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Areíto

Zona de la Cultura y de las ideas

www.hoy.com.do Editor: Bavegado Diseño: Carla González SÁBADO 13.10.2012

¿Para qué sirven las palabras? Pág 4

VIOLENCIA

Tesoros ocultos

del periódico El Cable

INTRAFAMILIAR entre nuestros indígenas, antes de Cristóbal Colón

Página 3

De Don Badín sabía algunas cosas como, por ejemplo, que fue un bastión de dignidad política y un ejemplo ético sin torceduras antes, durante y después de la Era de Trujillo, años esos en que claudicó tanta gente...Página 6

Cuidado del historiador al

investigar documentos desclasificados “Cuando estudia las fuentes que se originan en las agencias de seguridad de un Estado, el investigador debe abordarlas con mucho cuidado, pues en múltiples ocasiones tienden a desinformar con el propósito de adelantar las posiciones oficiales...” Página 7

Memorias de aquellas cosas

inútiles que debemos olvidar A lo largo del tiempo, no nos preparan para tener una educación emocional, que nos permita afrontar todas las cosas que luego tenemos que vivir, sino que vamos aprendiendo en el camino. Página 5


HOY

AREÍTO

Sábado 13 de octubre de 2012

Zona Areíto Areito

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Luis R. Santos (Novelista y cuentista dominicano) Escribo porque la escritura es el único territorio verdaderamente libre que existe en el universo, y cuando lo hago siento un poder tan grande que me convierte en un ser débil, temeroso e indefenso tal vez LA GUÍA

Rafael García Romero

LIBROS

LA CULTURA DOMINICANA. MOMENTOS FORMATIVOS

LA DICTADURA DE HEUREAUX

Onetti y el escenario revelador

E

n el cuento “La Araucaria”, de Juan Carlos Onetti, hay un manejo paradigmático del escenario y que se fortalece, a la hora de examinar la conducta de los personajes, con la observación, muy certera, que hace Antonio Muñoz Molina. Explica él que a los personajes de Onetti les gusta inventar, cuentan mentiras y les agrada oírlas; pero también son proclives a “dotarse de vidas falsas a través de la credulidad del que escucha”. En “La Araucaria” una mujer al borde de la muerte hace llamar al padre Larsen y a través del recurso de la confesión revive un pecado de incesto. El sacerdote la escuchó: –Con mi hermano desde mis trece años, él era mayor, jodíamos toda la tarde de primavera y verano al lado de la acequia debajo de la araucaria. La confesión se hace delante del injuriado. El hombre, antagonista y personaje de equilibrio en la historia, tiene una participación muy fugaz, pero importante. En apenas tres líneas, Onetti dimensiona su presencia: “El hermano se apartó de la pared, dijo no con la cabeza y adelantó una mano hacia la boca de su hermana”. En el mundo cerrado de los tres personajes la confesión puede ser verdad o mentira. La actitud del hermano es ambigua. No importa lo que el padre Larsen piense. No importa que le diga al hermano de la mujer: –Déjala mentir, deja que se alivie. Dios escucha y juzga. En cuanto a Onetti, la última línea del cuento resulta reveladora, no sólo porque define su estructura fundacional y el proceso lógico de la narración llevada por su autor desde el principio, entre la suficiente luz y la necesaria sombra, sino

porque ahí, ante la cara del lector surge la grandeza del escritor. La mirada de un hombre construye todo el cuento y el final, pero es una construcción perfecta y de doble vía, porque sin el cuento, tampoco habría personajes y por tanto no tendríamos a ese hombre cauto, avisado, perspicaz, con un agudísimo sentido de la observación, pero que el lector sólo podrá percibir de manera inmediata, pura y total cuanto llega a la última línea de “La Araucaria”. El padre Larsen es un singular árbitro en el mundo de una moribunda, a la que el tiempo se le agota. En ese mundo la confesión es el eslabón que vincula íntimamente a los tres personajes. El tiempo corre peligrosamente y el padre tiene la responsabilidad doble de ver y juzgar la confesión. Todavía cuando dice al hermano: “Déjala mentir, deja que se alivie. Dios escucha y juzga” no está convencido y su conciencia de padre se mueve entre la gravedad de uno y otro pecado. El pecado de la mentira y el otro quizá peor: el incesto. Si la mujer no miente hay un solo pecado: el incesto. El padre tiene que decidir de qué lado está la verdad. Dónde está el pecado y a cuál de los dos absuelve. La solución está en el final. Juan Carlos Onetti utiliza en ese final ocho palabras. Escribe: “El padre Larsen buscó sin encontrar ninguna araucaria”. La frase impone así el equilibrio del cuento. La mujer mintió y con esa verdad que descubre el padre Larsen cae y cesa toda la maraña de la incertidumbre.

Este es un libro de un valor extraordinario para los estudiosos de la historia dominicana. Está integrado por dos capítulos de la Viña de Naboth, de Sumner Welles, dedicados al célebre dictador conocido como Lilís, y por un amplio estudio del editor e historiador Orlando Inoa sobre la bibliografía de Heureaux. También contiene unas notas bien documentadas que permiten la contextualización del personaje. Fue publicado por Letragráfica. Tiene 270 páginas.

¡Otro libro! del doctor Marcio Veloz Maggiolo. Este es un texto que ayudará de manera particular a las personas interesadas en estudiar la construcción de la cultura dominicana. El libro tiene trece capítulos. Los editores dicen que no se trata de una historia lineal de los momentos considerados formativos de la cultura dominicana. Tampoco es una obra cronológica. En su condición de arqueólogo, el doctor Veloz Maggiolo es un especialista del tema. “La Cultura Dominicana. Momentos Formativos”, es una publicación de Editorial Unibe. _ ____________________________________________________________________________

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UN LUGAR LLAMADO SALKA

LOS INTELECTUALES Y EL PODER II Un tema antiguo que suele zarandear más a los intelectuales que a los políticos y empresarios que detentan el poder. Este libro recoge un segundo coloquio auspiciado por la Universidad Apec, en 2011. El primer coloquio fue celebrado en 2003. En este texto, editado por el profesor y linguista Diógenes Céspedes, aparecen las ponencias presentadas por el linguista y escritor Manuel Matos Moquete, por el periodista y escritor Miguel Guerrero, por el filósofo y escritor Andrés Merejo, por el escritor y pintor Pastor de Moya y por el sociólogo y teólogo católico Marcos Villamán. Un mosaico de especialidades para un tema fecundo. El libro fue impreso en Editorial Publiguías. Tiene 144 páginas. _ ____________________________________________________________________________

Luis R. Santos es un talentoso escritor de ficción que cultiva el arte de hilvanar relatos e historias con pasión y con asiduidad. Temprano en su vida descubrió, después de hacerse profesional en las Ciencias Agrícolas, que su vocación era la escritura. Y eso ha hecho desde entonces, escribir, escribir, escribir. Luis también ha dedicado tiempo a la promoción de la cultura dominicana. Esta obra, “Un lugar llamado Salka”, es su última novela. De su producción son también las novelas En el umbral del infierno, El segundo resucitado, Un amante indiscreto, Memorias de un hombre solo, Paraíso para personas y Princesa de Capotillo. Entre sus libros de cuentos y relatos están Noche de mala luna y Tienes que matar el perro, Amy la cantante y otros relatos sobre mujeres, y El otro círculo. Uno de sus cuentos, Tienes que matar al perro, fue llevado al cine. Esta novela fue publicada por Letragráfica. Tiene 103 páginas.

LA HISTORIA/Fuente: Portal Bibliófilo Enmascarado

1919

FALLECIÓ EL 13 DE OCTUBRE. Karl Gjellerup, dramaturgo y novelista danés, premio Nobel en 1917 por su variada y rica poesía inspirada en altos ideales. _

1536

MURIÓ EL 14 DE OCTUBRE. Garcilaso de la Vega, poeta y militar español del Siglo de Oro, considerado uno de los escritores en español más grandes de la historia.

1844

NACIÓ EL 15 DE OCTUBRE. Friedrich Wilhelm Nietzsche, filósofo alemán, uno de los pensadores modernos más influyentes del siglo XIX, creador del Superhombre, como término filosófico. _

1920

NACIÓ EL 15 DE OCTUBRE. Mario Puzo, novelista estadounidense de origen italiano, autor del best seller “El Padrino”, por el que se le conoce como el literato de la mafia. La obra ha sido llevada al cine con gran éxito.

1923

NACIÓ EL 15 DE OCTUBRE. Italo Calvino, uno de los escritores italianos más importantes del siglo XX. Entre sus muchos títulos podemos encontrar a “El Barón Rampante”, premio Viareggio y una de sus más populares obras.

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1927

NACIÓ EL 16 DE OCTUBRE. Günther Grass, escritor alemán, premio Nobel en 1999 y premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1999. Es obra suya la conocida novela “El tambor de hojalata”.


DIÓGENES CÉSPEDES

Aporte

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Sábado 13 de octubre de 2012

HOY

Violencia intrafamiliar

en nuestros indios antes de Colón 3. ¿Política y violencia de género o doméstica? Mientras haya sociedades patriarcales y machistas, se deben dictar leyes en contra de la violencia intrafamiliar como lo hizo la emperatriz Teodora de Bizancio, pues en tales sociedades, asegura el Dr. Lino Romero, “generalmente la violencia intrafamiliar ocurre más frecuentemente [porque] los hombres habitualmente son educados y crecen para ser agresivos y violentos. Por eso a menudo se convierten en abusadores que maltratan a su compañera, y en ocasiones a sus hijos e hijas.” (p. 29) A lo cual el autor de “Violencia intrafamiliar. Un enfoque socio-cultural” añade que en nuestras sociedades patriarcales “las mujeres se educan para ser pasivas, comprensivas y tolerar los abusos y maltratos que les propina su cónyuge.” (Ibíd.) Si bien los indios que encontró el descubridor Cristóbal Colón practicaban la violencia doméstica como lo confirman los cronistas, la llegada de los españoles, según el Dr. Romero, agravó el problema a su máxima expresión, pues marcó a los nativos con el fuego de la violencia ancestral codificada en la Biblia desde la muerte de Abel por su hermano Caín. También, dice el autor, que desde la Antigüedad, en Egipto, en las sociedades de las tribus norteamericanas, en los imperios inca y azteca, se practicaba la violencia intrafamiliar, como testimoniaron las investigaciones de arqueólogos que estudiaron los esqueletos de mujeres indígenas y encontraron fracturas en los cráneos y partes del cuerpo como prueba de dicha violencia doméstica, pues las investigaciones versaron sobre períodos donde no hubo guerras en aquellas sociedades. Para el doctor Romero, en el caso de los taínos de nuestra isla, la violencia más evidente era la de enterrar en la misma tumba, y vivas, a las mujeres del cacique que moría o cuando este, vivo, ofrecía sus esposas a sus huéspedes mujeres para que disfrutaran sexualmente de ellas sin su consentimiento. De este capítulo 1 deseo resaltar lo siguiente: en la página 117, línea 11 aparece la expresión “violencia de género”. Se trata de un lapsus calami. Debió decir “violencia doméstica o intrafamiliar”. Por una sencilla razón: la Real Academia Española ha normado con razón, y lógica idiomática y biológica, que solamente los sustantivos tienen, gramaticalmente, género. Es decir, que los sustantivos o son del género masculino o son del género femenino. Pero las personas no tienen género, sino sexo. Por esa razón las autoridades dominicanas que emiten los pasaportes y la cédula de identidad y electoral colocan en una casilla correspondiente del documento la palabra Sexo, y no Género, cuando desean saber la identidad sexual del portador de dicho documento oficial. El otro punto de vista reside en que las feministas y algunas cientistas sociales afirman que cuando hablan o escriben “violencia de género” o “política de género” les sobra la razón con respecto a lo pautado por la Real Academia en 2011 y que ya antes Henri Meschonnic[7] había, primero que la Corporación de Madrid, afirmado que era un error confundir el sujeto gramatical con la biología sexual. Pese a la claridad del semantismo de la palabra “género” en los diccionarios, la expresión “violencia o política de género” mantiene su confusión, aunque sus defensoras aleguen que la palabra “género” no tiene nada que ver con el sexo, pues el complejo discursivo como violencia puede aplicarse tanto a la mujer como al hombre, dentro o fuera del hogar, lo cual es muy discutible pues hay una relación dialéctica entre lenguaje, discurso e ideología y las palabras no son inocentes, pues vehiculan su propia ideología en el discurso. No hay convención lingüística en la elección de la palabra “género” en el discurso feminista, como no la hay en la lengua ni en el lenguaje ni en el discurso. Lo que hay es un acuerdo, local o internacional, para adoptar, erradamente, ese término. Se trata de una acción política o histórica (semiótica) expresada discursivamente en una palabra, a la que se le atribuye un núcleo conceptual susceptible de vehicular una ideología que puede incluso perjudicar al propio sujeto femenino que la defiende. También es un error, por la misma razón, hablar o escribir “política o violencia de gé-

nero”, en vez de hablar o escribir “política sexual o violencia sexual, doméstica o intrafamiliar”, como titula el Dr. Romero, con esta última expresión, su obra llamada a causar un impacto bienhechor en la sociedad dominicana. ¿Por qué los periodistas, los escritores y el común siguen hablando de violencia de género o política de género? Por incultura y, sobre todo, por una presión o violencia ideológica de parte de los discursos feministas que confunden el género gramatical con la biología sexual. Pero esta confusión desaparecerá poco a poco cuando los intelectuales y los especialistas convenzan a la sociedad de que no le conviene políticamente esa confusión, la cual el libro del Dr. Romero ha comenzado a desbancar. En el capítulo 2, el punto importante es el rol de los padres en el esquema de la interacción familiar en la sociedad y la cultura, cual es el de, en esa jerarquía de valores, según el Dr. Romero: amar, nutrir, cuidar, proteger y educar a los hijos, aunque todo Estado, dice el autor, “tiene la responsabilidad de facilitar los recursos indispensables para que la familia pueda llenar satisfactoriamente estas funciones [y] (de este modo la familia pueda cumplir adecuadamente con la educación doméstica y el Estado con la educación formal).” (p. 37) En el capítulo 3, lo importante es un debate filológico acerca de la aparición y evolución de la palabra feminicidio. El vocablo aparece en 1976, según el Dr. Romero, en una antología editada en los Estados Unidos por la Dra. Carol Orlock, y finalmente publicada en 1992 con el título de Femicidio, como contraparte del término homicidio. De modo que el término femicidio apareció rápidamente en México de la mano de la feminista y antropóloga Marcela Lagarde, “quien inició un efectivo movimiento contra el Femicidio en México. Fue posteriormente en un evento feminista celebrado en Chile cuando se decidió que cada país latinoamericano usara el término que más se aviniera con su historia y su cultura, ya fuera femicidio o feminicidio.

El Dr. Romero afirma, con razón, que en nuestro país se eligió socialmente el término feminicidio. Mi explicación como lingüista es la siguiente: Aunque la elección de feminicidio atenta contra la ley lingüística del menor esfuerzo, quienes impusieron socialmente el término no apostaron a esta ley, que casi siempre es la que triunfa, sino a la de eufonía y claridad raigal, pues aunque se pronuncia la sílaba “ni” de más, femicidio no nos deja distinguir la raíz “fem”, que viene del latín culto “fémina” (mujer, pues este vocablo en latín vulgar se dice mulier), muy asentado en la cultura de lengua española con el adjetivo-sustantivo “femenino”, el cual ha sido igualado silábicamente (ley de la igualación vocálica) con la “i” de “femi” más la sílaba sufijal “ni”, la cual se une al otro sufijo culto “cidio” del verbo “occidere”, de origen incierto= (herir en latín y luego, por extensión metafórica, matar el marido a su mujer, muy tardíamente en español, pues el verbo de uso mayoritario para matar, asesinar, en latín era interficere). De donde feminicidio viene a resultar, por medio de la difusión masiva de la cultura periodística dominicana, más claro semánticamente que femicidio. Y todavía más claro y eufónico que el culto y correcto “uxoricidio”, anticuado y extraño rítmicamente al oído, aunque sinónimo de feminicidio o femicidio. Pero siempre el hombre como matador de su mujer, casados o no, y hoy se designa ambigua y eufemísticamente con el sustantivo pareja). Y feminicidio cumple entonces con las leyes de adaptación y acogida de un neologismo por parte de los usuarios de nuestro idioma español.

NOTA [7] “Política y biología del sujeto”, en su libro en francés “Politique du rythme. Politique du sujet”. Lagrasse: Verdier, 1995, pp. 274-308, donde critica el término “la sujeta”.

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CÁPSULAS GENEALÓGICAS www.idg.org.do / Por Edwin Espinal

Los archivos parroquiales de Moca

Encuentros

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¿Para qué sirven las palabras?

E

n el interés de conocer los más antiguos orígenes familiares mocanos, el 1 de diciembre de 2007, el Ministerio de Cultura y la Academia Dominicana de la Historia suscribieron un acuerdo con esos fines, en virtud del cual el autor de esta cápsula fue contratado para revelar la información pertinente contenida en las partidas de bautismo, matrimonio y defunción de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Moca. El período abarcado según el tipo de acta fue el siguiente: defunciones, 2,040 actas, de 1822 a 1854; bautizos, 2,970 actas, de 1822 a 1836, y matrimonios 1,215 actas, de 1822 a 1851. En total 6,225. La información, levantada por Leonardo Díaz Jáquez, actual presidente del Instituto Dominicano de Genealogía, ofrece el número del libro, del folio y del acta correspondientes, fechas de las actas, nombre y edad del fallecido, bautizado y casado, según el caso, nombre de sus padres, de los padrinos, en el caso de los bautizos, y los testigos, en el caso de los matrimonios, lazos consanguíneos y anotaciones con relación al estado civil, a la grafía de los apellidos y otras de carácter marginal respecto del lugar de la muerte o nacimiento y solemnidades relacionadas con su enterramiento. El examen de estas partidas revela, en forma común, la ortografía original de determinados apellidos, tales como Ximenes, Texada o Roxas, así como la deformación que, en su escritura y/o pronunciación, prohijaron generaciones sucesivas de determinados patronímicos en torno a la real e inicial ortografía de los mismos, como es el caso especial de Bencomo, transformado en Bencosme. En otros casos, consonantes y vocales aparecen trastocadas por otras, o eliminadas, acaso por una pronunciación dificultosa. Ejemplo de estos son los apellidos Bentura, Gomes, Barga-Burgas-Valga-de Valgas, Sisnero, Garcías, Bulgo, Basques, Cava, Anduja, Molla, Sanhes, Lopes, Obiedo, Peres, Dias, Salasar, Megía, Oballe-Obaye, Almanza, Tabera, Henrique, Acebedo-Acebeo-Aseveo, Balerio, Alvare-Albares, Contrera, Geres, Yciano-Iciano, Ferreyra, Ribera, Olibero, Olibares, Ernandes, Sapata, Mendosa, Mendes, Gonsales, Caseres, Pallero, Tavera, Carabajal, Chave, Cortorrial, Surier, Caravallo, Maldonao, Regalao, Balenzuela, Vidó, Coronao, Sepeda, Sevallo, Allala, Trofel, Barensuela, Xaques, Torrez, Estreya y Baptista. Las actas de esta parroquia contienen una información valiosísima para los estudios genealógicos en Moca. En esta serie daremos a conocer algunos de sus aspectos más relevantes.

Las actas de defunción El primer libro de defunciones de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario abarca el período comprendido entre 1822 y 1849 y sus actas fueron instrumentadas por los sacerdotes fray Juan Antonio Hernández - entre febrero de 1822 y junio de 1823 - y Gabriel Sánchez, este último a partir de junio de 1823 hasta octubre de 1849. En el segundo libro, los asientos registrales aparecen suscritos por el sacerdote Silvestre Núñez a partir de octubre de 1849, figurando en ellos todavía en diciembre de 1854. Hay que suponer que los fallecimientos ocurridos antes de 1822 en esta demarcación eran igualmente registrados, ya fuese en la ermita existente en el lugar o en la parroquia de La Vega, de la que era sufragánea.

Instituto Dominicano de Genealogía

MU-KIEN ADRIANA SANG

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“Escribo para comprender, y desearía que el lector hiciera lo mismo, es decir, que leyera para comprender. ¿Comprender qué? No para comprender en la línea que yo estoy tratando de hacerlo; él tiene sus propios motivos y razones para comprender algo, pero ese algo lo determina él”.“Un libro es casi un objeto.... también es verdad que un libro es más que eso, porque dentro lleva, nada más y nada menos, la persona que es el autor. De ahí que sea necesario tener mucho cuidado con los libros, enfrentarse a ellos dispuestos a dialogar, a entender y a tratar de contarles lo que nosotros mismos somos. Los buenos libros, que es de lo que aquí se trata, están hechos con la honestidad y el trabajo de autor, luego hay que tratarlos también con honestidad y sin regatear esfuerzos”. José Saramago (1)

A

veces me pregunto si tiene sentido escribir. A veces me cuestiono si decir la verdad, lo que se siente, tiene algún valor en esta sociedad deshumanizada y banal. A veces me torturo pensando que mis Encuentros son solo desahogos para mi propia alma. A veces me digo que esta columna soy yo misma descrita en palabras. A veces me cuestiono si tiene alguna validez descubrir y describir lo que se siente. A veces me convenzo que si bien escribir es una forma de vivir, también es una forma de hacer vivir a otros a través de tus palabras. A veces dudo si las palabras existen y si tienen sentido. A veces pienso que los símbolos que conforman las ideas no comunican nada. A veces me golpeo duramente diciendo que la escritura solo sirve para quien escribe, porque es simple monólogo solitario que libera el corazón. ¿Para qué sirven entonces las palabras? Ahí está la clave de esta reflexión. He construido mi vida basada en las palabras. Las que salen directo de mi alma hacia mis dedos cuando escribo esta columna. Las que he pronunciado durante 40 años de docencia a los jóvenes, que hoy ya no lo son y que han envejecido conmigo. Las que escribo después de analizar los datos que me ofrecen los archivos históricos. Las que utilizo en mi trabajo académico-administrativo para dar una instrucción. Las que no puedo pronunciar cuando no puedo decir lo que pienso, entonces mi alma se retuerce en mis entrañas. Las que la prudencia me aconseja no verbalizar. Las que he pronunciado de forma inadecuada para luego arrepentirme, torturarme y arrepentirme por haberme equivocado. ¿Para qué sirven las palabras? No lo sé. Dicen los lingüistas que ayudan en la comunicación. Pero en el mundo de hoy la comunicación es una ficción, un signo. Las palabras solo ayudan para sobrevivir. Nadie se comunica. Todo el mundo habla, pero nadie escucha. La mayoría de los políticos se venden como productos haciendo uso de palabras solo para anunciar lo que no harán. Los comerciantes mienten cuando presentan la maravilla que son sus productos solo para convencer a los futuros compradores. Los padres mienten a sus hijos al prohibirles las cosas que ellos mismos hacen. Los hijos mienten a sus padres para ocultar sus propios dramas y verdades. Los empleados utilizan la hipocresía para decir a sus jefes lo

que quieren escuchar. Los jefes se sienten omnipotentes y obligan con palabras de castigo y amenaza para que sus subalternos se sacrifiquen por un proyecto que no es el suyo. En fin, en este mundo de hoy basado en la utilidad de las cosas, en el poder basado en el dinero, en que los paradigmas existenciales se basan en la apariencia, las palabras se usan para ocultar verdades y para comunicar mentiras. En este mundo de comunicación instantánea, de información permanente en tiempo real, estamos más incomunicados que nunca. Las palabras solo se utilizan para interactuar lo necesario con el que te rodea. Somos ahora capaces de hablar, incluso viendo la imagen del otro a miles de distancia, gracias a la magia tecnológica, pero somos incapaces de escuchar y de desnudar nuestras almas. Hemos dejado los sentimientos enredados en los cables de la electrónica y en la virtualidad de mundos imaginarios. El twitter se ha convertido en un monólogo colectivo. La gente escribe lo que piensa. Algunos leen, muy pocos reaccionan o comentan, y las palabras trascritas en el espacio de las 92 palabras se pierde en otros mensajes mudos. El facebook es un comunicador de imágenes, de saludos, de contactos, nunca de diálogo creativo. ¡Qué triste es saber que existen palabras mágicas que nunca usamos, porque el corazón está acorralado en la camisa de fuerza de esta sociedad sin valores! ¿Para qué pueden servir las palabras? Quisiera rescatar el verdadero sentido de las palabras. Quisiera que las palabras pronunciadas fueran sinceras, que no ocultasen verdades, que expresasen los verdaderos sentimientos del que las pronuncia. Quisiera que los seres humanos volvamos al diálogo creativo, de doble vía. Quisiera que abandonáremos los monólogos colectivos, donde todo el mundo habla como papagayos, pero nadie se escucha. Quisiera volver a rescatar la humanidad de las palabras, de rescatar el valor de la tecnología como medio, no como fin en sí mismo. Quisiera que en los diálogos colectivos del facebook y del twitter se rescate el verdadero sentido de las palabras. Escribo estas mil palabras tratando de rescatar el diálogo. Comunicarme con los que leen esta columna que adoro, que abriga los sentimientos profundos de mi alma, que se siente vejada, golpeada y marginada. Porque la sociedad de hoy somete a las personas con sentimientos al vacío existencial, porque los sentimientos hoy día ya no tienen espacio. Porque lo que importa es la apariencia superficial de las cosas. Porque el ser humano ha desarrollado más el animal salvaje que lleva dentro. Escribo, escribo y volveré a escribir porque pienso que los pocos que aún creemos en la bondad humana, en la necesidad de una transformación de la sociedad, debemos seguir escribiendo para recobrar el sentido de la humanidad perdida.


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Papeles del Trópico

Sábado 13 de octubre de 2012

Memorias de aquellas cosas inútiles que debemos olvidar

CARLOS FRANCISCO ELÍAS

A

lo largo del tiempo, no nos preparan para tener una educación emocional, que nos permita afrontar todas las cosas que luego tenemos que vivir, sino que vamos aprendiendo en el camino. Sin embargo, se hace evidente que el peso de los años, sus alegrías y sus tizones, nos van colocando en la ruta de entender que debemos hacer una grata memoria de las cosas inútiles que debemos olvidar. Por ejemplo, debemos olvidar a los amigos simuladores, esos que se nos convierten en atracciones fatales, que uno suele tolerar porque imbuidos de vergüenza ajena, no tenemos más remedio que asumirlos, aún cuando sabemos que haciendo de la licencia amistosa una carta de tráfico y maldad, suelen llamarnos y escribirnos, como si esas relaciones fueran normales y espléndidas. Cuando en el camino eso con inteligencia se desecha, nos sentimos mejor, porque el tiempo de la vida no puede aguantar esos largos y tediosos suicidios de la alegría y la tranquilidad. Son cosas inútiles que debemos olvidar, pero para ello, aguzar el olfato del alma será necesario y vital, literalmente. En ese balance de interioridades, nos hacemos tribu, pequeña, reducida, los amigos terminan sentándose en la barra de la casa, el censo no sería posible ni aparatoso, porque un simple dedo daría cuenta de los sentados en aquel banquete de sala larga y emulo de espacio romano, sin columnas decisivas. Nos hacemos tribu porque los grandes espacios están contaminados, y porque cuando las relaciones económico-sociales de un país corroen comportamientos y viejas formas de vida, la sociedad te obliga a opciones, algunas previsibles otras no. Entonces, comienza ese balance sereno que se hace para ahorrarle al tiempo por venir mejores alegrías, temporadas lúdicas apreciables, volcadas en las mejores formas

de prolongar la vida, en un espacio y tejido social cada vez más violento aunque asumido en lo cotidiano como algo normal, país en vías de desarrollo que “va bien con sus cositas normales”. En la República Dominicana, los patrones de relación de todo género han cambiado y prometen además cambiar más pero para peor, porque no es posible cambiar nada, desde el punto de vista del discurso social, si en el fondo lo que se quiere es administrar miserias para crear parásitos de rápidas respuestas electorales, zombis de tarjetas asistenciales alfabetizados, oda al populismo ramplón y acechador de las peores desgracias humanas, para exhibirlas a tiempo y con esmero, como los viejos circos romanos. Habrá que olvidar entonces como algo inútil también, todas aquellas palabras y discursos de hace más de 8 años, que hoy son una vergüenza nada práctica, porque no nos sirven de nada. El carnaval de lo insólito continúa y nos ofrecen una bella noticia dominical: Eureka, han salvado la “Piltrafa” y debería reinar una gran conmoción de alegría porque sin quererlo nos han convertido en el conejillo de Indias de los viejos ensayos del viejo Goebbels. Quienes gobiernan no quieren entender que esa larga cuesta del hastío no va aguantar mucho más, quizás porque en el fondo los gobiernos de carácter democrático en apariencia, tienen siempre la reserva del garrote, como instancia esencial para la preservación de “la paz” y la institucionalidad.

+La orgía del poder continúa, con otros nombres y otras puestas en escena Todo aquello ya es inútil, como las viejas cosas habrá que olvidarlo también, en otras palabras, de seguir el inventario, habrá que olvidar hasta la esperanza, porque ante la realidad que se vive es un embuste mayúsculo y ofensivo a cualesquier utopía esperpéntica, sucio andamio para pensamientos teñidos de cielos y arriesgadas gaviotas.

Son estados del alma que ayudan a mirar y cuando se mira, no es una mirada simple, la gente y la ciudad tampoco las miras igual... Un pasaje de música clandestina se cuela de sorpresa, para variar, sonatas para piano, preferiblemente Mozart, que con trino inconfundible aligera emociones pero es inevitable que su sonoridad sea una lujosa banda sonora para la visible derrota del espíritu en un país a la deriva, que pretende seguir a su aire como si no estuviera herido y tuviese que hacer un alto en la vereda, para continuar entre los espejismos de Oasis paradójicos, plagados de sacrificios que son vendidos como obligación de todos, sin que los oropeles vulgares del pasado actúen sobre el presente. En ese cansancio vital que el país produce inmerso en sus mosaicos de realidades, habrá que olvidar muchas cosas inútiles, todas aquellas que nos impiden vivir la mejor extensión de nuestros días. La clase política dominicana, ciega y torpe, apenas avista estos estados interiores cuya serenidad permiten mirar el país ellos no logran mirarlos: postrado sin proyección de ilusiones que lo blasonen, en la búsqueda al menos de una meta humana. Al escribir esas memorias de aquellas cosas inútiles que debemos olvidar, tampoco podría dejar de nombrar, el odio que nunca podrá ayudarnos a mirar con ojos claros de ilusión, lo que aún debemos amar.(CFE)

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Sábado 13 de octubre de 2012

Aporte

HOY

Tesoros ocultos del periódico El Cable rescata visión de los años veinte

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FRANK MOYA PONS

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e complace presentar este importante libro que recoge el contenido del periódico El Cable, editado en San Juan de la Maguana entre los años 1920 y 1930 por su fundador Emigdio Osvaldo Garrido Puello, conocido popularmente como Don Badín Garrido, quien firmaba sus obras y sus cartas como E. O. Garrido Puello. Esta obra ha sido el fruto del amor a su ciudad natal, y su admiración personal por Don Badín Garrido, del conocido comunicador Edgar Valenzuela, a quien todos conocemos por su labor en los periódicos y la televisión. De Don Badín sabía yo algunas cosas como, por ejemplo, que fue un bastión de dignidad política y un ejemplo ético sin torceduras antes, durante y después de la Era de Trujillo, años esos en que claudicó tanta gente ante los distintos regímenes políticos autoritarios que ha tenido este país. Siempre admiré en él su honradez personal, su ética historiográfica y su valentía política. Leí un par de libros suyos, entre ellos En el camino de la historia y Olivorio, ensayo histórico, y siempre estuve convencido de que, al igual que su hermano Don Víctor Garrido, debió haber sido miembro de número de la Academia Dominicana de la Historia, en donde sí fue miembro correspondiente. Ocho partes tiene la obra que presentamos hoy y que su editor-compilador Edgar Valenzuela ha titulado “Tesoros ocultos del periódico El Cable”. La primera trata de sucesos y episodios de la vida social, económica, cultural y política de la región Sur del país. Leídos hoy esos comentarios y noticias uno se da cuenta de que tanto el fundador como los demás redactores de El Cable se sentían abanderados de una misión civilizadora en aquellas apartadas regiones que colindaban con el vecino país de Haití. Abundan las noticias de lo que llamaríamos hoy los eventos de modernización de la región, como la construcción de carreteras y puentes, la erección de edificios de concreto armado, la instalación de fábricas de hielo, la apertura de nuevas tierras a la agricultura y la introducción de los canales de riego, las cuestiones de sanidad pública y los progresos de la educación. También contiene esa sección muchas noticias de la vida cotidiana, como pleitos entre vecinos, precios de productos de consumo diario, enfermedades, los temblores de tierra y las lluvias, las inundaciones, los fuegos, la deforestación, el permanente conflicto entre la crianza y la labranza debido a la extravagancia de los animales sueltos, la construcción y pavimentación de calles, la necesidad de mejorar la policía, las galleras, los robos de animales, los mataderos y los mercados, en fin, todo lo que un antropólogo moderno quisiera conocer cuando llega a estudiar una comunidad. La segunda parte contiene noticias acerca de la ocupación militar estadounidense. Casi todas son noticias que muestran el costo moral y político que los dominicanos estaban pagando por la invasión militar de los Estados Unidos y la quiebra del orden político tradicional en el país. Creo muy acertada la decisión de Edgar Valenzuela de recoger los variados contenidos de El Cable en capítulos organizados temáticamente, porque así el lector puede darse cuenta de los temas en que se concentraba la atención patriótica y desarrollista de Don Badín Garrido durante aquellos años en que todavía era un joven mozo lleno de aspiraciones superiores para su país. Al agrupar estas noticias de esta manera Edgar Valenzuela le hace un gran servicio a la historiografía dominicana. Llama la atención de nuestros historiadores de que hay que volver la mirada hacia esas otras regiones y pueblos del interior que también padecieron la dictadura militar extranjera entre 1916 y 1924.

A pesar de la censura impuesta por el gobierno militar, los redactores de El Cable se las ingeniaron para informar los abusos cometidos por los soldados norteamericanos, así como los esfuerzos de los patriotas dominicanos que luchaban por la desocupación del país. La cuarta parte es un enjundioso conjunto de noticias y comentarios sobre la situación de los territorios fronterizos, acertadamente titulada “Dominicanización de la frontera” por Edgar Valenzuela porque, si se lee cuidadosamente la primera parte, el lector de hoy encontrará que Don Badín fue uno de los primeros dominicanos que insistió públicamente en que las tierras fronterizas debían ser dominicanizadas debido a la continua penetración ilegal de inmigrantes haitianos en aquellas regiones. Esta parte debería ser publicada hoy, no en este libro solamente, sino en todos los periódicos del país para que los dominicanos de hoy entiendan cómo se vivía en las tierras fronterizas en el primer tercio del siglo veinte, y descubran cuán diferentes eran, y son, culturalmente los pueblos dominicano y haitiano. La quinta parte es un verdadero tesoro antropológico. Edgar Valenzuela ha recogido y colocado aquí todas las noticias y comentarios publicados en El Cable acerca de Olivorio o Liborio a partir de la muerte de este mesías asesinado por las tropas estadounidenses cuya reencarnación inmediata era creída por miles de lugareños y cuyo culto no ha desaparecido todavía. Al igual que La Vega y Puerto Plata, dos ciudades de similar tamaño abiertas a todas las corrientes culturales, San Juan de la Maguana, en aquellos años, tuvo escritores, músicos, actores, poetas y deportistas notables que participaban frecuentemente en la realización de conciertos y retretas, en el montaje de obras de teatro, en la celebración

de recitales poéticos y concursos literarios, en giras y campeonatos deportivos, en excursiones campestres y de montaña, y en reinados de belleza. En este libro descubrimos que San Juan de la Maguana llevaba una vida intelectual en pleno fermento durante la década de los años veinte del siglo veinte, y nos da gusto mencionar que el padre de Virtudes Uribe, Don Max Uribe, fue uno de los animadores culturales de ese fermento, según aparece consignado en las páginas de El Cable. Más revelador todavía es la sección que Edgar Valenzuela titula “Génesis de la dictadura”, en la cual se recogen, desde la óptica local de San Juan de la Maguana, algunos de los acontecimientos políticos que llevaron a la caída de Horacio Vásquez y la subida de Rafael Trujillo al poder. Ante la represión política y militar, que comenzó aún antes de las elecciones del 16 de mayo de 1930, Don Badín Garrido no calló y, antes al contrario, utilizó aún más su pluma (o su maquinilla) para fustigar a los que conspiraron contra Vásquez y a los militares que abusaban de la población para amedrentarla mientras promovían el ascenso de Trujillo. Como ustedes pueden ver, este libro no es una obra frívola que recoge noticias de sentimentalismos pueblerinos, no. Es, además de un homenaje a ese hombre vertical que fue Don Badín Garrido, un necesario rescate de un material de enorme importancia histórica para entender uno de los períodos menos estudiados de la evolución social dominicana: la década de los años veinte del siglo veinte. Felicito muy sinceramente a Edgar Valenzuela y, junto a él, al Archivo General de la Nación por haber tenido esta iniciativa que nos conduce por nuevos caminos de valoración histórica y nos sugiere nuevas pistas para la investigación de nuestro pasado nacional.


Viaje por la historia

AREÍTO

Sábado 13 de octubre de 2012

HOY

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Cuidado del historiador al investigar documentos desclasificados

ÁNGELA PEÑA

Moisés Rubén Agosto

Luis Ramos Reyes

David Chervoney Preciado

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ocurrió con la entrevista de Delio Gómez Ochoa con representantes de la misión norteamericana en el país, y con Sergio Bencosme, Andrés Requena, Jesús de Galíndez Suárez y otros opositores al régimen como con sicarios, agentes, chivatos, delatores y calieses trujillistas. Huellas de sus paisanos. Desde 2004, Félix Ojeda se esfuerza por documentar y reivindicar a David Chervoney Preciado, Gaspar Antonio Rodríguez Bou, Luis Álvarez, Luis Ramos Reyes, Juan Reyes y Moisés Rubén Agosto Concepción, compatriotas suyos que vinieron en las expediciones de junio de 1959. Escribió en el periódico “Claridad” solicitando fotografías, recortes de periódicos, direcciones de familiares y otros documentos y aunque de inmediato le llovieron las llamadas fue poca la información recabada porque todos residían en Estados Unidos antes de ir a entrenarse en Cuba. Su trabajo se ha visto “lleno de obstáculos” pero pudo escribir perfiles y obtener algunas fotos. Encontró documentación sobre la tiranía que le ha permitido escribir una de las obras más completas sobre el dictador y su régimen redactada con estilo elegante, presentada con la rigurosidad del experto historiador, académico, maestro. Es de contenido político, humano, social, que trata también el reinado de las dictaduras en Cuba, Haití, Venezuela, Guatemala, Nicaragua, “regímenes represivos y neoliberales de entonces” que fueron “bendecidos por los gobiernos de turno en los Estados Unidos, desde Truman hasta Kennedy”. De Trujillo también publica informes confidenciales. David Chervoney, de El Polvorín, Hormigueros, murió heroicamente en Constanza, a los 17 años. Rubén Agosto, de 23, llegó por Maimón. Esbirros lo asesinaron frente al negocio de su compatriota Arsenio García. Miguel Ángel Menéndez Vallejo nació en Santo Domingo, hijo de puertorriqueño y dominicana. Vivió desde los cuatro años en San Antón, Carolina, y en 1955 emigró a New York. Cayó valientemente en Estero Hondo, a los 21 años. De los demás, Ojeda Reyes no obtuvo mayores detalles. A Gaspar Antonio lo cree sobrino del exrector de la Universidad de Puerto Rico, Ismael Rodríguez Bou. “Puedo asegurar que aquellos jóvenes que ofrendaron sus vidas en las expediciones del 14 y 20 de junio de 1959 nunca fueron vencidos. Al caer atizaron la chispa que incendiaría toda la pradera dominicana”.

l Departamento de Estado, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Buró Federal de Investigaciones y otros organismos norteamericanos no solo protegían a los dictadores de la región del Caribe sino que mostraban preocupación por su salud y daban seguimiento a los crímenes que estos cometían contra sus adversarios, sin condenarlos. En archivos de Estados Unidos, el historiador Félix Ojeda Reyes encontró las inquietudes de la embajada de Estados Unidos en República Dominicana en relación con una operación que le practicarían a Trujillo en 1956, por un informe de confiabilidad que revela que el tirano sufría una invasión bacterial desde el colon, la próstata y otras glándulas. Decía: “No hay indicación de cáncer, pero la condición dificulta la cirugía inmediata”. Aprovecharían la presencia en “Ciudad Trujillo” del urólogo Gershom J. Thompson, quien participaría en un simposio de cirugía, para consultarlo. Tres años después, el embajador Joseph Farland escribió a Ernest B. Gutiérrez, encargado de asuntos dominicanos en el Departamento de Estado: “El Generalísimo definitivamente no tiene cáncer de próstata. Con respecto a este asunto, deseo recordarle a usted la información que le di verbalmente de que el Dr. Oswald Jones, de New York, examinó a Trujillo y lo encontró bastante saludable para un hombre de casi 70 años”. Pero además de Trujillo, los norteamericanos se interesaban por aquejos del dictador haitiano François Duvalier. En otro documento reportan haber enviado un cardiólogo de Guantánamo para examinarlo el 29 de mayo de 1959 y apuntan: “Tan pronto se divulgue la naturaleza verdadera de su enfermedad, la oposición haitiana podría utilizar la violencia en un esfuerzo por explotar la situación para su ventaja política, lo cual puede revertir el país a las condiciones caóticas del periodo después del régimen de Magloire”. Esta condescendencia de los norteamericanos hace advertir al laureado historiador boricua: “Cuando estudia las fuentes que se originan en las agencias de seguridad de un Estado, el investigador debe abordarlas con mucho cuidado, pues en múltiples ocasiones tienden a desinformar con el propósito de adelantar las posiciones oficiales del gobierno en cuestión. A tales efectos debemos formular una pregunta de especial importancia: ¿hasta qué

Félix Ojeda Reyes mientras investiga en el AGN

punto las fuentes de los servicios secretos de Estados Unidos expresan de una manera cierta los hechos de la historia?”. Considera que el cronista no debe limitarse a copiar lo que tiene frente a los ojos. “Es necesario compulsar los documentos, someterlos a la crítica, abordarlos con mucho cuidado para establecer la veracidad y la integridad de la fuente. ¡Nada está escrito en piedra! Y sin ir más lejos debo añadir que tampoco se pueden descartar las fuentes que provienen de los medios hostiles, simplemente hay que saber separar el grano de la paja, distanciar los sucesos verdaderos de los rumores y la desinformación”. En el libro inédito “Los que tumbaron a Trujillo”, Félix Ojeda reproduce considerable cantidad de documentos oficiales recientemente desclasificados, pero los interpreta. Sobre el asesinato de Mauricio Báez, por ejemplo, no solo publica lo que escribió la CIA, sino amplios antes y después del hecho. La agencia norteamericana informó: “Mauricio Báez, negro, exilado dominicano, líder sindical, fue secuestrado de su residencia en Cervantes 8, Reparto El Sevillano, La Habana, por tres individuos desconocidos durante la mañana del domingo 10 de diciembre de 1950… Aun cuando falta prueba, en círculos bien informados se cree que Trujillo, a través de ciertos emisarios, pagó una suma cuantiosa de dinero al grupo… de pandilleros… para disponer de Báez… Se cree que tanto Jesús González Cartas como Eufemio Fernández saben quien es el responsable de la muerte de Báez”. Así procede Ojeda con otros informes, como


AREÍTO

Sábado 13 de octubre de 2012

Arte Contemporáneo

HOY

En el Museo Bellapart

Pensando a GASPAR MARIO CRUZ

José Saldaña y Myrna Guerrero en diálogo con el público asistente en el Museo Bellapart.

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AMABLE LÓPEZ MELÉNDEZ

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esde principios del mes de febrero (2012), el Museo Bellapart viene desarrollando un intenso programa de actividades educativas en el que resalta especialmente la tertulia sabatina “Una obra, un artista”, actividad que, tal como sostiene la reconocida artista y crítico de arte Myrna Guerrero, directora ejecutiva de dicha institución, tiene como principal objetivo “incentivar el acercamiento a los artistas dominicanos a través del análisis de las obras exhibidas en la muestra permanente del Museo Bellapart, y compartir datos y anécdotas, en una práctica que destaque la formación y cotidianidad de sus autores”… Las tertulias sabatinas se llevan a cabo el primer sábado de cada mes, en horario de 10:00-11:30 de la mañana. Cada sesión admite un cupo máximo de 20 personas y tiene como facilitadora de primera línea a la propia directora del Museo Bellapart. Entre los artistas cuyas obras han sido analizadas en estas sesiones figuran Soucy de Pellerano, Clara Ledesma, Antonio Prats Ventós, Manolo Pascual, Ramón Oviedo, Eligio Pichardo, Luichy Martínez Richiez y Darío Suro. La obra analizada en la tertulia del pasado sábado 6 de octubre en el MB fue la titulada “Baquiní”, extraordinaria talla en caoba del gran maestro Gaspar Mario Cruz, cuya repentina partida física ocurrió, precisamente, en su residencia de Villa Mella el viernes 8 de septiembre del 2006. Además de los estudiantes y profesores de arte de la Universidad Iberoamericana -Unibe-, dicha actividad contó con la participación del crítico de arte José Saldaña, quien puntualizó sobre el aspecto de la magistral técnica de la talla tradicional que se aprecia en la obra global de Gaspar Mario Cruz. Asimismo, tanto Myrna Guerrero como José Saldaña destacaron la riqueza formal, la poderosa capacidad de síntesis estilística y el carácter esencialmente místico e identitario de la vasta producción tridimensional del emblemático maestro de generaciones que fue Gaspar Mario Cruz. Como se recordará, en la que sería una de sus últimas apariciones públicas, la noche del martes 9 de agosto del 2005, Gaspar Mario Cruz compartió, vital y emotivamente, con sus amigos y admiradores en el Museo del Hombre Dominicano con motivo de la apertura de su exposición-homenaje titulada: “Ritos, juegos y danzas”, organizada por el Museo de Arte Moderno y la Secretaría de Estado de Cultura en el marco de la XXlll Bienal Nacional de Artes Visuales. La mayoría de las obras de aquella muestra fueron reunidas gracias al generoso préstamo del ingeniero José Muñoz, quien, en virtud de un mandato del artista que data desde mediados de los años 80, y a través de Último Arte S. A., tiene el encargo de levantar un inventario universal de sus creaciones originales; el derecho de establecer los criterios de reproducción o explotación de dicha producción; la responsabilidad de expedir certificados de autenticidad a los propietarios temporales de las obras, así como de proyectar y difundir el trascendental patrimonio artístico y cultural legado por Gaspar Mario Cruz a través de medio siglo de

Gaspar Mario Cruz. Baquiní. Talla en Caoba.

GASPAR MARIO CRUZ Gaspar Mario Cruz nace en San Francisco de Macorís, el 6 de enero de 1925. Desde los doce años de edad, elabora figuras de santos con barro modelado. Entre 1940 y 1941, comienza a tallar la madera. En 1948, se traslada a Santo Domingo e ingresa en la Escuela Nacional de Bellas Artes, bajo la orientación directa del escultor español Manolo Pascual. En 1952, la crítica se interesa en su obra como una tendencia específica de la escultura dominicana. En 1956, gana el Primer Premio de Escultura de la VIII Bienal Nacional de Artes Plásticas con su obra “Llanto de Baquiní”. En 1957, ingresa al cuerpo docente de la Escuela Nacional de Bellas Artes y al siguiente año obtiene, nuevamente, el Primer Premio de Escultura de la IX Bienal con su talla en caoba titulada “Amantes”. En 1960, gana el Segundo Premio de Escultura de la X Bienal con “Muchachos con Flauta Taína”. En 1964, presenta su primera exposición individual en la Alianza Francesa y recibe el Tercer Premio de Escultura en el concurso E. León Jimenes. En 1965, Gaspar Mario Cruz participa en las exposiciones del Frente Cultural, apoyando al movimiento constitucionalista. En el año 1967, presenta su segunda exposición individual en la Alianza Francesa y participa en la Bienal de Sao Paulo. En 1968, forma parte del grupo PROYECTA con Ada Balcácer, Domingo Liz, Fernando Peña Defilló, Félix Gontier, Thimo Pimentel y Leopoldo Pérez-Lepe-. En 1985, como presidente del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos, organiza el Primer Simposio Iberoamericano de Escultura en la Galería de Arte Moderno. En este evento, comparte experiencias con artistas internacionales como Nancy Craves (USA), Estuardo Maldonado (Ecuador), Pablo Rubio (Puerto Rico) y con reconocidos críticos de arte como Luis González Robles (España), Gastón Diehl (Francia), Raquel Tibol (México) y Bélgica Rodríguez (Venezuela). En 1989, recibe el encargo para la realización de las puertas de la Catedral de Santiago Apóstol, en Santiago de los Caballeros. Este mismo año, la Magna Asamblea de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos, adscrita a la UNESCO, lo elige en Madrid como Presidente de Honor.

intensa y fructífera actividad creadora. Precisamente, en el contexto de la exposición señalada, José Saldaña nos advertía: “En esta muestra-homenaje que presenta el Museo de Arte Moderno en el Museo del Hombre Dominicano a don Gaspar Mario Cruz, el espectador comprobará modalidades, actitudes, logros, aportaciones y huellas muy personales e inconfundibles. Lo que más gratamente sorprenderá al espectador es la identidad lograda por Mario Cruz ante la obra de arte y nuestra cultura, es decir, el sincretismo que se aprecia en todas sus obras: costumbres, tradiciones, religión, de las cuales se nutren los pueblos para expresar sus raíces a través del arte. Gaspar Mario Cruz procede del pueblo y esos sentimientos son profundos y sinceros”...

Gaspar Mario Cruz. Madre e hijos. Talla en caoba, 1989. Colección José Muñoz.


Sábado, 13 de octubre de 2012