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Osvaldo Mir谩s

Remanso V versos

E der

Instituci贸n de Magistrados Judiciales de la Naci贸n en Retiro


Remanso V versos

colecci贸n poes铆as


Instituci贸n de Magistrados Judiciales de la

Naci贸n en Retiro

Remanso V versos

Osvaldo Mir谩s

E der


Mirás, Osvaldo Remanso V : versos – 1a ed. – Buenos Aires : Eder, 2010. 156 p. ; 20x14 cm. – (poesías) isbn 978–987–26172–3–3 1. Poesía Argentina. I. Título cdd A861

Fecha de catalogación: 15/12/2010 diseño de tapa: Javier Beramendi Imagen de cubierta: Nacho Noriega, Remanso ii, óleo sobre tela. © 2011, Institución de Magistrados Judiciales de la Nación en Retiro. Fundada el 19 de diciembre de 1960. Sede en Suipacha 576 – 4° piso, Oficina 1 – Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Teléfonos (011) 4322–4863 y 4322–8658 E–mail: instituciondemagistrados@speedy.com.ar © 2011, eder Perú 89, 5° piso. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Teléfonos (011) 4958–4360 / 15–5752–3843 editorial_eder@yahoo.com.ar Reservados todos los derechos. Queda prohibida, sin autorización expresa de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático. Queda hecho el depósito que previene la Ley 11.723 Impreso en Argentina isbn 978–987–26172–3–3


Consejo Directivo (2009–2011) Presidente: Pedro Alfredo Miguens Vicepresidente 1°: Eduardo José María del Rosario Milberg Vicepresidente 2°: Pablo Federico Galli Villafañe Secretarios: Jorge Raúl Moreno Jorge Horacio Otaño Piñero Tesoreros: Rómulo Eliseo Di Iorio Ernesto Benito Ure Vocales: Jorge Arana Tagle Hortensia Dominga Gutiérrez Posse Carlos Alberto Leiva Varela Mauricio Obarrio Enrique Horacio Alvis Vocales Suplentes: Julio César Dávolos Octavio David Amadeo Carlos Felipe Balerdi Julio Carlos Speroni Juan Carlos Uberto Revisores de Cuentas: Rodolfo Ernesto Witthaus Gerardo Romeo Nani


Presentación

Con orgullo para nuestra Institución, presentamos el libro de poesías de nuestro consocio Osvaldo Domingo Mirás, el que tituló Remanso V : versos. Éste es el último trabajo en materia literaria de nuestro distinguido colega, que nos regala una obra entretenida y de amena lectura. En su contenido el autor supo volcar sus inclinaciones espirituales de profundo sentido religioso, como así también su erudición en materia de raiz histórica, dedicándole sus versos al bicentenario del nacimiento de nuestra Patria. Recordó a distintos personajes de nuestra época; en mi caso particular me emocionó el dedicado al Dr. Abelardo Francisco Rosi, aquél excelente Juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a quien tuve el honor de acompañar como Secretario Letrado de su vocalía. Nuestra Institución no quedó al margen de esta obra, dedicándole sus versos a conmemorar los cincuenta años de su fundación. Felicito al autor y lo dejo en vuestra compañía disfrutando el contenido de sus poesías. Pedro A. Miguens Presidente


Dedico esta obra a todos los que desean que se la dedique y, no puede ser menos, a la Instituci贸n de Magistrados Judiciales de la Naci贸n en Retiro, en el a帽o de su cincuentenario.


I Defensa De La Vida Y Del Derecho


Holocausto Estos versos han de ser los primeros del libro, por la trascendencia que posee su contenido a juzgar por los signos de nuestro tiempo. Es más, aquí podría terminar la obra, tal es la importancia de este tema.

Más allá de los crímenes horrendos cometidos en nombre de la raza, más allá de las víctimas de pueblos que así diezmados su dolor arrastran, de modo permanente el mundo entero soporta de sus hijos la matanza. Sin compasión se ignora a los pequeños que aún anidados en los vientres claman; paradoja del mundo que, en remedio de superpoblación temida, mata en nombre del mismísimo progreso los seres indefensos, ¡cuánta saña!

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De este holocausto nadie se hace cargo y, peor, va extendiéndose el designio de dictar leyes hijas del macabro proceder cual si fuera equitativo, y así, actos tan perversos, sin empacho, aparecen a voces defendidos. El derecho a la vida es el primero de los bienes que debe protegerse y quienes, frente a tanto manoseo, alzan su voz por condenar las muertes mas callan o promueven las de aquéllos, ya no podrán jamás mirar de frente. El juego de palabras, en sus labios, coloca en mil aprietos a inocentes que en su candor no se hallan preparados para advertir sofismas y oponerse, y logran de prosélitos un arco que a la vez a otros crédulos convence.

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Sindéresis Fruto es de la sindéresis que nosotros percibamos al derecho natural, es decir, el percatado por el solo desempeño de un razonar despojado de la premeditación, y que lleva al juicio claro. Y es así cómo evidentes nos resultan los dictados de las leyes que nos rigen desde siglos y encontramos en los códigos y cánones que gobiernan nuestros pasos en el orden positivo al que se han incorporado.

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Pero existe una corriente, que creciendo va tan rápido, dedicada a obscurecer lo que es un fanal muy diáfano. Me recuerda a los sofistas combatidos por los sabios del antaño, fundadores de los dogmas milenarios. Los filósofos eternos de la Grecia de esos años, hoy, y hace mucho, maestros en el cosmos del humano, nos hicieron el obsequio del pensamiento socrático, que con Platón y Aristóteles culminó perfeccionado.

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Busco la joya extraviada por los hombres poco sabios. Busco al poeta que ha escrito sonetos lo más gallardos y al músico soñador que alumbró sones románticos, deleites de mis oídos seducidos y encantados. ¿Tendré el honor de encontrarlos?

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II De Espiritualidad


D ir e c t ri z

del obrar

Discierne lo mejor de entre lo bueno. Recuérdalo y después hazlo rutina. No dudes frente a quien se te presente, no temas, no hay peor daño que la huida. Enfrenta los percances que te arroje la vida por delante en el trayecto. Sé tú, no copies, salvo a los heroicos de los que quedan pocos en el tiempo. Hazte valer sin pizca de soberbia, abajándote adonde tú lo entiendes. Creerán que tu cerebro no razona, al no hacerlo del modo que ellos quieren. Pero, jamás entrar en contubernios, nunca condescender, no por el hecho de mantener la frente bien erguida sino por transitar por los cimientos.

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Los cimientos que ungieron nuestras frentes y calaron muy hondo, bien adentro. Ésos no se desprenden de nosotros si no los amputamos ex profeso. Y ya como final, he de pedirte que todo lo ejecutes sosegado, que sin esta virtud quien razón tiene concluye sometido al adversario. Que Dios premie tu afán y te bendiga. Que la ofrenda que le haces te la acepte, ciento por uno en premio te devuelva y en el Edén un sitio te reserve.

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La

duda

Sabes que el otro nombre del demonio, el “mentiroso”, no completa el círculo, que posee otro más: “impone dudas” y así se te aparece de continuo. Dudar es someterse a un cruel dominio. La presión que se ejerce es novelesca, pero hay que resistir: la fe, que mueve las montañas, el dédalo supera. Duda y fe son opuestas. Una u otra cabe elegir, no se concibe juntas y, sin embargo, el hombre a cada paso va mudando su afecto por alguna. Es claro que la duda no se admite en lo esencial, que fuera de ello es sana y permite avanzar en los saberes que atañen a los cuerpos y a las almas.

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Alertas hay que estar porque es difícil distinguir muchas veces lo que pasa. Pero, como principio, cree y cree. La duda más ingenua mucho engaña.

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L a l l a v e 1 Es una simple llave, la que cierra el ámbito en que Cristo, Cuerpo y Sangre, se mantiene en custodia permanente dentro del templo, y debe preservarse. La llave del Sagrario en un estuche muy pequeño reposa sobre el ara. Pero después de mucho tiempo, el paso de los años arruina aquella caja. Debemos procurarnos una nueva que la reemplace y guarde nuestra llave. Ella sale a buscar un artesano y encuentra quien le forje el apto envase. ¿Quién es él, que en la plaza ofrece al público el fruto de su arte en ese rubro? Un buen hombre que llama a su negocio: “El Cielo”, ¡qué notable este concurso! 1 Inspirado en el relato de una oyente del programa radial de Alicia Barrios correspondiente al sábado 30/01/10.

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El Sagrario, cuidรกndolo, hace a Cristo, la llave que lo cierra hace al Sagrario, el estuche que guarda hace a la llave. El Cielo los provee y completa el cuadro.

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Los

flecos de tu manto

Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: “Con sólo tocar su manto, quedaré curada”. Jesús se dio vuelta y, al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese instante la mujer quedó curada. (Mateo 9, 20-22)

Señor, yo sé muy bien que de mil formas nos sanas cuerpo y alma sin rituales. Con sólo estar contigo, al invocarte desde esa Fe tan viva que nos donas. Señor, quiero acercarme en este día con cautela a tu imagen, y mi mano posar tímidamente en ese manto que, empapado de amor, así te abriga. Déjame, no rechaces mi entusiasmo ni te acuerdes de alguna de mis culpas. Tú las pasas por alto y las excusas como sólo tu Madre ha de imitarlo. 29


De tu manto, ¡oh, Jesús!, toco los flecos. Y ahora que me siento ya sanado volveré a mis tareas con el canto que debió presidir mi desempeño.

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Nu e s t r a

misión

Estoy de pie, pisando firme. Escribo. De soleada mañana nutro el canto. Es bendición divina el regocijo que penetra en mi alma hecha sagrario. Deja oír los secretos que hoy publico pues cabe compartir el sortilegio que el corazón advierte se ha esparcido por la casa y me llena de contento. Escúchalos y graba lo bien hecho. Olvida lo demás, que nada vale. Cuando puedas, discierne lo perfecto e imítalo, añadiéndole tu parte. Ya vamos a salir. La calle acecha con sus mil variedades de atractivos. Pero ángeles circundan nuestra senda y de ese modo andamos sin peligro.

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Iremos más allá de lo que alcanzan a divisar los ojos de la carne. Llegaremos al sitio que nos marca la visión que al espíritu cegase. En el alma se guardan las mejores ideas que se nutren de lo eterno. Las ideas compelen las acciones que harán el bien por infundir lo bueno. Vamos ya, vamos ya, que apremia el tiempo, que el mundo necesita de nosotros. Acercar a los hombres lo perpetuo será nuestra misión y ello no es poco.

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Oportunidad -La sarta de defectos que pongo hoy a tus pies, sé que cuando Tú quieras la trocarás en bien. Sólo cuando Tú quieras. No me es dable implorar la cura de mis males y la oportunidad. El Creador decide el cuándo cuanto el qué habré de corregirme, y el cómo lo he de hacer. Señor de los altares dame la libertad, que estoy hoy en presidio y vengo a Ti a clamar.

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-Pues Yo soy el que soy a tu lado estaré. Aunque no me lo pidas te habré de socorrer. En el tiempo oportuno como lo sabes ya caerán tus ataduras y te liberarás. Igual, has de pedirme, no lo dejes de hacer, pues rogar es el modo de alcanzar mi merced. Descansa sin temores; te guardo desde acá, te bendigo y dispongo por tu salud velar.

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Vida

en abundancia

Paciencia, clama el Ministro de Cristo, y al par suplica: apiádate de este pueblo, Señor, que hoy te glorifica.

Yo soy el que da la Vida y la ofrece en abundancia. Tú recibes según quieres pues nadie violenta tu alma. Esa Vida es valorada por el hombre y por el ángel. El último la posee y el primero va a su alcance. De rodillas muchas veces se persigue el Bien eterno, pero, las más, ha de hallarse con la acción, sin buscar rédito.

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El secreto está en el otro que “prójimo” le llamamos. Entregarnos totalmente como a nosotros nos damos. Cada vez que así lo obremos nos retornará el reflejo del amor profundo y fértil impactado en un espejo. El retorno, cual el eco de Aquél, viene y baja al suelo como un haz de luz fulgente, raíz del mayor consuelo. Y se advierte en cualquier trance que la Vida exuberante no se compra ni se apropia, la da Cristo en todo instante.

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S贸lo con estas premisas en la gente evidenciadas el pueblo obrar谩 en justicia con ley, sin bravuconadas.

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Anti-babel El Señor desconcierta a los soberbios que de hablarse no tienen ya manera. El episodio augusto de la torre con el Pentecostés se contrarresta. La torre de Babel abrió un período de desentendimiento entre los hombres. El Espíritu Santo con su Iglesia sentó las bases dando un nuevo nombre. Las bases de la unión, fundada en Cristo, con el amor de proa, sin reservas, sobre el remanso de la paz y el fruto de la conciliación más duradera. El nuevo nombre es Caridad. Sin ella no es posible el acceso al Bien Eterno. Con ella, el Cielo ingresa en los espíritus y en esta vida misma se hace nuestro.

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Tr á n s i t o Morir uno por uno, ¡qué tristeza! ¿Por qué no todos juntos al final? Algunos, todavía, se adelantan y otros quedan atrás. No se sabe ni el día ni la hora, valiente deambular, valiente, sí, si vives sin nobleza pues si así mueres puedes naufragar. El que fundó la Iglesia sobre Pedro lo dijo sin rodeo, ¡alerta estad! El cambio ha de ser hoy, no existe el tiempo cuando se mira hacia la eternidad. Además, si supieras día y hora, ¡qué difícil se haría tu ocurrir! De psiquiatra en psiquiatra rodarías y también de tropiezos en desliz.

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Deja como es la cosa, que sabiendo quien la hizo, no habr谩 de ser mejor. Entiende que sin tiempos no hay historia y prop贸nte existir cual quiere Dios.

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Doxología Tu nombre es superior a todo nombre. Al nombre de Jesús toda rodilla en el cielo, la tierra y el infierno se dobla. Santos y ángeles se inclinan ante el Dios hecho Hombre, el Dios Cordero. Adoración universal eterna. ¿Te has hincado al oír el Santo Nombre? ¿O has resistido el místico acicate? En estas santas Pascuas, cuántos dones merodean aquí para asombrarte. Pero, abájate, cumple con el rito... Digo mal, abre el pecho y ama en serio. Entrégate al Señor y a tus hermanos y ve a rezar después, sabio consejo que nos han transmitido nuestros santos.

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Y ahora, ven, ven conmigo y di esto mismo: Gloria a Jesús por lo llevado a cabo para librarnos de nuestra pobreza, la pobreza peor, la del pecado que de Sí y de su Padre nos aleja. Te alabamos, Señor; estar contigo deseamos con el alma y con el cuerpo. Hallarte a cada paso en esta vida y contemplarte en el descanso eterno junto a tu Madre Virgen, ¡oh María! ¿Y el bueno de José? Modelo amado, sometido a Dios Padre y a Dios Hijo, padre y esposo fiel, judío recto, te alabamos también, te bendecimos y clamamos tu ayuda en este tiempo.

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Po r

encima de todos los santos

El santo más preciado de tu devoción, por más que ha requerido del Señor un gesto, no pudo conseguir el anhelado don y dártelo, a tus ruegos respondiendo presto. El coro angelical aún no ha celebrado. El cielo está muy quieto, no ha de festejar. Los justos, a la espera de otro reiterado, de nuevo se disponen a colaborar. Mas nada todavía se produce. Acaso tu falta de confianza en El Que Es empece la aparición del rayo divinal, y al paso detiene la llegada de aquel don que ofrece. Aparece María como amorosa Madre con su medianería delegada del Padre.

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A tener Fe te invita, con ella esperarás y en ese umbral, sin cuita, lo ansiado alcanzarás. La Madre cerca está, ¡tan cerca y en convite! María nos cobija y a un tiempo, al gloriarse, la mar de bendiciones y gracias transmite. No puede hacer jamás otra cosa que darse. Y todo lo consigue sin pausa y con prisa. Y lo que recibimos se da por sus manos, al par que nos observa con una sonrisa pues somos, ¡oh Jesús!, tus devotos hermanos.

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¿Quién

e s hip ó c ri t a ?

El pecado doloso hace al hipócrita que Cristo condenó sin compasión. El culposo, de todos es historia pues, quien no quiere, igual es pecador. Es pecado doloso el perpetrado con aviesa intención. El que digo culposo es espontáneo y alcanza fácilmente absolución. Por eso no es lo mismo el que se encuentra situado en la primera descripción, que quien lo hace y pecó por ligereza; no tiene éste una indigna condición. Se puede debatir hasta el cansancio pero una divisoria entre las dos debe haber. Quien provoca un ruin escándalo debe seguir la suerte del traidor.

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Si

puedes, debes

Encontrarnos con nosotros y no hacer ningún esfuerzo por callar lo que nos pasa ni fruncir el entrecejo. Encontrarnos con nosotros es maniobra del destino que nos hace ver lo oscuro y, de allí, lo más sombrío. Encontrarnos con nosotros nos impide ver afuera. Me parece un desatino verlo todo... hasta la puerta. Encontrarnos con nosotros sólo vale si es un medio para unirnos en pro de algo que reporte en bien ajeno.

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De nosotros, por nosotros, con nosotros, siempre dar. La mayor virtud del hombre fue y serรก la caridad.

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III Con Sentimiento


El

alma del atardecer

Cuando se configura el espectáculo que rige ufano el sol en el crepúsculo, trocando levemente los colores e infundiéndole rojos al conjunto, la tarde va mostrándose distinta, y no es sólo la suma de minutos que componen el tiempo de su estada, ni es tampoco el ahora de los gustos que puede regalarnos nuestro entorno; la tarde es algo más en el crepúsculo. Es algo nuevo, frágil, sin materia, etéreo, inspirador de mil ensueños, es espíritu, idea, es muy volátil, afín de modo sumo al pensamiento. Digámoslo por fin: ¿qué es lo que muestra la tarde en el crepúsculo cayendo? ¿Muestra su corazón? No tiene carne. Nos ofrece algo más, ¡qué hallazgo espléndido! Su espíritu, sin mácula, su alma, su interior invisible, su secreto. 51


El resplandor del sol pinta su fondo con rojizo color que desparrama; lo que está de este lado se halla en sombras mostrando una magnífica semblanza; el verde de los pastos, más intenso, tiene un brillo especial sobre las matas; las nubes más oscuras van huyendo del centro de la imagen escapadas y un círculo fulgente se refleja en el charco, obstruyendo ver el agua. Va oscureciendo el panorama, vuelvo para llegar sin prisa a tiempo a casa.

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I m b o rr a b l e

sueño

Este sueño no es del autor de los versos, sino de un amigo, Jorge Frione, que se lo transmitió, inspirando así el opus.

Señora: apareciste como regalo tierno conformando esa noche la ilación de mi sueño. Te vi. Cerré los ojos al sentirme encantado. Y al mirarte de nuevo tu rostro se contrajo. Mas enseguida, tierna, tu sonrisa has brindado más allá de mí mismo, llenando los espacios. Ese rostro tan fino, tan maternal y tierno, le ofrece a los humanos una porción de cielo.

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Frente, cejas, mejillas, ojos, nariz y boca. Presencia soberana y, a la vez, afectuosa. Mas, lo que yo no había ni visto ni soñado lo tuve en ese encuentro; jamás podré olvidarlo. Tu mirada, imposible de describir, me ha envuelto. Tu mirada profunda con luz de firmamento. Tu mirada salvífica de Madre y de Señora, nacida dentro tuyo, que al Redentor transporta.

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Tu mirada de vida que al tormento evapora, me dejó boquiabierto, transportado a la gloria. Sólo habrá una mirada comparable a la tuya, con la misma agudeza, con la misma dulzura. El misericordioso mirar de Jesucristo, que es el manso Cordero, tu Señor y tu Hijo. Desperté. No pensaba que seguiría el sueño, pero aún así, el hechizo siguió hinchiéndome el pecho.

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La mirada en mi mente se estableci贸 imborrable, su presencia es perpetua, me sigue a todas partes. De aquella noche grande ya he contado el prodigio. He sido tu vocero y ahora soy tu cautivo.

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Cúrala Señor, dale sentido a la esperanza que hemos depositado en tu poder. Una niña es aún, y el mal avanza con su cruel y voraz acontecer. Detén el morbo y vuélvela a este lado pleno de realidades de su edad. Penó lo suficiente y ya ha purgado si alguna vez obró sin caridad. Deja que en todo caso los mayores asumamos lo que haya que saldar. Nosotros esperamos tus favores pero ella los requiere sin tardar. Te lo pedimos, te lo suplicamos, sabiendo que la Fe lo puede todo. Tu merced, al hacerlo, ya alcanzamos. Gracias, Señor, por darnos de este modo.

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Retorno

al hogar

El regreso es muy cálido, envolvente, surte de mil colores el crepúsculo por ir de frente al sol que va cayendo. Así se tiene amores con el mundo. El regreso es muy lento, demasiado, pero gusta a la gente, y yo me incluyo, porque se tiene tiempo de apreciar si lo hecho ese día fue oportuno. El regreso es muy dulce, pues esperan en el hogar la compañera, junto con tres hijos pequeños, que habrán hecho travesuras de a miles sin escrúpulo. Cruzo la cerca y pongo fin al viaje. Bajo del coche que me trajo al punto, y ya huelo el perfume de la casa surgido de los cinco de consuno.

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Reflexión En los últimos momentos de mi vida larga en vano recordar sabré en silencio muchas cosas del pasado. Las que un día vi brillantes deslizarse entre mis manos aunque luego de ese instante resplandor ya no ostentaron. Qué notables resultaban la dación de mi diploma, la medalla acompañada y el discurso que la adorna. Pero todo fue un relámpago que duró sólo un instante. Lo tangible ha gobernado sometiendo a este parlante.

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Sí. Fanáticos, los hombres aquí buscan fama y gloria. En la antípoda, los dioses la hallan fuera de la historia. Porque la gloria es tan simple que no programa su acceso, y él no puede perseguirse pues no se aloja en el tiempo.

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Po s t r e r o s

años

Tócame decidir sobre el sentido que habré de dar a mis postreros años. Completa está mi vida entre triunfos -los menos- e incontables desengaños. Esta última etapa debe hallarse centrada en la paciencia tolerante, que no requiera ir más allá que el otro ni exija confiar nada al semejante. Mirar al prójimo y sentirlo propio, como a los hijos semejantes se halla. No vivir ni pendiente del que impera ni en franca rebeldía cuando él falla. Dejarse transportar por los caminos que conducen al Único increado y el mayor rehuido. Quien lo niega concluye en ver que sólo lo ha ignorado.

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Serenidad que aporta el ser añoso, mañosa inteligencia que acompaña, conjugan una cuasi ciencia infusa que ensancha el corazón y ahoga la saña.

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IV De Actualidad


El

u n iv e r s o i n m u n d o

El SeĂąor hace todo lo creado y lo pone al servicio de los hombres, quien sustituye despaciosamente las conductas debidas, por errores. Y entonces nuestro mundo nato limpio comienza a mancillarse poco a poco, hasta llegar a un hoy insoportable plagado de ensaĂąados y orgullosos. Deviene el mundo inmundo sin remedio. Basta mirar alrededor y el llanto que brota, se contiene y nos destruye del alma en lo profundo, sabe amargo. No hay retorno, los hombres estĂĄn sordos, no escuchan advertencias ni consejos, no admiten la evidencia, la rehĂşsan y quieren imponer el desacierto.

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Los medios les susurran al oído de artificios su cruel pontificado. A éstos escuchan, necios, y los siguen rindiendo culto al padre del engaño. Algunos ven el fin lo más cercano, los demás dicen no, aún no es la hora. Lo cierto es que, con unos o con otros, nada se hará para cambiar la historia. El bien no es patrimonio de esta tierra. Sobrevendrá acabado en la otra vida. Porque el mal, que es su ausencia, lo requiere dado que sin el bien, no existiría. ¿Difícil de entender? Si el bien no fuese, ¿como se lograría establecer esa ausencia, que al mal caracteriza? Pero el mal aquí está, retando a aquél.

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La furia no es su amiga, mas tampoco la complacencia lo es en todo caso. Seguir la senda recta es la consigna, seguirla cada uno sin desรกnimo.

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S ú p l ii c a

del ciudadano

Vayamos al encuentro del cálido poeta que escribe con solvencia de cánticos la letra. Vayamos a su encuentro pues él lo necesita, que hacerlo todo solo tal vez no lo resista. Ya estamos a su lado y así lo ayudaremos. Silencio, nos lo pide quien vibra con lo eterno. Quien baja de los montes y al río, tributario de mares muy profundos, dedícale su canto.

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¡Oh!, ¡cuánta verborragia disípase en el aire mientras sorbe el poeta las letras que han de aliarse! Y, por fin, las enlaza. Los versos y la estrofa toman forma y se esparcen aliviando congojas. Congojas fabricadas por los que las soportan; cuya propia conducta le esparce el mal y agobia. Cuando la ley incumplen, cuando sin tino votan, cuando eluden las cargas que el deber les reporta.

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Cuando dan a sus hijos sin exigirles nada, saturando con ello de inútiles la Patria. Y así también engendran poderes muy corruptos y así, los más tiranos gobiernos de este mundo. No sé si habrá salida sin otra sucia guerra. Como yo no la quiero clamo a la Providencia. Que los ángeles rompan el círculo vicioso y hagan la línea recta que nos conduzca a todos.

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V MĂŠlange


B re ve s 1 Se dice vulgarmente cuando algo acontece pocas veces: “cada muerte de obispo”, y por eso sucede que cualquier cachafaz que apuro tiene, seguro de sí mismo y porque le conviene, empuñando el revólver que posee deja vacantes diócesis al hilo. 2 “Viejos son los trapos”, ¿quién lo impuso cual sentencia digna de adoptarse? ¿No hay acaso siempre trapos nuevos? ¿Éstos serán viejos sin usarse?

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¡No!, repito, ¡no! ¿Quiénes son viejos? Viejos son los faltos de esperanza, son los que sin fe, que le precede, vagan por el mundo a desconfianza. ¡Torpe!, que “el que espera desespera”. Éste es otro aserto trastornado. Éxtasis la espera nos obtiene. Brota de la fe y llega al Amado. 3 Emprenderé un largo viaje a las estrellas y volveré con un trozo de su plata. Trozo de estrellas, mis manos siempre vanas lo han de hacer disminuir en su belleza. Pero igualmente he de tenerlo conmigo porque también, al estar en mis rincones, los pintará, aplicándoles colores de todas clases, consciente de su brillo.

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4 El hombre corría en círculos con una ducha en la mano que empuñaba de costado. -¿Qué estás haciendo, ridículo? -Me estoy dando un baño rápido. 5 Ya que toda regla tiene excepción, que es confirmatoria de dicha regla, dadme a mí una regla que no la tenga y confirme así la regla anterior. 6 Si me miras un poco, poco siento. Si me sigues mirando, mucho más. Pero si te detienes a mi lado será mi suerte tal que ni has pensado cómo será el final. 75


7 Los goles que hoy lograron mil veces los repiten, pues no se sabe cuándo habrá otro gol de River. (escrito en abril de 2010) 8 -Don Luis: hoy no le pago. -¿Se le acabó el sencillo? -No es eso; es que comer hoy no he podido. -Le he dado a usted un generoso plato. -¡Qué va!, si así no ha sido. Usted propuso darme carne al horno. pero en el plato vino, ¡qué bochorno!, solamente vacío.

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9 Si el pasto fuera negro o muy oscuro no se vería el rostro en esta cancha de ningún jugador de Camerún, sin que el afán del árbitro alcanzara para poder saber qué diablos pasa ni aún prendiendo la luz. 10 ¿Por qué, si en tantos sitios hay bifes de chorizo, en ninguna parrilla, por más que lo he pedido, jamás se me ha servido un bife de morcilla?

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¿Llegó

la

P ri m a v e r a ?

Llegó la primavera. ¿Primavera? Jamás sufrí este frío y ¡cómo llueve! El clima está cambiado -asaz aleveigual que lo hizo el hombre en mal manera. Me admiro: sobretodos y tapados por la calle, llegando al mes de octubre. El viento sopla y vuela los peinados sin piedad, y el paraguas no los cubre. El ser humano, en modo parecido, cambió la calidez del tierno antaño por el crudo y glacial patrón de olvido del ajeno dolor, que exhibe hogaño. Pesar de primavera y de argentinos. Tristeza por el tiempo y el ambiente. Quiero que salga el sol por los caminos y que esplenda el amor hacia la gente.

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A

escuchar música

Oigo a Tchaikovsky y me pasmo, oigo a Beethoven e igual. Escucho a Gigli y a Schipa, y con ellos, ¡a soñar! Me regalo algún video para ver junto a escuchar y me encanto en los violines y en los vientos por demás. Pasan las horas, los días y me escuchan escuchar los vecinos que, piadosos, me toleran con bondad.

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VI Personajes


Homenaje Hoy es doce de septiembre y hace ya cincuenta años que mi madre falleció. Con fervor muy reverente, deposito en su regazo mi homenaje y petición. Homenaje ante la muerte de un clavel, que me ha entregado de su vida lo mejor. Petición para que ruegue por nosotros al Dios Santo que en mi pueblo se ofendió. Madre acude, no nos dejes incurrir en más agravios hacia Cristo Redentor.

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Que tu ejemplo sea el eje que nos lleve de la mano por la senda del amor.

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S e m b l a n z a2 Maestro de hoy antiguos catedráticos, profesor de maduros magistrados, con fervor al discípulo entregado; en tu vida poblaste inmenso espacio. Del alumno también te has ocupado para que procurase idóneo cargo, como ocurrió hace tiempo en nuestro caso y acaeció además en otros tantos. Por la Justicia Comercial tu paso dejó huellas profundas, y otro rastro más medular la Corte ha incorporado con tu vis, lo prudente propiciando. Matero como típico entrerriano, sereno siempre, espejo del remanso que se nutre del agua y del encanto de lo alto del cielo deslizados. 2 En homenaje al Dr. Abelardo Francisco Rossi; publicada en la revista jurídica “El Derecho”, ejemplar del 18-11-09, pág. 4.

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Sé que hablarás con Dios filosofando, como lo has hecho en tu fecundo paso por el mundo aturdido desde antaño y aún no salido de ese trance amargo. Por tu alma, fervientes, suplicamos pero asimismo de tu ejemplo vasto nos nutrimos, al tiempo que anhelamos un futuro mejor y más humano. Filósofo del ius, es tu regalo, tu vida entera a él la has dedicado. Dejo la pluma aquí; me voy clamando perdón por las carencias de mi canto.

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VII De Música Y Músicos


Adagio Paz y paz, mucha paz me proporcionas adagio, y yo me instalo en tal sosiego que voy como en el aire andando en ondas que no bajan al suelo. Y esta paz en derroche me sostiene de modo tan perfecto que invito a mis amigos y parientes a disfrutar los sones de tu tiempo. Y es por ello que callo en este octubre para escucharte, adagio. Albinoni, Beethoven, Bach y Schubert me acompañan y nutren mi entusiasmo. El Señor queda en mí saciando el hambre de infinito que todos poseemos. Y ese Dios Uno y Único, se añade cual nuevo son al mágico embeleso.

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Allegro La música me invade, me llena de alegría, remedio es infalible, le rindo pleitesía. Salid del allegretto, pasad al maestoso y al más brillante allegro vivace, è troppo grosso. Dejad que me sature con deslumbrantes sones. Bailar es la consigna que colma de emociones. Allegro es un estoque que activa el corazón. Por eso es bienvenido y ahora es la ocasión.

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Andante Andante: irradias paz a nuestras almas y dejas de regalo sazón dulce. Un sabor a nutriente delicado que al paraíso propiamente incumbe. El éxtasis legado y prolongado colma el espacio y a soñar invita. Y como navegando por el éter mi yo se despojó del egoísta. No es fácil regresar de tal ensueño tal vez por no quererse ese retorno. La instalación en él no pertenece de seguro a este mundo transitorio. Sigo escuchando andantes del acervo que los grandes maestros nos legaron. Las horas desparraman sus minutos sin el menor suceso en el espacio.

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Pre s t o Corre a buscar la alegría. Búscala hoy. Deja detrás esa angustia. Déjala ya. Siente el sabor de las cosas. Siente su olor. Goza el matiz del paisaje. Gózalo más. Baila al compás de este presto. Ya, sin parar. Hazlo no obstante con prisa. Tal como es él. Cuando tus fuelles se agoten, sin descansar, hínchate de aire y prosigue. Te ha de hacer bien. Deja que escuche este tiempo -hazlo tambiénque me incorpora energía desde el compás y me despierta de sueños que no han de ser nunca jamás transformados en realidad. Sólo el amor dispensado colma el vivir más que el amor recibido, más y mejor. Es que el amor es el prisma por donde al fin convergerán en el alma hombres y Dios.

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Sergei Rachmaninoff Con tu romanticismo me solazo. Con el teclado, que digitan genios, las horas se descuelgan harto rápido, saturadas de candorosos sueños. Hoy la pianista, al darnos tu concierto, gesticuló poniendo en evidencia que vivía tu música. Sintiendo, su corazón volcaba hacia la orquesta. Sus labios se movían suavemente con el compás que el director marcaba. Eu su semblante, efigies diferentes su indescriptible gesto dibujaba. Escuché los tres tiempos con deleite y aprecié la admirable conjunción de orquesta y de solista, sabiamente compaginados por el conductor.

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Volaban esos dedos, tremolando sobre el teclado, haciéndolo gemir. El ojo no podía acompañarlos como sí en el pianísimo a seguir. Del segundo concierto estoy hablando, del músico de Rusia egregio son. No he conocido tema tan romántico revestido de gala y esplendor. Cesó la música, llegó el silencio después de los aplausos estruendosos. Todo el día el compás en mi cerebro se repitió, moliendo el son sinfónico. ¿Qué más he de decir? Que bien nacido, Rachmaninoff, desde hace muchos años ingresaste a mi vida, y pronostico que no te irás jamás de mi costado.

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Digámoslo

con música:

V ivir

Mundo atroz, dejaremos la vida mañana o pasado sin mucho laurel, porque estamos muy mal colocados y no conseguimos aunarnos a Él. No nos dejes, Señor de los Cielos, que solos no haremos ni aún con dolor. Recordemos in mente lo bueno, lo malo, lo inútil y el fiasco aún mayor. Siempre continuar, nunca desistir, por el mundo andamos, hay que sonreír. En la calle peligros a mares se van sucediendo a nuestro pesar, y al volver, en la puerta de casa, nos dan la sorpresa que cabe esperar. 95


Sin embargo, sonrisa por medio, hicimos costumbre del vivir asĂ­, y la angustia mayor se nos borra tragando, aunque duele como un bisturĂ­. Siempre continuar, nunca desistir, por el mundo andamos, hay que sonreĂ­r.

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Mú s i c a

sin letra

¿Qué nos dice la música sin letra? ¿De qué nos habla la canción carente de palabras? ¿Nos narra algún suceso o tal vez reflexiones nos sugiere? Puede, a veces, por vías indirectas, colocar en la mente del sujeto un parlamento que el oyente advierte prestando oídos más razonamiento. Baremboim, el maestro, ha sostenido en sus clases cargadas de sapiencia: si la música usara de palabras, ya no sería música, sin vueltas. Por ello, cuando suena no nos cuenta ninguna historia, instala sensaciones, provocando en el alma del escucha un sinfín de placeres o dolores.

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La mĂşsica es del ĂŠxtasis la aurora que va como el lucero armando el dĂ­a y no deja de darse en son perpetuo, con una infinitud poco advertida.

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Aros

f o l c l 贸 ri c o s

1 Aro, aro, aro, aro. No me siento ni me paro. Me mantengo de rodillas frente a tantas maravillas. Esta m煤sica me agrada, linda cueca almibarada, que la bailen varias veces; la ocasi贸n se lo merece. 2 Aro, aro, aro, aro. Me disgusta el despilfarro. Y hoy aqu铆 se dilapida tanta gracia y tanta vida.

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Los que tocan, los que entonan, los fanĂĄticos que afloran -aro, aro-, de mil modos que el buen Dios bendiga a todos. 3 Aro, aro, aro, aro. Esta cueca tiene premio si la canta un mendocino, pero es finĂ­simo obsequio para cualquier argentino, porque la cueca es remedio de estos grandes desatinos: no haber canto o tarareo y carecer de buen vino.

100


4 Aro, aro, aro, aro. Las mujeres van pasando, los brazos a medio alzar, el dedo mayor chasqueando de la punta del pulgar. Yo le pido a cada una que no deje de danzar, que la cueca es oportuna para amores despertar.

101


Ta n g o

q u e m e hi c i s t e m a l

¿A quién hizo mal el tango? Que yo sepa, no hay ninguno. ¿Qué culpa se le atribuye? ¿Ser lamento de disgustos? Tango que me hiciste mal... Todo lo que allí se narra no es por razón de sus sones sino de distintas causas. Si se envenenó la hermana, mal de amores habrá sido, y al que llevaron en “cana” tantas veces, sus delitos. Triste y alegre a la vez -lo dice de otra manerano se pasa haciendo el mal y hasta a su madre recuerda.

102


Tango, llenas un espacio y, guste o no, se te aprecia como un bagaje de musas que han inspirado tus letras.

103


Y

sin embargo te quiero

Al decir: tango, te quiero, y al mismo tiempo, agredirlo como autor de grandes males, no eres justo ni objetivo. Me produce gran tristeza que lo juzgues sin motivo como ocurre tantas veces en el mundo envilecido. Oye, ¿el tango no te dice tantas cosas al oído?, ¿no te nutre con sus letras?, ¿no te impacta con sus ritos? La tristeza en sus historias además, se contrarresta con la gracia de su prima, la milonga bullanguera.

104


Dejen al tango tranquilo que anime las asambleas. Hijos, nietos, no lo olviden: el tango viste de fiesta.

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Ta n g u e r o s Con Gardel, con Lepera, con Arolas, muestra el tango quilates a montones. Agustín Bardi y Betinoti aportan también lo suyo. Celedonio Flores es genial a su turno. Enrique Santos Discépolo me abruma y Pettorosi, Cadícamo, Ferrer, Gallucci, Hormaza, junto a Horacio Ferrer me predisponen. Héctor Gagliardi, Pedro Laurenz, todos los que he nombrado y los que aún me falta: Matos Rodríguez, Ben Molar, Píazzolla, Homero Manzi, Sciamarella y Piana, Homero Expósito, Pelay, Villoldo, Pracánico, ninguno va a la zaga. ¿Puede acaso dudarse que estos hijos han sembrado de palmas nuestra Patria?

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Y vendrán otros, porque nuestro tango más que vivo se muestra como eterno. Ya los veréis crear en todas partes escribiendo los versos, componiendo la melodía, su compás flamante, el dos por cuatro del novel concierto. Aquí nos reuniremos para oírlos, el Zorzal nos convoca desde el cielo.

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VIII Humoradas


Con

suerte podrá ser

Soy un caco de la suerte, la robé y la tengo aquí. No la suelto; hasta la muerte vivirá escondida en mí. Soy ladrón de juventudes, a mi lado las formé cuando, en clase, las virtudes del saber les enseñé. Del saber que ahora extraño porque no se ha vuelto a dar. Este pueblo, muy huraño, cesa al juez de reclamar. Porque, pese a lo exigido, la extraviada autoridad del poder se ha prevalido para torcer la verdad.

111


Y es que, aún sin esa maña, vuelca el caso, para dar la solución más extraña con desparpajo sin par. Dios nos libre de la argucia que prescribe: “interpretad”, siendo el tema una minucia de supina claridad. Pero, caco de la suerte, yo confío en que se advierta que el dislate se convierte de su mal y al bien despierta.

112


Cadena Esto es una cadena. Si pasas el recado tendrás días de gloria, de gozo y de arrebato. Sobrevendrá la muerte si, en cambio, no lo haces, aunque ella no es ajena a quien gire el mensaje. Es que un día o el otro todos sucumbiremos porque somos mortales, tal cual, de carne y hueso. Y, entonces, quien divulgue esta misiva augusta morirá fatalmente como el que se rehúsa.

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ยกOh, torpe disyuntiva que me tiene perplejo! Debo ir al psiquiatra y de embromar ya ceso.

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C o n q u i s t a 3 Enhorabuena. Tienes lo que ansiaste Felicidades, buscas lo mejor y lo encuentras al borde del camino, lo que no pude yo. Con la sed del que completó su día trabajando sin pausa bajo el sol, te sorprendo tornando a tu refugio que es tu placer mayor. Allí bebes refresco de equilibrio y te sientas, descanso del dolor que te acosa a partir de aquella tarde que anulaste tu rol. Vuelve atrás, vuelve a ser el que ayer fuiste, hazlo ya, sin audacia y sin temor. ¿Algún día obtendrás la gran conquista? River, ¿serás campeón? 3 Escrita en abril de 2010.

115


Cualquier

parecido

con la realidad es mera coincidencia

Don José de San Martín presidió la Junta Grande de las Provincias Unidas después de independizarse. En el siglo diecisiete se produjo este desastre cuando invadieron las tropas de Napoleón Bonaparte. El nombrado presidió la República Española que dejara de ser reino siglos atrás en la historia. Que ese reino malhadado no incorporó a la Argentina (que a ese tiempo se llamaba esta colonia bendita). 116


Y dej贸 que se perdiera a manos de los ingleses que invadieron nuestras tierras en mil novecientos veinte. Muchos trances muy amargos enseguida sucedieron con varios golpes de Estado que a complicarlos vinieron. Pero en el siglo que corre, el glorioso diecinueve, con figuras como Eneas la inseguridad decrece. Para concluir les digo que estudi茅 historia en Malvinas antes que las ocupara la deplorable Argentina.

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El

gran robo

Estoy planeando un gran robo, el de una cosa pesada; debo reunir varias grúas para lograr la patriada. ¿Veinte grúas?, ¿treinta grúas? No sé cuántas, pero varias. Y he de llevar muchos hombres sin pasiones secundarias. Hombres y grúas unidos que, sin fusil ni granada, harán efectivo el robo más grande de la redada. Estoy planeando un gran robo: el de la Casa Rosada.

118


Está

de moda

En las noches muy oscuras encenderse vemos luces. Niña, en dichas ocasiones no me busques. En las otras, menos negras, muchas luces no se encienden y en asuntos efusivos eso esplende. El amor siembra dolores y el dolor se recompensa con las cosas que acontecen en tinieblas. No dejéis que continúe pues hay tema para largo, que el amor está de moda de hace rato.

119


G ir o

a la

“ d e ri z q u i ”

Gracias a Dios que nos legó tantos políticos conscientes. La Patria en ellos ha confiado y por su actuar alzó la frente. Alzó la frente medio metro para esquivar las puñaladas que nuestros próceres, burlados, quisieron darles en la cara. Si quosque tandem Catilina el orador voceó irritado, con Cicerón, el argentino gritar habrá por estos lados. Dirá: ¿hasta cuándo, advenedizos del sitio público, han de usarnos? ¿Para qué el voto, si es el precio de los estragos que penamos?

120


Pero estos versos son festivos, no te derrumbes en tu pluma. Habrรก vendetta: los muchachos me insultarรกn desde una urna.

121


¡Macho! Me sumerjo en el éxito que en cualquier parte conmigo se asocia. Sé bien que en todo llego primero y lejos de los que me acosan. Me han regalado espadas y con ellas he batido a más de uno en lucha franca. Con mi caballo gano las cuadreras y juego a las batallas. Nada busco, pues todo ya lo tengo. No me importa subir hoy más escaños. He alcanzado la gloria sin esfuerzo. Soy el San Martín del bicentenario.

122


Remedo

de abogado

Soy abogado por “un casual” y no me ha ido del todo mal. Brindo de oído el mayor caudal y las consultas son a raudal. De vez en cuando voy a un juzgado -seguramente el equivocadoy me solazo dando un recado que no es asunto del empleado. Por fin, si pierdo frente al contrario, a mi cliente -que es un otario por elegirme a mí, mercenariodel magistrado digo ¡falsario! Y así mantengo mi status, que es de lo mejor que nos da el estrés que tanto afán nos produce, pues el que trabaja huelga después.

123


¡Cuánta

s e ri e d a d !

En los libros de comercio “debe” “haber”, pero no hay. Es un dicho muy añejo de engranaje popular. Vengan a darnos consejos los peritos del lugar. Que el balance sobre cero brille al fin como verdad. ¿Hay que obrar como el frutero: dos más dos son cinco? ¡Quia! El “dibujo” ha de ser serio, bien trajeado de real. Yo no sirvo para eso, nado en la autenticidad. Dos más dos son cuatro... y medio, Dios me habrá de perdonar.

124


El

a m o r y l a m o r. . . t a j a

Vamos por parte. ¿Alguna cosa tienen en común el amor y la mortaja? Nos parece que nada, en absoluto. Aunque de amor la gente a veces mata, para que haya mortaja es necesario que exista un muerto ya, que habrá de usarla. Después sí, pues quien mata crea un muerto y este muerto podría aprovecharla. Don Galo y don Matías en el acto confluyen para darnos una pista. La mortaja nos llena de tristeza y el amor puede dar espina o dicha. Pero, formada ya la jerigonza, nuestra tarea damos por cumplida. En común el amor y la mortaja forman un señorial galimatías.

125


Cursilería Simbólico es defecto de los machos; sintético es, en cambio, de las hembras. Mujeres y hombres: no tener reparo de mostrarse cual son en cada empresa. Si son cortos (de genio estoy hablando), si alientan pequeñeces (ellos y ellas), la imperfección no vayan pregonando pero tampoco escondan la carencia. Simbólico no puede procrear, y eso para casarse es grave obstáculo. Sintética no puede amamantar, pero hoy hay buena leche en el mercado. Junto al lago de Como, ¿qué encontramos? Muy cerquita de allí, tú lo conoces, no preguntes, está el lago de Cuando. ¿Por qué no lo recorres?

126


La

casa y la caza

En la casa de mis padres pasé una feliz infancia con los no menos felices paseos en mil mañanas. A la escuela, las más veces, a la Iglesia, los domingos, a la cancha, de ordinario cuando en ella había partido. Más adelante, al colegio, a reuniones divertidas, a organizar competencias y a conversar con las chicas. Ya fui así de casa a caza; con la caza busco el modo de casarme con la guapa, que ha de ser un día u otro.

127


Se comienza por hablar, se prosigue con salir, se formaliza despuĂŠs y luego, dicha sin fin. Mas, cuidado, que este modo de explicar es muy sucinto. Entremedio, hay mucha tela de alegrĂ­as y suspiros. De dolores de cabeza, de peleas y perdones, pero todas estas cosas en mis versos no se exponen. Ni las bromas ensayadas de lo mĂĄs desagradables, u otros gestos no deseados, como burlas humillantes.

128


Sólo saldrán a la luz los momentos fascinantes en la relación etérea y heterosexual, ¡mi madre! Que perderse este portento cambiándolo por... tú sabes, no merece más que eso, ¡que se lo pierdan, impares!

129


O l vi d a d i z o ¡Qué memoria espantosa! No me acuerdo de nada del presente o del pasado cercano. Pues, hoy mismo en un relámpago forjé una idea para hacerla verso, y la olvidé en el acto. La mística poética requiere llevar papel y pluma a todas partes y por no obrar así es innumerable la cantidad de versos que en mi mente sin ver la luz decaen. Quiero acordarme y hago esfuerzos vanos, no consigo encontrar la imagen clara que debo en el papel dejar volcada con palabras en rima dibujando. ¡Ya estoy por recordarla...!

130


Érase una vez un mono que a las monas recurría por la picazón de espalda. Le rascaban todo el día. Y este mono primoroso pagaba con... ¿qué sería?; me he olvidado, no me acuerdo, ¡qué papelón, madre mía!

131


Martes

trece

Si haces caso a los refranes, ¿vivirás mucho más tiempo? Y si no les das aprecio, ¿te has de atosigar de males? Me parece exagerado darles tanta trascendencia. Asígnales igual fuerza que al influjo de un relato. Ten a bien no olvidar nunca que el que ríe en lo postrero mejor ríe -¡qué talento!sin necesidad de ayuda. Pero, mira, ¡qué atractivo! También esto es un refrán o es un dicho, me da igual, y lo expuesto antes retiro.

132


Te diré, si es que me incumbe: no te cases ni te embarques cuando en trece caiga un martes. Y este año es en octubre.4 Este mes, en el que escribo tantos frescos disparates porque el trece cae en martes, te regalo este amasijo.

4 Escrita en el año 2009.

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Última

exhalación

Aquí estamos en la vida practicando cómo hacer mejor las cosas que nos toca. Y buscamos y buscamos esforzándonos hasta hallar algún apoyo en nuestra obra. Nos movemos claramente aprisionados, la inclemencia del ambiente nos sofoca y es ingrato continuar sin un descanso que ni bien comienza el rito ya se añora. Pasa el tiempo y nuestra angustia no ha impedido proseguir con la tarea aquí y ahora. Ya se acerca ese final asaz predicho y “exhalar” es la consigna perentoria. Así damos por cumplida nuestra clase. Se ha rendido sin apuro ni demora. Volverán en pocos días los afanes continuando con la práctica del yoga.

134


Claroscuro Claroscuro, ¡oh, qué contradictorio!, como un himno mediático, sin gloria por variarse la música en desmedro de su valor, trocado en demagogia. Claroscuros hay muchos, demasiados, y los campeones de los de hoy en curso son los legisladores, que se precian de medrar sin proyecto de futuro. Claroscuro es mi verso, yo he caído también en el ridículo tramposo que vine a denunciar, porque me afano por competir con ellos codo a codo. Adiós, mi buena gente, ya me oculto para evaluar cuán claro es el oscuro.

135


Madre

hay una sola

Madre hay una sola narra nuestro dicho, madre hay una sola ...¿y el padre?, ¿lo mismo? En aquel contexto decirse parece que no habría uno solo, lo que no se entiende. También uno solo, no cabe otra cosa. ¿Y si son mellizos? ¿Conocen la historia? No debo explicarla con mucho detalle, pero ha de saberse: puede haber dos padres.

136


IX Colof贸n


¡Oh, poema! (poema) ¡Oh poema, que endulzas mis oídos como una madre buena! ¡Oh poema, que avivas mis recuerdos como una madre muerta! ¡Oh poema, que brotas de mis labios como dando la vida, y que siempre deleitas mis oídos como muy tierna amiga! Inseparable, tú eres luz y sombra, mar ruidosa y bravía, playa ardiente enemiga de las plantas, tan dulce y tan acíbar. Y también eres música de gala que a ninguno lastima, que a todos llega con algún mensaje y que a nadie fatiga. 139


Como ves, hoy compongo aquí un poema lisonja de sí mismo, con estrofas preñadas de afecciones que a demostrarle aspiro. Mi poema es poema y es tonada de estilo asaz austero. ¡Qué feliz me contemplo desde el día que concebí estos versos!

140


B i c e n t e n a ri o d e n u e s t r a P a t ri a 1 Yo no soy historiador y por eso no he de hablar de la magna rebelión que estalló dos siglos ha. He de cantar lo importante de lo que ha sobrevenido, los hitos más apreciables, arduos, serios y magníficos. El veintiséis de febrero de mil ochocientos once la Banda Oriental de nuevo gesta de alzamiento impone.

141


Un día del mismo mes pero del año siguiente, en Rosario don Manuel la bandera nos concede. El Himno, el once de mayo de mil ochocientos trece, fue aprobado como patrio por poder constituyente. La Asamblea continuó con la libertad de vientres, y su tráfico prohibió. No más esclavos por siempre. Con las batallas en torno se jura la Independencia. Nueve de Julio glorioso del dieciséis. Más contiendas. La invasión de las Malvinas, la campaña del desierto, las cuestiones discutidas acerca de los gobiernos. 142


Rosas, Urquiza, Caseros, la sabia Constitución, la edición del Martín Fierro que nos abruma en honor. Más tarde, al margen del caos traducido en lo económico, apareció cual regalo Caras y Caretas cómico. Entrando ya al siglo veinte, se festejó el centenario, se dictó la ley pendiente que consagraba el sufragio. El Colón, inaugurado en mil novecientos ocho, del mundo entero dechado, casa de los más famosos

143


Primera emisión de radio con Susini, don Enrique Telémaco, amables años sin mecenas que subsidie. Rige el voto femenino recién en el siglo veinte gobernando el peronismo. Acierto prevaleciente. En la guerra de Malvinas demostró tener el pueblo las agallas que precisa para echar al bandolero. Me detengo. Retrocesos hubo varios y a qué precio.

144


2 ¡Oh, Patria venerada! Te entregaron mil veces. Pagamos tu rescate y al naufragio se vuelve. Calado ha muy profundo el vicio depravado, en todos los aspectos, en todos los estratos. Será tarea ímproba remontar este estado. Con la ayuda del Cielo habremos de intentarlo. Lograrlo importaría el debido regalo que hemos de hacer tus hijos en el bicentenario.

145


C e n t e n a ri o l a Gr a n V í a

de

De Cibeles a Plaza de España corre airosa la ya centenaria Gran Vía, mimosa de los madrileños, fiel dama que se hizo señora del pueblo. Ha cien años, justos en el mes de abril, un Alfonso, el trece, puso en marcha allí las obras que hicieron surgir prontamente la calle grandiosa de ese siglo veinte. Allí mismo, en la calle, se encuentra lustrabotas, comida ligera, y hasta músicos y otras minucias que aun de ser ilegales, no enturbian. Felicitaciones a los madrileños de sus hijos bravos de allende el océano.

146


C i n c u e n t e n a ri o Institución

de la

La Institución de Magistrados en Retiro que su cincuentenario ahora está cumpliendo, reclama toda la atención del asociado y del que espera hoy que un día habrá de serlo. Atención asociado y juez activo: los que dirigen la entidad han hecho dos cenas show de tango con orquesta que nada tiene que envidiarle al resto. Lo mismo sus cantores: entre varios, el consocio don Luis de Buenos Aires y el que animaba a un tiempo el espectáculo, el eficaz Bergé, astilla de un grande. Tres libros se editó conmemorando y una cena en diciembre ha puesto el broche. Sin embargo, lo magno es el encuentro de amigos entrañables día y noche. 147


Índice

I. DEFENSA DE LA VIDA Y DEL DERECHO Holocausto

15

Sindéresis

17

II. DE ESPIRITUALIDAD Directriz del obrar

23

La duda

25

La llave

27

Los flecos de tu manto

29

Nuestra misión

31

Oportunidad

33

Vida en abundancia

35

Anti-Babel

38

Tránsito

39

Doxología

41

Por encima de todos los santos

43

¿Quién es hipócrita?

45

Si puedes, debes

46


III. CON SENTIMIENTO El alma del atardecer

51

Imborrable sueño

53

Cúrala

57

Retorno al hogar

58

Reflexión

59

Postreros años

61

IV. DE ACTUALIDAD El universo inmundo

65

Súplica del ciudadano

68

V. MÉLANGE Breves

73

¿Llegó la primavera?

78

A escuchar música

79

VI. PERSONAJES Homenaje

83

Semblanza

85


VII. DE MÚSICA Y MÚSICOS Adagio

89

Allegro

90

Andante

91

Presto

92

Sergei Rachmaninoff

93

Digámoslo con música: Vivir

95

Música sin letra

97

Aros folclóricos

99

Tango que me hiciste mal

102

Y sin embargo te quiero

104

Tangueros

106

VIII. HUMORADAS Con suerte podrá ser

111

Cadena

113

Conquista

115

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

116

El gran robo

118

Está de moda

119

Giro a la “derizqui”

120


¡Macho!

122

Remedo de abogado

123

¡Cuánta seriedad!

124

El amor y la mor...taja

125

Cursilería

126

La casa y la caza

127

Olvidadizo

130

Martes trece

132

Última exhalación

134

Claroscuro

135

Madre hay una sola

136

IX. COLOFÓN ¡Oh poema! (poema)

139

Bicentenario de nuestra Patria

141

Centenario de la Gran Vía

146

Cincuentenario de la Institución

147


Este libro se termin贸 de imprimir en el mes de febrero de 2011 en Imprenta Dorrego, Av. Dorrego 1102, caba.


La Institución de Magistrados Judiciales de la Nación en Retiro se enorgullece de haber podido ser quien publicara el quinto volumen de la obra poética del Dr. Osvaldo Mirás, Remanso V. Es aún más auspicioso que ello haya sucedido en el marco de los festejos que hace la Institución del cincuentenario de su fundación,19 de diciembre de 1960. Esta obra, de una calidad estilística como pocas, se aboca a la reflexión de los más diversos temas que hacen al espíritu humano.

colección poesías

ISBN 978-987-26172-3-3

E der

978987261723

9 789872 617233

Institución de Magistrados Judiciales de la Nación en Retiro


Remanso v, versos