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régimen ha adherido al Ecuador en acuerdos regionales como el ALBA, junto a Venezuela y Cuba; y, la UNASUR, donde convergen todos los países del mapa sudamericano; organismos totalmente nuevos, que tienen mucho camino que recorrer en un mundo globalizado que demanda urgentes decisiones sobre todo en el plano económico, que solucione los apremiantes problemas sociales que agobian a nuestros pueblos; y, ha amenazado en reiteradas ocasiones con salirse de la CAN, lo que significaría prácticamente la extinción de la misma, pues es evidente que en la actual conformación del mapa político en la región, dicho acuerdo no podría proseguir con Colombia, Perú y Bolivia dadas las tirantes relaciones existentes entre los gobiernos de dichos países especialmente de Bolivia con los otros dos. El convenio entre la CAN y el MERCOSUR fue complementado con un plan de prioridades, a corto y mediano plazo para la circulación de bienes, unión aduanera, fortalecimiento del sistema jurídico, plan conjunto para inversión productiva, apoyo para Ecuador y Bolivia. El objetivo principal del acuerdo CAN-MERCOSUR fue que en el 2014, el 100% de los productos de la región circulen con arancel cero, consiguiendo un área de libre comercio, una vez dados todos los pasos de la desgravación, abarcando este bloque 17 millones de kilómetros cuadrados, 350 millones de consumidores, un Producto Interno Bruto de 800.000 millones de dólares, y un comercio interno de 50.000 millones de dólares. Los datos anteriores hacían vislumbrar que el camino de la integración de nuestros países era la decisión correcta que había que asumir, pero la realidad del proceso integracionista en América del Sur nos demuestra que una cosa es el querer y otra es el poder. Si en el discurso nuestros gobernantes no han tenido empacho en acudir al pensamiento de nuestros preclaros pensadores, calificando sus procesos políticos como bolivariano, Alfarista, etc, la vista a la integración parecería ser la de dejar la CAN y el MERCOSUR a un lado y mirar al ALBA y la UNASUR como los nuevos íconos de la integración sudamericana, abandonando la rica experiencia acumulada por los otros dos organismos.

Precisamente esa es otra característica del nuevo sistema económico y del socialismo del siglo XXI: rescatar la relevancia de la acción colectiva para el desarrollo. Frente a problemas colectivos, debemos dar respuestas colectivas. Por ello la importancia del rol del Estado, representación institucionalizada de la sociedad, a través del cual la sociedad realiza dicha acción colectiva. Pretender minimizar el rol del Estado, fue uno de los grandes absurdos de la larga y triste noche neoliberal, así como pretender maximizarlo, fue uno de los errores garrafales del socialismo estatista. Lo incuestionable es la necesidad de un estado eficiente y en función del bien común, para lo cual hay que liberarlo del secuestro de las clases dominantes”.

El profesor Xavier Cortázar Mora, en su interesante análisis titulado “Decisión 608 de la Comunidad Andina: Un paso adelante para el sistema antimonopolios de la región” se pregunta ¿Están 13

TD-19  

Miriam Patricia Berni Año II • Número 19 • Julio 2010 1 Manuel Posso Zumárraga José Romero Tandazo Gerardo Villacreces Carbo Ab...

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Miriam Patricia Berni Año II • Número 19 • Julio 2010 1 Manuel Posso Zumárraga José Romero Tandazo Gerardo Villacreces Carbo Ab...

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