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Areíto

Zona de la Cultura y de las ideas

Resistir, la clave para no sucumbir

www.hoy.com.do Editor: Bavegado Diseño: Carla González SÁBADO 24.11.2012

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Arte contemporáneo como

LITURGIA LAICA

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Cuentística de Enriquillo Sánchez

La dictadura de Ulises Heureaux

El último libro de Frank Moya Pons

Creo pertinente iniciar estas reflexiones hablando sobre el autor y su elección. Así como todo creador decide cuál será su relación con el Estado, los grupos de poder y su público, también decide establecer un trato ineludible con la lengua.Página 3

“Heureaux era un apasionado de la escritura de cartas. Solo las relacionadas con el gobierno componen cuarenta y un volúmenes de 700 páginas, la mayoría escritas de su puño y letra. En un día solía escribir de 25 a 30...” Página 7

Frank Moya Pons no tiene por objeto inclinarse a favor de la leyenda negra que pretende denigrar a la España imperial por su actuación en América. Su propósito es buscar la verdad histórica evitando una manipulación maniquea del pasado. Página6


HOY

AREÍTO

Sábado 24 de noviembre de 2012

Zona Areíto Areito

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Stephen King (Novelista norteamericano) Sólo los enemigos dicen la verdad. Los amigos y los amantes siempre mienten en algún punto

LA GUÍA

Leonardo Boff

LIBROS

Daimon y Ethos

LOS SARGENTOS ESCRIBEN Este es un libro que hacía falta en las historias y relatos del movimiento revolucionario del 24 de abril de 1965, conocido como la Guerra de Abril de 1965. Hasta ahora el rol desempeñado por los sargentos, sobre todo los sargentos del Ejército Nacional, solo había sido objeto de muy pocos reportajes de televisión y de la prensa essrita. Ahora aparece “La actuación de los sargentos de la jefatura de abril, 1965”, un texto de 270 páginas. Este libro es de la autoría de tres antiguos sargentos, testigos excepcionales de los acontecimientos de abril de 1965, Nelson William Méndez Batista, Guarionex Novas Rosario y Pedro José Lantigua Bravo. En este libro aparece, por primera vez en la literatura sobre el tema, los nombres de los 34 militares identificados con el Movimiento de los Sargentos.

UN LIBRO PARA LOS JUECES

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al vez los lectores se extrañen por estas dos palabras griegas. Pero ellas nos permiten acercanos a un tema urgente: el rescate de los fundamentos de la ética, que se contrapone al descontrol ético actual, especialmente cuando jefes de Estado utilizan la mentira para engañar a su pueblo y ganarlo para la perversidad de la guerra. En primer lugar, cabe decir que «daimon», en griego clásico, no es demonio, sino, al contrario, el ángel bueno, el genio protector. Y «ethos» no es principalmente ética, sino la morada, la casa humana. Heráclito, genial filósofo presocrático (500 a.C.), unió las dos palabras en el aforismo 119: «el ethos es el daimon del ser humano», o sea, «la casa es el ángel protector del ser humano». Esta formulación esconde la clave para toda una construcción ética. Pero expliquémonos, porque eso no es inmediatamente comprensible. Ethos/casa no son simplemente las cuatro paredes y el techo. Es el conjunto de las relaciones que el ser humano establece: con el medio natural, separando un pedazo de él para que sea su morada; con los que habitan en la casa, para que sean cooperativos y pacíficos; con un pequeño lugar sagrado, donde guardamos memorias queridas, la vela que arde o los santos de nuestra devoción; y con los vecinos, para que haya mutua ayuda y gentileza. Casa es todo eso; es un modo de ser de las personas y de las cosas. La casa, para ser tal, debe tener un buen astral. Eso lo proporciona el daimon, el genio bienhechor. El bien que él inspira hace de las cuatro pareces y del conjunto de las relaciones, una morada humana. Ahí nos sentimos bien, amamos y morimos. El daimon/ángel bueno, ¿qué es? Sócrates, que siempre se dejaba orientar por él, lo llama «voz profética dentro de mí, proveniente de

un poder superior», o también «señal de Dios». Es la voz de la interioridad, aquel consejero de la conciencia que disuade o estimula, aquel sentimiento de lo conveniente y de lo justo en las palabras y en los actos, que se anuncia en todas las circunstancias de la vida, pequeñas o grandes. Todos posseen el daimon interior, ese ángel protector que nos aconseja siempre, un dato tan objetivo como la libido, la inteligencia, el amor o el poder. Como se comprende, Heráclito, como buen filósofo, deja atrás el sentido convencional de las palabras y capta su significación escondida: la casa (ethos) acaba siendo la ética, y el ángel bueno (daimon), la inspiración para su vivencia. Ser fieles a ese ángel bueno hace que moremos bien en la casa, la individual, la ciudad, el país y el planeta Tierra, la Casa Común. Todo lo que hagamos para que se pueda morar juntos bien (felicidad) es ético y bueno; lo contrario es antiético y malo. Hay una especie de tragedia en nuestra historia: el daimon fue olvidado. En su lugar, los filósofos como Platón y Aristóteles, Kant y Habermas, propusieron sistemas éticos, con normas tenidas por universales. La voz del ángel bueno no deja de hablar, pero es confundida con las mil otras voces, de las religiones, de las Iglesias, de los Estados y de otros maestros… Si quisiéramos una revolución ética duradera debemos librar el daimon y comenzar a escucharlo de nuevo. En definitiva, ése es el buen sentido ético. Él nos sugerirá cómo ordenar la casa que es la ciudad, el Estado y la Casa Común planetaria. No hay otra salida. ¿Es utopía? Sí, pero es la dirección correcta que apunta al camino verdadero. Escuchar al daimon produce paz general y hace que surja el cuidado para con todas las cosas.

En realidad, este texto de la magistrada Martha Olga García Santamaría es útil para todos los hombres y las mujeres dominicanos ocupados y preocupados por la vigencia de los Derechos Humanos. Pero la verdad es que la doctora García Santamaria lo concibió y escribió pensando de manera principal en quienes tienen la necesidad diaria de manejar estos derechos y sus definiciones en la aplicación de la ley. Se trata de un libro único. Está prologado por la doctora Rossina de la Cruz. Tiene 182 páginas.

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LOS DIPUTADOS Y LOS NIÑOS La Cámara de Diputados puso en circulación recientemente un libro o cartilla que ha merecido el aplauso de toda la sociedad. Se trata de un libro dirigido a explicarle a los niños la Constitución de la República. La hermosa obra, de 150 páginas, es de la autoría de Dulce Vargas de Castellanos. Fue ilustrada por Roberto Carlos Rodríguez, responsable también de su diseño. La coordinación electoral es de Olimpia M. Méndez. En la presentación de la novedosa obra, el presidente de la Cámara de Diputados, doctor Abel Martínez Durán, afirma que con la misma el hemiciclo que dirige contribuye a la difusión de los derechos constitucionales de los futuros ciudadanos, “y a que éstos se empoderen de los mismos a temprana edad”. _ ____________________________________________________________________________

PARA ESCRIBIR LA HISTORIA La Fundación Institucionalidad y Justicia acaba de publicar un libro contentivo de los 14 discursos pronunciados por el doctor Jorge A. Subero Isa cada día del Poder Judicial, entre los años de 1998 al 2011. El libro tiene el atractivo título de “14 años y la primera ola de reforma judicial, 1997-2011”. Los discursos recogidos constituyen memorias pormenorizadas de la actuación de la judicatura año tras año durante ese período. Este hecho lo convierte en un imprescindible compendio de insumos para escribir la transformación de la justicia dominicana que se operó durante ese tiempo. Correspondió al doctor Jorge Subero Isa dirigir ese proceso, en su condición de juez presidente de la Suprema Corte de Justicia. El libro, de 612 páginas, fue auspiciado por Acción Ciudadana y la USAID.

LA HISTORIA/Fuente: Portal de Bibliófilo Enmascarado

1951

NACE EL 25 DE NOVIEMBRE. Arturo Pérez-Reverte, periodista y novelista español, creador -entre otros personajes- del valiente y aguerrido “Capitán Alatriste”. Entre sus obras encontramos títulos como “La piel del tambor”, “El club Dumas”, “Territorio comanche”, “El maestro de esgrima”, o “El asedio“. Es miembro de la Real Academia Española. _

1713

NACIÓ EL 24 DE NOVIEMBRE. Lawrence Sterne, Escritor y humorista anglo-irlandés. Su novela más conocida es “La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy “.

1950

FALLECIÓ EL 25 DE NOVIEMBRE. Johannes Vilhem Jensen, escritor danés, premio Nobel en 1944. Su obra maestra, “Periplo escandinavo (o El largo viaje)”, es una epopeya histórica que narra la historia de la humanidad desde la época glaciar hasta Cristóbal Colón.

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1912

NACIÓ EL 26 DE NOVIEMBRE. Eugene Ionesco, escritor rumano en lengua francesa, uno de los principales dramaturgos del teatro del absurdo.

1865

NACE EL 27 DE NOVIEMBRE. José Asunción Silva, poeta colombiano, el gran iniciador del modernismo en Hispanoamérica. _

1895

MURIÓ EL 27 DE NOVIEMBRE. Alejandro Dumas, hijo, escritor francés que, siguiendo los pasos de su padre, escribió novelas tan conocidas como “La dama de las camelias” o “El caso Clemenceau”, novela semiautobiográfica. Fue miembro de la Academia Francesa y se le concedió la Legión de Honor.


Literatura

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HOY

La cuentística de Enriquillo Sánchez

MIGUEL ÁNGEL FORNERÍN

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reo pertinente iniciar estas reflexiones hablando sobre el autor y su elección. Así como todo creador decide cuál será su relación con el Estado, los grupos de poder y su público, también decide establecer un trato ineludible con la lengua. Es ella –al decir de Octavio Paz— la que informa la literatura. Enriquillo Sánchez tuvo una relación muy especial con la palabra. Hasta podría decirse que ese fue su gran compromiso. El primerísimo que todo creador honesto debe con su oficio tener. Desde que conocí su trabajo literario y su preocupación intelectual, encontré ese filón en la obra de este autor. Las palabras anegan su ensayística, su poesía y su narrativa. Fue siempre poeta. Mago de las palabras, fue Enriquillo. Situación peligrosa cuando se pasa de la poesía al cuento. Y cuando se tiene en la espalda el ejemplo de Juan Bosch. Creo necesario realizar un excurso. Al llegar aquí pienso que Bosch en los años treinta, tan fascinado por las palabras y su magia, dejó ver trazos de su poesía en cuentos como “La mujer” o en la primera edición de La Mañosa, creo también que esto se debía al influjo modernista que, si bien ya era este movimiento un pasado en nuestras letras, sobrevivía en una prosa de grandes autores como Américo Lugo, Cestero y Fiallo, para poner unos cuantos ejemplos. En fin, Bosch supo controlar los impulsos poéticos de sus años juveniles, para no entorpecer con la proliferación de imágenes y símbolos el artificio que armaba como una flecha que se dirige a su meta. El cuento de Bosch, como seguidor de Poe, Maupassant y Quiroga, establece una poética difícil de transgredir en la cultura literaria dominicana. Enriquillo Sánchez fue un cuentista novedoso en nuestras letras. Realizó una obra que pudiera sorprender a muchos, si se leyera y se pensara con detenimiento. Es una obra a contracorriente. No solo en reprobación de las normas establecidas de la poética de Bosch, sino contra la de la escritura de propios compañeros. Más joven que Miguel Alfonseca y René del Risco, Enriquillo logró un espacio medianero entre los cuentistas de su generación. Esta medianía se refiere al reconocimiento que recibió su obra a fines de los sesenta y a principios de los setenta. La generación del sesenta, que tuvo a Juan Bosch como figura de regreso, realizó cambios importantes en el arte de narrar. Introdujo la experiencia latinoamericana del cuento: una poética que liberaba el relato breve de ciertas ataduras que la generación del treinta estableció. Cambios que estaban dados por la forma y los intereses. Miguel Alfonseca y René del Risco realizan una cuentística donde la expresión de la realidad marginal urbana y las formas novedosas del narrar se hermanan para crear un arte de gran vuelo literario a la vez que es un arte comprometido. Podríamos decir que el cuento en estos autores encuentra una síntesis estructural y un discurso centrado en el desplazamiento hacia una urbanidad problemática. También logra temas universales, existenciales que niegan toda relación entre el discurso, la tierra, la política y la crónica. Ese cuento fue breve y el oficio se ejerció al pie del cañón. Alfonseca y Del Risco son dos autores que se quedaron a medio camino, entre lo que pudieron hacer y el logro de su escritura. Cosa que no desmerece su narrativa, pues el nivel de su factura fue tan alto que hoy sirve de modelo cuentística para toda Hispanoamérica. Por eso, “Delicatessen” y “Ahora que vuelvo Ton” son dos de los mejores cuentos de la literatura dominicana. Pero la cuentística de Enriquillo Sánchez descuella por otros motivos. Al desligarse de la poética de Bosch y al colocarse en un espacio extremo con relación a los cambios que habían realizado los escritores antes mencionados, Sánchez basa su escritura en dos ejes fundamentales: el lenguaje y la experimentación formal. De este primer eje podríamos hablar mucho. La prosa de Sánchez es elegante, sublime, poética, culta. Aunque pretenda tomar cierto giro solo in-

troducido por el Postumismo en la poesía, Sánchez lo hace para desentonar, para llamar la atención, para jugar entre lo culto y lo popular; esa teoría metafísica impuesta en los setenta por el crítico Rosario Candelier. En la poesía el autor se siente en sus aguas y mira más a Cortázar que a Bosch. Ahí se adhiere a la poética de un cuento donde el lenguaje es el protagonista, como en el caso del cubismo: forma y color. Pero en cuanto a la sintaxis, la estrategia es desestabilizar la estructura establecida del cuento. Buscar una ruptura. Quiebra en la que Enriquillo no era el primero en América y que podría filiarse al nouveau roman. Por eso encontramos que en la forma, Enriquillo es muy francés. Experimental. Su cambio implicaba desde el punto de vista poético una pérdida de la anécdota, de la tensión narrativa. El cuento de Enriquillo Sánchez pierde la referencialidad, el acontecimiento, y se queda en la palabra. En la hermosura de la palabra. En el juego metafórico. Podríamos decir que la experimentación mata las secuencias narrativas; inutiliza el personaje, esconde el asunto. No hay acumulación de incidentes. La acción está dada por el suceder de las palabras. A veces es desconcertante. Pues el lector no logra entender el asunto, porque el asunto es la literatura misma. De ahí la cantidad de referencias metapoéticas. Las referencias al relato, la historia, al cuento que no acaba... procedimiento que hace que se pierda la virtualidad de la obra y que la literatura no sea una representación del mundo. En la cuentística de Enriquillo Sánchez, ese mundo desaparece. Por eso es tan conveniente leerlo dentro del surrealismo. Pues al perder el referente, la historia pasa de lo real a la surrealidad. Todos estos elementos son muy propios de las vanguardias. Yo creo que más que un “posmoderno”, Enriquillo Sánchez fue un neovanguardista del arte de contar. A veces,

al leer sus cuentos me llega a la memoria la obra de Tomás Hernández Franco El hombre que había perdido su eje (1925) como el texto que inicia un largo periodo y que Enriquillo pudo haber cerrado. Si tenemos en cuenta que otros autores, como los del ochenta, retoman elementos muy parecidos. Aunque no sabemos si es una influencia de Sánchez o es parte de la lectura hispanoamericana, que son las fuentes de todos estos autores. En la cuentística dominicana, la presencia destacada del lenguaje nunca había sido tan protagonista de la escritura. Sin embargo, encontramos ejemplos notables como en el cuento “Un hombre llamado Sándalo” de Néstor Caro, en la prosa de Ramón Lacay Polanco, En su niebla y más específicamente en La mujer de agua, cuento largo o nouvelle; también en las novelas de Andrés L. Mateo, en los cuentos de Pedro Peix y René Rodríguez Soriano. Si bien en estas obras la prosa es poética y prevalece el símbolo sobre la referencialidad, esta nunca se pierde. Aunque sea este aserto menos definitivo cuando hablamos de Rodríguez Soriano. Creo que por el hecho de elegir Enriquillo Sánchez realizar una cuentística de ruptura y por el hecho de no afrontar el proyecto narrativo de manera tan central como lo tomaron otros (por ejemplo Alcántara Almánzar y Rodríguez Soriano), también por la lectura reduccionista del cuento como un paradigma enarbolado por Juan Bosch en su poética, la cuentística de Enriquillo Sánchez ha sido leída como la obra medianera, no solo en su generación, sino dentro del concierto del cuento dominicano de la posdictadura. Nos queda ahora entrar en la consideración de sus cuentos. En ver cuáles han sido los cambios que esta narrativa aporta a la cultura del relato breve en la República Dominicana. Y esto lo establecemos en el próximo artículo. (Continuará)tt

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CÁPSULAS GENEALÓGICAS www.idg.org.do/Mario Jáquez y Blas Caba

Antiguas familias de Moca (3 de 7) En esta serie haremos un recuento de esas y otras familias mocanas, en base a una exhaustiva investigación genealógica del co-autor Blas Caba en el Archivo Histórico del Arzobispado de Santo Domingo, quien estudió más de un centenar de dispensas matrimoniales otorgadas a contrayentes en Moca, y a las investigaciones del co-autor Mario Jáquez sobre antiguas familias de Santiago, especialmente aquellas que dejaron descendencia en la Sierra. ABREU: Raymundo Abreu, hijo de Manuel Abreu, nacido hacia 1765, y Micaela Veloz, y viudo de Petronila Abreu, casó en segundas nupcias con María Ricardo en 1846, natural de Dajabón. Uno de los hijos de su primer matrimonio, José Abréu Abreu, casó ese mismo año con Ana Imbert, hija del general de brigada y héroe de la batalla de Santiago de 1844 José María Imbert y María Francisca Del Monte. ACEVEDO: Melchor Acevedo Grullón, nacido hacia 1780, casado con Juana Jiménez. Entre algunos de sus hijos podemos mencionar a Antonio Acevedo, casado con Genara Grullón. ALBA: Agustín de Alba nacido hacia 1750, casado con Manuela García, fue padre de Pedro de Alba y María de Alba. Esta familia emparentó con los Bretón y los Diplán, a través de la descendencia de Diego Alba. ALMÁNZAR: José Almánzar nacido hacia 1770, casado con Apolinaria Tejada, fue padre, entre otros, de Ignacio Almánzar, casado con Manuela Almánzar en 1824, hija legítima de Francisco Almánzar y Dominga de Mata. Fueron dispensados en los grados segundo y tercero desigual. De los Almánzar hay varias dispensas de principios de siglo en Santiago y La Vega. Monseñor Hugo Polanco Brito las cita en su obra “Salcedo y su historia”. ALVAREZ: Francisco Alvarez, nacido hacia 1775, casó con María del Carmen Ureña. Antonio Alvarez nacido hacia 1785, casado con Catalina Espinal. ARROYO: Tomás Arroyo nacido hacia 1775, casado con Juana Merced García Lorenzo. ARAUJO: José Manuel Arauje [sic], nacido hacia 1745, casado con Estebanía Aguilera, padre de Joaquina Arauje [sic], quien casó con José de los Santos; de Ana Arauje [sic], quien casó con Ambrocio Perez, y de María Josefa Araujo, quien casó con Pedro Grullón. BENCOSME: Francisco Bencosme, nacido hacia 1750, casó con Teresa Salcedo Morel de Santa Cruz. Fueron los padres de Juan Bencosme, fallecido en 1837 a la edad de 60 años, casado con Agueda Sánchez Fernández. Un hijo homónimo casó en 1833 con Ana Grullón, tía del prócer Máximo Grullón Salcedo. Mario Concepción, en “Geografía del apellido dominicano”, dice sobre este patronímico: “El apellido Bencosme se tiene como de los más antiguos y casi se podría decir exclusivo de Moca. En relación con él, se dirá que con motivo de la nueva fundación de Puerto Plata hacia el 1737, con el aditamiento de Nuestra Señora de la Candelaria, se hace mención a los agricultores canarios Eusebio Bencomo, Francisco Bencomo, Eugenio Bencomo y otros más del mismo apellido, como de sus primeros pobladores”. BRETÓN: Juan Bautista Bredon [sic], nacido hacia 1762, natural de Flandes, “fallecido de 60 años el 26 de febrero de 1822”. Podría tratarse del tronco de la otra rama de los Bretón que menciona monseñor Freddy Breton en su libro “Los Breton de la República Dominicana”, aunque hasta ahora no se ha podido establecer si dejó descendencia en el país. CABA: Uno de los apellidos más antiguos. José de la Caba, nacido hacia 1680, casado con Ana Ruales, fue padre de Gerónima Caba, casada con Andrés García Colón. Otra hija fue Simona de la Caba, casada con un señor apellido Tejada. Otro José Caba, nacido alrededor de 1715/20 y casado con Antonia Muñoz, debe ser hijo del primero.

Instituto Dominicano de Genealogía

Encuentros

HOY

La Resistencia (y 2)

MU-KIEN ADRIANA SANG

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os hombres encuentran en las mismas crisis la fuerza para su superación. Así lo han mostrado tantos hombres y mujeres que, con el único recurso de la tenacidad y el valor, lucharon y vencieron a las sangrientas tiranías de nuestro continente. El ser humano sabe hacer de los obstáculos nuevos caminos porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer. En esta tarea lo primordial es negarse a asfixiar cuanto de vida podamos alumbrar. Defender, como lo han hecho heroicamente los pueblos ocupados, la tradición que nos dice cuánto de sagrado tiene el hombre. No permitir que se nos desperdicie la gracia de los pequeños momentos de libertad que podemos gozar: una mesa compartida con gente que queremos, unas criaturas a las que demos amparo, una caminata entre los árboles, la gratitud de un abrazo. Un acto de arrojo como saltar de una casa en llamas. Estos no son hechos racionales, pero no es importante que lo sean, nos salvaremos por los afectos. El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria. Ernesto Sábato, La Resistencia. En el artículo de la semana pasada inicié una rápida y ligera presentación de la obra La Resistencia del gran Ernesto Sábato. El espacio solo alcanzó para presentar las tres primeras cartas. En el artículo de hoy pretendo terminar con las dos restantes y con el epílogo. La Cuarta Carta, titulada “Los valores de la comunidad”, es una crítica mordaz a la globalización del mundo moderno. A su juicio el avance tecnológico y la comunicación en tiempo real nos ha mimetizado. En sus palabras: “Cada hora el poder del mundo se concentra y se globaliza. Veinte o treinta empresas, como un salvaje animal totalitario, lo tienen en sus garras. Continentes en la miseria junto a altos niveles tecnológicos, posibilidades de vida asombrosas a la par de millones de hombres desocupados, sin hogar, sin asistencia médica, sin educación. La masificación ha hecho estragos, ya es difícil encontrar originalidad en las personas y un idéntico proceso se cumple en los pueblos, es la llamada globalización. ¡Qué horror!” La Quinta Carta es la más importante, se llama La Resistencia. Sábato denomina a la crisis existencial del mundo moderno como El Vértigo. Afirma que en el mundo de hoy ha desaparecido el diálogo, pues en la comunicación actual solo tenemos capacidad para “decirnos...más cifras que palabras, contiene más información que novedad”. Y, sigue reflexionando, al perderse el diálogo se ahoga el compromiso que debe nacer en la

comunicación entre las personas. “Pero el grave problema es que en esta civilización enferma no sólo hay explotación y miseria, sino que hay una correlativa miseria espiritual.” Lo peor es que esta realidad nos ha llevado al miedo, a la aceptación pasiva. ¿Qué hacer entonces ante esta sociedad que nos ha llevado a la miseria del espíritu, a la vorágine de la tecnología y a la pérdida acelerada del alma? Sábato tiene la respuesta: La Resistencia. Resistir, resistir es la clave para no sucumbir. Encontrar la humanidad perdida debe ser nuestro objetivo, porque de ese compromiso nuestro, de luchar sin descanso ante la orfandad existencial del mundo de hoy, debe y tiene que surgir una manera diferente de vivir. Una vida nueva que condene solo a aquellos egoístas que se repliegan a sí mismos. Como dice el gran intelectual, la historia nos ha regalado grandes ejemplos de hombres y mujeres que han luchado en contra de las aberraciones, las guerras, las persecuciones, las torturas y las injusticias. “Es un puente el que habremos de atravesar, un pasaje. No podemos quedar fijados en el pasado ni tampoco deleitarnos en la mirada del abismo. En este camino sin salida que enfrentamos hoy, la recreación del hombre y su mundo se nos aparece no como una elección entre otras sino como un gesto tan impostergable como el nacimiento de la criatura cuando es llegada su hora.” Debemos resistir. Busquemos con fuerza el sentido de humanidad que se ha perdido en medio de luces, altoparlantes, hedonismo sin control ni pudor, egoísmo y aceptación pasiva de una civilización decadente, aberrante y asqueante.

mu-kiensang@hotmail.com


Aporte

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HOY

¿A qué edad comienza la práctica del incesto? De incesto, deportistas violentos y armas de fuego en el libro del Dr. Lino Romero sobre violencia intrafamiliar

DIÓGENES CÉSPEDES

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ara nuestro autor, la práctica del incesto comienza en niños de entre 6 y 12 años. Pero las crónicas rojas publican frecuentemente que los padres, madres, tíos y abuelos no respetan ni a los recién nacidos. Y muchas veces estos actos incestuosos terminan en pérdida de la vida de los infantes. Según el Dr. Romero, los incestos son cometidos “casi siempre, en un 80 ó 90 por ciento, por padres con trastornos mentales y que nunca buscan ayuda profesional, ya que tienden a negar su psicopatología” (p. 153). ¿Cómo realizan el incesto?: “Habitualmente el agresor no utiliza la violencia para cometer el abuso, sino que el contacto sexual se realiza a través de la manipulación y de un comportamiento compulsivo de los adultos quienes tienen necesidades patológicas que no pueden satisfacer con la mujer en el hogar o con otra mujer adulta, en el caso de los hombres. En el caso de las madres, el problema es similar.” Lo monstruoso de esta conducta de la cual es únicamente responsable el violador, abusado a su vez durante la niñez, reside, según el Dr. Romero, en que “el contacto sexual se mantiene en secreto por muchos años ya que la víctima al ser menor [y carecer de fuerza para enfrentar al agresor, DC] tiene miedo a: 1) perder el amor y el apoyo de los padres, 2) miedo a que no le crean, y 3) a que se le castigue. Las víctimas del incesto temen ser expulsadas del hogar porque la patología parental determina que ellos han sido los responsables del abuso sexual debido a su capacidad seductora.” (p. 152). Los padres irresponsables no saben el tremendo trauma que les causan a estos hijos abusados. Nuestro autor señala que tales niños en la adultez “tienen dificultad para interactuar en el contexto social, sexual, familiar y profesional. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la imposibilidad para interactuar con otras personas y un inmenso miedo a ser rechazados. Esto se debe a la baja autoestima que las lleva a establecer relaciones interpersonales indeseables. Además presentan frecuentemente síntomas orgánicos que carecen de una base específica como son dolores de cabeza, dolores musculares, tartamudeo, trastornos gastrointestinales y otros síntomas psicosomáticos. También pueden presentar dificultad en conciliar el sueño y en ocasiones sufren de severos insomnios y pesadillas (…) Por las razones expuestas (…), muchas de estas víctimas al llegar a la adolescencia suspenden sus estudios, abandonan el hogar y comienzan a deambular sin rumbo fijo. En ocasiones se envuelven en situaciones peligrosas para su propia vida, como puede ser el uso de alcohol y drogas o involucrarse en bandas callejeras.” (Ibíd.) Si esto nos parece poco para el infortunio de un niño, un adolescente o un joven que ha sido víctima de incesto por parte de uno de sus progenitores u otro familiar cercano, entonces habrá que buscar un nuevo nombre para el sufrimiento y el dolor. El capítulo termina con tres puntos a los que hay que prestar mucha atención. 1) Cómo reconocer a las familias incestuosas, 2) Cómo comprender el abuso sexual en contra de los niños, y 3) los tipos de abuso sexual. El capítulo 15 es un estudio de cuatro casos especiales de violencia en contra de la mujer (misoginia y no violencia de género) y el 16 analiza los casos de peloteros dominicanos de Grandes Ligas o Ligas Menores que tanto en los Estados Unidos como en nuestro país han ejercido violencia en contra de mujeres que han perdido la vida. El Dr. Romero analiza los casos de César Cedeño, Fabio Gómez, Luis –Güigüí Lucas– SaintClair, Ambiórix Burgos Marte, Alfredo Simón, Manny Ramírez y Willy Aybar, opuestos en conducta a un David Ortiz, quien en una campaña de apoyo a la no violencia en contra de la mujer declaró que él “solo le pega a la pelota, jamás a una mujer”. En el capítulo 17 se trata de dos casos ex-

cepcionales de violencia intrafamiliar. El primero, de una mujer de 34 años maltratada por el padre en el hogar y con la actitud sumisa de la madre, la niña creció con una tremenda baja autoestima, la cual, de adulta disfrazó de lo contrario y se convirtió en rescatadora de todo el mundo, conducta que casi la lleva a su perdición. Reflexionó a tiempo y asistió a la consulta y pudo rehacer su vida (pp. 185-91). Y otro caso excepcional de violencia, pero desafortunado, fue el de una señora que tenía una venta de cerveza en su propia casa. Una noche del año 2003, en una bebentina con un compadre y unos amigos, este la mató enterrándole un machete en la vagina luego de haberla violado junto a los demás compañeros de juerga. Adivinen lo que hizo la justicia con los acusados. El capítulo 18 se titula “Armas de fuego”, pero yo le añadiría “en manos de irresponsables, sicóticos, esquizofrénicos y violentos”. En manos de los irresponsables, las armas de fuego cortas, largas o blancas, y a veces de guerra, son las responsables de centenares de muertes en el país. Y se obtienen en el país al precio que usted quiera. Oficialmente basta con un Formulario 25 o una tarjeta de presentación de altos oficiales de las Fuerzas Armadas donde se diga que usted es “un amigo leal e incondicional” de los cuerpos armados y de la Policía Nacional para que ande usted orondo con un arma de fuego, símbolo del machismo, del poder y de la ideología clientelar y patrimonialista que ha impedido la existencia en nuestro país de un Estado nacional verdadero. Existe en el país una ley de control y prevención del porte y tenencia de armas de fuego y municiones (la 36 del Gobierno de García Godoy 1965), promulgada con la fi-

nalidad de recuperar las armas en manos de los participantes en la guerra patria de abril, cuya drasticidad vino a redundar en beneficio de Balaguer, designado presidente por Lyndon Johnson, mandatario imperial de los Estados Unidos, pero no se cumple ni siquiera con la publicación de la Resolución 02-06 del hoy Ministerio de Interior y Policía. Y como expresa el Dr. Romero, la ley que no se cumple permite realizar lo que prohíbe. Esa permisividad es la responsable de que una parte del monopolio de la violencia de la caricatura de Estado que nos gastamos esté hoy en manos de particulares que van desde los narcotraficantes, los lavadores de activos, los delincuentes grandes y pequeños y hasta particulares de las clases media y baja que se permiten el lujo de contratar a sicarios del bajo mundo para realizar ajustes de cuenta con enemigos o con sujetos con los cuales han tenido problemas personales. Es decir, que desde hace unos ocho años existe en nuestro país un sector, todavía pequeño, que ha decidido hacerse justicia con sus propias manos. ¡Tremendo peligro para la sociedad!, pero comprensible en un país donde no hay un Estado nacional verdadero, sino una vasta federación de clientes y políticos patrimonialistas, integrada por habitantes de lo que Américo Lugo llama “porción de humanidad” para referirse al pueblo dominicano, incapaz, hasta hoy, de construir un Estado nacional.

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Historia

HOY

Invasión y conquista de la Española,un libro de

Frank Moya Pons P

MANUEL GARCÍA ARÉVALO

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ara conmemorar sus diez años de permanencia en el país, la Organización Odebrecht, con un amplio sentido multidimensional de responsabilidad social-empresarial, ha patrocinado la Colección de Historia Dominicana con el propósito de contribuir a valorizar y divulgar nuestras raíces culturales con miras a afianzar la identidad nacional. El primer volumen de la serie de Odebrecht, coordinada por Bernardo Vega, lleva por nombre Taíno, que trata aspectos relevantes de nuestros aborígenes. Ahora aparece el segundo tomo titulado Invasión y conquista de la Española, del reconocido historiador Dr. Frank Moya Pons. La obra se inicia con una síntesis sobre los primeros contactos indo-hispanos establecidos en los albores del descubrimiento de América. Para ello el autor se basa en las dos fuentes que se tienen por el acta de nacimiento del Nuevo Mundo. El Diario del primer viaje de Cristóbal Colón, el cual se conoce gracias a Bartolomé de las Casas, quien lo glosó y enriqueció con sus propios comentarios en Historia de las Indias. Y la célebre Carta del Descubrimiento enviada por Colón a los monarcas españoles, dando cuenta de sus hallazgos, con sus impresiones sobre la exótica naturaleza de las islas antillanas, así como de las gentes que habitaban en los confines de la tierra. El autor continúa el hilo de la narración colombina con las versiones de otros cronistas que vinieron en el segundo viaje, como son los casos de Guillermo Coma, Miguel de Cúneo y del médico Diego Álvarez Chanca, quien envió una carta al cabildo de Sevilla, hablando sobre las costumbres indígenas, entre ellas la antropofagia ritual practicada por los caribes. Además de relatar el encuentro de Colón con Goacanagarí tras la destrucción del fuerte de la Navidad. Del mismo modo, Moya Pons para completar su relato introduce fragmentos del cronista Pedro Mártir de Anglería, autor de Décadas del Nuevo Mundo, y de Andrés Bernárdez, mejor conocido como el “Cura de los palacios”, quien escribió un Memorial del reinado de los Reyes Católicos. Ambos, a pesar de nunca haber viajado a América, conocieron personalmente a Cristóbal Colón y obtuvieron de él y de otros viajeros abundantes noticias sobre las costumbres de los indígenas y la actuación de los conquistadores. El autor resalta el importante papel de los intérpretes indígenas llamados “lenguas” en esos primeros contactos colombinos, así como la forma de intercambio o comercio sostenida entre españoles e indígenas mediante el trueque o “rescate” de productos exóticos. En el segundo capítulo, denominado “in-

vasión española”, se describe el gobierno de Colón, teniendo como base a La Isabela. Desde allí emprende el Almirante, con el apoyo de Alonso de Ojeda, sus campañas de avanzadas por el cacicazgo de Guarionex tratando de llegar al Cibao, en la creencia que era el legendario Cipango, dado que Colón al cruzar el océano creyó haber llegado al Oriente. Moya Pons explica el sistema de factoría implantado por Colón, siguiendo el modelo comercial establecido por los portugueses en África. Y la imposición del tributo en oro que tenían que pagar los indígenas. Además de valerse de su rudimentaria producción agrícola para el sustento de la emergente comunidad hispánica. Pero pronto llegó lo que Moya Pons llama “desorden y colapso de la factoría”, tras la sublevación de Francisco Roldán que ostentaba el cargo de alcalde mayor de La Isabela. La rebelión marcó a juicio del historiador “la caída de Colon”, quien para sostenerse en el gobierno de la isla tuvo que otorgar concesiones a los insurgentes, repartiéndoles indios a su servicio, iniciando así el oprobioso sistema de las encomiendas. El tercer capítulo trata de la economía minera durante la gobernación de Ovando, requiriéndose el uso intensivo de mano de obra indígena, que conllevó a la destrucción de los cacicazgos de Higüey y Jaragua. Se desató lo que el autor llama “la fiebre del oro”, acarreando la vertiginosa caída demográfica aborigen por la explotación a la que fueron sometidos por los encomenderos. Haciéndose incluso necesaria la importación de indios esclavos de otras islas cercanas y de tierra firme. Es cuando surge el clamor de justicia enarbolado por la Orden de Predicadores para protestar por las atrocidades cometidas en contra de los nativos. Moya Pons se auxilia de los relatos de Las Casas para explicar lo acontecido a partir del sermón de 1511, cuando la voz de Antonio Montesino se levantó imponente y atemorizadora para protestar ante el virrey Diego Colón y las demás autoridades coloniales por los excesos de los encomenderos en detrimento de los indígenas. A los frailes dominicos se les unieron los franciscanos. Y las protestas de las órdenes religiosas no tardaron en llegar a España, iniciándose el proceso crítico de la conquista. Con lo cual la Corona dictó en Burgos, el 27 de diciembre de 1512, las primeras leyes de Indias, en las cuales se establecieron ciertas reivindicaciones para mejorar las condiciones laborales y las posibilidades de evangelización de los indígenas. Moya Pons dedica el capítulo final de la obra a la “crisis demográfica”, cuantificando el acelerado descenso aborigen, provocado entre

otras causas, por el maltrato y el efecto devastador de las epidemias. Para concluir con la guerra del Bahoruco sostenida por Enriquillo, que culminó en 1533 con un tratado de paz, cuyos pormenores fueron narrados, tanto por Fernández de Oviedo, como por Las Casas y Antonio Herrera. Frank Moya Pons no tiene por objeto inclinarse a favor de la leyenda negra que pretende denigrar a la España imperial por su actuación en América. Su propósito es buscar la verdad histórica evitando una manipulación maniquea del pasado. Y lo hace a través de las voces de los propios protagonistas que participaron en la fase de exploración, conquista y colonización de la Española. En tal sentido, la obra se ha hilvanado desde una perspectiva coral, donde el autor ha elegido, con un estricto rigor documental, un conjunto de textos de aquellos que vivieron en primera persona los hechos ocurridos entre 1492 a 1546, cuando ya la presencia indígena era casi imperceptible en el ámbito insular. En definitiva, son muchos los cronistas que intervienen con sus relatos para ofrecer sus reveladores testimonios. Sin embargo, la gran baza del libro, concebido en gran formato, es el sabor a época que el autor logra impregnarle a través del uso de un amplio repertorio de antiguos grabados y pinturas que le confieren ambientación y lucidez. Estas ilustraciones fueron seleccionadas con la colaboración del historiador José Chez Checo, quien domina como nadie el oficio editorial, logrando una amplia compilación de la historia gráfica del período colonial. A lo cual hay que sumar la excelente diagramación de la diseñadora Irina Miolán y la nítida impresión de Amigo del Hogar. Con su amplia experiencia docente e investigativa, Frank Moya Pons en Invasión y conquista de la Española ofrece un recuento de forma didáctica, atractiva, ágil y sobre todo novedosa y apasionada, que, sin ser una antología de documentos, pone al alcance del lector textos de primera mano, así como numerosos grabados e ilustraciones de la época, para analizar y explicar con una renovada percepción histórica el proceso de incorporación de la isla a la Corona de Castilla.


Viaje por la Historia

AREÍTO

Sábado 24 de noviembre de 2012

Juan Bautista Vicini

Juan Antonio Alix

Juana Ogando

Jacobo de Lara

Demetrio Rodríguez

Perico Pepín

HOY

La dictadura de ULISES HEUREAUX

ÁNGELA PEÑA / A.PENA@HOY.COM.DO

A

demás de considerar que en seis textos académicos de alto nivel dedicados a Ulises Heureaux su dictadura no está suficientemente explicada ni exhaustivamente investigada, Orlando Inoa separó dos capítulos de “La viña de Naboth” que Sumner Welles dedica a ese periodo y los usó como pretexto para escribir el libro “La dictadura de Ulises Heureaux” porque, a su juicio, durante ese gobierno se inició la modernización del Estado de hoy en día. Los historiadores a que se refiere son MuKien Sang, Jaime Domínguez, Harry Hoetink, Rufino Martínez, Emilio Rodríguez Demorizi y Cyrus Veeser. Los aportes novedosos de este ejemplar, que ocupa el segundo lugar en ventas de librería, son su presentación, las notas, glosas, fotos, tablas, mapas y adendas que el historiador incorpora a la obra en que hace revelaciones impresionantes. Entre sus fuentes inéditas se encuentra una considerable porción del epistolario de Lilís, patrimonio del Archivo General de la Nación que algunos han consultado y hasta publicado, pero incompleto. Inoa profundizó en la parte que nadie había reproducido. “Heureaux era un apasionado de la escritura de cartas. Solo las relacionadas con el gobierno componen cuarenta y un volúmenes de 700 páginas, la mayoría escritas de su puño y letra. En un día solía escribir de 25 a 30. También era un receptor de cartas, las que leía todas. Este fondo documental es bastante amplio y por demás imprescindible para estudiar su gestión de gobierno”, apunta. Cita estudiosos que no recogieron ese acervo y afirmó que en 1978 Andrés L. Mateo, director de la editora de la UASD, anunció que ofrecería al público toda esa correspondencia, con introducción y notas de Juan Daniel Balcácer pero “el proyecto quedó estancado con la publicación de un primer libro que contiene las mismas cartas mecanografiadas que con el título de Copiador de cartas del presidente Heureaux se encuentran en el AGN. Para este libro Inoa dispuso, además, de cartas de Heureaux pertenecientes a archivos particulares. Agradeció al historiador Cyrus Veeser que transcribió un gran porcentaje de las misivas inéditas, encuadernó cinco tomos y le obsequió uno. Ni humor ni folklore. Para desgracia de la historiografía dominicana, las distintas administraciones de Ulises Heureaux son recordadas por las anécdotas que surgieron de su faceta folklórica, humorística y a veces

Ulises Heureaux

tragicómica “y no por los acontecimientos históricos, sociales, económicos y políticos” que sucedieron, lamenta Inoa. Lilís, agrega, “se había convertido en una leyenda aún cuando estaba vivo”. Manifiesta que también la mayoría de los textos que abordan a Heureaux se centran fundamentalmente en los aspectos negativos más que en los positivos “de su dilatado y cruento mandato”. Menciona a Enrique Apolinar Henríquez, quien afirmó que Lilís fue un patriota, pese a haber sido “férreo tirano”; a García Godoy, quien consideró que en adelanto material el país le debía bastante y que con él florecieron la agricultura, el cultivo del cacao, hubo marina, ejército digno de este nombre y que el ferrocarril de Puerto Plata, obra difícil y costosa, “data de la época de su dictadura”. Estudiosos extranjeros vieron igualmente el lado positivo de Lilís y Orlando Inoa recoge varios que aseguran que el mandatario fomentó el desarrollo de la educación, la inmigración, la agricultura, la construcción de ferrocarriles y negoció un tratado de reciprocidad con Estados Unidos. Acota que Lilís fue solidario con la independencia cubana y tras la extensa relación de los méritos que le atribuye concluye que “la historiografía caribeña ha estado ofuscada más en buscar las sombras que las luces en el gobierno de Lilís”. Su libro, reitera, busca “redimensionar la figura política de Ulises Heureaux y llevar el análisis de su gestión al plano académico y no meramente emocional”. “A sabiendas del sistema de terror que implantó, del socavamiento de las instituciones y del caos económico en que dejó las

finanzas públicas cuando fue asesinado, no todo fue desastroso en su administración”. Repite que con él llegó la modernidad: inauguró el telégrafo entre la capital y San Cristóbal, popularizó el hielo como bien de consumo cotidiano, se conoció la luz eléctrica, el país tuvo barcos movidos a vapor, llegó el primer automóvil importado desde Estados Unidos y desembarcaron varios carros destinados a Santiago y Montecristi; creó un grupo social que fundó clubes, entre otros. En otro orden desfilan los intelectuales sumisos, como la juventud hostosiana que sucumbió al poder y las múltiples demostraciones de apoyo que recibió de la clase pensante: Hipólito Billini, Félix María Delmonte, Manuel María Gautier, Joaquín Montolío, José Gabriel García, Emiliano Tejera, José Martín Leyba, José de Jesús Ravelo, Francisco Henríquez y Carvajal, Enrique Henríquez y otros “genuflexos”. Al margen de la profundidad de sus análisis, el autor se adentra en detalles menos trascendentes, como que Lilís no era negro, si era o no dominicano, cómo le fue inutilizado el brazo o por qué se negaba a firmar el famoso decreto de San Fernando de monseñor Meriño, apodado “La pantera mitrada”. Asimismo refiere las malquerencias de Sumner Welles contra su biografiado y señales, celajes, desastres y “maleficios” que se produjeron cuando estaba siendo ejecutado. El 26 de julio de 1898, mudaron a la virgen de Altagracia desde su templo al de las Mercedes porque Heureaux vendió el primero y desde aquel día “consideraron perdido” al tirano, abatido al año en Moca. Él tenía una vieja rencilla con la Altagracia desde las elecciones que le arrebató a Casimiro De Moya y que terminaron en la Revolución de 1886. La boleta de De Moya, el ganador, tenía la efigie de La Altagracia; en cambio, la de Heureaux tenía la de las Mercedes. “Lilís trastocó todo y dispuso ganar al partido de la Virgen de las Mercedes (el suyo) sobre el de la Virgen de La Altagracia (el de De Moya)”. “La dictadura de Heureaux” es una preciosa impresión de 269 páginas con profusión de nítidas fotos de hombres y mujeres víctimas o beneficiarios del régimen, con sus biografías. Amor, sexo, humor, política, oportunismo, revoluciones, expediciones, crímenes, terror, genealogía, lealtades, envilecimiento, se mezclan en sus páginas en las que también es enjuiciado Sumner Welles.

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AREÍTO

Sábado 24 de noviembre de 2012

Arte Contemporáneo

HOY

AMABLE LÓPEZ MELÉNDEZ

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El arte contemporáneo como

LITURGIA LAICA P uesto que el artista auténtico siempre abraza una perspectiva estética trascendente, todo arte verdadero contiene en su esencia lo sagrado. La libertad, lo religioso, lo místico y lo ético se nos revelarían en lo estético a partir de una especie de viraje lúcidamente especular (sobre sus propias certezas y contradicciones), mediante el cual el artista procede a una insólita indagación desde las profundidades del espíritu y desde la misma plasticidad de la materia. Espíritu invisible y materia sensible con los cuales el artista elabora su alquimia personal, su íntimo universo simbólico: la in-visibilidad, “representada” y revelada en el despliegue de la multidimensionalidad; de las nuevas formas y prácticas creadoras; de los nuevos signos, lenguajes, tecnologías y soportes éticos, estéticos y metaestéticos de las prácticas artísticas contemporáneas. Como arquetipo de una civilización y una sociedad desacralizadas, el artista contemporáneo no practica ni fundamenta nada más que la expresión y la libertad creadoras. Sin embargo, la manifestación del fenómeno religioso en toda su amplitud estaría cifrada de forma espléndida en la obra de arte contemporánea. Obra que, en primera instancia, resulta autosignificativa y opera de manera autónoma ante lo real y lo no real, proclamando una gestualidad y una espectrología personales de inefable potencial cognitivo, mediante las cuales el artista materializa su práctica creadora como liturgia laica, como lúdica y lúcida sacralización de lo profano. En la actualidad, los principales grupos conservadores a nivel global: políticos, religiosos, corporativos, militares, intelectuales y, especialmente, la Iglesia Católica, ni siquiera vislumbran el significado de la obra de arte contemporánea. En ocasiones, ya sea de forma directa o indirecta, estos grupos y corporaciones llegan a reprimir la confección de ciertas imágenes y hasta de nuestros juicios sobre las mismas, “decretando”, de manera cínica y terrorista, quiénes son los malos y quiénes los buenos, mediante la utilización y/o manipulación de imágenes. Entonces, tiene sentido el reclamo del derecho a considerar estas acciones retrógradas con actitud crítica, impugnando la censura y la autocensura que muchas veces nos limitan a callar... La reflexión sobre lo místico y lo religioso en el arte dominicano contemporáneo apenas se inicia. Y la principal motivación de esta reflexión es, precisamente, la notable presencia de dichas temáticas en la producción de una serie de artistas de distintas generaciones, entre los cuales destacan pioneros de finales del siglo XlX y principios del XX como Alejandro Bonilla, Luis Desangles, Abelardo Rodríguez Urdaneta y Enrique García Godoy. Asimismo, pintores y escultores emblemáticos de nuestra modernidad han abordado estos temas mediante una sorprendente multiplicidad de visiones estilísticas, medios expresivos y notables resultados. Me refiero a creadores de iconos emblemáticos de esta temática en el campo de la pintura como Gilberto Hernández Ortega (1924-1979), Marianela Jiménez (1925), Luichy Martínez Richiez (1928-2005), Antonio Prats Ventós, Eligio Pichardo (1929-1984), Clara Ledesma (1924-1999), Gaspar Mario Cruz (1925-2006), Nidia Serra (1928-2010), Domingo Liz (1931), Paul Giudicelli (1921-1965), Silvano Lora (1931-2003), Fernando Peña Defilló (1928) y Ada Balcácer(1930). Otros artistas fundamentales de las generaciones de los 60, 70, 80 y 90, tales como Ramón Oviedo, Soucy de Pellerano, Julio Susana, Leopoldo Pérez -Lepe-, Guillo Pérez, Elsa Núñez, Ángel Haché, José Rincón Mora, Adolfo Piantini, Cándido Bidó, José Cestero, Jorge Severino, Alberto Ulloa, Geo Ripley, Amable Sterling, Antonio Guadalupe, Danilo de los Santos, Rosa Tavárez, José García Cordero, Alberto Bass, Amaya Salazar, Raúl Recio, Jesús Desangles, Ezequiel Taveras, Fernando Varela, Mariano Sánchez, Claudio Espejo, José Lantigua Cruz (Bule), José Sejo, Elvis Avilés, Miguel Ramírez, Dustin Muñoz y Manuel Toribio, sostienen el tratamiento de

Fernando Peña Defilló. El Ángel.

Antonio Guadalupe. Cristo Campesino.

Geo Ripley. La Plegaria. Acrílica sobre tela, 2008.

lo religioso y lo místico con trabajos de notable impacto expresivo y excelente calidad estética, algunos de los cuales devienen en obras paradigmáticas de nuestra contemporaneidad artística. Antonio Guadalupe (1941) es responsable de una de las más sutiles, cristalinas y resistentes elaboraciones simbólicas de la cristología y de las distintas manifestaciones de la religiosidad popular en la visualidad artística dominicana contemporánea. En este caso, asistimos al encuentro de una cristografía notablemente original. Imágenes del “Ecce Homo”, el Divino Rostro, el Crucificado, el Caminante y el Carpintero iluminado. He aquí una nueva imagen del Cristo. Transfigurado esta vez en el mismo centro de la historia cotidiana de la salvación. El de Antonio Guadalupe es un Cristo reactivo, sincero, reflexivo, terrenal, sacrificado y popular. Imágenes facturadas en un juego sofisticado de espacios, superficies, colores y texturas que proclaman la vitalidad y el esplendor de su obra pictórica global. Así, en cuanto a las cuestiones de la religión y el misterio de la existencia, los artistas dominicanos de nuestro tiempo combinan la indagación experimental con la deconstrucción de los signos identitarios y las

huellas de la historicidad, hasta llegar a un grado máximo de libertad expresiva que le permite materializar un repertorio simbólico de contenidos, significados y perspectivas definitivamente trascendentes.

NOTA: Estas notas han sido extraídas de la conferencia titulada “Presencia del tema religioso en el arte contemporáneo dominicano”, presentada como parte del “VII Simposio Internacional de Historia y Crítica de Arte-Arte Religioso en República Dominicana”, celebrado entre el jueves 1 y el viernes 2 de noviembre en la Sala Manuel del Cabral de la Biblioteca Pedro Mir de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. La exitosa organización de esta importante actividad en la que participaron intelectuales y estudiosos del arte dominicano, tales como los críticos Abil Peralta Agüero y Myrna Guerrero; el filósofo Fidel Munnig, el arquitecto Eugenio Pérez Montás; los antropólogos Delia Blanco, Carlos Andújar, Soraya Aracena y Fátima Portorreal Liriano y los artistas Elsa Núñez y Jorge Severino, ha estado a cargo del Dr. Odalís G. Pérez, presidente del Simposio y director de la Escuela de Crítica e Historia del Arte de la UASD.

Sábado 24 de noviembre de 2012  

Como referencia nacional en el área, Areíto es el suplemento cultural por excelencia. Cada sábado, Areíto circula como un regalo del periódi...

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