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Areíto

Zona de la Cultura y de las ideas

www.hoy.com.do Editor: Nelson Marrero Diseño: Carla González SÁBADO 9.04.2011

CONTRA LA IGLESIA

Sorpresivas explosiones en última Semana Santa bajo la dictadura de Trujillo

Págs 6 y 7

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AÑOS DESPUÉS

Museo de Arte Moderno

“La magia del papel” Ocho artistas contemporáneos del país en una exposición de excelentes dibujos Página 9

“Sed ricos” es lo primero en la RD

Rescate de valores arquitectónicos

Egbert Morrison, al maestro con cariño

Una crítica con tintes de ironía a aquellos que en este medio prefieren el atajo de la política para enriquecerse en vez de esforzarse en el estudio, el trabajo y las ideas originales

Al finalizar la Guerra de Abril de 1965, y tras los múltiples daños imfligidos a la Zona Colonial, se dio inicio a una serie de trabajos que pusieron en valor importantes monumentos.

El cineasta René Fortunato, resalta los méritos que en esta sociedad alcanzó el profesor Egbert Morrison, recordado por sus lecciones de inglés y cátedras de ética, moral y vida.

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HOY

AREÍTO

Sábado 9 de abril de 2011

Zona Areíto Areito

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Basilio Belliard (Poeta y crítico) El próximo martes presento mis dos nuevos libros. Uno de poesía titulado Piel de aire y el otro de minificciones Oficio de arena. En el Museo de Arte Moderno a las 8 pm. LA GUIA

CIELO NARANJA

Ubaldo Guzmán Molina

POR MIGUEL D. MENA _ ____________________________________________________________________________

LIBROS

Los nuevos millonarios nos quieren salvar

T

engo una caja donde conservo objetos salvados de lo que alguna vez fue mi Isla: papeletas de uno y cinco pesos, un diploma que me declaraba “hijo distinguido de Santo Domingo”, firmado por el Alcalde de turno, que me entregara una secretaría como se tira algún resto de comida a los perros, tarjetas de visita. A veces me salen palabras que sólo los más allegados comprenden: “tirar un cartridge”, “embalarse”, “quillarse”, “guillarse”. Vuelvo a Kafka. Aquí está Poseidón, sacando cuentas. Poseidón no conoce todos sus mares. Sólo está pendiente del final de todos los tiempos para entonces lanzarse a esas otras aguas. Entre esta caja y Kafka se cuelga la política, los políticos, cualquier gente simple. La palabra “millonario” ya no tiene aureola. Todos quieren serlo. Todos deben serlo. “Todo se compra…” canta nuevamente Víctor Manuel, “El hombre gordo y el flaco; / el gigante y el enano. / Y aquel que viste de gris / para vivir camuflado. / El que trepa de puntillas / y se olvida de sus pasos / también / aquel que niega su brazo / al que vive más abajo.” Los nuevos millonarios nos quieren salvar. Desde 1961 nuestro país es una maquinaria de nuevos millonarios que cocinan en todo segundo. Están en el Congreso, en los partidos políticos, en el Gobierno de ahora y en el de antes y los de siempre, en los sindicatos. Tienen caras angelicales o rasgadas por los viejos soles de sus campos y montes y ríos. Tienen nombres de comics, de productos. Algunos fueron alguna vez los hijos de Machepa y a Dios que reparta suerte. En República Dominicana el

que no es millonario no es gente. País, paisaje o país de las maravillas, aquí los éxitos de un Gates o Zuckerberg o de la familia McDonalds sólo muy pocas familias o personas lo comparten. Eso de esforzarse en el estudio, los negocios, en función de la inteligencia, la persistencia y la aplicación, es lo de menos. ¿Para qué el camino largo si existe el atajo de la política? Unos añitos en el partido o el sindicato o en la oficinita. Luego, acarrear un par de votantes como vacas para la jaula. Más adelante, vender, negociar, mostrar la cara photoshopeada en el afiche, dejar caer boronas pero morder con los dientes grandes en el presupuesto o lo que sea, ahí está el detalle. La declaración jurada de nuestros funcionarios se ha convertido en la nueva caja de Pandora que ya no lo es: nada asombra. Los gusanos se convierten en mariposas. Ahora la seriedad está en andar ensacado y enyipetado y con bolsillos suficientes para los tres celulares obligatorios y el chofer que siempre estará tratando de pescar una morcilla en el lugar menos indicado. Vuelvo a palabras que nunca deberían meterse en la caja, aunque ahora me asaltan las dudas: tener vergüenza, ser honesto, corresponder con quienes han depositado su confianza. Duarte dijo una vez: “Sed justos lo primero, si queréis ser felices”. A diferencia del Poseidón de Kafka, nuestros nuevos millonarios no se aburrirán de sus mares. cielourbano@googlemail.com

Riña de gatos El inglés Anthony Whitelands llegó a bordo de un tren al Madrid convulso de la primavera de 1936. Deberá autenticar una pintura desconocida, perteneciente a un amigo de José Antonio Primo de Rivera, cuyo valor económico puede resultar determinante para favorecer un cambio político crucial en la historia de España. Turbulentos amores con mujeres de distintas clases sociales distraen al crítico de arte sin darle tiempo a calibrar cómo se van multiplicando sus perseguidores: policías, diplomáticos, políticos y espías. Las dotes narrativas del español Eduardo Mendoza mezclan la gravedad de los sucesos narrados con la presencia, muy sutil, de su conocido sentido del humor, ya que toda tragedia es también parte de la comedia humana. A RD$1,100 pesos en Cuesta.

La felicidad en tiempos difíciles Para alcanzar la felicidad, aún en las condiciones más difíciles, no hay imposibles. Este libro trata sobre cómo sobrevivir cuando se está en bancarrota, cómo piensan las personas felices y cómo seguir su ejemplo. La obra enseña cómo aceptarse a sí mismo y a los demás, preservarse después de ser despedido, ser feliz antes de conocer a la persona correcta, y ser feliz cuando esa persona correcta se convierte en sólo una experiencia más. La obra ofrece las lecciones de vida más impactantes y testimonios de superación. La felicidad en tiempos difíciles es un mapa hacia el optimismo y el bienestar. El autor es Andrew Matthews. En La Sirena a RD$500. _ ____________________________________________________________________________

La cosecha de Samhein Un grupo de doce adolescentes se comprometen bajo engaño a viajar a un reino fantástico llamado Rocavarancolia. Ese viaje, para muchos, no tendrá vuelta atrás. Una vez allí descubren que deben mantenerse con vida hasta que salga la Luna Roja, unos meses después. Durante ese tiempo ese reino, antaño glorioso pero hoy en ruinas, lleno de peligros, magia y mortales criaturas, intentará destruirles. El autor es José Antonio Cotrina. En La Sirena a RD$500. _ ____________________________________________________________________________

Los hombres son de Marte y la mujeres de Venus Aunque no sea reciente, la obra de John Gray, quien se encuentra en el país, es importante leerla o releerla. La obra es indispensable para comprender las diferencias que existen entre los sexos. John Gray ha ayudado a millones de parejas en todo el mundo a mantener viva la llama del amor. Ningún otro libro sobre las relaciones entre hombres y mujeres ha tenido tanta aceptación por parte de los lectores y ha ejercido una influencia tan profunda como éste. Ha vendido millones de ejemplares en todas las lenguas existentes. Sin embargo, la mejor prueba de su importancia se encuentra en el invaluable servicio que ha prestado a las parejas, cuyas relaciones se han fortalecido, desarrollado y alcanzado la plenitud vital gracias a la sabiduría práctica desplegada por John Gray. A RD$495 en Cuesta.

Sé lo que estás pensando Un hombre recibe una carta que le urge a pensar en un número, cualquiera. Cuando abre el pequeño sobre que acompaña al texto, siguiendo las instrucciones que figuran en la propia carta, se da cuenta de que el número allí escrito es exactamente en el que había pensado. David Gurney, un policía que después de 25 años de servicio se ha retirado al norte del Estado de Nueva York con su esposa, se verá involucrado en el caso cuando un conocido, el que ha recibido la carta, le pide ayuda para encontrar a su autor con urgencia. Pero lo que en principio parecía poco más que un chantaje ha acabado convirtiéndose en un caso de asesinato que además guarda relación con otros sucedidos en el pasado. Gurney deberá desentrañar el misterio de cómo este criminal parece capaz de leer la mente de sus víctimas en primer lugar, para poder llegar a establecer el patrón que le permita atraparlo. John Verdon es un novelista de intriga y suspenso.

LA HISTORIA

1855

DUVERGÉ. En “juicio” que solo duró dos horas y que no contó con la presencia de los acusados, el general Antonio Duvergé fue condenado a muerte acusado de conspirar contra gobierno de Santana. La condena incluyó a dos de sus hijos, uno de los cuales solo tenía diez años de edad.

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1865

CANJE. El gobierno de la Restauración inicia canje de prisioneros con las tropas españolas tras acuerdo de evacuación.

1546

(DÍA 19) ELEVACIÓN. Una real cédula de la Monarquía Española concede el título de Ciudad a Montecristi. Casi sesenta años más tarde sus habitantes y todos los de la banda norte de la isla fueron obligados a trasladarse a la zona sur por el gobernador Osorio. Las llamadas devastaciones de Osorio constituyeron una respuesta al extraordinario incremento del contrabando en toda esa parte del territorio de la colonia. La medida, sin embargo, solo pudo aplicarse con el uso de la fuerza pues los habitantes se resistieron al traslado que les haría perder ganado y esclavos. Hubo incluso incendios de pueblos y aldeas.

1855

(DÍA 11) EJECUCIONES. Se cumple la sentencia de muerte emitida dos días antes por un tribunal militar que declaró culpables de conspiración al general Antonio Duvergé y a su hijo Alcides. El padre pidió como única gracia, que fusilaran a su hijo primero para que no pasará por la pena de verlo morir a él.

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1931

(DÍA 12) ATENEO. Federico Henríquez y Carvajal encabeza comité que constituyó el Ateneo Dominicano.


Debate

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HOY

No, por nada! Zona Colonial. El autor explica las labores de rescate de monumentos realizadas bajo su dirección en el país a partir del 1967

MANUEL E. DEL MONTE URRACA

C

oncluidas las reparaciones que hubo necesidad de efectuarle al Alcázar de Colón, de los daños causados por la guerra civil de 1965, la restauración de la Capilla de la Soledad, de la Casa de Tostado, y la de los Cinco Medallones o de La Moneda, entre otras obras de similar importancia, llevadas a cabo por la Oficina de Patrimonio Cultural en la Ciudad Colonial de Santo Domingo (1967-1971), nos abocamos a rescatar el abandonado sector de la Atarazana, que se encuentra justamente contiguo a una de las principales atracciones turísticas de la capital de la República. Antes de dar inicio a estas obras, se había concebido un plan maestro consistente en rescatar toda el área comprendida entre el Alcázar de Colón, la calle Isabel La Católica, la Avenida España, y el lindero colindante con el Puerto de Santo Domingo. En la primera etapa se procedió a restaurar (no conservar) todas las edificaciones que quedaron en la calle Atarazana, después de las brutales demoliciones llevadas a cabo durante la restauración del Alcázar (1955), así como la liberación de edificaciones sin importancia alguna, existentes entre las Atarazanas Reales y la calle Isabel La Católica, donde se construyó, en una parte de esa área un estacionamiento público. De igual manera fueron remodeladas las aceras, así como el espacio comprendido entre la calle Atarazana y el muro de contención construido por los responsables del proyecto de 1955. Para la ejecución de lo que en aquella época pudo considerarse como ambicioso, hubo la necesidad de declarar de utilidad pública e interés social todas las edificaciones del área mencionada.. Sin pérdida de tiempo, el proyecto quedó terminado en el transcurso de un año. Cumpliéndose, en su totalidad, los objetivos como eran los de transformar un espantoso arrabal en un hermoso, funcional y productivo conjunto. Todas las edificaciones del siglo XVI, cuyas fachadas habían sido “republicanizadas”, a principios del siglo XX, fueron cuidadosamente restauradas (no conservadas), despojándolas del camuflaje republicano de que habían sido objeto, y adaptadas a lo que sería un complejo turístico, en el que se instalaron tiendas de diversas índoles, restaurantes y agencias de viajes, Completó el atractivo conjunto un estacionamiento para unos cien automóviles, que fue ubicado donde había un barrio de casuchas de madera, ocupando lo que antiguamente se conocía como el Solar de Santa Ana, donde existió, según la tradición oral, una cruz de piedra colocada sobre un pedestal escalonado. El impacto que produjo su apertura fue sensacional. ¡Y qué es esto!, ¡dónde es que estamos! ¡esperamos poder ver así toda la Ciudad Colonial!, eran algunas de las aclamaciones de asombro del publico que recorría el sector de día y de noche. La prensa desplegó en sus páginas elogiosos comentarios. De la gente, no de los “expertos”, al igual que de los escasos turistas que nos visitaban, se sintió una demostración de satisfacción y de interés, muy pocas veces antes vivida en la ciudad capital. ¡Que pena¡ alegan algunos opinantes, ¡que la ciudad esté perdiendo su identidad republicana¡ Y que pena, digo yo, que esos opinantes no acaben de entender el mensaje que, tan didácticamente, se les ha tratado de enviar, con obras, no con palabras. Sin pérdida de tiempo, nos propusimos iniciar la segunda etapa, que estuvo compuesta por la restauración de las monumentales Atarazanas Reales, que habían sido, igualmente, camufladas, así como de las edificaciones de la cuadra completa, de la calle Vicente Celestino Duarte, comprendida entre las calles Colón e Isabel La Católica, así como las de la calle Colón. Esta etapa fue concebida para alojar las tiendas de zona franca que se encontraban en el Centro de los Héroes. De esta manera se mataban dos pájaros de un tiro: se rescataba parte del pa-

Alcázar de Colon visto de noche.

Maqueta sobre el aspecto que se logra rescatando el sector situado entre el Alcázar de Colón y el Puerto de Santo Domingo.

trimonio histórico más valioso de la ciudad primada de América, al mismo tiempo que se empezaba a desarrollar el turismo cultural, que en aquel entonces se visualizaba como uno de los componentes de un turismo sustentable y diversificado, en todo el mundo, y el que estuvo, desde el primer momento, en las mentes de los responsables de aquellas intervenciones. Previo a su inauguración, se empezaron a instalar las tiendas que se trasladaban, y otras nuevas, como la del famoso Pierre Cardan. Y justo al tiempo en que se desarrollaban estos y otros trabajos, y se programaba la conclusión del ambicioso proyecto, que contó en todo moment con el respaldo del presidente Balaguer, fuimos destituidos del cargo de Director de la Oficina de Patrimonio Cultural que ocupábamos desde su fundación, por el nuevo Gobierno. Para completar el proyecto, se dedicaría un área similar al de la primera etapa, conocida, desde los tiempos de la colonia, como el Solar de la Piedra, para instalar otro estacionamiento, que tuvo que quedarse en los planos y en la maqueta. Igualmente, completaría el proyecto la reconstrucción de un tramo de la muralla antigua, que había sido derribada por los interventores norteamericano de 1916, y el que afortunadamente se pudo lograr. Considerando, que el cambio de gobierno se había producido meses antes de la conclusión del proyecto, y que lo más probable sería nuestra separación de la OPC, nos vimos abocados a levantar una pared en la calle Colón, justamente donde terminaba el proyecto. Ello así, debido a la esperanza de que las nuevas autoridades la harían desaparecer, tan pronto se propusieran continuar el proyecto, cosa que nunca sucedió. De ahí, que el llamado, erróneamente, “muro de la vergüenza” no había sido considerado más que como una división temporal, entre el sector rescatado y puesto en valor, y el que le seguiría. Debo recordarle a quienes se mantenían enterados de lo que en aquel entonces hacíamos, que entre lo que sería rescatado y revalorizado del abandono, durante los trabajos de la tercera y última etapa del proyecto, se intervendría, arqueológicamente, el área donde se encuentran los cimientos de la llamada “Negreta”, edificación que, según los historiadores, fue el lugar donde se alojaban los esclavos recién traídos de África al Nuevo Mundo, y que fuera casi

totalmente invadido por humildes viviendas, durante los inicios del período republicano. De igual manera, se erigiría un museo dedicado al afro-americanismo, que tanto contribuyó a desarrollar la primera ciudad del Nuevo Mundo, al igual que al conjunto de islas que conforman lo que se conoce como el Caribe Antillano. Debo informarle a quienes actualmente les interesa el tema en cuestión, que la idea del muro ese no pudo ser más oportuna. Con este se evitó que ocurriera, de forma masiva, lo que desde el inicio de las operaciones de las tiendas, lujosamente instaladas, se puso en práctica. Estas fueron víctimas de continuos saqueos, que eran cometidos saltando la tapia divisora de los patios del conjunto comercial con el Solar de la Piedra. Como era de suponerse, las dos etapas ejecutadas pertenecían a un todo, es decir, a una concepción integral, y no a una de las improvisaciones a las que nos tienen acostumbrados los políticos. Lástima que una cosa sea con guitarra (los técnicos), y otra con violín (los políticos). A buen entendedor pocas palabras bastan. Para fatalidad de los dominicanos, aquel sueño, dotado y concebido con los pies puestos sobre la tierra, recibió su certificado de muerte, a la espera, desesperada, de que lo resuciten, y lleven a cabo con el mismo amor, dedicación y entusiasmo, que fue puesto por los de aquella época, caracterizada, mal intencionalmente, de romántica, por aquellos que no mueven una paja, hasta que suenen las tan ambicionadas morocotas. De mi parte, el tema del “muro gris” (esa maldita pared), de la “Ciudad Siglo XVI” y el de la “Republicana”, y otros más está superado. Los “pontífices” han tenido y siguen teniendo su oportunidad para actuar, y no seguir pontificando. Y el pueblo, por su parte, que ignora los pormenores de los intríngulis que se ha estado debatiendo por más de cincuenta años, que rece, resignado, por lo que pueda pasarle a su riqueza histórica y monumental. Nos alegramos, que finalmente se vayan a continuar los suspendidos trabajos de rescate del sector, para los que se anuncia, con bombos y platillos, una inversión multimillonaria. Manos a la obra, pues.

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HOY

AREÍTO

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CÁPSULAS GENEALÓGICAS www.idg.org.do/Milcíades Núñez

Cambio y permanencia WILSON MORFE

FIDEL MUNNIGH

Las Hermanas Villa

Aporte

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L

as hermanas Villa del Orbe se destacan en la historia dominicana por ser quienes confeccionaron la primera bandera dominicana que ondeó en toda la región del Cibao, y por haber hospedado en su residencia a Juan Pablo Duarte cuando este visitó La Vega a fines de junio de 1844. Estas jóvenes eran hijas de Juan Ramón Villa Jáquez y María de la Antigua del Orbe Bocanegra. Juan Ramón Villa (1781-13 de noviembre de 1843) fue una persona destacada en la comunidad vegana. Llegó a ocupar distintas funciones, entre ellas la de alcalde ordinario, regidor, alférez real, capitán de milicias, Comandante Interino de Armas en la época colonial y Oficial del Estado Civil durante la dominación haitiana. Juan Ramón Villa era hijo a su vez de Manuel Francisco Villa, destacado en La Vega en la época colonial antes del Tratado de Basilea como mayordomo de la cofradía de “Las Benditas”. Según la tradición familiar, era “un ciudadano español que venía hacia un lugar determinado de América y que en la travesía se vio obligado a cambiar de rumbo ante la amenaza de un naufragio”. Su esposa era María del Carmen Jáquez. Los abuelos maternos de las hermanas Villa fueron Joseph del Orbe (f. 1796), “Capitán de su Majestad” y Alcalde Ordinario de La Vega en 1779, y Josefa Bocanegra. Aunque siempre se habló de tres hermanas, en 1984 el fallecido historiador vegano y miembro fundador del IDG José Agustín Concepción, en una conferencia que realizó en el Instituto Vegano de Cultura, citó una cuarta hija del matrimonio Villa del Orbe, así como un varón. En nuestras investigaciones en los archivos parroquiales de La Vega, hemos encontrado al menos seis hijos, cinco hembras y un varón, siendo estos: 1.-María del Carmen (nacida alrededor de 1805); 2.- Manuel Francisco (nacido el 25 de diciembre de 1811); 3.- María Francisca Angustia (nacida el 8 de abril de 1814); 4.- Manuela Estefanía (nacida el de 22 abril de 1816); 5.- María Lorenza Matilde (nacida el 21 de noviembre de 1818); y 6.- María Filomena (nacida el 5 de enero de 1820). De los mencionados, las tres conocidas como las “señoritas Villa” fueron María del Carmen, María Angustia y Estefanía Villa del Orbe. Ninguna dejo descendencia. María Lorenza Matilde Villa del Orbe, bautizada el 7 de enero de 1819 cuando tenía un mes y 17 días de nacida, fue apadrinada por el subteniente de milicias José Ramón del Orbe (tío materno) y su esposa María García. Casó el 14 de agosto de 1843 con Rafael Saviñón, viudo de Mariana Cotes Abreu (hija de José Vicente Cotes Garrastegui y de Rosalía Abreu). De esta unión nacieron: Juan Ramón, el 27 de julio de 1845; María de la Antigua, el 14 de septiembre de 1848 y bautizada el 25 de septiembre del mismo año, teniendo como padrino a Manuel Villa del Orbe, y Manuel Francisco, el 26 de septiembre de 1850, y bautizado el 10 de octubre de 1845. Fueron sus padrinos el presbítero Anselmo Ramírez y Carmen Villa. De sus hijos, Juan Ramón Saviñón Villa casó con Cristobalina Rodríguez, hija de Agapito Rodríguez y de Gerónima Gómez, el 30 de julio de 1874 en la iglesia Nuestra Señora de la Altagracia en Santiago de Los Caballeros.

A

lguien me pregunta sobre mis planes para el futuro. La pregunta me toma de sorpresa. Lenta, pausadamente medito la respuesta. Me pongo a pensar en las tantas promesas de empezar, con el año, una nueva vida, en los propósitos de enmienda que nos hacemos todos. Cada año que empieza es una reiterada promesa de cambio y mejoramiento. Pero tal promesa, como la imagen del Evangelio, es sólo un remiendo de paño nuevo en vestido viejo. Prometemos cambiar de vida, ser mejores, ser otros, mientras arrastramos la misma existencia errática de siempre. Por eso, empezar una nueva vida desde cero, hacer tabla rasa de todo lo anterior es, además de un improbable, un vano propósito. Con cada jornada que agotamos, no hacemos otra cosa que repetir nuestra vieja manera de vivir: actitudes, yerros, omisiones. Guardamos el vino nuevo en odres viejos. En lo personal, me he hecho una promesa de renovación y continuidad. Prometo ser el mismo de siempre. El año que viene y el otro y todos los que vendrán después y los que me restan por vivir, prometo seguir siendo el que soy, un poco más viejo, eso sí, un poco más sensato, acaso un poco más sabio. Cultivaré mis virtudes y sobrellevaré mis vicios con elegancia. Gozaré del momento presente y tomaré el placer mientras dure. Defenderé al cuerpo, que está hecho para el goce, pero me cuidaré del virus maldito. Pensaré menos en la vida eterna y más en la eterna vivacidad. Emularé al Horacio de Hamlet y, desgraciado o feliz, recibiré con igual semblante los favores y reveses de la Fortuna, y sabré que en esto consiste la sabiduría. Aceptaré los triunfos y las derrotas como meros accidentes, porque bien sé que las alegrías terminan igual que las tristezas y que los placeres y dolores de esta vida son las dos caras de lo mismo: la singular aventura humana. Buscaré un nuevo amor. De entre muchas mujeres, escogeré a una hermosa y simple, fingiré amarla y no me importará que ella también finja amarme. La respetaré, la cuidaré, pero no le confiaré mi más íntimo secreto. No me portaré soberbio ni arrogante con nadie. Intentaré ser más sencillo y humilde con los demás, despojándome de vanidades, pero no permitiré que nadie humille mi humildad. Haré mías las palabras de mi padre: “En la vida, hijo, es preferible una arrogancia honesta a una humildad hipócrita”. Me dominaré, controlaré mis impulsos, no me abandonaré a la ira, que es sólo del Señor, y a nadie ofenderé a menos que antes

me ofenda. Y aunque mis pensamientos sean amargos, mantendré mi buen humor de siempre. Desconfiaré tanto de los elogios exagerados como de las críticas gratuitas. Procuraré mejorar la calidad de mi trabajo. Me seguiré ganando la vida honestamente, con mis clases y mis traducciones. Me alegraré de mis discretos éxitos, pues ellos son el fruto de mi esfuerzo y mi perseverancia, y saborearé hasta el fondo mis desengaños. Lamentaré que, entre los que hoy piensan, escriben y crean, el afán de aparecer haya desplazado a la urgencia de ser. Seguiré pensando que la humanidad se empecina en marchar hacia el desastre y que el mundo es un callejón sin salida. Rechazaré cualquier tipo de fundamentalismo, del color y la bandera que sea. No cifraré mis esperanzas en ningún dogma, en ningún partido, en ninguna iglesia. Ya no podrá decepcionarme ningún candidato, ningún político, ningún líder sencillamente porque dejaré de creer en ellos. Y practicaré la desobediencia civil como yo la entiendo: como un gran NO al simulacro de progreso, como duda permanente, como pura negación creadora. Y abrazaré la única anarquía que considero legítima: la del espíritu. Y haré de la rebeldía mi condición filosófica. Seguiré leyendo a los autores que más admiro. Y seguiré escribiendo, porque la escritura es mi redención. Me esforzaré por escribir mejor y, al hacerlo, podré confirmar, como Borges, que el ejercicio de la escritura nos lleva a eludir equívocos y no a merecer hallazgos. Intentaré ser un mejor hijo, un padre más amoroso y un amigo más leal. Seré feliz de saber que tengo a la mejor madre del universo. Recordaré a mi padre muerto y deploraré que no nos hayamos entendido mejor. Y pensaré en mis dos pretextos para vivir que crecen sanas y hermosas, y a ellas les dedicaré mi más puro pensamiento. Y aunque el espanto del mundo me haga descreer y pensar a ratos en su silencio y su ausencia, seguiré creyendo en Dios, ¡oh sí!, porque si Dios no existiera, ¿cómo podríamos seguir viviendo, cómo consentiríamos vivir un segundo más? Y, sobre todo, buscaré la sabiduría, la trágica sabiduría que reposa en el misterio mismo de la existencia, pues ella me traerá la paz y la serenidad que ansío. Ahora, a la mitad de la vida, situado ante un pasado que no puedo modificar, un presente inasible y un futuro que ignoro, celebraré íntimamente haber llegado a la edad de la razón, que es la edad de la cordura, de la madurez, del acopio de fuerzas y energías para enfrentar la vida, recuperarme y ya no perderme más.


Crítica

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El frente oligárquico lo controla todo WILSON MORFE

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DIÓGENES CÉSPEDES

HOY

l frente oligárquico, recompuesto en el país después de los fracasos del Triunvirato y la guerra de 1965, está presente, a través de sus 17 ó 20 familias, sus miembros o intelectuales ancilares, en los consejos directivos o de administración de las entidades públicas o privadas del país (bancarias, financieras, periódicos, radio, televisión, telecomunicaciones, educativas, culturales, universitarias, ideológicas, religiosas, etc.) como forma de control de la economía, la política, las ideas y el pensamiento. Es omnipotente y omnipresente. Sobre todo con la ayuda de la fracción de los viejos ricos dominicanos y sus descendientes, formidable laboratorio de ultraconservadurismo. De esa alta pequeña burguesía extrae el frente oligárquico a sus intelectuales y técnicos ancilares (Esteban Rosario, Los dueños de la República Dominicana. Santo Domingo: Búho, 2008, pp. 128-135). Sometida a la lógica del frente oligárquico, la fracción burguesa que pugnaba por salir adelante ha visto destruida su infraestructura productiva y su productividad disminuida y ha tenido que volver a los viejos hábitos oligárquicos de la importación y la acumulación de riquezas por las vías fáciles, tal como fue su origen y luego en el gobierno de Lilís, según su método de acumulación estudiado por el cura belga Alfonso Huet en un trabajo sobre la acumulación originaria de capital. 1870-1900, algunos de cuyos pormenores reproduce Rosario (pp. 12-16) Las sucesiones vieron que esa práctica fue buena y siguieron el modelo. Varias familias oligárquicas imitaron esas acciones y seis de sus miembros fueron condenados por fraudes bancarios El libro de Rosario contabiliza 17 familias y de cada una hay un registro de todas las empresas de cada grupo, con la cifra total de los capitales. Me observan que son más de 17 familias, pero el libro las recoge hasta su redacción. Pese a estar sometidos a la lógica del frente oligárquico, habría que contabilizar individualmente a los grupos burgueses. Estos se manejan, a escala gerencial ejecutiva, con familiares, a imitación de la oligarquía. Existen contradicciones secundarias entre las familias oligárquicas y la fracción burguesa que todavía no forma, mediante lazos matrimoniales, parte de ellas. A estos grupos burgueses, el Estado patrimonialista y clientelista actual trata de favorecerles, como se vio con el préstamo de $1.200 millones para rehabilitar sus empresas de zona franca de Santiago, pero el peso mayor de exenciones impositivas, negocios como el de la compra de la deuda de la Sun Land y la venta de terrenos en Santo Domingo, dejan, por su misterio y secreto, perplejo al más bonito. Este panorama apunta a realzar que el frente oligárquico, hoy omnipotente y omnipresente, inició su proceso de acumulación de capitales al amparo del Estado santanista que controlaron a partir de Lilís, aunque apartado brevemente de ese control durante la dictadura de Trujillo, y retomado luego de su asesinato, en el cual participaron importantes miembros de la oligarquía residentes en Washington y en el país reclutaron al grupo de acción directa que llevó a cabo el trabajo. Para legalizar y legitimar estos procesos de exención de impuestos, ventas y compras misteriosas, préstamos con garantía del Estado a los empresarios de zona franca y otras operaciones del mismo jaez contabilizadas como deudas del Estado patrimonialista, tanto unos como otros cuentan con los famosos bufetes de abogados que a través de nuestra historia se han repartido a dentelladas los despojos de la república. En el pasado fueron los bufetes Peña Batlle, Troncoso, Ortega Frier y ahora otros bufetes no menos efectivos. El blindaje del presidente Leonel Fernández que le coloca en el plano jurídico por encima de la ley en caso de que se le siguiera alguna acción penal, descansa en su control del Congreso, de la Corte Suprema de Justicia, del futuro Tribunal Constitucional, de la Junta Central Electoral, de los municipios y momentáneamente del monopolio de la violencia. Las violaciones a los artículos 102

y 112 de la Constitución son un ejemplo en el caso de las leyes orgánicas.

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s un poder tan avasallante que el órgano patronal del frente oligárquico se ha sentido alarmado y sus abogados ancilares han puesto el grito en el cielo con lo de la ley orgánica del Consejo de la Magistratura convertida en ley ordinaria. Los oligarcas creen, desde la caída del Triunvirato, que la política es una actividad sucia. Esta creencia puede costarles muy caro. Tan caro como la actual inexistencia de un Estado nacional burgués. Pero el frente oligárquico coloca con su dinero a los candidatos presidenciales del país cada cuatro años y poseía control de ellos. Pero ahora es diferente, pues el grupo en el poder desea autonomizarse a partir del control político y jurídico de la burocracia estatal y usa su poder para acumular riquezas, reproducirse en el poder indefinidamente y tratar de quitarle un pedazo del pastel al frente oligárquico. Los bufetes de abogados al servicio del príncipe de turno están jugando un papel muy importante en este proyecto. Que lo logren, es otra cosa. Ante este panorama, desbrozado primeramente por Américo Lugo, y suyos son mérito y gloria, ando por su ruta, como otros lo hicieron antes: Sánchez Ravelo, Juan Bosch, el padre Huet, Esteban Rosario, Pérez Cabral, Moscoso Puello, a fin de continuar el estudio de nuestra caricatura de Estado y de esa nación que creemos existe, pero que es el gran negocio del frente oligárquico y de muchos oportunistas e ingenuos, y cuya imposible existencia se debe, según Lugo, a estas carencias: 1) incultura política de nuestro pueblo, 2) falta de conciencia nacional, 3) falta

de unidad personal, 4) falta de conciencia de clase –agrega Bosch- y 5) falta de conciencia de sujeto, añado yo. Lugo y Bosch han sido los dos pensadores del Estado nacional burgués, transparente, con reglas de juego claras, no patrimonialista, no clientelista. La ausencia de este tipo de Estado en los 42 mil kilómetros cuadrados que constituyen nuestra geografía abre la puerta al colapso de la república, como en la Roma de los matadores de César. Pero se abren también las compuertas a todas las ambiciones: ante el colapso de los partidos corrompidos, la posibilidad de luchar por construir un Estado nacional antipatrimonialista y anticlientelista, la revuelta, la revolución o volver a un estado vegetativo como el del siglo de miseria que vivió la colonia durante los siglos XVII-XVIII. Si nada de esto ocurriera, el pueblo dominicano habrá escogido el camino de la indolencia y el servilismo. El Poder corrompe, y el del frente oligárquico, sumado al de la burocracia política, corrompe absolutamente. Como Lugo escribió desde un rincón de su casa y no recibía órdenes de nadie, sigo su camino.

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AREรTO


Arte contemporáneo

AREÍTO

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Los expositores de Magia del Papel

“Magia del Papel” Museo de arte Moderno. Acoge esta colectiva del dibujo de reconocidos artistas dominicanos caracterizados por su vitalidad y diversidad

AMABLE LÓPEZ MELÉNDEZ

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esde la antigüedad, y especialmente en Egipto, China y Japón, el papel fue un medio bastante estimado como soporte de documentos y creaciones artísticas. Sin embargo, en Occidente, las “obras de arte” sobre papel eran originalmente “iluminaciones” de libros y manuscritos, así como estudios o “bocetos” para esculturas, pinturas y proyectos arquitectónicos. Los artistas y arquitectos dibujaban sobre el papel, directamente de la naturaleza y con modelos vivos. En dibujos más “acabados”, también elaboraban la estructura compositiva antes de ejecutar la obra sobre el soporte escogido. Los dibujos preparatorios eran ya muy solicitados y cotizados en el Quattrocento italiano y en la Europa del Alto Renacimiento (primer cuarto del siglo XVl), pues se consideraban como una expresión artística más autentica, subjetiva e íntima que la resultante de los encargos. En este aspecto, grandes genios del Renacimiento serán los paradigmas del Neoclásico, las primeras vanguardias y los artistas de las generaciones posteriores. Sin rebuscar mucho, ahí están los casos de Leonardo da Vinci (1452-1519), Miguel Ángel (1475-1564), Rafael Sanzio (1483-1520), Piero della Francesca (1420-1492), León Battista Alberti (1404-1472) y Alberto Durero (1471-1528), integrador, este último, junto con Rembrandt (1606-1669) y Goya (1746-1828), de la más célebre trilogía de grabadores clásicos. Y, justamente, al alemán Durero, máximo exponente del “Renacimiento nórdico”, con su vasta y poderosa obra gráfica (dibujos, acuarelas, xilografías y grabados en cobre), se le reconoce como iniciador del largo proceso de “entronización” del papel en el honorable sitial que retiene aun en el presente, ya no solamente como un medio para proyectar, diseñar o bocetar, sino como soporte de obras artísticas con características conceptuales distintivas o valores estéticos polivalentes y ciertamente autónomos. El “collage”, cultivado ya por Georges Braque (18882-1963) y Pablo Picasso (1881-1973) a principios del siglo XX como producto del proceso de fragmentación cubista de la imagen, permitió la asociación y utilización de diversas y distintas fuentes de imágenes en la obra de arte sobre papel. Asimismo, los primeros vanguardistas rusos e italianos, cultivaron el “collage” y fueron los pioneros en la producción de carteles o afiches que incorporaban elementos abstractos de diseño. Otro factor importante en la revaloración de la obra de arte sobre papel ha sido la capacidad de la fotografía para captar, reinterpretar y deconstruir la imagen de lo real y de lo no real. En la República Dominicana, las técnicas artísticas sobre el papel siguen teniendo hoy día un notable auge y son muchos los artistas contemporáneos que utilizan este material como medio privilegiado para la creación plástica y visual. Asimismo, tanto entre los artistas, coleccionistas y promotores del arte dominicano, encontramos personalidades que practican un entusiasmo y un respeto admirables por el papel como soporte de la obra de arte contemporánea. Además de Mildred Canahuate, fundado-

Juan Mayi

Obra de Verouschka Freixas.

ra y directora del Museo del Dibujo Contemporáneo-MUDIC-, el reconocido crítico Abil Peralta Agüero, el artista Miky Vicioso y María Elena Ditrén, actual directora del Museo de Arte Moderno, entre otras personalidades del ámbito artístico y cultural, uno que jamás extravía su persistente apuesta por el dibujo y por la protección del espacio de la obra sobre papel es el reconocido artista y profesor Gabino Rosario, director de la Sala de Arte Ramón Oviedo del Ministerio de Cultura. Precisamente, como penúltimo efecto del entusiasmo radical de Gabino Rosario, los amantes del arte sobre papel en Santo Domingo tenemos nuevamente la oportunidad de apreciar una exposición cuya diversidad técnica y estilística, amplitud de enfoques discursivos, sin olvidar la vitalidad estética y la capacidad dialógica de cada una de las obras, la convierten en una de las más importantes muestras colectivas de artistas nacionales presentada últimamente en el Museo de Arte Moderno. Se trata de “Magia del Papel”, en la cual once reconocidos artistas dominicanos de la denominada “Generación de los 80”, exponen algunas de sus más recientes creaciones sobre papel. Los expositores son Gabino Rosario, Persio Checo, Manuel Toribio, Miguel Gómez, Leonardo Durán, José Sejo, Juan Mayí, Remberto Rondón, Julián Amado, Vladimir Velázquez y Verouschka Freixas. El conjunto expositivo está compuesto por 56 obras en las cuales se advierte una

Julian Amado

Gabino Rosario.

expansiva y asombrosa combinación de técnicas tan tradicionales y efectivas como el carboncillo, el pastel, la acuarela o todavía más complejas como la acrílica, el óleo, el grabado y los medios mixtos. “La pasión por la expresión gráfica, viene desde mi infancia en la que fantaseaba y me extasiaba con las manchas en el pavimento, perfilando figuras y formas y en los efectos creados por el frote de carbón humedecido, fascinación desbordante por las manchas, texturas y trazos me veo inducido a un desafío sin límites... hasta los confines de un mundo ignoto, y a la vez próximo. Todo esto se constituye en una especie de radiografía del alma... de mi alma y que me permite intuir o -diagnosticar el curso de mi sentir, pensar, desear, soñar y trascender... sin que se agote, sino incremente, la pasión gráfica que origina y trasmuta la fantasía en realidad, hasta diluir los límites entre una y otra”, sostiene Gabino Rosario, curador y coordinador de “Magia del Papel”. Esta importante muestra había sido presentada el pasado año en la Sala de Arte Ramón Oviedo del MINC, pero ahora se instala en la segunda planta del MAM con notable ampliación de un cuerpo de obras que es de rigor observar o considerar con actitud despejada y detenidamente si queremos “calibrar” los resortes vitales y la resistencia conceptual de la “estructura ósea” de las artes plásticas dominicanas de la actualidad. La misma estará abierta al público hasta el 20 de abril en horario de martes a domingos de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.

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AREÍTO

Sábado 9 de abril de 2011

Aporte

10 HOY

El profesor Egbert Morrison y sus hijos Ramón, Heriberto y el poeta y Premio Nacional de Literatura 2010, Mateo Morrison.

Al maestro Egbert C. Morrison, con cariño

RENÉ FORTUNATO

C

uando escucho la canción “To sir, with love” en la voz de la interprete inglesa Lulu, me suele asaltar la memoria la imagen del profesor Egbert C. Morrison. Esa canción la escuché en su casa varias veces a finales de los años sesenta. Siendo niño menor de diez años, recuerdo el entusiasmo con que Ramón, Heriberto y Mateo, los hijos del profesor, comentaban la película “Al maestro, con cariño”, film del cual esa canción es el tema principal y cuyo protagonista Sidney Poitier, es un actor con el cual ellos se sentían identificados. “To sir, with love. A friend who taught me right from wrong /And weak from strong that`s a lot to learn/ What can I give you in return?” (Al maestro, con cariño./ Un amigo que me enseñó el bien y mal/Y lo mucho que aprender de la debilidad de los fuertes. ¿Qué puedo darle yo a cambio?). Escuchando esa canción, a la distancia de más de treinta años, me dirigí a la Cruz de Mendoza la tarde del viernes 30 de octubre/2009, donde se le realizaría un homenaje de reconocimiento al profesor que hoy recuerdo con cariño. El Ayuntamiento de Santo Domingo Este, mediante la resolución # 43-09 de su Sala Capitular, designó un tramo de la Carretera de Mendoza con el nombre de “Prof. Egbert Morrison”. Y esa tarde se haría el acto de rotulación de la citada vía. Presentes en tan significativa ocasión estaban el empresario Pepín Corripio, el síndico de Santo Domingo Este, Juan de Los Santos, el Ministro de Cultura, José Rafael Lantigua, el ex incumbente de esa cartera, Tony Raful y el poeta Federico Jovine Bermúdez, entre otras destacadas figuras de la vida pública dominicana. Entre los cientos de personas presentes pude ver a figuras emblemáticas de La Cruz de Mendoza. A Estela, la hija de “Lao” y Benita, a Ramírez, el hijo de “Doña Tila”, a “Cocopelo”, el amigo de Berti, a “Doña Nenena” y su hija “Niní”, de la cafetería “Puriro”, a Pedrito Richarson, el de la calle 10, a Martha(+), la hija de “Doña Nina”, a Felipe Medrano, el amigo de Villa Faro, a Mary y Marianela, las hijas de “Puchín” y a “Cuncún”, el hijo de mi tía Cristina, quien no estuvo presente y que recientemente se marcho para siempre, dejándonos conmovidos por el dolor de su partida. Mientras escuchaba las palabras de Pepin Corripio sobre su experiencia de alumno del profesor Morrison, observé que del nutrido grupo de personas que allí estaba, una gran parte me habían visto crecer, al igual que el profesor Morrison. Y tengo la certeza de que cada uno tenía una historia que contar sobre su relación con ese inmigrante jamaiquino, egresado de la Universidad de Cambridge,

Sidney Poitier, afamado actor de color, figura estelar de la película Al maestro con cariño.

Inglaterra, que llego a La Cruz de Mendoza a finales de la década del treinta del pasado siglo XX. Cuando llegué al lugar y varios personajes queridos de mi infancia me saludaron utilizando el “usted”, me sentí como el personaje principal de la película “Cinema Paradiso”(G. Tornatore, 1989.), en la escena cuando regresa a su pueblo a participar del funeral de su mentor y guía. Al igual que el personaje de la citada película, quiero recordar en voz alta mi relación con el maestro, con el profesor Morrison, quien murió el 22 de julio de 1978. La Cruz de Mendoza, el ensanche Alma Rosa y sus alrededores, eran, en los años sesenta, una zona semi rural. Para decirlo como lo describía la gente de la ciudad “eso era un monte.” “Marotear” era una de las actividades principales de los niños y jóvenes de la zona. Esto era ir por el monte a tumbar mangos, guayaba, corozos, caimito, caimoní y cuantas frutas silvestres se producían en los potreros y fincas que por ahí abundaban. (Entre estas fincas siempre recuerdo cuan impresionante era para mi la de Don Augusto Chottín (1881-1971), cuya mansión hasta hace unos meses era impresionante. Lástima que la demolieron) También a cazar aves con tirapiedras, actividad en la que Heriberto, el hijo de Morrison, se dio todo un experto. Cayetano Rodríguez del Prado en su libro “Notas Autobiográficas” (Editora Búho, 2008) relata sus andanzas, junto a Juan Augusto Castellanos, por “…aquellos campos casi despoblados que existían donde hoy se encuentra el Ensanche Alma Rosa.” Debajo de un frondoso árbol de mango, que todavía existe en la Carretera de Men-

doza # 17, comencé, junto a otras personas, a recibir clases de inglés con el profesor Morrison. Además de inglés, comencé a conocer a través de él y de sus hijos, a los grandes escritores de la lengua inglesa, a amar el conocimiento y a entusiasmarme con la lectura. Recuerdo que el profesor Morrison solía hablar de William Shakespeare y llevaba siempre consigo un ejemplar de la Biblia y un ejemplar del libro “El Paraíso Perdido” de John Milton. Curioseando entre sus libros tuve mi primer contacto con los trágicos griegos Esquilo, Sófocles y Eurípides. Así, cuando tiempo después leí “Ifigenia en Aulide”, de Eurípides, el recuerdo de mi madrina me acompañaba en cada página. Cuando Pepín Corripio habló en el acto en su condición de ex alumno, dijo: “El Profesor Morrison fue profesor mío a partir del año 1941. Tenía yo seis años y vivíamos en los altos de la Avenida Mella esquina Santomé. Todo lo que sé de inglés se lo debo a él. Lo cierto es que el no cobro una parte de las clases que me dio, que no era inglés, sino ética, responsabilidad, cumplimiento, puntualidad, desprendimiento. Todo eso lo aprendí yo con el Profesor Morrison durante los diez años que me dio clases.” Aunque mi encuentro con el profesor Morrison se produjo treinta años después que se desempeñara como profesor de Corripio, yo puedo hacer mías las afirmaciones de él sobre lo aprendido con “mister” Morrison. Y además agregar que la calidad que le han reconocido al trabajo que he realizado, le debe mucho al hecho de que este inmigrante inglés se radicara en La Cruz de Mendoza, estableciendo un faro de luz que espantaba las tinieblas de la ignorancia. En el capítulo 22, página # 91, de la edición de 1998, de la Editorial Alfredo Ortells, de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, Don Miguel de Cervantes, por boca de Don Quijote, afirma: “De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben, y uno de los pecados que más a Dios ofende es la ingratitud.” Como me considero dentro de los bien nacidos que saben agradecer, vayan estas notas como gesto de gratitud para con el Profesor Morrison y su familia, muy especialmente para con su esposa, mi madrina Ifigenia Fortunato (+).

Areito  

Areito 9 abril 2011

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