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Mujer mexicana Fotografía: Alejandra Nettel y Verónica Mier y Terán

Cultural

Ciencia

Cuento: La llanura

La transición de la industria química a una economía sostenible

Cultural

Nancy Van Overveldt: Los caminos de una artista plasmados en sus obras.


EDITORIAL

Estimados lectores: Como en cada entrega, Orígenes tiene el gusto de ser un referente para los artículos de nuestros científicos mexicanos que estudian y trabajan en los Países Bajos. En esta ocasión contamos con el interesante artículo de Antonio Salazar Castillo, relativo a la transición de la industria química hacia una economía sostenible. CULTURAL / AÑO 02 NÚMERO 08

De igual manera, la revista se ha ido posicionando entre la comunidad en las áreas de humanidades y psicología. En esta ocasión, el psicólogo Mauricio Trejo nos ofrece una visión acerca de cómo llenamos nuestros vacíos existenciales. En la página central contamos con un texto de la fotógrafa Alejandra Nettel, sobre el proyecto “Retratos de Mujeres Mexicanas en Países Bajos”, el cual desarrolló junto con Verónica Mier y Terán, para dar a conocer la experiencia de algunas mujeres migrantes mexicanas a los Países Bajos. En nuestra sección cultural, la crítica de arte Itzel Barragán, nos deleita con una biografía y reseña de la obra de la pintora holandesa-mexicana, Nancy van de Overveldt, cuyo trabajo se exhibe hasta el 31 de mayo actual en la Embajada de México. Mauricio Torres Córdova Encargado de Negocios, a.i. Jorge A. Delgado Sumano Asuntos Culturales y de Cooperación Internacional.

Asistente de asuntos culturales académicos y de prensa.

Por último, tenemos la primicia del cuento inédito “La llanura” del escritor Mario Arturo Robles, quien nos entrega una historia llena de matices y niveles narrativos. Agradecemos a nuestros lectores por su preferencia, y a los colaboradores que contribuyen en la proyección de la revista Orígenes México. Los invitamos a enviarnos sus sugerencias, comentarios o artículos para enriquecer este esfuerzo editorial de la Embajada de México y sus colaboradores.

Elisa Rosas Madrueño Edición y diseño

Colaboradores:

Reciban un sincero y cálido saludo,

Itzel Barragán García Agustín Enciso Martínez Margarita Lourido Mario Arturo Robles Mauricio Trejo Aguilar Antonio Salazar Castillo

Nassauplein 28 2585 EC, La Haya

Mauricio Torres Córdova, Encargado de Negocios, a.i,


EDITORIAL

Nancy van Overveldt Water and air 1977 Cortesía: Embamex

ÍNDICE Ciencia La transición de la industria química a una economía sostenible p.4 Antonio Salazar Castillo Psicología Vacío existencial p. 8 Mauricio Trejo Aguilar Página Central Mujer mexicana p.10 Alejandra Nettel Cultural Los caminos de una artista plasmados en sus obras. p.14 Itzel Barragán García La llanura p.18 Mario Arturo Robles

By / For Diplomats www.diplomatmagazine.nl


CIENCIA

La transición de la industria química a una economía sostenible Texto: Antonio Salazar Castillo | Ingeniero Químico | Universidad de Twente

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ucho hemos escuchado acerca de cómo la revolución industrial trajo consigo el incremento en las emisiones de dióxido de carbono (CO2 ) y cómo estas, con su efecto invernadero, han contribuido al cambio climático. La industria de procesos químicos, al requerir grandes cantidades de energía, es una de las mayores emisoras de gases de efecto invernadero. Con justa razón, es común que todo artículo sobre este tema se encuentre acompañado con alguna imagen de chimeneas industriales. De acuerdo con VNCI, la industria química y de refinación contribuye con 68.3 millones de toneladas equivalentes de CO2 tan sólo en los Países Bajos [1].

El acuerdo de París, adoptado en diciembre del 2015, llama a tomar acciones para reducir drásticamente las emisiones de CO2 en las próximas décadas. La industria de procesos, al ser una de las mayores contribuyentes, juega un rol clave en alcanzar estos objetivos. Pero, ¿cómo reducir emisiones sin comprometer el desarrollo económico? En un escenario donde se espera que el consumo energético y el de productos de esta industria crezcan, se requieren soluciones inteligentes para lograr los objetivos.Este artículo trata de ilustrar, a manera general, 4

varias iniciativas que están surgiendo en la industria química dirigidas a una economía ambientalmente sostenible. Reducción de quemado en antorcha Antorchas son equipos industriales usados para desechar, de manera segura, el exceso de gases en procesos industriales. Estos sistemas no sólo generan CO2, sino también desaprovechan el potencial económico de los materiales quemados. La industria de procesos puede

optar por sistemas de recompresión en los cuales los materiales pueden ser reprocesados o usados para satisfacer los requerimientos energéticos del proceso. Simbiosis Industrial La simbiosis industrial se basa la en la creación de nexos industriales a través de los cuales las empresas pueden intercambiar recursos para disminuir su huella de carbono y reducir su producción de residuos. Un ejemplo, es la integración entre la petroquímica y la industria de fer-


tilizantes. La producción de olefinas a partir de nafta genera como subproducto grandes cantidades de hidrógeno. La producción de amoniaco a su vez, requiere de hidrógeno que tradicionalmente se produce a partir de gas natural por reformado con vapor. En este ejemplo, si el excedente de hidrógeno de la industria de olefinas se utilizara en la producción de amoniaco, esta empresa

podría potencialmente eliminar las emisiones de CO2 relacionadas con la producción de su materia prima. Otro ejemplo, es la integración de la industria del acero con la industria química. El monóxido de carbono (CO) producido en los hornos de fundición de acero se puede monetizar al convertirlo en etileno. El proyecto Carbon2Value (Fig. 1), formado por un consorcio de colabora-

dores de Francia, Bélgica, Inglaterra y los Países Bajos, está trabajando en plantas piloto para demostrar este concepto que potencialmente puede reducir entre 30-45% las emisiones de CO2 de la industria del acero [2].

Figura 1. Esquema de procesos del proyecto Carbon2Value.

Electrificación de procesos industriales

un impacto significativo en la reducción de emisiones de CO2 [3].

La electrificación de procesos industriales es un concepto que trata sobre la transición de formas convencionales de energía, como gas o vapor, a energía eléctrica. En los Países Bajos, la industria de procesos químicos usa aproximadamente un tercio de la energía producida en el país. Si esta energía se obtuviera de una fuente sostenible, el uso de energía eléctrica en la industria podría tener

Retomando el ejemplo que se mencionó anteriormente, la forma en la que se produce el hidrógeno en la industria del amoniaco se puede cambiar a un proceso más sostenible. La electrólisis del agua usa electricidad, que se podría obtener de alguna fuente renovable, para descomponer el agua en oxígeno e hidrógeno.

Economía Basada en Hidrógeno La generación de energía a partir de la combustión de hidrógeno es la más limpia, ya que sólo genera vapor de agua como subproducto. Si este compuesto se produjera sosteniblemente como se mencionó anteriormente, podría potencialmente reemplazar al gas natural licuado como fuente de energía (Fig. 2).

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Figura 2. Economía del hidrógeno [4]

Conclusiones Queda claro que la industria de procesos químicos tiene propuestas para reducir su huella de carbono. Es una industria que reconoce su papel en el cambio climático, y que está dispuesta a buscar opciones para cumplir sus metas de sustentabilidad. Sin embargo, hay mucho camino por recorrer.

La industria química es una industria global y, por lo tanto, legislaciones locales no son suficientes para lograr una reducción neta de emisiones. En otras palabras, si un determinado país obliga a su industria a reducir sus emisiones sin proveer incentivos, lo único que logrará es perder compe-

titividad y mover el mercado a países con menos ambiciones ambientales.

Referencias [1] M. Stork, J. De Beer, N. Lintmeijer y B. den Ouden, «VNCI,» [En línea]. Disponible en: https:// www.vnci.nl/Content/Files/file/Downloads/VNCI_Routekaart-2050.pdf. [Último acceso: 18 Marzo 2019]. [2]

Carbon2Value,«Carbon2Value,»[Enlínea].Disponibleen:https://www.carbon2value.be/en/.[Últimoacceso:18Marzo2019].

[3] Berenschot; CE Delft; Industrial Energy Experts; Energy Matters, «Electrification in the Dutch Process Industry,» 2017. [En línea]. Disponible en: http://www. ispt.eu/media/Electrification-in-the-Dutch-process-industry-final-report-DEF_LR.pdf. [4] Baya García, M. & Mata Martínez, J. A. Hidrógeno, ¿una alternativa energética viable? | Noticias de Investigación en Heraldo.es. Heraldo (2017). Disponible en: https://www.heraldo.es/noticias/sociedad/2017/11/21/hidrogeno-una-alternativa-energetica-viable-1209243-310.html. (Accedido: 20th March 2019)

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La primavera está llegando con un verde espectular, vibrante y lleno de energía. No se puede negar que es una de las épocas más bellas en Países Bajos. Entre los tulipanes que nos cobijan con sus colores y formas, flores silvestres aparaciendo de forma mágica y otro sin fin de flores que hacen que el alma se llene de alegría. Esta temporada tmabién trae consigo nuevos títulos para ser disfrutados en compañía de un café o té y al aire libre. Les dejamos algunas novedades, sugerencias y actividades que realizamos en Stanza. NOVEDADES

María Tena (Madrid, España 1953) Nada que no sepas XIV Premio Tusquets Editores de Novela 2018 El recuerdo de la aprupta muerte de la madre de la protagonista en su adolescencia y en una actual crisis de pareja, hacen que se embarque en una viaje a Uruguay donde los recuerdos de una feliz adolescencia se hacen presente. Desea revivir y recontrarste a si misma entre una pasado y presente, pero se encuentra con secretos de familia. Roberto Bolaño (Santiago, Chile 1953) Poesía Reunida Antología magistral realizada por la editorial Alfaguara con todos los poemas de este extraordinario poetay escritor. Amor, muerte, libertad, exilio, lo más profundo de la condición humana está reflejado en cada uno de sus poemas. Esta delicia no puede dejar de pasar desapercibida por ningún amante de la poesía. El prólogo está acargo de Manuel Vilas. Sugerencias para el lector- Traducción al castellano:

Nadine Gordimer (Springs, Sudáfrica 1923) La hija de Burger Premio Nobel de Literatura 1991 Una novela que narra de forma asertiva el gran impacto del Partido Comunista Sudafricano contra la lucha contra el régimen del apartheid. Rosa, la protagonista, debe lidiar con la muerte de su padre en prisión, crecer y enteder el peso de ser la hija de Lionel Burger. Cada libro tiene alma propia, sea su narrativa realista, fantasiosa o largos párrafos, pero hay que dajer que entren a nuestros cuerpos.

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PSICOLOGÍA

Vacío existencial Texto: Mauricio Trejo Aguilar | Psicoanalista | CAPEM

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ontínuamente y a lo largo de nuestras vidas hemos escuchado la idea de tener un “vacío existencial”. Las personas hablan de que “sienten huecos” los cuales tienen que cubrir o llenar. Para algunas personas, es la razón por la cuál tienden a comer de manera compulsiva, para “llenar ese agujero”, otros tantos dicen tener relaciones de pareja, aunque sean sin amor, para cubrir ese hueco; y así, la gente vamos encontrando “objetos de apego o de vinculación” con la fantasía de que serán el remedios para completar nuestra existencia que se encuentra en carencia. El “objeto vincular” puede ser multifacético, multívoco, puede ser cualquier cosa; desde ser compradores compulsivos, hasta maniacos sexuales con el afán inconsciente de completarnos y afirmarnos en nuestra supuesta completud; lograr diversos reconocimientos académicos, o tener la aspiración de convertirnos en millonarios. Parece que en el ser humano el afán siempre está en el tener, y sólo a partir del tener, ser. El psicoanálisis como ciencia social que estudia el deseo humano, reflexiona acerca de esta tragedia existencial: La carencia en el sujeto, o en ideas Lacanianas: la falta del sujeto, el hueco, el agujero, la hiancia. Y digo, el Psicoanálisis que estudia el DESEO humano, y no el compor-

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tamiento humano como la Psicología, dos cosas muy diferentes; pues Freud fundó la metodología y la técnica para descubrir los deseos del inconsciente. Él a través de su fina escucha del discurso humano, se percató que detrás de toda queja, de todo sufrimiento, dolor o síntoma existe un deseo que se encuentra reprimido y sofocado, y lo llamó el deseo de lo inconsciente; aquel que aspira y pulsiona por salir y realizarse. Se arma en seguida esta dialéctica “falta-deseo”, a falta de completud se crea un deseo; deseo que nos moviliza para su realización, para ir en su búsqueda, sea cual sea el objeto en el que proyectamos la idealización de la completud. He aquí lo que llamamos de manera popular “vacío existencial”, el Psicoanálisis lo llama “deseo” (del inconsciente), y nos da cuenta de que esta falta-deseo, es plenamente inagotable, completamente incomesurable; no puede ser llenada, pues no tiene fondo, por ello damos cuenta de un “agujero” cuyos bordes son flexibles a los tantos objetos con los que tratamos de llenar. Para conceptualizarlo correctamente, nuestra naturaleza física nos pone en nuestro cuerpo el mismo diagrama: El estómago, esta bolsa de flexibilidad y plasticidad expandible que siempre está demandante de objetos que la sa-

cien, pero tiene justo la característica significativa de que no tiene fondo, es insaciable, renueva su carencia una y otra vez, generando necesidad primaria de nutrición y supervivencia; es la función básica para la vida. Será que, muy al estilo Freudiano, el cuerpo y sus mecanismos impactan severamente en la constitución psíquica del individuo, haciendo de este mecanismo su modelo de acción. Freud partió del cuerpo, para explicar muchos fenómenos mentales básicos, a propósito de que somos mamíferos (vínculo de objeto) y que salimos de otro cuerpo en el que dejamos (y nos dejaron) un hueco físico y una falta psíquica inherente. El fundador del psicoanálisis explica que nuestro caso es más complejo que el de los animales, pues al ser seres simbólicos, dotamos a los objetos de desplazamientos afectivos imaginarios, perdiendo la utilidad del objeto por si; como en el caso de los animales; en ellos, la comida es comida y ya. En el ser humano, la comida se convierte en toda una expresión social y afectiva que complejiza los objetos de vínculo alterando sus funciones primitivas. He allí lo pulsional, a diferencia de lo instintivo. Si seguimos esta hilación de pensamiento, vamos comprendiendo entonces que el ser humano no rige su


conducta por instintos primarios, sino por deseos hechos de elaboraciones secundarias, simbólicas e imaginarias que nutren y dramatizan la experiencia.

Foto: Cortesía LIMBO

El “vacío existencial” entonces, fue creado a caso por la naturaleza para no ser llenado, pues este persevera y asegura el deseo de vivir y buscar objetos de vínculo. Si un ser humano pudiera estar realmente completo, no habría ya un motivo para levantarse, buscar y vivir; su deseo estaría obturado y no existiría más movilización. Debemos tener cuidado con filosofías o psicologías promueven quitar el vacío existencial, porque no han comprendido que gracias a éste, el ser humano sigue en su búsqueda de sentido, en la eterna construcción de la cultura y la civilización, en el reflujo inagotable de su decantamiento identitario. Es eterno porque no tiene fondo, como un estómago hambriento.

Salvador Dalí: La jirafa en llamas 1936-1937 Óleo sobre tabla, 35 x 27 cm Basilea, Kunstmuseum Imagen: Dominio público 9


PÁGINA CENTRAL

Mujer mexicana Retratos de mujeres mexicanas en los Países Bajos Detrás de dos cámaras Texto: Alejandra Nettel | Fotógrafa, actriz, coach-trainer de presentaciones y comunicación no verbal,presentadora de radio.

“No nacemos como mujer, sino que nos convertimos en una” Simone de Beauvoir

Pensamiento entorno a un proceso creativo Los caminos insospechados que un proyecto creativo toma son, para los creadores, normalmente una sorpresa, un misterio que hace que la semilla sembrada tome dimensiones a veces no previstas, a veces hacia lo positivo, otras hacia nuevos retos. No por nada pienso que dentro de las grandes cualidades que un creativo posee, se encuentran: la habilidad de mutarse, abrirse, reinventarse en el proceso, no dudar de cambiar de rumbo, perseverar, todo sin olvidarse en el camino de su objetivo, de su motivación inicial y de la pasión que hizo que iniciara el proyecto. En el tiempo – los antecedentes En octubre del 2018 decidí que quería hacer un proyecto fotográfico relacionado con México, con mexicanos en Países Bajos. Ésta es la semilla de Retratos de mujeres mexicanas en Países Bajos. A fines de febrero del 2019 miembros de Mujer Global Mx de la Red de Talentos mexicanos en Países Bajos, le dieron la forma y el nombre a esa idea que traía y no concretaba, la de ha-

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cer un proyecto fotográfico con mexicanos, y el resultado de esa lluvia de ideas resultó en hacerle un homenaje a la mujer mexicana. Dije que si, he hice la idea mía, convirtiéndose en: Retratos de mujeres mexicanas en Países Bajos. El marco perfecto para poder dar a conocer esos retratos, todavía sin caras, lo dio el evento que ya se estaba preparando para presentar la película Roma, del aclamado director mexicano, Alfonso Cuarón. Gracias también a la apertura y confianza de la Embajada de México en Países Bajos fue posible unir en una sola noche cine y fotografía en torno a historias de mujeres. Decidí invitar a la fotógrafa Verónica Mier y Terán para concretar otro punto importante en éste momento creativo de mi carrera: Conectar y compartir. Retratos de mujeres mexicanas en Países Bajos El proyecto no es un proyecto en solitario de dos fotógrafas con sus modelos. Quisimos involucrar a las participantes, no nada más como modelos, sino que las alentamos a que contaran su historia de migración e inclusión a la sociedad neerlandesa.

Para el lector podría parecer algo sencillo pero la simple premisa de hacer pública su historia de vida, algo que sólo los amigos y familia conoce, a veces íntimo, a veces gracioso o trágico, detonó una lucha con ellas mismas y por ende, con el proyecto. Sin advertilo, cada una de las participantes comenzó un proceso personal de aceptación, de reconocimiento y reconciliación con su historia y memorias de migración. El desfragmentar esa historia de migración para decidir qué compartir y qué no, puso a las participantes, y a mi misma, en una posición de vulnerabilidad muy interesante y es aquí cuando cada una tomó la decisión de compartir o no esa parte que habla de ellas como mujeres en Países Bajos. Aquí quisiera hace un paréntesis y hablar de la vulnerabilidad. El hecho de que seamos seres humanos nos hace vulnerables, no existiríamos sin esa gran cualidad que la sociedad, através de los siglos, ha transformado en sinónimo de debilidad, de vergüenza. En ésta era de la inteligencia artificial, redes sociales, máquinas, aparatos, gadgets, apps y demás invenciones que se han hecho para mostrar al ser humano diferente


a lo que es, lo que piensa y siente, estoy convencida que nuestra única arma para no volvernos un avatar y conectar con los que nos rodean es dejar ver nuestra vulnerabilidad. Y bueno, así como la película Roma habla del desplazamiento de Cleo, de la vida de una familia capitalina, de amor y desamor, de ganancias y pérdidas tanto fïsicas como materiales, las 34 mujeres que decidieron ser cómplices en éste proyecto fotográfico comparten también, como en la película, una vida de migración, adaptación, de reencontrarse, revalorarse y resurgir.

Las fotógrafas Verónica Mier y Terán Ciudad de México (1976) Fotógrafa y especialista en Luz y Sonido

Se muda a los Países Bajos en el 2001, donde comienza sus primeras experiencias con la fotografía.Verónica tiene una gran pasión por capturar la espontaneidad del momento y de las personas. Su fascinación por el color y luz en movimiento la ayudado a lograr retratos de artistas neerlandeses en el podium, también a trabajando para escuelas primarias Objetivos capturando a los niños que juegan o estudian, dichas fotos se expoUno de los objetivos de éste proyec- nen en los pasillos de la escuela. to es promover la vinculación de las mujeres y sus redes para fomentar su Alejandra Nettel desarrollo personal y profesional en Países Bajos y hoy, gracias a su parCiudad de México (1971) ticipación en éste proyecto, podemos Fotógrafa / actriz / coach-trainer de comenzar a originar un espacio sepresentaciones y comunicación no guro y abierto para dialogar y conecverbal / presentadora de radio. tar con otras mujeres mexicanas. En 1990 comienza su proceso autodiEl hecho de pedir a las partici- dacta haciendo retratos de actores. En el pantes que nos contaran su historia 2001 estudia fotografía en Amsterdam de migración e integración, no fue FotoAcademie por dos años y medio. un capricho o una forma de dar- Su fotografía va desde el retrato, su esle contenido a las imágenes, que pecialidad, a la fotografía periodística. hablan ya por sí mismas, fue tam- Nettel ha presentado 16 exposibién con el objetivo de propiciar la ciones entre individuales y colectivas. preservación de la memoria person- Ha publicado fotografías en diarios de al, centrándonos en la vinculación Holanda, Portugal, México y Francia; de las mujeres con Países Bajos. también en revistas y libros en Holanda y México, sus fotos han aparecido Objetivo fundamental de esta muestra en la portada de cuatro revistas y dos es contribuir a la igualdad de géne- libros. Ha realizado fotografía publiro y estimular el empoderamiento citaria para obras de teatro y pelícufemenino a través de las imágenes. las de cine independiente en Holanda. Así, las imágenes buscan despertar Nettel ve la fotografía como otro la reflexión en torno a pensar y re- medio para profundizar, observar, pensar el nuevo espacio urbano, la expresar y difundir sus interéses. nueva vida pública y cotidiana de las mujeres migrantes, acercando a la comunidad, a ustedes, a la reflexión sobre su propia historia e identidad.

Las cómplices de Retratos de Mujeres Mexicanas son: Elena López Nahima Romero, Hang-Fa Ham Mariela Flores Julieta Díaz Samaria Torres Martha Montero Glen Hernández María Calvo Cristina Mackay Karem Verkade – Rodríguez Nuria Rico Ileana Uriarte Ochoa Elisa Rosas Madrueño Esperanza Huerta Angela Baez Martha Aguilar Angeles Tapia Tania Eulalia Martínez Cruz Moraima García Mantilla Karla Otero Lucia Loyo Raquel Ascencio Damaris Bolio Ery Sevilla Jimena Samario Tamara Dijkstra Luisa Luna Luz María Hernández Méndez Martha Mondragón Yvette Lambi Rosanna E. Ramírez. Gracias a: Jorge Delgado, Pauline Ruffel, Frank Sies, Irene Dammers, Chelo Ruiz, Margarita López , Jaco Friedrich, Gaia Sofia Friedrich, Derk Brandon, Anneke Brandon, Sound and Light Support, Sandra de la Peña, Jhon Drop, Tamara Dijkstra, y Elisa Rosas…sin su apoyo no hubiésemos logrado lo logrado.

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Fotografías del día del evento “Mujer mexicana” en el Instituto Cervantes, Utrecht. Fotografía cortesía Embamex.

Fotografías del día del evento “Mujer mexicana” en el Instituto Cervantes, Utrecht. Fotografía cortesía Embamex.

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CULTURAL/OPINIÓN

Los caminos de una artista plasmados en sus obras. Texto: Itzel Barragán García | Crítica de arte y colaboradora de Orígenes

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tan sólo tres años de la muerte de la holandesa-mexicana Nancy van Overveldt y como un homenaje más a su exitosa carrera como artista, a partir del 05 de abril del 2019 es presentada en la Embajada de México en los Países Bajos la exposición “Caminos de una vida: Entre México y Holanda”. En esta exposición podremos ver las primeras pinturas que la artista realizó en México y las que creó después de 25 años tras su regreso a Holanda, así como los dibujos que llevo a cabo durante su infancia, los cuales nos muestran una etapa poco conocida de Nancy.

y la forma en que vemos el mundo están íntimamente ligados a nuestro entorno, solo que Overveldt por su sensibilidad, logró captar esas sensaciones y experiencias en sus obras. Por ejemplo, en algunos lugares y momentos quizá notemos que los colores brillan más que en otros y algunas veces también los notamos ensombrecidos. Esto obviamente dependiendo del lugar donde nos encontremos, del clima y paisaje, pero quizá también, el grado de brillantez u oscuridad pueda estar relacionado con las experiencias que tengamos y las personas con quien las compartamos.

El concepto central de “Caminos de una vida: Entre México y Holanda”, gira en torno a la manera en que los contextos donde desarrollamos nuestra vida, también influyen en la creación artística, pues al realizar sus creaciones, muchos artistas dependiendo de la temática que busquen representar en sus obras, plasman ideas, figuras o colores relacionadas con el lugar donde se encuentren y con las experiencias vividas en estos. Tal es el caso de Nancy Van Overveldt, quien observaba su entorno y lo plasmaba no soló de acuerdo a lo que veía, sino trataba de representar a través de los colores y las formas, sensaciones y experiencias que tenía.

Lugares y experiencias como fuente de inspiración.

Así como Nancy van Overveldt lo hizo, quizá en algún momento sin prestarle mucha atención, nuestros actos

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Nancy van Overveldt nació en La Haya el 2 de febrero de 1930 y estudio en la Real Academia de Arte también en La Haya. A sus 18 años, sus padres la enviaron a un campamento de reconstrucción arquitectónica en Francia, pero tras un accidente donde se lesionó un tobillo, tuvo que regresar a Holanda en tren. Durante ese viaje, Overveldt conoció a quien se convertiría en su primer esposo Reinhart Ruge, con quien viajó por Europa. Tras pasar un año en la Academia de Arte en París, donde experimentó con diferentes técnicas de coloración, en el año de 1951, cuando Nancy tenía 22 años, decidió viajar al país donde Ruge había vivido desde los cinco años: México.

Casada con Reinhart Ruge y embarazada de su primera hija, fue en México donde Nancy comenzó su carrera como artista profesional, al inspirarse para la creación de sus obras en ese nuevo mundo, tan diferente al suyo y donde los colores eran más brillantes. El primer camino de Nancy: México, un mundo de color y pasión. Motivada por un profundo deseo por descubrir un mundo diferente al suyo, Nancy quedó impresionada por los colores de la naturaleza, por los edificios y las artes de México. Así que deseosa por descubrirlo, recorrió la mayor parte del país en autobuses locales, conviviendo con las personas, asistiendo a múltiples festivales, danzas, ritmos, música y caminando sobre montañas hacia comunidades remotas. De esta manera, Nancy logró fusionarse con la vida de México tan profundamente, que posteriormente transformaría sus experiencias en retratos, dibujos y pinturas, mediante un proceso orgánico donde los colores y las formas emergían en el lienzo a puro sentimiento y ritmo, sin ser concebidos de antemano, así como también al paso del tiempo, conseguir un estilo único. En la mayoría de las obras mostradas en la exposición “Caminos de una vida: Entre México y Holanda”, inspiradas en las vivencias de Nan-


cy por México, podemos ver una paleta colorida, así como un realismo ingenuo, composiciones de lo absurdo y figuras impresionistas en escenas de fiestas puramente mexicanas. Una etapa en la carrera de Overveldt, llena de color y de producción artística, siempre inspirada por un país lleno de luz brillante y de grandes dimensiones donde la gente vivía íntimamente relacionada con las fuerzas cósmicas. Un México profundo y contrastante como sus obras. Nancy Van Overveldt permaneció en México durante 25 años, tiempo que le permitió conocer algunos pintores mexicanos como Rufino Tamayo, Ángela Gurría a quienes admiraba y con Mathias Goeritz con quien trabajó, pues a finales de los años cincuenta tuvo una participación activa en el diseño de las Torres de Satélite. Overveldt, expuso sus obras en diferentes instituciones de gran prestigio como: el Palacio de Bellas Artes, la Galería Antonio Souza, el Museo de Arte Moderno, la Galería de Chapultepec, etc., logrando así posicionarse en el sector artístico mexicano y formar parte por más de cuarenta años del Salón de la Plástica Mexicana. Además de su trabajo plástico en México, Nancy utilizó el seudónimo de “Dolores Cienfuegos”, pues la artista también mostró habilidades para la escritura y por ello decidió plasmar sus experiencias en palabras en un libro de cuentos llamado: “Vivencias Mexicanas”. “El Descanso. Estaba cansada de tantas fiestas y de tanto ron que decidí salir al campo con la esperanza de poderme librar de las pesadas nubes que habitaban en mi cabeza. Soñolienta, me subí a un camión. Todavía despierta, vi por la ventana como pasábamos por pueblos y pueblitos hasta oscurecer, pero pronto caí en un profundo sueño. Cuando desperté, ya habíamos llegado a la última estación del camión, Pátzcuaro.

Era temprano en la mañana y el cielo era azul claro. En las calles y en la plaza reinaba una gran serenidad bajo la luz del sol. Era como estar en un mundo distinto. Me dirigí hacia la orilla del lago. En el agua plateada pude ver el reflejo del sol, a lo lejos se veían pescadores en canoas largas y angostas con redes como mariposas. Los tarascos, que viven en los poblados a las orillas del lago, saben mejor que nadie que la serenidad del agua puede cambiar sin previo aviso; conocen las corrientes y el viento que sopla inconstante sobre el lago. Caminé a lo largo de la ribera hasta llegar a Erongarícuaro”. Parte del texto de José Iturriaga de la Fuente, en su libro “Viajeros extranjeros en Michoacán” sobre Nancy van Overveldt y su obra. Tras su divorcio con Ruge, Nancy contrajo nuevamente matrimonio con un intelectual mexicano, con quien tuvo otra hija. Aún y con la fusión tan profunda de Nancy con México, nunca perdió sus raíces holandesas, pues en una época en que la bicicleta era una rareza en las calles de la Ciudad de México, para ella llevar a sus hijas por este medio de transporte era de lo más natural. Overveldt amó tanto a México, que su trabajo llegó a convertirse en verdaderamente mexicano, tanto en materia como en la suavidad de los colores de su paleta que recuerdan a Orozco y algunos artistas oaxaqueños, especialmente en su pintura de aves. Así como en el cambio en su paleta hacia los colores brillantes, como una forma de captar el alma festiva de México. Así se expresaba de México Overveldt en una entrevista realizada por Katrien van den Berghe en el 2014, un año antes de su muerte: “En México tuve una existencia heroica. Hice todos los días lo imposible y mi sentimiento y pasión por vivir es claramente notable en mis pinturas: desde formas coloridas, lúdicas y ligeras… La pasión está en todas partes en México. Eso es palpable.

Las personas también están más en contacto con las fuerzas cósmicas”. El regreso hacia el camino original. Tras 25 años de una vida en México llena de pasión, arte y amor, en el año de 1976, Nancy van Overveldt regresó a los Países Bajos, a un mundo más oscuro y más cercano, donde encontró un nuevo camino. El impacto que tuvo en la vida de Nancy su regreso a Holanda es notorio en parte de las obras mostradas en la exposición “Caminos de una vida: Entre México y Holanda”. En aquel entonces, afectada por los cambios en su vida, Overveldt tuvo que realinear su trabajo a partir de un nuevo estilo influido principalmente por el paisaje y la luz holandesa. Este va desde las transformaciones de luz y agua hasta encontrar el estilo que seguiría hasta el final de su vida. El detalle de sus pinturas y el manejo de la luz, combinado con los elementos de la naturaleza, son sus principales características. En las pinturas llamadas “Transformaciones”, Nancy expresaba los movimientos del agua, el fuego y el aire. Estas presentan lienzos donde los colores crean formas que se funden continuamente en otras. Al respecto del nuevo estilo, Nancy menciona a Katrien van den Berghe en una entrevista realizada en el 2014: “La nueva forma es una oportunidad para un mayor desarrollo, una oportunidad para traer más estructura a mi vida, en aquel entonces de regreso en los Países Bajos. Las destrucciones están presentes en todas partes, también en la naturaleza. Luego vi en el mar que incluso las olas fluyen regularmente hacia el horizonte y lo mismo con las aves: Con distancias iguales volando hacia el espacio. Nunca había visto eso antes. Esa nueva manera de ‘ver’ está reflejada en mis obras.” A partir de 1980, Overveldt añade un

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elemento más a sus obras: el horizonte. En estas, plasmaba a partir de un punto en el lienzo, patrones redondos y puntiagudos emergentes en forma de una explosión que gira en espiral hacia los bordes del lienzo, consiguiendo así una armonía a partir de patrones lúdicos que parecen estar en constante movimiento. “Todo lo que viene unido a un punto en ti mismo, en el silencio, es lo que quería mostrar en mis pinturas antes de 1980: formas que, cada vez más pequeñas, se mueven a un punto brillante en el lienzo y se repiten en el reflejo… Desde 1980 eso cambió. El proceso dio la vuelta: el horizonte se convierte en una fuente.” Entrevista realizada por Katrien van den Berghe en el 2014.

Cuando Nancy vivió en Lelystad en Holanda, su obra estuvo influida por el paisaje del pólder, pues representó campos, viento y rayos solares a partir de figuras geométricas donde lo que buscaba era simetría. Es decir, una búsqueda por plasmar el ritmo y la música a partir de lo que Overveldt veía, porque para ella cada pintura representaba un viaje a lo desconocido. Nancy van Overveldt pintó todos los días de su vida. En sus últimos trabajos, retomó al horizonte, pero representado por un arco con aberturas que a su vez forman otros espacios que contienen diferentes figuras. Overveldt, falleció en Lelystad el 7 de junio de 2015, dejándonos un legado de gran calidad artística.

Nancy van Overveldt Musicians in México / Musicos en México Oil on canvas / Óleo sobre tela 81 x 106 cm 1969 Foto: Cortesía Embamex 16

El nacimiento de una artista. Desde pequeña, Nancy van Overveldt mostró grandes habilidades para el dibujo y la narración, pues a pesar de su timidez, lograba una gran expresión por esos medios y por los cuales ganó varios premios durante su formación primaria. En sus dibujos Overveldt plasmaba principalmente escenas cotidianas, pues desde pequeña su contexto influyo en sus expresiones artísticas. Ejemplo de ello, son los dibujos mostrados en la exposición “Caminos de una vida: Entre México y Holanda”. Los cuales muestran parte de la infancia y las vivencias de la artista que son poco conocidas.


La gran mayoría de los dibujos, desafortunadamente no cuentan con fecha o alguna referencia escrita por la artista, pero por el estilo que muestran, probablemente fueron realizados entre los años 1943 y 1946, cuando Overveldt tenía entre 13 y 16 años y cuando vivía con sus padres y su hermana en Wassenaar, Holanda. Los dibujos mostrados en la exposición “Caminos de una vida: Entre México y Holanda”, son únicos, pues nos hablan de los intereses e historia personal de Nancy, mucho tiempo antes de convertirse en una artista profesional y, por tanto, algunos están firmados únicamente con su apellido paterno “Scheffer”, pero al convertirse en una profesional de la pintura, de-

cidió firmar su trabajo únicamente con de obras, que fueron expuestas en su apellido materno “van Overveldt”. México, en Nueva York, en Holanda y en Londres. Las cuales permitieSiempre inspirada por su contexto, al- ron difundir el trabajo de una artigunos dibujos expresan la atmosfera sta que siempre trató de mostrar a de la posguerra en Holanda y otros las través de los colores y las formas vivencias de su entorno. La calidad en sus sensaciones y sentimientos. los dibujos de Overveldt es evidente, pues contienen composiciones interesantes, dimensiones correctas y reales. Dato interesante en algunos dibujos, son las figuras de tez oscura y con expresión mediterránea, una referencia a un mundo que Nancy sin saberlo, años más adelante en su viaje a México vería. Durante más de 65 años, Nancy van Overveldt produjo una gran cantidad

Nancy van Overveldt Swan lake / El lago de los cisnes Oil on canvas / Óleo sobre tela 136 x 79 cm 1987 Foto: Cortesía Embamex 17


CULTURAL

La Llanura Texto: Mario Arturo Robles | Escritor mexicano y colaborador de Orígenes

Hay una hora en la tarde en que la llanura esta por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible, como una musica. “El fin” Jorge Luis Borges

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stuvo perdido por días, caminando de noche, antes de llegar al inmueble que le dio asilo a su pesadilla. La ruta de robles le pareció interminable, las plantas de los pies reconocían un dolor que ya no podía controlarse con el autoengaño, sino que sangraba y menguaba la extensión de sus pasos. Guiándose por las estrellas y la corriente de un brazo de rio, obstinado a sobrevivir aunque cansado de hacerlo, Julio salió de las sombras en malas condiciones, traumatizado como un animal salvaje al que someten por primera vez a cautiverio. La caminata lo llevó a un lago, la orilla del lago lo llevó a una explanada de pastos altos, y los pastos lo acercaron a un pantano. Entró a las aguas estancadas de ese cuerpo insólito, de una tensión superficial exquisita, y cruzó nadando hasta dar con tierra, evitando quedar anclado en el fango y las raíces. Estaba decidido a seguir dirigiéndose hacia el sur, hacía la civilización, pero en fondo entendía que el sur podía tratarse del norte a causa de la confusa noción de su curso. Del pantano, se reincorporó a los sen-

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deros que desembocaban en la primavera de una verde pradera. Divagó, al azote del sol, cambiando a ratos de rumbo, inseguro ante la imponente extensión del paisaje. Julio caía, se paraba y caía, y al cabo de varios colapsos, cayó desmayado contundentemente, durmiendo exiguo de calorías. Era la madrugada. El cambio de temperatura lo despertó desorientado; los aires se helaron invernales, sin embargo por los días se respiraba un verano. Obstinado a morir lejos de esa uniforme pradera, Julio, más el animal que el humano, retomaría el movimiento instintivo hacía el azar de sus últimas posibilidades. Colina a colina, el tramo se multiplicaba en monumentales jardines de flores; tierra adentro, sobre el horizonte y a la contraluz de la distancia, episodio de lucidez o segundo de magia, la confusión no le impediría, finalmente, distinguir la silueta de un inmueble. Hasta tocar el cedro barnizado comprobó auténtico aquel acontecimiento improbable. Confirmando sus sospechas, la cabaña estaba deshabi-

tada, para su sorpresa, los interiores ordenados e intactos; la distribución constaba de los siguientes espacios: un dormitorio con baño y una cama individual, un tapanco de buenas proporciones, lleno de aire, una estancia central que ocupaba el resto de lo construido, amueblada con un escritorio, dos sillones de piel, roperos y anaqueles, aparadores de distintos diseños y distintas maderas, un librero y una chimenea metálica, semejante a un hornillo. Descifrando el inmueble, a cada cajón, a cada puerta que Julio abría, se iban destapando puras buenas noticias. No entendía por qué, pero las casualidades lo favorecían sin ninguna explicación. Inmediatamente atendió sus heridas, un botiquín lo encontró a él antes de que se le ocurriese la idea; bebió agua fresca, toda la que quiso; prendió unas brasas utilizando un pedernal, la leña y su brea encendieron un fuego; se devoró tres latas de frijoles y hasta tuvo el placer de encontrar tabaco rubio y papel para liar sobre un taburete; siguió descubriendo comida y otros


productos de la canasta básica de cualquier sobreviviente; arroz, verduras enlatadas y en vinagre, pastas, fruta deshidratada, frascos de avena, un costal de patatas, tabaco, galletas, café; en el ropero, calcetines, pantalones, botas y chamarras de su talla; por su seguridad, en un mueble semejante a un baúl, Julio también encontró dos rifles de cerrojo y cientos de municiones, unos guantes, dos hachas, un cuchillo de caza. Esa noche y otras más, Julio se resguardó a recuperar energía dentro del cálido inmueble; por primera vez en mucho tiempo se sentía acompañado, el sabor del café y el olor de las sábanas lo remontaban a la casa de sus difuntos abuelos, creyó haber visto esas cortinas antes, esos volúmenes de ficciones, proverbios y leyendas los había leído ya, los rifles, los acabados de las repisas, el ortodoxo trabajo de la caoba, y las galletas, le eran familiares. Reconocía la locura en su labor de mantenerse cuerdo. Y no le era fácil mantenerse objetivo ante aquellas circunstancias; en la soledad absoluta no existe un punto de referencia, sino todo lo contrario, todo punto se convierte en una referencia, anulando los demás puntos, o las demás referencias. Entre abstracciones inconclusas recorriendo el espacio con la mente, Julio maquinó, fumando y laborando imágenes de humo, una escapatoria lógica de la comarca conformada de colinas y praderas. Durante las noches, estudió los astros y sus patrones, el Cinturón de Orión, las fases lunares, lejanas constelaciones; de día, Julio observó el movimiento del sol en sus distintas posturas, atardecer y amanecer, despejando la incógnita de los cuatro puntos cardinales, ubicándose en el mapa. Antes de emprender, ahora voluntariamente, su viaje por las praderas y por las sombras de los bosques, trazó una línea recta sobre la imagi-

nación de la periferia, apuntando hacia el sur; dentro de un costal, empacó las provisiones restantes, dos garrafas de agua dulce y una decena de enlatados, el rifle de cerrojo, por su seguridad, lo llevaría cargado en las manos. Sin tener fecha exacta del día de su partida, Julio nunca volteó a despedirse del inmueble. Se marchó determinado a nunca regresar, pero a siempre estar agradecido.

meroso entre los árboles que se interponían, imaginando sonidos y voces, ¡desesperado!, evadiendo los rostros demoniacos que vivían en el lienzo blanco de la neblina y también en su corazón. Fue una raíz, o pudo ser una piedra, pero Julio tropezó y cayó por un barranco, precipicio de dimensiones desconocidas, con un brutal, más no fatal, impacto sorpresa. Diluviaba, con el ímpetu de una tormenta que presagia un cambio de época, a II la deriva de un mundo de nadie; desorientado, perdiendo el equilibrio de Incontables madrugadas de fogatas, sus pasos, Julio detectó, con el tacto cero provisiones, cero avances signi- por delante, el cemento de una consficativos. En las mañanas, el sol le trucción. Entró por la puerta princimostraba la profundidad del cami- pal a buscar refugio y a pedir ayuda. no; Julio avanzaba por la monotonía del terreno arbolado, a buen ritmo, La tormenta de esa noche se prolonhaciendo de cada paso un esfuerzo garía días consecutivos. No cabía efectivo; recurrió al rifle para derri- duda se trataba de una propiedad rebar liebres y venados, el cuchi- cién abandonada, la ausencia de polllo degollaba la agonía del animal vo así lo comprobaba. A diferencia asustado y lo fileteaba, el pedernal del otro inmueble, los techos eran bay la oferta de troncos preparaban un jos, interiores de distintos patrones de fuego para un consumo apropiado. colores, sensación acogedora de los espacios reducidos bien aprovechaKilómetros bosque adentro, Julio dos, como una madriguera o una cueempezó a cojear, a sangrar delibe- va. Husmeó en los cajones buscando radamente, las heridas en los pies respuestas; metódicamente, revisó supuraban líquidos de infección, im- cada una de las pertenencias del motín, pidiéndole seguir moviéndose libre entre las que encontró antibióticos de dolor. La calentura lo hizo alu- y antisépticos, alimentos enlatados, cinar, soñando despierto, tendido a vendas, pomadas, agua oxigenada, lado del fuego, a expensas del todo. ropa limpia, parafernalia. Descansó, Así…, envuelto en un sueño frio ver- durmiendo sin la vigilia que no le tido en un calor fétido y punzante, dejaba ir a sus sueños más reconforJulio, más el animal que el huma- tantes; atendió sus heridas, sanando no, anhelaba ansioso la transición a en reposo y té de jazmín; la chimenea, su muerte. La llovizna, antes de que esta vez de una piedra caliza, emanase precipitara, se presentó en el aire ba un calor delicioso de temporada. como un olor húmedo y estimulante. Julio recobró el conocimiento, ten- Cuando los alimentos se agotaron, las tado en caricias de brisas de pino y lluvias concluyeron. Relativamente diminutas gotas de cielo. Reptó, bus- pronto, sanó los achaques que lo decando protección de la lluvia, por la tenían. Recuperó el tono tradicional tierra que se transformaba en lodo a de su forma, la fortaleza vino al conmedida que la bruma se concentra- sumo de alimentos ricos en proteína. ba. Evaporándose en el ambiente. Rehabilitado, más viejo y más sabio, Julio retomó la expedición hacía el A ciegas, Julio tanteaba el terreno sur, hacía el fin del valle y la montaña, que se iba revelando. Se movía te- la colina, la llanura, la duna de pasto, 19


los paisajes infinitos, hacía el fin de esos vastos bosques como cuerpos de agua, hacia otra alma que validara su existencia como ser humano, ya que Julio empezaba a dudarla. Cargando un costalito de provisiones, Julio repetiría y repetiría la adaptación a diversos ecosistemas: bosques templados de álamos, ardillas y castores, pantanos de cipreses, lagartos e insectos voladores, juraría que también pasó por ruines desiertos de arenas movedizas, pero no podía asegurarlo. Creyó cruzar todos los terrenos que conceptualizan las faunas del hombre, los recónditos pormenores de la natura, la traducción imperfecta de una visión, la única capaz de visualizarse, la más bella de todas. Caminando, entendía su medio. En el pasado, el terror de caminar sin rumbo le enredaba los pasos, hiperventilando, tropezándose con la angustia y la duda de ejecutar el siguiente paso. Eran otros tiempos ahora; Julio, tal vez esperanzado, o más bien, asumiendo la siguiente intervención divina de un inmueble sagrado, caminaba constante y tranquilo, descansando al fuego sus horas necesarias, en reposo, en placer y equilibrio. De noche, como estar en el espacio, los astros jamás habían brillado tanto, condecorándolo con dos estrellas fugaces y la fracción de luz de lo que él creería una supernova. Durante el día, Julio caminaba hacia el sur, a la extinción de la última llanura, como en una delicada marea de remolinos de viento en espirales. Fenómeno sumamente precioso. Las temporadas se rotaban en los cielos y en los colores de la flora. ¡Caída libre! pero en horizontal… La experiencia de sus manos haciendo un fuego era un arte por sí sola. Julio había dominado las técnicas de la madre tierra, el ingenio que requiere cazar pájaros y roedores, la pesca sencilla y cotidiana, la recolección, la botánica, el senderismo y la astronomía. Haci20

endo de la supervivencia una virtud y una ciencia, Julio ya no rogaba por la protección de subjetivas paredes, sino que insistía en autosostenerse con los recursos naturales de su nueva casa y dormitorio, ese mundo tan insólito y tan latente de mentira. III Como síntesis de los años que las palabras aproximan en nociones y en conceptos pero en nada se parecen, Julio se dirigió, vigorizado de una fe religiosa, a los límites de lo que el sur le significaba: un simple sentido de vida. Como una coincidencia bizarra, y sin embargo definitiva, los inmuebles siguieron apareciendo en diferentes gustos, formatos y dimensiones, estilos, maderas, materiales y distribuciones. Solía entrar por la puerta principal, dando por hecho que los interiores estarían en perfecto orden, deshabitados en su totalidad, e irrumpiría, con pulso detectivesco, a deducir las tramas fragmentadas en la parafernalia de los cajones, las figuritas de porcelana en las repisas, los alimentos de las despensas, las pistas y las composiciones que, en un plano binocular, se escondían a simple vista. Pocas, si no es que ninguna, fueron las conclusiones derivadas de su malentendida observación, pero, debe mencionarse, otros sentidos adquirieron la capacidad de merodear, jugando con la suerte, alguna respuesta lógica. En cada una de las casas, Julio halló una chimenea y una cama individual, té de jazmín, tabaco rubio, ropa de su talla, papel para liar; en todos los inmuebles predominaba aquel aroma celeste de un ancestro común, estela de olores oscilantes y familiares que dejan un rastro casi imperceptible pero que perdura en la memoria. Se fijó en los pequeños, puntuales detalles, por ejemplo: huellas de zapato, el contorno de una taza sobre la mesa, migajas de comida en los pisos de la cocina, y, en la chimenea, residuos

cenizos de un fuego reciente. La teoría indicaba, pero más que nada su intuición, la existencia de un trotamundos, al igual que él, en aprietos, de un explorador dirigiéndose hacia el sur, también procedente del norte. Julio avanzaba por el campo, colgado del rastro del viajero avante. Estaba cerca, cada vez más cerca, tan cerca que podía respirarlo. No era una persecución como tal, ya que uno no sabía a quién perseguía, y el otro ignoraba que lo estaban persiguiendo; Julio creería que los kilómetros lo separaban cuando realmente no se trataba de distancias, sino de un asunto en relación al tiempo. Para ambos, el sol daba el primer paso de cada día, orientándolos, coordinándolos a compaginar sus desplazamientos y sus quietudes, marcando el rumbo, la aceleración, la serenidad y la fatiga. Pareciera que eran de carrocerías similares, pues recorrían exactamente las mismas distancias durante el día, descansando al fuego nocturno en la arrulladora espaciosidad del Infinito, sincronizando, de algún modo ilusorio, el matiz de sus sueños malditos. Al determinar que las aspiraciones por alcanzar al sujeto se ahogaban en intentos estériles, Julio empezó a caminar más rápido, a trotar al ritmo cardiaco de alguien que no piensa dejar de hacerlo, a la brevedad ya estaba corriendo. Perseverante, pretendió acortar las distancias practicando imperiosamente su oficio; se transportaba a través de la horizontalidad del terreno, meditando aquel momento en que corría libre sobre la planicie. La concentración de sus respiraciones induciría a su mente a un estado de clímax, una extraña y fortuita alegría. Se le atravesaría un obstáculo final, un recio bosque de hoja ancha; a juzgar por la fresca impresión de las huellas sobre el lodo, el viajero debía estar a un rango incluso visible. En bloques


de tres potentes esfuerzos, con breves descansos de por medio, Julio cruzó la vegetación exuberante como el preludio de la canción que entreveraba la belleza oculta de ese mundo. IV Una luz crepuscular se encarga de teñir de dorado los colores del recuerdo. El bosque queda atrás de Julio, quien llega corriendo desde las sombras de los árboles. Se abre el paisaje y se muestra una última imagen.

maquiavélica que los aísla separándolos y que juega con ellos; voluntariamente serpentean por la pradera, en fila india, uno detrás del otro. Julio se mueve, embelesado por esa magia que lo hace caminar flotando en sus pasos. La masa, y él den-

tro de ella, marcha hacia el sur, donde a la lejanía se adivina una cortina de robles. Confundido, se concentra en las curvas y líneas que definen su rostro. Trata de hacer conciencia de su aspecto físico, y físico el aspecto de su conciencia, pero no puede ya. ¡Ha pasado mucho tiempo!

Julio se encuentra en una pradera de pastos, tan amplia como un desierto de arenas. El viento, que lo ha acompañado desde lugares remotos, le palma la espalda, animándolo a mirar lo impensado de su descubrimiento. No está solo, cientos de hombres caminan pasivamente sobre la pradera, se miran, gesticulan, interactúan con torpeza. ¡Están por todos lados!, y aun así, se modera un respetuoso silencio. Si algo se escucha, son los murmullos tímidos de estas personas que hablan para sí mismos, entre dientes, en un inconsistente bailoteo. Julio sigue caminando y, sin notarlo, se adapta al ritmo sosegado que gobierna el caminar de los demás. Choca de hombros con uno de ellos, se voltean a ver, encarándose. Julio estudia las facciones de aquel hombre de complexión simétrica a la suya, las barbillas quedan exactamente a la misma altura, se analizan, se espejean, continúan… El flujo, como una osmosis, entretiene a Julio por una corriente en espiral. Observa y confirma que todos los hombres son el facsímil del mismo hombre; el rostro, la barba, la nariz y la voz, la forma de mirar o la forma de estar ausente, la identidad del lenguaje corporal, los rasgos textuales. Desde el bosque siguen llegando hombres provenientes de las sombras, a destiempo, ordenados por una omnipresencia

Ilustración: Horacio Cardo Visual Statements Diciembre 2016 Título: “Smoking is a deadly pleasure”.

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Orígenes 8  

Publicación de carácter cultural de la Embajada de México en los Países Bajos.

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