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El plan perfecto Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer dormía mientras él entró y empezó a robar y encontró un diario secreto sobre ella y empezó a leer decía que estaba enamorada de él y él pensó le robó o no le robo porque estaba enamorada de él y el de ella y no sabía qué hacer. Pero le robo. Pasó un tiempo y la mató y se fue pero dejó algo muy importante dejó su campera que él usaba todo el tiempo y tenía su olor y pelos de él etc… al día siguiente sus tres hermanos la fueron a visitar y la encontraron muerta y llamaron al detective Jorge. Él era alto, rubio, de ojos claros azules y flaco. Había 4 sospechosos los tres hermanos y Matías porque pasaba todo el tiempo y se quedaba mirando. Jorge pensó y miró toda la casa y encontró una campera negra sucia y con un perfume muy raro. Jorge llamó a los hermanos y les pregunto si de alguien era la campera negra y todos dijeron que no y entonces Jorge interrogó a Matías y le preguntó lo mismo y él dijo que no pero Jorge lo vio con una cara muy rara. Matías dijo porque a miiiiiiii pero Jorge lo escuchó confesar que él lo había matado a la chica pero Jorge espero haber si era sincero y confesaba pero por el momento no había confesado. Pero confesó y estaba muy arrepentido por lo que hizo y se fue del país cuando lo sacaron de la cárcel. Resulta que Jorge estaba orgulloso por el trabajado muy bien y lo hizo fácil y rápido.

Fin Autora: María Campion


EL ROBO A LA CASA Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros llamado Marcos, pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón había una joven bellísima, llamada Emilia. Siempre, pero siempre que pasaba Marcos, ella estaba leyendo un libro, y aunque él lo esperó, la mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó, en la tienda de zapatos donde trabajaba, Había dos clientes que hablaban de aquella hermosa mujer del balcón. Decían que vivía sola, que era muy rica y que ella guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de joyas y platería. Ese mismo día, Marcos decidió que él robaría la casa de Emilia. Después de unos días de planificar el robo llegó el momento. Esperó a que sean las 12:00 de la noche y, armado de una ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente por la ventana de la casa de la mujer. Había empezado a agarrarle las cosas más lindas y más valiosas, y en un momento él encontró la caja fuerte donde tenía toda su plata, probó un montón de combinaciones y cuando terminó de hacer la última sonó la alarma y Emilia se despertó, por qué había escuchado la alarma y entonces llamó a la policía. Ellos buscaron por toda la casa para ver si había alguien. Ellos no encontraron a nadie, pero vieron una bolsa tirada en el piso con joyas y dinero, junto a ella encontraron un llavero con iniciales del nombre y la marca de donde él trabaja, sólo una cosa estaba faltando en la casa, un reloj que no era tan valioso de plata pero sí de recuerdos. Con la poca evidencia que tenían, los policías llamaron a un detective. El policía le dijo: “lo único que encontramos fue una bolsa llena de joyas, candelabros, pinturas en el piso, y también este llavero que no solo era un llavero, este llavero abre la puerta del


local”. El detective le preguntó a los vecinos si escucharon algo o vieron algo, nadie había visto nada y nadie había escuchado algo, Entonces el detective agarró un polvo de su bolsillo y dijo- este polvo sirve para que las huellas se vean y sepan la talla del zapato y la marca del zapato-. El detective tiro el polvo y vio que era número 45 y unos zapatos marca Nike y vieron que enfrente había una zapatería que vendían todo de Nike. El detective fue a la casa DE ZAPATOS A PREGUNTARLE AL ENCARGADO SI ÉL LE VENDIÓ ALGUNA DE LAS ZAPATILLAS Nike número 45 y él había dicho que no, que él solo había vendido número 35, pero en un momento el detective vio que Marcos tenía número 45, pero justo ahí entraron dos personas que tenían la misma talla que Marcos. El detective les preguntó qué habían hecho a la noche de ese día y le dijeron que fueron a ver una película al cine. El detective no les creyó entonces todos ellos se fueron a ver las cámaras del cine, entrando y vieron que ellos dos estaban ahí retirando las entradas. Cuando le preguntaron a Marcos que había hecho en la noche a él no le salían palabras entonces él respondió y dijo –yo, yo estaba en el supermercado Coto- se fueron a fijar en las cámaras si él estaba ahí no lo encontraron entonces Marcos terminó en la cárcel. Y todos vivieron felices por siempre

Fin

Autora: Felicitas Rodriguez Pujol


EL ROBO IMPERFECTO Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer estaba cocinando una torta. Al oír la puerta Tamiris agarró rápido un palo de amasar. Cuando vio a Ignacio, reconoció que era aquel joven que siempre la miraba, lo dejó pasar y le ofreció un té. Mientras tomaban el té, Ignacio le comentó que debía irse de la casa porque corría peligro. Le contó que vio dos hombres intentando entrar a su casa y eran los mismos que habían estado hablando sobre ella en la tienda. De pronto ambos cayeron desmayados al piso. El primero en despertar fue Ignacio, este al ver a Tamiris en el suelo, corrió hacia ella. Le habló, le puso paños mojados en la frente, cuando por fin se despertó. Al despertar, la casa estaba vacía. No había más dinero, ni joyas ni platería. Tamiris muy asustada llamó a su padre y le cuenta la situación. El padre intentó calmarla. Le dijo que respire profundo que ya estaba yendo Watson, el detective de la familia. A los pocos minutos Watson estaba en la casa. Era alto, tenía un gran bigote


como de los años 60, usaba traje y en el bolsillo del saco tenía una lupa. Era tan serio que daba miedo. Este le pidió a Tamiris e Ignacio que le contaran con detalle lo que había pasado. Luego Watson revisó algunos objetos que había quedaban en la casa, para ver si podía encontrar alguna huella de los ladrones. De pronto la cara de Watson se transformó. Le pidió a Ignacio que se retire y que esperara detrás de la puerta principal. Tamiris supo que algo andaba mal. Watson se dirigió a Tamiris y le dijo: “revisé las cámaras de seguridad del edificio. En las cámaras que dan a la calle no encontré ninguno de los dos hombres que dijo Ignacio. Las únicas huellas que encontré fueron de Ignacio y tuyas. Encontré las huellas de él en la caja fuerte. Hay 3 sospechosos!! Ignacio y los dos hombres. Creo que no es dato menor que aquellos dos hombres cometen en la tienda de la suma de dinero que tienes aquí. Aquella fue mi primera conclusión. Pero luego entendí que el que te desmayo fue Ignacio. En ese tiempo que estuviste desmayada (dos horas) tuvo tiempo para sacar todo de tu casa y ayudarte a despertar. Él nunca estuvo desmayado. El té que te dio provocó esto.” Inmediatamente, Watson se dirigió a la puerta principal donde le había dicho a Ignacio que espere. Abrió la puerta decidido a detener a Ignacio pero éste se había escapado mientras estaban hablando. Luego de una gran persecución, Ignacio fue arrestado.

Autor: Franco Carnemolla


El robo más despistado

Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Ella se llamaba Mía. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. El joven se llamaba Enrique. Como les contaba, Enrique estaba entrando en la casa de la chica, cuando vio que Mía estaba ahí sentada en la silla del living leyendo un libro, el joven atraído por la belleza de esa joven mujer decidió que no podía presentarse ante ella con las manos vacías. Entonces fue al mercado de enfrente y le compró unas rosas rojas como regalo. El vendedor le dijo que salían $50 cada ramo de rosas. Enrique de su bolsillo sólo sacó un billete de $20 y de $10, con lo cual tenía $30. Como no lo alcanzaba, las robó. Cuando el vendedor vio que el joven se las robó, llamó a la detective Lourdes que hacía guardia en la esquina. Ella era muy inteligente y muy buena jefa detective. El vendedor tenía una pista, solo recordaba que el ladrón tenía pelo marrón y barba. Le dijo a Lourdes toda esa información y ella empezó a perseguir al criminal. Enrique dio la vuelta manzana y trepó cuidadosamente por la columna de piedra, sin que lo vieran, al último piso de la casa de Mía. Por lo tanto, la detective y sus hombres revisaron cada casa hasta el último rincón y no encontraron ni una pelusa. Al cabo de unas horas, llegaron a la última casa, que era la de Mía. Tocaron la puerta y les abrió una señorita de pelo rubio y vestida como un ama de llaves. Los miró y preguntó educadamente: − ¿Qué los trae por aquí?


−Buenas tardes señorita estamos buscando a un joven que ha robado unas rosas de $50. ¿Usted lo ha visto? − Mire señor, no sé de qué me está hablando porque a mi nada se me escapa aquí en mi casa- Dijo la señora muy segura de lo que decía. −Bueno, si usted lo dice señora. ¿Podemos revisar su casa?- Preguntaron a coro. −Sí claro - aceptó la chica. Entonces con la respuesta de la dueña de la casa subieron al piso de arriba. Una vez ahí, se dieron cuenta que no había nadie, solo un baño y una cama grande. Cuando se dieron cuenta de que no había nadie, bajaron y se despidieron con amabilidad de la señorita y le dieron las gracias por dejarlos entrar a su casa. Una vez afuera de la casa, no sabían dónde buscar así que decidieron descansar y lo hicieron. Cuando los investigadores se fueron, Mía continuó leyendo su libro atentamente. Al anochecer, Enrique fue al piso de abajo porque tenía mucha sed, como afuera había mucha gente y muchos negocios entró por la ventana del primer piso y la chica estaba de espaldas. El problema era que la heladera al abrirla hacia muchísimo ruido y era ahí donde estaba el agua que era lo que quería Enrique. Fue en puntitas tratando de ir lo más silenciosamente posible, pero justo Mía miró para atrás el mundo se paró para Enrique. Sin embargo Mía no pudo ver ni su sombra. Enrique estaba re asustado de que lo descubriera pero él pensó: −Mía no sabe quién soy yo y los detectives no saben cómo me llamo y tampoco saben cómo soy….ah pero el vendedor sí−pensó Enrique. El vendedor y Enrique no tenían una buena relación después de lo que él había hecho. Enrique finalmente llegó hasta la heladera y la abrió pero el ruido se escuchó en toda la casa. Mía se dio cuenta y preguntó asustada: − ¿Quién anda ahí?− con mucho miedo. −Soy Enrique tengo 18 años, no tengo en donde dormir y no tengo padres y en este momento tengo mucha sed. Solo quería agarrar un poco de agua de tu


heladera. No nos conocemos pero podemos hacerlo ahora. Te regalo estas rosas rojas. Mía:−Hola soy Mía yo tengo 16 años. Muchas gracias, me sorprendes con este gesto. Un gusto conocerte. ¿Te parece que salgamos a comprar algo? Enrique: Dale − dice Enrique dudando. Pasaron los días y Enrique y Mía se conocieron más y él se quedaba a comer todas las noches en lo de Mía, a veces incluso dormía en el cuarto de huéspedes. Enrique se dio cuenta que Mía vivía con su abuela, estaba estudiando el secundario en Buenos Aires y sus padres vivían en Salta. Hasta que un día Enrique se animó a decirle a Mía lo que sentía por ella. −Mía sé que es re difícil de creer…..Mmmmm me gustas mucho. Y fuiste re buena en dejarme alojar aquí mientras no tenía donde dormir. Y ahí se abrazaron. Salieron a comer esa noche a un lugar de por ahí cerca de la casa, que se llamaba Piegari y se comía muy rico. Justo ese día, la detective Lourdes seguía sus pistas sobre el ladrón de rosas y entró al restaurante para fijarse por esa zona ver si habían visto a un joven con barba y con rosas rojas. Cuando llegó a la mesa donde estaban Mía y Enrique, les preguntó: −¿Conocen a un chico que haya robado unas rosas rojas? ¿Que tenga barba y de pelo castaño? Enrique respondió que no pero Mía dudo unos segundos, y al final dijo que no sabía nada ni había visto nada. Cuando se fue la detective, Enrique se quedó pensando y se dio cuenta que no quería decepcionar a Mía, tenía que decir la verdad, entonces tomó valor y le dijo: −Mira Mía sé que estuvo mal pero a la persona que buscan como ladrón es a mí. − Jajajaj− se rió Mía a carcajadas. Antes de que se vaya Lourdes la llama y le dice: −Espere señora. Tengo que decirle algo… mire fui yo el que robó esas rosas dijo Enrique arrepentido de lo que había hecho, perdóneme. La detective decepcionada pero alegre de que Enrique haya confesado le contestó con mirada seria: −Estas perdonado pero vas a tener que viajar muy lejos y quedarte en un hogar por varios años y veremos cuando te volvés a encontrar con tu hermosa mujer. Además tendrás que pedirle perdón al señor del mercado no a mí −dijo la detective.


Enrique decepcionado por su error se despidió muy tristemente de Mía. Y así fue como Enrique aprendió a no robar o llevarse las cosas que no le pertenecen. Enrique seguramente iba a vivir tranquilo sin robar ni molestar a nadie en ese hogar lejano de donde vivía Mía.

Autora: Lourdes Cianciardo


EL SÁTIRO Frío, silencio y oscuridad eso era lo que me describia la gente cuando me buscaba. Me hablaban de un hombre que se hacía llamar El Sátiro. Decían que iba por las calles de noche a asesinar gente y siempre dejaba a un solo testigo. Nunca pensé en las consecuencias que iba a tener si no lo atrapaba. Hasta el día en el que pasó.... Cuando me informaron que El Sátiro había matado a otra persona, nunca me imaginé quién iba a ser la víctima. Mi hermana. No podía creerlo. -Ella no, ella no- Pensaba mientras mi ira aparecía poco lenta y dolorosamente… No podía más así que agarré una botella de whisky con las pocas energías que me quedaban y empecé a caminar. Era de noche y hacía frío pero yo no lo sentía, bueno no sentía nada. Hasta que lo vi, ahí parado con su cuchillo; al verlo recordé todo y mi ira que oculté toda mi vida salió. Corrí hacia él con todas las energías del mundo lleno de furia y de tristeza hasta que… Dejé de pensar y me abalancé sobre él. Le pegué y le pegué hasta quitarle la máscara y lo vi. Lo agarré y lo llevé a la comisaría con la mirada baja, lo tiré y me fui. Fin Autor: Iñaki Irasusta


Harry, el detective Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer escuchó que alguien había entrado a la casa, así que decidió llamar a la policía. Cuando la policía llegó, la mujer les dijo que alguien había entrado a su lujosa casa. Como era tan grande la mansión, la policía decidió hacer una búsqueda por todo el lugar a ver si había alguien. El joven escuchó la conversación y se propuso esconderse. Al principio él sabía que la policía la iba a encontrar, pero de repente halló un pasadizo misterioso. El joven entró al pasadizo y encontró una caja. Esa caja lo llevaba a otros dos pasadizos, y en el medio había un cartel que decía: Izquierda– Fuego ardiendo Derecha– Leones hambrientos Mientras tanto la policía como no hallaba al culpable, llamó al detective Mc.Harry. Él era rubio con ojos marrones, llevaba un traje negro y botas marrones. También tenía puesto un gorro marrón. El detective llegó de inmediato y se puso en marcha con el caso. Pero Harry, escuchó un grito desesperado en una de las habitaciones. El detective fue a la habitación y encontró a la mujer muerta. Pero Harry encontró una pista muy valiosa. Al criminal se le había caído el gorro. Mientras tanto, en el pasadizo, el joven como no sabía cuál camino debía elegir, salió del pasadizo y se encontró con el asesino.


Harry decidió ver el gorro del sospechoso atentamente y dijo lo siguiente – El asesino se llama Max, trabaja para el instituto de “Bonadero”, es soltero, sus padres lo han abandonado y le gustan las joyas y la riqueza. Pero de repente Harry encuentra una nota en el abrigo de la mujer muerta que decía: – Olivia, ten en cuenta que, tu hermano Max, envidia tu dinero y que está tramando algo. ¡El asesino era el hermano de la mujer! Pero cuando parecía que estaban solos con el sospechoso, se escucha un grito muy agudo. Era el joven. Harry lo encuentra tirado en el piso con mucha sangre a su alrededor. Al día siguiente, a Harry se le ocurre una idea. La idea consistía en ir al instituto en donde trabajaba Max, decirle al jefe lo que había pasado la noche anterior y preguntar si Max se encontraba por ahí. Harry se dirigió al lugar, le dijo al jefe todo lo que él tenía pensado decirle y el jefe le dijo que Max si estaba ahí. En cuanto Harry se enteró, llamó a la policía. La policía llegó de inmediato y arrestaron al culpable. Las riquezas fueron entregadas al banco central y todos vivieron felices para siempre. Fin – Pero abuela, ¿cómo supiste todo eso? – Eso ya es otro cuento, ahora a dormir.

FIN

Autor: Thomas Engevik


Hasta la última pista Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros, pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes, Pedro y Emilia hablando de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. Pero ella estaba muerta. El joven al verla tirada en el suelo se hundió en melancolía y luego de unos minutos llegó la policía que sin dudarlo atrapó al muchacho. Ahí fue cuando yo entré al caso, una joven detective con no más de 28 años, llamada Camila. En vez de acusar a la primera persona que vi, como la policía, me guié por las pistas. Empecé por revisar la casa de arriba a abajo, pero no encontré nada. Seguí por hablar con las últimas personas con las que Sofía, la muchacha asesinada, había hablado. Pero nada, la única información que conseguí fue que esa misma noche se escucharon muchos gritos y su puerta y su caja fuerte se habían abierto y cerrado varias veces. Quien había planeado este asesinato era bastante ingenioso, pero eso no evitaría que yo lo descubra. Ante este problema fui obligada a llamar a mi viejo colega Santiago, quien era famoso por encontrar pistas a la mitad del tiempo que lo hace Sherlock Holmes y casualmente me debía un favor. -Hola Santi, cuánto tiempo sin vernos-El tiempo vuela a través de los años Cami-Tienes razón viejo amigo, pero igual me sigues debiendo ese viejo favor-¿Y qué pasó ahora? -Un asesinato, no muy lejos de aquí-Estás gastando tu favor con un simple asesinato-No es solo un asesinato, también hay un inculpado, con diez años de prisión-


-En ese caso ¿Qué estamos esperando? Fuimos lo más rápido que pudimos a la escena del crimen pues Santiago seguía insistiendo en revisar el departamento. Revisamos la casa de Sofía una, y otra, y otra vez hasta que me di cuenta de ese bulto en la alfombra, la pista que había omitido desde el principio. Había unos guantes escondidos debajo de la alfombra. Los agarré con una manta para no arruinar la evidencia, y junto a Santiago los llevé a la comisaría. Luego de varias semanas llegaron los resultados, los guantes les pertenecían a Pedro y a Emilia, quienes habían sido escuchados por el inculpado. Corrimos hacia su casa y los encontramos junto al tesoro. Otra vez la justicia perduraba y aunque el caso ya había terminado, mi historia y la de Santiago no. Autora: Lucía Castagnino


Joe y Rick el falso suicidio Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer no esperaba que nadie vaya a introducirse en su casa, el joven no venía con buenas intenciones la mujer se asustó porque estaba escuchando extraños ruidos primero creía que era su curioso y mimoso gato pero no fue así, el gato aterrorizado corrió bajo la silla de la joven, asustada gritó y salió al balcón y cerró la puerta. El joven intentó romper el vidrio pero no pudo, la joven asustada saltó del balcón y murió, el joven escapó. El detective Joe y su asistente Rick se encargarán del caso. Son dos personajes extraños,el detective es alto y flaco parece ingenioso, lleva una larga pipa y una pequeña barba. El otro es algo diferente bajo y regordete con un pequeño sombrero y tiene poco pelo. Joe dijo fuerte y claro “Empezaremos por las cámaras” Rick contestó “¿Cómo reconoceremos al criminal?” Joe dijo “Ya sabrás”. Cuando llegaron al lugar del crimen se dieron cuenta de que las cámaras estaban dañadas, -“¿Y ahora?”- murmuró Rick y Joe contestó “Pistas y testigos, una parte esencial de un crimen. Le haremos unas preguntas a la sirvienta de la joven fallecida”. Cuando se acercaron a la empleada Joe le dijo -“Hola, buenos días, soy Joe detective de este caso” -“Hola”- exclamó la empleada -“¿Que se le apetece?” lentamente Joe le dijo- “¿Le podemos hacer unas preguntas sobre su ex jefa?” -“SI claro que pasa” dijo ella, con dudas pero firme preguntó-“¿Usted antes de que se vaya de la casa de su ex jefa alguien entro?”


-“Si el limpiador de gatos”-dijo la empleada, Joe rápido exclamó, -“muchas gracias eso me aclara algunas dudas”. En la casa de la fallecida revisaron todo, lo único que encontraron fueron las huellas de los dedos de alguien sobre un Rolex. -“¿Y esto?” dijo curioso Rick -“Lo investigaremos en el laboratorio”-Joe dijo. Una vez en el laboratorio se dieron cuenta que la huella era de Alien de nacionalidad irlandesa, el posible culpable estaba descartado el limpiador de gatos era ruso, en el pueblo había solo 4 misteriosas personas que cuya nacionalidad era irlandesa, misteriosas porque habían sido acusados de varios asesinatos los contactaron rápidamente. Dos hombres afirmaban que un hombre de ojos claros se veía muy interesado en su conversación, ellos afirmaban que era extranjero por su forma de hablar, Joe y Rick como un dúo muy experimentado, ya conocían a los hermanos Joe le dijo a Rick -“Todos los crímenes que el conocido Larry fue acusado fueron iguales, intenta robar sin dejar pistas esta vez no lo pudo esconder la evidencia,la cerradura de la puerta estaba dañada, hay que buscar más evidencia”buscaron y buscaron ya tenían las huellas digitales de Larry, Rick y Joe abrieron un armario de la inmensa casa para la sorpresa el lavador de gatos. Estaba perdido se planteaban antes de abrir el placard, y de sorpresa se encontraron con el cadáver del lavador de gatos. Se fijaron si había huellas digitales y encontraron en la nuca del lavador de gatos las huellas de Larry, de seguro lo agarró del cuello y lo golpeó contra una mesa hasta la muerte. Larry fue a la cárcel de por vida y así Joe y Rick resolvieron un caso más.

Autor: Joauín Puiggari


La amiga traicionera Una noche muy tormentosa y oscura, porque hubo un apagón en toda la ciudad, una chica muy linda, alta, flaca, con ojos claros, que vivía en una mansión con su novio, fue asesinada mientras él estaba en un viaje en Brasil. La gente se enteró que estaba muerta porque ella se encargaba de algo muy importante y era la dueña de ese lugar (el lugar importante era una fábrica de papeles) entonces cómo estuvo sin ir durante dos días (y cuando ella no iba a trabajar siempre avisaba), no le avisó NADA A NADIE las personas que trabajaban en la fábrica decidieron ir a la casa de esta chica y al entrar, la encontraron muerta. Inmediatamente llamaron a un detective muy famoso e inteligente que nunca se fue sin cerrar un caso.

Cuando llamaron al detective, él dijo que no toquen nada de la casa. Todos le hicieron caso y se quedaron ansiosos en la puerta esperándolo pero 18 minutos más tarde, el detective llegó en su camioneta la cual manejaba muy rápido y cuando llegó a la casa les preguntó a los compañeros de la chica donde estaba el cadáver, los compañeros fueron rápido a mostrarle el lugar donde la habían encontrado y el detective a primera vista no sospechó nada del motivo de su muerte entonces tuvo que desnudar a la chica para ver cuál fue su causa, y saber qué le pasó, porque estaba muerta, Y rápidamente vio que tenía algodón lleno de sangre en la espalda, corrió el algodón de lugar y vio que tenía un tajo de un cuchillo de cocina muy profundo. El Detective se quedó un rato analizando toda la información y pensó que los compañeros idearon todo el plan, entonces les dijo: ¨Hola, mi nombre es Pedro Umbretrasertiom de las Nieves María, Podría saber sus nombres? Y que estuvieron haciendo durante las últimas 48 horas?¨, El primero que habló fue Fran, el dio un paso para adelante y dijo: Hola Pedro, mi nombre es Fran, Lo que hice estas últimas horas fue esto: anteayer me levanté a las 7y30 hs como todos los días de la semana, desayuné, me bañé, hablé con mi novia y fui a la fábrica hasta las 7 y 20 de la tarde, Cuando llegue a casa, salude a mi novia y le dije de ir a cenar a algún lugar. A las 8 salimos y fuimos al restaurante hasta


las 12:30 hs, estuvimos mucho tiempo porque tuve una discusión con mi novia y se fue a la casa de mi suegra entonces fui a dormir a mi casa solo y hubo un apagón. Yo le tengo mucho miedo a la oscuridad entonces me dormí a la 1:30 am., Como estaba con mucho miedo me olvidé de poner la alarma que pongo todos los días a las 7:29 hs Entonces me levanté a las 11 y 45am, Me cambié y fui volando a la fábrica, estuve ahí hasta las 10:20pm y de ahí fui directo a casa a comer. Yo no sé cocinar entonces me hice un sándwich de jamón y queso, Me fui a dormir muy temprano porque estaba cansadísimo pero no me olvide de poner la alarma esta vez, Me levanté como lo usual a las 7:29 am, desayuné , me bañé y le pedí perdón a mi novia, Fui a la fábrica y decidimos con los chicos venir a ver qué pasaba. Ok gracias, el siguiente por favor Dijo Pedro.

Fran dio un paso para atrás y yo Juan di un paso adelante y con mucha Vergüenza hable: Hola Pedro, Un gusto, las últimas 48 horas hice lo siguiente: anteayer me levanté a las 6:30am y empecé a jugar al Fornite, A las 8 am llegue a la fábrica y me fui a las 8 pm, Llegue y llame a ¨pedidos ya¨ y pedí una pizza con salsa de tomate y ananá … ¨Sin detalles por favor¨ .-Dijo Pedro. Perdón, sigo, Termine de comer la pizza y jugué al Fornite hasta las 4:40am Me dormí en el medio de una partida. Me levanté a las 7 porque escuché un perro ladrando y empecé a jugar al Fornite hasta las 8 am que fui a la fábrica y decidimos venir hasta acá. Muchas gracias Juan, solo un consejo, No juegues tanto porque te hace mal a la vista y a los músculos porque estás muy nervioso en una partida, Dijo Pedro. Me quede callado y hubo un silencio por 20 segundos y todos mirándolo a Pedro para ver qué decía, Di un paso atrás y Lució uno adelante. Hola soy Lucio, Anteayer me levanté a las 6 y 6:30 fui a la fábrica hasta las 9:40. Cené y me dormí. Ayer hice exactamente lo mismo que antes de ayer. Ok, por lo que me dijeron no son sospechosos. Pedro, preguntó si seguían a la chica en alguna red social y dije que la seguía en Instagram. Pedro me pidió ver el Instagram y Pedro encontró una foto de hace 2 días atrás, estaba la chica y una amiga. Pedro analizó la foto y vio un cuchillo de cocina que era del tamaño del tajo. Pedro buscó el cuchillo y lo encontró debajo del sillón donde se sacaron la foto. El cuchillo estaba lleno de sangre.


Pedro ya sabía quién era el culpable y entonces me pidió de vuelta el celular para ver si la asesina estaba etiquetada… y si!!!! Estaba etiquetada! Pedro entró al Instagram de la chica y vio una foto que había publicado hacía 2 minutos en su casa, en la foto decía la ubicación entonces Pedro fue con un patrullero y nosotros en el colectivo. Pedro interrogó a la chica y después de 2 horas la Chica confesó, al fin, que era la culpable del asesinato. Otro caso cerrado para Pedro Umbretrasertiom de las Nieves María.

Fin

Autor: Vito Careri


El descuido de un simple ladrón Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer estaba durmiendo profundamente, y no sospechaba el peligro que corría... El joven silenciosamente comenzó a investigar la casa, recorrió el territorio durante unos minutos hasta que encontró una caja fuerte detrás de una biblioteca... Se puso muy nervioso cuando intentó abrirla y las manos le transpiraban mucho. Se quitó los guantes entonces para abrirla sin inconvenientes. El joven guardó todo lo que encontró en la caja y lo puso en su bolso. Cuando se estaba por marchar con todas las joyas robadas y algunos libros, la mujer se despertó y vio al joven. Ella estaba muy asustada y comenzó a gritar ¡auxilio! El joven se molestó y la golpeó con intención de solo provocarle un desmayo, pero sin quererlo, acabó matándola. El joven se marchó rápidamente con los libros, las joyas y el cuerpo de la mujer. Se volvió a colocar los guantes para no dejar pruebas de nada pero se olvidó de algo: la caja de seguridad tenía sus huellas porque la abrió sin guantes… Llegó a su auto, metió a la mujer en el baúl y huyó rápidamente pensando que su crimen quedaría en el olvido... Pasaron 3 días y todavía nadie sabía que era de la vida de la hermosa mujer. Entonces la policía decidió entrar a la casa que se veía muy ordenada. El asunto lo tomó un detective de 60 años con estatura mediana de unos 78 kilos con mucha experiencia en crímenes. El detective tenía que encontrar a la víctima y al culpable. Analizaron toda la zona, interrogaron a todos los vecinos, tardaron dos semanas. El detective tenía tres sospechosos: la empleada de la mujer y los dos sujetos que hablaban siempre de la víctima.


El detective sostenía que el culpable debería ser alguien que supiera que la mujer vivía sola y que tenía mucho dinero. Comenzó a revisar el departamento y encontró finalmente que estaban las huellas digitales del culpable. También encontró una mancha de sangre en el suelo y que faltaban libros en la biblioteca. Contaba con tres pruebas nuevas: unas huellas digitales, una mancha de sangre de la víctima y libros desaparecidos. Al cabo de unos días, las huellas digitales dieron el nombre de aquél joven que se animó a entrar a la casa de esa mujer tan bella…. Autor: Manuel Bravo


El robo a la casa Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer.

Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería.

Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer, estaba en su cama sentada en su casa. Un rato después escuchó ruidos que venían de la ventana. Fue a la ventana a ver de dónde venía. Se asustó y busco su teléfono que estaba en la cocina y marcó el 911. El policía que lo atendió le dijo que se esconda en un lugar seguro y que no salga hasta que la policía llegue.

Nunca sabemos lo que le pasó a la joven porque cuando llegó la policía la joven estaba muerta. Los investigadores tenían una pista que es una pistola con sangre al lado del cuerpo. El cuerpo estaba en la cocina tirada con una bala en el pecho. la mataron después de hablar con la policía, porque tenía el teléfono en la mano . El ex novio para los investigadores era un sospechoso por que l


pistola estaba a su nombre . Un día después la policía encontró al ex novio estaba en la universidad .Lo llevaron a la comisaría lo interrogar. Él dijo que había estado con otra persona que vivía en la otra parte de la ciudad. Entonces la policía manda a buscar a la otra persona. Cuando lo encontraron, estaba encerrado en su cuarto en la universidad. Entonces cuando la policía quiso entrar, se negó a abrir la puerta. La policía iba romper la puerta, pero justo abrió la puerta el joven y un oficial se lastimó. Cuando entraron encontraron un cuarto muy ordenado, como si nada hubiera pasado. Entonces se pusieron a revisar todo y encontraron las joyas que faltaban de la joven. Así la policía unió el asesinato con el robo y el ex novio.

Se llevaron las joyas y al chico preso. Hubo un juicio con la familia de la joven, que pedían justicia y más seguridad en las calles. Después del juicio los condenaron a 10 años de prisión. Y a la familia le dieron 100000 pesos por la muerte de la joven.

Autor: Mateo Cremona


Inspírate en películas Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer se despertó al instante, pues tenía un sueño muy liviano. Pero recordó lo que le había dicho una vez su papá „‟ no te alteres quédate dormida „‟, esta vez decidió hacerle caso, cuando ella era pequeña su mamá los abandonó a ella o sea Clariresse y su papá. Una noche, estaban durmiendo y se escucha que algo se cae, su papá y Clarisse se despertaron su padre, Ryan le dijo „‟ no te alteres quédate dormida „‟ él salió y agarró un cuchillo y los amenazó, Clarisse no le hizo caso fue con su papá y la tomaron de rehén, Ryan dijo que lo maten a él. Así fue como Clarisse vivió con la mucama hasta los 19 años que la mucama murió de anciana.


El muchacho no quería robar nada, el Erik solo quería darle un regalo, unos aretes muy costosos y lindos con su número, estos aretes fueron difíciles de comprar ya que no tenía mucha plata. Al día siguiente la mujer se sonrojó al llamarlo y tener una cita con él. Se dice que no había salido de esa casa desde 3 años desde que la mucama que era como una mamá se murió. Ella no quería que nadie se entere, entonces no le contó a nadie. Al día siguiente el 5 de agosto apareció muerta. El caso fue entregado a un detective que en un año resolvió más de 300 casos, su nombre Esteban y le decían Estei era un hombre que pasaba tiempo con su familia. Muy cariñoso pero estricto y no aceptaba que no hagan lo que él dice y que lo hagan bien. Petiso medio gordo y con bigote. Una vez que se empezó la investigación Erik fue a hablar con Estei, él le dijo que el 2 de agosto había escuchado a dos muchachos diciendo que tenía mucha plata y también le dijo que habían salido y él le había regalado unos aretes. Estei consideró esto y tomo de sospechosos a los dos jóvenes. Interrogó a los dos y los dos solo estaban chismorreando. Seguían siendo sospechosos. Pasaron 6 días desde su muerte y seguía sin entender. El estrés a Estei le traía problemas de salud así que decidió ver una película de investigación. La película termina en que el vendedor puso veneno en el guante que había reservado la reina y 30 minutos después falleció. En ese momento pidió ver las cámaras. Y vio que apenas se puso los aritos falleció. A Erik lo mantuvieron


encarcelado hasta terminar la investigación. Los aretes los mando al laboratorio. Esteban pensó „‟si no tenía mucha plata debió comprar el más barato‟‟ averiguar (se hizo pasar por delincuente) y si el frasco llamado muerte instantánea era 400 pesos más barato que el de 30 minutos. Comprobaron que los aretes tienen la misma sustancia que el frasco. Todo apuntaba a que Erik había sido el asesino, quiso acusar a dos muchachos él también había visto la película y otras muy parecidas (se fijaron en su cuenta de Netflix) y había pagado el veneno con la tarjeta de crédito o sea que quedó registrado. El culpable había sido él. Y así este misterio misterioso termina.

Autora: Tuni Padilla


El misterio de la muerte de Ana Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche fría y oscura de invierno el joven, con una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. Atravesó el vestíbulo y subió las escaleras. Abrió la puerta, al hacerlo crujió el piso de madera. Ana, la mujer despertó y se incorporó de la cama, enfrentándolo asustada. Ella agarró un arma, él se fue corriendo y la señora se desmayó. Al día siguiente fue a la casa de Ana un detective que era alto, morocho, con ojos marrones y usaba sombrero. Su primera pista era un cigarrillo, estaba en el piso del vestíbulo y pensó que, el culpable debió fumar. Había 3 sospechosos, uno era el guardia de la casa, que la había alentado a la señora a dejar de fumar, su coartada era que estaba en el bar de al lado. Un segundo sospechoso era la madre, que ella la ayudaba a su hija en la casa y había estado limpiando en el piso de arriba. El último sospechoso era el primo, que estaba con ella en su casa y le estaba trayendo un vodka, mientras esperaba al guardia que le venga a arreglar una lamparita quemada. Entonces el guardia subió, cambió la lamparita y dijo que estaba por explotar. El guardia y el primo de la señora pudieron salir pero la señora


no llegó a salir, entonces ahí se murió. Todavía el detective estaba dudando porque si los dos se fueron al mismo tiempo era muy difícil de averiguar quién había sido el culpable. Al otro día el detective fue a investigar, entonces pensó primero que el culpable debió haber tocado algo en la electricidad, porque la explosión no podía haber sido intencionalmente. El detective fue a la casa de Ana y revisó los botones que alguien podía haber tocado. Los botones no tenían que estar así. Entonces ya sabía que no se había causado sola la explosión. Él pensaba que tenía que haber sido alguien que supiese de electricidad, porque eso no era fácil de cambiar. Como el guardia sabía de electricidad y el primo no, el guardia causó este el asesinato.ç Autora: Martina Shelgel


El cofre, el mapa y el secuestro Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer, según vio por la cerradura, estaba llorando. Tenía entre las manos una foto de una niña pequeña jugando con sus padres. Había más allá, tres cofres. Entró sin que la señora lo viera y luego la secuestró. Pero ella, justo antes de que la secuestraran, le pidió al señor que hiciera un acertijo, el más difícil que supiera, para que aunque sea, la pudieran salvar. Eso es lo que sé ahora pero antes no sabía- les dije. Al otro dia, los policías y yo llegamos a la casa y vimos este acertijo.

Hay aquí tres cofres, en cada uno hay un mapa, pero solo uno es verdadero. Los falsos te llevaran a una muerte segura pero el verdadero te llevará al lugar donde está la bella señora. En cada cofre hay un rótulo con una pista. Debes saber que uno, y solo uno, miente.

Cofre 1:

cofre 2:

cofre 3:

El mapa verdadero

El mapa verdadero

El mapa

Está en

no está en

verdadero

este cofre

este cofre

está en el cofre del centro.

Nadie quería correr el riesgo de perder la vida, y como solo yo me animaba a ir, no me quedó más remedio que solucionar el acertijo. Me fui al bar y me puse a pensar. Una hora después, adiviné el acertijo. Al otro dia, al verme llegar con la secuestrada, los otros policías me preguntaron la solución. Y aquí la explico:


El mapa real estaba en el cofre 1. Explicación: Si estuviera en el cofre 2, mentirían el del centro y el de la izquierda. Si estuviera en el 3, mentirían el 1 y el 3. Sabiendo que miente solo uno, el mapa verdadero tiene que estar en el cofre 1.

Un policía, el más nuevo, me preguntó si sabía dónde estaba el secuestrador. Yo le contesté algo que lo dejó pasmado. “En la cárcel”. La señora me había ayudado a encontrar al secuestrador ya que ella lo conocía por rumores. Se celebró una fiesta y me ascendieron. Ahora, mucho tiempo después, vivo una vida tranquila, y les cuento cuentos a mis nietos. Fin Acertijo de: La pequeña gran enciclopedia de los acertijos.

Autor: Marcos Ortiz


El caso imposible para Siward Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer estaba muerta al lado de la cama. El joven se asustó muchísimo y rápidamente salió del apartamento. La hora después el detective Siward con su sombrero elegante y su libreta entró en acción, el detective noto que hay un revolver debajo del cuerpo asesinado. Con estas pistas el detective tuvo muchas preguntas como estas, porque el revolver está debajo del cuerpo. El detective pudo haber pensado que la mujer se suicidó pero no era la única opción también pudieron haberla asesinado y dejar el arma cerca del cadáver. Era el momento de los sospechosos y para eso consulto al joven que sabía. El joven reveló lo de los clientes y Siward los tomó como sospechosos. Luego de unos días ya había revisado toda la casa interrogar a los clientes, el encargado del edificio y todos los vecinos pero Siward no logró conseguir pistas y abandonó el caso. Años después revelaron el crimen, esto había sucedido…


La mujer asesinada había perdido a su padre en un accidente automovilístico y eso hizo a la mujer caer en plena depresión y se intentó suicidar con un revólver, ante a eso la mujer sintió muchos nervios y antes de dispararse se murió por un paro cardiaco.

Fin Autor: Oliverio Baur


El asesinato con remolacha Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola con su marido, que eran muy ricos y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la pareja. La mujer estaba llorando en su sofá. -Entra-le dijo la mujer que ni siquiera le importaba que le abrieran la puerta a la fuerza. -¿Qué pasa? - preguntó el hombre. -Han matado a mi marido. Al día siguiente el hombre llamó a un detective para que investigara dicho asesinato. Después de investigar la escena del crimen el detective le preguntó a la mujer si había otras personas en la casa durante la hora del asesinato. Sí-Dijo la mujer - A Pesar de que no nos agradamos mutuamente, invité a su hermano. Hoy era el cumpleaños de mi marido; lo había invitado a casa para celebrar, fui a buscar el postre y cuando volví mi marido estaba muerto y su hermano llorando a su lado con las manos manchadas de rojo. Después de oír al hermano del asesinado, al detective solo le bastó ver la cintura de la mujer para arrestarla por haber asesinado a su esposo. La mujer cedió pero no sin antes preguntar cómo la había descubierto. -Verá señora Josefina yo…


-¿Cómo sabe mi nombre?-interrumpió la mujer. -Cálmese estoy llegando a esa parte-Continuó el detective-Según el hermano de su marido él y su asesinado por usted esposo, compartían la fortuna de su padre y al analizar la escena del crimen me di cuenta de varias cosas; Lo primero es que como usted dijo, no se lleva bien con Juan el hermano de su marido. Usted le dio ensalada de remolacha sin cuchillo ni tenedor o por lo menos cuchara, dejándole al pobre e incriminado Juan la única opción de comer su ensalada con sus manos dejándolas manchadas de su respectivo color sangre, usted esperando que arrestáramos a Juan y quedarse también con SU fortuna, se olvidó de sacarse su estuche de cuchillo del cinturón que lleva puesto ahora mismo sobre su vestido. Pero eso no es todo si no que al investigar la casa encontramos su contrato prematrimonial firmado por Josefina Nuñez (usted) y Alberto Black (su marido) que decía que si usted lo abandonaba se quedaba con lo suyo y que si él se moría usted se quedaba con su fortuna. Así que arrestaron a Josefina y le dieron la fortuna de Alberto a caridad.

Fin

Autora: Luz Mac Laughlin Randle


No siempre lo que sucede es como tú crees Había un hombre que trabajaba en una florería, se llamaba Luis, él era soltero, sus padres habían fallecido cuando él tenía 8 años, y siempre se sintió reflejado en los niños que están solos en la calle. Él era muy grandote, rudo, de ojos claros, muy sociable, generoso y vivía con los justo, no le sobraban cosas pero tampoco le faltaba nada. La gente que iba a la florería le tenía mucho miedo, se decía que era un ladrón, la historia cuenta que había un hombre en una joyería que había robado un reloj sin que lo vieran, y una vez robado el reloj se había ido de la tienda. Luego Luis había entrado a la joyería para ver algunos relojes para comprar y el vendedor se dio cuenta que le faltaba un reloj entonces el hombre que había robado el reloj estaba afuera de la tienda viendo todo, lanzó una bomba de humo y le metió en la mochila de Luis el reloj que faltaba. Cuando el vendedor pudo ver un poco mejor, pensó que como Luis era el único en la tienda, él había tirado la bomba de humo y que él tenía el reloj, Luis le dijo que él no había hecho nada, y el vendedor lo empezó a revisar cuando encuentra el reloj en su mochila, Luis juró que él no había robado el reloj pero no le creyó y llamó a la policía. El pobre hombre cumplió una condena de 3 años en la cárcel y el año pasado lo soltaron, el hombre se hizo muy famoso, y él en las entrevistas que le hacían decía que él no había tenido nada que ver con el robo, que él no le había robado un reloj al vendedor, él contaba que de un momento a otro el reloj que habían robado le había aparecido en la mochila. Nadie le creía. Las personas que lo entrevistaron y las gente que lo veían por televisión, le decían mentiroso y un montón de cosas feas, entonces para que no lo reconozcan se fue a la peluquería y pidió que le tiñan el pelo de rubio y el chico que lo atendió tenía un buzo con un diseño muy bonito y Luis le preguntó dónde lo había comprado y el


peluquero le contó y se quedaron charlando de muchas cosas más, también Luis se había hecho tatuajes. El mejor amigo de Luis que era detective y se llamaba Juan, le creía entonces para que lo dejen en paz empezó a investigar al sospechoso que era el que había robado realmente el reloj. Juan era muy escurridizo y eso le permitía poder investigar cosas interesantes sin que lo descubran. El intento conseguir la cámara de seguridad de la joyería de ese dia, y lo logró entonces con Luis se pusieron a ver todo el video y pausando las partes sospechosas, hasta que vieron una parte que entraba un hombre con una máscara y se veía que estaba agarrando un reloj y lo estaba metiendo en su bolsillo, luego el sospechoso se había ido de la tienda y después de eso era la parte cuando Luis entraba a la tienda y que el vendedor no encontrar el reloj, y si le hacías zoom al video se podía ver que el sospechoso estaba afuera viendo todo y que había tirado la bomba de humo, también que le había metido el reloj en la mochila de Luis. Eso demostraba que Luis era inocente pero no mostraba quien era el que realmente robó el reloj, cuando Luis en un momento se dio cuenta que el buzo del sospechoso tenía un diseño que le recordaba a alguien del pasado, y ahí se había dado cuenta que el que robo el reloj era el peluquero que le había teñido el pelo de rubio entonces sin más tiempo que perder Le llevó el video de seguridad a la policía y le contó que su peluquero tenía ese mismo buzo entonces los policías empezaron a investigar al peluquero, entraron a su casa y encontraron la máscara que usaba el ladrón el día del crimen. Fue ese momento que a Luis lo declararon inocente. Luis le agradeció a Juan por todo lo que había hecho, y los policías, los reporteros y la gente del pueblo, para disculparse por todas las cosas feas que le dijeron y por no haberle creído desde un principio le dieron $100.000 y con eso pudo comprarse una nueva casa, pudo formar una


familia (que es lo que él deseaba desde hace tiempo) y encontró un mejor trabajo que la florería, y con toda la plata que le sobró se la dio al gobierno para que hagan una casita para los niños de la calle!

Fin

Autora: Mora Romero


Buenos Aires, Domingo 15 de Abril de 2017

Estimado Detective Rick,

Le envío esta carta para pedirle que resuelva el caso de mi madre, la señora María Anderson. Al momento, esto fue lo que estuve investigando y le puedo transmitir: Mi madre salió del aeropuerto de Ezeiza a las 9:00 hs del día 11 de abril con mi padre, Joan Anderson y 3 amigos de mi padre: los Sres. John Sanchez , Carlos Barro y Jesús Barro. Arribaron al aeropuerto de Río de Janeiro a las 10:30 hs. Luego, los 5 fueron al hotel Lincoln ubicado en la calle Pardo 1500. Llegaron al hotel aproximadamente a las 11:45 hs. El día 13, mi madre, según los relatos de mi padre y John Sánchez, cayó de un barranco. Esto es lo que he investigado hasta el momento. Le pido ayuda detective. Atentamente, Juana Anne Anderson

Este no era un caso fácil como aquel del zoológico donde una tortuga había desaparecido, o como el del oficial de policía que había pedido su placa. Este era un caso difícil, pero aun así lo acepté. Supuse que debía empezar con un viaje a Brasil a interrogar a los 4 sospechosos: el padre de María, Joan Anderson, John Sánchez y los hermanos Barro. Los dos hermanos no me resultaban tan sospechosos puesto que estaban alejados de donde estaban el matrimonio y John al momento del incidente, pero aun así decidí interrogarlos. Alguna pista podrían darme. Saque los pasajes a Río. Arribé al aeropuerto Guarulhos sin contratiempos. Luego, me tomé un taxi hasta el hotel Lincoln. Era un hotel seis estrellas, eso me llevaba a la conclusión de que los 5 que viajaban eran muy adinerados. Envíe una carta la estación de policía Nº 17 para que me dejasen interrogar a los sospechosos. Al día siguiente me levanté y fui a la estación de policía. Un oficial de estatura baja y cabello oscuro me llevó a una habitación en la que se encontraba detenido el sr Anderson.


- ¿Qué tal?- lo saludé. - Hola. - Vengo a hacerle unas preguntas…

Y ahí comenzó el interrogatorio. Luego de conversar un rato con el Sr. seguí con John, Jesús y finalmente Carlos. Nada de lo que dijeron resultó falso o ilegal pero aun así comprobé todos los dichos. El Sr. y la Sra. Anderson se encontraban en las sierras con John hasta que desafortunadamente la señora cayó.: Confirmado. Un testigo visual que estaba cerca afirmó que la Sra se resbaló y cayó. Los hermanos estaban el hotel. Confirmado: las mucamas afirmaron que pasaron a limpiar la habitación estando los dos hombres dentro. El caso resultaba un accidente, así que saque los pasajes y le dije a los oficiales de la estación Nº 17 liberen a los detenidos en cuanto yo arribará a Buenos Aires. Estaba perdido, ¿qué dirían mis compañeros detectives?¿Será cierto que fue un accidente? Estas preguntas y muchas más revoloteaban en mi cabeza. Al otro día me desperté por el ruido de mi celular…Alguien me llamaba, atendí

- Hola, ¿hablo con el Sr Rick Peterson? - dijo una voz femenina. - Sí- conteste.- ¿quién habla? - Hablo de la empresa Lan. Me llamo Marianne, quisiera confirmar su vuelo por favor. Viaje a la 1 am día 18 de abril, 1 persona, Business Class. ¿Es correcto? Ahí se me prendió el último foco, quizá el asesino había dejado una pista. - si es correcto, gracias -le dije a la señora, y corrí a mi computadora. Chequeé los últimos viajes de la semana y entre ellos estaba el de la Sra. Anderson “9 hs del 11 de abril” no había nada, ningún cambio, lo único que me di cuenta es que el Sr. Anderson había sacado 4 pasajes de vuelta. Eso me llevaba a la conclusión de que el Sr. Anderson había planeado esto desde antes y John tenía algo que ver. El Sr. Anderson y John eran los culpables. Seguí investigando para descubrir el motivo y descubrí que el sr Anderson, John y el testigo visual de la escena eran socios. Su compañía, La Campiña SA, había perdido una gran suma de dinero en los meses pasados y estaban al punto de


quebrar. Así que supuse que la habían matado porque su dinero, la casa y muchas otras pertenencias de la Sra. Anderson serían heredados al marido. Llame inmediatamente a la policía y le comunique mi evidencia. Los hermanos Barro fueron liberados, John y el Sr. Anderson pasaron de detenidos a tener que cumplir 4 años de prisión. Luego llame a María Anne y le conté todo.

Este finalmente como conté al principio no fue un caso fácil pero no por nada soy el mejor detective de Buenos Aires y espero tener aventuras iguales o mejores que ésta.

Autor: Fran Mendez Cañás


Indirectas

En un pueblo pequeño de Londres, una noche de invierno, dos chicos se juntaron para hacer un plan. A ellos les gustaba ver a la gente sufrir. Cuando eran chiquitos les encantaba jugar a que eran villanos. Hicieron miles de planes pero ninguno salía como lo deseaban. Por eso, esta vez estaban dispuestos a no fallar. Iban a hacer todo para que este plan salga perfecto. La fase uno se trataba de entrar por la ventana a la casa de Emma, su abuela, mientras dormía la siesta. No era millonaria, pero tenía bastante plata .Para eso, necesitaban un par de cosas, como por ejemplo:, una linterna para ver donde apoyaban los pies , una soga para poder subir al piso 14 y un talco para que no se le resbalen las manos por el sudor .Una semana antes habían estado tomando el té con su abuela para tratar de sacar pistas de dónde tenía escondido el dinero . A la empleada doméstica, Sara le pareció sospechosa la visita de los dos jóvenes que nunca iban por ahí y sobre todo escuchar las preguntas que le hacían. Emma ni se daba cuenta de todo eso ya que estaba feliz con sus nietos. Esta situación se repitió varias veces y a Sara no le gustaba nada. Siempre el tema de conversación de los nietos era relacionado a la plata y a los horarios que tenía Emma. Finalmente llegó el día del atraco. Todo estaba perfectamente planeado. Pero no se imaginaban que Sara fue más astuta que ellos y colocó una alarma en la casa de Emma para cuidar a su patrona. Los nietos llegaron al piso 14 y al romper la ventana sonó la alarma y un ruido fuerte y chillón retumbó por toda la casa. En uno minutos tres patrulleros de policía llegaron al departamento junto con Sara que sabía que no se había equivocado. Y lo más gracioso es que la abuela nunca se despertó de la siesta. Fin Autora: Carmela Depino


Clocky Todo empezó, mientras tomaba un vaso de vino rojo, tan rojo como la sangre, hasta, que el teléfono sonó: - ¿Hola? - Hola, buenas noches. Al habla el oficial Felton. La llamamos, porque ha habido un asesinato en la calle Grint, al lado del café Lestrange. - Dudo que me necesiten - No hay huellas dactilares - Ok, estaré ahí en unos 20 m inutos.

Corté la llamada y me dirigí a donde me habían llamado. Una vez allí, saludé a los oficiales y me acerque al cuerpo. Era un niño de aproximadamente 15 años, hijo de Narcissa y James Creevey, una odiosa pareja que trabajaba conmigo. Me acerqué al cuerpo para ver sus heridas. Tenía tres heridas profundas en su pecho, y le faltaba mucha sangre. Lo suficiente como para llenar botellas. Estas formaban una „‟c‟‟. Examine mejor el cuerpo, y encontré un papel, que antes no estaba. Los llame a todos y lo leí en voz alta: „‟Vaya, policía Carrow. Felicidades, has sido la primera policía en descubrir que había una nota detrás de su cabeza. ¿Cómo supe que sería Carrow la primera? ¿Cómo puse esta nota que antes no estaba, policías? ¿Estaré entre ustedes? Pues hay otra pista. Descúbranla ustedes. Y, claro, no queda decir, que este, es uno de mis 3 asesinatos cometidos hoy. Buena suerte, descubriendo quien soy, y, como asesine al resto de las personas. Oh si, olvide mencionarlo, tuvieron llamadas de las familias de las víctimas hoy. Claro, no se enteraron por mí. ‟‟

Todos quedaron en shock, menos yo. Sabía, que probablemente eso era para hacernos perder tiempo. Luego de un rato, cuando por fin reaccionaron, se pusieron a examinar mejor el cuerpo, pero yo, en cambio mire mejor a la nota. Ya era de mañana, cuando se me ocurrió algo. Puse la nota para que le traspasara el sol, y leí, para mí misma:


„‟Si lees esto, mi plan va genial. EVB TRARFVF‟‟

El mensaje tenía una especie de código, el cual no pude descifrar. Así que di la orden y me dirigí a un río, en el cual comúnmente me sentaba cuando leía. Una banda de niños atorrantes gritaba y molestaba mi lectura. Me levante, a pedirles si podían estar en silencio, cuando los reconocí. Eran los hijos de los Abott, los Rowan y los Regulus unos también excelentes, pero presumidos agentes de la policía. Suspire y me fui a casa, a buscar mis auriculares. Volví al río y los seguía escuchando, como gritaban, y molestaban. Hice una especie de gruñido, y me quede leyendo, por más que los ruidos me molestaban bastante, era mi lugar favorito. Unas horas más tarde, dejé de escuchar los gritos, o tal vez, no me había dado cuenta. Gire la cabeza, y vi a los 3 cuerpos, en el suelo. Cada uno, con una letra distinta. Uno tenía una „‟L‟‟ otro una „‟O‟‟ y otro una „‟C‟‟ como el primer asesinado. Me dirigí a la estación de policías y avise que había otra víctima asesinada en el río Génesis. Nos pusimos a analizar, pero, no encontramos nada. Fueron encontrados 2 cuerpos más, la hija de los Octavios, y la de los Wood, pero ya tenían la apariencia de haber estado muertos desde hace unos días. Los Wood y los Octavio eran también buenos agentes de policía. En sus cuerpos estaba escrito una „‟k‟‟ y una „‟y‟‟. En total el criminal se llamaba Clocky. Fui a ver cómo estaban los Octavios, entre y tuve una conversación con ellos. Me ofrecí a prepararles un té. Lo tomamos y nos fuimos a la estación, a investigar, me empezaron a mirar raro. Pero, trágicamente, días después, murieron. Me enteré mientras tomaba un café en esa misma cuadra, cuando los oficiales fueron a su casa. Luego, fui a ver a los Wood. Eran muy cercanos, y seguramente estaban destrozados. Días después, se los encontró con las venas cortadas por los vidrios rotos de la ventana. Con la policía estábamos desesperados. ¿Dónde estaba Clocky? Después del asesinato de la hija de los Wood no había cometido más asesinatos. Tampoco sabíamos si los policías se habían suicidado, o los habían matado. Curiosamente, los policías buenos restantes, desaparecieron


Horas después, los Creevey fueron encontrados ahorcados, con una nota, diciendo que estaban desesperados. Pero esa no era su letra. Y así, fueron poco a poco, cayendo los padres de los asesinados. Nos estábamos por rendir, cuando encontramos un fuego. Uno tan intenso que quemó casas. Ese fuego, fue iniciado en la plaza principal, y termino en donde vivía el presidente. 12 muertos incluyendo al presidente, y al vicepresidente. Desde ese día, supimos que Clocky seguía vivo.

Y luego, lo más temido paso. Una mujer enmascarada llegó a la casa rosada, y dijo:

- Buenas tardes. Yo soy su nueva presidenta, Clocky. Ahora, o me hacen caso, o les pasará lo mismo que a los únicos oficiales que sabían quién era. Tengo mis maneras.

Aunque, los policías actuaron más rápido, mientras dormía en la casa rosada, le hicieron una emboscada. Pero ella logró escapar.

¿Pero, no atraparon a Clocky entonces? - preguntó una niña

Vaya, parece que eres igual de tonta que la policía. Clocky, está justo aquí - dijo, Clare Carrow, mientras agarraba un cuchillo y le apuñalaba en el pecho, y dibujaba un tic con eso - El vino era sangre, de la víctima, querida. El papel lo puse yo, para que no hayan sospechas. Los tres niños, los mate porque, si los mataba, podría matar a sus padres, sin mucha sospecha ya que entrarían en depresión. Y eso hice, los fui matando dos a dos. Incendié las casas para poder ser la presidenta, y que todos estén a mi cargo. Deje el código para que pierdan el tiempo, nunca lo descifraran, no decía nada. A ver.. ¿me salteé algo? Oh si, ¿no te fijaste en las iniciales de los apellidos que dije? Si los juntas, se forma „‟Carrow‟‟ ¿Algo tonto, eh? :¿Y sabes donde están los otros policías


inteligentes? También muertos. Bueno, querida, yo me voy. Dejo a tu alma vivir. Clocky se puso la máscara, dejo el cuchillo, se alejó, y se sacó sus guantes. 

Hora de iniciar mi segundo plan.

Bajó las escaleras, donde tenía todo tipo de máquinas, y apretó un botón, mientras cerraba una puertita. Una explosión se escuchó. Adiós a su casa. Ahora solo era su fuerte, las armas y ella. Apretó otro botón, y la habitación se fue más para abajo. Ahora nadie se enteraría de su fuerte.

Desde ese dia, Clocky, desapareció. Claro, que hubo más asesinatos. Pero nunca se sospechó de ella. Hasta que volvió a dar señales de vida. Envió un cuerpo muerto con un parlante que dijo:

„‟ Oh ¿se olvidaron de mí? Pues sigo viva, y volveré. Más fuerte que nunca, con los criminales más buscados. Seré invencible. Y sospechen de todos, porque los asesinatos serán secretos y hechos por mis cómplices‟‟

Ese día el mundo se volvió loco, pero mientras en un fuerte bajo tierra, mientras comía una ensalada, Clare Carrow se reía, ¿Cómo se había creído que tenía cómplices en la ciudad? Desde ese dia, no hubo más señales de Clocky. Aunque dejó a todos aterrados ….Pero, nunca se sabe, cuando ella podría volver.

Autora: Sofía Rocha


Casos cruzados Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. También, decían que se llamaba María Sánchez. El joven, tratando de que le dijeran más sobre la mujer, se quedó hablando con ellos e incluso los invitó a su casa, donde los hombres aceptaron sin duda alguna. esa noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer se estaba haciendo un té. Ella ni se había dado cuenta que alguien había entrado a la casa, y , como todas las noches, se sentaba un rato en el sillón a ver la televisión para enterarse de las últimas noticias. De repente, apareció un gran cartel que decía: “ALERTA”, continuo por otro que decía “POSIBLE SECUESTRO”. La dama, sin duda alguna, se quedó mirando, y cada vez que los periodistas hablaban más y más, ella se quedaba más y más paralizada. El informe decía “En pleno barrio Palermo, en el almacén de don Vocrez, hay sospechas de que este haya secuestrado a dos compradores frecuentes de ahí, don Miguel Kallaras, y don Fermín Errindes Fernandez.” en este punto, ya nadie lo podía creer, ni yo, que estaba viendo las noticias en mi casa, ni María, ni todo el barrio de Palermo. Yo era de las personas más confiables entre los vendedores porque trataba bien a la gente, le hablaba, y le ponía los precios bajos. Y, aunque debo decir, la gente sospechaba de mí, pero no hasta este punto. Así que me tome la responsabilidad de investigar yo mismo este caso y llevarle a los fiscales que yo había sido inocente.


Apenas María vio el caso por las noticias, me llamó urgentemente. Así fue nuestra conversación: -Ho.. Hola don Vocrez- dijo la joven tartamudeando -Hola ¿María? ¿Qué quiere a estas horas de la noche?- pregunté bastante confundido. No tenía ganas de hacer promociones. -No.. es que… ¿La.. La noticia… es verdad? ¿La de la tele… es verdad?- ahora no solo tartamudeaba, sino, que se veía muy preocupada. -No, no es cierto María. Usted me conoce que yo nunca haría algo así, y si se quiere quedar más tranquila, yo mañana le explico todo bien. Igualmente, necesito tu ayuda para que los fiscales sepan que yo no soy secuestrador ni nada por el estilo, igualmente mañana le explico todo. Ahora vaya a dormir que es tarde.- si no le decía eso, iba a explotar. -Si si, ahora me voy a acostar y mañana me cuenta todo chau don Vocrez, chau. - Chau María, chau. En ese instante, corté, busqué mi anotador y un lápiz y puse la repetición de la nota. Si iba a investigar, no solo necesito datos, sino un compañero que opté que podría ser María. Cuando la joven se fue a la cocina para hacerse otro té y calmar su estrés, vio que la puerta estaba abierta, y no sabía si había alguien adentro o afuera, y tampoco sabía si ella la había dejado abierta a propósito. Así que, para no correr riesgos, la cerró y se fue corriendo hasta llegar a la puerta de atrás, donde iba a pegar un grito. Si „alguien‟ se asustaba, ella se iba corriendo por las escaleras y si „nadie‟ se asustaba, podía estar más tranquila. María tomó aire y pegó un grito. Un grito tan pero tan fuerte que no quería haber despertado al bebé del 12b, aunque ella vivía en el 1a. De repente, no solo sintió que „alguien‟ se sobresaltaba, sino, que escuchó un grito y algo cayéndose como… ¡Sus joyas! Ahí no lo dudo más y salió corriendo escaleras abajo y, cerrando la puerta de un portazo, se vino hasta mi casa para que le explicara todo en ese


momento porque, no solo alguien había secuestrado a dos clientes, sino, alguien había entrado a robar en una de las casas más ricas del barrio. Algo iba mal, muy mal. Yo, por supuesto le expliqué todo sin saltarme ni un detalle. También, le mostré mi investigación, o más bien, lo que había anotado. Había quedado más o menos así: -Día: 6\2\2018 -caso: secuestro de don Miguel Kallaras y don Fermín Errindes Fernández. -Secuencia de hechos: llegué al almacén y mientras estos dos compradores hablaban, un joven se acercó a ellos preguntando por María y los invitó a su casa. -Última vez de haberlos visto: cuando se fueron con el joven a su casa. Al ver esto, le dije a María. -María, ¿querés ser mi compañera para este caso? -Está bien, te voy a ayudar- yo ya estaba muy entusiasmado. Tener una compañera. Iba a ser todo un poco más fácil. -Lo primero que tenemos que hacer, es llamar a la prima de Fermín, esposa de Miguel, con quien se juntaron en la esquina del almacén. Esto mañana a primera hora. -Y… ¿porque no le das esta información a los fiscales? -Por qué van a creer que estoy o mintiendo, o que les estoy ocultando información para que „no me descubran‟ pero, yo no la oculto porque la vi con mis propios ojos., solamente que no la escribo por si me llegan a interceptar y me ven como culpable. -Bien. ¿Y ahora? -Ahora anda a descansar a tu casa. -Pero… ¿cómo se si no se fue el ladrón? -Se debe haber ido. Por las dudas que se hayan quedado por el portazo que diste, anda a la policía. Igualmente se debe haber ido porque pudo haber pensado que llamarías a la policía, pero no sabemos si tuvo tiempo de agarrar y llevarse las joyas, o solo las dejo tiradas y se fue. Por las dudas anda a la central de policía a


que revisen tu casa y, si no hay pistas porque se llevó todo, mostrarles los cajones vacíos. Anda, chau. Veni al almacén mientras lo revisan, mañana, a primera hora. Después la llamamos a Claudia, la prima de Fermín, y nos cuenta bien que vio. ¿Dale?dije, quedándome sin aire y un poco agitado. -Sí, si chau don Vocrez- dijo María apurada -Manuel.-dije. Ya no me podía decir don Vocrez todo el tiempo. -Chau Manuel chau- dijo María agitada. No solo había corrido siete cuadras desde su casa, sino, que tenía que correr cinco más hasta la estación de policía. - ¡Chau! - le llegué a gritar a María, que, ya corría escaleras abajo. Cuando María llegó hasta la estación de policía, fue a la recepción, donde explicó todo. Mientras explicaba, el recepcionista iba anotando todo en una computadora, y , cuando terminó de hablar, apretó unos números en una especie de teléfono viejo, y dijo: “vaya a la sala 32. Pregunte por don Gutierrez, y dígale „código triple a‟. Al final del pasillo.” Dijo el hombre muy serio. Se le notaba que estaba cansado y quería irse a su casa. Cuando la joven llegó a la puerta, vio un número dorado que decía “32”. Toco la puerta tres veces y una voz grave le gritó “pase”. Ella pasó y dijo el código. A continuación, dos hombres se fueron. el que quedo era don Gutierrez, el de la voz grave. -¿Por qué viniste?- pregunto Gutiérrez -Es que en mi casa, mientras estaba haciéndome un té, vi que alguien pasaba por los pasillos, y, como yo vivo sola, no dude en venir a ustedes para que me revisen la casa y pueda dormir tranquila esta noche - mintió María. Ya se había imaginado que era todo secreto. -Si… y… ¿no le viste la cara? -No… pero… -Vamos - la interrumpió bruscamente el oficial. - no podemos perder tiempo. García! -llamó a los dos oficiales que estaban con él.


Después de un rato, estuvieron los cuatro marchando a la casa de María. Después que la revisaran bien a fondo, se hicieron las 12:30. Ella ya estaba agotada y tenía que ordenar todo. Antes de ordenar, me mandó un mensaje diciendo. “hola don Manuel. Nuestro plan es secreto. Más bien confidencial. No le dije nada a la policía sobre esto. Me parece que me voy a quedar despierta toda la noche ya que es la una. No había nadie pero tengo que ordenar todo. Para eso van a ser las 3 a.m. Voy a borrar este mensaje al amanecer, ya que la zona no es muy segura. Respondeme cuando puedas. María”. Cuando leí ese mensaje me pareció que estaba muy bien elaborado y que no le podía contestar con un „ok‟. Yo tampoco iba a poder dormir y mucho menos con toda la información que tenía así que le puse: “hola María. Yo estoy orgulloso de que pudieras no haber dicho nada, un detalle que se me paso. Eso es importante. Necesito hablarte de algo urgente así que apenas termines vení a mi casa. Manu.” Más o menos a las 3:30 a.m. María estaba en mi casa tocando el timbre. Cuando le abrí, casi muere de emoción por haber terminado de ordenar. -Hola María! -dije muy contento -Cómo estás tan contento y acusado de secuestrador a la vez?- dijo María confundida. -Tengo noticias que nos ahorran la mitad del trabajo.- dije tirándome en el sillón. -¿Cuáles?- dijo María entusiasmada - Apenas te fuiste, me llamó la prima de Fermín diciéndome si era verdad y todo eso, y yo le dije que no y que necesitamos su ayuda. Mañana después de la revisión del almacén nos espera en su casa. -Si!! Genial!! -Ahora te encargo una cosa importante. Agarra la computadora que está allá e investiga sobre un tal „Emilio Marcheti‟ y todo lo que encuentres escribirlo en un archivo. Yo voy a ver otra vez la repetición de la nota. -Bueno. Pero… ¿quién es Emilio Marcheti?


- Nuestro principal sospechoso. es el joven que los llevó hasta la esquina a los desaparecidos, y, según mis cálculos, después de que hayan hablado con Claudia, los secuestro, los tiene escondidos y, hoy, dentro de unas horas, los van a llevar al almacén para que sea culpable. Este es quien te robó para después hacerte impresionar y no solo dejarme preso a mí, sino también casarte con vos. Y si mis cálculos no son ciertos, voy a ir preso de condena por un año y medio. Todo esto lo confirman mañana por la tarde, más o menos a las 5:00 p.m. Lo único que me falta es interrogar a Claudia y a cinco vecinos que ya tengo la información necesaria que tendría que saber. a las 4:00 a.m. vos vas a ir a el balcón de tu casa para ver cuando este hombre entra al almacén y venís corriendo a avisarme que yo voy a estar en la casa de margarita, la vecina de la esquina del almacén, una de las vecinas que no se pudo dormir, y una de la más importantes ya que cuando bajó de su casa para ir a hacer las compras, se encontró con Claudia que le contó todas sus sospechas y me dijo que si quería hablar con ella, fuera hoy, a las 4:00 a.m.-dije explicando todo de todo - lo único que me falta saber, es quien me hizo la denuncia, porque es tan famosa y quien es Jorgelina Kamadefumser, muy mencionada en mi caso. Cuando terminé de hablar, se hizo un extraño silencio. -Te prometo por mi vida, que vos sos mi mejor amigo, y, que si vas preso, te voy a visitar una vez por semana, y , si tus deducciones son ciertas, y Emilio me pide matrimonio, aunque sea mi amigo, no le voy a aceptar, porque prefiero vivir sola antes que con un criminal. Y si a pesar de todo, él no es un criminal, no lo voy a perdonar porque te hizo mal. Esas palabras me tocaron el corazón y, antes que pudiera ir a abrazarla, ya estaba buscando datos y, en vez de eso, dije: -A trabajar que solo queda media hora -Ya estoy en eso- me respondió muy concentrada. A las 4:00 ya habíamos terminado todo. Descubrimos que este tal Emilio era extranjero. Vivía en Inglaterra y ya había pasado un


año de vivir en argentina. Después, todo lo demás, eran deducciones. Nosotros, ya en nuestros puestos, María en su balcón y yo en la casa de Margarita, vimos como Emilio entraba al almacén por la puerta de atrás. Mientras María lo filmaba, (detalle que me gustó mucho) yo iba escuchando palabra por palabra de margarita. Dijo todo lo que tenía que saber. Dijo que hace rato que viene haciendo esto. Pasa por estas cuadras para llamar la atención de María, y María no se da cuenta ni de que existe, entonces pasa por un kiosco manejado por su prima, Jorgelina kamadefumser, quien no le dice nada y secuestra a uno o dos compradores frecuentes de ahí y los esconde en un kiosko de mala calidad donde no va nadie. Ahora, ella hizo todo un plan para que me mandaran preso y su kiosco aumenta en popularidad y que mi caso era muy famoso porque yo era un vendedor confiable. Al escuchar estas palabras me quedé paralizado. Le agradecí por todo a Margarita y fui corriendo hasta la casa de María. No lo podía creer. No solo no había que hablar con nadie más, sino que estábamos a tiempo. Cuando llegué a la casa de María, le conté todo lo que me había dicho Margarita. Después de eso, se había quedado sin palabras así que me mostró el video que había hecho. Cuando lo terminé de ver, el que se quedó sin palabras era yo. Teníamos una filmación de la cara de Emilio en pleno crimen. Teníamos todo, y entonces empecé a hablar explicándole a la joven qué plan tenía en la cabeza. - Vamos a ir los dos al almacén a las 7:00 de la mañana para sacar a Fermín y Miguel. Los vamos a llevar a sus casas para que no haya evidencia alguna y puedan hablar con sus familias. Después, a las 10:00 a.m. vamos a ir al almacén para que lo revisen, y cuando termine, vamos a ir con Claudia a su casa que nos había invitado, y ahí revisamos las teorías que tenemos, juntamos la evidencia, denunciamos al culpable y presentamos nuestras investigaciones, todo a nombre mío. Bien. Además, para darle un punto final del asunto vamos a ir con los compradores como testigos. Ahora, andá


a descansar. Total, tenés todavía 3 horas para dormir mínimo una siesta. Chau María. -Perfecto, ya entendí todo, a las siete en el almacén. Chau Manuel. -Chau. Cuando caminaba para llegar a mi casa, me di cuenta que ya no podía más del cansancio. Ya era mucho para una noche. Así que, cuando llegué a mi casa, me dormí un rato. Cuando me desperté a la mañana, ya eran las 6:45. Solo me quedaban cinco minutos para llegar puntual al almacén. Me cambié lo más rápido que pude y salí corriendo. Cuando llegué, ya eran las 7:10 y María me estaba esperando. Cuando entramos, vimos a los dos desaparecidos atados de manos y pies a unas sillas de madera. También vimos que tenían un pañuelo blanco en la boca. Los desatamos y seguimos el plan. Fuimos y vinimos de acá para allá. Hicimos los papeles, y tal como imaginaba, Emilio reveló todo en un juicio. Y, no solo que no terminé preso, sino, que me nombraron Jefe de Investigaciones en la Policía Federal, lo que por supuesto, accedí, solamente si trabajaba con María. Después de todo, mis deducciones son ciertas.

Autora: Catalina Capacete


692, Cuento Policial

Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de un arma y de una linterna, para robarle la platería, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer estaba tomando un té negro, según vio por la cerradura, y de pronto le sacaron el arma de las manos, y estas le empezaron a sangrar. Entonces, ese fue el último respiro de su corazón. Era una noche fría en la casa de Ricardo, Ricardo, era un detective alto y flaco, de pelo rubio. Él era adicto a la pipa y al Violín. Los vecinos le decían antisocial porque nunca habla con nadie, y de pronto, en su teléfono, apareció un mensaje de uno de sus únicos amigos, Marcelo, un policía en jefe de la prefectura de Madrid. Este decía “Virreyes al 1800” .Cuando llegó, había un cuerpo de un joven con las manos desgarradas como si un animal con garras le habría chocado los 5. Y de repente, se dio cuenta que ese joven era su hermano. 

Murió por un balazo en la espalda- dijo tratando de esconder su angustia-, según la presión, con una distancia de 1 metro y medio, calibre 692, en la médula espinal para ser exactos, Marcelo, me podría traer la lista? - Marcelo le trajo la lista en un abrir y cerrar de ojos- Bachemelerot, la mucama y Zania Grimuzaldi, la señora


residente de virreyes 1800 son los principales sospechosos Ricardo dio una pausa y dijo: 

Y el jardinero?

Se había retirado antes del asesinato

Y el cocinero?

Coartada. Estaba en la cocina

Y su hijo?- Ricardo dijo esto en un tono frío y oscuro.

Su hijo!!!!, usted está loco, si solo tiene siete, sí S-I-E-T-E años y usted lo toma como sospechoso. Además, nunca ve a nadie, si ni siquiera come con ellos!! Cómo va a ser posible que solo se vaya afuera de su cuarto para matar a alguien. Madure Ricardo, madure!!!

En los asesinatos todo es posible.

Y así concluyò la conversación sobre la coartada. .

.

.

Era una noche fría en la prisión preventiva de Zania. Ella trataba de dormir pero no podía, entonces la mucama le dijo: 

Zania, si le pasa algo, yo cuidare a Arturo y a Magdalena.

Pero clara, usted no puede con mis dos hijos. Usted cuide a Magdalena, que es mi hija menor, y le diré a mi esposo que cuide a Arturo, él es responsable y se sabrá cuidar de sí mismo.

Pero, usted lo ha matado?

No mi querida clara, yo no lo he matado

Señora, qué pasaría si fue Arturo?

No lo sé, se escaparía, creo yo.

Se siente bien?

Sí por qué?

Yo tengo la fiebre por las nubes

Sra Zania, ¿usted es feliz?


Sabe Clara, que no soy feliz… - y entonces vino un loco diciendo.

PERO SI YO NO HICE NADA, NO HICE NADAAAAA…!!!!- Y se fundió la voz en la oscuridad - luego vino un policía y dijo:

Zania Grimuzaldi, venga conmigo. .

. .

Hubo un juicio a Zania Grimuzaldi, luego de este, Ricardo le dijo al Juez: 

Mire Sr Juez, ella no ha sido la asesina

¿Cómo qué no? ¿Si las pruebas están contra ella?, Si no fue ella, ¿quién fue entonces?

Arturo- dijo firmemente

Me lo dice en chiste, no?

No, no se lo digo en chiste, fue Arturo. Revisamos muy bien toda la casa, y vieron que el arma estaba en un cajón de las joyas de la señora Zania?

Si

Pues no era así. Mi hermano trajo un arma para robar la casa de la Srta Grimuzaldi, entonces, Arturo le sacó el arma de las manos, por eso tenía las manos arañadas, y le disparó cuando estaba viendo a su madre y a su hermana tomando el té, desde luego, un asesino tiene que ser discreto, y por eso puso el arma en el cajón de las joyas.

Entonces todo cobra sentido

Por favor hágame caso y no haga sufrir a Zania, que no se lo merece

Así será.

Pues, Ricardo, lo que queda por ver…

Autor: Joaquín Capacete


¿Quién habrá sido? Un chico llamado Leo iba a la feria de su ciudad todos los sábados. Todos los sábados estaba una chica llamada Dafne. Dafne siempre estaba leyendo y usando zapatos chatos y aunque Leo no la conocía, Dafne le importaba un montón a él. Un día el chico, después de la feria, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer estaba subiendo las escaleras para ir al último piso. Leo la siguió y vio como Dafne se acercaba lentamente al balcón de la habitación. Leo estaba mirando fijamente a lo que Dafne hacía hasta que la mujer se dio vuelta y Leo tuvo que esconderse por alrededor de dos minutos. Leo no podía ver nada ya que estaba escondido pero sí podía escuchar todo. Ya habían pasado como tres minutos cuando de repente el chico escuchó un grito super fuerte. Leo se moría por ver qué había pasado y no se tardó en ver la situación. Dafne ya no estaba. Él se acercó al balcón y Dafne estaba en la calle. Leo bajó muy rápido a ver como estaba Dafne y ella estaba muerta. Impresionantemente nadie se dio cuenta de la caída, pero esa no era la gran pregunta de Leo. Leo, volvió a la casa de Dafne y vio que había un código, que él pensó que era una clave de algo ya que era así: CONTRASEÑA: 68293 〾 También, había unas huellas de pies que se veían como huellas de unos zapatos chatos. Fue por todos lados preguntando si alguien sabía de dónde era eso y nadie le sabía contestar. Sólo un mercader de por ahí que le contestó sabiamente que era de una zapatería. El mercader le dio la dirección y Leo fue corriendo. La zapatería estaba a punto de cerrar pero le pudo preguntar qué era ese código. El hombre le dijo que en su zapatería si querías encargar un calzado te tenían que dar un código. Leo le preguntó si se podía saber que había comprado la mujer y él le contestó unas chatitas. Leo le dijo muchas gracias y se fue de vuelta a la casa de Dafne. Buscando más información Leo encontró un diario. Era el diario de Dafne. Lo leyó y las páginas estaban quemadas pero Leo llegó a leer esta frase: Nadie sabe lo que yo sé excepto por Martín... Todo lo demás estaba completamente quemado, por lo que Leo no pudo leer el apellido. Buscó a todos los Martín y sólo había cinco. Ya se estaba haciendo de noche y Leo se fue a dormir y dijo… -¿Habrá sido un suicidio o un homicidio el caso de Dafne? Leo se tenía que ir a dormir y entonces no pensó tanto en el tema. Él solo pensó en qué les iba a preguntar a los cinco sospechosos después de ver sus legajos. Ya era un nuevo día. Había visto los cinco Martines y tres de los legajos estaban muy completos y la información estaba verificada pero los dos legajos restantes estaban


demasiado vacíos. Le dijo a los tres Martines que tenían la información verificada que se vayan y que no eran culpables y Leo se enfocó en los otros dos. Su información no estaba verificada y casi no había información que verificar. Estaba Martín Rumble y Martín Hansel. El legajo de Martin R estaba no muy completo. Decía nombre, apellido, lugar de nacimiento, nombre de los padres, donde estudió y un poco más de información mientras que el de Martin H estaba casi vacío, sólo había nombre, apellido y nombre de los padres, nada más. Al otro día fue a la estación de policía donde tenía un amigo llamado Fernando. Leo le pidió ayuda a Fernando para ubicar las casas de Martin R y Martin H. Fernando ni nadie de la estación las pudo buscar pero el jefe de la policía le preguntó para qué necesitaba esta información. Leo le explicó todo lo que estaba pasando, y el jefe decidió ayudarlo. El no pudo ayudarlo con las casas de los sospechosos pero sí pudo encontrar la casa de los padres de los sospechosos. Leo anotó la dirección de la casa y el policía le preguntó si necesitaba ayuda pero Leo le dijo que no gracias y siguió su investigación. Primero fue a la casa de los padres de Martín R ya que estaba más cerca de la estación de policía, estaba a unas cinco cuadras. Tocó el timbre y les preguntó a los padres si podían justificar el legajo tan incompleto de su hijo. Ellos le respondieron que él se había ido del país en barco por un largo tiempo y ese barco se perdió en el medio del mar por bastante tiempo también por lo que nadie pudo saber que estaba haciendo o en donde estaba. La información fue verificada pero aún podía ser el culpable. Después, fue a la casa de los padres de Martín H y ni los padres de él podían saber qué había pasado con su hijo. Solo sabían que él había cometido un crimen y vive escapando de la policía. Fue de vuelta a la estación de policía y fue con el jefe. Le dijo si era demasiado tarde para la ayuda extra, y el jefe le dijo que no. Leo le pidió si podía mostrarle la tabla de los casos que no se pudieron saber quién fue el responsable. Le pasaron la tabla y todo tenía que ver con fuego y se puso a pensar, las hojas quemadas, ¡el usa-antorchas!. Fue en ese momento que Leo recordó al mayor criminal del país, el usa-antorchas. El quema todo y mata a la gente que lo vio alguna vez y los mata quemándolos pero había algo que no le cerraba del todo a Leo, ¿Porque Dafne fue tirada de un balcón y no quemada? Volvió a la casa de Dafne a punto de dejar el caso cuando sin querer pisó las huellas de las chatitas y… Las huellas se empezaba mover cuál cenizas, ¡CENIZAS!. Leo entendió todo, el usa-antorcha aprovechó que Dafne estaba mirando a la ventana para quemarla pero no llegó a quemarla y le pegó con la antorcha a Dafne, vio lo que había pasado y Martín Hansel salió corriendo.


Leo se lo informó a la policía más rápido que una chita comprobó que su información era verdadera y todos se pusieron las pilas para encontrar donde iba a estar Martín Hansel a la noche. Todavía nadie sabe cómo pero descubrieron que iba a estar en la casa de sus padres. Lo detuvieron pero ellos querían que él confiese lo que ha hecho. Obviamente, Martin H estaba encerrado y no podía escapar o al menos eso pensaba… Martin Hansel no confesó nada. No podían quedarse toda la noche despiertos y se fueron a sus casas. Cuando volvieron temprano para por fin arrestar a Martín H, él había escapado. Fueron muy enojados a la casa de los padres de Martín Hansel y los padres estaban quemados. El criminal estaba quemado también y tenía una nota que decía: ________________________________________

¿¡Ahora cómo me atraparán!? _________________________________________

¿FIN?

Autora: Ambar Gallegos Perez


El pasadizo secreto Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer y el hombre cuando entró en la casa empezó a sonar una alarma. El hombre estaba muy nervioso y decidió esconderse en el ropero de la mujer. El muchacho vio un pasadizo secreto y decidió meterse en él. Este lo llevó a un sótano donde estaba la chica asesinando a un hombre. El ladrón no quiso meterse porque ella lo iba a asesinar y tampoco le dijo a la policía porque si no lo iban a interrogar y le iban decir ¿qué hacías ahí a esa hora? por eso decidió callarse.


Como el joven tenía un hermano policía sólo se lo contó a él. El hermano le dijo: ¿pero vos ibas a robar ahí? y él le respondió sí...pero no robé nada me arrepentí. El hermano le informó a la policía y al día siguiente fueron a la casa de la chica. El “ladrón” les iba diciendo en el ropero tiene un pasadizo. Llegaron y vieron toda sangre en las paredes y revisaron toda la casa. La chica estaba escondida, la atraparon y mandaron a la cárcel y al “ladrón” lo perdonaron.

Fin Autor: Benicio Leguizamón


Huellas poco claras Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer dormida no se enteró de nada. Después se enteró cuando escuchó al ladrón rodar por las escaleras. La chica rápidamente se levantó de la cama y corrió a buscar el cuchillo que tenía bajo su cama por una emergencia. El ladrón escuchó ruidos desde un cuarto. Sigilosamente se escondió en la despensa de la casa la chica y la joven nunca se dio cuenta. Ella convencida de que alguien estaba en su casa llamó a la policía. Cuando el ladrón se dio cuenta que ella estaba llamando a alguien pensó qué hacer y decidió escabullirse en la cocina donde él vio una puerta. Aprovechó para salir cuando ella se fue al baño. Él corrió sin hacer un ruido. El joven vio una caja fuerte detrás de la puerta de la cocina y con su ganzúa trato de abrirla pero no funcionó. Planeó llevarla pero cuando intento levantarla se dio cuenta que solo no podía. Entonces decidió entrar a uno de los cuartos donde había una inmensa televisión y una computadora. Eso sí se lo podía llevar pero en dos viajes. La joven que ya estaba en la sala de vuelta no escuchó ningún ruido más, sólo esperó a que la policía llegue. Mientras tanto el joven estaba pensando cómo sacarlas antes de que la policía llegue. Él vio una ventana sobre la cama del cuarto y decidió bajarlas por ahí ya que la joven vivía en el primer piso. Cuando estaba a punto de terminar de bajar la televisión escuchó que el novio de la joven llegó. Él se apuró por qué los policías ya debían estar por llegar. Cuando estaba terminando de bajar la computadora escuchó a la policía que llegó y fue a ahí que decidió llevarse sólo la televisión. Cuando el joven estaba por salir escuchó que un policía encontró unas huellas en la caja fuerte. El ladrón rápidamente escapó. Los policías nunca se dieron cuenta quien era el ladrón porque las huellas no eran claras.

Fin Autor: Nicanor Segura Lavalloll


El asesinato de la mujer Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven buen mozo y de ojos claros pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una joven bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. A la mujer esa noche le encontraron muerta y todos decían que fue él; pero cuando fui a investigar me di cuenta de que él, era su esposo y pensé: no creo que fuera capaz de eso su marido. Entré a la habitación del suceso y vi que fue realizado desde afuera. Busqué huellas del sospechoso. Fui a hacer una muestra de esas huellas y me dijeron que las huellas correspondían a los vecinos. Investigué en las casas de ellos y encontré muchas cosas, como una pistola y varios cuchillos y todo esto estaba en el cuarto de los niños. Empecé a interrogar a toda la familia y supe que era el padre de los niños. Fui a encarcelarlo y no estaba allí. Se había escapado. El autor del hecho quedó libre de su condena pero eso sí, si llega a venir de nuevo, lo voy a encarcelar.

Fin Autor: Matías Galmarini


Cuentos policiales - 6to grado  

Cuentos policiales escritos por alumnos de sexto grado

Cuentos policiales - 6to grado  

Cuentos policiales escritos por alumnos de sexto grado

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