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o g i d ó C

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EDICIÓN ESPECIAL / VISIONARIOS POR LA FELICIDAD

El Código

de los Rollos

del Mar Muerto


Los Esenios Escuchar te impulsa a discernir Discernir te anima a practicar Practicar te ayuda a aceptar Aceptar te permitirá comprender Comprender te prepara a amar Amar te hará entrar en silencio x Héctor René Garza Salinas


Los Manuscritos del mar Muerto Ochocientos rollos fueron descubiertos en 1947 en 11 cuevas. A un kilómetro aproximadamente de un lugar denominado Chirbet Qumram. Este lugar, se ubica en las proximidades de la ribera noroccidental del Mar Muerto. Desde mediados del siglo pasado esta región es conocida como “El Paraje en Ruinas”. Este paraje se encuentra a unos kilómetros al sur de la ciudad mítica de Jericó, y es verdaderamente inhóspito. Toda la región esta desértica. Sus textos estaban escritos en hebreo, arameo y griego y contenían partes del Viejo Testamento, salmos, comentarios y otras escrituras, algunas en clave. Poco antes y después del comienzo de la era cristiana, algunas sectas judías comenzaron a guardar manuscritos hebreos, escritos sobre piel de oveja, en algunas cuevas junto al mar Muerto. Entre sus manuscritos figuraban extensos manuscritos del Antiguo Testamento y otra literatura religiosa. Fueron descubiertos por un pastor beduino llamado Mohammed ed-Dhib, de la tribu de los Ta´amire, que a comienzos de 1947 encontró los primeros rollos que después se denominarían los Papiros de Qumram. Nos preguntamos si obedecería este descubrimiento ¿a la casualidad o a la causalidad?

Ofreciendo un testimonio muy importante para el conocimiento de la historia de los orígenes del cristianismo. A pesar de que hoy en día algunos grupos religiosos sigan negando la autenticidad de estos documentos. No por ello dejaran de tener el valor que tienen pues la verdad siempre sale a la luz, como en este caso, a pesar de haber estado tantos años inmersos en una completa oscuridad... Juma comenzaba a ponerse nervioso. Algunas de sus cabras estaban subiendo demasiado alto en los acantilados. Entonces decidió subir él mismo hasta donde ellas estaban para traerlas de regreso. Juma no sabia que, al comenzar su escalada ese día de Enero de 1947, aquellas cabras extraviadas lo involucrarían en lo que sería “el descubrimiento arqueológico más grande del siglo veinte”. Estos pensamientos estaban muy lejos de su mente cuando vio dos pequeñas aberturas de una de las miles de cuevas en aquellos áridos acantilados en la costa nordeste del Mar Muerto. Arrojó una piedra por una de las aberturas, lo cual produjo un sonido inesperado que lo sorprendió; Que más podía haber en esas cuevas que un tesoro. Llamó a sus primos, Khalil y Mohammed quienes subieron a escuchar la excitante historia. Sin embargo, se estaba haciendo tarde y había que arrear a las cabras. Regresarían al siguiente día tal vez sus días de perseguir cabras habían terminado una vez que el tesoro fuera descubierto.

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El más joven de los tres, Mohammed, despertó al día siguiente antes que sus compañeros “busca tesoros” y se encaminó a la cueva. El piso de cueva estaba cubierto con escombros, incluyendo cerámica rota. Sobre la pared había una cantidad de jarras delgadas, de las cuales algunas todavía tenían sus cubiertas de forma redonda. Impacientemente, Mohammed comenzó a explorar el interior de cada jarra, pero no encontró ningún tesoro... sólo algunos pergaminos amarrados con trapos y verduzcos por el tiempo. Más tarde al regresar con sus primos, les dio las malas nuevas no había ningún tesoro.

aún hoy en día no se termina. La historia de como esos pergaminos viajaron de las manos de unos jóvenes pastores beduinos hasta los ojos escudriñosos de académicos internacionales, es más extraña que una ficción, aunque todos los detalles de los siguientes años probablemente nunca se conocerán, lo siguiente es lo que se sabe. Después de colgar de un poste de una tienda beduina por cierto periodo de tiempo, los siete pergaminos originales fueron vendidos por separado a dos anticuarios árabes en Belén. De ahí cuatro fueron vendidos (por una pequeña cantidad) al arzobispo Athanasius Jesche Samuel, de la Iglesia Siria Ortodoxa en Jerusalén del monasterio de San Marco.

Los pergaminos que esos niños beduinos sacaron de aquella obscura cueva aquel día y los días siguientes serían reconocidos como el mayor tesoro manuscrito jamás encontrado los primeros siete manuscritos de los Pergaminos del Mar Muerto. Así fue el descubrimiento de un grupo de manuscritos miles de años más antiguos, que el en aquel entonces texto hebreo más viejo de la Biblia. (De los cuales muchos habían sido escritos 100 años antes del nacimiento de Jesús). Estos pergaminos revolucionarían al mundo arqueológico y le darían a un equipo de traductores una tarea gigantesca que

Estudiosos de la Escuela Americana de Investigación Oriental, quienes los examinaron, fueron los primeros en darse cuenta de su antigüedad. John Trever las fotografió a detalle y el gran arqueólogo William F. Albright pronto anunciaría que los rollos pertenecían al periodo entre 200 años a.C. y 200 años d.C. Entonces se hicieron los primeros anuncios de que los manuscritos más viejos jamás descubiertos habían sido encontrados en el desierto de Judá. Tres de los manuscritos encontrados por los mucha-

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chos beduinos fueron vendidos a E. L. Sukenik, arqueólogo de la Universidad Hebrea y padre de Yigal Yadin (general del ejército israelí quien después se convertiría en un famoso arqueólogo y excavador de Masada y Hazor). La guerra egipcio-israelita de 19471949 hizo que los rollos cayeran en el olvido. Finalmente todos los manuscritos llegaron a la Universidad Hebrea bajo otro conjunto de circunstancias extrañas. Después de haber recorrido los Estados Unidos con sus cuatro pergaminos y no haber encontrado comprador interesado, Metropolitan Samuel publica un anuncio en el Wall Street Journal. Por coincidencia (o providencia divina?) Yigal Yadin se encontraba en Nueva York y leyó el mensaje en el diario. A través de intermediarios pudo comprar estos invaluables manuscritos por una cantidad cercana a los $250,000 USD. En Febrero de 1955 el Primer Ministro de Israel anuncia que el Estado de Israel había comprado los pergaminos y los siete (incluyendo los comprados an-

teriormente por el profesor Sukenik) se conservarían en un museo especial de la Universidad Hebrea llamado Santuario del Libro, donde se pueden ver el día de hoy. No es necesario decir, que el anuncio sobre los manuscritos motivó fervorosas búsquedas en el área del descubrimiento original. Una expedición arqueológica oficial se inició en 1949 la cual eventualmente resultó en el descubrimiento de 10 cuevas adicionales que también contenían pergaminos. Entonces los arqueólogos desviaron su atención a una cercana ruina llamada “Khirbet (Ruinas de) Qumran”, las cuales se asume son los restos de una vieja fortaleza romana. Después de etapas de excavación intensa, los académicos no tenían duda alguna de que los manuscritos tuvieran su origen en esa comunidad que floreció entre los años 125 a.C. y 68 d.C. Los pergaminos habían sido guardados de forma precipitada en las cuevas mientras que la comunidad huía de la invasión del ejército romano, quien se

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encontraba en Judea para acabar con la revuelta judía de los años 66 a 70 d.C. Los siete manuscritos originales, de la que se ha llamado “cueva 1” comprenden lo siguiente: 1) Una copia bien conservada de la profecía de Isaías completa la copia más vieja de un libro del Antiguo Testamento jamás descubierta; 2) otro fragmento de Isaías; 3) Un comentario de los dos primeros capítulos de Habacuc el comentarista explica el libro alegóricamente en términos de la hermandad Qumran; 4) El “Manual de la Disciplina” o “Norma de la Comunidad” la más importante fuente de información acerca de la secta religiosa en Qumran describe los requisitos para aquellos que deseen ingresar a la hermandad; 5) los “Himnos de Acción de Gracias” una colección de “salmos” devocionales de acción de gracias y alabanza a Dios; 6) el libro de Génesis parafraseado en arameo; y 7) la “Norma de Guerra” que trata de la lucha de los “hijos de la luz” y “los hijos de las tinieblas” a ocurrir en los “últimos días”.

Las ruinas de Qumran, las cuales pueden ser visitadas el día de hoy, revelan que un grupo sustancial de judíos Vivian en esta comunidad. Bodegas, acueductos, baños rituales y un salón de asambleas fueron todos descubiertos. Uno de los cuartos más interesantes es el escritorium, identificado por dos tinteros y algunas bancas para los escribas. Tan pronto se dio el anuncio del descubrimiento de los pergaminos, los debates de su significado y origen comenzaron. Los debates aumentaron cuando el maravilloso contenido de los manuscritos fue exitosamente revelado. Esos siete pergaminos originales eran sólo el principio. Más de 600 pergaminos y miles de fragmentos han sido encontrados en las 11 cuevas del área de Qumran. Fragmentos de todos los libros Bíblicos han sido encontrados excepto Esther, así como muchos otros textos no bíblicos. Uno de los hallazgos más fascinantes fue un pergamino de cobre el cual tuvo que se cortado en tiras

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para poder ser abierto, el cual contenía una lista de 60 tesoros localizados en varias partes de Judea (ninguno de los cuales ha sido encontrado). Otro pergamino, el cual fue recuperado por arqueólogos israelíes en 1967 de un vendedor de antigüedades en Belén, describe con lujo de detalles como es que la comunidad veía un elaborado templo para rituales. Esta ha sido llamada apropiadamente “El Pergamino del Templo”. El contenido de los Pergaminos del Mar Muerto indica que los autores eran un grupo de sacerdotes que mantenían una vida comunal estrictamente dedicada a Dios. Su líder era llamado el “Maestro Justo”. Se opusieron al “Sacerdote Cruel” alto sacerdote judío en Jerusalén quien representaba el establecimiento y quien los había perseguido de alguna manera. Este sacerdote cruel fue probablemente uno de los legisladores macabeos quien ilegítimamente asumió la posición de alto sacerdote entre los años 150 y 140 a.C. La mayoría de los estudiosos han identificado a la hermandad Qumran como los Esenios, una secta judía descrita en los días de Jesús por Josefo y Filo. El monasterio de Khirbet Qumrán, en el noreste del Mar Muerto; una zona que el erudito romano Plinio (24-69 d. de C.) había descrito como sede de una numerosa colonia de Esenios, una secta judía del siglo I a. de C. que se llamaba a sí misma Nueva Alianza. La sugerencia de que Juan el Bautista haya pasado algún tiempo con la comunidad Qumran es posible ya que los Evangelios nos dicen que él pasó un tiempo considerable en el desierto cerca del área donde la comunidad Qumran se localizaba. (Mateo 3:1-3, Marcos 1:4, Lucas 1:80; 3:2-3). Ambos enseñaron que el “Reino de Dios” estaba por venir. Las excavaciones realizadas en las ruinas entre 1953 y 1955 confirmaron los datos de Plinio, pero también condujeron a descubrimientos que asombraron a la ciencia. Tras el primer descubrimiento, una tinaja muy parecida a las encontradas en la cueva, los arqueólogos encontraron monedas de la época de los procuradores romanos, de lo que se podía deducir que el monasterio había sido ocupado por los ro-

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manos en el año 68 d. de C. Al acercarse la décima legión romana, que tenía la misión de reducir a los rebeldes judíos (66-67 d. de C.), los Esenios huyeron, no sin haber ocultado antes su biblioteca en las cuevas de los alrededores.

uscritos Bíblicos que han sido descubiertos. Hasta los descubrimientos de Qumran, los manuscritos de Escrituras Hebreas más antiguos eran copias de los siglos 9 y 10 d.C., de un grupo de escribas judío llamado los Masoretes. Así mismo 24 manuscritos bíblicos de la Cueva IV correspondientes a los libros de Deuteronomio, Josué, Jueces y Reyes. Estos textos son aproximadamente mil años más antiguos que los manuscritos hebreos conocidos hasta el presente.

Gracias a estos informes sobre las prescripciones éticas, los usos y costumbres de los esenios, el mundo ha sabido por primera vez que existió un «maestro de la virtud». ¿Fue el «elegido por Dios y el redentor del mundo» un predecesor de Cristo? También él predicó, como el Hijo de Dios -y loo años antes que él-, la humildad, la caridad y el amor al prójimo. Después fue condenado y ajusticiado a causa de la hostilidad de los sacerdotes y de la «casta judía dominante» -como también le ocurrió a Cristo. Por tanto, los cientificos opinan que el esenismo fue un precursor del cristianismo y se dice que de los manuscritos se «sacan numerosos y decisivos paralelos con los sermones de Cristo». Es especialmente importante la similitud de los textos con el Evangelio de Juan. Y en otro lugar se dice que el Mafiual de la vida espiritual es de la máxima importancia para la imagen del judaísmo palestiniano durante el siglo I a. de C. y el siglo I d. de C., así como para el origen del cristianismo.

En el documento llamado el “Manual de la Disciplina” o “Ley de la Comunidad”, se establece que el creyente debe continuar viviendo bajo la ley “hasta la llegada del profeta y los ungidos de Aaron e Israel” En otro documento encontrado en la cueva cuatro y conocido como el “Testimonio”, se mencionan un número de pasajes del Viejo Testamento que forman las bases de las expectaciones mesiánicas. La primera es una cita de Deuteronomio 18:18-19 donde Dios le dice a Moisés: “profeta levantaré de en medio de sus hermanos, como tú”. Después viene una cita de Números 24:15-17, donde Balaam prevé el levantamiento de un príncipe conquistador. “Y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab”. El tercer pasaje es la bendición pronunciada por Moisés sobre la tribu de Leví en Deuteronomio 33:8-11. Por la forma como estos pasajes están agrupados nos dice que el escritor esperaba el advenimiento de un

Una de las contribuciones más importantes de los Pergaminos del Mar Muerto son los numerosos man-

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gran profeta, un gran príncipe o un gran sacerdote. Tras 50 años de recomponer los rollos del Mar Muerto los eruditos han tenido que dar paso a los científicos para extraer más información de estas reliquias arqueológicas. Los expertos fueron convocados a una conferencia en la Universidad Hebrea de Jerusalén patrocinada por el Centro Orión para el Estudio de los Rollos del Mar Muerto. En la conferencia, se intentó resolver algunos de los misterios que perduran sobre los rollos, que tienen unos 2.000 años de antigüedad...

Los Esenios Qumrán (en árabe: Khirbet Qumrán; su antiguo nombre se desconoce) se encuentra en la costa noroeste del Mar Muerto, algunos kilómetros al sur de Jericó. En una cueva en los acantilados del Desierto de Judea al sur de Qumrán, beduinos encontraron en 1947 los primeros Rollos del Mar Muerto. A raíz de este descubrimiento, Qumrán fue excavada por el Padre dominicano R. de Vaux en los años 1951-56.

Quedó al descubierto un complejo de edificios que cubren un área de 100 x 80 m. y datan del período del Segundo Templo. La ubicación del sitio y su diseño, los rollos hallados en las cercanías y las simples vasijas de cerámica de los habitantes son testimonio, en opinión de de Vaux, de un asentamiento de la secta esenia. Sabemos además de la presencia de los esenios en el Desierto de Judea y cerca del Mar Muerto por los escritos de Plinio el Viejo (Historia Naturalis V, 17). La opinión de que Qumrán era un centro esenio es refutada por aquellos que suponen que el lugar fue una villa, una posada o una fortaleza. Esta opinión no es apoyada por evidencias arqueológicas y la mayoría de los estudiosos aceptan la interpretación de de Vaux. Recientemente se encontró en Qumrán un ostracón (tiesto inscrito) con varias líneas en escritura hebrea. Es un contrato en el que un hombre llamado Honi dona sus posesiones, incluido un edificio, un olivar y un huerto de higueras, a un grupo llamado yajad (hebreo, juntos).

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Si esta lectura es correcta, sirve de evidencia para identificar a la secta que vivía en Qumrán, y el nombre por el cual los miembros del grupo se designaban así mismos. Este término aparece en otros manuscritos de los esenios. QUMRAN A fines del período del Primer Templo (siglos VIII - VII AEC) se estableció el primer asentamiento en el lugar. Se hallaron restos diversos de una pequeña granja fortificada o un fuerte judío. El sitio fue identificado por algunos como Secaca, o la Ciudad de la Sal, dos de las seis ciudades en el desierto territorio de Judá. (Josué 15:61-62). El asentamiento en Qumrán se renovó a fines del siglo II AEC, probablemente durante el reinado del rey hasmoneo Juan Hircano I, cuando la estructura existente fue restaurada y ampliada. Entonces, a comienzos del siglo I AEC, durante el reinado de Alejandro Janeo, una renovada construcción determinó el diseño del lugar hasta su destrucción. Se encontró en Qumrán un ostracón (tiesto inscrito) con varias líneas en escritura hebrea. Es un contrato en el que un hombre llamado Honi dona sus pose-

siones, incluido un edificio, un olivar y un huerto de higueras, a un grupo llamado yajad (hebreo, juntos, comunidad). Si esta lectura es correcta, sirve de evidencia para identificar a la congregación que vivía en Qumrán, y el nombre por el cual los miembros del grupo se designaban así mismos. Este término aparece en otros manuscritos de los esenios. Se han encontrado mil doscientas tumbas, cubiertas de piedra y alineadas en sentido norte-sur, contrariando la costumbre judía. Aunque la mayor parte de los enterramientos son de varones, hay también de mujeres y unos pocos de niños. El único lugar donde se han encontrado tumbas judías similares, una docena, es En el-Ghuweir, 15 km al sur de Qumrán, donde hay unas ruinas de dimensión mucho menor, que datan del siglo I a. C. La antigua fortaleza parece haber sido abandonada tras un terremoto o por otras causas en el 31 a. C. y re ocupada desde el 4 a. C. Entonces fueron reconstruidas todas las instalaciones. Se han encontrado una gran cantidad de piezas de cerámica idéntica a la descubierta en la primera cueva, e incluso una jarra idéntica a la usada para depositar los rollos, así como tres mesas largas cubiertas de yeso y varios tinteros que datan de esta época final de la ocupación del sitio y que indican que en el primer

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piso había un lugar destinado para escribir o copiar manuscritos como los encontrados en las cuevas. La construcción fue destruida por los romanos en el 68 d. C. y ellos mantuvieron allí por un tiempo corto un puesto militar. El nombre de Qumrán se deriva del vocablo árabe “KAMER”, que significa luna. El significado entero del nombre completo es - doble luna. En noches de luna llena el reflejo de la luna sobre las calmas aguas del Mar Muerto presentan esa particular imagen. La construcción original data del siglo VIII a. C. y duró abandonada varios siglos antes de ser reutilizada por los esenios; era una pequeña fortaleza, con algunas habitaciones en el interior y una cisterna circular para el abastecimiento de agua. Autores creen que era el sitio que algunos escritos antiguos llaman Secacah. Lo que quedaba en pie, fue ocupado por una comunidad hacia el 135 a. C. o unos años antes, cuando se añadieron dos cisternas rectangulares, una red de acequias, y dos hornos de alfarería. Los escritos de la comunidad, se refirieron desde entonces al sito como Damasco.

Hacia el 100 a. C. la construcción fue ampliada notablemente para servir a un número mayor de personas. Fue construido un sistema mucho más complejo de abastecimiento de agua alimentado por una corriente estacional que corría cerca, y llevado por un túnel y canales hacia grandes cisternas de almacenamiento, tres de ellas enormes. Se levantó una torre maciza cuadrada que protegía la entrada, y se construyeron también depósitos y salones amplios, uno de ellos con bancos a lo largo de las paredes, apto para reunir muchas personas y otro, al lado, con una cocina y una despensa adyacentes, vajillas y otras señales de haber servido como comedor. La mayoría de las personas que usaban estos salones no tenían instalaciones adecuadas para residir permanentemente allí, por lo que se supone que una parte habitaba extramuros, en campamentos en Ayin Feshja y sitios cercanos, donde hombres y mujeres practicaban labores agrícolas o pastoriles para garantizar su sustento, tal y como lo exigían las propias reglas de la comunidad encontradas en las cuevas. La construcción principal tenía 40 por 30 metros y el conjunto se extiende 80 metros a lo ancho y tiene 90 m de profundidad en su ala oeste, 40m en el centro y 70 m en el ala este.

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Aspectos fundamentales del pensamiento esenio • Despliega amor donde quiera que vayas: antes que nada en tu propia casa. • Ser esenio significaba ser un ejemplo de moralidad aprendiendo a controlar toda pasión, deseo y cólera. • No apetecían las cosas temporales, y servían a los demás desarrollando sus valores espirituales. Cultivaban un estilo de vida sencillo e inofensivo. • No utilizaban el dinero. Eran vegetarianos. • El respeto a la privacidad de los demás era norma. • La vida privada, correspondía al interior del templo; la vida interna, a la pareja; y la vida externa, a la comunidad. • La ley del silencio y el discernimiento se imponía de manera estricta. • Ningún esenio podía tener un sirviente. La esclavitud y la servidumbre eran para ellos cosas relacionadas con la existencia de entidades oscuras. • La comunidad comprendía una triple jerarquía de fieles; los postulantes, los novicios y los iniciados, a quienes, después de tres años de preparación, les estaba reservada la revelación de una gnosis. • Sabían cómo comunicarse con los seres angélicos. • Reconocían la igualdad de los sexos. Las mujeres participaban en las actividades espirituales. • Vestían blancas ropas de lino, que eran símbolo de pureza y unidad del alma.

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• Realizaban abluciones rituales diarias en cuatro cisternas grandes y siete pequeñas. El refectorio, que estaba lleno de vasijas, se utilizaba como «sala de comunión» donde los elegidos tomaban sus comidas sagradas comunes. No se limitaban al estudio de una sola religión, sino que profundizaban en todas para poder extraer de ellas lo mejor de sus fundamentos. • Igualmente, eran fervientes estudiosos de las enseñanzas esotéricas y de ocultos misterios de la Naturaleza desconocidos para otros hombres. • Sabedores de su finitud en esta tierra vivían con el propósito de no prostituir sus almas eternas. • Eran investigadores, descifraban códigos y los traducían a varias lenguas para así preservar y perpetuar sus conocimientos. Consideraban este trabajo como una tarea sagrada. • Estudiaban los secretos de las plantas y minerales con sus aplicaciones para beneficio humano. • Se regían por un consejo de 12 personas al frente de las cuales estaba el llamado “ Maestro de Justicia”.

Los Esenios El origen de la comunidad esenia se remonta al tiempo de los Macabeos, unos 150 años antes del nacimiento de Jesús, teniendo su centro espiritual en la “Ciudad de la Sal”, un inhóspito lugar situado en el desierto de Judea y cercano a las riberas del Mar Muerto.

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En esta época y lugar, y en el marco de los grupos sociales de la comunidad judía, surgió una minoritaria y pacífica hermandad de hombres y mujeres íntegros, quienes, animados de una firme voluntad de progreso, elevación, y de liberación espiritual, se agruparon fundando una colectividad de perfeccionamiento que sería portadora de nuevas simientes a las futuras civilizaciones. Las gentes los conocían por; “los piadosos” y también por los “nazarenos” (“nazareno” significa “consagrado a Dios”, y también “el que conoce las cosas ocultas”), sin embargo, ellos mismos se denominaban “los Hijos de la Luz”. La palabra esenio proviene del arameo; asaia, que significa médico. En esta misma línea, la voz; Jesús, es en arameo; Ioshúa, que viene del verbo leoshía y que se traduce como; sanar. En hebreo a los esenios se les llamaba; isiin, término que tiene la misma raíz que Ioshúa. Explicado esto, no es difícil pensar que dicha comunidad se dedicara, entre otras muchas cosas, al tratamiento y sanación de las enfermedades disponiendo de un espacio (sanatorio) al cual podía acceder cualquier persona o grupo social que allí se acercara en peregrinación (saduceos, fariseos, publicanos etc.), pues su alto grado de consciencia y entrega a remediar los sufrimientos de los hombres,

les hacía no distinguir entre castas pues eran conocedores de que, al cuidar al individuo, atendían del Ser Supremo que estaba en él. Los esenios, profesaban vida monástica, compartían sus bienes, y constituían una hermandad secreta alejada de cualquier inclinación de tipo político siendo reconocidos por su hospitalidad, pureza, pacifismo, bondad y prudencia.

Relatos acerca de los esenios Es curioso ver que la biblia no menciona en ningun momento a los santos hermanos Esenios. ¿Po qué lo dejaría por fuera?, ¿Acaso no convenía mencionarlos?. El erudito romano Plinio (24-69 d.C.) relata acerca de ellos; “son gente solitaria y muy superior al resto de la Humanidad”. Filón de Alejandría -filósofo judío- (Alejandría, hacia 20 adC - hacia 50), señala: “Hay 4.000 esenios residiendo en muchas poblaciones de Judea. Evitan las ciudades. Tienen todos sus bienes en común. Cultivan la tierra y se dedican a

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Su silencio da la impresión de un tremendo misterio. Sostienen que el cuerpo es cosa corruptible pero el alma es imperecedera. El espíritu emana del más puro éter, un hechizo natural lo arrastra hacia abajo y queda atrapado en la prisión del cuerpo; pero, Entre ellos no hay esclavos ni señores por estar con- una vez puesto en libertad por la muerte, se alegra y es llevado a lo alto. vencidos que la fraternidad humana es la relación natural de los hombres. Poseen el don de la predicTriunfan sobre el dolor gracias a una voluntad resución del futuro, son extremadamente elta. limpios y visten siempre de blanco. No dan imporLa ocupación romana y los martirios que les intancia al tiempo ni lo usan como excusa para no trabajar. Vuelven gozosos de sus tareas. Los esenios fringieron probó sus almas de cuantas maneras era posible: en la agonía, sonreían y perdonaban a los se han reunido a causa de su celo por la virtud y la torturadores. pasión de su amor a la humanidad”. oficios pacíficos, son granjeros, pastores, vaquerizos, agricultores, artesanos y artífices. No deben fabricar instrumentos de guerra ni ocuparse del comercio.

Flavio Josefo n. ¿37 ó 38? - †Roma, 94). Historiador judío fariseo descendiente de familia de sacerdotes escribe: “Identifican el placer con el vicio, se ejercitan en la temperancia y la autodisciplina. Renuncian a la riqueza, comen sólo los alimentos necesarios. La mayor parte de ellos viven más de 100 años y leen los escritos de los antiguos.

Cualquier palabra de ellos tiene más fuerza que un juramento. No causan daño a nadie ni por propia determinación ni bajo órdenes; en el caso de obtener autoridad jamás abusarán de ella; son amantes de la verdad; mantienen sus manos alejadas del robo y su alma pura de toda ganancia pecaminosa; no ocultan nada a los miembros de la comunidad y

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tampoco descubren ninguno de sus secretos a los extraños, aun cuando sean torturados hasta la muerte; transmiten las reglas tal como las recibieron y preservan con cuidado los libros grupales”.

La obra esenia Como hemos visto, consistía en practicar la hospitalidad, ayudar, consolar y aliviar a las almas dormidas, tratar de despertar a las que estaban a medias, y dar la bienvenida y guiar a las almas despiertas. Denominaron a su enseñanza; “La Nueva Alianza”. Maestro de Justicia”. En el Manual de Disciplina Esenio III, 13 - IV, 26 se lee: “El origen de la Verdad está en el Lago de la Luz, y el de la perversidad se encuentra en la Fuente de Oscuridad. Todo aquel que practique Justicia está bajo el dominio del Príncipe de Luz y camina por el camino de la luz; todo aquel que practica perversidad está bajo dominio del ángel de las Tinieblas y camina en el camino oscuro”. De especial interés son las numerosas similitudes existentes entre el pensamiento esenio y los modismos que luego aparecerán en el Nuevo Testamento. En

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unos y otros se hace hincapié en la inminencia del reino de Dios, en la necesidad del arrepentimiento inmediato y en la esperada derrota de Belial. También aparecen referencias similares en relación con el bautismo en el Espíritu Santo y se encuentran caracterizaciones semejantes de los fieles como “los elegidos” e “hijos de la luz”; ver ( Tit. 1,1; 1 Pe. 1,2; Ef. 5,8). Estos paralelismos son muy llamativos ya que la congregación de Qumrán vivió en la misma época y en la misma región que Juan el Bautista, precursor de las ideas cristianas. Finalmente, diremos que ponderados estudios recientes describen que existió un «Maestro de la Virtud», quien, cien años antes que el Hijo de Dios, predicó la humildad, la caridad y el amor al prójimo. Después fue condenado y ajusticiado a causa de la hostilidad de los sacerdotes y de la «casta judía dominante» -como también le ocurrió a Cristo-. Los esenios fueron objeto de muchísimas persecuciones a través del tiempo hasta que, en el año 68 de nuestra era, esta colectividad fue aniquilada o dispersada por las tropas romanas quienes también destruyeron el monasterio Qumraní. Si bien, lo que Roma no


en relación con los maestros de la orden. Se precisaban aún dos años más de pruebas para ser recibido en la cofradía. Se juraba, “por terribles juramentos”, observar los deberes de la orden y nada traicionar de sus secretos. Sólo entonces se podía tomar parte en las comidas en común, que se celebraban con gran solemnidad y constituían el culto íntimo de los esenios. Consideraban como sagrado el vestido que habían llevado en aquellos banquetes y se lo quitaban antes de ponerse a trabajar. Aquellos ágapes fraternales, forma primitiva de la Cena instituida por Jesús, comenzaban y terminaban por la oración. Allí se daba la primera interpretación de los libros sagrados de Moisés y de los profetas. Pero en la explicación de los textos, como en la iniciación, había tres sentidos y tres grados.

pudo destruir fue el legado histórico-documental esenio resguardado con previsora antelación en las cuevas de Qumrán.

Guerra de los Judíos, II, etc. Antigüedades, XIII, 5-9; XVIII, 1-5). Algunos poseían el don de profecía, como aquel Manahem, que había predicho a Herodes su reinado. “Sirven a Dios, dice Filón, con gran piedad, no ofreciéndole víctimas, sino santificando su espíritu. Huyen de las poblaciones y se dedican a las artes de la paz. No existe entre ellos un solo esclavo; todos son libres y trabajan unos para otros”. (Filón, “De la Vida Contemplativa”). Las reglas de la orden eran severas. Para entrar en ella se precisaba el noviciado de un año. Si se habían dado suficientes pruebas de templanza, se era admitido a las abluciones, sin entrar, no obstante,

Muy pocos llegaban al grado superior. Todo se parece asombrosamente a la organización de los pitagóricos (Puntos comunes entre los esenios y los pitagóricos: La oración a la salida del sol; los vestidos de lino; los ágapes fraternales; el noviciado de un año; los tres grados de iniciación; la organización de la orden y la comunidad de los bienes regidos por curadores; la ley del silencio; el juramento de los Misterios; la división de la enseñanza en tres partes: 1) Ciencia de los principios universales o teogonia, lo que Filón llama la lógica; 2) la física o cosmogonía; 3) la moral, es decir, todo lo que se refiere al hombre, ciencia a la cual se consagraban especialmente los terapeutas), y todo esto existía con pequeñas variantes entre los antiguos profetas, porque se encuentra lo mismo en todas partes donde la iniciación ha existido. Agreguemos que los esenios profesaban el dogma esencial de la doctrina órfica y pitagórica, el de la preexistencia del alma, consecuencia y razón de su inmortalidad. “El alma, al cuerpo por un cierto encanto natural (ίυγγίτινιφυσιχή), queda en él como encerrada en una prisión; libre de los lazos del cuerpo, como de una larga esclavitud, de él se escapa con alegría”. (Josefo, A. J. H., 8). Entre los esenios, los hermanos propiamente dichos vivían dentro de la comunidad de bienes en el celibato, en lugares retirados, trabajando la tie rra, Edouard

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Schure – Los Grandes Iniciados V – Jesús – Jesús y los Esenios educando a veces niños extraños a la orden. En cuanto a los esenios casados, constituían una especie de orden tercera, afiliada y sometida a la otra.

estiguar la verdad; el odio a la mentira; la humildad; la institución de la Cena tomada de los ágapes fraternales de los esenios, pero con un nuevo sentido, el del sacrificio).

Silenciosos, dulces y graves, se les veía aquí y allá cultivando las artes de la paz. Tejedores, carpinteros, viñadores o jardineros; jamás armeros ni comerciantes. Esparcidos en pequeños grupos en toda la Palestina, en Egipto y hasta en el monte Horeb, se daban entre sí la hospitalidad más cordial. Vemos así viajar a Jesús y a sus discípulos de pueblo en pueblo, de provincia en provincia, siempre seguros de encontrar un albergue: “Los esenios, dice Josefo, eran de ejemplar moralidad; se esforzaban en reprimir toda pasión y todo movimiento de cólera; siempre benévolos en sus relaciones, apacibles, de la mejor fe.

Tienen mucha religión y reverencia a Dios. No hablan ni hacen nada profano antes que salga el sol, sino que le dirigen ciertas plegarias tradicionales, como suplicándole que salga. Después, los procuradores envían a cada uno a la función que sabe realizar, y después de haber trabajado con empeño hasta la hora quinta, se reúnen nuevamente y, cubiertos con unas túnicas blancas de lino, lavan sus cuerpos con agua fría.

Su palabra tenía más fuerza que un juramento; por eso consideraban al juramento en la vida ordinaria como cosa superflua y como un perjurio. Soportaban con admirable fuerza de alma y la sonrisa en los labios las más crueles torturas antes que violar el menor precepto religioso”. Indiferente a la pompa externa del culto de Jerusalén, repelido por la dureza saducea, el orgullo fariseo, el pedantismo y la sequedad de la sinagoga, Jesús se sintió atraído hacia los esenios por una afinidad natural. (Puntos comunes entre la doctrina de los esenios y la de Jesús: El amor al prójimo ante todo, como el primer deber; la prohibición de jurar para at-

Y después de esta purificación entran en un lugar reservado, donde no puede entrar ninguno que no sea del grupo, y ellos, en estado de pureza, se acercan a la mesa, como a lugar sagrado. Después que se han sentado en silencio, el panadero distribuye los panes en orden, y el cocinero sirve a cada uno un solo plato, con una sola comida. Antes de comer, el sacerdote pronuncia una oración, y ninguno puede comer antes de ella. Después que han comida, el sacerdote pronuncia otra oración. De esa forma, al principio y al fin, rinden honor a Dios, como dispensador de la vida. Después, quitados aquellos vestidos de comida, como si fueran orna-

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mentos sagrados, vuelven al trabajo hasta la tarde y a la vuelta comen de la misma forma, en compañía de los huéspedes, si los hubiere» (BJ II, 8, 5). El rito de la comida, presidido por un sacerdote que pronuncia las bendiciones, constituye el centro de la vida esenia. Es evidente que quieren mantenerse en armonía con la naturaleza, como indica su oración matutina, recibiendo al sol en su salida. Ellos son también muy rigurosos en la observancia de los tiempos sagrados, definidos por sol y luna (cf. Gen 1, 14-15). Lógicamente, el templo de Jerusalén les acaba apareciendo secundario, aunque siguen venerándolo ritualmente (se encuentre o no contaminado por sus actuales sacerdotes). Para ellos, el verdadero templo de Dios es la comunidad, reunida ritualmente en la celebración de la comida diaria. Regla de la Comunidad. Los esenios forman una comunidad exclusiva de puros o elegidos que «se han separado de la congregación de los hombres de iniquidad, para formar una comunidad en la Ley y en los bienes... y para participar en el alimento puro de los hombres de la santidad» (1QS 5, 1-2.13). Evidentemente, tienen unos rituales de iniciación y purificación donde son importantes los bautismos, pero el centro de su vida es la comida: «En todo lugar donde haya diez hombres del consejo de la comunidad, no falte un sacerdote. Cada uno, según su rango, se sentará ante él; y así se les pedirá su consejo en todo asunto. Y cuando preparen la mesa para comer o el mosto para beber, el sacerdote extenderá la mano el primero para bendecir las primicias del pan y del mosto...» (cf. 1QS VI, 4-8). Estos esenios forman una comunidad de pureza, centrada en el estudio de la Ley y la comida ritual, entendida como culto. No realizan sacrificios de animales. El signo de Dios es la comida diaria, no sólo del pan necesario, sino también del vino, que es quizá un si-

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gno de que ha llegado el fin de los tiempos: ellos, los miembros de la comunidad, se sienten portadores y beneficiarios de la salvación de Dios. Ciertamente, el grupo esenio de Qumrán sigue esperando la llegada de los últimos días. Pero, al mismo tiempo, anticipa y expresa con su vida la plenitud futura. Regla de la Congregación. Mientras llega el Mesías. Ésta es una regla «utópica», que no sirve para dirigir la vida diaria de los esenios, sino para anunciar y escenificar la liturgia central del fin de los tiempos: «Esta es la regla para toda la Congregación de Israel en los últimos días, cuando se reúnan en comunidad para marchar de acuerdo con la norma de los hijos de Sadok, los sacerdotes y los hombres de su alianza... Cuando ellos lleguen, reunirán a todos los que vienen, incluyendo niños y mujeres...» (1QSa I, 1-4). «Esta es la Asamblea de los famosos, convocados al Consejo de la comunidad, cuando Adonai haya engendrado al Mesías entre ellos. El Sacerdote entrará a la cabeza de toda la Congregación de Israel, después todos los jefes de los hijos de Aarón, sacerdotes, convocados a la reunión... y se sentarán ante él, cada uno según su dignidad. Después entrará el Mesías de Israel y se sentarán ante él los jefes de las tribus de Israel, cada uno según su dignidad, según la posición de sus campos, y el escalafón de sus marchas. Después todos los jefes de la familia de la Congregación, Y los sabios de la santa Congregación delante de ellos, cada uno según su dignidad. Y cuando... esté preparada la mesa de la Comunidad y mezclado el mosto para beber, que nadie extienda la mano sobre las primicias del pan y del mosto antes que el Sacerdote, porque es él quien debe bendecir las primicias del pan y del vino y ser el primero en tender la mano para tomar el pan. Inmediatamente el Mesías de Israel tenderá la mano para tomar el pan y después de él toda la asamblea hará lo mismo, siguiendo el orden de sus respectivos puestos» (cf. 1QSa II, 11-21). Este texto aparece como un canto al mesianismo, celebrado y expresado en forma de comida. Lo propio del Mesías, cuando llegue, no será la guerra de lib-

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eración del pueblo, tampoco la purificación de los impuros, como querrá Jesús. El Mesías, engendrado por Dios, culminará y custodiará el camino sagrado de Israel, presidido por el Sacerdote y establecido por el propio pueblo, cuando llegue la comida del final de los tiempos. Por eso es lógico que el mismo Mesías, hijo de Dios, esté subordinado al Sacerdote, es decir, al portador y garante de la pureza cultual del grupo. Cada vez que los fieles de Qumrán se reúnen se actualiza un camino mesiánico: ellos evocan y de alguna forma expresan la culminación de los tiempos, vinculada a los dos elementos centrales del pan y vino (mosto, vino nuevo), con hondo sentido escatológico.

Historia final de Qumrán. La vida de los esenios estaba perfectamente organizada como jerarquía. Algunos de ellos vivían en villas rodeadas por una pared baja, completamente separados de las ciudades, en medio de la naturaleza. Su vida era simple, austera y piadosa, y transcurría entre el ritmo de las estaciones, los días de celebración y los visitantes. Otros vivían en edificios que pertenecían a la Comunidad y que les servían al mismo tiempo como vivienda, albergue y hospital. Sin duda, dedicaban su tiempo y sus actividades a sanar a los enfermos y a dar hospitalidad a los extranjeros que pasaban por el lugar. Algunos recorrían los caminos, circulando las noticias y llevando las informaciones a todos los centros en cada país. Fue así como el Maestro Jesús pudo llegar a otros por el mundo, beneficiándose de tan detallada organización, que funcionaba a la perfección. También estaban los que residían en la escuelamonasterio, situada en lugares escogidos según el conocimiento de la tierra de la luz, y de las puertas que existen entre ésta y la tierra como la conocemos. Los esenios que vivían en estos “templos” eran casi siempre célibes.

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Cuando un individuo de fuera de la orden pedía ser admitido a ésta --después de la verificación de ciertas aptitudes para la vida interna-- el candidato tenía que practicar una especie de meditación. En completa calma, examinaba su vida pasada con toda claridad, para poder hacer un recuento objetivo de la sabiduría adquirida. Tenía que discernir entre los impulsos que había recibido del “cielo” y los de “su ángel” durante su infancia y a través de su vida, y observar la forma en que había respondido. ¿Trató de alejarse de ellos o se mantuvo fiel? Mediante ese análisis, se forjaba un nueva relación con el mundo superior del espíritu en libertad, y el candidato era llevado a conocer sus propios errores --la causa de todo su sufrimiento. De esta forma, podía efectuar cambios dentro de sí, tomar el control de su vida, hacerse responsable en el sentido iniciático de la palabra, y prepararse en forma efectiva y con plena conciencia para entrar en la Comunidad de la Luz. Así entraba al mundo sagrado del sendero real. Después de su iniciación, que lo convertía por completo en un Hermano (o Hermana) de la Comunidad, el recién llegado recibía, junto con sus blancas ropas

de lino, una misión que debía desempeñar durante su vida. La misión tenía un propósito, una orientación que nunca debería abandonarle y que era una forma de unirlo a Dios y hacerlo útil para la tierra y para la humanidad. Nunca debería separarse del hilo conductor de esa misión. Esto era lo que le daba un significado positivo a su pasaje en la tierra y lo convertía en un verdadero ser humano. Para la Escuela, ser hombre era llevar dentro de sí una hermosa luz --para ofrecerla a la tierra, a sus habitantes, y a sí mismo. Las ropas blancas eran la materialización del poder del bautismo y de la pureza del alma, que lo protegerían de las muchas contradicciones del mundo. El cayado o bastón, que también recibía en esta ocasión, simbolizaba el conocimiento de las leyes secretas de la vida y su capacidad para utilizarlas armoniosamente por el logro exitoso de su tarea. Había que tener por lo menos 21 años para poder recibir esta iniciación. También se requería que tomara el juramento de respetar la tierra como ser viviente, sagrado e inteligente. Para mantenerse en contacto con ella, para honrarla y participar en su sana evolución, debía tener sus pies en contacto con la tierra --y algunas veces, incluso su cuerpo entero. Por eso los esenios frecuentemente andaban descalzos.

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El conocimiento viviente de las leyes de la reencarnación (las leyes de la evolución y la compasión) y las leyes del destino (las leyes de causa y efecto) permitían a los hierofantes escoger la misión que correspondía exactamente al trabajo que cada alma que venía a la tierra tenía que desempeñar. Para cumplir esta misión en particular, el Hermano (o Hermana) con frecuencia tenía que enfrentarse a sí mismo, tenía que interrogarse, y que buscar la asistencia del Espíritu Santo. Se le daban técnicas para ayudarlo. Por ejemplo, tenía que examinarse a sí mismo y observarse con mucha frecuencia. Periódicamente, tenía que revisar su vida --observar la forma en que ésta transcurría ante sí, imagen por imagen, como las páginas de un libro: “¿Era lo que veía en este libro digno de ser incluido en el Gran Libro de la Vida?” Cada pensamiento, cada sentimiento, cada acto, y también sus motivaciones, tenían que estar claramente delineados “en blanco y negro”. Entonces, tenía que determinar si la idea de la misión, el más elevado ideal, había sido la fuente. Los Maestros Es-

enios conocían por experiencia cuán pronto uno pue de desviarse del sendero de la luz y perderse, incapaz de encontrar el camino de nuevo. La tarea del neófito era simplificar todo dentro de sí para convertirse en uno con su ideal. Si este ideal solamente brillaba en forma intermitente, como si quisiera llamarlo al orden, entonces eso no era una buena señal. Había algún problema albergándose dentro de él, y de inmediato tenía que esclarecer su vida para poder mantener vivo y puro su vínculo con el Altísimo, La necesidad de purificarse constantemente --lavándose los pies, las manos y el cuerpo--era muy importante para los Hermanos y Hermanas. Ellos se purificaban física y espiritualmente antes de entrar a la casa de alguien, al comenzar el día, y antes de cenar, o de orar. n unos a otros imponiendo las manos sobre la cabeza, para poder siempre estar unidos en la luz.y reforzar el amor que fluía entre ellos. Poseían una avanzada ciencia al hablar y podían curar ciertas enfermedades mediante la entonación de sonidos. Desde la infancia, aprendían a hablar en tono suave y a controlar sus palabras.

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