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MIL PALABRAS año1 nº1 - agosto2008

Director

Alfredo Benialgo Jefe de Redacción Flavio Mogetta Composición, armado y diseño Alcides Pérez Salas Consejo de Redacción Alcides Pérez Salas Clara Benedetti Irma Cristina Sathicq Colaboradores Permanentes Mercedes Benialgo Carlos Miranda Federico Nella Augusto Mosconi Federico Vittet Alex García Colaboradores Invitados Josefina López Mac Kenzie Ulises Rodríguez Ramón Tarruela Ricardo Gramaje Ilustraciones Alejandro Ravassi Humor Iong Marcial Fotografía Alcides Pérez Salas Victoria Lagomarsino Artista de Tapa Alejandro Ravassi

Editorial Acá estamos. En otro lugar. En otro soporte para ser más exactos. Casi sin darnos cuenta pasaron un año y doce números. Cuando aquel 31 de julio de 2007 apareció posteado en la red el Uno (1) de MIL PALABRAS, no imaginábamos ni soñábamos con llegar al papel. Y acá estamos. A veces la vida nos regala este tipo de sorpresas a las que no estamos acostumbrados (es que por estos tiempos se nos niegan tantas caricias) y que nos hacen inmensamente felices. No fue fácil. Hubo mucho debate y cuestionamiento. ¿El blog pierde o gana con la suma? ¿Pierde la esencia? ¿Pierde el sentido? Que MIL PALABRAS esté en tus manos es un signo y una respuesta. No hay ganadores ni perdedores en esta empresa, sino como nos planteamos en el primer interrogante lo que hallamos fue «suma». La revista llega para eso, a ofrecer todo aquello que el blog no puede brindar por distintos motivos (propios y ajenos) pero consciente que no podrá circular ni tendrá la inmediatez y frescura del formato web. Sumamos amigos y secciones MIL PALABRAS papel intentará ser bimensual (pondremos nuestro empeño para que ello suceda) mientras que su versión

MIL PALABRAS Revista bimestral nosololiteratos@gmail.com www.nosololiteratos.blogspot.com T.E: (0221) 156153636 33 nª 222 (1900) La Plata, Bs As, Argentina

en la red podrá seguir hallándose todos los meses en la dirección de

Registro de Propiedad Intelectual en trámite ISSN 1851-9334 Impresión: DOCUPRINT SA Rivadavia 701 (C1002AAF)

que parece no aprender (o sí) y nos acompaña desinteresadamente en

Los textos que se publican son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no expresan, necesariamente, el pensamiento de los editores. Se autoriza la reproducción total o parcial del contenido, citando la fuente y remitiendo un ejemplar de la publicación o una grabación del registro a Mil Palabras.

entrevistas: una a Guillermo Martínez (llevado al cine por Alex de la Iglesia)

MIL PALABRAS es una publicación propiedad de La Terminal Gráfica www.laterminalgrafica.blogspot.com laterminalgrafica@yahoo.com.ar

siempre: www.nosololiteratos.blogspot.com En la tapa aparece una obra de Alejandro Ravassi gran artista platense cada nuevo proyecto que abordamos. Y encontrarán además de las clásicas secciones con las que suelen toparse al desandar la red, con dos y otra al poeta platense César Cantoni. Habrá tiempo para la cocina y para repasar si el panorama literario actual ofrece algún contrapunto intelectual interesante. Relajemos los músculos faciales. Abramos los ojos. Ya está. Acá estamos.

Sumario 3 Editorial 4 Boxeadores sin peso específico 6 Porno / Espacios y Lugares 7 rincón Gourmet 8 César Cantoni / Entrevista 9 Reseña de libros 10 Club platense del Horror y el misterio 11 Guillermo Martínez / Entrevista 14 La lenta muerte de Luciana B / Crítica 15 Los Crímenes de Oxford / Martínez

16 El Yotivenco / Comentario 16 Discos/Crítica 17 Norma / Entrevista 18 Cine / Entrevista al relizador A. Arroz 19 DVD / (un) happy ending 20 Teatro / Entrevista a Jazmín García Sathicq 21 Links 21 Non Fiction por Federico Vittet 22 El hombre de la tapa / Alejandro Ravassi 22 Humor / Brutus Intelectus

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Literatura, escritores, tecnología ¿El futuro ya llegó?

Boxeadores sin Dios crea y los medios disponen. Desde hace unos meses y a partir de la aparición de una nota en la revista ADN (diario La Nación) que daba cuenta de una nueva camada literaria un tibio debate cruza el ambiente literario porteño. Lejos, a años luz de aquellos que supo construir la intelectualidad vernácula Sobre el ciclo «La joven guardia», en el Malvinas

La indiscreción ante el No La pregunta sobre la pertenencia a una generación se repitió en las cuatro mesas del mes de mayo, en el ciclo dedicado a los nuevos escritores argentinos. Muchos tenían la respuesta a mano. No se sentían parte de una generación. Los más virulentos, Mariana Enríquez y Juan Terranova. Fueron evidentes las diferencias entre ellos. Entre Hernán Ronsino, autor de una interesante novela, «La descomposición», cadencioso y atento al resto, y Juan Incardona, recurrente al barrio y los recuerdos. O entre Oliverio Coelho, tímido, de palabras acotadas, y Hernán Vanoli, de un tono certero ante cada respuesta. O el juego a la anécdota justa de Eric Schierloh. Hubo otras diferencias. Una fundamental. En algunos casos, la necesidad de la presencia, de la inmediatez. Las antologías de los nuevos narradores no proponen una duda, son más bien una necesidad: publicar. Y la anécdota de Juan Terranova confesando que nunca había escrito sobre fútbol pero ante el pedido de una editorial para una antología, accedió. Son parte de una generación dispersa. Y entonces, en esa camada se incluye a Samanta Schweblin, también de pocas palabras que ante la posibilidad de publicar un cuento en la antología de cuentos eróticos «En celo», se negó. «No tengo cuentos eróticos», argumentó. Y se perdió de editar un relato suyo. Algo parecido dijo Coelho. Son distintos. Algunos, incluso, se animan a decir que no. Osada palabra ante el predominio de la inmediatez, escribir para publicar cuanto antes. Ramón D. Tarruella

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Bienvenidos a la pelea central de estos días (es lo que hay, pretender encontrar algo un poco más serio resultaría tan pretensioso como inútil), en la que se pone en juego el título de nuevo campeón argentino. Trofeo que queda vacante por la necesidad editorial de hallar nuevos valores literarios cuando los dueños de la corona sobrepasan la línea de los cuarenta años. En este rincón, ostentando haber publicado novelas, libros de cuentos para sellos importantes y haber participado de antologías que supo nuclearlos… está… «La joven guardia»; y en este otro rincón, sin haber conocido aún las mieles de las grandes páginas culturales, sin haber producido nada importante, pudiendo citar alguna que otra antología, editores de un blog y una revista… con ustedes… «La Contrarreforma». Qué empiece la pelea… Así estamos, los que acabamos de presentarles tienen (dicen propios y ajenos) el futuro de nuestra literatura en sus manos. Dentro de la joven guardia tenemos (según ADN y los compiladores de aquella antología) a Abbate, Toledo, Schweblin, Enríquez, Falco, Grillo Truba, Antonuccio, Terranova y Washington Cucurto como cabezas sobresalientes, mientras que en la Contrarreforma descubrimos a

Hernán Vanoli y a Javier Alcácer. Los dos grupos vendrían a ser los jóvenes que surgen para confrontar contra los escritores faro, contra lo canónico, como alguna vez lo hicieron en distintos momentos de la literatura argentina: los Borges, los Mariani, los Arlt, los Girondo, los Barletta, los Cortázar, los Piglia, las Heker, los Pauls, los Caparrós; por mencionar apenas algunos. Quizás ellos rápidamente aleguen que no tienen tal pretensión, así y todo, y con muchos sobrepasando largamente los treinta ninguno de ellos tampoco ha producido alguna obra digna de elogio sentido y verdadero como sí la han producido tipos como Guillermo Saccomano, Guillermo Martínez o Leopoldo Brizuela. Todo parece reducirse a la disputa de un grupo de palomas por las migajas que ruedan por el piso, aunque en el fondo (consciente o inconscientemente) esté el deseo de llegar a ocupar ese trono que durante décadas ostentó Jorge Luis Borges. No tardarán en llegar las aclaraciones «no pretendemos sentarnos en ese trono» «no deseamos tal lugar», sin embargo, todos sabemos que no es cierto, que uno sueña siempre con el cielo, tal como lo hace ese niño que en un pedazo de tierra patea una pelota descocida soñando ser el nuevo


peso específico

Maradona, o al menos llegar a jugar en River o en Boca.

¿Lo reaccionario no era cosa de viejos? Poco y nada interesante discuten estos dos grupos. Quizás el contrapunto más interesante se de en torno a las nuevas tecnologías, a la aparición de internet o con mayor exactitud a la irrupción del blog como nueva herramienta a la hora de transmitir literatura. En un paso por la ciudad de La Plata durante el mes de mayo, Mariana Enríquez sostuvo que los blogs no le gustan porque son «demasiado democráticos, cualquiera puede publicar cualquier cosa sin que haya un filtro» o porque «no concibo la literatura sin editor y sin curador», declaraciones que se suman a aquellas otras que volcó en ADN cuando remarcó que «lo que a uno lo hace escritor, realmente, es hacer un libro». Entonces tenemos un concepto de literatura (compartida por la mayoría de sus generacionales que han accedido a las ´grandes ligas´) en la que es necesaria no sólo la presencia del escritor sino la del

editor y del curador, la presencia de alguien que ponga un filtro, que le ponga coto al impulso creador, que des-democratice. Contra esta postura se levantan voces como la de Hernán Vanoli quien en ese acceso irrestricto ve «una característica positiva, y no negativa» y quien afirma que «la democratización de la literatura les suena horroroso. Habilitaría a que cualquier pelandrún con ínfulas, energía o imaginación, o las tres cosas (como nosotros), les dispute una porción de ese poder conquistado y, ergo, por supuesto, nos repugna esta idea. Estamos a favor de la democratización más violenta que se pueda pensar, de la desacralización y de la aniquilación total de la literatura». En estos tiempos no se discute ni qué lugar debe ocupar el escritor, ni qué es la literatura. Se habla poco y mal de literatura. No se habla nada del lector ¿existe la literatura sin lectores? formato blog o en papel como los dioses mandan, ¿hay literatura sin lectores? Todos quieren ocupar el lugar del otro. La joven guardia anhela vender la cantidad de ejemplares que venden Saccomano, Andhazzi o Martínez y revertir su situación actual: «Vendemos poco» confiesa Enríquez, «que te vaya bien significa que se vendan dos mil libros» sentencia Florencia Abbate; mientras que los jóvenes de la Contrarreforma desean las marquesinas que ya obtuvieron otros: «Ojalá terminemos recontra absorbidos por el sistema. Si un

Ellos dicen...* • Contrarreforma, por pura voluntad de caer antipáticos • No nos interesa un tipo de literatura muy de moda últimamente: la que «trabaja con el lenguaje» • Lo único que queremos es que no se nos identifique con ese conglomerado pastoso que es «la joven guardia». • (Beatriz) Sarlo es una Señora Elegante que ya se retiró de la rosca. No va a andar dándole derechos a cualquier perejil. * La Contrarreforma es una revista y un blog de crítica literaria y rosca política w w w. l a c o n t r a r r e f o r m a . c o m . a r

día llego a ser tapa del Ñ me voy a mostrársela a todo el barrio para que me feliciten las vecinas» (Vanoli). Poco espacio queda entonces para aquellas peleas que supieron protagonizar: Boedo contra Florida, los ‘que se quedaron’ contra ‘los que se fueron’ en los dolorosos setenta, y los integrantes de Babel contra Planeta en los ‘90. Quizás no haya boxeadores que den el peso, quizás seamos demasiado pretensiosos, o quizás los púgiles que sí den el peso no sean profesionales sino amateurs, y que estén despuntando el vicio en veladas nocturnas celebradas en clubes de barrio. foto Cortázar: Dani Yako

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Voy a hacerte un macro

PORNO Gustos y colores

Espacios y lugares Tanzania, África

a félix labisse

«El Kilimanjaro es una montaña

Hay sexos cortos

cubierta de nie-

Y otros cuelgan hasta las rodillas Rayados de amarillo y violeta

ve de 5895 me-

Como la sombra del sol a través De la reja

dicen que es la

Y las mujeres, algunas huelen a caldo de conejo salvaje.

ca. Su nombre

Con tostadas es rico.

«Ngáje Ngái»,

Boris VIAN (francés, 1920-1959)

tros de altura, y más alta de Áfries, en masai, «la Casa de Dios». Cerca de la cima se encuentra el esqueleto seco y helado de un leopardo, y nadie ha podido explicarse nunca qué estaba buscando el leopardo por aquellas alturas». Ernest HEMINGWAY, Las nieves del Kilimanjaro

Pensionistas

Alaska, Estados Unidos

Una tenía quince años, la otra dieciséis Y ambas dormían en la misma pequeña habitación Esto sucedió una sofocante noche de septiembre Quebrantables asuntos! Ojiazules y con mejillas de marfil Para refrescar sus delicados cuerpos, se despojaron De las exquisitas camisas perfumadas de ámbar La más joven levantó sus manos inclinándose hacia atrás Y su amiga, con sus manos en sus pechos, la besó.

Entonces bajó a sus rodillas, y, en un arrebato Pegó a la pierna de la otra su mejilla, y su boca Acarició el dorado oro entre las grises sombras Y durante todo ese tiempo la más joven contaba Con sus queridos dedos los prometidos valses Y sonrojándose, inocentemente sonreía.

Paul VERLAINE, francés 1844-1896

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«El hombre lanzó una mirada hacia atrás, al camino por el cual había llegado. El Yukón se extendía en un kilómetro y medio de ancho, oculto bajo más de un metro de hielo. Sobre éste había otro tanto de nieve. Y todo era de un blanco puro, dibujado en suaves ondulaciones donde se habían formado los atascamientos del congelamiento. Al norte y al sur, hasta donde alcanzaba la vista, la blancura era ininterrumpida, aparte de una delgadísima línea negra que se curvaba y ros etorcía en torno de la isla cubierta de abetos, al sur, y que se curvaba y retorcía hacia el norte, donde desaparecía detrás de otra isla poblada de abetos. Esa finísima línea negra era la senda, que llevaba al sur, a lo largo de ochocientos kilómetros, hasta el paso Chilcoot, Dyea y las aguas saladas; y por el norte, a lo largo de ciento quince kilómetros, a Dawson, y más al norte aun, mil seiscientos kilómetros, hasta Nulato, y por último hasta St. Michael, sobre el mar de Bering, dos mil quinientos kilómetros más. Pero todo eso -la misteriosa, prolongada y delgadísima senda, la falta de sol en el cielo, el tremendo frío y lo extraño y fantástico de todo aquello no impresionaba para nada al hombre. No porque estuviese acostumbrado desde hacía tiempo. Era un recién llegado a la región, un chechaquo, y ese era su primer invierno. Lo malo es que carecía de imaginación».

Jack LONDON, Para enceder un fuego


rincón

GOURMET

Paletada de berenjenas al gratén con gambas y jamón Cortó tres berenjenas en rodajas de un centímetro, las saló. Puso en una sartén aceite y un ajo que sofrió hasta casi el tueste. Pasó en el mismo aceite unas cabezas de gambas mientras descascarillaba las colas y cortaba dados de jamón. Retiró las cabezas de gambas y las puso a hervir en un caldo corto mientras desalaba las berenjenas con agua y las secaba con un trapo, lámina a lámina. En el aceite de freír el ajo y las cabezas de las gambas fue friendo las berenjenas y luego las dejaba en un escurridor para que soltaran los aceites. Una vez fritas las berenjenas, en el mismo aceite sofrió cebolla rallada, una cucharada de harina y afrontó la bechamel con leche y caldo de las cabezas de gambas cocidas. Dispuso las berenjenas en capas en una cazuela de horno, dejó caer sobre ellas una lluvia de desnudas colas de gambas, dados de jamón y lo bañó todo con la bechamel. De sus dedos cayó la nieve del queso rallado cubriendo la blancura tostada de la bechamel y metió la cazuela en el horno para que se gratinara. Con los codos derribó todo lo que ocupaba la mesa de la cocina y sobre la tabla blanca dispuso dos servicios y una botella de clarete Jumilla que sacó del armario-alacena situado junto a la cocina. Volvió a la habitación. Yes dormía de cara a la pared, con los lomos al aire, Carvalho la zarandeó hasta despertarla, la hizo ponerse en pie, la condujo casi en brazos hasta la cocina y la sentó ante un plato en el que cayó una paletada de berenjenas al gratén con gambas y jamón.

Los Mares del Sur, Manuel Vázquez Montalbán (español)

Sopa a la reina el carbón arde displicente ultraja el silencio en la garganta del fogón Cuatro yemas de leche

(dos huevos alcanzan)

Una taza

los vidrios empañados incluyen el verde malvón hecho de gajos

apropiados

Un litro y medio de caldo… de gallina doña Inés lava papas

verdeo

entre vapores que iluminan su mirada casi. Cuatro cucharadas de

nabos casi mágica

queso rallado

Acodado en la mesa de comer de planchar

de jugar

lo que dice la historia

releo en voz alta de la patria.

(Daditos de pan fritos en manteca o aceite) por último el pan «viejo» y los huevos ya en el mediodía

Federico Nella, platense 1952.

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Cantoni dixit

EL POETA DE LO COTIDIANO César Cantoni nació en La Plata en 1951. Publicó los libros: Confluencias(1978), Los días habitados (1982), Linaje humano (1984), La experiencia concreta (1990), Continuidad de la noche (1993), Cuaderno de fin de siglo (1996), Triunfo de lo real (2001) y La salud de los condenados (2004). Tiene en imprenta Diario de paso del cual MIL PALABRAS ofrece un adelanto exclusivo. «A las grandes editoriales, como a cualquier empresa, sólo les interesa el beneficio económico, mucho más hoy, que vivimos en tiempos en extremo mercantilistas. Si alguna vez estas editoriales contribuyeron generosamente con la cultura, esa época está muy lejana. Lo cierto es que la poesía no cuenta con un público que la demande masivamente y, por lo tanto, no es un género redituable. Queda analizar por qué razón la poesía carece de lectores y no se vende, pero esta es una cuestión mucho más compleja». «En un par de ocasiones, un grupo de escritores intentamos acercarnos a la SADE con un propósito renovador, pero fracasamos en el intento. Algo semejante le pasó a Víctor Redondo en Buenos Aires y se vio obligado a desistir y fundar la SEA. En general, los escritores son remisos a adherir a las sociedades que deberían aglutinarlos. Esto ha sido tradicionalmente así y existen razones que lo explican, como la inoperancia y el amateurismo que priva en dichas sociedades. Digamos, de paso, que la SADE fue fundada por Lugones con un sentido gremial, pero nunca cumplió estrictamente con esa función. Si los escritores eligen agruparse de manera independiente es porque no se sienten representados y necesitan hallar espacios alternativos que les permitan canalizar sus verdaderos intereses. Una charla de café entre escritores amigos suele resultar más productiva que cualquier actividad institucional».

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«Desde sus orígenes, la poesía de La Plata fue remisa a la experimentación y se mantuvo al margen de las vanguardias que tuvieron lugar en Buenos Aires y otras ciudades del mundo. Los poetas platenses prefirieron la claridad, la sobriedad y el equilibrio a la hora de escribir, y muchas de sus obras tienen un tono marcadamente elegíaco, impuesto, en gran medida, por la generación neorromántica del ’40. Pero a partir de la década del ’60, los poetas bautizados por Ana Emilia Lahitte como «capitales» comenzaron una renovación que se prolonga, pausadamente y sin grandes sobresaltos ni fracturas, hasta la actualidad. Hoy el panorama poético platense me parece más heterogéneo que en otras épocas y, por lo tanto, más rico en cuanto a diversidad (no hablo de jerarquía poética). El paso del tiempo, con su infalible perspectiva, dirá cuáles son las voces memorables».

«Mi poesía nace del asombro, del estupor o la perplejidad que pueda suscitarme un hecho, sea o no excepcional. El día de la nevada (NdR: 9 de julio de 2007), además de la curiosidad que me produjo el acontecimiento, me ocurrió algo singular, por lo que intenté, en un par de ocasiones, escribir algo al respecto, pero no pude terminar de redondear un poema. No obstante, la idea me sigue dando vueltas en la cabeza y en algún momento, seguramente, encontrará su corporización poética».

«En estos momentos, tengo un nuevo libro en imprenta titulado Diario de paso. Un diario de paso se compone de apuntes que alguien realiza mientras se halla transitoriamente en un lugar; yo uso la expresión metafóricamente en alusión al tránsito terrenal del hombre. El libro reúne cerca de cuarenta poemas, epigramáticos en su mayoría, vinculados con sueños, lecturas, vivencias y acontecimientos de un período de mi vida, pero también con aspectos sociales de la realidad y la búsqueda desencantada de un sentido ulterior».

«La poesía es la más extraña, misteriosa y compleja de las expresiones artísticas y, ciertamente, no resulta fácil dotar de rango poético a la prosaica realidad de cada día. Mi idea ha sido siempre partir de la descripción de un hecho cotidiano a fin de otorgarle carnadura concreta al poema, pero intentando, al mismo tiempo, extraer de ese hecho un sentido trascendente. Me interesa, sobre todo, mostrar desde lo diario el malestar existencial del hombre, su incomodidad terrena. Por otro lado, escribir poemas de amor tampoco carece de dificultades. Tanto se ha escrito sobre los sentimientos amorosos que prácticamente resulta imposible expresar algo nuevo o de modo original en relación con ellos. Además, en este tema puntual siempre existe el riesgo de caer en el sentimentalismo, el acento pueril o la frivolidad, lo que produce temor e inhibe a muchos poetas».


CANTONIx3 (tres) 27.04.05 Soy el eterno perdedor. Perdí el empleo, la gorra y la paciencia. Cada vez que aposté a un caballo, se mancó en la largada. Mi número de la suerte no es nunca el elegido. Y hasta en el juego del amor

Tras el número Uno, La Terminal Grafica continúa esta serie que rinde homenaje a las viejas Pulp fiction norteamericanas. Más relatos policiales (esta vez de Marcos Zocaro y Oscar Ojea) para una colección que promete perdurar en el tiempo. Como detalle no menor se incluye el cuento «Los asesinos de Hemingway (quizás el fundacional del género).

mi corazón trabaja a pérdida. De buena gana, me arrojaría ahora bajo el tren de las nueve y treinta y uno que viene de Tolosa, pero temo que no pase a horario. (Soy el eterno perdedor)

18.05.05

«Gran pintor de sus sentimientos» como lo define el escritor salteño Enrique Diez Gómez en el prólogo de «Calles empredradas», ha ganado merecidamente su espaJuan Miguel Vian cio en la literatura chaantología conjetural comusense. Con su «Antología Conjetural» Juan Miguel Vian deja una impronta de su mundo poético tachonado por un sinnúmero de premios que definen su calidad como poeta y escritor. poesías

«Dichosos los no nacidos», decía mi abuela española, que no había leído a Sófocles –que dijo más o menos lo mismo de un modo perdurable– y que una vez abandonó su patria, envuelta en el humo de los bombardeos, para morir republicanamente en ésta, triste y cansada de la vida, con la fe intacta en la nada. (Decía mi abuela española)

21.07.05

A veces, no descarto que el mundo constituya un sueño.

«Por tercera vez -y dicen que la tercera es la vencida- tengo la intención de publicar este escrito». Así dice el antropólogo José María Escobar de lo trabajado en el Valle de Salta sobre la dinámica social del período formativo inferior. En estos días se está presentando la 2° Edición en distintos puntos de venta.

Otras, me inclino a creer que sólo se trata de materia acrítica. Por lo demás, siempre surge un patético dolor de muelas que excluye cualquier duda sobre sí.

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(Puesto a especular) Estos poemas pertenecen a Diario de Paso de próxima aparición

laterminalgrafica@yahoo.com.ar laterminalgrafica.blogspot.com cel. 15 615 3232

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La Plata Buenos Aires Argentina

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CLUB PLATENSE DEL HORROR Y EL MISTERIO

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La migala La migala discurre libremente por la casa, pero mi capacidad de horror no disminuye. El día en que Beatriz y yo entramos en aquella barraca inmunda de la feria callejera, me di cuenta de que la repulsiva alimaña era lo más atroz que podía depararme el destino. Peor que el desprecio y la conmiseración brillando de pronto en una clara mirada. Unos días más tarde volví para comprar la migala, y el sorprendido saltimbanqui me dio algunos informes acerca de sus costumbres y su alimentación extraña. Entonces comprendí que tenía en las manos, de una vez por todas, la amenaza

total, la máxima dosis de terror que mi espíritu podía soportar. Recuerdo mi paso tembloroso, vacilante, cuando de regreso a la casa sentía el peso leve y denso de la araña, ese peso del cual podía descontar, con seguridad, el de la caja de madera en que la llevaba, como si fueran dos pesos totalmente diferentes: el de la madera inocente y el del impuro y ponzoñoso animal que tiraba de mí como un lastre definitivo. Dentro de aquella caja iba el infierno personal que instalaría en mi casa para destruir, para anular al otro, el descomunal infierno de los hombres.

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La noche memorable en que solté a la migala en mi departamento y la vi correr como un cangrejo y ocultarse bajo un mueble, ha sido el principio de una vida indescriptible. Desde entonces, cada uno de los instantes de que dispongo ha sido recorrido por los pasos de la araña, que llena la casa con su presencia invisible. Todas las noches tiemblo en espera de la picadura mortal. Muchas veces despierto con el cuerpo helado, tenso, inmóvil, porque el sueño ha creado para mí, con precisión, el paso cosquilleante de la aralia sobre mi piel, su peso indefinible, su consistencia de entraña. Sin embargo, siempre amanece. Estoy vivo y mi alma inútilmente se apresta y se perfecciona. Hay días en que pienso que la migala ha desaparecido, que se ha extraviado o que ha muerto. Pero no hago nada para comprobarlo. Dejo siempre que el azar me vuelva a poner frente a ella, al salir del baño, o mientras me desvisto para echarme en la cama. A veces el silencio de la noche me trae el eco de sus pasos, que he aprendido a oír, aunque sé que son imperceptibles. Muchos días encuentro intacto el alimento que he dejado la víspera. Cuando desaparece, no sé si lo ha devorado la migala o algún otro inocente huésped de la casa. He llegado a pensar también que acaso estoy siendo víctima de una superchería y que me hallo a merced de una falsa migala. Tal vez el saltimbanqui me ha engañado,

haciéndome pagar un alto precio por un inofensivo y repugnante escarabajo. Pero en realidad esto no tiene importancia, porque yo he consagrado a la migala con la certeza de mi muerte aplazada. En las horas más agudas del insomnio, cuando me pierdo en conjeturas y nada me tranquiliza, suele visitarme la migala. Se pasea embrolladamente por el cuarto y trata de subir con torpeza a las paredes. Se detiene, levanta su cabeza y mueve los palpos. Parece husmear, agitada, un invisible compañero. Entonces, estremecido en mi soledad, acorralado por el pequeño monstruo, recuerdo que en otro tiempo yo soñaba en Beatriz y en su compañía imposible.

Juan José Arreola Nacido en Jalisco y, como Juan Rulfo, miembro de la generación de escritores que transformó la literatura mexicana. Juan José Arreola fue el escritor que con mayor libertad permitió que la imaginación se desbordara de su causes. Dijo Borges: «Desdeñoso de las circunstancias históricas, geográficas y políticas, Juan José Arreola, en una época de recelosos y obstinados nacionalismos, fijó su mirada en el universo y en sus posibilidades fantásticas. Nació en México en 1918 pero pudo haber nacido en cualquier lugar y en cualquier tiempo». La narrativa de Arreola fue durante un largo tiempo un problema para los especialistas en literatura. Sin afiliarse a un movimiento, ni siquiera a una vanguardia específica, fue una apuesta por la imaginación y el ludismo.


Entrevista a Guillermo Martínez

«Me interesa sostener dos hipótesis por igual, y que el lector elija cuál creer» Azar, muerte, locura, castigo, culpa, casualidad, causalidad. Son todos conceptos que, a lo largo de su obra, el escritor recorre para dar lugar a una apasionante reflexión por Mercedes BENIALGO

Le gusta que todo pueda ser de una manera, pero también de otra. Que para un mismo hecho existan argumentos opuestos pero igualmente sólidos. Le gusta y le intriga, y contagia esas sensaciones. En su última novela, La muerte lenta de Luciana B.», Guillermo Martínez remite por momentos a sus novelas anteriores. Las situaciones que el libro cuenta se dan a diario en la realidad, sólo que no tan dramáticas. Y el autor aporta los elementos para que la historia sea una u otra; pero eso lo dirá el lector una vez que termine. Pensando solamente en tus novelas Crímenes Imperceptibles y La muerte lenta de Luciana B., ¿te considerás un escritor de novela policial de enigma? Me alegra que haya sido esa la primera pregunta y no «¿por qué un matemático se convirtió en escritor?», como antes. Ahora estoy en otro casillero que es el de la novela policial de enigma. Bueno, no, para nada y, justamente, esta novela, si bien desde un punto de vista se puede leer como un policial, creo que me ocupé de

quitar del medio todo lo que tuviera que ver con el género en sí. Quise dejar solamente lo más abstracto: los crímenes y dos posibles versiones, pero no hay una investigación rigurosa ni, creo, ninguno de clichés del género. Como digo yo, es una novela que puede leerse como una de Henry James donde, en vez de matrimonios, hay crímenes. Lo que interesa es la contraposición de dos conjeturas y, en ese sentido, no es una novela policial clásica. Crímenes Imperceptible» era casi absolutamente clásica salvo por la resolución final, mientras que La muerte lenta…, en cambio, se aleja lo máximo posible del género. Si bien no descarto en el futuro escribir alguna novela policial, no es algo que esté entre los libros que vienen. O sea que en La muerte lenta…, los crímenes serían como el escenario excusa para contar lo que realmente querés Claro, que es toda la cuestión de las figuras del azar, del destino, de hasta qué punto en el azar también puede

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haber repeticiones, del castigo y la justicia. Creo que todos esos temas están mucho más presentes, hasta incluso lo dramático de la psicología de los personajes, que una trama policial. Es una novela que remite a mis tres novelas anteriores, y se puede ver un poco como una especie de unión de los mundos de cada una de ellas. Como en Crímenes Imperceptibles, hay crímenes. También hay una historia literaria como en La mujer del maestro, y hay una presencia de lo diabólico y de algunos temas románticos, como la inspiración, el genio, el talento, el dictado, las ideas de la vanguardia, etc. Hay una multitud de temas que tienen que ver con discusiones y situaciones de novelas mías anteriores.

Fui muy lector en la adolescencia de policiales de enigma y del género negro también, las dos variantes me interesan. En general, lo que ocurre es que es muy difícil encontrar buenos libros del género de enigma. O sea, hay buenas ideas, pero siempre aparece una cuestión de artificio que empieza como a rebajar un poco lo literario. Y en el género negro también hay algunas marcas que inmediatamente uno empieza a detectar, y que contribuyen como al

Claro, de hecho, en La muerte lenta…, la novela no tiene una resolución Bueno, eso es interesante; para mí sí se resuelve. Lo que ocurre es que cada lector se queda con una versión distinta. Yo, como escritor, seguí de la versión del narrador, y para el narrador, es claro que fue Kloster, en el momento final. No podría condenarlo frente a un tribunal, pero le queda esa sensación. Hay otros lectores que quieren salvar a Kloster, y prefieren pensar que ha sido un exceso del azar, o incluso la teoría del auto castigo de Luciana, que coincide con el suicidio final. También hay lectores que han visto la posibilidad de que fuera Kloster el autor, pero con una especie de desdoblamiento tipo Doctor Jeckyl and Mister Hyde, es decir, que él no fuera totalmente conciente mientras cometía los crímenes, y por eso cree en esta otra versión del demonio que está por detrás. Entonces, yo creo que cada lector tiene cierta claridad y están los elementos para que se pueda argumentar a favor de una u otra hipótesis. Lo que no hay es una especie de luz definitiva, que diga que las cosas fueron así, y no de otro modo. Volviendo al policial de enigma, ¿sos lector de ese género?

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adocenamiento del género. Entonces, llegó un momento en el que me aburrí un poco de las dos variantes y dejé de leer novela policial. En realidad, cuando escribí Crímenes Imperceptibles, lo escribí como una memoria emotiva de esos libros de la adolescencia, pero hacía años que ya no frecuentaba el género, más allá de algunos escritores que me habían interesado, como puede ser Patricia Highsmith, aunque no se la puede catalogar como una escritora del género policial. Y, realmente, con esta nueva novela, no intenté el policial, se escapa por varios lados el género, aunque tampoco es una discusión que me interese mucho hacer. Es interesante ver cómo se la cataloga en cada lugar.

¿Qué ves hoy del policial en Argentina? ¿hay algo que guste? Sí, como te digo, como lector y escritor a la vez, uno advierte inmediatamente algunas de las facilidades de los géneros. Por eso, a mí me interesan más las novelas que plantean algún aspecto del género, pero que son innovadoras al respecto. El primer atributo que más me interesa en cualquier obra es la originalidad; que haya, por detrás, una voz personal que pueda decir algo nuevo, ya sea en cuanto al ingenio de la trama, a la clase de personajes, al tipo de atmósfera, en fin, algo que no sea previsible o lo que uno ya ha leído mil veces. Si agarro una novela policial negra, y el tipo es un detective que tiene una agencia privada, y que toma whisky, y está separado de la mujer… y bueno, ya está todo. Por eso me interesan las novelas de Pablo De Santis, que me parece sabe mucho del género y que, en general, sus novelas siempre recuerdan a las anteriores pero con algo original, novedoso. Y eso es algo que yo pienso: uno mira hacia atrás pero para tratar de hacer algo nuevo, no porque es tradicionalista. Lo hace para, sobre la base de lo que ya está escrito, poder decir algo diferente. Más bien que no se puede inventar la pólvora en cada libro, pero sí tratar de decir algo diferente. Eso es lo que yo intenté en Crímenes Imperceptibles con la figura del detective. Ya se conoce el detective puramente lógico, el de Sherlock Holmes, la investigación deductivo-experimental, y yo quería que mi detective tuviera alguna otra manera de pensar sobre la criminología. Y siempre trato de pensar así. Cuando escribí mi primera novela, Acerca de Roderer, traté de recrear el mito fáustico en la época contemporánea, la cuestión de una filosofía, un nuevo entendimiento, cómo sería el diablo en nuestra época,


etc. Entonces pensé en las drogas, y pensé en el teorema de Godel, y pensé en una serie de temas que hacen a la época contemporánea; es decir, mirar hacia atrás en la tradición, conocerla, tenerla como un piso, y pensar algo nuevo. En La muerte lenta… incluís hechos reales, que fueron noticia, como los incendios a mueblerías o el envenenamiento por hongos. ¿Por qué preferiste eso a inventar algo? ¿te ayudó a crear un mejor clima? No, al contrario, para mi fue un desafío. Porque mis novelas siempre tienen la característica más bien de atemporalidad. Ya lo había hecho en Acerca de Roderer, con la guerra de Malvinas, pero que aparece para inclinarse a la trama, no para que la trama entre a participar de la realidad cotidiana. Aparece como un elemento más en la trama y de acuerdo a la visión que tiene el narrador. La historia se integra a la trama y no al revés, la trama no se acomoda a lo político del momento. En La muerte lenta…, el hecho más conocido fue el los incendios, y me pareció interesante que fuera una situación que relativamente poca gente detectó en un primer momento y que era intrigante porque no se sabía de dónde venía ni qué podía llegar a pasar, y me pareció que le podía dar

una idea a un escritor. Era como una idea de novela que apareció primero en la realidad, en forma de incendio, y con un potencial novelístico. En mi novela pasa eso: al narrador se le ocurre una novela en base a unos artistas incendiarios y después lo que ocurre es que, de algún modo, la realidad queda como en tono decepcionante con respecto a lo que él había pensado para su novela. Pero es lo que me da a mí la posibilidad de generar la atmósfera de ese Buenos

«En general, la realidad es prosaica, caótica, informe, y cada tanto aparecen estos destellos que se integran naturalmente al orden de la ficción» Aires incendiado donde un incendio más –el del geriátrico- pasaría desapercibido. Es una manera de tomar lo real, tal como lo vivimos, para una trama que no tiene nada que ver con la realidad. Me parece que hay momentos en que la realidad tiene como ese aspecto un poco más desaforado, que sintoniza mejor con la ficción. En general, la realidad es prosaica, caótica, informe, y cada tanto aparecen estos destellos que

se integran naturalmente al orden de la ficción. En la novela hablás de una lógica del azar y creás todo un clima alrededor de eso, ¿compartís en tu vida real esa visión de las cosas? No, yo lo que creo es que es muy difícil que uno no se encuentre con ciertas rachas que parecen casualidades significativas a lo largo de la vida. A mí me ha pasado, por ejemplo, una situación de encontrarme a alguien que conocí en Bahía Blanca en algún momento de mi vida, de pronto en un subte en Buenos Aires. ¿Cuáles son las probabilidades de que una persona que conocí a mil km. de distancia, venga también a Buenos Aires y, además, coincida dentro de un vagón de subte de los que hay muchísimos? Lo que yo trato de explicar es que sería muy difícil atravesar toda una vida sin tener alguna de esas coincidencias porque, de algún modo, eso tiene que ver con las configuraciones del azar que se pueden ver cuando uno tira una moneda. Es muy difícil tener una sucesión de todas caras seguidas o todas cruces seguidas. Igual de difícil que tener una cara y una cruz, una cara y una cruz, intercaladas. Lo más probable es tener algunas caras, que se interrumpan con una cruz, después una seguidilla de cruces

La Joven Guardia

«Están funcionando como un grupo con algunas deformaciones» ¿Estás al tanto de la existencia de la Joven Guardia Literaria? Sí, sí. Leí varios de sus cuentos, y las que más me gustan de esa generación son Samanta Schewblin y Betina González, de quienes más he leído y que me parecen promisorias. Después, el resto no me ha interesado demasiado. ¿Y cómo ves el surgimiento de un grupo de estas características?, ¿a qué pensás que puede responder? Siempre hay escritores jóvenes que están escribiendo sus primeros cuentos. En este caso, el surgimiento estructurado tiene que ver con que se conocían de antes y que, casi todos ellos trabajan ahora en el suplemento cultural del diario Perfil, y ahí tienen como una especie de plataforma, como en su momento fue el suplemento Radar de Página/ 12.

Al igual que aquéllos, pienso que están funcionando como un grupo con algunas deformaciones, como por ejemplo en la manera en que atacan, quizás, a escritores de otras generaciones. Me llama la atención que siempre es, más o menos, el mismo conjunto estable de escritores. Pasan las antologías y pareciera que hacen cuentos casi a pedido. Son antologías con temáticas diferentes y siempre están los mismos escritores a los que les encargan los cuentos, y no se ve por debajo una obra propia, personal, una voz original. Yo no lo alcanzo a ver en esta generación. Entre ellos está Cucurto pero no lo incluyo en este grupo. Por varias razones, entre ellas la edad, está un poquito afuera. En cuanto a lo estilístico, yo diría que también hay un aire de familia, donde se pueden ver algunas características comunes como que se escribe con esta idea de la espontaneidad como un valor, de la desprolijidad como un valor, de la falta de modelos literarios como un valor. Yo noto algo como de libreta de apuntes en muchos de los casos. No hay una gran elaboración de literatura diferente, se parecen bastante en cuanto a la manera de contar, la clase de humor.

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que se interrumpen por una cara y así. Y esas pequeñas repeticiones o seguidillas que aparecen, son lo que muchas veces llamamos coincidencias pero, en realidad, lo más frecuente es tener cada tanto una coincidencia. Yo trato de explicarlo en esta novela con la imagen del sueño premonitorio. El sueño premonitorio es muy difícil que se realice en la persona que lo soñó pero, pensemos por ejemplo en toda una población, y supongamos que se le asigna a cada persona un sueño en el que se le muere un familiar, al menos una vez en la vida. Imaginemos que, por cada uno de esos sueños, hay otra persona a la que se le muere un pariente. Ya con esta hipótesis, que no es demasiado drástica, te asegurás que, en una ciudad como Buenos Aires, todos los días se da esta situación: un sueño fatal y alguien que se muere al día siguiente. Y no hay una causalidad, es simplemente que, en la gran cantidad de casos, hay uno al que se

le cumple. Son estas cuestiones que tienen que ver con el azar las que me interesaba poner en escena de manera dramática. En realidad, lo que me interesaba, como novelista, era mantener la mayor cantidad de tiempo posible la hipótesis de que todo fuera como una especie de racha adversa. A lo largo de varios años, a Luciana se le van muriendo algunos familiares en circunstancias confusas, y empieza a creer que hay alguien que se está vengando de ella, pero también se mantiene la posibilidad de que hayan sido accidentes, los hongos una imprudencia de la hermanita, etc. Me parece muy curioso lo que contás sobre las probabilidades del azar, ¿hay algún estudio que se ocupe de explicarlo? Hay muchas teorías. Pero por ejemplo, esto que digo de las rachas, se puede comprobar empíricamente. Si tirás una moneda diez veces, de

todas las combinaciones que puedan aparecer, hay una probabilidad mayor al 50 % de tener rachas de tres caras o de tres cruces seguidas, o del patrón que sea. Es decir, es más probable que te aparezca una de esas rachas a que no te aparezca. Si tirás once veces la moneda, tenés una posibilidad de más del 50 % de tener rachas de cuatro cruces o caras seguidas y, a medida que aumenta la cantidad de lanzamientos, aumenta la longitud de la racha. No es un aumento proporcional, sino logarítmico, como se llama en matemáticas. Quiere decir que hay algo como constitutivo: pienses en la combinación que pienses, tiene que aparecer en algún momento a medida que hacés los lanzamientos porque, si no aparece, habría alguna causalidad que omitiría ese patrón, alguna especie de cuidado del azar para que no salga, y eso no se puede dar. El azar no es la dispersión absoluta de probabilidades, sino que es lo que,

El asesino imperceptible ataca de nuevo El argumento de la última novela de Guillermo Martínez, «La muerte lenta de Luciana B» es un puente que descansa sobre dos columnas: dos entrevistas que realiza el narrador, un escritor no del todo satisfecho con su obra. La primera entrevista es con Luciana, el único personaje que puede ver la serie de asesinatos que ejecuta un asesino minucioso. Lo que todo el mundo identifica como fatalidad, imprevisión o casualidad, es, según Luciana, una joven con antecedentes sicóticos, el plan siniestro que va a culminar con su propia muerte. Ella será el blanco final, la frutilla del postre. El motivo es la venganza; el asesino es Kloster, escritor exitoso al que ella le ha causado involuntariamente un daño irreparable. El narrador odia a Kloster con un odio hijo de la admiración y la envidia, y la verdad es que no le vendría nada mal que la historia de Luciana resultara cierta. Pero le cree a medias. No se quiere quemar. Que las novelas de Kloster estén llenas de crímenes no significa que éste sea un criminal y además los antecedentes psiquiátricos de Luciana lo desaniman. Aunque también lo que le cuenta esa chica angustiada que ha perdido la frescura podría ser verdad ¿por qué no? Su versión no es probable pero sí posible. La segunda entrevista es con Kloster, quién para todo lo que ha ocurrido tiene una explicación racional. El azar y la desgracia parecen haberse ensañado con él: un padre atormentado por la pérdida de su única hija. La mente desequilibrada de Luciana es el hogar de todo este entuerto; ahí nada más

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existen la génesis del rencor y de la venganza, la sucesión de crímenes y la meta del exterminio final. Otra vez el narrador cree a medias. Otra vez las cosas son posibles pero no se pueden probar. La novela se hace cada vez más atrapante: en una Buenos Aires llena de incendios nocturnos ocurre otro asesinato previsto por Luciana. ¿Otro asesinato, otra desgracia casual, otro delirio de Luciana? El cerco se va cerrando en torno a un culpable, que tanto el narrador racional como el lector buscan al filo de la lógica y de la intuición, casi de la fe. De nuevo los crímenes que no se pueden percibir, el azar y la mano de un asesino que juega con la estética de las cosas en una novela de Martínez, un escritor que, cada tanto, refresca y fortalece el policial de enigma. «La muerte lenta de Luciana B» es un juego para armar que nos deja preguntas sobre la justicia de los hombres y el castigo, pero también (esto es inquietante) sobre la maldad que ocurre alrededor nuestro y no podemos o no queremos ver.

Alfredo Benialgo


de alguna manera, contiene todas las formas posibles, pero no se estaciona en ninguna. Yo hago una comparación con el fuego: se ven todas las formas pero ninguna permanece. En matemáticas, existe una fórmula que establece, para una determinada cantidad de lanzamientos de dados, cuál es la longitud de la racha que le corresponde. Hay una relación entre la cantidad de lanzamientos y la racha, y eso está dado por una fórmula, eso se estudia y hay trabajos hechos. Otro de los temas centrales de la novela es la justicia de los hombres y el castigo, ¿qué diferencia ves entre cada uno? Que, en general, la justicia no se ocupa del castigo. A la justicia no le interesa el castigo, y te diría que poder separar a la justicia del castigo ha sido como una conquista humana. La justicia se preocupa por el futuro, por la regeneración o la continuidad del tejido social. Justamente por eso cambia la concepción de castigo, que pasó de ser la pena de muerte o cortar la mano del ladrón, a cuestiones más simbólicas como la pérdida de la libertad, el destierro, la sustitución por un equivalente en dinero, o un tiempo en prisión. Desde el punto de vista del tejido social, a la justicia no le sirve el castigo. En muchas legislaciones está

prohibida la condena perpetua, porque liquida la posibilidad de reinserción social. La condena tiene que tener un fin, no ser eterna y permanente. Por supuesto hay toda una relación entre castigo y justicia, y la diferencia es que la justicia piensa un poco más allá de lo que es el dolor de la víctima. La víctima siempre va a pretender un castigo tan grande como el daño que ha recibido, y lo que estipule la justicia siempre le parecerá insuficiente. Yo busqué que esto se diera en una situación extrema, como la muerte de un hijo, porque algo así es lo que enloquece y puede realmente cambiar la naturaleza de una persona.

explicar, porque en el fondo uno, como víctima, quiere estar seguro de que al otro le duela tanto como a uno, pero ¿cómo sabemos cómo le duele al otro? El dolor se puede transmitir a través del lenguaje, y por lo tanto no es traducible, entonces se castiga por demás. Es esta lógica lo que yo quise poner en escena: para Kloster, llega un momento en que ya es suficiente lo que sufrió Luciana, y es cuando mueren sus padres. Porque hasta entonces, él no podía comparar la muerte de su hija con la del novio de ella, con esa «relación pasajera en la que ni siquiera se llevaban tan bien», como él dice. Se dan ese tipo de equivalencias imposibles.

Para esta novela, ¿te preparaste leyendo o consultando casos judiciales?

Por último, ¿en qué te estás concentrando ahora?

Más que leer, tuve conversaciones con dos escritores amigos que son abogados. Leí algunas cosas, como el Código de Hammurabi, la Ley del Talión, y también que, al estar pensando en un tema, uno repara más en cuestiones que puedan servir, como citas o frases de libros, porque justamente está atento a eso. Encontré algunas frases que me parecieron muy reveladoras, como la que aparece en el epígrafe, que es casi como el resumen perfecto de lo que intento contar: el fenómeno de escalamiento que hay en la represalia. Eso es lo que yo trato de

Estoy por terminar un libro de cuentos, que se llama Los reinos de la posición horizontal. Van a ser entre siete y nueve cuentos, uno de ellos es una nouvelle. Quiero terminarlo antes de octubre y publicarlo el año que viene. También estoy, de algún modo, revisando el guión de La muerte lenta de Luciana B., que ya está en marcha para hacer la película dirigida por Adolfo Aristarain, con Darío Grandinetti como Kloster, Celeste Cid como Luciana, y Juan Diego Boto, que es argentino pero hizo toda su carrera en España, sería el narrador.

Los Crímenes de Oxford La película «me gustó, tiene esencialmente las líneas principales de la trama, y hay algunas modificaciones por el tema de la adaptación. Por ejemplo, el discurso preciso y lógico matemático de la novela se reemplazó por un discurso filosófico más general alrededor de la figura de Wittgenstein, algo que le interesaba particularmente a Álex de la Iglesia, ya que es profesor de filosofía. Y hay toda una escena inicial dedicada a Wittgenstein, que da pie a una clase magistral del profesor sobre la cuestión de si se puede conocer la verdad». ¿Participaste de alguna manera en la adaptación? Hice algunos comentarios, nada más. Me preguntaron algunos detalles sobre la simbología de los pitagóricos. Pero de las elecciones que hizo el director, la más interesante, para mí, tuvo que ver con el perfil psicológico de Seldom. En la novela, es un personaje más bien lacónico, retraído, un poco en sombras, porque a mí me parecía que tenía que ser así, para no trampear al lector, por la resolución final. Seldom no podía funcionar como un detective activo que estuviera realmente buscando un asesino cuando él era uno de los involucrados, por eso yo necesitaba

que estuviera más bien guardado durante la novela. En cambio Álex de la Iglesia me dijo que, como tenían a John Hurt para ese papel, querían aprovecharlo al máximo. Entonces en la película, Seldom es soberbio, está todo el tiempo en escena, y funciona muy bien. Hizo lo opuesto a mi personaje e, igualmente, logra el mismo efecto de enmascaramiento. El director lo podría haber hecho como el de la novela, pero apostó al histrionismo de Hart, a ponerlo en primer plano todo el tiempo, y realmente es como el eje de la película, y está muy bien. El resto de los actores también me parecieron bien elegidos. Después hubo otras cosas que yo no hubiera hecho. Como por ejemplo el narrador, que en la novela traté de que no fuera un típico matemático nerd, y en la película lo hacen un poco así.

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Aquella primera vez en la tapla

EL YOTIVENCO

El 14 de junio El Yotivenco se presentó por primera vez en La Plata. Fue en un local con fama de tramposo, en 7 y 42, donde los sábados antes del flirteo funciona El Tango Criollo Club, un hueco que acertaron en cubrir los tangueros de La Guardia Hereje. Señoras, señoritas y adolescentes tardías coparon la sala. No faltaron suspiros, piropos al cantante ni cámaras digitales para llevarse un recuerdo del intérprete, del amigo del «Che» en la película Diarios de motocicletas. Por fortuna con la música quedó opacado el cholulaje. El carisma de Rodrigo de la Serna es parte del show, su manera de dirigirse al público, el agite a sus compañeros de conjunto armaron el descontrol necesario para que el público dejara las sillas calientes y bailara candombe en la vereda de avenida 7, mientras miraban con asombro automovilistas y transeúntes. Con temas propios y del repertorio popular El Yotivenco se paseó por Homero Manzi, Edmundo Rivero, Aníbal Troilo, Alberto Castillo; rindió las reverencias a Astor Piazzolla, se santiguó ante Gardel y calentó la sangre al ritmo del carnaval. El Yotivenco no es promesa de renovación. Es tango, milonga, candombe, folclore. Es lo nuestro circulando en el aire, con olor a ‘populacho’ aunque todavía haya narices que se tapan para evitarlo.

Crítica por Ricardo Gramaje

Al vesre, pero bien clarito Tangos, milongas y candombes. Aires conventilleros y festivos. Guitarras, bandoneón y tambores sumados al histrionismo de su cantante, Rodrigo de la Serna, completan un combo arrollador. Sensaciones de su primera visita a La Plata

por Ulises RODRIGUEZ La figura del conventillo es parte de otro Buenos Aires. A esta altura una foto en blanco y negro para el turismo. Casi no quedan casonas de La Boca, San Telmo o Barracas con interminables habitaciones, patio al medio y corredor. En esos «yotivencos» se acunó al tango cuando era un niño huérfano y discriminado por las elites, que se tapaban las narices para no sentir su aroma a populacho. Más de un siglo después, con el tango reconocido y vendido como la máxima expresión cultural de los argentinos, tres guitarras se juntaron para rendirle homenaje, en su denominación, a esas familias numerosas, mujeres de la noche y hombres de vida extraña que habitaban El Yotivenco. La cara visible y convocante es el actor Rodrigo de la Serna, pero El Yotivenco no pretende ser un grupo de tango demodé mostrando el rostro de un hombre conocido en la tele y en el cine. Es más, se niegan a explotar ese costado inevitable. Juan Díaz Hermelo y Blas Alberti completan el trío de guitarras criollas que navegan en aguas del folclore rioplatense mestizo con marcadas influencias negras representadas en los tambores del candombero Heber Piris, más bajo, contrabajo, batería y un infaltable bandoneón. «Buscamos reflejar cómo evolucionó la música de este lado del Río de la Plata: al principio fue la milonga campera, luego se va metiendo en el arrabal de la ciudad y empieza a transformarse de a poco en tango; después evoluciona junto con la ciudad hacia un tango más refinado, el de las grandes orquestas, más tarde se complejiza la metrópoli y aparece Piazzolla. Rescatamos todo un espíritu festivo y de jolgorio, por eso el yotivenco», define De la Serna el cantor del conjunto.

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ONE DAY AS A LION One day as a lion EP (Anti) El nuevo proyecto del ex cantante de Rage Against the Machine, Zack de la Rocha involucra también a otro ex: Jon Theodore baterista de The Mars Volta. El nombre de la banda surgió a partir de un graffiti fotografiado por el reportero gráfico chicano George Rodríguez en la década del ‘70, que enunciaba la frase «It’s better live one day as a lion, than thousand years like a lamb» («es mejor vivir un día como un león, que miles de años como un cordero»). Según los propios artistas, intentaron capturar en sonido el sentimiento implícito en esa frase. El EP tiene cinco canciones, con algo de rock de los ’70 y rap old skool. Prestar atención a Wild internacional y al potente «riff» de batería de Theodore en Last letter. El dúo promete más acción próximamente con la salida de su CD debut. BECK Modern guilt (Interscope) Para su nuevo trabajo discográfico, el perdedor más famoso de Los Angeles sumó en la producción a Danger Mouse, mitad creativa de los exitosos Gnarls Barkley. El clásico sonido de Beck que incluye folk, psicodelia y cut and paste, recibió el aporte de DM, quien le proporcionó una atmósfera intensa y oscura a canciones como «Chemtrails», «Replica» o «Volcano». Los aires sixties en las guitarras de «Gamma ray», el casi blues «The soul of a man» y la desesperanza planteada en «Walls» («que vas a hacer cuando las paredes se vengan abajo?» se pregunta, en una clara alusión a la política militarista de George W. Bush) son los puntos más altos que tiene el álbum. Beck se muestra en «Modern guilt» con un grado de madurez directamente proporcional a la frescura presente en sus anteriores trabajos.


«Suceso o sucesor» Con esa frase en apariencia vacía de contenido, Cosca -baterista de normApuso en su lugar a este periodista que en el tipeo del cuestionario -enviado por mailomitió accidentalmente una letra. Máximas y mínimas de una de las bandas más interesantes de la ciudad de La Plata

MÚSICA / ENTREVISTA

A m r o n a (baterista) pu nk n o m b r e : Co sc r oc k , vi e j o pa ra ra a p en e d a d : j ov k c o r g én e ro : e C la sh, W i re, o, Te l ev is ion , Th i n f l u e n c i a s : D ev . c t e , our F G an g of tar ra y vo z ), va s ar gue ll o ( gui I n te g ra n t es : chi (b ajo ), ni do al b d har ric li (b ate rí a) , pa b lo c os c ar el ar ra ) g. de ort a (gu it

por Flavio MOGETTA Un disco, rock 2 tonos, le bastó a normA para acomodarse en la escena platense y para proyectarse a nivel nacional (= Capital). Canciones en apariencia simples con letras en apariencia simples. Sin embargo, lejos está normA de nadar en las apariencias, y como a todo aquello que aporta alguna brisa fresca se lo intenta reducir, ella debió soportar los maliciosos embates (por la retaguardia) de músicos y periodistas. Sobre estas cuestiones giraron algunas de las preguntas que cruzamos. Las respuestas obtenidas, lejos estuvieron de perseguir alguna polémica o venganza.

«Sí, claro. Hay una gran movida de bandas, y eso es muy bueno, hay bandas de acá que están en un buen camino y les va bien y eso es bueno para todos, porque cuando alguien pone el ojo para ver que es lo que esta pasando en La Plata, descubre que hay muy buenas cosas y es como pasa en otros lugares, por ejemplo, cuando salió Nirvana, todos empezaron a ver que pasaba en Seattle y allí aparecieron un montón de bandas que hasta ese momento no se conocían. Bueno, esto es igual, esta buenísimo que se hable de La Plata, hay una tradición de bandas muy buenas.

-Un periodista que no viene al caso nombrar me dijo alguna vez: «normA es un chiste que no es gracioso». ¿Cómo se definen? ¿A ese periodista le falta/ba sentido del humor? -Cada cual es libre de interpretar lo que percibe como quiera, yo tengo otra impresión de normA y seguramente habrá muchísima gente con su propia idea, yo creo que es una buena banda de rock... -Siguiendo con las citas un músico me comentó: «Lo mejor de normA son las letras, estoy podrido de los que quieren letras comprometidas». Vuestra opinión. -Las letras son fundamentales, así como también lo es la música, creo que una sin la otra no funciona... también me parece que con poco se puede decir mucho, tal vez por ahí venga normA...

Es una gran verdad que la ciudad de La Plata le aportó al denominado rock argentino dos de sus bandas más importantes e influyentes: Virus y los Redondos. Quizás sea una lectura caprichosa de este periodista pero parte de la resistencia que despertó normA en algunos sectores también la sufrió Virus. «Sería un honor que te comparen con Virus, tuvimos la suerte de estar con ellos en el Coliseo y la verdad es que son increíbles, aunque falten los más importantes (Moura/Serra)». Por estos días la banda trabaja en el sucesor de rock 2 tonos, «el segundo disco fue grabado en Del Cielito con producción de normA y con Mariano Esaín (Manzanita) como técnico, después pasó por La Burbuja (La Plata) para hacer la parte de edición y ahora lo tiene nuevamente Manza para mezclar en El Árbol. Esta realmente muy bueno, es una experiencia muy linda grabar en un estudio como ese, y calculamos que la presentación va a ser por octubre». A normA como a la mayoría de las chicas le gusta hacer muchas cosas pero lo que más placer le da es «tocar y grabar, indudablemente». Acciones que la llevaron a recorrer otros países y a pisar los grandes escenarios. ¿Hay vida después del teatro Gran Rex? «El Gran Rex fue la frutilla del postre. Con el primer disco llegamos a tocar en Chile, en Uruguay, lo presentamos en todos lados y estuvo increíble, buenísimo. Así que en el teatro dijimos, bueno llegamos hasta acá, ahora vamos por más y empezamos a grabar el segundo, hay que superar nuestros pasos...». Si algo podía faltarle a la banda es una dosis de espíritu indómito, pero no le falta, le brota a borbotones por cada poro. Desde la letra de la canción PC confiesan «mi computadora hizo un ranking propio y estableció varios ganadores (…), reviso los primeros puestos y no nos encuentro (…), a mi computadora no le gusta normA». Será cuestión de formatear el rígido porque sin lugar a dudas rock 2 tonos ocupa el podio de discos debuts producidos por bandas platenses junto con los de Virus, Las Canoplas, Peligrosos Gorriones y Mister América. ¿Y los Redondos? No, con ellos hubo que esperar hasta el segundo.

Las letras de normA como dijimos parecen simples, pero como bien dice Cosca «con poco se puede decir mucho». Así y sin proponernos ningún análisis semántico podemos encontrar aleatoriamente: «todos los estúpidos merecen educación en dirección contraria a la actualidad», «probablemente usen 105 chicos para hacer una remeracocodrilo, 80 niños enfermos corten el molde de tu hermosa zapatilla», «¿cómo algo tan simple pudo hacerse difícil? Nada peor que un ser superior». Con la música pasa algo parecido bajo la simpleza del rock 2 tonos se esconde una precisa maquinaria que descansa sobre la poderosa base que aportan Baldoni en bajo y Coscarelli en batería. normA apareció para aportar frescura a una escena platense que estaba tan polarizada como estacanda. ¿Se puede hablar de una escena platense?

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CINE / ENTREVISTA

Alberto Granado Jiménez, cordobés, farmacéutico, bioquímico, doctor en Ciencias y asesor de la Cátedra Che Guevara de Santa Clara y de la de Santiago de Cuba. Vive en Cuba desde 1960. En 1951, en la vieja La Poderosa II, recorrió América con el Che. Juntos anduvieron por Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela. En el camino descubrieron la pobreza y la explotación en la que vive la mayor parte de las poblaciones de América.

AL CINE CON LOS AMIGOS DEL CHE «Alberto Granado» y «Jorge Masetti» son el ADN de dos documentales en ciernes con que el cineasta Alejandro Arroz abrazará las bodas de oro del gran sueño realizado Por JOSEFINA LÓPEZ MAC KENZIE Un día de 2002, Alejandro Arroz conoce a Alberto Granado en lo del artista plástico cubano Ruddy Fernández García, en La Habana. Por entonces, el amigo del Che más famoso era asesor full time de Diarios de motocicleta, de Walter Salles, y De viaje con el Che Guevara, de Gianni Miná. Empanadas salteñas de por medio, la charla escapa del conocido viaje en La Poderosa, y Arroz ve en Granado a «un adelantado a su época». «Planeó el viaje en motocicleta por América cuando casi nadie lo hacía; becado en Europa, alquiló una Lambretta y recorrió Italia. Ya en La Habana, promovió el ingreso femenino a los estudios médicos y defendió sus derechos en un país machista; fundó instituciones de investigación y soñó una vacuna contra la lepra que luego se logró», dice Arroz. Así se gestó Alberto Granado, el viajero incesante, que se rodó en La Habana, Buenos Aires, Rosario y Salta, incluye el nuevo viaje de Granado a la Argentina para el cumpleaños número 80 de su entrañable amigo, y tiene fecha de estreno el 1º de enero, aniversario 50 de la Revolución Cubana. «Pesentaremos dos documentales hermanos que también podrán verse independientemente —detalla el cineasta—. El otro, sobre la experiencia

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guerrillera de Jorge Ricardo Masetti en la selva de Orán, en los ‘60, planificada por el Che desde Cuba. Nos interesa la participación de Salta en esta porción de la historia sudamericana». «Trabajar en La Habana resultó muy placentero, con profesionales y amigos de años. Fue mi tercer viaje a Cuba, y fue muy particular, por los grandes cambios en la cotidianidad; por ejemplo, los camellos fueron reemplazados por modernos buses chinos y rusos en que viajábamos compartiendo las conversaciones de la gente, acaparadas por la discusión de las nuevas medidas de Raúl Castro —recuerda Arroz—. Vivimos allá el inicio de la protesta del campo, y era muy impresionante ver cómo los cubanos se preocupaban por Argentina. Son unos de los pocos pueblos que nos quieren como argentinos y nos reciben con los brazos abiertos. Un par de veces, los taxistas, al reconocer a Granado, no se atrevían a cobrarnos el viaje». Durante la investigación, el equipo de Arroz visitó el Centro de Estudios Che Guevara, en la casa que era de la familia, que preside Aleida March, su viuda. «Nos dieron bibliografía, pero nos basamos casi con exclusividad en el diario que el joven Ernesto escribe en su recorrido y luego su padre salva y publica en el libro Mi hijo el Che. Hemos utilizado sólo la porción de ese viaje que le tocó a Salta», cuenta. A modo de


anticipo, Arroz narra uno de los mejores momentos: «Produjimos un diálogo abierto entre Alberto Granado y Alberto Castellanos, compañero de lucha del Che en la Sierra Maestra, luego su chofer y finalmente, combatiente de la guerrilla de Masetti en Salta, donde estuvo preso cuatro años. Allí salió el tema del polémico papel que le tocó a Ciro Bustos en la lucha revolucionaria en Salta y Bolivia. Bustos es un pintor y ex guerrillero mendocino radicado actualmente en Europa, que actuó a las órdenes del Che en la organización de grupos clandestinos y focos guerrilleros en Argentina y Bolivia en los ‘60. En abril de 1967 fue detenido por el ejército boliviano en Muyupampa, con el francés Regis Debray, cuando intentaban salir del campamento que Guevara había instalado en Ñancahuazú; muchos dicen que éste fue el fin de la guerrilla del Che en Bolivia. Castellanos y Granado mantienen opiniones encontradas sobre el tema y la discusión fue muy original y rica. Al terminar, el propio Granado nos confesó que era la primera vez que vertía esos comentarios». El equipo de producción había ideado filmar una bibicleteada de hijos y nietos de Granado por caminos surcados por el Che en 1950 (por La Caldera, el camino de cornisa a Jujuy y El Gallinato, entre otras localidades salteñas). Aunque el paro del agro y un frío provincial insufrible para los cubanos eclipsaron la travesía en dos ruedas, el recorrido se hizo igual y estará en la pantalla. «En Rosario se lograron momentos de intimidad inéditos para mi equipo —comparte Arroz—. Y la familia está muy entusiasmada, incluso habiendo participado de superproducciones. Nunca sentimos una diferencia de trato por ser un pequeño equipo regional. Incluso Alberto Granado (hijo) se ofreció para formar parte del equipo de producción, lo que nos honra».

CV Alejandro Arroz, cineasta, salteño, 25 documentales. Objetivo: «Busco contar historias con un cuidado estético y narrativo que no interfiera con el relato de los protagonistas». Equipo: Alejandro Arroz, Norberto Ramírez, Li Chien Chuan, Ruddy Fernández García, Claudio Huck, Carlos Pereyra. Más proyectos en carpeta: editar tres documentales sobre arte rupestre, el rito de la Pachamama y el Día de los Muertos en el Norte; seguir proyectando Luz de invierno (largo basado en cuentos del escritor quiaqueño Carlos Hugo Aparicio) en Argentina y Latinoamérica; tramitar ante el INCAA el premio obtenido para su próximo largo, filmado en una comunidad kolla de Iruya; y rodar el documental sobre Masetti.

DVD

(un) happy ending / finales (in) felices Muchas veces de una gran película puede nacer una remake olvidable o una secuela fallida. Así, algún productor ambicioso se encarga de arruinarlo todo Insomnia Noruega, 1997, 97’

Noches blancas (Insomnia) EEUU, 2002, 117'

Dirección: Erik Skjoldbjærg Prod.: P. Borgli, T. Backström, T. Remlov G: N. Frobenius y Erik Skjoldbjærg Fotografía: Erling ThurmannAndersen Prot.: Stellan Skarsgärd, Sverre Anker Ousdal, Bjorn Floberg

Dirección: Christopher Nolan Prod.: B.Johnson, P. Junger Witt, A. A. Kosove, E.McDonnell Guión: Hillary Seitz Fotografía: Wally Pfister Música: David Julyan Protagonistas: Al Pacino, Robin Williams, Hilary Swank

Cristopher Nolan que tocó el cielo con su novedosa Memento y ahora lo recuperó con un nuevo capítulo de la saga de Batman, tomó entre sus manos la ingeniosa película noruega Insomnia de Erik Skjoldbjærg y la destruyó con una remake tan aburrida como somnolienta. No siempre reunir a actores del tamaño de Pacino, Williams y la figurita de aquellos años Hilary Swank (Oscar por Los chicos no lloran) alcanza para garantizar un buen resultado. Es un policial (anfetamínico) que transcurre en Alaska y donde un policía Will no puede pegar un ojo a la hora de dormir durante días. Esto no lo favorecerá a la hora de intentar encontrar a un siniestro asesino. Nolan consigue lo imposible, hacer dormir a los espectadores y a Al Pacino.

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TEATRO / ENTREVISTA

«Una vida sin teatro sería triste, silenciada» María Jazmín García Sathicq, con menos de treinta años supera largamente la docena de obras escritas y dirigidas. Acumula millas de avión con becas de perfeccionamiento en Europa, y como si en el combo todo esto fuera poco, además hace docencia

los sabados de agosto a las 21 horas en el Pasaje Dardo Rocha

por ALEX GARCIA Por falta de tiempo de quien firma esta entrevista no hubo ningún tipo contacto físico con Jazmín al momento de concretar el juego periodístico. Resulta irónico que lo físico tan presente en el Teatro haya estado ausente. No hubo tracción a sangre sino que conté con la inestimable ayuda y posibilidad que aporta el mail. -¿Por qué elegiste el teatro? Es una disciplina que habla el hombre, y como tal, es necesario una exploración y hasta una introspección desde diversos aspectos: antropológico, estético, lingüístico, comunicacional, gestual, filosófico, histórico que se constituye y se plasma en un lenguaje propio, el teatro, nunca agota su universo expresivo, es inacabable. -¿A qué edad te diste cuenta que te interesaba como forma de vida? Comencé mi vínculo con el teatro a los 6 años de edad, fue naturalmente, en mi crecimiento, como forma de vida donde había un espacio para la expresión y el juego estético. Profesionalmente creo que se fue definiendo con el mismo ejercicio profesional de actuar, escribir, dirigir y dar clases, con el acto en si mismo y lo que eso me

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producía directamente en mi alma, y en mi intelecto.

-¿En La Plata no esta muy polarizado en circuito teatral?

-¿Qué opinas del presente del teatro platense?

Lo polarizado es algo que en parte se ubica como igual y diferente al mismo tiempo, pues bien, en ese sentido hay entre la gente de teatro, una condición de artista hacedor en común, y diferencias conceptuales y estéticas que te identifican como diverso, y eso es necesario y sano.

Hay que destacar que hay mucha producción y hay que cuestionar (con una intención constructiva) que hace falta investigar y crear lenguajes que construyan el hecho escénico y cambiar un poco el concepto de «representar o poner en escena el texto dramatúrgico», por que esto genera la muerte y el aplanamiento de nuestro arte. -Las políticas oficiales ¿existen? Existir, existen, hay espacios y sueldos creados para su aplicación y desarrollo, y la misma carencia de ciertos ejercicios, planeamientos y gestiones es parte de una «política» cultural. Creo se podría fomentar más la inves- tigación, la capacitación, el desarrollo de las nuevas tecnologías aplicadas al teatro y la búsqueda de nuevos lenguajes escénicos. Mirar el arte como constructor de conocimiento, de identidad, cultura y memoria, pero también como mercado, esto último pienso que es sobre lo que más hace falta tratar a un nivel político desde nuestra política oficial y que en ese sentido, los países del primer mundo marcan la diferencia.

-¿Imaginas una vida sin teatro? Puedo imaginarla, pero como una vida triste, silenciada.

Habla de mar aire de vida Dramaturgia y dirección: Jazmín García Sathicq Actuación: Capitán: Darío Javier García Grasso, Comandante: Ramón Woites, Luz: Natalia Risso Diseño y realización escenográfica: Máximo Panizza, Diseño de iluminación: Máximo Panizza y Jazmín García Sathicq, Diseño de vestuario: Jazmín García Sathicq, Diseño de sonido: Jazmín García Sathicq, Diseño gráfico: Jazmín García Sathicq Asesoramiento en tratamiento del cuerpo: Alejandra Ceriani, Producción ejecutiva: Jazmín García Sathicq, Producción: Cía Sapucay y Teatro Producciones


links Sugerencias: insinuaciones, proposiciones o ideas que se sugieren en MIL PALABRAS web

www.falsoprimerministro.com.ar (música) Desde la ciudad de La Plata y hacia todo el mundo este grupo pop-electrónico ofrece una web en la que ningún detalle está librado al azar. Abundan la elegancia y el buen gusto para ofrecer todo lo que uno busca y desea encontrar en un sitio relacionado con la música. Hay información sobre la historia de la banda, sus integrantes, discos, recomendaciones, juegos interactivos, y la posibilidad de descargarse buenas canciones.

www.comunabaires.it (teatro) Sitio web de esta compañía teatral nacida en 1969 en la Argentina y que debió exiliarse poco antes del golpe militar del ‘76. Desde Milán, Italia, proponen una serie de actividades y proyectos que incluyen tanto a los italianos y europeos como a los países latinoamericanos. Información precisa y abundante sobre sus integrantes, historia, obras en cartel, seminarios, talleres de actuación y escritura, y sobre su próximo desembarco en nuestro país para conmemorar los 40 años de existencia.

www.danielpaz.com.ar (humor y algo más) Página web del humorista gráfico Daniel Paz, en la que además de acceder a sus trabajos que acompañan las ediciones de Página/12 se puede ingresar a otras secciones como: webujos, animaciones, ilustraciones, datos del autor, y las infaltables descargas (protector de pantalla y papel tapiz). También hay espacio para un reconocimiento

non fiction La historieta de nuestra historia Historia: Narración casi siempre falsa de hechos casi siempre difusos derivados por gobernantes casi siempre pillos o por militares casi siempre necios. (Ambrose Bierce, El Diccionario del Diablo).

De chico me gustaba leer libros de historia, hasta que me enteré que la Historia con mayúsculas siempre la escribieron los que se llevaron los laureles, o lo que es lo mismo, los más fuertes: casi siempre los más malos. Desde entonces, todo lo que pasa delante de mis ojos es mirado con recelo. Aprendí, eso sí, que hay muchas historias con minúsculas y no una sola Historia hierática e intocable. Si hay algo que tengo claro es que la Historia no es un dogma: uno no va a un templo a rezarle o a rendirle pleitesía. La Historia es como un curso de agua que se abre camino impetuosamente. Por más que algunos se esfuercen en domesticarla, la Historia se rebela y se revela. En nuestro país, muchas veces se vistió de historieta y los personajes se asemejaron demasiado a los de los dibujos animados. Así, con aires de comedia, drama y tragedia se fue gestando ese culebrón de intrigas, traiciones, aciertos y errores que conforman nuestra Historia. Hace poco, para disgusto de algunos y felicidad de muchos, un actor de reparto de nombre Julio César Cleto Cobos se puso la pilcha de superhéroe y se arrogó el papel estelar. Ese día, el tipo cambió el rumbo de la Historia y hasta se acordó de ella en un discurso memorable: «Que la historia me juzgue, pido perdón si me equivoco», balbuceó en esa tensa madrugada. Y las cosas ya no volvieron a ser iguales.

de Paz a sus principales maestros. Federico Vittet

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el hombre de la tapa

Alejandro Ravassi BOLIVAR Era muy feliz en Bolívar. Tanto que nunca se me hubiera ocurrido venir a La Plata. No tenía motivos para pensarlo y no había una «vocación» que lo provocara. Cuando en el Nacional me preguntaban qué carrera iba a seguir no asociaba que «dibujar» estaba relacionado con la idea de seguir una carrera. En Bolívar tenía todo: mis padres, mis amigos, alguna noviecita, el futbol (el arco era mi lugar y «gatti» mi apodo). Pero por sobre todas las cosas teníamos el Cine. Había tres salas y religiosamente ibamos tres veces a la semana. Cine + dibujo + colegio era la ecuación perfecta que nunca se me había imaginado que podía alterar ese orden que habia crecido en Bolivar.Cuando finalicé quinto año no tuve mas remedio que decidir cual era el futuro más próximo. Viaje a La Plata donde mis hermanos estudiaban medicina, carrera que en los planes familiares figuraba como un legado, pero y me anoté en Bellas Artes. Duré poco. Abandoné. Al tiempo tuve que hacer la conscripción. Años mas tarde volví a la Facultad convencido que tenía que estudiar, y que tenía que justificar años perdidos.

MEDICINA o ARTE La única certeza que tenía era que me gustaba dibujar y a la hora de decidir qué hacer, trate de apuntar hacia lo que me resultase más placentero, sin medir demasiado que con esa decisión se ganaría mucha o poca plata. A los veinte años comencé a bucear por el lado de la ilustración y a la vez trataba de autoconvencerme que «ser pintor» no era una idea que me fuese manifiestamente extraña. Fue una búsqueda totalmente personal, aunque mucho me ayudó haber conocido a Hugo Soubielle, con quien había tomado clases de dibujo durante

humor | por Iong Marcial

BRUTUS INTELECTUS

El pedestal puede disponerlo para una cabeza que crea merecerlo

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el año 78. Simultanemente iba tomando fuerza la fantasía de publicar en alguna revista y fue así que luego de practicar, insistir con algunas técnicas afines al dibujo, un día, caminando por el boulevard 51 me planté frente a un kiosko y observé la revista MAD (versión vernácula de la homónima de EE.UU), y me prometí que ésa debía ser la primera oprtunidad. Lo presentí y así fue: días después tomé mis dibujos (caricaturas y otras cosas) y viaje a Buenos Aires . MAD era editada por MAGENDRA (la misma que publicaba la revista «PELO», en cierto modo la sucesora de «PINUP» (que abordaba temas de música pop y rock`n roll). Por aquellos años se publicaban muchas revistas de humor: HUMO(R), Morisqueta, Chaupinela,y otras. Por fin en 1981, me llamaron de MAD y comencé a publicar en las portadas y contratapas. Eran caricaturas referidas a sátiras de películas y personajes de la farándula nacional.De ahí en mas publicaron mis trabajos revistas como HUMO(R), EROTICÓN, PLAY-BOY, BÚSQUEDA, HOMBRE, NOTICIAS, LUNA y otras mas. También realicé ilustraciones para lod diarios LA NACIÓN, CLARÍN, PERFIL, EL DÍA y HOY. Ilustraciones infantiles, manuales y otras para editoriales como SUDAMERICANA, AIQUE, R.E.I.,HYSPAMERICA, PUNTO SUR, LONGSELLER, OXFORD U. PRESS, entre otras. Paralelamente, se fue desarrollando mi propio lenguaje, mas personal y subjetivo, a través de trabajos que en cierto modo podían ser considerados como «pintura». Fue en el año 1980 que presenté una obra para un concurso de caráter nacional en la galería ARTHEA, de Capital Federal, donde resulté seleccionado junto a otros setenta artistas, de un total de quinientos que se habían presentado. Desde ese momento sabía que existirían dos vías paralelas: la ilustración y las obras de concepción personal. Con el tiempo, terminé la carrera en Artes Plásticas, y de ahí en más, simultaneamnente desarrollé la actividad docente, mi otra vocación.

MIRADA Y ACCIÓN El boceto es el dibujo. No me cabe ninguna duda que realmente es en el boceto donde se visualiza cabalmente la energía de un trabajo. Comunmente se lo define como una tarea «previa» en busca del logro de algo mas «acabado». Podríamos arriesgar infinitos modos de definir el Boceto, pero todos van a coincidir en que se trata de una puesta en acción, de una búsqueda impetuosa hacia el logro de «algo» que bien puede estar en nuestra cabeza, o mejor aún, que puede emerger de pronto sin control alguno de la razón...como una manifestación intuitiva. Ahí reside la verdadera razón por la que considero al boceto como un hecho inevitable e insoslayable: la IDEA emerge desde la acción misma. Durante la puesta en acción de las herramientas sobre un soporte se desvanece la idea preconcebida o el discurso anticipado. Puede suceder sin embargo que «algo» de lo imaginado previamente pueda quedar materializado en la imagen dibujada, pero estoy convencido que la creación se desenvuelve dentro del marco de la acción misma. En esa instancia ,el boceto nos habilita para esa búsqueda. El punto, la línea, el trazo, la mancha, hablarán por lo que deben ser: elementos expresivos Y la IDEA o el TEMA tendrán sentido sólo por cómo estén expresados, y en el «cómo» está presente la estrategia del boceto.... A mis alumnos en la facultad les promuevo el boceto como estrategia y abordaje de trabajo. Con eso se pretende lograr -entre otras cosas-perder el temor al soporte vacío, generar una imagen desde la observación y desde la imaginación con la pretención que con eso obtengan confianza en las propias decisiones. Y no es poco. El boceto, puedo afirmar, que es una gimnasia permanente que ayuda a sostener la propia mirada del artista, y también tengo la certeza que el boceto se liga con la idea de «apunte» (de la mirada interior como la de la mirada focalizada en el entorno exterior). En el caso del vínculo que se puede establecer con el entorno, pienso que se emparenta con la mirada del fotógrafo. Dijo el fotógrafo francés Henri Cartier Bresson que: «para poder dar expresión a un lugar o una situación dada, de algún modo hay que establecer vínculos con ese entorno...eso toma su tiempo». Para finalizar este encuentro comentaré que: Dibujar es rediseñar una mirada, lo que se renueva en el Arte es la mirada....y la podemos apuntalar con elementos imperecederos (un simple lápiz sobre una simple hoja de papel) La garantía de llegar a la verdad es precisamente establecer ese vínculo en apuntes, bocetos, como primer paso, tal vez el único y esencial en una obra.

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