechamos la experiencia, la formación que tiene cada uno en el colectivo en educación popular, historia de militancia. Ahí había un núcleo, un núcleo de porotos que nos dedicábamos más a los talleres en que hacíamos la acción directa, que facilitábamos. Porque también hay que ver que no todos los compañeros podían —o sea, tampoco se trataba de un colectivo de educadores populares—, o querían hacer talleres —que también es legítimo—. Pero todos nos poníamos con respecto a los contenidos, las propuestas metodológicas, en ese sentido. Lo otro, es que empezamos a participar de las redes sociales y todo eso que hay que estar actualizados. Y ahí viene el tema de los límites generacionales, las fronteras generacionales. Yo no hablo de brecha hoy día, porque creo que decir brecha es volver sobre esa idea de las brechas no resueltas. Va a seguir siendo brecha. Yo más bien creo que hay límites. Mi generación, por ejemplo, no nació con computadores como la de ustedes. Entonces, para mí actualizarme es todos los días. O sea, este teléfono, mi hijo me dice: “Papá, cambia ese está caduco”. Y yo lo miro y está bonito, me sirve. Entonces, hay que estar actualizado y, en ese sentido, la incorporación de compañeros que están más ligados a las redes sociales, a formas distintas, nos ha ayudado harto. Eso es verdad. Creamos una página web, y harto intercambio con organizaciones latinoamericanas de hombres. En ese sentido, se nos ocurrió hacer un encuentro el 2009, de masculinidades, en el Quisco, y vinieron de Argentina, de México, de Perú, de Ecuador y chilenos. Eso estuvo muy bueno. Esa experiencia ha sido muy gratificante. Nos hizo repensar muchas cosas, pensar otras. Por ejemplo, preguntarnos si queríamos tener incidencia política,

plantearnos un tema más concreto de lo público, como la homoparentalidad, si a los compañeros homosexuales del colectivo les interesa levantar alguna acción política entorno a la reivindicación. Bueno, ahí de a poco. Luego nos metimos con el acoso callejero en ese momento. De una agrupación de mujeres nos cuestionaron: “Y ustedes, ¿qué opinan del acoso?” Buena, pregunta. Empezamos a analizar, hicimos un taller entre nosotros, para conversar sobre cómo lo entendíamos. Y, claro, ahí también están los límites generacionales: mi generación está formada en el acoso. O sea, es parte de nuestra hombría ser acosador, mirar a las mujeres en la calle. Nosotros después decíamos que parecía que algunos hombres nacen con una especie de músculo acá (señalando el cuello), un músculo que se desarrolla exclusivamente para mirar culos. Así automático, como un resorte. Eso, por ejemplo, lo graficábamos así: hay que contárselo. Si lo tení, córtatelo, porque eso es acoso. Empezamos a relacionarnos con temas más específicos: los paternajes homoparentales, el acoso sexual y ya después con nuestras sexualidades: ¿cómo obtenemos el placer? El año 2017 hicimos un taller de sexualidad dirigido a hombres. Estuvo muy bueno. Nosotros preparamos una sesión, pero el grupo de hombres que llegó era tan potente que continuó 3 sesiones. Y fue espontáneo: “No, sigámonos juntando, y hablamos y profundizamos de este tema” y ahí hablamos de todo, inventamos, recreamos técnicas de educación popular, inventamos juegos, dinámicas que iban surgiendo de las mismas conversas. Si tú te poni a conversar con un hombre que está formado en el patriarcado, es un mundo si esa persona logra expresar lo que realmente siente en su sexualidad. La sexualidad de las mujeres es

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“‘Mira, no sé cómo expresar mis emociones’. [...] Siempre hay una explicación que tiene que ver con la historia de vida. En algún punto alguien te dijo que tú eras un hombre y que tenías que ser de esta forma”

muy pública, eso es lo que quiero decir. Es fácil hablar del aborto. Fácil, no en términos… lo que pasa es algo que está muy expuesto. Y eso ha sido parte de la opresión también. O sea, “no hablo de mí, hablo siempre de ti”. Y esa es la cuestión, nosotros evitamos hablar de mujeres. O sea, en los talleres se repite que siempre una o dos personas que asisten, como no saben cómo empezar a hablar de sí mismos, lo hacen en referencia a otro. Y eso es pal chiste. Entonces, empieza a hablar de su mujer, de sus hijas, de sus amigas, sus amantes, de su madre. Nosotros también nos dimos cuenta. Y en eso la educación popular es fundamental, porque es parte de la autoformación. Bueno, qué preguntas te haces: “Mira, no sé cómo expresar mis emociones”. Listo, partí —y eso es una hebra— “¿Por qué no sabes?”. Siempre hay una explicación que tiene que ver con la historia de vida, digamos. En algún punto alguien te dijo que tú eras un hombre y que tenías que ser de esta forma. Pero a lo mejor, no te lo dijo explícitamente, te lo dijo con las películas que te hizo ver, la música que escuchaste, la forma en la que te relacionaste cotidianamente, los fines de semanas en tu casa. Tengo un amigo que relata que hoy día se junta la familia, familión, mucha gente —no sé cómo será eso, porque mi familia es chiquitita—, y él cuenta: “Yo veo a mi hermano, a mi cuñado, a mi sobrino repetir los patrones machistas con las mujeres de la familia y las mujeres también de alguna forma”. Y es brígido, y él se siente como: “no sé cómo encajo yo en mi familia, cómo les digo”. De ahí surgen conceptos nuevos como policía de género. Tampoco queremos ser policía de género. Yo no estoy ni ahí con la policía de ninguna, de ningún color tampoco. La policía es tremendamente patriarcal. Foucault lo plantea en vigilar y castigar perfectamente. O sea, que el panóptico y traer los agentes específicos para que estén vigilando, es vigilancia. Entonces, yo no creo en eso. No obstante, tení que estará alerta po, si de pronto hay alguien que está agrediendo a otro, ¿qué vai a hacer con toda la formación que tení? Complejo, porque significa que, si están agrediendo, si un hombre está agrediendo a una mujer en la calle, te tení que meter y te tení que meter a combos, a violencia. Porque si no, cómo. No vas a decir: “Compañero, por favor, piensa, replantéate tus conductas” No po. El loco se te va a venir encima. Nos pasó, acá en este barrio. A los porotos. Nos pasó. Un poroto tuvo que irse sobre el hombre que estaba agrediendo, tuvo que irse sobre él a

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las manos, los combos. Porque al tipo no le asustaba, le estaba dando ahí. Es muy complejo. Tampoco hay que ser el héroe ahí, pero no podí seguir permitiendo esa situación, o llamar a los pacos, o sea arrgh (interjección de botón incorrecto) (risas). Éramos 3 contra uno. Yo no me quise meter, para qué si ya lo tenían en el suelo. Una rabia el poroto. Eso también, la ira, la rabia, la violencia interna, cómo uno llega, las frustraciones, en un modelo que es tremendamente exigente con el hombre en este formato: exitista, aspiracional totalmente, con la posibilidad de que el trabajo y tu esfuerzo, entre comillas, te va a llevar a una movilidad socioeconómica. Esa hueá es capitalismo. Ahí nos dimos cuenta de que nuestra lucha era anticapitalista y antipatriarcal. Entonces adscribimos. Todos tenemos nuestros bienes, pero tratamos de cuestionarnos eso. Cómo vivir en una sociedad que te exige producir. Yo no quiero ser productivo para esta sociedad. Quiero ser productivo para otro tipo de sociedad. Entonces, hay una contradicción. Porque al fin y al cabo nosotros planteamos que nos presenta las “P”: el patriarcado, nosotros decimos, que te pide ser Proveedor, Prestigioso, Procreador y Protector. Serian las 4 “P” que el patriarcado te instala a ti como hombre. Ahí tení un hilo para cuestionar: ¿protector de qué?, ¿proveedor que quién?, ¿para quién? Progenitor, ¿por qué? O sea, está asociado eso a la virilidad, a una serie de cuestiones y el prestigioso. O sea, cuando el ministro de educación trata a sus hijos como campeones porque les da más condones, yo no sé cuál es la pará de ese caballero —y eso que es ministro de educación—. Entonces, imagínate, las autoridades de nuestro país están en ese formato, y lo dicen como si nada, como patrón de fundo, en el fondo. Eso para nosotros es peligroso.

Y eso para nosotros, por lo menos para mí —el colectivo no está de acuerdo con esto— esos son formatos de… es una idea fascista esa. Porque te instala la simetría, flagrante: hombres campeones en el sexo y las mujeres no. Porque yo le preguntaría al ministro: “Bueno, y sus hijos tan campeones, ¿con quién se hacen campeones? ¿O es a pura paja? Usted explíqueme, porque para que sean campeones tienen que tener o una niña o varias niñas ¿Cómo lo hacen?”. Se le olvida eso a este caballero y esos olvidos o esas lagunas que tienen los machos, los hombres, son las que nosotros tratamos de visualizar hoy día, por ejemplo, en lo cotidiano, tratando de explicar a los compañeros que no son sus mujeres, ese es otro concepto también. Hemos desarrollado la idea de que el hombre, por lo menos desde la heteronorma, es dueño del cuerpo de las mujeres. Eso justifica el acoso, las violencias, las violaciones. El modelo, además, del contrato matrimonial, que es muy antiguo, —modelo romano de la familia, el pather familia y lo demás—, todavía opera. Lo otro que pasa es que cuando un hombre aparece cuestionando estas lógicas patriarcales, aparece un rechazo asociado a este accionar. Nuestro discurso y nuestras acciones son puestas en cuestión desde la perspectiva del #porsilapongo —y es algo que nos han dicho directamente—. Es una situación que, en realidad, responde a una mirada sexista. Tiene que ver con ciertos privilegios y ventajas que los hombres que se cuestionan tendrían con respecto de otros. Es un tema que a nosotros nos ha dado vueltas, incluso ha sido tema de discusión al interior del colectivo. El #porsilapongo tiene que ver básicamente con que gracias a este discurso uno tendría la posibilidad de acceder, llegar o seducir, de forma más flagrante y mucho más explícita a otras personas. Creo

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que también tiene que ver con cómo se experimenta la deconstrucción desde lo masculino. EM: Mencionaste que, producto de cuestionar lo patriarcal, se habían vuelto antipatriarcales y eso los había llevado al anticapitalismo, ¿alguna vez estas discusiones los llevaron a replantearse las figuras de autoridad en sí? JC: Sí, claro. Una de las principales discusiones que nosotros no hemos agotado es con el poder. Cómo son nuestras relaciones de poder. Y en ese sentido, al interior del colectivo —yo no quiero ser insistente tampoco— tenemos discrepancias en cómo entendemos el poder. A ver lo voy a plantear así, con dichos chilenos. La antigüedad constituye grado, eso es parte de la cultura nuestra. No sé cuáles son sus experiencias laborales, pero tú llegas a un trabajo y hay una persona que ocupa tú mismo cargo durante décadas, pero tiene más rango que tú por el hecho de esas décadas que lleva, le da un cierto rango cierta autoridad. Eso constituía rango en la antigüedad. Nosotros en algún minuto tuvimos esos roces al interior del colectivo. Los más antiguos, es decir nosotros lo mayores. Yo y otros compañeros pareciera que teníamos o que pudiésemos tener más preponderancia en nuestra palabra, en nuestra opinión. Y contra eso nosotros internamente nos cuestionamos. EM: ¿Cómo has sentido la experiencia de formar parte del colectivo Poroto? Todo este incursionar en el deconstruir. JC: Mira, yo pienso que uno de los principales elementos de mi experiencia de vida es que me sacó la idea del hombre nuevo. Yo creo que por mi formación política y familiar —yo fui criado en una familia católica-cristiana, judeocristiana

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con todas las características. Fui bautizado por la iglesia y todo— y, después, todo mi paso por las organizaciones políticas de izquierda, pero con el cristianismo ahí. Esta idea Guevarista, del Ché, de andar con el testamento en la mochila toda esa cosa. Ya es una influencia —y el Ché era tremendamente machista (risas)—. Entonces, deconstruir todos esos íconos para mí ha sido súper liberador. Sí, y hay que reconocerlo. El colectivo al que yo me integré no es el mismo que existe hoy en día. Para nada, es completamente diferente. Y eso me ha hecho muy bien. Creo que no debemos anquilosarnos en ideas… y tampoco creo en la idea del retiro. Eso es una cosa muy capitalista. Yo no quiero retirarme de nada. Porque, eso es lo que te plantea el modelo, que tu tienes una fecha de caducidad. Es como la iniciación sexual, esa hueá no existe, ¿a quién se le ocurrió eso? La iniciación sexual, eso les importa a los adultos. Y, eso es lo otro, percudirme de los adultocentrismos en los cuales he sido formado también. Eso en mi experiencia, y creo que esa experiencia también la compartimos en el Poroto. No sé si sea una experiencia liberadora, pero sí que te da luces te da pistas. Nosotros ya discutíamos de esto, para mí por lo menos, personalmente, es un planteamiento muy racional. He abandonado muchas creencias y mitos. Eso no existe, perder la virginidad, por ejemplo. Todas esas cosas tan judeocristianas —no las he cuestionado a priori tampoco. Me he formado, he leído—. Entre paréntesis, yo trabajo como profesor, soy profe de ética en una institución de educación superior, entonces, he relacionado mucho todo eso. Aprendí a ir conjugando y a respetar los sistemas de creencias de otras personas desde la educación popular. Si a un hombre le cuesta mucho replantearse su forma de ser y deconstruirse, y él dice: “Ojalá, dios


“De las certezas a las dudas”. Entrevista a Kolectivo Poroto

me ayude a…”, yo tengo que respetarlo. Pero me cuesta mucho aceptar cuando dan razones para justificar la violencia hacia la mujer: “No, es que me entró un demonio”, eso ya no. Tiene que ver con matices. Trato que sea lo más racional posible. Que tenga una perspectiva política en mi vida —esto lo estoy haciendo por otro, para otros—. Me siento una persona organizada. Y lo otro que también es importante es ir abriéndose a nuevas posibilidades, reeler y reinterpretar también las lecturas que a uno le han formado como militante de izquierda histórico. Releer el Marxismo, buscar otros, buscar mujeres para leer: súper interesante. Buscar mujeres para leer, leer mujeres. Eso ayuda mucho. Por eso te digo, en lo personal, no ha sido una experiencia de liberación, para nada, pero sí de deconstrucción para cuestionarse. A lo mejor, cuando mis días terminen yo voy a seguir siendo tan machista como hoy día o, a lo mejor, menos. No sé. Pero ya soy menos machista que antes. Hay cosas que ya logré de otra forma, sobre todo en el paternaje. Como padre, puta que cuesta sacarse en patriarcado (risas). Puta la hueá más flagrante, más evidente y más totalizante que pueda haber: ser padre. Mi hijo me preguntó una vez: “Papá, ¿cómo puedo yo de dejar influir en mis hijos?” —tenemos, muy buena relación con mi hijo, vivimos juntos, de hecho, él tiene 27 años— Entonces, un día me preguntó —hace una década—: “¿cómo puedo dejar de influir en mis hijos?”. No le supe contestar. Y le dije: “No los tengas po, hueón” (risas). No quería tirarlo para abajo, pero no se puede de otra forma. Y ahí hay un tremendo privilegio porque, sin duda, si no te quieres hacer cargo de un paternaje, hoy día parece bastante fácil. Entonces, es como una contradicción, pero es como una dicotomía. Ahí, hay que ir ecualizando. Tiene que ver con la vida personal cotidiana. Por ejemplo, mi relación con las mujeres ha cambiado, pero así… yo diría que me permito tener amigas. Tengo dos grandes amigas. Confío en ellas, hablamos. Sin deseo de por medio.

“es importante ir abriéndose a nuevas posibilidades, reeler y reinterpretar también las lecturas que a uno le han formado como militante de izquierda histórico”

EM: ¿Algo más que quieras agregar? JC: Sí, yo quiero agregar no sé si una autocrítica, pero una cuestión que es importante: lo del poder. Yo creo que eso como colectivo nosotros no lo hemos podido zanjar. Nosotros hemos tenido situaciones de quiebre dentro del colectivo por estas cuestiones. Hay compañeros que han decidido abandonar. O sea, no hay diá-

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Editorial Mariquita

logo, no hay diálogo. Es lo más complejo dentro de los hombres. Competencia, al final, eso de quién la tiene más larga es simbólico, pero, puta, opera, opera muy brígido. Es demasiado heavy. Por ejemplo, una vez estaba facilitando un taller, y siempre hay una tendencia de que uno o dos de los que están presentes en el taller tienden a competir contigo. Y uno se da cuenta altiro. Yo tengo harta experiencia como relator, facilitador, como educador popular. Te dai cuenta altiro y es brígido ¿Cómo lo hago para no desatender el rol de facilitar esto? Quiero que avance la conversación, cachai. Manejar el ego —el ego que ese es otro gran tema que nosotros no hemos podido…—, el ego es una hueá que está ahí, a todos les pasa, a todas las personas, pero, evidentemente, el ego masculino es una hueá así… uhhhh (risas). El ego masculino es una hueá que no podí tocar (ironía). O sea, anda a decirle a un hueón que es maricón, a uno que no se reconozca homosexual, y le cagai el ego. Y parece que tiene que ver con el tamaño de tu pene. O sea…(risas) impresionante. Y te ofrecen violencia, digamos. Es brígido. EM: ¿Por qué le colocaron Poroto al colectivo? JC: Ahhh, eso es una errata. Hay varias versiones. Es disgrafía. Es que nosotros pensamos: somos un colectivo de varones, pero ¿qué buscamos? ¿qué pretendemos? Tomamos la idea de un volantín, un volantín que diseñamos para un 8 de marzo. Nosotros queríamos establecer otros vínculos con 1) nosotros mismos, 2) con las mujeres, 3) con la sociedad y 4) con otros hombres. Esos 4 ejes nos permitían visualizar esos otros vínculos que queríamos tener. Entonces, el compañero que escribía el acta anotó: “hombres porotos vínculos” (risas). Eso dice una versión. En todo caso, hay

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otras versiones que dicen que no. Que hubo varias reuniones parar ponernos nombre, que había que tener una identidad, que se yo. Había en esa época otros colectivos de varones. Uno que se llamaba Manos, de la misma edad nuestra. Se inició, pero no fecundó. Había un grupo en Valparaíso también que se llamaba Grupo de varones antipatriarcales, puede ser. Éramos como 2 o 3 o 4 grupos que estábamos ahí. Entonces, había que distinguirse, tener un nombre. Tú sabes que el principio del lenguaje es que las cosas hay que nombrarlas para que existan (risa). El lenguaje crea la realidad. Entonces, ahí surgió: alguien dijo: “bueno, por último, pongámosle Colectivo Poroto” (risas). Y después ya como somos hombres, más racionales, le buscamos toda una explicación racional. Y también generaron bromas. Toda una cantidad de cosas, de beneficios que tienen los porotos: hierro. Eso es pura racionalidad (risas). Y quedó. Yo creo más en la versión del error. Hay un detalle importante ahí, siempre quisimos sistematizar la experiencia. Pero nunca se pudo. Nunca se ha podido sistematizar. Tenemos harto material. Otro aspecto es que nos hemos ido relacionado, vinculando, nos hemos hecho amigos de otras organizaciones de educación popular. Hay una organización que se llama “Colectivo Caracol, el apañe de los piños”, ellos se dedican a sistematizar experiencias de educación popular. Tienen página y todo. Uno de los Porotos tiene doble militancia: esta allá y acá. También hemos hecho taller con instituciones, en un momento, hace una década, poco menos de una década trabajamos con bomberos. En distintas regiones, una experiencia impresionante, los bomberos son lo más machistas que hay. Si una mujer bombera te lle-


“De las certezas a las dudas”. Entrevista a Kolectivo Poroto

ga a cuestionar: trasquilo. Brígido. Me acuerdo que la primera vez que fuimos al lugar de los bomberos: estaban todos los bomberos con los que íbamos a trabajar y estábamos todos los Porotos, hicimos hartos grupos y entró el director, jefe de los Bomberos —no sé cómo se llama, porque tienen cargos militares, además— y todos se pararon así: kuakj (interjección para representar que todos los bomberos se pararon inmediatamente). Una cosa impresionante, como militares. Yo me quedé sentado, por supuesto. No entendía nada (risas). Y llegamos así y militarizados total. En el área de la salud, una vez, hicimos un taller con profesionales, médicos: duros, duros de roer, muy empoderados, con mucho poder. Los médicos, como gremio, tienen mucho poder en este país. Será cuestión de ver hoy día los reportajes que hay sobre las listas de espera. Tienen sus negocios. Entonces, hemos trabajado con algunos gremios, con bomberos. Eso sí, nunca hemos podido trabajar con organizaciones de trabajadores, trabajadores más tradicionales. Es decir, el Kolectivo Poroto no hay ninguna persona que trabaje en otras áreas que no sean Ciencias Sociales. Ninguno que trabaje en la construcción, por ejemplo, en otras áreas. Muy difícil. Nos han invitado eso sí, pero finalmente no se ha concretado porque, yo creo que también, hay resistencia: no se entiende que es esto, no se entiende mucho. Después, nos dedicamos a talleres abiertos. Y ahí han venido hombres, la mayoría jóvenes, de las generaciones de ahora, mucho estudiante universitario. Nos ha costado llegar a organizaciones más populares, pero no perdemos la esperanza. A mí me gusta esa posibilidad. Nos han invitado también de colegios, en el contexto de las tomas del año antepasado. También nos invitaron varios liceos

de hombres a hacer talleres, los mismos cabros. Y eso ha sido bueno, porque la lógica, la tendencia indica que son las mujeres las que invitan a los hombres a organizarse. En el encuentro de la Escuela Popular Feminista fue muy bueno eso, ahí surgió lo que tu dijiste: “¿por qué son las mujeres las que deben hacerse cargos de la formación de los hombres?” Entonces, se ha roto con esa lógica. Cada vez son menos las mujeres que nos convocan para hacer trabajo con hombres. Hoy día son más los hombres. Educación superior, si harto también, las universidades. Y si nos llegan invitaciones, pero hoy día —no sé si sea una crítica— estamos en un momento de bajón participativo. Pero es parte de los procesos, después de una década, quizás, o el año que viene, ya no existimos o va a tener otra forma esto. Yo, personalmente, siguiendo la respuesta, el impacto en mi vida, pretendo seguir militando en esta lucha lo que más pueda. Organizado aquí o en otros lugares o por cuenta propia. También creo en la participación autónoma de la persona. Mientras más vivo en democracia más anarquista me pongo (risas). Es muy loco eso. Yo: “echémonos esta hueá”. Pusimos el cuerpo, y no simbólicamente, pusimos el cuerpo —lo del Che—. Y resultó esto, entonces, uno también se siente responsable de esto (risas). Si los políticos no se hacen responsables, yo no soy nadie, pero me hago responsable. Muchas de las cosas que hice durante mi militancia en los ochenta perpetuaron el modelo machista. Yo era un militante de izquierda tradicional. Entonces, no me extrañaba que las compañeras se dedicaran a otras cosas, a otras tareas menores. Y uno arriesgando el cuerpo en la noche. Pero, claro, uno en ese momento no tenía la lucidez de hoy. En lo personal yo me refuerzo de ideas. A veces uno tiene cuestiones personales

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que se traducen en el cotidiano. El capitalismo es brutal: te afecta en lo general y te afecta en lo particular. O sea, en ese sentido, es un cuadro muy eficiente, muy eficiente. Te afecta en lo particular, porque, por ejemplo, hoy todos tenemos una preocupación “hogareña”, “doméstica”, que pasa por “lucas”: tener un buen trabajo, condiciones laborales, etc. Nos han invitado de empresas ahora, con esto de las denuncias de acoso y, a propósito de, la ley de Inclusión y diversidad. Hay una ley ahora. Las empresas deben que tener un porcentaje de trabajadores bajo el concepto de “diversidad e inclusión”. Entonces, si llega una persona abiertamente homosexual a postular a un cargo o a una empresa, no debería ser marginada ni ser discriminada. Imagínate una persona transgénero. Con las personas con necesidades especiales hay mucha más comprensión. Claro, ahí Don Francisco y la Teletón crearon esto. Pero el estado no se hace cargo. Yo creo que estamos en un bajón en el Poroto, hay que reconocerlo, no sé si eso afecta el este artículo o entrevista, pero hay que reconocerlo, no ha sido fácil. Cada uno con sus proyectos personales, sus paternidades, las universidades, el trabajo y otros proyectos, qué sé yo. Gente que está pensando en irse a otras regiones. Hay un Poroto que migró a otra región. Lo interesante es que tratamos de que todos los aprendizajes reconstructores que hemos tratado de desarrollar, también se apliquen en lo cotidiano. Son súper interesante los coloquios, los seminarios, los foros, los conversatorios, la radio, estas entrevistas. A mí me encanta. No obstante, si no se traduce eso en lo cotidiano, para mí, no tiene ningún impacto político. EM: ¿Algo que quieras agregar al final de esta entrevista?

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JC: Sí, nosotros estamos siempre intentando levantar espacios de autoformación, de educación popular. Hoy día, como les decía, estamos en un bajón, pero en la última conversa que tuvimos, la idea era retomar los talleres “Palabra de hombre”, a propósito de esto, del momento que estamos viviendo, de lo que algunos denominan “Revolución feminista” o “La ola feminista”, todo lo que está pasando hoy en día en nuestro país. Nosotros igual pensamos que a veces hay que tener ojo, alerta ahí, porque el capitalismo se adapta muy rápidamente. Y hoy día esta muy, para nuestro gusto, farandulizado el tema. Es decir, hoy día tu encuentras desde la mañana, los matinales y todos esos programas, hasta la noche, han agarrado este tema y suman rating. A ellos no les importa que las cosas cambien, supongo yo. Si no, los panelistas, las panelistas de estos programas no nos dirían las tonteras que dicen y con tanta tribuna. Además, hay gente abiertamente de derecha, pro pinochetista: puro odio. Por ejemplo, la Paty Maldonado, la Raquel Argandoña, hablan tonteras, y obvio, los mismos hombres hablan tonteras. La voz lúcida que podría haber dentro de esa cantidad de personas es una, y no tiene ningún peso: es rating. Entonces, también el capitalismo se adapta. Hoy día está cuestionada la publicidad sexista para los juguetes de las niñas y niños. Pero sigue habiendo juguetes para niños y niñas: no cambia. Esto de celebrar “El día del niño”, en vez de el de “la niñez”. Ojo, el capitalismo se adapta, se adapta muy bien. Crea dispositivos para que la gran masa no se sienta incómoda con estas cosas. Los cambios, o lo que uno pretende creer que cambia, no cambia nada. En lo laboral, por ejemplo, pasa por las leyes, estamos cagados porque la cultura siempre va… los cambios pragmáticos-culturales, siempre van a más lento que aplicados a una ley. O sea, hoy día se


“De las certezas a las dudas”. Entrevista a Kolectivo Poroto

rechazó la ley de igualdad salarial, por ejemplo, y con votos de las más variadas bancadas, no es que sea una conducta particular de alguna bancada. Entonces, hay que tener cuidado con eso. Las organizaciones que estamos metidas en esto, también tenemos que intentar armar espacios, digamos, confluencia. Nosotros pensamos que mientras estés organizado, para nosotros, eso es un plus valor. O sea, es algo que hay que fortalecer. Porque ahí rompemos la lógica de la competencia por la competencia, que es súper patriarcal. Lo hagai solo, con 2, con 3, con un piño más grande, como sea, pero no competir con las organizaciones que son de carácter más popular, más de abajo, organizaciones que están emergiendo. Bueno, me pidieron una presentación al principio: el colectivo se declara apartidista. Nosotros no vamos a adscribir a ningún partido político como colectivo. Personalmente, ahí los compañeros han hecho sus caminos. Por ejemplo, nos han llamado de algunos partidos políticos para trabajar con nosotros, hacer talleres y nosotros nos hemos negado. “Compañero, usted tiene capital cultural, hágalo usted” (risas). Además, uno llama, y quieren todo gratis. Yo creo que esto es pega a veces. Yo sé que hay organizaciones políticas, organizaciones ONG que tienen plata o, por los menos servicios públicos. Me han llamado de

educación, me han llamado de gendarmería para hacer unos talleres y querían todo gratis (risas). Eso para cerrar un poco. Es complejo este escenario, estamos en un momento en el que los cambios pragmáticos son más lentos. La cultura es una moda para mi gusto. Una moda. O sea, tú mirai la publicidad. Hoy día ponen a una mujer frente a una parrilla para vender lo que sea que haya que vender ahí. Pero eso no significa nada. Y nos ha pasado, estando en una entrevista, y alguien dijo: “Ya, pero hoy día se ha duplicado la dotación de generalas en el ejército”. Entonces, un compañero dijo: “¡¿Y a quién le importa eso?!” Nos miramos así… “Oh, perdón”, dijo (risas). Nah que ver. O sea, son militares igual. Un día un cabro nos preguntó: “Oye, pero ¿qué pasa si un día una paca viene y me pega? ¿no le puedo pegar? Yo lo miré y le dije: “Mira, para mí, es una agente del estado, ve tú lo que haces con eso”. Autodefensa po. Da lo mismo lo que tenga entremedio de las piernas. Entonces, hay que estar atentos a eso. Y fortalecer las organizaciones más propias. Estamos en eso nosotros, tratar de evitar competir entre nosotros. Ojalá se pueda. Les agradecezco la entrevista. A nosotros nos ayudan estas cosas porque nos permiten revisar nuestros discursos. Hay partes de este discurso que son mías, quiero ser claro en eso y respetar la voz de los demás del colectivo.

¿Quieres contactar a Kolectivo poroto? Facebook: @kolectivo.poroto Web: kolectivoporoto.cl Correo: kolectivoporoto@gmail.com

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Proyecto Educativo Libertario

PROYECTO EDUCATIVO LIBERTARIO: UN DESAFÍO POLÍTICO Y PEDAGÓGICO PARA LA LIBERTAD

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Proyecto Educativo Libertario: Un desafío político y pedagógico para la libertad

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Proyecto Educativo Libertario

“La pedagogía libertaria educa a los individuos para preservar sus características particulares de cada una y uno, armonizándolas con el colectivo”1

E

l Proyecto Educativo Libertario (PEL) nace como una instancia política para satisfacer la necesidad de criar colectivamente a niñas y niños, por fuera de los espacios hegemónicos de la escuela y sus instituciones, en el intento de lograrlo fue necesario construir de manera colectiva definiciones políticas y pedagógicas que le dieran sustento a la confrontación con la educación tradicional. En este sentido, el espacio comunitario es una organización social autónoma y que está a disposición de cualquier explotada o explotado, que decida hacerse cargo de los aprendizajes y experiencias educativas de sus niñas y niños más cercanos. Mantenemos un enfoque de clase y solidario con las oprimidas/os, de esta forma concordamos con los objetivos medulares del Proyecto Educativo 1 Educación anarquista. Aprendizajes para una sociedad libre (selección de escritos) Ed. Eleuterio. Pág.51

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Libertario, que es apuntar a la transformación social aferrándose a los principales fundamentos del anarquismo, que serían la autogestión, las relaciones anti patriarcales, el apoyo mutuo, siendo responsable y autónomo en cualquier decisión colectiva y/o individual y por último, con una mirada de la vida que se detiene a observar la realidad social y cuantos otros problemas terrenales existen. Esta mirada nos parece importante ya que, es necesario explicar las problemáticas desde un enfoque materialista y no entender el mundo en su idealización ni mistificación. La libertad es poder escoger y el acto de escoger implica la más absoluta responsabilidad por el acto y por todas sus consecuencias. Ser libre está simétricamente relacionado con la responsabilidad. El anarquismo social se nutre de que las/os explotadas/os tengan acceso a la información, al conocimiento de las herramientas que generaran que estas formas de vida sean conscientes de que esto no nos gusta y debe cambiar, ya que estamos sabemos que los procesos de aprendizaje no se llevan a cabo a una edad determinada, ni llega a una finalización, sino que es constante y no tiene límites. Sólo el trabajo colectivo,


Proyecto Educativo Libertario: Un desafío político y pedagógico para la libertad

constante y sistemático puede generar moléculas de autogestión y con ello transformar la sociedad. Así como damos la posibilidad a cualquier persona de ser parte de nuestro espacio, también nos damos la posibilidad de conocerlas/os un poco antes de su ingreso, lo vemos como un proceso de incorporación para no generar expectativas falsas a quienes quieren participar y a quienes participamos de la organización política y social, en la cual nos vinculamos con las personas mediante de la libre asociación, nadie está obligada/o a permanecer en el espacio, sino que nace por voluntad de cada integrante del Proyecto, incluyendo la participación de niñas y niños en el proceso de aprendizaje, debido a que no tomamos asistencia, ahora bien, si nos importan que los procesos pedagógicos tengan una constancia y sistematización. Todas y todos conspirando en contra de los fantasmas hegemónicos: democracia, patriarcado, adultocentrismo, las instituciones, el capital, etc. El anarquismo es teórico, pero también práctico y esto se refiere a que debe tener existencia bajo las condiciones que sea, en este caso el Proyecto está sumergido bajo un contexto capitalista, patriarcal y profundamente envenenado, de todas formas, esta es la realidad que rechazamos y deseamos reconstruir, edificando un nuevo orden social, más solidario, más sensible, más expresivo. Es así, como en este contexto lo incorrecto, lo imprudente pueden llegar a edificar una nueva forma de habitar la vida, siempre y cuando tenga carácter de práctico. Bajo esta lógica podemos cometer errores en el camino y sin duda nos hemos equivocado, pero como dicen por ahí “caminante no hay camino se hace camino al andar”, por supuesto no

pasamos desapercibidos los errores, no obstante, aprendemos de ellos y seguimos adelante conspirando, construyendo fraternidad y autogestión. La educación libertaria es la propuesta política del anarquismo, para hacer frente y dislocar a la forma tradicional de enseñar, es una educación para la libertad y la solidaridad que debe ser realizada de manera colectiva. La solidaridad se establecerá como principio articulador del anarquismo cuando esta se posiciona como colectiva aquella libertad. Debemos desarrollar un descontento social, estar en contra de esta sociedad explotadora, excluyente y violenta que hace a las personas parte de una maquina social que está desarrollada a nivel planetario: el capitalismo. La educación que conocemos y en la que todas/os hemos desarrollado nuestras vidas, es un proceso para insertar a los sujetos en un contexto de una máquina social ya dada, predispuesta e instaurada para administrar las funciones de cada ser humana en la sociedad. Es a una sociedad impuesta a la que debemos ajustarnos, es un orden derivado de la sumisión y que mantiene el orden hegemónico. Para las/os anarquistas que merodeamos el espacio del PEL, creemos en que la libertad sería una oposición de fuerzas entre necesidad y espontaneidad, esto complejiza la forma de concebir la libertad en donde su campo de desarrollo seria la vida en sociedad y la convergencia de varias otras libertades que chocan y se complementan. Libertad y solidaridad equivalen y deben mantener su relación para acceder al desarrollo de una nueva forma de habitar la existencia, colectivizando la vida y no limitándola. Libertad es comunión con la otra

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Proyecto Educativo Libertario

y no oposición a la otra. “Mi libertad comienza junto con la de la otra/o y juntas ellas son más fuertes”.

mos comunicar a las familias que llegan a conocernos, decepcionados del sistema escolar.

En este sentido, creemos que la libertad es una construcción social, que no está dado por naturaleza, ni la vamos a encontrar accidentalmente por la calle, sino que es un producto cultural y colectivo.

Pero invitamos a todas y todos a generar espacios de fraternidad y solidaridad, a hacer nuevos proyectos educativos que radicalicen la forma de estudiar y enseñar, que desafíen las lógicas capitalistas de conocimiento. La educación libertaria debe ser aprendida, construida y conquistada en un proceso necesariamente colectivo. Aprender la libertad y aprender a convivir con el riesgo, con lo no autorizado, lo que incomoda, para dejar la casa y el sillón, las comodidades construidas por la explotación y salir a destruir todo desde afuera, desde lugares que no tienen lugar. Esa es la invitación que hace el Proyecto Educativo Libertario, a organizarse para satisfacer nuestras necesidades, apoyarnos en las buenas y en las malas, tensionarnos con discusiones sobre infancia, feminismo, masculinidades, sobre trabajo, sobre maneras de cómo alimentarnos, y un sinfín de cosas que salen en la complicidad de un grupo de personas que no piensan, ni sienten lo mismo sino que se establecen acuerdos para respetarnos y tratar de construirnos en conjunto.

El Proyecto Educativo Libertario es una forma novedosa de generar aprendizajes en niñas y niños, en donde desarrollamos procesos pedagógicos no solo dentro de talleres específicos en contenidos como ciencias, matemáticas, lenguaje, filosofía, cocina o manualidades, sino que también nos potenciamos en alentar momentos fraternos entre compañeras, compañeros y compañeritas/os quienes disfrutamos de un almuerzo o de una rica merienda por las tardes acompañados de chistes, tal vez conversaciones relevantes o simplemente compartir la comida con las y los demás. Toda idea novedosa llega por el acontecer de los hechos arriesgados que debemos iniciar como proceso que temporalmente nos llevara años ver frutos y siempre es esto lo que intenta-

¿Quieres contactar a Proyecto Educativo Libertario? Facebook: @proyectoeducativolibertario Correo: educatelibre@gmail.com

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Natalia Paz Amado, Audre Rich

FURIOSA AL DÍA: EL USO DEL “LENGUAJE INCLUSIVO” ES UN RETROCESO PARA EL FEMINISMO

Natalia Paz Amado, Audre Rich

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El uso del â&#x20AC;&#x153;lenguaje inclusivoâ&#x20AC;? es un retroceso para el feminismo

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Natalia Paz Amado, Audre Rich

Ú

ltimamente hemos podido presenciar el uso de ciertas1 modificaciones del lenguaje escrito u oral, nos referimos al uso de la letra “e” o de la letra “x” para reemplazar a la letra “o” o la letra “a” en adjetivos y sustantivos que poseen género gramatical. Si preguntáramos a las personas que utilizan estas modificaciones en sus diálogos cotidianos, ya sea en la producción de textos, redes sociales o conversaciones, la gran mayoría se autodenominaría como feminista. Entonces, cabe preguntarse qué relación existe entre estas modificaciones del lenguaje, denominadas como “lenguaje inclusivo”, y el movimiento feminista. Las autoras de este texto defendemos que, contrario a la creencia popular, el uso del lenguaje inclusivo no es una práctica compatible con los planteamientos del feminismo y que debido a una confusión generalizada de la llamada tercera ola feminista su uso se defiende como algo propiamente feminista, cuando en realidad significa un retroceso para el movimiento de mujeres. En los próximos párrafos ahondaremos en argumentos que dan cuenta del por qué sustituir las palabras marcadas con un género gramatical por un marcador que pretende ser neutral no nos Natalia Paz Amado - Licenciada en Ciencias Químicas Audre Rich - Lingüista

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beneficia en absoluto a las mujeres, al contrario, nos hunde aún más en unos de los grandes problemas de la cultura patriarcal: la invisibilización de nuestros cuerpos y nuestras voces, y el no reconocimiento de la mujer por sí misma como interlocutor válido. Antes de ahondar en el tema del lenguaje inclusivo nos gustaría hacer una breve introducción relativa al feminismo, ya que nuestra crítica la hacemos desde la perspectiva del feminismo radical. Podemos entender el feminismo como un movimiento milenario de mujeres, es decir, un movimiento cuyas bases teóricas y manifestaciones prácticas han sido realizadas por un sin número de mujeres a lo largo de la historia, mujeres pertenecientes a distintos contextos geográficos, temporales, sociales y políticos. No ha existido un completo acuerdo entre todas las mujeres que han contribuido a construir el cuerpo teórico del feminismo, pero lo que sí podemos decir es que, por un lado, todas tenían y siguen teniendo como objetivo la libertad de las mujeres, lo que implicaría el fin del modelo de sociedad patriarcal, y, por otro, todas estas mujeres están inscritas en lo que desde el feminismo radical de la diferencia llamamos “genealogía de mujeres”, es decir, mujeres


El uso del “lenguaje inclusivo” es un retroceso para el feminismo

que se reconocen y dialogan con la producción creativa de las otras, confiriéndose autoridad intelectual y creativa unas a otras. En este sentido, podemos hallar una continuidad coherente dentro del feminismo a través del tiempo hasta los años 90. Pero, ¿qué sucede con el movimiento feminista a partir de los años 90? Alejado de la genealogía de mujeres, paralelamente comienza a tomar fuerza en las academias y universidades lo que actualmente conocemos como “estudios de género”, denominación que suele usarse erróneamente como sinónimo de feminismo. Pero los temas de estudio y lo posicionamientos políticos de ambos difieren. Por un lado, el feminismo es un movimiento histórico por la liberación de todas las mujeres y, por otro, los estudios de género son teorías y discursos liberales provenientes de una tradición académica masculina. En pocas palabras, los estudios de género, el feminismo liberal o más recientemente la llamada teoría queer, se han conformado como un discurso paralelo al feminismo, pero tomando su nombre y tergiversando algunos de sus postulados y conceptos principales. Un ejemplo de lo anterior es que no es posible defender instituciones patriarcales como la prostitución y la pornografía desde una perspectiva feminista, y no obstante podemos encontrar un sin número de estudios de género que relativizan dichas situaciones en las que las mujeres son víctimas de violencia masculina sistemática.

“¿Es el lenguaje inclusivo realmente neutro o seguimos utilizando términos masculinos, pero encubiertos bajo una pretensión de neutralidad?”

En este sentido, lo evidente de la contradicción entre feminismo y estudios de género radica en que en el feminismo centramos nuestros análisis en las mujeres y en cómo, a partir de nuestra capacidad creativa, podemos generar una cultura diferente a la existente donde las mujeres podamos habitar el mundo desde nuestra diferencia sin que eso nos invalide como sujetas. En pocas palabras: somos las protagonistas de nuestro propio movimiento, lo cual no sucede en los estudios de género o la teoría queer que, como no adoptan un punto de vista feminista, pueden posicionarse desde una mirada androcéntrica, es decir, centrarse en los varones y sus intereses.

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¿Cómo se relaciona esto con el tema que nos convoca? Teniendo en cuenta lo anterior, preguntémonos lo siguiente: ¿Es realmente el lenguaje inclusivo una herramienta feminista? En otras palabras ¿De qué manera nos beneficiaría a las mujeres para posicionarnos como sujetos hablantes el hecho de sustituir una letra “o” por una letra “e” para denominar a una colectividad de personas? ¿Se nos está realmente incluyendo o, mejor dicho, nombrando cuando decimos “todes”? ¿Qué diferencia significativa hay para nosotras en ser absorbidas por una categoría masculina a ser absorbidas por una categoría aparentemente neutra? Más aún, ¿Es el lenguaje inclusivo realmente neutro o seguimos utilizando términos masculinos, pero encubiertos bajo una pretensión de neutralidad? La relación entre masculinidad y neutralidad ya ha sido explorada con anterioridad por las feministas. En estos análisis se reconoce que históricamente el colectivo de varones ha dicotomizado una serie de valores, asignándolos a masculinidad y feminidad según sus intereses, relacionando aquellos valores que consideraban deseables a la masculinidad y aquellos indeseables a la feminidad. En esta misma línea, aptitudes como la objetividad y neutralidad han sido definidas como características propiamente masculinas, teniendo como contraparte femenina la subjetividad y parcialidad. El uso del género gramatical masculino como neutro plural invisibiliza a las mujeres cuando se habla de una colectividad. Esto, de la mano de estereotipos patriarcales, tiene consecuencias en cómo conceptualizamos ciertos aspectos de la vida como más pertenecientes a los hombres o a las mujeres. Por ejemplo, generalmente hablamos de los doctores

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y de las enfermeras, independientemente de qué tantos hombres o mujeres puedan ejercer ambas profesiones. Esto, porque la enfermería es un campo de menor prestigio y más asociado al cuidado que a la destreza, a diferencia de la medicina, y por eso, en un mundo androcéntrico, se prefiere el plural femenino. En cambio, el prestigio de la medicina está masculinizado y, lejos de ser neutro, nos lleva a asumir cuando hablamos de doctores, en plural, que todos son hombres. Vemos así que el problema va más allá del género gramatical. Existen estudios realizados en los estados unidos, de habla inglesa, donde los adjetivos no poseen género, en que se les pide a un grupo de niños y niñas dibujar cómo se imaginaban a un científico, scientist, en inglés. Sin ponerse de acuerdo, la gran mayoría de los niños de ambos sexos dibujaron un personaje varón (en uno de estos estudios de un total de 4000 niños de ambos sexos, solo 28 niñas dibujaron a una científica)2. Esto da cuenta de que los imaginarios están atravesados por estereotipos patriarcales que tienen efectos en el orden simbólico de las cosas, es decir, en la manera en que asociamos significados a las palabras que utilizamos. Los niños dibujan a un varón porque en nuestra cultura patriarcal se ha significado la profesión científica como algo propiamente masculino, no porque simplemente digamos “los científicos”. El uso del sonido “e” para reemplazar al sonido “o” no está realmente solucionando ningún problema. Si el problema es que las mujeres no estamos presentes en las enunciaciones, si no somos nombra2 Steinke, J., et al., Assessing Media Influences on Middle School–Aged Children’s Perceptions of Women in Science Using the Draw-A-Scientist Test (DAST). Science Communication, 2007. 29(1): p. 35-64.


El uso del “lenguaje inclusivo” es un retroceso para el feminismo

das y no se nos permite autonombrarnos, reemplazar el falso neutro por otro superficialmente diferente no soluciona nada. Invisibilizarnos con una “e” no es para nada distinto que invisibilizarnos con una “o”. Nosotras seguimos sin ser referidas. Otro argumento que se utiliza para justificar el uso de la “e” es que esta incluiría no solo a hombres y mujeres, sino que a un supuesto número de personas que no encajarían dentro de este binarismo. Este planteamiento es profundamente antifeminista, ya que a lo largo de la historia del feminismo ha habido pocas cosas tan claras como la siguiente: Existen dos sexos biológicos, hombre y mujer, sobre los cuales se han impuesto diferenciadamente un conjunto de normas sociales binarias llamadas género, masculino y femenino. El binarismo de sexo (dimorfismo sexual, para ser exactas) es un hecho natural que cuenta con un limitado número de excepciones que derivan de anomalías cromosómicas, y dicho binarismo sexual se ha traducido en el binarismo social de género para sostener la jerarquía de poder entre sexos que llamamos patriarcado. No obstante, desde una perspectiva feminista entendemos que lo que hay que atacar no es el binarismo de género en sí, sino el género mismo, es decir, el movimiento feminista no debería apuntar (y hasta antes de los años 90 jamás había apuntado) a diversificar lo que entendemos por género para romper el binarismo masculino/femenino ampliando el espectro a más categorías, sino que debe apuntar, y así lo había hecho hasta los años 90, a romper por completo con la categorización masculino-femenino y su respectiva correspondencia al sexo. Para el feminismo es el género en sí lo dañino porque impone comportamientos a las personas en base a su sexo para mantener la estructura social de poder patriarcal.

“lo que hay que atacar no es el binarismo de género en sí, sino el género mismo”

Las feministas entendemos que el género es una imposición a las personas (particularmente dañina con las mujeres) y que, en términos de comportamiento, todos somos “no binarios” porque nadie nace para encajar psicológicamente en una caja “masculina” o una “fe-

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“la opresión que sufrimos [...] no depende de nuestra autopercepción”

menina”, y eso es totalmente distinto del dimorfismo sexual, que es la base del mecanismo reproductivo de nuestra especie y es innegable. Decir que hay gente no binaria es implicar que la mayoría de la gente es binaria y que estaría totalmente cómoda con las imposiciones del género, y, desde una óptica feminista, eso es un insulto gigante a las mujeres. No hay mujer en el planeta que esté completamente cómoda con el género, porque el género está hecho para oprimirnos. Un 99% de la población humana encaja perfectamente en el binarismo sexual hombre-mujer, 0% de la población humana encaja perfectamente en el binarismo psicosocial masculino-femenino, porque el comportamiento humano no se reduce naturalmente a dos categorías, ni tampoco lo haría si se agregaran un montón de opciones entremedio de lo masculino y lo femenino, ya que ambos conceptos son imposiciones sociales, no los extremos de un espectro de identidades. Entonces, la opresión que sufrimos las mujeres bajo un sistema patriarcal no depende de nuestra autopercepción, sino del hecho de tener un cuerpo sexuado específico, determinado por haber nacido con un par de cromosomas X, que la sociedad humana ha destinado por convención a ser oprimido por los humanos nacidos con cromosomas XY. No podemos librarnos de prácticas patriarcales como la ablación genital, las violaciones, la trata, la pornografía y la prostitución autodenominándonos no binarias, son violencias que en la cultura patriarcal van de la mano con poseer órganos sexuales de mujer, y con las que ninguna mujer se siente cómoda o identificada.

“es relevante especificar que algo fue hecho por mujeres porque contradice la expectativa patriarcal” 146

En esta misma línea, el hecho de escribir con “e” replica una estrategia patriarcal bastante común: borrar a las mujeres y nuestras realidades de los registros. Podemos entregar un reciente ejemplo de esto: Es de conocimiento general que hace poco en Chile hubo un movimiento feminista en las universidades contra el machismo, el acoso sexual, y la discriminación hacia las mujeres al interior de las casas de estudio. En específico, varias facultades de la universidad de Chile levantaron un petitorio conjunto, que contenía una serie de demandas en las materias relativas a la


El uso del “lenguaje inclusivo” es un retroceso para el feminismo

movilización. Lo preocupante de esto es que estaba escrito utilizando el aclamado lenguaje inclusivo. En una universidad donde en casi el 100% de los casos de acoso sexual y discriminación las víctimas son mujeres y los agresores varones, las facultades que participaron de dicho petitorio consideraron pertinente utilizar expresiones como “le denunciante” en lugar de “la denunciante”, expresión que haría mucha más justicia a la realidad y visibilizaría a las verdaderas víctimas del acoso universitario: las mujeres. Todos conocemos la popular frase “el lenguaje construye realidades”, es la idea bonita base de las corrientes posmodernas que actualmente reinan en las escuelas de ciencias sociales y humanidades, y en general en los movimientos sociales. Sin embargo, esta es una concepción mágica y cuasi bíblica del lenguaje, que poco tiene que ver con cómo este realmente opera. En la Biblia, Dios decía “hágase la luz” y la luz se creaba de la nada. En la vida real, con algunas excepciones convencionalizadas como el juez que declara culpabilidad o el cura que declara un matrimonio, para el común de la gente modificar la realidad tan directamente mediante simples enunciados es imposible. No porque unos cuantos jóvenes queer universitarios se autodenominen “no binaries” y exijan a los demás que los nombren con la letra “e”, nuestra especie va a cambiar su mecanismo reproductivo basado en el dimorfismo sexual, tampoco se van a acabar la incontables violencia que recibimos las mujeres por parte de los hombres. Crear una realidad nueva, a partir de la nada, con el lenguaje, en ese nivel, es imposible, porque la realidad opera

primero y el lenguaje después, y recién a partir de eso empieza una cadena de afectación mutua. Lo que sí podemos lograr mediante el lenguaje es determinar de qué hablamos y cómo lo hablamos, y a partir de esto modificar las conceptualizaciones que tenemos de determinados participantes del mundo como sociedad y, desde ahí, nuestras acciones. Si queremos que el lenguaje nos ayude de alguna forma a mejorar la realidad material de las mujeres, no lo lograremos cambiando una “o” por una “e”, porque las mujeres seguiremos estando en segundo plano, nuestras realidades seguirán siendo borradas e invalidadas, porque aún no se estará hablando de nosotras. El género gramatical no va a determinar si existimos o no, las hembras existimos como la mitad de la especie humana independientemente de si se nos distingue en una categoría gramatical o no. Hay montones de lenguas que no distinguen género gramatical, pero dentro de sus hablantes siguen existiendo hombres y mujeres y sigue existiendo la violencia machista y la discriminación. Un gran ejemplo de esto es el turco, que carece de género gramatical, puesto que a pesar de eso nadie diría que su comunidad de hablantes (Turquía) es una sociedad progresiva desde una mirada feminista. Para las personas adeptas a la teoría queer o al feminismo liberal, que creen, quizás sin ser conscientes de ello, en la concepción bíblica del lenguaje, el uso de la “e” haría que tanto el binarismo sexual (una realidad biológica) como el binarismo de género (una imposición socialmente convencionalizada a lo largo de miles de años) desaparecieran súbitamente. Eso es, simplemente, imposible y desconectado de la realidad.

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Aunque lograran normalizar y normativizar el uso plural de la “e”, los sexos seguirían existiendo, y por defecto se seguiría universalizando a los hombres como el humano modelo, porque su poder seguiría intacto, y no se especificaría la agencia de las mujeres en las miles de áreas en que las mujeres nos movemos y actuamos y no somos reconocidas. Y aquí está un concepto clave que se relaciona con una propiedad esencial del uso del lenguaje: la especificidad, que es el mecanismo para marcar la relevancia de los mensajes. Por principio de relevancia, cuando usamos las formas gramaticalmente no marcadas o “neutras” (sea la “o” o la “e”) para hablar de sujetos que realizaron una acción, estoy comunicando, además de mi mensaje en sí, el hecho de que no es relevante especificar si eran hombres o mujeres. Como vivimos en un patriarcado, esto lleva a que, por defecto, la gente lo interpretará como hombres a menos que le especifiques que eran mujeres. Eso seguirá pasando con la “e”, tal como pasa con la “o”, porque no habrá especificación de la agencia de una mujer. La única forma de que el o la oyente interprete que algo fue realizado por mujeres es que como hablantes especifiquemos eso mediante la marca de género gramatical femenina, porque esa es la forma no marcada o no “neutra” del español, o mediante otros recursos lingüísticos. Es decir, en español no es relevante especificar que algo lo hizo un hombre porque se espera que los hombres sean quienes hacen cosas en el mundo, y por lo tanto funciona que las marcas de género “neutras” de esa lengua sean masculinas. Podemos cambiar rápida y superficialmente la forma de esas marcas de una “o” a una “e”, pero el contenido de esas expectati-

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vas patriarcales no van a cambiar por arte de magia, porque no estamos en la biblia y no somos dioses todopoderosos. Sí es relevante especificar que algo fue hecho por mujeres porque contradice la expectativa patriarcal, y especificar la agencia de mujeres en cada cosa que crean y que contribuyen afecta de forma efectiva nuestro imaginario social y costumbres de asumir que todo está hecho por hombres y de solo darles reconocimientos a ellos. A eso deberíamos apuntar. También, para atacar cualquier estructura social opresiva, es necesario poder distinguir claramente oprimidos de opresores, ricos de pobres, colonizadores de colonizados, blancos de negros y, sí, hombres de mujeres. La especificación en los discursos de los movimientos sociales es esencial y perderla en nombre del lenguaje inclusivo que proponen los estudios de género, el feminismo liberal y la teoría queer sería tan efectivo como disparar una pistola con los ojos cerrados. Esto es lo que está pasando actualmente con el auge de la “e”(o la “x”, etc, etc.) Como feministas no podemos permitir abogar por que, por ejemplo, en las estadísticas de violaciones no se especifique quiénes eran mujeres mediante la marca de género gramatical u otros recursos lingüísticos. Porque todos sabemos que la enorme mayoría de violadores son hombres y de víctimas son mujeres, y esa especificación es relevante, porque es por distinciones así que hablamos de patriarcado. Existe un texto escrito por una feminista sobre la invasión de América que se refería a los colonizadores que llegaron y masacraron a las comunidades indígenas y violaron brutalmente a las


El uso del “lenguaje inclusivo” es un retroceso para el feminismo

mujeres de esos pueblos como “lxs conquistadorxs”. ¿En serio buscaba con esa “x” que la gente interprete que fueron hombres y mujeres, o que podían haber conquistadorxs no binarixs, o que no es relevante saber cuál era su sexo? Los lectores leen eso e interpretan que fueron hombres igual, por conocimiento histórico y porque así funcionan los falsos “neutros”, pero es el hecho de que se haya escrito así con intenciones feministas lo que es preocupante. Fueron hombres los que hicieron eso, las mujeres llegaron después a América como esposas a quedarse en la casa, pero la invasión de América fue una empresa masculina, es parte de la historia del patriarcado, y el intento de neutralizar esa información con la x “neutra” es, a todas luces, antifeminista. ¿Vamos a neutralizar la especificidad de nuestra opresión también? Decir “les acosades”, “les seres gestantes”, “les violades”, “les abusades”, etc. Esto no va a cambiar el hecho de que se está haciendo referencia a hembras de la especie humana, pero sí va a imposibilitar especificar que esa opresión la ejercen hombres sobre mujeres y que eso es relevante, y esa imposibilidad discursiva sí va a afectar las medidas que tomamos al respecto en la realidad. De similar forma, la no especificación de los logros alcanzados por mujeres genera hábitos mentales de no asociar logros con acciones de mujeres, y, finalmente, eso genera que como sociedad no se incentive a las mujeres a moverse en campos tradicionalmente considerados masculinos, como la ciencia y la medicina, lo que a la larga repercute en la percepción de las mujeres como menos capaces e inteligentes que los hombres, y se ayuda a perpetuar la expectativa sociocognitiva de que los grandes logros de la humanidad sean, por defecto, masculinos.

Para finalizar queremos aclarar que sí, el lenguaje que usamos cotidianamente es sexista, pero como ya dijimos muchas veces esto no se solucionará con el cambio de un neutro-masculino por otro que cumple la misma función. Podemos hacer el esfuerzo de decir “niñas y niños”, en lugar de “niños”, podemos decir “la comunidad científica” en lugar de “los científicos” o “el cuerpo médico” en lugar de “los médicos”, pero no debemos olvidar que la raíz del problema no radica allí, sino en el orden simbólico de las cosas, en cómo asociamos significados a las palabras que usamos y cómo este proceso está permeado por una cultura profundamente patriarcal, tenemos que apelar a generar otro orden simbólico distinto al masculino imperante, las mujeres y sobre todo las feministas tenemos la responsabilidad de generar conocimiento y otorgar significados desde nuestra experiencia en este cuerpo sexuado específico, tenemos que aprovechar y atesorar nuestra capacidad creativa por sobre todas las cosas, y canalizar todo el potencial que significa haber sido excluidas de la historia y la civilización de los hombres en pos de la creación de una sociedad basada en valores no patriarcales, es decir, tenemos que ocupar nuestra propia capacidad de generar significados para crear una sociedad que no se base en la violencia ejercida de una mitad de la población sobre la otra.

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Luna Mancilla Alarcón

FURIOSA AL DÍA: LEY DE IDENTIDAD DE GÉNERO EN LA INFANCIA: LAS TRAMPAS DEL PROGRESISMO

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Ley de identidad de gĂŠnero en la infancia: las trampas del progresismo

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“Cuestiono que todo el concepto de «identidad de género» sea diferente de la personalidad. ‹Identificarse› como un sexo no tiene sentido porque el sexo es un concepto basado en la realidad material, perteneciente a una clase reproductiva. La gente debería poder vivir su vida como quiera, siempre y cuando no cause ningún daño y haga lo que quiera sin ser juzgada. Decirle a los niños que su personalidad significa que su cuerpo está equivocado, es abuso”. Miranda Yardly, activista transfemenina.

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omo la mayoría de la gente1 progresista de hoy, yo solía ser una de esas mujeres que creían que un alma femenina podía quedar atrapada en el cuerpo de un hombre, para ser honesta, nunca pensé mucho en eso, no me cuestionaba sobre una la ley de identidad de género, cada uno tiene derecho a ser y sentir lo que quiera y ya terminaba la discusión. Un día, y con ayuda de amigas que llevaban más tiempo leyendo, me di cuenta de que no había manera de sentirme como una mujer, que simplemente lo era. Luna Mancilla Alarcón - Participante de “Revertiente. Círculo de Estudios y Activismo Feminista” https://www.facebook.com/lunamancillaalarcon/ https://www.facebook.com/RevertienteBioBio/

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Cada mujer es diferente y decir que todos “sentimos lo mismo” es ofensivo en extremo. Y pasa que a medida que nos vamos adentrando en lecturas y política feminista es imposible no comenzar a pensar el porqué de nuestra opresión y reflexionar sobre la importancia de nuestra realidad material como mujeres ante la influencia de estereotipos sexistas que hay en esta teoría del ‘sentirse mujer’. Si bien, tengo bastante que discrepar con las políticas en general que se levantan desde la teoría queer y los estudios de género, me quiero centrar en lo que está sucediendo este último tiempo en Chile con la infancia que no está conforme con el género. Hace dos semanas la propuesta de la Comisión Mixta no alcanzó el quórum necesario, lo que produjo que el procedimiento de transición para menores de 14 años no fuera incluido en la ley. Me parece correcto, y debo aclarar que no soy ni conservadora, ni de derecha, ni cristiana. Y es necesario decirlo, ya que la izquierda en su totalidad no ha podido tomar ninguna postura crítica al respecto o abrirse siquiera al debate. Ignorando que esta ley generará pacientes clínicos de por vida, convirtiéndose en los nuevos clientes estelares de las farmacéuticas y del capital.


Ley de identidad de género en la infancia: las trampas del progresismo

Creo importante señalar que cuando imponemos estereotipos de género a los niños y niñas, los llevamos por un sendero que no es saludable hacia la adultez. Hace 50 años, esto se traducía en que las niñas crecían para ser cuidadoras, para servir, para depender, para dedicarse a la casa y a los hijos e hijas. A las niñas se les enseñó a jugar con cocinitas, muñecas, sets de limpieza y labiales para prepararlas para una vida de servidumbre, maternidad y belleza. A los pequeños niños, en contraste, se les enseñó a ser activos, lideres, exploradores, jugar con autos y a las peleas, preparándolos para una vida de aventura, independencia y dominación. En esos años, aún se justificaba de forma generalizada que ciertas características emocionales debían ser biológicamente del hombre y otras pertenecían exclusivamente a la biología de las mujeres, como que teníamos más empatía natural y menos noción geográfica. Y ellos, a su vez, menos sensibilidad y más habilidades políticas. Estos eran argumentos comunes para justificar el machismo y omitir la sociabilización en la que nos encontrábamos insertos, y en ocasiones eran hasta validados por una neurociencia sexista de esa época. Hoy por hoy, se ha demostrado que no existe tal cerebro femenino o cerebro masculino, los órganos no tienen género. O mejor dicho, el cerebro no lo tiene más que un corazón o un riñón. Con esta premisa que han levantado las feministas hace años de que las niñas podían interesarse por explorar y tener el cabello corto y que los niños podían jugar a las muñecas y usar vestidos, comenzamos a avanzar hacia la aceptación de personalidades, no de estereotipos.

“les estamos animando para que alteren sus cuerpos [...] con el objetivo de encajar en las expectativas sociales sobre cómo se tienen que comportar los hombres y las mujeres.”

Ante lo anterior, quiero poner énfasis en lo siguiente: Veo con preocupación cómo en pleno 2018 se transmite en documentales y noticias que el pequeño que juega con muñecas y que gusta de las princesas, es una niña y debe hormonarse y tomar bloqueadores hormonales para coincidir con lo que la sociedad patriarcal espera, porque eso lo hace una niña, no un niño. Y me pasa que pienso en mi prima chica, que juega con pelota, le gusta el pelo corto y gusta de una compañerita de su curso y me preocupa que piense que nació “equivocada”, cuando su cuerpo es sano y

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son los estereotipos que tenemos los adultos, tan marcados e inamovibles en nuestras mentes cerradas los que calan tan profundo como para hacerle sentir eso, ¿Será entonces más cómodo para el patriarcado decir que en realidad es niño, a decir que es una chica que gusta de lo que quiera? Luego, los niños y niñas, comprensiblemente, pueden estar descontentos con las expectativas que se les han puesto sobre ellos, y al igual que otras mujeres con las que hablo de esto, creo firmemente que estas expectativas y la infelicidad de algunos niños se basa en el sexismo. No está bien decirles a niñas y niños que su biología debe limitar su comportamiento, pasatiempos o sentimientos, por lo que no podemos reavivar los estereotipos de género bajo la etiqueta de identidad de género en niñas y niños y decirnos progresistas al mismo tiempo, tan abiertos de mente que les estamos animando para que alteren sus cuerpos química y quirúrgicamente, con el objetivo de encajar en las expectativas sociales sobre cómo se tienen que comportar los hombres y las mujeres. Eso no es proteger los derechos de los niños y las niñas. Insisto en que como adultos les estamos fallando a las niñas y niños del mundo, estamos perpetuando la ideología de que la identidad de género es un «sentimiento» poniendo en riesgo su salud mental y física, debido a que la supresión de la pubertad implica procedimientos experimentales radicales con efectos adversos sobre los huesos y la fertilidad adulta, además de efectos aún desconocidos sobre el cerebro. Famoso es el caso de la adolescente estadounidense

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transfemenina Jazz Jennings que por tomar estos medicamentos desde muy pequeña, no pudo acceder a la cirugía convencional de reasignación de sexo al no tener el normal desarrollo de los genitales, además de la infertilidad que le ocasionaron. Lo cierto es que existen 10 estudios sobre la disconformidad de género en niñas y niños y el estudio más reciente publicado en 2013 confirma una vez más que la disforia de género no persiste en la mayoría de los niños después de la pubertad, donde en un 64 por ciento de ellos la afección se habrá resuelto en el momento de pasar por un desarrollo puberal normal. Lo anterior es aún más preocupante si una persona ha comenzado una transición significativa y luego tiene serias dudas al respecto ya que, posiblemente, se enfrente a desafíos aún más serios que los ya vividos. Por eso en este caso, la propuesta es que el slogan ‘’los niños primero’’, sea una verdad más allá de lo testimonial. Es vital comenzar a criar con la ropa, los trabajos establecidos, comportamientos, incluso colores,independientes del sexo de la cría, para que de esta forma no exista a futuro la necesidad de cambiar nuestros cuerpos para adaptarnos a los estereotipos. Por ahora sólo puedo comprometerme a que mis hijos e hijas sean criados para conocer su sexo y no su género. Que conozcan sus cuerpos, sepan entender cómo funcionan y como mantenerlos sanos. Y que entiendan que sus personalidades pueden ser libres e infinitas y quién le diga que un comportamiento es de niña o niño, esa es la persona que está mal. No sus cuerpos.


Ley de identidad de género en la infancia: las trampas del progresismo

‘‘…con la derecha definiendo el sujeto (intereses y cultura) por el objeto (el niño), y la izquierda regresiva definiendo el objeto (el niño) por el sujeto (los intereses y la cultura). La derecha conservadora: Sólo las niñas usan vestidos, tienen el pelo largo y juegan con muñecas; y sólo los niños usan pantalones, tienen el pelo corto, y juegan con los autos. La izquierda regresiva: Si un niño usa vestidos, tiene el pelo largo y juega con muñecas, debe ser una niña; y si una niña usa pantalones, tiene el pelo corto y juega con los autos, debe ser un niño. Ambos son limitantes, ambos son injustos, y en realidad tampoco están aceptando los deseos del niño. Uno requiere que el sujeto cambie para que coincida con el objeto, por lo tanto, la Derecha limita el comportamiento basado en la rigidez de la realidad material del objeto, mientras que la Izquierda cambia el objeto para que coincida con el sujeto. ’’ Miranda Yardley

ESTUDIOS • https://www.transgendertrend.com/wp-content/ uploads/2017/10/Steensma-2013_desistance-rates. pdf • https://www.transgendertrend.com/children-change-minds/ • http://www.thepublicdiscourse. com/2018/04/21220/ • https://www.abc.es/ciencia/abci-cerebro-humano-no-entiende-sexos-201512011413_noticia.html • https://elpais.com/elpais/2015/11/30/ciencia/1448904392_009014.html Blog de Miranda Yardley • http://mirandayardley.com/es/la-ideologia-transgenero-no-apoya-a-las-mujeres/

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Revista Furiosa (10/18)  
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