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Reprobados o no están de vacaciones Poner tareas como castigo refuerza un concepto negativo del estudio

¿Colegio en casa? Como reafirma Virginia Sánchez, un error muy común por parte de los representantes, aplicado en las vacaciones de los muchachos, es asignar tareas de repaso de lo visto en el colegio, de manera impuesta y además con poca o ninguna chispa de creatividad, más en estos días en los que papá y mamá quieren mantenerlos ocupados porque no están en casa porque que trabajan.

Lisbeth Canga García

Qué hacer en las vacaciones ste mes, todos los estudiantes salen de vacaciones y los padres comienzan a ocuparse sobre qué hacer con ellos durante estos 60 días. Los que lograron con éxito culminar el año escolar tendrán quizás descanso, viajes, diversión… Pero la cosa se les pone más difícil a los padres cuando su hijo está siendo promovido al curso siguiente con algunas deficiencias o, peor aún, deben “reparar” alguna materia en septiembre para nivelar. ¿Qué hacer entonces? Las vacaciones escolares deben verse siempre como un alto en el camino para descansar, pues el cansancio es el mismo, se haya o no cumplido con los objetivos. Deben servir para descargar las tensiones y el estrés que genera la rutina escolar. Aprovecharse para cambiarle al alumno su ritmo y oxigenarlo. Por eso es importante que los estudiantes perciban las vacaciones de agosto como el cierre de un ciclo y el inicio de otro. La mente de los estudiantes necesita de un descanso. Si en vez de utilizar las vacaciones para hacer ese alto necesario, recargamos a los hijos de tareas de recuperación, profesores en casa, lo que lograremos es aumentar el cansancio y la fatiga mental. No se puede recuperar en un mes o dos lo que no se adquirió durante el año escolar. Por eso las vacaciones no pueden ser utilizadas como una extensión de las actividades académicas. Debemos saber que lo recreativo, lo cultural, lo deportivo, lo lúdico, no está reñido con el aprendizaje. Por el contrario, cualquier actividad recreativa que haga el niño debe ser aprovechada como una experiencia de aprendizaje; incluso el ocio o el simple descanso corporal tiene muchos elementos formativos. Una visita a un museo puede generar un aprendizaje mucho más significativo en el niño que muchas clases sobre pintura, historia o escultura. Ir a un parque y echarse en la grama para observar los árboles mientras se descansa, pone en contacto al niño con la naturaleza, mucho más vívida que cualquier lámina que explique los tipos de plantas. Es que las vacaciones bien planificadas pueden convertirse en una extensión agradable, divertida y diferente del aprendizaje escolar. Lo malo es cuando las vacaciones escolares de los niños no coinciden con las vacaciones laborales de sus padres. Se convierten entonces en un verdadero dolor de cabeza para los padres. Algunos padres se inventan un plan de actividades mucho más intenso que la misma rutina escolar, como planes vacacionales que durante varias semanas someten a los niños a levantarse incluso más temprano que cuando van a la escuela. Al final, los niños quedan mucho más agotados. Las vacaciones deberían constituir una oportunidad magnífica para profundizar en las relaciones familiares y en el descubrimiento de cómo van evolucionando los hijos. Deben verse como un momento ideal para nuevas experiencias en familia, para fortalecer afectos, encuentros… Lo que importa no es la cantidad de cosas que hagamos, sino la calidad con que las hacemos para que puedan realmente trascender y tener significado. ■ Gerente General de la Editorial Cadena Capriles

E

MARTHA RODRÍGUEZ

Caracas. Varias son las preguntas que se hacen papá y mamá cuando la boleta refleja un bajo rendimiento escolar y los días por venir representan para los niños y niñas diversión y descanso. ¿Qué hago? El chamo salió de vacaciones pero aplazó materias; ¿no puedo premiarlo si salió mal, pero con todo ese tiempo libre qué lo pongo a hacer? ¡Estás castigado! Te pones a repasar tareas y ni pensar en el videojuego que pediste, porque no pasaste, fuiste un flojo... En tan sólo estos dos párrafos hay bastante tela que cortar. La psicóloga Virginia Sánchez señala que los adultos guías no pueden responsabilizar totalmente al niño o a la niña de los resultados fallidos de todo un año escolar. Expresiones como “él sabe que tiene que hacer la tarea”, no son válidas. Al respecto, se puede decir que un adulto debe asumirse como formador, reforzador y orientador. Según lo expresa la especialista, los niños requieren tiempo de calidad con la familia, porque ¿dónde estuvo papá o mamá cuando el joven no hizo la tarea? ¿cómo se siente en la escuela, con sus amigos? “Es muy común que las personas no se muevan si la situación no les afecta mucho, pero cuando interfiere con las actividades diarias entonces recurren al especialista para que les dé soluciones rápidas”, expresa la doctora. “Cuando los padres le dan largas y no hallan qué inventarse, las soluciones son más drásticas y los resultados no son los mejores”.

✒ Visión Compartida

Elija actividades acordes con los intereses de su hijo. ÁNGEL COLMENARES/ARCHIVO NO PASEMOS POR ALTO ■ Fundamental

la autoevaluación. ¿Por qué pasó o está pasando determinada situación? ¿se le dificulta el aprendizaje, son procesos de sociabilización, son problemas familiares?

■ ¿Con quién se cuenta en la familia mientras papá y mamá no están? Cualquier adulto comprometido a guiar al joven es adecuado.

minutos, incluso menos en los primeros años de escolaridad”. ■ Si

considera conveniente aplicar un correctivo, debe explicar por qué y darle la conducta positiva que sustituya la que hizo.

■ La

creatividad es fundamental. A los hijos les encanta ganarles a los adultos, intente juegos que les resulten un reto.

■ El vocabulario de las figuras ■ Vital

hablar con los profesores,

los padres de los compañeros de clase del niño, revisar cómo se está sintiendo el hijo en su ambiente escolar. Si no toma notas en clase puede deberse a una discapacidad que ha pasado desapercibida.

de autoridad (mamá, papá, docentes…) forman y refuerzan la autoestima del niño. No se dirija a él o a ella como brutos, torpes o demás descalificativos. Cuando hagan algo bien o demuestren esfuerzo, manifieste una conducta positiva con palabras, gestos o dándoles algo que deseen.

■ Hay que generar hábitos de estudio, con horarios de descanso programados de mutuo acuerdo con el niño; un “lo hago más tarde” se puede convertir en “más nunca”. “Los niños y niñas no tienen una atención mayor a 45

■ Aproveche las modas para incentivar a los niños a leer o incluirlos en actividades culturales según sus intereses; llevarlos al teatro, museos, talleres.

“Hay que tenerlos ocupados, pero sin que sea una clase más, involucrarlos en actividades que puedan continuar al final del día cuando todos están en casa para compartir”, señala la psicóloga. Aunque el niño haya salido mal en la boleta, los juegos en los que puedan participar de dos a más jugadores y retan al conocimiento o exigen buscar alternativas para ganar, tienen una buena dosis de enseñanza de historia, matemática,

cultura, entre otras áreas. Todo está en buscar según sea la deficiencia que tiene el niño y motivarlo. Para ello, antes de llegar el período de vacaciones, la familia debe tener claro el foco del problema para dar opciones recreativas y lúdicas que se centren en eso. Hay planes vacacionales que, según su tipo, recurren a diversas actividades que mantienen el componente de enseñanza sin presiones y con un alto grado de diversión. ■


Reprobados o no están de vacaciones  

Publicado en Últimas Noticias el 10 de julio de 2009

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