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Número 12

Diciembre 2013

O J O E D L A M del recuerdo a la memoria

BOLETÍN LITERARIO

CONTENIDO - Del recuerdo a la memoria -Recuerdo Joy Moreno

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- Flores para mis recuerdos Carlos Enriquez Saldivar

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- Memoria Virginia Wood - Escrito Ana Karina - Apreciación literaria Ángela Luna - Inmortal / Diferencia Roberto Araque

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- Acerca de la memoria en América Latina Gabino Fonseca

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- Tiempos de esperanza Trayenko

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- Cap. IV Isabel Guerrero

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- Triptico de sol Jairo Guerra

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- Recuerdo olvidado Fernando Julio

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Fotografías de este número: Ayrton Pereira flickr.com/photos/psychosors Christian Weyehuinca flickr.com/photos/weyehuinca

La memoria como acción mental y espiritual permite al ser humano estructurar su vida. Ella, fuente indiscutible de toda manifestación humana, tan compleja y enriquecedora funciona estableciendo los pilares fundamentales para poder sostener toda la maquinaria existencial de nuestros tiempos y todos los tiempos. El pasado se compone de todas aquellas experiencias que el ser humano va almacenando en esta caja negra llamada Memoria. Nuestro pasado, presente y futuro se configuran a través de este proceso innato de acumulación de imágenes. Tal cual como huellas en la arena, las vivencias se incrustan impresionando al ser, asimilando en un mapa nuestra

identidad y personalidad. En su afán de perduración el sujeto humano ha tomado a la literatura como una de las tantas formas artísticas, con el fin de plasmar en ella la historia de un individuo, pueblo, sociedad, etc. Si bien la literatura, como ficción, distorsiona la realidad, ésta viene a ser la prueba más importante de que realmente somos y estamos. Sin ella y más en su raíz, sin la palabra las redes cósmicas no podrían ser tejidas e interpretadas. Sustentamos entonces, la creencia, la ciencia, la emoción y la conciencia en un simple gesto, el accionar inherente de la especie, la producción del recuerdo como prueba fehaciente de nuestra existencia. “Basta que alguien me piense para ser un recuerdo” expresa O. Girondo. Así, simplemente en este movimiento, los hilos convergen y se van creando historias, circunstancias, escenarios, espacios, mundos reales e imaginarios que llevan al individuo

a querer aprehender el todo. Es por esto importante replantearnos la concepción que queremos gestar de nuestra historia. Qué es realmente lo que necesitan las futuras generaciones recordar de nosotros. De qué forma podemos hacernos presentes en el mapa cósmico y dejar una huella al paso, que equilibre la armonía y no destruya el cauce natural de la vida. Mal de Ojo, en este último número del año 2013, abre el espacio para que la literatura se haga manifiesta y podamos recorrer mundos que esperan ser recordados. Agradecemos a todos los lectores que se dan el tiempo de enriquecer su alma mediante la literatura y entregamos un cálido abrazo a todos los artistas que han dedicado su obra colaborando en este proyecto. Buena lectura. Ana Karina e Isabel Guerrero Editorial E-Lit.


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recuerdo Recuerdo de improvisto el hechizo de tu nombre, recuerdo el vaporoso aroma del café servido, recuerdo los manjares dispuestos en la mesa, recuerdo la penumbra y la tonada complaciente.

La marcha del reloj interrumpe mi recuerdo, como el tiempo terminara ese furtivo encuentro; la estación testigo del último abrazo gritóme que en su vida, soy sólo un recuerdo.

Un gemido callado reproduce mi pecho, el insomnio se torna mi acompañante fiel, se estremecen mis tejidos y mis huesos, aún estás quemando aunque estés ausente.

Se dibujan en el techo sus miradas y sonrisas, las paredes reproducen el sonido de su voz; me persigue su rostro entre las multitudes, se atraviesa para siempre el color de su recuerdo.

Joy Moreno.


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FLORES PARA MIS RECUERDOS Me coloco en el asiento y me conectan al fabuloso aparato. Dentro de poco se encenderá la parte más bella de mi memoria. Me siento nervioso, los buenos momentos no han abundado en mi vida durante la última década. Las escenas que comienzo a percibir son, en su mayoría, fragmentos de mi niñez y adolescencia: mi madre me abraza y me dice cuánto me quiere, me prepara un delicioso almuerzo y sonríe mientras me observa comer; mi padre me ha comprado un videojuego, se acomoda en el sillón junto a mí, ambos jugamos, papá es todo un experto, me da una leve palmada en la espalda. Los quiero tanto, a él y a mamá. Salgo del colegio, Karina se acerca a mí con timidez, la rodeo con mis brazos y la beso. Ella se pone roja como una manzana, hago un chiste tonto y nos reímos. Nuestros cuerpos se enlazan, ella me susurra al oído cosas hermosas, que me ama, que desea estar conmigo toda la vida. Yo, admirando su desnudez luminosa, le digo que siento lo mismo. Alberto, mi mejor amigo, nos propone a Karina y a mí que vayamos a la playa. Nos bañamos en el mar, oímos música y jugamos vóley. Alberto nos invita a almorzar y a ver una película en su casa de playa; esa noche asistimos a un concierto, una de mis bandas de rock favoritas toca canciones ensoñadoras. Las remembranzas se suceden una tras otra. Es increíble que las personas como yo podamos disfrutar de esta gracia una vez al año. Es lo justo. Ha terminado, debo retirarme de la Máquina del Recuerdo, debo volver a mi celda, donde purgo condena hace años por eliminar a los criminales que mataron a mis seres queridos, arruinando con ello mi presente. Aunque no mi pasado.

Carlos Enriquez Saldívar


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memoria I Se alza en gritos la noche estalla en rabia la luna se abren los astros lejanos dejando brotar dolores decrépitos. Amarga es la noche amargo es el vino amarga es la carne de mi abuelo amargo es el destino de los muertos. Lloran sus viudas en ríos desérticos sollozan sus hijos en la tierra tiznada los muertos perdidos no tienen entierro ni un sólo recuerdo posee la tierra. No hay cuerpos injuria la historia no hay huesos no hay culpa. Esta noche es aún más negra mezcolanza de pena y luto. Mi abuela ha forjado llagas en su rostro la tierra ha forjado llagas en sus venas. Brota el silencio de los muertos silencio transformado en grito en aullido en rugido. Brota el lamento de la vieja parada por años con su falda de raso sin tumba donde dejar las flores podridas ya están esas azucenas cansadas secas han esperado por años rendir honores al exiliado difunto al desaparecido al amor de la vieja.

Virginia Wood

II Descarnada se ha vuelto la nieta de tanto sentir gemidos en la penumbra la muchacha maldice la tierra escupe en sus llanos desgarra el pasto arranca las entrañas florales. Infame se ha vuelto la nieta profanando las paredes que esconden a los tiranos pinta con su sangre un emblema la misma sangre que derramó un soldado dibuja recuerdos martirizados perfila las caras de los muertos de los olvidados satura el rostro del abuelo y cae desmayada al infierno. Retumba en éxtasis la noche la risa de la luna ensordece el aire revientan de rabia las paredes fascistas desarman el lienzo de sangre con su estruendo y el flujo se diluye por el suelo arrastrando la estirpe y la memoria se resquebraja. Se alza en agonía la noche por ser mi tierra tan ingrata. Brama el mar desde el oeste por la memoria de los difuntos. Susurra insultos el viento contra la patria y sus oficiales viento indómito que al lector en nada se parece. III Mañana se cierran los ojos de la vieja su suerte fue vendida a los gusanos pero la nieta seguirá manchando muros muros sacros contaminando y el arte vehemente perdurará con el puño bien alzado.


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ESCRITO Escribo Escribo como me lo dijiste Fuerte y claro, asumiendo la lealtad que prometí. Escribo Escribo porque así tiene que ser Para sentarnos a leer El registro angustioso y penetrable De la alegría de la juventud. Escribo Escribo porque así lo esperé Para soportar lo que es Para tolerar a los otros Para despertar del frio. Escribo Escribo porque así lo dije Y lo se dice se hace En la tempestad de lo que es una esperanza …Que es lo único que nos queda. Escribo Escribo porque alguna vez Nos declaramos escritores de la vida A título muerto y cierto. Escribo Escribo porque hay verdad Porque siempre la hubo Porque siempre estará. Escribo Escribo porque hay tanto que decir Mientras no estemos juntos. La verdad es que escribo Porque no quiero morir de ti, de mí, del otro… Escribo Escribo para recordar. Ana Karina


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meandros y fractales de jairo guerra Para variaciones del ser (Apreciación literaria por Ángela Luna) Un hombre es lo que hace, con lo que práctica que debe seguir el ser humano en hicieron de él. la búsqueda de sí mismo y es este vaivén (J.P. Sartre) existencial lo que provoca una procesión en acercamiento a la totalidad. ¿Qué has aprendido de la vida? es la interrogación que enfrenta el lector al descubrir El sujeto, como sinécdoque del mundo va en este atajo poético el cuestionamiento tejiendo su vida en cauce al presente. Lo que todo ser humano debería hacer a tra- hecho, hecho está y el hablante lírico está vés de su existencia. Al igual que un frac- claro en eso. El tiempo, impuesto por las tal, nuestra proyección tendría que unir en convencionalidades deja de prestar imporsu geometría las variaciones de la verdad, tancia frente a la posibilidad que otorga el completando así el rompecabezas que lle- infinito y la eternidad. varía a un mejor entendimiento del proceso vivencial. Somos aquí y ahora / que no hay otro después Como una composición fragmentada en su totalidad esta serie de treinta poemas, plantea aforísticamente el poeta. El aprenesclarece una realidad marcada por la dizaje se hace tal cuando se presta atenadaptación del ser al otro y a la realidad, ción al significado que se debe otorgar a lo cuestionando así el sentido otorgado al vivido. Somos en cuanto estamos y estapaso que vamos dejando al vivir. Parecido mos en cuanto somos. Y para ser y estar a un meandro, el sujeto serpentea en su necesariamente debemos hacer. entorno, desfigurándose como un espejismo entre el ideal y el camino elegido. La invitación se abre del todo a la nada y es en ese espacio cósmico donde se halla la comprensión del existir. “Viva la galaxia en su cosmos Es que no somos todo el universo Ni todo es el universo Existe un secreto escondido guardado en todo Y no lo hemos descubierto” MEANDROS Y FRACTALES, propuesta poética escrita por el colombiano Jairo Guerra, es una clara muestra filosófica que presenta la experiencia y el camino como un latido necesario para concebir la vida. La acción como generadora de movimiento y cosmos, viene a ser por excelencia la

MEANDROS Y FRACTALES (variaciones porchianas) Jairo Guerra Metáfora Ediciones 2013. Colombia.


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diferencia inmortal Aun después de ese instante, inclusive segundos antes, no hubo caricias, ni miradas, ni palabras, ni silencios. No hubo nada. Pues todo se limitó a una sonrisa mal pagada y al zumbido del aire que zarandeó las cortinas al trancar la puerta. Su cuerpo yacía tendido sobre la cama, sudoroso, casi virgen y extenuado. Las sábanas, testigos húmedos de lo que fue todo menos amor, saborearon por pocos instantes el néctar de lo que en su tiempo era un cuerpo frágil, gracioso y ligero. Luego, con la serenidad de una pluma que flota libre y sublime sobre un trigal, se levantó. Preparó el terreno; retocó sus labios, enjuagó sus muslos, limpió su vientre, acarició y elevó sus colinas, reacomodó su cabellera y se atavió transparente. Frente al espejo yacía un monumento. Vistió la pijama cual paladín escudo y espada; posó sus pies sobre tacones, que bien podrían simular un corcel negro, y abrió la puerta a un mundo de música, risas y baile. Tras el lindel de la puerta se veía la figura de una diosa andante que, dispuesta a luchar contra demonios y dragones, sonreía; no le importaba pues era de las más antiguas en una profesión milenaria. Además, inmortal.

No es lo mismo ver que observar. Los hombres miran, mas no observan. En cambio la mujer es todo lo contrario; ellas notan el porte, prestancia, actitud, seguridad y el estado de ánimo. Incluso pueden entrever la personalidad de una persona con sólo mirarla. De allí la frase: amor a primera vista. El hombre mira; culo, tetas, piernas, abdomen, cabello, rostro y, por último, los ojos. Pero no ven lo esencial. Sin embargo, lo que sí es peculiar, y al mismo tiempo común, es que el hombre sabe escuchar. Allí se aplica el mismo principio; no es lo mismo oír que escuchar. El que oye no analiza, mas el que escucha no sólo nota la musicalidad o lo hermoso en las palabras, sino que le busca sentido; la concordancia entre lo que se dice y se hace. Y debido a esto pueden mentir, porque entienden lo que la mujer quiere escuchar y cómo debe escucharlo. Por otro lado la mujer sabe lo que el hombre desea ver y cómo lo desea. Esa es la razón por la que los hombres mienten, y aprenden a mentir, y las mujeres se maquillan, y aprenden a hacerlo desde muy pequeñas. Esto nos lleva al cuento en cuestión: “Él la miró, ella lo oyó y fueron infelices por siempre.” Fin. Roberto Araque


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ACERCA DE LA MEMORIA EN AMÉRICA LATINA nen de los imperios, ya sea Europa o EstaNosotros hagamos la historia, Que otros la dos Unidos. escriban en un mundo mejor Ali Primera. Ya desde que se logró la primera independencia del continente, las oligarquías borraron toda expresión de libertad que El recuerdo en América Latina es algo per- brotó desde las honestas luchas de liberamanentemente en contradicción, desde que ción contra el colonialismo, muchos de los los hechos suceden, desde que los proce- personajes que le dan sustancia y verbo a sos comienzan, surgen las fuerzas que bus- estos procesos fueron rápidamente eliminacan borrarlos de la faz de la tierra, las fuer- dos por diferentes medios por las aristocrazas que buscan justamente que nadie los cias que seguían siendo esclavos del imperecuerde. rialismo. Por ejemplo, Algunos hechos desde la conquista española hasta nuestros días, han sido ocultos o transformados, para crear interpretaciones falsas y antojadizas. Pero de la misma forma que desde siempre se ha buscado borrar la memoria de nuestros pueblos, hay otras fuerzas que hacen justamente lo contrario.

Una realidad indiscutible para nuestro continente, es que desde que los españoles pusieron su bota sobre las playas e las Antillas, siempre ha aparecido un señor con ganas de controlar y saquear los recursos naturales de este suelo. La memoria, el recuerdo, han sido manoseados por los gobiernos títeres de los imperialistas. Comenzó a imponerse el olvido. El olvido de nuestra esencia, de nuestra alegría, de nuestra relación con la naturaleza, de nuestro amor, de nuestros ancianos.

Miles de historias se han perdido en el tiempo, los Estados y los gobiernos de nuestro continente tienen como obligación resetear los cerebros de los pueblos que se llenan de experiencias de luchas, con el objetivo de que estos pueblos no puedan enlazar o El ataque es desde siempre cultural, atacaencontrar el hilo conductor de su propia ex- ron nuestra cultura, nuestra esencia, desperiencia como colectivo. vinculando a los más jóvenes de los ancianos, crearon visiones de realidad sometidas a un dios e iglesia que no hicieron nada más Pero estas medidas de borrado de memorias que ocultar y encubrir la riqueza artística e no son originales de los Estados de nuestro intelectual que se había desarrollado en este continente. Estos como buenos alumnos del continente. Una riqueza simple y por lo misimperialismo adoptan como propias todas mo hermosa, una riqueza que desde lo más las expresiones hegemónicas que provie- elemental era capaz de explicar las leyes de


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la naturaleza, que los europeos ni siquiera concebían por su sesgo religioso, ese sesgo lo impusieron a nuestros pueblos y se perdió o se ocultó la sabiduría acumulada por siglos.

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en la Patagonia chilena-argentina a principios del siglo XX?

Debemos comenzar a inmiscuirnos en nuestra historia, esa que no aparece en muchos libros de historia. Es labor nuestra y de los Los aprendizajes ancestrales de nuestros que vienen, recuperar lo que nos han seabuelos y bisabuelos, han sido ocultos por cuestrado, nuestra identidad. oscuras y sucias manos, justamente para que perdamos esa sensibilidad de pueblo, Ya hay que dejar de asumir relatos oficiales de unidad de seres humanos vinculados por como reales, es hora de escribir de una vez nuestra historia. nuestra historia, es hora de que todos hagamos carne lo que nuestros bisabuelos y O ¿usted recuerda quién es Mama Ocllo? Lo abuelos nos contaron, desde el barrio, desde más probable es que no lo recuerde, esto donde sea, pues todo es expresión de un es porque en nuestra formación educativa pueblo. Hay que liberar nuestra historia de se ignora todo lo que nos una en memoria, los tentáculos de quienes la secuestraron. en identidad y someten a nuestros pueblos al olvido, ya sea por temor o simplemente Gabino Fonseca porque es mejor no hablar de ciertas cosas. En muchos liceos y escuelas de los países de América Latina hay períodos muertos, períodos perdidos en el relato y que solo un grupo selecto de personas tiene acceso a esos conocimientos, pero para la mayoría de nosotros es algo prohibido, vetado, o sencillamente algo que no debemos conocer. Las políticas educativas particularmente en Chile, en relación a nuestra historia están plagadas de censuras, eufemismos e interpretaciones antojadizas, que benefician solo a un sector de la sociedad y lo justifican en el poder. O ¿Recuerda por qué estalló la “Guerra Civil de 1891? O ¿Conoce los sucesos acaecidos


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tiempos de esperanza Hubo un tiempo en que creí que el amor era una soberana estafa; ¿qué era eso de dejar para mañana el desespero?, ¿dejar para después el beso, la palabra, los parasiempres suspendidos en un verso?. Afirmada en el poste de una antena me fui, dando espaldarazos a su sombra, dejé pasar la ciudad por sobre mi cabeza, escupí hacia arriba con las consabidas consecuencias, me reí de las pensiones controladas por las ratas, de las piletas sucias donde los las monedas se morían de puro aburridas por los días sin llover. La brisa del orgullo pasó su mano por mis sienes ¡nada de caricias, carajo, que me sé amar solita!, manteniéndose mi alma aferrada a su recuerdo de donde me parecía ver salir su brazo, desenrollándose como espiral para tomar mi mano, pero no eran más que las frecuencias del satélite, cayendo sobre la receptora de señales parabólicas. Por las calles me iba soltando carcajadas, no era yo la que reía, pero era igualita a yo, convencida de la legitimidad de mis derechos, el eco de mi horror hacía tiritar la vereda, las enredaderas, las agobiadas casas viejas, definitivamente no era yo, pero alguien moría apoyada en el poste de una antena que recibía su mensaje.

Hubo un tiempo en que creí, es cierto, que la esperanza era una estafa, hasta que un nombre en la pantalla me detuvo como estatua viviente frente a una palabra, que me sonó a flor de torrente, flor con deseos, flor que prometía derramar lágrimas dulces. Ese nombre que ahora hace se confunde entre las ruedas de los buses, esos que rompen como olas sobre las orillas de los tumultuosos paraderos, ese nombre que repito desde el día que dejé mi vida archivada en un septiembre que murió. ¡Mala época para los tiempos en que creí que la esperanza era una estafa! Ahora él espera que le escriba y yo le escribo. ¿Quieren saber lo que imagino en su mirada? Un pentagrama _____________ donde descansa _____________ mi cuerpo _____________ frío sobre _____________ su cama _____________

Trayenko


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cap. iv El teléfono sonó. No fue necesario expresar duda alguna. Intuimos en un respiro el mensaje. Una voz grisácea y dura se alzó como una campanada y en un tono oscuro y pesimista, nos dijo: - ¿Es esta la historia de un secuestro? Entendimos que la palabra implicaba algo más que la captura. Un escenario tétrico se presentó como un recuerdo, esa ráfaga de balas experimentada hace algunos años nos hizo caer en el desconcierto. Eran décadas en que solo la palabra había servido de alimento para contrarrestar la lucha. Escondidos estábamos. Malditos a la madriguera de sueños, donde la única batalla que podríamos librar era con nuestra propia conciencia. Esta vez, la habían encontrado y poco faltaría para que vinieran por cada uno de nosotros. El llamado era sólo una atención y frente a eso, con voz fría respondimos: -Creo que te equivocas. Esta es la historia de un viaje al infierno. Con carcajada como introducción se nos sentenció: - No juegues conmigo poeta. No es necesario que bajen al infierno. Ella ya está muerta. Todas las palabras del universo desaparecieron. Todas las voces silenciaron. No existió alma, ni materia, ni idea. Un profundo hueco se abrió sobre mi existencia y lloré. Eternamente lloré. Isabel Guerrero (de «Fragmentos de un viaje al infierno» http:// issabelguerrero.blog.com).


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triptico de sol I

II

Hacerte el amor amazonas Entre tus verdes cubiertos de cielo entre tus entrañas mojadas de río. Hacerte el amor con la mirada por tus calles de piedra entre tus piedras calladas, rodando cordilleras, bogando por tus bosques y galopando llanuras. Hacerte el amor amazonas cantando entre las lunas con corifeos de cacatúas y guacamayos gritones grillos, cigarras y rostros, y la dulce flauta cananguchal, cananguchales crispados de palmas sombras pletóricas. Hacerte el amor amazonas con tus fértiles mujeres en cosecha y tu cosecha de chamanes, con tus piñas guaraposas y tus dioses ancestrales. Con todo lo tuyo te hago el amor y te ofrendo lo mío. Mi altiplanicie cementada, mis fríos sabaneros y ese tridente de andes que sin decirlo te ama.

Allí están los andes Dinosaurio tendido a la orilla del mar. Una columna de vértebras desnudas, cúspides verderocosas salpicadas de lunares carmesí, un blanco derretido sin sombras condóreas. Allí están los andes Quietos y trémulos, raspando la niebla con su nostalgia, vigilando tristes los destinos del continente, cobijando bajo sus enaguas el murmullo incandescente de la lava en sus conflictos subterráneos. Ahí están férreos y compactos defendiendo sus entrañas, defendiéndose contra los edificios, protegiendo las ruinas símbolo oculto de la ignominia. Allí están los andes llorando serios en su mar, oteando el vuelo del pelícano vigilando la inmensa selva que se riega a sus pies Allí están los andes verdes con algunas vetas de dolor en su pulso lento.


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III Capullos verdes se otean del misil y el pedazo de universo que le toca a mi ventana tiembla de vértigo entre sus nubes. Recostado en la hamaca el octogenario heredero resuelve crucigramas esperando la paciencia, el latido final del amoroso músculo. También flores y aves vestidas de luz, inocentes entre las guerras, ya no marchitas, mueren arrasadas. Y tu pubis en vigilia ayunando placeres hasta la vejez aunque tu entremuslo palpite cuando la certera caricia de mis cinco pétalos escudriñe tus templos. Y nosotros tan lejos del centro del universo tan lejos del final y del comienzo tan criaturas inválidas desde la ventana, frágiles como las astromelias que corté para ti. De qué han servido las selvas ? si los desiertos son de arena, de qué los miedos ? si la muerte es la misma. El recién nacido sólo mira y empuña las manos, encoge las rodillas para proteger el corazón; será que las manitas recién paridas podrán alar el firmamento y decirle a mis gaviotas que no se asusten, que los impactos y las manchas secas de rojo oscuro sólo son lo que deben ser, juegos artificiales de este artificio nuestro.

El Chaman acuna al niño le canta en su canto y con el canto se duerme, él ya sabía todos estos versos pero al final sólo cantó, cantó, cantó y cantó hasta el final, hasta que el canto se calló.

Jairo Guerra


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EL RECUERDO OLVIDADO Reduzco mis funciones vitales al mínimo, apenas siento mi pulso, respiro sólo lo necesario (es tan sutil que mi capa torácica apenas se preocupa en moverse), el paisaje pasa por sobre mis ojos, con lo cual sólo retengo una impresión verde. Quizás sea un apronte de lo que me espera, dicen que se trata de una operación sencilla, sin complicaciones, que no hay nada que temer, bla, bla, bla, Típicas explicaciones que sirven más para tranquilizar a quienes las dicen que al que va en la camilla. No es la primera vez que entraré en un pabellón, la diferencia es que en aquella primera ocasión tenía cuatro años y de eso me quedan recuerdos muy tenues, como fotos sacadas en diferentes momentos y en secuencias bastantes arrítmicas. Lo de la anestesia fue interesante mirándolo desde este momento, porque fue como un juego (bueno, a esa edad todo era un juego), y ahora que me llevan al hospital, intento hacer una película con esos recuerdos, ordenar los acontecimientos para tener una referencia útil de lo que debo afrontar. Pero no da resultado. ¿Por qué?, Hago el mayor esfuerzo en concentrarme para recordar (veo luces sobre mí... un olor intenso... blanco, luminosamente blanco). La anestesia es lo más nítido, es como una capa que cubre mis recuerdos con zonas más tenues que me permiten vislumbrar el entorno de la operación (enfermeras en constante movimiento... guantes semi - transparentes... la cama fría). Pero hay partes en que predomina el olor a hospital y nada más. Me pregunto si el efecto de la anestesia es tan fuerte o es que yo también me niego a recordar. ¡Una pequeña amnesia! Ahora que me llevan a la sala de operaciones siento pulsiones de recuerdos (el sudor en mi espalda... los fierros de la cama blancos y helados como hielos), pero me preocupa saber cuantos de mis recuerdos son sólidos y cuales aparecen como ramificaciones de los originales, ¡fue hace más de veinte años!, Y en todo ese tiempo no había hurgueteado en esa zona de mi memoria, debo haberla tenido llena de polvo, telas de araña, y un sin número de sabandijas que transformaron ese suceso o se comieron segmentos como si se tratara de una vieja película olvidada en un cuarto abandonado. Me recorre un intenso escalofrío cada vez que encuentro alguna imagen de aquel acontecimiento, son pequeñas corrientes eléctricas que iluminan la imagen y se adhiere a mis ojos internos. Es tan intenso recordar que no logro entender cómo hay quienes persisten en anclarse en el olvido voluntario, el tratar de vivir en una burbuja que esta tapizada por lo que se quiere exiliar de la memoria. Tarde o temprano esos recuerdos se desprenderán y su


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caída será tan fuerte e intensa que la memoria dolerá. Una memoria colectiva más fresca que el inconsciente colectivo de Jung; cuantos son los miopes voluntarios que por su discurso estúpido de superación tropezaran con los mismos obstáculos que pretenden ignorar. La sensación de semi – abandono en la cual me sumerjo voluntariamente me envuelve y me transporta a las zonas límbicas de mi memoria. Otra vez las luces intensas hieren mis ojos y cubren el entorno disfrazándolo de nada. Una mano cálida sostiene mi mano desde la muñeca y siento la transpiración que se me escapa como una última señal de mí ser. Su voz es tan intensa que se diluye en cada poro de mi piel, su risa me conforta para poder asimilar la maldita intervención a la que me debo someter. De pronto su sonrisa se mezcla con la luz y ya no me importa nada de lo que venga. “El destino es para aquellos que aún no han vivido”, pienso, y me sorprende darme cuenta que no lo necesito, que ese cúmulo de recuerdos no son nada en comparación con todo lo que he hecho y deshecho. Una breve sonrisa atraviesa mi rostro pálido que se refleja en un espejo cóncavo y veo su rostro por última vez antes de sucumbir a la pequeña muerte que es la anestesia y que promete, siempre aquella mayor que nos llevará algún día, que puede ser hoy. Volver, eso es lo que pretendo, pero, ¿lo lograré?

Fernando Julio


MAL DE OJ O Lente de lector Derechos exclusivos de © Editorial E-Lit. Santiago de Chile http://editorialelit.blog.com Correo electrónico: elit.correo@gmail.com Teléfonos: 9-97844084 9-78247700 Agradecemos a todas las personas que colaboraron en este número: Joy Moreno, Carlos Enrique Saldivar, Virginia Wood, Ana Karina, Ángela Luna, Roberto Araque, Gabino Fonseca, Trayenko, Jairo Guerra, Fernando Julio y Rodrigo Adasme. Registro fotográfico de Editorial ELit. Colaboraciones de Ayrton Pereira y Christian Weyehuinca. Próximo número: El amor y el erotismo Envíanos tus colaboraciones a elit.correo@gmail.com Edición general: Editorial E-Lit. Diagramación: Isabel Guerrero

En el ojo del huracán Difusión cultural


MaldeOjoDiciembre  

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