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ediciones digitales



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ediciones digitales Lucero, María Elena De azares, sueños y ficciones. - 1a ed. - Rosario : Ediciones Castagnino/macro, 2012. E-Book. ISBN 978-987-26457-5-5 1. Arte. 2. Museos. I. Título CDD 708

equipo editorial Curaduría María Elena Lucero

autoridades castagnino+macro

Equipo de trabajo Laura Inés Catelli, Nora Brossa, Virginia Gallizio, Elizabeth Veliscek, Jaquelina Calamari, María Florencia Llarrull, Mayra Gobbi y Virginia Baronetti

Directora Marcela Romer

Fotografías Lucía Bartolini

Coordinación Melania Toia

Coordinación editorial y diseño Georgina Ricci

Coordinación curatorial Nancy Rojas

Director administrativo Gustavo Berenguer




De azares, sue単os y ficciones







De azares, sueños y ficciones maría elena lucero*

* Doctora en Humanidades y Artes, Mención Bellas Artes, Universidad Nacional de Rosario.

Esta exhibición procura enlazar algunos de los itinerarios artísticos de la Colección Castagnino+macro, caracterizados por ciertos perfiles vinculados al azar, el ensueño o la ficción. El recorte temporal abraza manifestaciones visuales desde la década del ‘20 del siglo XX hasta comienzos del XXI, las cuales, en general, imprimen visiones gráficas, pictóricas o fílmicas de semblantes oníricos, a veces metafísicos, junto a objetualidades dotadas de una alta carga de invención y fantasía. Las obras pertenecen tanto a la colección histórica como a la contemporánea, con la pretensión de entablar diálogos e intercambios en diferentes coyunturas estéticas y sociales, en pos de una mirada diversa acerca del copioso patrimonio que alberga este Museo. El ordenamiento se inscribe en posibles interlocuciones entre las piezas, consolidando un relato visual que, superando criterios estrictamente históricos, evidencia una potencialidad




significativa, revelando múltiples sentidos y correlatos. La incidencia del pensamiento mítico o el extrañamiento en las prácticas artísticas es de larga data. Desde una perspectiva cronológica podríamos decir que existieron señas precedentes en la pintura metafísica de Giorgio De Chirico

el marxismo, la etnología, hasta el ocultismo o la paranoia. En aquellas búsquedas afloraron no sólo recursos al automatismo o a los sueños, sino a lo siniestro. La libertad en la representación y el posicionamiento ideológico de muchos de sus protagonistas darían lugar a la radicalidad que

o Carlo Carrá, quienes abrieron concepciones espaciales cargadas de climas taciturnos, desamparados y casi dramáticos, lindantes con el entorno bélico de aquel entonces. Afines a la herencia renacentista italiana, los escenarios metafísicos ceñían horizontes amenazantes, con arquitecturas desoladas habitadas por cuerpos mecanizados, traumatizados y alienados, provocando desasosiego y pesadumbre. En la década del ‘20 se revelaron formulaciones literarias y visuales en clave surrealista, operando

caracterizó al surrealismo, en una conjunción de arte, vida y política, una combinatoria no exenta de contradicciones. Durante 1938, la llegada a América de André Breton, autor del manifiesto surrealista de 1924, impulsó la promoción de pinturas y objetos que asumían su particularidad en un campo artístico fuertemente atravesado por la preeminencia de la práctica mural. La Exposición Internacional en 1940, celebrada en la Galería de Arte Mexicano de Inés Amor, agrupó por entonces a artistas que compartían atributos tales como espacios

como estrategias disruptivas donde confluyeron flancos esenciales de la modernidad, desde el psicoanálisis,

ilusorios con tintes fantásticos o la preservación de simbolismos personales (Manrique, Del Conde,




1 Tanto Berni como Spilimbergo y Forner han sido referenciados como artistas cuyas obras prefiguraron antecedentes del surrealismo en la Argentina. Veáse en Guillermo Fantoni: “Una revaluación de los años 30 a partir de la obra de Antonio Berni. De la experiencia surrealista a la formulación del nuevo realismo”, en Estudios Sociales. Revista Universitaria Semestral Nº 4, Primer Semestre, Santa Fe, 1993, pp. 175-185.

2005). Acaso, el convencimiento de encontrar en la historia misma y en la cultura visual pasada y presente rastros de magia y ensueño, lo llevaron a ubicar a ciertos artistas mexicanos en este plano, pudiendo haber neutralizado los verdaderos móviles que dispararon la materialización de dichas

probablemente quien encarnó con mayor claridad la agonía de un enfrentamiento civil brutal que desencadenó matanzas colectivas. Los vientos metafísicos se fundieron a modo de apropiaciones o posicionamientos críticos acerca de la acuciante realidad coetánea. Así lo plantearon Antonio Berni y

resoluciones plásticas. La situación cultural de entreguerras, con el consecuente exilio de artistas europeos hacia territorio americano, fue analizada por Diana Weschler (2006) a partir de las tensiones entre los realismos y lo surreal, aludiendo a un cruce conceptual donde la melancolía, el presagio y la perplejidad funcionaron como conectores estéticos y afectivos en la producción plástica de la década del ‘30. El detonante de la Guerra Civil Española despertó cuestionamientos en el plano visual, consumados en telas pobladas de

Lino Enea Spilimbergo1, tanto en agudos y penetrantes retratos como en conmovedores paisajes. Los encuentros azarosos construyeron relatos acerca del desamparo, la soledad o la esperanza, promoviendo una diversidad de formulaciones que cruzaron Argentina, México y España. Otro tanto ocurriría con los experimentos fotográficos de las alemanas Grete Stern o Annemarie Heinrich, donde un atisbo de ensoñaciones y utopías se convertirían en montajes prodigiosos e inauditos. Recordemos que el antropólogo

dramatismo y dolor. Raquel Forner, quien retornaría de su experiencia europea en los primeros ‘30, fue

James Clifford (2001) consideró al surrealismo y a la etnografía como magnitudes visibles en el período


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de entreguerras, arraigadas en el intercambio entre aquello conocido y lo extraño. Cabría pensar en una “actitud surrealista” que escudriñaba fragmentos, rarezas o curiosidades generando estados que conciliaban erotismo, exotismo e inconsciente. A partir de una cita de Benjamin en la cual se describían sensaciones traumáticas vividas en la primera Guerra Mundial, Clifford detectó una instancia donde aparecen tanto el surrealismo -cercano al absurdo y a la incertidumbre- como la etnografía -entendida en el marco del observador participante-, una abrupta convivencia de benévolos recuerdos y atrocidad bélica. Si el francés Georges Bataille asimiló el sacrificio humano en la ciudad azteca de Tenochtitlán a un mix de carnicería humana y magnífica Venecia, este gesto consumó el encuentro desconcertante entre una revulsión devastadora y la belleza, dos antípodas conectadas2. Por tanto, el humanismo antropológico y el surrealismo etnográfico se

completaban forjando significados en un movimiento que abarcaría lo familiar y lo extraño mediante un juego utópico, lo cual le adjudicaba una sensibilidad moderna. Sin adherir estrictamente a una noción de lo surreal como estado generalizado, esto es “una vía de escape, una definición posible y llamativamente tranquilizadora” (Constantin, Weschler, 2005) y propulsora de un uso dilatado del término sobre apariencias curiosas, podría ser entonces que el recurso a estos tópicos trascienda el apego a una determinada tendencia, irrumpiendo en otras dimensiones estéticas. Y es en este territorio intersticial donde se pergeñaría un abordaje peculiar sobre producciones surgidas en nuestro país, cercanas a imaginarios regionales, insinuando cercanías, roces y contrapuntos entre un conjunto de iconografías sugestivas y heterogéneas. En esta ocasión aparecen singularidades propias de un escenario específico local,

2 En relación al aspecto destructivo como parte de la creación -la negación pura en tanto idea totalizadoraGilles Deleuze alude a la perspectiva del Marqués de Sade (1740-1814), para quien “…Las destrucciones son también el reverso de creaciones o de metamorfosis; el desorden es un orden distinto, la putrefacción de la muerte es también composición de la vida” (Deleuze, 1969: 25). En 1957 Georges Bataille compiló una serie de ensayos bajo el nombre de La literatura y el mal, dedicando uno de ellos al Marqués, titulado “Sade: la voluntad de destrucción de sí mismo”.


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nacional y latinoamericano que registran un desplazamiento distintivo, acto que atraviesa la mayoría de las obras seleccionadas. Quizás, la sumatoria de condiciones locales de producción y circulación hacen que, en diferentes clivajes, la iteración de zonas ligadas a la metafísica, lo onírico y la entelequia, se manifiesten en un acoplamiento simbólico espontáneo. En estas piezas, la articulación de aspectos inusitados se resume en un todo integrado, abriendo interrogantes y dilemas conceptuales acerca de nuestro anclaje cultural en el circuito internacional. A partir del establecimiento de artistas extranjeros en nuestro país, surgieron cartografías visuales que abrieron otras lecturas posibles. La práctica del grabado ha sido un terreno fértil para estas experiencias. Pompeyo Audivert, quien arribó a la Argentina en 1911, ensayó notables figuraciones que sugerían embelesamiento o estupefacción: encuentros subrepticios, espejos,

besos, rostros profundos. Compartió taller con su entrañable amigo José Planas Casas, cuyo acercamiento al Grupo de París fomentó lazos y reciprocidades, adentrándose en una solvencia plástica que derivó en deliciosas estampas de inflexión surrealista. Su sobrino Juan Batlle Planas invocaría valores contrastados y audacias formales donde conviven mecanismos u objetos en un plano de ambigüedad con trazas sutiles, hasta la evanescencia. En un mapa propio, las variadas alusiones a los mitos, a las historias personales o a las leyendas resurgen en las telas de Leónidas Gambartes, Juan Grela u Oscar Herrero Miranda. Estos tres artistas, integrantes del Grupo Litoral de Rosario en los ‘50, manifestaron contactos pictóricos a partir de la coexistencia de seres humanos, hábitats y artefactos fabulados. Próximo a ellos, Hugo Ottman se inclinaría por ambientes geometrizados de fuerte carácter constructivo. Desde una puesta


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diferente, las naturalezas de Eugenio Daneri o Fortunato Lacámera deslizan silencios y sosiegos de los que emanan resplandores metafísicos, correspondencias mudas que se expanden en las tramas compositivas de Jorge Di Ciervo o en las apacibles aguas de Dino Bruzzone. Rasgos

una mujer sobrevuela un grupo de observadores en la mirada de Antonio Seguí, así como equinos hermanados parecen absortos en una nube de espejismos en las proyecciones de Nicolás García Uriburu. Misceláneas de hombres, mujeres, insectos y objetos disparan la ironía subversiva de

compartidos antes desplegados en ciertas travesías espectrales de Emilio Centurión; linderos con una sensibilidad artística que franqueaba el segmento álgido de la segunda posguerra, estos temas se prolongarían en el tiempo, a modo de fuerzas en conflicto. ¿Retraimiento espiritual o consternación? Los lacónicos personajes de Aquiles Badí encuentran ecos en el hombre encasillado y aislado de Aldo Paparella, subjetividades que se desdibujan en escepticismos. Apariciones y anonimatos. Un crepúsculo vacilante anuncia una primavera fantasmagórica en el lenguaje de Juan Del Prete. O bien,

Guillermo Roux. O afloran siluetas sobrecogedoras en las telas de Dávila, envueltas en halos de cromatismos apacibles. Al respecto, Hal Foster (2008) ha advertido que el surrealismo se erigió en objeto de estudio de numerosas investigaciones y exhibiciones durante los años ‘80, especialmente porque su plataforma libertaria y antagónica a la censura intelectual se conciliaba con una crítica a la representación, un argumento enarbolado con énfasis por la mirada posmoderna. Desde ahí, los aspectos surreales u oníricos han sido aludidos y recontextualizados en el arte contemporáneo, asumiendo un eje crucial para


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3 Con el propósito de discutir y polemizar sobre la división taxativa que empezó a circular sobre ‘arte light’ y ‘arte politizado’, en el año 2003 se llevó a cabo en el MALBA una mesa de debate denominada Arte rosa light y arte Rosa Luxemburgo, integrada por Andrea Giunta, Roberto Jacoby, Ana Longoni, Ernesto Montequin y Magdalena Jitrik, con la coordinación de Gustavo Bruzzone. Para más detalles, véase en ramona 33, Revista de artes visuales. Fundación Start, Buenos Aires, 2003.

el posmodernismo crítico. Esto conlleva a revisar representaciones propias en el marco regional ciñendo un enfoque plural. La exquisita formalidad del lápiz negro circunda y envuelve a la extraña colisión de hombre y mobiliario en el singular lenguaje plástico de Rubén Echagüe: un dejo nostálgico

las configuraciones oníricas se inscribieron en un fuerte sentido de crítica representacional (una estrategia reapropiada por la cultura contemporánea), tal como en ciertas derivas emergentes en la Argentina durante los años ‘80 y ‘90. Roberto Amigo (2008) especificó dos actitudes por parte de los artistas:

que se presenta renuente a ser atrapado en un significado explícito o unívoco. Otro tanto ocurre con los silenciosos entramados de tinta dispuestos por Daniel García, con un ojo que se asoma desde el suburbio, inmediaciones ominosas, fatídicas como los remolinos que azotan los paraguas flameantes de Fabián Marcaccio, fuerzas naturales frenéticas a punto de expirar. Resonancias entre soledad y multitudes se leen en las figuras retraídas de Ernesto Deira, o en las osadas mujeres de Leopoldo Presas, expuestas a situaciones imprevistas y azarosas. En otro ámbito, los recursos a las ficciones imaginativas o a

por un lado, una politización festiva implosiva -el estallido hacia el interior- y por otro, una politización vindicadora explosiva -la liberación efusiva-. El estertor hacia adentro caracterizaba entonces una actitud estética de deleite y festividad, la cual se dirigía principalmente a un ejercicio estético-político “en y desde” la cotidianeidad. Con el tiempo, muchos de los protagonistas que desfilaron por la Galería del Rojas en Buenos Aires, apelaron a una estética vital leída simplificadoramente como despolitizada pero que portaba un sesgo polémico ineludible3, con imágenes tiernamente cáusticas acerca de una realidad posdictatorial


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(y luego menemista-neoliberal). Una arena cultural donde se esparcieron las plácidas láminas enmarañadas de Miguel Harte con diminutos organismos, universos minúsculos o laboratorios espurios donde podía perpetuarse toda clase de corpúsculos. Brillos y opacidades se entremezclan en una fachada acrisolada. O los collages de Alfredo Londaibere, con poéticas pinceladas de colores pregnantes que traspasan fotografías históricas, paisajes, sitios geográficos. Una tracción hacia lo inescrutable se filtra asimismo en las prodigiosas digitalizaciones de Iván Calmet: ¿De Chirico revisitado? ¿Odilon Redon fantaseado? Un globo ocular gigantesco es el registro biográfico y a la vez lumbrera, detective y analista. La autoimagen se desprende de la propia extrañeza que nos fascina, y fascina mucho. El hipnotismo se reitera en los penetrantes ojos sobredimensionados por Flavia Da Rin; sus construcciones acerca de las percepciones y las afectividades

concurren en una versión presente de la hipnótica y convulsiva belleza bretoniana, rememorada en el poema Nadja de 1928. Vistazos fotografiados, absortos y excitados, apabullan desde el arsenal icónico de Marula Di Como. El retorno de las huellas, los restos y las ruinas. Lo fragmentario aparece insinuado por Clifford como una zona lindera en la concepción surrealista. En Gómez Tolosa, los temores, recuerdos y miedos varios se rearman en un collage vibrante, amasijo de drama y alegría, superposición de vivencias y remembranzas, en un lapso mental concentrado. Un cerebro muta, de masa encefálica a chicle masticado: de tal manera lo concibe Juan Mathé, cuyos conglomerados de goma de mascar exacerban sentidos viscosos, repelentes, coloridos, resbaladizos. Incomodidad que se compendia en embates visuales renuentes a la asimilación rápida. Requieren tiempo y lentitud. Parsimonia y oscuridad equipan el


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4 La instalación de Fred Sapey-Triomphe, titulada SPIM#3 CosmoGraficum (2007) se encuentra actualmente en restauración por lo que será próximamente incorporada a la presente exposición.

trasfondo de los cráneos cervatiles capturados por Arturo Aguiar en un climax barroco, tenebroso y curiosamente iluminado, una panorámica que dista rotundamente con los acuíferos ritmos de Adolfo Nigro. La convivencia de espacios superpuestos que se infiltran y desarman, asumen una exterioridad geométrica en el paisaje de Médici, una suma de finas grillas, líneas y apremiantes pinceladas. También hay sombras que se reiteran, se multiplican en forma indefinida, abriendo formaciones verduzcas que semejan raros crecimientos biológicos o alienígenas, ornamentalmente bellos y potencialmente activos: como producto de alucinaciones o experimentos insólitos, las configuraciones de Emilio Torti revelan otros mundos, seductores, energéticos. Reflujos misteriosos resuenan en los trabajos de Silvia Rivas, el abatimiento toma cuerpo en una especie de artimaña pesadillesca, la cual desprende

vapores sobre fondos de niebla. Humeadas agobiantes y tortuosas acusan largas esperas en la tela de Jesús Marcos. Aires ominosos. Pero ¿cuándo el pavor eyectado por cuerpos confinados o contraídos se torna un atractivo? El simulacro de animales nonatos empotrados en pulcras cajas de maderas le asigna al trabajo de Nicola Costantino un filo ríspido, oscuro, espeluznante aunque contundentemente provocativo. Otros personajes bestiales detonan la aparición de animal y humano para Milred Burton. Miscelánea de percusiones, canciones infantiles monótonas y asustadizas, todas ellas coronan el bajo continuo de sonidos que incorpora Liliana Porter en sus videos, repican tozudamente hilvanando actos intimistas donde muñecos, juguetes e íconos mass-media pujan, riñen, lidian, se tropiezan y se aman en dimensiones artificiales. Estratagemas que resurgen en el Olimpo de ficciones de Sapey-Triomphe4. Artilugios


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que atraen a todo aquel que desee desplazarse a un reducto inventado. Aquellos paraísos adulterados -en donde también descansa la maja posmoderna de Ramón Tevesfueron popularizados por Leandro Erlich y Judit Wertheim, vivificando el montaje surreal por excelencia que es traicionado en este caso por una circunstancia genuina, ensamblada con la pauperización económica. Soñar no cuesta nada… La muestra que nos convoca ofrece al espectador un recorrido sorpresivo y de hecho sinuoso por zonas emblemáticas de nuestro acervo plástico, ensayando un ejercicio analítico sobre las complejas y variadas relaciones entre la producción local y global. El intento de estrechar, contactar y articular imágenes a veces pensadas como dispares o disímiles entre sí responde a ese propósito, e invita a la reflexión permanente, a la lectura polémica, a la confrontación entre pasado y presente. El trayecto visual ha sido organizado en cuatro

núcleos curatoriales, Atmósferas metafísicas, Ensoñaciones, Extrañeza y fascinación y Otras ficciones. Encontramos Atmósferas metafísicas en aquellas obras que evocan climas afines a la pintura metafísica, reorganizándose en diferentes geografías. En segundo lugar, las Ensoñaciones proponen encuentros aleatorios o fortuitos, expresiones que remiten a connotaciones surrealizantes o a guiños de fantasía. Luego, Extrañeza y fascinación abreva en la conjunción del desconcierto y de la seducción, binomio de persuasión y hechizo. Y Otras ficciones nos relatan momentos de invención y entelequias que reúnen sombras, presencias humanas, construcciones mecánicas, superposición de ficción y objetividad. Finalmente ¿Serán el azar o el ensueño, vías idóneas y posibles que procesarían con fluidez los pensamientos, temores, expectaciones o deseos del hombre contemporáneo? ¿Conductos de evasión que rehúsan


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del mundo terrenal, aunque se sumergen nuevamente en él? En cierta manera, podrían descifrarse como herramientas vitales que, manipuladas estéticamente, habilitan la consumación de una mirada introspectiva capaz de cauterizar realidades de dureza y conflictividad, así como de desenterrar lo no palpable, una suerte de arqueología del pensamiento. Tal vez, resulten en canales sensitivos que asistan al artista en encuentros diarios de fusión, riesgo, aventura y comunión con la vida misma.

Referencias bibliográficas Amigo, Roberto. “80 / 90 / 80”, en ramona 87, Revista de artes visuales. Fundación Start, Buenos Aires, 2008, pp. 8-14. Clifford, James. Dilemas de la cultura. Antropología, literatura y arte en la perspectiva posmoderna. Gedisa, Barcelona, 2001. Constantin, María Teresa y Diana Weschler. Los surrealistas. Insurrectos, iconoclastas y revolucionarios en Europa y América. Longseller, Buenos Aires, 2005. Deleuze, Gilles. Sacher Masoch & Sade. Editorial Universitaria de Córdoba, 1969. Foster, Hal. Belleza compulsiva. Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, 2008. Manrique, Jorge y Teresa Del Conde. Una mujer en el arte mexicano. Memorias de Inés Amor. Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, México DF, 2005. Weschler, Diana. Territorios de diálogo, España, México, Argentina 1930-1945 (Entre los realismos y lo surreal). Fundación Mundo Nuevo, Buenos Aires, 2006.


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Atmósferas metafísicas Virginia Gallizio y Elisabet Veliscek

En la construcción de una memoria y un acervo cultural colectivo, la existencia de imágenes en el arte permite la conformación de intersubjetividades disímiles. Estas representaciones estéticas heterogéneas, sin embargo, pueden aunarse mediante un programa conceptual similar. El lenguaje visual metafísico se presenta entonces como una manera de articular espacios y gestos plásticos que evocan un estallido de instantes solitarios sumidos en la melancolía y la introspección. El abatimiento, el dolor y el desinterés hacia el mundo exterior se revelan como un reducto de las sociedades cada vez más fragmentadas y ficticias que caracterizan la contemporaneidad, donde la temporalidad detenida o la ausencia de sujetos señalan la imposibilidad de comunicación y el distanciamiento austero. Es desde la especificidad regional y latinoamericana donde se invita al espectador a reflexionar y a descifrar enigmas posibilitándole la creación de nuevos espacios a partir de asociaciones azarosas, apelando a la necesidad de la metáfora y al no-sentido de la


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vida. En un intento que rebasa una mera reedición de los moldes tradicionales, la interconexión de geografías y ámbitos de producción resulta evidente en cuanto pone de manifiesto una pluralidad de estilos equilibrados por una temática en común, donde los elementos resaltan por un objetivismo mágico, cargado de connotaciones psicológicas y auras de misterio. Esos entramados efímeros que penden de un hilo se invocan desde el recuerdo. Los rincones sutiles, los calcos de yeso, las naturalezas muertas, los retratos, paisajes, arquitecturas y geometrías sensibles componen un recorrido de utopías intimistas acompañadas de miradas abstraídas y simuladas. Obras con una fuerte impronta local apelan a la representación de elementos del pasado arqueológico mixturados con estructuras esquemáticas vinculadas a estéticas de vanguardia. Todo ello envuelve de manera constante el relato privado y cotidiano, provocando que el estatismo y la permanencia formen parte trascendental de las políticas de imagen. Las gamas azulinas y diáfanas, los cielos

distantes y los contrastes de forma asumen poéticas que revelan una amalgama entre las estéticas modernas y las contemporáneas. La fotografía genera un simulacro de pictorialización y la instalación un recorrido cósmico e ilusorio. Se congela toda presencia humana como sujeto, para convertirse en objeto de representación en un diálogo con el espacio ausente. El fetichismo de la materia inmóvil parece añorar los tiempos pretéritos, banalizando la propia vida en un intento por rebasar aquellos aspectos inaccesibles de la realidad. Es así como los caracteres sensibles, distantes y el espacio nostálgico, ponen de manifiesto una compleja red de interconexiones plásticas moldeadas mediante una contemplación mágica y espiritual de la realidad, no privada de correspondencias ambiguas o azarosas. De ello deriva la sugestión como un rasgo preponderante que se infiltra y circula por las obras del núcleo, invitando en última instancia a una re-interpretación introspectiva por parte del sujeto-espectador posmoderno.


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Emilio Centuri贸n Geometr铆a Sin fecha eo sobre chapadur - 81 x 64 cm Ingres贸 en 1945 Adquisici贸n

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Juan Batlle Planas Sin título 1959 Xilografía- 47,4 x 32,6 cm Edición: 17/50 Fecha y modo de ingreso desconocidos


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Juan Berlengieri Retrato 1935 Témpera sobre cartón - 101 x 69,5 cm Ingresó en 1935 Adquisición de la CMBA en el XIV Salón de Otoño

Lino Enea Sp Naturaleza m 1936 Óleo sobre te Ingresó en 19 Donación de


pilimbergo muerta

ela- 112 x 75 cm 937 el Jockey Club Rosario

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Raquel Forner Ritmo 1934 Óleo sobre tela- 106 x 96 cm Ingresó en 1954 Donación de Domingo Minetti


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Lino Enea Spilimbergo Paisaje de San Juan c. 1929 Óleo sobre tela- 127 x 154 cm Ingresó en 1929 Primer Premio Adquisición en el XI Salón de Rosario [Esta obra es parte integrante de la muestra, de acuerdo al criterio curatorial inicial. Ha sido prestada temporariamente al Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson de la ciudad de San Juan y al Museo Nacional de Bellas Artes sede Neuquén]


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Antonio Berni Retrato 1935 Óleo sobre tela- 71 x 50 cm Ingresó en 1935 Adquisición de la Comisión Municipal de Bellas Artes en el XIV Salón de Otoño

Antonio Berni Composición 1937 Óleo sobre arpillera- 116 x 87cm Ingresó en 1938 Adquisición de la Dirección Municipal de Cultura en el XVII Salón de Otoño


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Hugo Ottmann Composición con busto 1956 Óleo sobre tela- 70 x 100 cm Ingresó en 1956 Gran Premio de Honor en el XXXV Salón de Rosario

Jorge Diciervo De los buenos tiempos 1994 Acrílico sobre tela- 131 x 246 cm Ingresó 2005 Donación de la Fundación Antor


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rchas

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Dino Bruzzone Pont Neuf 1997 Fotograf铆a color print sobre aluminio - 160 x 120 x 0,5 cm Edici贸n: P/A Ingres贸 en 2003 Donaci贸n del artista


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Leรณnidas Gambartes Suburbio c. 1944 ร“leo sobre hardboard- 50 x 69 cm Ingresรณ en 1944 Premio Adquisiciรณn Municipalidad de Rosario en el V Salรณn de Artistas Rosarinos, Museo Municipal de Bellas Artes de Rosario


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Aquiles Badi El calvario verde Sin fecha Óleo sobre tela- 54 x 66 cm Ingresó en 1955 Donación de Domingo Minetti


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Arturo Aguiar Cementerio de ciervos 2008 Fotograf铆a, toma directa - 123 x 153 cm Edici贸n: 1/7 + P/A Ingres贸 en 2009 Donaci贸n del artista


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Eugenio Da Naturaleza 1947 Óleo sobre Ingresó en Donación d Primer Pre Salón de R


aneri a muerta

e cartón- 60 x 58,5 cm 1948 de la DMC emio Adquisición en el XXVII Rosario

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Fortunato Lacámera Rincón de estudio (o Naturaleza muerta) c. 1946 Óleo sobre cartón - 56 x 79 cm Ingresó en 1946 Premio Adquisición de la Municipalidad de Rosario en el XXV Salón de Rosario


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Ensoñaciones Jaquelina Calamari y Laura Catelli

Siete décadas de producción, entre los años ’30 y los 2000, marcadas por temas recurrentes como el sufrimiento humano y la búsqueda de la serenidad, el deseo de forjar una identidad propia ante el avasallamiento de la naturaleza y la humanidad en un mundo que se vuelve cada vez más consumista y globalizador. ¿Cómo responde el arte local a estos fenómenos? El lenguaje surreal se presenta como uno de los modos en que logra capturarse la tensión entre la hostil, a veces cruel realidad del periodo, con la persistencia de ideales utópicos. Esta frecuente apropiación, se despliega como estética propia para abordar temas de carácter local, que varían según el paso del tiempo, pero nunca dejan de ser ensamblajes inquietantemente latinoamericanos. En este sentido, la vigilia se instala en muchas obras como lugar de pasaje y la fantasía como modo de existencia, avivando la contemplación, el desconcierto y la pregunta existencial en la oscuridad. Muchas de las figuras se nos presentan extraviadas en espacios fantasmales, donde vida y muerte


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se confunden. Se percibe melancolía por los orígenes, donde la evocación del mito estimula una invención atravesada por la extrañeza. Sujetos fragmentados y en dispersión se representan a través de cuerpos escindidos o desarticulados, refusionados por una sociedad que quebranta al ser y es incapaz de contener subjetividades íntegras. De esta manera el entorno social reifica los cuerpos, los vuelve objetos, a veces estridentes, y erosiona

y la comunión del ser humano con la naturaleza, se nos presentan las obras que nos lanzan hacia las distopías pesadillezcas, señalando las trampas de un quehacer enfermo y viciado por la superficialidad. También la presencia de seres siniestros, ni humanos ni animales, de dudosas naturalezas, muestran fuerte pesimismo y perturbación ante el desgaste de lo humano y lo natural. Puede observarse un cambio en las obras más tardías, sobre

la subjetividad. La sociedad, como agente de los procesos globalizadores, margina, enajena y encasilla al sujeto, que se pierde en estructuras rígidas y vacías. Se nota una desorientación del ser humano, y la experiencia de desrealización ante un mundo muchas veces distorsionado que lo envuelve de manera abrumadora. Es desde las orillas donde encontraremos en el agua, sustancia onírica, alguna posibilidad de paz y descanso. Esos efímeros y necesarios momentos de sosiego se evocan desde lugares, tiempos y lenguajes visuales distantes, pero propios. Con un desgarrador contraste a estas obras, que nos acercan al sueño de la utopía

todo a partir de los años noventa, en las que aparece de modo más explícito la denuncia a un proceso de destrucción de la identidad nacional, a la vez que los artistas agitan un desenmascaramiento de la política y la artificiosidad de la representación en general. Hay un llamado, desde el arte, a resistir y persistir aún en la pesadilla. Parece al fin llamarse al desengaño, al despertar del espectador embelesado en-sueños.


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Leopoldo Presas Sin título 1984 Óleo sobre tela- 144 x 103 cm Ingresó en 1999 Donación de la Fundación Castagnino, Premio Rosario 1999


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Juan Del Prete Crepúsculo 1980 Óleo sobre tela - 110 x 100 cm Ingresó en 1986 Donación de la Fundación Castagnino


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Juan Del Prete Primavera 1962 Óleo sobre tela - 111 x 182 cm Ingresó en 1962 Procedencia desconocida


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Emilio Torti Asunto n潞 15 (perteneciente a la serie Todo lo que es verde) 2000 Backlight - 88 x 157 x 16,5 cm Ingres贸 en 2001 Donaci贸n del artista


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Guillermo Roux Lector a orillas del Paraná 1986 Acuarela sobre papel - 34,5 x 50,5 cm Ingresó en 1984 Donación de la Fundación Castagnino, Premio Rosario 1984

An El c. 1 Téc 85 Ing Do las


ntonio Seguí peso de felicitas 1961 cnica mixta sobre hardboard x 145 cm gresó en 1966 onación del Fondo Nacional de s Artes

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Nicolás García Uriburu Balada del caballito 1961 Laca y óleo sobre tela - 74 x 80 cm Ingresó en 1964 Donación del Fondo Nacional de las Artes


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Guillermo Roux Dime a quién cabalgas y te diré quién eres 1969 Collage y tinta sobre papel - 50 x 34,7 cm Ingresó en 1970 Donación del Fondo Nacional de las Artes


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Guillermo Roux Primer aniversario 1968 Collage y tinta sobre papel 49,5 x 33,4 cm Ingres贸 en 1970 Donaci贸n del Fondo Nacional de las Artes


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Ramón Teves Obra 002 de la serie Majas 2005 Fotografía digital, impresión color 37,5 x 120 cm Ingresó en 2005 Cuarto Premio Adquisición Fondo Nacional de las Artes (exclusivo para artistas menores de 35 años), LIX Salón Nacional de Rosario


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Milred Burton De funcionarios y argentovirus 2001 L谩piz, acuarela y tinta sobre papel, d铆ptico 80 x 65,4 x 2 cm cada una Ingres贸 en 2003 Donaci贸n de la artista


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Rub茅n Ech La lecci贸n Sin fecha Grafito sob 72 x 50 cm Ingres贸 en Donaci贸n Rosario


hagĂźe n de AnatomĂ­a

bre papel m n 1979 de la Bolsa de Comercio de

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Aldo Paparella Imagen fantasmal Sin fecha Madera, vin铆lico y acr铆lico 176 x 56 x 26,6 cm Ingres贸 en 1973 Donaci贸n del Fondo Nacional de las Artes


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Pompeyo Audivert Mano en la tierra 1959 Xilografía- 31,9 x 25,5 cm Edición: 19/50 Fecha y modo de ingreso desconocidos

José Planas Casas Nocturno 1943 Xilografía- 54,4 x 36,7 cm Edición: sin número Ingresó en 1943 Donación de la Dirección Municipal de Cultura


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José Planas Casas Ilustración Sin fecha Xilografía 24,2 x 17,7 cm Edición: 22/50 Fecha y modo de ingreso desconocidos

José Planas Casas La nube Sin fecha Xilografía- 26 x 18,9 cm Edición: 22/50 Fecha y modo de ingreso desconocidos


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JosĂŠ Planas Casas Nocturno (detalle)


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JosĂŠ Planas Casas La nube (detalle)


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Emilio Torti Sin título 1988 Acrílico sobre tela 183 x 152 cm Ingresó en 1988 Primer Premio Adquisición LII Salón Nacional de Rosario


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Silvia Rivas Pesadumbre (perteneciente a la serie Acontecimientos d茅biles) 2002 Video monocanal, soporte de madera, monitor de 15 pulgadas Edici贸n: 1/5 + 2 P/A Ingres贸 en 2003 Donaci贸n de la artista


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Extrañeza y fascinación Nora Brossa y Mayra Gobbi

El recorrido por estas obras se nos presenta desconcertante en algunos momentos, pero a su vez parecen aunarse en lo que podríamos definir como extrañeza. Esta sensación o experiencia se reconoce ante el arrebato se produce en lo percibido, a nivel consiente, como familiar, pero sin embargo es vivido subjetivamente como algo completamente nuevo, extraño o irreal. El artista se alimenta de sus propios sueños, sus propias pesadillas, sus desvaríos, que lo conectan con su mundo, con su época, con su entorno. Aparecen de este modo escenas a veces legendarias, otras imaginarias, que aluden a objetos y personajes implicados en oficios mágicos y religiosos, capaces de sorprender al espíritu humano con una cuota de extrañamiento. La realidad ingresa mediante esa belleza que nos hace sospechar de la existencia de lo que llamamos ensoñación. También la evocación del momento originario de la humanidad se tiñe de lo quimérico e irreal. El cuerpo femenino se fragmenta, trasunta su interior y se envuelve en la naturaleza


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que coadyuva en evocaciones de mundos sobrenaturales y creencias ancestrales de culturas regionales. Pero también se construye de un modo artificioso, en donde la búsqueda de la belleza no se presenta como aquella proveniente de modelos impuestos que nos ha llevado a uniformarla, dejándonos incapaces de definirnos a través de nuestros propios valores, sino que es su irrealidad la que nos cautiva. Este despliegue de

al observador un momento de turbación. Esa visión se nos presenta como una exageración dramática de lo nimio, lo expresivo y emocional se hace rostro conjugando la inocencia, lo sensible y el desconcierto. El ojo es la luz en reposo, si todas las caras son mapas, de qué modo atravesar el fascinante código de las miradas. El cruce de estas imágenes parece fragmentarse, construyendo un modo de ver abstracto y laberíntico, en el que cada obra

obras atrapan la mirada con una fascinación embriagadora y nos transportan a nuevos mundos, aquellos imaginarios, extraños e irreales. Trayectos que nos cuestionan nuestra relación con las imágenes, en una revelación de lo fantástico que nos advierte cuánto hay de elocuente y significativo en los objetos más banales, cuánto hay de ficción en el modo en que construimos día a día nuestra realidad. Algunas veces lo que conmueve es la profundidad del sentimiento en un rostro o en una escena, otros la sencillez con la que se sintetiza una idea, pero siempre las obras consiguen trasmitir impresiones que deparan

opera independientemente pero, a su vez, queda encadenado al continuo temporal de un instante narrativo único que se resuelve en la fascinación de estos mundos extraños y quiméricos. El desconcierto provocado por la heterogeneidad de estas obras nos sumerge en la inquietante seducción de lo fantástico, deslizándonos a la inmensidad de las sensaciones.


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Liliana Porter Drum solo / Solo de tambor 2000 VHS color y sonido transferido a DVD 19 min Ingres贸 en 2004 Donaci贸n de la artista


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65 Liliana Porter Drum solo / Solo de tambor (detalle)


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Oscar Herrero Miranda Palomita blanca c. 1948 Tinta sobre papel 44,5 x 32,2 cm Ingres贸 en 1948 Premio Adquisici贸n en el XXVII Sal贸n Rosario


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Rubén Echagüe La toilette de la infanta Sin fecha Óleo, tela y papel sobre tela 65,5 x 55,5 cm Fecha de ingreso desconocida Donación del Colegio de Escribanos de Rosario


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Annemarie Heinrich La luna 1935 Fotografía, gelatina de plata 53,5 x 47,5 cm Edición: 1/10 Ingresó en 2008 Donación de la Fundación Castagnino, que adquirió la obra en el marco del programa Matching Funds ArteBAZurich 2008

Grete Stern Autorretrato con flor 1935 Fotografía, gelatina de pla 27,8 x 38,5 cm Edición: 93 Ingresó en 2008 Donación de la Fundación que adquirió la obra en el m programa Matching Funds Zurich 2008


ata

n Castagnino, marco del s ArteBA-

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Pompeyo Audivert Beso 1959 Xilograf铆a - 36,9 x 26,3 cm Edici贸n: 19/50 Fecha y modo de ingreso desconocidos

Pompeyo Audivert Espejo Sin fecha Xilograf铆a Edici贸n: 19/50 Fecha y modo de ingreso desconocidos


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Pompeyo Audivert Leyenda 1959 Xilograf铆a - 31,8 x 25,7 cm Edici贸n: 19/50 Fecha y modo de ingreso desconocidos


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Pompeyo Audivert Beso (detalle)


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José Planas Casas Pescador Sin fecha Xilografía- 39,2 x 25,9 cm Edición: 22/50 Fecha y modo de ingreso


m

o desconocidos

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José Planas Casas El Litoral Sin fecha Xilografía- 38,2 x 22,1 cm Edición: 22/50 Fecha y modo de ingreso desconocidos


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Miguel Harte martilux 997/9 1997 Martilux sobre bastidor con inclusiones de masilla epoxi - 99,7 x 89,7 x 5 cm Ingres贸 en 2003 Donaci贸n de la Fundaci贸n Antorchas


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Flavia Da Rin Sin título 2006 Fotografía digital, impresión color 100 x 98 cm Edición: 1/5 Ingresó en 2006 Donación de la artista


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Raquel Forner Órbita (perteneciente a la serie Espacio) 1968 Óleo sobre tela - 126 x 160 cm Ingresó en 1979 Donación de la Fundación Castagnino, Premio Rosario 1979


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Miguel Dávila La antorcha 1970 Óleo sobre tela - 202 x 171 cm Ingresó en 2004 Donación del artista


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Ernesto Deira Piedra lunar 1985 Acrílico sobre tela - 91,5 x 102,5 cm Ingresó en 2005 Donación de la Fundación Castagnino, que adquirió la obra en el marco del programa Matching Funds ArteBAZurich 2005


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Marula Di Como Autorretrato por Jacho 2001 Fotografía, impresión digital intervenida, díptico - 180 x 200 cm cada una Edición: 1/6 Ingresó en 2001 Donación de la artista

Nicola Costantino Sin título 2000 Instalación con cajas de madera y aluminio con calco de nonatos de potrillos y terneros, 5 piezas - 62 x 41 x 20 cm, 74 x 61 x 40 cm, 94 x 72 x 45 cm, 55 x 67 x 40 cm, 64 x 76 x 40 cm Ingresó en 2000 Donación de la artista

Iván Calmet Autorretrato 2002 Pintura digital, impresión color, díptico 150 x 150 cm Ingresó en 2003 Donación del artista


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Otras ficciones Virginia Baronetti y Florencia Llarrull

La mirada diferencial que tiene la producción simbólica latinoamericana supuso una resemantización fundamental del desembarco de las experiencias vanguardistas europeas de principios del siglo XX, ofreciendo un nuevo marco desde el cual fue posible problematizar las estructuras de pensamiento de carácter autóctono posibilitando la emergencia de una nueva conciencia local. Con posterioridad, hacia mitad de siglo, reminiscencias de dichas experiencias hicieron emerger nuevas revisiones sobre los convencionalismos estilísticos y sobre la cualidad representativa del lenguaje. Una nueva atmosfera se fue perfilando. La misma dio lugar a salidas poéticas alternativas que incorporando elementos inverosímiles conformaron nuevas situaciones ficcionales. Percibimos cómo este conjunto de obras heterogéneas, en cuanto a sus facturas materiales y estéticas particulares, va itinerando sobre ciertos tópicos que les son comunes. Cierta conciencia del desconocimiento y de la imposibilidad del saber en sí mismo


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origina escenas de extrañamiento, metáforas de las incertidumbres que aquejan, proponiendo un ámbito de amparo y refugio a los espíritus sensibles. Los juegos que toman como principio constructivo al azar son una resultante en el afán de salir del encierro que supone lo establecido. Asistimos a cierta revisión de la lógica que opera en las convenciones culturales de pensamiento. Por un lado, las transgresiones que se manifiestan en cuanto a la linealidad

sobre la convención que supone la representación pictórica, se manifiesta en la exposición enfática de la materialidad misma del soporte; es decir, en la mostración de su achura, de su cualidad bidimensional, dejándose expuesta su natural opacidad de ficción. Hasta aquí, lo que sería desafiar instancias de convenciones; luego, una experiencia superadora estaría planteada en la libertad de gestación de un nuevo mundo orgánico.

histórico-temporal que viran hacia la condensación de distintos registros temporales; por otro, el pensamiento que hurga en el vacío mismo de la palabra enfatizando la pérdida del logos y la dislocación de sentido. También se vuelve evidente en este tipo de prácticas la aprehensión del caos manifestado en la arbitrariedad del lenguaje, luego devenido, inevitablemente, en un nuevo orden puesto que el hombre siempre está condicionado por el anhelo y la seguridad que supone el sentido. El lenguaje en tanto condición humana es incapaz de ser suprimido totalmente, aún siendo expuesto e ironizado en su práctica. Otro tipo de experiencia, que incide

Micro-mundos ficcionales donde el artista actúa a la manera de una divinidad, deliberando leyes y modos de relación específicos. La ficción parece, entonces, ser escenario posible de cierta calma y sosiego, puesto que permite el traslado hacia lugares otros o no-lugares, invocando ámbitos placenteros, de gozo suspendido que se erigen por sobre la cotidianeidad avasallante. La subversión de los sentidos y los simulacros de transmigración de significado aunados en nuevos discursos metafóricos parecerían finalmente promover situaciones de resguardo, vías de escape y abrigo para suplir el despojo y el desamparo que habita en el hombre moderno.


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Fabián Marcaccio Paraguas flameantes II 1982 Témpera, lápiz de color y grafito sobre papel - 92,5 x 71,2 cm Ingresó en 1957 Premio Adquisición en el XVI Salón Anual de Artistas Plásticos Rosarinos


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Judi Werthein y Leandro Erlich Turismo 2000 Registro fotogr谩fico de la perfomance realizada en el 7潞 Bienal de la Habana, Cuba, en 2000 14 piezas 40,5 x 50,5 cm cada una Ingres贸 en 2003 Donaci贸n de los artistas


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Alfredo Londaibere Sin título 2001/2002 Témpera sobre lámina fotográfica, 3 piezas - 35 x 50 cm cada una Ingresó en 2003 Donación del artista


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Juan Grela Qnianemic Niafisino 1979 Pastel y sanguina sobre papel 65 x 55 cm Ingres贸 en 2007 Donaci贸n Banco Provincial de Santa Fe


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Hector Médici El otro río Sin fecha Acrílico sobre tela - 100 x 100 cm Ingresó en 1979 Premio Adquisición XLV Salón Rosario


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Adolfo Nigro Ritmos del mar 1992 Óleo sobre tela - 200 x 150 cm Ingresó en 1995 Donación de la Fundación Trabucco


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Alejandro Gómez Tolos La suma de todos tus miedo 200 Imagen digital, impresión color sobr madera - 87 x 287 x 5 cm Edición: sin númer Ingresó en 200 Donación del artist


sa os 03 re m ro 03 ta

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Fred Sapey-Triomphe SPIM#3 CosmoGraficum 2007 Instalación, video-electrónico-mecánica 450 x 210 x 150 cm Edición: 1 Ingresó en 2007 Donación del artista


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Juan Math茅 Gran cerebro social o Mi propio chicle diario 1997/2003 Color Print, marco y vidrio - 80 x 90 cm Edici贸n: 1/3 Ingres贸 en 2003 Donaci贸n del artista


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Daniel Gar Tres aguje 1981 Tinta sobr Ingres贸 en Premio Ad Artistas Pl


rcía eros en la máscara

re papel - 68,3 x 49,2 cm n 1981 dquisición XV Salón Anual de lásticos Rosarinos

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Jesús Marcos La espera 1979 Óleo sobre tela - 107 x 127,5 cm Ingresó en 1981 Premio Adquisición en el XLVII Salón de Rosario


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De azares, sueños y ficciones