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Número 7 BOLETÍN LITERARIO

Julio 2013

O J O E D L A Mvaivén existencial

CONTENIDO - Vaivén existencial - Pensada en fuga Juan Aguila.

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- Regreso a la madre Ana Mancilla - La huida Nuria de Espinosa

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- Un viaje que abre la poesía moderna. Ramón Soto Cea.

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- Cuando la tinta se quedó floja Isabel Guerrero

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- Autoeducación de los pobres, mala educación de los ricos Eli Neira

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- Las dos caras de Fernanda Olmedo YPdeA

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- El viaje Fernando Julio

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Fotografías de este número: Juan Aguila http://www.flickr.com/photos/

jaguilap

Weyehuinca http://www.flickr.com/photos/ weyehuinca/

En su intento de descubrimiento, el Viaje, como temática literaria, social, científica, etc. ha estado presente a lo largo de toda la historia. El ser humano, en su condición de explorador profundiza de manera total el desplazamiento a través de variados elementos, la configuración estética que denota la literatura, la estructura investigativa de procesos biológicos, la trasmisión cultural en la educación del pensamiento, la evolución completa mediante el esfuerzo que implica el movimiento. Ya lo dijo Heráclito una vez, que todo fluye, todo es movimiento, es decir, de forma innata nuestra realidad y fantasía se manifiesta y progresa mediante el paso que accionamos al trasladar-

nos de un lado a otro, de un sentimiento a otro, de una idea a otra, y así sucesivamente. Constantemente, nos encontramos en el proceso de Ir y Venir. Partimos, desde la migración de pocos humanos en la búsqueda de mejores condiciones para la reproducción, hasta el escape producido como consecuencia de estados dictadores que nos obligan a una huida espantosa por sobrevivir. Todo, implica viaje. Como competidores agudos, comenzamos en la lucha por alcanzar un óvulo, y en esta partida depositamos nuestra alma itinerante que se desarrollará íntegramente y para toda la vida en este estado. El paso explorativo, hace de la existencia una experiencia que otorga conocimiento, madurez y reflexión, a la vez que permite designarnos como sujetos individuales y comutarios. Es en este recorrido vivencial, donde nos descubrimos a nosotros mismos. En ocasiones,

pareciera que nuestra misión consistiera en encontrar algo perdido, nuestra alma, o espiritualidad que se ha extraviado antes de nacer. Y en esta búsqueda se abre camino el sentido, otorgado por el entorno revelado y por los otros, quienes, en conjunto van configurando la realidad y la llamada Evolución. Ahora, sobre literatura, podemos decir que tanto como Ulises, Jesús, Don Quijote, el Lazarillo, la familia Buendía, Oliveira y la Maga, Rodrigo Díaz de Vivar, Juan Tenorio, el Principito, entre un sinfín de personajes más, se determinan en el ejercicio del desplazamiento, ya sea moral, físico o psicológico. Es así, como a través de la travesía el retrato de la humanidad se hace real, permitiéndonos comprender que el verdadero equilibrio no se encuentra en lo estático o estable, sino en este hermoso juego del recorrido. En esta edición Mal de Ojo, naufraga en la inspiradora manifestación que nos entrega el movimiento.


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pensada en fuga Siempre terminas escapando de mis brazos, es algo imposible de evitar. Estás pensada en fuga. Pero intento retenerte en tu sonrisa, en tus ojos abiertos, intento infructuosamente alcanzar tu sombra y colgarme a ella para evitar que te vayas, que me dejes. Que escapes en otro. Pero siempre terminas escapando. Y mientras me das la espalda e intentas vestirte sin mirarme, te voy trazando versos partiendo por tu cuello, con mi dedo juego tus lunares y bajo imparable tu espalda hasta el comienzo de tus nalgas. Voy tatuando mis ganas escribiendo en tus rodillas, en tus muslos, por tus pies. Subo nuevamente hasta tu sexo. Me detengo puntuando tus senos pequeñitos y me asomo brevemente por el lóbulo de tus orejas. Te voy dibujando mi nombre por tu boca, pasando suavemente mis dedos por tus labios, como sellando mi nombre en ellos. Para que cuando lo pronuncies, haya una cosquilla que te recuerde quien soy yo. Para que cuando escapes de mi lecho, quede aunque sea mi sonido en tu memoria, mis versos en tu espalda. Quede una parte mía adentro de tu cuerpo.

Te levantas de la cama y me miras distante, como si no estuvieras ya conmigo, como si hubieras ya escapado. Entonces, rápidamente me acerco a ti y sin darte tiempo de escapar realmente, te abrazo con todo este sentimiento que me desborda el pecho. Tiemblas como una hoja de parra a punto de alcanzar octubre y ocultas esos ojos innombrables en el hueco donde estaba mi corazón, que ya estaba marchando contigo. Hundo mi cara en tu pelo. Tu pelo que me recuerda a guerra, a batalla sudada y a caricias. Meto mis manos por él y vuelvo a escribir mi nombre en tus oídos. Levanto tu barbilla y me acerco lentamente a tu cara, fundiendo tus rasgos por no querer cerrar los ojos. Abro mi boca y ofrendo mis labios a la caverna de la tuya, mi lengua encuentra su rincón acompañándote. Jugueteamos suavemente primero, bailando y alternando visitas entre nuestros ecos. Mi bocanada caliente se mezcla con tu tibio aliento y con mi labios sellados voy recorriendo tus comisuras guardando tu sabor mientras te beso.

Cuando te miro nuevamente, me sonríes con tus dientes cascabeles, me sonríes con tus ojos maliciosos, me sonríes con todo el cuerpo. Y mientras tanto, tomas tus cosas y te diriges rumbo hacia la puerta. Con los ojos intento retener tu andar seguro. Cuando estás a punto de salir y escaparte, sorpresivamente te das vuelta y casi saltando te acercas a mi lado, pones tu rostro junto al mío y me dices susurrando al oído “Volveré cariño mío. Volveré. Juan Aguila


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la huida Solo era una niña de quince años cuando huí de Kiev con mi prima Valeria. Ocultas en un tren de mercancías cruzamos la frontera. Mi padre ya estaba enterado antes de fallecer bajo el derrumbe de la mina donde trabajaba. Llegamos a nuestro destino algo asustadas, pero con seguridad en el corazón. Aún conservo el recuerdo del día que pisé la tierra de la libertad. Era un día gris, que comparado con los largos días de nevada en Kiev, se nos hacía reconfortante. Nos dirigimos sin perder tiempo a la taberna del tío Miska, tal y como nos había indicado mi madre, con lágrimas en los ojos <Allí podréis trabajar de camareras, seréis libres y tendréis la vida que nosotros no hemos podido tener> pobre ilusa. Me pregunto a diario que habrá sido de ella, en los pocos momentos de lucidez que acuden a mi mente. ¡Y Valeria! ¡Pobre Valeria! No pudo resistir tanto sufrimiento. Ya no me duelen los pinchazos, ni me importan las nauseas que sufro a diario cada vez que sus manos me… y ahora, dos años después me siento agotada y cansada de vivir, incluso evito mirarme en el espejo para no ver mi rostro demacrado por las drogas… En aquel momento alguien abrió la puerta, la empujó contra la cama; la abofeteó; le estiró el brazo derecho sujetándolo con fuerza; una sensación ya nada extraña comenzó a apoderarse de ella, y de nuevo se sumergió en un mundo de tinieblas. Nuria de Espinosa

regreso a la madre Repasar mi vida a los 53 años es un viaje en el riel de la memoria, necesario, doloroso, restitutivo. Es reconstruir un nuevo presente como un cuadro desgastado, diluido. Es desplegar las experiencias en una narrativa más compasiva, amorosa; que abrigue con la comprensión de los años la incoherencia del ayer. Y no con las arbitrarias justicias y los antojadizos prejuicios de lo que debe ser…Quiero revivirme, quiero romper la recurrencia del dolor declarado en mi vivir, a veces destructivo y atar los hilos sueltos de lo que me resultó incomprensible y mal clasificado. Volver al texto primigenio. Viajar desde el primer tejido recomponiendo los puntos. Tal vez una quimera, tal vez resulte otro texto con una trama revestida de nuevos matices bajo un sol nuevo. Guardamos los archivos en una memoria que no manejamos conscientemente y parte del contenido viene determinado por otros, por el mundo con sus irregularidades. Llevamos una memoria a veces impactada por lo que sucede, lo que hay y no siempre es lo mejor: es la cultura con sus deficiencias y aciertos, son las conversaciones fallidas. Luego ocupamos el defectuoso molde para ir acomodando todo en armarios cojos, desarticulados. Hay que reparar el dolor y si no se puede hay desenmascararlo, construir un camino de sincronías, redibujar los circuitos desviar las trasmisiones dando nuevo curso a los sentimientos, al entendimiento. Quiero volver para traerme envuelta en el regazo de mis propias manos. Hay que volver para llenar las oquedades y la vida me brinda la maravilloso posibilidad de hacerlo. Todo comenzó allá en Constitución… Fragmento de la novela Regreso a la madre de Ana Mancilla


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El viaje que abre la poesía moderna Barthes, Válery y T.S. Eliot, tan disímiles en sus poéticas como en su coetaneidad estuvieron de acuerdo en un punto: Rimbaud es el primer poeta moderno. ¿Razones? Demasiadas para un solitario creador. Aquí van algunas: ruptura en la temática tradicional, separación infranqueable entre la figura del poeta-autor y del hablante lírico, equidistancia e incluso divorcio entre ambos, coexistencia de múltiples hablantes en el poema, la música y los ritmos del poema quedan supeditados al vuelo de la imaginación, rupturas a nivel del lenguaje, aparición del correlato, etc. Ya en «Iluminaciones» puede apreciarse la intención de utilizar un hablante lírico distinto para cada poema, una herencia que Rimbaud toma de los poetas románticos. Pero, en donde la poética aparentemente instintiva del joven genio francés alcanza su máxima expresión es en aquel poema largo, cuya rara belleza aún nos sigue asombrando, universalmente conocido como: « Una temporada en el infierno.» Se trata de un poemario o texto distinto a todo lo que antes se había escrito y que conforma una unidad , aunque cada poema puede leerse de manera independiente, y al mismo tiempo en relación al otro siguiendo una secuencia que desemboca en el final de un viaje imaginario, naturalmente, emulando el descenso a los infiernos de «La Divina Comedia» de Dante Aligieri.. Más de medio siglo antes que Freud, Rimbaud inventa el viaje mental, el vuelo poético surcado

en el cielo de la imaginación, de allí en adelante, cada palabra que se escriba en occidente, sobre todo con aquellos que más de medio siglo después formarán filas en las vanguardias, tendrá el sentido de la búsqueda. Pero, también la multiplicidad de voces propia de la esquizofrenia. A diferencia de Dante que utiliza una dimensión de tiempo basada en la idea de eternidad y se coloca a sí mismo como hablantepersonaje, lo que hace que se «encuentre» con personajes de la edad antigua en el tiempo eterno del infierno, porque han sido traídos hasta ese lugar merced a sus pecados, Rimbaud hace que sus hablantes líricos se desplacen el tiempo atravesando la historia volviendo épico al poema. ¿Puede haber desplazamiento del hablante devenido en héroe? Rimbaud nos vuelve a dar otra lección; en una verdadera obra literaria el problema de los llamados géneros literarios se vuelve irrisorio e insignificante. La obra en cuestión desnuda cuánto de convencionalismo tienen los géneros tal como los hemos aprendido. El primer hablante que aparece en el poema realiza una especie de crudo testimonio de su prosapia familiar y racial, su intención es retroceder hacia sus orígenes para explicarse el presente. Claramente se advierte la tendencia a magnificar un pasado que desafía toda forma actual de civilización. Se trata de un canto a la barbarie. El hablante lírico desea realizar un viaje que le permita deshacerse de todas las ataduras que le ha provocado la llamada

«civilización». « Mi jornada está hecha. Dejo Europa. El aire del mar me quemará los pulmones, los climas perdidos me curtirán. Nadar, desmenuzar la hierba, cazar, sobre todo fumar, beber licores fuertes como metal hirviendo - como hacían los queridos antepasados en las fogatas. Volveré con miembros de hierro, con la piel oscura, los ojos enfurecidos por mi máscara, me juzgarán de una raza fuerte.» Así se inicia el desplazamiento del hablante lírico que en los sucesivos poemas se convertirá en «otros», para volver a reunificarse en el epílogo. «Una temporada en el infierno» es la obra más desconocida de Jean Arthur Rimbaud. Tantas leyendas se han tejido en torno a ella que pocas veces la hemos podido apreciar en su enorme magnitud. Quiénes la han leído a cabalidad han optado por dos caminos : resituarla en otros contextos del conocimiento o sencillamente reescribirla creando correlatos de ella que desgraciadamente no están a la altura del genio francés. Muchos poetas no han podido escapar de la enorme tentación de copiar esta maravillosa «crónica» como la llama uno de los hablantes líricos que poseen voz en este poema largo. Y una crónica es un escrito que relata las vicisitudes vividas por el autor en el transcurso de un viaje. Y es que la poesía lírica puede ser también épica. Porque para el príncipe de los poetas modernos, la poesía todo lo puede. Ramón Soto Cea


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cuando la tinta se quedo floja 1

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La tinta se quedó floja

La tinta se quedó floja

y el escritor decidió irse de viaje

y el escritor decidió matar el tiempo

sin ruta ni planos desbordó su conciencia social

sin presente ni pasado desbordó su conciencia temporal

y partió hacia la idea de abandono.

y partió hacia la idea de profecía

Se refugió en conceptos abstractos

Se refugió en conceptos estáticos

volviéndose personaje. Luego,

volviéndose piedra. Luego,

cuando había pulido

cuando había pulido

el arte de la imaginación, quiso regresar,

el arte de la adivinación, quiso regresar,

mas el lector ya no existía

mas el lector ya no existía

y la humanidad había muerto.

y la humanidad había muerto.

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La tinta se quedó floja

La tinta se quedó floja

y el escritor decidió escupir la victoria

y el escritor decidió cerrar la libreta

sin armas ni escudos desbordó su conciencia bélica

sin lectores ni humanidad desbordó su conciencia

y partió hacia la idea de consenso.

y partió hacia la idea de olvido

Se refugió en conceptos pacíficos

Se refugió en conceptos vagos

volviéndose ángel. Luego,

volviéndose a sí mismo. Luego,

cuando había pulido

cuando había pulido

el arte del perdón, quiso regresar,

el arte de la escritura, quiso regresar,

mas el lector ya no existía

mas su tintero ya no existía

y la humanidad había muerto.

y él había muerto.

Isabel Guerrero


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La autoeducación de los pobres, la mala educación de los ricos. Por Eli Neira Mucho se ha hablado en Chile este último tiempo sobre educación y sus formas de financiamiento. Se ha dicho de todo, desde barbaridades célebres como aquella pronunciada por el presidente Piñera (¿Quién más?) cuando dijo que la educación es y debe ser un bien de consumo, hasta algunas más sensatas que plantean la educación como un derecho humano junto a la vivienda y la salud. Sin embargo poco se ha hablado acerca del más elemental de los asuntos, ¿De qué hablamos cuando hablamos de educación?, ¿A qué tipo de competencia humana nos estamos refiriendo?, ¿Para qué sirve? ¿Por qué debe ser gratuita para todos y no para un grupo social específico?, ¿Por qué se debe actualizar constantemente?

Ese conocimiento, el que se transmite a través de la educación, es un tesoro que reúne la sumatoria de experiencias acumuladas por un grupo social y que no ha costado poco. Por ejemplo, ¿Cómo saber cuáles peces son los venenosos y cómo evitarlos?, ¿Qué corrientes los arrastran? Para obtener ese simple dato hubo uno o muchos que murieron envenenados o que naufragaron. Entonces ese conocimiento tiene un valor específico como información y un valor simbólico e histórico como patrimonio. Es el cúmulo de experiencias que dan las claves de la vida a ese pueblo.

Ahora bien y a lo que vamos, en el marco de la globalización, que es el tiempo que nos toca, las coordenadas espacio temporales se han expandido y multiplicado, también los conocimientos y las diferentes y nefastas formas de la colonización. Podríamos afirmar que lo que caracteriza a la globalización es la expan En un impresionante despliegue de (auto) pro- sión y la diversidad de actores sociales que aparecen y ducción neuronal, esta autora, intentará abordar desde desaparecen con una rapidez nunca antes vista. Donde su humilde y muy particular punto de vista, algunas antes solo había agricultores ahora hay pescadores, aristas de este importante tema, tan manoseado como industriales, burócratas, artistas, inmigrantes, putas, de urgente vigencia en nuestra sociedad chilena actual, travestis, narcotraficantes, estudiantes, hackers, contacarcomida por el más despiadado de los capitalismos minación y un largo etc, etc, etc. jamás visto ni sufrido. Diversidad de actores sociales, de oficios, de Podría comenzar diciendo que me parece a mi conocimientos, de economías, de valores, de sexualique la educación es una herramienta que se dan los dades, de dioses, de procedencias étnicas, políticas y hombres, los pueblos, para conocerse a si mismos de clase. Cada uno con sus relatos, su historia de sobrey a su entorno en función de su sobrevivencia como vivencia a cuesta, su tesoro. Cada uno de ellos moviésujetos y como comunidad, en un tiempo y lugar his- ndose, desplazándose e interactuando con los demás a tóricos. Por ejemplo, una comunidad de agricultores una velocidad inédita, facilitada por las tecnologías de enseñará a sus miembros y en los inicios de su forma- la información. ción, los asuntos concernientes al cultivo de la tierra ya que de ello dependerá su continuidad en el mapa. Lo Por lo tanto en tiempos globales, la educación, mismo, una comunidad costera, procurará enseñar a debería estar centrada en primerísimo primer lugar en sus hijos los secretos de la pesca y el mar. Estos cono- comprender (para sobrevivir) este magma ardiente y cimientos pasarán de generación en generación a través creciente que es la DIVERSIDAD, por primera vez de los instrumentos de comunicación de que disponga en la historia de la humanidad desplegada en toda su esa comunidad; relato oral, mitos, leyendas, escuela, megacomplejidad y magnitud. literatura, arte (desde el punto de vista del arte como vehículo de comunicación que es el punto de vista al La educación debería ser la herramienta por cual adhiero) , radio, televisión, medios de comunica- antonomasia que permita a los pueblos y a las personas ción masiva o alternativa, internet, etc, etc. Parece una aprehender y desarrollarse en la complejidad del munobviedad pero ojo que no lo es tanto. do, sin que esta complejidad los paralice o los destruya.


Una educación que separa las clases sociales, que promueve la formación de guetos o de castas impenetrables, como el actual modelo educacional chileno, simplemente no está cumpliendo su función más elemental que es la sobrevivencia del grupo social de acuerdo a las características de su tiempo y está obsoleta. Esa es la principal razón por la cual la educación debe ser gratuita y para todos. Es absolutamente indispensable que en un mundo conmocionado por un acelerado proceso de deshumanización (y descomposición) , las clases sociales se miren, se reconozcan en su humanidad, se junten y puedan crear vínculos de colaboración, trabajo y amor desde una edad tempana. La Diferencia ¿Y qué es la diversidad? Es diferencia en igualdad. Es decir es diferencia no jerárquica ni coercitiva. ¿Cómo se aprende la diversidad? Pues en contacto con lo diverso y lo diverso es lo diferente a sí mismo. No se puede aprender de lo igual porque lo igual solo nos confirma, no nos enseña nada que no conozcamos. Lo que se aprende se aprende de la diferencia, en contacto e interrelación dialéctica con ella. La diferencia es una fuerza dinámica no estanca. No se puede aprender la diversidad en un libro o en una clase de teoría porque la diversidad es una práctica y una condición de la sociedad. Una educación que no apunte a la integración no fagocitaria de la diferencia es una MALA EDUCACIÓN por muy costosa que sea. Ya hemos visto que cuando no hay conocimiento hay miedo y cuando hay miedo hay violencia y la violencia venga del estado o del margen descompone el tejido social. Es decir es antisocial ( y criminal). La autoeducación de los pobres, la mala educación de los ricos. Siendo la educación un asunto de sobrevivencias, como ya hemos visto, la historia nos enseña que los pobres habiéndoseles negado desde siempre el acceso a la información y toda herramienta para salir de la pobreza, naturalmente tenderán a buscar “autodidácticamente” caminos de desarrollo. Y esos caminos pueden ser tan tortuosos como cuestionables. Así tenemos a una amplia gama de ejemplos compuesta por narcos, chorros, padrinos y otra serie de “delincuentes” que sin embargo son héroes sociales porque

le doblaron la mano al sistema. Crearon su propio sistema enquistado dentro del sistema. Lo que desde el punto de vista de la sobrevivencia es una tremenda y muy loable empresa creativa. Yo les daría un premio. El premio “Como sobrevivir en el sistema sin que te chinguen, chingando tu primero, sin haber nacido en la casta de los que chingan por naturaleza”. Afortunadamente en Chile también tenemos el ejemplo de la Unidad Popular que fue tal vez la más revolucionaria practica de autoeducación creativa que se dio a si misma la clase obrera en la historia de este vapuleado país. La Up, fue un corto pero fructífero periodo donde los obreros organizados y con el apoyo del gobierno de Salvador Allende, lograron diseñar las bases de una economía solidaria y alternativa que si bien no pudo sobrevivir al complot de Estados Unidos, dejó una impronta imborrable y muchos ejemplos de organización popular que hoy están siendo estudiados en el mundo como una verdadera alterativa de desarrollo sustentable. En tanto, los ricos, rigurosamente separados de la realidad de los pobres, que es por lo demás, la realidad de la mayoría, carecen de herramientas para comprender y trabajar con la clase con la que tendrán que lidiar el resto de sus vidas, ya sea como empleados o como clientes. (Suponiendo que los ricos están predestinados a ocupar los cargos dirigentes) Los ricos, educados en colegios para ricos, en barrios de ricos, aislados desde niños en guetos de gente rica, y que no conocen más que esa pequeña, limitada y pobre (por lo uniforme) realidad, naturalmente tendrán serias dificultades para relacionarse con el resto del mundo desde una posición no patronal. Es decir, con seguridad serán incapaces de establecer relaciones de igualdad y de colaboración con el amplio universo de la diferencia que los espera en el marco de la globalidad expandida. Entonces no importa cuánto se pague por una “buena educación” porque si ésta excluye el contacto con más de la mitad de la “realidad” siempre será una mala o al menos una muy incompleta educación. Una educación clasista es privativa e insuficiente en un mundo plural. Razón más que suficiente para cambiarla y que vuelva a ser, a través de la gratuidad y el acceso igualitario, una cuna de humanidad. Elizabeth Neira, Santiago de Chile junio 2013


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LAS DOS CARAS DE FERNANDA OLMEDO PRIMERA La hermosísima Fernanda Olmedo se casó después de mucho con uno de los tantos que la apetecían. El nombre de su esposo nunca lo supimos, sólo sabemos que fue uno de sus tantos pretendientes. Sabemos que Fernanda cedió y se entregó a uno de ellos justamente para terminar con los hostigamientos que sufría por su ahora esposo y el resto de los buitres. Más el vino fue para uno y la sed repartida entre el resto. El casamiento causó tal indignación entre los despechados que en la misma fiesta de la boda cobraron con el esposo: “si no hay esposo seremos nuevamente pretendientes”.Ya ebrios ni siquiera reclamaban a Fernanda, reclamaban ser pretendientes, solicitaban ser solicitantes. El casado esquivó tiros y navajas y se perdió en la noche junto al padre de Fernanda para no ser vistos más. --¡Y ni pienses volver a mirar como nos garchamos a tu mina! Gritaban los gauchos al vacío de la pampa. Fernanda de pronto se vio sola, expuesta al cortejo de una jauría que ya comenzaba a meterle la mano por debajo de las faldas. Pero los brutos estaban tan calientes que comenzaron a pelearse unos con otros por la chica. Ella aprovechó el alboroto para escapar por la puerta de atrás. Cautelosamente ensilló un caballo y salió con un trote lento, en dirección contraria a la que tomaron los dos hombres. Los gauchos la buscaron día y noche, hasta que la encontraron moribunda en medio de la pampa. La locura de ellos era mucho más grande que la insolación de aquella, la violaron una y otra vez hasta matarla. Luego de esto la enterraron y le hicieron una animita en la que escribieron Difunta Correa, la santa de todos los gauchos, dejando correr el mito de que la habían encontrado muerta amamantando un niño que luego abandonaron en la puerta de una iglesia. En verdad el niño eran todos ellos, y necesitaban tanto a su madre que tuvieron que convertirla en mito. A medida que se alejaban del cenotafio sus conciencias se hacían más tranquilas, como si en la lejanía de aquellas sierras se quedara la muerte con el terrible vejamen que cometieron. El silencio del amanecer les había traído paz. Esa madrugada se dieron cuenta que al saciar sus más oscuros deseos habían conseguido una patrona para los gauchos. Todos le siguieron siendo incondicionalmente fieles. SEGUNDA A soñó que descansaba a la sombra de un gran árbol del que caían hojas secas, bordeando el tronco como gotas de agua. Las hojas despiden olor a tierra mojada y A no puede dilucidar si es el aroma de la primavera o del otoño. Alrededor todo está reverdecido, debe ser primavera y este árbol no lo ha entendido, piensa. Ve que la yerba se mueve a lo lejos estrepitosamente y adivina que se acerca una tormenta, pero no es más que una borrasca que se dirige hacia el árbol y pasa por sobre ella lamiendo el borde del tronco desde el suelo hasta la copa. Las hojas se levantan un poco y vuelven a caer. El viento sube a una de las ramas y la agita, su sombra cambia los colores de la tierra. Se vio con un encendedor en la mano tratando de quemar un par de hojas, pero estaban tan húmedas que le fue imposible. Luego el árbol comienza a crujir lastimosamente y comienza a llamarla: ¡A, A! desde lejos adivina que es a su puerta donde llaman y se despierta. D llega mojado, lleno de barro, agitadísimo y borracho como el vino mismo a la casa de A y toca muchas veces. Ella abre una puerta hecha con maderas húmedas y lo hace pasar a la cocina. Al tiempo que enciende unos palos para calentar agua le pregunta qué quiere. D le dice que a B lo han matado en una pelea en el boliche. D asegura no haber visto la pelea, pero todos dicen que fue E quien lo mató. Ella le responde que eso es imposible, pues B salió hace dos días a comprar puchos y todo el mundo sabe que si un hombre dice que va a salir a comprar puchos tan de madrugada es porque piensa abandonar a su familia. D insiste en que B está muerto. Ella está convencida de que D no es más que un borracho incoherente, le muestra que falta el mate y la yerba, una manta y el cuero donde B guarda el vino. –Viste, este malparido nos abandonó, le dice. D insiste en la muerte de B, A insiste en la incoherencia de D. Para probárselo, A sale a paso apurado de casa con su pequeño hijo a cuestas, siguiendo las marcas de las herraduras en el barro seco que dejó el caballo de su esposo cuándo la dejó sentada aquí, esperando por un cigarrillo mañanero. Es la primera vez que realiza un viaje


tan largo, pero le da la sensación de estar rehaciéndolo. Es verdad que sigue e interpreta las huellas del caballo de B y no tiene ni la remota idea de hacia dónde la llevarán, pero también lleva a C, su hijo, a realizar el primer viaje de su vida. Sabe que C está realizando el viaje que cada hombre debe hacer para llegar a ser hombre. Ella lo decidió, pero este viaje es también el viaje que hace su hijo y que deberá hacer cada hijo alguna vez en su vida: los niños salen a recorrer la pampa prometiendo volver como hombres. Mientras avanza a pleno sol piensa que este viaje es innecesario para cualquier niño, porque ella ya está separada de su hijo desde que éste dejó su vientre. Si las casas son lo contrario al viaje, ya desde que salieron del útero, que es su primera casa, los niños están en viaje de hacerse hombres. El sol la quema tanto que de su cabeza emana olor a pelo chamuscado. Alucina fuentes de agua a lo lejos. Piensa que quizás ella está haciendo el viaje y no su hijo, porque los niños tienen que hacer esos viajes para creer que volverán a casa alguna vez, pero es obvio que para volver a casa deberían haber tenido casa de antemano, pero es imposible devolverse a la madriguera de las damas, no con el tamaño que tienen ahora por lo menos. Piensa que quizás por eso los hombres le llaman el niño a su cosa, o peor, quizás por eso se comportan como niños amurrados. ¿A dónde querrá ir B? ¿Acaso no sabe que es imposible escapar de ella porque ella nunca lo tuvo consigo? quizás lo que busque A, en el fondo, no sea otra cosa que el deseo de B de regresar a ser niño, murmura. Ya exhausta se sienta en una roca caliente y piensa en todo esto porque su cuerpo le pide que vuelvan, pero su cabeza se niega a pensar que volverá sola. Quizás yo también tenga derecho a viajar, aunque esté en ruinas. Por lo menos hogar de C soy, él me lo hace saber porque me busca y me busca. Entonces C no ha salido a caminar conmigo, pues mientras yo viajo él está en casa. Si B se fue entonces ya no necesita de su mí. La luz quemante y el aire caliente le secan cada gota de sudor que trata de cubrirle la frente. Quizás por eso los hombres necesitan putas, todos buscan desesperados a sus madres, como C, que me busca desesperado. ¿Por qué llora mijito? ¿Acaso no le basta estar conmigo que le doy leche y lo abrazo? ¿Acaso usted también va a ser un traidor como su padre y me va a dejar abandonada? Nada de eso me oyó, tome más leche que esto es lo único que lo protege del mundo y sus bichos. Quizás seamos nosotras las madres las que queremos forjar la ilusión de que hay casas para los hombres, quizás los hombres no la quieran a una y sólo quieran acostarse un rato como quién se protege con el único árbol que encuentra en medio de un desierto. Quizás no haya más que viaje en este desierto y una nunca vuelva a casa, quizás los niños tampoco lleguen a ser hombres nunca. A cada paso que doy B se aleja cada vez más de mí y no estoy segura si a C no le ocurre lo mismo. Entonces C deambula sin mí en un lugar de paso y sin haber vuelto ni salido, pues su hogar en realidad es el desierto y no yo. Ahora A se siente en el mar, aquellos puntitos de agua que brotaban de cada reflejo del arena se han convertido en un inmenso océano en el cual ella es una barca y su hijo el único tripulante. B ha de estar ahogándose. Pero C no porque este pequeño viaja en su casa. Piensa que aún estando en casa no hay más que viaje, vale decir que no hay casa ni puerto y su salida en realidad no fue tal. Quizás B sólo haya ido a comprar puchos y se quedó en el barcito con sus amigos o se fue de putas por ahí, quizás ya esté en casa preguntándose dónde estamos. Piensa en volver, pero al mirar atrás ve que las huellas de sus pasos no están. Como las huellas de un navío en el mar, piensa. Luego de andar otras tres horas A cae moribunda. Acomoda a C de modo que su cuerpo le haga sombra y lo coloca bien acurrucado a ella. A está completamente confiada que aunque muera en medio de la nada su hijo sobrevivirá varios días mamando de su teta muerta. Porque él nunca ha mamado leche de su madre, sino de esa imposiblilidad de estar con su madre, esa sed es lo que lo hace vivir. Una a una se fueron apagando las alucinaciones de A quien nunca aceptó que B simplemente podría haber caído muerto apuñalado en una riña de borrachos. Cuando daba el último suspiro miró al bebé y confió que el niño volvería por ella y la desearía tanto que nunca la dejaría sola por algo tan ridículo como un paquete de puchos. Por YPdeA


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MAL DE OJO

NÚMERO 7

el viaje I Fuiste a despedirme con el traje negro, el grueso gamulan y el anillo gigante que usaba mamá. Fuiste a mi entierro, que es mi destierro voluntario, tan voluntario como vivir 24 horas al día, pagar deudas, comer, dormir, morir de a poco. Usabas el sombrero negro, eso lo entiendo por el increíble calor que hace a esta hora (mi hora), pero el resto de tu atuendo no me queda otra cosa que tomarlo como uno de tus símbolos, que poco a poco se han convertido en un código descifrado sólo por mí, aún cuando lo que logro desvelar es otra capa que no deja ver la siguiente. Fue una mañana cuando enterramos a mamá y tu te veías imponente todo de negro y con ese brillo que sólo la lluvia y las lagrimas pueden dar. Pero esta tarde es para andar desnudos, el calor se puede respirar, te entra por los poros, no te deja salir el sudor, y tu allí, casi perdido, desdibujado por el calor y por los años que te consumen. Te veo por una pequeña ventana llena de polvo que tiene una fina tela de araña llena de tierra café, está en el rincón superior izquierdo y tiene una pequeña grieta por la cual sale un poco de humo de mi cigarrillo moribundo, el único vicio que conservo en estos momentos y que tu me permitiste desde los 17 años, ahora que mi edad es algo pesada como agua inmóvil que no me deja avanzar, o un sueño paralizante del que no se puede salir, al igual que este bus destartalado que me lleva... eso, solo me lleva, sin destino, sin caminos, siendo mi ruta un gran signo de interrogación, cuyo único punto es un único ojo que mira hacia atrás preguntándome ¿qué has hecho?, Mirando hacia delante preguntándome ¿qué harás? Y yo me tuerzo y me convierto en un gran signo de interrogación. Siempre odie los últimos asientos, el olor del baño, la imposibilidad de reclinarme, lo estrecho, el constante “permiso” o “como se abre la puerta del baño”, pero en estas circunstancias me parecen preocupaciones ridículas, banales. Voy sólo, sin nadie que me moleste, los lugares de enfrente también están vacíos. Sólo veo cabezas abatidas por el calor, por el encierro. Quizás ellos viajan con algún motivo: visitar a alguien, pasear, conocer, huir, cualquier cosa. Pero yo estoy en la nada, preguntándome ¿por qué?, Y nada más. He hecho tantos tipos de viajes, pero ninguno como este, quizás sea el último o el primero, si tuviera un arranque de optimismo pensaría que se trata de un abanico de posibilidades, el destino que se abre como una cola de pavo real, pero intento tomarlo y se me hace humo, se desvanecen junto a mi último cigarrillo. II Estoy a punto de caer, a segundos de un colapso, las pulsaciones aumentan a medida que el sol se impregna en mi piel, el sudor se vuelve una capa pegajosa y terrosa que se convierte en el maquillaje de mi piel curtida.Te veo en la ventanilla, apenas, imperceptible, con la mirada perdida y me pareces un espejo, sino fuese por esa compulsiva manera de fumar pensaría que soy yo el que se encuentra dentro y tú fuera. Pero no quiero mirarlo todo, sólo tu figura, no el maldito paisaje, ni la chatarra en la cual estas atrapado, ni el ojo luminoso que se ensaña conmigo y mi traje negro. ¿Quién es capaz de narrar cada circunstancia que rodea esta situación en la que nos encontramos inmersos? Ya mi memoria de hombre viejo y destruido no ayuda en lo más mínimo, tan sólo convierte todo, con ayuda de una alquimia borracha, en una amalgama de fotos desparramadas en ese yo que viaja por mi historia y se tropieza con fragmentos que se quejan y causan dolor con su mera presencia. Quizás nuestro punto de referencia más cercano sea tu madre y quizás, ni siquiera ella, sino que aparezca como una coordenada, una inmensa X que se plantó sobre nuestro cielo. Fue esa encrucijada que se inicio con la enfermedad, la decadencia coronada por nuestra compañera ancestral, la doncella de ropas roídas por los siglos: muerte es como lo hemos denominado, como la conocemos hoy y como nos esperará hasta que de sus labios surja su nombre susurrado a nuestro oído y quizás tenga un nombre secreto como Dios. O el nombre que me hubiese gustado regalarle a tu madre cuando iluminaba mi vida con sus ojos gigantes, su sonrisa franca, su pelo como la noche que se confunde con el mar que nos reunió en un viejo y mágico puerto. Pero ahora eso es lejano, estamos en tierra firme, agrietada, vapores que disfrazan pequeños caseríos e insectos que buscan la sombra que se esfumó.


III Mi voz, mi voz ya no se escucha desde estas profundidades que está representada por una oscuridad azulada, de un azul intenso que congela mis huesos. Pero bueno, ¿qué más va congelar de mí si sólo queda un montón de huesos y una voz que no se escucha?. Eso es lo que soy, justo ahora, después de haberme ido, estoy con ustedes en este encuentro póstumo, postergada por la incapacidad de hablar, mirar, sentir, por el afán de ser un hielo viviente, que nada te afecte, que todo pase, que nada quede. Yo, la parte emotiva de esta despedida, ya esta bajo tierra, pisoteada, congelada en algún lugar del tiempo. Pero no olvidada, ¡Aún con la redención del recuerdo! ¡Aún renaciendo en las postales cerebrales de los que quedan! ¿Y cuándo ya no quede nadie? ¿Qué pasará?, O no será necesario que ocurra algo. Ah! Esa sed de eternidad me persigue hasta la tumba, es como si mi voz no le hubiese dicho a mi hijo el secreto de la mortalidad humana como mi más preciado tesoro, allí al borde de la cama, al final de mi crepúsculo, tomándole la mano a la muerte, mientras la otra se soltaba suave y azuladamente de mi compañero de toda la vida. Y en ese preciso instante cumplía el ritual de todos los que se han ido. Ahora mi hijo emprende un viaje más doloroso que el mío, yo viaje acompañada de la muerte, pero mi hijo esta sólo y sin destino, sin camino por recorrer, ni nada que esperar. Pero al menos me lleva a mí en su memoria, viaja liviano como una gacela, tal como lo recomienda el viejo Borges, como brisa reconfortante, y desde allí él seguirá siendo mi hijo y yo su madre, y no un mero recuerdo. IV Y yo que he sido el médium de estos temores, miedos encerrados que se potencian en su soledad y que, además se agregan los míos, lo cual no es poca cosa. ¿Seré capaz de exorcizar tan nefastos pensamientos? ¿De dónde sacaré las fuerzas para enfrentar tantas paredes que se me vienen encima?. Son siglos de construcciones que poco a poco nos han ido encerrando, nosotros los nómades del principio del tiempo, ahora, sedentarios sin opción. Y nuestro animal interior se nos muere, se pudre y corroe nuestra alma y nuestro cuerpo, pronto ya no quedará nada. Hay ocasiones en las cuales pienso que nos hemos convertidos en Edipos refinados, expertos, transgresores que se convierten en destructores del orden establecido, ya no es el matrimonio con Yacosta y sus vástagos nuestro legado, ahora es su violación, destruirla, romper las paredes de la institucionalidad, despreciar cualquier vestigio de autoridad. La sociedad ya no es nuestra madre protectora y educadora, ya esta superada ¿Quién le necesita si se ha levantado en nuestro horizonte el gran Dios Don Dinero?. Pero mirémonos detenidamente por un momento, con una mirada un poco más incrédula, no es el dinero... ¡Si fuera sólo por el papel asaltaríamos las bibliotecas!. No, no es eso, sino lo que representa, se ha convertido en nuestro santo de devoción ¡Oh gran Lord concédeme todos mis deseos!. Poder. Eso es, poder comprar, vender, la vida, la muerte; hombres, mujeres, niños, todo es transable. Así que quién necesita de una vieja la cual te cuenta que junto a ella todos tienen los mismos derechos y oportunidades ¡Esa vieja es dispensable!. Pero... y en vez de ella quién?. Acaso Dios... hace tanto que en las montañas no se escucha a sus profetas y mensajeros divinos, que su palabra, la cual alguna vez fue mensaje de vida, ahora es palabra muerta, enterrada entre murallas que han servido para apuntalar un orden que poco a poco se va autoconsumiendo, ¡Parece un caníbal comiéndose a sí mismo!, Trozo a trozo, sorbiendo sus jugos, destilando hilillos de sangre que se escapan por sus labios mordidos, los dientes quebrados al roer sus huesos... Mirad, allí esta el cuadro completo. Si quieres llora, salta, ríe, has lo que quieras... Y si quieres afila tus dientes... Fernando Julio


MAL DE OJ O Lente de lector Derechos exclusivos de © Editorial E-Lit. Santiago de Chile http://editorialelit.blog.com Correo electrónico: elit.correo@gmail.com Teléfonos: 9-74883948 9-78247700 Agradecemos a todas las personas que colaboraron en este número: Ana Mancilla, Eli Neira, Nuria de Espinosa, Fernando Julio, Juan Aguila, Ramón Soto, YPdeA y a Rodrigo Adasme. Registro fotográfico de Editorial ELit. Colaboraciones de Weyehuinca y Juan Aguila. Próximo número: Los dioses y el cosmos Envíanos tus colaboraciones a elit.correo@gmail.com Edición general: Editorial E-Lit. Diagramación: Isabel Guerrero

En el ojo del huracán Difusión cultural

Maldeojojulio  

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