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de una familia culta, refinada y ecléctica que,

abierto contraste con las verdes y azuladas.

en las primeras décadas del siglo, asumió

Luego, los ritmos que dibujan las aguas del

una definida posición ideológica americanis-

lago Titicaca, se extienden por las paredes y

ta frente al mundo, en abierta confrontación

envuelven al espectador con su hipnótico re-

con el frenesí europeizante de la sociedad

lato, sin fin y sin pausa. Desde un entrepiso

criolla.

de esta casa escenográfica se accede a una

Al caminar por las calles San Luis y

visión cercana de la exótica pintura.

Corrientes, Ana Fracassi sortea el bullicio de

Durante la visita, cuentan que la pasión de

los vendedores ambulantes que ocupan las

Alfredo Guido por las tradiciones estéticas

veredas y se las ingenia para abrir una enor-

americanas surgió en el año 1915, cuando

me puerta de hierro, el sonido que provoca

la Primera Guerra Mundial frustró el viaje

al cerrarse, marca con un cambio abrupto

a Europa que ganó en un premio, y cuan-

el ingreso al pasado. En los años 20, los

do, finalmente, utilizó el dinero de la beca

abuelos de Ana aprobaron la construcción

para recorrer Sudamérica. Este viaje marcó

de ese inmenso caserón neocolonial. Con

la vocación americanista de Guido, que

sus diferencias, la residencia rosarina lleva

desplegaría su amplia obra como pintor,

a evocar los delirios modernistas de Gaudí

ceramista, grabador, ilustrador y muralista,

en la Casa Milá o La Pedrera, un edificio que

sobre la base de sus investigaciones de

desde 1992 es un activo Centro Cultural de

las técnicas indígenas. Entretanto, también

Barcelona. La analogía es inevitable: también

se destacó como uno de los actores de

la casa Fracassi merecería un destino públi-

la escena artística local, integró la CMBA,

co. Su arquitectura es un alucinado pastiche.

apoyó la creación del museo, actuó en los

En un rincón del living hay un patio andaluz

salones como jurado de premios e ilustró

con una fuente y mayólicas de colores, hay,

sus catálogos, participó en El Círculo y

también, un palco para la orquesta, venta-

codirigió su revista entre 1923 y 1925. Pero

nas con vidrios emplomados que en vez de

su verdadero momento de gloria llegaría en

escudos nobiliarios, lucen adornos incaicos.

1924. Alfredo Guido consolidó entonces su

Y además está el mural.

afán americanista y, a la vez, el mestizaje con

Esa enorme pintura de Alfredo Guido cubre

su innegable herencia europea, tendencias

la parte superior de las paredes del come-

que se mezclan y se expresan en la imagen

dor con el barroquismo más excesivo de

de La Chola desnuda, pintura por la cual le

América. Sus colores son tan encendidos

otorgan el Primer Premio del Salón Nacional

que la crítica de arte Beatriz Vignoli los

de Bellas Artes.

definió como “psicodélicos”. El fresco, pin-

Su “Chola” es un personaje muy particular:

tado sobre una tela adherida a las paredes,

aparece envuelta en un vaho de tonalida-

muestra las escenas de un viaje a Bolivia

des azules y ostenta sin pudor sus rasgos

y expresa las divagantes alucinaciones

europeos, en medio de una escenografía

que provoca la altura, perceptibles en las

indígena. El bellísimo desnudo se desta-

exaltadas tonalidades rojas y naranjas en

ca por la intensidad de su desprejuiciada 92

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Anuario. Registro de acciones artísticas. Rosario, 2010  

El relato que se inscribe en estas páginas es el de la multiplicidad y la heterogeneidad de opiniones y posicionamientos, que no siempre coi...

Anuario. Registro de acciones artísticas. Rosario, 2010  

El relato que se inscribe en estas páginas es el de la multiplicidad y la heterogeneidad de opiniones y posicionamientos, que no siempre coi...

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