Page 1

Ben jamín Pacheco / El Vigía y Agencia Reforma

DOMINGO 11 de febrero de 2018 / Núm. 352

VALOR AL ARTE Y LA ESENCIA

MEXICANA POR ESTEFANIA IBAÑEZ PÁGINAS 4 Y 5

LO IMPORTANTE EN LA CIENCIA SON LAS IDEAS Por Rolando Ísita Tornell Página 6


DOMINGO 11 de febrero de 2018

2

HISTORIA Y LITERATURA:

“LA METAMORFOSIS”

DE KAFKA

Por Lesli Mejía*

L

a metamorfosis, el relato más conocido de Franz Kafka, tiene una profundidad que suele ser nublada por el surrealismo y la absurdidad de la historia que cuenta. Como otros autores modernistas, Kafka retrató la condición del individuo moderno, es decir, del europeo en el siglo XX, quien vivía en sociedades en constante crecimiento y pasaba por cambios drásticos en su ciudad, sus relaciones personales y su ser. Sin embargo, Kafka destacó por explorar en su ficción las ansiedades de su tiempo y contexto utilizando elementos surreales y absurdos para así evocar sentimientos de desestabilización e incomodidad en los lectores. Esos elementos son básicos para su literatura, por lo cual el término “kafkaesque” es ampliamente utilizado para describir algo extraño, perturbador y absurdo, pero bastante complejo. Publicado en 1915, La metamorfosis ciertamente parece surreal y absurdo al tratarse de un hombre, Gregorio Samsa, que un día despierta y se ve convertido en una horrible cucaracha gigante. La trama gira alrededor de las reacciones de la familia Samsa ante el extraño suceso, las cuales resultan aún más absurdas que la premisa misma. Gregorio acepta la situación pasivamente y sus padres y su hermana reaccionan con asco y odio en vez de compasión y empatía, puesto que Gregorio es el único proveedor económico de la familia y, al ser una cucaracha, ya no puede ir a trabajar.

Descripción de algunos contextos históricos

Puede decirse que este relato no se trata simplemente sobre un hombre que repentina e inexplicablemente se trasforma en una cucaracha, sino sobre una familia cuyas interacciones giran en torno al egoísmo que caracterizó a las sociedades modernas europeas.

Cortesía

Estas sociedades estaban pasando por varios cambios debido a la industrialización, la sobrepoblación y la Primera Guerra Mundial, la cual causó mucha violencia y caos, así como crisis económicas, particularmente en la actual República Checa, de donde Kafka es originario. La actitud de la familia Samsa ante la situación de Gregorio refleja, precisamente, una falta de empatía causada por la priorización de asuntos superficiales, tales como la riqueza y el prestigio, típica de aquellas sociedades en las que la pobreza era tan devastadora. El relato sugiere la alienación que los indtividuos modernos sufrían: desapegados, deshumanizados y rechazados por otros, como Gregorio, se desconectaban de sus alrededores, aislaban y sumergían en la miseria. Esto se puede relacionar con la vida del autor mismo, puesto que Kafka, como Gregorio, era una persona introvertida y solitaria, y tenía una relación difícil con su familia, particularmente con su padre. En su literatura, Kafka revela las ansiedades de los europeos del siglo pasado afectados por los conflictos sociales, políticos y económicos de sus naciones. No obstante, los textos de Kafka sugieren también un enfoque autobiográfico, por lo que representan el contexto histórico del autor pero desde una perspectiva personal. Esto indica cómo la literatura y la historia tienen como objetivo narrar la experiencia humana, la primera de manera subjetiva y la segunda con una mayor imparcialidad. Por eso, cuando estas dos disciplinas se unen, se puede obtener una documentación más amplia y genuina de ciertos contextos históricos.

Suplemento Cultural de Periódico

Dirección General Ignacio Solorio Arroyo Gerente Administrativo Alfredo Tapia Burgoin Director Editorial Enhoc Santoyo Cid Gerente comercial Oralia Tinoco González Coordinadora de publicidad Luz Mar Bárcenas Editora Estefania Ibañez Coordinadora Diseño Ana Salgado de Anda Diseño Lydia Sánchez Olachea Críticos / Colaboradores Hugo García Michel, Minerva Muñoz, Gerardo Sánchez, Rolando Ísita Tornell, Marco Moreno Corral, Miguel Nuñez, José Carrillo, Isaac Rosas, Rodrigo Cardoza, José de la Rocha, Sofía González, Liz Durand, Álvaro Díaz, colaboradores de la UNAM, Rod Moro y Lesli Mejia. Correo electrónico palabra@elvigia.net

“Publicado en 1915, La metamorfosis ciertamente parece surreal y absurdo al tratarse de un hombre, Gregorio Samsa, que un día despierta y se ve convertido en una horrible cucaracha gigante. La trama gira alrededor de las reacciones de la familia Samsa ante el extraño suceso, las cuales resultan aún más absurdas que la premisa misma”. *Estudiante de Literatura Inglesa en la Unam y escritora.

Teléfonos para publicidad 120.55.55, ext. 1030 publicidad@elvigia.net Ensenada, B.C. México.


DOMINGO 11 de febrero de 2018

ABURRIDO DE MORIR EN LAS PÁGINAS DE UN LIBRO

Por Adán Echeverría*

C

omo editor me gusta detenerme sobre la obra colectiva que es una revista y pensar ¿Qué fue primero el libro o la revista? El libro, dirán algunos. Pero ¿acaso no es desde la idea de la creación de un libro que el editor, el ya en desuso tipógrafo, el diseñador, el impresor, todos llevaban a cabo la posibilidad de la obra para ponerla frente al lector? Que al final sea uno, el autor que se registra, y al que se le da reconocimiento, siempre es un giro hacia la vanidad. Ustedes recordarán como Dostoievski, Balzac, crearon obras maestras acosados por sus editores, quienes les habían adelantado el pago de la obra. Sin esos editores presionando, tal vez no tendríamos joyas literarias. Uno no puede dejar de pensar en aquello que es la creación de la obra, la revisión de la misma, hasta el claro objetivo de tenerla impresa en copias para los muchos lectores que fueron teniéndola frente a sí. ¿Y entonces las revistas? El trabajo de editar es el mismo. Trabajar en equipo sobre un objetivo: comunicar. Qué más trabajo el del editor que conocer autores, tratar con ellos, apapacharlos, exigirles, reclamarles, corregirles, y mantenerse ahí en lo oscurito, porque el trabajo que se hace, ahí como a escondidas es de un reconocimiento menor. ¿Los encuentros de escritores y los encuentros de revistas o de editores de libros, para qué?. Emanuel Carballo en su “Diccionario crítico de las letras mexicanas en el siglo XIX” (Océano-Conaculta, 2001) señaló que “el periodismo literario nació como un parásito de las publicaciones de otra índole, noticiosas o políticas, hasta que su invasión ganó casi totalmente un primer periódico el Diario de México que se publicó entre 1805 y 1817”. Carballo añadió que el semanario El Renacimiento es el documento que mejor sintetiza el carácter literario y aún cultural y social de toda esa época.

El comienzo de las revistas

Así se fueron generando las revistas

que daban luz de la vida cultural de un país que se abría camino, desde la voz de sus autores. Carballo dijo: “Dado el centralismo en todos los órdenes que desde entonces prevalecían en el país, era más fácil hallar a los profesionales en la ciudad de México y los aficionados en las capitales de provincia, con la excepción frecuente de Guadalajara, Mérida y Puebla que sostuvieron de principio a fin de siglo, una apreciable vida cultural y artística”. Los escritores se especializaron (se era poeta, narrador o dramaturgo pero no las tres cosas) y los lectores asumieron el papel que les correspondía en el circuito cerrado de la literatura: el de recreadores de la obra de arte. Para qué se publica una revista de literatura, por qué se escribe, y por qué el Estado, el Gobierno Federal, invierte en la publicación de un fondo editorial y en una revista de literatura. “Aprendimos una lección esencial, que la literatura mexicana no era, simple y sencillamente, la literatura que se escribía en la CDMX sino la literatura que se escribía (y se escribe) por todos los rumbos del país. Nos descubrimos, al leerla, como una comunidad que hablaba desde entornos diferentes, pero que vivía experiencias culturales similares que la conectaban a la vez a una red de afinidades y correspondencias, de vasos comunicantes que le daban una identidad generacional tanto por sus similitudes como por sus diferencias”. Son palabras que el poeta bajacaliforniano Gabriel Trujillo escribió hace una década, recogidas del libro “Entrecruzamientos”, que describen en buena medida el ánimo con el que “Tierra Adentro” fue creada hace casi cuarenta años por Víctor Sandoval. Sabemos que cada generación de escritores y poetas ha sido los voceros de su contexto social. Escribir poesía en el México de Sara Uribe, Feli Dávalos ¿marcan tendencias? No. Pero sí puede anunciar instantes creativos y disfrutarlos. “Queremos que Tierra Adentro propicie y multiplique el diálogo en-

tre los jóvenes creadores y lectores del país, y que dé proyección no sólo a disciplinas ligadas a la literatura — como lo ha hecho siempre— sino a todas las expresiones culturales”, describió Rafael Tovar y de Teresa hace unos años. Las vetustas revistas La palabra y el hombre, Armas y Letras, El Búho de René Avilés Fabila, que ha muerto apenas un año después que el mismo René, tanto nos han dado a los lectores.

No pueden ser clubes de autoayuda

El estudio del arte mexicano no se puede entender sin el estudio de su literatura. El desarrollo de ésta ha sido diverso y muy rico en expresión y géneros. Desde los primeros años del arribo del castellano a lo que hoy es México, se ha dado una cantidad exorbitante de autores que, motivados, por amplia diversidad de ambientes, la excentricidad de sus ciudades o lo complejo de sus sistemas sociales, han brindado claros ejemplos de la literatura en español. Durante el siglo XIX mexicano la literatura fue la herramienta más utilizada por los escritores para buscar una identidad y reconstruir una nación que a pesar de los problemas políticos y gubernamentales, señala Sara Uribe. Para qué se escribe poesía: Para ser provocadores contra la tradición y contra el futuro (dijo Julián Herbert). Narrativa, imagen, visualidad, fotografía. Todo se junto en la obra editada. Mirar a Enrique Servín es gozar de nuevo de la mirada y voz de alguien a quien admiro, del compañero que siempre tiene algo novedoso que contarte, de ese personaje que no sólo es grande en corpulencia, sino en conocimiento. La batalla sigue, siguen luchando aquellos editores, aquellos que siguen motivando a los escritores, aglutinando a los artistas en un proyecto. Las revistas no pueden terminar siendo apenas clubes de autoayuda. *Escritor y editor.

Cortesía

3


DOMINGO 11 de febrero de 2018

4

Por Estefania Ibañez

VALOR AL “N ARTE Y LA ESENCIA

MEXICANA

El periodista Armando Ponce y Padilla visitó Ensenada. En un recinto de acceso reservado, el editor de la sección cultural del semanario Proceso, habló sobre el periodismo en México, la ciencia como cultura y el respeto a las expresiones

o necesitamos hacer una Disneylandia de la cultura”, afirmó el prestigiado crítico, periodista y editor mexicano Armando Ponce y Padilla. Nació en 1947, y de su trayectoria hay mucho que contar. Es un fiel seguidor de las artes mexicanas, principalmente las que sucedieron y tuvieron auge en el siglo pasado. En su visita a Ensenada estableció que la cultutra mexicana del siglo XX concluyó de forma extraña, debido a que en el pasado predominaron las expresiones dirigidas por el Estado, y poco a poco se instaló el neoliberalismo, lo que produjo que la cultura adquiriera un sentido comercial. “El neoliberalismo quiso incluir la iniciativa privada, pero la iniciativa privada tiene un problema, que no es culta; es demasiado comercial. “Hay elementos que la iniciativa privada no impulsa, por ejemplo, el teatro experimental. Te impulsará a una obra que le deje dinero, pero no hará un ex-

perimento universitario, eso la UNAM lo puede hacer. Además el neoriberalismo tiene una visión mucho más frívola del mundo cultural”, expresó. A pesar de que el panorama de la cultura continúa siendo comercial, Ponce sugiere que se debe hacer un renacimiento, retomar la cultura e impulsar a las nuevas generaciones. “Sí existe un fuerte apoyo a la cultura, pero nunca será suficiente. A nivel educativo hacia los años 60 la educación tenía un presupuesto altísimo, una época en la que se hizo el Museo de Antropología y los grades museos, pero eso se ha descuidado mucho en la educación de México”, subrayó. Ponce mencionó que la efervescencia del mundo cultural es afable, pero esta no puede estar concentrada unicamente en las capitales y no debe medirse en torno a la economía, porque aunque no se puede desligar de ese valor, la promoción a la cultura no debe ser con sentido lucrativo, sino de impulso formativo. “No necesitamos hacer una Disneylandia de la cultura, tenemos una cultura propia”, explicó.

“La siguiente edición del libro México, su apuesta por la cultura: El Siglo XX, testimonios de su presente, tendrá una segunda edición estructurada en ocho capítulos: siete de las artes clásicas del siglo XX: teatro, danza, literatura, música, cine, arquitectura y plásticas, y una sección especialmente dedicada a los valores del patrimonio, las leyes y las instituciones”.


DOMINGO 11 de febrero de 2018

5 Ben jamín Pacheco / El Vigía y Agencia Reforma

“Aunque el periodismo científico no es fácil, puntualizó, se deben preparar los reporteros, para traducir a la gente el lenguaje “tan difícil que es la ciencia”, ya que “la ciencia es cultura”.

Lo más importante del siglo pasado

Armando Ponce fue reportero de las secciones culturales del periódico Excélsior y el semanario Proceso, en el que actualmente se desempeña como editor. En enero de este año pasó unos días el puerto de Ensenada, una de las reuniones fue en el salón donde se celebran las sesiones del grupo cultural 20 Mujeres de Ensenada, donde ofreció una plática de periodismo en la nación ante las integrantes de dicha agrupación. En el lugar habló del libro México, su apuesta por la cultura: El Siglo XX, testimonios de su presente y su próxima edición. El ejemplar consta de 800 páginas y su primer año de publicación fue en el 2003. Tiene un amplio contenido de entrevistas, por lo que esta segunda edición estará estructurada en ocho capítulos: siete de las artes clásicas del siglo XX: teatro, danza, literatura, música, cine, arquitectura y plásticas, y una sección especialmente dedicada a los valores del patrimonio, las leyes y las instituciones. “Está estructurado en ensayos, artículos y reportajes. Es una mirada global, he-

cha por gente sobreviviente al siglo XX, la más importante”, explicó.

La ciencia también es cultura

El tema de la ciencia continúa siendo un mundo, hasta cierto punto, desconocido. Con relación a la inclusión de esta disciplina en un suplemento cultural, Armando Ponce, dijo que es absurdo no tomarla en cuenta. El inconveniente, explicó, es que en México no estamos capacitados, pero con urgencia se debe atender ese impulso. “Somos una revista política completamente, pero le dedicamos un espacio a la ciencia; es reciente que lo abrimos en la sección cultural”, compartió. Refirió que en los diarios nacionales tienen secciones culturales y que en cierto modo, se han ocupado de la ciencia de vez en cuando, pero debería ser permanente, porque es interesante todo lo que ocurre a través de ella. Aunque el periodismo científico no es fácil, puntualizó, se deben preparar los reporteros, para traducir a la gente el lenguaje “tan difícil que es la ciencia”, ya que “la ciencia es cultura”.


DOMINGO 11 de febrero de 2018

6

LO IMPORTANTE EN LA CIENCIA SON LAS IDEAS A

bundan nociones sobre lo que es la ciencia. En las escuelas nos ofrecen una suerte de receta de cocina y una mezcla de conceptos y abstracciones que terminan por no significarnos nada y muy alejada de nuestras preocupaciones y retos en la vida cotidiana. Si husmeamos en las estadísticas no nos sorprenderá que el promedio de escolaridad de los mexicanos alcanza hasta poco más de la secundaria terminada, llegados hasta ahí se pueden tener algunas nociones de célula, átomo, molécula; algún vago entendimiento de qué son la física, la química, las matemáticas o la biología, mayormente aburridas, atemorizantes o repudiadas por el grueso de los estudiantes. Son una excepción quienes aspiran a ser físicos, químicos, biólogos o matemáticos, y no pocas veces requieren resguardarlo como secreto a riesgo de padecer el escarnio o el aislamiento de sus compañeros. En búsqueda por aclararme el porqué de este fenómeno social, me topé con la lectura de una columna de Michael Shermer, de la revista Scientific American a la que mi padre estaba suscrito y recibía mes a mes en casa. Afirmaba que lo importante en la ciencia eran las ideas, ahí describía que Johanson y colaboradores descubrieron el fósil de Lucy, nuestro ancestro más antiguo,

entre Etiopía, Tanzania y Kenia en África, por la idea o noción de evolución que Darwin consolidó en su “Origen de las Especies por medio de la selección natural”, la idea es buscar donde hoy se encuentre el mayor número de especímenes y te hallarás a sus antecesores. Bueno, humanos hay en todo el planeta, pero nuestros parientes simios se concentran en África; chimpancés, gorilas y orangutanes entre Etiopía, Tanzania y Kenia; ¡ahí estaba Australopithecus afarensis!

Se abrió la caja de Pandora

Más tarde, la inquietud por explicarme por qué ese quehacer que a mí me sorprendía y maravillaba no gozaba de popularidad, se enriqueció con una charla de pasillo sobre el tema con Luis Espinoza, Jefe del Museo de Geología de la UNAM (y muy ameno contador de historias sobre los dinosaurios, del origen y pasado del planeta, de los primeros terrícolas) me compartió una fotocopia del libro titulado The Five Biggest Ideas in Science (Las cinco grandes ideas en ciencia), de Wynn y Wiggins,

¡se abrió la caja de Pandora! Muchas de mis intuiciones e inferencias se consolidaron, y otras -más la arrogancia de algunos colegas y científicos- las mandé al archivo muerto. Desde los primeros átomos de hidrógeno y helio que existieron en el Universo, hasta el último bebé recién nacido en la clínica de maternidad hay una continuidad sin fronteras ni compartimentos, todas las disciplinas científicas están involucradas en esa continuidad sin líneas divisorias, y “el método científico” no hay tal, desentrañar cada fenómeno de la naturaleza y el cosmos exigirá su propio método. Tales ideas parten de las cosas tangibles que existen incluyéndonos a nosotros, a todos los seres vivos, las estrellas, los planetas; cómo están construidas, de qué están hechas, cuáles son los tabiques o ladrillos fundamentales con lo que está construido todo; cuál es la naturaleza íntima de esos ladrillos, cómo se mezclan

entre ellos, cuáles son las condiciones que deben existir para que sus uniones y cadenas, muros y pilares se consoliden; cuáles ladrillos y cómo se pegan todos los que intervienen en una diminuta y larga serie que contiene el manual operativo de todo ser vivo.

El mundo que nos rodea

¿Cómo le hacemos para desentrañar todas esas estructuras, sean estrellas, planetas, asteroides, rocas, volcanes, lava, insectos, bacterias, virus, nubes, fuego, calor, frío, viento, personas, plantas, océanos, tíos, selvas, bosques… todo, hasta lo que parece invisible para nuestra mirada? No todo comienza con hechos o con observaciones, y sí mejor con problemas, con retos e imaginación creativa, pensarlos, proponerse posibles explicaciones, normalmente la más sencilla y simple es la más cercana a la certeza (nótese que no usé la palabra verdad). Esas ideas son la de un comienzo del Universo con un violento estallido formando los primeros ladrillos con los que está construido todo, el Big Bang; otra

Cortesía

Por Rolando Ísita Tornell*

idea es cómo y de qué están constituidos esos tabiques, la naturaleza íntima de la materia, el Modelo Atómico; una más es cómo se clasifican los ladrillos, desde su ligereza hasta su gran densidad, las características que comparten o que los hace distintos cual organizar naipes, desde el as hasta el rey y si son corazones rojos, diamantes, tréboles o picas, la idea es la tabla periódica de los elementos; otra es las condiciones particulares para que esos tabiques formaran este planeta, cómo es la esfera caliente en sus entrañas con una cáscara de placas rocosas que se mueven, la idea es la tectónica de placas y finalmente, qué ladrillos se necesitan, cómo están arreglados y enlazados, qué les permite estar arreglados así para formar seres vivos, cómo cambian y se adaptan a la naturaleza cambiante o sucumben los seres vivos, la idea es la evolución. Así pues, resulta muy sorprendente, portentoso, estupendo y extraordinario ver y explicarse el mundo que nos rodea a través de las ideas que nos abren una infinita maraña cósmica de imaginación sin seres fantásticos. Y sí, una vez seducidos y convencidos es inevitable, se requerirá el esfuerzo y disciplina para entender y usar las herramientas para acceder y desentrañar todas las cosas que materializan esas ideas, como instrumentos, ecuaciones, teorías, principios, tablas.

“Desde los primeros átomos de hidrógeno y helio que existieron en el Universo, hasta el último bebé recién nacido en la clínica de maternidad hay una continuidad sin fronteras ni compartimentos, todas las disciplinas científicas están involucradas en esa continuidad sin líneas divisorias, y “el método científico” no hay tal, desentrañar cada fenómeno de la naturaleza y el cosmos exigirá su propio método”. *Integrante del área de Comunicación de la Ciencia UNAM-Ensenada y divulgador de la ciencia desde 1982.


DOMINGO 11 de febrero de 2018

Cortesía

7

ASTRONOMÍA PARA TODOS Por Marco Arturo Moreno Corral*

E

n la actualidad las llamadas Ciencias Exactas, conformadas por la Astronomía, la Física, las Matemáticas y la Química, son disciplinas altamente especializadas, que por lo mismo son consideradas por el público más allá de su comprensión, sin embargo, la primera de ellas es una ciencia milenaria, que se originó en los albores de la humanidad. Cuando los diferentes grupos humanos que fueron poblando la Tierra, se reunían en pequeños clanes conformados por unos cuantos individuos, los cuales al dirigir su mirada al firmamento, vieron que se hallaba tachonado de puntos luminosos de diferente brillo y color, que resaltaban contra la negrura de la bóveda celeste que entonces era verdaderamente oscura. Espectáculo que seguramente los sobrecogió e incluso los aterrorizó, sobre todo cuando ocurrían eventos que alteraban el cielo como los eclipses o la presencia de cometas. Aquellos primeros observadores se dieron cuenta de los movimientos que tenían los astros y de la regularidad con la que se desplazaban por el cosmos, lo que aprovecharon para medir el paso del tiempo, creando así los primeros calendarios; herramienta indispensable en su desarrollo intelectual, con la que pudieron comenzar a planear sus diversas actividades grupales, lo que a la larga les permitió avanzar hacia sociedades más complejas. Durante milenios, los humanos recurrieron a la observación del cielo para determinar el principio de cada estación del año, medir el paso del tiempo y orientarse en sus viajes, por lo que tenían que conocer la disposición y movimiento de los astros, lo que en esencia los convirtió en astrónomos. Restos de esas costumbres y necesidades, pueden encontrarse todavía entre los campesinos y todos aquellos habitantes de lugares remotos y aislados de la corriente tecnológica actual. Nos asombra ver la manera en que esas personas conocen el firmamento y aprovechan el movimiento de los astros para ordenar sus actividades productivas. De alguna forma ese espíritu ha sobrevivido en todos nosotros, por lo que puede afirmarse que independientemen-

te de lo que hagamos, seguimos siendo astrónomos, pues cuando contemplamos la vastedad del firmamento, volvemos a maravillarnos y a preguntarnos qué son los objetos celestes, lo que sin duda es el fundamento mismo de la Astronomía y aunque esta disciplina se haya especializado enormemente sobre todo en las últimas centurias, tanto el más docto de los astrofísicos modernos, como el ciudadano común que levanta la vista para “ver las estrellas”, están satisfaciendo necesidades intelectuales comunes, por ello es que en la actualidad existen astrónomos aficionados, que se dedican a esta ciencia sin ninguna otra pretensión que la de mirar el firmamento y disfrutar las bellezas que ofrece.

El habito de mirar el cielo

Sea hombre o mujer para hacerlo, no se necesita preparación especial, una cierta edad, condición socioeconómica particular o disponibilidad de complejos y caros instrumentos. Si se dispone de un sitio adecuado con un horizonte razonablemente despejado, que no se encuentre inmerso entre altas construcciones y zonas profusamente iluminadas, se podrán contemplar los astros y disfrutar de ello. Si tiene uno la suerte de vivir en el campo o zonas no contaminadas por la iluminación, entonces el espectáculo será mayor, pues se podrán ver objetos menos brillantes, lo que a su vez se traduce en un mayor número observable de ellos. Si la acción de mirar el firmamento comienza a convertirse en costumbre, pronto puede uno darse cuenta que lo que se observa, va cambiando lentamente y que esta acción es ordenada. Toda la bóveda celeste parece girar en torno a un punto, que para los observadores de nuestro hemisferio se localiza en el norte. Si nos fijamos en la Luna, veremos que a lo largo de unos cuantos días cambia, pues pasa de ser el cuerpo más brillante en el cielo nocturno, hasta desaparecer durante algunas noches. Sí hacemos costumbre de mirar el cielo, veremos que este fenómeno es recurrente y que su periodicidad es de 29.5. Ese mismo hábito puede llevarnos a disfrutar de otro gran espectáculo celeste, que si bien no es tan frecuente como las lunaciones, si es predecible y permite saber cuándo habrá eclipse lunar.

El más reciente de estos sucesos ocurrió apenas hace unos días, pues en la madrugada del 31 de enero, la Luna fue eclipsada y para los observadores de esta zona de México, ello ocurrió a lo largo de varias horas en la madrugada de ese día, pero el máximo tuvo lugar alrededor de las cuatro de la mañana, cuando nuestro satélite natural presentó una clara coloración rojiza, que en verdad impresiona. Para realizar este tipo de observaciones no son necesarios instrumentos, pues a simple vista podremos apreciar fenómenos como esos, aunque si contamos con ellos, podremos ver detalles que enriquecerán nuestra observación. Por ejemplo en el caso de la Luna, cuando se encuentra en su fase de máximo brillo o Luna llena, con nuestros ojos solamente podemos darnos cuenta que su brillante disco, presenta zonas algo más oscuras, que si ponemos algo de imaginación, parecieran tener la forma de un conejo. Si contamos con un pequeño telescopio o con binoculares, al dirigirlos hacia ella, comenzaremos a ver detalles que no son discernibles sin esos aparatos, tal es el caso de la presencia de estructuras sobre la superficie de nuestro satélite como cráteres, relieves de tipo montañoso y extensas planicies que corresponden a las manchas oscuras que se ven cuando la observamos solamente con nuestros ojos. Verlos es un verdadero espectáculo, un goce íntimo que nos hermana con la naturaleza, que harán que comencemos a preguntarnos qué es todo eso. ¡Ahí es cuando comenzamos a ser astrónomos!

Un gusto por el firmamento

El placer de ver la bóveda estrellada en una noche oscura, que si corresponde a una de las del verano permitirá que nuestros ojos contemplen esa gran franja de color blanquecino con ramificaciones oscuras que, desde la antigüedad llamamos Vía Láctea por su aspecto lechoso, o bien admirar la presencia de un cometa en el firmamento o mirar el rápido cruce de éste por un bólido luminoso popularmente llamado estrella fugaz, prepararse para

ver un eclipse solar o lunar, o quizás tener la suerte de admirar una lluvia de estrellas, lo que causará impresiones imborrables en nuestra mente. Todo ello y más es lo que hacen los astrónomos aficionados, que ya sea en solitario o formando grupos para apoyarse y disponer de mayores recursos, noche a noche han observado el cielo. Los logros que han alcanzado no son pocos, pues muchos de ellos han contribuido con descubrimientos notables, que han enriquecido la Astronomía, quien se los ha retribuido poniendo sus nombres a los astros descubiertos, tal fue el caso de los jóvenes japoneses Kaoru Ikeya y Tsutomu Seki, que en noviembre de 1965 descubrieron el ahora llamado Cometa Ikeya-Seki. Si tiene el gusto por ver el firmamento, busque unirse a los grupos de astrónomos aficionados, que en nuestra nación hay muchos e incluso existen en Ensenada, pues muy probablemente ello le ayudará a descubrir el astrónomo que tiene dentro, pues comoa dije al principio, la Astronomía es para todos. *Astrofísico e investigador del Instituto de Astronomía, campus Ensenada, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). mam@astro.unam.mx


DOMINGO 11 de febrero de 2018

8

Rodrigo Cardoza

Globos El fotรณgrafo captรณ a ciudadanos de Chiang Mai, Tailandia, en el evento YeePeng el cual se celebra la primer Luna llena de noviembre.

@scardoza | Correo: rc@rodrigocardoza.com

Palabra 11 de Febrero de 2018  

Publicación de Editorial El Vigía

Palabra 11 de Febrero de 2018  

Publicación de Editorial El Vigía

Advertisement