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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Í N D I C E

EDITORIAL

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ARTES Alejandra Urrutia: Conversaciones sobre nuevos desafíos

.......................................... 8

Fernando García: Una chillaneja en la musicología nacional

........................................ 18

Luis Osses: Legado musical de Laurencia Contreras

........................................ 22

Carlos Tapia: Pintor chillanejo en Los Andes

........................................ 26

Viviana Hormazábal: Artesanía en San Carlos

....................................... 30

LETRAS Sergio González: Oscar Bermúdez: historiador del salitre

........................................ 36

Valeria Maino: Navegación en el río Maule

........................................ 46

Fariella Porras: Cuando en el exilio se consigue un ser poético

........................................ 56

Ricardo García - Huidobro: Conversación con Theodoro Elssaca

........................................ 60

Otto Cid: Normalistas

........................................ 66

SOCIEDAD Margarita Valenzuela: Museo de Linares 50 años

........................................ 78

Rolando Saavedra: Turismo en Dichato

........................................ 84

Juan Ignacio Basterrica: Ñuble y sus intendentes

........................................ 90

Sergio Sánchez: Claudio Sepúlveda en busca del mundo

........................................ 96

José Mansilla: Identidad en Aisén

...................................... 100

PUNTO APARTE Américo Giusti: Maestro Peña: la orquesta como sistema pedagógico ...................................... 106 Nella Camarda: Una vida por la música

...................................... 110

Juan Cristián Peña: Mi padre

...................................... 116


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María Fedora Peña: La Cenicienta

.......................... 120

Lina Barrientos: Escuela Experimental de Música Jorge Peña Hen. La Serena

.......................... 126

Hugo Domínguez: Orquesta Sinfónica Juvenil Jorge Peña Hen. La Serena

.......................... 132

Natalia Messer: La Orquesta Juvenil de Curanilahue

.......................... 134

Mirta Bustamante: Orquesta Juvenil Universidad de Talca

.......................... 140

Isabel Almeyda: Orquesta Semillero y Juvenil UBB

.......................... 144

Solange Domínguez: Orquestas juveniles en San Carlos

.......................... 146

Juan Pablo Garrido: Orquesta Sinfónica Infantil Juvenil Claudio Arrau León

.......................... 150

Otto Dörr: Orquestas Juveniles e Infantiles: Las lecciones de una gran obra

.......................... 154

Fernando Rosas: Mensaje al VII Encuentro de Orquestas Infantiles y Juveniles

.......................... 156

José Antonio Abreu: Mensaje desde Venezuela

.......................... 158

Ricardo Lagos: Discurso en concierto de inauguración de la Orquesta Sinfónica .......................... 159 Nacional Juvenil Testimonios de académicos: Armando Carvajal - Edgardo Boeninger - Juan Gómez .......................... 162 Milla - Alfonso Letelier Llona - Miguel Castillo Didier Testimonios de discípulos: José Urquieta - Clarina Ahumada Reyes

.......................... 163

OCUPADO LECTOR

.......................... 166

CARTAS DE LA ALDEA

.......................... 170

Carolina Vera: Vivir en el oasis de Pica REGISTRO

.......................... 174

CARTAS A QUINCHAMALÍ

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SABÍA USTED

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QUINCHAMALÍ: PRESENCIA TERRITORIAL

.......................... 196


Editorial

Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Desde Chillán, con nuestra pequeña honda de David, disparamos sobre el firmamento nacional para aseverar que las Orquestas Juveniles e infantiles constituyen el mayor aporte a la cultura que han realizado los gobiernos democráticos. Es una maravilla saber que hay más de 500 funcionando en el territorio chileno, pero cuando se observan los números de las cifras gastadas en la cultura por el gobierno central, los regionales y municipales, cabe reflexionar sobre la evidente posibilidad de que hubiese a lo menos una orquesta en cada comuna y un gran programa de formación de directores. Es evidente que el arte, las letras y el deporte ofrecen a los jóvenes oportunidades magníficas para apartarse de las drogas y del pandillerismo delictual. Si queremos en serio hacer lo posible por darle a los nuevos chilenos un mejor destino para sus vidas, debemos multiplicar las orquestas juveniles, bibliotecas, campos deportivos, escuelas de cultura artística. En suma, recoger aquel mandato secular: no sólo de pan vive el hombre. Más aún, en las grandes ciudades bien podrían crearse orquestas semejantes en los barrios. Deberíamos exigir a las municipalidades destinar recursos para estos fines en lugar de financiar espectáculos fugaces con el oropel de la farándula. Los gobiernos regionales suelen destinar grandes sumas de dinero a la cultura, pero en realidad, rara vez van más allá de eventos más vinculados a finalidades políticas que a la promoción de las artes y la cultura. Al cumplirse 15 años de la creación de una instancia oficial para impulsar las orquestas infantiles y juveniles, hemos querido asociarnos a esta conmemoración histórica ofreciendo un número especial de nuestra revista destinada a recuperar y difundir algunos hitos señeros de este proceso. Cuando se asiste a un concierto de cualquiera de las 500 orquestas, es imposible no sentir emoción al ver a jóvenes chilenos cautivados 6


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por el arte, concertados para ofrecer conciertos de increíble belleza. Se recupera el optimismo en la nación. Hay cientos de jóvenes distintos a los que salen a las calles a destruir lo que encuentran, sus propios colegios, sus laboratorios y bibliotecas. ¡Cuánta energía consumida sin ninguna justificación racional que no sea el resentimiento y en unos cuántos lideres la intoxicación ideológica con viejas consignas! Al enfrentar nuestro propósito, debemos reconocer que partimos con la motivación de la brillante experiencia de Curanilahue realizada por el maestro Américo Giusti quien, sabio y generoso, nos apoyó desde el comienzo y nos indicó que en este homenaje había que partir por La Serena, donde el maestro de los maestros Jorge Peña Hen había fundado esta obra maravillosa. En aquella ciudad, los continuadores del maestro y las principales autoridades acogieron nuestra iniciativa con estimulante disposición. En La Moneda, la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile, acogió nuestra propuesta de adquirir un buen número de ejemplares de esta entrega para hacerla llegar, “a lo menos a cada una de las 500 orquestas en funciones”. Especial reconocimiento merece la familia del maestro Jorge Peña Hen, que nos brindó amplia colaboración y valoró nuestros afanes. Apenas es necesario decir que las circunstancias trágicas que segaron la vida del maestro Jorge Peña Hen nos conmueven, pero quisiéramos subrayar que no es nuestro propósito soplar sobre cenizas para revivir odios y rencores. Estamos convencidos que la principal función de la memoria histórica es la de enseñar para aprender de las miserias humanas y contribuir a que se asuman sus lecciones. Este número de nuestra revista ha contado con el patrocinio de FONDART regional, aporte que agradecemos como un reconocimiento a un proyecto que ha encontrado estimulante acogida en el país. 7


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Conversaciones sobre nuevos desafíos Alejandra Urrutia se ha convertido en una notable figura de la música nacional. Surgida en Concepción, se proyecta al plano nacional e internacional luciendo talento y prestancia. Ofrecemos dos reportajes de calificados medios sobre su trayectoria.

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Violinista y primera titular de la orquesta de cámara, Alejandra Urrutia: “la gente exitosa es la que tiene claridad”. María Cristina Jurado

Fotografías: Sergio López Isla

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l martes 24 de mayo de 2011, marcó un antes y un después en la vida de Alejandra Urrutia. Una madrugada que despuntó fría en la Octava Región y, particularmente, en Concepción. Esa mañana, la directora de la Orquesta Bicentenario de Curanilahue y violinista formada durante más de un decenio en Estados Unidos, amaneció mareada. Los oídos le zumbaban, la cabeza le dolía. Llevaba dos días así, pero creía que su decaimiento se debía a los medicamentos que tomaba regularmente desde que, en 2000, los médicos le diagnosticaron colitis ulcerosa idiopática, una insidiosa enfermedad sin causa conocida. Se aprestaba a viajar a Santiago, a sus clases en el Instituto de Música de la Universidad Católica.

Alejandra Urrutia, hija de un padre contrabajista por decenios en la Sinfónica de Concepción y hermana de un pianista prestigioso radicado en Indianápolis, estuvo recluida dos meses en su casa penquista. No hizo música por primera vez en su vida: había comenzado con el violín a los siete años en el Conservatorio de la Sociedad Bach de Concepción, desde donde se la llevó su mentor, el violinista y director de orquesta Patricio Cobos, a estudiar a universidades en Georgia y Michigan, en las que completó un máster y un doctorado. Pero esos días estaban lejanos en el invierno de 2011. En esa pasividad obligada que le causó su trombosis, escuchó, dice, el mensaje de su mente. - Me hice la pregunta: “Ale, ¿qué quieres?”. Y me dije: “Yo quiero dirigir, la Ale quiere dirigir”. Hasta ahí, había dirigido ocasionalmente. Amaba hacerlo, pero no era mi prioridad porque enseñaba en la UC, me pasaba mucho tiempo con el violín en la mano. Era violinista. No fue hasta la trombosis que me dije: “¿Hasta cuándo vas a esperar?”. Renuncié inmediatamente a la Católica, pero seguí con Curanilahue y en Talca, donde hacía una clase de dirección. Empecé a focalizar todo hacia la dirección. Y el 15 de agosto, la Orquesta de la Usach me invitó a un programa de su temporada. ¡Así de rápido fue! Yo tenía que decirle al universo lo que quería hacer. Porque siento que la gente exitosa es la que tiene claridad. Y yo, desde ese invierno, tuve claridad.

Nunca partió. Cerca del mediodía, su cefalea se intensificó y sus náuseas se sucedieron con pausa casi cronométrica. Sentía el cuerpo de lana, la visión borrosa. Recuerda haber pedido a sus padres que la llevaran a la Clínica Alemana de Concepción, donde nació en 1975. Después, nada. Su mundo se fue a negro. A los 35 años, Alejandra Urrutia había tenido una trombosis cerebral. - Los médicos dicen que a veces con la colitis ulcerosa los niveles de inflamación son muy altos. Me causaron un coágulo, pero todo fue a tiempo, de hecho no me operaron, solo me dieron anticoagulantes. Gracias a Dios fue en una venita, no en una arteria. Puede ser muy peligroso si no se llega a tiempo, te puede dar una parálisis porque el oxígeno deja de entrar al cuerpo. En mi ingenuidad no me dio miedo porque nunca supe mi gravedad.

Cuatro años después, la penquista Alejandra Urrutia, violinista desde la infancia, directora de la Sinfónica Provincial de Santa Fe en Argentina, y ex directora de la Orquesta Bicentenario de Curanilahue, músico con quince años de estudios internacionales, llegaba al punto más alto de su carrera. Por primera vez, una chilena era nombrada como titular de la Orquesta de Cámara de Chile, fundada en los años 50 y reestructurada en 1982 por el maestro Fernando Rosas.

Cuatro años después, cuenta que su trombosis definió el resto de su vida y que es, tal vez, lo más importante que le ha pasado. - Fue un antes y un después. Porque siento que después de esa trombosis cerebral yo tuve claridad. Claridad sobre quién quería ser.

Ernesto Ottone, ministro de Cultura de Bachelet desde mayo de 2015, visualizó esta claridad en la 11


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heredando nada. La Orquesta de Cámara tuvo una relación con la Fundación Beethoven y es una cosa que me gustaría retomar durante mi estadía. La Fundación ha tenido experiencia trabajando con la Orquesta de Cámara y la conoce desde el punto de vista administrativo. Yo siento que eso alivianaría mucho el trabajo. Agrega que los procesos se alargaron y dificultaron, cuando se perdió la relación con la Fundación. - Todo es más complejo cuando se hace con el Gobierno, son procesos largos. La trombosis del cerebro que esta artista sufrió en 2011 no solo la hizo ver claro en su profesión. Alejandra, con tres hermanos y una familia enraizada en la música, sufrió un proceso interior que la transformó. Si la música sigue siendo su propósito, ya no es su principio rector: - Hay dos cosas esenciales en mi vida: la música y la espiritualidad. Para mí la música y mi carrera tienen esas dos aristas: la excelencia musical, que viene de mi ser, y la espiritualidad. Yo siento que la excelencia va de la mano con la belleza. Uno siempre tiene que buscar la belleza en la vida y servir al otro. Para que la música sea real, tienes que compartirla, alguien tiene que escucharla.

Desde su infancia Alejandra hizo duetos con su padre, el profesor chillanejo Eugenio Urrutia, contrabajista de la Sinfónica de Concepción.

La australiana Caroline Ward, su coach espiritual en el movimiento Brahma Kumaris desde 2011, ha sido testigo de su cambio:

violinista. Dice sobre su decisión de elegirla en reemplazo del Premio Nacional de Artes 2012, Juan Pablo Izquierdo:

- Ale es recibida cálidamente por su naturalidad y humildad. No la conocía antes de su accidente cerebral pero, como lo cuenta ella, a partir de entonces decidió hacer que cada minuto contara. La mayoría de los días se despierta para meditar a las cuatro de la mañana.

- Era el momento de tener a la directora mujer que está teniendo la trayectoria más visible a nivel internacional. Me ha tocado trabajar con ella en los últimos años y pensé que era la directora para lo que se quiere construir hoy con la Orquesta de Cámara.

Alejandra Urrutia fue criada como regalona en Concepción. Con tres hermanos -el mayor, José, es del primer matrimonio de su padre- se crió en una casona de grandes patios y tres pisos a una cuadra del Parque Ecuador, un bucólico barrio residencial. Con los dos hermanos cercanos a su edad, Mónica y Eugenio, caminaba todos los días al colegio Kingston College, que quedaba a seis cuadras. Su gran compañero de juegos era Eugenio, el más chico. Ya a los once años, los dos hijos menores del matrimonio estudiaban muchas horas al día, ella violín y él, piano. Se vestían regularmente de gala para sus recitales en el Instituto Goethe o la sala del Colegio Médico. Corrían los años 80.

La salida de su antecesor no pasó inadvertida. Los últimos meses que estuvo Juan Pablo Izquierdo al mando de la Orquesta de Cámara fueron tensos. Y para algunos, su renuncia se debió principalmente a los conflictos que tuvo con el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. El mismo músico indicó en su carta de renuncia que la entonces ministra del ramo, Claudia Barattini, nunca lo había recibido en un año. A pesar del ambiente complejo al cual llegó, Alejandra Urrutia prefiere no referirse mucho al tema. - No tengo todos los detalles. De verdad, no me gustaría opinar frente a esta situación -dice.

- Los dos tocábamos en la Orquesta Juvenil de la Sociedad Bach. Ser músicos nos fue muy natural y en mi casa había una sala de música que siempre nos unió como familia. Tenía un televisor y un pequeño bar, y a veces nos poníamos a pelear: mi hermano

- ¿Pero cómo vio usted la relación entre Juan Pablo Izquierdo y la Orquesta de Cámara? ¿Teme heredar los problemas administrativos que denunció él? - Primero que nada, yo no siento que estoy 12


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El presidente del Departamento de Dirección Orquestal en el Conservatorio de Boston, Hugh Wolff, fue su maestro en un taller de conducción en Aspen, Colorado: - Trabajamos un verano. Era muy talentosa, con un gran oído y un gusto musical de primera clase. Impresionó con un trozo de Madame Butterfly, que requiere una técnica de muy alto nivel para cualquier director. Los recuerdos van más atrás. Patricio Cobos, quien desarrolla la Sinfónica de la Universidad de Talca y ha hecho una carrera de prestigio en Estados Unidos y Francia, fue su mentor desde los 13 años. Dice: En su recital de grado, en la Universidad de Columbus, en 1995. Tocó con su hermano pianista, Eugenio.

- Ella fue quien abrió el camino a otros becados que llevé a Estados Unidos. Excepcional desde chica, el talento más destacado que tuve. Yo la recomendé muchas veces a diferentes orquestas, pero nadie me creía. Siempre sentí la falta de interés porque era joven y era mujer. ¡La recomendé muchas veces a gente que ahora anda detrás de ella! Eso me da mucha alegría.

quería subir a estudiar su piano, yo mi violín y mi hermana quería estar ahí con sus amigas. Alejandra Urrutia tenía muchos compinches en el barrio y era “muy callejera”.

- Tengo muy pocos recuerdos de mi niñez. No sé si me habrá pasado algo cuando chica, si me caí, no tengo idea. Pero no tengo recuerdos antes de tener un violín en las manos. Cuando veo fotos de cuando era chiquita, me puedo acordar del color de un suéter, pero nada más, dice Alejandra Urrutia.

- Mi hermano era más de estar en la casa. Jugábamos en la calle, a las escondidas y a las polquitas (bolitas). Fue una infancia provinciana. En la Sociedad Bach de Concepción, donde ella estudiaba violín, conoció a su mentor, el también violinista y director Patricio Cobos, quien la incentivó a perfeccionarse en Estados Unidos. Urrutia tenía 16 años cuando se fue. Allá se quedó 15 años, sentó las bases de su carrera y dejó recuerdos. Como los del director de orquesta y profesor de conducción de la Universidad de Michigan, Kenneth Kiesler:

De su falta de recuerdos anteriores a los siete años, se dio cuenta en un retiro en Portillo: - Nos pidieron escribir recuerdos de la niñez y me di cuenta de que yo no tenía ninguno. En ese retiro yo tenía conversaciones con la “Alecita”, dialogaba con la niñita que fui yo. Trataba de sentirla, ver si quería decirme algo.

- La conocí cuando hacía su máster, tocó como violinista en mis clases y después fue concertino, una magnífica líder y profesora para los otros estudiantes. Participó en mi programa de verano de conducción orquestal en Maine durante tres años y aprendió que conducir es un acto de servicio hacia los otros y hacia causas más importantes que nosotros mismos.

- ¿No lo habló con su mamá o papá? - No lo hablé, no me pareció. Cuando estábamos en grupo, yo sentía a mi Alecita jugando, dándose vuelta de carnero, siempre feliz.

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Rememora: - Hubo un tiempo, pudo haber sido al final de la universidad, en que sentí que había perdido mi voz. No sé cómo describirlo, pero sentí que había una herida ahí que no me dejaba avanzar. Algo que me hacía volver a la tristeza. Yo daba la impresión de ser una persona muy feliz, pero tenía un lado triste. Y yo sentía que nadie veía ese lado de mí. Había algo dentro de mí que me hacía volver a ese espacio, un espacio muy solitario. Creo que la espiritualidad me sacó de eso. Que no recuerde su infancia no asombra a su hermano menor, Eugenio. Siempre fueron unidos, también en el deporte: ella hizo atletismo durante muchos años. - Empezamos juntos en la música. Éramos bien fanáticos y devotos de estudiar y escuchar música clásica. Yo era más social, ella era independiente. No me llama la atención su falta de recuerdos porque creo que la música se nos grabó mucho en la memoria. Es una disciplina de la cual uno se enamora muchísimo, pero hay que hacer un sacrificio tremendo. Y el período de maduración es entre los 35 y los 55 años. Ahí uno empieza por fin a hacer las cosas como quiere. Alejandra reconoce haber sido independiente. Aún lo es, aunque después de haber vivido sola desde los 16 años en Estados Unidos y en Chile, aprendió, admite, la importancia de “tener relaciones con la gente y aprender a vivir con gente”. Por eso, en Santiago, donde pasa las semanas en que no está finalizando su contrato con la Sinfónica de Santa Fe, comparte un pequeño departamento en Providencia con una amiga. Le gustaría, eventualmente, uno más grande en el barrio Seminario. En su tiempo libre cultiva lo que más ama: cocinar. - Me baja a la tierra, me encanta. Más aún ahora que soy vegetariana. Hago comida tailandesa, china, mexicana, realmente amo darme el tiempo para cocinar. Quizás por esa independencia, a Alejandra Urrutia no parece haberle costado armarse una vida lejos de Chile. - Yo crecí en Estados Unidos desde los 16. Me acostumbré al estilo directo, los americanos son muy directos. Y siempre tuve una personalidad atrevida, sobre todo con los temas del corazón: cuando me gustaba alguien, iba hasta el final. Desde chica fui así, pero aquí era más escondida. Allá le dejaba bien clarito a la persona que me gustaba. Era muy atrevida, ya no lo soy tanto. Estoy más sabia, antes era más apasionada, ahora no tengo nada de impulsiva. 14


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- ¿Cómo le iba con estos arrebatos sentimen-

pero nos limitaba el financiamiento. Para el terremoto nos quedamos sin sala porque el liceo se derrumbó, ensayábamos en un gimnasio de zinc, muy frío y húmedo. Cualquier persona preferiría no venir a ensayar, ella siempre estuvo. Nos conseguimos unos calefactores gigantes y, cuando el ensayo empezaba, los apagábamos por el ruido. Cuando hacía frío de nuevo, se encendían.

tales? - Tengo que admitir que, cada vez que me gustaba un chico, nunca le gustaba de vuelta. Era siempre así, yo sufría. Los chicos me empezaron a gustar como a los doce años. A esa edad, jugábamos a la botella, a las escondidas en pareja, a la pieza oscura. Eran los juegos de los cumpleaños, o si no era muy fome.

El decano de Arquitectura, Música y Diseño de la Universidad de Talca, Américo Giusti, la recomendó en Curanilahue:

Agrega: - Antes de irme a Estados Unidos, mi vida era más bien ingenua. Jamás tomé antes de irme, no estaba todavía en mi vida esa curiosidad de salir a carretear. Lo que sí hacíamos a veces con una compañera que vivía cerca, Carolina, la Flaca Ulloa, era ir a fiestas de colegios, como el Alemán y el Francés.

- Fui su director en la Sociedad Bach y su disciplina férrea era su principal característica. No me cabe duda de que será una gran directora de la Orquesta de Cámara. Me sorprendió, porque no es habitual que en Chile le apunten el palo al gato. Luego del paso de Juan Pablo Izquierdo, es un desafío generacional tomar su batuta.

- ¿Tuvo pololos? - Me gustaban los chicos. Y bueno, me habrán gustado compañeros, pero nada serio. Una vez me gustó el primo de la Flaca Ulloa, se llamaba José Domingo. En Estados Unidos nunca tuve una relación en que yo pudiera decir “este es mi pololo”. Como que no estaba en mi mapa.

Ella tiene su opinión: - Tengo la idea de que esta es una misión muy grande. No es ‘La Alejandra Urrutia dirigiendo la Orquesta de Cámara de Chile’. Para mí eso es muy pequeño. Lo importante es que logremos en conjunto la excelencia musical, sacar lo mejor de los músicos, que estén felices. Y crear un espacio para que el público sienta eso.

- Entonces nunca se enamoró. - Bueno, es que yo me enamoraba cada dos semanas... (se ríe).

El Mercurio, 25-VIII-2015

De regreso en Chile, Alejandra Urrutia tuvo una relación seria con un violinista, duró cuatro años. Le cuesta recordar detalles porque, confiesa, cuando apareció una tercera persona en el romance, ella sufrió. Hoy dice:

“Yo crecí en Estados Unidos desde los 16. Me acostumbré al estilo directo, los americanos son muy directos”, dice.

- No me veo en una situación en que tenga que estar pensando cosas triviales de la vida. Ojalá no suene soberbio, pero siento que mi misión en el mundo no es tener una vida común. No siento que vine a eso. Una de las características de Alejandra, se dice, es su visión de que, a la hora de conducir una orquesta, Berlín no es distinto a Talca: todo merece respeto. En la Orquesta Bicentenario de Curanilahue -una localidad de 32 mil habitantes en Arauco- estuvo nueve años. Llegó a hacer clases de violín, después condujo. Su coordinadora, María Eugenia Muñoz, tiene recuerdos: - Los estudiantes sentían que era un privilegio contar con ella, no se la creían, ¿cómo una persona con tantos estudios podía interesarse en niños de Curanilahue? “Nada es imposible para un niño de Curanilahue, de Santiago o de Nueva York”, eran sus palabras. Siempre soñó en hacer grandes cosas, 15


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Alejandra Urrutia: la directora chilena que cautiva al público argentino Después de una extensa trayectoria como violinista, hoy, esta penquista de 39 años, disfruta el gran momento que vive como directora titular de la Orquesta Sinfónica de Santa Fe. En esta entrevista repasa importantes episodios de su carrera, los que asegura están presentes cada vez que se para con la batuta en el escenario. Katherine Echaiz Thiele Directora revista Velvet

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n soleado miércoles del 2014 y tras terminar el ensayo diario con la Orquesta Sinfónica Provincial, Alejandra Urrutia salió desde el Centro Cultural Provincial rumbo su casa. Eran casi las 2 de la tarde y Alejandra se internó a través del Paseo Peatonal para llegar a su destino. Iba acompañada del músico chileno Jaime Cofré quien había viajado a la ciudad Argentina para el estreno de su obra Yin-Yin.

¿Cómo describes esta primera experiencia como directora titular de una orquesta? Ha sido una experiencia impagable. He aprendido mucho. Los músicos que aquí tocan son muy buenos. Muchos de ellos podrían estar tocando en cualquier parte del mundo, sin embargo decidieron volver a Santa Fe. El público ama a la orquesta y yo me siento muy orgullosa del trabajo que hemos logrado. En 2012 te convertiste en la primera mujer chilena en dirigir como invitada la Orquesta Sinfónica de Chile. En este mundo que parece estar dominado por hombres, ¿Te has sentido discriminada por ser mujer?

De pronto, mientras caminaban, escucharon que alguien gritaba ¡maestra, maestra!, pero no prestaron atención y siguieron conversando. Segundos después los gritos se intensificaron y Alejandra se percató que se referían a ella. Cuando se dio vuelta, vio que quien pronunciaba esas palabras era un conocido florista de Santa Fe. Cuando lo miró, él con la seguridad propia de los argentinos le dijo “Maestra, voy a ir a su concierto esta noche”.

Prefiero pensar que el respeto no te lo ganas por ser hombre ni mujer, sino primero porque eres persona y segundo por tu trayectoria. Yo siempre he sido muy estudiosa y llego totalmente preparada a 105 ensayos tanto con la Orquesta de Santa Fe, como también con las otras orquestas donde actúo como directora invitada. Porque si no lo hiciera, me estaría faltando el respeto a mí misma.

La penquista recuerda este episodio con emoción y alegría. Cuenta que durante los 2 años que ha dirigido la Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe, la que tiene más de 55 años de trayectoria, ha logrado una estrecha relación con el público de la ciudad, quienes fielmente llenan las ochocientas butacas del teatro en cada concierto.

¿Qué aptitudes debe tener un músico para convertirse en un buen director? Toda tu formación y tu vida se ven reflejadas cuando te paras frente a la orquesta a dirigir. En mi caso, influye mi formación como violinista, como músico de cámara, como profesora y directora de la Orquesta Bicentenario de Curanilahue, y todas mis otras experiencias profesionales y de vida.

¿Tienes una relación muy cercana con el público? Sí, es muy bonita esta conexión y yo la considero esencial. Estoy muy contenta por su apoyo y cariño. Como acá la entrada a los conciertos de la temporada sinfónica es gratuita, asisten personas de todos los estratos sociales. Algo que no se da en Chile. Tú puedes ver sentado en las butacas tanto a un médico como a un mendigo. En Argentina la música une a la población.

Además, debes ser muy empático con 105 músicos. En mi caso trato de ser firme, pero a la vez amorosa. Te iniciaste muy pequeña como violinista. ¿Alguna vez pensaste en dedicarte a otra cosa? 16


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Nunca. Mi relación con la música siempre se dio de manera natural. Si me preguntas por qué el violín, mi hermano menor ya había comenzado a estudiar piano y yo siento que el violín me encontró a mí. En mi casa siempre hubo muchos instrumentos porque mi papá además de ser contrabajista e integrante de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción, estudió violín y además de ser luthier.

estudiar licenciatura en música. ¿Te gustó la cultura norteamericana? Creo que lo que más les admiro a los norteamericanos es su optimismo y que allá todo es posible, al menos eso era lo que sentía. Su formación tan metódica hace que las cosas funcionen. Yo me fui a estudiar a la Universidad Estatal de Columbus en Georgia con el violinista chileno Patricio Cobas, quien me ofreció la beca y lo primero que hizo fue cambiar drásticamente mi técnica.

¿Y cómo te enamoraste del violín? Yo siempre he sido muy disciplinada. Desde pequeña ensayaba tres horas al día sin que nadie me obligara. Y me daba cuenta que el estudio me hacía sentir una mejor persona y me llenaba el corazón. Una sensación presente hasta el día de hoy. Además me daba cuenta que con los ensayos progresaba. Iban saliendo oportunidades en el camino y yo las podía tomar.

Luego, continué mis estudios de máster en violín en la Universidad de Michigan, también con beca, y después saqué el doctorado, también en violín, en la misma institución. Aquí mi maestro fue Paul Kantor. Ambos programas eran muy exigentes y éramos tres latinos en el doctorado. Mi dedicación era total. Durante los años 1994, 1995 y 1996 también participé en Festival de Aspen, que consiste en ocho semanas de estudio intensivo con los mejores músicos del mundo, incluido Kantor. Lo que progresas en esas semanas es igual a lo que logras durante un año académico de estudio.

¿Tienes lindos recuerdos de tu infancia en Concepción? Totalmente. A los 12 años integré la Orquesta Juvenil del Conservatorio de la Sociedad Bach y era topísimo ser parte de este grupo. Conocí a personas que se al igual que yo se nutrían totalmente con la música. Y aún les tengo mucho cariño a mis amigas del Kingston College.

¿Cómo se gesta tu salto de violinista a directora de orquesta? El 2001, cuando cursaba mi último año de doctorado me contactaron de la Universidad de In-

A los 16 años recibiste una beca a EE.UU para 17


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nunca había enseñado a niños, sólo a estudiantes universitarios. Y pensar que sería en Curanilahue tampoco me motivaba. Pero necesitaba trabajar así que terminé aceptando. Y ya a los cuatro meses estaba totalmente enamorada y entregada al proyecto. En la primera audición llegaron ¡100 niños! Una convocatoria impresionante. Nosotros necesitábamos dejar sólo a 60 y la mayoría de los chicos tenía aptitudes. Así que seleccionamos a 60 violinistas y los otros 40 se formaron en otros instrumentos. Había chicos entre 5 y 7 años con historias de vida distintas. Algunos de los niños eran muy humildes y habían sufrido maltrato. Esta orquesta representaba una luz de esperanza para una sociedad históricamente muy reprimida y vulnerable. En 2014 dirigió a la Orquesta de Cámara de Chile. No se imaginaba que, solo un año después, sería nombrada la primera titular en su historia.

¿Y cómo te marcó esta experiencia que se extendió durante 10 años? Me cambió la vida y mi visión de la música. Entendí que a través de la música tenía que servir al mundo. Fui parte de la formación de esos niños durante 10 años. Les enseñé a tocar el violín y ellos con mucha disciplina y compromiso -también de sus padres- lograron un alto nivel de excelencia. Viajamos por distintos lugares, dentro y fuera de Chile, en una época en que las orquestas juveniles eran un fenómeno.

diana Pennsylvania para que realizara un reemplazo sabático como profesora de violín. Me encantó enseñar. Pero como ya había terminado mis estudios regresé a Chile ese mismo año. Ya en Chile me llaman de la Universidad de Texas porque querían que me fuera como profesora invitada. Fue otra experiencia inolvidable. En 2002 regresé nuevamente a Chile y de sorpresa. Mis papás no lo podían creer. Nadie entendía qué iba a hacer acá. Durante unos meses trabajé en la Orquesta Sinfónica de Concepción hasta que me contactó Américo Giusti, director de Orquesta de la Sociedad Bach, y me invitó a participar en el proyecto de la Orquesta Bicentenario de Curanilahue. Sin embargo, mi primera respuesta fue un no rotundo.

En 2006 la directora musical de esta orquesta, Oriana Silva, se va a Santiago y acepté el desafío de hacerme cargo yo. Mi acercamiento hasta ese entonces con la dirección era de pura intuición. Y en este camino jugó un rol importante el maestro y director de orquesta Kenneth Kiesler.

¿Por qué? ¿Qué iba a hacer yo ahí? Eso fue lo primero que me cuestioné. Además

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Como quería perfeccionarme, ese mismo año le escribí a Kiesler -quien fue mi profesor en el doctorado- para preguntarle qué cursos podía tomar. Él me invitó a ser parte de su reconocido Retiro para Directores, Conductors Retreat at Medomak, en Maine, Estados Unidos, donde participamos intensivamente 39 directores de distintas partes del mundo. Él siempre creyó en mi potencial.

¿Y cuando te paras ahora frente a la Orquesta de Santa Fe qué es lo que sientes? Ahí uno sólo se dedica a disfrutar. Como directora tengo la posibilidad de transmitir mi sello, de crear un sonido único y esto es esencial cuando tienes una orquesta a tu disposición, donde puedes exigir con seguridad y descubrir el alma de la orquesta. Uno debe inspirar a los músicos no sólo con una metodología de ensayo, sino también a que ellos mismos descubran lo que la partitura quiere decir.

¿Cómo te lo demostró? Este retiro de 3 semanas era muy exigente. Diría que todos los que participamos lloramos alguna vez -escondidos en nuestra pieza- por la presión. La clase de dirección consistía en que durante ocho minutos cada estudiante pasaba adelante a dirigir. Cuando llegó mi turno, me tocó la 5° Sinfonía de Bethoveen y partí súper inspirada y de repente el maestro me para. Yo estaba súper nerviosa.

Tu contrato con la orquesta termina a fin de año. ¿Tienes pensado qué quieres hacer en el futuro? Prefiero no planear nada. Existe la posibilidad que se extienda el contrato por un tercer año, pero no sé aún qué pasará. Este 2015 continuaré vinculada a distintas orquestas de Chile y Latinoamérica como directora invitada. En noviembre debutaré junto a la Orquesta de la Academia del Teatro Colón en Buenos Aires, y retornaré a dirigir la Orquesta Sinfónica de Córdoba, y la Orquesta Filarmónica de Mendoza en un doble rol como violinista y directora.

Me dice: “Alejandra, gracias siempre por venir tan preparada a todas las clases”. Luego me dio unas sugerencias y termina con esta frase que marcó mi vida “Hay grandes directores como W. Fürtwangler que no tenían técnica. Pero cada nota tenía una intención. Y eso es lo que vi. Cada nota tenía una intención”. Yo quedé perpleja cuando lo escuché. De un minuto a otro toda mi vida tuvo sentido; volver a Chile, aceptar enseñar violín a los niños de la Orquesta de Curanilahue. Decisiones que cuestionaron mis cercanos y mis padres que, en un principio, no entendieron, pero ese día supe que la vida me había preparado para esto y que podía lograr cualquier cosa que me propusiera. Fue maravilloso. Nunca me sentí más empoderada.

Revista Velvet Concepción, 18-V-2015.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Raquel Bustos Valderrama: una chillaneja en la musicología nacional

Sin duda, sus aportes profesionales más significativos se encuentran en el ámbito de la investigación musicológica, la que ha estado vinculada de preferencia al estudio de la música de tradición escrita o académica del siglo XX. 20


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Fernando García

Profesor Emérito de la Universidad de Chile Premio Nacional de Arte 2002

Ch

illán se incorporó a la geografía musical chilena gracias a uno de los más notables pianistas del siglo XX, Claudio Arrau. Su importancia mundial opacó otros nombres de músicos, pertenecientes a distintas disciplinas, que también han brillado y logrado significación en la vida musical del país y que no han sido apreciados en su verdadera dimensión. Un caso significativo de ello es la distinguida musicóloga Raquel Bustos Valderrama, reconocida en el entorno internacional por su quehacer en el campo de la investigación musical.

Sin duda sus aportes profesionales más significativos se encuentran en el ámbito de la investigación musicológica, la que ha estado vinculada de preferencia al estudio de la música de tradición escrita o académica del siglo XX. Es así como desde 1976 ha realizado –entre otros diversos estudios– profundos análisis de la obra de los compositores nacionales Enrique Soro y Pedro Humberto Allende, difundidos por la Revista Musical Chilena y destacadas publicaciones de Alemania y España. Un trabajo calificado como notable y colosal en el país y el extranjero -realizado por más de veinte años- fue la revisión musicológica y edición de las memorias de Domingo Santa Cruz Wilson (1899-1987) Mi Vida en la Música, publicado el año 2008 por Ediciones Universidad Católica de Chile. Este voluminoso libro -de mil páginas- puso al alcance de todos los chilenos y de la comunidad internacional un riquísimo material sobre la vida integral del compositor, maestro y gestor cultural desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. El año 2010, la Academia de Bellas Artes del Instituto de Chile le otorgó -muy merecidamente- el “Premio Domingo Santa Cruz 2009” en reconocimiento a esta trascendental labor.

Nació en Chillán, en 1936. Realizó sus estudios secundarios en el Liceo de Niñas de Chillán y los musicales básicos en su ciudad natal con las maestras Hilda Montealegre, Carolina Chávez e Hilda Ferrada en su “Conservatorio Rosita Renard”, aprobados por comisiones del Conservatorio Nacional de Música en el “Conservatorio Laurencia Contreras” de Concepción. Esta buena formación general, así como musical, le permitieron ingresar en Santiago a la carrera de Licenciatura en Musicología en la Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile. Integró junto a María Ester Grebe, Samuel Claro y David Serendero, la primera generación de musicólogos egresados de esta casa de estudios superiores.

Junto con indagar y complementar la información de la obra de otros connotados creadores, sus investigaciones más notables han sido las dedicadas a las compositoras nacionales vinculadas con la música de tradición escrita.

Sus principales profesores fueron: el pianista Germán Berner; el compositor e investigador Gustavo Becerra Schmidt; el compositor y maestro Carlos Botto Vallarino, discípulo de Luigi Dallapicolla; el escritor, historiador y crítico musical español Vicente Salas Viu; el compositor e investigador alumno de Nadia Boulanger, Jorge Urrutia Blondel y la maestra y coreógrafa suiza, formada en el Instituto Jacques Dalcroze de Ginebra, Andrée Haas Bachman.

Desde 1978 publicó en la Revista Musical Chilena una secuencia de artículos sobre la contribución femenina al repertorio musical del país. Todo ello se incrementó y profundizó en el libro La mujer compositora y su aporte al desarrollo musical chileno, editado el 2013 por Ediciones Pontificia Universidad Católica de Chile. En el libro investiga 15 importantes compositoras, entre ellas Carmela Mackenna Subercaseaux (1879-1962), Leni Alexander Pollack (1924-2005) y la chillaneja María Luisa Sepúlveda Maira (1883-1958).¹ Especial interés tiene para este artículo destacar el rescate que la investigadora hace de María Luisa Sepúlveda, primera compositora titulada en Chile y precursora en la recopilación de la música vernácula chilena.

Considerando su trayectoria como académica, el trabajo docente más destacado lo realizó en la Facultad de Arte y Tecnología de la Universidad de Chile sede Valparaíso, y la Facultad de Artes de esta Universidad en Santiago; aquí impartió clases para las diversas carreras de los departamentos de Música, Danza, Teoría e Historia del Arte y en el Instituto Interamericano de Educación Musical (INTEM/OEA), organismo destinado al perfeccionamiento académico de becarios chilenos y latinoamericanos.

La incansable y exitosa labor de Raquel Bustos como investigadora, la ha llevado a contraer compromisos profesionales no solo en nuestro país, 21


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

tos particulares e institucionales, fue requerida por muchos años para ser evaluadora en las más altas organizaciones dedicadas al desarrollo científico del país.

Presentación del libro La mujer compositora y su aporte al desarrollo musical chileno, junto al compositor Gabriel Matthey y la musicóloga Carmen Peña. Sala Ercilla de la Biblioteca Nacional, Santiago, 2013.

sino también con importantes entidades internacionales. En el exterior, como en Chile, se ha preocupado de difundir las fases del desarrollo paulatino de nuestra música, en especial la vida y obra de algunas personalidades postergadas u olvidadas. En 1985, Laurencia Contreras le solicitó presentar en Concepción la conferencia “Pedro Humberto Allende en el centenario del nacimiento”, que fue ilustrada en la parte musical por alumnos de su conservatorio.

Fue presidenta de la Sociedad Federico Chopin de Chile, oportunidad en que, con el apoyo de los miembros del directorio y socios de la corporación, logró que jóvenes intérpretes nacionales postularan para competir en el Concurso Internacional de Piano Frédéric Chopin de Varsovia, entre ellos Luis Muñoz, que fuera alumno de la maestra Hilda Ferrada en el “Conservatorio Rosita Renard”, y Mario Alarcón, formado en el “Conservatorio Laurencia Contreras”. Ambos jóvenes realizaron sus estudios superiores de piano con la maestra Elisa Alsina en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. El Gobierno de Polonia, por intermedio de su embajador en el Chile, Sr. Daniel Passent, le otorgó, en 1998, la condecoración “Orden al Mérito Cultural” en reconocimiento a la labor desempeñada en la “Sociedad Federico Chopin de Chile” y el fomento de

En diversas ocasiones ha sido invitada a ofrecer disertaciones a nivel educacional, ponencias en encuentros de la Sociedad Chilena de Musicología y congresos internacionales de la Asociación Argentina de Musicología. Por otra parte, debido a su experiencia docente en la cátedra de Metodología de la Investigación Científica, colaboradora y asesora en diversos proyec-

Miembros del Directorio de la “Sociedad Federico Chopin de Chile”. De izquierda a derecha: Elvira Savi, Alvaro Giesen, Elisa Alsina, Raquel Bustos, Oscar Agüero; atrás: Víctor Valech, Carlos Araya. Santiago, 1998.

los vínculos culturales entre los dos países. Al año siguiente, participó en el 2º Congreso Internacional del Instituto de Musicología de la Universidad de Varsovia, el Instituto de Artes de la Academia de Ciencias Polaca, la Sociedad Internacional de Sociedades Chopin y el Ministerio de Cultura y Arte de Polonia, con una ponencia titulada “Sobre la presencia de Chopin en Chile”, en la que enfatizó, entre otros datos relevantes, la influencia directa o indirecta del creador polaco en algunas obras de compositores chilenos y, en especial, el vínculo del pianista Claudio Arrau con su obra, quien ejecutó y grabó gran parte de su catálogo de obras, con excepción de las mazurcas, polonesas y algunos trabajos juveniles. Durante este viaje participó en el “Primer Simposio Internacional de Musicología” realizado en Mallorca. En el año 2003, gracias a un proyecto conjunto de la División Cultura del Ministerio de Educación, la Ilustre Municipali-

Conferencia en el “45 aniversario del Conservatorio Laurencia Contreras” y los “100 años del nacimiento de Pedro Humberto Allende”. Concepción, 1985.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Durante la jornada en Chillán del Simposio Internacional en homenaje al centenario del nacimiento de Claudio Arrau, junto a los musicólogos Jim Samson y John Rink del Holloway College, University of London y Christophe Grabowski, pianista y musicólogo francés, consultor editorial y experto en ediciones críticas. Chillán, 2003.

La labor de investigación de la musicóloga no se detiene. El año 2015 finalizó y publicó el libro La mujer y su presencia en la música (Ediciones LibrosEnRed, Buenos Aires), en el que revisa el aporte al país de educadoras, intérpretes, pedagogas, organizadoras y directoras de conjuntos instrumentales y corales, además de musicólogas, colaboradoras y asesoras especializadas. Figuran en este trabajo los nombres de cerca de 50 mujeres de nuestro territorio que han contribuido al desarrollo de la música del siglo XX, entre ellas la afamada maestra penquista Laurencia Contreras.

dad de Chillán, el Departamento de Cultura de la VIII Región y el Teatro Municipal de Santiago, se realizó en la capital y Chillán el Simposio Internacional “La Interpretación Pianística. El paradigma de Arrau”, en homenaje al pianista en el primer centenario de su nacimiento. Raquel Bustos tuvo una activa participación académica en la proposición de los temas de las ponencias que se solicitaron a los pianistas, compositores, profesores y musicólogos nacionales y extranjeros, entre estos últimos prestigiosos especialistas de Italia, Francia, Inglaterra y Polonia, con los que se había vinculado en el Congreso de Varsovia.

El último libro que publicó la investigadora, con el maestro y director de orquesta español Agustín Cullell Teixidó como coautor, se tituló Armando Carvajal. Artífice Del Progreso Musical Chileno, editado por LibrosEnRed, Buenos Aires, 2016. El volumen está destinado a reivindicar la memoria de uno de los grandes maestros de la música chilena, Armando Carvajal, injustamente olvidado. El maestro fue creador y director de diversas agrupaciones orquestales, director del reformado Conservatorio Nacional de Música, decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile y primer director de la Orquesta Sinfónica de Chile.

Por su continua labor en el ámbito de la música y en particular en reconocimiento a su importante trabajo musicológico, el Consejo Chileno de la Música le otorgó el año 2007 la “Medalla de la Música 2006”.

Los temas centrales del trabajo desarrollado por la musicóloga han sido fundamentales, puesto que, previo a sus investigaciones, poco o nada se había hecho sobre esas materias. Raquel Bustos ha despejado episodios

e incógnitas de nuestra historia musical, ha rescatado personalidades olvidadas y ha puesto en evidencia la importancia del rol asumido por la mujer, abriendo con ello nuevas miradas y perspectivas a los estudios sobre la música chilena.

1. Sobre María Luisa Sepúlveda, se incluyó un artículo en la edición N° 12 de Revista Quinchamalí, de autoría de la musicóloga Raquel Bustos Valderrama.

Otorgamiento de la Condecoración “Orden al Mérito Cultural” del gobierno de Polonia. Junto a Daniel Passent, embajador de Polonia en Chile, Lech Miodek Consejero de la Embajada de Polonia y la musicóloga suiza Bozèna Schmid-Adamczyk. Santiago, 1998.

“Primer Simposio Internacional de Musicología”, Mallorca, 1999. En la celda de Chopin en el claustro de Valldemossa. Entre los especialistas, a la izquierda Mieczyslaw Tomaszewski y señora, de la Academia de Música de Cracovia; a su lado Irena Poniatowska del Instituto de Musicología de la Universidad de Varsovia; detrás el pianista mallorquín Joan Moll, con perfeccionamientos en Alemania con Claudio Arrau y su asistente Rafael de Silva. A la derecha el pianista y director de orquesta Kazimierz Morski de la Universidad Silessiana de Katowice y a su lado Claudia Colombati, profesora de la Universidad de Macerata y de la Universidad Roma II de Tor Vergata, quienes participaron en Chile en el Simposio Internacional “La interpretación pianística, el paradigma de Arrau,” del año 2003.

Entrega de la “Medalla de la Música 2006” por el Consejo Chileno de la Música junto a galardonados en otras especialidades. Santiago, 2007.

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Legado musical de

Laurencia Contreras Nacida para la música, dedicó su vida a la enseñanza y a la difusión. Al final del camino donó a la UBB el fruto de 46 años sembrando belleza. Luis Osses Guíñez Periodista, Talcahuano

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

o era tarea fácil organizar un conservatorio de música en el Concepción de abril del 1940, a apenas un año del destructivo terremoto del 24 de enero del 39, con la ciudad prácticamente en el suelo. Fácil para nadie y menos para una joven trasplantada desde Lota, al término de sus estudios primarios en el Colegio Santa Filomena, que quedaba atravesando la calle Monsalves en pleno centro comercial y frente al amplio negocio de su padre en el cercano Lota.

que con el tiempo lo hicieron merecedor a ser elegido para el Concejo Municipal, por lo que en repetidos períodos le tocó ejercer ese cargo de suyo difícil en un Lota encendida por las luchas de clase y los conflictos laborales de los sufridos mineros. Tan difícil que dos alcaldes murieron asesinados en ejercicio de su cargo. Y se podría decir que él murió a los 50 años, en 1927, relativamente joven, víctima de ese estado de violencia que se vivía, en uno de los viajes que realizaba por el traslado de su familia a Concepción. Las largas huelgas, las marchas y protestas terminaban la más de las veces en saqueos a los comercios y su negocio como los demás ya estaba sufriendo cesación de pago de sus anteriores correctos clientes y ello amenazaba con hacer perder todo lo logrado.

N

Laurencia Contreras Lema había llegado a la capital penquista tocando piano desde temprana edad iniciada por Elena Lema, su madre, y además con amplios conocimientos de inglés obtenidos en el colegio que la compañía minera tenía para la educación de los hijos de los numerosos técnicos provenientes de las islas británicas que debía contratar por su experiencia en los yacimientos carboníferos.

De los siete hijos, los cuatro hombres murieron relativamente jóvenes, tanto que Laurencia no alcanzó a conocer a los dos mayores. De las tres mujeres, quedaron en la zona Margarita y Laurencia. Florencia, la mayor, se radicó en Valdivia. Tras la muerte de doña Elena, que la acompañó en los inicios del conservatorio y hasta cuando cumplió 75, contó con su hermana Margarita.

Atravesando el Biobío en el tren del ferrocarril a Curanilahue, había llegado al Liceo Fiscal y al Colegio Santa Filomena penquista. Después estudia Pedagogía en Francés en la U de Concepción y se titula además de concertista en piano, completando el capital inicial del saber necesario para concretar su sueño de un conservatorio de música forjado en la ciudad minera natal, mirándose en el espejo de su padre empresario. Apenas terminados sus estudios, le ofrecen clases en el Santa Filomena penquista de propiedad de Carmela Romero de Espinoza y clases en el Conservatorio Enrique Soro, que funcionaba en el mismo colegio, a dos cuadras de la Estación Central de ferrocarriles, para facilitar la llegada a las numerosas alumnas que venían a estudiar de la región en régimen de internado. Y, posteriormente, le ofrecen clases en el Concepción, formado por el profesor Alfonso Izzo. Cuando tras el terremoto el profesor Izzo decide no volver como muchos penquistas por miedo a los devastadores sismos, entonces recién comenzando con su propio establecimiento consigue atraer a los 20 alumnos que se quedaron sin clases por el alejamiento de Izzo. Había partido en abril del 40 en dos piezas a la calle que le ofreció la amiga Esteria Pavesi en la calle Tucapel 134, en el primer peldaño de la cadena de pequeños milagros que siempre la sacó cuando estaba en apuros.

Don Juan, a quien añoró por la sólida formación que le dio en cuanto a responsabilidad y el bien hacer las cosas, alcanzó a apoyarla una vez que descubrieron su talento musical, primero enviándola a Concepción en pos de una solida educación humanística y luego musical, alcanzando a encargar y recibir en el mismo Lota un piano a Alemania, el que llegó directamente en un barco al vecino puerto. Fue admirable cómo madre e hija lograron superar la emergencia del terremoto, ya que el edificio del Portal Cruz donde vivían, frente a la Plaza de Armas por O’Higgins, sufrió serios daños y apenas pudieron salvar milagrosamente de la residencial que habitaban. Por varias noches durmieron en el auto de una familia vecina que les ofreció cupo estacionado en la misma plaza. Allí las vio el profesor Pedro Gigoux, director de la escuela universitaria donde cursaba y les pasó las llaves de una casa que acababa de terminar y que estaba desocupada mientras él con su familia estaban de vacaciones en el campo. Después el propio rector Enrique Molina, sabedor de la aflictiva situación por la que pasaban, les ofreció a la madre la dirección y a Laurencia la ayudantía de un hogar para alumnas que la universidad había instalado en una casona del sector La Toma, contiguo al Barrio Universitario, solucionando de esa manera el problema de trabajo y el dónde vivir.

A los 40 años estaba con su madre ya viuda de Juan Contreras, el joven que había llegado a Lota para echar muy bien las posibilidades que le vio desde su natal Quirihue y con el cual se había casado en su natal Ancud luego de conocerlo en las recaladas que la familia hacía en el puerto minero para abastecerse de carbón en sus viajes a bordo de la embarcación a vapor de su padre, un conocido armador sureño. Don Juan, luego de trabajar por varios años en la prestigiosa tienda de un comerciante italiano, a su muerte consiguió comprar el establecimiento y luego hacerlo crecer mientras se convertía en un personaje local a través de su participación en instituciones sociales

En el Conservatorio, debieron cambiar dos veces sucesivamente de uno a otro local cada vez más grande en la calle Castellón, ante la demanda por matrículas, y en el segundo ya tuvieron que abrir un kínder, por el asombro de los padres al ver lo que hacían sus hijos en las presentaciones que hacían en el propio local, como en el cine Roxy o en el Teatro Concepción Viejo de Barros con Orompello. 25


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

entregada al funcionamiento del centro de formación musical soñado, llega a Laurencia el momento de deponer sus armas al descubrir que ya no está en condiciones de enseñar y menos dirigir el que fue su templo de devoción diario. Entonces, como dirían hoy, cree llegado el momento de hacer funcionar su plan B y con fecha 30 de junio de 1986, hace 28 años, el notario Enrique Herrera, en una ceremonia realizada en la biblioteca de la sede central de la Universidad del Bío-Bío en Concepción, la Corporación de Derecho Privado de ese nombre, representada por su rector Víctor Lobos Lapera recibió en 12 cláusulas y vistos la donación de los bienes muebles e instrumentos que constituían el conservatorio, estableciendo que el personal y ellas seguían en funciones hasta que ella lo determinara, lo que aseguraba aprovechar la riquísima experiencia acumulada en 46 años de funcionamiento. Donación que no fue aquella de película de un riquísimo personaje, ni de una cantidad fabulosa de millones de pesos o dólares ni inmensas propiedades o parte de un imperio económico, sino la ofrenda a su ciudad adoptiva de una mujer ejemplar nacida para enseñar y que pudo convertir en realidad el sueño de tener un centro en el cual iniciar a los niños en el conocimiento de la magia de la música universal a riesgo de la formación de su propia familia. Porque aunque tuvo pololos de juventud y estuvo a punto a casarse con un ciudadano holandés tan músico como ella, se quedó en la opción de guiar en los caminos de la música preferentemente a los niños, desde los 4 años, aún antes de que supieran leer o escribir, cosa que en esos tiempos nadie había intentado.

Al centro Claudio Arrau junto a Lizandro Muñoz, administrador del Teatro Concepción, el pianista y profesor Jorge Ide y el también pianista nacional Armando Palacios.

Por obra de su cadena de pequeños milagros, una señora Burmeister le ofreció el céntrico y confortable local de Aníbal Pinto 290, casi esquina de San Martín, que a ella le costó aceptar por el valor del arriendo, pero que tuvo que aceptar ante la obstinación de ella, que insistió hasta lograr que aceptara y donde funcionó por 10 años, consolidando su marcha. Otro de esta serie de milagros tuvo por personaje a un señor que vino de Valparaíso, de la famosa Casa Kegel, para ofrecerle un piano Stainway nuevo que Laurencia ni siquiera aceptó conversar de adquirirlo por considerarlo un gasto imposible de solventar, pero también se topó con la resolución del vendedor de dejarlo en sus manos hasta que no pudo resistir la tentación y procedió en un acto de casi locura a firmar una desusada cantidad de letras que le dejó endeudada por años, cuyos documentos más de alguna vez mostró a sus amigos.

Tras dejar el conservatorio en buenas manos, tuvo una larga sobrevida de soledad, ya desaparecida su familia y apenas con su hermana Margarita que la sobrevivió en un hogar para la tercera edad, mientras ella fue de un hogar a otro hasta que a los 90 años cerró sus ojos un 27 de julio de 1997, para reposar en el Cementerio General de Concepción, adonde llegan a visitarla sus numerosos ex alumnos.

El local de Pinto le provocó momentos de impensada angustia por estar al lado del local de la Sinfónica, la entidad sede del famoso Coro Polifónico de Concepción, corporación que presidia y dirigía Arturo Medina. En base a las abundantes entradas que le rendía la Ley 9574, que gravaba en beneficio de la entidad el 10% de todas entrada a los cines de la provincia, resolvió instalar un conservatorio gratuito en una propiedad contigua por el costado sur. Aquello era la auténtica sentencia de muerte para su institución pagada. Aquí la cadena de sus milagros funcionó providencialmente por obra de los 2 terremotos de mayo de 1960 que dañaron irreversiblemente el local donde se había instalado el nuevo conservatorio, de manera que la Sinfónica hubo de cerrarlo por el peligro que encerraba para los alumnos. Y en una oportuna gestión con el entonces rector González Ginouvés se formó, con esa base, la Escuela de Música de la Universidad. De ahí en adelante la historia de esta empresa termina en el último de los locales, el de la segunda cuadra de Caupolicán que todo el mundo siempre pensó que era propio, en circunstancias que era arrendado.

Aunque sus últimos años fueron un discurrir de penosos días de un hogar a otro por no tener ya sus padres ni cinco de los hermanos a su lado, pudo contar con su hermana Margarita, también en función de clases en el conservatorio, como Elena su madre, fallecida a los 75 años en 1952.

Laurencia con las profesoras Carmen Díaz, Ema Schimidlin, Sofía Carrasco, Eliana Schimidlin y Emilia, auxiliar.

LLA DONACIÓN CALCULADA Después de 46 años de una vida plenamente 26


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Transcurridos 17 años de su partida, llega la hora de esculpir en el tiempo la imponente figura de una mujer capaz de imponer una idea tan poderosa como la enseñanza de la música en un territorio que en esos tiempos bregaba tesoneramente por consolidar sus cualidades para convertirse en un centro nacional de desarrollo, cambiando su faz agraria por convertirse un polo industrial a nivel nacional, contando con la abundante agua de sus ríos y el carbón que movía entonces las maquinarias a vapor. Una mujer capaz de convertirse en su campo en un referente histórico no solo local sino nacional e internacional junto a los sonoros nombres de Claudio Arrau, Enrique Soro, Ramón Vinay y Arturo Medina, contemporáneos suyos con los cuales construyó lo que se conoce de la historia musical de esta zona en el plano musical.

cada vez que llegó a Concepción desde su primer viaje, en que vino con el panista ruso Lobotoff, o los acontecimientos que para la vida de la institución eran la venida de los mejores especialistas nacionales a tomar los exámenes anuales como Comisión del Conservatorio Nacional, y cómo ella disfrutaba del éxito de sus alumnos en tales ocasiones, en presencia de Herminia Racagni, René Amengual, Víctor Santa Cruz, Gustavo Becerra o Flora Guerra, entre otros. Para finalizar, llega el momento de recordar las proféticas declaraciones hechas a una periodista del diario “El Sur” por allá por los años 90: “Yo sólo vivo para la música. Ese es mi partido, mi religión. Donde sea que se me necesite, allá voy. No le debo a nadie, no tengo subvención del gobierno, ni casa propia, ni auto a la puerta. Mis ahorros los gasto en viajes y tengo todo preparado para que cuando me muera, esta institución que es el conservatorio, perdure más allá de mí y sea el conservatorio de Concepción”.

Y así mientras nos acompañan las imágenes suyas rodeadas de niños cantando en las salas y alegres galerías que tuvieron siempre como característica sus locales, también se nos vienen a la memoria los numerosos testimonios de reconocimiento que cosechó de instituciones y personas, de gobiernos y de su comunidad: el Premio Municipal de Arte de 1968; el ser incluida en 1984 en el Diccionario Bibliográfico editado por el Instituto Biográfico Americano junto a 5 mil personalidades de América Latina; el recibir al año siguiente, en la Sala América de la Biblioteca Nacional, en 1985, la Orden en el grado de Dama del Consejo de la Orden al Mérito Docente y Cultural “Gabriela Mistral”; o el recibir en 1987 el homenaje de la Corporación Cultural Semanas Musicales de Frutillar en momentos en que se conmemoraban los 50 años de la muerte de Maurice Ravel y George Gerswin y los 100 años del nacimiento del compositor brasileño Heitor Villalobos. También habría que mencionar el hecho de su admisión en el International Society of Music Educations con sede en Washington, distinción que le daba derecho a asistir a los congresos anuales mundiales que celebraba la organización en importantes ciudades del mundo, alcanzando a asistir a seis de esas importantes convocatorias: dos en Praga y Viena, una en Checoeslovaquia y dos en USA y Canadá, debiendo señalar además que el terremoto de 1960 la sorprendió en un viaje de perfeccionamiento en Roma. Y no solo estos acontecimientos con nombre y fecha vivió y disfrutó, también debemos referirnos a esos capítulos que vivía en sus simples días pasados en las salas de clase y ante el piano en su templo musical: las deliciosas veladas de su Orquesta Rítmica Infantil, o aquella memorable incursión de arte a Santiago acompañada por padres y apoderados en que el Coro Infantil del Conservatorio fue a grabar el disco “Campanas de Navidad” al prestigioso estudio VTR nacional y la presentación que hizo el Conjunto Infantil de Matalófonos en la Sala Zegers de la Facultad de Artes Musicales de la Universidad de Chile.

Decimos que proféticas porque hoy es efectivamente de la ciudad, a cargo de una corporación que ha continuado con su labor. Es el único y a esa fecha, hace unos 20 y tantos años, supo adivinar que ya no iba a ser tiempo para más instituciones como éstas, que necesitan de tanta generosidad como amor por la música.

Igualmente se nos vienen a la memoria las visitas que le hizo Claudio Arrau a su establecimiento 27


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Plaza del Profesor, ubicada en la Población El Bermejo.

Gustavo Guzmán Hernández: huella en Los Andes Su infancia chillaneja lo marcó para siempre. Tanto, que resultó una sorpresa saber que no era nativo de esta tierra. Carlos Tapia Canelo

Universidad de Aconcagua Los Andes

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Busto en bronce del presidente Pedro Aguirre Cerda, ubicado en la Avda. Santa Teresa de Los Andes, noviembre de 1966.

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Este destacado artista plástico, nació en la Villa Prat el 22 de agosto de 1917, Región del Maule. Siendo muy niño su familia se trasladó a Chillán, ciudad en la cual hizo sus estudios primarios y secundarios.

En 1940, Gustavo Guzmán Hernández ingresó a la Universidad de Chile, donde inició la carrera de Leyes, pero luego de tres años, la vocación por el arte lo llevó a estudiar Pedagogía en la Escuela Normal José Abelardo Núñez de Santiago. Con su título de Profesor Normalista inicia sus labores como maestro, escultor y ceramista.

Efigie en bronce, del destacado médico andino Antonio Mery Acuña, julio 2014, ubicado en parque Ambrosio O’Higgins.

Se radicó en Los Andes el año 1945, convirtiéndose pronto en un andino dispuesto a ser útil a la tierra que lo cobijó, sin olvidar nunca a su querido Chillán. El amor al arte y el deseo de motivar a los jóvenes hacia dicha disciplina lo llevan a organizar un movimiento artístico que logró en la década del cincuenta mantener encendida la llama de la cultura y el arte en Los Andes. Junto a él estuvieron en esta feliz iniciativa el pintor y escultor Agustín Paniagua Arjona, el escultor y pintor Amador Ibáñez Zuñiga y el pintor Caupolicán Sánchez. El 4 de agosto de 1951, logran fundar el Grupo Libre de Artes Plásticas de Los Andes, que aglutinó a los artistas y aficionados que sentían palpitar el deseo de dar alas a la inquietud de belleza, para plasmarla en la tela o en la arcilla. Al referirse a las actividades de este grupo, Gustavo Guzmán señaló: “hemos logrado despertar el interés del pueblo por las manifestaciones del arte y al hacerlo le estamos dando a esta tierra que es nuestra, la jerarquía que se merece, pues el arte en todas sus manifestaciones es el mejor índice de la cultura de los pueblos”.

Efigie en piedra del ex rector del Liceo Óscar Granadino Yáñez, julio 2006.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Su personalidad sencilla y bondadosa, le permitió ganarse el aprecio y cariño de sus discípulos, que ven en el maestro al hombre culto que sabe despertar en sus semejantes el interés por el arte. Sus múltiples y bellas creaciones decoran salones, instituciones, plazas, calles y avenidas de Los Andes. Entregó 34 años al servicio de la educación enseñando cerámica y artesanía a cientos de alumnos que vieron cómo el bondadoso maestro, con suaves y nobles manos, transformaba la arcilla en maravillosas creaciones. Muchos de sus ex alumnos han seguido su huella, incursionando con gran acierto en las disciplinas de las bellas artes. Su actitud natural fue la escultura. Sus principales obras en esta disciplina son: Monumento a Aconcagua, ubicado en la plaza ferroviaria; busto en bronce de Pedro Aguirre Cerda, en la avenida Santa Teresa; busto en piedra del fundador de Los Andes Ambrosio O’Higgins, que adorna el hall del edificio municipal; efigie en bronce del médico Pediatra Raúl Vargas C.; medallón en bronce del ingeniero Antonio López Santa María; cabeza para el bronce del recordado médico y alcalde de Los Andes Antonio Mery A.; escultura La Maternidad, hermosa creación ubicada en el hospital San Juan de Dios; busto en piedra de Pedro Aguirre Cerda, ubicada en hospital del mismo nombre en la comuna de La Reina, Santiago; busto de Francisco de Miranda, ubicado en la ciudad de Rengo; busto en piedra de Abdón Cifuentes, en el instituto de igual nombre de la ciudad de San Felipe; busto del abate Guiseppe Chaminade en Santiago y seis replicas ubicadas en colegios de la Orden; busto del guardia marino Eulogio Goycolea, fundido en bronce, ubicado en la ciudad de Calbuco. En total más de una treintena de obras a lo largo del país. Su nombre figura como reconocido escultor nacional en el libro de Enrique Melcherts Introducción a la Cultura Chilena. En cerámica, su creación fue artesanal destinada principalmente a los turistas y particulares de la zona que solicitaban sus creaciones. Muchas de sus piezas de valor utilitario y artístico se encuentran repartidas en países de América y Europa.

Monumento a la Madre, ubicado en acceso al Hospital San Juan de Dios de Los Andes.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Mural “Alegoría Simbólica”, ubicada en el Club Bernardo O’Higgins, 1993.

En pintura realizó dos hermosos murales: La epopeya del Hombre Americano en el Liceo América de Los Andes y La Perfección del Hombre y su Desarrollo Espiritual, ubicado en la Logia Ariel. Por sus múltiples y valiosas obras, Gustavo Guzmán Hernandez recibió condecoraciones y reconocimientos de diversas instituciones, entre los principales: Premio Municipal Mejor Maestro, Premio Municipal de Arte, Premio Arte decorativo Centenario Liceo de Hombres de Chillán, Premio en Exposición Nacional en 1956, Primer Premio Artesanal en Filan 1979. Además de sus actividades artísticas y docentes, participó como miembro activo en diferentes instituciones societarias, destacándose por su sencillez, fraternidad y espíritu solidario. Desempeñó también el cargo de

gobernador suplente de Los Andes. Por su reconocido y valioso trabajo a favor del arte y comunidad, la Ilustre Municipalidad Andina lo declaró Hijo Ilustre de Los Andes en 1993. La muerte lo sorprendió en plena actividad, su noble corazón dejó de latir el 18 de octubre de 2007, a los 90 años de su nacimiento. Cumpliendo su voluntad en vida, sus restos mortales fueron cremados y sus cenizas devueltas a la tierra. Se ha dicho que Chillán marca a sus hijos a fuego; Gustavo no nació en Chillán pero pasó en esa ciudad su infancia y se nutrió de sus ricas tradiciones, tanto que para quienes no investigaron su biografía, lo sabían chillanejo, porque así se sentía y lo decía. Por esta razón me parece justo que en una revista de su tierra recuperen su nombre y su obra como parte de la historia de esa noble ciudad. 31


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

“Empajando” un piso en batro.

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Viviana Hormazábal González

Historiadora del Arte. San Carlos

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Fotografías: Patricio Contreras Parra

na de las características de la provincia de Ñuble es la gran diversidad de artesanías que son producidas en las diferentes comunas que la componen. De cordillera a costa encontramos múltiples ejemplos, como los tejidos de Minas del Prado y San Fabián de Alico, la cestería de Coihueco y Liucura, las chupallas de paja y arpilleras de Ninhue y las piezas cerámicas de Quinchamalí, La Florida y Cobquecura. San Carlos, cuna de Violeta Parra, jamás se destacó por su patrimonio material, ya que éste se encontraba en total desconocimiento. Sin embargo, esta comuna obedece al mismo principio provincial, pues aquí se elabora artesanía muy tradicional y de gran calidad, como el tejido a telar, talabartería, cestería y mueblería en fibras vegetales y cerámica. El tejido a telar es la artesanía más difundida en la comuna. Dentro del territorio son dos los tipos de telares más utilizados, el telar parao o vertical, donde se elaboran mantas, ponchos corraleros, frazadas y fajas; y el telar botao u horizontal, para tejer exclusivamente frazadas y charlones.

Detalle del tejido, urdimbres y ñireo.

La tradición del telar parao se remonta a siglos atrás y tiene su origen en la cultura mapuche. Se llega a esta conclusión ya que las artesanas locales utilizan la misma técnica de tejido, poseen conocimientos acerca del teñido natural (como la utilización del “robo”) y además mantienen algunos nombres de las partes que componen el telar, como quilva, tonón y ñireo. Sin embargo, las artesanas de la comuna conservaron el tipo de tejido más básico, el liso o llano y el de palitos trocados (peinecillo), no manejan la técnica de urdido y tejido para desplegar la iconografía característica de los textiles mapuches. La particularidad de las artesanas locales está en el urdido. Lo más común es utilizar un ovillo, pero aquí se trabaja con dos ovillos a la vez. Desconocemos si existen artesanas en otras zonas que lo hagan de manera similar, en caso contrario, estaríamos ante una técnica de urdido local. 33


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

El tejido de ponchos corraleros en específico, está plenamente ligado al mundo huaso. Lo mismo ocurre con los talabarteros, quienes se ocupan de la fabricación de riendas y monturas para el caballo. En la ciudad también existe la marroquinería, o la elaboración de artículos en cuero como cinturones, billeteras y porta cortaplumas. Mediante la curtiembre se consigue transformar la piel del animal en cuero, la materia prima del talabartero y marroquinero. Este proceso ya se está obviando y los artesanos prefieren comprar el cuero ya preparado, pues se necesita de mucho espacio y condiciones sanitarias óptimas. En la cárcel de San Carlos se encuentra el taller de talabartería más grande de la ciudad. Allí, alrededor de 25 artesanos trabajan para curtir cuero y elaborar riendas de todo tipo y con diferentes trenzados. En la comuna, los artesanos de la cárcel y el marroquinero son los únicos que aún utilizan la costura en tiento, cuando se cose con cuero de chivo curtido en lugar de hilo. Otro tipo de artesanía registrada es la cestería en mimbre y pita. Con el mimbre, los artesanos elaboran bellos canastos y cestos de todo tipo, utilizando las fibras casi en su estado natural, pues la varilla de mimbre solo se pela y se desmiembra en las 3 o 4 huiras con las que se tejerá. Además, también hacen sillas y sillones, los que llevan mimbre tejido en asientos y espaldares. La artesanía en pita es relativamente nueva dentro del espectro artesanal de la ciudad. Con esta fibra vegetal se elaboran objetos utilitarios y decorativos como cestos, paneras, palilleros, murales y chupallas y canastos en miniatura. Estas piezas se tejen con una técnica similar a la cestería de Hualqui.

Rienda con trenzados y barriles.

Las artesanas realizan cada uno de los pasos para obtener un textil. Primero deben esquilar, lavar y secar la lana, luego viene el escarmenado y la preparación de ésta en cadejos o evanas para hilarla. Con el huso, la artesana convierte la lana en un fino hilo, luego viene el torcido, donde se tuercen dos hebras para formar el hilo con el que se tejerá. Los siguientes pasos son aspar el hilo, lavarlo nuevamente, dejarlo secar y ovillarlo. Finalmente está listo para urdir en el telar y tejer.

Detalle cestería en pita.

El sello de los textiles locales está en la fineza del tejido y los colores utilizados. Las tejenderas de la zona son eximias hilanderas, con mucha experticia logran que la lana se transforme en un hilo muy delgado y en consecuencia, la pieza resulta muy liviana. No es muy común el teñido de las fibras, las artesanas trabajan los colores naturales de la lana de oveja en sus distintos matices: blanco, gris, café y negro, para hacer sus mantas o ponchos corraleros. 34


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La mueblería en fibras vegetales de batro y coligüe es muy común en la comuna. El batro es utilizado para “empajar” los asientos y espaldares de sillones, sillas y pisos. Y el coligüe se ocupa en el “enchapado” de muebles de todo tipo. Sin embargo esta artesanía corre el riesgo de desaparecer. Por un lado, la disminución de las ventas ha golpeado fuertemente la producción y por otro, la escasez de la materia prima, en el caso específico del batro, significa un grave problema.

Las piezas de antaño destacan por sus formas puras y tonalidades que remiten a la arcilla de la que fueron hechas y, a pesar del desgaste provocado por su vida útil, la calidad del trabajo de las loceras locales aún está de manifiesto en ellas. Un rasgo transversal a todas estas artesanías es la funcionalidad. Lana, cuero, fibras vegetales y arcilla son materias primas que se trabajan para elaborar objetos que serán de utilidad, que formarán parte de la cotidianeidad de los pobladores.

La elaboración de cerámica era una práctica que se creía ya extinta, sin embargo aún es posible encontrar artesanas que trabajan a pequeña escala. Al igual que el telar, esta es otra tradición más heredada de la cultura mapuche, los indicios están en la técnica de modelado por ahuecamiento y enrollamiento anular que éstos utilizaban y que se observa en las piezas históricas de la comuna.

San Carlos es una comuna muy rica en cuanto a su cultura popular y tiene todas las cualidades para posicionarse como un nuevo centro artesanal dentro del territorio provincial. Además de las artesanías descritas, también hay cantoras y fiestas agrícolas y religiosas, prácticas culturales que están muy arraigadas en la comunidad y que hacen parte de la identidad local.

La cerámica registrada es de carácter utilitario, las artesanas modelaban ollas, vasijas, jarras, cántaros, platos y pocillos. Ésta se elaboraba en los sectores rurales y la forma de comercialización era por medio de la venta o el intercambio por cereales y legumbres. La demanda de esta artesanía era muy alta: como los costos de adquirir loza industrial eran elevados, los campesinos utilizaban la que sus vecinas o familiares modelaban.

1. Artículo basado en la investigación sobre la artesanía comunal para el proyecto Fondart Regional 2014 “Investigación, registro y puesta en valor de los artesanos de Toquihua y sus alrededores”. 2. Hay además: forja de fierro, artesanía en madera, mueblería, tallado en madera y arpilleras.

Antigua vasija de 4 asas elaborada en el sector rural de Toquihua.

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Óscar Bermúdez: historiador del salitre

Nombre clave en la historia del Norte Grande chileno. Vivió y estudió en un escenario de vital importancia para la historia nacional.

Sergio González Miranda (1) Premio Nacional de historia 2014. Universidad Arturo Prat, Iquique. 38


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uentes confiables dicen que siempre una flor cubre su tumba, y antes que se marchite otra la reemplaza. Podemos imaginar, también, que cuando alguien cierra la última página de su obra, otras manos abren la primera, en un cuasi-eterno devenir, porque la influencia de Óscar Bermúdez es como el fluir silencioso de un río para quienes estudian el Norte Grande de Chile. Su último trabajo fue el segundo tomo de su Historia del Salitre, donde cubrió el periodo entre la Guerra del Pacífico y la revolución de 1891, editada un año después de su muerte, acontecida el 7 de noviembre de 1983, cuando le faltaban ocho días para cumplir los setenta y nueve años. Fue publicada por Ediciones Pampa Desnuda, que lleva el nombre de su novela inédita, fue el último rumbo que marcó para las nuevas generaciones de historiadores del norte de Chile.

Dos escritos in memoriam se publicaron en esos años, uno en la revista Chungará Nº 13 de noviembre de 1984, del profesor Eduardo Téllez Lugaro, y otro en la revista de Indias Nº 175, volumen XLV, enero-junio de 1985, del profesor José Antonio González Pizarro. Téllez Lugaro lo tituló Óscar Bermúdez Miral, ideario y práctica de una tentativa historiográfica y González Pizarro La tarea de un historiador del norte chileno: la obra de Óscar Bermúdez Miral.

Ambos demuestran que tuvo discípulos dispuestos a seguir sus pasos, el primero en el estudio de las fronteras del Norte Grande y el segundo en la Historia del Salitre. Fueron también sus colaboradores en la Universidad Católica del Norte, donde estudiaron pedagogía en Historia, mientras Bermúdez era profesor-investigador. Estos dos escritos sobre Bermúdez abordan, en diferentes estilos, su biografía y su obra, aunque Téllez tuvo la ventaja de acceder a la colección de manuscritos inéditos, además de otros documentos proporcionados por Rabindranath Bermúdez, hijo del historiador (2). Antes que ellos, ya se habían escrito semblanzas de este historiador. Una de ellas, la realizó el conocido historiador Julio Heise, quien fuera decano de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile y director de la Revista de Historia y Geografía de la misma universidad. Nos dice Heise: “su amplia información sobre la historia de Chile y de América y sus demás conocimientos en el campo de las ciencias sociales y de la filosofía, los adquirió fuera de la universidad, trabajando en Santiago en las décadas del 30 y 40. Su alejamiento del Norte le permitió valorizar lo singular y fascinante de ese mundo extraño del salitre. En una novela escrita en aquellos años y que aún permanece inédita, titulada Pampa desnuda, Bermúdez califica a la región del sa39

litre como la civilización Shanks. Esta comprensión vivencial y al mismo tiempo distante y objetiva, y sus sobresalientes condiciones de investigador, dieron vida a esa hermosa Historia del Salitre (3), la obra, tal vez, más importante y más lograda del señor Bermúdez”. Las palabras de Heise son una excelente síntesis de la trayectoria y del enfoque historiográfico de quien lograra los dos volúmenes más importantes sobre la Historia del Salitre hasta ahora escritos; sin desconocer sus otros escritos sobre el Norte de Chile, especialmente del periodo colonial. Julio Heise apunta también a un aspecto relevante de la vida Bermúdez, que sus conocimientos “los adquirió fuera de la universidad”. Efectivamente así fue y eso aumenta su mérito. Irónicamente, cuando ingresó a la academia, a los pocos años fue exonerado bajo el régimen militar, a pesar que nada en su obra se puede calificar de izquierdista, radical o liberal, al contrario, su perspectiva está más próxima a una mirada conservadora. A veces no es fácil descubrir al sujeto detrás de su obra, ese fue el caso de Óscar Bermúdez. Silencioso, solitario, lejano, fueron algunos de los conceptos de quienes le conocieron y fueron entrevistados para esta semblanza del historiador cuyo nombre se asocia por antonomasia al del salitre. Floreal Recabarren, en su testimonio, nos dice: “Don Óscar


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litre: Iquique. Si bien debió partir a Santiago, como esa diáspora de pampinos después de las recurrentes crisis salitreras que, desde el fin de la Primera Guerra Mundial, afectaron a la economía del salitre, volvió al norte, al puerto que había ocupado el lugar de Iquique como la capital minera del país: Antofagasta. Entonces transformó al Norte Grande en su “objeto”, aunque para ser preciso lo transformó en su programa de investigación.

era un hombre solitario. De muy pocos amigos. Desconfiado. Sin embargo pienso que era retraído y quizás tímido. No era fácil conversar con él. En lo mejor del diálogo callaba y se entregaba en un silencio. Pareciera que la conversación la siguiera con su propia persona. Retornaba con una sonrisa melancólica”. Siguiendo estas palabras pudimos tomar el camino de quedarnos solo con la obra de Bermúdez y no con el personaje, es decir, realizar un análisis de sus escritos y dejar que Bermúdez se escapara tras un velo de misterio. Ello habría sido científicamente correcto, pero habría dejado un vacío en el interés del lector, por lo tanto permitimos que el hombre pudiera asomarse y develarnos algo más allá de su obra. Como lo señala Lautaro Núñez, Bermúdez fue sujeto-objeto del Norte Grande chileno. Fue un habitante del desierto, nació en uno de los poblados más antiguos y emblemáticos del Tarapacá salitrero, La Noria, vivió en una oficina salitrera, hizo sus primeras letras y tuvo su primer trabajo en el puerto mayor del sa-

El impacto que provocó su primera Historia del Salitre, que cubre desde los orígenes de ciclo del nitrato hasta la Guerra del Pacífico, fue sorprendente considerando que provenía de la pluma de alguien que no pertenecía al mundo académico de la época. La universidad de Chile tuvo la intuición y la inteligencia de percibir que estaba frente a una gran obra, publicándola bajo su sello editorial en 1963. El propio Bermúdez señala en el Prefacio que la inició entre fines de 1956 y principios de 1957, continuándola con algunas interrupciones hasta fines de 1961 (4). Reconoce que su conocimiento personal de la región salitrera fue útil en la confección de la obra, lo que nos regresa otra vez a la aserción de Lautaro Núñez sobre aquellos investigadores que son sujeto-objeto de su obra. En los Anales de la Universidad de Chile, con fecha mayo-agosto de 1963, se publica una recensión de la Historia del Salitre, desde sus orígenes hasta la Guerra del Pacífico, donde se reconoce que no se “había emprendido la faena considerable de reunir aquel ingente material (estudios salitreros) en una unidad de interpretación orgánica”. Destacándose la capacidad de Bermúdez de ordenar los antecedentes históricos desde “la infancia de la industria salitrera”, pasando por “la formación de empresas, la organización de los grandes trusts, los convenios internacionales, todo ensamblado 40

en secuencias explicativas, claras y sistemáticas”. Concluye, sin embargo, con una aseveración que, consideramos, estaba más allá de la finalidad de Bermúdez al escribir esta obra, se hacía “necesaria una verdadera historia del salitre, una clarificación de rigurosa objetividad, sólidamente estructurada y apoyada de fuentes indiscutibles, que fijaran los términos de cuestiones internacionales sancionadas”. Bermúdez fue gran admirador de los pioneros de la minería, fueran de la nacionalidad que fueran, sin abordar la problemática jurídica internacional fronteriza, aunque destacó con fuerza la fundación de Antofagasta por mineros chilenos. En este punto dejó abierto otro derrotero que dice relación con la importancia de los habitantes, especialmente aquellos que hicieron del desierto un territorio urbano, tanto en la costa como en la pampa. Asentamientos humanos que en el transcurso del ciclo del salitre se transformaron en verdaderos geosímbolos del país: Antofagasta, Cobija, Tocopilla, Iquique, Pisagua, etc. El diario El Mercurio de Santiago del 31 de agosto de 1963, en una sección denominada El Correo Literario, analiza la Historia del Salitre, señalando en una de sus partes “página tras página, su libro está documentado, apoyado en testimonios de la época, o en relatos de conocida seriedad. No se le escapan ni el detalle pintoresco, ni la afortunada descripción de la naturaleza desértica ni de las costumbres mineras. Su obra, con ser tan seriamente historia y documentación, posee una singular amenidad. Las cuatrocientas páginas del texto se leen con interés profundo, sin vacilaciones, ni tentación de abandono…”. No era extraño que fuera amena la lectura de Bermúdez, pues fue la literatura la primera aproximación de Bermúdez con el desierto salitrero. Eduardo Téllez registra su primera novela, titulada Vagabundo, en 1926 (5).


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En Londres, en el Geographical Journal, en 1965, el especialista David J. Robinson, publica también una recensión de la Historia del Salitre, donde congratula al autor y observa un aspecto que efectivamente es un aporte de Bermúdez, que dice relación con los pioneros del salitre: aquellos que no sólo hicieron historia, sino también la escribieron, como lo demuestra la documentación. De allí la relevancia que le otorga a personajes, como Bollaert, Smith y Gamboni, tanto en la promoción del nitrato como el desarrollo de la industria. Robinson le supone un lugar prominente en la historiografía nacional y espera la continuación de su estudio durante el siglo veinte. Los deseos de este especialista no se cumplieron del todo, le costó mucho a Bermúdez obtener el reconocimiento que merecía su trabajo, pues demoró su inclusión en la academia como profesor universitario. Por otra parte, si bien sabemos que tenía materiales y escritos sobre todo el desarrollo del ciclo salitrero, el siguiente volumen de su Historia del salitre llega sólo hasta la revolución de 1891, dejando una tarea pendiente para la generación siguiente de historiadores.

Antofagasta, escribe un ensayo bajo el título de Orígenes de Antofagasta, donde pasa revista a las diversas hipótesis sobre la emergencia de este puerto. Guzmán nos dice “que el terreno ha sido preparado ya por el último libro del señor Bermúdez. Debe traducirse al inglés, al francés, al portugués y al ruso, para poner las cosas en su lugar. En esa forma contestaríamos digna, serena, palpable y visiblemente a tanto griterío…”, se refería a la aspiración marítima boliviana. Bermúdez estaba lejos de las conclusiones de este distinguido miembro del Instituto Chile, su visión sobre Bolivia y Chile la expuso en uno de sus artículos de prensa, titulado Las relaciones entre Chile y Bolivia desde 1866 publicada en el diario El Mercurio de Antofagasta el 14 de febrero de 1967. Su amigo Leonardo Jeffs, un destacado especialista de las relaciones entre ambos países, nos testimonia que un “aspecto que me parece importante destacar fue su constante apoyo a la lucha por la unión latinoamericana y de su especial interés en la conformación del Instituto Chileno-Boliviano de Cultura de Antofagasta del cual fue Presidente de su Comisión Organizadora”.

En febrero de ese mismo año, 1965, en The Hispanic American Historical Review se publicó otra reseña del libro de Bermúdez, firmada por Jack Ray Thomas de Wisconsin State College, donde señala que la Universidad de Chile suma con este libro otro fino volumen a la larga lista de la civilización latinoamericana. Menciona que Bermúdez es un residente del área de estudio y que ha concentrado su investigación en esa zona, produciendo varios artículos sobre el desenvolvimiento del norte de Chile y la industria del nitrato.

Quién podría ser más versado para opinar sobre la Historia de un puerto del Norte Grande chileno sino Luis Urzúa Urzúa, el conocido autor de Arica, puerta nueva, editada por Andrés Bello en 1957. Urzúa le dedicó en El Mercurio de Antofagasta, el 19 de mayo de 1966, una extensa columna titulada Historia del Salitre al concurso de la Ilustre Municipalidad de Antofagasta, que intentaba definir su fecha fundacional y los acontecimientos que la hicieron posible. Urzúa nos recuerda que hubo “muchos tratados que constituyen una vasta bibliografía de literatos, historiadores, científicos, economistas y juristas” sobre esa preocupación municipal, pero “hay una obra que resume esa múltiple preocupación intelectual en una forma

También en El Diario Ilustrado de Santiago, el 11 de mayo de 1966, el Dr. Leonardo Guzmán, miembro del Instituto de Chile y de la Orden del Ancla de Oro de

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exhaustiva e inobjetable, con el mérito de ser su autor un hijo del desierto”. Urzúa le observa un defecto y que no es otro que “el compromiso en que lo coloca su excesiva erudición”. Efectivamente, Bermúdez fue, y sigue siendo, un caso de extraordinaria erudición y rigurosidad historiográfica, en un Norte Grande donde se edita anualmente una cantidad importante de obras tan emotivas como imprecisas. Dos historiadores locales de gran proyección continuaron esa investigación de Bermúdez sobre el origen y desarrollo de Antofagasta, puerto que nació en La Chimba a partir de un minero chileno llamado Juan López que, con la llegada de otros, y casi sin proponérselos, fundaron con todo el carácter chileno el puerto más importante del desierto de Atacama. Esos investigadores fueron Juan Panadés y José A. González: Antofagasta, historia de mi ciudad. Corporación Pro-Antofagasta, Antofagasta, 1998.


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Andrés Sabella también hace referencia a este libro el 9 de junio de 1966, en la Revista Vea de Santiago, en una columna denominada “Los Hombres y sus obras”, donde destaca la figura de Juan López. Nos dice este autor que el año 1866 ya era conocido como la fecha del primer poblamiento de Antofagasta, pero faltaba oficializarlo y fue la pluma de Bermúdez la que lo hizo. “Los rastros de López se extraviaron a partir de 1872. Si no restó nada suyo ni de su físico, surgió para honra de su audacia una ciudad cuyos ‘orígenes’ han sido notablemente expuestos por Bermúdez Miral, historiador que sabe cómo desplazar la ‘lux veritatis’ ciceroniana” (Sabella 1966). Ese mismo año se forma el Instituto de Ciencias Sociales en la Universidad del Norte, donde es contratado como profesor-investigador Óscar Bermúdez. También Andrés Sabella fue contratado en la misma universidad como profesor. Era una época de auge intelectual en el puerto, lo que no fue ajeno a las universidades (6). En la Universidad del Norte dos nombres fueron clave para la contratación de Bermú-

dez: O’Higgins Guzmán y Gerardo Claps Gallo, quien fue rector fundador de esa universidad. Ambos no imaginaron que tendrían el mismo ingrato destino de ser exonerados en 1981. Para el caso de Sabella se suma además el hecho de haber sido distinguido como doctor honoris causa de esa casa de estudios superiores en 1976. Ahora, denominada Universidad Católica del Norte, ha restituido el nombre de ambos a esa casa de estudios superiores, denominando a una de sus aulas con el de Andrés Sabella y, a un Concurso Literario, con el de Óscar Bermúdez. Son dos cumbres regionales que, sin duda, llenan de orgullo no sólo a los antofagastinos, sino a todos los nortinos. Bermúdez fue un iquiqueño que tuvo siempre al Norte Grande como su gran motivación intelectual e historiográfica, transformando a Antofagasta en su morada, a tal punto, que muchos creen que es originario de esas playas. En cambio, los cuatro rumbos que llevan hacia Sabella siempre apuntan a La Chimba, pero fue él quien fijó el concepto Norte Grande en la mente de los chilenos, con su novela publicada en 1944, además se universalizó nortino al fallecer en Iquique en 1989. Cuando el destacado historiador inglés Harold Blakemore, autor de, entre otros libros, Gobierno chileno y salitre inglés 1886-1896: Balmaceda y North e Historia del Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia 1888-1988. En un viaje que realizó a Antofagasta en 1978, a propósito de su libro sobre el ferrocarril, nos cuenta José Antonio González que en una conferencia realizada en la Universidad del Norte, le preguntó al auditorium del por qué lo escuchaban a él cuando el historiador del salitre era Óscar Bermúdez. La pregunta es ¿por qué no se incorporó antes al mundo académico?, en una época donde no pocos intelectuales sin formación 42

o acreditación universitaria ocupaban las principales cátedras. Como si no fuera suficiente con su Historia del Salitre, Bermúdez se presentó a un concurso promovido por la Ilustre Municipalidad de Antofagasta en 1966, año del centenario de la ciudad, porque marca la llegada de Juan López a la Chimba. Curiosamente Bermúdez se presentó a este concurso bajo el seudónimo de George Smith, quizás el salitrero que más admiró, gran industrial que transformó a La Nueva Noria no sólo en una oficina sino en el pueblo más activo de la pampa próxima a Iquique, lugar donde Óscar Bermúdez llegaría al mundo: al mundo de La Noria, como es conocido hoy por quienes la visitan. Por cierto, ganó el concurso con el notable trabajo titulado Orígenes Históricos de Antofagasta, publicado ese mismo año bajo el sello editorial de la Municipalidad. Desde entonces ha sido el libro de consulta obligado para estudiantes e investigadores. Como era habitual en Bermúdez le rinde homenaje a quienes antes que él entregaron las primeras informaciones e indicios sobre la Historia de Antofagasta: Matías Rojas Delgado, Isaac Arce y Francisco Latrille. Bermúdez, con este libro, puede ser señalado como un escritor de pueblos y puertos del Norte Grande de Chile. También escribió breves artículos sobre otros puertos y pueblos, a saber: Tocopilla, la ciudad de las piedras fantásticas (1958). Calama, San Pedro de Atacama y Toconao (1958) Iquique, espejo del recuerdo (1960) Guatacondo, un pueblo desconocido (1963) Quillagua, un milagro del Loa (1963) Perfil histórico de Cobija (1967) Pica en el siglo XVIII (1973) Le siguieron en esos pasos de rescatar la historia de los asentamientos humanos en la región de Antofagasta, Floreal Recabarren, Juan Panadés, José Antonio


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González, Eugenio Garcés Feliú, entre otros. Sin embargo, han sido sus escritos sobre el periodo Colonial del Norte Grande de Chile, los que pueden considerarse equivalentes en excelencia a su obra sobre la Historia del Salitre. El Oasis de Pica y sus Nexos Regionales es, sin duda, el más relevante de todos sus escritos no-salitreros. Este trabajo, confesaba, le había consumido mucho tiempo y preocupaciones. Fue publicado por la Universidad de Tarapacá en 1986, cuando ya había fallecido y, según indica el rector Carlos Valcarce en el Prólogo, no alcanzó a hacer una revisión final del escrito. Participó activamente su hijo Rabindranath en esta edición del Oasis, como lo hizo también con el segundo volumen de la Historia del Salitre. Rabindranath, precisamente en El Oasis de Pica… define a su padre como “el recordado historiador del Norte Grande” (7), debido a su capacidad de abordar diversos problemas en diversas épocas teniendo por referencia el mismo territorio. Los antropólogos Hans Gundermann y Héctor González, en su artículo “Sujetos sociales andinos, antropología y antropólogos en Chile”, publicado en la revista Alpha Nº 29, diciembre 2009, mencionan a Bermúdez dentro de la comunidad de investigadores, desde la academia, de la problemática andina chilena (8), destacando sus trabajos sobre Pica en el siglo XVIII (1973 y 1987). Lautaro Núñez escribió en 1980 que fue uno “de los primeros en señalar la alta complejidad y trascendencia de los sucesos de Tarapacá” (1986:3). Sus trabajos del periodo colonial, le han ganado un lugar entre los precursores de la etnohistoria en Chile. El historiador Sergio Villalobos, en su libro La Economía de un desierto (9), que se refiere a Tarapacá durante la Colonia, cita reiteradamente a Bermúdez, a través de sus Estudios de Antonio O´Brien…, Pica en el siglo XVIII y La Historia del Salitre.

En los breves artículos que escribió en la revista En Viaje, en periódicos como El Mercurio de Antofagasta, La Últimas Noticias o en la Revista Chilena de Historia y Geografía, demostró su interés por temas propios de la etnohistoria: El arte rupestre en los desiertos del Norte (1958) Una colección arqueológica en Iquique (1959) La expresión sicológica en el arte cerámico del antiguo Perú (1960) Un museo arqueológico en Iquique (1960) Huantajaya, la mina fantasma (1960) La vida de Anker Nielsen en Iquique y su dedicación a la arqueología (1961) La isleta de Iquique (1961) La vida de los Changos (1962) El virrey Amat, don Antonio O´Brien y la provincia de Tarapacá (1962) Pica en el siglo XVIII. Estructura social y económica (1973) Pampa O´Brien, verificación de indicadores de implantación humana por fotointerpretación (1976), junto a H. Bodini, A. L. Velozo, J, Checura y J.P. Bergoing Mención especial merece su libro Estudios de Antonio

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O´Brien sobre Tarapacá, cartografía y labores administrativas 1763-1771, editado por Ediciones Universitarias, Antofagasta, 1975. Fue prologada por el premio nacional de historia, Lautaro Núñez, donde entrega algunos indicios de nuestro historiador, a saber: “recién en este año 1975, el investigador Bermúdez Miral, hace público este aporte monográfico y advierte nuevos estudios que descifrarán aspectos regionales coloniales de vital importancia para la sociedad tarapaqueña, de la cual directamente somos partes procesales como sujetos y objetos de análisis. Leyendo sus páginas, la verdadera dimensión de la investigación histórica adquiere un prisma atrayente” (10). El interés de nuestro historiador por destacar la biografía y obra de personajes relevantes para el Norte Grande de Chile fue una constante. Téllez nos regala una breve referencia realizada por Bermúdez sobre ese interés que tuvo por “el autor y su obra”, aunque se refiera no siempre a intelectuales sino a hombres de acción, como su admirado George Smith, a saber: (He) “descubierto hombres como San Román, del cual los geógrafos muy poco han leído sus mo-


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numentales publicaciones, pero nadie sabía del hombre; William Bollaert, mencionado por casi todos los arqueólogos -en el sentido que está “en onda” incluirlo en las bibliografías-, pero igualmente era un desconocido; del mismo modo de Ossa, de Juan López -en manco Moreno-, de Gamboni, ha dado Bermúdez datos precisos, apartándose del elogio exclusivista y del atributo de hechos no comprobados. Entre otros sentidos, Óscar Bermúdez es un ordenador de la Historia del Norte” (11). Se siente orgulloso de haber dado a conocer a estos pro-hombres de la Historia del Norte Grande a diversas disciplinas, como la Arqueología y la Historia. Por otra parte, se considera quien ha ordenado dicha Historia, a través del registro de datos precisos y de hechos comprobados, he aquí su perspectiva positivista en su máxima expresión. Inició ese rescate de personajes y sus obras para la historiografía y otras disciplinas científicas con su trabajo sobre el notable geógrafo Francisco San Román, el primero que estudió la Puna de Atacama para Chile. Le siguieron, entre otros, William Bollaert, Antonio O´Brien, Nicolás Palacios, Juan López, Anker Nielsen, el Dr. Bokenham, etc. Un registro bibliográfico realizado por la Universidad del Norte en 1976, a cargo de la bibliotecaria Úrsula Schadlich, que incluye desde sus libros hasta artículos en revistas académicas como de divulgación y periódicos, la cifra alcanzaba a 64 trabajos. No se consideraron sus trabajos anteriores a 1956, mayoritariamente literarios, y tampoco obras importantes realizadas con posterioridad como su segundo tomo de la Historia del Salitre (1984) y El Oasis de Pica y sus Nexos Regionales, editado por la universidad de Tarapacá (1986). Este importante archivo amerita ser fuente de alguna tesis sobre este notable historiador.

Hemos confirmado su enfoque metodológico positivista, donde la rigurosidad por el dato es incluso su orgullo (12). De Bermúdez no es fácil descubrir cuál era su ideología, su preferencia en política o economía. No sólo es difícil descubrirlo en sus libros sino también en el trato personal, pues hemos entrevistado a investigadores que no sólo lo conocieron sino trabajaron con él y, sin embargo, ante estas preguntas tuvieron dudas o simplemente respondieron no saberlo. Recordemos que Bermúdez escribió en una época, especialmente la de los años cincuenta y sesenta, abiertamente politizada en Chile. Una pista sobre la preferencia doctrinaria de Bermúdez nos la entrega su amigo Leonardo Jeffs: “Me correspondió contactarme en Santiago, por encargo de él con Mariano Rawicz, diagramador polaco que había llegado como refugiado por haber apoyado al gobierno de la República en España. Él era anarquista y recuerdo que me dijo que veía a Oscar Bermúdez como un anarquista individualista”. Sorprende que Bermúdez, quien desarrolla un trabajo con ausencia de teoría, cite en el volumen II de su Historia del Salitre, a Carlos Marx, aunque lo haya hecho para deslizar una ironía respecto del desagrado que pudo sentir este pensador alemán respecto de la imagen y biografía de John Thomas North, quien llegara a ser considerado el Rey del Salitre. Sin embargo, descubrimos que no estaba ajeno a una de las disputas epistemológicas más interesantes del siglo veinte, entre el marxismo y el positivismo, en su versión más elaborada y aguda, aquella encabezada por Karl Popper. Hace referencia a este autor cuando trata de explicarse el desenlace de la revolución de 1891 y, en particular, la conducta del presidente José M. Balmaceda, donde, supuestamente, la visión de Marx podría explicar el fenómeno a través de condicionantes 44

estructurales, especialmente económicas, en cambio, Popper, sin desdeñarlas, le daría una mayor relevancia a las ideas imperantes, especialmente (políticas), científicas y religiosas. Cabe señalar que su referencia bibliográfica de Marx es su obra de juventud Manuscritos Económicos Filosóficos, y la cita de Popper corresponde a su libro El desarrollo del conocimiento científico. Conjeturas y refutaciones, que nos da una clara señal de su ilustración e inquietud científica. Un lector cuidadoso se puede percatar de que el positivismo de Bermúdez está perforado por su estilo literario, que tiene por beneficio transformar el dato en un recurso ameno. José Antonio González nos precisa: “su novelística, rigurosamente inédita, comprende las Memorias de Joaquín Montana, colección de seis novelas cíclicas en torno al mismo personaje, María Ester Paredes, El Pintor, la jugadora y el mago, Estudio en gris, El imperio salitrero, La pampa bárbara y La pampa desnuda, que constituye a nuestro entender la más lograda novela…” (13). No toda su literatura está inédita, Mario Bahamonde, escogió su cuento La oficina de Para, que, según Rabindranath tiene mucho de autobiográfico, para su conocida Antología del cuento nortino de 1966. Posteriormente, Alfredo Aranda en su Antología Atacameña de 1978, incluyó El hijo del administrador. Esta producción literaria, aunque en su mayor parte esté inédita, pone a Bermúdez al lado de los grandes escritores que se inspiraron en el desierto salitrero del Norte Grande, como el propio Bahamonde, Eduardo Barrios, Víctor Domingo Silva, Salvador Reyes, Luis González Zenteno, Andrés Sabella, Carlos Pezoa Véliz, Francisco Pezoa, Homero Bascuñán, Alejandro Escobar y Carvallo, Clodomiro Castro, Nicolás Ferrero, Andrés Garafulic, etc., incluyendo al propio Pablo Neruda.


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

I. EL HISTORIADOR DEL SALITRE

fundamentales, destacamos cinco: uno, el Norte Grande, especialmente el desierto; dos, la minería, donde predomina la salitrera; tres, la tecnología, que emerge como el factor explicativo de la “civilización” en el desierto; cuatro, los personajes, quienes le dan sentido y humanidad al fenómeno estudiado y; cinco, el misterio, elemento que está muy presente en sus escritos más breves, como aquellos que publicó en la revista En Viaje, y en sus cuentos y novelas.

Óscar Bermúdez Miral es conocido como “el historiador del salitre”, definición que, sabemos, no es exacta, pero, en cierta forma, le hace justicia. No es exacta porque, como lo hemos demostrado, incursionó en diversas temáticas y épocas. Haciendo una síntesis de sus obras no-salitreras podríamos destacar sus trabajos sobre el Oasis Pica y sus nexos regionales, sus estudios biográficos sobre Antonio O´Brien y William Bollaert, agregamos los perfiles que hizo del Dr. Nicolás Palacios, testigo privilegiado de los sucesos de Iquique en 1907, del pionero de la arqueología chilena Anker Nielsen, del notable geógrafo Francisco San Román, quien fue el primero en estudiar para el país la región de Atacama. Es notable su investigación sobre los orígenes históricos de Antofagasta, complementando los trabajos iniciados por Matías Rojas Delgado, Francisco Latrille y, especialmente, Isaac Arce. Se interesó en el siglo dieciocho, lo demuestran sus trabajos sobre Huantajaya y Cobija, entre otros temas. Las temáticas no-salitreras fueron variadas, algunas muy específicas, como el empleo de la balsa de cuero de lobo marino en el embarque del salitre (se nos viene a la memoria el grabado de Melton Prior) o la importancia de la pólvora durante la Colonia.

A pesar de lo anterior, decir que es “historiador del salitre” también es muy justo, porque logró fijar su nombre y su imagen en la comunidad nacional como el especialista en un ciclo económico que fue fundamental para el desarrollo del país. Logró, al transformarse en el historiador del salitre, superar a otros notables historiadores que estudiaron este fenómeno antes que él, como Guillermo Billinghurst, Francisco Valdés Vergara, los ingenieros alemanes Semper y Michels, Belisario Díaz Ossa, Enrique Kaemppfer y Roberto Hernández, entre otros, quienes fueron, en cierta forma, “influencias” para Bermúdez en su comprensión del fenómeno del nitrato de soda en Chile y en el mundo. Su propio hijo, Rabindranath, lo define como “el recordado historiador del Norte Grande”, señalando a continuación “que podemos ver al historiador del salitre, el por tantos años descriptor de las sociedades telúricas implantadas en el gran desierto

Su entusiasmo investigativo tuvo varios ejes

Oficina salitrera Santa Laura, Pozo Almonte.

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salitrero” (14). Estas bellas palabras nos permiten justificar nuestro trabajo sobre Bermúdez como el Historiador del Salitre por antonomasia.

sas y Lautaro Núñez, entre otros. A pesar que Antofagasta era el centro de su vida intelectual, nunca dejó de visitar la ciudad de Iquique, donde visitaba a sus amigos, como Patricio Advis y Guillermo Ross-Murray, con quienes trabajó directamente, ejerciendo una influencia que se puede detectar en las obras de ambos. El primero le colaboró en su libro Pica y sus nexos regionales, mientras que el segundo en su libro sobre Antonio O´Brien. A Mario Zolezzi le visitó porque recibió una carta donde el iquiqueño le señalaba algunos pequeños errores u omisiones en su Historia del Salitre, al contrario de lo que pudiera esperarse de un intelectual, se interesó en conocerlo y saber de primera fuente de esas observaciones.

Sus estudios historiográficos sobre el nitrato de soda más sistemáticos fueron del periodo comprendido entre 1810 y 1880, cuando Tarapacá, la más importante provincia salitrera, pertenecía al Perú. Podemos afirmar que su programa de investigación quedó inconcluso, pues el segundo volumen de su Historia del Salitre cubre solamente una década, aunque aborda temas más complejos, propios de un ciclo económico en expansión. Leyendo su obra, Bermúdez nos entrega pistas sobre el desarrollo del ciclo del salitre más allá de la temporalidad definida, lo que nos hace pensar que pudo entregarnos su mirada del ciclo completo. Sin embargo, si bien tuvo una larga vida -nació en 1904 y falleció en 1983-, según Julio Heise, recién en 1950 sus estudios históricos sobre el Norte Grande toman el cauce definitivo.

Hubo un personaje de Iquique que sería clave en el segundo volumen de su obra: Frank (Bertie) Humberstone. Hijo de James Thomas (don Santiago) Humberstone, quien le proporcionó importantes documentos de las salitreras del archivo personal de su padre. Bermúdez y Humberstone tuvieron una nutrida correspondencia donde el historiador le consultaba al ingeniero sobre datos históricos y/o tecnológicos (15). Esa documentación Bermúdez la denomina en el segundo volumen de su Historia del Salitre: los papeles Humberstone. Esa correspondencia entre el historiador y el destacado ingeniero, depositario además de una tradición familiar salitrera por antonomasia, es una fuente que espera ser estudiada desde nuevas miradas historiográficas.

Debemos considerar que don Óscar Bermúdez desarrolló diversos trabajos lejanos al mundo académico y su formación fue básicamente autodidacta, lo que hace aún más notables sus logros académicos, que no se pueden explicar sino por su amplia cultura y su método de trabajo, además de ciertas influencias intelectuales que el mismo Bermúdez señala, como en el campo de la historia a los profesores Ricardo Donoso, Roberto Hernández, Julio Heise y Carlos Keller. Posteriormente, tendrá amistad con Harold Blakemore, Manuel Ravest, entre otros. Recordemos que ya en 1957 era miembro de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía, lo que sin duda fue un acicate para seguir el derrotero que le marcaba la investigación historiográfica sobre el Norte Grande de Chile.

Ya desaparecido Bermúdez a mediados de la década de los años ochenta, otros historiadores toman en Antofagasta la posta sobre el gran tema salitrero, encabezados por Floreal Recabarren, Juan Panadés Vargas y José Antonio González, lista que ha aumentado con la necesaria interdisciplina, pues se han unido a esa tarea salitrera arquitectos como Eugenio Garcés Feliú; arqueólogos como Charlie Rees, Claudia Silva y Flora Vilches; antropólogos como Pablo Miranda Bown, Juan Carlos Rodríguez Torrent, entre otros.

Antofagasta de la década de los años sesenta gozaba de un auge económico (a diferencia de su tierra natal tarapaqueña) que se expresaba también en el desarrollo de un clima intelectual muy rico en personajes. En 1966 se edita el libro de crónicas del escritor copiapino Salvador Reyes, titulado Andanzas por el desierto de Atacama, que relata Antofagasta de una forma en que se puede percibir la emoción de la vida en el desierto, al año siguiente le entregaron el Premio Nacional de Literatura. No fue el único, allí estaban las figuras del poeta Andrés Sabella, autor de la novela Norte Grande y Mario Bahamonde, autor de notables cuentos como aquellos que reunió en Pampa Volcada y de un Diccionario de Voces del Norte, de gran calidad técnica. El teatro antofagastino estaba en auge con la presencia del premio nacional de arte Pedro de la Barra, donde dirige el grupo “Teatro del Desierto”. En el campo de la Historia, la Etnohistoria y la Arqueología, estaban notables investigadores: Floreal Recabarren, José María Casas-

Sospechamos que su nacimiento en el pueblo de La Noria tuvo una influencia en su amor por el desierto salitrero. Bermúdez le llamó “región de la Noria”, nos dice que hacia 1871 funcionaban no menos de veinticinco oficinas, cuyos vestigios aún pueden observarse, donde es posible encontrar “paradas”, oficinas de máquinas y otras del sistema Shanks, los investigadores locales hablan “del mundo de la Noria”. Quizás por ello, Bermúdez destaca tanto en su obra al precursor de este “mundo”: don Jorge Smith. Bermúdez señala en el Prólogo de su Historia del Salitre, que el conocimiento personal de las formas de vida en la pampa, su fisonomía industrial, sus problemas de trabajo y el permanente y rutinario 46


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

conflicto entre el hombre y su ambiente, fue motivación para escribir su obra. Es decir, no hubo en Bermúdez sólo un interés intelectual por desarrollar a partir de 1956 una Historia del Salitre, sino también un compromiso emocional asociado a su propia identidad de pampino.

4.- Ibídem., p.11. 5.- Telléz, Eduardo, Oscar Bermúdez. Miral, ideario y práctica de una tentativa historiográfica. En: Revista Chungará N°13, Universidad de Tarapacá, Arica, 1984, pp.9-27. 6.- Cabe señalar la presencia de Mario Bahamonde en la sede Universidad de Chile en esa ciudad, que después se denominará Universidad de Antofagasta. 7.- Bermúdez, Óscar, El oasis de Pica y sus nexos regionales, Ediciones Universidad de Tarapacá, Arica, 1986.

El Norte Grande quedó enmarcado en su biografía y en su mentalidad, porque su infancia la vivió en Iquique, el principal puerto salitrero del siglo diecinueve y hasta la primera Guerra Mundial, pero fue en Antofagasta donde desarrolló su trabajo académico, en la Universidad de Chile, el puerto que tomaría la posta en el siglo veinte del ciclo del nitrato.

8.- Gundermann, Hans y Héctor González, Sujetos sociales andinos, antropología y antropólogos en Chile, en: Revista ALPHA, N°29, Santiago, 2009, pp.105-122. 9.- Villalobos, Sergio, La economía de un desierto, Ediciones Nueva Sociedad, Santiago, 1979. 10.- Bermúdez, Óscar, Estudios de Antonio O´Brien sobre Tarapacá. Cartografía y labores administrativas 1763-1771. Ediciones Universitarias, Antofagasta, 1975, p.5. 11.- Telléz, Ob.cit. p.18. 12.- Donde hace gala de esa rigurosidad por el dato historiográfico, fue en su artículo: “Sobre la forma de escribir el nombre de la primera empresa salitrera de Antofagasta”, donde demuestra que ninguno de sus antecesores que investigaron la Historia del Salitre, como Billinghurst, Hernández, Matías Rojas, Isaac Arce, entre otros, supo cómo se escribía la primera Compañía Salitrera de Antofagasta: Melbourne Clark y Cª; Melbourne, Clark y Cª; Milbourne, Clarke y Cª; etc. Bermúdez deja establecido de modo definitivo que se trataba de una sola persona llamada: Milbourne Clark.

Notas: 1.- Sociólogo, licenciado en Sociología, Universidad de Chile. Magíster en Planificación del Desarrollo Urbano y Regional, Universidad Católica de Chile. Doctor en Estudios Americanos. Mención en Relaciones Internacionales, Universidad de Santiago de Chile. Doctor en Educación, Universidad Academia de Humanismo Cristiano. 2.- Véase Téllez, Eduardo, Historia General de la Frontera de Chile con Perú y Bolivia 1825-1929. Colección Terra Nostra Nº 17, Santiago, 1989; González, José Antonio, La pampa salitrera en Antofagasta. Auge y ocaso de una Era Histórica y La vida cotidiana durante los ciclos, Shanks y Guggenheim en el desierto de Atacama. Corporación Pro-Antofagasta, Antofagasta, 2003.

13.- González, José Antonio, La tarea de un historiador del norte chileno: la obra de Oscar Bermúdez Miral (1906-1983). En: Revista de Indias, N°175, Vol. XVL, enero-junio, Madrid, 1985, p.214. 14.- Bermúdez, El oasis de Pica…, p.3.

3.- Oscar Bermúdez, Historia del salitre desde sus orígenes hasta la guerra del Pacífico, Ediciones Universidad de Chile, Santiago, p.3.

15.- Esta correspondencia está en posesión del bisnieto de don Santiago y sobrino nieto de Bertie, Rodrigo Ávalos Corthorn.

Oficina salitrera Chacabuco, Sierra Gorda.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Recuerdos

de la

navegación del río

Maule

Un río clave en la historia de Chile presentado como referente de ese proceso y fuente inspiradora de las artes y las letras.

Valeria Maino

Historiadora Universidad de Chile

Las juntas del Maule con el Claro y el Morro, Rugendas.

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V

iajando de norte a sur, el río Maule es el primer curso fluvial que no puede ser vadeado en cualquier parte ni todo el año. Desde la época colonial tuvo una embarcación, llamada el “Barco del Rey”, para atravesarlo frente a El Morro, en las juntas con el río Claro, un lugar hermoso pintado por varios artistas chilenos y extranjeros del siglo XIX. Lo mismo ocurría con otro balseo en su desembocadura, por donde pasaba el camino de la costa a Concepción, la misma legendaria ruta costera de los incas.

mostrado en todas partes, ser el principal recurso de la prosperidad de las Naciones, ellos deberán probar igualmente su peculiar valor en Chile, que no posee más de dos o tres caminos a propósito para carros… Practicados estos reconocimientos el vapor debería proceder a su estación permanente en el río Maule” (2). Por ello, el río Maule pasó a ser el referente hidrográfico de todos los otros ríos chilenos, donde, en cada exploración de la Armada, los oficiales registraban las incidencias del acceso a la barra del río respectivo, comparándola siempre con la del Maule en las estaciones del año, cuando varían de localización los canales de acceso. Los vapores ocupados en estas misiones eran los que traficaban al Maule, como el Fósforo, de Manuel García Huidobro, agricultor que había solicitado al gobierno casi todas las patentes de los privilegios para la navegación a vapor en los ríos de la zona central, y el vapor Maule, que fue el primer vapor que tuvo la Armada de Chile.

Bernardo O’Higgins, desde El Callao, pensaba durante su último año de vida que los ríos chilenos del centro y del sur debían ser navegados por vapores, un adelanto tecnológico muy reciente que hacía posible remontarlos, cosa que antes no se practicó, con excepción del Valdivia. Los ríos más caudalosos eran atravesados en algunas partes, por los Barcos de Rey, a remo o tirados con caballos, como sucedía en el Biobío, pero no se navegaban a lo largo de su curso; una situación que cambiaría en el siglo XIX, tal como sucedió en los países donde se inventaron los vapores fluviales, como ocurrió con una embarcación construida para remolcar las barcazas en el canal Forth-Clyde, en Escocia, en 1801, y luego en 1806, en el río Hudson, en Nueva York (1). O’Higgins expresaba su programa en una carta dirigida al ministro de Relaciones Exteriores Ramón Luis Irarrázaval, el 4 de agosto de 1842, diciéndole que, en primer lugar estaba la colonización del estrecho de Magallanes, con habitantes de Chiloé, porque estaban acostumbrados a ese clima; en segundo término, había que poner en el estrecho vapores con la fuerza suficiente para remolcar los veleros y en tercer lugar, proponía comprar un vapor capaz de:

Sin embargo, por los problemas que hubo con este navío, por desinformación de las autoridades y los marinos, al final se terminó comprando más de uno y al último hubo que repararle sus máquinas (3). Mientras tanto, el primer vapor que cruzó la barra del Maule el 11 de julio de 1850, es el Fire Fly, de 84 toneladas, de Carlos Lambert, el millonario inglés del cobre de Coquimbo que tenía una fundición al interior del río, aprovechando la ley de 1849, que liberaba de los impuestos de exportación al cobre que se fundiera desde el río Maule al sur; a su regreso a Valparaíso el 29 de agosto, este vapor inglés llevaba cobre fundido consignado a Lambert. Este vapor llegó desde Inglaterra, el 13 de diciembre de 1849, al mando del capitán Carlos Wilson (4).

“Sondear y reconocer los canales del Archipiélago que se comunican con el mismo estrecho, como igualmente las Barras de los diferentes Ríos situados entre Chiloé y Valparaíso, de cuya naturaleza estamos al presente, puede decirse, en total oscuridad. Reconocer estos ríos, en una extensión que manifestará y probará la grande importancia para la agricultura y el comercio de Chile. Me parece observar, que si los ríos navegables y canales han de-

En las riberas del río Maule estuvieron desde el siglo XVI los constructores navales; ahí, Juan Jufré hizo construir el navío en que el piloto Juan Fernández exploró el océano y descubrió Nueva Zelanda, al cabo de un mes. También en sus astilleros los bilbaínos fabricaron los primeros barcos de los navieros de Chile, que aprovecharon la apertura del libre comercio en 1778, entre ciertos puertos de España y otros de América. Con la independencia, llegaron con Lord 49


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Nocturno con lanchones del Maule, Thomas Somerscales.

T TESTIMONIOS

Cochrane al Maule los maestros navales ingleses y norteamericanos, que empiezan a construir los faluchos y goletas para la naciente Armada chilena. En 1828, se cambia el nombre a la villa fundada en 1794, por Ambrosio O’Higgins como Nueva Bilbao, por el de Constitución, para conmemorar la carta magna de ese año y pasa a ser Puerto Mayor, pudiendo recibir y despachar embarcaciones con destino al exterior.

El primer testimonio de la navegación en lancha por el río Maule rumbo a Constitución es de Antonio Barrena Lopetegui, nacido en 1820 en Valdivia, hijo de un joven español homónimo muerto en Lima de una peste ese mismo año y de Juana Lopetegui, perteneciente a una familia valdiviana de muchas conexiones sociales. Cuando niño vivió en Talca, donde su padrastro Daniel Carstens, norteamericano llegado con Lord Cochrane, tenía su tienda y exportaba e importaba distintas mercaderías. Su madre enfermó gravemente a la muerte de un hijo y su médico, el doctor MacDonald, le dijo que para recuperarse necesitaba cambiar de aire y practicar los baños de mar. Entonces, su padrastro decidió trasladarse a Constitución, en 1831, donde hizo construir una casa frente a la plaza; de este viaje, don Antonio recuerda que tenía diez años y todo le parecía nuevo, enorme y bello:

También durante los siglos XIX y XX, los artistas se inspiraron en las bellezas de Constitución y sus embarcaciones. Este río y su puerto fueron pintados por Mauricio Rugendas, Thomas Somerscales, Enrique Swinburn Kirk, Pedro Lira, Alberto Orrego Luco y su esposa Carolina Rossi, Pablo Burchard, Alfredo Araya y por otros destacados artistas chilenos y extranjeros. Lo mismo se puede decir de la literatura: aparecen el Maule y su puerto en las obras de Mariano Latorre, Luis Orrego Luco, Leoncio Guerrero, Tomás Montecino, Manuel Rojas y Carlos Rozas Larraín y eso también ocurre con los recuerdos de los políticos del lugar, viajeros y veraneantes, que también registraron esos momentos en diarios de vida y en fotografías. Tal vez, lo que menos se conoce son estos testimonios autobiográficos, desde 1831 hasta 1945, que no han sido reeditados ni traducidos y muestran un ambiente de alegría y de profundo agrado.

“La mudanza desde Talca hasta Los Perales fue apoteósica, con las carretas en buen número, cantidades de personas embarcando muebles, cajas y demás, sería tarea imaginable pero muy difícil relatar en detalle, como así también recordar los pormenores de cada uno de los incidentes que se produjeron y cuyo resumen puede calificar ese viaje 50


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

como “penoso”. Aniquilada por su enfermedad, sin voluntad ni fuerzas para valerse por sí misma, mi madre era conducida en una camilla por hombres que se iban relevando a cortas distancias; mi padrastro y el doctor caminaban a su lado, prestándoles los auxilios y consuelos posibles y necesarios para su estado de gravedad. De Los Perales a Constitución se tomaban lanchas y una vez embarcada toda la caravana, el viaje se tornó delicioso. Mucho más entonces, no sólo por ser hecho por primera vez, como era mi caso, sino porque en aquella época en esa zona la naturaleza se encontraba en estado primitivo. Todo era majestuoso. El río Maule es de grandes proporciones, en partes profundo y caudaloso, en otras extendido dejando ver las piedras del lecho, más allá es estrecho y corrientoso, a trechos bañando preciosos paisajes habitados por campesinos que se ponían al habla con los lancheros; en su mayor extensión era encajonado, bañando los pies de montañas gigantescas, vestidas de corpulentos árboles que daban sombra, junto a pequeños arbustos, flores de todos los matices y variadas frutas silvestres. La más rica vegetación en su estado salvaje cautivaba la vista, que no se cansaba de admirar la belleza del conjunto. El aire era purísimo, fresco y embalsamado, parecía alentar una nueva vida, dando expansión a la libre respiración y contento del corazón. El canto variado y la visión de multitud de aves de diferentes especies nos traían también alegría y hasta parecía que nos saludaban dándonos la bienvenida. Tal fue como se presentó a mi vista aquel prolongado y encantador panorama y, más tarde, no recuerdo en mis muchos viajes algo similar que me impresionara tanto y tan agradablemente. En la tarde del mismo día llegamos a Constitución, desembarcamos en el único muellecito de entonces y tomamos posesión de nuestra nueva casa, que anticipadamente había adquirido mi padrastro junto a la plaza. La llegada al puerto no dejó de sorprenderme, causándome una confusa sensación. A dos millas de la barra de Constitución, viniendo río abajo, alcanzaban a divisarse olas que reventaban tomando una altura prodigiosa con un ruido confuso y aterrante, para quien veía el mar por primera vez (5).

dre y según la matrícula oficial el nombre era “Juana del Maule”. Grandes fiestas celebraron el bautizo de la goleta y su lanzamiento al río… cargó su buque para un viaje con destino a Callao, llevando trigo, vinos, quesos, maderas, etc., artículos que llevados a destino inmediatamente fueron colocados con muy buenas ganancias. Volvió la goleta a Constitución, trayendo algunos frutos y mercaderías para la tienda, con excelente colocación en Constitución y en Talca, situación que rápidamente llegó a conocerse en Santiago y en ciudades intermedias. La expedición dejó brillantes beneficios, el buque salió buen velero, de excelentes cualidades marineras. Mi padrastro veía asegurado su porvenir, además exportaba diligentemente el campo de sus actividades y su genio emprendedor. Así es que “la Juana” hacía sus viajes constantemente y con tanta facilidad que insensiblemente iba acrecentando la fortuna de su armador (7). La noticia de que se avistaba “la Juana” le valía un cuarto de onza de gratificación al que la llevaba a la casa. Cuando venía recalando del Callao se celebraba su arribo en La Caleta, por familias convidadas al efecto. Tal día tenía las apariencias de uno festivo. Salía de la barra una balsa de piel de lobo, la abordaba para darle informaciones sobre el estado de la barra y recibía por encargo de don Daniel dos o tres sacos de camotes, uno de chancaca, alfeñiques y algunas frutas tropicales. Cuando esas frutas y golosinas, altamente estimadas por ser inexistentes, desconocidas y deliciosas, llegaban a tierra, ya había grandes fogatas en que se asaba o se guisaba pescados y mariscos que recién habían sido extraído por buzos contratados, de manera que con otros agregados y menudencias se efectuaba el banquete más agradable a cielo raso, sobre el mantel de arena, al ruido de las olas y a la vista del objeto de diversión, “la Juana” que ligera y coqueta se introducía al río y se acercaba a nosotros, como para tomar parte también del festín junto a los tripulantes. Los prácticos estaban en sus puestos con anticipación. Entre Las Ventanas y La Poza se colocaba un buen número de hombres, los cuales al cruzar la barra, el buque recibía una espía que les traía un bote desde a bordo. Entonces todos tiraban de ella, entonando cantos alegres en una especie de marcha triunfal. Así era recibida la goleta “Juana del Maule”, como puede decirse, con la monopolización de los negocios de Constitución, ya que era muy raro que otro buque llegara a compartir su fondeadero. Una vez atracada al muelle “la Juana”, la reunión se hacía general y los niños hacíamos gran algazara, sacando del fuego los envidiables camotes, los erizos, piures, etc. Más atrás, un centenar de pescadores y gente del pueblo gozaba con nuestra alegría y participaba también en el aprovechamiento de los manjares. Se oían las novedades del viaje de los miembros de la dotación, junto a sus familias.

Don Antonio Barrena continúa con sus recuerdos de Constitución, cuando empezó el comercio el exterior en este puerto, que lo inició Daniel Carstens en 1832, con su goleta Juana y sus viajes al Callao, como lo indicaba Antonio del Río, el gobernador marítimo de Constitución al Ministro de Marina, proponiéndole enviar informaciones trimestrales del movimiento marítimo de este Puerto Mayor (6). “Don Daniel lo pensó bien y emprendió la construcción de una goleta de cien toneladas, la cual llevó el nombre de “Juana” en honor de mi ma51


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Aquello era una fiesta en regla, las niñas cantaban, los jóvenes hacían carreras y otros juegos, se cruzaban chistes y dichos picantes, el mosto circulaba llenando vasos… Hasta hoy es posible escuchar la frase “Talca, París y Londres” usada para destacar la ciudad y los habitantes de Talca. En ese tiempo se viajaba a Talca desde Santiago y otras ciudades para comprar “matute” que llegaba a través de El Callao, (en) la “Juana” y Constitución” (8).

de la Costa, el río corre por abruptos cerros cubiertos de árboles hasta la cumbre y entre curvas tan cerradas que se mantiene contantemente la incógnita de lo que saldrá a nuestra vista. Tomábamos aperitivos y muchos “dulces”. Observamos a Pepe jugar a las cartas y prendas y finalmente nos entretuvimos mirando las estrellas y hablando nimiedades, hasta llegar a Constitución. Allí nos separamos, las damas con sus dos acompañantes se fueron a la casa de un capitán Mac Iver y nosotros decidimos irnos a la “posada”. El viernes 12 de noviembre de 1852 fuimos a preguntar por el estado de la barra y a enterarnos de qué probabilidades había de que Ruschewek pudiera llegar a Valparaíso partiendo de acá; comimos con el capitán (Juan) Paut y visitamos a las señoras en la tarde. El sábado 13 de noviembre de 1852, Ruschewek preparó su equipaje y lo mandó a la orilla del río, al informarnos el capitán Paut que el pequeño buque “El Maule” iba a probar sus motores hoy día, remolcando alguna de las embarcaciones que estaban esperando una oportunidad para atravesar la barra. Todos nos subimos a un bote, Ruschewek se subió a bordo de la embarcación que iba a partir… Entonces nosotros nos subimos al buque a vapor. Fue remolcada otra embarcación más pequeña y yo crucé la temida barra del Maule dos veces. Ruschewek partió, ahora seguiré mi peregrinación solo” (9).

Guillermo Watkins, era un inglés culto que bajó en Valparaíso en 1838 y fundó un colegio, llamado el Seminario Inglés. Luego estuvo trabajando en la minería de Copiapó, donde se casó y tuvo siete hijos y murió pobre en 1880, en Quillota. Veintiún años después del viaje anterior, en 1852, Watkins hace un largo viaje al sur por el camino de la costa, hasta llegar al río Imperial y volver a Nacimiento, siempre por esta ruta. Estando en Talca, supo que podía ir a Constitución en lancha, donde le tocó ser testigo presencial del primer ensayo exitoso remolcando los veleros, que hacía el vapor Maule de la Armada, capitaneado por Leoncio Señoret, según dice: “El 10 de noviembre de 1852, Ruschewek a su regreso me contó que una lancha iba a bajar mañana por el río Maule hasta el puerto de Constitución con la señora y la hermana del dueño de la enorme hacienda de Longomilla, don M. (Manuel) Eyzaguirre. Había escuchado de este paseo y repentinamente a las cinco de la tarde decidí ir a Longomilla y hacer el viaje con ellos, enviando los caballos con mi sirviente. Al llegar al Maule que corre entre Talca y Longomilla se nos oscureció y los lancheros se negaron a atravesar a esa hora y por tanto me vi obligado a persuadirlos a que se movieran. Nos vimos obligados a meter los caballos ensillados en la lancha y además un niño se ofreció a hacer atravesar los caballos sueltos por dos reales. La noche estaba maravillosamente clara y era increíble la escena a mi alrededor después de meter los caballos en la lancha; flotábamos en medio de la rápida y rugiente corriente que era muy excitante. El pobre niño logró hacer atravesar a nado los caballos y entonces bajo la dirección de Ruschewek comenzamos nuestro viaje a Longomilla, a la residencia del señor (Julio) Foster, el socio administrador del negocio (del molino)… Llegamos cerca de las once y como no habíamos comido desde las nueve de la mañana, estaba feliz de estar sentado frente a un pavo frío y una tetera. Pero no tan contento de tener que acompañar a las damas a un baile cerca del molino… (El 11 de noviembre) Nos fuimos como a las 11 y descubrí algo maravilloso, las damas eran toda ternura, los caballeros toda cortesía, el paisaje, el ambiente, todo tan nuevo. Mi salud empezó a mejorar, tanto que volvió mi deseo de agradar en algo, me hice gran amigo de doña Javiera (Echaurren García-Huidobro de Eyzaguirre). Al llegar a la Cordillera

Vale la pena destacar algunos detalles de este texto. Por ejemplo, el alojamiento preferido era la casa que tenía el capitán naval escocés Henry Mac Iver, casado con Leonor Rodríguez Rodríguez en 1840, y no es extraño que lo eligiera doña Javiera Echaurren de Eyzaguirre y su hermana –seguramente se trata de Concepción, todavía soltera a esa fecha, quien se casaría con Silvestre Ochagavía Errázuriz, mientras doña Eulogia, la otra hermana, estaba casada con Federico Errázuriz Zañartu, que más tarde sería Presidente de la República–. Igualmente que estas señoras, se quedaba en esa casa doña Carmen Arriagada, cuando iba a Constitución y también otras señoras de Talca, amigas de la dueña de casa. Además, conviene reparar en la presencia del capitán inglés Juan Paut, quien discutía con Leoncio Señoret, francés a cargo de la Capitanía del puerto de Constitución, porque prohibía la salida de los veleros a alta mar por el estado de la barra del Maule. Esta medida la tomaba justo en el momento que había prisa por llegar a tiempo a California con harina, legumbres, charquis, quesos, vinos y otros productos de la región para ganar las suculentas diferencias de precios, que eran hasta tres veces y media el valor que tenían en Valparaíso y aún más en el río, según lo que constató en San Francisco Benjamín Vicuña Mackenna, que partió de Valparaíso el 26 de noviembre de 1852, rumbo a California (10). 52


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Lancheros del Maule, Thomas Somerscales.

En esa misma época, el lugarteniente James Melville Gilliss, uno de los miembros de la expedición astronómica naval enviada por Estados Unidos a Chile durante tres años, para observar desde este hemisferio sur el cielo, realiza un viaje al sur antes de dejar el país, alcanzando hasta Talca. Este oficial entrega algunos detalles de estas embarcaciones del río, por ejemplo:

ción de poco calado. Él recibe tres pesos y los otros un peso y medio por cada viaje. En verano, el viaje de bajada dura de diez a doce horas, dependiendo de la lancha y su tripulación. La vuelta dura de dos a cuatro días. Cargada, el tiempo se extiende a seis u ocho días. Cuando descienden la corriente, la velocidad que alcanzan estas embarcaciones es de dos millas por hora… y cuando los rápidos hacen inestable la navegación es necesario tener el bote bajo control y están obligados (los remeros) a bajarse al agua para dirigirlo… En las cercanías de Perales, hay dos palmeras de cocos (Jubaea Spectabilis) tan comunes cerca de Valparaíso. En la playa sur crecen robles, peumos, boldos, canelos, litres, quillayes y maitenes, formando un bosque de densidad similar a los de Estados Unidos. Los pájaros más comunes en el río son garzas, cuervos y muchas variedades de patos. También hay grupos de flamencos y alguna bandurria (11).

“Después de las abundantes lluvias, y hasta mediados del verano, los ríos están altos, y las lanchas pueden ascender por el Claro hasta una legua o menos de la ciudad. Durante el resto del año Los Perales es el lugar más cercano para embarcarse. Tiene más agua (este río) a unas diez millas antes de su boca, el Loncomilla es navegable todo el año por botes que cargan 40 toneladas. Más de cien lanchas encuentran constante en empleo por el acarreo de los bienes producidos por los alrededores de Constitución. Hay unos botes más pequeños que llevan a Constitución frutas y vegetales al mercado, y se envían a Copiapó y otros distritos… Trigo, harina, porotos, queso, charqui, vinos, y lana son las exportaciones principales. La provincia del Maule también envía por esta misma ruta los excedentes que produce. Ordinariamente las lanchas regresan vacías… Las grandes pueden cargar de cuarenta a cuarenta y cinco toneladas. Cada una tiene cinco o seis hombres, uno de ellos es dignificado con el título de piloto, y es realmente el timonel de esta embarca-

En Constitución James Gilliss se queda cinco días, ahí recorre las playas, describe las imponentes rocas frente al mar y la población misma y dice que el cerro Mutrun, le recuerda por su forma al imponente morro de Gibraltar. A las dos de la tarde del último día, emprende el regreso a Perales en la misma lancha que llegó, aprovechando el viento que sopla hacia el oriente. Antes de embarcarse, los remeros invocan a San Antonio para que los mantenga frescos y con fuerza poderosa para remar y tirar la lancha a la sirga. 53


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

En 1863, Paul Treutler, un alemán interesado en las minas chilenas, en especial en las de plata de Copiapó y las de oro de la Araucanía, viaja al sur en el ferrocarril hasta San Fernando, después continúa en la diligencia-correo a Talca. Allí decide ir a Constitución. Al respecto, anota:

lao… En la tarde hice un paseo por las calles, y no recuerdo haber encontrado en parte alguna gente más alegre. En innumerables casas se escuchaban cantos, música de guitarras y golpes acompasados del baile nacional, la zamacueca. Si uno se acercaba a las puertas de las casas, podía escuchar cómo el carpintero golpeaba y cantaba, el herrero trabajaba en su yunque y cantaba, y cómo cantaban el cocinero y la niña de mano, y se podía observar cómo, repentinamente, aquél golpeaba la olla con su cuchara, tomaba a la muchacha y describía, cantando, varias vueltas de baile para volver en seguida a su trabajo. Parecía que la gente sólo podía trabajar aquí cuando cantaba, y ese temperamento alegre debía atribuirse, sin duda, al vino bueno y barato. Ascendí al cerro que separaba a la ciudad del mar. Al llegar a la cima de la Cordillera de la Costa, se me ofreció un bellísimo panorama. Se extendía frente a mí el océano Pacífico y a mis pies quedaba la peligrosa barra, marcada por abruptos riscos, y en ese momento, con la creciente, entraba al puerto una goleta que las olas embestían con tal violencia que la espuma salpicaba los mástiles” (12).

“Después de varios días, me dirigí en coche a un villorrio situado a dos leguas de distancia, sobre el río Maule, ahí arrendé un bote para llegar en el mismo día al puerto de Constitución, donde este río desemboca al mar. Mientras preparaban el bote para el viaje, tuve oportunidad de examinar algunas muestras de piritas provenientes de El Chivato, situado muy cerca de allí, sobre la orilla de este río. Eran de elevadas leyes, adquirí varias, como también una magnífica piedra de amatista, de gran tamaño y proveniente de una veta muy potente que se encontraba en la vecindad, pero que no era trabajada. A las 8 de la mañana me embarqué en el bote que tripulaban cuatro vigorosos remeros, y la embarcación avanzó con rapidez, favorecida por el viento y la corriente. Viniendo del norte, es el primer río navegable de la República… El viaje no ofreció ningún interés especial. Las orillas se elevaban en colinas o eran terrenos planos que se encontraban cultivados a trechos y, en otras partes, cubiertos de matorrales. Llegué sin novedad a las 11 de la noche a Constitución y me dirigí a un hotel que me habían recomendado. En Constitución se construían embarcaciones, y durante mi estada pude conocer a varios constructores alemanes que hacían buenos negocios y vendían sus lanchas principalmente al Cal-

Treutler se encuentra en Constitución con Francisco Ignacio Larraín, un conocido de Copiapó, quien lo invita al fundo Palhuén, para ver unos yacimientos de oro. Siguieron por un magnífico bosque de robles, “donde no molestaba ni el sol ni el calor. Después de una hora llegamos a un claro, de donde teníamos una hermosa vista al valle de Palhuén”. Pudo explotar esos yacimientos, que mostraban antiguos trabajos de los incas y de los españoles y él hizo canaletas de madera para atrapar las pepitas de oro, desviando el río para que el agua corriera en

Thomas Somerscales.

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las tierras auríferas depositadas en estos artefactos. Después de dos meses, se embarcó en Constitución para seguir a la Araucanía.

cos chilenos que hacían el tráfico de la madera y se casaron con las hijas de los caciques más poderosos de ese lugar. Sus familias guardan sus papeles y aún recuerdan los lugares de origen de sus antecesores, como si se tratara de algún rincón muy inalcanzable y remoto (14).

También hay un interesante y desconocido testimonio de los viajes en lancha por el río Maule y a otros lugares de ultramar, como el hizo Juan de la Cruz Rojas Rodríguez, oriundo de Putú, quien despechado en sus amores al saber que su novia que se casaba con otro, decide, en 1870, a los veinte años de edad, abandonar su tierra y partir sin rumbo fijo. Llega a orillas del río Maule y se embarca en una lancha rumbo al puerto peruano de Iquique, y con sorpresa ve que su hermano Francisco zarpa en otra al mismo destino. El viaje a Valparaíso duró dos días, después de tres días sigue en la misma lancha hasta Iquique, demorando esa travesía apenas nueve días. Trabaja en las salitreras y su hermano después de un año regresa a Putú.

Bartolomé Bossi es un capitán italiano de Chiavari, quien había estado junto con su hermano Ángel en Constitución en los agitados años de 1850, cuando se vivía la fiebre del oro de California y después regresó al Atlántico. Más tarde, por los problemas políticos y económicos que tuvo en Montevideo con el hundimiento del vapor América, que lo culpaban a él como único responsable, decide abandonar el río Uruguay y volver al Maule. Compra en esa capital el vapor Guaicurú, que envía a Chile en septiembre de 1872 y dos meses después adquiere el vapor Charrúa, en cual se viene con toda su familia, zarpando de Montevideo el 1 de enero de 1873. Al llegar a Constitución dice:

De ahí sigue en una fragata inglesa al guano en las islas Macabí y luego, en otra alemana a Guayaquil. Pasa un tiempo en ese puerto, para enrolarse de tripulante en la fragata Herminia Álvarez, de bandera centroamericana, que zarpa en busca de maderas al Oregon. Esta fragata era uno de los dieciséis veleros que tenía la Compañía de Buques y Maderas, constituida en Valparaíso en 1872, para el tráfico de la madera del sur de Chile y del Puget Sound usada en las minas de Atacama y en las guaneras y salitreras del Perú, o para durmientes de las líneas de los ferrocarriles, las casas y las veredas, en esas regiones sin árboles.

“El 15 de febrero, a las once de la mañana pasamos la peligrosa barra del Maule y fondeamos en el puerto de Constitución, donde, después de diecinueve años de ausencia, abrazamos al hermano querido. Constitución es la salida obligada para los productos de las ricas provincias de Talca y Maule; por él también se hace la importación a éstas. Es, pues, un punto comercial de importancia. Si no progresa es debido a la malhadada barra que, aparte de peligrosa, sólo da entrada en verano a embarcaciones de pequeño calado, no más de nueve pies, y esto siempre con dificultades” (15).

Rojas sigue en este tráfico maderero a San Francisco hasta que en 1874, zarpa en un velero inglés rumbo a Liverpool. Allí se encuentra con otros coterráneos del Maule y continúa con sus viajes. Ahora va la India, en un bergantín portugués que naufraga en el océano Índico y cruza el Pacífico para llegar al Callao en 1880, donde se entera de la guerra del Pacífico y debe dar otra vuelta al planeta, para no ser detenido y poder volver a su tierra, donde no lo reconocen. Se da a conocer y sus padres se alegran porque es el único hijo que les queda, pues sus dos hermanos han muerto de una peste infecciosa. Pero después, decide volver a Iquique y se va en una lancha maulina de Francisco Pino, un armador de Constitución, llegando en trece días a su destino, en un viaje directo. De Iquique partió a Pabellón de Guanillos, donde se casa con Gavina Zepeda Rodríguez, con la cual vuelve a Putú para hacerse cargo del campo de sus padres (13).

Estos vapores uruguayos fueron providenciales durante la guerra del Pacífico para mantener el servicio naviero de carga y pasajeros y el correo al puerto de Constitución, cuando el gobierno contrató a todos los vapores de bandera chilena para transportar las tropas a los frentes de guerra en Tarapacá y a otras provincias del Perú. Bossi pide en 1880 una estaca salitrera en Iquique, que sus hijos venden en 1904, al millonario Antonio Valdés Avaria, cuñado del Presidente Ramón Barros Luco y retornan a Montevideo, donde nacieron. También Camilo de Cordemoy, ingeniero francés de puertos, le dedica al río Maule varias páginas de sus recuerdos, de 1899, sin agregar nada a lo expuesto anteriormente, pero anuncia que el ferrocarril de Talca a Constitución está en gran parte listo y cuando se complete, el viaje demorará apenas tres horas, y la bajada por río en lancha, será “muy agradable para las personas poco apuradas y para los amantes de lo pintoresco”. En Constitución visita a su compatriota Juan Novión, capitán de la marina mercante nacional. Conoce a uno de los hermanos Court, maestro naval francés, que tiene un astillero.

Según la experiencia marinera de Juan de Cruz Rojas, se puede explicar que actualmente en Vancouver las dos familias más numerosas de esquimales hayan sido fundadas por dos tripulantes de Maule y Chiloé, llamados González y Miranda, cuando llegaron a los diecinueve años, en los bar55


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Rio Maule Constitución, Pedro Olmos. (1911-1992).

Piensa que es fácil arreglar el problema de la barra, para convertir a Constitución en un buen puerto (16).

donde nos esperaba una lancha; desde allí, guiados por un piloto y ocho fornidos guanayes continuábamos la jornada en un verdadero paseo sobre el Maule, entre montañas cubiertas de vegetación y verdes laderas, en parte cultivadas. Se llevaba todo lo necesario para almorzar a bordo y nuestra servidumbre, que siempre nos acompañaba, se encargaba de prepararlo con gran regocijo de los niños, para quienes todo era una novedad deliciosa. Como el lanchón era grande y cubierto sólo en parte, había espacio para todos, hasta para dormir siesta y dejar a los chicos a sus anchas. El río se tornaba corrientoso en algunas partes y los remeros, ante el peligro de ser arrastrados, se echaban al agua medio desnudos y sostenían la lancha para llevarla sin peligro apoyando su esfuerzo al son de “¡ah!.... ¡uh!....” grito muy original que acompasaba el movimiento. El paisaje variaba lentamente descubriendo nuevos horizontes y los accidentes del trayecto o las fuertes correntadas del río, despertaban nuevas impresiones, hasta que la brisa del mar nos advertía la entrada a la cancha del Maule y al caer la tarde desembarcábamos en la Isla. Esta Isla por su situación en la desembocadura del río y la enorme extensión que ésta abarca en esta parte, domina el más hermoso panorama: hacia el sur, separada del pueblo por un brazo del río de cerca de una cuadra de ancho, se ve la población con su

Otro testimonio interesante del ambiente que se vivía en el río Maule durante el veraneo es el de Martina Barros Borgoño, nacida en Santiago en 1850, quien iba a Talca desde muy niña, porque su madre era talquina (Eugenia Borgoño Vergara) y tenía familiares en esa provincia. Ella casó con el médico Augusto Orrego Luco, cuyos tíos Marcos y Rafael León Orrego Garmendia tenían en arriendo la isla de Constitución, que ella llama Isla del Maule y que en la actualidad se conoce como isla Orrego. Sobre estas vivencias, en los años de 1880 y 1890, al respecto, dice: “Durante los primeros años de casada no salía a veranear por evitar los trastornos que sufren los niños con los cambios de clima y hasta hábitos, tan peligrosos en la primera infancia; pero cuando ya estuvieron crecidos nos íbamos todos los años a Constitución y habitábamos una casa en la Isla de Maule, propiedad entonces del tío de mi marido y hoy de una de sus hermanas. Este veraneo comenzaba a ser atrayente desde la partida por las originalidades del viaje. Hasta Talca se iba en tren y al día siguiente partíamos en carruaje hasta Perales, embarcadero en la orilla del Maule 56


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

muelle, sus bodegas, sus modestos edificios, sus avenidas de árboles y sus campanarios, y hacia el norte, se divisan los cerros de Quivolgo cubiertos de bosques; al Occidente el mar con sus grandes rocas y el cerro Mutrun que alza como una atalaya del puerto, con su mástil en cruz en su cumbre, desde donde se anuncian los temporales y la entrada de los barcos. La barra del Maule cierra el horizonte. Mirando hacia el Oriente, tenemos la soñadora cancha del Maule, tranquila y extensa, que refleja el cielo y copia en sus aguas dormidas las velas blancas de las lanchas que la cruzan y el verde de esmeralda de las montañas que la circundan y le forman un marco de extraordinaria y evocadora belleza. Las noches de luna salíamos a andar en bote por el río, tranquilo y plateado bajo la luz lunar, remando entre todos nosotros, mientras las niñas cantaban aires de esos tiempos al son de la guitarra” (17).

Notas 1.- Tony Gibbons, La Enciclopedia de los barcos, EDIMIT LIBROS S. A., Madrid, 2006, p. 75. 2.- Carta de Bernardo O’Higgins al Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores, don Ramón Luis Irarrázaval, firmada en El Callao, el 4 de agosto de 1842, Archivo Sergio Fernández Larraín, Volumen XLIII, pieza 115, pp. 3 y 5. 3.- Guillermo Moon, Contrata y varios documentos relativos al vapor Maule, Imprenta Europa, Valparaíso, 1847. 4.- El Mercurio, Movimiento Marítimo del puerto de Valparaíso 1849, y Valeria Maino y Pilar Astorquiza, “La navegación a vapor en el río Maule”, Revista UNIVERSUM, primer semestre 1988, Universidad de Talca, p. 7. 5.- Jorge Javier Molina Hernández (investigador y editor), Vida de un soldado: Desde la toma de Valdivia a la Victoria de Yungay, Manuscritos de Antonio Barrena Lopetegui, RIL EDITORES, Santiago de Chile, 2009, p 59. 6.- Archivo de Ministerio de Marina, Volumen 32, documento 33. 7.- Jorge Javier Molina Hernández (investigador y editor), Vida de un soldado: Desde la toma de Valdivia a la Victoria de Yungay, Manuscritos de Antonio Barrena Lopetegui, op. cit., pp. 60-62.

René Louvel Bert, odontólogo, decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Concepción, escritor, periodista y miembro de la Academia Chilena de Historia y de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile, en una de sus crónicas de 1945, hace recuerdos de un veraneo en Constitución, diciendo que el muelle:

8.- Hay que recordar que en la década de 1830, con dos viajes exitosos al norte se pagaba el valor del barco, de modo que con tres viajes al año se disponía de utilidades suficientes para invertir en otro velero, como lo hicieron varios armadores del Maule. 9.- Karin Schmutzer Susaeta, “Aventuras de un inglés en Chile Guillermo Watkins, 1838-1880”, Revista Historia Nº 16, Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 1981, pp. 86-87.

“Es pequeño y bien acondicionado; en él esperaban los boteros de los barcos a remo o a motor para llevarnos a dar un paseo por el río y conocer el sitio denominado Quivolgo, famoso por sus lizas asadas, y la Quebrada de Camarones, donde no se ve ni un solo camarón pero sí una quebrada… De todas maneras, es un hermoso paseo. Hicimos la clásica excursión a la quinta de las Carreño, también afamada por sus lizas asadas, y al dique, designado así porque según unos boteros allí hubo uno en cuyos astilleros se fabricaban las famosas lanchas maulinas que, tripuladas por tres o cuatro hombres, cruzaban la barra y se aventuraban en el “anchuroso mar” para llegar a Tocopilla y San Antonio. De paso se me afirmó que los maulinos eran los mejores marinos de Chile por sus múltiples hazañas. En fin, puedo decir que el paseo por el río Maule es algo encantador. En una parte está la isla llamada Orrego Luco, a cuya familia pertenece y tiene allí una residencia veraniega. A juzgar por la exuberante vegetación y el lugar que se encuentra, debe constituir un oasis de paz… (18).

10.- Benjamín Vicuña Mackenna, Páginas de mi Diario durante tres años de viaje 1853-1854-1855, Tomo I, Universidad de Chile, Santiago de Chile, 1936, p 33. 11.- J. M. (James Melville) Gilliss, The U. S. naval astronomical expedition to the southern hemisphere during the year 1849’50-’51-’52, A. O. P., Nicholson Printer, Washington, 1885, pp. 376-377. 12.- Paul Treutler, Andanzas de un alemán en Chile 18511863, Editorial del Pacífico S. A., Santiago de Chile, 1958, pp. 546-549. 13.- Juan de la Cruz Rojas Rodríguez, Aventuras de un marino chileno * Dos viajes alrededor del mundo, Imprenta del Pacífico, Valparaíso, 1908. 14.- El junio de 2006, llegó una alumna de la Universidad de Vancouver, que quería hacer su tesis de antropóloga y periodista mediante la filmación de las embarcaciones menores de Constitución y Ancud, los lugares de origen de los dos fundadores de las familias esquimales más numerosas e importantes de Vancouver. Ella preguntaba por qué llegaron estos marineros hasta allá en 1882, y le conté que fue después de la entrada de los chilenos a Lima, en enero de 1881, cuando el gobierno empieza a licenciar las tropas y los soldados regresan a sus pueblos. Así, volvieron como tripulantes de lanchas a Iquique, donde se embarcaron en los veleros chilenos o ingleses para el Oregon, porque en ese momento el Puget Sound era el golfo de donde se traía la apreciada madera de pino oregón de Seattle, Tacoma, Victoria y Vancouver para las salitreras y Valparaíso, porque era la única madera que las polillas no podían destruir, al tener anillos de crecimiento muy seguidos y duros.

En la actualidad, el paseo por el río sigue haciéndose con embarcaciones de distintas capacidades, incluso hay lanchas con radar que viajan por el río evitando los bancos arenosos. También se organizan bajadas en balsas infladas, que demoran dos días, para conocer algunos lugares donde esperan a los pasajeros con comidas apetitosas. Así, continúa esta entretención que poco ha cambiado en dos siglos.

15.- Bartolomé Bossi, Viaje descriptivo a Valparaíso por el Estrecho de Magallanes, Imprenta Andrés Bello, Santiago de Chile, 1874, pp. VII y IX. 16.- C. de Cordemoy, Au Chili, Librairie Hachette et Cie, Paris, 1899, pp. 182-184. 17.- Martina Barros de Orrego, Recuerdos de mi Vida, Editorial ORBE, Santiago de Chile, 1942, pp. 237-239 y 242. 18.- René Louvel Bert, Crónicas y Semblanzas de Concepción, Municipalidad de Concepción, Concepción, Chile, 1988, p 318.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Cuando en el exilio se consigue un ser poético Waldo Bastías nació en San Carlos, provincia de Ñuble, en 1945. En marzo de 1974 parte como exiliado a Argentina, desde donde una vez más, en el año de 1975, emigra, tomando como destino Venezuela, donde se ha consagrado como uno de los más reconocidos poetas del país.

Fariella Porras Caracas

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L

a poesía suele crearse desde una disposición vital, que tiene que ver con la forma en la que habitamos la tierra. Otras veces, simplemente aquello que más hondo nos conmueve, suele ser la más clara convocatoria del espíritu para forjar una obra poética -entendiendo como espíritu, la expresión más sensible de la conciencia, esa fugaz iluminación que de vez en cuando se nos muestra-. Decía Lautréamont: “La poesía debe ser hecha por todos. No por unos”. Y es que, la función vital de todo espíritu ostenta una concepción sensible, progresista y revolucionaria. Por decanto, todos poseemos un tanto para apropiarnos del llamado y “ser” poesía, porque la esencia de un poema es su ser, su tono, independientemente de lo que se dice en el poema. El tono, es eso que no puede ser imitado o traducido, es ese vislumbramiento sorpresivo, único, que refleja el alma del que escribe. Eso me lo enseñó Waldo Bastías, que alguna vez me dijo “La poesía nace de lo más hondo de nosotros, simplemente surge desde la luminosidad”. Para alguien como yo, que busca siempre la verdad en la significación misma de la palabra, el tener que ver más allá de lo evidente y entender que “un poema no ha de significar, sino ser” , resultó un aprendizaje duro y complejo, como toda buena enseñanza. Alto, delgado, de ojos azules. Recuerdo que la primera vez que de-

1. Macleish, A. Ars Poética.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

tallé al Sr. Waldo, sus zapatos me parecieron enormes. Conversando luego con nuestro amigo en común, Alberto González, asesor literario de la editorial Espada Rota y miembro de la Editorial Biblioteca Ayacucho, ahondé un poco en la personalidad del Sr. Bastías, a quien Alberto describió como “un hombre de voz pausada y pensamiento ágil”. Su voz sosegada, es un asunto circunstancial. Como cuando dice “querida” de forma apurada, corta y contundente, o de forma larga, aterciopelada, como recitando poesía, con acento tan chileno, a pesar de cuatro décadas de exilio, que mantiene con la vanidad de quien no se avergüenza de su propia identidad y vivencias. El orgullo de mantener su mismo tono, su ser, su Patria como disposición vital, pero llevando siempre a Venezuela como esencia del espíritu para su obra poética.

las cosas tomaron un camino distinto, que no estaba en el libreto, él no sabe qué pasó, pero terminó como barco a la deriva. En Chile tuvo que dejar familia, amigos y pertenencias. Luego pasó por Argentina, dejando allí también buenos amigos. Exiliado de ambos países con amenaza de muerte, tuvo que decidir entre un país nórdico del que no sabía nada, en donde le ofrecían cierta estabilidad, y un país del Caribe, más cercano y cálido, en donde no tendría nada. Es así como desde 1975 reside en Venezuela, donde ganó La séptima Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre en la mención Poesía (1982), y donde ha publicado libros como El Coloso de Ruedas, La Ciudad de Papel, Fábulas de la Tierra Cuadrada, Para Tristán Tzara y Otros Poemas y, mi favorito, Es-

Waldo Bastías Vera nació en San Carlos, provincia de Ñuble, en 1945, cuando moría la Segunda Guerra Mundial. Para él “fue un buen comienzo, casi apoteósico, porque no todos nacen en un año histórico”. Después,

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

tación de Tránsito. Waldo me regaló un ejemplar como recordatorio de su principal enseñanza: que todos estamos destinados a ser poesía. En poca o en mayor medida, todos tenemos algo que aprender de nuestra esencia. Más que un libro, es un vínculo sentimental con palabras dispuestas a modo de descubrimiento o revelación de otra realidad. De la verdadera realidad. Estación de Tránsito, representa el devenir de una vida, en la que un viajero sufre los embates de los buenos y malos momentos junto a su fiel compañera. Una vida de revelaciones, exilios, amores y múltiples facetas laborales, siempre de la mano de la Poesía. Con este ejemplar conocí a Waldo Bastías, el poeta que siente nostalgia del pasado, pero que, en palabras de él: “no teme ser irremediablemente optimista del futuro”. Ese hombre que necesita de unos zapatos inmensos que pisen fuerte, para recorrer una

vida llena de injusticias, violencia y poderes omnipresentes. Y es que los poetas necesitan siempre valerse de una conciencia sensible, limpia y espontánea para sobreponerse al pasar del tiempo. Yo conocí al Waldo Bastías, que escribe poesía en una libreta tan antigua y conservada como él, que cree en Dios sin importar lo desamparado que a veces pueda sentirse, y que aun, con el devenir de su historia difícil, encontró un lugar en el mundo donde sentirse y ser un poeta, en sus palabras: “absolutamente chileno”. En algún momento Mario Benedetti describió el exilio “como un fenómeno de osmosis en donde uno le da a ese pueblo que lo recibe lo mejor que tiene, y ese pueblo le devuelve cosas a uno”. Waldo Bastías nos regala su arte poética que nace desde el alma. A cambio, Venezuela le regaló un hogar en donde “ser” poesía.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Conversación con

Theodoro Elssaca La obra de Elssaca ha tenido un amplio reconocimiento internacional en los últimos años, que incluye periódicas giras por España y Francia. Compartimos parte del periplo de este autor chileno que recorre el mundo, vinculado intensamente a nuestra revista.

Ricardo García-Huidobro Magíster en Comunicación Universidad Diego Portales

Theodoro Elssaca y Nicanor Parra, una larga amistad (fotografía realizada por Martín Huerta, para La Nación, en Isla Negra, 2003, Archivo Fundación IberoAmericana).

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¿Cómo llegaste a la poesía en esta vida?

posibilidades significativas, eufónicas, plásticas y simbólicas que constituyen hoy mi camino.

El asombro. La inagotable capacidad de asombro, me abrió puertas insospechadas hacia todo ese mundo que está detrás, lo que he llamado en un ensayo “aquella columna de humo, casi imperceptible, que sostiene al sentido”.

En tu formación hay ocho años de universidad y más de diez de especialización en Europa ¿Cómo sientes eso? Lo siento en cada iniciativa que abordo. En cada palabra que escojo o idea que elaboro, hay detrás un fundamento que sostiene la estructura o disciplina de trabajo que te entrega ese proceso, que continúa cada día de la vida. El que cree que ha llegado, está muerto. Sin humildad es imposible seguir aprendiendo. Gonzalo Rojas me dijo una tarde en el café: “Theodoro, lo peor es el hastío”.

¿Hubo estímulos en tu entorno? Mis primeros recuerdos, son estar de pie, tras una butaca porque sentado no alcanzaba a visualizar el escenario. Ver teatro y cine fue un alimento altamente poético. Escritores, guionistas, fotógrafos, actores, diseñadores y músicos: hondura de conocimientos que traspasaron por osmosis el umbral del niño que yo era.

He tenido el privilegio de contar con magníficos maestros. Luego en Alemania, conocí a Octavio Paz. Asistí a clases de Armando Uribe en La Sorbonne de París. Y en Madrid a las conferencias de: Dámaso Alonso, José María Valverde, Benedetti, Adonis, García Márquez, Jorge Amado, Onetti y Rafael Alberti. Sería imposible explicar en breve el background que ha significado el contacto con las obras y sus autores, tanto literarias, musicales o visuales.

¿Encontró en ese tiempo otros ecos acerca de estas inquietudes? Estudié en el pequeño Colegio Kent, cuyos profesores eran intelectuales españoles que habían llegado exiliados a Chile en el Winnipeg, aquel legendario barco capitaneado por Neruda y Delia del Carril. Tuve de maestro en literatura al valenciano Vicente Mengod, considerado como el literato que más sabía de poesía en Chile, autor de Historia de la literatura chilena. Siempre he honrado a mis maestros, no importa si están vivos o muertos, igual he continuado un diálogo, a veces imaginario, con ellos. Por este motivo uno de mis mejores relatos lo dediqué al enigmático Mengod.

¿Te identificas con alguna corriente poética? Las múltiples lecturas y experiencias, me llevaron a valorar las distintas corrientes poéticas, que en su hondura representan una postura, una manera de pararse frente al mundo y por ende un pensamiento. Visité y mantuve amistad con poetas tan disímiles como Enrique Gómez-Correa, que se relacionó con Bretón y Magritte; Eduardo Anguita, autor de la polémica Antología de Poesía Chilena Nueva; Jorge Teillier, a quien le he dedicado un extenso poema sobre los trenes del sur; Enrique Lihn, con quien alcancé a leer en el Hospital Ramón Barros Luco en la peor época de nuestros anni di piombo; Humberto Díaz-Casanueva, a quien recibí en los festivales de París y Barcelona, en 1984.

¿Qué camino seguiste después del colegio? A los diecisiete, antes de estudiar literatura, entré a Ingeniería Civil en Química, supe que en la escuela de la Universidad de Chile existía un Departamento de Humanidades, donde daba un curso Nicanor Parra. En sus clases descubrí a Pezoa Véliz, que Neruda nombró como “el mejor poeta de Chile” y que murió sin publicar ningún libro. También nos guió hacia las obras de William Carlos Williams, Augusto D´Halmar y Thomas Merton, entre otros. Al culminar la clase, continuábamos dos horas más con Parra en una fuente de soda por calle Ejército, donde se hablaba del Grupo la Mandrágora, en torno a una suculenta cazuela. La apasionante tertulia seguía recordando a su amigo Vicente Huidobro, su volcánico enemigo Pablo de Rokha y la guerrilla literaria que animó varias décadas, para deslizarse indagando sobre Los Runrunistas, el Grupo de los Diez o la Colonia Tolstoyana.

De alguna manera, hay algo, una semilla invisible, de todos esos encuentros, lecturas y afectos. Se percibe la evolución natural en mi escritura, que ha ahondado en aspectos filosóficos y antropológicos, desde el Locus amoenus hasta los mundos del desamparo, la pérdida, el dolor y la tragedia, y que según los críticos, ha entrado a una fase donde un nuevo ingrediente tuerce esas visiones llegando al humor soterrado, más implícito que explícito. ¿Cómo ha experimentado esta nueva fase creativa?

¿Qué significó ese temprano encuentro con la obra de estos autores?

Esta nueva época, incorpora un mayor espectro de sensaciones y posibles lecturas que se potencian en cada verso, abriendo distintas posibilidades lecturales, manifestadas en poemas como: “Fulgor

Ello me impulsó a frecuentar los círculos literarios y fue mi entrada al lenguaje en todas sus 63


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

comienzo elementos que integran la reflexión antropológica y filosófica. Intento ahondar en cuestiones relativas a la existencia, la sabiduría y el lenguaje. Temáticas que se extienden a un cierto misticismo que algunas veces cita mitologías, en la sugerencia de pasajes del budismo zen, el mazdeísmo o apariciones de Lao-Tsé y el Tao Te King. Es una evolución permanente que solo culminará con el último latido. En su Caligrama “Poetanía”, uno puede vislumbrar un Norte en el Sur. ¿Qué motivó dicha obra? El paso por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso, dirigida por el visionario Alberto Cruz, donde estudié diseño industrial y trabajé a fines de los años ´70 en la construcción de la Ciudad Continental Abierta “Amereida”. Concepto que surge a partir de América y la Eneida, del Eneas de Virgilio. Esa iniciativa enarbolada por el poeta Godofredo Iommi, ha sido iluminadora.

Theodoro Elssaca, Pedro Lastra y Óscar Hahn, durante el lanzamiento de un nuevo libro, Sala Ercilla de la Biblioteca Nacional, 2010.

de Relojes”, donde cito a Goya y Poe; “Florencia”, sugestión y tormento; en “Té Blanco”, evoco a Li Tai Po, la meditación Zen y Lao Tse; “Didáctico”, el juego del abecedario; “La Aparición de la Mora Palíndroma”, que incluye un diálogo con Parra y el culteranismo de Góngora; o “Árbol de las Palabras”, donde aludo a Heidegger, Cervantes y Shakespeare.

¿Qué ha significado la poesía en su vida? Toda mi vida se ha sustentado en el acontecer poético. Le ha dado sustancia y sentido a cada día. En el Ars Poética (publicado por Ediciones Vitruvio, Madrid) declaro: “Antes de ser parido, ya era poesía”. Desde ese hondo pozo surgió como matemática y música la poesía que sigue fluyendo.

Respecto a los premios en poesía, usted considera que ¿le hacen un bien o un mal al poeta? ¿Existe algún riesgo de caer en un ego poco fructífero al recibir un galardón?

¿Qué le provoca escribir poesía? Internamente, me provoca una indescriptible fascinación. Se sabe además que la mayor actividad sináptica la produce el acto de la escritura creativa. Es ofrenda y necesidad visceral. Desafío constante que asumo porque de no hacerlo mi filosofía de arte-vida perdería su sentido.

Siempre un reconocimiento significa un estímulo para quienes han conquistado una madurez interior. Los premios son necesarios porque la poesía, que siempre es la cumbre de las artes, como apunta Hegel, requiere de un apoyo visible que de alguna manera ayude a proyectar esas obras en medio del ruido ensordecedor que hoy nos acecha.

Theodoro Elssaca y Juan Gelman (Buenos Aires 1930 - México D.F. 2014) Premio Cervantes 2007, durante el encuentro internacional, donde ambos poetas participaron de un recital en casa de Pablo Neruda, Isla Negra, 2002.

¿Cuál es el poeta que más lo ha influido a usted y por qué? No hay nadie, ningún autor, que no tenga influencia de quienes le precedieron. Las obras surgen del talento y la honda formación. Sin embargo, para mí es imposible definir un solo autor como la influencia principal. Somos el torrente de los muertos que nos precedieron. Hay múltiples lecturas, pero en los inicios estuvo Nicanor Parra y la abolición de los límites; Vicente Huidobro y el juego genial y surrealista; Humberto Díaz-Casanueva y los enigmas; Jorge Teillier y el universo lárico; Neruda y sus raíces americanas; Gonzalo Rojas y el eros, lo tanático y lo numinoso, como un océano al que arriban diversos ríos. Sin embargo, yo no podría identificarme con un poeta que más me ha influido, porque mi travesía tiene desde el 64


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

¿Cómo ha influenciado en su escritura la veta de artista visual, y en específico la de fotógrafo antropologista? Ha significado una constante expedición a los orígenes. Un descubrir que no conduce siempre a las respuestas, sino la mayoría de veces, a formularse más preguntas. He retratado el fenotipo humano en Micronesia, Polinesia, Melanesia y convivido con tribus en la espesura de la Amazonia. Indagué en el legendario carnaval de Venecia con sus influencias bizantinas. Desde Andalucía, cruzando por El Peñón de Gibraltar, me interné al África por la depresión norte del Sahara, los Tuareg y Bereberes, hasta las regiones del centro, Eritrea y Etiopía, junto al Golfo de Adén, en el índico, génesis de la vida humana. Cadena evolutiva y trashumancia que llegaría a habitar Europa, cruzando el refinado tamiz del Cercano Oriente que hoy conocemos como el mundo árabe, que nos ha legado su rica cultura, la invención del cero y cerca del doce por ciento de las palabras del español que usamos. Esas investigaciones y experiencias han sido presentadas en exposiciones itinerantes e impregnan buena parte de mi escritura.

Gonzalo Rojas (a la derecha), Theodoro Elssaca y Pepe de Rokha, en las frecuentes tertulias del legendario Taller de las Artes de Elssaca en Madrid, 1985.

Sabemos que además del reciente Premio Poetas de Otros Mundos, ha recibido otros importantes reconocimientos, como el Premio Mihai Eminescu, por su prosa, durante el Primer Festival Literario de Craiova, en Rumanía. Háblenos de su narrativa. Estoy dedicando bastante tiempo a la prosa. El nuevo libro se llama Fuego contra hielo, es el fuego creativo, la conversación con alma, la amistad, la lectura fruitiva, el encuentro con el otro, que derrite el hielo deshumanizador de la indiferencia, los témpanos de la muerte.

En el libro La línea azul, Ennio Moltedo Ghio, escribió el ensayo “Canto para celebrar a Theodoro Elssaca”, publicado en forma póstuma por Ediciones Altazor, donde refiere su expedición amazónica y alude al Dante y Virgilio, con citas textuales en italiano, para referirse a su obra.

Son treinta relatos que surgen de mis viajes. Es una prosa poética que aborda historias centradas en Estambul, La Habana, Buenos Aires o Ciudad de México; así también hay otras referidas a Valparaíso, Tunquén, Chiloé o San Pedro de Atacama. El libro lleva una obertura del Dr. Alberto Infante, radicado en Ginebra, que ha llamado “Cuentos de Viajero y de Viajes” y una presentación de Antonio Skármeta, que comienza diciendo “Estos cuentos hacían falta...”.

Poco antes de su muerte dejó resuelta la maqueta de ese libro. Con Ennio compartimos años de conversaciones inolvidables, junto a Allan Browne, Juan Luis Martínez, Hugo Zambelli y otros autores, en el desaparecido Café Bavestrello. También participamos en recitales en la Biblioteca Severín. El texto de Moltedo, alude a mi expedición al Amazonas, donde murieron los tres amigos que me acompañaban: el botánico, el ornitólogo y el antropólogo. Fue un naufragio en el río más ancho, profundo y caudaloso. Hice el juramento de seguir adelante. Ese viaje duró un año. Fui rescatado por una tribu poco contactada, los Sharanahua. Testigo de sus rituales de iniciación y acuciado por las visiones de esa otra realidad, comencé a escribir con la pluma de su ave sagrada, el paucar, y como tinta utilicé la sangre aún tibia de los animales recién sacrificados. Esa experiencia poetizada dio lugar cerca de veinte años después al libro El Espejo Humeante-Amazonas. También me refiero a los Asurini, los Aguaruna y otras tribus. El libro reproduce más de setenta de los simbólicos petroglifos que rescatamos. Desde la mayor biodiversidad del planeta, incrusto en el texto los nombres de ríos, animales, pócimas y ritos, como testimonio de la milenaria tradición chamánica de América.

¿Recibe a otros autores que buscan aprender? Nunca terminamos de aprender. Somos eternos aprendices. Con frecuencia recibo y guío a otros autores. Les recomiendo lecturas en la línea personal de sus intereses. Incluso reviso algunos textos y sugiero mejoras respetando sus estilos. Debatimos. Es un trabajo de taller literario para motivar a las nuevas generaciones y mantener encendida esta antorcha. ¿Dónde está la luz al final del túnel en Chile y Latinoamérica? ¿Dónde y bajo qué camino ve usted esperanza? La única esperanza es el cambio cultural. Es necesario que todos accedan a la educación y el arte. He tenido la oportunidad de vivir en 65


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Está presente en más de cien países y en el nuestro fue creada en 1935, por escritores como Carlos Silva Vildósola, Eduardo Barrios, Juan Emar, Antonio de Undurraga, María Flora Yáñez y Amanda Labarca. Hace un tiempo me eligieron como director del PEN Chile y me siento profundamente honrado por este cargo, la lista de directores previos me intimida y me desafía. Este año nos reuniremos más de doscientos cincuenta escritores en Galicia, donde voy a representar a Chile. Lo central es la defensa de la libertad de expresión y de los autores presos por sus ideas, por ello hemos realizado varios actos culturales y salvamos la vida del poeta palestino Ashraf Fayed, acusado de apostasía y sentenciado a ochocientos azotes y la decapitación por sus poemas.

Nicanor Parra, dedicó libros y artefactos inéditos a su amigo Theodoro, quien lo sigue acompañando en numerosas ocasiones significativas, como ésta, el día de su cumpleaños, comiendo jaibas y cazuelas a la orilla del mar. Las Cruces, 5 de septiembre 2002.

¿Tan feroz puede llegar a ser la palabra? Baste recordar que cuando Goethe publicó la obra Las penas del joven Werther, muchísimas personas enfrentadas a ese texto desolador decidieron suicidarse.

países donde las personas se nutren desde una base cultural muy poderosa. Obstaculizar el acceso a la cultura eclipsa el afecto necesario para la arborización de las neuronas, cristaliza la atrofia de las neuronas espejo.

Este año daré una ponencia sobre el vehemente poder de la palabra, en el Festival de Madrid.

¿Cuál es su visión de la problemática ecológica en el panorama actual en el mundo?

¿Qué percibe en los nuevos contenidos? Actualmente sufrimos una crisis de contenidos. El poema es una obra de arte y Occidente ha perdido toda conexión con los componentes esenciales del arte, en los que existe algo eterno. Mircea Eliade habla de la “muerte iniciática” -que significa el fin inmediato de la ignorancia- como etapa necesaria para renacer a una dimensión más elevada del ser, y nos indica la búsqueda de nuestras raíces perdidas en la sabiduría del oriente. Desde una perspectiva antropológica, es evidente que el “hombre moderno” rechaza conocerse a sí mismo, como origen de una concepción del mundo y una forma de vida. Así hemos llegado al caos globalizado, el que podría ser la necesaria “muerte iniciática”. Es la frágil esperanza que me anima.

Hemos llegado a los límites de la depredación, expoliación y exterminio. Me queda la esperanza que puedan unirse los distintos poderes en pugna para intentar equilibrar el desastre que hoy llamamos “cambio climático”, que nos está llevando al fin del mundo que conocemos. El poema Selva de mi sur, lo culmino diciendo “tal vez la humanidad / no merezca seguir viviendo”. En esta situación ¿Cuál es el aporte de los escritores? Hace unos días recibimos a Jennifer Clement en la Fundación IberoaAmericana, ella es la Presidenta del PEN Internacional. Estamos organizando el primer encuentro latinoamericano a fin de propiciar una nueva visión que nos permita accionar en torno a causas universales, como manifestar la voz del silencio, la libertad de expresión y la defensa de la tierra que habitamos.

¿Qué mensaje daría a los jóvenes que se inician en la escritura? Es importante no tener ansiedad por publicar. Alguna vez Gonzalo Rojas me dijo “Theodoro, exprime el limón hasta el final”. En otra ocasión Humberto Díaz-Casanueva, me habló de lo lejos que se encuentra la poesía de las teorizaciones. Rafael Alberti me dijo en Madrid: “Tienes que alejarte, échate hacia atrás como lo hace el pintor, para ver en su conjunto lo que está pasando con su cuadro. Distánciate y en la totalidad escarba en la escena. Guarda por un tiempo el poema, incluso olvídalo, debes dejarlo enfriarse. Cuando ya estás en otras vivencias o escrituras,

¿Podría explicarnos acerca del PEN Internacional y Nacional? El PEN es una asociación de escritores que fue fundada en Londres en 1921. La sigla resume: Poesía, Ensayo, Narrativa. En este movimiento han participado grandes autores como: George Bernard Shaw, Joseph Conrad, H.G. Wells, Thomas Mann, Arthur Miller, André Gide, Anatole France y otros. 66


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Marta Colvin y Theodoro Elssaca. Escultora y poeta, ambos con sus herramientas creativas en las manos, establecen el puente visual de la amistad que los unió. El poeta visitó a la gran escultora chillaneja y compartieron largas conversaciones en su casa-taller, en la Banlieue de París, 1983.

puedes volver sobre él. Entonces uno descubre nuevas formas para el poema, otros matices que habitan en la sonoridad de las palabras, en sus significados”. Borges -en una conversación a la que fui convocado por el poeta alemán Peter Weidhaas- me hizo notar que más que leer tanto, es necesario aprender a leer bien. Estas sentencias influenciaron mi camino.

torno a sus esculturas y conversaciones entrañables de su amor por Chillán. Soy Miembro Honorario del Grupo Literario Ñuble y he participado de sus iniciativas culturales en la región. Con motivo del centenario de nuestro Premio Cervantes, Nicanor Parra, participé del simposio en Chillán. En esos días una universidad extranjera me encomendó un ensayo sobre el antipoeta, que escribí desde adentro. El comité editorial decidió publicarlo en español, inglés y francés. Ahora lo estoy actualizando para una editorial de Alemania.

¿Qué se viene en su horizonte creativo? Entre los nuevos proyectos en curso, se encuentra otro libro de cuarenta relatos breves (que lo espera la editorial Verbum, en Madrid). La poesía de siempre, que surge de súbito y será recogida en una nueva antología de pronta edición. La novela vivencial de Amazonia, que es esperada por un editor de Buenos Aires.

Luego está el ensayo sobre Gonzalo Rojas, también Premio Cervantes de Poesía, a quien conocí en el Madrid de comienzos de los ochenta. He sido nuevamente invitado por la Universidad de Salamanca, que tiene la impronta de don Miguel de Unamuno y del poeta místico Fray Luis de León, donde daré mi ponencia con motivo del centenario del poeta del relámpago, en el marco del XIX Encuentro de Poetas Iberoamericanos.

También está el proyecto más extenso en el tiempo, de los brevísimos haiku, filosóficos y sintéticos, surgidos desde el espíritu japónico de la “senda” del monje budista zen, Matsuo Basho, que comencé a escribir cuando conocí a Borges, quien nos habló del haiku en la primera mitad de los ochenta, en un encuentro en la Frankfurter Buchmesse.

He colaborado en varias ediciones de la prestigiosa Revista Quinchamalí, la que he proclamado públicamente como la mejor revista cultural de América Latina. Cumple una influyente labor formativa. Debemos apoyar esta iniciativa heroica que se levanta como auténtica voz, poniendo en valor contenidos cardinales, cuando la mayoría de los medios busca el shock inmediato, el infarto del alma.

Hemos sabido que tiene una íntima relación con la Región del Ñuble. Tuve el privilegio de retratar al maestro Claudio Arrau, serie fotográfica que conservo intacta e inédita. También visité y retraté varias veces a Marta Colvin, en su casa taller en las afueras de París, en

Ahora me despido, debo hacer las valijas. 67


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Normalistas Las escuelas normales dieron una contribución decisiva a la formación republicana de Chile. Profesores comprometidos con una misión nacional forjaron a miles de ciudadanos en valores superiores.

Otto Cid

Profesor normalista - Abogado

Antiguo edificio de la Escuela Normal de Chillán, situada en la Av. Bernardo O’Higgins frente a la plaza La Victoria.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

L LAS ESCUELAS NORMALES: EL MODELO

tablecimientos, estudiando las disciplinas mencionadas, realizando prácticas, así como informándose de otros aspectos educacionales. Allá conocieron las enseñanzas de afamados catedráticos. Y a su regreso difundieron y aplicaron, con provechosos resultados, las lecciones de Herbat, Pestalozzi, Natorp, Froebel, etc.

EUROPEO

La necesidad de sistematizar la tarea de la educación pública, que se estimaba insoslayable, así como de orientarla por sendas independientes de credos religiosos, indujeron a ilustrados pensadores europeos, desde el siglo XVIII, a proponer la creación de escuelas normales. Pensadores alemanes, franceses y españoles hicieron esfuerzos en ese sentido, acentuando aspectos metodológicos.

Durante el siglo XX, prosiguió la creación de escuelas normales en diversos puntos del territorio. En 1975 había en Chile más de 15 escuelas normales entre las de hombres y las de mujeres. Y el gobierno mantuvo la política de comisionar a profesores y estudiantes para que viajaran a perfeccionarse en países más adelantados en materias pedagógicas específicas, siendo de advertir que, conforme a las nuevas orientaciones filosóficas y pedagógicas de la época, algunos becarios se dirigieron a USA y otros países. Los que viajaron a Europa incorporaron en sus estudios las experiencias de Suecia, las de países bálticos y las de otras regiones de Alemania en material de enseñanza, todas las cuales resultaron muy provechosas. Entre los egresados de la Escuela Normal de Chillán que fueron a estudiar becados en el extranjero se contaron Domingo Valenzuela, Mario Meza Flores, Enrique Valenzuela Guevara, Ángel Guardia Espinoza, Marcos Parejas Escorza, Rolando Sánchez Araya, Mario Salas Santibáñez, Enrique Alarcón Solar, Raúl Antúnez Ávila, Nicolás Espinoza Henríquez, etc.

Pero las llamadas escuelas normales sólo aparecieron en Europa, como establecimientos de enseñanza para este efecto, con posterioridad a la era napoleónica. Y fue en Francia, Suiza, Bélgica, España, Alemania, Austria e Italia, donde se fundaron los establecimientos más afamados de esta naturaleza destinados a formar profesores de enseñanza primaria, aunque no siempre con dicha denominación, si bien en el hecho, su organización administrativa y funcional era semejante. Francia creó incluso una Escuela Normal Superior para formar profesores de enseñanza media, semejante a lo que en Chile se denominó más tarde Instituto Pedagógico. La primera escuela normal de hombres, para profesores de enseñanza primaria, se creó en España en 1834, con sede en Madrid, y la primera de mujeres en 1858. En Chile, la primera escuela normal de preceptores de enseñanza primaria para hombres se fundó en 1842. Y años más tarde, en el mismo siglo XIX, se crearon varias otras escuelas normales para mujeres y hombres. Todas estas escuelas tomaron como modelo, adaptado a la realidad nacional, a las escuelas europeas. Y para el efecto, el supremo gobierno seleccionó a los profesores y estudiantes universitarios para que, por cuenta del Estado, viajaran a Europa a completar y perfeccionar conocimientos, especialmente en organización escolar, filosofía de la educación, psicología pedagógica, principios y fundamentos de la educación, técnica de la enseñanza.

Las primeras escuelas normales que funcionaron en Chile contaron con la colaboración de algunos profesores venidos de Europa y poco a poco éstos fueron reemplazados por profesores chilenos. Nuestro país se benefició notoriamente con este mejoramiento profesional, elevándose al nivel de alfabetización y enseñanza elemental de las masas, así como la reputación de Chile con tal avance cultural e innovación pedagógica. Se gestaron debates y congresos de gente ilustrada en estas materias. Se dictó la Ley de Institución Primaria Obligatoria, se publicaron libros y muchos artículos de prensa, se fundaron revistas, etc. Los gobernantes mostraron gran interés en este quehacer y procuraron su adecuado financiamiento.

Y así fueron a estudiar al viejo continente, entre varios otros, don José Abelardo Núñez, el argentino don Domingo Faustino Sarmiento, don José Muñoz Hermosilla, don José Tadeo Sepúlveda , don Juan Madrid Azolas, don Claudio Matte Pérez, quienes asistieron como alumnos en varios países y es-

Las escuelas normales chilenas formaron un profesorado primario eficiente, responsable, digno y respetable, que orientaba a los habitantes del país, 69


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

América se avanza en esa dirección. En Chile, todas las normales fueron suprimidas. La de Chillán fue cerrada en 1975. Para la historia, cabe dejar constancia que, desde su creación en 1888 hasta su clausura definitiva en 1975, se licenciaron en la Escuela Normal de Chillán unos 2.700 profesores primarios, habilitados para trabajar en la enseñanza pública.

Dr. Julio Bergtes, contratado en Alemania, fue director de la Escuela Normal de Preceptores de Santiago y primer director de la Escuela Normal.

mostrándoles el camino para su progreso, desarrollo y actuación social, y para convertirse en ciudadanos de mejor nivel en todo sentido. Sin embargo, el nuevo acontecer social, político y económico, y los rumbos de la visión cosmovital posteriores a la Segunda Guerra Mundial y a la Guerra Fría, han motivado otras líneas de orientación de la enseñanza pública y de la formación de profesores de educación primaria, hoy llamada educación básica. La Carta Magna de Bolonia (1988), la Declaración de París, La Sorbona (1998), la Declaración Conjunta de Ministros de Educación europeos (Bolonia 1999), las reuniones de representantes de la Unión Europea y las recomendaciones y acuerdos de los delegados de los países con mayor adelanto en esta materias, han desembocado en la decisión de formar profesores universitarios en sus respectivas especialidades. De este modo que, con estos acuerdos, las escuelas normales ya son sólo un acontecer subsumido en la historia, puesto que se han ido suprimiendo en muchos países. En

La Universidad de Chile mantiene un convenio educacional vigente y en funcionamiento con Finlandia, para intercambio de profesores y estudiantes de escuelas normales. Dicho experimento pedagógico es interesante, novedoso; sin embargo, en puridad es sólo una variante específica de las nuevas ideas ya aludidas referentes a la formación del profesorado de enseñanza básica. Las escuelas normales cumplieron en Chile una tarea educacional de superior jerarquía, durante más de cien años. Formaron a miles de maestros primarios, quienes a su vez fueron por los caminos de la patria ensanchando y encauzando el alma que la anima. Y fueron todas suprimidas, sobre discutibles supuestos pedagógicos y principalmente por razones políticas, que no corresponde analizar aquí. Sin embargo, parece oportuno subrayar que tal decisión fue desafortunada, como lo están demostrando los resultados actuales de la educación básica. En todo caso no parece justo ni atinado que se intente privar a los maestros del derecho a opinar y a pensar, y al mismo tiempo otorgar ese atributo a los ignorantes y a los anarquistas. Resulta útil recordar también que en España, Francia, Bélgica, México, Brasil y en varios otros países, las escuelas normales han sido importantes institutos formadores de maestros. Los profesores preparados 70

para su función en las escuelas normales, es decir los normalistas, enseñamos, educamos, formamos, con vocación, preparación, entusiasmo, patriotismo, generosidad, responsabilidad, a los niños de Chile que fueron nuestros alumnos. Gran parte de lo que ahora se ve, se escucha, se siente, se anhela con amplitud de alma, por las ciudades, los campos. Los vericuetos de la geografía nacional, es un efecto directo y a veces indirecto de la siembra normalista, que también fue tesonera y sistemática: el habla nacional, la lectura, la escritura, la aritmética, el canto, los deportes, los boy scout, la celebración de efemérides; la urbanidad, el respeto, el aseo, el orden, la honradez, la responsabilidad, el patriotismo, etcétera, se internaron en el alma de los niños a través de las lecciones de los profesores normalistas. Y quizá hasta podría aventurarse que, a mediano y largo plazo, la labor de los profesores normalistas vigorizó y acrecentó a la clase media chilena. Los sociólogos podrán despejar, con más soltura y propiedad, esta conjetura y esta afirmación. Enfaticemos que “normalista” es una categoría cultural que por muchas razones entraña Prof. José M. Muñoz, director de la Escuela Normal de Preceptores de Valdivia, graduado en Alemania.


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

para nuestra función. Sólo en los últimos 50 años, poco más o menos, esta profesión se ha enseñado también en las universidades y otros establecimientos.

Prof. Rómulo Jota Peña, director de la Escuela Normal de Preceptores de Copiapó. Graduado en Alemania.

cualidades y excelencia de gran hondura. Normalista quiere decir modelo, guía que enseña la norma del vivir civilizado. Y los que estudiamos en una escuela normal nos formamos, por convicción y por doctrina, en la noción de que nuestra tarea social se orientaba y fluía por ese cauce. Los normalistas fuimos parte viviente de generaciones culturales selectas; y las escuelas normales fueron ardiente fragua de ambiciones y sueños. Por eso no es extraño que los normalistas hayan extendido y proyectado su quehacer sobre asuntos o materias diversas de las ramas de la cultura. Son cientos los casos que pueden citarse como ejemplos al respecto. La tarea del maestro normalista fue una profesión de fe permanente en el valor y en el poder de su palabra, hablada, escrita, hecha narración, descripción, razonamiento o poesía, impregnado de esa mística que empujaba una convicción de profundo arraigo. Los normalistas no han sido, por cierto, los únicos maestros elementales; pero hemos sido, por mucho tiempo, los más y con gran preparación técnica

Es verdad que la avalancha informativa no se ocupa de comentar la titánica tarea normalista. ¡No es noticia! Y sin embargo, muchos normalistas, como ya lo señalamos, también han conquistado su aura, al destacarse individualmente en distintos sectores y disciplinas de la vida nacional: la política, la judicatura, el foro y las actividades de derecho, las grandes tareas educacionales, la enseñanza universitaria, la literatura, la música, la poesía, la pintura, la escultura, los deportes y actividades afines. Muchos han hecho estudios especializados en Europa, EE.UU. y otros países; y otros han desempeñado cargos en organismos internacionales y en el extranjero. Los normalistas hemos hecho Patria, hemos enriquecido el alma de Chile, instruyendo, educando, formando al niño y pensando en el hombre que se necesita. ¡Eso es lo importante! Es bueno recordarlo, como es noble y es justo apretar el lazo que nos une.

EESCUELA

NORMAL

DE

CHILLÁN

Recordar a la Escuela Normal de Chillán es sentir el aroma de las clavelinas que florecían en los jardines de la entrada, la caricia de las enredaderas de la pérgola, el ruido vocinglero de la vida del internado, la canción normalista cotidiana, la lección de optimismo y fe que nuestros profesores nos enseñaron a enhebrar, mañana y tarde, y el himno a la felicidad, entonado por nuestro espíritu juvenil. Este retorno es un gesto de gratitud que nos ennoblece; y sin duda que con él nuestra alma se siente recompensada. Estaba destinada, como 71

todos los demás establecimientos educacionales de su género, a formar profesores primarios, hoy llamados de “educación general básica”. Fue fundada durante el gobierno del Presidente Balmaceda. Más exacto: el 17 de abril de 1888. Son interesantes las huellas del trabajo que realizó en sus 87 años de vida institucional. El árbol se conoce por sus frutos. Don Arturo Mutizábal Sotomayor, uno de los directores más brillantes, afirmaba siempre en sus discursos que la Escuela Normal de Chillán sobreviviría aunque se derrumben las pirámides. Y don Jorge Chávez Dailhé, quien fuera el último de sus profesores sobrevivientes y que falleció en febrero de este año, al celebrarse el Centenario de la fundación, dijo que la ENCH sobrevivirá hasta el último día del último de sus ex alumnos. Sin entrar en muchos detalles, ni hacer afirmaciones categóricas, con una reseña de un poco en la fantasía y unas pinceladas delicuescentes, reuniremos elementos para el afán historiográfico.


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

En el periodo activo de esta normal hay muchas historias pequeñas, detrás de los actores de ese tiempo luminoso; pero no deben aflorar, pues lo que cuenta es el resultado de su empeño, la luz de su importante función social. Las etapas de mayor relieve en su trabajo son aquellas en que la dirigieron don Juan Madrid Azolas (1894-1921), y don Arturo Mutizábal Sotomayor (1938-1963 más o menos). Notable fue también ese breve periodo en que funcionó bajo la dirección de don José Pinochet Lebrún, los años de la gran crisis económica mundial. Desde su fundación hasta 1900, primero don Julio Bergier y después de él don José Tadeo Sepúlveda, fueron sus directores. Periodo de tanteos y organización, de exploración social y técnico-pedagógica. Disciplina y práctica alemanes. Después de ellos, la escuela normal funcionó un cuarto de siglo bajo la dirección de don Juan Madrid, con breves lagunas temporales mientras él viajó por Europa, asistiendo a cursos de formación. Fue un periodo fecundo, de acentuación y consolidación de la sistemática. La pedagogía seguía las directrices alemanas y suizas. Disciplina rígida. Principio de autoridad sin cuestionamien-

José Tadeo Sepúlveda, fue director de la Escuela Normal de Preceptores de Santiago, hizo estudios en Alemania.

to. Subordinación jerárquica estricta. ¡Los profesores lejos de la política! Eran tiempos de gobiernos conservadores y liberales. La difusión masiva de la enseñanza primaria era un ideal, un sueño con grandes puntos oscuros, camino pedregoso, obstaculizado además por socavones y ríos profundos. Al señor Madrid le sucedió don Rigoberto Rivas del Valle, quien había sido antes profesor del internado normalista. En esa época ya asomaron síntomas muy claros de inquietud docente y de preocupación activa por introducir nuevas técnicas pedagógicas en el proceso formador de los maestros primarios, nuevos principios educacionales, nueva organización en el trabajo y la función didáctica, nuevos impulsos a la masificación de la enseñanza elemental. La Ley de Instrucción Primaria Obligatoria cumplía ya casi un quinquenio. El profesorado en general empezó a ideologizarse, de norte a sur del país; y surgieron focos rupturistas en las normales. Se generaron huelgas, a pesar de la dura reacción de la autoridad. La Normal de Chillán también fue arrastrada por ese camino vidrioso. En 1928 fue cerrada. El señor Rivas del Valle finalizó sus tareas en estas circunstancias poco gratas. Algunos hechos de años atrás y otros coetáneos son significativos en la explicación de la efervescencia de 1925 a 1928, que condujo a estos ásperos resultados. El impulso progresista venía desde mucho antes. Veamos. Don Darío Salas Díaz, distinguido ex alumno de la Escuela Normal de Chillán se tituló de profesor de Castellano y Francés en 1905, en la Universidad de Chile, y fue a perfeccionarse a USA, donde estudió filosofía y pedagogía como alumno de John Dewey, filósofo de la educación en ese país. Regresó a Chile comprometido con la pedagogía americana y fue autoridad sobre72

Juan Madrid Azolas, director de la Escuela Normal de Preceptores de Chillán. Graduado en Alemania.

saliente en la Administración Educacional del Estado y los cuerpos docentes de la universidad. Publicó el libro El problema nacional, siendo gran impulsor de la Ley de Educación Primaria Obligatoria. Sus ideas pedagógicas, difundidas en muchas publicaciones del país, propugnaban maneras de enseñar distintas de las tradicionales: menos rigidez, menos autoritarismo, menos formalidad, más pragmatismo, menos enciclopedia, más humanidad, más cordialidad, más comunicación doméstica entre educador y educando, más participación activa de éste en el quehacer escolar. Los maestros se sintieron conmovidos por estas nuevas ideas. El remezón doctrinario-pedagógico, salpimentado por la urgencia cívica de generalizar la instrucción elemental de las masas alteró, como dijimos, el quehacer de las escuelas normales chilenas y de la de Chillán en particular. Y con los tiempos nuevos llegaron nuevos maestros a las normales. En la de Chillán pasaron a integrar los cuerpos docentes algunos ex alumnos egresados en 1917, 1918,


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

1919, 1920; y de generaciones anteriores, o formados en otros establecimientos. La gestión de don José Pinochet Lebrún, en los años de la gran crisis económica mundial, se caracterizó por la acentuación del principio de autoridad y disciplina. Por ese tiempo, la pedagogía americana ya cabalgaba joven montura y desplazaba los principios y técnicas tradicionales que habían venido de Alemania, Suiza, Bélgica, España, Italia. Pinochet Lebrún exigió rendimiento escolar claro y objetivo. El prestigio y el honor eran requisitos básicos de los educadores. Las lecciones cotidianas se aprendían al detalle, casi de memoria. Don Jorge Chávez D., entonces joven profesor de Francés, contaba que en esa época tuvo dos alumnos que, después de egresar de la ENCH, llegaron a ser profesores de liceos de Francia, aunque ni sus padres ni sus abuelos eran franceses. Adelino Barahona y Donato Espinoza, directores después de Pinochet Lebrún, consolidaron el entusiasmo por las nuevas tendencias pedagógicas. En el ambiente normalista chillanejo parecía oírse, en estos años, el clamor cotidiano de ¡mueran los clásicos Cicerón, Heródoto, Plutarco, Séneva, Rousseau, Herbart, Schope-

nahuer! ¡Ya no nos importan Anatole France, Romain Rolland, ni Jacinto Benavente! ¡Vivan Ortega y Gasset, Stefan Zweig, Waldo Frank, J.R. Jiménez, los Machado, von Keyserling, von Uxküll, Dewey, Pavlov, Kirpatrick! La inquietud en favor de la nueva pedagogía, expresada en actos masivos de controversia académica, influyó poderosamente en la orientación de la enseñanza normal y primaria. La Administración Educacional Superior tomó nota de los acontecimientos y seleccionó a grupos de maestros distinguidos para que fuesen a perfeccionarse en los centros más avanzados. Algunos partieron a USA, otros a Suiza, a Bélgica, a Alemania, etc., motivados por las nuevas ideas. Y son interesantes las historias de las campañas de opinión pedagógica nacional. Los maestros no discutían entonces por los problemas económicos, que siempre los aquejaron, sino por principios y técnicas pedagógicas, temas educacionales. La inteligencia, la preparación, la investigación, ceñían la corona. Atenas renacía. De modo que se enfrentaron inevitablemente los defensores de las dos tendencias didácticas más acentuadas, la escuela tradicional y la escuela nueva, es una convención saturada de ideas casi irreconciliables. Por un lado, los pedagogos más reputados, casi todos profesores de educación y técnicas pedagógicas en las normales y algunos de ellos en la universidad; y por la otra parte, profesores primarios de gran solvencia profesional. El resultado de esa convención cavó hondo en el profesorado normalista y primario. Y las nuevas ideas alzaron vuelo libre y vigoroso. A la Normal de Chillán llegaron nuevos profesores y asumieron sus funciones con entusiasmo, gestándose un renacimiento pedagógico: Pedro Muñoz, Oreste Solar, Raúl San Martín, Luis Moreno Acuña, Javier Jarpa Sotomayor, Raúl Cabrera López, Germán Müller Rohl, Zoila 73

Elizabeth Bongard, directora de la Escuela Normal de La Serena.

de Siredey, Jorge Chávez Dailhé, Carlos Matus Hermosilla, Pedro Ramírez Fuentes, Armando Sánchez Flores, Onofre Lagos Aguilera, Carlos Egaña Alvear, etc., equipo formidable que cavó hondos cimientos en las tareas normalistas cotidianas y que, a muy poco andar, dio frutos espléndidos. Todo ello sin desconocer el grande e importante trabajo precedente, que se consideró superado. En esa época también, desde la Escuela de Aplicación, partió hacia Alemania el profesor Omar Albarracín Grossling. Allá brilló con luz propia. Y cuando regresó con su aureola de prestigios, fue nombrado profesor de pedagogía en la Normal de Copiapó, donde las autoridades lo mantuvieron relegado largos años, por haberse doctorado en la Alemania nazi. La picardía política mostraba así sus garras. Además era notorio que el Dr. Albarracín les hacía sombra a otros interesados en detentar posiciones de preeminencia funcionaria. Domingo Valenzuela Moya, ex alumno de la Normal de Chillán egresado en 1922 y formado también en Alemania, tuvo mejor suerte a su regreso. Por largos años fue una autoridad en su ramo, en la Normal Superior y en el Ministerio de Educación, donde desempeñó la jefatura de la sección de pedagógica.


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

dor, hombre muy sociable, masón de jerarquía, político radical, muy trabajador y hábil para resolver problemas de convivencia, además de tener una idea muy clara de su encargo funcionario y de la importancia que él revestía. Su lema: “educamos para la libertad responsabilizada y para la democracia”.

Agues Ewing Brown, directora de la Escuela Normal de Preceptoras Nº2 de Santiago, EE.UU.

En 1938 fue designado como profesor de Historia y Geografía en la Normal de Chillán don Arturo Mutizábal Sotomayor. Y a los pocos meses sucedió a don Donato Espinoza en la dirección del establecimiento. Este hecho fue como la llegada del rey, por la nueva aurora que amaneció con su acceso a ese cargo en este centro pedagógico tan calificado. Era el hombre justo en el lugar preciso. Y tuvo el privilegio de contar con un subdirector excepcionalmente competente en su trabajo, don Ernesto Castro Arellano, formado en la época del señor Madrid, y con su cuerpo muy selecto de maestros trabajadores, entusiastas y sabios. Mutizábal había hecho estudios universitarios en historia y geografía, filosofía y educación y poseía gran experiencia docente e ilustración, era un excelente ora-

Los alumnos de cursos anteriores al nuestro decían que don Arturo apareció en la Escuela Normal como el nuevo profesor de ciencias sociales, en 1938, y muy poco después asumió la dirección, que ejerció hasta comienzos de los años sesenta. Bajito, de cabeza abultada, espaldas anchas, frente amplia y mirada tranquila. Casi de inmediato su aspecto nos hacía pensar que era un hombre serio y sabio. Poco a poco nos fuimos dando cuenta de que esa primera impresión cuadraba exactamente con lo que él era, tal vez como los antiguos maestros de nombre sumergido en la leyenda. Era un lector muy ilustrado, muy bien relacionado, con gran experiencia docente, un orador claro, preciso, convincente. Oírlo era grato; su discurso generaba embeleso y enriquecía. A veces tendía a uno que otro curso, por ausencia transitoria del profesor titular. Y sin aspavientos su palabra y sus clases parecían llenar de sol toda la sala. ¡Qué manera de contar detalles sobre los almojarifazgos y alcabalas, odiosos impuestos coloniales que

Clase en gabinete de Historia Natural, Escuela Normal de Preceptores de Chillán.

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Agues Ewing Brown, directora de la Escuela Normal de Preceptoras Nº2 de Santiago, EE.UU.

después se perdían en la Metrópoli, acosada por los insaciables parásitos de la nobleza! Dirigía la escuela con sabiduría, buen criterio y seguridad. Todo lo controlaba hasta el detalle, con oportunidad y acierto. Contaba nuestro condiscípulo Tulio Jara N., que a finales del 45, el señor Mutizábal fue inforado de que algunos alumnos jugaban dinero a la baraja, ocultándose en los baños durante las noches. Y asistido por el inspector jefe, llegó hasta el sitio donde se reunían los jugadores y se mantuvo vigilante y en silencio largo rato, sin que los denunciados se percatasen de su presencia, hasta que, en un momento en que discutieron porque faltaba una moneda gruesa en el recuento y casi se fueron a las manos, él dejó caer, sonora e inconfundible, desde la altura, una moneda de las que originaban la disputa y, al levantar la vista, los muchachos se hallaron con la mirada severa e insoslayable del director. ¡No hubo necesidad de otras lecciones! Y algo parecido ocurrió cuando los del tercer año alteraron notas, rayaron, escribieron y pisaron en el libro de clases. Sin escándalo, ni sumarios, ni expulsiones, suspendió a todo el curso para marzo. Protestaron por estar eximidos, pero él repli-


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Mi

Del mismo modo, agradezco haber recibido periódicamente la visita de los “normalistas”, quienes aportaban a sus clases de práctica, cuadros sinópticos; ilustraciones varias; paseos al fundo; maquetas de ciudades, ríos, montañas, en fin, múltiples “motivaciones” para cautivar nuestro interés sobre la materia que exponía. Invadido por estos recuerdos, me doy cuenta ahora que mi interés por los estudios dio un salto: desde la escuela primaria a la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. El intermedio, me resulta hoy un paisaje gris y burocrático, a la excepción de un par de profesores. En mi escuela de aplicación teníamos todos los días “inauguración de clases”, que consistía en un pequeño acto artístico con la participación de diversos alumnos que recitaban un poema; otro cantaba; leían una composición; a veces un pequeño coro; el más hábil mostraba algún trabajo manual, etc. La inauguración ocupaba unos 15 minutos, luego de lo cual nos íbamos a nuestras salas de clase. Parece que estuviera viendo esa querida escuela con su pasillo largo y sus salas laterales, desde el primer grado hasta el sexto. Aprendí a leer con el libro OJO: ¿la O con la J? OJ. ¿La J con la O? JO… ¿Entonces…? O…J…O ¡OJO! Un día, tuvimos una emoción suprema: visitó la escuela normal -y a nosotros por añadidura-, Ramón Vinay, nuestra gloria internacional de la ópera: chillanejo y ex estudiante de la escuela normal. Me pareció un hombre de tamaño enorme, con unas espaldas descomunales de anchas. ¿En qué año? Pero en fin, veo que estos recuerdos se han ido extendiendo. Y esta vez no ha sido otra mi intención inicial que testimoniar mi cariñoso recuerdo de mi “primaria” y de mis compañeros de clase, quienes vienen a mi memoria de manera confusa. Por lo mismo, sólo recuerdo algunos de sus apellidos, que no tienen relación con la intimidad o aprecio, sino con el capricho de la memoria: Morales; los hermanos Palma (uno de ellos excelente dibujante y el otro muy veloz carrerista); Costa; Alarcón; Gajardo; los hermanos Arias; nuestro líder en el fútbol, de quien no recuerdo su apellido; Urrutia; Valladares… El auxiliar de la escuela, señor Fuentes… Las dos o tres Moreras al lado de mi sala de clases… El edificio de la Dirección de la escuela normal, único con dos plantas… La enfermería…Una pequeña viña... El gimnasio con la cancha de básquetbol… Todo de madera… Amplios patios… Los sauces…, con el pequeño canal… La mina de greda…, allá lejos, en los extramuros del fundo…

escuela primaria Nelson Villagra

……………… los campesinos van ya va vistiendo de oro su fronda, el castañal Madre mía, ay di, por qué tus ojos, madre, por qué quieren llorar

Desgraciadamente solo recuerdo esos versos... Sin embargo me queda en la memoria su triste melodía. También he olvidado quién nos enseñó esa canción… La cantábamos en coro. Seguro que no fue nuestro profesor, don Gerardo González. Es probable que haya sido algún “normalista”, mientras hacía su práctica con nuestro curso. Yo estudié mi “primaria” entre 1943 y 1949, en la Escuela de Aplicación, anexa a la Escuela Normal de Chillán. En esos años ambas escuelas, la primaria y la de los “normalistas”, estaban situadas justo en el vértice de la Avenida Collín con la Avenida Brasil. En la Escuela Normal -fundada a fines del S. XIX- estudiaban los futuros profesores para primaria. Mi escuela, un pabellón de madera de una sola planta -típica construcción pública post terremoto del 39-, me parecía amplia y práctica. Junto con los pabellones de la escuela normal, ocupábamos un amplio terreno. Un terreno que antes fue un “fundo” que mi ingrata memoria ha olvidado su nombre. En los años de mi infancia, la parte nuclear de Chillán, mi ciudad natal, se componía de un cuadrado perfecto: 12 cuadras de este a oeste, y 12 cuadras de sur a norte. Fuera de este cuadrado estaban lo que se denominaba popularmente “las poblaciones”. Seríamos en aquel entonces entre el cuadrado y las poblaciones, tal vez unos ¿30.000 habitantes? Me resulta tentador seguir recordando el Chillán de mi infancia, pero esta vez quiero limitarme a mi escuela. Mi profesor, don Gerardo González, era militante del Partido Radical, el de aquellos tiempos. Un hombre que supo inquietar nuestro espíritu infantil, guiándonos hasta el umbral de nuestra adolescencia. No tuve el placer de saludarlo años más tarde para agradecerle esa semilla cultural panorámica que él sembró en mí, semilla que facilitó tempranamente la revelación de mi vocación artística. 75


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

cuela normal durante el periodo de su dirección, iba a echar realmente las bases de una Patria hermosa, florecida de libertades y grandezas. Creía en Chile y en la juventud; y sobre todo creía en la libertad, pero siempre ligada con el deber recíproco. También alegaba con reiteración que nuestra escuela normal era la primera en Chile, probablemente siguiendo los dictados de su corazón generoso, con el que amaba su quehacer de cada día; o tal vez siguiendo el ejemplo de los directores de otras normales, que es de presumir predicaban en el mismo credo.

Darío Salas, egresado de la Escuela Normal de Chillán, profesor de la Escuela Normal de Preceptores de Santiago. Estudios en Nueva York. Autor del libro El problema Nacional.

El caso es que conocía su espacio profesional y se paseaba con holgura y desahogo. En materias técnico-pedagógicas o filosóficas intervenía sin complejos y polemizaba, incluso con los jefes superiores del servicio, lo hacía con brillo y excelente razonamiento. Así, por ejemplo, con don Víctor Troncoso, ex director nacional de la Normal Superior y jefe del Plan Experimental San Carlos, se enredó en una polémica que llegó a los diarios y las radios, respecto de ese interesante proyecto educacional. Con los directores generales de educación superior pri-

Escuela Normal de Preceptores de Concepción.

có, enérgico y decidido: ¡cuando llueve todos se mojan! En marzo volvieron más sabios que antes, pues habían pasado las vacaciones estudiando. Enunció y puso en práctica un apotegma que resumía su posición filosófica ante la tarea educacional: educamos para la libertad responsabilizada y para la democracia, decía y repetía en cada uno de sus discursos. No entendíamos mucho y hasta ironizábamos con lo ampuloso de la frase. Con los años llegamos a comprender cuánta profundidad había en su contenido. Predicaba y estaba convencido de que nuestra generación, mejor dicho la generación que pasó por la es76

Lectura en biblioteca, Escuela Normal Nº3, Santiago.

maria don Oscar Bustos A., y don Humberto Vivanco Mora también se sacaron chispas en discusiones sobre política educacional, principios y técnicas pedagógicos, que enriquecían a los espectadores y a los lectores de sus alegatos. No sentía apocamiento, ni temores reverenciales. Y era increíble cómo estaba enterado hasta de los menores pasos que daban todos los alumnos, sin que para ello fuera preciso que los acosara con vigilancias extremas. Sus enseñanzas sobre el honor y el imperativo de la responsabilidad personal, la solidaridad, la cooperación y la prudencia eran la artesanía doméstica y cotidiana de esos principios morales inexcusables, que ahora se llaman valores. Su discurso era reposado, sin aspavientos, ni actitudes histriónicas; pero había gran belleza


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

en la sindéresis y mucha profundidad en sus palabras. Cuando él hablaba uno percibía el ritmo y la cadencia de su proposición gramatical, tan bien construida y articulada, que se anhelaba seguir escuchando hasta la conclusión de la frase empleada en su raciocinio. Era sencillo en su trato, su modo de vestir, su manera de enseñar. No se precisaba estar muy cerca de él para sentir la luz espiritual que irradiaba. Por lo tanto, se puede afirmar que era un maestro. A veces, no muchas, se encontraban con el sacerdote que nos enseñaba religión y moral, el padre don Luis Palma, rector del Seminario. Y nuestro director era masón de prestigio. Sucedía que, en puntos ideológicos o doctrinarios, se trabaran en discusiones muy serias, pero que desarrollaban generalmente a la grupa de finas ironías. Nosotros presenciábamos y aprendíamos eso de la caballerosidad y el respecto al adversario durante la discusión, aparte del contenido doctrinario del asunto controvertido. El señor Mutizábal dirigió la escuela con gran acierto; le dio estatura a la tarea, acrecentó el prestigio de la formación del normalista. Y no es aventurado sostener que la época en que él estuvo a la cabeza del establecimiento representa una de las más brillantes en la historia de la Normal de Chillán.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Museo de Linares: 50 años El Museo de Arte y Artesanía de Linares es un espacio moderno e innovador que se integra a los circuitos culturales regionales y nacionales buscando dejar una impronta trascendente a quienes lo visitan. Por ello, su misión es ser un espacio abierto a la comunidad. Sus principales objetivos son promover el desarrollo y la difusión de las artes visuales, la artesanía local y regional; investigando, conservando y documentando todo lo relativo a sus colecciones. Margarita Valenzuela

Museo de Linares

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HHISTORIA

Entre 1969 y 1970, el museo recibe en calidad de préstamo varias colecciones. Por una parte, el Museo Nacional de Bellas Artes aporta con pinturas y esculturas de estilo academicista de finales del siglo XIX, llegando a complementar la Colección de Arte Chileno, destacándose entre ellas, las esculturas de Rebeca Matte. Por otra parte, el Museo Histórico Nacional colabora en la formación de la Colección de Artesanía Tradicional, facilitando, entre otras piezas, parte de la Primera Colección Folclórica y Etnográfica de Chile recopilada en 1924.

Esta institución surge en 1962, debiendo el origen de su organización y funcionamiento fundamentalmente a la generosidad de artistas chilenos, quienes lograron reunir más de 200 obras, con el fin de crear el Museo de Arte de Linares, gestionándose a través del Grupo Ancoa (1), cuya primera presentación se hace el año 1964 en el gimnasio del Liceo de Niñas de Linares. Ese mismo año, la Ilustre Municipalidad de Linares compra como sede del museo, una casa ubicada frente de la Alameda de las Delicias, perteneciente a la familia Ponce y Parada Ponce, instalándose en el sector poniente del inmueble, que se caracteriza por su estilo colonial (la otra parte de la casa seguía siendo casa habitación), construido en 1886 con adobe, madera y tejas. Sin embargo, la inauguración formal de esta institución cultural se efectúa el 12 de octubre de 1966, bajo el nombre de “Museo Municipal de Linares”, siendo su primer director el destacado artista Pedro Olmos Muñoz (2).

Con los años, el Museo de Linares sigue ampliando sus colecciones y servicios, habilitando en 1970 las salas “Historia” y “Hombres de Linares” con el fin de exhibir armamento, documentos y objetos personales de personajes ilustres de Linares; la sala “Ciencias naturales”, donde se encontraban piezas de zoología y mineralogía, tales como animales taxidermizados, fetos humanos, una momia, fósiles o piedras de distintos tipos. También se crea la biblioteca especializada en arte, iniciada por la destacada pintora Ana Cortés (3), cuyos libros fueron entregados particularmente por Roque Esteban Scarpa (4).

Dos años más tarde, en 1968, la Municipalidad de Linares entrega el inmueble que albergaba al museo en comodato a la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam) para que se hiciera cargo de su administración.

Ese mismo año, gracias a los aportes del Rotary Club de Linares, se construye la sala “Paul Harris”, la cual estuvo destinada a exhibir la Colección de Artesanía.

Sala lo público, el objeto como interfaz con el mundo.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

tístico que conserva. En 1999 asume la dirección del museo Patricio Acevedo Lagos, administrador público con gran experiencia museológica en los tres museos nacionales del país. Gracias a su gestión y a la política de desarrollo y crecimiento de los museos estatales establecidas por la Dibam, el año 2004 se compra la parte oriente del inmueble, que todavía funcionaba como casa-habitación de la familia Salazar González, rescatando para el fisco el resto del monumento histórico. Luego, entre 2008 y 2010, la Dibam -con el apoyo del Gobierno Regional del Maule-, restaura el edificio patrimonial y se amplía el museo, construyendo un nuevo volumen arquitectónico en altura, para desarrollar una renovada y moderna museografía que permita prestar un mejor y mayor servicio a la comunidad linarense y regional, siendo reinaugurado el nuevo museo el 4 de junio del 2010, convirtiéndose en el museo más grande y moderno de la Región del Maule.

De esta manera, se comienza a trasformar en un museo más misceláneo, con variadas colecciones y diversas salas. Entre sus curiosidades, se puede recordar la “Sala del azúcar” donde la Iansa, que fue la primera industria que hubo en Linares, habilitó un espacio para exhibir maquinaria, herramientas, vestimenta y una serie de objetos utilizados en la fabricación de este producto.

LLA EXHIBICIÓN El museo actualmente cuenta con varias salas ubicadas en la casona patrimonial, donde se exhiben, difunden y ponen en valor sus principales colecciones patrimoniales, en forma permanente.

Dentro de las actividades cotidianas del museo se desarrollaron conferencias, conciertos, cursos de Escuelas Universitarias de Temporada, tertulias de poetas y pintores, presentación de folcloristas y mucho más.

El recorrido por ellas comienza en la recepción del museo, donde se encuentra la sala de “Historia y personajes ilustres de la zona”, como una señal identitaria del museo con la ciudad y su entorno regional. Aquí se encuentra un espacio que nos presenta una serie de vitrinas con objetos pertenecientes a personajes locales, los cuales se han destacado por su aporte a nuestro país. Algunos son reconocidos a nivel regional, como los artistas Pedro Olmos, su esposa Emma Jauch o el héroe de la Guerra del Pacífico Germán Segura. Otros tienen notoriedad a nivel

En 1978 ocupa el cargo de director del museo el historiador Jorge Valladares Campo, dedicado principalmente a la investigación de la historia de la zona. Además, se comienza a perfilar como una institución más especializada en las colecciones vinculadas al patrimonio local, transformándolo en el “Museo de Arte y Artesanía de Linares”. Con ello, suprimió las muestras de ciencias naturales y la sala de la Iansa, devolviendo o traspasando de piezas de estas colecciones a otras instituciones de la Dibam.

Sala de Bellas Artes.

Una nueva administración comienza en 1987, asumiendo como Directora la artista y profesora en Estado en Artes Plásticas, Paz Olea Carrillo, cuya gestión destaca por la promoción de la investigación y publicaciones sobre las colecciones del museo, tales como los textiles de Linares, la artesanía de Rari y el desarrollo de ferias artesanales en Linares. Años más tarde, en 1992, el inmueble que ocupaba el museo es donado al Fisco de Chile para su exclusivo y permanente funcionamiento bajo el total amparo de la DIBAM, pudiendo de esta manera, hacer las gestiones para que en 1996, la casona fuese declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto Supremo de Educación N° 389, tanto por su valor histórico-arquitectónico como por el valor ar82


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nacional, como el intelectual Valentín Letelier y los presidentes Arturo Alessandri Palma y Carlos Ibáñez del Campo. Y de trascendencia internacional, el científico Abate Juan Ignacio Molina. De ellos poseemos objetos como pinceles, pinturas, bustos, fotografías, libros, tinteros, vestimenta y medallas. Además, este espacio contiene vitrinas que nos muestran a los personajes tradicionales de nuestra historia campesina, como el “huaso”, representado a través del apero del jinete con piezas como bonete, chupalla, chamanto, chaqueta, zapatos, estribos, espuelas y del apero del caballo con montura, cabezada, rienda, manea, fusta y freno. Escondido está el “bandido”, cuatrero que atacaba en los campos y que se recuerda mediante sus armas, como la carabina, chocos, cuchillos y corbos. Por otra parte, encontramos las salas dedicadas a la Colección de Artes Visuales, estando entre ellas la “Sala de Bellas Artes” que alberga una muestra de arte chileno y extranjero mediante pinturas, dibujos, grabados y esculturas, que dan a conocer la evolución e influencias del arte en Chile mediante un guión cronológico, desde la colonia a la actualidad.

Sala de Historia.

por usar crin de caballo y cuya tradición se remonta a 200 años, traspasándose los conocimientos de madres a hijas por generaciones. En esta sala, se observa cómo las artesanas han encontrado su inspiración en el mundo cotidiano, representando al hombre de campo, sus creencias, animales, flores, joyas y objetos de uso domésticos.

La sala denominada el “Taller del Artista”, es un lugar para el aprendizaje y análisis del proceso creativo de un artista, mediante la pregunta ¿creador o productor de arte? Está ambientada con obras y elementos utilizados por el pintor Pedro Olmos, como su atril, piso, pinceles, bastón y una réplica de una obra en proceso. Además, alberga obras vinculadas al patrimonio artístico de Linares, pues se exhiben creaciones realizadas por destacados artistas locales, u obras que reflejan lugares, personajes o tradiciones de nuestra tierra, como la maqueta de la Catedral.

Por su parte, la sala “El mundo de lo privado, el objeto desde su uso” recuerda el rol tradicional que cumplían las mujeres, el que por muchas generaciones quedó circunscrito a dar a luz, al cuidado y crianza de los hijos y la familia. Es decir, a lo doméstico y al mundo de lo privado, donde lo afectivo prima por sobre lo económico. Es así como nos encontramos con implementos usados para cocinar y comer, con adornos que decoraban las salas de estar, con los tejidos, con mates para beber y compartir, con los santos protectores de la casa y con la juguetería tradicional que entretenía formando a niños y niñas.

Además, contamos con un corredor dedicado a la exhibición de esculturas de mediano y gran tamaño, tanto originales como réplicas, creadas por famosos artistas chilenos y extranjeros. Madera, yeso, bronce y fierro son los materiales utilizados en estas creaciones, que nos permiten apreciar y comparar técnicas académicas con expresiones más contemporáneas, a través de volúmenes tridimensionales conseguidos mediante vaciados, tallados, modelados y soldaduras, plasmando formas realistas, figurativas y abstractas.

Sala El mundo de lo privado, el objeto desde su uso.

Las salas de artesanía son cuatro. En ellas se puede apreciar parte del patrimonio folclórico de la zona central de nuestro país, mediante un enfoque técnico-material y etnográfico, destacando nuestras tradiciones e identidad cultural. Es así como se encuentra la sala “Rari, un mundo en miniatura”, donde se destaca la cestería en miniatura realizada en esta localidad rural de la comuna de Colbún, única en el mundo, caracterizada 83


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

MMÁS QUE UN MUSEO

En la sala “El taller del artesano, el objeto desde su origen”, se puede disfrutar y apreciar la diversidad de técnicas y materiales utilizados por los artesanos tradicionales que por generaciones han mantenido sus técnicas y estilos, sabiendo utilizar en forma óptima las materias primas que extraen directamente de su entorno, clasificándose en Zona Tierra para cerámicas, Zona Vegetal para cestería y tallados, Zona Animal para talabartería y otros elementos y Zona Metal para herrería y otros metales.

Actualmente, el Museo de Arte y Artesanía de Linares se ha convertido en más que un museo, pues además de poseer una variada y rica exhibición permanente de parte de sus colecciones, es un gran espacio que entrega varios servicios a la comunidad de la ciudad y la Provincia de Linares, pudiéndose realizar talleres, cine, charlas, conciertos y exposiciones temporales.

Finalmente, la sala “Lo público, el objeto como interfaz con el mundo” muestra cómo la cultura agraria en el Chile tradicional tuvo su eje en el trabajo del hombre fuera de su hogar. Mediante la exhibición, se da a entender el duro y amplio trabajo que debían realizar los campesinos, donde muchos de los rústicos implementos utilizados fueron confeccionados por ellos mismos aprovechando las materias que les entregaba su entorno. Así, podemos ver herramientas como palas y arados, objetos para el traslado de alimentos como cachos y barriles, objetos de uso personal como ojotas, alforjas y cigarros o elementos para el transporte como ruedas y masas de carretas. Pero esta vida de trabajo también tenía sus momentos de disfrute y alegría, en donde la comunidad se reunía para celebrar, siendo los instrumentos musicales o las imágenes religiosas, protagonistas de las fiestas de las comunidades locales.

Estas actividades se realizan principalmente en las distintas dependencias del nuevo edificio que posee cuatro niveles, donde se pueden encontrar el auditorio, talleres, salas de exhibición temporal, la biblioteca especializada en arte y un anfiteatro al aire libre, que se facilitan a quien lo requiera. Además entrega otros servicios, como la venta de artesanía tradicional en la pequeña tienda que se encuentra en la recepción del museo.

LLOS SERVICIOS Y ESPECIALIDADES El Museo de Arte y Artesanía de Linares cuenta con funcionarios capacitados para realizar y entregar distintos servicios, realizando labores profesionales especializadas. Es así como posee un

Sala el taller del artista.

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Departamento Educativo que está destinado fomentar el vínculo entre el visitante y las colecciones del museo, mediante la preparación de guías, material didáctico, asesorías a estudiantes y profesores, gestionando actividades culturales. Además, el museo dispone de material didáctico, conformado por juegos diseñados para la interacción de niños y estudiantes con piezas artísticas y artesanales, fomentando el conocimiento, entendimiento y aprendizaje.

nocer, investigar o publicar temas referentes a ellas. El museo posee entrada liberada para todos sus visitantes, tal como todos los museos estatales del país, atendiendo de martes a domingo en horario diferenciado, en Avda. Valentín Letelier 572, Linares. Notas 1.- Fundado en la ciudad de Linares en 1958 como grupo artístico y literario que buscaba un espacio de creación, de estudio y difusión del arte y la cultura local en sus más variadas expresiones. Estuvo integrado por los pintores Pedro Olmos, Emma Jauch y Sergio Monje, el poeta Manuel Francisco Mesa Seco y el periodista Samuel Maldonado.

La Zona Didáctica es un espacio virtual que se encuentra en nuestra página Web (www.museodelinares.cl) donde se puede encontrar guías didácticas para que los docentes y estudiantes puedan preparar sus visitas al museo, juegos en línea y fichas educativas para trabajar con los alumnos, convirtiéndonos de esta manera en un complemento lúdico al proceso de enseñanza aprendizaje formal.

2.- Pedro Segundo Olmos Muñoz (Valparaíso, 1911 – Santiago, 1991), fue un pintor que estudió en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Concepción. También se dedicó al periodismo, diseño, diagramación y dibujante de historietas. Casado con la escritora y pintora Emma Jauch, recorrieron el mundo dedicándose a la pintura y la difusión cultural. Durante su estadía en Argentina fue seleccionado para representar a Chile en la Exposición Ars Americana, experiencia que le significó la obtención de una beca para estudiar Procedimientos Pictóricos en la Real Academia de San Fernando en Madrid. A su regreso a Chile, la pareja se radica definitivamente en Linares, lugar donde realizarán una intensa actividad cultural, integrando el Grupo Ancoa, llegando a fundar y a dirigir el Museo de Linares.

El curador forma parte del Departamento de Investigación y Documentación del museo y tiene como objetivo documentar, conservar y exhibir las colecciones patrimoniales que posee la institución, junto con apoyar y coordinar exposiciones itinerantes. Por ello, cuenta con un registro detallado de todas las colecciones en libros de registro y en el programa Surdoc (www.surdoc.cl), facilitando el control de las piezas y la entrega de información a investigadores y estudiantes que estén interesados en co-

3.- Premio Nacional de Arte, Mención Pintura, de 1974, siendo la primera mujer en obtener ese galardón. 4.- Poeta, docente e investigador, dirigió además la Biblioteca Nacional y la DIBAM entre 1967 y 1977.

Sala Rari, un mundo en miniatura.

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Turismo en Dichato Jaime E. Eriz Flores: niño humilde en Ranguelmo, gerente en Chillán y empresario en Dichato. Demostración de que sí se puede, con esfuerzo, estudio y responsabilidad.

Rolando Saavedra

Historiador Tomé

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ichato se ha convertido progresivamente en el más importante balneario costero tanto de la región del Biobío, como del centro sur de Chile. Se ubica en la parte occidental de la bahía de Coliumo, 37 kilómetros al norte de Concepción. Pertenece a la comuna de Tomé. Inmediatamente al lado del sector Villarrica, se encuentra el complejo turístico Pingueral.

to quien alcanzó triste fama mundial con el tsunami provocado por el sismo grado 8,8 que arrasó bienes y apagó vidas del sector plano dichatino. La destrucción afectó tanto a las viviendas como a las actividades pesqueras, gastronómicas y servicios hoteleros. El tsunami inundó 80% del poblado y el agua llegó hasta cuatro metros de altura en algunos puntos del pueblo. La solidaria ayuda, tanto nacional como extranjera, recibida desde el mismo día de la hecatombe, mitigó en los primeros días el infortunio que tuvieron que padecer miles de damnificados. Un efectivo programa de reconstrucción gubernamental de viviendas y elementos urbanísticos, sumado al esfuerzo de empresarios dichatinos y foráneos, nos permiten observar con asombro un Dichato nuevo, hermoso, seguro y acogedor; con mejores viviendas para sus habitantes y servicios hoteleros, recreativos y gastronómicos de primer nivel para los turistas.

El poblado costero tiene su origen como antigua caleta lafkenche. El significado de su toponímico en mapudungún tiene varias versiones, siendo una de ellas düchantu, que se refiere a abundancia de dichas, hierba espinosa de la familia de las nictigináceas. También hay quienes piensan que el nombre derivaría de dichon, que significa “dar estocada”. Se considera como fundador de Dichato a don José Miguel Reyes, quien se radicó en ese lugar en 1826. En abril de 1835 la bahía fue visitada por el naturalista inglés Charles Darwin, quien realizó estudios de fósiles y mantos carboníferos.

La reconstrucción de su costanera, financiada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, ya es realidad. Pronto estará terminado el Parque de Mitigación, con especies arbóreas que protegerán al pueblo ante un indeseable desborde oceánico. En el sector céntrico comercial luce, moderno y funcional, el bulevar “Daniel Vera”.

Por su privilegiada ubicación, la Universidad de Concepción tiene emplazada allí, desde 1978, su Estación de Biología Marina, que cuenta con instalaciones de investigación científica y atracadero para la embarcación oceanográfica “Kay-Kay II”.

Dichatinos, nativos y adoptados, confían en que Dichato seguirá siendo el polo de desarrollo turístico que la región y el país se merecen, por todas las ventajas comparativas que posee, las que se potencian gracias al aporte de empresarios visionarios que comprenden la importancia de dar buenos servicios y grata acogida a los turistas, ya sea de breve estadía o extensa permanencia.

Esta caleta, gracias al ramal ferroviario Chillán-Concepción vía Tomé, se transformó en balneario de los chillanejos a contar de 1916. A pesar de que en 1985 los trenes dejaron de funcionar, Dichato no vio afectada su vocación turística. Gracias a la locomoción terrestre, tanto particular como colectiva, continuó recibiendo veraneantes de estadía playera, y pasajeros de hoteles y residenciales.

I INICIOS DE UN EMPRENDEDOR

Su nombre sobrepasó las fronteras nacionales el 2010, con motivo del primer hito telúrico de Chile del siglo XXI. Si bien el maremoto de la madrugada del sábado 27 de febrero asoló ciudades, puertos y caletas de la Quinta a la Octava Región, fue Dicha-

De los empresarios que en la última década han contribuido positivamente al desarrollo de servicios turísticos para Dichato, destaca Jaime Eduardo Eriz Flores, nacido circunstancialmente en Coelemu, 87


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Jaime Eriz en la subida a Pingueral. Al fondo parte de sus cabañas “El Mirador”.

el 7 de enero de 1969, y que considera como legítimo terruño a Ranguelmo, pequeña localidad en la que transcurrió toda su infancia junto a sus padres Pedro y Flor María. Sus hermanos son Pedro, Miriam y María Paz.

con el 50% del valor de la carrera y el resto tendría que financiarlo con crédito universitario. Sin embargo, no tenía donde dormir y que comer. La UBB le otorgó beca de alimentación. En las vacaciones de verano trabajaba como jornalero en la Forestal Vigo, con un objetivo bien claro: reunir dinero para establecer un pequeño negocio de abarrotes que le permitiera obtener ingresos todos los meses y así mejorar sus condiciones de estudiante, especialmente acceder a mejor alimentación. Junto a su hermana Miriam, instaló en Ranguelmo un modesto “bolichito” de productos de primera necesidad, atendido por su hermana y administrado por él. Pudo comprarse su primer vehículo. Como le iba bien devolvió la beca, no por soberbia, sino por gratitud a la UBB, para que sirviera de ayuda a otro alumno que la necesitara. La asistente social se sintió confundida, nunca había vivido situación semejante.

Jaime, estudió toda la enseñanza básica en la Escuela de Ranguelmo y la Educación Media en el Liceo Industrial de Tomé, de donde egresó con la especialidad de técnico en mecánica automotriz. Al terminar cada año escolar, volvía a Ranguelmo a vivir con su familia, razón por la cual nunca asistió a recibir los premios de mejor alumno en el acto de premiación y cierre del año escolar. Algunas veces lo fue a recibir un familiar. En verdad, él no deseaba ni esperaba el elogio público, se conformaba con la satisfacción de haber logrado la meta auto impuesta de ser el mejor. Estando en 5º año, conversó con la coordinadora del colegio y le manifestó el deseo de rendir la PAA. Consultó de qué forma podría obtener ayuda del liceo para prepararse mejor. La coordinadora, con toda franqueza le respondió: “Jaime, el Liceo no prepara alumnos para la universidad, a Uds. se les prepara para el mundo laboral”. Cuando ya creía frustrado su sueño, su tío materno Luis Reyes, en un gesto de generosidad notable para sus recursos financieros, le regaló tres meses de preuniversitario correspondientes a los meses de septiembre, octubre y noviembre.

Decidió hacer su tesis sobre “Reconversión de la madera en Ranguelmo” que desde hacía diez años sufría crónica cesantía en los meses invernales, dado que la empresa forestal funcionaba de septiembre a marzo. Conversó con el dueño de una empresa, don Mauricio González. Le presentó su tesis a modo de proyecto a ejecutar. El empresario lo escuchó y aceptó ejecutar el proyecto. Si bien Jaime tenía otras opciones, como por ejemplo hacer su tesis en un banco o empresa del gran Concepción, optó por Ranguelmo, al considerar que era un gran desafío resolver los problemas del pueblo de su familia.

Fue el primer seleccionado de la carrera Ingeniería Civil en la Universidad del Bío-Bío, y becado 88


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Ante la sorpresa de toda la comunidad ranguelmina, fue ascendido de jornalero forestal temporero a administrador de la empresa Vigo. A quienes le conocían desde niño, les resultó incómodo que un cabro chico de 23 años asumiera la responsabilidad de dirigirlos a ellos, incluidos su padre y varios compañeros de escuela.

Sin sobresaltos académicos, Jaime Eriz obtuvo su título de ingeniero civil industrial en 1993, junto a 8 compañeros de los 150 iniciales. Siguió trabajando por tres años en Ranguelmo. El dueño le envió a Estados Unidos por tres meses a conocer diferentes procesos productivos de la industria forestal.

Tuvo que aprender mucho: secado de madera, trabajo de calderas, control de calidad y hacerse cargo de la reconversión de la empresa para exportar a los Estados Unidos. A los seis meses de asumir la administración de la empresa Vigo y lograr niveles de producción y calidad, comenzaron a exportar. Gracias a ello, Ranguelmo venció la cesantía. La empresa no dejó de producir en otoño e invierno y las condiciones económicas del pueblo fueron distintas y mejores. Muchos padres pudieron costear los estudios de sus hijos, en institutos y universidades.

DDE MÁSTER A GERENTE Al considerar que el desafío que se había autoimpuesto estaba logrado, postuló a la Universidad de Concepción al máster de Economía y Administración de Empresa. Estudiaba y trabajaba. Estaba a cargo de su negocio, ya transformado en supermercado, de los tres turnos de la empresa y estudiaba desde las seis de la tarde hasta las once de la noche en la universidad. Terminado el máster, decide retirarse de la empresa y postula a una experiencia gerencial. En 1999 asume como gerente comercial y representante legal de la empresa Copelec, cargo que desempeñó por once años, hasta septiembre del 2010.

“El anfitrión de Dichato”. Pelícano cuya cabeza indica la altura que alcanzó el tsunami del 27 de febrero de 2010, cuatro metros y medio desde la calle y siete metros al nivel del mar. Escultura confeccionada por Américo Becerra y financiada por Jaime Eriz.

Paralelo a su función gerencial, mantuvo la administración de los supermercados de Ranguelmo y Guariligüe. En enero del 2010 inauguró su tercer supermercado en Dichato, que fue totalmente destruido al mes siguiente, por el tsunami del 27/F En noviembre del 2011 instala una ferretería en Dichato y en septiembre del 2012 abre un supermercado en Frutillares de Tomé. En enero del 2013 comienzan a funcionar el restaurant y panadería en Dichato, en la esquina de Daniel Vera con Arturo Prat, frente al supermercado. En abril del 2013 adquiere las cabañas camino a Pingueral y en abril del 2013 abre el centro ferretero en el sector Frutillares de Tomé, camino a Dichato. Durante su permanencia de once años en Chillán, logró vincularse a la comunidad chillaneja a través de instituciones y actores sociales. Desde su cargo gerencial colaboró y auspició diferentes iniciativas artístico-culturales, apoyando concursos y/o donando premios para competencias comunales y provinciales. Importante fue su apoyo al diario La Discusión, aportando premios en concursos literarios y plásticos, que resaltaban el legado del Padre de la Patria Bernardo O’Higgins. De igual forma se vinculó a la Universidad del Bío-Bío, donde tuvo el privilegio de conocer a don Alejandro Witker y colaborarle en algunos de sus importantes proyectos, entre ellos el libro “La silla del sol”, que fue publicitado en todos los locales de Copelec, para que tanto clientes como público en general pudiera adquirirlo. Al poco tiempo de asumir funciones en Copelec, ingresó a la Cámara de Comercio de Chillán, don89


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

de desempeñó diferentes cargos directivos, llegando a ejercer como presidente, teniendo la oportunidad de realizar numerosas actividades en beneficio de los socios y la comunidad, entre ellas una tarjeta de crédito para ser usada en el comercio asociado a la cámara.

tando a contar del fatídico último sábado de febrero 2010. Entre ellos destaca el haberse unido con otros líderes sociales de Dichato y proponer soluciones a las autoridades, logrando entre otros éxitos la instalación del Mall de Dichato, que en octubre 2010 inició la venta de productos gastronómicos provenientes del mar.

Participó en calidad de invitado a mesas de trabajo y actividades destinadas a fortalecer y difundir el proyecto Ñuble Región.

EEMPRESARIO EN DICHATO

Entre los variados reconocimientos que ha recibido, destaca el Premio Diego Portales que le otorgó la Cámara Nacional de Comercio de Chile, en junio 2010, en ceremonia realizada en Casa Piedra de Santiago, ocasión en que tuvo la oportunidad de compartir con el Presidente Sebastián Piñera, el empresario Andrónico Luksic y ministros de Estado. El premio fue un reconocimiento por su actitud y acción post tsunami 27/F, ya que ese mismo día entregó a los vecinos gratuitamente alimentos que no fueron afectados por el agua y haber sido el primer comerciante en reparar su establecimiento comercial, reponerlo de mercadería y abrir al público a pocos días del terremoto y maremoto que asolaron Dichato. También fue un premio a su desempeño y liderazgo ejercido en el proceso de reconstrucción, al organizar y formar parte de organizaciones de la comunidad dichatina destinada a encontrar soluciones viables a problemas urgentes, que se fueron presen-

Jaime Eriz, en relación a Dichato, manifiesta: “debemos asumir que el balneario es un lugar privilegiado por la naturaleza y que en base a ello se deben generar acciones e inversiones para consolidar su industria turística que debe ser del mejor nivel, entregando servicios de excelencia en hotelería, hospedería, gastronomía, orientación y servicios comerciales en general, para que así los turistas tengan gratas y felices experiencias, digna de ser contadas a otras personas que esperamos se motiven a visitarnos. Además debemos evaluar nuestra entrega de servicios para corregir los errores y que todos perciban que vamos progresando”. Don Jaime piensa que la destrucción de Dichato el 2010 “se convirtió en oportunidad bien aprovechada para renacer como balneario veraniego. Los aportes realizados por el Estado, durante gobierno del Presidente Piñera, fueron bien pensados y ejecu-

Jaime Eriz en la costanera de Dichato. La costanera cambió el rostro de Dichato y abrió las puertas para un turismo mayor.

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Jaime Eriz junto a su esposa Evelyn Ponce.

tados, tanto en lo habitacional como en infraestructura urbanística, como es el caso de las poblaciones y costanera, todo lo cual ha cambiado positivamente la imagen, vida y espíritu de Dichato, dándole nueva y más hermosa fisonomía. Dichato hoy es mucho mejor en sus servicios turísticos en comparación a lo que era antes del tsunami. A Dichato le espera un futuro auspicioso, dado que posee indicadores de desarrollo turístico que así lo avalan. Si logra convertirse en comuna, mejor será su progreso, dado que estará en posición distinta para definir y consolidar, con sus propios habitantes, el destino que por su privilegiada condición y ubicación geográfica se merece, es decir convertirse en el principal destino turístico costero del sur de Chile”.

de atraer turistas. Siente fascinación por las esculturas y los mensajes que a través de ellas se pueden comunicar. En cada uno de sus locales comerciales ha instalado esculturas, una de las cuales se encuentra en el supermercado Beach Market, llamada “El Anfitrión de Dichato”. Se trata de un pelicano confeccionado en acero, con piezas recicladas, por el escultor Américo Becerra Pinto y erigido en julio 2013. La cabeza del ave marina, es indicador de la altura que alcanzó el agua en el tsunami del 2010. Otras obras escultóricas que ha financiado son “La Fe”, “Homenaje al Pescador”, “El Pirata” y “Los Leones”. Su familia directa, aparte de sus padres y hermanas, la constituyen su esposa Evelyn Ponce e hija Helena. Sus padres disfrutan de los logros de su hijo. Sus hermanas, Miriam y María Paz, administran supermercados en Ranguelmo y Dichato.

En relación al festival “Viva Dichato” expresa: “es un recordatorio nacional de lo que vivió una comunidad que logró reinventarse y superarse con la ayuda de chilenos y extranjeros después del 27/F. Es un show que no solo convoca a mucha gente, sino que por ser televisado visibiliza y publicita a Dichato como lugar atractivo e invita a los televidentes a visitarlo. Este festival debe permanecer en el tiempo, más aún cuando su nombre ya está consolidado como atracción artístico musical”.

Jaime Eriz, de niño humilde en Ranguelmo a ingeniero industrial formado por la UBB o desde su desempeño gerencial en Copelec Chillán a su condición de empresario en Dichato, es una excelente trayectoria y manifestación de lo que puede lograr una persona con esfuerzo, estudio y responsabilidad. Chillán, se puede congratular de haber contado con su presencia y aporte personal por más de una década y que esta tierra y su gente haya contribuido a su exitoso desarrollo profesional.

Cuando fue presidente de la Cámara de Comercio en Dichato, colaboró en el desarrollo de muestras gastronómicas y el fomento de actividades artísticas, deportivas y recreativas con el fin 91


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Ñuble y sus intendentes (1848-1939) Ñuble se prepara para ser región, tarea que demanda conocer su historia.

Juan Ignacio Basterrica Sandoval

Instituto O’higginiano de Chile, filial Ñuble.

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EL ESCENARIO NACIONAL Y LA CREACIÓN DE LA NUEVA PROVINCIA

compuesta de los dos Departamentos de Chillán y San Carlos, con la denominación de Provincia del Ñuble. Artículo 2.- Sus límites serán: al Sur, el río Itata hasta unirse con el Cholguán, y en seguida este mismo hasta la cordillera de los Andes; al Norte, el río Perquilauquén y la línea que actualmente sirve de término a los Departamentos de San Carlos y Cauquenes, hasta tocar con el camino público de Santiago a Concepción; al Oriente, la cordillera de los Andes; y al Poniente, el Itata y el enunciado camino de Santiago al Sur, que sirve de límite a los Departamentos de Itata y San Carlos. Artículo 3.- La capital de la provincia será la ciudad nueva de Chillán. Artículo 4.- Para el gobierno de dicha provincia habrá un Intendente, con el sueldo anual de tres mil pesos; un secretario, con el de ochocientos, el cual será obligado a servir de Agencia Fiscal; un oficial de pluma, con un peso diario, y cien pesos anuales para gastos de escritorio. Habrá además un Juez de Letras, con la dotación de dos mil cuatrocientos pesos al año. Y por cuanto, oído el Consejo de estado, he tenido a bien aprobarlo y sancionarlo; por tanto, dispongo se promulgue y lleve a efecto en todas sus partes, como ley de la República.Manuel Búlnes.- Manuel Camilo Vial.-

Hacia la mitad del siglo XIX, en el decenio bajo la presidencia de don Manuel Bulnes Prieto (18411851) Chile había ya asentado su ideal republicano después de varias divergencias internas, de proyectos federalistas y al consolidarse al fin la plena soberanía del vecino país del Perú. En este contexto, el territorio nacional debía ser enteramente entregado a la soberanía nacional, y a expediciones francesas al sur de Chile; mas la toma de posesión por parte de Inglaterra en el Atlántico frente a Argentina de las Islas Malvinas ponían en alerta este peligro inminente. Desde su exilio y hasta su muerte algunos años antes, don Bernardo O’Higgins encendía las alertas de la importancia del sur chileno, específicamente del Estrecho de Magallanes, y sería bajo el gobierno de don Manuel Bulnes donde Chile tomaría posesión definitiva de esos territorios a pocas horas incluso de que lo hicieran los franceses. La visión geopolítica y estratégica planteada por el Libertador y finalmente llevada a cabo por Bulnes, logra consolidar la soberanía en el extremo sur del país. Sin embargo, hubo preocupación por la zona de la Araucanía y de Los Lagos, de Chiloé y lo que hoy es Puerto Montt. En aquella época se dicta entonces la Ley de Colonización, que permite incorporar mediante este medio materialmente a esos territorios. A consecuencia de esa ley y bajo los empeños de Vicente Pérez Rosales, ministro ad hoc de la época se traen inmigrantes alemanes que le darían el sello del trabajo y la industria, elementos necesarios para expandir los límites reales y materiales a zonas aun abandonadas en ese entonces. Después vendría la denominada pacificación de la Araucanía, acompañada de otras corrientes colonizadoras tanto suizas e italianas. En este escenario, se necesitaba no solo de Concepción como ciudad puerto, era necesario también un bastión terrestre que administrativamente fuera potenciando desde el interior la colonización y el aporte de la mano de obra e industria que propiciara la futura plataforma para tales efectos. Es así como el Presidente Manuel Bulnes, bajo esta visión geopolítica y estratégica que ya mencionamos anteriormente, logra concretar en el Congreso Nacional que se dicte el 2 de febrero de 1848 la ley que crea la nueva Provincia del Ñuble, incorporando en su nuevo territorio los departamentos Chillán y el de San Carlos, que hasta entonces pertenecía al Maule. La nueva provincia toma el nombre del río Ñuble y su cuenca, que en lenguaje mapudungún significa “río de curso angosto”, expresión tomada en la cordillera en donde el curso de agua corre obstruido en los cajones cordilleranos.

EESTABLECIMIENTO TERRITORIAL Y ADMINISTRATIVO Posteriormente, por ley del 10 de enero de 1884, durante la presidencia de don Domingo Santa María, se divide el Departamento de Chillán en tres, los que se denominarían Chillán, Bulnes y Yungay. De esta manera se crean estos dos nuevos departamentos: Bulnes y Yungay, el primero con su nombre honra en justicia a don Manuel Bulnes, quien nos diera el estatus original de provincia, y el segundo la gesta victoriosa de Yungay. Más adelante, por ley número 354 del 17 de marzo de 1925, se fijan los límites de los departamentos de Itata, San Carlos, Chillán, Bulnes y Yungay. Y una vez fijados, se dicta el decreto número 8582 del 30 de diciembre de 1927, en el cual se establece una nueva distribución territorial de la República, decretándose que la Provincia de Ñuble cuya capital es Chillán, comprende los Departamentos de San Carlos, Chillán, Yungay, Bulnes e Itata.

D DON JOSÉ IGNACIO GARCÍA LAGOS; PRIMER

INTENDENTE DE ÑUBLE

El presidente Bulnes, al crear la provincia de Ñuble, de inmediato designa a un hombre de su plena confianza; el coronel don José Ignacio García Lagos. Conocedor de su valentía y de sus extraordinarias dotes como estratega y organizador de milicias, condiciones ya apreciadas por Bulnes, puesto que el coronel García era hombre de lealtad irrestricta probada en tantas acciones bélicas y campañas bajo su mando, habiéndole correspondido ocupar anteriormente en 1840 el cargo de intendente y gobernador de Armas

LLEY QUE CREA LA PRIVINCIA DE ÑUBLE Santiago, 2 de Febrero de 1848. Por cuanto el Congreso Nacional ha acordado el siguiente Proyecto de Ley: Artículo 1.- Se formará una nueva Provincia 93


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de Valdivia, cargo que sirvió con singular capacidad. Cree Bulnes que es el intendente apropiado que podría organizar en todos sus aspectos a la nueva provincia, la que sería la puerta del sur y cuya defensa sería comprobada en la revolución de 1851, haciendo ambos la campaña contra el general de la Cruz. Don José Ignacio García Lagos, nace en Concepción en el año 1800, como hijo de don José García y de doña Loreto Lagos. A los 17 años ingresó al ejército y fue cadete del Batallón Nro. 3 de Infantería. Desde un comienzo realizó una honrosa y valiente carrera militar, encontrándose en las más importantes acciones bélicas de la Independencia, estando bajo las órdenes del Libertador don Bernardo O’Higgins, don Manuel Bulnes, don Ramón Freire ,don Gregorio de Las Heras, don Manuel Baquedano entre otros. Sirvió en los cuerpos Batallón Nro. 3 de Infantería, Escuadrón Dragones de La Patria y Regimiento Cazadores a Caballo. Ocupó el cargo de intendente de Valdivia, participó en el Cuerpo de Asamblea de Concepción, designado gobernador de Chillán e intendente de Ñuble, posteriormente ocupó un puesto como ministro en la Corte de Apelaciones de Santiago en la Sala Marcial. Su valentía la probó en el asalto de Talcahuano, las acciones de Cancha Rayada y Batalla de Maipo. En las campañas del Perú participó en la batalla de Yungay entre otras numerosas acciones militares a lo largo de su carrera, llegando en su vida al grado de general de Brigada. Fue casado con doña Pabla Videla, dejando una descendencia ligada a la carrera militar por varias generaciones. Fallece en Chillán el 12 de mayo de 1856 después de una honrosa vida de servicio público a su país

Manuel Bulnes Prieto (1799-1866), presidente de la república entre 1841 y 1851.

la Provincia de Ñuble el 2 de febrero de 1848, la designación del nuevo intendente se realiza por decreto de nombramiento el día 26 de septiembre de ese año, arribando éste a la ciudad de Chillán junto al también nombrado Juez de Letras el día 18 de septiembre de 1848. La comunidad toda lo recibe con grandes celebraciones y un gran arco de triunfo, los festejos ante el nuevo estatus de provincia y contar con un intendente duran varios días. El intendente García informa al ministro del Interior en una misiva el 23 de octubre de ese año el contento popular, señalando: “…todo el pueblo está muy contento por el hecho de que el gobierno hubiera elevado su Departamento al más alto rango de la Jerarquía Civil que se conoce en la República…”, “…el Gobierno ha hecho muy bien en crear esta provincia, porque el Presidente y todo el Gobierno gozará del respeto y apoyo de toda esta nueva provincia…”. Desde un comienzo, el nuevo intendente debió sortear diversos desafíos, desde luego impulsar el traslado definitivo de la población a la nueva ciudad y combatir el bandidaje tanto rural como en los limites urbanos del pueblo viejo, objetivo que logra cumplir gracias a su decidido actuar y que puede apreciarse del tenor de una misiva enviada al ministro del Interior y que señalaba: “La ciudad capital, a pesar de su moderna creación, es sorprendente el rápido vuelo con que progresó de seis años acá, pues aunque su traslación fue decretada 14 años atrás, no obstante el apego que conservaban los moradores a sus antiguas propiedades, la falta de prudencia que presidió a la distribución de los sitios en la nueva población, la escasez de recursos a que quedaron reducidos sus habitantes a consecuencia de la ruina y vandalaje precedente, fueron otros tantos obstáculos que embarazaron la traslación hasta el extremo de refutarse imposible por muchos. Pero felizmente estas

LLA DESIGNACIÓN DEL PRIMER INTENDENTE No obstante la ley que ordena la creación de José Rondizzoni Cánepa (1788-1866), ejerció como intendente de Concepción entre 1852 y 1853.

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NÓMINA DE LOS INTENDENTES QUE HAN DESEMPEÑADO FUNCIONES ENTRE 1848 HASTA 1939

Jorge Figueroa, desde el 22 de junio de 1889 hasta el 11 de marzo de 1891.

José Ignacio García Lagos, desde 26 de septiembre de 1848 hasta 1852.

Juan Espinoza Varela, desde el 4 de junio de 1891 al 10 de septiembre del mismo año.

Ambrosio Rodríguez, desde el año 1852 hasta 31 de agosto de 1855.

Elías Beytía, desde el 14 de noviembre de 1891 al 2 de enero de 1892.

Fernando Cuitiño, desde 1 de noviembre de 1855 hasta el 31 de enero de 1856.

Eliecer Merino, desde el 4 de enero de 1892 al 29 de enero del mismo año.

José Rondizzoni, desde el 1 de febrero de 1856 hasta el 14 de enero de 1857.

Rafael Puelma, desde el 30 de enero de 1892 al 15 de noviembre de 1897.

José Manuel Pinto, desde el 19 de enero de 1857 hasta el 23 de mayo de 1864.

Miguel A. Rodríguez, desde el 15 de noviembre de 1897 al 28 de diciembre del mismo año.

Gonzalo Gazmuri Ojeda, desde el 25 de mayo de 1864 hasta el 24 de octubre del mismo año.

Vicente Prieto, desde el 28 de diciembre de 1897 al 6 de septiembre de 1899.

Joaquín Unzueta, desde el 25 de octubre de 1864 al 2 de octubre de 1869.

José María Solar, desde el 9 de noviembre de de 1899 al 29 del mismo mes y año.

José Abelardo Núñez, desde el 4 de octubre de 1869 hasta el 26 de septiembre de 1871.

Ismael Martín Mieres, desde el 2 de octubre de 1899 al 6 de noviembre de 1908.

Francisco Antonio del Pedregal, desde el 28 de noviembre de 1871 al 28 de enero de 1874.

Vicente Méndez Urrejola, desde el 7 de noviembre de 1908 hasta el 12 de enero de 1921.

Benjamín Videla, desde el 5 de febrero de 1874 hasta el 30 de septiembre de 1876.

Rodolfo Bahamondes Hoppe, desde el 12 de enero de 1921 hasta el 12 de enero de 1924.

Eugenio Sánchez, desde el 12 de marzo de 1891, hasta el 29 de mayo del mismo año.

Luis Alamos Barros, desde el 16 de enero de 1924 hasta el 24 de septiembre del mismo año.

Juan Alemparte, desde el 2 de octubre de 1876, hasta el 21 del mismo mes, en calidad de suplente.

Luis Romo Chaigneau, desde el 24 de noviembre de 1924 hasta 28 de enero de 1926.

Arístides Martínez, desde el 12 de octubre de 1876 al 21 de febrero de 1879.

Armando Silva Silva, desde el 28 de enero de 1926 al 30 de junio de 1927.

Pablo Zañartu, desde el 22 de febrero de 1879 hasta el 10 de marzo del mismo año.

Arturo Montecinos, desde el 30 de junio de 1927 al 5 de julio de 1928.

Francisco Antonio Pinto, desde el 2 de marzo de 1879 al 31 de mayo de 1879.

Emilio Gunther, desde el 5 de julio de 1928 al 22 de agosto de 1930.

Lorenzo Villarroel, desde el 2 de junio de 1879 al 19 de junio del mismo año.

Antonio Gómez Bórquez, desde el 22 de agosto de 1930 al 29 de julio de 1931.

Francisco Antonio Pinto, desde el 20 de junio de 1879 hasta el 14 de octubre de 1879.

Mario de Larraechea, desde el 29 de julio de 1931 hasta el 28 de octubre de 1931.

Carlos Castellón, desde el 14 de octubre de 1879 hasta el 30 de noviembre de 1880.

Gonzalo Gazmuri Arrau, desde el 28 de octubre de 1931 hasta el 14 de junio de 1932.

Carlos F. Benavente, desde el 1 de diciembre de 1880 hasta el 13 de agosto de 1883. Juan Merino, desde el 14 agosto de 1883 hasta el 2 de mayo de 1884.

Fernando Morales Godoy, desde el 20 de marzo de 1932 al 5 de abril del mismo año en calidad de suplente

Leoncio E. Tagle, desde el 5 de mayo de 1884 hasta el 11 de abril de 1885.

Aliro Rivas del Valle, desde el 8 de julio de 1932 al 13 del mismo mes y año.

Vicente Ruiz, desde el 13 de abril de 1885 hasta el 28 de mayo del mismo año.

Fernando Morales Godoy, desde el 14 de julio de 1932 al 16 del mismo mes y año en calidad de interino.

Ramón García R, desde el 25 de mayo de 1885, al 3 de mayo de 1889.

Antonio Gómez Bórquez, desde el 16 de junio de 1932 al 22 de octubre del mismo año.

Miguel Arturo Zañartu, desde el 6 de mayo de 1889 hasta el 19 de julio de 1889 en calidad de suplente.

Felidoro Tapia Mendoza, desde el 23 de octubre de 1932 hasta el 24 de enero de 1939. 95


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todas sus vicisitudes, en la puerta del sur, y hacia 1889, bajo el gobierno del presidente Manuel Balmaceda, se propicia una nueva ley de división administrativa que dividía al país en siete regiones, elevando en ese proyecto a Ñuble en una de ellas, la más importante del centro sur del país. Luego, con la caída del gobierno y la revolución del año 1891 la visionaria mirada del presidente Balmaceda, en este tema fue truncada. La intervención de grandes intendentes marcó también un sesgo muy importante en el desarrollo urbano de Chillán como capital provincial. Desde ella se dirigen los destinos administrativos de todas las nuevas comunas y poblados que rodean a la ciudad como verdaderos satélites. Don Ambrosio Rodríguez, quien reemplazó al intendente García en el cargo (1 de enero de 1855 al 31 de agosto 1855), y pese al poco tiempo de servicio, logró adelantos importantes en las calles de la ciudad, mejoramientos que fueron preocupación permanente del posterior intendente José Rondizzoni (1 de febrero de 1856 al 14 de de enero de 1857), quien además para normalizar y estandarizar la mano de obra en Chillán y Ñuble, estableció un registro obligatorio de artesanos para trabajar en la provincia, el que sería el antecedente de la creación posterior de la Sociedad de Artesanos La Unión. Recordamos al intendente José Manuel Pinto (19 enero 1857 al 23 de mayo de 1865) cuyo apellido se perpetúa en el pueblo y comuna de Pinto. Posteriormente, la intervención del intendente Gonzalo Gazmuri Ojeda (25 de mayo de 1864 al 24 de octubre del mismo año.), quien en pocos meses logró avances en el mercado y hospital. Don José Abelardo Núñez (4 de octubre de 1869 al 26 de septiembre de 1871) a quien le correspondió realizar importantes trabajos de urbanización de calles y plazas en la ciudad de Chillán.

Ismael Martín Mieres, intendente de Ñuble entre 1899 y 1908.

causas van cesando y gran parte de sus calles se hallan cubiertas de cómodos y vistosos edificios…” Pero sin dudas, la principal labor fue sustentar el territorio provincial y hacerlo coherente con los desafíos de ser la puerta del sur, la otrora llave del Reino ahora en época republicana, labor que cumplió cabal y ordenadamente.

LLOS INTENDENTES POSTERIORES

Vicente Méndez Urrejola (1858-1929), intendente de Ñuble entre 1908 y 1921.

No cabe duda alguna que los diversos servidores del cargo de intendente de la provincia realizaron grandes esfuerzos para implementar lo necesario para lograr las comunicaciones dentro del territorio geográfico. Durante estos años y el resto del siglo XIX se fueron estimulando por parte del gobierno central la fundación de nuevos pueblos, los que salvo algunos con historia anterior a 1848, fueron tejiendo una red de posicionamiento geopolítico en la región. Convenientemente estos mismos asentamientos irían con posterioridad hacia la conversión de nuevas comunas. Al crearse las respectivas municipalidades, estas comunidades de habitantes fueron logrando desarrollo y un interés común en la superación de sus propias necesidades. Junto con ello, la necesidad de conexión hacia el litoral impulsa la creación del camino a Tomé a fin de potenciar la salida de la producción agrícola y manufacturera de Ñuble, iniciándose los trabajos en 1854 con 700 hombres bajo la dirección del ingeniero don Adriano Silva. Posteriormente, hacia 1873, llega la conexión de las vías férreas a la red central a través del ferrocarril del Norte, que prolonga rieles hasta Chillán. Pasaría lo mismo con el ferrocarril a Talcahuano y más adelante Tomé, concretado hacia 1916. Ñuble poco a poco se va convirtiendo, pese a 96


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Con posterioridad grandes prohombres sirvieron sus cargos con mucha generosidad, trabajo y visión. Recordamos a don Rafael Puelma (30 de enero 1892 al 15 de noviembre 1898) gran organizador e impulsor de la cultura en Ñuble, y anfitrión del Congreso Científico Nacional de 1898 realizado en Chillán entre el 27 de febrero y 3 de marzo de ese año, convirtiendo la capital provincial en esos días en el centro intelectual del país. La intendencia servida por don Ismael Martin Mieres (2 de octubre de 1899 al 6 de noviembre de 1908) patriarca de Ñuble, durante cuya gestión vieron la luz un importante número de instituciones de bien público; el Cuerpo de Bomberos, los comienzos del Liceo de Niñas, la fundación de instituciones sociales que fueron el ariete de decisiones importantes como el Club del Ñuble, también obras en puentes y caminos rurales entre otras tantas. La intendencia servida por el denominado “Intendente de Fábula”, como lo llamara Tomás Lago, al recordado y admirado don Vicente Méndez Urrejola (7 de noviembre de 1908 al 12 de enero de 1921), quien en su largo periodo de mandato logra avances en las comunicaciones con la construcción de puentes y mejoramiento de caminos, la construcción del nuevo edificio consistorial de la intendencia en Chillán, las grandes mejoras en urbanismo; agua potable y alcantarillado. El desarrollo de la instrucción pública en cada comuna de Ñuble, la creación del ferrocarril a Recinto y el de Confluencia, la preocupación de los trabajadores y sus familias a través de la creación de la Población Obrera, la urbanización del sector ultra estación con la creación del barrio Población Zañartu, entre tantas otras obras que lo hacen merecedor de especial admiración, por su entrega al servicio y bien común. Don Felidoro Tapia Mendoza (28 de octubre

Felidoro Tapia Mendoza, intendente de Ñuble entre 1932 y 1939.

de 1832 al 24 de enero de 1939), con grandes obras de desarrollo urbano en Chillán y comunas de Ñuble, de impecable gestión y de amplia visión que falleciera víctima del terremoto de 1939. La destrucción y devastación de Chillán y las comunas de Ñuble, fue el tiempo de ascenso al cargo de don Pedro Poblete Vera, quien como intendente tuvo que levantar a Chillán y los poblados de Ñuble desde sus escombros. Largo sería enumerar las obras de cada intendente, pero lo importante es que cada uno de ellos en su tiempo, puso su impronta personal en el trabajo y el servicio, algunos más y otros pocos menos, como es la diversa naturaleza humana. Pero lo relevante, es que Ñuble es una provincia que se apronta a emprender un nuevo estatus administrativo, convertirse en región, una nueva región que lleva tras de sí la historia de su gente y sus servidores, desde que Ñuble viera la luz como provincia ese trascendente año de 1848. Ñuble debe mucha gratitud a nombres de insignes presidentes, que han sido verdaderos estadistas para afrontar los destinos de su población mediante sus grandes actos. Así como Chillán debe gratitud a don José Joaquín Prieto Vial, quien ordenara el traslado al actual emplazamiento de la ciudad después del desastroso terremoto de 1835, así también a don Manuel Bulnes Prieto, cuya convicción se tradujo en la creación de una provincia con fuerte tradición agraria. Gratitud extensiva a sus servidores que bajo el alero de la intendencia con don José Ignacio García Lagos en su inicio y todos sus sucesores, han dejado la huella de servicio y bien común, logrando materializar un presente orgulloso de su pasado y el anhelo cierto de un futuro que día a día va en franco progreso y consolidación en la concreción de ser elevada la actual provincia a región, lo cual hace plena justicia histórica al territorio de Ñuble y sus habitantes.

Ismael Martín Mieres (1904-1966), intendente de Ñuble entre 1938 y 1941.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

El médico y antropólogo formado en la Universidad de Concepción, con vasta trayectoria internacional, regresó a Chile cargado de experiencia y portando un libro monumental, El gran mito de Kar-tos: origen geo-lingüístico del poder. Sergio Sánchez

Universidad Complutense. Madrid.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

U

na vida en las alturas de la ciencia y la tecnología internacional; vivencias y observaciones inteligentes en sociedades muy diversas y, desde luego, pasión por escribir. Entre sus obras se cuenta Ámbar, prólogo de Gonzalo Rojas y Refugiado de Irak milenario, novela de la I Guerra del Golfo (1991). Ahora nos ofrece una obra erudita a la que apenas pretendemos asomarnos: dos tomos sustentados en la fonética, filología, mitografía, arqueología, que conforman un entramado teórico de 1711 páginas. Su colega y amigo Sergio Sánchez, conocedor del tema, nos ofrece esta conversación que puede interesar, tanto para recuperar la figura de un penquista que permaneció más de 30 años en el extranjero, como también para realizar una aproximación al tema.

Salud basado en un nuevo enfoque que partía de las necesidades bio-psico-sociales, según etapa del ciclo vital humano. Integrando las disciplinas mencionadas, creamos programas de salud para el adolescente y para la tercera edad, además de los tradicionales de infancia, adulto, mujer, etc… David Tejada, presidente FEC en los 50, sub-director mundial de la OMS en 1977, me contrató para la PAHO/OMS, para dirigir su curso de Planificación de Salud en Lima, hasta octubre de 1973. El golpe militar me impidió regresar; la OMS me reasignó a Thailandia como jefe de similar proyecto regional. Estuve allí 15 años, aunque… SS: ¿Aunque ‘qué’? CS: El contrato con la OMS terminó en 1976. Aquél estaba adscrito al ILPES ADI asiático, rama de la UN-ESCAP, la CEPAL de por allá. Me contrató entonces UNICEF para apoyar sus nuevos programas en Vietnam/Laos /Cambodia, dado que, raro en toda latitud, yo era tri-lingüe en francés, fruto de mi educación en el Colegio Charles de Gaulle de Concepción. Ya había ido en misión a Ho-Chi-Minh-Ville en 1974, dos meses antes de la retirada estadounidense; luego vería, en 1977, una Pnom Penh vaciada de habitantes por los khmer-rouge, y me instalaría por meses en Laos, para una evaluación post-guerra. Sin bases físicas, las misiones UNICEF en esos países eran aún funcionales. Una sociedad budista, de gran desarrollo psico-cultural, y cientos de maravillas arqueológicas que mi ojo antropológico me permitía atesorar. El niño pasó a ser el centro de mi actividad profesional, durante 25 años, hasta jubilar en 2002.

SS: Claudio, ¿cómo se articulan los saberes y oportunidades requeridos por el abanico de temas de tu obra? CS: Por el ‘perspectivismo’ de Ortega y Gasset, quizá: ‘Yo, soy yo y mis circunstancias’. Formado al alero del ‘Arco de Medicina’, entonces Facultad de Medicina y sede del Centro de Antropología y Arqueología (1964), ingresé en 1961 a estudiar Medicina; la Antropología se agregó en 1964, con la creación de ese centro. La influencia de Hernán San Martín, profesor de Medicina Social y antropólogo autoformado, me inclinaron temprano a integrar lo socio-cultural en el desarrollo de la salud, alejándome de la fisiopatología del profesor Ennio Vivaldi C., de quien también fui ayudante. Más tarde, al conocer personalmente al profesor Alejandro Lipschütz, se reforzó un ideal de reflexión integrada médico-antropológica. La reforma de la Universidad de Concepción (1968), y aún antes, en la Federación de Estudiantes (FEC) -de la cual fui secretario general y, de hecho, dirigente máximo en 1964, cuando Ariel Ulloa, presidente, era interno médico-, habían abierto una reflexión de cambio, expresada ya como delegado al Consejo Universitario. Mi generación era la del 60, del terremoto de Concepción y Valdivia, mostrando ya la adversidad, con Miguel Enríquez, compañero de liceo, desde 1955; Augusto Parra, luego rector de la Universidad de Concepción; Rodrigo Rojas, hijo del poeta Gonzalo Rojas, Premio Nacional y Cervantes; y otros como Tati Allende…

SS: Eso sobrepasa los 15 años; mientras vivías en Bangkok, ¿te quedaba tiempo… libre? CS: ¿Libre? Imposible. En realidad, el contrato UNICEF había extendido las funciones que tenía en el ADI, de modo que los cursos de Planificación de Salud continuaron en la propia UN-ESCAP. Las relaciones con OMS y ONUDI continuaban. En 1978, asistí a la Conferencia de Alma Ata (Kasakhstan, URSS) de Salud Primaria. Presentamos un diseño de seminarios sobre gestión en terreno de tales servicios: un seminario con vida en terreno que, financiado por UNICEF, se dictó hasta 1984. Fui transferido a la Oficina Regional de UNICEF, en la misma ciudad, como consejero de salud y de nutrición. Creo ser el único chileno que queda de los que asistió a esa conferencia, base de la Salud para todos-2000, estrategia hoy olvidada; y de su continuación, los Coloquia para ministros, en Brioni, Yugoeslavia (1984-86)

SS: Eso explicaría las bases disciplinarias y de visión de mundo, ¿pero las oportunidades y circunstancias?

SS: De lo que relatas, tus actividades eran de asesoría y de enseñanza. ¿Y la investigación?

CS: Graduado, en Medicina y Antropología, me integré de inmediato a la docencia. Enviado a Santiago, obtuve, en 1969, mi Licenciatura en Salud Pública. En 1971, fui designado por el Presidente Allende, como jefe de Planificación y Presupuestos del MINSAL/SNS. Desarrollamos un Plan de

CS: El hacer cotidiano lleva indefectiblemente a la reflexión. El ambiente de ADI y de UN-ESCAP, lo hacía indispensable, integrando la salud al desarrollo económico y social. En el equipo, nos orientamos a aspectos fundamentales: la naturaleza socio-económica de los medicamentos. En cuanto a las estadísticas integradas de desarrollo y salud de la infancia, 99


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CS: Los resultados de asesorías, docencia e investigación son intermedios, su impacto depende de factores ajenos a la labor del incumbente. Así, los 600+ graduados de los seminarios, la docena de libros técnicos publicados, las recomendaciones sobre política de medicamentos, etc… no parecen haber afectado sus lugares de aplicación, a pesar de los 30 años transcurridos. En el ámbito de N.U., es el rol de jefe de misión en un país, el que pone esos componentes en plano de equiparidad con el hacer nacional. El concepto básico es que el país y la agencia de N.U. elaboran y financian juntos, un grupo de proyectos cuyo éxito, evaluado, es obligación del país replicar en cobertura. Fui designado como representante UNICEF en Turquía 1989-1995, país musulmán, de tradición imperial otomana, y antes, del Imperio Bizantino, de enorme legado cultural. El ojo antropológico, me permitió dar valor a esas bases sociales y su ideología subyacente, religión incluida, para aplicar sus parámetros al desarrollo inmediato, función prima de la asistencia de N.U. Nuestra cooperación se centró en las provincias kurdas del sud-este, las menos desarrolladas y escenario de constantes guerras. Es desalentador que en todo lugar, tales parámetros tiendan a la concentración del poder y permanentes crisis políticas. SS: ¿Qué eventos concretos subrayarías para representar la cooperación UNICEF durante tu mandato? CS: No es fácil resumir un proyecto país, aún si sólo referido a la infancia. Un gran estudio del país fue lo primero. Luego, esfuerzos para aprobación parlamentaria de la Convención de los Derechos del niño, la que incluye el derecho a la lengua materna. En un país de pasado imperial, pero con intención nacional declarada, esas lenguas eran varias, pero sólo una la legal. Por tanto, la Convención afectaba un objetivo político; no fue fácil. Por otra parte, la Primera Guerra del Golfo (1991) afectó esa misma región: medio millón de refugiados irako-kurdos, mayoritariamente niños y mujeres a los cuales hubo que dar albergue durante meses; UNICEF y UNHCR, fueron agencias piloto a cargo, en medio del invierno, las montañas y el fango. Para acompañar la visita del Secretario de Estado Norte Américano, J. Baker; tuve mi bautismo en helicóptero. Usaría imágenes de esa experiencia para mi novela Refugiado del Irak milenario.

UN-ESCAP poseía una rica base, yo había iniciado tal trabajo en ADI, lo que me permitió asistir a la Conferencia del Niño, en Atenas, 1978, Año del Niño, donde pude alternar con Felipe Herrera, y otros ‘grandes’, como Margaret Mead (antropóloga), Gérard de Bernis (economista), Terry Brazelton (médico). El resultado fue un Atlas de la Infancia en el desarrollo. Por esa vía, se me destinó por un mes al Centro de la Infancia, Florencia, donde publiqué un estudio de la salud en Chile y Thailandia. La industria farmacéutica, tema al que ONUDI dio considerable apoyo técnico-financiero; también el PNUD y el Centro de Transnacionales en New York, es un tópico que había quedado en mi retina desde la escasez de medicamentos en Chile en 1972, y los estudios pioneros en América Latina de Constantino Vaitsos. Basado en sus estudios, aplicamos una metodología modificada del lado sanitario a los países de ASEAN (hoy expandido, pero similar al Pacto Andino). Demostramos que los medicamentos esenciales, concepto nacido en Chile en la administración Frei Montalva, a mediados de los 60, eran viables, expandibles e imprescindibles, presentando resultados en foros internacionales en París, Moscú, Lisboa, Cairo, Upsala, Viena. Las prácticas multinacionales encarecían los medicamentos sin más razón que el lucro.

SS: Y del regreso a la ‘patria grande’, América Latina, ¿qué dirías? CS: En 1995, la Oficina Regional de UNICEF estaba en Colombia, las necesidades básicas de la niñez estaban mejor cubiertas en América Latina, el esfuerzo se centraba en la ‘Convención de los derechos del Niño’. Con casi medio billón de habitantes, nuestra región tiene bolsones de pobreza. Pude comprobarlo recorriendo los países de la región. En Haití estuve varias veces; la desintegración del país era evidente ya antes del terremoto: colonia, dictadura, intervención extranjera, expoliación, nunca permitieron que las instituciones de un Estado se desarrollaran. Chile

SS: Entre tu re-asignación UNICEF en 1984, y jubilación en 2002, ¿cuál fue el acmé de tu carrera? 100


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de culturas y experiencias extranjeras. Síntesis difícil, en que la diversidad del representar parecía hilo conductor: estudié el lenguaje; pero hay, al menos, tanta similitud como diversidad en el código magno, que nos une a todos en el planeta tierra. SS: ¿Es ésa entonces la palanca oculta bajo este último, algo descomunal, libro tuyo sobre ‘Kartos…’? CS: Bueno, los libros sobre lo escrito son miles, aún si cubren apenas 4 a 5000 años; lo hablado carece siquiera de UNO, y cubre 50.000 años; se necesita escribir lo oral. El habla de uso cotidiano debe, como todo instrumento, calibrarse como una balanza; millones de personas, todos los días, cada hora, lo descalibran. Kar devino kra Benveniste (basta), y representa mal. Las palabras gastadas son ambiguas, multiformes, polisémicas; y dependen de cómo se pronuncia. Ahora entramos al gran tema de mi libro, pero esa será “harina de otro costal”, para tratarla con eruditos. Baste decir que por este camino se descubre un mundo insospechado. El trazo más humano, es representarse en imagen interna, la realidad externa, comunicarla a otros por código compartido. Las palabras debieran hacerlo pero, al variar sonido y grafía, su semiótica, varían ‘sentidos’, su semántica. Occidente confía sólo en la palabra escrita, tradición de c. 5000 años; pero la tradición oral agrega 50.000 años. Por tanto, las palabras de hoy, -amén de ‘gastarse’ y cambiar de significado-, tuvieron otros, más próximos entre sí. La comprensión de la Historia cambiaría si se restituye sus arkeo-formas, sin super-imponer ‘significados’ de hoy. Ciertos autores postulan habla y lenguaje de origen único: el nostrático. Quizá, no-skár-tico, por el fono-núcleo Kar-tos que trasunta su ‘poder’. Somos más hermanos de lo que parece. Debiéramos actuar en consecuencia; este libro es un paso.

fue llamado a suplir en parte esa deficiencia, aún lo hace. Por lo demás -y en general-, nuevas necesidades, no simples aspiraciones, han aparecido, debidas a la expansión del tráfico de drogas, de niños, la delincuencia, uso de medios masivos de comunicación, etc. La oportunidad fue la Conferencia Ibero-americana del año 2000, dedicada a la Infancia, iniciativa de España. Esas conferencias de jefes de estado tienen un tema, que se prepara en conferencias ministeriales previas. Así, para la infancia, hubo conferencias en agricultura, salud, finanzas, educación, etc. Fui jefe de delegación UNICEF, la de jefes de estado tuvo a la directora mundial de UNICEF, sucesora de J. Grant, creador de la Estrategia del Niño, como jefe de delegación; siendo su asistente directo, depositario del historial ministerial, pude encontrar allí a Hugo Chávez, Fidel Castro, el rey de España, Ricardo Lagos; La conferencia diseñó una estrategia educacional iberoamericana, cuyo seguimiento seguí de cerca, en España misma, hasta mi jubilación. También aquí, me impresionó la forma diversa en que distintas culturas, aunque de matriz relativamente similar, se representan el mundo, y de cómo el lenguaje va perfilando tal representación. SS: En este apretado recorrido de tu vida por el mundo, sólo nos queda tu regreso a Chile, jubilado… CS: Lleno de júbilo, aunque el país era ahora otro país. Yo no tenía ya el enraizamiento necesario para reincorporarme, aunque lo intenté: Escuela de Salubridad, Colegio Médico Consejero General, por Concepción; publiqué trabajos atingentes: Gasto Público en Salud, en 2002. Pero mi deber y preferencia era traer a la esfera nacional el fruto de esos 30 años 101


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Identidad en Aisen A través del presente artículo, se desarrollan brevemente algunas consideraciones sobre las identidades en Aisén, cultura que se conforma con diversas vertientes y cuya complejidad social, aún es posible reseñar de manera comprensible.

José Mansilla

Director Biblioteca Municipal Coyahique

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E

sta es una cultura que se abriga en su propia autorreferencia, que dispone de una tendencia a la conservación. Su herencia proviene de la oralidad transmitida desde la cultura gaucha que se extiende por todo el sur oriental de América Latina entre Chile austral, Argentina, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil. Luego, esos mismos aprendizajes han generado procesos de enculturación en los descendientes de los primeros pobladores, que nietos o bisnietos, prolongan como herencia cultural más allá de sus familias.

tupido. Las claves para la cebada de un buen mate. También juegos como la taba, hueso que según caiga macho o hembra, puede dar la suerte a los apostadores. El truco, juego de naipes, heredero del truque y/o mus, español, contiene sus particulares formas de jugar, en que se conservan los artilugios verbales para amilanar al adversario, los versos para cantar flor, envido o truco: Viniendo de Chile Chico/en una lancha a motor/se me cayó la boina/por recoger una flor, o este terceto: bajo el agua/sobre el agua/a flor del agua. De ahí, en más, el lenguaje es la referencia imprescindible para esta realidad. Aquí sabemos que el lugar, es el pago. Que una tapera es una construcción abandonada, que la costa de un lago o río, es la orilla en otros territorios. Que vuelta no es el giro de un objeto, sino que la ocasión en que dos personas volverán a encontrarse. O escuchamos expresiones como: más vale trote que dure que galope que canse; pantalón sin gente, para referirse a alguien flaco, o a los tirones para no aflojar que clarifica el estado de ánimo del interpelado.

Es notable cómo acá se han conservado formas musicales, que propias de los salones europeos del siglo XVIII, llegaron hasta la Patagonia, en músicos que aprendieron a tocar guitarra y acordeón de oído. Son valses, rancheras, pasodobles, polkas, milongas. Igualmente es relevante la preeminencia de la poesía popular, con un conocimiento acabado de la métrica española, desde la tradición del Martín Fierro hasta los poemas populares que hoy cuentan la historia de la región o bien han servido como artefactos de denuncia social. A su vez, el trabajo de campo contiene saberes que igualmente fluyen de esta dinámica, los cercos de palo a pique, las alambradas de siete hilos, la construcción de fogones, el conocimiento diversificado del pelaje y colores de los caballos; la hechura de lazos, sogas, maneas.

Sin embargo, esta vertiente de identidad ha sufrido transformaciones. El caballo ha sido reemplazado lentamente por camionetas, el campesino ha vendido su campo para convertirse en conductor de taxi o colectivo en la ciudad. Quedan los testimonios orales en boca de sus protagonistas para recordar un tiempo que ya se fue. De modo que la tradición es conservada en ceremonias llamadas hoy festivales costumbristas, que reproducen al modo

El uso del cuchillo como instrumento multifuncional que abarca, desde el acto de cortar carne hasta abrirse paso en medio del monte si éste está

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de una representación social las principales manifestaciones de ayer, reconstitución que obliga a la memoria a tamizar los hechos y producir muestras que ventilan el lado positivo y nostálgico de todos aquellos emprendimientos.

En el sustrato más profundo, se encuentra el mundo indígena, en que concurren las etnias aonikenk o tehuelche, los chonos y los mapuches. Esta dimensión se olvida, puesto que como sociedad hemos tendido a negar nuestros orígenes, en que la principal relación con el mundo nos ha sido dada desde el conocimiento de nuestros pueblos originarios. Aquel principio relevante de convivencia armónica con la naturaleza y nuestra condición de seres en comunicación con el universo derivan de allí. Sin embargo, todo lo olvidamos, en una sociedad que prefiere la amnesia a la conservación y difusión de nuestras principales virtudes. Con relación al mundo chono, Jorge Ibar Bruce propone que ciertos topónimos tendrían su origen aquí. Palabras como guafo, guaitecas, guayaneco, nalcayec, ofqui, taitao, yalac. Desde el léxico mapuche y pesquero, se verifican palabras como kauke (pejerrey nuevo), kankato (asado al palo de pescado), pilgüa (canasto o bolsa rala hecho de malla). En la zona continental se encuentran voces como ñirehuao: valle poblado de ñires, o hemos aprendido a hacer la distinción entre ñadis, ma-

También contiene una importante influencia de la cultura chilota, pues ya se sabe que los navegantes principales provienen de esta zona. Esa manera artesanal de pararse en medio del tempestuoso mar, de haber sido práctico o guía de exploradores del territorio como el Almirante Simpson, Hans Steffens o Augusto Grosse. Se define como una cultura de la madera, que fue necesario afincar en estos lares, la explotación del ciprés primero para preparar durmientes de líneas férreas en el Perú. Luego, la construcción de casas con sus vigas, pies derechos y tejuelas para las paredes y techos, la hechura de canogas (tablas tipo canoas) labradas a hacha, los primeros empalmes, los tarugos, los varones para el envigado en que sus materiales han sido extraídos de los bosques. Algunos de ellos son: la lenga, el coigüe, el mañío. También los hombres de campo han sido chilotes, peones que han criado ovejas, vacunos y caballares, que han cultivado papas a orillas de los distintos lagos, o han hecho chicha de las arboledas de manzana, crecidas en los fríos australes. Allí en el litoral, aprendieron a conocer las diversas corrientes marinas, caminos en el mar para llegar a diversos bancos de pesca. Sobre todo, la más relevante, la Corriente del Cuchivilu -sabiduría ancestral reservada a brujos y a elegidos- para no sucumbir en las frías aguas. Se trata de pescadores esperanzados en que esta fuente de recursos sea compartida con ellos y no sólo sea un botín sustraído por y para unas cuantas empresas poderosas. 104


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llín o hualve, para señalar una zona pantanosa, más o menos cerca de la cordillera. Y sobre el mundo tehuelche, nos quedamos con voces como Coyhaique, que según Rodolfo Casamiquela, significa allí donde hay agua, en que aique, se convertiría en un adverbio de lugar, para designar un conjunto de palabras patagónicas con esa terminación.

recursos, sin que exista la sensación, y muchas veces la comprobación efectiva, de que las decisiones sobre intervenciones ambientales ya han sido tomadas sin considerar la opinión de los involucrados. En este sentido, se debe caminar hacia la constitución de una ciudadanía ambiental que pueda actuar desde la protección de los recursos hasta su desarrollo sustentable para las futuras generaciones.

Aisén es una sociedad frágil, tanto desde su constitución humana, como desde la fragilidad de los ecosistemas que la pueblan. 115 años, apenas, revelan una tradición que pudiera ser la base de un futuro colectivo, aunque debieran enraizarse aún en la conciencia colectiva los principales valores de esta cultura.

Las vertientes de identidad, aquí señaladas, dan vida a una cultura que pervive, a pesar de los impactos globalizadores. Pues existe un dinamismo que se alimenta a partir de la memoria colectiva, y que se sustenta en la reutilización y conversión de las diversas costumbres, que hombres y mujeres, han consolidado en esta zona del país. Dichas manifestaciones culturales se encuentran en el interior de los hogares aiseninos, lejos de parafernalias, que alumbradas por la modernidad, pretenden convertir la cultura aisenina en verdaderos carnavales, o glamorosas festividades que buscan señalar a un habitante con una felicidad impostada, lejos del hombre y la mujer que toca su acordeón en la intimidad, de las damas que conservan el conocimiento de las yerbas medicinales o las prácticas propias de la sobrevivencia, donde lo que se adquiere, está sujeto a los rigores climáticos. Distante todavía de la palabra como mediación, como acto de confianza, que las experiencias de las personas se ofrecen en forma natural, con la fluidez y la calma que subyace en esta zona.

Asimismo, esta identidad se encuentra validada por la naturaleza, que ofrece la condición de Reserva de Vida a esta región, y ello gracias a que se ha conservado a sí misma. Ella se ha provisto de mecanismos para generar diversidad biológica, reservas importantes de agua, múltiples especies y desarrollos de los ecosistemas. Sin embargo, en el otro polo se cierne la amenaza de intervenciones humanas cada vez más regulares e incisivas con los subsistemas naturales que acelerarán gravemente el deterioro ambiental de este territorio. Debiera transferirse poder efectivo a las organizaciones de la comunidad, para que puedan disponer de espacios de decisión sobre el uso de

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Punto Aparte 106


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Orquestas infantiles y juveniles de Chile

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Maestro Peña:

la orquesta como sistema pedagógico Américo Giusti

Músico. Universidad de Talca

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R

ecuerdos de un gran proyecto que abrió ancho camino a la música entre los niños y jóvenes de Chile. “El triunfo tiene muchos padres, la derrota es huérfana”.

bamos allí. Nuestros compañeros de curso ejercían la tolerancia activa y no recuerdo que se molestara a los que estudiaban. ¡Al fin y al cabo íbamos a ser profesores! Al que estudiaba se le apoyaba, el curso entero apoyaba, quizás por eso en la vida de los normalistas siempre hay un violín tocando en su espíritu y en su alma.

Acertada cita, digna de estar en el lugar que esta sentencia tiene en nuestro sentido común, que aunque sea el menos común de todos, nos regala de vez en cuando estos destellos, después la vida se encargará de demostrar su peso.

¿Qué es lo que distingue el proyecto de Peña de cualquier otro anterior existente? La razón es muy sencilla, Peña implementó la orquesta como un sistema, una herramienta de trabajo, un método sistemático válido como sistema pedagógico, eso es un cambio total en el discurso. Yo recuerdo las palabras airadas de muchos profesores llegados desde Santiago a nuestra bella Valdivia, que ridiculizaban la vía de orquesta como una posibilidad válida para encontrar resultados, no solo de belleza sino pedagógicos, ellos lo decían con palabras como: “las orquestas son nefastas”, lo repito en mérito a las demasiadas veces que tuve que escucharlo, “las orquestas son nefastas”. En nuestras eternas conversaciones de los cafés eternos siempre se escuchaba la burla, el escarnio, la ridiculización a las orquestas juveniles, seguía repiqueteando en nuestros cerebros que “las orquestas son nefastas”. La otra palabra favorita que se usaba en estos casos era la palabra show, “no es un proyecto serio”, digámoslo de frentón, las ideas de Peña eras descalificadas sin piedad, “este show no tenía destino”, se estaba “estafando a los niños”, “no llegaba a ninguna parte”, solo por supuesto al fracaso. Algunos profesores que habían trabajado con Peña hablaban que a los estudiantes solo se les exigía las partes de orquesta, esto se contaba en medios de risas y ridiculizaciones. A algunos estudiantes se les exigía como método solo saber su parte de orquesta, lo que por supuesto, era risible y patético, la orquesta funcionaba solo por los profesores, pero a los profesores se les obligaba a enseñar las partes de orquestas, las que se convertían en la práctica, en el método.

Esto es lo que pasa con el movimiento de Orquestas Juveniles e Infantiles. A cada rato aparecen los generosos padres, que se encargan de demostrar con mucha pasión que tienen antecedentes notorios que demuestran la validez de dónde comenzó este movimiento (habitualmente corresponde al lugar donde estudiaron). Muchos han mencionado que las orquestas que venían de las escuelas normales serían las primeras anunciadoras del movimiento, ¿será verdad tanta belleza? Es verdadero que en las escuelas normales la creación de una orquesta impregnaba el acontecer y la vida diaria de todo el colegio y el haberlo vivido en los maravillosos días de la adolescencia, ya lejana, quedaba para toda la vida. Pero: ¿Cuál era el número de integrantes de estas orquestas?, ¿cuál era su repertorio?, ¿cuántos conciertos se efectuaban?, ¿cómo era su rutina de ensayos?, ahí la cosa no es tan clara, se vuelve de castaño a oscuro. Pertenecí a una orquesta considerada buena, dentro del abanico de ellas, la Orquesta de Cámara de la Escuela Normal de Valdivia. Dos profesores fueron parte de nuestros mitos locales, los profesores “el papa” Barría y David Muñoz. Barría fue director de la Orquesta Profesional de La Serena y David Muñoz se hizo cargo de la segunda Orquesta de Niños, creo que ambos fueron muy importantes. ¿De dónde nacían estas orquestas de las escuelas normales? Para nosotros, normalistas, la música como valor espiritual era importante, constituía parte de nuestra vida. De hecho, en segundo año aún, dentro de nuestra pobreza, debíamos aparecer con un instrumento. ¿Cómo aparecían? Para mí siempre fue un misterio, y su conservación un misterio mucho más profundo. Cuando se nos cortaba una cuerda no era un problema… era una tragedia. Nos volvimos expertos en amarrar cuerdas para poder seguir usándolas, la sola existencia de Pez de Castilla era un avatar. ¿Cómo estudiábamos? En Valdivia en las orillas de las ventanas había un balconcillo donde se podía dejar la música y nos servía de atril, horas y horas pasá-

Estando en Santiago, estudiaba Ingeniería en la Universidad Técnica del Estado, ¡mi querida UTE! Me financiaba mis estudios como miembro de la Orquesta Sinfónica de Profesores -ahora transformada en Orquesta de Cámara de Chile-, y conté a los colegas que había ganado un concurso para irme a La Serena. Tuvieron una visión de lástima acerca de mi decisión, lo menos que se me dijo fue que era un error para toda mi vida, que ya no iba a tocar nunca más, que hasta ese instante llegaba mi vida como violinista y alguno más amable me dijo que ojalá re109


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

capacitara. ¿Por qué todo este rechazo? No lo comprendía, incluso se hacía mofa de los viajes con los que se había premiado a los niños “genios”, la verdad es que yo nunca conocí a estos estudiantes genios o con actitud de genios, todos los alumnos que recuerdo lo hago con mucho cariño, por su seriedad y su lealtad. Lo que está claro es que lamentablemente en muchos casos la verdad es lo que menos importa, cuando de descalificación se trata.

especialmente en la cuerda, era legendario. Eran los tiempos de la famosa Orquesta de Cámara de la Católica, dirigida por Fernando Rozas. Él manda a dos de sus profesores más insignes, Fernando Ansaldi y Francisco Quezada, estimados, respetados… también temidos. Además apareció una profesora de apellido Concha, muy exuberante ella, que adquirió rápido protagonismo en las conversaciones. Yo conocí a su hermana, profesora de violín en el Conservatorio de Valdivia, se rumoreaba que había sido alumna de Salvatore Accardo. Tenía un sistema propio de enseñanza, donde la palabra imbécil ocupaba un destacado espacio en su léxico, al parecer Agustín Cullel no estaba muy convencido de ella. Cuando renunció, su renuncia no fue muy lamentada “especialmente por los imbéciles”

¿Por qué tanta inquina en contra de Jorge Peña? Espiguemos: ¿Cuál es la moneda más corriente y más difundida en el arte a nivel de pan de cada día? Por supuesto en primerísimo lugar la envidia, la amarilla y la figuración es muy importante para nosotros, si a esto le sumamos que estamos en provincia, esto se eleva a niveles críticos. Si algo es insoportable es el éxito ajeno, eso está más allá que los límites de lo sostenible. ¿Tenía figuración Jorge Peña? Por supuesto, la creación de coros ya tenía peso, pero los coros no tienen tanto público, no da para promover tanto odio, pero los hermosísimos retablos donde se unía la belleza y la masividad, donde había música, infraestructura, movimiento y éxito social eran un peso dramático para almas mezquinas menores, resentidas. Seguro que el día del fusilamiento ellos celebraron, les quitaron un peso de encima, por eso el refrán de la cultura popular que dice “el que nada hace nada teme”. Tiene razón, hay otro que dice “no hay que estar cerca del fuego porque te quemas, ni lejos porque te hielas”.

RRECUERDO UNA ANÉCDOTA QUE VALE LA

PENA RECORDAR.

El deterioro de una imagen es un gran consuelo de almas pequeñas, se dedican a eso con entusiasmo y total implacabilidad. Por supuesto, nada es bueno en el criticado, todo está mal, todo es siniestro y no se encuentra nada enaltecedor. Me contaron alguna vez los esfuerzos de algunos profesores llamados amigos que deseaban ayudar a Jorge Peña a transformarse en un ser “normal”; lo invitaron a un viaje a la playa, pensando que el sol, el mar, las gaviotas, ayudarían a una mejor relación. ¿Resultado? Fracaso total, Jorge Peña se mostró absolutamente incapaz de evadirse de su realidad, solo estaba su mundo, su proyecto y sus alumnos, solo reaccionaba a los estímulos de ese carácter, no existía el resto del mundo para él, por lo tanto, se concluyó por partes de los invitantes que el pobre no tenía remedio, estaba irremediablemente loco, era un caso perdido, ¡no tenía vuelta!

Jorge Peña Hen no era de medias tintas. Si tenía una convicción se jugaba por ella, apechugaba por sus ideas y por sus sueños, jamás podría haber sido un funcionario, lo suyo era empujar los límites de la frontera y no ser guardián de muros. En el año 72 se hace un seminario de la Escuela de La Serena, asisten Antofagasta, Copiapó y una esperada, esperada y temida presencia de la Pontificia. En esos entonces era considerada, sin discusión, la mejor escuela de Chile y su nivel de excelencia,

LLA RISA, LA BURLA, FUERON LA CONCLUSIÓN. En alguna ocasión en algún concierto, vi llorar a Jorge Peña frente a sus muchachos. Resultado: se

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

día, hemos terminado banalizando un trabajo maravilloso que debería darnos felicidad y plenitud. Esto es delicado, pero lo viví y por eso debo consignarlo. En alguna ocasión, Jorge Peña me pidió que fuera como observador a una conversación que iba a tener con dos altos dignatarios del comité central del Partido Socialista, ya que sabía que le solicitarían que volviese a militar. Debo recordar que el lugar donde funcionaba la Escuela de Música era pequeñísimo y los muchachos se asignaban en pequeñas salas de clases que no tenían las más mínimas condiciones para hacer clases. Jorge Peña soñaba con que una hermosa y soberbia casa, que estaba al lado, fuera cedida al Conservatorio, esa casa era de la familia Chadwick Piñera. En ese entonces, el Subsecretario de Justicia era Viera Gallo, en alguna ocasión conversé con él en Concepción y toqué el tema, por supuesto se acordaba y le echaba la culpa al rector de la Universidad de Chile, Edgardo Boeninger, por haber dado el dinero para expropiar el bien raíz. Debo aclarar que Boeninger tuvo siempre una visión a favor de Peña y a favor del proyecto, dicho en otras palabras, para mí está claro que sin Boeninger no habría existido el proyecto Serena. Bueno, yo atento en la reunión me divertía por la forma en que la reunión era conducida. Se planteó claramente que la Escuela de Música necesitaba otro espacio y que Boeninger había dado el dinero, si se necesitaba otro apoyo para que esto funcionara, los jerarcas socialistas plantean que va haber un muy buen candidato para la rectoría y que necesitan que Jorge Peña los apoye y que vuelva a militar oficialmente en el Partido Socialista. La cosa así planteada, implicaba para don Jorge olvidarse de su aliado más valioso y diciéndolo de frentón, traicionarlo. Bueno, ya Enrique IV dijo “París bien vale una misa”, aquí me imagino que la casa y la consolidación del proyecto valía también una misa. A esas altura del partido yo deseaba no haber asistido y no estar presente, pero algunas veces uno no elije sus circunstancias. Hagámosla corta: Jorge Peña promete volver al ser un militante socialista, los socialistas le prometen que van a expropiar la casa de al lado. ¡Eran otros tiempos! Una situación de este nivel de trascendencia se selló solo con un apretón de manos. Era domingo, la escuela estaba sola y los funcionarios se retiraron. Jorge Peña y yo nos quedamos solos. Él se notaba intranquilo. Al lado había una cancha, él se paseaba nerviosamente, yo intuía que algo había cambiado en su vida, Don Jorge no era persona de cambiar una opinión cuando la palabra había sido empeñada. Era un silencio pesado, yo trataba de no respirar siquiera, maldecía haber vivido algo en lo que no tenía por qué haberme metido. De repente, don Jorge detiene sus pasos. Está justo en el centro del patio, levanta su puño en alto y grita con todos sus pulmones y con un recuerdo de proyectos fallidos y de esperanzas que envejecen: ¡¡¡¡MI ÚNICO CANDIDATO ES JUAN SEBASTIAN BACH!!!

Américo Guisti, gran obra en la senda del maestro.

mostraba eso como la prueba fehaciente de su locura. Sé que algunos músicos de fama defienden la preeminencia del control frente a la emocionalidad, algunos dicen que el intérprete no debe emocionarse sino emocionar, ¿será verdad? ¿Una cosa excluye la otra? Interesante, es un tema, por mi parte defiendo las lágrimas hasta las lágrimas. Recordemos: El Conservatorio de La Serena nace en 1956, dependiente de la Facultad de Ciencias y Artes Musicales de Santiago y con programas aprobados por el Conservatorio Nacional de Música. Hasta ahí vamos bien, pero ¿cuál es el espíritu que vive dentro de esos moldes? La verdad que un lentísimo crecimiento vegetativo, es decir, con ese sistema no se iba a llegar a ninguna parte, ¿iba estar conforme Jorge Peña, con su dinamismo indomable, con un crecimiento burocrático que no conmovía las estructuras de enseñanzas? No creo, había una contradicción vital en esa situación, por lo que cuando ve el sistema de enseñanza norteamericano, se da cuenta que por ahí está el camino, podremos decir lo mismo del actual movimiento de las Orquestas Juveniles de Chile. Carenciado de muchos puntos, pero con muchas ganas de hacer cosas. Recordemos que no teníamos en Chile didáctica del instrumento, por lo tanto, estábamos en un sistema absolutamente individualista y eso no daba para más. Los triunfos eran personales, nunca colectivos, esto fue generando toda una cultura de egoísmo y, por supuesto, no era lo mejor para el cultivo y desarrollo de orquestas. Quiero pensar que este movimiento actual en Chile, entre otras cosas bellas, valoriza el trabajo con el otro y con los otros. Me cansé de ver orquestas en que los instrumentistas se ven con falta de motivación, con escasa valoración de su trabajo e incluso llegan a verse desmotivados y tristes. La frustración es pan de cada 111


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Una vida por la música

Aproximación a uno de los grandes de la música chilena: humanidad, genio y siembra.

Nella Camarda Valenza Esposa de Jorge Peña Hen.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

LLA MÚSICA Y LA PAZ

programación de espectáculos de cualquier índole artística. Consciente de la pobreza de nuestro pueblo, orientó su actividad hacia los sectores sociales, favoreciendo con su esforzada labor de extensión a los habitantes de los lugares más lejanos y desprovistos de medios. Allí, donde el subdesarrollo no hacía posible ni siquiera el mero conocimiento de un instrumento musical, la llegada de la Orquesta y el Coro de la Sociedad Bach bajo su batuta, constituía una fiesta de asombro y alegría inolvidables, que dejaba una valiosa huella de incentivos de cultura en las pequeñas localidades.

Músico destacado de nuestro medio, hijo de un conocido médico de familia serenense radicado en Coquimbo, Jorge Washington Peña Hen (19281973) desarrolló su vida íntegramente en esa región, salvo los años de formación en la capital. Hizo sus estudios de Composición en el Conservatorio Nacional dando además preferencia a su preparación en Piano y Viola. Desde muy corta edad se manifiestan claramente en este hombre excepcional dos relevantes preocupaciones: su pasión irresistible por la música y su amor por la paz.

UUN LÍDER INDISCUTIDO

Más tarde, consecuente con sus ideales, se convertiría en el impulsador incansable del arte y la cultura de nuestro pueblo, a través de su fecunda labor en el norte de Chile. Su corta existencia, segada en pleno uso de sus extraordinarias facultades por una muerte trágica como consecuencia del golpe militar de 1973, se prolonga hasta más allá de su desaparecimiento físico, porque la fuerza de su quehacer irrumpe en la sociedad que lo albergó y arrasa con diferencias de credos, doctrinas o inclinaciones políticas, para dar paso a un reconocimiento que estamos ciertos será unánime, cuando se conozca efectivamente la magnitud de sus logros.

Su condición de líder con gran poder aglutinante de voluntades, le permitió contar con un grupo de colaboradores que contribuyeron al desarrollo de su enorme misión. En 1950, siendo aún estudiante, organizó una semana de Festivales Bach que abarcó las ciudades de La Serena, Coquimbo, Ovalle, sólo habituadas a esporádicas actuaciones de conjunto aficionados, que removió profundamente el ambiente de la comunidad. Fundó entonces la Sociedad Juan Sebastián Bach de La Serena, que sería la institución rectora del movimiento musical en la zona; él fue su presidente casi permanentemente.

MMÚSICA PARA TODOS

En 1952 contrae matrimonio con la pianista Nella Camarda, que constituirá su principal apoyo en el desenvolvimiento de su quehacer. Ambos se radican definitivamente en el norte, primero en Coquimbo y luego en La Serena. La entidad mencionada inicia su funcionamiento sin recursos y él comienza su trabajo de formación de los músicos aficionados de ambas localidades hasta fundar en 1953 la Orquesta de Cámara de la Sociedad y en 1955 el Coro Polifónico. Posteriormente impulsa la creación del Grupo de Arte Escénico y fomenta la formación de un Cuerpo de Ballet, contratando dos profesionales del ramo.

Humanista por excelencia, su multifacética personalidad se manifestó en diversas formas: compositor, director de orquesta, organizador y fundador de instituciones, pedagogo catedrático de la Universidad de Chile, desde la primera etapa de su vida profesional vertió todos sus esfuerzos hacia la expansión de la música. Con paciencia y tesón indescriptibles se dio a la tarea de culturizar un público que, sumido en el letargo de la provincia, carecía de las oportunidades de las grandes ciudades, especialmente en lo que se refiere a la 113


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

La tesonera labor de Jorge Peña permitió la maduración del ambiente cultural hasta tal punto, que la Universidad de Chile consideró propicio el crear su primera unidad académica en provincia en 1956; ésta fue el Conservatorio Regional de La Serena, cuya organización y dirección se encomendó al músico mencionado. Paralelamente se desempeñaba como profesor de Música en los liceos de Niñas, de Hombres y en la Escuela Normal de la misma ciudad, formando coros en cada uno de estos establecimientos, los cuales presentaba en conciertos con programas de envergadura, motivando gran entusiasmo en el alumnado participante, hecho muy alentador en una asignatura tan desmedrada en aquellos tiempos. La ciudad contaba con temporadas de abono con una gran afluencia de público que tenía acceso a espectáculos de categoría, conciertos al aire libre, conciertos estudiantiles y presentaciones anexas en el hospital y la cárcel.

su práctica. A fin de año el trabajo culmina con un concierto de la Primera Orquesta Sinfónica de Niños del País, la que posteriormente fue reconocida como la Primera Orquesta Sinfónica de Niños de la América Hispana. Funda al año siguiente la Escuela Experimental de Música que hoy lleva su nombre. Este establecimiento se formó sobre la base del Conservatorio Regional y con la valiosa cooperación de la Sociedad Bach. Allí mostró sus frutos el Plan Docente Experimental de Jorge Peña Hen. La incorporación de la práctica instrumental a los primeros niveles de enseñanza otorgando la vivencia musical al niño, fue así una realidad en Chile y una experiencia única en Latinoamérica. Más tarde comienzan a funcionar, dependientes de su escuela y producto de su impulso creador, las de dos ciudades vecinas: Copiapó y Ovalle. Todas son resultado de un plan híbrido entre el Ministerio de Educación y la Universidad de Chile a través del Conservatorio Regional. En esa misma forma inicia sus clases la Escuela de Música de Antofagasta, tomando como ejemplo la de La Serena. Bajo la batuta de Jorge Peña, nace un gran número de los instrumentistas que han integrado los principales conjuntos de nuestro país.

Su figura era muy querida porque prodigaba su quehacer musical con modestia y generosidad sin límites en la sociedad que lo albergaba. En 1959, sobre la base del grupo de instrumentalistas locales que él había formado y mediante contrataciones de algunos profesionales, fundó la Orquesta Filarmónica de La Serena, organismo semi profesional que funcionó con subvenciones irregulares de la Universidad de Chile y la Municipalidad de La Serena hasta 1964, y que realizó bajo su dirección una labor de extensión que abarcó todo el norte del país.

LLA PASIÓN DE UN LÍDER En 1960 cumplió el gran anhelo que había acariciado durante años: el estreno en Chile de la Pasión según San Mateo de Juan Sebastián Bach. Obra de gran esfuerzo, de casi tres horas de duración y con la participación de dos coros, un coro de niños, dos grupos orquestales y solistas. Constituyó un acontecimiento de importancia nacional que atrajo la atención de autoridades y críticos musicales. Daniel Quiroga, crítico musical nos dice en la sección Arte y Cultura del diario La Nación del 3 de agosto de 1960: “Allí está un director que logra sacar de la nada lo fundamental en una obra capital de la historia de la música”. Ese año es distinguido por la autoridad edilicia con el título de Ciudadano Ilustre de la Ciudad de La Serena.

LLA MÚSICA Y LOS NIÑOS En 1964 comenzó a aplicar su Plan Docente Renovado en etapa básica de la enseñanza. Para ello hace una rápida selección de cien niños en cinco escuelas primarias, y con los profesores del Conservatorio y un número ínfimo de instrumentos, comienza 114


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

En 1973 su establecimiento contaba con tres orquestas sinfónicas, dos orquestas de cámara y tres bandas instrumentales de diferentes niveles. Tuvo la satisfacción de palpar el reconocimiento a su labor en todos los ámbitos. En 1970 fue propuesto para Miembro de número de la Academia de Bellas Artes del Instituto de Chile, sin embargo declinó este ofrecimiento porque consideró que no concordaba con sus principios el hecho de pertenecer a una institución de élite musical. El presidente Eduardo Frei Montalva, en ocasión de un viaje a La Serena en que escuchó la Orquesta de Niños, expresó en conversación con él, relatada en el diario El Día del 30 de mayo de 1970: “es algo verdaderamente notable, la mejor interpretación que he escuchado de nuestro Himno Nacional”, y luego, “en cuanto a la proyectada gira que Uds. tienen al exterior, no hay ningún problema de ayuda, sino que el merecimiento que la comunidad y el gobierno pueden y deben aportarles”.

SSUS REFORMAS EDUCATIVAS Su actividad es realmente febril, como si un pensamiento premonitorio de su muerte lo estuviera impulsando a realizar con verdadera urgencia todos los logros que se propone. Convoca en diversas oportunidades a Conferencias de Reforma de la Educación Musical a las cuales asisten educadores de todo el país y representantes de las universidades de Chile y Católica, y del Ministerio de Educación, provocando con su palabra entusiasta, la inquietud que precede a toda renovación. Una sola meta: que la música llegue a nuestro pueblo en forma masiva y no como un privilegio.

tro Hermann Scherchen en Suiza, quien, vistos sus antecedentes lo aceptó como alumno. Sin embargo el viaje no se realizó porque por sobre su progreso personal, primó su preocupación centrada en la obra de La Serena, aún en ciernes.

En 1969 presenta un anteproyecto al Ministro de Educación que contempla detalladamente la organización de escuelas de música para las ciudades de Santiago, Valparaíso, Concepción y Valdivia, además de las ya existentes de La Serena, Antofagasta, Copiapó y Ovalle. El documento además propone la creación de un organismo coordinador llamado Departamento de Enseñanza Artística que funcionaría a nivel nacional.

Actuó como director invitado con: Orquesta Sinfónica de Chile Orquesta Filarmónica Municipal de Santiago Orquestas de la Universidad de Concepción Orquesta Filarmónica de Antofagasta Orquesta Interuniversitaria de Valparaíso Orquesta Sinfónica de Viña del Mar Orquesta Sinfónica de Tucumán.

JJORGE PEÑA HEN, DIRECTOR DE ORQUESTA Sus grandes condiciones de director de orquesta, evidenciadas en 1958 al quedar como finalista en el concurso para director de la Orquesta Sinfónica de Chile, fueron incentivadas por las opiniones de Domingo Santa Cruz Wilson, gran autoridad musical chilena y las de Robert Whitney y Luis Herrera de la Fuente (directores extranjeros), sobre su “talento, brillo y musicalidad” según expresiones vertidas en un documento escrito. Esto fue recogido por el Instituto de Extensión Musical, que lo propuso para una beca de estudios de dirección con el maes-

Federico Heinlein, compositor y crítico musical de El Mercurio, en su comentario del Tercer Concierto de Primavera de la Orquesta Sinfónica de Chile nos dice en la sección “Música en la Semana” del 13 de octubre de 1963: Bajo la batuta del meritorio director y compositor Jorge Peña Hen, y más abajo Las Tres Doloras de Leng y la Sinfonía en re menor de Schumann mostraron de manera ventajosa las cualidades del director y de la orquesta, así como la satisfactoria colaboración entre ellos. 115


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

para sus alumnos reviste gran importancia como realización sin precedentes: es La Cenicienta, ópera para niños basada en un texto del poeta chileno de larga trayectoria en Uruguay, Óscar Jara Azocar. Su presentación en diversas giras por el país causó gran impacto en los círculos culturales y públicos en general. Más tarde, el año 2005, la Fundación La Fenice se hizo cargo de su estreno en las ciudades de mayor tradición operística de Italia: Verona y Venecia, previo un trabajo didáctico-cultural en cuarenta escuelas de la región. El resto de sus creaciones, todas inéditas y de variada índole, las conocemos por su resonancia en diferentes ámbitos. En 1949, a los veintiún años, fue agraciado con el Premio Caupolicán de la Sociedad de Cronistas de Cine, Teatro y Radio por la música de la película Río Abajo, primer largometraje chileno. Después compuso el Ballet de la Coronación con coreografía de Octavio Cintolesi, estrenado en 1950 por la Orquesta Sinfónica de Chile con ocasión de las fiestas primaverales. Entre su música incidental, son de gran importancia los Retablos de Navidad: obras para solistas, coro y orquesta con intercalaciones de trozos conocidos de grandes autores conservando una unidad de estilo. Estos oratorios fueron escritos para espectáculos de mucha complejidad basados en un libreto de gran contenido filosófico y entregados a la comunidad en presentaciones al aire libre durante varios años a partir de 1955.

Nella Camarda, pianista destacada.

En 1962 fue comisionado por la Universidad de Chile para organizar, orientar y dirigir en sus comienzos la Orquesta de Cámara de la Universidad de Antofagasta. En La Serena se desempeñó como director de los siguientes conjuntos, de los cuales fue su fundador: Orquesta de la Sociedad J.S. Bach de La Serena (1953-1959) Orquesta Filarmónica de La Serena (19591964) Orquesta de Cámara de la Sociedad J.S. Bach (1964 -1966) Orquesta Sinfónica de Niños de La Serena más tarde llamada Orquesta Sinfónica Juvenil Pedro Humberto Allende (1964-1973) Orquesta de la Universidad de Chile (19661973)

Entre las obras que él llamó de creación libre podemos mencionar: Chanson d’Automne para coro y orquesta, escrita a los diecisiete años; Suite para Cuerdas, pequeña obra de juventud y Concierto para Piano y Orquesta, ambos dedicados a su esposa; Tonada para Orquesta Sinfónica; Cuarteto de Cuerdas, Mención Honrosa en el Octavo Festival de Música Chilena con lo cual queda situado entre los compositores destacados de Chile, y su última creación, un ciclo de diez canciones para barítono y piano, cuyo paradero se ignora.

Realizó extensas giras por todo el norte con la Orquesta Filarmónica de La Serena y, más tarde, con la Orquesta Sinfónica de Niños recorrió gran parte del país y realizó giras internacionales cosechando el aplauso entusiasta del público de Buenos Aires, Lima y La Habana. En la revista Musical Chilena (primer organismo de prensa en el ramo), año XXLV/ N°112, julio-septiembre 1970 p.113 aparece dicha información con el párrafo “Obtuvo el más resonante éxito artístico”.

JJORGE, EL HOMBRE, EL SER HUMANO Éramos compañeros en el Conservatorio Nacional. Él en Composición, yo en Piano. Ambos con condiciones de líder, participábamos en el Centro de Alumnos. Pero nuestra relación sentimental comenzó realmente después de una actuación conjunta: él en su tarima de director y yo en el piano en el Concierto Brandeburgués Nº 5 de Juan Sebastián Bach en la ciudad de La Serena. Nos unió la música desde el primer momento. Él formado en el socialismo, y yo en el cristianismo. Ninguno claudicó de sus ideas. Yo aceptaba la parte social de su doctrina, él la parte espiritual de la mía. Capaz de sostener largas conversaciones en absoluta armonía con personas totalmente antagónicas con su manera de pensar en

J JORGE PEÑA HEN, COMPOSITOR Su vena de compositor desde 1964 se vuelca íntegramente a su Plan Docente: prácticamente todo el repertorio musical que se emplea en las orquestas y los pequeños conjuntos de cámara de la escuela brotan de su mano, ya sea en arreglos de melodías conocidas, en orquestaciones de trozos para piano, en adaptaciones de grandes obras como en propias composiciones. Pero hay una que entre las escritas 116


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

cuestiones políticas, religiosas o filosóficas. Pero en la música no transigía.

la música, murió por sus ideales.

UUNA OBRA QUE PROFUNDIZA EN LO SOCIAL

Era un hombre sensible, lleno de ideas traducidas en iniciativas de toda índole que se cumplían por más inalcanzables que pareciesen, gracias a su extraordinario empuje, su capacidad organizativa y sus excepcionales condiciones musicales. Su optimismo y poder de convencimiento poco comunes permitían la consecución de los proyectos más ambiciosos. La perseverancia era otra de sus características. En lo que él se proponía, tenía que salir adelante, cualquiera que fuese el obstáculo. Para eso usaba toda su fuerza, pero su natural era pacífico, sólo se alteraba en la tarima, batuta en mano. Una cualidad relevante en él era la de asignar un cargo a personas que aparentemente no tendrían la capacidad para cumplir con las exigencias y los estimulaba de tal manera demostrándoles su confianza, que ellos superaban todas las expectativas en su desempeño. Nuestro matrimonio era poco común porque las vocaciones eran muy fuertes y definidas y nos dábamos cuenta que ese era el hilo que nos unía. Hubo muchos momentos felices de realización en ese aspecto, pero otros muy difíciles por su entrega total y absoluta a la causa musical. Era lo primero en su vida. Sufrió muchas adversidades en la persecución de su ideal, y esto, unido a la situación caótica del país, produjo un cambio en su personalidad en el último período de su vida, que no fue favorable. Creo que las palabras que puse en su tumba resumen su existencia. Vivió por

Jorge Peña Hen, un talento fuera de lo común, libró una lucha sin claudicaciones por el triunfo de su ideal musical-social: “que la música llegue a las masas”. Comprendido por unos, rechazado por otros, como todos los seres valiosos que renuevan su entorno de una u otra manera en su paso por la tierra, dejó una huella en nuestro Chile. Su trayectoria fue demasiado vital para olvidarla, y su trágico fin la hace aún más grande porque al cabo de los años que nos separan de su desaparecimiento, sus postulados están vivos y vigentes en los que trabajaron junto a él o recibieron directa o indirectamente su influencia.

EEL FINAL DE UN GRAN COMIENZO Rendimos un homenaje al notable músico que nunca se preocupó de su figuración pública, porque en su agitada existencia, cada minuto tenía que ser aprovechado para la consecución de su elevado propósito. Su figura debe darse a conocer como un ejemplo de perseverancia que rindió valiosos frutos y cuyas proyecciones han atravesado nuestras fronteras. Su asesinato el 16 de octubre de 1973 en la ciudad de La Serena, marcará la historia como un símbolo de barbarie que esperamos no vuelva jamás a nuestro país. 117


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Mi padre

Juan Cristián Peña Camarda Diseñador gráfico

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

C

uando pienso, analizo o escribo sobre mi padre, no puedo dejar de sorprenderme de la forma como él toma la existencia humana. Su vida, su pensamiento y su concepción sobre la responsabilidad que toma el vivir -como yo también lo veo-, así como algo muy serio y profundo, que se debe llevar en el interior y proyectar con honestidad y creatividad a toda prueba, con intenso componente social; una sensación que está en él siempre presente y nítida para quien lo conoce cercanamente. Su convicción es absoluta: el objetivo del hombre aquí es crear para construir una sociedad armoniosa y justa, donde los derechos inherentes al ser humano nacen de una actitud de respeto y reconocimiento hacia el otro. Lo que él debe llevar a cabo entonces es ocupar un vehículo importantísimo, su vehículo de comunicación en las relaciones humanas y en el sentimiento de cada uno, que domina tiempo y espacio, música infinita que entra por los oídos para recorrer cuerpo y alma. Su pasión, la música, la que invita a cultivar a grandes y luego a chicos, en su querida La Serena, llena de recuerdos de aquella apacible ciudad. Ahí es donde él transforma lo cultural en algo dinámico y masivo, creando instituciones sólidas con objetivos artístico-sociales descomunales para la época, como también al iniciar audaces empresas en la zona para la presentación de obras de cierta y gran envergadura, incluyendo además la ópera infantil y adulta, el teatro y el ballet. Emana de él una energía domésticamente inmensa. Implementa y supervisa de cerca diversas actividades, simples y complejas, propias del ambiente pedagógico y de extensión, todo centrado en el “cultivo de la música” y su masificación. Cunde algo nuevo en la Región IV, que está creciendo, que hace muy bien al país

Izquierda: obra inconclusa del autor Juan Cristián Peña Camarda. Año 1978.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Jorge con su hijo Juan Cristián, año 1957.

y a la humanidad de sus habitantes, que enriquece sustancialmente la cultura y el alma de un pueblo, también sana de las perdiciones humanas. Son músicos de 7 a 10 años que aprenden un instrumento en la “Escuela Experimental de Música de La Serena”: año 2016 haces mucha falta padre... como tú no hay otro que lo haga bien. Su mano de mago ya se extendió a norte y sur; luego excede las fronteras, ¿llega casi al mar Caribe? Sí.

a los 45 años, teniendo 38, pero está feliz en su riel infinito que él mismo va generando, con su rostro serio y profundo, con la proyección de su férreo interior atravesando la cálida mirada. Con la misma impronta que al principio, con la cual él vive la vida, se entrega a la vida. Su compañera y sus hijos compartiendo lo que también es amor, que es aliento de vida, que es todo: la música. Compone geniales o modernísimas obras, cuartetos, conciertos, retablos, sinfonías, arreglos para sus niños músicos, boy scout con banda de guerra, igual. Dirige orquestas de Santiago, también coros, ensaya, enseña, organiza y da conciertos, cientos de ellos. A mí me parece haber asistido a muchos, bajo techo y

Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile y Latinoamérica vienen de aquí con la noticia: Jorge Peña Hen es el creador de esta maravilla del arte y probado gestor de tan trascendente proyecto de contenido social nacional. Él está feliz, no sé si piensa en el futuro, en su vida 120


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Cuatro generaciones: (derecha a izquierda) Jorge Peña, su bisnieto Aukan, su hijo Juan Cristián y su nieto Leonardo. Año 2016.

a la intemperie, en la Plaza de Armas y en el teatro del Liceo de Niñas.

por todo el territorio. Donde estén, latitudes o comarcas, no se salvan de la mente innombrable: veneno inconsciente de sí mismo.

Temporadas completas de música en aquel Norte Chico, Bach, Beethoven, Mozart y todos, antiguos y contemporáneos, nacionales y extranjeros, invaden los tímpanos serenenses y la cultura musical se apodera de la región. Edad y estrato socioeconómicos no se diferencian, civiles, militares, eclesiásticos, colores, da lo mismo. Una urbe a las butacas, que el concierto va a comenzar. Periódicos preceden y cubren después lo ocurrido, todo fue un éxito, se consolida la orquesta...

Descubiertos con o sin armas, son puñado cobarde que se va despeñando sin detener su herejía de sangre y traición, y no acaban a este día de contar lo que pasó. Condenados pero locos dicen ellos, sueltos y burlones, un ejército de excusas que mancha de negro aquel rojo infernal. No confundir odio con justicia, también es social y no acaba de llegar, levántate país y exígela, criminal y todas las demás, ¿10.000 años y seguimos igual?

Ya se acerca la hora, fierros verticales paralelos apenas le permiten robar la luz de vida que le resta, para componer recluido pero inmenso, sus 9 compases de la eternidad; ya llega la hora maldita, vestida de ordenado gris, indicando con dedo desafinado el destino inmerecido a mi padre y a otros 14 compañeros de la lucha, por ser todos de estirpe distinta, de la que concibe lo social a digna altura, como hoy reclama clarito la población mundial.

Su semilla germinó y hoy es árbol de la música, tronco fornido que soportará infinitas generaciones, a él no lo olvidemos jamás, que esfuerzo semejante en persona creativa y consecuente aún no conozco. Sus cenizas descansan en las aguas de nuestro Valle de Elqui, río que llora desconsolado tan infame fechoría. Termino estas líneas con una lágrima de admiración para mi ascendencia, que me entregó con su arte, un sentimiento serio y profundo que llevo como un tesoro en mi interior.

Atención: ¿fuego o masacre?... se escuchan las aspas asesinas herir aquella tierra de héroes emergentes, diseminados sus cuerpos 121


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

La Cenicienta Una de las creaciones mayores de un maestro decidido a llevar la música al mundo de los niños y jóvenes. Obra celebrada en el país y en el extranjero.

María Fedora Peña Diseñadora y gestora cultural

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

E

n 1966, Jorge Peña Hen compuso la ópera infantil La Cenicienta, basada en el cuento de Perrault, con textos del poeta Óscar Jara. El compositor concibió esta obra musical para ser tocada y cantada por niños; por instrumentos en manos infantiles; por registros vocales infantiles, de manera que interpretarla fuera una fiesta, una siembra, un deleite musical, tanto para aquellos niños que estuvieran en el foso de la orquesta, como para los que cantaran sobre el escenario. La ópera fue estrenada en 1967 por la Orquesta Sinfónica Infantil Pedro Humberto Allende de La Serena, pionera en Chile y América Latina, bajo la batuta de su fundador. Al año siguiente la ópera recorrió el país en gira de conciertos, lo que tuvo un éxito de resonancia nacional.

participar en un proyecto de tales características; y para ello fue elegido el Liceo San Francisco de la comuna de San Ramón, en la Región Metropolitana; establecimiento educacional donde la mayoría de los alumnos eran considerados niños en riesgo social; y en cuyo coro mixto de niños entre 9 y 13 años, encontré las características que buscaba para conformar el elenco solista y el coro de escenario. Como coro de apoyo (fuera de escenario) se eligió un coro de niños de entre 6 y 7 años del colegio Trewhela’s de la comuna de Providencia. Y la Orquesta Sinfónica Estudiantil Metropolitana, OSEM, estaba conformada por estudiantes de enseñanza media de diversas comunas del Gran Santiago, con el patrocinio y apoyo de la FOJI (Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles) y el CEAC de la Universidad de Chile (Centro de Extensión Artística y Cultural). Con un equipo formado por la directora de coro, directora escénica, profesora de danza, asistente de producción y quien escribe como diseñadora y reggie de la ópera, comenzamos por realizar una selección entre todos los integrantes del coro, para desempeñar los papeles solistas que exige la obra. Los niños cantaron libremente y participaron en conversaciones, juegos colectivos y dramatizaciones, que para ellos resultaban amenos, y nos ayudaban a detectar sus condiciones sin que notaran que los estábamos observando. El objetivo era que todos participaran y ninguno se sintiera excluido. Debían coincidir las características vocales y físicas del niño que fuera a encarnar a cada personaje, y tener el chispazo de talento interpretativo. Con este mecanismo formamos el elenco solista original y uno secundario, más todos los personajes que formaban el coro de la ópera (escenario). Ocho cantantes solistas, más los personajes secundarios como cortesanos, lacayos y aristócratas, hacían un total de 53 niños en escena, participando de esta forma el coro del liceo en su totalidad.

A partir de octubre de 1973, después que el insigne músico y ser humano fuera asesinado, cuando corrían los aciagos tiempos del oscurantismo y su obra y su nombre fueron enmudecidos por el corvo de la dictadura, la ópera de Jorge Peña Hen no volvió a tocarse en Chile y la música quedó empantanada en medio de la pesadilla. Para el año 2000, cuando ya teníamos diez años de democracia, en un esfuerzo de profesores, alumnos y apoderados de la Escuela de Música Jorge Peña Hen, se realizó en La Serena la ópera infantil La Cenicienta, como homenaje al músico y compositor. La representación no fue fiel a la concepción de su autor, ya que si bien el elenco y coro estaba formado por niños de la Escuela de Música Jorge Peña Hen, la orquesta no era de niños ni jóvenes, sino de profesores. En 2004, gracias a un concurso que gané en el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Fondo de la Música, pude cumplir un sueño largamente acariciado: homenajear a mi padre a través del montaje y puesta en escena de la ópera que había compuesto treinta y siete años antes, cuando yo en el lugar de concertino formaba parte de esa primera orquesta sinfónica infantil llamada Pedro Humberto Allende.

Desde el primer momento significó para nosotros una experiencia intensa en trabajo y aprendizaje, porque la gran mayoría de los niños eran alegres, inquietos y educados, sin embargo la mayoría carecía de hábitos disciplinarios, incluso los más básicos como cumplir horarios; algunos eran alumnos de bajo rendimiento en sus materias escolares y pese a formar parte de un coro y tener por ello cierta noción

Para ser fiel al Plan Docente Musical del maestro Peña Hen, me enfoqué en niños de escasos recursos, que no hubieran tenido la oportunidad de 123


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

tamos con el apoyo de todos los estamentos, lo que fue pieza fundamental para llevar a cabo el proyecto. En seguida convocamos a una segunda asamblea con los representantes de los cursos de “nuestros niños” y sus padres, para exponerles el proyecto, reiterando en todo momento que no interferiríamos en su trabajo escolar, horarios de estudio y otras obligaciones, pero sí requeríamos de todo su apoyo y colaboración para la formación de hábitos de disciplina en los niños y les dimos algunas claves para ello. Una vez coordinados los horarios, comenzamos con nuestro trabajo. Los niños tenían ensayos de coro completo tres veces por semana, y de expresión escénica y actuación y danza tres veces por semana, repartidos en tres grupos, para lograr un trabajo personalizado. Los solistas tenían ensayo con su profesora de coro y después de cada ensayo y el día sábado, iba la profesora canto de la ópera del Teatro Municipal, ensayaba mucho con los solistas y luego ensayaba con el coro y solistas. Contratamos transportes escolares del mismo liceo que retiraban a nuestros niños de sus casas, los llevaban a ensayo y luego de vuelta a sus casas. Lo mismo se hacía para llevarlos a las pruebas de vestuario. En todas las actividades se les daba colaciones a todos. Las normas de comportamiento en cuanto a disciplina durante los ensayos eran extremas y fueron desde un comienzo claramente explicadas a los niños y a sus padres. No necesitábamos divos, eran todos igualmente valiosos. Si un niño, aunque fuera solista y destacado, faltaba al primer ensayo sin justificación, quedaba condicional y a la segunda falta era automáticamente reemplazado. Lo mismo con los atrasos. Teníamos también espacios de esparcimiento, eran nuestros regalones, había juegos, chistes, diversión y golosinas, pero las horas de trabajo eran exprimidas.

Afiche del montaje de la ópera infantil La Cenicienta de Jorge Peña Hen, propuesta de María Fedora Peña con puesta en escena en el teatro de la Universidad de Chile.

de la importancia de la disciplina y de lo que significa trabajar en equipo, no tenían noción del valor de desempeñarse como grupo, unificados formando un todo, pero al mismo tiempo, cada uno progresando y cumpliendo su propia tarea. Partimos por inculcarles el concepto de que el trabajo en equipo es pilar fundamental de toda actividad; que cada uno, por muy pequeño que pareciera su rol, tenía la misma importancia que el de un solista, y que la excelencia del trabajo terminado, era responsabilidad de todos. Todos esos conceptos se enseñaban mediante dramatizaciones, bailes y juegos.

Largo sería contar las vicisitudes acaecidas durante el montaje. Éramos un total de 180 personas. Cerca de ochenta niños entre los dos coros y solistas de la ópera y más de sesenta jóvenes en la orquesta sinfónica estudiantil. Era tal el entusiasmo de los músicos por participar, que hubo que usar turnos en la orquesta para no dejar a ninguno fuera. Los profesores de canto, coro, danza, actuación y expresión corporal, maquilladores, peluqueros, vestuaristas, camarineros, tramoyas, personal técnico de escenario y tras bambalinas, iluminadores, sonidistas, personal de apoyo en los ensayos, más los utileros de la orquesta, profesores de instrumentos, que ensayaban por familia, y el director de orquesta. Trabajamos duro. Mover todo fue realmente un trabajo titánico en logística y organización.

Tuvimos una reunión con la directiva del liceo, centro de profesores y centro de padres y apoderados, para explicarles en qué consistía el proyecto y de qué forma contribuiría al desarrollo armónico de sus hijos durante su adolescencia y constituiría una cimiente para su futura vida adulta. A la vez, solicitamos su apoyo en relación a facilitarnos salas de ensayo y coordinarnos para compatibilizar los horarios de clases, deberes curriculares y extra programáticos de los niños, con nuestras actividades de montaje y puesta en escena de la ópera. Desde un comienzo, y a lo largo del tiempo en que estuvimos trabajando, con-

Una vez cumplida la primera etapa de ensayos por grupos y elenco completo en las salas, gimnasio del liceo y también en la iglesia de dicho establecimiento, y estando el montaje avanzado, planificamos los ensayos con la orquesta y el elenco comple124


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

to. Los transportes escolares recogían a los niños en sus casas y los trasladaban a su liceo en San Ramón, desde donde partían en dos buses acompañados de sus profesores jefes hasta la sede de la FOJI (Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile), donde los esperaba la orquesta instalada y el coro de niños del colegio Trewelah’s. Se realizaba el ensayo de la ópera por cuadros y había descansos en los que se entregaba colación a todos los niños, incluida la orquesta. Hasta allí llegaba el equipo de vestuaristas para realizar las pruebas. Presentes, los profesores jefes a cargo de los niños, las profesoras de ambos coros, la de canto, la directora escénica, el director musical y la suscrita, más el personal técnico que movía elementos en el escenario. A estas alturas nuestros niños… ¡eran otros niños! Disciplinados, rigurosos, enfocados en su trabajo y solidarios, muy solidarios con sus compañeros, buenos trabajadores en equipo. Además, todos sin excepción, habían subido considerablemente su rendimiento escolar y eran ya los mejores alumnos de sus cursos. La propuesta de María Fedora Peña, hija del autor, se basa en la experiencia vivida durante su niñez como violinista de la Orquesta Sinfónica Infantil de La Serena, y especialmente tocando en la ópera infantil La Cenicienta.

Los ensayos pre generales y general se llevaron a cabo en el Teatro de la Universidad de Chile. Cada movimiento debía estar precisamente estudiado. El equipo de camarineras, aguja en mano, listas para los imprevistos, tres para camarines de niñas y tres para varones. Planchas, botones y cierres de reemplazo, silicona para pegar coronas o enderezar postizos desarmados; los maquilladores-peluqueros con sus implementos, más vestuario, calzado, postizos y joyería de cada niño en su lugar con el nombre de cada uno. Todo fue ensayado, desde vestirse, cambiarse, y dejar todo en orden al terminar la función. Algunos niños debían cambiarse entre cuadros. Las personas encargadas de movimiento en escenario vestidas de negro, se movían con rapidez y exactitud, de la misma forma la gente de sonido e iluminación, los tramoyas del Teatro Nacional chileno, el equipo de grabación de videos, y la orquesta en el foso con pequeñas luces dicroicas en sus atriles, atentos a la señal del director.

zó a narrar el cuento de Perrault. Después entró la orquesta con la Obertura, que se hizo con cortinas abiertas y movimiento en el escenario para darle un ritmo más actual, acorde a la velocidad de los niños de hoy en día, que no soportarían quietos en sus asientos una obertura a cortinas cerradas. No se puede desconocer que en la etapa de montaje, como suele suceder, tuvimos imprevistos, profesores enfermos, hubo que buscar reemplazos; también padres que en el afán de educar, elegían como castigo para sus hijos el prohibir su participación en la ópera, lo que ocasionó en más de una oportunidad que el niño o niña se acercara y me pidiera hablar con su madre o padre para que desistiera de tal medida, comprometiéndose a cumplir con sus exigencias. Fueron dos o tres casos en que tuve que apelar a mi paciencia y capacidad de convencimiento (heredado de mi padre) y después de hablar muchas veces con esas madres, logré que levantaran los castigos a sus hijos. Esas conversaciones reveladoras fueron las experiencias más crudas y palpables que tuve, acerca de la feroz inequidad social existente en nuestro país. Cuando hablé con la madre del príncipe, uno de los niños solistas, me encontré con una mujer que de inmediato respondió en forma agresiva y se negó a escucharme, pero pasados unos minutos se ablandó; poco a poco fuimos entrando en conversación y me relató su vida. Madre sola, trabajadora en un restaurante de Las Condes, debía trasladarse desde San Ramón hasta su lugar de trabajo, en una época en que no había metro en ese sector, y le tomaba dos horas y media de ida y lo mismo de regreso, con el agravante que, como

Tras bambalinas se vivía una locura organizada. Cada niño alcanzó tal nivel de perfeccionamiento y trabajo en equipo, que conocía la ópera al revés y al derecho y todos podían cantar y actuar las partes solistas. Dominaban el minuto exacto en que el hada irrumpía y con su varita “transformaba” los harapos de Cenicienta en un vestido de gala, cuando debían “hacer aparecer” el zapato de cristal perdido, recoger a la madrastra de su desmayo, mover la carroza tras las escenografías para entrar majestuosos al palacio llevando a la princesa, y todo el teje y maneje de trucos para hacer ver la magia del maravilloso cuento de Perrault, hecho ópera; que en este montaje tuvo un agregado. Se trataba del narrador, un bello personaje clown, que se asomó por entre las cortinas con una maleta de cuyo interior sacó un enorme libro, que al soplarlo despidió polvo de estrellas, y comen125


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

trabajaba lavando loza en el restaurante, se retiraba a la media noche, por lo que llegaba a su casa pasada las dos de la madrugada. A esa hora lavaba la ropa, cocinaba para su hijo y revisaba sus tareas. Dormía pocas horas y partía nuevamente. ¿Qué se podría esperar de un ser humano que pasa quince horas diarias trabajando fuera de su casa, llega de madrugada a realizar labores domésticas, y además recibe un salario miserable que no le alcanza siquiera para ir a un cine con su hijo el fin de semana que tiene libre? ¿Podríamos pretender que fuese una mujer feliz, una criadora paciente y comunicativa con su hijo? ¿Podría ese hijo llegar a tener calidad de vida alguna vez? ¿Alcanzaría su vida para ello? Esa dolorosa realidad continúa hasta la fecha en miles de hogares chilenos.

Lacayos llevando a Cenicienta al baile de palacio. 16 de septiembre de 2005, Teatro Universidad de Chile.

Al menos me quedó la satisfacción de hablar con ella en el teatro, el día del estreno, en que su hijo fue el príncipe de la ópera. Estaba radiante. Me dijo que su vida había cambiado gracias a eso. “Uno siente esperanzas” me dijo. Hubo otros casos como el del príncipe: una niña de 11 años a la que desde el día de la selección la noté muy servicial y cooperadora, pero no participaba mucho de las dramatizaciones. Quise probarla en el rol de hermanastra de La Cenicienta, pero la profesora me dijo terminantemente que no me serviría, porque tenía “déficit atencional”. La incluí como hermanastra en el elenco secundario y casualmente la niña del elenco primario, dejó de ir a los ensayos, entonces la puse a ella. ¡Resultó ser la mejor! ¡Una revelación! Una niña de un talento extraordinario, expresiva voz, y además puntual y responsable. Su madre fue a uno de los ensayos a hablar conmigo. Estaba emocionada hasta las lágrimas. Su hija estaba feliz, “es otra”, me dijo. Subió notas en todas las asignaturas, había fortalecido su autoestima, bastante alicaída debido a que la tenían etiquetada por el “déficit atencional” y no la tomaban en cuenta para ninguna actividad. “Gracias a usted señorita, la vida de mi hija y la mía cambiaron”, me dijo. Niños y niñas que a partir de la ópera, vieron un mundo nuevo, tenían claro que si se lo proponían, podrían ser actores, cantantes o músicos, “hasta directores de orquesta” decían algunos, cuando salieran de cuarto medio. Se encendió la mecha de la creatividad, el interés por aprender, por ser cada día mejores, la alegría de saberse necesarios, útiles y sobre todo capaces, y eso es lo más gratificante y enriquecedor que he vivido en mi vida.

Artículo informativo del Fondo de fomento de la música nacional, 2004.

La ópera La Cenicienta se estrenó en el Teatro de la Universidad de Chile en Septiembre de 2005 y tuvimos tres funciones más. Se cumplió el sueño del Maestro Jorge Peña Hen… 126


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

El Mercurio, 16 de septiembre de 2005.

Escena del primer cuadro de la รณpera. Cenicienta ayudando a sus hermanastras que se preparan para el baile de palacio.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Escuela Experimental de Música

“Jorge Peña Hen” una experiencia para compartir

Lina Barrientos Pacheco Universidad de La Serena

En el Patio de Las Camelias del Palacio de La Moneda, la presidenta de la república, Michelle Bachelet presenció el concierto de la Orquesta Filarmónica Juvenil de la Escuela de Música Jorge Peña Hen de La Serena, que conmemora 50 años de vida. En su intervención, la mandataria los felicitó por su aniversario e indicó que “no podemos dejar de rendir homenaje a quienes como Jorge Peña Hen, soñaron con cambiar este país a través del arte y la cultura”.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

IINTRODUCCIÓN

ración de quienes constituían el Conservatorio Regional dependiente de la Universidad de Chile y la Sociedad Juan Sebastián Bach de La Serena, de las cuales era director y presidente respectivamente, creó el Plan de Extensión Docente, que consistió en seleccionar a 100 niños y niñas de cuarto año de preparatoria de cinco escuelas públicas de La Serena, a quienes dio una formación musical instrumental. La modalidad de funcionamiento fue: por la mañana las niñas y niños asistían a sus respectivas escuelas y por la tarde se dedicaban a la práctica musical. El trabajo fue arduo para todas y todos los involucrados en la experiencia, pero motivador, quizás debido al entusiasmo y energía que irradiaba el propio Jorge Peña. En diciembre de ese mismo año ofrecieron a la comunidad el primer concierto de la Orquesta Sinfónica de Niños de La Serena.

La Escuela Experimental de Música de La Serena, creada por Jorge Peña Hen hace 42 años, ha tenido un modelo educativo en el ámbito musical que se aproxima bastante a esta nueva modalidad para la educación chilena, que el Ministerio de Educación estaría poniendo en marcha a partir del año 2009. El propósito de esta exposición es mostrar algunos ejes esenciales del desarrollo de este modelo, considerando aspectos relevantes del contexto histórico que le dieron origen, y a partir de esta experiencia sugerir ciertos elementos a considerar en el diseño de una malla curricular para el área “artes musicales”, en sus menciones de interpretación, composición y apreciación musical. La agenda contiene una reseña de hitos históricos que muestran la gestación de la escuela, diseños de las mallas curriculares del Plan Musical, ofertas académicas durante estos últimos años para el Plan Diferenciado de terceros y cuartos medios, y sugerencias generales para la implementación de la nueva modalidad y bibliografía.

Con el propósito de facilitarles, a estas niñas y niños, sus estudios y su vida estudiantil, Jorge Peña gestionó la creación de una escuela JEC, es decir una escuela con jornada escolar completa. Durante las mañanas asistían a la formación general y durante las tardes hasta las cinco, a la enseñanza musical. El plan musical consistió en la práctica de un instrumento, teoría y solfeo y práctica de conjunto. Con los años llegaron a conformarse tres orquestas sinfónicas, tres bandas sinfónicas, tres orquestas de cuerdas y variados conjuntos de cámara, todos ellos en sus respectivos niveles: infantil, medio y superior, ofreciendo conciertos en la región, en las zonas norte y central de Chile y en el extranjero: Argentina, Perú y Cuba. El Ministerio de Educación dio reconocimiento a esta modalidad con un decreto fechado el 18 de mayo de 1965, dándole la categoría de “Escuela Experimental Urbana de Primera Clase”.

RRESEÑA HISTÓRICA La Escuela Experimental de Música inició sus actividades en La Serena el año 1965 con un propósito cercano a esta nueva modalidad de Educación Diferenciada Artística, es decir formar músicos en la región y de tal manera poder descentralizar la actividad artística cultural del país, formando intérpretes profesionales que pudiesen conformar orquestas sinfónicas en las regiones. El gestor de la idea fue Jorge Peña Hen, coquimbano de familia, nacido circunstancialmente en Santiago el año 1928, muriendo asesinado por “la caravana de la muerte”, en La Serena el 16 de octubre de 1973. Fue compositor y director, pero principalmente se destacó como gran organizador y creador de instituciones musicales, a través de las cuales desarrolló labores docentes y de extensión, logrando que la región de Coquimbo fuera reconocida como un centro de formación musical ejemplar para Chile y Latinoamérica.

Un año después, en 1966, se iniciaron actividades que dieron paso a una “educación artística integral e integrada a la educación general”. Surgió el Conjunto de Arte Dramático, cuyos resultados se manifestaron en la representación de la ópera infantil La Cenicienta, compuesta por Jorge Peña con texto de Óscar Jara. Esto permitió nominar a la escuela, por algunos años, “Escuela Experimental de Música y de la Representación”. Después de la muerte de Jorge Peña, durante un período de diez años, la escuela mantuvo un perfil bajo, el profesorado continuó con las actividades docentes y algunas de extensión con conciertos locales.

El proyecto tuvo una primera etapa durante el año 1964. Contando Peña con el apoyo y colabo129


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

En 1982, con la reforma de las universidades chilenas, en las regiones dejaron de funcionar las universidades sedes, reconfigurándose como universidades regionales autónomas, las que debieron amoldarse al nuevo sistema económico que impuso el gobierno de la época, basado en la autogestión y el autofinanciamiento. De esta manera, la Escuela Experimental de Música quedó bajo el gobierno de la Universidad de La Serena. En este marco, las nuevas autoridades decidieron evaluar la continuidad o no de esta experiencia, principalmente por los altos costos que esto significaba. Para ello convocaron a connotados músicos de Santiago, quienes constituyeron una comisión evaluadora, presidida por el maestro Fernando Rosas, recientemente fallecido. El maestro Rosas se las jugó por la continuidad, lo que fue aprobado, y junto con la comisión propuso la reestructuración de la planta de profesores del Departamento de Música y del Plan Musical de la Escuela; contrataron nuevos profesionales, quedando sólo unos pocos de los antiguos en sus cargos. Con esto se le dio un nuevo impulso a la Escuela Experimental de Música, tanto en la docencia como en las actividades de extensión, potenciando el trabajo de las orquestas y bandas infantiles y juveniles. La Universidad de La Serena, en 1987 establece como una de sus cinco áreas prioritarias la “música juvenil”, lo que se ha mantenido hasta la fecha.

de la modalidad científico humanista. Extracurricularmente estas horas se duplicaban con práctica coral y de conjunto, y triplicaban con los ensayos extras antes de un concierto o gira. El quinto básico tenía un curso adicional durante el primer semestre llamado Curso Exploratorio, donde niños y niñas probaban diversos instrumentos y eran guiados a la elección de uno de ellos según sus aptitudes. Los cambios producidos con la reestructuración del año 1983 consistieron en agregar, al Plan antes mencionado, práctica coral con dos horas a los cursos de sexto y séptimo básico y armonía a los terceros y cuartos medios. En 1986, la escuela amplió su matrícula a cuarto básico y en 1988 a primero básico, llegando a tener un total de 786 estudiantes. Este primer ciclo básico (cursos de primero a cuarto) tuvo una educación musical con dos horas, complementando la actividad musical con cursos extracurriculares como orquesta rítmica, flauta dulce, violín con el sistema suzuki y otros. Diez años después, coincidiendo con la última reforma educacional chilena, el Plan Musical fue reestructurado por una comisión, pero esta vez con una fundamentación teórica y experiencial producto de estudios y seguimientos del equipo de profesores que impartían las asignaturas de Educación Musical y Teoría y Solfeo. De estos estudios y conversaciones surgió una propuesta que se conserva hasta la actualidad (2007). En el primer ciclo básico (de 1° a 4°) el estudiantado tiene tres horas de Educación Musical enfocadas al apresto para la enseñanza instrumental, la lecto-escritura musical y la práctica coral, integrando en cuarto año contenidos de lo que antes fue el curso exploratorio.

M MALLAS CURRICULARES En una primera etapa, se impartieron clases desde quinto hasta cuarto año de enseñanza media, manteniendo un Plan Musical curricular de cinco horas pedagógicas: una de instrumento, dos de teoría y solfeo y dos de conjunto. Estas cinco horas esquivaban a las dos horas de educación musical

En el segundo ciclo básico, los quintos y sextos inician la práctica instrumental con una hora de instrumento y dos horas de conjunto (banda u or-

Escuela Experimental de Música Jorge Peña Hen inicia ciclo de conciertos didácticos en La Serena y Coquimbo.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

questa), lecto-escritura con dos horas (ex teoría y solfeo, pero reconfigurada) y práctica coral con dos horas, quedando con un total de siete horas. Estas cuatro asignaturas que hacen un total de siete horas, son equivalentes a las dos horas del sub sector Artes Musicales, promediando las calificaciones para quedar en una sola. Los cursos de séptimo y octavo sólo quedan con la práctica del instrumento, conjunto y lecto-escritura.

4°) continúa sólo con la hora de instrumento y las dos horas de conjunto, que como dije anteriormente puede ser orquesta o banda. Aquí el Plan Diferenciado, propio de la modalidad científico humanista, permite ofrecer 3 o 4 asignaturas con un total de 10 horas, que refuerzan la formación musical, siendo elegido por aquellos estudiantes que han tomado la decisión de continuar sus estudios musicales en un nivel superior.

En el primer ciclo de enseñanza media (1° y 2°) se mantiene instrumento con una hora y conjunto con dos. A modo de experimentación se instalaron dos asignaturas, una de ellas fue “práctica coral”, cuyo propósito fue que el estudiantado continuara con la práctica del solfeo terminada en 8° año, cantando en coro con partituras. Esto no tuvo el éxito esperado, fueron muy pocos los estudiantes que asistían a clases, por lo que se optó por eliminarlo como asignatura y se dejó con carácter de coro seleccionado, pero con el tiempo dejó de funcionar. La otra asignatura es “etnografía musical’, cuyo propósito es la comprensión de las prácticas musicales en distintas culturas, partiendo por la propia y por las prácticas musicales del entorno. En primer año se pone énfasis en las músicas del repertorio popular, considerando la amplia gama de géneros y especies que éste tiene, y en segundo el énfasis está puesto en las músicas del repertorio clásico o de arte, desarrollado en la cultura occidental europea. Lo particular de esta asignatura es el enfoque metodológico etnográfico para que se produzcan los aprendizajes, donde el estudiantado, aplicando técnicas de observación, entrevista y registro de campo, propio de la etnografía, y con la guía del profesor, se encuentra en la realización de las propias descripciones que explican una práctica musical determinada.

PPLAN DIFERENCIADO En la modalidad científico humanista existe un corpus de diez horas pedagógicas distribuidas en tres o cuatro asignaturas, para el segundo ciclo de enseñanza media (3° y 4°) distinguido como “Plan Diferenciado”, donde el estudiantado tiene la posibilidad de elegir, según sus intereses supuestamente vocacionales, entre una gama de ofertas que les presenta la institución educativa, que están preferentemente en los ámbitos de las ciencias, humanidades y las artes. En la Escuela Experimental de Música, en un principio el estudiantado tenía la posibilidad de inscribirse en asignaturas de los distintos ámbitos en forma mezclada, sin embargo en la actualidad estas se ofertan agrupadas por afinidad según los distintos sectores de aprendizajes. Algunas de las asignaturas que el Departamento de Música de la Universidad de La Serena, durante estos últimos diez años ha ofrecido al estudiantado de la Escuela Experimental de Música que ha elegido el “Plan Diferenciado Artes Musicales”, son: piano funcional, música de cámara, lecto-escritura, armonía, análisis de la composición musical, audición dirigida, historia de la música europea, historia de la música en Chile y América, informática musical, entre otras. Lo interesante es que tanto los programas de estas asignaturas como el nivel

El segundo ciclo de enseñanza media (3° y 131


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Presentación de la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Escuela Experimental de Música Jorge Peña Hen (2013).

de exigencia por parte del profesorado que las imparte, tiende a asemejarse al nivel universitario, de esta manera varios de estos estudios han llegado a ser homologables por asignaturas de las mallas curriculares para estudios musicales de instituciones de educación superior, como es el caso de la propia Universidad de la Serena.

entre estos diferentes tipos de repertorios, los que se transforman en un incentivo para el estudiantado al llevarlos a la práctica interpretativa y compositiva, siempre que sean guiados por un profesional competente. - Transversalidad de lo musical: son variadas las disciplinas de las ciencias sociales y ciencias fácticas que actúan como interdisciplinas para explicar fenómenos relacionados con lo musical, entre ellas la historiografía de la música, antropología de la música, semiótica de la música, psicología de la música, físico acústica, fisiología, geometría fractal, etc. En los sectores relacionados con la formación general de las escuelas artísticas bajo esta nueva modalidad, perfectamente podrían articularse contenidos humanistas y científicos, a modo de un contrapunto, con contenidos referidos al sonido, a la interpretación, al acto creativo, al contexto histórico y/o cultural de alguna práctica musical, etc.

El estudiantado de tercero y cuarto medio de la escuela que elige el Plan Diferenciado Artes Musicales, equivale aproximadamente a un cuarto o un quinto del total de estudiantes de este ciclo, esto significa que tenemos grupos de entre nueve a once estudiantes por curso, dependiendo del año.

SSUGERENCIAS PARA LA NUEVA MODALIDAD A la luz de esta experiencia, más mi particular mirada desde las conversaciones pedagógicas y musicológicas que han nutrido gran parte de mi vivir profesional, me atrevo a proponer cuatro puntos esenciales y articuladores que deberían considerarse para el diseño y operatividad de una malla curricular para la línea Artes Musicales en sus menciones Intérprete, Composición y Apreciación Musical.

- Lineamientos para una secuencia del currículum: la formación artística en general, y la musical en particular, debería diseñarse en forma integrada a la formación general que abarque el ciclo completo de la escolaridad, teniendo como base, en la primera etapa, una educación artística integrada que incentive y potencie la creatividad por medio del juego en forma permanente, en especial el juego corporal. La práctica sistemática de un instrumento y el canto podrían iniciarse en el segundo ciclo básico, manteniendo en paralelo la práctica de conjunto, mejor aún si a esto se le agrega movimiento corporal o danza y expresión o actuación, como

- Apertura a la diversidad de repertorios: esto se refiere a abordar los estudios de las músicas de arte o docta originarias de la cultura occidental europea, sin dejar de lado la música popular, las de raíz folclórica y las de tradición oral. Estudios musicológicos muestran el entrecruzamiento e hibridismo de elementos estructurales compositivos 132


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

fue el caso de la ópera La Cenicienta, realizando esta práctica durante todo el resto de la formación escolar, en forma gradual, conjugando las habilidades que va desarrollando el estudiantado, a través de su permanencia en la escuela, en los distintos niveles que cursa. Ya en enseñanza media, particularmente en primero y segundo, podría potenciarse la transversalidad que explicara anteriormente, además de apoyar al estudiantado con una fuerte orientación vocacional, realizada por un profesional que tenga ambas formaciones, de tal manera que sea un guía para ellos en la elección de la mención. Para los terceros y cuartos medios, niveles en que se prepararán en las respectivas menciones, ya está dicho lo esencial en el diseño de los objetivos fundamentales terminales y contenidos mínimos, lo que resta es recalcar que esta formación debe ser entregada por profesionales que además de la especialidad tengan la práctica/experiencia de lo que están enseñando, y en lo posible una formación pedagógica.

Bibliografía Barrientos, Lina: Construyendo una Historia de la Música Local. Módulo de Educación Musical del Programa MECE Media del MINEDUC, Chile, año 2000. Barrientos, Lina: Jorge Peña. Entrada en el Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana. Editor Emilio Casares, Madrid España, año 2000. Castillo, Miguel: Jorge Peña Hen (1928-1973). Música, Maestro y Humanista Mártir. Edición del autor en 50 ejemplares. Santiago-Chile, 2001. Cortés, Elizabeth: Jorge W. Peña Hen, vida y obra. Requisito para optar al título de Profesor de Estado en Educación Musical. Profesora patrocinante Lina Barrientos. Universidad de La Serena. Facultad de Humanidades, Departamento de Música. La Serena 1994. Maturana, Humberto y Gerda Verden-Zóller: Amor y Juego. Fundamentos olvidados de lo humano. Instituto de Terapia Cognitiva, Santiago-Chile, año 1995. Reynoso, Carlos: Antropología de la Música, de los géneros tribales a la globalización. Volumen 11, Teoría de la complejidad. Editorial SB, Colección Complejidad Humana. Buenos Aires-Argentina, año 2006.

- Perfil profesional del equipo docente: una escuela que se decida por la “modalidad de educación diferenciada artística” y que entre sus especialidades elija tener la línea “artes musicales”, debería considerar en su planta docente profesores de educación musical, instrumentistas en las especialidades de cuerdas, vientos madera, bronces y percusiones; además de teclado y guitarra (clásica, folclórica y popular); a lo menos un compositor con habilidades para instrumentar y realizar arreglos; un director de coros y un musicólogo.

Yuri Gracia, Gustavo y Lina Barrientos: Redescubrir nuestro hacer en la cooperación, desde un enfoque etnográfico, en el hacer musical en el aula. En Revista temas de Educación N°11, Departamento de Educación, Universidad de La Serena, año 2004. Primer Seminario Internacional de Educación Artística 2007. Desafíos para un acceso democrático y de calidad. Santiago, 29 y 30 de octubre de 2007. Mesa IV: Educación Artística en Chile.

La Orquesta Sinfónica Juvenil en concierto homenaje a los 40 años de la muerte de José Peña Hen (2013).

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Orquesta Sinfónica Juvenil

“Jorge Peña Hen”

Hugo Domínguez Cruzat Orquesta Sinfónica Juvenil Jorge Peña Hen. La Serena

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ue fundada en 1964 por el músico Jorge Peña Hen, quien fue su primer director, siendo la primera orquesta sinfónica infantil de Chile y posiblemente de Sudamérica. Esta orquesta de niños dio origen a la Escuela Experimental de Música, que se fundó en 1965 bajo la tutela de la Universidad de Chile. En la actualidad, es un colegio particular subvencionado que corresponde a un proyecto educativo del Departamento de Música de la Universidad de La Serena.

entre 1º y 4º medio, y por estudiantes de las carreras de Pedagogía en Música y Licenciatura en Música del Departamento de Música de la Universidad de La Serena. Realiza regularmente conciertos de gala y conciertos educacionales en la IV Región. Se ha presentado en los principales escenarios del país entre Antofagasta y Frutillar. En varias ocasiones ha sido invitada por el Teatro Municipal de Santiago para participar en sus temporadas de Conciertos de Mediodía y la llamada Pequeño Municipal.

Durante la dirección de Jorge Peña, la orquesta llevó el nombre del compositor chileno “Pedro Humberto Allende” y realizó presentaciones en varias regiones de Chile, incluyendo la metropolitana, y en Perú, Argentina y Cuba. Su actual director es el profesor Hugo Domínguez Cruzat.

En el año 2002, y bajo la dirección de su actual director, realizó una gira a Europa, ofreciendo conciertos en Estocolmo y Malmö (Suecia), Bruselas y Tournai (Bélgica), París (Francia) y Madrid (España).

La Orquesta Sinfónica Juvenil “Jorge Peña Hen” está integrada por alumnos de la Escuela Experimental de Música “Jorge Peña Hen” que cursan

En septiembre de 2003 recibió de la Cámara de Diputados de Chile una medalla y un diploma de distinción por su extensa labor musical en escena134


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

rios nacionales e internacionales. El año 2007 fue nuevamente invitada por la Cámara de Diputados para realizar un concierto de gala con motivo del aniversario de Congreso Nacional, recibiendo sendas distinciones. El año 2010 realizó una gira a las regiones Metropolitana y del Maule, presentándose en el Teatro Municipal de Santiago y en el Teatro Regional del Maule. Con ocasión de estos conciertos de gala, realiza también conciertos educacionales en colegios de las diferentes comunas. El año 2011 recibió una invitación del Ministerio de Educación de Argentina para participar en un Encuentro Internacional de Orquestas y Coros Juveniles que se realizó en la ciudad de San Juan.

La Orquesta Sinfónica Juvenil de gira por Bélgica. Octubre de 2002.

En julio de 2012 participó en la residencia de la Orquesta Juvenil de las Américas (YOA) en La Serena, recibiendo clases de sus integrantes y profesores y ofreciendo un concierto dirigido por el maestro invitado Benjamin Zander. En noviembre de ese año realizó una gira a Santiago para participar en el 11° Encuentro de Orquestas del Teatro Municipal, organizado por la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile, para el cual postuló junto a orquestas de todo Chile, obteniendo la calificación más alta entre todas ellas. En el contexto de esta gira, realizó conciertos educacionales en diversos establecimientos educacionales y la concluyó con un exitoso concierto en la Estación Mapocho con motivo de la Feria Internacional del Libro.

Presentación en el Salón de Honor del Parlamento, en Valparaíso, con motivo del 196 aniversario del Congreso Nacional de Chile.

El 2015, en el marco de los 50 años de la Escuela Experimental de Música de La Serena, realizó una gira a la región Metropolitana, donde realizó un concierto en el Centro Cultural Palacio de La Moneda, continuando en la región del Biobío en la comuna de Ñiquén y concluyendo en la región de Los Lagos en Puerto Montt. Este proyecto fue financiado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Realizaron talleres con esta orquesta los directores norteamericanos Manuel Prestamo y Benjamin Zander. Ha tenido como directores invitados a Benjamin Zander de Estados Unidos, Jean Claude Pennetier y Alain Damien de Francia y a los chilenos Eduardo Brown, Rodolfo Fischer y José Luis Domínguez.

Presentación en el Centro Cultural La Moneda. 2015.

Su director, Hugo Domínguez Cruzat, es licenciado en Interpretación Superior con mención en Fagot de la Universidad de Chile. Ha participado en cursos de Dirección Orquestal en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, Argentina y durante un año en el New England Conservatory of Music de Boston, Estados Unidos, gracias a una beca otorgada por este conservatorio.

Formación actual de la Orquesta Sinfónica Juvenil.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Orquesta Juvenil de Curanilahue y sus 20 años: El milagro musical de Curanilahue

Las orquestas infantiles y juveniles son hoy un fenómeno cuyo origen parte en Chile, en plena década del ´60. Su impulsor es Jorge Peña Hen, compositor, músico y visionario de este gran proyecto que combina el arte con la ayuda social a niños con carencias económicas, dándoles la sensibilidad y disciplina que exige la música clásica.

Natalia Messer Periodista

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

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esde hace 20 años que viene ocurriendo un milagro musical en la Provincia de Arauco, específicamente en la comuna minera de Curanilahue, donde cientos de niños han demostrado que con disciplina se puede alcanzar toda clase de éxitos.

En plena década del ´50 aparece una figura clave para la música en Chile. El músico, compositor y director de orquesta Jorge Peña Hen, ejerció un importante rol social, cuando a inicios de los ´60, y durante un viaje a Estados Unidos, observó la experiencia de las orquestas escolares en ese país. La disciplina, responsabilidad y organización que se exigía a los niños estaba correlacionado en el rendimiento de sus estudios y el desarrollo sociocultural de los pequeños artistas. Tras ver esta experiencia, el músico chileno funda y crea la primera Orquesta Sinfónica Infantil de Sudamérica en La Serena en 1964.

Curanilahue, que en su raíz mapudungun significa “vado pedregoso”, se convirtió en un semillero de jóvenes talentos musicales con su revolucionaria orquesta. La comuna minera era también conocida por ser una de las localidades más agobiadas por la pobreza y el desempleo, después de que se acabara gran parte de su principal riqueza: el carbón.

No obstante, todos estos planes y sueños de Peña Hen se ven coartados, pues un 16 de octubre de 1973 es asesinado en el marco de la operación Caravana de la Muerte.

La Orquesta Juvenil de Curanilahue nació técnicamente un 22 de mayo de 1995. En ese tiempo, el director del Liceo Mariano Latorre de Curanilahue, Francisco Ruiz, y con la idea de dignificar la educación pública, presentó el proyecto al Concejo Municipal de la ciudad, con el fin de obtener apoyo.

Si bien su muerte coartó gran parte de sus planes, el legado de Peña Hen se revive a 10 años de su fusilamiento, ya que en 1983 con la creación de la Sociedad Bach, se marca un importante hito dentro del país.

El trabajo de connotados músicos como Américo Giusti, Javier Santamaría, entre otros, más profesores como María Eugenia Muñoz, el apoyo de los apoderados y niños hizo que este emblema musical de Curanilahue naciera oficialmente en 1996, en un escenario, en ese entonces, un tanto incierto, pues no se sabía muy bien lo que significaba tener una orquesta. Pese a esto, los logros llegaron con premura y la orquesta incluso hizo una gira por Europa. Toda una revolución musical que hoy sigue dando a Chile algunos de sus mejores músicos clásicos.

La Sociedad Bach permitió, en palabras del músico Américo Giusti, “revitalizar la propuesta de Peña Hen”. De hecho, para el primer director de la Orquesta Juvenil de Curanilahue, “no se puede hablar del proyecto de Curanilahue si no se habla de la Sociedad Bach, porque una orquesta es un equipo de profesores, ¡más allá de un solo director que mueve un palito! Si un director no tiene un buen profesor de chelo, no va a tener buenos chelistas. Todas las orquestas infantiles son un equipo de trabajo. Eso tiene un beneficio que es el de ser un colectivo”, dice.

EEL SUEÑO DE PEÑA HEN

La Sociedad Bach tenía entre sus objetivos iniciales formar una orquesta juvenil. Fue así entonces como Américo Giusti dirigió en 1983 la primera Orquesta Juvenil de la Región del Biobío. De este semillero de jóvenes talentos destaca, por ejemplo,

Hay historias que merecen ser narradas y una de ellas es fundamental para que el milagro de Curanilahue ocurra, también para que hoy existan más de 500 orquestas infantiles y juveniles por todo Chile. 137


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

muy asociados a la música. Tal vez pudiese ser esa una razón del fenómeno en Curanilahue, pero los niños también eran talentosos y muy sistemáticos”, cuenta María Eugenia Muñoz, coordinadora de la orquesta juvenil. La primera generación de niños en la Orquesta Juvenil de Curanilahue se trató al comienzo de una formación de instrumentos de viento. Luego, y viendo los buenos resultados y halagos que recibían en Chile y por todo el mundo, surgió la idea de agrandar la orquesta. Así lo hicieron, y conforme con el paso del tiempo, vino una segunda, tercera y cuarta generación de estudiantes (la actual está compuesta por 118 alumnos). Con la tercera generación se convirtieron en orquesta sinfónica, incluyendo todos los instrumentos para conformar una agrupación de este tipo (viento-madera, viento-metal, percusión y cuerdas).

Jerson Mella, actual director de la Orquesta Juvenil de Curanilahue.

Dentro de la primera generación de la orquesta aparece el actual director de la Orquesta Juvenil de Curanilahue, Jerson Mella, quien comenzó a tocar el violín a los 11 años. El joven músico concuerda con María Eugenia Muñoz, en que las iglesias evangélicas influyeron mucho para que Curanilahue se convirtiera en una ciudad musical.

Alejandra Urrutia, quien es directora titular de la Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe, Argentina y también se convirtió en la primera y actual mujer directora titular de la Orquesta de Cámara de Chile. Pero en 1992 también vendría otro hecho importante con la creación de la Academia Vivaldi de Concepción, bajo la dirección de Américo Giusti. Tanto con la Sociedad Bach como con la Academia Vivaldi, se aporta al desarrollo regional y a la continuidad de un proyecto musical que partió con Peña Hen.

“El gusto por la música nace de las iglesias. Mis papás son religiosos, por ejemplo, aunque también hay que reconocer que cuando se dio esto de la orquesta en Curanilahue fue como algo novedoso”, cuenta.

Estos vanguardistas proyectos, incluida la Orquesta Juvenil de Curanilahue, se adelantaron incluso a la creación de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (FOJI), nacida en 2001 y promovida por Luisa Durán, esposa del expresidente Ricardo Lagos Escobar.

El actual director también recuerda los comienzos difíciles pero esforzados de la Orquesta Juvenil de Curanilahue, como cuando al principio escaseaban los instrumentos y no podían ni siquiera tocar un violín, pues no era fácil disponer de uno para cada estudiante.

Hoy son más de 500 las orquestas infantiles y juveniles que se encuentran a lo largo del país. Según un catastro realizado por la FOJI, las regiones que lideran con estos proyectos son la Metropolitana con 109 y la Región del Biobío con 60. Le siguen las regiones de Valparaíso (36), Los Lagos (35) y Maule (32).

RRIGOR Y PERFECCIÓN En la Orquesta Juvenil de Curanilahue se dieron cuenta de que el trabajo disciplinado logra resultados efectivos. Los 30 niños que comenzaron en este emblemático proyecto jamás habían estado tan familiarizados con la música docta, sin embargo, y rápidamente, descubrieron que el talento se construye y no se adquiere de la noche a la mañana. “En Curanilahue existe mucha gente de religión evangélica, protestante. Entonces, ellos están 138


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

La Orquesta de Curanilahue desde sus inicios debió buscar con mucho ingenio recursos para su financiamiento. Al comienzo, la orquesta subsistió con dineros de proyectos Fondart a los que postulaban, además de contar con la colaboración de los propios apoderados del Liceo Mariano Latorre. Hoy la realidad es distinta, pues reciben la ayuda de la Municipalidad de Curanilahue, a través de su departamento de educación, y la Fundación Arauco, esta última aporta cerca del 50 por ciento de los recursos. Esto, más algunas ayudas de la FOJI, permiten financiar los cerca de 80 millones de pesos que requieren por año como orquesta.

Esto es un arte complicado, de constancia, de estudiar todos los días, de concentración. Es un arte en el tiempo, es decir, tú tienes que demostrar lo que sabes en un lapso de tiempo cortito, no tienes otro”, explica el músico profesional.

T TRASPASANDO FRONTERAS Los sonidos que salían de los instrumentos de estos jóvenes músicos curanilahuinos traspasaron fronteras y llegaron incluso a los oídos del ex Presidente Ricardo Lagos y de su esposa Luisa Durán.

Pero no solo con dinero se vive, en el arte se requieren más que recursos económicos. El constante perfeccionamiento de parte de los artistas es vital.

- ¡Si soy presidente de Chile voy a invitarlos al traspaso de mando!, recuerda claramente María Eugenia Muñoz, ante el anuncio de Ricardo Lagos en un comedor del Liceo Mariano Latorre en Curanilahue.

“Me gusta un refrán que hizo un crítico musical alemán sobre el pianista Claudio Arrau: la persona que perfeccionó lo perfecto. Es decir, incluso para él las cosas podrían perfeccionarse”, dice Américo Giusti, actualmente director de la Orquesta Juvenil de la Universidad de Talca.

En 1999 el expresidente Lagos visitó Curanilahue mientras hacía campaña durante las primarias presidenciales de la Concertación. En ese momento, la orquesta llevaba tres años de vida. Cuenta María Eugenia Muñoz que tanto Ricardo Lagos como Luisa Durán se emocionaron hasta las lágrimas. Era entonces impresionante ver a estos 30 estudiantes de esta humilde comuna, todos con sus instrumentos de cuerdas, ejecutar piezas de Tchaikovsky, Beethoven o Mozart, de manera acuciosa y sin tener que envidiarle nada a un músico profesional.

Ese afán por perfeccionarse llevó al equipo en torno a la Orquesta Juvenil de Curanilahue a buscar apoyo y a seguir con la misma fórmula rigurosa de siempre, y que sin querer, también los encaminaba al éxito. Entre el equipo de la orquesta se encontraba el violonchelista, Javier Santamaría, quien hasta el día de hoy sigue vinculado como profesor estable de este proyecto musical.

Entonces, vino el momento de cumplir la promesa que hizo Lagos. La orquesta estuvo para cuan-

“Los chicos con la música ven otro mundo. 139


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do éste asumió la presidencia en el 2000, y también para la entrega de mando a Michelle Bachelet, en marzo del 2006.

CRONOLOGÍA DE LA ORQUESTA 20 años de vida por donde han pasado centenares de estudiantes. Desde 1996, la Orquesta Juvenil de Curanilahue no ha hecho recesos, pese a los altos y bajos, los instrumentos se siguen siempre tocando.

Esta posibilidad será clave para que la orquesta pueda hacerse conocida dentro y fuera de Chile. Asimismo, comienza esta especie de revolución musical en una ciudad agobiada por la cesantía y pobreza, pero que pese a esto impregnó a toda la localidad de un espíritu de superación. Este espíritu sigue hoy muy latente en los niños que integran la orquesta y son parte de la cuarta generación.

La primera generación (1996-2004) estuvo dirigida por el destacado músico Américo Giusti. De los 30 estudiantes de ese entonces, alrededor de 8 hoy son músicos profesionales, entre los que destaca el propio Jerson Mella y Nhassim Gazale, contrabajista en la Orquesta del Konzerthaus de Berlín.

“Mi nombre es Rocío Medina, tengo 16 años y toco flauta traversa. Pertenecer a la orquesta de Curanilahue es un halago, porque tiene mucho prestigio, desde que comenzó. Después, cuando uno sea grande poder decir: ¡yo pertenecí a esa orquesta!, es como algo que llena”.

La segunda generación (1999-2002) estuvo al mando del director Humberto Águila. Funcionó casi paralela a la primera generación. Tuvo un corto tiempo porque luego se fusionó con el proyecto de la Orquesta Bicentenario.

La orquesta, además, inspiró a otras manifestaciones artísticas para que tuvieran esa mirada en el trabajo bien hecho, en la excelencia, y que los niños sabían hacer muy bien. Pero no solo el arte ahora se impregnaba de esta nueva forma de trabajo, sino los propios curanilahuinos en su cotidianeidad veían en la orquesta un modelo ejemplar que daba frutos.

La Orquesta Bicentenario nace en 2002, dirigida por la violinista y director de orquesta Alejandra Urrutia. Se llamó bicentenario, porque la idea era transformar la orquesta en una agrupación sinfónica para el 2010, pues las anteriores agrupaciones solo tenían instrumentos de cuerdas.

- Yo creo que lo que pasó en Curanilahue ¡fue revolucionario!, dice aún con emoción María Eugenia.

Actualmente, la cuarta generación está compuesta por 118 niños, todos de Curanilahue. Su director es Jerson Mella, quien se integra en abril de 2015, aunque, y como dice él, siempre estuvo vinculado a la orquesta que lo vio crecer y desarrollarse como artista.

La revolución no se detiene y actualmente el espíritu sigue impregnándose en la actual generación de jóvenes músicos. La música clásica inspira a los 140


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

jóvenes actuales que sienten y ven en su orquesta un modelo de orgullo para ellos mismos como también para su ciudad.

de todo el equipo detrás de la orquesta (profesores, coordinadora, alumnos y apoderados), llevaron a los niños y jóvenes de la primera generación a realizar una gira de casi un mes por Europa.

“Toco violonchelo y llevo 4 años en la orquesta. Me gusta tocar y aprender porque tengo más confianza conmigo misma y también aprendo a manejar mis emociones. Es un orgullo para mí pertenecer a esta orquesta. Me gusta la música y mi sueño es ser músico profesional. Deseo irme a Estados Unidos a estudiar más del violonchelo”, dice Damary Mella, actual violonchelista en la orquesta.

“Estuvimos en Alemania y en España. Recuerdo que el recibimiento fue espectacular. Quedaron maravillados con la orquesta. No se imaginaban que niños de tan lejos pudieran tocar a un nivel tan alto y tan bello. ¡Y más encima Alemania, teniendo la cuna de la música clásica!”, recuerda Jerson Mella. Para este joven músico, que hoy conduce a los músicos de la cuarta generación, las giras y el viaje por Europa fueron un verdadero trampolín para convertirlo en el profesional que es hoy.

EEL VIAJE, LOS APLAUSOS Pero en parte la labor que realizó Américo Giusti con la primera generación alentó también el espíritu de superación de los jóvenes músicos que se traspasó de generación en generación. Américo Giusti acostumbraba a invitar a músicos connotados a visitar la ciudad minera. Estas visitas dejaron huellas en muchos de los niños que estaban en la orquesta por esos años. Un recuerdo muy claro de aquello lo tiene el actual director Jerson Mella.

“La orquesta nos mostró otro mundo, viajar a Europa, salir de tu ciudad. Nosotros con la orquesta recorrimos casi todo el sur de Chile. Nos mostró otra manera de ver la vida y de decir: ¡Yo sí puedo hacer esto!”, cuenta. Han pasado dos décadas desde la fundación de la Orquesta de Curanilahue. Son cientos de niños, hoy muchos de ellos adultos y profesionales, los que han sido parte de este gran proyecto social y musical, que impresionó a muchos en su tiempo y lo sigue haciendo, pues ratifica que el arte hace milagros.

“Américo Giusti tenía muchos contactos, profesores y directores en el extranjero que llevaba a nuestra orquesta de Curanilahue. El nivel que alcanzamos lo debemos en parte al contacto profesional que tuvimos con estas personas”, asegura. Estos contactos, más el trabajo comprometido

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Orquesta Juvenil Universidad De Talca Mirta Bustamante Universidad de Talca

T

alca y Curanilahue son dos lugares de características distintas, de regiones diferentes y de vocaciones productivas que tampoco coinciden, pero tienen algo en común: son escenario de experiencias exitosas en el ámbito musical, a través de sus respectivas orquestas juveniles. En ambos casos, un nombre se repite, el del maestro Américo Giusti, quien transitó desde Curanilahue a Talca transportando la semilla de la formación de niños y jóvenes talentos. Giusti ha sido la figura central en la creación y crecimiento de la Orquesta Juvenil de la Universidad de Talca, que hoy conforman estudiantes de la carrera de Interpretación y Docencia Musical. Después de desarrollar una intensa labor artística en Concepción, como integrante de la Orquesta Sinfónica -fue jefe de fila de los segundos violines-, de integrar la Sociedad Bach y formar parte del Cuarteto Vivaldi, Giusti tomó la decisión de abrazar la causa del movimiento de orquestas juveniles e infantiles, que 20 años antes delineara el desaparecido director Jorge Peña Hen, en La Serena.

“Tenía ganas de hacer otras cosas, siempre pensando en que la música era para todos y que estaban las condiciones para hacer una orquesta pero dependiente de una municipalidad, con el fin de que los estudiantes estuvieran en un solo lugar y se generara también un sentido de identidad con lo local. Hasta entonces solo había recibido alumnos en forma aleatoria”, explica. También estaba convencido -y los hechos le ha dado la razón- sobre la positiva influencia que ejerce en los niños el estudio de un instrumento musical. “Los hace más responsables y perseverantes porque tratan de hacer las cosas bien y cuando tocan en una orquesta, desarrollan el sentido de lo colectivo, aprenden a trabajar en equipo. Creo que hemos dado pruebas de cómo la música aporta a la sociedad”, enfatiza, refiriéndose al buen rendimiento escolar y académico que logran los niños y jóvenes músicos. Tras formar Curanilahue, viajar con la orquesta hasta Europa y fundar otros elencos, comenzó a viajar a Talca para realizar clases de violín, sin abandonar Curanilahue. El esfuerzo rindió frutos, algunos 142


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de sus alumnos talquinos siguieron estudiando en otras ciudades e incluso en el extranjero, y muchos dieron origen a la orquesta de la universidad. Poco después, Américo Giusti se trasladó definitivamente a la capital maulina. “Cuando yo llegué a hacer clases a Talca, había pocos instrumentos y pocos instrumentistas, pero ellos podían estar todo el día trabajando y había oportunidad de crecer. Había talentos muy interesantes. Pero realmente me vine porque vi que al rector Álvaro Rojas le gustaba mucho la música, estaba muy comprometido con ella y tenía mucho interés en que se creara un proyecto exitoso”, subraya Giusti.

Rozas venía a Talca, públicamente expresaba que esta ciudad y la región eran tierra fértil para hacer una orquesta y seguir con una actividad que el coro había iniciado en la década del 80”, recuerda Mirta Bustamante. Pese a que el elenco era amateur, el compromiso y mística de sus integrantes hicieron posible que alcanzara un gran prestigio, no solo en el ámbito local, sino también en giras por Chile, Brasil y Argentina. El apoyo de la universidad también fue decisivo para que los integrantes del coro contaran con profesor de técnica vocal y pianista. Fue este trabajo coral el que atrajo al maestro Rozas, y así comenzó a abrirse el camino para la música en la capital maulina. Cuando el rector Álvaro Rojas asumió por primera vez este cargo en 1991, manifestó a la directora del coro su propósito de crear una escuela de talentos, idea que correspondía a la del conservatorio que la profesora Mirta Bustamante ya había desarrollado en papel. Fue el inicio de la nueva institucionalidad cultural universitaria, que contó con el respaldo del Fondart y también de Fundación Andes. Entonces se compraron los primeros instrumentos sinfónicos y comenzó el proceso musical de formación hacia 1994.

HHABÍA UNA BASE En los años anteriores, se habían creado las condiciones en la universidad para ampliar su labor de extensión artística e incursionar en la formación musical. La directora de la Escuela de Música Mirta Bustamante, afirma que fue significativa la presencia del maestro Fernando Rozas, director de la Orquesta de Cámara de Chile, quien apoyó decididamente el desarrollo musical talquino y el movimiento de orquestas juveniles en el país. Durante 10 años el maestro Rozas viajó a Talca a ofrecer conciertos con la Orquesta de Cámara de Chile, y siempre involucraba al Coro de la Universidad, que dirigía Mirta Bustamante, creadora también de esta agrupación y actualmente directora de la Escuela de Música de la casa de estudios. “Era un tiempo en que se presentaron con gran éxito obras sinfónico corales en la catedral, porque no había teatro. Cada vez que el maestro

OORQUESTA DE CUERDAS En 1997, el maestro Giusti comenzó a reforzar este trabajo y entusiasmarse con él, sumándose al cellista Javier Santa María. Luego otros profesores se fueron incorporando al proyecto. Uno de los hitos más importantes ocurrió el 24 de octubre de 2000, con el debut de la orquesta de cuerdas, conformada

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por un grupo de alrededor de 30 adolescentes y niños. “Para mí fue muy impresionante comprobar que la orquesta sonó de inmediato bien, muy afinada y afiatada, y la comunidad quedó gratamente sorprendida”, cuenta Mirta Bustamante, quien entonces dirigía el conservatorio. Muchos de los integrantes de la primera orquesta decidieron hacer de la música su profesión, al igual como ocurrió con integrantes del Coro de Niños de la Universidad, que prosiguieron estudios en Santiago -porque en Talca no tenían esa opción- y después en el extranjero. “Fernando Rozas siempre nos sugería que deberíamos avanzar, dar un paso más y pasar de la extensión a la formación. Por el lado vocal, contábamos con la motivación de Mario Baeza, quien también nos visitaba en Talca. Ellos coincidían en que estaban las condiciones para pensar en la formación universitaria”, relata la maestra Bustamante. Esa perspectiva, llevó a la universidad a crear en 2004 la carrera de Interpretación y Docencia Musical, con dos ramas: instrumental y vocal. La orquesta siguió desarrollándose y a la primera generación llegaron los egresados de enseñanza media de Curanilahue. Ellos siguieron a Américo Giusti, aprovechando además la opción de estudiar una carrera que les permitía seguir desarrollando sus talentos musicales. Estos jóvenes de Curanilahue llegaron también a otras carreras de la universidad, una evidencia de lo que algunos denominaron “el milagro de Curanilahue”, que no solo maravilló al país con su buen desempeño musical, sino también con los al-

tos rendimientos académicos. Estos jóvenes tuvieron un desarrollo extraordinario en lo personal, social y académico, reconocen ambos maestros, y Mirta Bustamante agrega que incluso hay tesis doctorales que han estudiado este tipo de experiencias. Todo lo anterior redundó en una muy buen partida de la carrera de Interpretación y Docencia Musical, a la que comenzaron a llegar talentos desde Arica a Punta Arenas. Así, el programa de pregrado empezó a entregar y sigue proporcionando docentes–músicos y directores de orquestas juveniles y también músicos para orquestas profesionales. Gerson Mella está en la Orquesta Sinfónica de Concepción; Eloy Jerez conduce la de Contulmo; Octavio Torres es director residente de la Orquesta Clásica del Teatro Regional del Maule; Guillermo Acuña está en la Filarmónica y otros egresados son actualmente profesores del conservatorio o de la carrera, como Pablo Vergara. Américo Giusti dejó en 2014 la dirección de la Orquesta Juvenil de la Universidad de Talca, año en que la llegada de nuevos y más instrumentos transformaron la orquesta en sinfónica. Mientras Giusti pasó a ser decano de la Facultad de Arquitectura, Música y Diseño, la dirección de la Orquesta Sinfónica Juvenil la asumió el destacado músico Patricio Cobos, quien vino de Estados Unidos a radicarse en Talca. Anteriormente estuvo esporádicamente en Chile para dictar master class y dirigir algunas orquestas en calidad de invitado. “El desarrollo de la orquesta ha sido impresionante y así lo reconocen en Santiago, especialmente tras la presentación el año pasado en el Centro Cultural Palacio de la Moneda”, resalta Giusti.

La Orquesta Juvenil de la Universidad de Talca, a cargo del actual director Patricio Cobos, en concierto homenaje a la ciudad de Talca, en el aniversario número 274 de la fundación de esta ciudad.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

En los últimos años se integró también a la Escuela de Música y al conservatorio la violinista y docente Solange Navarrete, quien comenzó su formación musical con Américo Giusti en Concepción, y luego estudió en Estados Unidos.

“Además lo ven como una forma de contribuir a la educación y al desarrollo de patrimonios locales, se va abriendo un campo e instalando una cultura de país en la que tienen cabida otras expresiones aparte de las populares”, sostiene Mirta Bustamante. Según Américo Giusti se ha producido un salto cualitativo por la cantidad de orquestas que ahora existen en todas las provincias de la región. “La actividad es tan grande que todos reconocen que aquí está el movimiento más serio y fuerte, movido por profesores de instrumentos formados en la Escuela de Música. Esto demuestra que en provincias podemos hacer las cosas bien”, asevera. En paralelo, el Conservatorio de Música de la Universidad de Talca ha seguido su desarrollo, al punto que hoy cuenta con todas las especialidades sinfónicas y tiene alrededor de 140 alumnos, parte de los cuales integran la Orquesta Infantil de la universidad, dirigida por Solange Navarrete. El último hecho relevante fue la apertura del Magíster en Dirección de Orquestas Infantiles y Juveniles, otro soporte importante para el movimiento de orquestas chileno. También el área vocal ha tenido un desarrollo significativo, así como la investigación. “La idea es seguir haciendo crecer la escuela como un centro de estudios musicales del más alto nivel. A eso aspiramos”, expresa. Al nivel actual ha contribuido el Convenio de Humanidades Artes y Ciencias Sociales con el Ministerio de Educación, que ha hecho posible la adquisición de instrumentos y también la venida de profesores extranjeros.

A AMPLIO IMPACTO “Todo se ha ido sucediendo, eslabón tras eslabón se ha podido articular un movimiento bastante coherente. El gran objetivo era hacer sonar la música y motivar la participación de la comunidad local. El impacto ha sido grande en la región, donde actualmente hay una oferta de música clásica que se suma a la del Teatro Regional del Maule, cuya orquesta está nutrida también con nuestros egresados”, dice Mirta Bustamante. Pero también ve un impacto más allá de las fronteras maulinas, porque varias generaciones de egresados están distribuidos entre Arica y Punta Arenas, trabajando en proyectos de la Fundación de Orquestas, y hay muchos perfeccionándose en el extranjero. La directora de la carrera observa que el fuerte vínculo con la fundación se aprecia también en la existencia de alrededor de 30 orquestas juveniles e infantiles en la Región del Maule, en las que se desempeñan como profesores de instrumentos o como directores los egresados de la carrera, quienes también se tienen presencia en proyectos de regiones vecinas. En casi todos éstos, se han involucrado instituciones, municipalidades y colegios que han entendido el impacto positivo de las orquestas como herramienta de promoción social.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Orquesta Semillero y Juvenil UBB

Bajo un nombre tutelar, niños y jóvenes cultivan la belleza.

Isabel Almeyda Conservatorio de Música Laurencia Contreras Lema

Presentación en la V Temporada Jóvenes Músicos en Concepción, 2014.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Concierto de Navidad en la UBB.

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a orquesta infantil de esta unidad universitaria fue una idea-proyecto presentado al rector Hilario Hernández en el año 2000, por el recientemente llegado director del Conservatorio, Sergio Carrasco Crovetto. Se realizaron allí las primeras compras de instrumentos por parte de la universidad y se contrató profesores especializados en diversos instrumentos sinfónicos, con la finalidad de la creación de este conjunto, diversificar la oferta académica y realizar temporadas de música a cargo de profesionales. Esta iniciativa se enmarcó en un convenio con el colegio República del Brasil, de donde provino la mayoría de los estudiantes en su primera etapa, así como la realización de clases de instrumento, teoría y ensayos. También significó que todos eran becados respecto del arancel normal del conservatorio, es decir, tuvo un evidente matiz de carácter social, aparte de lo artístico. Recibió la orquesta en este tiempo fondos externos relativos a instrumentos, viajes, arreglos y composiciones musicales de parte de la Fundación Andes, FONDART, FOJI, FAICC, GORE y Municipalidad de Concepción. También cabe destacar sus actuaciones en Temuco, Valdivia ,Osorno, Puerto Montt y Chiloé por el sur; así como Chillán, San Fernando, Rancagua, Santiago, La Serena y Valle del Elqui por el norte; participando, por ejemplo, en notables encuentros como el de Isla Marques de Mancera en Valdivia y el de los Niños por la Paz, del Valle del Elqui. Durante muchos años y antes de la existencia de la orquesta Bicentenario, la Región del Biobío lideraba a nivel nacional en número de becados por la FOJI, con los estudiantes principalmente de nuestra orquesta y Curanilahue, incluso por sobre Santiago. En los años 2003, 2004 y 2008, la Orquesta Infantil y luego Juvenil fue merecedora, por concurso y posición a nivel nacional, de ser considerada dentro de las mejores del país, al ser incluida en el Festival de Orquestas Infantiles de Chile que se desarrolla anualmente en el Teatro Municipal de Santiago, organizado por la Fundación Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Chile. En el 2013 fue invitada al Cuarto Festival de Orquestas Regionales en la ciudad de Te-

muco y en el 2014 al Tercer Encuentro de Orquestas Juveniles en el Teatro del Lago, en Frutillar. Fueron sus directores, luego de los primeros meses de clases iniciales y durante el segundo semestre del año 2000, el profesor de violín Ricardo Olivos; y durante todo el 2001, el profesor de viola Sergio Segura. Luego, desde el 2002 y hasta el 2009, el profesor de flauta Sergio Carrasco Balboa tomó la Orquesta Juvenil. Como directores invitados, tuvo entre otros a Celso Torres, Cristóbal Urrutia, Alejandra Urrutia, profesora del Conservatorio y hoy directora titular de una orquesta profesional argentina. Desde el 2010 al 2015 se fusionó en una orquesta juvenil y fue dirigida por el violista Sergio Segura, quien ahora es el director de la nueva Orquesta Semillero de la U. del Bío-Bío. Desde el 2016 el nuevo director de la Orquesta Juvenil de la Universidad del Bío-Bío es el cornista Jaime Cofré. El éxito de nuestra orquesta se debe a la base académica fuerte de nuestros alumnos en el Conservatorio, el apoyo que reciben como solistas, sus complementos en clases teóricas, y los ensayos semanales que son parte importante de su formación musical, junto con las presentaciones que cada año se programan: Temporadas de Jóvenes Músicos, UBB en Espacios Públicos, UBB+Cultura, Conciertos de Aniversario, Musical de Chile, Conciertos de Navidad.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Orquestas juveniles en San Carlos Son historias unidas por acordes y melodías, teniendo como denominador común la participación de niños y jóvenes estudiantes: las orquestas juveniles. El Liceo Diego Portales y el Colegio Sagrado Corazón se han vuelto un gran testimonio de esta experiencia artística que se enmarca en una propuesta educativa integral.

Solange Domínguez Periodista

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

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iolines, chelos, clarinetes, flautas, trompetas, timbales, cornos, contrabajos, violas, tubas, bombo y platillos van dejando sus sonidos en el aire, van tejiendo la melodía compás por compás. Pero hay un detalle muy importante, los artistas que ejecutan las armonías escritas en la partitura son niños y jóvenes, todos estudiantes de establecimientos educacionales de San Carlos que se han embarcado en las orquestas juveniles, asumiendo el desafío de la enseñanza musical como un elemento clave en su proyecto educativo. Arte y educación se encuentran en el mismo lugar de la mano de profesores y alumnos. Todos componen la música del futuro desde una melodía del presente.

lín; Elizabeth Sepúlveda Despouse, docente de violonchelo; Matías Norambuena Suárez, profesor de flauta traversa; y Cristóbal Leiva Contreras, docente de contrabajo y director de orquesta, gran ejemplo de su trascendencia, pues fue parte de su primera generación y hoy armoniza los acordes de la cuarta generación de jóvenes músicos. “Este proyecto es sin fin, todos los niños pueden tener un desarrollo musical; este trabajo requiere mucho tiempo, es un proceso largo para lograr el producto final que es tocar. Además, cada año hay cambios, se van integrantes y hay que tener reemplazantes para tratar de mantener el equilibro de los diferentes instrumentos, mantener el balance dentro de la orquesta”, precisa el profesor Enrique Alarcón Silva, quien destaca el trabajo de cada niño que une talento y constancia. Por ello, cumplen un rol esencial la constante formación de los docentes, como lo refleja la pasantía vivida en Hungría, que permitió traer nuevas experiencias y estrategias de enseñanza. La ardua labor incluye las clases individuales, talleres, ensayos generales y los denominados ensayos de fila, que reúnen a los alumnos de acuerdo al tipo de instrumento; todo sin olvidar las innumerables presentaciones que son parte de la agenda. Al mismo tiempo, se vuelve, continuamente, la mirada a las nuevas generaciones sumando nuevos rostros a este proyecto, por ello se desarrollan los conciertos didácticos, que dan a conocer la orquesta, a lo que se agregan las audiciones que este año implicaron la participación de 168 niños. Respondiendo a ello es que el gran proyecto de este año es la formación de la Orquesta Semillero, que reunirá a los talentos infantiles; una expresión más de la visión de la agrupación musical como un escenario que convoca a todos. Asimismo, un gran ejemplo de ello es el alumno de integración Yerson Contreras Torres, quien destaca por su gran talento en percusión. “Llegué este año porque el profesor Carlos me dijo que entrara. Ha sido buena la experiencia, me gusta mucho la música; además es bueno compartir, la amistad con los compañeros, estoy contento”.

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ORQUESTA ESTEBAN CANDIA PADILLA DEL LICEO DIEGO PORTALES A la hora de hablar de tradición en la música es ineludible el nombre la Orquesta Esteban Candia Padilla, que desde su origen conoce lo que significa el legado. De hecho, su nombre es un homenaje a su primer director, joven músico quien tuvo una muerte intempestiva y fue uno de los promotores de este sueño musical que surge en los años noventa. Un suceso clave lo trae el año 1996 cuando, a través de la Resolución Exenta N°968 del 25 de mayo, el establecimiento es reconocido como escuela que imparte disciplinas artísticas, pasando a integrar la Agrupación Nacional de Escuelas Artísticas de Chile y accediendo al Fondo Nacional destinado a este tipo de espacios educativos, lo que permitió avanzar en su implementación. “El objetivo es que toda la parte artística apoye lo pedagógico. La música mejora los aprendizajes, la conducta, el autoestima; la orquesta es parte de un proyecto educativo integral, por eso nuestro lema ´desarrollando talentos académicos y artísticos´. Además, llevamos 4 años como liceo, lo que permite que los niños se proyecten más en la orquesta. El perfil nuestro es artístico, estamos reconocidos como escuela artística, somos la segunda en la provincia”, precisa Carlos Olivares Yévenes, coordinador artístico del Liceo Diego Portales, quien además resalta el trabajo mancomunado que inspira. “Nos apoyan siempre la dirección del liceo, los apoderados, los niños, los profesores y la municipalidad, si nos falta uno de ellos cojeamos, se necesita el compromiso de toda la comunidad”. A su vez, para llevar adelante esta propuesta, existe un comprometido equipo docente que trabaja con los alumnos en la interpretación de cada instrumento: Enrique Alarcón Silva, profesor de bronces y clarinete; Francisco Sepúlveda Ávila, docente de percusión; Thabata Torrealba Mella, profesora de vio-

LLA FUERZA DE LA MÚSICA Precisamente, los testimonios en torno a esta experiencia musical no se detienen; en cada estudiante hay una historia que confirma la trascendencia del arte. “Participé en el casting y quedé; la experiencia ha sido entretenida, compartir con la gente gracias a la música es entretenido. La música es una forma de expresarse, de crear lazos, puedes conocer y expresarte libremente”, destaca José Caro Carrasco. “La profesora de música dijo que tenía muy buen oído, hice la audición y quedé. La experiencia 149


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

suman las clases individuales para reforzar la parte técnica en un proyecto que desde su nacimiento, el año 2009, ha ido avanzando hacia su consolidación musical. “Llegar a ser parte de este proyecto es un milagro, para mí la orquesta es un regalo de Dios por las posibilidades que se abren. El trabajo ha sido fructífero en lo musical y personal con los alumnos. La música no es el fin sino el medio para que sean mejores personas porque los niños tocan hasta cuarto medio, pero son personas toda la vida. La música es un camino para desarrollar valores, respeto, humildad, compañerismo, motiva a ser constante, trabajar, ser parte de un equipo. Lo que adquieren son otras competencias que los ayudan a desenvolverse en cualquier ámbito. Por eso se trata de un proyecto educativo integral”, señala Jonathan Neira, director de la orquesta y profesor de flauta y clarinete, quien se sumó el año 2010 a esta iniciativa. Actualmente, para realizar todo el trabajo musical, que implica la participación total de más de 60 alumnos, existe un grupo de docentes comprometidos con la enseñanza de cada instrumento. Es así como se cuenta con la guía de los profesores de violín María Teresa Almendra Valverde, Francisco Quezada Cancino y José Saravia Jeldres; el docente de viola Samuel Villarroel Torres; el profesor de violonchelo Samuel Olivera Candia; el docente de contrabajo, Felipe Torres Navarrete; el profesor de bronces, Carlos Villavicencio Vergara; el docente de percusión, Ricardo Carrasco Soto; y la profesora de piano Wilma Alarcón Arias. A todos ellos se suma una alumna del colegio, Estefanía Soto San Juan, quien se desempeña como monitora de los alumnos en etapa básica-intermedia. “Ver en los niños el mismo sueño de vida es gratificante, algunos tienen una proyección de estudiar música; es un motivo más para seguir trabajando. La música es una herramienta, aprenden disciplina, constancia, trabajo en equipo. Este es un nuevo

La orquesta del Liceo Diego Portales guiada por su director Cristóbal Leiva Contreras.

ha sido bonita, no todos los colegios tienen oportunidades como ésta, puedo expresarme, es mi vida, esto me apasiona. Hay que estudiar harto, no es llegar y tocar; la partitura hay que aprender a leerla” precisa Edher Contreras Sepúlveda junto a su violín. “La orquesta abre puertas, trae muchas oportunidades, la música permite mirar el mundo de manera distinta. Espero en paralelo seguir con la música, he estado 9 años en la orquesta, empecé a los 8, he trascendido tres generaciones lo que ha sido enriquecedor, la he visto crecer, viajando harto y con muchas presentaciones. Cada generación va variando y sumando nuevas cosas, ahora estamos rescatando la música popular, agregando cosas populares” comenta Andrés Caro Hernández, quien toca flauta traversa. “Ser parte de la orquesta permite ver las cosas de otra manera, aprender el compañerismo, la tolerancia, tomar el instrumento cambia la perspectiva y hace que el día mejore. A uno lo ayuda en lo musical y como persona, al compartir uno conoce nuevas cosas porque tiene estos espacios que hacen ver que hay más de lo uno imagina” agrega María Olga Mercado Sobarzo. “Cuando entré no sabía leer una partitura ni una llave de Fa; he aprendido mucho, he conocido harta gente. La música es una experiencia del ser humano, ayuda a expresar todo, además es un lenguaje que todos entienden. Es fundamental el trabajo en equipo, uno ayuda a los otros compañeros a leer, a seguir el ritmo” señala Diego Morales Valenzuela.

Durante la gira a Estados Unidos en Universal Studios.

OORQUESTA JUVENIL COLEGIO SAGRADO CO-

RAZÓN

El colegio está en silencio, sólo se oyen unos acordes que llevan hacia el gimnasio. Allí está la Orquesta Juvenil del Colegio Sagrado Corazón. Es sábado, el día tradicional de ensayo conjunto, al que se 150


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

tos caminos trajeron a los niños que forman parte hoy de la orquesta y son ellos quienes destacan lo significativo que resulta ser parte de esta propuesta artística. “Lo principal es que dan ganas de venir por la familia que se crea. Al principio, al saber que las clases eran viernes y sábado, uno decía ‘qué flojera’, pero con el tiempo, uno va aprendiendo y dice ‘al fin hay ensayo’; la verdad dan ganas de venir” destaca Ricardo Cisternas Escamilla, quien en la orquesta se quedó con la tuba. “Me cambié de colegio para estar en la orquesta y relajar mi vida. Venir acá es estar en familia, aprender y sentir la música, porque es diferente interpretarla que oírla” precisa Vanessa Contreras Orellana. A su vez, la orquesta ha demostrado una gran proyección, pues hay alumnos que continúan participando después de egresar del colegio. Es el caso de José Saravia Jeldres, quien participó durante cuatro años y ahora estudia interpretación y docencia musical en la Universidad de Talca. “Me vine al colegio por la orquesta; en los primeros ensayos me quedaba callado, después me di cuenta que era como una familia. Salí de cuarto y tenía ganas de seguir, ahora soy monitor, hago clases y ayudo a formar niños. La música es mi mundo, se transformó en lo que hago y me encanta hacer, es mi vocación”. “Cuando llegué no sabía qué tocar y el profesor me dijo contrabajo porque tenía porte. Fue el mejor consejo porque si no lo hubiera elegido, no se me darían todas las posibilidades que tengo ahora. Todo lo que gira en torno a la música se volvió lo mío, estoy trabajando y dando clases de contrabajo. Estuve tres años en la orquesta y ahora sigo por voluntad, he visto distintas realidades, un trabajo increíble y toda la simpatía que hay en las personas. El contrabajo se volvió mi segundo cuerpo, si estoy un día sin tocar me siento mal, la música es parte de mi vida”, resalta Eduardo Salvo Rodríguez. Pero uno de los hechos más destacados es que la orquesta reúne generaciones y así lo confirma Katalina Rodríguez Muñoz alumna de quinto básico, quien es una de las integrantes más jóvenes. “Llevo dos años porque me gusta la música y siempre quise tocar violín. Ha sido lindo, cuando llegué todos me apoyaron, se siente como una familia” precisa con alegría.

Presentación en el escenario de Disney.

lenguaje, un lenguaje universal porque con un chino puedo reunirme y hacer música” destaca el profesor Samuel Villarroel, quien con Jonathan Neira participó en la Orquesta del Liceo Diego Portales para luego continuar en la música profesionalmente, siendo parte del nacimiento de esta nueva propuesta musical. A su vez, en la bitácora una constante son las presentaciones, pero, sin duda, uno de los hitos más importantes fue la gira internacional “Sueña a Mi La Do”, en enero del año pasado, que los llevó a Estados Unidos, donde incluso se presentaron en Disneyland. “Fue una experiencia inolvidable, además juntar los recursos no fue una tarea fácil, pero valió la pena, tocamos con otras orquestas, compartimos con jóvenes, fue maravilloso” recuerda Jonathan Neira, quien destaca que también fue una experiencia de fe, aspecto que se ha convertido en un sello. “Todo viene de Dios y es para Dios. Todo lo que hemos logrado tiene que ver mucho con su presencia. La gira fue un milagro, lo íbamos a lograr soñando con Dios, y todas las cosas tienen que ver con un tema divino”. Por eso la oración siempre está presente al final de cada ensayo como gesto de agradecimiento. Y los desafíos continúan, ya que este año se han propuesto algo nuevo. “La idea es llegar a la gente con un repertorio que conozcan, sin dejar la música docta, la idea es entender dónde estamos y llegar a ese entorno, ir de lo local a lo global. No tiene sentido hacer música para nosotros, la idea es buscar la identidad cultural de la gente donde nace la orquesta, partir de lo que somos”, precisa Jonathan Neira. Por ello, ya proyectan para el segundo semestre conciertos centrados en música de películas que recorrerá diferentes sectores de la comuna.

Durante la gira a Estados Unidos en Universal Studios.

UUNA EXPERIENCIA ÚNICA Un cartel, un aviso, un acorde que se oía desde alguna sala, un compañero que ya tocaba. Distin151


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Orquesta Sinfónica Infantil Juvenil

Claudio Arrau León La Escuela de Cultura Artística florece en el surco trazado por Jorge Peña Hen.

Juan Pablo Garrido Urrejola Director Escuela de Cultura Artística de Chillán

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

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orprendidos quedan los niños de las escuelas públicas cuando, en medio del recreo y la bullanguera algarabía, comienzan a aparecer, de distintos puntos del patio, otros niños iguales a ellos pero ejecutando, con maestría, sus instrumentos. Violines, cellos, trompetas, violoncelos, percusiones, trombones, flautas traversas, comienzan a rodearlos con su música. La sorpresa se transforma en silencio y el silencio en asombro. Algunos miran incrédulos, otros se acercan a tocar los instrumentos, otros con sus brazos emulan a la directora, otros comentan entusiasmados. Es la noble tarea de la orquesta sinfónica bajo los planes de la nueva dirección: llevar la música a niños que, aplastados por la avalancha comunicacional de los medios electrónicos, no tienen ninguna posibilidad de comprobar, siquiera, que existe el arte musical llevado a su máxima expresión y que ellos podrían ser parte si así lo quisieran. Es también el sueño hecho realidad, la semilla germinada y florecida de Jorge Peña Hen, visionario pro hombre que, en los años cincuenta, fundara la Escuela de Música de La Serena, un colegio donde los niños aprendían un instrumento al mismo tiempo que recibían su currículum normal. Así nace la primera orquesta sinfónica infantil de Chile, realizando giras por todo el país, América y Europa, acaparando elogios de la crítica mundial, hasta que en el aciago año 1973, una burda mentira lo acusa: traer armamento en los estuches de los violines de los niños. El helicóptero de la muerte lo atrapa entre sus garras desquiciadas. Las balas despedazaron su cuerpo pero no su siembra maravillosa. Cuarenta años después, las orquestas juveniles florecen en muchos jardines de este largo país. Una de ellas, tal vez una de las más importantes, es la Orquesta Sinfónica Claudio Arrau de Chillán, pionera en la formación de orquestas de niños y jóvenes. Su trayectoria en estos 13 años ha sido fructífera; no por casualidad, en el año 2007, la orquesta completa obtiene el Premio Municipal de Arte. La orquesta nace al alero de la Escuela de Difusión Artística en el año 2002 por iniciativa de la violinista Carmen Gloria Mella Mora y el violoncelista Plinio Vásquez, quien fue su primer director. En el año 2009, tras el fallecimiento de Plinio, asume la dirección de la orquesta Carmen Gloria Mella, violinista, Premio Municipal de Arte 1989 153


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

y formadora de generaciones de jóvenes violinistas, comenzando así una nueva etapa de la orquesta, dando forma y consistencia a la Primera Orquesta Sinfónica Juvenil de la Provincia de Ñuble.

los mejores para asistir a ensayos especializados en Concepción y aprender exigentes repertorios. En el 2014, los alumnos Victoria Covarrubias y Sebastián Orellana, ambos violinistas, son becados regionales. El año 2015, lo mismo sucede con Sebastián Orellana y Oscar Aranda, y este 2016, Catalina Orellana, Benjamín Orellana (violín), Juan Carlos Ortiz Ramírez y Nayeeb Valdivia (contrabajo).-

Un sin número de integrantes de la orquesta a través del tiempo, han obtenido el Premio Municipal de Arte: el violoncelista David Carrasco (2010); el alumno de violín Israel Gutiérrez (2011), quien además obtuvo el primer lugar en el 6° Concurso Nacional de Violín realizado en la Universidad de Talca, organizado por la Fundación de Orquestas Infantiles y Juveniles de Chile y hoy está becado en el Teatro Municipal de Santiago; Natalia Salazar; Sebastián Orellana y Fabián Salazar (2014), quienes obtuvieron el galardón como Trío de Cuerdas de la Escuela Artística.

La orquesta se perfecciona: no hay laureles sin sacrificio y perseverancia, pareciera ser el secreto del éxito de la Orquesta Sinfónica. No conforme con los rigurosos ensayos semanales, el año 2015, vía obtención de un proyecto del Gobierno Regional, se desarrolla el proyecto Mejorando en mi Orquesta. Consistió en que, durante tres meses, los días sábado y domingo, los integrantes de la orquesta asistieron a clases de perfeccionamiento. Para este efecto se contrató a la violinista alemana Heinke Scharrer, directora de la Escuela de Música de la Universidad de Valparaíso; el violoncelista Eduardo Simpson, de la misma universidad y a Juan Eduardo Basualdo, destacado músico de dilatada trayectoria. El resultado: un concierto de alta dificultad ejecutado brillantemente.

Las más importantes agrupaciones musicales del mundo ponen sus ojos en la orquesta sinfónica. Por ejemplo, el violinista Israel Gutiérrez es invitado y becado a Austria y Alemania para participar en Master Class con los Concertinos de la Filarmónica de Berlín e invitado a tocar junto a la Orquesta Sinfónica de Viena durante abril del 2015. La institución Orquesta Regional, agrupación que selecciona los mejores músicos de las orquestas de la región para su composición, otorga becas a

El currículo de presentaciones de la orquesta es impresionante. Ha actuado en los más importan-

La orquesta en gira por el país.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Concierto en el frontis del Teatro Municipal, actividad de cierre del edificio para dar inicio a los trabajos de remodelación.

tes escenarios de la música docta del país, así como en apartados lugares, sin contar las actuaciones en el extranjero.

especialista Carla Valdebenito; saxofón a cargo del especialista Sergio Peralta. Academia de cuerdas cuyos especialistas son: contrabajo, María José López; violín a cargo de los especialistas Carmen Gloria Mella, Pamela Arriagada, Francisca Carrasco, Natalia Salazar; violoncelo a cargo del profesor Axel Quivira; percusión a cargo del maestro Juan Eduardo Basualdo.

L LOS AFLUENTES DE LA ORQUESTA La formación de una orquesta sinfónica es una tarea compleja que requiere del trabajo mancomunado de muchos especialistas que trabajan para un objetivo común.

La nueva dirección de la Escuela de Cultura Artística de Chillán, ha comprendido la necesidad que la escuela sea un polo de difusión, no sólo programando presentaciones artísticas de sus diferentes academias y facilitando espacios físicos para otras instituciones de arte, sino también interviniendo escuelas municipales con diferentes lenguajes artísticos para despertar el interés en niños vulnerables para acceder al dominio del arte.

Antes que una orquesta vea la luz, hay un sin número de especialistas que deberán formar, rigurosamente, a quienes ejecutarán cada instrumento. Así, la Escuela de Arte de Chillán cuenta con academias de los más disímiles instrumentos. Estas academias son los afluentes de la orquesta. Los alumnos de las diferentes academias entienden que es un premio el llegar a ser nominado en la Orquesta Sinfónica.

Cuando las embajadas de guitarra presentan clínicas en diferentes escuelas cada semana, o cuando la academia de teatro hace lo propio, comprobamos que estos niños están ávidos de conocer expresiones artísticas.

Las entidades que forman a los nóveles músicos son: academia de vientos con sus especialidades de instrumentos de bronce a cargo del especialista Bairon Valdivia; clarinete a cargo del especialista Juan Eduardo Basualdo; flauta traversa a cargo de la

Los ahora niños de esta orquesta, sin duda serán la base de la futura Orquesta Filarmónica del nuevo Teatro Municipal de Chillán. 155


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Orquestas juveniles e infantiles: Las lecciones de una gran obra

Música para mejorar la realidad social del país. Música para elevar la condición humana.

Otto Dörr Psiquiatra de la Universidad de Chile

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o que está ocurriendo en torno al proyecto de las orquestas juveniles es realmente inverosímil. A pesar del relativo abandono en que se encontraba la educación musical en los colegios y la clara insuficiencia de nuestros conservatorios, se han formado los últimos años más de 500 orquestas a lo largo del país, la mayoría en los colegios municipalizados o en comunas relativamente alejadas de las grandes ciudades, como es el caso de Alto Hospicio, Curanilahue o Puerto Natales. En Santiago hay decenas de orquestas y con los mejores músicos de ellas se ha formado la estupenda Orquesta Sinfónica Juvenil Metropolitana, bajo la dirección del maestro Felipe Hidalgo. La primera orquesta infantil de Chile fue creada en 1964 por el memorable músico Jorge Peña Hen, en La Serena. Él, ya en los años 50 comenzó su labor promotora de la música, creando la Sociedad Bach, la Orquesta Filarmónica, el Coro Polifónico, grupo de música de cámara y el Conservatorio Regional de Música. Como se sabe, el maestro Peña Hen fue asesinado en La Serena en octubre de 1973. Fue su modelo el que siguió el músico venezolano José Antonio Abreu para crear, en 1981, las Orquestas Juveniles de Venezuela, con niños y jóvenes de escasos recursos, y que se hicieron acreedores este año (2009) del Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Ahora bien, en ambos casos no se trató sólo de promover la música como un arte más, sino que también como una forma

de desarrollar el espíritu y superar el círculo de la pobreza. En alguna parte del texto que fundamente el premio mencionado, se dice: “Por haber combinado, en un mismo proyecto, la máxima calidad artística y una profunda convicción ética aplicada a la mejora de la realidad social”.

EEL ROMANTICISMO ALEMÁN ¿Cómo puede la música ser tan determinante en la formación del espíritu e, incluso, poder ayudar a mejorar la realidad social de un país? La experiencia histórica nos puede ilustrar al respecto: nadie podría discutir la importancia que tuvo la música en Alemania durante los siglos XVIII y XIX. En todos los hogares hacia música, había orquestas y coro en cada pueblo. Se tocaba órgano en todas las iglesias. No es necesario repetir aquí los nombres de esa larga lista de genios musicales, que con la belleza de sus obras han encantado al mundo entero. ¿Pero qué ocurrió paralelamente? Que la poesía, la filosofía, las ciencias naturales y la medicina alcanzaron el máximo nivel imaginable en esos tiempos. Hay quien ha comparado, y con buenas razones, este período de la historia alemana que abarcaba desde mediados del siglo XVIII hasta el comienzo de la guerra del 14, con el renacimiento italiano y con el siglo V a. C. en Grecia. Y no es improbable que este extraordinario desarrollo del espíritu humano haya 156


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

tenido que ver con la música, por lo que veremos más adelante. La música alemana fue, incluso, capaz de predecir el trágico destino que iba a tener ese país y, en cierto modo, esa cultura, durante la primera mitad del siglo XX: Johannes Brahms escribió poco antes de morir, en 1897, ese impresionante Réquiem Alemán, que expresa todo el dolor sufrido y ocasionado por su pueblo, las contradicciones en las que estuvo inmenso y, en último término, la terrible tragedia que protagonizaría en las siguientes décadas.

EEL EJEMPLO GRIEGO Las orquestas juveniles tuvieron también desde un comienzo una intención pedagógica. Y es ese el punto en el que me quiero detener, haciendo una referencia al papel de la música en la cultura y educación de la Grecia Clásica. En primer lugar, habría que recordar que la educación era la base del Estado griego, platón afirma en La República que sólo por medio de la educación es posible alcanzar la finalidad perseguida por el legislador, y cuando aquella es verdaderamente eficaz, las leyes en cierto modo huelgan. Y más adelante llega a sostener que las leyes y las constituciones son simples formas que sólo tienen valor cuando existe el pueblo una sustancia moral que las alimenta y mantiene. Y ésa se la da al pueblo la educación, la paideia. Ahora, es impresionante comprobar que el fundamento mismo de la educación del niño y del joven griegos era la música. En primer lugar, porque los pilares de la paideia eran las tres poesías, la armonía y el ritmo, por razones obvias. Y la poesía, por sus estrechas relaciones con aquella, cuanto más que su enseñanza se hacía a través del canto. Las demás materias tenían un papel secundario o se enseñaba más tarde. Primero la aritmética, la geometría y la astronomía y luego, a partir de la pubertad, la filosofía, la política y la tragedia. Es curioso que las artes plásticas, y a pesar del extraordinario desarrollo alcanzado por ellas en la Grecia clásica, no hayan tenido lugar alguno en la educación. Pero hay razones más profundas que explican el lugar privilegiado que tenia la música en la educación helena. La música posee un profundo sentido ético, que no lo tienen necesariamente las artes plásticas o arquitectura. Filolao, discípulo de Pitágoras, afirma en uno de los fragmentos que “ni la naturaleza del número ni la armonía acogen en sí ninguna falsedad”. Y Aristóteles, para quien el sentido del oído era el órgano espiritual por excelencia, va a decir la política: “La música, por su naturaleza, se halla entre las cosas más dulces. Y parece que hay en nosotros una afinidad con las armonías y los números, y por eso muchos sabios dicen que alma es una armonía y otros, que tiene una armonía”. En todo caso es la música la que permitía -para los órficos-, explicar la inmortalidad del alma, por cuanto si se rompe una lira o se cortan cuerdas, la armonía subsiste, como el alma con respecto al

cuerpo. Por último, Platón, en La República, reconoce como legítima la primacía de la música sobre las otras artes, por cuanto “el ritmo y la armonía son los que más hondo penetran en el interior del alma y los que con más fuerza se apoderan de ella, infundiéndole una actitud noble”. Una persona educada en la música desarrolla “una inseguridad infalible en el goce de lo bello y en el odio a lo feo”, lo que más tarde lo va a capacitar “para recibir en mejor forma los conocimientos” que se pretenden en la juventud y la adultez. No quisiera terminar sin mencionar brevemente a Orfeo, dios de la música y origen de la religión órfica, que muestra extraordinarias semejanzas con el cristianismo, pues comparten la idea del dios único, de la religión como forma de vida, del ascetismo, del pecado original y de la comunión. Y también su sacrificio nos dejó un legado. En este caso, la palabra y la música. En uno de sus Sonetos Orfeo, Rilke describió este acontecimiento en forma insuperable. “¡Oh tú, dios perdido! ¡Tú, huella sin fin! Sólo porque al último la enemistad, violenta, te partió en pedazos, es que somos ahora nosotros los que oímos y también la boca de la naturaleza”. Aplicando a nuestro país, creemos que las orquestas juveniles están logrando devolvernos uno de los tesoros que nos legara Orfeo en el comienzo de los tiempos, la música. Solo cabe esperar, ante de la constatación del dramático deterioro del lenguaje en Chile, que el dios se apiade de nosotros una segunda vez y nos devuelva también la palabra.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Mensaje al VII Encuentro de Orquestas Infantiles y Juveniles Fernando Rosas

(1931-2007). Fundador y director ejecutivo de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Queridos amigos: Es para mí muy grato poder estar con algunas palabras cerca de ustedes, ya que desgraciadamente por razones de salud no puedo estar en forma personal tal como lo habría querido. Este séptimo encuentro es para nosotros muy importante, porque por primera vez la fundación completa viaja al norte de Chile. Es una demostración más de la mística que tiene nuestro movimiento. Esta mística nació con el Programa de Orquestas Juveniles creado en los años 60 por Jorge Peña Hen, el fundador de nuestro movimiento, quien logró llegar precisamente hasta Antofagasta pasando por Copiapó y habiendo nacido en La Serena. Nosotros hemos logrado una segunda etapa, que era el sueño de él, de hacerlo en todo Chile, gracias al apoyo de los gobiernos de la Concertación, empezando con el gobierno del señor Aylwin, que el año 1992, gracias al ministro de educación don Ricardo Lagos, dio la partida a este hermoso y soñador programa. Hermoso porque compromete una mística de chilenos, mística de trabajo en que todos damos lo mejor de nosotros mismos y, como lo hemos dicho, hasta que nos lleguen las energías. Y también es comprometedor porque tomamos muy enserio esto de hacer música. En conjunto, es una cosa hermosa, seria, es algo que nos permite hacer un aporte en la sociedad, un aporte que se ha visto es mucho más profundo de lo que pensamos al principio. Otro punto central de nuestro programa es el querer ir mejorar, querer hacer siempre las cosas con mayor perfección técnica. La música ha alcanzado grandes alturas en cuanto a la interpretación, alturas que creemos que no son imposibles de alcanzar con los niños, pero estos niños cada año han ido mejorando y se han ido acercando a una perfección en la interpretación. Eso, para nosotros, este impulso de mejorar es vital, y además es vital un tercer punto (y con esto termino estas palabras que quiero que sean breves), que es motivar a la comunidad. Todavía son en Chile alrededor de diez mil niños los que participan en la orquesta, queremos llegar a un número cinco veces superior en los próximos años. Queremos tener cincuenta mil niños en Chile que marquen ya algo muy visible en este nuevo desarrollo del espíritu y la cultura nacional. Estamos haciendo una nueva cultura chilena a través del programa de Orquestas Juveniles y estamos abriendo un nuevo horizonte de desarrollo para el país. Muchas gracias.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Mensaje desde Venezuela

José Antonio Abreu

Director fundador de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela

La sinfónica de la Juventud Venezolana “Simón Bolívar” y las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela rinden solemne homenaje a la memoria de Jorge Peña Hen, héroe magnífico de la cultura latinoamericana. La obra visionaria de Jorge Peña Hen constituye un patrimonio imperecedero del continente, al convertir la educación musical en un poderoso instrumento de desarrollo social y afirmación ética para nuestros pueblos. Insignes maestros chilenos como Hernán Jerez y Pedro Vargas, han sembrado durante más de 30 años la simiente fecunda de La Serena, al brindar su invalorable y abnegado aporte a la fundación, expansión y consolidación del Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Hoy, bajo la eminente conducción del maestro Fernando Rosas, las Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile adelantan su inmensa labor como maravilloso ejemplo para toda la América Latina. Y gracias a la iniciativa y noble impulso del excelentísimo señor Presidente, doctor Ricardo Lagos, el trascedente Acuerdo de Cooperación vigente con Venezuela por él suscrito cuando ejercía la titularidad del Ministerio de Educación, ha promovido vigorosamente el intercambio académico y la creación musical en nuestras naciones hermanas. Glorioso mártir del magisterio artístico, Jorge Peña Hen, proclama su legado ante América y ante el mundo, con resonancia de eternidad. La juventud y el pueblo de Venezuela entonan por siempre en su nombre, con honor y veneración, un canto infatigable de amor y de futuro.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Discurso del ministro de Educación, Sr. Ricardo Lagos, en concierto de inauguración de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Santiago, 5 de mayo de 1992.

Señoras y señores: El concierto que hoy nos reúne no es uno más en la vida cultural chilena, sino constituye un importante hito en una tradición nacida en Chile, desarrollada en otros países latinoamericanos y que nuevamente vuelve a su país de origen. En efecto, a fines de la década de los 50, un joven alumno egresado del Conservatorio de Música de la Universidad de Chile en Santiago, llamado Jorge Peña Hen, vuelve a La Serena, su ciudad natal, con el fin de desarrollar las actividades musicales en dicha ciudad. Para ello fundó una sociedad musical de nombre Juan Sebastián Bach, constituyó un conservatorio de música que anexó a la Universidad de Chile sede La Serena, y creó una orquesta sinfónica que año a año

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

debía ir rehaciendo, dado que los músicos emigraban sin cesar a Santiago por las permanentes carencias de dinero. Frente a este hecho y después de un viaje a los Estados Unidos, Jorge Peña decidió iniciar una actividad musical juvenil, ya que creía que esa era la única forma de crear un movimiento musical permanente. De esta manera, surgieron diversos conjuntos musicales juveniles en la ciudad. Con uno de ellos, la Orquesta Sinfónica Juvenil efectuó conciertos en su ciudad, giras a otras ciudades de Chile y países vecinos tales como Argentina, Perú y Brasil y otros de América Latina. El 16 de octubre de 1973 la vida de este insigne músico tuvo un dramático final, pero sus ideales han permanecido plenamente vigentes hasta el día de hoy. Al año siguiente dos músicos exiliados de La Serena, el oboísta Hernán Jerez y el violinista Pedro Vargas, fueron cariñosamente acogidos en Venezuela por el notable maestro de música José Antonio Abreu, quien en esos momentos iniciaba en gran escala un proyecto de orquestas juveniles en su país, inspirados en ideales comunes con los de Jorge Peña. El profesor Abreu, que a sus condiciones de músico une las de ser un destacado humanista, economista y hombre público, actualmente ministro de Cultura de Venezuela, impri-

Reconocimiento del Gobierno de Chile y su presidente Ricardo Lagos a la labor de Jorge Peña Hen, encarnado en la figura de su viuda, Nella Camarda. Concepción, julio de 2000.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

me al proyecto vastas proporciones, llegando a fundar en su país más de 90 orquestas juveniles. Su exitosa iniciativa es compartida por países cercanos a Venezuela, tales como Colombia, Costa Rica y México, desarrollándose con gran vigor. Son estos mismos ideales los que en escala nacional hoy vuelven a nuestra patria y es este concierto el que da origen a una nueva etapa que soñaba Jorge Peña, esto es que sus ideales continuaran realizándose exitosamente después de su muerte en La Serena y otras ciudades, adquiriendo una fisonomía nacional. Lo que hoy propone el Ministerio de Educación a través del Departamento de Extensión Cultural de su División de Cultura, conjuntamente con la Fundación Beethoven, es un Plan Nacional de Creación y Apoyo a Orquestas Sinfónicas Juveniles en Chile. El concierto de inauguración de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil es un paso que, junto al apoyo a las orquestas regionales, permitirá ir constituyendo una red de orquestas juveniles en el país. El programa que iniciamos, proporcionará a jóvenes músicos las herramientas necesarias para realizar su labor, a la vez que acercará a sus respectivas familias a la actividad musical. Asimismo, será un efectivo vehículo para llevar la música a muchas ciudades del país que hasta el momento, por su distancia, no tienen acceso a las manifestaciones de la vida cultural. Pretendemos en un mediano plazo que exista en cada región del país una orquesta regional de carácter juvenil, junto a una escuela de música en las regiones que actualmente no las poseen. Es necesario, para conseguir este objetivo, que junto al Gobierno colabore la empresa privada y la comunidad, a través de sus diversas organizaciones. Frente al desafío que nos presenta nuestra sociedad en desarrollo, iniciativas como la presente, permitirán a nuestra juventud encontrar sus mejores formas de expresión. Quiero, por último, felicitar a los jóvenes de la orquesta y desearles que esta experiencia sea un espacio para su desarrollo personal y artístico, que abra un camino de acercamiento a la música a otros jóvenes del país. Muchas gracias.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Testimonios de académicos “Jorge Peña pertenece a la legión de Quijotes vivos de nuestro país. Él reúne las condiciones que Salamanca non presta, como dice el adagio: don de mando, oído musical muy bueno, poder de sugestión, rapidez”.

Armando Carvajal

Director fundador de la Orquesta Sinfónica de Chile El Día, La Serena, 30-06-1965

“El recuerdo de Jorge Peña nos acompañará siempre con emoción, como músico, como académico y persona de gran categoría moral y humana. Su trágica e insensata muerte nos sigue produciendo dolor”.

Edgardo Boeninger Ministro de la Secretaría General de la Presidencia La Época 03-11-1991

“Tanto es mi entusiasmo que he formulado una invitación al conjunto para que haga unas prestaciones en Santiago, para que los niños de la capital aprendan y conozcan lo que está haciendo en La Serena, que a mí me parece maravilloso. Felicito a Jorge Peña por lo que ha logrado realizar y estoy pronto para brindarle todo mi apoyo”.

Juan Gómez Milla

Rector de la Universidad de Chile El Día, La Serena, 30-06-1965

“Jorge Peña creó el clima propicio para la constitución de este conservatorio. La permanente actividad desarrollada por él permitió que el volumen musical de La Serena se acrecentara y la idea de crear un conservatorio encontrara cauce que será canalizado por la universidad”.

Alfonso Letelier Llona

El Día, La Serena, 21-04-1956 Compositor premio Nacional de Arte

“Cuando se trata de seguir la trayectoria vital de Jorge Peña Hen, en las impresiones que se tienen se mezclan la admiración y el asombro. Sin duda que fue una personalidad de las que muy de tarde en tarde se dan en el país y en el mundo”.

Miguel Castillo Didier

Profesor titular de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile en “Jorge Peña Hen (1928-1973). Músico, maestro y humanista mártir”. 164


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Testimonios de discípulos “Corría el año 1966 cuando junto a unos amigos del barrio Molinos Viejos, donde vivíamos principalmente familias de funcionarios del Ejército y Carabineros, salimos a probar suerte en una nueva escuela que iniciaba sus funciones para educar a niños de La Serena. Era un proyecto innovador, ya que a la educación general se integraba lo musical. Luego de pasar por una selección, pasé a formar parte de la tercera generación de la Escuela Experimental de Música de La Serena; mi primer instrumento fue el clarinete. Después de un par de años de desarrollo instrumental, junto a un compañero tuve que concurrir a la oficina del director, el maestro Jorge Peña Hen. Allí conocí el oboe. Se me hizo una inspección sobre mis aptitudes para con este instrumento y se vino el cambio, y con la premura de que tenía dos meses para estar a punto para integrar la Orquesta Sinfónica Infantil. Sin duda que esta experiencia nunca la he olvidado, ya que fue el inicio de mi profesión: la música. Luego de superar las difíciles vallas del inicio del estudio del oboe, efectivamente tuve el privilegio de ser integrante de la Orquesta Sinfónica Infantil, donde el trabajo era muy intenso. Se realizaban ensayos de la orquesta hasta los días sábado, había que mostrar el nuevo proyecto educativo, al cual no le faltaban detractores, principalmente de las autoridades de la música nacional. Nuestro colegio prácticamente era una familia gracias a las gestiones de nuestro director, el maestro Peña. Por la mañana teníamos un desayuno, al medio día un almuerzo y a media tarde una colación, por lo que compartíamos una jornada de ocho a diez horas en la unidad educativa, realizando la enseñanza de educación general en la jornada matinal y la práctica instrumental en la tarde. La mayoría de los alumnos éramos de familias de clase media baja, por lo que nosotros y nuestros padres valorábamos todos los esfuerzos que había detrás de este nuevo proyecto educativo. Muy pronto comenzaron con grandes éxitos los conciertos en nuestra ciudad de La Serena y en otras ciudades del país, y después en el extranjero, lo que dio inicio a giras de varios días. Esto hizo reafirmar una vez más nuestras relaciones y camaradería entre compañeros y profesores. Este innovador proyecto educativo rápidamente creció y la matricula día a día aumentaba, lo cual hizo que la colonial casona de calle Prat con Los Carrera se hiciera estrecha para tantos niños que llegaban ilusionados en busca de un instrumento para ejecutar. Esto dio motivo para que los alumnos, organizados en el Centro de Alumnos, iniciáramos un movimiento estudiantil con el propósito y objetivo de ampliar salas de clases, patios y salas de ensayos, actividad que como presidente del Centro de Alumnos me correspondió encabezar. Con la primera ocupación de nuestro colegio, nuestro director, el maestro Jorge Peña, se da cuenta que habíamos dejado de ser niños y éramos jóvenes adolescentes 165


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

con ideas propias, lo que reconoce al conversar con nosotros al interior de una asamblea. Estaba muy sorprendido al ver que los niños que había ido a buscar a distintos colegios de la ciudad de La Serena ya no lo eran. Uno de los grandes aciertos del maestro Peña fue la adaptación del cuento La Cenicienta en ópera infantil, y con gran maestría lo acompañó Fernando Moraga en la parte escénica, obra con la cual nos permitió viajar por varias ciudades de nuestro país, instancia en la que se pudieron descubrir varios talentos del teatro, la danza y el canto. Era la década del setenta y en nuestro país se iniciaba un importante proceso de cambios sociales encabezados por el gobierno del presidente Salvador Allende. Ante su ascenso al poder, tuvimos el privilegio de realizar una presentación al interior del Palacio de La Moneda para el nuevo gobernante, situación que era muy clave para el desarrollo del proyecto del maestro Peña, pues se necesitaba de un gran apoyo para seguir avanzando en este innovador método de enseñanza. Dado el crecimiento que había tenido, ya no solo se realizaba en La Serena, ya estaba presente en Copiapó, Antofagasta, Iquique y Ovalle. En los encuentros de estas instituciones para debatir sobre este proceso, varios eran los opositores, como el maestro Fernando Rosas o la educadora Olivia Concha. Esto hizo que al interior del proyecto se levantaran algunos detractores, básicamente por la contingencia política de la época. Es así que al producirse el golpe militar, algunos de los colegas del maestro Peña llegan hasta la nueva autoridad impuesta para denunciar que era él quien dirigía el Plan Z en la ciudad de La Serena, y que al regreso de la gira a Cuba -que habíamos realizado en marzo del ´73-, se habrían internado armas al interior de los estuches de los instrumentos. Un grupo de integrantes de la Orquesta Juvenil que viajó a Cuba fue utilizado por políticos en oposición al gobierno del presidente Allende, para realizar declaraciones en contra del maestro Peña y del propio gobierno de Cuba, que había patrocinado el viaje. Tengo muy presente la conversación que tuviera con el maestro Peña al interior de la cárcel de La Serena, mientras estaba detenido por las acusaciones que le hicieran sus propios colegas. “Mira, yo estoy tranquilo, ya que nada he hecho, todas las acusaciones son falsas, pero esto es muy serio, aquí no se ha respetado a la autoridad. Y ustedes serán los continuadores de este trabajo, deben seguir trabajando y luchando para que este proyecto no se pierda. Yo quiero salir en libertad y viajar a Alemania para seguir estudios de Dirección y Composición”. Fue la última vez que pude ver y conversar con don Jorge, como cariñosa y respetuosamente nos dirigíamos a él. Aquella tarde del 16 de octubre de 1973, estando al interior de mi casa, pude escuchar los disparos que se realizaban al interior del regimiento de la ciudad de La Serena, sin sospechar que se fusilaba a personas inocentes y entre ellos a quien fuera nuestro segundo padre, don Jorge. Sin duda fue un duro golpe para todos los integrantes de la orquesta como para toda la comunidad, pero el tiempo ha demostrado la gran visión del maestro, pues su proyecto sigue vigente y no sólo en Chile, sino también en el extranjero. Son numerosos los profesionales que se han formado en la Escuela Experimental de Música “Jorge Peña Hen”, los cuales se desarrollan con éxito en distintas instituciones musicales del país como en el extranjero”.

JOSÉ URQUIETA VARELA 166


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

VINCULACIÓN CON EL MAESTRO JORGE PEÑA HEN

“Con la distancia que nos dan los años transcurridos, estoy convencida de que el maestro Jorge Peña Hen fue un músico revolucionario que cambió para siempre la vida musical de nuestro país y su proyección en Latinoamérica.

En cuanto a mi relación con el maestro Jorge Peña Hen, el año 1964 yo cursaba el cuarto año básico en una escuela de la ciudad de La Serena, cuando fui seleccionada por mi profesor de música de dicha escuela para participar en el Plan Docente Musical, que se realizó en varias escuelas básicas de la ciudad. Elegí la flauta traversa como instrumento y, durante ese año, además de las clases, el grupo se constituyó en una orquesta. A fines de ese año se realizó el concierto de esta Orquesta Sinfónica Infantil, concierto que se repitió en el Teatro Municipal de Santiago con un éxito sobresaliente, pues derrotaba todos los antiguos prejuicios. Fue el espaldarazo definitivo para que el Ministerio de Educación creara la Escuela Experimental de Música de La Serena, lo que después dio origen a otras escuelas similares en Coquimbo, Ovalle, Copiapó, Antofagasta y el resto del país.

Este espíritu de revolución se manifestó en dos frentes: 1.- La pedagogía. Se creía en ese entonces, década del 50, que para llegar a ser músico, el estudiante tenía que estudiar varios años en un conservatorio y cumplir varios requisitos antes de su ingreso (entre ellos, una edad arriba de los 12 años). Durante estos años de conservatorio, el estudiante debía vencer dificultades técnicas en su instrumento, que no siempre se lograban, con la consiguiente frustración y abandono, lo que redundaba en la escasez de músicos profesionales para llenar plazas en las orquestas, que por supuesto eran escasas. Jorge Peña Hen demostró que era posible que niños de corta edad pudiesen aprender un instrumento y disfrutar integrando un conjunto orquestal, equiparando la vocación con el talento.

Desde la creación de la Escuela de Música en el año 1965, ocupé el puesto de primera flauta hasta mi traslado a Santiago en el año 1971, para continuar estudios superiores en el Conservatorio de la Universidad de Chile. Actualmente, me siento honrada de poder continuar con la obra iniciada por el maestro Peña como profesora de flauta traversa en la Escuela de Música “Jorge Peña Hen” y como académico del Departamento de Música de La Universidad de La Serena”.

2.- Lo social. Hasta ese tiempo, la música selecta, culta o como se le llame, era patrimonio de unos pocos que podían pagar las entradas para un concierto, y este quehacer musical estaba radicado sólo en Santiago, quedando la mayor parte de la población chilena marginada de este arte. Por ende, no conocía esta música ni tenía interés en ella, porque les era ajena a su entorno.

CLARINA AHUMADA REYES

Al crear la Escuela de Música de La Serena en 1965, se logró integrar a toda la comunidad de padres y apoderados, los cuales a su vez expandieron esta nueva perspectiva cultural a la ciudad y después al resto del país, para llegar a todas las capas de la sociedad.

Profesora Escuela Experimental de Música Jorge Peña Hen. La Serena.

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O

c u p a d o l e c t o r Chillán, las artes y los días

Armando Cartes Montory, editor

Archivo Histórico de Concepción, Universidad de Concepción, Concepción, 2015, 203 p. “La historia ñublensina representa un acervo acumulado sin el cual la cultura chilena quedaría trunca y la historia de la gran provincia de Concepción, que se extendía desde el Maule a la Frontera, incompleta e incomprensible. Para aportar a la génesis de la Región de Ñuble, hemos compilado estos trabajos de temáticas diversas, que en conjunto expresan la compleja unidad de su historia y territorio”. Textos de Armando Cartes, Juan Ignacio Basterrica, Marco Aurelio Reyes, Boris Márquez, Cristián Leal, Marcial Pedreros Leal, Fernando Arriagada, Carlos René Ibacache.

Santa Elvira. Barrio patrimonial

Patricia Orellana Cea-Puchi y Máximo Beltrán Fuentes S/ed. Chillán, 2015, 137 p.

Reportaje a la vida cotidiana de los pobladores. Excelente testimonio existencial de un barrio histórico de Chillán.

Noticias del pasado. La Región de Coquimbo 1540-1940. La visión de conquistadores, científicos, viajeros y cronistas Gonzalo Ampuero Brito y Ruth Vera

Universidad de La Serena, La Serena, 2011, 271 p. Excelente antología de calificados autores: Gerónimo de Vivar, Alonso de Ovalle, José Fernández de Campino, Christian y Conrado Heuland, Miguel Luis Amunátegui Valdés, Julian Mellet, Williams S.W Ruschenberg, Gabriel Lafond de Lurcy, Charles Darwin, Ignacio Domeyko, José Joaquín Vallejo (Jotabeche), Recaredo S. Tornero, Francisco Galleguillos Lorca, Benjamín Subercaseaux.

Araucanía, siglos XIX y XX. Economía, Migraciones y Marginalidad

Jorge Pinto Rodríguez (editor)

Editorial Universidad de Los Lagos, Osorno 2011, 283 p.

La obra contiene un conjunto de estudios sobre temas regionales a cargo de autores de reconocido prestigio en el tema: Leonardo León, Jorge Muñoz, Claudio Rosales, Valeska Geldres, Ana Maria Rusque, Mª Soledad Etchebarne, Félix Briones, Cecilia Hernández, Jaime Flores, Luis Carreño, Susana Bandieri, Fabián Almonacid, Jorge Pinto, Luis Ortega.

Atacama

Carlos Aldunate del Solar, editor

Museo Chileno de Arte Precolombino-Banco Santander, Santiago, 2012, 327 p. Obra monumental sobre una región cargada de historia y belleza natural: Los cielos de Atacama / María Teresa Ruiz González; Historias del paisaje / Guillermo Chong Díaz; La prehistoria de Atacama / Mauricio Uribe Rodríguez; Atacama colonial: de la conquista a la colonia / Jorge Hidalgo Lehuedé; Iglesias de Atacama: nueva arquitectura para antiguas creencias / Hernán Rodríguez Villegas; Historia de la minería indígena atacameña / Diego Salazar Sutil; El cielo en la cosmovisión de Atacama / Joyce Cortes [et al.]; La tradición arriera de Atacama (siglo XIX) / Cecilia Sanhueza Tohá; Pampa y salitre: breve relato de la nación invisible / Pablo Miranda Bown; Pescadores y mineros en el litoral atacameño / Manuel Escobar Maldonado; La música ritual atacameña / Claudio Mercado Muñoz. 168


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Curicó en la Independencia de Chile Reyes Ibarra, Patricio

Corporación Cultural de la Municipalidad de Curicó, Curicó, 2012, 254p. Relato de las acciones ocurridas durante este periodo en la zona y compilación de lo escrito sobre estos hechos por los otros historiadores”. Obra de un destacado historiador regionalista. Anexos documentales.

Historia de Quellón

Juan Bahamondes Cantín

Okeldán, Concepción, 2012, 346 p. Monografía histórica, cultural y social. Instituciones, economía, leyendas. Fotografías y dibujos. “Esta obra -que es la segunda edición corregida y aumentada del libro homónimo publicado en 2003- se convierte así en un extraordinario aporte de rescate al patrimonio cultural de la ciudad-puerto más austral de la isla grande de Chiloé y en un valioso texto de consulta para estudiantes, público general, historiadores y estudiosos universitarios de las más diversas disciplinas, constituyendo además un sólido punto de partida para otras investigaciones que sobre la ciudad y su territorio se realicen en el futuro. Se convierte -además- en un noble homenaje a aquellas personas que en diversas formas y circunstancias, hicieron su aporte a la formación y desarrollo del Quellón actual como núcleo urbano en isla grande de Chiloé (Medardo Urbina Burgos).

Jorge Peña Hen (1928-1973) músico, maestro y humanista mártir Miguel Castillo Didier

Lom Ediciones, Santiago, 2015, 230 p. Un libro que faltaba para enaltecer la vida y obra de uno de los grandes de la música chilena, cuya vida fue cegada en el marco de odios de la crisis de 1973, obra de un calificado académico de la Universidad de Chile: “El formidable movimiento musical del norte, con sus repercusiones en la vida musical del país y aún de varias naciones hermanas, fue fruto de sus anhelos y sus esfuerzos: la Sociedad Juan Sebastián Bach, la primera y segunda Orquesta de Cámara Bach, la Orquesta Filarmónica de La Serena, el Coro Polifónico de aquella constitución, el Conservatorio Regional de La Serena, la Escuela Experimental de Música, la primera Orquesta Sinfónica Infantil de Chile y del continente, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Chile en La Serena, la renovación de la enseñanza musical, la formación de centenares de músicos, los centenares de conciertos realizados en los más distintos lugares del norte”.

Fernando Daza

Ahumada Norman y Lagos Miguel

Ediciones Universidad del Bío-Bío, Chillán, 2016, 141p.

Esta obra presenta una muestra representativa de su prolífico trabajo, comenzando por sus celebradas caricaturas en la revista Topaze, donde compartió páginas con los mejores ilustradores de la época, desde Pepo hasta Lugoze. Continúa con su incursión en el comic, con su personaje Concbita la Pistolera, publicado en Venezuela. Se presentan algunos de sus trabajos de caballete con la serie Erótica, donde se explaya en su tema inspirador favorito: la mujer; entre sus mayores trabajos encontramos su pintura mural. Edición de lujo para un autor con fuerte vinculación con la UBB. 169


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

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Vivir en el oasis de Pica Una flor en la arena: uno de los humedales emblemáticos del norte de Chile.

Carolina Vera Burgos Centro de Estudios de Humedales de Pica

Iglesia de San Andrés de Pica.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

“En ciertos Oasis el desierto es solo un espejismo” Mario Benedetti. La frase calza perfectamente en el caso de Pica, ubicado en el lugar más árido y antiguo del planeta como lo es el desierto de Atacama. Su particular nombre proviene del vocablo Quechua y Aymara T`ika, que significa “flor”. Este oasis agro-turístico se caracteriza por poseer una rica historia cultural y natural, siendo innumerables los antecedentes históricos que le indican como un lugar de paso y habitación de los primeros pueblos indígenas que ocuparon la zona sur del Perú.

Geográficamente, Pica se sitúa en el paralelo 20°29´ de latitud sur y el meridiano 69°19´ de longitud oeste, a 1325 metros sobre el nivel del mar. Administrativamente, el oasis se ubica en la Región de Tarapacá, específicamente en la Provincia del Tamarugal y en la comuna de Pica, creada el 18 de enero de 1957. Actualmente el alcalde de la comuna es don Miguel Núñez Herrera, contando ésta con un nuevo y moderno Centro de Salud Familiar-CESFAM, tres escuelas básicas y un Liceo Técnico Profesional y Humanista que cuenta con las especialidades de Agropecuaria y Mecánica Industrial con mención en Electromecánica. Lamentablemente la comuna no tiene centros de formación universitaria, debiendo los jóvenes trasladarse a Iquique o fuera de la región para dar continuidad a sus estudios.

Cada vez que alguien habla sobre el oasis de Pica, viene a mi memoria la imagen observada en el sector denominado El Portillo, donde actualmente se sitúa un mirador, desde el cual es posible disfrutar de una vista panorámica de casi toda la Provincia del Tamarugal. Desde allí resalta el verdor intenso del oasis rodeado por el desierto, divisando a la distancia los centros urbanos cercanos, la verde pampa del Tamarugal y el lado oriental de la imponente cordillera Costera, lugar donde se ubicaron los grandes centros mineros salitreros. Desde esta perspectiva destaca el carácter estratégico que posee el oasis de Pica, al ser un punto central de la red de caseríos y pueblos que conectan el altiplano con la costa, ofreciendo a los viajeros el vital recurso hídrico, sombra y tranquilidad, convirtiéndose así en un pequeño paraíso en medio del imponente desierto de Atacama.

Según los datos del censo de población año 2002, la comuna de Pica tiene 6.178 habitantes, distribuidos en los pueblos de Pica, Matilla, Valle de Quisma y en los caseríos de Laguna del Huasco, Collacahua, Lirima, Cancosa y Copaquire. Pica se conecta con el resto de Chile a través de la ruta A-665, que une al oasis con el pueblo de Matilla, La Huayca, La Tirana, Pozo Almonte, Humberstone, Alto Hospicio y finalmente Iquique, trayecto que en total tiene una distancia aproximada de 114 kilómetros y que es realizado por buses de empresas privadas con salidas diarias programadas cada 15 minutos.

Cocha Resbaladero, Pica.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Acá la comunidad gira entorno a la conmemoración de fiestas patronales y a los carnavales de los pueblos andinos. Entre las fiestas religiosas, la más simbólica es la de San Andrés de Pica, celebrada en el mes de noviembre, donde manifiestan su fe 11 cofradías religiosas. También existe una danza de identidad local, concéntrica, de pareja y de pañuelo, hermana de la marinera y de la cueca, denominada “Cachimbo”, danza elegante proveniente de los antiguos salones de Pica, existiendo hoy en día 3 clubes de Cachimbo.

exclusivamente para riego agrícola. Por otra parte, históricamente una fracción de estas aguas ha sido guiada a través de socavones o túneles subterráneos construidos en el siglo XVIII por los españoles. Estos lugares aún hoy en día pueden ser visitados, destacando Comiña, por ser una obra hidráulica de más de 300 años de antigüedad y de una longitud aproximada de 2.5 km y El Carmen con 1.9 km. Además, existen otros 10 socavones de no menor importancia de extensión, totalizando una longitud de aproximadamente 13 kilómetros.

Pica, “flor en la arena”, posee una superficie aproximada de 300 hectáreas, de las cuales 80 son dedicadas exclusivamente a la agricultura manejada con técnicas ancestrales de riego por inundación de aguas, provenientes de vertientes naturales procedentes de surgencias subterráneas de carácter termal que fluctúan en temperaturas de 30 a 33 grados Celsius. El agua es acumulada en estructuras denominadas “cochas” (palabra de origen quechua que significa ojos de agua o laguna), las cuales están conectadas a una red de canales de regadío que distribuyen el riego por inundación de los cultivos agrícolas de la zona. En Pica existen cuatro cochas; en la principal, denominada Resbaladero, se concentra la mayor parte de la actividad turística. Las cochas Concova, Miraflores y Las Ánimas son destinadas casi

Producto del agua con excepcionales características, del microclima y de la tierra fértil se obtienen productos con especial carácter organoléptico, como lo son el sabroso mango piqueño, el jugoso y dulce tangelo (fruta cítrica híbrida resultante del cruce entre una mandarina y un pomelo) y un sinnúmero de otros productos, donde sin lugar a dudas destaca el famoso limón de pica, reconocido como producto gourmet en el mercado tanto por su calidad, como por su reputación, ambas otorgadas por las características únicas del lugar donde se produce, convirtiéndose por estos motivos en el primer producto de Chile en contar con el Sello de Origen de Indicación Geográfica, otorgado por el Ministerio de Economía, Fomento y Turismo y el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI). El Sello de Origen acredita e

Vista de la Plaza principal de Pica desde el campanario de la Iglesia de San Andrés de Pica.

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identifica cualidades únicas, reputación y otras características que detenta un producto en función del medio geográfico en el cual se ha cultivado tradicionalmente, incluidos factores naturales y humanos.

Actualmente, la agricultura sigue siendo una de las actividades más productivas y relevantes del oasis, adicionándose lentamente el turismo. Sin duda alguna el oasis de Pica es un “humedal” transformado por la agricultura, definiéndose desde el punto de vista técnico y según la convención de Ramsar como un humedal del tipo manantial de agua dulce u oasis. Lamentablemente los humedales siguen siendo drenados para habilitar terrenos agrícolas. Por suerte cada vez se comprende mejor el papel fundamental que ellos desempeñan en apoyo de la agricultura, existiendo en la actualidad prácticas exitosas que mantienen a los humedales sanos. Tal es el caso del oasis de Pica, donde la agricultura y el turismo se han desarrollado potenciando la calidad de oasis único y con un potencial extraordinario, dado por la presencia de sus aguas semitermales o cochas, por los cielos despejados casi 360 días al año, por el agradable microclima y por la inestimable tranquilidad para vivir o disfrutar del descanso por unos días.

“En Pica se puede cultivar de todo y lo mejor todo el año” La agricultura en Pica ha tenido marcadas etapas en el transcurso de su historia. A comienzos del 1300, los pueblos nómades comenzaron a asentarse alrededor de las vertientes de Pica, formándose asentamientos humanos y un orden social a través de los cacicazgos; en esta época se cultivaba maíz y ají, entre otros productos. Posterior a la llegada de los españoles y con el auge minero de centros como Huantajaya y Potosi, con los cuales el oasis tuvo un importante nexo económico, existió un desarrollo de la industria vitivinícola. Hoy en día son testigos mudos de este glorioso pasado los antiguos Lagares, considerados patrimonio de estos valles.

Es por estas razones que el oasis de Pica debe ser gestionado sustentablemente, asegurando la permanencia de sus características únicas en el tiempo. ¡Vivir en Pica es un privilegio!

Otra época muy marcada de la agricultura piqueña se vivió con el auge del periodo salitrero, pasando posteriormente a la producción de alfalfa y frutales, sobre todo cítricos.

Vista del Oasis de Pica desde mirador ubicado camino a Altos de Pica.

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Teatro Municipal: se abrió el telón Después de 70 años, Chillán cumplió un sueño que pareció inalcanzable. Con voluntad y compromiso, la municipalidad -con el apoyo del Gobierno Regional y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes- saldó una deuda con la historia.

Corte de cinta: el alcalde de Chillán Sergio Zarzar Andonie, el ministro de Cultura Ernesto Ottone y el intendente del Biobío Rodrigo Díaz.

El 28 de julio del 2016 se incorporó a la cronología histórica de Ñuble. En una ceremonia de gran altura, fue inaugurado el Teatro Municipal de Chillán. Atrás quedó la desidia o la simple desconsideración de la prioridad en las inversiones públicas. La ciudad recuperó la voluntad de los reconstructores de Chillán, que soñaron con un gran escenario digno de las tradiciones culturales que distinguen a Ñuble del país. Los discursos del alcalde de Chillán Sergio Zarzar Andonie, del intendente de la región del Biobío Rodrigo Díaz Worner, del presidente del Consejo Regional del Biobío Hugo Cautivo Baltierra y del ministro que preside el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes Ernesto Ottone, estuvieron a la altura del momento histórico: breves, concretos, transversales y emotivos.

Actual Consejo Municipal: Joseph Careaga, Víctor Sepúlveda, Juan López, Nadia Kaik, Sergio Zarzar, su esposa Gloria Riquelme, Jorge Vaccaro y Edison Coronado. Faltan dos integrantes Carlos Hernández y Jorge Marcenaro.

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La programación artística estuvo muy bien pensada: la primera actuación correspondió al Ballet Folclórico Municipal que dirige Osvaldo Alveal, que lució sus notables progresos. Es oportuno reconocer que este ballet es creación de la actual administración municipal, que se empeñó en recuperar para Chillán a unos de sus folcloristas mayores, que estaba entregando su talento y entusiasmo fuera de Ñuble por cuanto aquí no se le brindaron oportunidades. A continuación ocupó el escenario el joven Vicente Muñoz, cuya voz privilegiada se está perfeccionando en Italia y que fue traída al escenario como un símbolo de la siembra de talento en que esté empeñada la municipalidad. Cerró la jornada con impecable actuación la pianista Elisa Alsina.

Brillante actuación del Ballet Folclórico Municipal, dirigido por Osvaldo Alveal y creado por la actual administración municipal.

El alcalde lo dijo: “todos chillanejos, consagrados y promesas, para ellos y todos nuestros artistas, está desde hoy disponible este gran escenario”. El alcalde Zarzar recibió una fuerte ovación de pie por un público que supo aplicar la vieja sentencia: nobleza obliga. Superando la pequeñez de los intereses creados, el público reconoció una gran tarea que marca un antes y un después en la cultura de Ñuble. En sintonía con este reconocimiento, más de 100 actores culturales formularon una Declaración Pública que nuestra revista reproduce íntegra en esta edición y que pasará al archivo de este momento histórico. “Nobleza obliga”, fue constante en la mayoría de los mensajes de adhesión. Ese es el punto y no otro. “Nobleza obliga”.

Vicente Muñoz, gran promesa del canto lírico surgido en la Escuela de Cultura Artística Claudio Arrau de Chillán, hoy estudia en Italia. Agradeció al alcalde Zarzar la gran oportunidad de viajar para actuar en este histórico evento.

Corte de cinta: alcalde de Chillán Sergio Zarzar Andonie, ministro de Cultura Ernesto Odonne, intendente del Bío-Bío Rodrigo Díaz, comparten la ceremonia con dos alumnos de la Escuela de Cultura Artística Claudio Arrau de Chillán, Renatha Guzmán Godoy (ballet) y Emiliano Torres Molina (piano).

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Aquí no termina el desafío Sergio Zarzar Andonie Alcalde de Chillán

Chillán hoy amaneció con una sensación de alegría y emoción. Nuestra ciudad, después de 76 años, nuevamente tiene su teatro municipal, para acoger las distintas expresiones de la cultura, las artes y la música. Ese terremoto del año 1939 nos marcó profundamente; desolación, muerte, dolor y resignación. La ciudad devastada, una masa de adobes hecho polvo, desparramada en la planicie, mezclada con sangre de los caídos y miles de heridos. El teatro municipal se rindió ante la agresividad de la naturaleza y se desplomó aplastando a tantos inocentes. Nos quedamos sin un espacio apropiado para recibir dignamente a nuestro Arrau, Vinay, Marta Brunet, Violeta, Nicanor y tantos, tantos más. Había que sacudirse del tierral y de nuevo volver a empezar. Se iniciaba otra reconstrucción de Chillán. Y, esta ciudad histórica despierta y comienza a levantarse dentro de sus orgullosas 4 avenidas. El tiempo avanza y las inauguraciones se suman; pero el teatro queda a medio camino por falta de recursos económicos. Las décadas pasan, los intentos de muchos no se materializan. La cultura sufre y no quiere resignarse a no tener su centro de actuación. En los inicios de los 90 aparece un movimiento que invita a soñar y se organizan profesionales y ciudadanos ávidos de lograr la proeza. Héctor Garay, Isidoro Tohá, Rodrigo Flores y Silvia Molina, felizmente entre nosotros, son algunos de ese grupo que se recuerda con cariño. En agosto de 1990, ellos conformaron una Corporación Pro-Término del Teatro Municipal, y para motivar a los chillanejos, abren el espacio gris de la existente obra gruesa para que la conocieran, y así al año siguiente organizan dos conciertos: el 3 de mayo con la Orquesta Sinfónica de Concepción, y el 30 de julio con el pianista Roberto Bravo. Posteriormente, se inicia una campaña económica, desde el 2 al 30 de noviembre de 1993, con el objetivo de llegar a los 300 millones de pesos. La respuesta de la comunidad no fue la adecuada; sólo alcanzó para habilitar una sala para 130 personas y un par de espacios menores en el segundo piso. ¡Y el sueño de todos se desvaneció! Hace 7 años, ya siendo alcalde, me propuse terminar este edificio para la cultura y para cerrar definitivamente la reconstrucción de Chillán, después del terremoto del ´39. El desafío era inmenso y había que enfrentarlo con argumentos sólidos y con mucho amor por la ciudad y respeto por su movimiento artístico. En todo este tiempo pasó de todo. Muchos apoyaron con gran tesón, mientras otros, afortunadamente los menos, intentaron que esto fracasara. Siempre supe que la fuerza del bien iba a triunfar y así sucedió. Hoy, el sueño de tantos miles, es una maravillosa realidad. Mi homenaje recordatorio para los que ya no están entre nosotros y también se ilusionaron en vivir este momento histórico. En señal de respeto por la línea del tiempo, se invitó a esta ceremonia inaugural a los que fueron alcaldes de la ciudad, y que representan diversas épocas y con el mismo denominador común cultural; “habilitar la esquina de los artistas”. A pesar de los esfuerzos desplegados no se pudo concretar. Señoras y señores, hoy la espera se terminó y ha llegado el momento de agradecer a todos los que hicieron posible terminar esta obra: A los dos últimos gobiernos de la Nación: A la señora Michelle Bachelet, que recibió con entusiasmo las noticias y adelantos de esta imponente infraestructura. A Sebastián Piñera, que me escuchó, y pidió incorporar al Plan Biobío el término de este teatro. A sus ministros, presidentes del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes; Ernesto Ottone, gran admirador del edificio y facilitador para que mañana sigamos creciendo más en el futuro Centro Cultural. ¡Gracias ministro! Y también el recuerdo y gratitud para Luciano Cruz-Coke.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Mil gracias a los intendentes Rodrigo Díaz, por su interés y constante apoyo y a Víctor Lobos del Fierro, que presidió los consejos del Gobierno Regional para entregar los mayores recursos económicos. A los directores regionales de la Cultura y las Artes; a todos los funcionarios y de manera muy significativa a los consejeros de la región, tanto del período anterior y del actual, por votar favorablemente esta emblemática iniciativa, dejando a un lado las diferencias políticas. Me hace mucho sentido la analogía de Nicanor Parra: “la derecha y la izquierda unidas, jamás serán vencidas”. Vaya mi reconocimiento y gratitud para los integrantes del Honorable Concejo Municipal de los dos últimos gobiernos comunales. Han sido parte importante de este proceso. A los directores y directoras de la municipalidad, a nuestros profesionales, asesores, funcionarios y trabajadores, en especial al arquitecto Nicolás Sandoval y al inspector técnico de la obra, Aquiles Pino. A la jefa de gabinete, Paola Becker y a todos los que se pusieron la camiseta de nuestro querido teatro. A la empresa Ingetal S.A. gracias de corazón por su responsabilidad y alto compromiso con esta obra. A sus trabajadores, porque hicieron de este teatro su propia casa y había que terminarlo bien. Es por eso que los he invitado para estar presentes en esta inauguración. ¡Se lo merecían! Con especial afecto, voy a agradecer a los que integran la Corporación Cultural Municipal, por su excelente trabajo y por esa admirable mística por lo que se hace y que nos ha permitido sentirnos como una gran familia de la cultura. Gracias a don Carlos René Ibacache, Fernando May, Carmen Egaña, Fernando Bórquez, Juan Vallejos y Edgardo Venegas. Nuestra gratitud también para nuestro gestor cultural Arnoldo Weber, y a quien lo secunda en su función, Estrella Monroy. A todas las instituciones, socias de la Corporación, se les reconoce su aporte. Agradecido voy a estar siempre de toda la comunidad cultural y artística de la ciudad. Ustedes nos dieron el máximo de energía para llegar a este feliz momento. Concluye esta maratón ciudadana y cultural que se prologó 7 años para este alcalde. Había que llegar a la meta sin claudicar. Se necesitaba salud mental y física, y Dios me protegió y me la entregó. Hoy, hemos llegado a la meta y todos somos ganadores. Ha triunfado Chillán. Ha triunfado la cultura de Chile. Gracias familia; a ti Gloria, por tu incansable apoyo y a mis queridos hijos Rodrigo y Belén, porque ustedes, junto a este teatro, es lo mejor que he hecho en mi vida. A mis inolvidables padres, que hoy en la platea celestial están reunidos con miles de chillanejos que se fueron y no alcanzaron a conocer su teatro, les doy las gracias por su ejemplo de vida, y que uno sólo intenta imitar. ¡A ustedes, les dedico esta magna obra! Señoras y señores, aquí no termina el desafío. Debemos trabajar unidos con la actual y nuevas generaciones para proteger y fomentar nuestra cultura. Descubrir nuevos talentos, y así justificar esta alta inversión y decir con legítimo orgullo: “somos la capital de la cultura en nuestro país”. “El hombre que no sueña empieza a morir”, por eso digo esta mañana que vamos por más. Necesitamos terminar la parte posterior del teatro, porque ahí va a funcionar el centro cultural que tanto anhelamos. Ministro de Cultura y estimado amigo, usted anunció hace algunas semanas la idea de asignar recursos para ese gran espacio, que significa una inversión un poco más de mil millones: El sólo pensar en apoyarnos ya se lo agradecemos. Esperamos con gran expectativa que se concrete el financiamiento que merecemos. En lo personal, tengo otro sueño; “El paseo de los artistas”, en la vereda por calle Constitución. Quiero ver la figura de Claudio Arrau, sentado frente al piano; a Ramón Vinay, vestido de Otello; a Marta Colvin, con una de sus magníficas esculturas; a la escritora Marta Brunet inspirada; a Arturo Pacheco Altamirano, pintando con su atril; a los chillanejos por adopción, como la Violeta y Nicanor Parra y al poeta Gonzalo Rojas, desplegados a lo largo de la cuadra junto al “Café del teatro”, que va a ser el lugar de encuentro de la cultura viva de la ciudad. Esos notables personajes, serían los anfitriones que el mundo nos envidiaría. Pero Chillán no sólo es historia, además es presente, saludo con alegría al gran movimiento de las artes. Actores, gestores, pintores, concertistas, cantantes, músicos, bailarinas, poetas, declamadores, folcloristas, bandas y orquestas juveniles. A todos les digo, este escenario les pertenece, este teatro es de ustedes. Desde hoy Chillán es una fiesta cultural. ¡Que Dios les bendiga! Discurso del alcalde de Chillán Sergio Zarzar Andonie en acto de inauguración del Teatro Municipal de Chillán, 28-08-2016.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Mensajes

de actores culturales

Estimado Sr. Sergio Zarzar: Con profunda alegría, agradecimiento y regocijo me dirijo a Ud. y, por su intermedio, a mi querida y entrañable ciudad natal de Chillán. Hoy 28 de julio del 2016 será una efeméride imborrable en la memoria de todos los habitantes de esta ciudad. Después de décadas de espera, por fin Chillán se vestirá de gala para inaugurar su tan anhelado teatro municipal. ¡Qué ancestral deuda tenía la ciudad con este “elefante blanco” que, como mudo titán, agonizaba en la postergación y en el olvido por casi un siglo! Hasta que un hombre, secundado providencialmente por su administración, entendió que una ciudad tan emblemática, tan pródiga en personalidades importantes para la nación no podía, no debía seguir esperando más y se abocó a la faraónica tarea de continuar, a partir de la obra gruesa, la terminación definitiva del Teatro Municipal de Chillán. Pero, ¿por qué era y es tan importante contar con un edificio de esas características sobretodo en una ciudad como Chillán? Al respecto, permítame una pequeña reflexión. Dada nuestra civilización occidental, hemos heredado desde los antiguos griegos el culto y el desarrollo de las Artes. En cada ciudad de la antigua Grecia, por pequeña que fuera, había un anfiteatro destinado a celebrar actividades docentes y artísticas. Los romanos mismos construyeron por todo su imperio teatros en donde se representaban las grandes tragedias y comedias. En la España medieval, florecieron en toda la península tinglados y salas dedicadas a la representación de las artes escénicas. Nosotros, receptores y descendientes de esa civilización cristiano-occidental, no podíamos permanecer indiferentes al enorme legado cultural que se nos entregó. Pero hay algo más importante aún: una sociedad, una ciudad (una Polis o civitas) no puede existir ni ser llamada como tal SIN el ARTE. Esa expresión y capacidad otorgada sólo al ser humano por el Divino Creador que nos permite crecer, elevarnos a “otra dimensión”, a extrapolar nuestra precariedad y fragilidad a una órbita desconocida, inclusive, ¡a alcanzar la tan anhelada inmortalidad! Toda ciudad necesita del Arte, en todas sus dimensiones, y aún cuando Chillán cuenta entre sus vástagos con grandes y destacados personajes en todas las disciplinas artísticas (desde la grandilocuencia e imponencia de la ópera pasando por el virtuosismo del piano, las asombrosas manos escultoras, la belleza de la pintura, la inspirada poesía y la literatura a la música folclórica y a las diestras manos de alfareros, orfebres y artesanos), no contaba con ningún templo digno en donde el ARTE acampara a sus anchas; si en frente de la Plaza de Armas se alzan esas parábolas formidables simulando a unas manos que se juntan en la oración para elevar una plegaria al Altísimo, en la esquina opuesta: Calíope, Euterpe, Terpsícore y Talía (musas inspiradoras de las Artes) carecían de un Olimpo apropiado en donde dar rienda suelta a sus talentos. Desde ahora, eso ya quedó en el pasado. Chillán tiene hoy un teatro digno y hermoso, porque se lo merece como ciudad por haber regalado a Chile y al mundo tantos artistas, entre los que con mucho orgullo me cuento. Las nuevas generaciones y los futuros talentos que nacerán de esas tierras sureñas se lo agradecerán, Sr. Zarzar, porque ha sido un hombre visionario y aguerrido y por haber comprendido que una CIUDAD necesita del ARTE para elevarse y engrandecerse con él. Vayan para usted y para mi querida ciudad mis más sinceros agradecimientos y mis loas jubilosas por haber hecho realidad este sueño “casi” imposible. Mis cordiales saludos y parabienes.

Oscar Quezada Villa Barítono estable de la Bayerische Staatsoper de Munich-Alemania (Ópera Estatal de Munich) Medalla “Claudio Arrau León” 2011. Munich, 28 de julio del 2016.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Adhiero a tan feliz término de un aporte tan deseado como el Teatro Municipal de nuestra ciudad de Chillán. No hay duda que el señor alcalde quedará inscrito en la historia cultural de Chillán.

Nelson Villagra G. TEATRO Canadá

Feliz idea tuya la de permitirme participar a gran distancia en la inauguración del Teatro Municipal de nuestro Chillán. Sabes de lo auténtico y profundo de mi origen y condición de chillanejo y adivinaste cómo me invadiría la emoción y se renovarían mis compromisos con mi gran pequeña patria. Feliz frase la que definió la reacción de la gente ante el grandioso paso dado por la cultura en Chillán: admiración, emoción y esperanza. Admiración por lo grandioso, magnificente y funcional de la obra arquitectónica. Emoción porque vimos convertirse la piedra y roca en selva montañosa y fértil, y esperanza que desde esa cima Chillán y su pueblo encontrarán mejor y más rápido el camino hacia la luz. ¿Que fue muy larga la demora y la espera? El tiempo que importa, lo empezamos a contar ahora..., y por lo demás ninguna verdadera catedral se construye de la noche a la mañana. Estamos ante el faro y escenario de la madurez cultural y artística no solo de una auténtica capital regional, sino de una ciudad con mucha historia. Todavía decano de Derecho me recuerdo haber dado una conferencia en el teatro aun en obra, conferencia centrada en las condiciones requeridas por una autentica regionalización, y en particular, la regionalización de Ñuble. Y hoy tenemos uno de los primeros grandes signos de que hemos tomado tomamos el camino correcto, logrando que cada piedra encajara con la siguiente para darle forma a un templo cultural. ¡Viva la alegría y fiesta con que celebramos su elevación!

Jorge Tapia Valdés ACADÉMICO España

Nobleza obliga, sin duda alguna, y es que el actual alcalde Sergio Zarzar ha dejado la vara bien alta a nivel de proyectos culturales realizados (teatro, Ballet Folclórico Municipal, Corporación Cultural Municipal) durante sus mandatos, y es de bien nacidos reconocer la importancia de su labor en este ámbito, por lo que le damos las gracias como chillanejos por estas herramientas culturales de primera necesidad para la región. Me sumo como adherente a la Declaración de los Actores Culturales de Ñuble.

Roberto Olmedo Ulloa

TEATRO Bélgica

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

La inauguración del Teatro Municipal de Chillán constituye un gran éxito de nuestra ciudad en el siglo XXI. Sobre él se crea el símbolo y albergue de la creación humana en el arte, las letras y la cultura. Su construcción es obra de la creación humana y desde allí surgirán las manifestaciones de los sentimientos y aspiraciones del espíritu y de la mente de hombres, mujeres y niños. Como chillanejos en el exterior saludamos su inauguración y nos enorgullecemos que nuestros sueños, de tantos años, hoy se hagan realidad. Felicidades a todos los que contribuyeron a esta magna tarea. Viva nuestro querido Chillán.

Gustavo Martín ESCRITOR Australia

Me parecería raro no aparecer en la inmensa lista de gestores sociales y culturales que me enviaste. Siendo ñublense, suscribo la Declaración.

Humberto Duvauchelle

TEATRO

Y el día, por largo tiempo esperado, llegó. Un espacio para expandir y florecer que todos los artistas anhelaban, se inauguró el Teatro Municipal de Chillán. Ahora en esta tierra, comienza una nueva vida, savia que será fecunda y próspera, siempre y cuando no se actúe bajo los intereses personales y puramente comerciales, donde se piense en el bien común, una actitud un poco olvidada en estos tiempos convulsionados donde impera el consumo y la individualidad narcisista. Tenemos la gran oportunidad de llegar a niveles de excelencia, trayendo artistas de alto nivel que entregarán al ciudadano común su arte, manifestaciones que por no tener nuestra ciudad un espacio adecuado nunca llegaron. En esta dinámica de alta cultura, las personas se desarrollan y nutren el espíritu, lo que a largo plazo, engrandece a los pueblos.

Edith Vásquez G. CORO

El Teatro Municipal de Chillán es una realización arquitectónica y cultural largamente anhelada por la comunidad chillaneja, que la celebra hoy con intenso y extendido regocijo. Por muchos años mantuvimos esa esperanza y ese anhelo, y en esta hora en que asistimos a su magnífico cumplimiento, agradecemos la decidida voluntad y el esfuerzo de todos los que lucharon por lograrlo.

Pedro Lastra Salazar

LETRAS 184


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Debo señalar enfáticamente y reconocer la decidida perseverancia del señor alcalde de la ciudad, con el apoyo del Concejo Municipal y el respaldo del Gobierno Regional, para dar punto final y reconstruir la sala de espectáculos. Hoy, el Teatro Municipal de Chillán es una hermosa realidad. Durante años estuvimos trabajando en una sala muy poco amigable, precaria e inhóspita tanto para los artistas como para el público mismo. A modo de revertir un poco la situación, por aquel tiempo junto a mis montajes y espectáculos de danza, realicé además exposiciones de pintura en el foyer, y así mostrar un espacio de mayor realce y acogida al espectador. Hoy, felizmente contamos con una gran sala y un escenario apropiado para las exigencias de grandes espectáculos, además de otras dependencias anexas para exposiciones y convenciones. La gran infraestructura cultural anhelada por toda la comunidad artística local, hoy es un sueño cumplido, ofreciendo además, un espacio seguro y apropiado, cuyas medidas escénicas cumplen en rigor las expectativas para artistas foráneos y elencos de mayor envergadura. Durante mi carrera, tuve el privilegio de bailar en importantes teatros del mundo, como la Opera de Budapest, el Colón de Bs. As., el Municipal de Río de Janeiro y de Santiago entre otros, pero que sea en la ciudad donde decidí asentarme como formador de artistas de la danza, -que me ha entregado tantas satisfacciones y talentos locales-, ha sido vibrante y muy emocionante al terminar mi presentación el día 6 de agosto recién pasado y observar a más 1.300 personas aplaudiendo, satisfechas por la calidad de lo presentado, eso, ha sido un verdadero regalo. Me siento feliz de tener en la ciudad este bello teatro.

Hugo Zárate DANZA

Los sueños se construyen a partir de las necesidades y es motivo de mucha alegría ver los sueños hechos realidad, porque hemos superado la necesidad. Sin embargo, no hay que olvidar que la cultura no está en el edificio, ni en las instalaciones, sino que en la obra artística fruto de los talentos y dones de las personas. Por este motivo, este formato espectacular que nos ha regalado el estado y que muchos hemos mantenido activo aún en su estado básico, no puede olvidar la obra de nuestra patria local, la del folclor, fruto del estudio y la investigación, la cual es recreada todo el año por más de 500 folcloristas de profesión, oficio y pasión, los que mediante sus versos, rasgueos, danza y sus brindis, nos vincula con esta tierra, su pasado y patrimonio. Bienvenida la cultura grande y nueva, la antigua y tradicional te estaba esperando hace rato.

Víctor Pinto FOLCLOR

A través de mi pasión, el teatro y junto a la sala del Teatro Municipal de Chillán, nos sentimos orgullosos de que las actividades culturales que albergará el teatro municipal de nuestra ciudad, son el producto de un bello paisaje que alberga tanto las tradiciones locales vivas más antiguas y las modernas. Hoy, Chillán presenta un vibrante escenario artístico y cultural, donde estarán todas las formas de expresión del arte, incluyendo la música, el teatro y la danza. Agradecemos a todos aquellos que permitieron que este sueño, se hiciera realidad.

Viviana Moscoso

TEATRO

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Nibaldo Mosciatti Olivieri, jefe de prensa de radio Bío Bío, agradeció el homenaje con emotivas palabras.

50 años radio Bío Bío En el marco de los 50 años de radio Bío Bío, primera audiencia nacional y notable emprendimiento regional, nuestra revista presento su edición Nº15 en el auditorio de la Alianza Francesa de Concepción.

Presentación del número 15 de la revista Quinchamalí Artes Letras Sociedad con homenaje a los 50 años de radio Bío Bío: Participan Armando Cartes Montory, Dr. en historia y director del Archivo Histórico de Constitución, y la periodista Carolina Parada junto al director de nuestra revista.

Rector de la UBB, arquitecto Héctor Gaete Feres, entregó el saludo institucional y celebró los 50 años de radio Bío Bío y su valioso aporte a la vida nacional.

Numeroso y selecto público colmó el salón de la Alianza Francesa.

Eduardo Meissner y su esposa Rosmarie Prim, honraron en el evento con su presencia. Comparten la fotografía con el Dr. Medardo Urbina y el historiador Armando Cartes.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Rector de la UBB, arquitecto Héctor Gaete Feres junto a la gobernadora de Concepción Andrea Muñoz y el director de la Biblioteca Municipal de Concepción Alejandro Mihovilovich.

Eduardo Irribarra y Alexis Fuentes, dirigentes de Ñuble Región; Nibaldo Mosciatti Oliveri, Pablo Gaete de la Fundación Balmaceda y Juan Pablo Garrido, director de la Escuela de Cultura Artística Claudio Arrau de Chillán.

Damián Fuentealba, Edgardo Venegas, Hérex Fuentes, rector Héctor Gaete, Helia Barra, Tito Figueroa, Alejandro Witker, Eugenia Uribe, Marcial Pedrero, Juan Pablo Garrido, Luz Betancourt, José Antonio Soto, Pedro Correa, Eduardo Irribarra. Actores culturales chillanejos que viajaron a Concepción para compartir la nueva jornada de nuestra revista.

Kari Figueroa, estudiante del Conservatorio Laurencia Contreras de la UBB ofreció una interpretación musical que muestra su talento en desarrollo.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Monumental libro sobre Marta Colvin El arquitecto Jorge Colvin Etchevers, director de la Corporación Bodegón Cultural de Los Vilos, después de más de 10 años de paciente investigación, ha puesto en circulación una obra erudita sobre Marta Colvin Andrade, la insigne escultora chillaneja cuyo talento tiene un reconocimiento internacional muy notable. “Colvinizadora del mundo”, la llamó Neruda para graficar su instalación en múltiples lugares. La presentación de la obra se realizó en el salón de eventos del hotel Isabel Riquelme de Chillán, que contó con la participación del rector Héctor Gaete Feres, del alcalde de Chillán Sergio Zarzar Andonie, del autor Jorge Colvin Etchevers y de los académicos Norman Ahumada y Alejandro Witker, quienes tuvieron a su cargo la misión de presentar esta obra que con justicia ha sido calificada como monumental. Se incluyen “Lecturas de la Escultura” de Olaya Sanfuentes, Milan Ivelic, Francisco Gazitúa, Justo Pastor Mellado, Soledad García. Financió el proyecto la empresa Pelambres, gracias a cuyo aporte se editó un tiraje que permitirá una gran difusión a través de las principales bibliotecas del país.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Al centro rector Héctor Gaete, a su izquierda, Norman Ahumada, a su derecha Jorge Colvin y Alejandro Witker. El rector destacó la profunda vinculación de la escultora con la UBB.

Alcalde Zarzar: “En nombre de Chillán y de Ñuble agradezco este verdadero tesoro que enriquece nuestro patrimonio cultural”.

Un público numeroso y representativo concurrió a la cita con la escultora chillaneja.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Así son los verdaderos maestros Nelson Villagra

Actor de cine y teatro

Nunca es fácil despedir a nuestros seres queridos. Menos aún cuando han sido los que supieron vivir de tal modo, que al exigir, lo hacían con el ejemplo… Estos sencillos versos populares, fragmento de una obra de teatro de mi autoría que estrenara en Chillán -tal vez en 1999-, me parecieron adecuados para despedir a mi querido maestro-amigo, Ciro Edgardo Vargas Mellado, recientemente fallecido. Yo era un muchacho de 13 años en 1950 cuando fui invitado a trabajar con Ciro en Radiodifusión Cultural de Chillán, grupo desde el cual fundáramos ese mismo año el Teatro Experimental. neras, que no siendo las únicas, venían a sumarse a la escasa labor de artistas e intelectuales que trabajaban de forma individual, quienes tampoco repercutían en la población de acuerdo a sus méritos.

Me atrevo a decir que en nuestra ciudad en esos años aún prevalecía el sustrato de un espíritu agrario, en lo que éste tiene de pragmático: la industria y el pequeño y mediano comercio se desarrollaban de acuerdo a las necesidades agrícolas de la provincia.

Ciro y Enrique Gajardo Velásquez, este último chillanejo afincado en Santiago, trabajaron tesoneramente con el grupo de jóvenes que les acompañamos en la radio y en el teatro.

Con esto quiero decir que a pesar que Chillán y la provincia de Ñuble, a través de su historia, se ha distinguido peculiarmente por ser cuna de destacadas personalidades artísticas y culturales - incluso de prestigio internacionales-, nunca a éstos les fue fácil desarrollar su actividad creativa en su tierra natal.

Loable es el apoyo que en esa época prestaron a la cultura y al arte chillanejos don Alfonso Lagos Villar y otras personalidades de su envergadura.

De manera que la labor cultural que impulsara Ciro Edgardo Vargas Mellado en los años 50, no contó con la atención y predisposición de autoridades y público en general. Radiodifusión Cultural -programa radial de los días domingo en radio La Discusióny luego el Teatro Experimental, fueron iniciativas pio-

La Ilustre Municipalidad de esa época supo reconocer ese esfuerzo pionero cediéndonos al Teatro Experimental la sala de la biblioteca para los ensayos teatrales, y posteriormente nos asignó una oficina, cuando Ciro y Enrique fundaron el INECUCH (Instituto de Extensión Cultural de Chillán). Ciro fue mi maestro, artística y culturalmente. Fue mi maestro sin saberlo él mismo, quizás porque así son los verdaderos maestros. Me consta que otros varios jóvenes recibieron los beneficios de esa convivencia con Ciro a lo largo de los años. Y hoy, aunque en los días de su muerte, el “monstruo de hormigón dormido” por fin despierta desafiando a los creadores chillanejos y de la región, pienso que en ese Teatro Municipal hay algo de Ciro Edgardo Vargas Mellado: está algo de su intento por estimular el espíritu creador artístico de Chillán. Y sé que Ciro me acompaña en el deseo que el Teatro Municipal de Chillán se transforme en la caja de resonancia que siempre le ha faltado a la cultura y el arte chillanejos. 190


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

La Discusión, miércoles 3 de agosto de 2016.

Crónica Chillan, viernes 5 de agosto de 2016.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Leopoldo Martín Mensaje a Quinchamalí Nº16.

“Estas cuartillas permiten agradecer vuestra compañía: membrecía excelente de una cofradía hermosa: los amigos de Ciro Vargas Mellado… conmueve y compromete… tanto, como las voces que han dicho frases hermosas, emotivas y verdaderas sobre el hombre que decidió partir luego de varios meses de penosa enfermedad, en los cuales su actitud fue remedar al Maître Pathelin, obra que escenificó allá por los años cincuenta el Teatro Experimental de Chillán, con giros teatrales, poses y frases que lo identificaban con el personaje o emular al magnífico Loco de la Mancha, recordando su presencia…, más que eso, la fuerza del mensaje de la hermosa canción de la versión musical -el sueño imposible-: el mensaje formidable que idealiza la bondad humana…; orientó sus pasos hacia el arcoíris, recogiendo las noticias -a la manera de Maga Oliveira, una poeta chillaneja-, que cuenta que el cántaro con las monedas de la buena fortuna no se encuentra al final de la banda luminosa de la luz del sol en las gotas de lluvia, sino que en su interior…”.

Sonia Roa, esposa de Ciro Vargas, recibe el pésame del director de nuestra revista.

En el cortejo fúnebre: el pintor Carlos Abarzúa, el periodista Miguel Ángel San Martín, entre otros actores culturales locales que dieron la despedida a uno de los grandes de la cultura chillaneja.

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Qué Leo

Osvaldo Cáceres, 90

Qué Leo, es una librería que se acaba de instalar en Chillán, donde no había ninguna propiamente tal, salvo pequeñas ofertas que no cumplen con los atributos propios de una librería que requiere espacio oferta amplia y renovada, eventos, etc. Este nuevo emprendimiento chillanejo merece ser rodeado del mayor apoyo del mundo de la cultura. Le deseamos sinceramente el mayor éxito. Como un gesto en esta dirección, nuestra revista presentó en ese recinto su entrega número 15. Nuestro director subrayó este hecho como una contribución al despegue de esa iniciativa.

El arquitecto Osvaldo Cáceres González, con extensa y notable obra profesional y cultural en la región del Biobío, acaba de cumplir 90 años el 19 de septiembre. Con este motivo, sus amistades y colaboradores convocaron en Los Ángeles -donde reside desde hace varios años- a un encuentro destinado a reconocer su obra y a celebrar sus 90, que los lleva con gran fortaleza y lucidez. Al evento concurrió invitado por la Corporación de Monumentos Históricos de Los Ángeles el director de nuestra revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad, cuya amistad con el festejado proviene de los años 50 y con quien ha compartido numerosas iniciativas culturales, especialmente las que están culminando con el gran proyecto de reconstrucción de la casa de Bernardo O’Higgins en la Hacienda Las Canteras. Nuestro director transmitió a Osvaldo la admiración y gratitud que siente por su vida y su obra: “celebro haber compartido un mismo camino con Osvaldo Cáceres González”, expresó el director, quien hizo entrega a nombre del equipo de Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad del libro Marta Colvin escultora, obra del arquitecto Jorge Colvin.

años

“Soy admirador de Marta Colvin”, expresó Osvaldo, quien recibió el presente con viva emoción.

“Un gran sueño que parece se convertirá en realidad”.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Cartas a Quinchamalí

Me hubiera enamorado de ti... Cada vez que recibo un número de la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad siento el perfume de mi ciudad natal, Chillán. Es una revista que sorprende por la calidad de su impresión, su contenido, su diseño y aportes gráficos. Editada por el Taller de Cultura Regional de la Universidad del Bío-Bío (UBB), la Ilustre Municipalidad de Chillán y el Instituto O´Higginiano de Ñuble, la revista es dirigida por Alejandro Witker, Lucía Rojas Plass como editora y los diseñadores Siegfried Obrist y Rodrigo Rojas Sandoval, diseñadores que se alternan en distintos números. Un logro editorial que dignifica mi ciudad natal. Y aún más, este número 12 que ha llegado a mis manos trae un destacado homenaje a la escritora nacional y chillaneja, Marta Brunet (1897-1967). De quien, como escritora, no tengo nada que agregar sobre los merecidos elogios de la crítica especializada, nacional e internacional. Sólo debo declarar, aunque tarde, que si hubiese sido contemporáneo de Marta Brunet me habría declarado su rendido enamorado sin salvación, excepto si me hubiera dado el “sí”. Mi primer maestro de teatro Enrique Gajardo Velásquez, también chillanejo, me contactó con la escritora mientras yo estudiaba en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile entre los años 55-58. Marta Brunet era invitada constantemente para dar conferencias y charlas literarias en diversos organismos santiaguinos. Su vista en esos años, sufría un severo deterioro. Necesitaba alguien que le ayudara a ilustrar sus charlas con breves lecturas literarias. Esa sería mi labor. Me invitaba a su apartamento, si no recuerdo mal, sito en el “barrio cívico” de aquellos años. Allí, Marta me señalaba la selección de lecturas que había dispuesto para la próxima charla. No recuerdo haber conocido otra mujer con tal fineza y delicado trato. Era como estar junto a un perfume, así era su adorable y exquisita levedad. Yo, con 17-18 años, un simple estudiante de teatro y bastante rústico, me sentía honradísimo de compartir esos momentos con aquella mujer intelectual tan prestigiosa. Con anterioridad, en Chillán, yo había sido lector de varios de sus cuentos y alguna de sus novelas, de manera que me era fácil adecuar la lectura a su delicado estilo. Constituimos un buen dúo de chillanejos. Ella, me presentaba con mucho orgullo en las charlas, destacando mi origen coterráneo. Y señores, para un alumno que en esos años recogía colillas en las calles para fumar, recibía además una paga de Marta Brunet por aquellas lecturas. De manera que varias cajetillas y pan negro con leche, Víctor Jara y yo, se la agradecemos a mi amor imposible…

Nelson Villagra Garrido 30 de marzo de 2016

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

He recibido la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad y debo decirte que he quedado asombrado por su calidad, tanto por el contenido como por la presentación que es realmente excelente. Me parece muy ilustrativa la frase final: “Desde Chillán para las regiones de Chile”, porque efectivamente desde Chillán se da cuenta de la historia y de la cultura de las regiones australes: Aysén, Magallanes y la Antártica, en forma seria y, a la vez, amena, que incita a los lectores a releer sus páginas, contribuyendo a fortalecer las identidades regionales. Asimismo, me gustó mucho tu artículo sobre el músico aysenino Arturo Barros, puesto que personajes como Barros son fundamentales en la construcción de la identidad regional, que generalmente queda desconocida por el centralismo avasallante. Mis felicitaciones.

acompañó con su presencia, deleitando al público con su arte. Nunca olvidaré que en la Casa Central de la Universidad de Chile, el 24 de julio de 1997, día del primer aniversario del fallecimiento de Oreste Plath, entre los participantes al homenaje estuvo ella cantando algunas hermosas canciones. Gracias por todo lo que hacen.

“Nos permitimos agradecer el envío de Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad, que constituye una valiosa fuente de información de historia de nuestro país, incluyendo las hermosas fotografías. Como Facultad de Derecho de la Universidad Mayor valoramos el esfuerzo en materia de investigación y difusión realizado por esta prestigiosa Universidad”.

Leonardo Mazzei de Grazia Clara Szczaranski Cerda

Miembro de Nº de la Academia Chilena de la Historia

Decana Facultad de Derecho. Universidad Mayor. Santiago

Recibí con gran emoción la revista Quinchamalí. Artes. Letras. Sociedad, en la que se publica un homenaje a la querida y recordada Margot Loyola, y en una de las fotos que acompañan el artículo, está mi padre Oreste Plath junto a Margot Loyola. Ellos se conocieron siendo jóvenes. Aproximadamente el año 1951, mi padre le dio una carta a Margot para que la presentara en la Embajada de Argentina, en Buenos Aires; en ese tiempo Marta Brunet era la agregada cultural en ese país, quien recibió afectuosamente a nuestra folclorista. También recuerdo, que en una gran fiesta (Mitote), en el verano de 1953, realizada en mi casa, con motivo de la Primera Semana Folklórica Americana, ella interpretó diferentes canciones. Otro hito memorable es que en el disco Recorriendo Chile de Margot Loyola, con portada de Pedro Olmos, mi padre escribe en el reverso con el título que sigue: “Liviano esbozo de una artista”. Este texto también se publica en la edición de Margot Loyola, Cachimbo. Danza tarapaqueña de pueblos y quebradas. Serie colección universitaria. Ediciones Universitarias de Valparaíso de la Universidad Católica de Valparaíso, 1994. Siendo mi padre director del Museo de Arte Popular Americano (19681973) en el cerro Santa Lucía, muchísimas veces en las inauguraciones de exposiciones Margot lo

Gracias por la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad que contiene un gran homenaje a Marta Brunet. Felicitaciones por una obra de este calibre, de verdad es una gigantesca hazaña. Felicitaciones para ti y colaboradores. Olivia Concha Molinari Universidad de La Serena

Llegó la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad N°12, está preciosa. La leí toda, trae buenos artículos y muy buenas fotografías, algunas desconocidas. También me impresionó la cantidad de corresponsales que tienes, que cubren el mapa de Chile con sus nombres marcando pueblos y ciudades. Son como los “genius loccus” de los lugares que habitan y me di cuenta que hay nuevos y nuestros amigos ya no están, como los poetas del grupo Ancoa, de Iquique, de Copiapó y muchas otras partes. Valeria Maino Historiadora. Universidad de Chile.

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Cartas a Quinchamalí

Karen Plath Müller Turina


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad es cada vez más connotado. Lo cognitivo y lo emocional se traducen en ricos factores socioculturales que nos permiten analizar dimensiones como la antropológica, la institucional, la biológica, la de la personalidad de los agentes humanos que interfieren; la del clima organizacional, etc. y cada una, con distintos destinos y que enfatiza a un individuo, a grupos y a instituciones y, en ellas, buscamos lo que tan generosamente nos quieren entregar; y en cada artículo escrito por distinguidos intelectuales, artistas o académicos, descubrimos los valores, las potencialidades, las intenciones, las esperanzas y las necesidades que cada factor lleva con sí, logrando con ello que el mundo interior y el exterior se fusionen o se enfrente, consiguiendo en cada uno de nosotros, lectores, darnos una visión muy rica intelectualmente. Igualmente merece un breve comentario el aspecto formal extraordinario, la calidad del material físico; las interesantes fotografías, tanto del pasado como el presente; de personajes históricos, lugares geográficos, de monumentos, de artistas: pintores, poetas, historiadores. ¡Chillán tiene la distinción de contar con intelectuales como ustedes!

“Gracias a la gentileza de la Sra. Alicia Romero he conocido el número 12 de la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad, de su dirección. Deseo felicitar a usted y todo su equipo editorial por esta revista de primer nivel, tanto en contenido, como en diagramación y calidad de su impresión. Muy completa la cobertura que hace Alicia sobre Marta Brunet, sustancia de Chillán, que me ha servido de nexo para conocerla a ella, personalmente, y a su revista. Me sucede como a la mayoría de los Santiaguinos, que ignoramos los esfuerzos que se hacen en regiones por difundir la variedad de su riqueza cultural. Ahora agradezco la oportunidad que se me ha brindado, y reciba mis deseos de mucho y continuado éxito en esta labor”.

Wenceslao Díaz N.

Cartas a Quinchamalí

Coleccionista de arte. Santiago

Muchas gracias por el libro y por tus palabras. La “Patria Austral” es un tema que, dicho sea de paso, me interesa verdaderamente. En marzo intenté llegar a la Antártica pero debimos aterrizar en Puerto Williams (un viejo sueño llegar a los hielos), y en diciembre partí a recorrer Punta Arenas y sus alrededores. De modo que no será visto sólo como un bonito objeto, sino además leído con franca curiosidad. Muchas gracias nuevamente.

Rosa Ogalde Cortés Profesora de Castellano. Chiguayante

He tenido el agrado de recibir el ejemplar Nº12, segundo semestre del 2014 de la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad, con la publicación de mi estudio sobre María Luisa Sepúlveda Maira, extractado del libro La mujer compositora y su aporte al desarrollo musical chileno (Ediciones UC. 2013). Me fue muy grato ver el escrito en la perspectiva de una nueva edición que permitirá a los habituales lectores de la revista, conocer la vida y obra de esta importante compositora chillaneja. Debo destacar que el diseño del material fue todo un acierto del equipo de trabajo; hasta los más mínimos detalles fueron considerados para lograr en cada página una presentación fina, grata e impecable. Como musicóloga te agradezco muy sinceramente haber dado a esta investigación la oportunidad de difundirse más ampliamente. Espero que ella ayude a reforzar en los lectores de Quinchamalí, los valores del arte y la cultura que nos fueron in-

Patricio Fernández Director. The Clinic. Santiago

Le escribo para agradecer la importante donación que nos hizo de libros del Taller de Cultura Regional de la UBB, sin lugar a dudas serán un aporte significativo dentro de nuestra biblioteca especializada. Con mucho gusto asumo la representación en Yerbas Buenas de la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad.

María E. Gálvez M. Directora Museo Histórico. Yerbas Buenas.

culcados en Chillán por visionarios maestros, en nuestros años juveniles. Sé que mi opinión, no es necesaria. Ya has recibido muchas y de personas distinguidas, pero no me resisto, sobre todo viendo que cada ejemplar de la

Raquel Bustos Valderrama Universidad de Chile

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Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Sabía usted …que el gasto municipal en farándula es espectacular en Ñuble y contrasta con los recursos disponibles para cultura? La Discusión (18-II-2012) informaba que el gasto farandulero por comuna era el siguiente: San Ignacio, 73 millones; Yungay, 70 millones; Cobquecura, 40 millones; Pemuco, 34 millones; Coihueco, 30 millones; San Carlos, 30 millones; San Fabián, 25 millones; Bulnes, 24 millones; Pinto, 20 millones; Ninhue, 16 millones; Portezuelo, 11 millones; Ñiquén, 10 millones y San Nicolás, 5 millones. Esas cifras no han variado lo sustancial en los años siguientes.

puesto salvaguardar para las generaciones venideras. Heredero del antiguo museo parroquial, que se conservó gracias al cuidado de respetuosos vichuqueninos, el nuevo Museo Histórico recoge las colecciones que aportó el obispado, numerosas donaciones de vecinos y sobre todo piezas de enorme valor provenientes de la colección de la familia Cardoen Délano. Así constituido, el patrimonio del museo es uno de los más atrayentes, que guarda una institución de carácter localista en el contexto del país. La verdad es que, por la naturaleza de muchas piezas, únicas, su significado desborda los límites de la costa curicana y se proyecta hacia todo el territorio nacional.

…que Chanco, región del Maule, realiza cada año con gran éxito el Festival del Cantar Mexicano Guadalupe del Carmen a partir de 1998, un festival de rancheras, corridos y otros ritmos mexicanos? El festival lleva el nombre de una chilena en Quilhuiné, cuyo nombre de pila era Esmeralda González (1931-1987). Fue la primera artista chilena que ganó el Disco de Oro por la venta de sus grabaciones. Se afirma que adoptó el nombre artístico Guadalupe del Carmen, en honor a la patrona nacional de México y Chile.

…que Augusto D’Halmar consiguió un empleo en la Biblioteca Severín de Valparaíso? Tuvo un encontrón con el alcalde de Valparaíso. Éste le dijo: “Como escritor lo admiro, pero como funcionario público sólo le pido que fije usted un día y una hora en que vendrá a trabajar. D’Halmar le respondió que iría los lunes de diez a once de la mañana. Fue despedido. El escritor protestó por la medida, ya que él había cumplido con la petición que le hiciera el alcalde” (Hernán Millas, Una loca historia de Chile, 2008).

…que se está construyendo el primer museo dedicado a la reconstrucción? Una buena idea en un país con naturaleza sísmica que puede llegar a convertirse en una importante atracción turística. El espacio se ubicará en una casona neocolonial de 1890 frente a la plaza del pueblo de Chanco. El museo mostrará desastres naturales y la repuesta de los chilenos antes estos desafíos.

…que Valparaíso tiene la primera Filmoteca Regional del país? Bajo el alero de la Universidad Católica de Valparaíso y DUOC de Viña del Mar, la sede estará en la ex Cárcel de Valparaíso. La Filmoteca Valparaíso estará a cargo del cinematecario francés Richard Montesinos y contará con los tradicionales noticieros “Emelco”, “Chile en Marcha” y “Visión de Chile” y unos 100 documentales (El Mercurio, Santiago, 30-VIII2002).

…que el turismo astronómico invita a sus visitantes a participar de un magnífico espectáculo? Quizás el más maravilloso e inolvidable de sus vidas, como es la observación del espacio con sus cuerpos celestes y galaxias en el mejor cielo del mundo. Ante las cualidades de “visibilidad de los cielos” científicamente demostradas, las regiones III y IV presentan tres observatorios astronómicos internacionales como son Observatorio Tololo, Observatorio La Silla y el Observatorio Las Campanas. Junto a ellos se suman los observatorios turísticos de Mamalluca en Vicuña y Collowara en Andacollo, que ofrecen tours de observación astronómica.

…que Vicente Bianchi recibió este año la máxima distinción del Senado por su trayectoria musical? 16 veces había sido postulado al Premio Nacional de Artes Musicales sin éxito, por fin se lo dieron también este año. A los 95 años constituye un patrimonio viviente de la chilenidad. …que la Revista Musical Chilena, es la revista de musicología más antigua de América Latina? Editada por el Instituto de Extensión Musical de la Universidad de Chile y fundada en 1945 por Domingo Santa Cruz, su primer director fue Vicente Salas Viú.

…que Vichuquén ofrece una excelente atracción turística y cultural, el Museo Histórico de Vichuquén? Administrado por la Fundación Cultural de Vichuquén, ente privado que preside don Carlos Cardoen Cornejo, el museo fue oficialmente inaugurado el 15 de enero de 1991. Se ubica en el núcleo mismo del poblado de Vichuquén, en plena armonía con su entorno urbanístico tradicional. Diseñado por el arquitecto Claudio Ferrari Peña -profesional que ha destacado por su estudio sistemático de la arquitectura de rasgos típicos chilenos- el edificio expresa elocuentemente en su estilo el valioso legado que el museo se ha pro-

…que en Valparaíso, 57 operadores de lanchas turísticas fueron capacitados durante 7 meses para ofrecer un mejor servicio a quienes los buscan para disfrutar de tradicionales paseos por la bahía y contemplar el histórico rostro del puerto? Clase de historia, recursos marinos, naufragios, entre otras materias, les permitirán dar un salto de calidad a su oferta turística. Todo un ejemplo que debería seguirse en otros puntos turísticos del país. 197


Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

Quinchamalí: Presencia Territorial Quinchamalí en La Serena En la perspectiva de vincular a la revista con todas las regiones del país y, en especial en la preparación de la presente entrega, el director visitó La Serena, donde se entrevistó con el alcalde Roberto Jacob Jure y la encargada de cultura del municipio, Claudia Villagrán; la directora regional de cultura, Daniela Serani Elliott; el director de la Escuela Experimental de Música, Mario Tapia y la coordinadora del Barrio Inglés en Coquimbo, Rina Araya. Las autoridades visitadas expresaron la mejor disposición para colaborar en este propósito.

Prosigue instalación de Quinchamalí en la geografía nacional

Carlos Lagos Ingeniero Collipulli

Jorge Uribe Profesor Teno

Lucía Muñoz Educadora Rengo

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Bernardo Paredes Profesor Guarilihue


Orquestas juveniles e infantiles de Chile

Coordinador Territorial: JosĂŠ Antonio Soto

Relaciones establecidas con 116 actores culturales en el Chile profundo desatendido por el centralismo pero donde se construye patria sin el ruido de los grandes medios, pero con el compromiso de un fuerte sentimiento nacional. Con estos amigos estamos forjando relaciones primero para conocernos, luego intercambiar publicaciones y concertar acciones.

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Quinchamalí 16: Jorge Peña Hen

TEATRO MUNICIPAL DE CHILLÁN Declaración de 112 Actores Culturales de Ñuble

La cultura de Ñuble está de fiesta. Se inaugura el Teatro Municipal de Chillán dejando atrás 70 años de espera. Es hora de reconocer el aporte de todos los incumbentes en la obra desde sus orígenes hasta hoy. Sin embargo, nobleza obliga reconocer al alcalde Sergio Zarzar Andonie el mérito histórico de haber cumplido su promesa de terminar la obra. Los actores culturales y sociales que suscriben esta declaración expresan su reconocimiento y gratitud por sus desvelos para vencer la inercia y los obstáculos. Un gran escenario se abre pleno de potencialidades. Esperamos excelencia en la administración y la programación.

1. Elisa Alsina (música)

38. Krisler Alveal (ciencias)

2. Alejandro Witker (historia)

39. Luis Arriagada (diseño)

3. Osvaldo Alveal (folclor)

40. Carmen Vera (gestora cultural)

4. Nelson Villagra (cine)

41. Amanda Fuller (letras)

5. Oscar Quezada (barítono)

42. Carlos Grüebler (Museo San José)

6. Humberto Duvauchelle (teatro)

43. Rodrigo Rojas (diseño)

7. Pedro Lastra (letras)

44. Aguedo Torres (fotografía)

8. Joaquín Isla (artesanía)

45. Antonieta Carvallo (profesora)

9. Luis Guzmán (plástica)

46. Iván Lara (profesor)

10. Hugo Zárate (danza)

47. Edith Vásquez (música)

11. Juan Pablo Garrido (teatro)

48. Graciela Vilugrón (profesora)

12. Russel Cabrera (periodismo)

49. Solange Domínguez (periodismo)

13. Iván Merino (rodeo)

50. José Antonio Soto (historia)

14. Alejandro Lama (comercio)

51. Ena Ferrada (letras)

15. Carlos Smith (agricultura)

52. Nieve Retamal (danza)

16. Ninón Jegó (diseño)

53. Víctor Manríquez (cronista)

17. Fernando Bórquez (agronomía)

54. Rosa Saldía Brunet (profesora)

18. Jaime Etchepare (historia)

55. Catalina Garcés (periodismo)

19. José Luis Isern (sicología)

56. María E. Varas (plástica)

20. Norman Ahumada (diseño)

57. Berta Dueñas (gestora cultural)

21. Juan Ignacio Basterrica (historia)

58. Solange Marchant (danza)

22. Patricia Alcayaga (plástica)

59. Luz Lama Kunkar (crewell)

23. Máximo Beltrán (fotografía)

60. Carolina Parada (periodismo)

24. Mateo Rodríguez (rodeo)

61. Edith Hernández (ballet)

25. Bessie León (letras)

62. Héctor Rodríguez (música)

26. Víctor Sepúlveda (plástica)

63. Roberto Belmar (música)

27. María Eugenia Uribe (turismo)

64. Arlette Guéguen (gestión cultural)

28. Carmen Egaña (plástica)

65. Carmen Gloria Mella (música)

29. Lucía Rojas (periodismo)

66. Juan E. Basualdo (música)

30. Santiago Araneda (historia)

67. María E. Díaz (gestora cultural)

31. Loreto Mora (letras)

68. Carlos Newmann (folclor)

32. Nelson Rozas (música)

69. Haydee Concha (plástica)

33. Julio Utreras (plástica)

70. Arturo Rojas (música)

34. Jorge Tapia (jurista)

71. Juan Orellana (artesanía)

35. Carlos Muñoz (artesanía)

72. Washington Sandoval (abogado)

36. Olga Chávez (letras)

73. Fernando Arriagada (historia)

75. Gladys Bornand (plástica) 76. Tito Figueroa (historia) 77. América Sepúlveda (profesora) 78. Alejandra Troncoso (profesora) 79. Rodrigo Landa (ingeniería) 80. Lidia Llanos (letras) 81. Juan A. Anabalón (artesanía) 82. Gisela Sanhueza (letras) 83. Fernando Cifuentes (música) 84. Alfredo Schmidt (agronomía) 85. Diana de la Fuente (letras) 86. Víctor Pinto (folclor) 87. Ramón de la Fuente (rodeo) 88. Ronald Robert Penroz (plástica) 89. Benjamín Escalona (plástica) 90. Narciso Llanos (profesor) 91. Hugo Casanueva (plástica) 92. Fabián Irribarra (historia) 93. Otto Cid (letras) 94. Héctor Caro (letras) 95. Isabel Almeyda (música) 96. Araceli Villarroel (ciencias) 97. Roberto Olmedo (teatro) 98. Freddy Sanhueza (música) 99. Gustavo Martín (letras) 100. Leopoldo Martin (teatro) 101. Carlos Gallegos (letras) 102. Irene Mardones (teatro) 103. Rafael Urzua (teatro) 104. Manuel Rojas (feriante) 105. Daniel Alarcón (feriante) 106. Alicia Valenzuela (plástica) 107. Sonia Quintana (periodista) 108. Julio Bejarano (plástica) 109. Ignacio Dinamarca (rodeo) 110. Raquel Bustos (música) 111. Rowson Yeber (letras)

37. Reinaldo Espinoza (comercio)

74. Oscar Jara (folclor)

112. Viviana Moscoso (teatro)

CHILLÁN, 27 de julio de 2016.

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ARTES - LETRAS - SOCIEDAD

Nº 16 - SEGUNDO SEMESTRE 2016 ISSN 0719 - 3785 Representante legal:

Dr. Héctor Gaete Feres Rector Director de la revista:

Dr. Alejandro Witker Consejo Editorial:

Igor Concha Maass, Marco Aurelio Reyes, Armando Cartes, Juan Ignacio Basterrica y Juan Pablo Garrido Editora:

Lucía Rojas Plass Diseñador Gráfico:

Rodrigo Rojas Sandoval Investigadores:

Alicia Romero, Loreto Mora y Santiago Araneda Relaciones Públicas:

Claudio Roa Secretaria:

Rosa Fuentealba Oficina:

18 de Septiembre 580, Chillán, Bío-Bío, Chile Dirección Postal:

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www.revistaquinchamali.cl Editorial:

Ediciones Universidad del Bio Bío

Patrocinan:

Instituto O’Higginiano de Ñuble

Auspician:


Revista Quinchamalí. Artes, letras, sociedad N°16  
Revista Quinchamalí. Artes, letras, sociedad N°16  

Publicación del Taller de Cultura Regional de la Universidad del Bío-Bío. Primer Semestre de 2016. Chillán, región del Biobío, Chile.

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