Revista Envasprés + Tecnobebidas 385 - Mayo / Junio 2022

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FEV El sector del vino, como otros muchos y como la sociedad en su conjunto, atraviesa desde el comienzo de 2020 una concatenación de acontecimientos que está poniendo a prueba nuestra resiliencia y capacidad de adaptación a una realidad que cada día evoluciona a mayor velocidad y en el que la incertidumbre es la tónica dominante. Si en 2021 comenzábamos a ver los primeros signos de recuperación tanto en nuestras exportaciones como en el mercado interior tras un nefasto 2020 protagonizado por las restricciones en el canal horeca y en el turismo, todos esperábamos que 2022 fuese el año de la consolidación de esta tendencia y, por qué no, de un cierto despegue que nos permitiese olvidar casi dos años negros de pandemia. Sin embargo, lo que llevamos de 2022 no se caracteriza precisamente por ser un periodo de estabilidad y tranquilidad, tan necesarias para el buen desarrollo de los sectores. Las tensiones en la cadena de suministro y en el encarecimiento de costes energéticos y del material auxiliar, que venían arrastrándose desde el verano pasado, no han hecho más que agravarse sobremanera a raíz de la invasión rusa de Ucrania, con niveles de inflación e incrementos desproporcionados en la factura energética y en algunos materiales que están generando gran preocupación en el sector y podrían truncar la tendencia positiva de los últimos meses en las ventas. Tampoco ayudó la huelga de transporte del pasado mes de marzo, que llevó al límite a muchas empresas que apenas podían proveerse de materiales ni cumplir en muchos casos con los pedidos previstos y que ha dejado complicaciones y atascos todavía semanas después de acabar debido al cuello de botella que se generó sobre todo en los puertos. Una situación que se ha vuelto particularmente complicada en el caso del vidrio, un material fundamental para acercar nuestro producto al consumidor. A las dificultades para obtener determinados tipos de botellas en algunos momentos y a la amenaza del cierre de hornos de las vidrieras durante la huelga de transportistas, se une un incremento progresivo desde hace meses en el precio de este material que está empezando a afectar seriamente a los márgenes de beneficios de las bodegas. En definitiva, tiempos convulsos y muchos frentes abiertos que debemos afrontar desde la unidad como sector pero también con el apoyo de las Administraciones Públicas, a las que pedimos la máxima flexibilidad y resolución para estar al lado de los sectores en estos momentos complicados y aportar soluciones concretas. Desde la FEV seguiremos de cerca todos estos asuntos en los próximos meses sin perder de vista los grandes retos de futuro que tenemos como sector y que pasan por el impulso de la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático, la creación de valor de nuestros vinos en los mercados internacionales y la digitalización como herramienta de futuro.

José Luis Benitez, Director General de la FEV (Federación Española del Vino) FEDERACIÓN DE GREMIOS DE EDITORES DE ESPAÑA Aunque la vida siempre es un riesgo permanente, habitualmente tenemos la sensación de vivir en tiempos de estabilidad. La pandemia del Covid-19, en primer lugar, y los desarreglos logísticos, económicos y políticos que ya se han alargado, han salido a la luz tras esa pandemia, han creado una situación de grave inestabilidad y, por tanto, incertidumbre en todos los procesos productivos. Una inflación no controlada, causada por los excesos de liquidez necesarios en una primera fase para luchar contra la pandemia, unido a las rupturas de las cadenas de valor que se habían creado, más un incremento de la demanda y las tensiones políticas, están llevando a un notable incremento de los costes de producción. Aunque inicialmente parecían coyunturales consecuencias del fuerte incremento de la demanda, hoy parecen hacerse estructurales, lo que repercute en el proceso de producción. Así, por lo que se refiere al papel, aunque en España no hay grandes problemas de desabastecimiento y la industria papelera funciona a plena capacidad, la gran huelga que hay en Finlandia de la mayor papelera mundial y los recientes paros del transporte, pueden provocar más problemas de retraso que de desabastecimiento en el suministro del papel. Ahora bien, el notable incremento de los costes de la energía que, a su vez, supone un 30% de los costes de producción tanto del papel como de la industria gráfi-

Antonio María Ávila Director Ejecutivo Federación de Gremios de Editores de España

ca, antes o después será repercutido y ello incentivará, sin duda de ningún tipo, el incremento de los costes de producción de los libros. ¿Cuánto va a durar el proceso de inflación descontrolado y el incremento de los costes de la energía? Cuando sepamos esa respuesta podremos saber cuándo se producirá el incremento de costes en la producción de libros y cuánto es el porcentaje de incremento. Y, sobre todo, quedará siempre el interrogante de cuánto va a durar esta situación. La industria editorial seguirá, en cualquier circunstancia, haciendo buenos libros para los lectores. PACKAGING CLUSTER En los últimos meses hemos vivido un desabastecimiento general de materias primas como consecuencia del contexto inestable que existe a nivel global, que ha afectado indudablemente al sector del packaging: restricciones sanitarias, problemas con el transporte, subida de precios por parte de los proveedores y una inflación de precios que afecta al consumidor final. Las empresas del sector han tenido que buscar nuevas vías de suministro para asegurar el abastecimiento a sus clientes, convirtiéndose en piezas fundamentales para la recuperación y estabilidad de la economía. La correcta gestión de la logística, apostando por lo local, ha permitido que podamos seguir yendo al supermercado con normalidad y que los comercios puedan abrir sus persianas un día más. Además, la vuelta a la normalidad ha multiplicado la asistencia a puntos de encuentro clave, ferias y congresos en los que conectar con nuevas soluciones disponibles en el mercado, y conocer las tendencias que marcarán los próximos meses. Es una buena manera de tomarle el pulso al sector y compartir con los asistentes las necesidades de una industria que cada día más sostenible, digital y a la vanguardia. Por otro lado, el consumo energético también es un vector importante en la productividad de las empresas, pues las fluctuaciones de precios han obligado a asumir facturas del consumo de la luz que se han multiplicado hasta por 10. Hay que regularlo para que las PYMES puedan ser competitivas.

Àlex Brossa, Cluster Manager del Packaging Cluster ENVASprés 17