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Ángeles

Adorar con

Estableciendo el

alrededor

el corazón

Reino

Guía de Adoración e Intercesión Edición 98 • Febrero 2017

Suplemento de Edificación para el Cuerpo de Cristo A.M.M. de Rony Chaves


Una extraordinaria oportunidad para adorar a Jesús

Ir hacia donde Dios está

Diciembre 2017

7000 Altares de Adoración IV Parte

Contenido Ángeles alrededor

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Adorar con el corazón Pág. 08 CMA: Una iglesia con visión fresca Pag. 09

En Costa Rica tenemos la meta de levantar 777 Altares de Adoración. En estos días de Febrero, con tu ayuda, culminaremos con éxito nuestra Asignación. En Arpas y Copas, te invitamos a unirte con tu Familia o Congregación a este glorioso Proyecto. Por favor, repórtanos tu participación al 2236-9118 o a nuestro correo electrónico: info@adoracioncontinental.com / avance@ronychaves.org

Estableciendo el Reino Pág. 10 Agenda de Oración Instituto Apostólico: En Imágenes Giras Enero 2017

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7000 Altares de Adoración

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La Esencia de Todo: -Las Naciones-

“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey”. 1 Samuel 15: 22,23

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En este mes de Febrero tendremos en todas las naciones de América, Europa y mucho más allá, la excelente oportunidad de levantar Altares de Adoración a Jesucristo. Estos Altares son reuniones para exaltar el Rey de reyes y Señor de señores en todo lugar. Podremos hacerlo en gimnasios, estadios, plazas, lotes vacíos, casas y templos. Dondequiera vamos a levantar la exaltación al Dios viviente y a su maravilloso Hijo Jesús desde el lunes 20 al domingo 26.

n la vida hay que tener metas, eso es bueno para un hombre que quiera superarse, para una familia que quiera progresar y para un ministro que quiera servir al Señor con eficacia. Las metas nos motivan, nos enfocan y nos marcan la avenida sobre la cual corremos y nos dedicaremos a trabajar con fuerza. Las metas son necesarias e importantes para la superación del hombre y de los pueblos. Las hay a corto, mediano y largo plazo. En realidad, unas deberían llevarnos a las otras y deberían ser los fundamentos iniciales para establecer

Entrenándonos para obedecer no para ganar Apóstol Dr. Rony Cháves

la plataforma hacia el éxito en todo lo que emprendemos. Las metas son un norte, una brújula que guía el destino; un verdadero eje direccional.

carácter de Su gente. Más que logros materiales, educativos o sentimentales, el Señor lo que quiere es forjar en nosotros carácter maduro, fe, dominio propio y paciencia.

Muchas veces nuestras metas Dios las respalda y nos las concede; son en verdad, Sus metas también. Más, es importante señalar, que en muchísimos casos, nuestras metas no son las metas del Señor.

Por eso es que a veces creemos que Dios nos lleva en una dirección y en realidad, El va en el sentido contrario. Nosotros apuntamos a un blanco y El a otro. Nosotros queremos llegar primero, y Dios lo que quiere es que lleguemos bien, aunque esto signifique no llegar en el primer lugar de la carrera.

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová”. Isaías 55:8 La Biblia nos da la pauta para tener bellas metas personales y familiares. Dios nos da la base doctrinal para trazar incontables metas y orar ante El por éstas. A pesar de que el Señor nos respalda y responde constantemente, muchas de Sus metas para y con nosotros, no son las que perseguimos, son las metas de Dios.

“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Isaías 55:9 Nuestras grandes metas son por lo general, logros económicos o materiales, logros educativos o sentimentales, las metas de Dios son espirituales, el deseo de Su corazón es el

para los primeros lugares. El primer puesto no lo ocupará necesariamente el que llegó primero, sino el que terminó el recorrido dócil y sumiso al Espíritu Santo, ganará el más obediente, no el mejor corredor.

“Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. Salmo 51:16-17

Dios no nos prepara para llegar primero, sino para saber llegar. Con El no gana el que llega más rápido, sino el que se deja formar el carácter en el camino. Con el Todopoderoso gana el que deja al hombre carnal en la montaña, el que deja el orgullo, la altivez y la soberbia de los creen ser capaces en su propia fuerza y necesitan el aplauso y la corona del primer lugar para seguir viviendo aunque eso implique desobedecer a Dios y no escucharle.

Nuestro Proyecto “Castillo de Hielo” que contemplaba el ascenso al Monte Everest, no pretendía ser un medio para batir records o llegar a la cima como una meta deportiva. La intención principal y bien definida por Dios era subir la “Montaña” para interceder desde este “lugar alto” por las naciones esclavizadas religiosamente por grupos sectarios y ocultistas, cuyas bases principales se ubican en los Himalayas.

Jehová sólo nos prepara para ganar a Su manera, con el carácter formado y tratado, con El solo así hay medalla. El nos prepara para obedecer en todo tiempo, no necesariamente para llegar de primeros a la meta con nuestra propia e independiente manera de hacer las cosas. Al final de la carrera, muchos se sorprenderán con la repartición de las medallas

El haber pactado con Dios y el Equipo Libertadores de las Naciones a ser parte del Proyecto implicaba que haríamos el mayor esfuerzo por llegar a la cima o tomar el rumbo que Dios determinara. Nuestro compromiso no era subir a la cima, no; era obedecer a Dios hasta las últimas consecuencias, aunque esto implicara no subir a la cumbre.

“Levantándose muy de mañana, edificó un altar al pie del monte....” Éxodo 24:4


ACOMPÁÑANOS EN ORACIÓN A TIERRA SANTA INTERCEDIENDO POR EL PROYECTO

ISRAEL Del 19 al 27 Abril 2017 Pastora Lía Illanes Costa Rica

CIUDADES A VISITAR:

Tel Aviv Nazareth Jerusalén Jericó

Bethlehem

Eilat

Haifa

Rafah Hebrón

Beersheba


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Edición 98 | 7000 Altares de Adoración IV Parte

IR HACIA DONDE DIOS ESTÁ PROFETA CHUCK D. PIERCE

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l Evangelista y pastor Greg Laurie ha identificado el pro­blema predominante que enfrentan todos los seres hu­manos. “Cada uno de nosotros tenemos un hueco en nuestro corazón, un vacío espiritual en la profundidad de nues­ tra alma, (un espacio en blanco con la forma de Dios)” Algunos cristianos han llamado a esto el vacío moldeado por Dios. En este libro John Dickson y yo queremos llevar ese vacío hacia la presencia transformadora del Dios Santo. En sus manos nos volvemos como arcilla y podemos ser moldeados a su imagen. Una vez que hemos sido formados a la imagen de nuestro Dios Santo, entonces podemos lograr el propósito para el que nos creó. ¿Qué tiene que ver la adoración con esto? La adoración es la respuesta humana a la percepción de la presencia de un ser divino. Esta debe ser una presencia que trascienda la actividad humana normal. Estamos hechos para adorar. A medida que adoramos, nos movemos en un ámbito de fe que grada a Dios. “Jehová reina; temblarán los pueblos. Él está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tiena. Jehová en Sión es grande, y exaltado sobre todos los pueblos. Alaben tu nombre grande y temible; Él es santo. Y ¡a gloria del rey ama el juicio; tú con­firmas la rectitud; tú lias hecho en Jacob juicio y justicia. Exal­tad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante el estrado de sus pies; Él es santo” (Salmos 99:1-5). LA HISTORIA DE LA ADORACIÓN Cuando adoramos nos postramos o inclinamos delante de al­guien en un acto de sumisión o reverencia. La adoración en reali­dad significa rebajarse uno mismo. Lo opuesto de la exaltación. Por lo tanto, exaltar al Señor en realidad significa para nosotros caer a sus pies y honrarlo por quién es Él en nuestras vi­das. La Biblia nos dice que Dios es exaltado sobre todos los pue­blos. Eso significa que cuando adoramos debemos llegar hasta el lugar donde Dios está. Si somos creyentes y hemos recibido a Jesús como el Señor de nuestras vidas, sabemos que somos sus templos y que su Espíritu mora dentro de nosotros. Sabemos que Dios descendió al ámbito de la Tierra y se hizo conocer a través de su Hijo, Jesús. Sabemos que cuando Jesús se levantó de la tumba venció la muerte y el infierno. Sabemos que Jesús ascendió a los cielos, y al ascender dio dones a la humanidad. También sabemos que dejó al Espíritu Santo aquí sobre la Tierra para llenar nuestros espíritus humanos ese vacío y conectarnos con el ámbito ce­lestial donde se sienta a la diestra de su Padre. Sabemos que Je­sús es nuestro mediador. En favor de nosotros se presenta confiadamente delante de nuestro Padre santo en el salón del trono. El acto de la adoración satisface dos aspectos: nuestro deseo de honrar a Dios y que se cumpla el deseo de Dios para nosotros. La verdadera adoración debe tener un enfoque único sobre el objeto que se adora. Todo lo demás debe ser dejado a un lado; de esa for­ma el adorador queda cara a cara con el objeto de su veneración. Como creyentes, debemos ir y postrarnos, dejando atrás án­geles, santos, templos, reliquias, objetos religiosos, padres, es­

posos, hijos, otros creyentes, amigos, poderes y autoridades. Si vamos a cumplir los propósitos de Dios en nuestro día, debemos presentarnos ante Él. Imagine a su perro favorito. Él o ella probablemente vienen a usted, con afecto lamen su mano, y lo miran con ojos cálidos; en realidad dicen; “Estoy aquí para servirlo. Es la persona más impor­tante de mi vida. Estoy deseoso de obedecer cada orden suya. Tire una rama, y yo se la buscaré. Ordéneme que vaya hacia esa agua fría y alegremente lo haré”. De esta manera deberíamos ser cuando adoramos a Dios. Jugar a las escondidas. Nuestra elección Imagínese caminando, hablando y teniendo comunión con el Espíritu de Dios todo el día. Así es cómo sucedía con Adán y Eva en el Jardín. Su comunión era tan poderosa que el trabajo y la ado­ración eran lo mismo. Esta comunión perfecta hizo que el Jardín prosperará. Este fue el plan máximo de Dios. Satanás odiaba esta comunión perfecta. Él sabe el poder que tenemos en el ámbito terrenal cuando verdadera­mente caminamos y hablamos con el Señor. Por lo tanto, tenía que encontrar una manera de interrumpir la prosperidad en el Jardín. Tenía que acusar a Dios por encima de su palabra, desafiar al Espí­ritu Santo y hacer que Eva cuestionara lo que Dios había dicho. Es­te cuestionamiento y el apoyarse en su propio razonamiento fue realmente la primera desviación de la verdadera adoración. El razonamiento siempre nos lleva a la desobediencia. Por lo tanto, Adán abandonó el verdadero plan de adoración y desobede­ció a Dios. Una vez que ambos, hombre y mujer, estuvieron desco­nectados de esta perfecta comunión, comenzaron a reconocer cosas que nunca antes habían visto. Génesis 3:8 registra lo que sucedió después. Adán y Eva “Oye­ ron la voz de Jehová Dios que se paseaba por el huerto (...) ¡y se es­condieron de la presencia de Jehová Dios”. Encontramos la misma idea de escondernos de Dios en Apoca­lipsis 6:16, pero allí se aplica a la condición de la humanidad, a me­nos que nos reconciliemos con Dios por medio de la adoración. Dios prefiere que vengamos ante Él con confianza; y caminemos y hablemos con Él Escondernos es exactamente lo contrario a lo que Dios desea que hagamos. Dios prefiere que vengamos ante Él con confianza, y caminemos y hablemos con Él. La pregunta que el Señor le hizo a Adán es escalofriante “¿Dónde estás?” (Génesis 3:9). Estoy seguro que Dios hoy nos hace a muchos esta pregunta. ¿Dónde estamos? La guerra de adoración sobre la Tierra El Señor respondió a la interrupción de su plan de comunión y adoración. Maldijo a la serpiente y profetizó a la mujer, le prome­tió que su simiente iba a aplastar la cabeza de la serpiente. Luego maldijo la Tierra y le dijo a Adán que ahora debería trabajar en me­dio de lo que había maldecido. Antes de eso, Adán había adorado y trabajado. Ahora, iba a transpirar y esforzarse.

Si continuamos leyendo en Génesis, encontramos que luego de la caída la adoración se transforma en la más grande contienda en­tre la humanidad y Dios. En Génesis 4 Abel adoró en una forma que agradó a Dios. Caín, por otro lado, deseaba adorar a su mane­ra. Cuando nos negamos a cambiar y adorar a Dios de la forma en que Él desea ser adorado, cometemos el mismo error de Caín. Fuera de la presencia de Dios Observe cuando Caín adoró de la forma que él quería, esto re­sultó en contienda, celos, competencia, auto exaltación, odio, en­vidia y, en su momento, asesinato. Sin embargo, encontramos otro patrón desastroso registrado en Génesis 4:16 “Salió, pues, Caín de delante de jehová”. Estar fuera de debajo de la presencia de Dios es probablemen­te lo más temible que yo pueda pensar. Cuando no adoramos de la manera que el Señor desea que adoremos y de la forma que Él me­rece ser adorado, comenzamos a crear nuestra propia sociedad. Es­ta sociedad a la manera del hombre esta edificada alrededor de ideas propias y filosofías. Tal sistema engendra la idolatría. En Nod, Caín y su esposa comenzaron a tener hijos. Un hijo edificó una ciudad “fuera de la presencia de Dios”. Otros vivieron en tiendas y tenían ganado. Esto significa que el sistema de agricul­tura completo estaba fuera de la presencia del Señor. Jubal fue el padre de lodos los que tocaban la flauta y el arpa. Esto significa que la música estaba fuera de la presencia del Señor. Hubo una ense­ñanza a todos los artesanos de bronce y hierro. Esto significa que las fábricas e industrias estaban fuera de la presencia del Señor. Cinco generaciones más tarde leemos que Lamec, un desendiente de Caín, mató a un hombre (vea Génesis 4:23). Cuando es­tamos fuera de la presencia del Señor, patrones inicuos pasan de generación en generación. Asimismo, llevo varias generaciones pa­ra que la adoración apropiada hacia Dios se restaurara: “Y conoció de nuevo Adán a su mujer; la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín” (Génesis 4:25). Dios siempre tiene una semilla justa que Él trae a una genera­ción que está deseosa de restaurar su plan máximo de adoración y comunión en la Tierra. “Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de jehova” (Génesis 4:26). La comunión fue restaurada. Los hombres sabían que los patro­ nes inicuos que operaban en su ciudad, en la agricultura, en la in­dustria y en la fabricación, podrían ser cambiados si adoraban al único Dios verdadero. Temas en la adoración en este tiempo En cada generación Dios tiene un remanente que ansía cla­marle. Él ha puesto ese

“y edificó allí un altar al Señor”. Génesis 13:18

Mi Hijo te ha dado acceso al salón de mi trono. Mi Espíritu puede hacer que asciendas y estés envuelto por mi amor. Sube, de modo que pueda revelarme a ti en una nueva forma y haré que mi Palabra se transforme en algo real para ti, que pueda guiarte en el camino que he establecido para ti. deseo en los corazones de las personas. El más grandioso deseo en cada uno de nuestros corazones debería ser caminar completamente restaurados en el ámbito terrenal. Cuando Dios nos creó, antes de la fundación del mundo, tuvo un propósito máximo para cada uno de nosotros. Hay algo en cada uno que dice: “Señor, quiero cumplir tu deseo para mí durante el tiempo que tengo aquí sobre la Tierra. Cuando te vea, quiero que me digas ‘Has hecho bien buen siervo y fiel’”. Esto es posible para cada uno de nosotros. Cualquiera que sea el problema de su vida, la clave es ado­rar a un Dios santo que lo ha creado y conoce todo sobre usted, sus fracasos, faltas, inseguridades, pecados dominantes y temo­res. Lo más importante, es que Él se sienta sobre su trono, Om­ nisciente, y dice algo asi: “Conozco tu destino final y sé cómo sacarte de donde estás ahora y llevarte donde deseo que estés; sé por qué razón te he creado. Si me adoras, te visitaré, puedo de­cirte cómo salir de las acechanzas de tu camino y continuar ha­cia delante. Aún puedo revelarte las cosas por venir que son pertinentes a tu vida y mundo”. Dios puede seguir y decir algo que te dejará sorprendido, pala­bras que están en el centro del mensaje de este libro. Él podría de­cir algo así: “Asciende al salón del trono porque es allí donde me revelaré a ti y hablaré contigo mi deseo para tu vida. Estos son días de restauración. Puedo restaurar tus pérdidas, pero dedícate a ado­rarme. Mi Hijo te ha dado acceso al salón de mi trono. Mi Espíritu puede hacer que asciendas y estés envuelto por mi amor. Sube, de modo que pueda revelarme a ti en una nueva forma y haré que mi Palabra se transforme en algo real para ti, que pueda guiarte en el camino que he establecido para ti. Este es un tiempo para adorar. Si me adoras, sabrás cómo avan­zar en el camino que tengo para ti en los días que se avecinan. Me haré uno contigo y derribaré a cada enemigo que está en tu senda. Asciende hacia el salón de mi trono mientras adoras. Desciende de regreso al campo de la cosecha y guerrea para que esta se desate. Estoy listo para que la cosecha venga a mi Reino”. ¿Ascender en adoración? ¿Y descender


7000 Altares de Adoración IV Parte | Edición 98 en guerra? ¿Cómo es posible? Asciende: ¡subamos! Ascender es levantarse, subir, ir hacia arriba, crecer, aumentar, saltar, iluminarse, estar de pie, recuperado y restaurado. Esto viene de la palabra hebrea alah, que no es la misma palabra que correspon­de al nombre del dios musulmán, Allah; más bien es lo que Elohim, Adonai, Jehova, Jesús -el único Dios verdadero- nos llama a hacer. Encuentro interesante que Dios instruya a su pueblo a alah y a adorar. Debemos confiadamente levantarnos, ascender, ingresar al salón del trono y adorarlo. Cuando seguimos esta secuencia, la es­ trategia de restauración de Dios nos es revelada. Un pasaje bíblico clave es Amos 9. Este capítulo trata sobre la restauración del Tabernáculo de David. “El Señor, Jehová de los ejércitos, es el que toca la tiara, y se derretirá, y llorarán todos los que en ella moran; y crecerá toda como un río, y mamará luego como el río de Egipto. Él edificó en el ciclo sus cámaras, y ha esta­blecido su expansión sobre la tierra; él llama ¡as aguas del mar, y sobre la faz de la tierra ¡as derrama; Jehová es su nombre” (v. 5-6). Con frecuencia pasamos por alto estos versículos; sin embargo, es vital que los entendamos. Cuando adoramos vamos hacia arriba. Las “cámaras’’ son como los escalones y escaleras de las cámaras superiores a través de los cielos que el

Señor Jesucristo ha pavi­mentado. Es un camino que lleva al salón del trono. Estas cámaras son como bóvedas que tienen llaves. Jesús nos da las llaves para abrir cada bóveda a medida que ascendemos y nos acercamos a Él en adoración. Imagine cada bóveda llena de tesoro. Luego finalmente logramos acceso al salón del trono. Estas “cáma­ ras en el cielo” también están conectadas con los “estratos en la Tierra” del Señor. De modo que a medida que ascendemos en ado­ ración y vamos al salón del trono, los estratos de la Tierra comien­zan a abrirse. Este planeta que llamamos hogar cambia y recibe la gloria de Dios. ¿Qué es ascender en adoración? En un cementerio de Londres hay una tumba y una lápida con unas palabras muy inusuales y hermosas. Fue erigida por el famoso pastor Joseph Parker para su amada esposa. Él no quería escribir la palabra “murió”. En lugar de eso, eligió la mejor pala­ bra “ascendió”. Poco tiempo después, cuando él murió, sus ami­ gos hicieron grabar su lápida con la siguiente inscripción “Joseph Parker, nacido el 9 de abril de 1830, ascendió el 28 de noviembre de 1902”.

aún estamos aquí en este ámbito temporal, se espera que ascendamos. Nos ha sido dado acceso al salón del trono. Esto, por supuesto, sucede en un plano espiritual. Nuestros cuerpos no ascienden y no entramos física­mente en el salón del trono. Sin embargo, tal como nos transforma­mos en uno con Jesús en su ascensión, del mismo modo hay dinámicas espirituales muy reales que operan. En Efesios, Pablo escribe: “La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, so­bre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este si­ glo, sino también en el vedidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”.

Cuando terminamos nuestro ciclo vital sobre la Tierra, ascendemos para adorar alrededor del trono por la eternidad.

Y él os dio vida a vo­sotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, si­ guiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Me gusta esto. Cuando terminamos nuestro ciclo vital sobre la Tierra, ascendemos para adorar alrededor del trono por la eterni­dad. Pero también hemos visto que mientras

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois

“Y edificó allí un altar, y llamó al lugar El-Betel”. Génesis 35:7

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salvos), y juntamente con el nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en ios siglos venideros las abundantes rique­zas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (1:20-2:7). ¡Qué emocionante! En el espíritu estamos unidos con Cristo en su ascensión al cielo. Así que, cuando digo ascender, quiero de­ cir levantar, ir hacia arriba y ser restaurado! ¡Caminar en su pre­sencia y luz! ¡Iniciar un día totalmente nuevo! ¡Crecer! ¡Aumentar! ¡Saltar hacia delante! ¡Levantarse y adorar! Isaías 60:1 lo dice asi: “¡Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la glo­ria de Jehová ha nacido sobre ti!” He considerado el costo, he cruzado la línea, no puedo ser comprado, atemorizado, atrapado, o comprometido. Ahora mi camino es recto, y mi senda es estrecha. Sé que Dios me mira porque Él cuida de los gorriones, y descanso sobre el brazo eterno hasta que la tormenta se vaya. No más murmuración y no más queja; no mas excusas y no más culpas. No mas temor, descreimiento o mediocridad. Voy a recibir oración, a retribuir mi deuda. Señor ¡voy a crecer! Dondequiera que haya necesidad, puedes estar seguro que voy a aparecer. Y cuando Jesús venga por su esposa, no tendrá ninguna dificultad en reconocerme.


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Edición 98 | 7000 Altares de Adoración IV Parte

Ángeles alrededor Apóstol Dr. Rony Chaves -Gorek – Shep“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían”. Mateo 4:1-11

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na de las experiencias más impresionantes y conmovedoras que he vivido en mis años de Ministerio fue un encuentro con ángeles de Dios; sí, ángeles verdaderos del Señor, enviados a socorrernos y guiarnos en el ascenso hacia el Monte Everest. La experiencia fue impactante para mí y para todo el abnegado Equipo de Intercesores que se determinó a subir el Monte y liberar a los cautivos de los poderes demoníacos en las naciones ubicadas en la Ventana 10/40. Esta ventana es en realidad una franja de terreno muy vasta que se ubica entre los paralelos 10 y 40 de la tierra, latitud norte. Allí, en la Ventana 10/40, se aglutinan casi cuatro mil millones de seres humanos, quienes casi en su totalidad a finales de los años noventa jamás habían oído mencionar el nombre de Jesús y nunca le habían dado sus vidas a El para ser salvos. En el ascenso hacia el Monte Everest, ocurren cosas que es difícil prever si nunca antes has hecho esa jornada y si no cuentas con algún experimentado escalador de montañas, esto era lo que sucedía a nuestro grupo; no teníamos una vasta experiencia como alpinistas en esa increíble zona asiática. Lo que uno menos se imagina es que para llegar a la base del Everest es necesario atravesar todo un Parque Nacional de montañas de alturas muy diversas y en condiciones climáticas muy cambiantes. Una de las jornadas de aquel gran desafío ocurrió el día en que llegamos al albergue ubicado en Gorek-Shep, último lugar de descanso y de contacto con algún grupo humano organizado, antes de emprender la tarea difícil de atravesar La Morrena, la zona glaciar que se encuentra como gran obstáculo para llegar al Base Camp en la base del Monte más alto del planeta. La Morrena es el gran glaciar que todo caminante desea dejar atrás lo más pronto que le sea posible, es una masa

enorme de hielo que se entremezcla con arena y piedras al paso de los tiempos al variar la temperatura y las estaciones climáticas cada año. La Morrena es, al menos lo fue para mí y para la mayoría de nuestro Equipo, un obstáculo duro, desolador, deprimente y muy, pero muy lleno de misterio. Es en la Morrena donde muchos alpinistas sienten la gran desesperación de devolverse; es el típico lugar que deprime, desconsuela y afecta negativamente el alma y el deseo de continuar el ascenso. La Morrena viene a ser en la vida diaria ese cúmulo de circunstancias que quisiéramos no enfrentar jamás, pero que sabemos que debemos atravesar si queremos continuar la carrera hacia victoria. La zona de la Morrena ofrece algunos obstáculos, uno de éstos es que cambia constantemente la geografía del camino por causa de los vientos fuertes, el deshielo y sobre todo, por muchos deslizamientos de nieve y piedras, producto de las constantes avalanchas en los montes altos. Hoy puedes tener el camino totalmente claro y despejado, con dirección y guías geográficas maravillosas y mañana, tan sólo unas pocas horas después, no tener guías, ni caminos, ni dirección ni nada. Todo habrá cambiado tan drásticamente en tan sólo unos minutos que te quedarás detenido, aun con el esfuerzo de días subiendo montañas, por no saber hacia dónde proseguir. El camino puede quedar borrado de la noche a la mañana y ni siquiera los guías sherpas más experimentados en el ascenso a los “ocho miles” podrán ayudarte. Será prácticamente imposible seguir el sendero hacia el Base Camp sin la ayuda de Dios. Curiosamente, después de muchos días de haber emprendido la durísima caminata, al llegar a Gorek- Shep eso era lo que había ocurrido en la Morrena. Avalanchas, vientos fuertes y deslizamientos de tierra, habían cambiado la morfología de las montañas y sus senderos y se habían perdido todas las guías del camino y éste último también. Al llegar a Gorek- Shep nos dimos cuenta de la trágica noticia, era imposible bajo esas condiciones atravesar la Morrena. El amigo lector debe comprender que esto es lo más frustrante y decepcionante que le puede ocurrir a un montañista, él no poder continuar su ascenso hacia la montaña escogida como meta. Probablemente hay meses y años de preparación física, mental y espiritual los que han tenido que tomarse antes para el ascenso y, todo puede quedar tirado en el piso si sucede algo como lo que estaba sucediendo aquella tarde en GorekShep. En mi caso particular, la noticia me sacudió, el impacto fue muy fuerte. Yo lo veía no sólo como una enorme barrera física imposible de superar sin un milagro de Dios, sino que, lo miraba como una obra del mismo satanás afectando la naturaleza para bloquear nuestro trabajo profético en las alturas del Everest. Aquella trágica noticia nos fue dada al llegar a Gorek - Shep por nuestros guías sherpas, quienes son pobladores de la zona cuya forma de ganarse la vida es guiar a los escaladores de los montes altos. Ellos pertenecen a una casta sacerdotal budista que tiene el monopolio de esta tarea en todos los pueblos ubicados en lo alto de estas montañas, en las bases

de los ascensos hacia las mismas. Ellos preparaban la estrategia de conquista de la Morrena cuando fueron enterados por otros guías del albergue que el camino y sus guías se habían perdido totalmente, dejándonos imposibilitados para continuar la travesía. El peligro de lazarnos a la conquista de la Morrena en esas condiciones podía costarnos la vida, a los sherpas y a todo el Equipo. Lanzarse a atravesar aquella zona era muy riesgoso puesto que para el atardecer la temperatura bajaría vertiginosamente de unos 36 grados centígrados a 20 grados bajo cero, lo cual sería una trampa mortal si no llegábamos al Campo Base para levantar nuestro campamento y cubrirnos de los embates del clima. Salir hacia el Campo Base sin camino y sin guías en el sendero podría perdernos y dejarnos a la intemperie en la Morrena, expuestos a morir de frío en medio del glaciar. Desde luego, los sherpas no querían continuar; ellos se negaban a seguir en aquella aventura a menos que las cosas cambiaran, lo cual podría dejarnos allí por semanas, haciendo fracasar la expedición y por ende el Proyecto “Castillo de Hielo”. En realidad, estábamos en una terrible encrucijada. Definitivamente, la solución sólo podría ser un milagro de Dios. Lo maravilloso de todo es que nuestro Equipo, no era un Equipo común, no, era un Equipo Profético con un altísimo nivel de fe y confianza en su Dios y Señor. Extraordinariamente, el milagro llegó. Yo imagino que en la vida de muchas personas ocurren situaciones parecidas a ésta, no necesariamente en la subida de montañas naturales, pero si en el caminar de la vida misma. Todo va bien con sus planes, metas, familia, negocios o estudios, hasta que algo surge drásticamente poniendo en riesgo todo; salud, familia, finanzas o estudios. Una noticia, una trágica e inesperada noticia cambia todo, pone en riesgo absolutamente todo. Una noticia surge de repente y todo queda en peligro; un divorcio, una infidelidad, un dictamen médico negativo, un fracaso en los negocios o en los estudios y súbitamente todo se detiene. Aquello parece una pesadilla de la que queremos despertar y olvidar pronto. Pero no, se queda allí, nos mira de frente, casi parece que se ríe en nuestra cara ante nuestra impotencia. Aquella demoledora noticia parece urdida en el mismo infierno, y no tenemos forma de seguir adelante sin un verdadero y poderoso milagro. Es en este punto donde se marca la diferencia entre la gente de fe y la gente sin esperanza; aquí se establece la diferencia, si Dios está contigo porque es tu Dios, o está lejos porque nunca le invitaste a regir tu destino y tu futuro. Si Dios está cerca, querido lector, el milagro siempre estará a la vuelta de la esquina. Aquella noche en Gorek - Shep tomamos en el albergue algo parecido a una sopa caliente en un rincón del desolado lugar. De repente, para asombro de todos nosotros entraron dos hombres jóvenes muy altos; en realidad sumamente altos. Yo pienso que parecían tener unos veinticinco años, a lo sumo treinta y medirían un metro con noventa y cinco centímetros como mínimo. Ellos vestían de un pantalón estilo buzo azul rey y tenían una jacket o chaqueta blanca gruesa y escondían su cabeza en el gorro de la misma. No traían nada de carga excepto algo muy liviano y simple que colgaban de Su cuerpo. Llegaron silenciosos y se sentaron

“Y edificó Saúl un altar al Señor…”1 Samuel 14:35

en el rincón contrario a nosotros. La profeta Ana Méndez, quien habla varios idiomas, sintió curiosidad por conocer quiénes eran aquellos inesperados personajes y se acercó a ellos para hablarles. El idioma de contacto fue el inglés. Hubo una corta conversación entre los tres y una invitación de Ana para acompañarnos al día siguiente para atravesar la Morrena si es que los guías cambiaban de parecer en la mañana y decidían continuar con nuestra aventura. Antes de irnos a dormir por unas horas, Ana nos comentó que eran dos jóvenes judíos, procedentes de Israel y que llevaban la misma ruta que nosotros. Aquello nos pareció curioso, pero no le dimos importancia, ocurren cosas singulares en lo alto de las montañas. El albergue tenía una zona lúgubre e insalubre donde el caminante podía descansar antes de continuar su caminata. Obviamente no se dormía muy bien, era necesario subirse a un camarote alto pues debajo de éste se movían libremente muchas ratas gordas que comían a su antojo las boñigas acumuladas debajo de los camarotes y que servirían de combustible algún día para cocinar o dar calor en el albergue. Yo desperté como la hago siempre por años, muy temprano en la madrugada. Aun brillaba la luna llena en el firmamento y me levanté para salir del albergue para orar y tomar agua. Al buscar la puerta principal quedé muy sorprendido pues aquellos dos varones judíos de casi dos metros de estatura estaban de pie cerca de la puerta en silencio y con sus brazos cruzados a la altura del pecho. Ellos daban la sensación de estarnos cuidando y velando por nosotros. Al volver a mi lugar le indiqué a Eduardo Villalobos lo que había observado y él se levantó y miró a los dos varones allí, donde yo le había indicado y en la


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misma postura vigilante. Ambos hicimos un comentario al respecto y recordamos el episodio constantemente. Días después, lo sucedido en el albergue, marcaría nuestras vidas positivamente para siempre. Al despertar todo el grupo los “dos varones israelitas” ya no estaban allí, esto nos sorprendió más. Los sherpas vinieron muy positivos esa mañana, dispuestos a continuar la travesía. Algo había cambiado drásticamente su decisión de quedarnos y nosotros ante la alegría del momento no preguntamos qué había ocurrido para que dieran un giro a su determinación. Lo que había ocurrido para ese cambio de decisión lo sabríamos al llegar la noche ese mismo día. El Equipo emprendió la marcha a eso de las seis de la mañana hacia la Morrena y los sherpas guías iban adelante como siempre. Al caminar unos quinientos metros salieron detrás de unas grandes rocas los “dos jóvenes israelitas” que se nos unieron para la caminata. “Curiosamente” ellos fueron directamente hacia los sherpas y se ubicaron en la delantera de los caminantes. Ninguno de nosotros vio en esto algo fuera de lo normal. Al atravesar la Morrena vivimos algunos lances muy peligrosos para varios miembros del Equipo. Hay una parte del camino que es sumamente angosta y resbalosa por la nieve o hielo que se derrite al salir el sol. Hora tras hora de mucho esfuerzo físico y mental fueron transcurriendo hasta llegar la tarde y divisar con sumo gozo el Campo Base; habíamos llegado al Monte Everest sin contratiempos. Sin duda alguna, Dios había prosperado nuestro camino. Aproximadamente a las cuatro de la tarde, junto a los sherpas habíamos instalado ya lo necesario para establecer nuestro campamento allí por varios días. Es necesario mencionar al lector que muchos días atrás, otra compañía de sherpas de nuestro Proyecto había llegado ya al Base Camp con sesenta jaks (toros peludos de montaña) cargando todo lo que ocuparíamos para la estadía y ascenso del Everest. Ellos habían levantado ya varias tiendas de campañas especiales, la cocina, el tabernáculo, etc.; al llegar nosotros allí, terminamos la tarea junto a ellos. A todo esto, los “dos jóvenes israelitas” llegaron primero que los sherpas, su

fortaleza física era impresionante. Ellos permanecieron en silencio unos minutos junto a nosotros. Cuando los sherpas prepararon una bebida caliente de montaña, Ana Méndez se acercó a ellos para invitarles a tomar una taza. Sorprendentemente ellos la rechazaron con un gesto negativo de sus cabezas y señalaron que no se quedarían a dormir en nuestro campamento. Ana, desde luego trató de convencerlos para que se quedaran pues sólo quedaba una hora más de luz solar y la temperatura bajaría muchísimo a riesgo de sus vidas. Ellos le indicaron a Ana que regresarían de inmediato a Gorek - Shep y que no nos preocupáramos por ellos, que harían el retorno muy rápido y que ya conocían el camino de regreso. Al enterarnos de sus planes tratamos de hacerlos desistir pero ellos rápidamente emprendieron la marcha y no teníamos fuerzas para intentar detenerlos. Extrañamente en las diez horas que permanecieron con nosotros atravesando la Morrena nunca tomaron agua, lo cual es peligrosísimo en la subida de montañas; ellos no parecían humanos normales. Tan altos como eran fueron desapareciendo en el camino de retorno hasta despedirse a lo lejos levantando sus manos al cielo. En ese preciso instante, todos nos volvimos a ver con “un nudo en la garganta”. La pregunta fue de todos: ¿quiénes eran estos “dos jóvenes israelitas”? La primera en discernir lo que estaba ocurriendo fue Anita; ella siempre con una poderosa habilidad de ir al frente, entendió que algo extraño o divino estaba sucediendo en relación a estos dos varones. Ella exclamó lo que tenía dentro de su corazón probablemente desde la noche anterior: “¿Quiénes serían en verdad estos dos jóvenes, qué fortaleza tenían en la montaña; casi volaban subiendo por la Morrena, no comieron, no bebieron agua y ahora desaparecieron; no serían ángeles enviados por Dios para protegernos por el camino?”. Ana había expresado lo que todos queríamos expresar; literalmente podía leerse en el rostro de cada uno del Equipo aquella tremenda inquietud; ¿serían realmente ángeles de Dios aquellos dos muchachos? Súbitamente Ana y yo pensamos lo mismo. Y exclamamos casi al unísono: ¿quién nos trajo hasta este lugar en medio de la Morrena sin guías de sendero y sin camino; serían los sherpas o… serían…los dos jóvenes israelitas? De inmediato, corrimos hacia los sherpas guías para preguntarles por qué cambiaron la decisión de no atravesar

la Morrena sin camino y sin guías en el sendero. ¿Queríamos saber qué influyó para cambiar de decisión? La respuesta a estas interrogantes podría marcar para siempre nuestras vidas. Llamamos a los guías y les formulamos las preguntas claves. Extrañados por el cuestionamiento, ellos respondieron: “nosotros creímos que los dos israelitas nos los habían enviado ustedes; la noche antes de la salida ellos nos hablaron y dijeron que no tendríamos problemas para atravesar la Morrena pues ellos conocían el camino y nos guiarían a la mañana siguiente. Cuando ellos se nos unieron en el camino y se pusieron al frente de la caminata, nosotros sólo los seguimos; ellos fueron nuestros verdaderos guías en la Morrena”. Su respuesta produjo en nosotros un impacto impresionante; estábamos descubriendo en aquel instante que Dios había intervenido en nuestras circunstancias para cambiar el destino de nuestro Proyecto. Dios había hecho un poderoso milagro. El nos había enviado dos ángeles para guiarnos por la Morrena hasta la base del Everest y así poder obtener la victoria en el Proyecto “Castillo de Hielo”. Alabado sea el Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Los dos jóvenes israelitas, eran ni más ni menos que dos ángeles del Cielo vestidos como seres humanos comunes de azul y blanco. Ellos desde luego conocían cómo llevarnos por un camino inexistente, sin guías ni pistas en el sendero; ellos nos llevaron hacia la victoria. Sin duda alguna, habíamos caminado con ángeles por casi veinticuatro horas. Antes de este episodio no tenía dudas sobre su existencia, más después del Everest tengo una seguridad inquebrantable de que definitivamente hay “ángeles alrededor” de mí. Amén. En aquellos instantes tan determinantes para nosotros como Equipo y para mí como persona, el Espíritu Santo fluyó diversos versos de la Palabra para hacerme recordar lo que El nos había prometido ya. El Salmo 91 y los versos 11 y 12 resonaron en todo mi ser profundamente: “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra”. Como una ráfaga de luz vino a mí el Salmo 34 y el verso 7 iluminando todo mi interior:

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“El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,Y los defiende”. Después de analizar la respuesta de los sherpas guías y llegar a conclusiones realistas y concretas, nos regocijamos. No teníamos ninguna duda, las evidencias eran muy claras, el Señor nos había enviado a Sus ángeles para guiarnos en ese día para atravesar el obstáculo natural de la Morrena que nos impedía hacer la voluntad del Padre. ¡Aleluya! Cada uno se apartó a un lugar solitario en medio del Base Camp, conmovidos en lo más profundo del ser, para dar gracias a Dios por Su protección y derramar algunas lágrimas de gratitud por Su bendita dirección y cobertura. Dios mismo, a través de un poderoso milagro, nos había dado un claro mensaje: “yo estoy con ustedes y los llevaré hasta donde yo he determinado llevarles para que se cumpla mi propósito”. Desde esa tarde en adelante, la seguridad fue plena en todo el Equipo, Dios mismo nos ayudaría a terminar nuestro trabajo con éxito. ¡Ahora para nosotros era muy obvio, en la base del Everest habían ángeles alrededor! Como la idea principal de este libro es entregarle al querido lector principios prácticos para la victoria en su vivir cotidiano y en su escalada personal de montañas circunstanciales y no tan sólo contarle nuestras vivencias al subir montes altos, entonces es necesario terminar este capítulo con una aplicación práctica de lo vivido por nuestro Equipo Profético de Intercesión al atravesar la Morrena. Es nuestra clara conclusión que Dios tiene todo bajo control, El enviará a Sus ángeles a socorrernos en todo tiempo y ante cualquier circunstancia adversa a Su plan con nosotros o nuestras familias. El Señor está pendiente de cada uno de nosotros y de lo que ocurre en nuestro entorno, por difícil que sea el camino, El nos llevará de Su mano a la victoria. Amén. Todos debemos estar conscientes hoy de que en este caminar sobre las montañas de la vida, Dios tiene ángeles trabajando a nuestro favor para llevarnos a nuestro destino final. La moraleja más importante de todo lo narrado es que, apreciado amigo, Dios tiene ángeles a tu alrededor. ¡Gloria al Señor!

“Y allí edificó David un altar al SEÑOR, y ofreció holocaustos…” 1 Samuel 24:25


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Edición 98 | 7000 Altares de Adoración IV Parte

ADORAR CON EL CORAZÓN Maestro Sam Hinn en las formas legalistas. Una forma le­galista es algo que hacemos por una obliga­ción o una tradición. Muchas veces, estas formas cumplen una función adecuada, pe­ ro también pueden ser una distracción para algunas personas. Por ejemplo, creo que se­ría excelente que alguna vez se apagaran los retroproyectores. Que la gente adore a Dios en espíritu, sin que nadie los guíe, mientras los músicos hacen lo mismo; cada uno cantando individualmente, adorando a Dios desde el corazón, dejando que sus co­razones le digan cuán importante es Él para ellos. La adoración es una íntima relación de amor entre tú y Dios. Creo que la adoración es apasionada y llena de santo deseo. Debe­ mos ser expresivos en la adoración a Dios, con todo nuestro corazón, nuestra alma y nuestras fuerzas.

U

na de las alegrías que da el tener hijos es que puedo ayudar a inspirarles amor por Dios. Para mí, ver a mis hijos adorarle es una de las imágenes más hermosas en el mundo. Cada uno de mis hijos ha aprendido a ex­ presar su adoración. Cuando oro junto con el varón más pequeño, Michael, siempre expresamos nuestra adoración al final. El mira hacia arriba y coloca sus manitas sobre los labios y le tira un gran beso a Jesús, diciendo: “¡Te amo, Jesús!” Eso es la expresión de la adoración. La adoración que no se expresa no es adora­ ción. Muchos de nosotros comprendemos muy poco qué es realmente la adoración. La adoración no depende de nuestras habilida­ des o nuestro talento. La adoración a Dios debe salir de nuestros corazones. Una de las cosas que me resultaban más difíciles durante mis primeros años como cristiano era ver a algunas personas adorar y actuar al mismo tiempo. Yo escuchaba a los líderes de adoración que ponían tanto énfasis en la parte cantada de la adoración, que pensaba: “Realmente, tú no puedes adorar, Sam, porque no tienes talento para cantar.” Salía de los cultos en la iglesia pensando: “¿Por qué no puedo sentir y captar la pre­ sencia de Dios como ellos? ¿Qué pasa con­ migo? ¿Hay algo que es obstáculo para la presencia de Dios en mi vida?” Cuanto más me formulaba estas preguntas, más abría el Señor mi entendimiento para que pudiera comprender que la adoración tiene que ve­ nir del corazón, y no del talento o de su ca­ pacidad.

po­demos hacerlas sonar más elocuentes, pen­samos que esto nos acerca más a Él. La par­te de nosotros que Dios más desea no es lo que pronuncian nuestros labios, sino lo que proclaman nuestros corazones. Esto se expresa muy claramente en la Bi­ blia. El Señor le explicó al profeta Ezequiel que las palabras del pueblo de Israel no ex­ presaban lo que sentían sus corazones. Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delan­ te de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; an­tes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de el­los anda en pos de su ava­ ricia (Ezequiel 33:31). El Señor expresó también el mismo prin­ cipio por medio del profeta Isaías. Porque este pueblo se acer­ca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado (Isaías 29:13). Muchos de nosotros, cuando escucha­ mos hablar de adoración, pensamos en “las canciones que cantamos en la iglesia”. Esta es una parte importante de nuestra vida de adoración pero siempre recuerda que sólo es una parte. Puedes adorar aun cuando no haya nadie a tu alre­dedor. Y, por supuesto, ¡puedes adorar aun cuando no haya música! Esto no significa que la adoración colecti­va no sea bíblica. Los salmos dicen: Alabaré a Jehová con todo el corazón en la compañía y congregación de los rectos (Salmo 111:1).

Cuando comprendí que la adoración es simplemente expresarle a Dios lo que Él vale para nosotros, me encontré pasando horas adorando, en el auto, en la oficina, en mi hogar... en cualquier lugar que pudiera encontrar un tiempo tranquilo. Indudablemente, Dios estaba tocando los lugares más profundos de mi corazón con Su presencia.

Una de las mayores luchas que enfrenta­ mos hoy en la adoración colectiva es que la gente se ha convertido en un público. La­ mentablemente, la adoración en los cultos de los domingos de muchas iglesias se ha convertido en asunto de “cantar y sentarse”, que divide a la iglesia entre los que actúan y los que son espectadores. En la actualidad existe una gran necesidad de promover la dase de adoración que haga participar a to­ da la congregación.

Muchas veces pensamos que Dios se siente verdaderamente impresionado por la letra de las canciones que cantamos. Si

Parece que algunas iglesias han olvidado el propósito que tiene la música. Las igle­ sias buscan músicos talentosos para lograr

mejor música. Dios no busca mejor música, sino mejores adoradores. El propósito de la música en la iglesia no es que el templo se llene de gente que viene a escuchar buena música. Sé de iglesias que contratan a músicos talentosos que ni si­quiera son salvos, sólo por hacer que la gente siga viniendo a escuchar esas exce­ lentes interpretaciones. Un buen coro o una buena banda no necesariamente elevan la adoración.

La adoración surge de un corazón que de­sea y honra al Padre. La música es una ex­presión que ayuda a “sacar” el corazón de adorador. La música no es el fin, sino sólo el comienzo de la adoración. Por favor, es importante que comprenda­ mos que no hay nada de malo en tener un gran talento o gran habilidad. Es maravillo­ so utilizar los dones que Dios ha dado para bendecirlo a él. Siempre debemos tratar de dar a Dios lo mejor en nuestra adoración. Pero cuando se pone demasiado énfasis en el talento, sólo vamos a conmover emocionalmente a las personas. Dios declara la adoración desde el espíritu. La adoración surge de un corazón que de­ sea y honra al Padre. La música es una ex­ presión que ayuda a “sacar” el corazón de adorador. La música no es el fin, sino sólo el comienzo de la adoración. Dios busca una adoración que no sea li­ mitada ni legalista, sino espontánea. Esta adoración proviene del espíritu, no de las cuerdas vocales. El Espíritu de Dios no mora en los ritua­les o

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu al­ma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento (Mateo 22:37,38). No tenemos que esperar que suene la música, ni que alguien nos dirija en una canción. La adoración puede ser nuestra un hecho. Quiero compartir contigo lo que el Señor me enseñó sobre este tema. En 1987, mi hermano William y yo asisti­ mos a la Conferencia Bíblica de James Robison. La presencia de Dios era tan real especialmente en los momentos de adora­ ción. Nunca había sentido algo tan puro en una reunión colectiva. Una noche, cuando James Robison hizo el llamado, corrí hacia adelante. Quería más de Dios. Al arrodillarme frente al altar, sentí la misma maravillosa presencia que me había tocado en la reunión de oración de la maña­na, en mi propia iglesia. En ese momento, le hice al Señor tres preguntas específicas. Quiero compartir una de ellas contigo. Le pregunté: “¿Por qué es tan pura la adora­ción en este lugar?” El Señor me habló y me dijo: “Sam, quie­ro que mires muy bien a tu alrededor”. Así lo hice, y vi rostros, muchos rostros. Entonces él me dijo: “Aquí hay siete mil personas que vienen de 48 estados diferen­ tes. ¿Sabes por qué la adoración es tan pu­ ra? Porque no se conocen entre sí. No han tenido tiempo de enojarse o amargarse con el otro. Por eso es tan pura.” Cuando una iglesia está llena de luchas y disensiones, las personas no son libres para adorar. Si tus relaciones con otras personas no son las correctas, te costará mucho en­trar en adoración. Jesús dice que si tienes algo contra tu hermano, debes dejar tu sa­crificio en el altar y arreglarte con tu her­mano (ver Mateo 5:24). Te insto, como miembro de una comunidad que adora, a reconciliarte con tus hermanos. Cuando adoramos en un grupo en el que conocemos a las personas que nos rodean, también, conscientemente, debemos supe­ rar la tendencia a preguntamos qué estarán pensando los demás de nosotros. Si nos preocupa que los demás crean que parece­ mos tontos, nuestra adoración se inhibe.

“…que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios...” Romanos 12:1


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Edición 98 | 7000 Altares de Adoración IV Parte

ESTABLECIENDO el reino

Agenda de ORACIÓN

Dra. Magaly Juárez

C

onocer acerca de los principios que gobiernan el diseño de la Adoración POR LA IGLESIA EN LA NACION nos conducirá a entender que esta no es un fin en sí misma, sino que Por un volvernos a los rudimentos: Por hambre y sed por el Espíritu; por Su Palabra, por la oración, es solo un medio a través del cual El Reino de la búsqueda, la intimidad, la adoración, el ayuno. los cielos es establecido sobre la tierra y con Mateo 7:7. él su cultura y Gobierno. Orar por:

Por un espíritu de santificación y de temor a Dios. Por un espíritu de arrepentimiento al Señor por carnalidades, tibiezas espirituales, doble ánimo. Romanos 8:13/ Gálatas 5:19/ Santiago 1:8 Por un despertamiento espiritual, que el Espíritu Santo desate la misma compasión y el amor que tiene Jesús por las almas que se pierden. Marcos 6:34. Que vuelvan los gemidos en las congregaciones por los necesitados.

La adoración es un medio a través del cual Dios establece Su Reino por medio de altares encendidos. De ahí la importancia que los patriarcas y adoradores daban a la edificación de estos y posteriormente al Tabernáculo (Mishkán) y el Templo.

La adoración trae o produce confrontación. Este enfrentamiento es debido al rompimiento espiritual que ésta produce para que el Decretar que los beneficios conquistados por Gobierno de Dios se establezca en un lugar. Por un derramamiento del Espíritu de Dios con evidencias de llenura, milagros, sanidades, poder de Dios manifestado. Hechos 1:8

Jesús en la Cruz del Calvario son manifiestos en Su Iglesia con Sanidades, Milagros, Rompimiento de Cautiverios, Restauración, Restitución, Sobreabundancia, etc. Isaías 53

Cuando entendemos el diseño apostólico y profético para la Adoración tiene que ver con establecer o traer Orden y Gobierno, nuestra Barrer con escobas de destrucción toda oposición espiritual y humana que impide que los hijos de apreciación cambiará radicalmente. Somos Dios sean posicionados en lugares en la Sociedad llamados a establecer orden y gobierno a y en niveles gubernamentales. Isaías 14:23. través de la adoración. Decretar que la unción manifestada en Sus hijos.

para gobernar

es

Cada altar de adoración representaba Por cobertura en los Ministros de la nación. una forma de tomar posesión de un lugar Por dirección y guianza del Espíritu. Por un específico para establecer la voluntad de derramamiento y despertar en cada congregación Dios. del país.

Por tal razón es indispensable entender todos los elementos que usamos dentro de la Alabanza como Armas de guerra, porque Levantar Cobertura de Dios sobre niños y cada uno de ellos tienen en la guerra espiritual jóvenes. Que los dones de profecía, sanidad, una importancia y trascendencia implícita. Desatar cobertura y protección por generaciones llenas del Espíritu que están emergiendo y siendo levantadas en la nación y para las naciones. milagros sean desatados sobre sus vidas. Derribar diseños infernales de accidentes, enfermedades, y todo plan para parar el propósito. Por una multiplicación en los recursos y sabiduría en la administración. Desatar propiedades, trabajos, asensos, ideas empresariales, negocios. Decretar que los cielos están abiertos para recibir todo lo que estaba retenido. AGENDA POR COSTA RICA Por los tres poderes de la República: Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Quebrantar poderes infernales que estén controlando decisiones, velos sean quitados, y derribar todo argumento y toda altivez que se levante contra el Conocimiento de Dios, llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Jesús. 2 Corintios 10:5

Orar contra las guías sexuales ( 2017) promovidas por el MEP. Decretar que se paraliza y no ingresa en operación, que se secan las fuentes que la sustentan. Desatar confusión en todos los planes con respecto a esta. Sean Desarticularizadas bandas de narcotráfico, ventas de armas ilegales, sicariato, trata de personas. Decretar que caen por tierra, por aire y por mar. Decretar que la corrupción es desarraigada, que no quedará raíz y rama que la sostenga. Decretar lo establecido en Malaquias 4:1

El dividió los trescientos hombres en tres compañías. Puso en las manos de todos ellos shofarot y cántaros vacíos con antorchas en ellos. (One 7:16 “Kadosh”)

¡Canten alabanzas a nuestro Elohim, canten alabanzas! ¡Canten alabanzas a nuestro Rey, canten alabanzas!” Sal 47:5-6 “Kadosh”

“y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.” Col 2:15 Una vez establecido este principio podemos ministrar estando conscientes de nuestra función en este tiempo ya que como está escrito:

Cuando caminamos bajo esta revelación entendemos entonces que los instrumentos que usamos tienen una trascendencia Levantar muros de protección sobre los habitantes espiritual bajo la cual debemos presentarnos de la nación. Pedir al Señor perdón por los pecados cometidos quitando todo derecho legal cuando ministramos.

Profeta Dania Navarro

El sonido de los Shofarots señalan victoria y posesión de un territorio, anunciando la entrada del Rey sobre ese lugar. Su sonido también produce confusión en el enemigo.

Por tal razón tomamos conciencia de una realidad espiritual que nos hace ver la lucha que se libra en los cielos y la tierra cada vez que el Reino de Dios y su mensaje es llevado a algún lugar según el mandato del Señor.

(haitianos, jamaiquinos, cubanos) en nuestras fronteras norte y sur. Limpiar la nación de estas contaminaciones y desarraigar todo asentamiento ocultista y establecer el Señorío de Jesús.

Decretamos el establecimiento del Gobierno y el Señorío de Jesús en la nación proclamando que ante El toda rodilla se doblará de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra según Filipenses 2:10

La danza es una forma de pisar y tomar la tierra como propiedad de nuestro Señor y de celebración. La danza era una forma de entrenamiento que usaban y usan actualmente los guerreros y soldados israelitas, pues esto produce que desarrollen sus reflejos y sentidos espirituales adiestrándolos para la guerra.

- Los instrumentos musicales, y su sonido, ahuyentan la presencia del adversario y atormentan a su ejército.

“porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la Desactivar y quebrantar poderes de las tinieblas destrucción de fortalezas.” 2 Co 10:4 por prácticas traídas del África por inmigrantes

por el adversario. Atar y echar fuera todo regente asignado en los territorios de muerte, violencia, destrucción. Decretar su derrota, por cuanto Jesús los venció en la Cruz del Calvario resucitando al Tercer Día. Colosenses 2:14 / Apocalipsis 1:8

“Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová de los ejércitos pasa revista a las tropas para la batalla.” Isa 13:4

La Escritura dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Efe 6:12

Teniendo claro que la guerra ha sido ganada, entendemos que nuestra función es pregonar la victoria de Nuestro Señor en la Cruz del Desatar cobertura sobre cada Centro Educativo en el inicio del Curso Lectivo y Bendecir a cada Calvario y tomar posesión de aquello que fue Docente para que opere en sabiduría y en Temor ganado hace dos mil años. al Señor.

Las banderas y estandartes son armas que delimitan territorio al adversario, como símbolos de propiedad y conquista.

El pandero como arma de guerra anuncia varazos de parte del Señor sobre el adversario, declara la justicia de Dios sobre el enemigo y libra una batalla tumultuosa con sus listones (heraldos) como látigos sobre él. Cada golpe de su vara castigadora que YHWH imponga en él será al [sonido] de panderos y liras, mientras blandea su brazo contra él en batalla. (Isa 30:32 “Kadosh”)

Elohim sube entre los gritos de aclamaciones, YHWH al sonido fuerte del shofar.

- El cántico nuevo (tehilla) inspirado por el Espíritu Santo trae como resultado la caída de estructuras demoniacas. “Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.” 2 Cr 20:22 Cuando todos estos elementos proféticos convergen bajo la dirección del Espíritu Santo entre un pueblo en Santidad, la victoria está asegurada. De igual manera como la Adoración no es un fin en si misma, la guerra espiritual tampoco lo es, el propósito de una guerra es derrocar un gobierno para establecer otro. Nuestra función es pregonar a los principados y potestades la Victoria de nuestro Señor en la Cruz y a través de la Adoración establecer el Reino de los cielos en un territorio. “para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales.” Efe 3:10 Aun cuando la victoria ya ha sido ganada por el Señor, es nuestra función ir y recuperar los territorios tomándolos para él. Por tal razón es que la adoración ha salido de las cuatro paredes de las congregaciones para tomar las calles principales de las ciudades, declarando y decretando a través de la adoración los

“ Y edificó Noé un altar a Jehová…” Génesis 8:20

principios de la Palabra: “De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.” Sal 24:1 “Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra.” M Sal 2:8 “Tal como le prometí a Moisés, yo les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies.” Jos 1:3 De manera que cuando los ministros de adoración caminan bajo la revelación de este conocimiento, reciben la identidad de Adoradores, sacerdotes y guerreros que cambiará radicalmente su visión acerca de sí mismos y de sus funciones en un altar. Por tal razón es necesario que como ministros, sacerdotes y guerreros seamos instruidos en el oficio sacerdotal y en el arte de la guerra, teniendo conocimiento del Rey al que represento como ejército pero también no desconociendo al adversario. “para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.” 2 Co 2:11 Tomando la Autoridad de Embajadores que el Señor nos ha entregado para que Su Reino sea Establecido. “Así que, somos embajadores en hombre de Cristo.” 2 Co 5:20 Es con identidad de los designios proféticos que fueron establecidos desde antes de la fundación del mundo y de las que podemos ser partícipes. Siendo entendidos también, que así como tenemos parte de la batalla aquí en la tierra, también tendremos parte con él en su segunda venida, como lo profetizó Enoc. De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: “He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todos las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él. ” Jud 1:14-15 Por tanto gocémonos y alegrémonos en el Señor porque hay retribución y recompensa para aquellos que le sirven. “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” Apo 22:12


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