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Í N D I C E

EDITORIAL ARTES Humberto Soto:

Virginio Arias: escultor del bello estilo ........................... Sergio Martínez:

Virginio Arias en Angol .................................................. Juan Dzazópulos:

Raúl Fabres, lírico olvidado ........................................... Rodrigo Pincheira:

Gabriela Pizarro:legado de una maestra del folclore ... Catalina Garcés:

Jóvenes pianistas en la senda de Claudio Arrau .......... Medardo Urbina:

Escultura al campesino en Santa Juana ....................... LETRAS Carla Cordua:

El concierto de la poesía .............................................. Myriam Duchens:

Quinchamalí y la Región del Ñuble ............................. Héctor Caro:

Laura Bustos: la niña poetisa ....................................... Alicia Romero:

La tumba de Narciso Tondreau ....................................... SOCIEDAD Claudio Martínez:

Las cinco edades de la ciudad de Chillán .................... Rodrigo Witker: Museos de la vergüenza .......................................................

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4

7 pág. 13 pág. 16 pág. 21 pág. 26 pág. 32 pág.

37 pág. 43 pág. 47 pág. 52 pág.

60 pág. 65 pág.


Manuel Suárez: Chequén prodigios en la agricultura .............................................. Solange Domínguez: Cita normalista en Chillán .............................................................

71 pág. 79 pág.

PUNTO APARTE: LA COMPAÑÍA DE LOS CUATRO Arlette Ibarra:

La Compañía de los cuatro ..................................................... Ana María Maack:

Humberto Duvauchelle: de monaguillo a la Compañía de los Cuatro .................. Enrique Sandoval:

Recuerdo de Héctor Duvauchelle ....................................

OCUPADO LECTOR

CARTAS DE LA ALDEA Antonio Saldías:

Vivir en Pichilemu ...........................................................

REGISTRO

IN MEMORIAM

CARTAS A QUINCHAMALÍ

¿SABÍA USTED...

QUINCHAMALÍ: NUEVAS RELACIONES

PRESENCIA TERRITORIAL

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85

102 pág. 106 pág. 110 pág.

115 pág. 126 pág. 145 pág. 146 pág. 148 pág. 149 pág. 150 pág.


Quinchamalí. Artes, Letras y Sociedad. N° 18

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La trayectoria de la Compañía de Teatro Los Cuatro muestra a un elenco integrado por notables artistas que han deslumbrado en el país y en el extranjero con actuaciones memorables. Es curioso que una compañía que ha llevado a las tablas infinidad de dramas y comedias haya vivido su propio drama. De la partida hay que decir que el nombre de Los Cuatro se debe a que partió con tres hermanos Duvauchelle: Humberto, Héctor y Hugo, este último fue el primero que se quedó tempranamente en el camino, más tarde Héctor fue asesinado por un delincuente común en una calle de Caracas donde estaba exiliado y, el sobreviviente, Humberto ha tenido que remar contra la corriente desde que regresó a Chile después de un largo exilio. Recién la cultura chilena empieza a pagar la tremenda deuda que tiene con este elenco. El ministro de cultura entregó a Humberto un reconocimiento especial (11-V-2016) y recientemente la presidenta de la República entregó la “Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda”; está pendiente el Premio Nacional de Artes.

Edito 6


La Compañía de los Cuatro

Se trata de una Compañía que tiene hondas raíces en Ñuble. Los Duvauchelle son originarios de Bulnes y con sobrada razón una de las salas del nuevo Centro Cultural de esa comuna llevará su nombre.

la presencia de Virginio Arias en la Plaza de Armas de Angol y desde luego de sus obras mayores en la capital. Es digno de destacar el descubrimiento de Juan Dzazópulos de un lírico olvidado, Raúl Fábres; Rodrigo Pincheira nos aproxima a la gran maestra del folclor, Gabriela Pizarro, y Catalina Garcés nos presenta a jóvenes talentos que surgen en la Escuela de Cultura Artística de Chillán.

En esta línea se inscribe la presente entrega de nuestra revista que ofrece lo mejor que ha podido un recuento de su obra y semblanzas de sus animadores. Hemos encomendado a nuestra colaboradora en Antofagasta, Arlette Ibarra, preparar el artículo principal, tarea que ha cumplido con el talento y responsabilidad de siempre. Nuestra entrega es apenas un brindis por estos queridos y admirados amigos con los cuales ha compartido penas y alegrías una actriz de primera: Orietta Escámez. La Compañía merece un gran libro que recupere los hitos principales de su trayectoria para que se registre en la historia del teatro y de la cultura de Chile una obra mayor.

En Letras, Carla Cordua nos ilustra sobre la Poesía de Gonzalo Rojas con un texto ya publicado y que ha tenido la gentileza de permitirnos reproducir en el año del Centenario del poeta. Nuestra revista agrega un nuevo número a su presencia en las regiones de Chile. Chillán, capital de la Región del Ñuble, se complace en contribuir a poner en valor la cultura de todas las regiones. Agradecemos la cálida recepción y las valiosas contribuciones que no cesan de recibirse.

La revista ofrece en sus secciones tradicionales diversos materiales que nos permiten conocer y poner en valor los afanes culturales en diversos puntos del país. Con especial placer ofrecemos imágenes de

Finalmente nuestra gratitud a la Municipalidad de Chillán, invariable soporte de esta aventura editorial.

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Virginio Arias: escultor del bello estilo Humberto Soto

Virginio Arias en Angol Sergio Martínez Vigueras

Raúl Fabres, lírico olvidado (1910-1994) Juan Dzazópulos Elgueta

Gabriela Pizarro: legado de una maestra del folclore Rodrigo Pincheira Albrecht

Alumnos de Rodrigo Furet: Jóvenes pianistas en la senda de Claudio Arrau Catalina Garcés

Escultura al campesino en Santa Juana Medardo Urbina 8


Trayectoria de un niño campesino de Ránquil que ganó medalla de oro en París. Monumentos estelares de la escultura nacional.

Humberto Soto

Universidad de Concepción

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a vida de Virginio Arias se orienta significativamente al trabajo creativo en la escultura y en la labor pedagógica, ambas signadas por el profesionalismo y una profunda voluntad de entrega en la exaltación de valores y aspiraciones de la sociedad chilena finisecular. Al igual que Nicanor Parra, su maestro es de humilde origen campesino. Nace en Ránquil, provincia de Concepción, el 8 de diciembre de 1885. No tiene más de ocho años cuando fallece su padre, inquilino de fundo. Como muchos niños de nuestros campos, trabaja en el pastoreo y otras labores agrícolas antes de conocer las primeras letras. Siempre muy niño se traslada a la capital regional, donde labora en una panadería. Luego, alrededor de los doce años, conoce al joven Tomás Chávez, talentoso y poco conocido escultor egresado del primer curso de escultura de la universidad, con quien trabaja como ayudante en la restauración de la catedral de Concepción. Con Chávez y otros artífices aprende no sólo el oficio de la restauración y la decoración arquitectónica, sino que asume conciencia de que un artista debe ser un profesional consagrado íntegramente a la labor creativa. Después de la prematura muerte de Chávez, cumplidos ya los 18 años, el joven aprendiz de escultor viaja a Santiago e ingresa al curso de escultura. Allí tiene como maestro a Nicanor Plaza, quien dirige los cursos desde 1872, sucediendo al escultor francés Augusto Francois, fundador de la enseñanza de la especialidad en el Chile republicano, como se ha dicho anteriormente.

dencia de Santiago y el joven maestro delega en sus discípulos más destacados la ejecución de obras de ornamentación pública. Cuando el Gobierno chileno encarga a Nicanor Plaza la realización en Europa de una escultura de Andrés Bello, el maestro invita a París a su mejor alumno, quien a la fecha, mediante notables progresos, hace visibles sus capacidades creadoras. Con la llegada a Francia en 1874, se inicia la etapa parisina de nuestro escultor, la que se extiende por veintiocho años de muy fructífera labor. Apenas transcurrido un año de su estadía, se le admite un busto de Nicanor Plaza en el salón en la Sociedad de Artistas Franceses. Esta escultura en bronce, traída al país por el propio Plaza, es distinguida en la Exposición Internacional de Chile con una mención honrosa. Hermosa obra de juventud, actualmente en el Museo Nacional de Bellas Artes, testimonia los atributos creadores de Arias, expresados en el vigoroso modelado de una figura definidamente romántica, acentuado con caracteres propios de la época. Por su talento y personalidad, Virginio Arias no tiene dificultad para mantener y aumentar las relaciones artísticas y sociales parisinas a las que es introducido por Plaza antes de su regreso a Chile. Asimismo, sabe administrar el generoso aporte económico recibido de su maestro, que le permite enfrentar con dignidad la dura vida de un artista modesto en la capital de Francia. En 1876 ingresa a la Escuela de Bellas Artes de París, ocupando el puesto 24 de 26 cupos ofertados para miles de postulantes. Antes que él, solamente sus compatriotas el pintor Antonio Caro y su maestro Plaza, habían logrado sobrepasar la barrera del examen de admisión. Allí, es su compañero Antoine Bourdelle, aún desconocido, al igual que Rodin. También contacta, entre otros, con el escultor Carrier Belleuse, autor del monumento a O’Higgins, hoy en la Alameda de Santiago.

Muy pronto Arias se distingue entre sus condiscípulos. Plaza lo estimula confiándole difíciles trabajos que el alumno soluciona con éxito. Es el período en que se realizan grandes transformaciones urbanísticas impulsadas por Benjamín Vicuña Mackenna desde la Inten-

Sus inquietudes profesionales por perfeccionarse lo hacen seguir cursos nocturnos y dominicales, paralelos a los estudios diurnos. Concluida la ayuda de su protector, para sub10


La Compañía de los Cuatro

sistir y financiar sus estudios Arias realiza trabajos modestísimos sin apertura al descanso. Esta dura vida no le impide vincularse con distinguidos chilenos, artistas y diplomáticos, que residen en París en los años precedentes a la Guerra del Pacífico, tales como el escritor Alberto Blest Gana y los pintores Pedro Lira, Antonio Smith, Alberto Orrego Luco y Ramón Subercaseaux, quienes, entre otros, comparten su intimidad en más de una ocasión. Avanzada ya la primera década de su permanencia en Francia, conmovido por los acontecimientos bélicos de la Guerra del Pacífico, concibe solidariamente un homenaje al pueblo chileno combatiente. Restando tiempo al descanso, realiza la bella escultura Un héroe del Pacífico, premiada en el Salón de París de 1882, obra figura de un joven campesino comprometido en la defensa de su patria. Este monumento en bronce, que hoy instalado en la plaza Yungay de Santiago se conoce con el nombre de El roto chileno, tiene para Arias beneficiosas consecuencias, pues el Gobierno lo reconoce otorgándole una generosa beca que le permite instalarse en mejores condiciones y desarrollar un trabajo muy fecundo que le vale premios y honores. En el lapso comprendido entre 1880 y 1990, en el que regresa a Chile, produce obras como la ya mencionada El roto chileno, Dafne y Cloe, Hija de Laurel -hermosa y estilizada figura femenina adolescente, en bronce-, Marina, y muy especialmente El descendimiento de la cruz, que le aportan consagración y fama definitivas. El escultor, con oficio impecable, tratamiento expresivo de las formas de rostros y cuerpos,

Izquierda: “El roto chileno” (“Un héroe del Pacífico”) Virginio Arias, 1884, bronce. Plaza Yungay, Santiago. Esta escultura de gran formato representa la figura de un joven campesino de vigorosa y viril postura de soldado “defensor de la Patria”. Obra realista de equilibrada composición y sobrio movimiento, evocadora de la voluntad de triunfo. Arriba: dibujo de Virginio Arias, por Omar Mella.

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Izquierda: escultura de mármol que representa a “América”, en la plaza de las siete fundaciones de la ciudad de Angol. Arriba: caricatura de Virginio Arias, por Víctor Arellano.

y composición envolvente que enlaza las figuras centrales, logra revivir el dolor y la piedad de la escena, muy propia de la expresión barroca. Este grupo de esculturas es premiado con medalla de tercera clase en el Salón de Internacional de París de 1887 y obtiene la primera medalla en la exposición de Buffalo de 1901. Es adquirido por el Gobierno en 1890 por la valiosa suma de 19.000 francos oro para el Museo Nacional de Bellas Artes, donde se encuentra en la actualidad. Es, sin duda, obra de grandes méritos.

mentos realistas, neoclásicos y románticos, lo que hace decir con certeza al crítico Victo Carvacho, que “… es la más bella escultura femenina del grupo de escultores académicos del bello estilo”. Mientras está en París, Virginio Arias hace dos viajes a Chile. Uno entre 1889 y 1890, en plenitud de su carrera, y otro por dos años, entre 1895 y 1897, transformado ya en primera figura de la escultura chilena de fin de siglo. Después de este último viaje, el Gobierno lo honra encomendándole el estudio de la organización de escuelas de Bellas Artes en Europa para ser aplicada en el país. Arias cumple la misión con suma acuciosidad visitando los establecimientos de mayor prestigio, estudia las metodologías de enseñanza artística en práctica y sus resultados.

Los variados componentes de su producción revelan su inserción en el denominado bello estilo, esencialmente ecléctico, en donde se funden y manifiestan indistintamente las diferentes corrientes estilísticas asentadas en la segunda mitad el siglo XIX. Así, en El descendimiento, domina el realismo neoclásico de raigambre renacentista con aportes barrocos expresados en el abigarramiento de la composición y la dramática gestualidad de las figuras. En cambio, en Un héroe del Pacífico (El roto chileno), la viril figura del joven campesino es concebida con rasgos eminentemente realistas, que resaltan por sobre los neoclásicos y levemente románticos. En el grupo Dafne y Cloe lo neoclásico emerge en el tema y en el fino tratamiento de las formas que remiten, indefectiblemente, a la antigüedad grecolatina. En la escultura Hija de Laurel, la pureza del tratamiento de los volúmenes de la figura adolescente, natural y graciosa, denota la armónica integración de los ele-

Al finalizar el siglo, el curso de escultura no funcionaba. El Gobierno, en conocimiento de la situación y de los planes de 12


La Compañía de los Cuatro

Arias, crea el cargo de director de la Escuela de Bellas Artes, nombrándolo para que asuma en octubre del año 1900. Su labor como director y profesor de Escultura Superior significa un definido progreso. Reorganiza la escuela que funciona en un viejo edificio de la calle Maturana; impone profesionalismo y rigurosidad al estudio artístico; aplica la didáctica apropiada a la formación escultórica; crea una sección de arte puro y otra de arte aplicado que constituye un anticipo de lo que posteriormente será la Escuela de Artes Aplicadas; solicita al Gobierno con gran tenacidad un edificio adecuado para la escuela, obteniendo su construcción, el que se inaugura para el Centenario en 1910. Este instituto formador juega por largo tiempo un definido rol en la enseñanza artística del país. Su labor se amplía: crea diez nuevas cátedras, inaugura una biblioteca, funda la Revista de Bellas Artes de corta duración; presenta un proyecto de creación de la carrera de Profesor de Dibujo y a manera de síntesis de su obra, redacta una Memoria Histórica de la Escuela de Bellas Artes, publicada en los anales de la Universidad de Chile.

Registro de obras principales Monumentos públicos Iquique: - Monumento a Arturo Prat, inaugurado en 1906. Plaza Arturo Prat. Copiapó: - Monumento a Manuel Antonio Matta, inaugurado en 1905. Paseo O’Higgins. Petorca: - Monumento a Manuel Montt, inaugurado en 1909. Plaza de Armas. Valparaíso: - Monumento a la Marina (con el escultor francés Denis Peuch). Inaugurado en 1886. Plaza Sotomayor. - Frontis edificio Cuerpo de Bomberos, 1901. Santiago: - Monumento al general Baquedano, inaugurado en 1928. Plaza Baquedano. - Monumento a Diego Barros Arana, inaugurado en 1935. Alameda esquina Mac-Iver. - Monumento al defensor de la Patria (Un héroe del Pacífico o El roto chileno), inaugurado en 1888. Plaza Yungay. - Monumento a Manuel Barros Borgoño, inaugurado en 1908. Hospital José Joaquín Aguirre y antes en Escuela de Medicina. - Pro-Patria, inaugurado en 1900. Cementerio General. - Oración del Labriego, 1916. Cementerio Católico. - A la Iglesia Católica. 1914. Cementerio Católico. - A los Niños. 1915. Cementerio Católico.

Esta vasta labor se ve empañada por violentas acciones de descontento. Se declara la primera huelga estudiantil, cuyo motivo aparente es el carácter luchador y voluntarioso del escultor pero, principalmente, el clima beligerante generado por antiguas “El descendimiento de la cruz”, Virginio Arias, 1887, mármol, 236 cms. Museo Nacional de Bellas Artes. Este monumental grupo escultórico en mármol realizado en Francia, es obra de grandes méritos. Su formulación es de oficio impecable y su completa composición es de fuerte inspiración barroca a través de la expresividad de los rostros y cuerpos de las figuras centrales.

Angol: - Monumento a José Bunster. Proyectos de monumentos públicos - Héroes de la Concepción. 1884. - Glorias del ejército de Chile. 1885. - Pacificación de la Araucanía. 1913. - Ciencia inspiradora del Progreso. - Poesía inspiradora del Arte. - Benjamín Vicuña Mackenna (1). 1888. - Benjamín Vicuña Mackenna (2).1888. - Arzobispo Valdivieso. - Magallanes. 1909 - Fray Luis Beltrán (Mendoza). 1925 - General Bernardo O’Higgins (Buenos Aires). 1909. Obras en el Museo de Bellas Artes - El Descendimiento. 1887, mármol. - Dafnes y Cloe. 1884, mármol. - Juventud .1885, mármol. - Hoja de Laurel. 1887, bronce. - Vendedora de Amores. 1883, mármol de Carrara. - Cabeza de Estudio, dibujo. - Busto de Nicanor Plaza. 1875, bronce. - Busto de Marcelle Arias .1918, bronce. - Madre Araucana. Bronce. - Busto del Guardiamarina Ernesto Riquelme. Bronce. - Fuente Araucana. Bronce.

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Virginio Arias nunca deja de esculpir, ni siquiera en la ceguera de su vejez, trabajando al tacto hasta sus últimos días. Estos años los sobrevive soportando una triste miseria. Debe vender la casa, biblioteca y sus más íntimos enseres para pagar medicinas y deudas. Solamente le consuela su permanencia y enterramiento en el país natal. Fallece en 1941 a la edad de ochenta y seis años en su casa habitación de la calle Concepción, en Providencia. Al mirar en retrospectiva la obra de Virginio Arias, ésta se percibe fecunda, cualitativa y cuantitativamente enorme y enraizada con la vida y cultura chilena. La característica capacidad resolutiva del escultor, así como su sensible absorción de la multiplicidad de estilos en el tránsito de dos siglos, le permite proyectar y concretar un amplio universo escultórico, erigido en los espacios urbanos del país, como presencia de acontecimientos y valores de un pasado identificable patrimonialmente con el presente y el futuro nacional. Si la escultura de Arias es de gran relevancia como se anota, su labor pedagógica no lo es menos. Es parte inicial de una cadena formativa que es necesario destacar como transmisora de identidad con el oficio, la metodología y el profesionalismo académicos legados a los artistas del presente como un fructífero y renovado diálogo con este valioso antepasado, que se proyecta desde el rincón campesino de Ránquil en el sur chileno, al luminoso mundo artístico europeo, con una impronta personal y trascendente.

Palacio San José, Museo Nacional Justo José de Urquiza, Argentina.

rivalidades y criterios no compartidos en el sensible mundo de la enseñanza artística. Esta situación crítica es resuelta en 1911 con la renuncia a su cargo, en el que es reemplazado por el pintor español Álvarez de Sotomayor. Se pone fin así a su carrera pedagógica, que en la perspectiva histórica se valora como un aporte positivo al medio artístico nacional. Inmediatamente después, en 1912, en la etapa final de su madurez creadora, hace un corto viaje a Europa, adonde regresa por última vez cumplidos ya los ochenta años, en 1935. En los últimos años de su trayectoria produce obras como el Monumento a Baquedano, importante escultura ecuestre de sobria monumentalidad, disminuida tan solo por el inadecuado emplazamiento en los amplios espacios de la plaza homónima, inaugurada para las Fiestas Patrias de 1928. Según Víctor Carvacho, este monumento es “…una expresión del carácter nacional marginado de toda teatralidad”. También en este lapso concibe los grupos La poesía inspiradora del Arte y La ciencia inspiradora del Progreso para la fachada de la Biblioteca Nacional; el monumento Pro Patria en el Cementerio General y la estatua de Diego Barros Arana, en la calle Mac Iver, en Santiago.

Bibliografía Arias, Virginio. Memoria Histórica de la Escuela de Bellas Artes de Santiago de Chile. Universidad de Chile, T.CXXIII, 1908. Carvacho, Víctor. Historia de la Escultura en Chile. Editorial Andrés Bello, Santiago, 1983. Casanueva Herrara, Fernando. Virginio Arias Ránquil. El Sur, 25-I-1971. Cruz, Isabel. Arte y Fe en Chile Virreinal. Texto Catálogo de Exposición Instituto Cultural de Las Condes, 1987. Cruz, Isabel. Historia de la Pintura y escultura en Chile desde la Colonia al Siglo XX. Editorial Antártica, Santiago de Chile. Gajardo V., Enrique. Recuerdo del ….. Virginio Arias. La Discusión, 7-XII-1975. Georgi Niera, Ernesto. “Patria rural de Virginio Arias anhela su regreso espiritual”. El Mercurio, Santiago, 10-IV-1964. Ivelic, Milán. Historia de la Escultura Chilena. Departamento de Extensión Cultural del Ministerio de Educación, 1980. Márquez Esparza, Adolfo. Virginio Arias Cruz. La Discusión, 20-III-1985. Sanhueza, Jorge. “En el Centenario de Virginio Arias”. Revista de Arte, Santiago, IV-V-1956. Sanhueza, Jorge. El Primer Centenario de Virginio Arias. Instituto de Extensión de Artes Plásticas Santiago, 1956. Simbad el Marino. “La Plaza del Roto.” La Discusión, Chillán, 21-I-1971. Solar Manzano, Víctor. “El roto, sostenedor de Chile”. El Diario Color, 20-I-1974. Subercaseaux, Benjamín. “El voto-rey”, Zig-Zag N° 2936, Santiago, 14-VII-1961.

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Las cuatro esculturas de mármol blanco ubicadas en la Plaza de Armas de Angol, representan los continentes de Asia, África, Europa, y América, fueron declarados Monumento Histórico, según Decreto Supremo Nº 777 del 04/08/1986 del Ministerio de Educación.

VIRGINIO ARIaS EN ANGOL Un Monumento Nacional en el corazón de la ciudad. La alegoría de los continentes. Sergio Martínez Vigueras

Historiador. Angol

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Virginio Arias usa distintos símbolos para sugerir un territorio. África está vestida con una túnica larga de puños cortos ceñida al talle. Tiene zarcillos y un tocado que representa la cabeza de un elefante. Un león está a sus pies. Está mirando su mano izquierda, en la que sostiene un ave, mientras que en su mano derecha lleva una cornucopia.

E

l sureño y bucólico paisaje de la ciudad de Angol parece transportarnos de pronto a un idílico paraíso, representado por su majestuosa plaza de Armas, la cual se ha transformado en albergue y cobijo de uno de los pocos monumentos nacionales de la capital de la Provincia de Malleco, a 122 km al norte de Temuco, en la región de la Araucanía. Este Monumento Nacional se refiere a las cuatro esculturas de mármol blanco, que a primera vista se compone de una Alegoría a los Continentes, representados por cuatro mujeres, cada una vestida y acompañada de animales endémicos de esas áreas geográficas: Asia, América, Europa y África, que eran los conocidos en la época. Las obras, del escultor chileno Virginio Arias Cruz, que vivió entre los años 1855 y 1941, fueron encargadas por el terrateniente angolino Amadeo Martínez, que entre otras propiedades tenía la hacienda “Deuco”, famosa por una cantera de la cual se extraía roca para el ferrocarril de esa parte del país. Las esculturas llegaron procedentes de Francia, país donde residía el escultor, el año 1895, siendo parte del pequeño parque que adornaba la residencia urbana de Martínez, en la esquina de calles Vergara y Caupolicán. Posteriormente adornaron una residencia pública en calle Lautaro por breve tiempo y, ante su posible venta y traslado de la ciudad en 1953, el alcalde Víctor Villouta adquiere las esculturas para ornamento de la plaza de Armas de la ciudad. El 4 de agosto de 1986 son declaradas monumentos nacionales en virtud del decreto N° 777 del Mineduc. Hasta aquí todo bien, sin embargo, una indagación más profunda develó profundos detalles desconocidos hasta ahora.

América está vestida con una falda y una corona de plumas. Lleva una piel de felino sobre el hombro derecho y un carcaj en bandolera. Tiene en la mano derecha un arco y en la izquierda una flecha. Su animal es un reptil.

Para escudriñar y comprender la Alegoría a los Continentes de Arias, es necesario ahondar en su formación y su vida. De sus inicios sabemos que de su natal Ránquil en Ñuble, se trasladó a Concepción y sería allí donde, a partir de los doce años de edad, sería aprendiz del escultor Tomás Chávez. Siguiendo sus instintos, se matricula en la Escuela de Bellas Artes en Santiago y es uno de los preferidos del maestro Nicanor Plaza, quien lo llevaría a perfeccionarse a París en 1875 en la Aca16


demia de Bellas Artes. Se mantuvo en Europa desde ese año hasta 1890, después de 1895 a 1900, y luego desde 1911 a 1930. En sus primeros años en Francia fue influenciado por el escultor francés Auguste Rodin, contemporáneo del impresionismo y considerado el padre de la escultura moderna. Rodin mantenía dos líneas de esculturas: decorativa y transgresora. La decorativa se trataba de esculturas en serie y Rodin la ocupaba para poder sobrevivir y llevar una vida de lujo y opulencia. Arias, influido por el método de trabajo de Rodin, también desarrolló la línea decorativa precisamente con la obra Alegoría de los Continentes, inspirada en el estudio clásico de los renacentistas, específicamente en la Alegoría de los Continentes del italiano Cesare Ripa, publicada en su obra Iconología de 1593, en la cual representa a los continentes de manera femenina, acompañados de artículos, vestidos y animales propios de cada uno. Diversos autores posteriores continuaron representando iconográficamente a los continentes, tal como lo sugiriese Ripa siglos antes. La renovación que supone esta iconografía con Virginio Arias, es que el escultor las personifica mediante el mármol, otorgándole una segunda existencia.

Asia lleva una falda y un corsé con puños largos que deja al descubierto su pecho. Además viste un turbante que envuelve su cabeza, el cual está decorado con una pluma. Su animal es un camélido.

Hasta el momento, el autor de estas líneas ha podido identificar al menos once lugares que contienen la obra Alegoría de los Continentes de Virginio Arias. De las indagaciones se ha podido establecer que todas ellas pertenecen a la segunda estadía de Arias en Europa, es decir desde 1895 a 1900. La Alegoría de los Continentes es posible encontrarla en América en: plaza Prat, Copiapó, Chile; plaza Italia, Valparaíso, Chile; plaza de Armas de Angol, Chile; Palacio San José de Urquiza, Entre Ríos, Argentina (del cual fueron robadas dos estatuas, que según mi investigación serían las que se ubican en las afueras del Mercado de Lima, Perú). En Europa: Jardines de Monforte, Valencia, España; Jardines de Parcent, Valencia, España; Paseo de la Tamarita, Barcelona, España; Finca del Marqués de Valdecilla, Medio Cudeyo, Cantabria, España; Jardines Godinton House, Kentish, Ashford, Kent, Inglaterra; The Walled Garden, Stane Steet, Billingshurst, West Sussex, Inglaterra. Del análisis comparativo de los once conjuntos de la Alegoría de los Continentes, todos son idénticos, presentando solamente pequeñas variaciones en los animales o vestidos. Sin embargo, lo que hace más valorable al conjunto que se encuentra en la plaza de Armas de Angol, es que es uno de los mejores conservados producto de la puesta en valor a través de la declaratoria de Monumento Nacional, pudiendo ser objeto a través de su historia en Angol de múltiples actos de vandalismo, pero también de nobles restauraciones de esta ya tradicional obra angolina.

Europa es la única escultura que tiene sandalias en sus pies, ya que los otros continentes se representan descalzos. Ella viste una túnica larga sin puño, ceñida al talle y abrochada al hombro. Además, su mano izquierda retiene un drapeado que recubre la túnica. La otra mano se posa sobre una cabeza de caballo. Sus cabellos están sujetos por una cinta y una corona.

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Raúl Fabres, lírico olvidado (1910-1994)

Descubrimiento de una olvidada estrella chillaneja.

Juan Dzazópulos Elgueta

Investigador de música clásica. Santiago.

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La Compañía de los Cuatro

R

aúl Fabres es el nombre artístico del tenor chileno nacido como Gabriel José Guzmán Espinoza en Chillán, el 8 de marzo de 1910.

Su debut fue el 12 de septiembre de 1947 en La Boheme y luego el 17 de septiembre en Cavalleria Rusticana. Fuera de Chile, cantó en Lima (Perú), en Otello en noviembre de 1951, junto a Sara Menkes y Ramón Vinay. Fabres fue el Cassio obligado en todos los Otello que Ramón Vinay cantó en Chile y Perú, entre 1948 y 1952.

Fueron sus padres Rafael Guzmán Paredes y Corina Espinoza, quienes tuvieron once hijos, la mayoría fallecidos tempranamente, algunos en la niñez y otros en la juventud. Solamente dos hermanas compartieron con Raúl Fabres sus días de adulto, Corina y Julia. Se dice que todos los hermanos tuvieron voces privilegiadas, tanto es así que las misas en la Iglesia de la Merced de Chillán se repletaban de gente para escuchar a estos niños, que cantaban en un estilo similar al de los Niños Cantores de Viena.

Además de participar en las temporadas de ópera de los años mencionados, Raúl Fabres cantó en locales nocturnos (boites) y en programas radiales, entre ellos en radio Minería. Grabó varios temas para los sellos RCA Víctor, Odeón y Philips, entre los años 1942 y 1959. Tal vez su mejor grabación fue el disco Odeón con el tema Chile, compuesto por el también tenor Jorge Infantas, y Mi Banderita Chilena, tonada del compositor Donato Román Heitman. Todos los discos de Raúl Fabres son, actualmente, muy difíciles de encontrar (ver discografía).

Gabriel Guzmán hizo todos sus estudios en el Colegio Seminario de Chillán. Al finalizarlos, y debido a la negativa de su padre a autorizarlo para que se dedicara al canto (era una familia muy conservadora), comenzó a trabajar en el Banco del Estado, entonces llamado Caja Nacional de Ahorros.

Al dejar de cantar, siguió ligado al Municipal, participando de la programación artística y de la confección de los programas de las temporadas de ópera. También fue miembro de la directiva de la Sociedad de Arte Escénico y Musical que dirigía el tenor Dr. Miguel Norero, y secretario general de la Empresa Artística Chile-América, cuyo gerente general era también el Dr. Miguel Norero.

Su profesor de canto fue el bajo italiano, radicado en Santiago de Chile, Gaudio Mansueto (1873-1941). Por razones que no me ha sido posible conocer, decidió cantar con el nombre artístico de Raúl Fabres. Sus primeras presentaciones como tenor fueron en Chillán. Posteriormente se trasladó a la capital y debutó en el Teatro Municipal de Santiago, en la temporada realizada por la Compañía Lírica Nacional, el 15 de septiembre de 1941, como el Duque de Mantua en ‘Rigoletto’.

Gabriel Guzmán Espinoza (Raúl Fabres) se casó con María Ester Corro, que cantaba en el coro del Teatro Municipal. No tuvieron hijos. Sin embargo, Raúl Fabres sí tuvo un hijo, cuya madre falleció a poco de nacer el niño. Este hijo, llamado Godofredo Guzmán, fue hombre de radio. Su hijo, nieto del tenor y que lleva su nombre, Gabriel Guzmán, también trabaja en la radio (El Sembrador) en la ciudad de Chillán.

En febrero de 1946 participó en una gira por diferentes ciudades del sur de Chile (llegando hasta Valdivia) y cantando Tosca junto a la soprano Olga Marín.

Raúl Fabres falleció en Santiago el 19 de julio de 1994, a los 84 años de edad, y fue sepultado en el Cementerio General de Santiago, en la bóveda de la familia de don Luis Corro Morales.  

A contar de 1947 cantó en el Municipal y en otros teatros hasta 1958 (ver cronología artística). 19


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Raúl Fabres. Discos Himno Nacional de Chile e Himno a la Victoria de Yungay.

Discografía de Raúl Fabres (tenor) Grabaciones RCA Víctor (1942 C.) 90-0262-A ............................................ Cristal (tango) (Mariano Mores). 90-0262-B ............................................ Triste araucano (Leucotón Devia - Donato Román Heitmann). C/Trío Melódico Donato Román Heitmann (R. Fabres - J. Pérez - D. Román). Grabaciones Odeon (1952/1955 C.) 89-660-A (matriz CHI-….) .................... 89-660-B (matriz CHI-….) ....................

Estrella de mi bandera (tonada) (Clara Solovera). Hojitas de verde trébol (tonada canción) (Clara Solovera). Dúos con Margot Loyola y guitarras.

89-684 ................................................. 89-684 ..................................................

Recordar (samba) (Raúl Gardy - Rafael Hermosilla). La Paloma (arr. Mambo) (Sebastián Yradier) c/orq. dir. Rafael Hermosilla.

195.044-A (matriz CHI-2592) ............... Chile (Jorge Infantas). 195.044-B (matriz CHI-2593) ............... Mi banderita chilena (Donato Román Heitmann) c/orq. dir. Donato Román Heitmann (EP-50028). DSOD-E-50028 (matriz CHI-2762) Himno Nacional de Chile (Ramón Carnicer-Eusebio Lillo). DSOD-E-50028 (matriz CHI-2763) Himno a la Victoria de Yungay (Javier Rengifo - José Zapiola) c/coro y orq. dir. Jackie Kohan. Nota: estos dos temas parecen haber sido editados solamente en 45 rpm.

89-914-A (matriz CHI-3372) .................. 89-914-B (matriz CHI-3371) ..................

Pandereta (Nicanor Molinare - Donato Román Heitmann). Alma (Pedro Ariel Olea) c/orq. dir. Don Roy.

Grabaciones Philips (1959) Himno de Arica (Arica, siempre Arica) (Pedro Ariel Olea) con el Orfeón de Carabineros de Chile. Nota: debe haber sido un disco 45 rpm. Se ignora el reverso del disco.

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La Compañía de los Cuatro

Cronología de Raúl Fabres (Gabriel Guzmán Espinoza)

Pagliacci (Rol: Beppe): Gloria Alcázar, Beniamino Gigli, Víctor Damiani, Mario Plazaola: Enrique Sivieri © Septiembre 30.

1941 Santiago - Teatro Municipal (debut Compañía Lírica Nacional). Rigoletto: Susana Bouquet (s), Zunilda Carrasco (ms), Mario Plazaola (bt), Danilo Rudi (bs): Enrique Giusti © Septiembre 15.

1950 Santiago - Teatro Municipal Cantata No. 65 “Sie werden aus Saba alle kommen” (Bach). Gabriel de los Ríos (bajo). Coro de la Universidad de Chile: Mario Baeza, director. Director musical: Víctor Tevah. Septiembre 1.

1946 Gira por ciudades del sur de Chile (hasta Valdivia), organizada por la DIC (Dirección de Informaciones y Cultura). Tosca: Olga Marín. Febrero.

Otello: Elisabetta Barbato, Ramón Vinay, Victor Damiani, Augusto Rescaglio: Dick Marzollo © Septiembre 22, 24, 27, 28.

1947 Santiago - Teatro Municipal La Boheme: Olga Marín, Dora Komar, Genaro Godoy, Danilo Rudi, Gabriel Silva: Roberto Puelma © Septiembre 12,14.

1951 Santiago - Teatro Municipal Israel en Egipto (Oratorio de Handel): Aída Saavedra, Margot Strauss, Magda Valdés, Marta Rose, Miguel Concha, Ángel de los Ríos: Víctor Tevah. Agosto 31. Septiembre 2.

Cavalleria Rusticana: Moncha Dois, María Valle, Tosca Malinconi, Gabriel Silva: Enrique Giusti © Septiembre 17.

Otello: Sara Menkes, Ramón Vinay, Víctor Damiani, Augusto Rescaglio: Dick Marzollo © Septiembre 9, 12.

Tosca: Olga Marín, Alberto López: Enrique Giusti © Octubre 5.

Lima - Teatro Municipal Otello: Sara Menkes, Ramón Vinay, Víctor Damiani, Augusto Rescaglio: Tino Cremagnani © Noviembre 10.

1948 Santiago - Teatro Municipal Otello (Rol: Cassio): María Caniglia, Ramón Vinay, Víctor Damiani, Joaquín Alsina: Achille Lietti © Septiembre 11, 29.

De izquierda a derecha: el regisseur Tito Capobianco (con la niña en brazos); el director de orquesta argentino Juan Emilio Martini; el Dr. Miguel Norero (gerente general de la Empresa Artística Chile-América); Raúl Fabres. En 1959, bajando de un avión LAN en el Aeropuerto Los Cerrillos, proveniente de Buenos Aires.

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Quinchamalí. Artes, Letras y Sociedad. N° 18

Raúl Fabres, su esposa María Ester Corro y Ramón Vinay en los camarines del Teatro Municipal.

1952 Santiago - Teatro Municipal Otello: Delia Rigal, Ramón Vinay, Víctor Damiani, Augusto Rescaglio: Juan Emilio Martini © Septiembre 20, 27. Octubre 1, 11. 1954 Santiago - Teatro SATCH Cavalleria Rusticana: Regina Middleton, Mireya Laborderie, Ana Salas, Gabriel Silva: Enrique Giusti © Agosto 27. Tosca: Marcela de la Cerda, Víctor Damiani, Rubens de Lorena: Enrique Giusti © Agosto 29. “El tenor Fabres superó en mucho, la deslucida actuación que tuvo en Cavalleria Rusticana y que fue motivada, según se nos informó posteriormente, por no encontrarse en debidas condiciones vocales” (El Mercurio). Cavalleria Rusticana: María Glode, Tosca Malinconi, Ana Salas, Gabriel Silva: Enrique Giusti © Septiembre 1. 1956 Santiago - Teatro Municipal Sayeda (Rol: Ishak): Florentina Daza, Rubens de Lorena: Enrique Giusti © Octubre 22. 1957 Santiago - Teatro SATCH Tosca: Marcela de la Cerda, Joaquín Umarán. Agosto 4. 1958 Santiago - Teatro SATCH La Boheme: Victoria Espinoza (Victoria Canale), Gabriela Stoller, Joaquín Umarán, Lautaro García, Gabriel Silva: Enrique Giusti © Agosto 16. 22


Gabriela Pizarro: legado de una maestra del folclore Folclorista, difusora, investigadora y creadora. Todo eso fue la casi desconocida fundadora del grupo Millaray, cuya vocación sin límites la hizo protagonista en el esplendor de la proyección folclórica de los años ‛50 y ‛60. Su obra se agiganta con el tiempo y nos permite conocer una parte fundamental del arte popular chileno.

Rodrigo Pincheira Albretch Periodista. Concepción.

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T

res estrellas que siguen brillando en el canto popular chileno. Violeta Parra, Margot Loyola y Gabriela Pizarro. No podía ser otro el número: expresivo, comunicativo y artístico. Incansable de optimismo dice la numerología, mientras que el tres en la Biblia es la Santísima Trinidad. Esta puede ser esa combinación aunque no tan santísima. Lo cierto es que la menos conocida es Gabriela Pizarro, pero no por eso menos importante.

escuelas normales después de ganar el Premio Nobel de Literatura. “Pero estando ahí -cuenta-, me enfermé gravemente de la vista y del corazón y tuve que renunciar a seguir estudiando”. Sin embargo, la música vino a salvarla. Por aquel entonces tuvo clases de guitarra con Isabel Soro, y aprendió a tocar sus primeras tonadas, valses, cuecas y boleros. Y eso no es todo. Jaime Rojas, amigo de juventud y futuro director del conjunto Cuncumén, le contó que estaba cantando en el Coro de la Universidad de Chile. Fue aceptada de inmediato gracias a su magnífica voz de soprano y se aprendió en dos semanas su parte de Carmina Burana. En 1957 se presentó como corista en el Teatro Municipal de Santiago en un histórico estreno: La Sinfonía de los Salmos de Igor Stravinsky con la asistencia del propio compositor ruso.

El folclore en la cuna Cuenta que esto del canto le vino desde su casa, territorio de música, su madre era músico y en su hogar se cultivaba también el teatro, la danza, el folclore. Este origen vino de Lebu. Gabriela Eliana Pizarro Soto nació en esa ciudad de la provincia de Arauco el 14 de octubre de 1932. Hija de Blanca Hortensia Soto y José Abraham Pizarro, hijo de inmigrantes españoles que llegó a Lebu a trabajar en la administración del ferrocarril minero. La madre de Gabriela la inició en el folclore ya que ella había estudiado en el Conservatorio Nacional y participaba en el coro de la iglesia, la orquesta de profesores y de grupos de teatro, zarzuela y opereta. Pero no fue todo. La mujer que la crió era una cantora de ramadas, la cañetina Elba González, quien le mostró el mundo popular, el canto popular con las fiestas religiosas y en las casas de canto, según relata la maestra Pizarro en el texto Gabriela Pizarro Soto y su andar en el folclor chileno (2002). Pero hay más. “A los tres años bailé como mariposa en un teatro de Concepción y también dije una poesía”. Actividades para recibir al candidato del Frente Popular Pedro Aguirre Cerda.

Descubrimientos y búsquedas Por aquel entonces vinieron algunas epifanías para Gabriela, descubrimientos que la marcarían para toda la vida. Su profesora de guitarra la llevó a la Escuela de Temporada que dictaba Margot Loyola y donde conoció nada menos que a otros inquietos jóvenes que andaban más o menos en las mismas pistas: Rolando Alarcón, Víctor Jara, Silvia Urbina y a los integrantes del grupo Cuncumén. También a académicos como Manuel Dannemann, Alfonso Letelier y Raquel Barros. Con la maestra Loyola fue un deslumbramiento total. “Había que hacer una prueba para participar en un encuentro de canto en el Teatro Baquedano. Había que sacarle una segunda voz a una cueca… En la cordillera llueve y en la mar está tronando… Yo ya la estaba sacando al oído y ella dijo ‘Díganle a esa niñita que venga para acá’. Y por eso me cotizó”, recuerda en sus memorias.

Ya en ese tiempo temprano le atraían las cantoras, las muertes de angelitos, el folclore, el Mes de María y sus cantos. No es casual que cuando la familia Pizarro Soto se trasladó a Santiago por razones de trabajo en 1939, Gabriela siguió sus estudios en el colegio María Inmaculada Concepción y los terminaría en la Escuela Suiza de Peñalolén, donde su mamá era profesora de música. Pero su vocación de maestra también apareció temprano. Igual que cientos de muchachas en flor a los trece años, en 1945 ingresó a la célebre y legendaria Escuela Normal 2, exclusiva de mujeres. En esa escuela, Gabriela cantó para la otra Gabriela: la Mistral, que visitó algunas

En el intertanto, Pizarro fue invitada a la radio Chilena a cubrir el programa de folclore que hacía Violeta Parra Imágenes camperas, pues andaba de viaje. Cuando la autora de Gracias a la vida volvió, se conocieron y la hizo cantar de inmediato. “Quería escucharme. Yo estaba tan nerviosa, pues la admiraba a ella. Canté La Jardinera, que era la única canción que me sabía de su repertorio. Le gustó y empezamos a trabajar juntas. Violeta tenía una forma de enseñar más vivencial, mas de piel. Y daba muchas tareas”. Como maestras, si Margot Loyola fue la formadora, Violeta Parra iba ser su comadre. 24


La Compañía de los Cuatro

La puerta del mundo chilote El descubrimiento del mundo cultural y musical de Chiloé fue una puerta que les abrió Violeta Parra. “Un día la Violeta me dijo ‘vengo llegando de Chiloé. Fui a Castro a hacer unos cursos y aprendí esto, esto y esto otro y fíjate que las cuecas allá son así’”, testimonia en el libro Gabriela Pizarro Soto y su andar en el folklore chileno (2002). Luego añadió: “Violeta nos enseñó la sirilla. Ustedes deberían ir pa’ allá’… Y nosotros partimos”. Era diciembre de 1958, y el grupo Millaray emprendió su primer viaje a la isla, donde volvió en 1961 y 1962, iniciando así la tarea de recopilación y reconstrucción de canciones, cuecas, romances, periconas y vestigios de bailes como El Cielito, entre diversos cantos y danzas. Sus fuentes fueron cultores ya veteranos de Ancud, Castro y otras localidades, como Daniel Naín, Felipe Llaipén, Isaías Tacul y Rosario Hueicha. Y cuentan que llegaron en un momento histórico para ese territorio, porque la pericona no se bailaba igual que La Trastrasera, sino que se recordaban también La Nave, El Pavo, todos bailes en vías de caer en el olvido. En cambio, El Cielito fue una reconstrucción que hizo el grupo. Todo era precario. Durmieron en la calle, se habían robado un grabado en la universidad y una señora chilota les dio alojamiento a cambio de picar leña y mariscos. En Ancud y Castro fue trabajar y salir a los campos a conversar con la gente y a aprender bailes y cantos. Incluso llegaron hasta la cárcel de Castro. Quede como anécdota su actuación en un cabaret que les prestaron

Comenzó entonces a construir un incipiente camino propio. Gabriela volvió a Lebu para trabajar con las cantoras populares Noemí Chamorro, de Quiapo, y Olga Niño, entre otras, de quienes aprendió cuecas, mazurcas, tonadas, canciones religiosas y bailes como el chapecao y el chincolito, con los que dio forma a un primer repertorio a base de cantos y danzas de Lebu que incorporó al conjunto folclórico Millaray, uno de los dos grupos chilenos más importantes de proyección folclórica junto con el Cuncumén. Era 1957 y al alero de la Casa de la Cultura de Ñuñoa y del programa de radio Un pueblo canta, impulsado por el escritor Julio Alegría, los bautizaron como Millaray (flor de oro). Además de Gabriela, sus primeros integrantes fueron Héctor Pavéz (que sería su compañero de toda la vida), Nelly Pavéz y Clemente Izurieta. El cuarteto hizo la más completa exploración en la música de Chiloé y grabó cinco discos en la colección El folklore de Chile para el sello Odeon. Gabriela, reconociendo la importancia del grupo donde estuvieron Víctor Jara, Rolando Alarcón y Silvia Urbina, entre otros, que a su juicio era perfecto en aspectos técnicos y en investigación, quiso hacer algo distinto con el Millaray. “Me gustaba la espontaneidad. Ensayar en la calle, tocar en un sindicato, en una escuela, en cualquier parte, donde además podrían aparecer integrantes nuevos. Lo más importante para mí, recalcaba, era la comunicación, la calidad humana y el gusto por la música campesina”. 25


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hasta la medianoche a cambio de limpiarlo. También actuaron para los presos castreños. Con todos esos materiales se presentaron en el Teatro Municipal de Santiago y recrearon una minga. Más tarde, grabarían su primer disco con cantos y danzas chilotas. Todo un mundo que difundieron con amor, dedicación y profundo respeto.

hijos, todos ellos relacionados con la danza y el canto. Incansable Gabriela, siguió dirigiendo el conjunto, dictando cursos en las casas de la cultura municipales de San Miguel, Santiago y La Granja, dando clases de guitarra en la Escuela Musical Vespertina de la Facultad de Música de la Universidad de Chile, e impartiendo clases en las carreras de pedagogía musical y pedagogía en danza entre 1969 y 1973 en la Casa de Bello.

Cantando se pasan las penas

Pero llegaría 1973. Mujer de izquierda y comprometida con el gobierno del presidente Allende, perdió al momento su empleo en La Granja y en 1974 fue exonerada de la universidad por las nuevas autoridades de la dictadura. Ya se había separado de Héctor Pavéz cuando éste partió al exilio, condición en la que moriría dos años más tarde en París. Millaray fue disuelto. La noticia del asesinato de Víctor Jara la dejó ronca durante dos años hasta que la alegría de los niños la fue devolviendo al canto. “¿Cómo salí de ahí para adelante sin guitarra ni nada? Fueron los niños, los niños chicos del barrio que, como los hacía cantar todos los años para Navidad, me dijeron ¿Vamos a cantar ahora? Tuve que salir a buscar una guitarra prestada y con eso comencé a formar grupos de niños (…). Fue la primera vez que saqué a los niños de la población a cantar a un recital de cinco villancicos, no más”.

El amor también llegó y Gabriela se casó en 1960 con uno de los más destacados integrantes del Millaray: Héctor Pavéz, cantante y autor con quien tuvo cinco

Al mal tiempo buenos oficios. La maestro hizo de todo: clases de artesanía, actuaciones en peñas y recitales y hasta la primera grabación de la época, como parte del LP Folklore en mi escuela (1978), editado por Alerce y dedicado a la enseñanza musical en los colegios. Luego una gira a Europa para los compatriotas exiliados, donde Gabriela mostraría ahora el folclor chileno en medio de la nostalgia del destierro y la solidaridad internacional actuando en Francia, Inglaterra, Suecia, Suiza, Italia, España, Estocolmo y Londres, entre fines de los setenta y mediados de los ochenta. Su última gira fue en Canadá en 1987, con actuaciones y encuentros en Winnipeg, Vancouver, Edmonton y Montreal. En nuestro país siguió rearticulándose con 26


La Compañía de los Cuatro

músicos como Catalina Rojas, Roberto Parra y Romilio Chandía, que había sido parte del Millaray.

200 registros de campo El año pasado, Héctor Pavéz Pizarro, hijo de Gabriela y de Héctor Pavéz, entregó al Archivo de Música de la Biblioteca Nacional 200 registros de campo realizados por los investigadores desde 1958, el año del nacimiento del Millaray, elenco de canto y danzas chilotas con que ellos proyectaron esos hallazgos. Juntos llegaron a localidades chilotas como Ancud, Castro y Dalcahue.

Su huella en los discos Con una nueva versión de su conjunto, presentó al recital de canto religioso campesino La pasión de Manuel Jesús (1979) y en adelante siguió trabajando en obras relacionadas con el Primero de Mayo, la fiesta de Cuasimodo o la Navidad. El investigador Manuel Dannemann recuerda su trabajo de búsqueda y la re-creación de formas musicales como los romances contenidos en un cassette editado por la Sección de Musicología de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile en 1987, y por las veinte tonadas religiosas grabadas en 1992. La primera grabación tiene además un texto llamado Cuadernos de terreno. Apuntes sobre el romance en Chile que se sumaría a las investigaciones realizadas por Julio Vicuña, Raquel Barros y el propio Dannemann.

Margot Loyola dejó todo su legado en la U. Católica de Valparaíso, y el de Violeta Parra se conserva en su fundación. Este material de una recopiladora es el primero que llega a la Biblioteca Nacional y por lo tanto se hará público. Se trata de dos libros con textos de canciones y transcripciones a partituras de sus acordes y líneas melódicas, además de diez discos con esos registros en terreno, de entre 1958 y 1970, que fueron restaurados en la U. de Chile por Francisco Miranda. Allí se anotan los descubrimientos de danzas como La Trastrasera, La Pericona, La Nave, El Pavo o El Cielito.

Entre su discografía propia, hay que destacar Canciones campesinas (Alerce, 1982), con canciones y tonadas recopiladas como El caleuche, La pericona tiene o He venido caminando, Romances de acá y de allá (1986), junto al español Joaquín Díaz, en la que ambos unen sus investigaciones sobre el romance. Junto a la folclorista Carmen López grabó la antología Cantos de Rosa Esther (l989), basada en décimas, tonadas y versos aprendidos de una cultora tradicional. Volvió sobre los romances en Romances cantados (1991), editado por la Facultad de Música de la Universidad de Chile, y con Pepe Cabello y Guillermo Ríos hizo el disco doble Veinte tonadas religiosas (1993).

También hay grabaciones de sus viajes posteriores a Chillán Viejo, Ñuble o Minas del Prado, donde Gabriela Pizarro descubrió muchas cantoras y exploró una tonada profunda que sobrepasa el costumbrismo y la postal. Dice su hijo Héctor que “Gabriela se convirtió en una mujer desconocida. Casi no hay fotos suyas: es la cantora invisible. No fue porque ella lo quisiera, sino porque el medio no supo ver lo que ella estaba descubriendo. Tonadas que no hablaban del solcito y del campo, sino de la vida profunda, del hombre que abandona a la mujer, del dolor, con afinaciones traspuestas, rasgueos no conocidos, melodías muy distintas”.

En marzo de 1999 grabó el recital Las estaciones del canto, una de sus últimas actuaciones. Para entonces Gabriela Pizarro ya avanzaba en la grabación de un disco de cuecas recopiladas por Violeta Parra, cuyas partituras fueron encontradas por su discípula Patricia Chavarría. Pero también un cáncer al pulmón comenzó a debilitarla y no le permitió ver terminado el disco, demorado por una disputa legal sobre los derechos de esas obras que fue resuelta en su favor. El 29 de diciembre de 1999, la enfermedad acabó con su vida y el disco apareció en el año 2000. Margot Loyola la recordó como su mejor alumna en las legendarias Escuelas de Temporada y también su magnífica voz, que la hizo cantar el folclore del centro y sur del país. Rubén Nouzeilles, el director del sello Odeon, la evocó diciendo que “donde se sentaba era siempre una profesora”, en tanto para el maestro Dannemann Gabriela Pizarro “nunca quiso llamarse ni investigadora ni profesora. La recuerdo como infatigable buscadora de cantos, danzas y toques instrumentales, como cultora e intérprete de la música popular y folclórica”. 27


Alumnos de Rodrigo Furet:

Jóvenes pianistas en la senda de Claudio Arrau Cristian Barría, Israel Manríquez y Vicente Covarrubias son las grandes promesas de la música docta chillaneja. Se forman en la Escuela de Cultura Artística Claudio Arrau León, desde donde han logrado reconocimientos nacionales.

Catalina Garcés

Periodista

Escuela de Cultura Artística de Chillán

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La Compañía de los Cuatro

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uando se sientan al piano, el mundo pareciera detenerse. Cristian Barría Delgado (15), Israel Manríquez Ortiz (16) y Vicente Covarrubias Alcayaga (17) son las grandes promesas que, con mucho orgullo, alberga la Escuela de Cultura Artística Claudio Arrau León con grandes reconocimientos, incluso a nivel nacional. Desde la infancia los jóvenes alimentaron su motivación con algunos estímulos de su entorno y, sin duda, el apoyo familiar. Es el caso de Cristian Barría. A los 7 años ingresó a la Escuela de Cultura Artística con el profesor Patricio Mora, quien le entregó las primeras herramientas en la interpretación del piano. De su hermana mayor recibió los primeros incentivos musicales, pues ella también tocaba este instrumento y hoy es Cristian el modelo que imita su hermano menor, quien también cursa esta disciplina en el mismo establecimiento, pero con la profesora Andrea Silva. El talento que demostró Cristian propició que en 2013 llegara a las manos del profesor Rodrigo Furet -también de la Escuela de Cultura Artística- con quien ha alcanzado sus mayores logros en lo artístico. El nivel de exigencia ha crecido en las piezas que toca, así como también sus horas de ensayo, que para Barría fluctúan entre dos y tres diarias, aunque en días sin otros quehaceres ha alcanzado las ocho horas de trabajo ininterrumpido frente al piano. “En la Escuela de Cultura Artística he visto un apoyo muy grande. Como desde chico estudio allí, he visto cómo ha crecido. He visto cómo han ido construyendo y se han generado nuevas academias. Creo que todavía falta espacio, aunque 2016 fue un año con muchas actividades. Antes no nos presentábamos mucho, pero ahora el director (Juan Pablo Garrido) nos ha ayudado a presentarnos en distintas ceremonias, incluso externas”, indica. 29


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plante y la convicción de Barría y sus compañeros para continuar en esta senda.

Desde la disciplina Otro de los estudiantes del profesor Rodrigo Furet Guarda, que han destacado en todo el país, es Israel Manríquez. En 2016, a sus 16 años, logró el primer lugar nacional del concurso “Toca el Cielo”, de radio Beethoven. Múltiples elogios en la ciudad coronan el trabajo de este estudiante del Liceo Bicentenario Marta Brunet, que ha recibido también de ese establecimiento un enorme respaldo para su desempeño musical. Sus inicios en el piano datan de su infancia, cuando por intermediación de su familia encontró en la Escuela de Cultura Artística Claudio Arrau León su puntal para el desarrollo pleno de sus potencialidades. Al principio lidió con muchas decepciones, hasta que descubrió el placer de interpretar piezas más avanzadas, producto de su esfuerzo.

Patricio Bañados anunció a cada finalista del concurso de radio Beethoven.

Manríquez destaca el apoyo de los profesores y equipo administrativo de la escuela a la que pertenece, pues a pesar de contar con un espacio reducido en el inmueble de Arauco 356, cada vez que ha pedido mejorar las condiciones para sus ensayos ha recibido una respuesta satisfactoria.

Como alumno del Colegio Padre Alberto Hurtado, el desarrollo de este adolescente es el común para su edad. Cuenta con el apoyo de sus amigos, quienes lo han acompañado en numerosos conciertos que ha dado, incluso si las horas de estudio no son compatibles con las entretenciones y actividades de relajo características para los jóvenes.

A pesar de ello, Israel detecta una falencia en la cultura musical de Chillán. “Siento que

Los más importantes galardones en la carrera de Cristian Barría son el segundo lugar en el concurso “Toca el Cielo”, de radio Beethoven, en el que ya había participado en 2015, y una postulación al Premio Municipal de Arte en Chillán bajo el amparo de la casa de estudios donde desarrolla su talento.

La pianista chillaneja Elisa Alsina integró el jurado del certamen y felicitó a los artistas chillanejos.

Esto lo motiva a dedicar su vida a esta disciplina, pese a su corta edad, y en ella traza grandes expectativas para su total consolidación. Aún restan dos años para definir su futuro, pero a medida que estos logros persisten y se multiplican, el joven encuentra en el piano su compañero incondicional. “Veo el piano como una buena opción para seguir. Quizás imitar al profesor Furet e ir a especializarme a Europa como él lo hizo. Lo admiro, aprecio y respeto. Él es un muy buen profesor, porque su nivel es muy alto, lo que me ha ayudado a crecer mucho”, asegura el joven. Viajes dentro del país a eventos musicales de diversas instituciones han fortalecido el des30


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Y tocaron el cielo Desde 2012 que radio Beethoven organiza el concurso “Toca el Cielo”, en que mide los talentos de estudiantes de piano de todo el país. Es la competencia de mayor categoría y cuenta con distintas etapas, que desde sus inicios ha sorteado la Escuela de Cultura Artística Claudio Arrau León de Chillán. A contar de agosto de 2016, los estudiantes Israel Manríquez Ortiz y Cristian Barría Delgado participaron en la primera fase con los videos de sus interpretaciones, en la que el público general participó a través de la votación en línea. Una vez superada esta clasificación, dos intensas jornadas reunieron a los más destacados participantes en la etapa presencial, que congregó a los artistas en Santiago. De los veinte concursantes que llegaron a esta instancia, sólo tres se presentaron en la final el jueves 6 de octubre, frente al jurado compuesto por Luis Alberto Latorre, Jorge Pepi, Javier Lanis, Marcela Mazzini y Elisa Alsina. Ellos calificaron como finalistas del primer nivel (de hasta 13 años) y del segundo (de hasta 16).

La pianista Marcela Mazzini distinguió al ganador de la competencia, Israel Manríquez.

falta la etapa de recambio, porque toma tiempo formar a grandes pianistas, pero cuando llegan a un alto nivel, creo que todavía no están las condiciones para permanecer en esta carrera”, reflexiona.

Otra categoría de la competencia fue la interpretación de una obra inédita compuesta por el miembro del jurado Sr. Jorge Pepi, que se tituló “Tres instantes del cielo”. El alumno Israel Manríquez consiguió esta distinción, además del primer lugar en el nivel 2 del concurso. Lo secundó el también muy talentoso estudiante Cristian Barría. Indudablemente, no olvidarán esta experiencia.

Ahora bien, las instalaciones del renovado Teatro Municipal son los espacios que el adolescente fija entre sus objetivos más cercanos. “Es un sueño para todos los artistas presentarse en ese escenario. Para mí también lo es, sería un gran estímulo”, deslizó el premiado pianista.

Decisión de vida

Los dos estudiantes de la Escuela Artística, Cristian Barría e Israel Manríquez, conservan con orgullo sus diplomas del concurso “Toca el Cielo”.

Hace diez años, Vicente Covarrubias Alcayaga sintió los primeros coqueteos del piano, que desembocaron en su adhesión a esta disciplina. Bajo la tutela de la entonces docente María Teresa del Canto, se abrió un amplio panorama musical para él que requirió de mucho compromiso de su parte, a la par con sus obligaciones académicas en la Escuela México durante la enseñanza básica, y actualmente en el Colegio Concepción de Chillán. En su familia siempre se ha destacado la presencia de la música, lo que ha contribuido al crecimiento de Vicente. Desde que llegó a su nivel más alto junto al profesor Furet en la Escuela de Cultura Artística, participó en las tres primeras versiones del concurso “Toca el Cielo”, de radio Beethoven. 31


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En 2016 superó la edad que indican las bases del certamen, pero esto no fue excusa para que el joven abandonara la interpretación. Recuerda sus experiencias en el certamen con mucho cariño, pues se midió con otros grandes intérpretes que ampliaron sus aspiraciones artísticas.

Hay momentos en que mis padres me incitan al estudio, pero me encanta. Antes ensayaba exclusivamente en la escuela, aunque desde hace poco tengo piano en mi casa también. Por lo menos una hora y media de ensayo cada día”, confiesa. El pianista detecta en el piano una válvula de escape a los momentos difíciles que, como para toda persona, presenta la vida cotidiana. Penas, miedos, rabias y alegrías confluyen en la inmensa satisfacción de sentarse frente al instrumento y volcar en él su talento.

Aún restan otras competencias que podrían ser determinantes en la decisión de sus proyectos futuros. Para ello continúa con ensayos sistemáticos de nuevas piezas en que la técnica avanza de manera paralela al nivel de interpretación que Covarrubias, al igual que sus compañeros, trabaja intensamente junto al docente Furet.

La mirada del maestro

La competencia que organiza la Asociación Latinoamericana de Profesores de Piano (Alapp) en su sede Chile, constituye para Vicente Covarrubias el paso crucial desde su condición de estudiante de piano a las decisiones con que diseñará su vida de adulto. Los desafíos de Covarrubias apuntan a estudiar una carrera universitaria tradicional.

Para el profesor Rodrigo Furet los logros de sus alumnos generan una enorme satisfacción. Así como él, en su adolescencia optó por desarrollarse musicalmente en el extranjero, formar a nuevos talentos desde un nivel avanzado estimulando nuevos desafíos en su enseñanza. El pianista chillanejo hoy se desempeña en la Escuela de Cultura Artística Claudio Arrau León a la par con la labor que presta de manera regular en Temuco, en la Escuela Artística Armando Du-

“Este concurso sería el definitivo, porque podría fijar ahí mi despedida a los estudios formales de piano, aunque nunca voy a dejar de tocar.

El pianista Vicente Cifuentes participó en las tres primeras versiones del concurso “Toca el Cielo”.

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ffey. Ha conseguido importantes logros con sus alumnos de ambos establecimientos.

“Esto sigue siendo lo que me apasiona. Hay distintas formas de hacer música, ya sea dando clases o conciertos, aunque esto último puede ser desgastante a la larga. Por eso elegí hacer clases, con ciertos horarios y trabajando para una institución”, acotó.

Viaja a Chillán dos viernes al mes, visitas que sus tres alumnos esperan con ansias para revisar las piezas que trabajan. El docente agradece el trabajo del equipo entero en la Escuela Artística de Chillán, pues recibe a los estudiantes más aventajados.

La mirada de Furet se ilumina cada vez que uno de sus alumnos consigue un premio. Desde que se incorporó a la Escuela Artística Claudio Arrau, ha incentivado la participación de sus dirigidos con muy buenos resultados. La versión 2016 reportó un enorme orgullo para el docente, pues tanto Chillán como Temuco consiguieron triunfos.

“Siempre es más interesante para un profesor trabajar con alumnos más avanzados. Ése es un privilegio que tengo en esta escuela. Incluso tengo la apertura de otros profesores, que me derivan alumnos buenos. Eso no pasa tan fácilmente en otras partes y trato de aportar con lo que sé”, señaló.

Acerca de los siguientes pasos que darán sus alumnos, el docente respira tranquilo. Si bien en su caso primó la música como opción de vida, respeta las expectativas de Cristian Barría, Israel Manríquez y Vicente Covarrubias.

Distinciones nacionales y el estímulo permanente a sus discípulos por alcanzar un nivel superior, son las herramientas con que hoy Furet desarrolla la música, que desde sus comienzos -en la década de los ‘90- abarcaba aplausos de salas llenas que disfrutaban de sus conciertos.

A la par con su desempeño como docente, Furet comparte el orgullo de la ciudad por el Teatro Municipal. No descarta volver a ese escenario, ahora refaccionado y con mejor acústica, para que un público vuelva a vibrar con sus interpretaciones.

Lejos de frustrarlo, Rodrigo descubrió en esta forma una nueva conexión con la música.

Cristian Barría estudia piano desde hace ocho años en la Escuela de Cultura Artística Claudio Arrau León.

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Monumento al Campesino

en Santa Juana Merecido recuerdo del mundo rural que se fue, sobre cuyos cimientos surgiรณ la sociedad chilena. Dr. Medardo Urbina

Concepciรณn

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La Compañía de los Cuatro

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ra a mediados del siglo XX cuando los agricultores de los alrededores de Santa Juana (Tanahuillín, Espigado, Torre Dorada, Colico, Purgatorio, Paso Hondo, El Chacay, Centinela, Los Quiques, etc.), llevaban a Lota los productos de sus cultivos agrícolas en carretas tiradas por bueyes. Cinco, siete o más carretas se juntaban para efectuar la travesía. Partían de Huallerehue -dicen los antiguos- y comenzaban a ascender los barrosos caminos hacia las montañas de la cordillera de Nahuelbuta: subir y bajar lomas, atravesar extensos barrizales, descansar en los lugares adecuados para tomar agua, dar pasto a los animales, soltar los brutos, mientras los hombres preparaban un mate o un jarro de café que llamaban “charro”. El “charro” era un tarro vacío de Nescafé o durazno en conserva al que se le había atado un asa de alambre. En él se calentaba el agua sobre una hoguera encendida a la vera del camino. Era para calentar el cuerpo, para comenzar a conversar con los vecinos, para compartir un trago de aguardiente. Eso decía Don Enrique Cruz. Eso decía antes, cuando él vivía.

Crujiendo, rechinando, quejándose de todo avanza la carreta por sobre el barro gris Subían así los brutos la “Subida de los Cruces”, pasaban luego por el “Bajo de las Canogas” hasta “Las Heritas” y entre descanso y descanso, -los brutos bufando y las carretas rechinando con el barro hasta los ejes-, se llegaba a “La Vuelta del Peumo”. Se alcanzaba a media tarde “La Fundición” y luego “Pan de Azúcar”, donde Berto Cisterna, -que en ese tiempo era sólo un niño- gustaba pasar a preparar una chupilca de agua con harina, mientras los brutos tomaban agua y descansaban unos minutos. Luego venía “La Vuelta del Caballo” y finalmente se alcanzaba “El Cierre”, ya bien avanzada la tarde. Allí había una explanada, un llano, donde las carretas y sus ocupantes se tendían a descansar, soltar los yugos y alimentar a los brutos, darles agua y amarrarlos, para que no se dispersaran. Los hombres encendían una fogata y calentaban sus “charros” con café y un

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poquito de aguardiente. Se tiraba una frazada bajo la carreta y a dormir hasta la madrugada siguiente. En ese tiempo no había Nylon ni plásticos. Contaban con solo una frazada para pasar la noche lo más cerca posible de la fogata, para no dar “diente con diente”.

carreta y se cubrió con una manta a esperar la aurora. A medianoche, sintió un cosquilleo en la cara y un olor penetrante. Al despertar se encontró con la cara del león que lo estaba olfateando, listo para darle el mordisco. El niño se asustó y dio un fuerte grito al mismo tiempo que daba un manotazo al león. Éste se asustó por la reacción del niño y se alejó de un salto, perdiéndose entre los árboles del bosque. Este niño se salvó y desde ese entonces le llaman “El olfateado de león”. Uno que otro niño o niña no tuvo esa suerte y se describen casos en que el león se llevó, mató y se comió a algún infante.

A las 5 de la mañana del día siguiente, las carretas volvían a ponerse en movimiento, aún de noche. Pasaban así por “La Piedra Agujereada”, y luego venían “Los Lingues”, “La Subida del Meñico” y posteriormente pasaban por “Los Tres Árboles”, lugar equidistante de Lota, donde los carabineros montados a caballo, hacían posta. Los de Santa Juana se juntaban con los que venían en sentido contrario desde Lota, se pasaban las novedades y encargos y se volvían cada cual a su cuartel. Eso era “Los Tres Árboles”.

Luego venía “Cancha de Madera” seguida de “Trancas Negras” y más allá “La Vuelta de Munita”, nombre derivado del apellido de una familia que vivía en ese lugar. Y así se llegaba a Colcura, desde donde se doblaba hacia Lota siguiendo un camino encumbrado en los cerros por el llamado “Camino de Barro”, hasta llegar a “El Abanico”, que era una cancha de fútbol y finalmente se llegaba a “La Rejón”, justo a la entrada de Lota, donde se pernoctaba. Se soltaban los yugos, se daba de comer a los animales y se encendía la fogata para calentar el café en el “charro”. Un poco de conversa escuchando las historias de los más ancianos, un poco de aguardiente y ¡a dormir! bajo una manta o frazada.

Después “Casa de Tejas” y luego “Los Quilmayes” y “El Pájaro Niño”, animita donde los carreteros pasaban a dejar unas monedas y a decir una oración por el buen término del viaje. Estaban más adelante “Tierra Blanca”, “Los Cipreses” y “Los Guindos”, poco antes de llegar a la temida “Bajada Parada”, donde había que ayudar a los brutos, frenando las ruedas de las carretas. Poco más adelante se alcanzaba “Casas Viejas”, donde solían juntarse a pernoctar tantas carretas, que a veces no había espacio para una más, y entonces había que seguir más adelante, buscando un espacio donde desenyugar a los bueyes, hacer una fogata y tomarse el café caliente en el “charro” antes de dormir bajo la carreta. Fue en este lugar que uno de mis informantes me contó que cuando era un niño de unos 10 años, se tiró a dormir bajo la

Al día siguiente se entraba a Lota muy de mañana y se pregonaba la mercadería que llevaba la carreta: chicha de uva o vino “bautizado” a la entrada del pueblo, membrillos, trozos de pellín, estacas, verduras y tomates, manzanas, harina tostada y tortillas. Los melones de Santa Juana eran los más deliciosos de la región y muy apetecidos en esos años.

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Tres días duraba el viaje de las carretas encaramándose por los barrosos caminos de la montaña. Era la ida. Uno o dos días para vender las mercaderías y luego tres días de vuelta para llegar a la casa con algún saco de harina, unas ollas que pidió la patrona, un par de cortes de género o alguna de las “faltas”: azúcar, yerba mate, café en grano, unas cajitas de Mentalol, Cocoa Peptonizada Raff o Calcionil para los huesos de las ancianas, “remedios” que se pasaban a comprar a la “Botica”. Hacían este trayecto a Lota, algunos conocidos vecinos del pueblo, muchos de los cuales ya están muertos: don Agustín Cisterna, que vive aún en Huallerehue; sus hijos Berto, Elías y Nino Cisterna; don Enrique Cruz y su hermano don Maximino Cruz; don Pedro Jara; don Peyo Montecinos, de Tricauco; don Tello Escobar; don Félix Silva; don Casiano Castro, el padre de nuestro alcalde; don Arturo Romero; don Tolo Ancatrío; don Tello Campos; don Juan Aroca; don Santiago Mellado; don Juan Alberto Villagrán; don Abelardo Castro; don Tolo Pedreros; don Rodolfo Chávez y tantos otros nombres que sería largo enumerar.

tantos campesinos de esta tierra que forjaron así el futuro de sus hijos. Don Casiano Castro fue uno de ellos, y su hijo es hoy nuestro querido alcalde. Buen gesto el del señor alcalde, porque reconoce el valor de tantos campesinos, que silenciosos y humildes, pacientes y serenos, dieron lo mejor de sí para salir adelante de tantas dificultades y se rinde así un homenaje a ellos. Este monumento es un reconocimiento a esta gente humilde. Cuidemos esta obra, respetémosla, porque en este respeto de los jóvenes está el reconocimiento al esfuerzo de nuestros abuelos, los abuelos de esta tierra de Santa Juana, muchos de los cuales ya no existen, pero es bueno que se recuerden sus nombres, es bueno que se mantengan en nuestras memorias.

Todos estos hombres y sus carretas hacían este sacrificado trayecto sudando a mares y picaneando a sus bueyes en las subidas o cuando las ruedas se enterraban en el barro, subiendo y bajando cerros, porque no había en ese tiempo camino hacia Concepción. Y Lota era la única ciudad más cercana donde vender los productos.

(Texto leído en la ceremonia de inauguración del Monumento al Campesino de Santa Juana, erigido en el acceso norte del pueblo. Obra del escultor en madera, de nacionalidad francesa avecindado en Chile, Lucien Burquier).

Sacrificio, esfuerzo, coraje, tesón, porfía por lograr los objetivos. Por esa gente sufrida y sacrificada, el alcalde de Santa Juana, don Ángel Castro, ha erigido esta hermosa escultura, en reconocimiento a

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El concierto de la poesía Carla Cordua

Quinchamalí y la Región del Ñuble Myriam Duchens

Laura Bustos: la niña poetisa Héctor Caro Quilodrán

La tumba de Narciso Tondreau Alicia Romero

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El concierto de la poesía Aunque Gonzalo Rojas ofrezca una fórmula más o menos estable para caracterizar a la poesía como la actividad de decir el mundo, de hecho creo que debemos comprender que da por descontado que del decir poético resultan muchos mundos diversos.

Carla Cordua

Universidad de Chile

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U

no de los lugares más frecuentados por la poesía de Gonzalo Rojas es el de los poetas. Refiriéndose una y otra vez a poetas, a sí mismo y a muchos otros de variado plumaje, vivos o muertos, castellanos, griegos, franceses y de diversas lenguas, es como este poeta aborda las cuestiones fundamentales de su ocupación y de la obra que va resultando de ella. Este trato habitual con poetas lo establece, naturalmente, la iniciativa del que tiene la palabra. Mediante la elección de los individuos y de lo que vale decir que aquellos que han originado obras inconfundibles y memorables, en este sentido, son lo mismo que Gonzalo Rojas pero distintos, también poetas aunque otros, bien separados del que había a pesar de la innegable proximidad que los liga a todos. La entrega de Gonzalo Rojas a esta vena principal de su poesía es insistente y apasionada. Encontramos en ella la gran variedad de su voz y de sus maneras, un rasgo común a las composiciones dedicadas a este asunto y también a todas las demás de su notable producción.

el que se desarrollan aquellos diversos temas. Muchos títulos de poemas de Gonzalo Rojas nos inducen a esperar lo que sus versos luego desmienten, esto es, a creer que se tratará de las estrellas, de las citaras, de los ríos en sí. Pero no: todos ellos son ocasiones, circunstancias, rasgos, recuentos, ocurrencias, iniciativas humanas. Todo cuanto está en juego en la poesía de Gonzalo Rojas viene sumido en este mismo cálido caldo. El poeta lo afirma expresamente mediante el verso que dice: “Todo es hombre”. De manera que la hermosa obra de Rojas podría llamarse “La vida humana redescubierta”. Pero no hay que imaginar que por estar centrado en lo humano es éste un tejido exclusivamente admirativo, celebratorio y amoroso sino, con igual derecho, es uno donde la palabra cruel, cortante, desdeñosa, tiene también su lugar debido. Encontramos en esta poesía tanto verdades viejas como perspectivas nuevas y la mezcla característica de la aceptación gozosa con el

Conviene recordar que esta manera de hablar de la poesía a través de sus cultivadores singulares encaja con gran naturalidad en la obra de Gonzalo Rojas. Esto es así, primero, porque la consideración de individuos libera al poeta de la abstracción, es decir, de tener que ocuparse de la poesía en general. De haber tal cosa como poesía en abstracto, ella le resultaría odiosa a Gonzalo Rojas, que no sólo suele atacar en sus versos a quienes usan a menudo términos universales, sino que demuestra tener la más clara vocación de lo concreto. Y es así, en segundo lugar, porque la atención que este notable poeta presta a otros resulta armonizar con su obra entera, penetrada como está del tema humano, asunto que casi nunca le cede el foco del poema a ningún otro. Todas las cosas del mundo se convierten en su obra en experiencias vividas por alguien, en pasiones sentidas, en intenciones concebidas, en ideas pensadas por quien las tuvo.

Carla Cordua Sommer es una escritora y catedrática chilena, nacida en Los Ángeles. Obtuvo el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales en 2011.

Esto quiere decir que los contenidos temáticos no aparecen en los poemas de Rojas como entidades expuestas por sí mismas, sino que sólo en tanto metidas en relaciones con quien los percibe y juzga, quien los vive desde su punto de vista. De modo que lo personal es el elemento permanente en 40


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rechazo impaciente. Y no deberíamos esperar otra cosa debido a que se trata de nosotros, de lo que somos a sabiendas. Interés humano es algo diverso de interés humanitario; Gonzalo demuestra tener el primero, no el segundo.

ta, de los hielos a los trópicos y de las cordilleras al mar”. Ríe y reniega, pero persiste, palabra en mano. De pronto le ve al lado cómico a su encomienda y en vez de asociarla con el mundo, la llama “el oficio de las sílabas”. Y también descubre el cansancio: “Tan harto como estoy del villorrio del Mundo, donde todo es pudrición”. Sólo el silencio lo consuela de la frecuente falta del aire que necesita para seguir hablando y de la cortedad del equipo con que los humanos venimos al mundo.

Pero de toda la tribu humana, quitando sólo a las mujeres, son los poetas los que ocupan el primer plano de la obra, y sólo a través de ellos, moduladamente, Gonzalo Rojas consiente en declarar lo que es la poesía. Corre el rumor de que cuando habla en prosa se le ha oído aseverar con cierta regularidad que poesía es decir el mundo. Así, dirigiéndose a Paul Celan, dice: “Si me preguntan quién fue Celan debo decir: yo soy Celan. Tanta es la identidad de dos que silabearon el Mundo en dos lenguas tan remotas, el alemán y el español”. Y también lo ha puesto en verso, de muchas maneras, virando la posición y mudando la voz, pero para llegar al mismo lugar, como expresa el verso: “El poeta es un animal pasado de realidad”. ¿Cómo podría ser de otro modo si ha de decir el mundo? Durante un ejercicio respiratorio compone lo que sigue:

Me acuerdo, tú te acuerdas, todos nos acordamos de la galaxia ciega desde donde vinimos con esta luz tan pobre a ver el mundo vinimos, y eso es todo. En Roma, parece, está, de pronto, a punto de flaquear en su determinación pues anota que, precisamente allí, en el centro del mundo antiguo y en la capital moderna de tantas cosas reales e imaginarias, se le plantea al poeta una pregunta verdaderamente amenazante.

Azar con balbuceo son las líneas del Ilión en las que está escrito el Mundo, con balbuceo y tartamudeo y asfixia, el oleaje de las barcas exige ritmo. Homero vio a Dios.

Qué rápida la calle vista de golpe, los espejos de los autos multiplicados Por el sol, qué sucio el aire: ¿y esto era el Mundo?

El mundo por decir, por silabear, por ver por dentro, que por fuera lo vemos todos, permite llamar al poeta “adivino del mundo” y hasta “el alumbrado que lee el Mundo por dentro”, como lo pone Gonzalo Rojas. Este mundo incluye, para el poeta, a la Ilíada, a Homero y a Dios visto por el ciego. La vasta tarea de la palabra poética exige del poeta hacerse apto para soportar la diversidad. Capaz de viajes por China, por Venecia, por Arauco hasta la Antártica, sin confundirse. La actividad poética abarca los aviones, las minas de Lota, los mares, ciertos árboles, tanto los de madera como los simbólicos, en particular, admira los alerces, naturales y simbólicos a la vez. Para conservar la elasticidad capaz de interminables metamorfosis, Gonzalo se confiesa a menudo enemigo de la identidad. Declara atrevidamente: “Casi todo es otra cosa”. Que él mismo es muchos y hasta otro. Por eso afirma, sin arrugarse, que: “Además -como todos los poetas- vengo simultáneamente del norte y del sur, del este y del oeste, y he vivido largo en muchos párrafos del plane41


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Como quiera que hayan sido los vaivenes personales de Gonzalo Rojas, aquí buscamos más bien el contenido de su idea de la poesía vista a través de los poetas en cuya fisonomía y obra se detienen sus propios poemas y sus palabras en prosa. Grupos de poetas más o menos contemporáneos y pertenecientes a los países de habla castellana forman climas y ambientes que Gonzalo describe cuando se refiere a su formación. En 1938 se incorpora a uno de tales grupos. Pero las figuras más sobresalientes del período son las que Gonzalo Rojas agrupa como “los grandes volcanes de la década del veinte: Huidobro, de Rokha, Neruda y -un poco antes- la Mistral; más presencia… de otros dos grandes animales poéticos sudamericanos: Borges de Buenos Aires y Vallejo, del Perú”. Una de las cosas interesantes de la concepción que Gonzalo Rojas tiene del proceso de hacerse quien es como poeta, es un rechazo de la idea de influencia, una noción que tantos repiten sin pensar en lo que dicen. Nada en este terreno de

hacerse poeta, es un rechazo de la idea de influencia, una noción que tantos repiten sin pensar en lo que dicen. Nada, en este terreno de hacerse poeta, simplemente fluye y menos fluye dentro de un medio pasivo que lo acoge y se adapta a ello. Eso sería influencia. Las aguas fluyen e influyen pero, a diferencia de ellas, las personas acogen desde sí, aceptan o rechazan espontánea y selectivamente, lo que les conviene entre todo aquello que pasa a su alrededor y viene a quedar cerca de ellas. Gonzalo Rojas ha descrito repetidas veces sus relaciones con Pablo Neruda. Pueden servir de ejemplo para ver más adecuadamente la convivencia entre poetas. Se trata de relaciones cambiantes, que forman una historia que contiene cumbres y descensos, altibajos y matices, como es característico del trato entre personas libres. Tras reconocer su deuda con él, que es muy específica, Gonzalo reafirma su independencia y jamás se entiende como el sucesor o el continuador de nadie. Éstas, de suceder o continuar no son, en definitiva, posibilidades artísticas debido a que el arte se nutre de la autonomía y originalidad del artista. Cito una breve declaración de Gonzalo Rojas sobre este punto. “Registro la parentela de la sangre imaginaria y reconozco que soy parte del como… Vallejo, ejemplo, me dio el despojo y desde ahí descubrimiento del tono; Huidobro, acaso, el desenfado; Neruda, cierto ritmo respiratorio que él a su vez aprendió de Whitman y en Baudelaire, pero yo gané el mío desde la asfixia. ¿Y Borges? El rigor… y el desvelo…”. En 1978 ya le pesa un poco que en el extranjero le pidan una y otra vez que hable de Neruda. Parece que como poeta y como chileno, la fama inmensa del otro se hubiera convertido en un deber constante e ineludible para él. Dice, por ejemplo, en Caracas: “Será destino pero he vivido hablando de Neruda. Tenía quince el 33 cuando leí de golpe Crepusculario, Veinte poemas, Tentativa del hombre infinito y El habitante y su esperanza. Leerlo fue entrar en la tonalidad afectiva de Pablo… Yo decía sus versos en ese diapasón, matizándolo con Quevedo y con San Juan y… Baudelaire… Muchas veces tuve que defender esta palabra sagrada que en el primer volumen del Residencia en la tierra cobró, para ese niño que fuimos sus lectores, del hondón provincial, un sentido religioso”. “Piensa uno que Neruda, más allá de su genio y su dominio, ha sido casi nuestra respiración; y no porque este aire no se nos diera tantas veces en disidencia. Pero aprendimos a ver, a oler, a oír del mundo con su palabra, transidos de ella…”. Hoy por hoy, después de haber agradecido tantas veces el aporte grandioso de Neruda, Gonzalo Rojas muestra cierto fastidio cuando le preguntan por él. Hace un par de meses escuché que en su entrevista con Cristián Warnken surgió la pregunta Neruda y que Gonzalo contestó, aproximadamente, lo siguiente. Chile padece hoy día de un nerudismo 42


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exasperante; es preciso detener esto y hacernos cargo del presente desde nosotros mismos. Cito de memoria y espero no ser infiel a lo escuchado. Lo que me interesa subrayar es la noción de que entre poetas hay, de acuerdo con Gonzalo Rojas, relaciones libres, flexibles, cambiantes. Los juicios y los reconocimientos mutuos varían, se enriquecen, decrecen y hasta olvidan. A Gonzalo le gusta llamar a tales nexos que no excluyen nada de antemano, ni siquiera el conflicto y el odio, relaciones dialécticas.

El “Adiós a Hölderlin” de Gonzalo Rojas recoge ya la recuperación, el estar de vuelta del efecto Hölderlin, aunque no del todo más allá de él. Dice: Ya no se dice oh rosa, ni apenas rosa sino con vergüenza; ¿con vergüenza a qué?, ¿a exagerar? Unos pétalos, la Hermosura de unos pétalos? Serpiente se dice en todas las lenguas, eso Es lo que se dice, serpiente Para traducir mariposa porque también la frágil está proscrita del paraíso. Computador se dice con soltura en las fiestas, computador por pensamiento.

Pues la poesía es lo que es en la medida en que abraza esta variedad de existencias no predeterminadas, sino, más bien, que están llegando a definirse constantemente de maneras imprevisibles, inéditas. Por eso, aunque Gonzalo Rojas ofrezca una fórmula más o menos estable para caracterizar a la poesía como la actividad de decir el mundo, de hecho creo que debemos comprender que da por descontado que del decir poético resultan muchos mundos diversos. Esta diversidad afecta gravemente al trato mutuo entre poetas y al juicio que los unos forman sobre los otros. Por eso es adecuado llamar “dialécticas” a tales relaciones.

Y conversando en la madrugada con Ovidio, le cuenta familiarmente que: No hay visiones a lo Blake, sino hoyo negro, Publio Ovidio… ya no hablamos en portentoso como entonces Latín fragante sino en bárbaro-fonón. Piénsalo. Te estoy leyendo al alba.

Cuando usamos la voz “dialéctica” para hablar de procesos reales nos referimos a aquellos cuyo curso incluye divisiones, contraposiciones y conflictos internos no obstante los cuales esos procesos generan resultados unitarios, aunque complejos. De manera que lo contradictorio, piensa en el dialecto, puede o no acabar en una rica armonía. Las relaciones internas entre poetas singulares en el coro de todos los vates generan, en primer lugar, sin duda, las más bellas obras. A primera vista éstas pueden hacer la impresión de haber salido del buen entendimiento y el amor mutuo, pero concebidas dialécticamente, son comprendidas como productos de toda clase de relaciones, consonantes y disonantes. Gonzalo Rojas alude al odio y las batallas verbales entre los dos Pablos, Neruda y de Rokha. ¿Sufrió la poesía chilena alguna disminución a causa de estas peleas y desavenencias? Parece que no, al menos visto dialécticamente. Sólo un idealista extremoso exigiría que un poeta, además de hacer buena poesía, resultara ser un santo de altar cuando se ocupa de sus congéneres. Gonzalo Rojas piensa de hecho dialécticamente al reconocerles a ambos su contribución a la gran riqueza de la poesía nacional. Deseo destacar las huellas que en la poesía de Rojas quedan cuando los versos se refieren a la experiencia de leer a los más grandes poetas del pasado. Catulo, Ovidio, San Juan de la Cruz, Quevedo, Hölderlin le sugieren, ya sea que la poesía se acabó con ellos, ya sea que los recursos de que se valieron quedaron agotados, que no podrían ser retomados ahora, que los tiempos no dan para tanto. Claro que uno se repone de tales experiencias, que recupera la vida después de la belleza extrema y casi mortal. 43


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Pero Gonzalo Rojas siempre recupera la confianza y sigue en lo que ya practica desde hace mucho tiempo. A los ochenta, hablando de poetas, se dirige ellos de esta manera: Otros entreleen a su Homero por ahí en inglés entre el ruido de los aeropuertos a falta de Ilión. Hölderlin fue el último que habló con los dioses, Yo no puedo. El hado no da para más pero hablando en confianza ¿quién da para más? Estos sobre los tiempos que corren. Pero hay mucho en la poesía de Gonzalo Rojas que está destinado a reconocerle a cada poeta lo suyo. Hay dos autodestructores, que poetizan para perder y anularse, como Quevedo y Teillier. Y hay, también, los descubridores, como César Vallejo que muestra América en lo que tiene más propio y Floridor Pérez, que hace reír y llorar cuando revela a Chile, a “verlo todo como si nada”. De sí mismo dice Rojas: Este torbellino de palabras volcánicas como una erupción, que son una amenaza para los sacerdotes del soneto y el número. Pero es un sol innumerable lo que me sale por la boca, como un vómito de encendido carbón que me abrasara las ideas y las vísceras. A cada uno lo suyo pero todos juntos, dice Gonzalo Rojas en un poema titulado Concierto, compusieron el libro del mundo encargado a la poesía: Entre todos escribieron el Libro, Rimbaud pintó el zumbido de las vocales… … Vallejo no murió, el barranco estaba lleno de él como el Tao lleno de luciérnagas; otros fueron invisibles; Shakespeare montó el espectáculo con diez mil mariposas; el que pasó ahora por el jardín hablando solo, ése era Pound discutiendo un ideograma con los ángeles… … de España vino con noche oscura San Juan por el éter… Kavafis de Alejandría;… Breton… Artud, Hölderlin saludaron con tristeza al público antes del concierto: ¿qué hizo ahí Cerlan sangrando a esa hora contra los vidrios? Nativos de este mundo. Universitaria, Santiago, 2004. Pp. 63-70.

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Quinchamalí y la Región del

Ñuble

Myriam Duchens B.

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Quinchamalí. Artes, Letras y Sociedad. N° 18

H

ay muchos Chiles, sin duda, pero el Ñuble es como la quintaescencia de todos ellos.

rece nuestro aplauso y ferviente apoyo, sino que en especial nuestro agradecimiento. A Quinchamalí le debemos haber sido un faro cultural potente, que ha enseñado y promovido la identidad de esta región.

Es generosa y apacible tierra agrícola. Es la patria mestiza, es la convergencia, es el punto de encuentro. Es el arte del Chile profundo de Violeta Parra, pero también la interpretación docta de Claudio Arrau. Es el O’Higgins huaso, pero también el O’Higgins militar. Es la hidalguía de Prat y la audacia de Merino Benítez. La voz privilegiada de Vinay o la creación lúdica e ingeniosa de Nicanor. Las construcciones literarias de Brunet, Rojas o Latorre o las construcciones en cemento y fierro de Smith Solar. Es la piedra labrada por las manos de Marta Colvin o el peñón de piedra que conquistó con los suyos el coronel Pedro Lagos en Arica. Es la cultura popular rescatada por Tomás Lago o la imagen dibujada en la tela por Pacheco Altamirano. Es la Universidad de Chile de Juvenal Hernández. Es el invierno frío, pero también el verano de calor abrazador. Decir Ñuble es como decir Chile.

La revista ha sido una embajadora formidable. Su diseño moderno y atractivo, su excelente fotografía, su lenguaje accesible a un amplio público, ha permitido que la imagen del Ñuble viaje a lo largo y ancho de Chile, y que cruce océanos, cordilleras y desiertos hacia otras tierras lejanas. Hoy se celebra, con justificado orgullo, la consagración de la nueva Región del Ñuble, y de hecho la edición de la revista Quinchamalí que presentamos está dedicada a explicar la génesis de tal proceso político-administrativo. Pero no es la tan esperada ley la que crea una realidad; es la realidad, el trabajo persistente de muchos hombres y mujeres, de instituciones comprometidas, lo que da como fruto una nueva legislación que da cuenta de la necesidad social de Ñuble Región. Tras ese esfuerzo ha estado Quinchamalí, generando a través de la difusión cultural la identidad en que se sustenta el proyecto regional. La revista, en cada uno de sus ya 14 números, ha ido colaborando en reforzar y estimular el alma colectiva del Ñuble, de un modo que solo la cultura puede hacerlo: siendo punto de encuentro; a través de la creación; exaltando lo positivo, lo humano, lo bello, lo valioso, lo permanente.

Es por ello que me siento tan honrada de haber sido invitada esta mañana a presentar uno de los productos culturales más notables que ha engendrado esta región en los últimos años: la revista Quichamalí, de las Artes, las Letras y la Sociedad. Esta iniciativa del Taller de Cultura Regional de la Universidad del Bío-Bío, y que tiene en don Alejandro Witker su corazón y principal impulsor, no solo me-

La historiadora Myriam Duchens: brillante presentación de la revista.

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La Compañía de los Cuatro

Los forjadores de la Región del Ñuble: los actuales dirigentes y los de ayer recibieron la revista de manos de profesores y alumnos de la Escuela de Cultura Artística Claudio Arrau León de Chillán.

La presente edición, que corresponde a los números 13 y 14, presenta, como es usual, un amplio y completo panorama de la vida en el Ñuble, pero centrándose en la demanda por el establecimiento de la nueva región, a lo que dedica su primer apartado. La revista, que fue editada en los días inmediatamente anteriores a que se obtuviera la aprobación en el Congreso Nacional de la ley que creó la nueva región, buscaba, por una parte, ser el último impulso para un sueño perseguido desde 1997. Pero, por otra, y es lo que estimo más relevante, con total conciencia que el proceso culminaría de un modo favorable, Quinchamalí se propuso “aportar un número especial que obre como Acta Fundacional, ofreciendo fundamentos históricos y culturales” del anhelo político que hoy se concreta, como se señala en su Editorial. En este sentido, los artículos y notas de la primera parte, escritos por diversos actores relevantes de la vida local y por quienes asumieron la tarea de impulsar Ñuble Región, ofrecen una visión que es interesante hoy pero que también será de interés para los historiadores de mañana.

Los capítulos segundo y tercero abordan otras dos perspectivas de Ñuble: Chillán y el territorio regional. El primero de ellos se dedica a diversos aspectos de la ciudad capital, sus personajes, instituciones y construcciones. Incluye documentos históricos, textos de personalidades como Gabriela Mistral, referencias a los monumentos nacionales que tanto realce dan a esta ciudad, o a temas históricos pero de tanta vigencia como es el de la emigración y el aporte de los extranjeros en la conformación de la sociedad chillaneja. El tercer capítulo de Quinchamalí posee un nombre poético y descriptivo: “Ñuble adentro”. En él se reúne un grupo de colaboraciones sobre la vida rural, el huaso, la artesanía o el desarrollo cultural o urbano más allá de Chillán. Es un apartado del mayor interés, pues deja en evidencia cómo, más allá de la ciudad capital, existe una serie de manifestaciones que dan un amplio sustento al patrimonio cultural de esta región. Los restantes capítulos son más breves, pero no por ello menos significativos, tal como una selec47


Quinchamalí. Artes, Letras y Sociedad. N° 18

Valentín Ferrada, concejal Patricio Huepe, Carlos Rojas y la editora de nuestra revista, Lucía Rojas, quienes estuvieron presentes en el lanzamiento.

ción comentada de libros sobre Ñuble, el registro de algunos adelantos notables para la vida de la región, un reconocimiento a quienes han colaborado en la revista durante los últimos años, la presencia de Quinchamalí en diversas partes del mundo, cartas recibidas felicitando la labor realizada y por último un debido reconocimiento a quienes han patrocinado la publicación de esta edición especial.

tendencia a monopolizar la vida regional. Como se señala acertadamente en la revista, los problemas del Ñuble no se solucionarán automáticamente con el nuevo estatus administrativo, pero sí se crearán nuevas posibilidades que permitan alcanzar su solución. Nos encontramos en un momento histórico que abrirá mayores oportunidades a las provincias de Valle del Itata, Punilla y Diguillín y a sus 21 comunas.

Como visión de conjunto, una vez más se presenta un gran trabajo. Es por lo mismo necesario agradecer no solo a cada uno de los autores y colaboradores, sino muy en especial al equipo liderado por don Alejandro Witker. En recuerdo de su Memorias, “La vida como faena” (que urge ser completada con nuevos logros y vivencias), hemos de concluir que estamos frente a una excelente faena.

En todos estos desafíos la cultura seguirá jugando un rol central. Hay un conjunto de tareas que emprender en este ámbito. Entre ellas, poner en valor la riqueza cultural de cada una de las comunas de la nueva región. Asimismo, y solo por mencionar una iniciativa que me compromete especialmente, concluir la reconstrucción de la iglesia de los Carmelitas y transformar a su hermoso convento neogótico, único en todo el sur de Chile y, aún más, en el país, en el recinto en que pueda albergar la institucionalidad cultural, el archivo regional, colecciones de gredas de Quinchamalí y otras artesanías. En fin, abrir sus puertas a la comunidad, como es el sueño de los Carmelitas, convertido en el gran centro patrimonial de la Región del Ñuble.

Cuantas veces he pensado qué tanto mayor sería nuestro desarrollo cultural si en cada pueblo o ciudad hubiera un Alejandro Witker. Además, como ya decíamos, esta es una publicación muy oportuna. Nos encontramos en un momento expectante, el del surgimiento de la Región del Ñuble. Desde que culminara el proceso de regionalización en los años setenta, solo tres nuevas regiones han sido creadas: Arica y Parinacota, De los Ríos y la que hoy celebramos, la Región de Ñuble, como un modo de profundizar la descentralización del país respecto de Santiago, pero también respecto de los grandes núcleos urbanos con

Celebramos pues esta nueva edición de la Revista Quinchamalí, esperando que en su próximo número nos pueda ya informar sobre los primeros pasos de Ñuble Región. ¡Muchas gracias! 48


Laura Bustos, la niña poetisa El desconocido genio poético de una niña de San Carlos.

Quilodrán HéctorHèctor CaroCaro Quilodrán

Escritor.San SanCarlos Carlos Escritor.

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Quinchamalí. Artes, Letras y Sociedad. N° 18

Estimado público:

provocando en mí, su lector, dos hechos: el descubrimiento de su obra y, al hacerlo, la conducción a la historia de San Carlos, a sus orígenes. Y es esto lo que pretendo compartir con ustedes.

No lejos de aquí, en la calle Chacabuco, en el número 22, en una casa de dos pisos, quizás la única de la ciudad por esa fecha, nació el año 1884 una niña con el nombre de Laura Bustos Navarrete, hija de Nicanor Bustos y Margarita Navarrete, matrimonio de gran solvencia económica, propietarios de varios fundos, entre ellos, “La mortandad” en la cordillera, otro más abajo en la zona de Lara, y Quimpeumo a cinco leguas de San Carlos hacia el poniente. Laura Bustos nacía, por tanto, en cuna de oro, pero su destino luminoso marcado por su origen, lo quebró la tisis, es decir tuberculosis, enfermedad contra la cual no se contaba con medicina eficaz para combatirla por ese entonces. Laura Bustos murió a consecuencias de su mal a los doce años en su amado Quimpeumo, corriendo así la misma suerte de miles y miles de otros chilenos abatidos por el mismo flagelo. Laura nació el año 1884 y murió en 1897, así se cerraría la biografía de Laura Bustos y mi presentación de ella llegaría hasta aquí.

Laura Bustos, repito, permanecía casi en el olvido colectivo. Casi, porque es necesario destacar a la profesora Helena Medina de Arzola, que el año 1954 la calificó ya como “la niña poetisa” en un artículo publicado en “La revista Sancarlina” de esa misma fecha. Sin embargo debió pasar mucho tiempo para que su obra, “Rimas de Laura Bustos”, publicadas al año de su muerte por iniciativa de su padre, fuera rescatada por un grupo de investigadoras de la Universidad de Chile de este “cuasi olvido”, estudiada y valorada no solamente como un caso aislado y original, sino puesta dentro de la historia de la literatura nacional como la niña poetisa, el único caso chileno, y uno de los pocos en el habla hispana. Laura venció el olvido gracias a su talento poético que, según los testigos de la época, le auguraba un gran futuro dentro de las letras chilenas, a pesar de su condición de “tísica”, como el vulgo pudo haberla llamado.

Laura Bustos, sin embargo, siguió viviendo porque era una niña excepcional. Una persona vive por lo que deja, trasciende, perdura por sus huellas.

Imaginemos, entonces, estimado público, a una niña de siete, ocho, diez, once, doce años que versifica, rima con facilidad sus vivencias e impresiones. Pienso de inmediato en los “raperos” de hoy, sólo por eso, porque Laura, hija de una familia pudiente, fue educada dentro de valores propios de su época, rodeada de afecto paternal, admirada por su entorno, pero que sostuvo desde los cuatro años de edad una lucha contra su enfermedad, algo fundamental para entender su vida y su obra, las cuales ofrecen en su conjunto una rica y variada gama de interpretaciones. En cuanto a su obra -también vale para su vida-, ella no se puede analizar ni menos agotar en pocos minutos, pero mi intención, por ahora, es compartir con ustedes algunos de sus aspectos.

Hay jóvenes que no alcanzan la plenitud de sus vidas por causas ajenas, pero viven por sus hechos. Ana Frank lo hace a través de su testimonio escrito en su diario de vida durante la segunda Guerra Mundial y su nombre sigue vivo. Laura Bustos es otro caso ajeno a la guerra, pero víctima de una epidemia que arrasó la vida de muchos jóvenes. Laura, a causa de su enfermedad, debió haber sido una niña menuda, frágil, cuyo cuerpo liviano no dejaba huellas profundas en el camino, pero sí las de su espíritu quedaron plasmadas en una obra que, venciendo el olvido, ha reactualizado su nombre. Sobre su obra y sobre su vida, me gustaría hablar esta noche, empezando por hacer una confesión:

Su poesía se inicia desde el mundo propio de la niñez. Pide, solicita tal o cual cosa a través de versos, también hace llegar sus quejas por este medio a su padre; sus referencias iniciales, sus motivos, serán, por eso, la muñeca, los vestidos, sus botas, las

Laura Bustos me era totalmente desconocida hasta hace muy poco, hasta cuando leí sus poemas, 50


La Compañía de los Cuatro

Este pueblo es muy frondoso En los árboles y plantas, Y si acaso ves su plaza No hay duda de que te encantas. No tiene mucho comercio Y no muchos habitantes, Tal vez no más de ocho mil Y producciones bastantes. Su estación es regular: Hay casas malas y buenas, Por escasez de terreno Parece, no pasan penas. No tiene gente muy rica Aunque debería tener, Y yo te digo lector Que no cumplen su deber: Pues la gente de San Carlos Cuando ricas representan, No quieren ser sancarlinas Y de este pueblo se ausentan. Unas se van a Chillán, Otras van a Concepción, Otras a Talca o Santiago, Y esta es, lector, la razón. No digo más de San Carlos; A fin de siglo lo dejo, De este siglo diecinueve, Que es la fecha en que me alejo.

medias, el corsé, el delantal, el sol, la luna; y de su entorno, serán los amigos de la familia, la sirviente, los parientes, su padre, su madre, la profesora. Nada fuera de lo común para una niña de su edad, pero no se queda ahí, en el mundo mágico de la niñez, pues su grado de observación va más allá y, a modo de ejemplo, citaré un poema relacionado con San Carlos, titulado “Adiós a San Carlos”, cuando lo deja para irse a estudiar a Chillán, escrito tal vez a los 10 años.

Sorprende la agudeza de esta niña para desvelar la personalidad del sancarlino en dos o tres líneas, no de todos, de aquellos que ella conoce y de paso nos da una referencia de primera línea sobre el San Carlos de ese siglo.

Hoy mi querido lector, Aunque me hallo confundida Te endoso esta narración La que da mi despedida.

Aunque es una casa buena Ya muy pronto la dejamos, Tengo que hacer mis estudios Y ya a Chillán nos marchamos.

La obra de Laura Bustos no puede separarse de su condición de niña y de su enfermedad. Laura toma prontamente conciencia de que su existencia será breve como la de una flor con la cual suele identificarse a menudo en sus poemas. Al internalizar su sino, la fragilidad de su vida, su yo lírico se hace alto, profundo, sensible, notable para una niña de su edad. El poema que leeré a continuación refleja a una Laura conmovida y conmueve, haciéndola una poeta digna de las mejores antologías. Así redondeo mi intervención sobre su obra, la que, en ningún caso se cierra, sino que se abre en muchas direcciones. Será, sin duda, objeto de interpretaciones en el futuro.

Donde estudia ya mi hermano Que hace meses que se fue… Si a San Carlos no conoces El cómo es yo te diré

Tiene sueño la tarde que declina, Tiene sueño el sol que va a su ocaso, Tiene sueño el ave que no trina Y el hombre que se encuentra ya en descanso;

Vivo en el pueblo San Carlos, En la calle Chacabuco, Y es número veintidós La casa de alto que ocupo.

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Quinchamalí. Artes, Letras y Sociedad. N° 18

La muerte sorprende a Laura mientras escribe un poema a los doce años de edad y unos meses en Quimpeumo, lugar ubicado a cinco leguas al poniente de San Carlos, sitio el cual, pese a mis intentos, no he logrado ubicar. Pero la obra de Laura Bustos tampoco termina aquí, porque a mí, su lector, me ha hecho volver a los orígenes de su ciudad natal en busca de aquellos que quizás fueron sus antepasados: a los Bustos y a los Navarrete, lo que me llevó a la fundación misma de San Carlos. Y allí estaban registrados un Mariano Navarrete, a quien le correspondió el sitio no. 9 cuando se distribuyeron los primeros solares de lo que sería el San Carlos actual y el teniente Juan José Bustos, con el sitio 198, junto a los primeros pobladores, con apellidos como Muñoz, Arriagada, Romero, de la Fuente, Ortega, Acuña, Sepúlveda, del Pino, Salinas, Labrín y muchos otros.

Héctor Caro Quilodrán, escritor.

Al ir en busca de los antepasados de Laura Bustos, descubrí que esos Navarrete, Bustos, Sepúlveda, Labrín, Ortega, Zúñiga se encontraron con un terreno poblado por indios al mando del cacique Juan Reimán, los cuales, no está claro si fueron reducidos o trasladados a Quinchamalí. La documentación no nos dice nada al respecto.

Tiene sueño la planta que se dobla, Tiene sueño el arbusto que se mece, Tiene sueño la brisa juguetona; ¡Pero mis ojos no! Tienen sueños esos cielos azulados, Tienen sueño esos astros que lo adornan, Tienen sueño los espíritus alados, Tienen sueño las flores con su aroma, Tiene sueño ya la yerba terrenal.

La historia nos cuenta, sin embargo, un hecho notable acontecido al poco andar de la naciente villa de San Carlos. El primer bautizo, de un lactante de dos meses de edad, quien tuvo por padrino, según los registros, nada más ni nada menos que al cacique Juan Reimán y a su mujer doña Séptima Parra. Ges-

Tienen sueño los insectos de los campos, Tiene sueño el furioso vendaval; ¡Pero mis ojos no! Tiene sueño la fuente y no murmura, Los ríos suspenden su correr; Tiene sueño el lirio y su frescura Al rocío la presenta sin temer; Tiene sueño el hermoso tulipán, Tienen sueño ya los animales, Tiene sueño pues ya el colmenal: ¡Pero mis ojos no! Se dormirán los ángeles celestes, Se dormirán también los terrenales, Se dormirán las almas inocentes, Se dormirán los seres apreciables: Los buenos que Dios nos ha mandado A este suelo, también se dormirán: Dormirán los papás estimados, ¡Y quizás dormiré yo!

Solo alguien dotado de un talento extraordinario dice: tiene sueño la tarde que declina. Ese alguien, Laura, anticipa allí su propio fin con ese “tiene sueño la tarde que declina”. 52


La Compañía de los Cuatro

La tercera esquina de esta plaza la ocupa ya Violeta Parra, símbolo del aprecio de un pueblo hacia una mujer universal.

Natalie Guerra Araya (1985), licenciada en Historia de la Universidad de Chile y candidata a Magister en Estudios Latinoamericanos de la misma casa de estudios. Su principal interés de investigación es la historia de las prácticas y representaciones que articularon los discursos y experiencias de la niñez en Chile colonial. En el presente desarrolla labores de gestión de proyectos de puesta en valor y difusión patrimonial en el Archivo Central Andrés Bello de la Universidad de Chile.

Y la cuarta esquina, ¿quién podría ocuparla? Esa corresponde a la niña poetisa, Laura Bustos, ubicada allí frente a frente con Violeta, de modo tal que Laura, la niña, y Violeta, la mujer, se miren, dialoguen entre sí en esta plaza de cuatro esquinas o de cuatro estacas clavadas en el corazón mismo de San Carlos, desde donde se nutre su identidad propia, auténtica, profunda, ajena a cualquier adjetivo superficial, pasajero, transitorio.

Belén Fernández Llanos (1986), licenciada en Historia de la Universidad de Chile y candidata a Magister en Estudios Latinoamericanos de la misma universidad. Sus líneas de investigación son: historia de prácticas y actitudes ante la muerte, historia de la modernización e historia de la educación y escritura docente. Actualmente se desempeña como profesora en la Universidad Alberto Hurtado en el curso “Historia de la Educación”.

Pero Laura no termina aquí. De ella no se conserva dibujo ni retrato alguno, quizás por ahí existe una escultura mandada a hacer por encargo de su padre después de su muerte. Algunas litografías idealizadas la tratan de representar sin mucho éxito. No importa. Su retrato es su obra. Por ella habla Laura Bustos y seguirá hablando la niña poetisa, que saliendo de su casi total olvido, ha llegado para enriquecer la identidad propia de San Carlos, su ciudad natal y también a las letras chilenas.

Michele Benavides Silva (1986), licenciada en Historia y Pedagoga de la Universidad de Chile, actualmente cursa estudios de postgrado en el programa de Magister en Sociología de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ha ejercido como docente y desarrollado actividades de puesta en valor e investigación en proyectos archivísticos y patrimoniales.

Presentación de Laura Bustos realizada en la Casa de la Cultura de San Carlos el 30 de mayo de 2016.

to notable y olvidado. ¿Quién conoce a Juan Reimán hoy día? Muy pocos o nadie. Gracias a Laura Bustos me encontré con Juan Reimán y ella me ha soplado al oído que San Carlos tiene cuatro esquinas en la historia, sobre las cuales se levanta, porque un pueblo sin historia es un fantasma y nada es si no la conoce. Si San Carlos, digo y me represento, tuviera cuatro esquinas ubicadas en los cuatro puntos cardinales de la plaza, la primera de ellas debería ser ocupada por Juan Reimán por su condición de señor y cacique de estas tierras, sobre las cuales transitamos a diario. ¿Quién podría ocupar la segunda de estas esquinas? Me pregunto en voz alta y digo: para doblegar estos campos no hollados por el arado, no fue suficiente la fuerza humana y sólo fue posible gracias a la ayuda del animal y, con razón, uno de sus representantes debiera ocupar ese sitio. El caballo podría ser. El nombre de uno de ellos se me viene a la memoria, aunque no de raza chilena, pero sí un pura sangre originario de San Carlos, cuyo nombre original Olaberry fue cambiado más tarde por el de Fantasma Gris al ser vendido a Estados Unidos, donde ganó los clásicos más importantes y fue inmortalizado en la novela “Caballo de Copas”. 53


Narciso Tondreau La tumba de

“Siento que Narciso Tondreau es una persona que ameritaba una investigación, una biografía y hacerle un rescate patrimonial, ya que fue uno de los pilares culturales de la ciudad en el primer cuarto del siglo XX”.

Alicia Romero Silva

Historiadora y exalumna del Liceo Narciso Tondreau (Crónica Chillán, “Tema del día”, 23 de abril de 2017, p. 2)

Clemente Llanos Llanos, rector y exalumno del Liceo Narciso Tondreau de Chillán, Alicia Romero Silva, historiadora y exalumna del establecimiento, junto a la tumba del alma mater del liceo. Archivo de Catalina Garcés Rondanelli.

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Narciso Tondreau con profesores del Liceo de Hombres de Chillán en 1935. En primera fila sentados de izquierda a derecha: Heriberto Torres, profesor; Tomás Figueroa Bravo, rector (1939-1950); Narciso Tondreau Valin, rector (1897-1925) y el quinto es Gumercindo Oyarzo, profesor de Artes Plásticas. Archivo Fotográfico del Museo de la Educación.

Antecedentes biográficos

para continuar sus estudios conducentes a la carrera de Leyes, en la Universidad de Chile, logrando su título de abogado en 1886.

En la ciudad de Chillán, el nombre de Narciso Tondreau Valin solo está vinculado al liceo que lleva su nombre y se asocia su apellido a la educación y a la cultura, pero más allá de esa información, las generaciones actuales no manejan la importancia de su rol en la ciudad de Chillán.

Trabajó en periódicos de Santiago, participó de un ateneo literario, se rodeó de los intelectuales más destacados de su época, donde sobresale su amistad con un hijo del Presidente Balmaceda y con el poeta Rubén Darío. En la capital, escribió y publicó un libro de poesía titulado Penumbras en 1887 y la Corona Fúnebre de Benjamín Vicuña Mackenna en 1886, para luego tomar la responsabilidad de una carrera política ejerciendo, entre otros cargos públicos, como intendente de Linares y de Cautín a fines del siglo XIX. Desde Temuco, procedía cuando asume la responsabilidad del rectorado del Liceo de Chillán, el octavo más antiguo del país. Esta labor la desarrolló por veintiocho años entre 1897 y 1925 en esa ciudad.

Narciso Tondreau Valin nació en La Serena, un 25 de octubre de 1861. Su tío materno Narciso Valin Tetreaux y sus padres Louis Fernand Tondreau Patenaude y Marguerite Adèle Valin Tetreaux, casados en 1850, fueron inmigrantes francocanadienses, procedentes de Saint Hyacinthe, cantón al este de Quebec, una colonia junto al río Yamaska. Su tío materno era migrante, de los primeros establecidos en esa ciudad de Ovalle, hoy cuarta región.

Narciso creció hablando solo el idioma francés dentro de su hogar y debido a que cuando salía a la calle debía comunicarse en español, aprendió los dos idiomas con facilidad. Desde pequeño tuvo vocación literaria, en la ciudad de Ovalle donde vivía cuando niño y donde asistió a la escuela primaria. Desde allí continuó estudios en el Seminario de La Serena. En ambas ciudades realizó sus primeras publicaciones en los periódicos.

Narciso Tondreau contrajo matrimonio en el año 1894 con la señorita Delfina Delia del Solar Pinochet, oriunda de Cauquenes, con quien tuvo seis hijos: Jorge, Guillermo, Luis Fernando, Sara, María Eugenia y Carlos, los últimos cuatro nacidos en Chillán. Sara fallece de meses en la misma ciudad y de los otros cinco hermanos Tondreau del Solar tuvieron descendencia Guillermo, Luis Fernando, María Eugenia y Carlos. De allí se desprenden las familias: Tondreau Navarrete y Tondreau Salvatierra, descendientes de Guillermo; Tondreau Santa María, descendientes de Luis Fernando; García Tondreau, descendientes de María Eugenia y Tondreau Asenjo, descendientes de Carlos Tondreau del Solar.

Tondreau tenía hermanos mayores: Luis Napoleón y Emelina, nacida en Canadá en 1859 y otros hermanos menores, llamados Armando y Darío Emiliano. Terminó sus humanidades en el Seminario de La Serena y luego se estableció en Santiago en 1882,

Narciso Tondreau quedó viudo en Chillán en 1928, viviendo cinco años más en esa ciudad después del deceso de su esposa, para luego en 1933 trasladarse a vivir a las residencias de sus hijos Carlos en Viña del Mar y María Eugenia en Santiago.

Narciso Tondreau llegó entonces a nacer a La Serena. Se dice que su madre venía en estado de gravidez, próxima a dar a luz a ese niño Narciso, cuando se bajaron del barco que los trajo a América del Sur en busca de una nueva vida.

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Centenario de Chillán nuevo, en noviembre de 1935. Se encuentra Narciso Tondreau, junto a las autoridades civiles y militares, en las afueras de la Intendencia de Chillán, en calle Libertad, frente a la Plaza de Armas. A su izquierda Waldo Palma, chillanejo, el jefe de la Policía a nivel nacional y exalumno del liceo. Al parecer esta fue su última participación pública en la ciudad de Chillán. Archivo Fotográfico del Museo Histórico Nacional.

Fue a partir del año 1935, que la presencia de Tondreau se va desdibujando del escenario local de Chillán, donde finalmente se conoció la noticia de su fallecimiento en 1949, pero se estimaba vagamente en la prensa que este deceso habría ocurrido en la actual quinta región, por haber sido desde allí donde habían llegado las últimas noticias sobre el intelectual. Hoy sabemos, en forma documentada, que su deceso ocurrió en Las Condes, Santiago, el 16 de diciembre de 1949, a sus 88 años de edad y que sus restos descansan en el Pabellón Recoleta del Cementerio General de Santiago. La impronta cultural de Tondreau en Ñuble y especialmente en la ciudad de Chillán, se expone en carta al alcalde actual de la Ilustre Municipalidad de Chillán en las líneas siguientes.

Bisnietos de Narciso Tondreau junto a Alicia Romero en la tumba de Tondreau, el 29 de agosto de 2017. De izquierda a derecha: Patricio Peralta Tondreau, Luis Tondreau Leighton, Jeannette Tondreau Salvatierra y Loreto Tondreau Peralta. Archivo de Catalina Garcés Rondanelli.

La investigación La inquietud de investigar a Tondreau partió hace años, porque soy exalumna del establecimiento que lleva su nombre y porque estudié la carrera de Historia. Investigadora de la revista Quinchamalí. Artes, letras, sociedad, en la actualidad, su director, el historiador Alejandro Witker, me conminaba hace un tiempo a escribir una reseña biográfica del poeta-rector para este medio, a lo que yo respondía: “aún no, porque no he podido documentar su deceso y descubrir en qué ciudad se encuentran sepultados sus restos mortales”. Hasta que el 13 de marzo del presente año, el proceso de investigación arrojó los resultados esperados, ubicando sus datos de sepultación en el Cemen56


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Quinchamalí. Artes, Letras y Sociedad. N° 18

Opiniones “Los 28 años que Narciso Tondreau fue rector del Liceo, fue el período más brillante en la historia del establecimiento y esa lumbrera se traspasó a todo Chillán (…) Gracias a la exhaustiva dedicación de la investigadora, Chillán tiene ahora la posibilidad de reivindicar la memoria de uno de sus más ilustres personajes de los primeros años del siglo XX”. Dr. Alejandro Witker Crónica Chillán, 23 de abril de 2017, p. 3.

“Hablar de Narciso Tondreau, de su importancia para Chillán y Ñuble, es referirse a quien trascendió más allá de la dirección del Liceo de Hombres. En ese tiempo lo que pasaba culturalmente en Chillán, tenía como referente a Narciso Tondreau”. Clemente Llanos Llanos Crónica Chillán, 23 de abril de 2017, p. 3.

“Tras los magníficos resultados de investigación realizados silenciosamente en Santiago por la profesora de Historia, Alicia Romero, encontrando los restos de Narciso Tondreau, la Municipalidad de Chillán se compromete a sepultarlos en el Patio de los Artistas del Cementerio Municipal”. Sergio Zarzar Andonie Conferencia de prensa, 15 de mayo de 2017.

“Cuando asumí la dirección hace tres años, me dije por qué como institución no hacemos una romería a su tumba, pero era un dato que desconocíamos. Ahora gracias a la investigación de Alicia Romero, exalumna del liceo, podemos empezar a reivindicar su figura”. Clemente Llanos Llanos

Prensa escrita de la ciudad de Chillán, dando a conocer la noticia los días 23 de abril y 15 y 16 de mayo de 2017. Archivo de Alicia Romero Silva.

Crónica Chillán, 16 de mayo de 2017, p. 21. 58


La Compañía de los Cuatro

Narciso David Tondreau Valin (1861-1949)

terio General de Santiago. A pocos minutos para las seis de la tarde de ese día, antes de cerrar el camposanto, tenía la satisfacción y no menos emoción, de encontrarme frente a su tumba y de dirigirle unas palabras a modo de saludo, en medio del silencio de ese tercer piso del Pabellón Recoleta.

• Nació en la ciudad de La Serena el 26 de octubre de 1861. • Fue descendiente de inmigrantes francocanadienses. • Sus padres fueron Luis Fernando Tondreau y Adela Valin, inmigrantes provenientes del Cantón de Quebec, de San Jacinto en Canadá. • Tuvo otros hermanos: Luis Napoleón, Emelina, Armando y Darío Emiliano Tondreau Valin. • Realizó sus estudios de preparatorias en la ciudad de Ovalle. • Realizó sus estudios de humanidades en el Seminario de La Serena. • Realizó clases de gramática en el Seminario. • En 1881 se trasladó a Santiago para continuar estudios superiores. • Estudió Leyes en la Universidad de Chile, titulándose de abogado en 1886. • Publicó la Corona Fúnebre de Vicuña Mackenna junto a Julio Bañados Espinosa en 1886. • Publicó su libro de poesía Penumbras en 1887. • Trabajó en los diarios santiaguinos La Época, La Libertad Electoral y El Ferrocarril, entre otros. • En Santiago perteneció a un Ateneo y se relacionó con lo más selecto de la intelectualidad santiaguina tanto con los mayores como los jóvenes de su generación. Entre ellos podemos citar a Pedro Balmaceda Toro (hijo del presidente de la República), Rubén Darío, Diego Barros Arana, Luis Orrego Luco, Jorge y Roberto Huneeus, Eduardo de la Barra, José Francisco Vergara, Miguel Luis Amunátegui, entre otros. • Su amistad con el líder del modernismo, el poeta nicaragüense Rubén Darío, se desarrolló entre 1887 y 1889. • Escribió un libro de poesía, titulado Asonantes, el cual nunca publicó y cuyo prólogo lo realizó y publicó Rubén Darío. • Sus artículos, traducciones de los clásicos y su poesía se encuentra dispersa en los diarios y revistas nacionales. • Fue intendente de Linares entre 1892 y 1894. • Fue intendente de Cautín entre 1894 y 1897. • Se casó en el año 1894 con Delfina Delia del Solar Pinochet, originaria de Cauquenes. • El matrimonio Tondreau del Solar tuvo seis hijos: Jorge, Guillermo, Luis, Sara (falleció de meses), María Eugenia y Carlos. • Se hizo cargo del rectorado del Liceo de Chillán en octubre de 1897. • Publicó una Reseña histórica del Liceo de Chillán, en Los Anales de la Universidad de Chile en 1918. • Fue socio fundador de la Sociedad Santa Cecilia en 1918. En esta institución fue directivo y músico ejecutante de piano. • Trabajó como profesor de ciencias y rector entre los años 1897 y 1925 (28 años). • En 1922, al cumplir 25 años de rector, hubo en la ciudad de Chillán grandes celebraciones para festejar a Tondreau y sus llamadas “bodas de plata” en ese cargo. • En 1922, creó el “Círculo de Arte” en el liceo, agrupación cuyo objetivo era dar conferencias, organizar exposiciones literarias y publicar libros. Allí participaron Marta Brunet, Tomás Lago, Armando Lira, Gumercindo Oyarzo, entre otros chillanejos de los años veinte. • Fue benefactor de la Banda del Regimiento de Chillán. • En 1925 jubiló y continuó haciendo clases en el Seminario de Chillán. • El 23 de febrero de 1928 falleció su esposa Delfina del Solar, en la ciudad de Chillán. • Residió hasta 1933 en la ciudad de Chillán. Luego se trasladó a Viña del Mar y Santiago para vivir con sus hijos. • Dejó al liceo y la ciudad de Chillán, gran parte de su biblioteca personal, patrimonio material del Liceo Narciso Tondreau. • En noviembre de 1935 fue invitado a participar de las fiestas del Centenario de Chillán. • Falleció en Las Condes, Santiago, el 16 de diciembre de 1949 a los 88 años de edad. • Sus restos descansan en el Cementerio General de Santiago.

Hoy, a meses de ese acontecimiento, considero como historiadora que el nombre de Tondreau no se debe olvidar jamás en la ciudad de Chillán. Es por ello que me encuentro investigando, con la colaboración de la familia Tondreau, para más adelante gestionar la publicación de su biografía, rescatar sus escritos y poesía junto con realizar la presentación de la solicitud, a las autoridades de la ciudad de Chillán, para trasladar sus restos al Parque de los Artistas del Cementerio Municipal de Chillán, con la anuencia y permisos de la familia Tondreau. La Ilustre Municipalidad de Chillán a través de su alcalde, Sergio Zarzar Andonie y el Liceo Narciso Tondreau, a través de su rector, Clemente Llanos Llanos, en representación de la comunidad escolar, han recibido la noticia con gran júbilo y compromiso en la consecución de este último objetivo, el de trasladar los restos mortales del señero exrector del Liceo de Chillán y gran actor cultural de inicios del siglo XX, al Parque de los Artistas del Cementerio Municipal de Chillán en el año 2018.

Romería a su tumba Viajando ochocientos kilómetros en total, el 29 de agosto de 2017, el Liceo Narciso Tondreau de Chillán llegó con una delegación hasta la tumba de su Alma Mater, conformada por algunos profesores, apoderados, alumnos y su banda instrumental, para realizar por primera vez un homenaje público frente a su tumba. Hasta allí llegaron también, a esta significativa

Alicia Romero Silva Historiadora

El grupo de asistentes a la ceremonia del primer homenaje público en la tumba de Narciso Tondreau en el Cementerio General de Santiago. Archivo de Catalina Garcés Rondanelli.

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Primera ceremonia pública al exrector del liceo, el 29 de agosto de 2017 en su tumba del Cementerio General de Santiago, organizada por el liceo que lleva su nombre en Chillán. Archivo de Catalina Garcés Rondanelli.

Colofón

reunión, cuatro representantes de la familia Tondreau, bisnietos del exrector: Jeannette Tondreau Salvatierra, Loreto Peralta Tondreau, Luis Tondreau Leighton y Patricio Peralta Tondreau, junto a esta exalumna del liceo.

A seis de septiembre de 2017, nos encontramos esperando la resolución de la alcaldía respecto de los presupuestos año 2018, pues después de entregársele un dossier al alcalde preparado en conjunto por Jaime Carrasco, funcionario del área de cultura de la Ilustre Municipalidad de Chillán y esta historiadora, la voluntad de ejecutar el traslado de los restos mortales del intelectual está, tanto es así que la máxima autoridad se comprometió frente a los periodistas, el rector del Liceo, otros representantes de instituciones culturales y de la suscrita en conferencia de prensa el 15 de mayo y al día siguiente, 16 de mayo en su discurso frente a la comunidad escolar, el día del aniversario Nº 164 del Liceo Narciso Tondreau.

Agradecemos al liceo y sus jóvenes músicos, los momentos de orgullo como chillanejos, satisfacción por la labor de reparación cumplida y emoción que nos hicieron sentir al tocar y entonar la canción nacional, el clarín al momento de depositar la ofrenda floral, traída desde la ciudad de Chillán, el himno al liceo y una composición de Violeta Parra, después de 68 años de silencio en ese Pabellón Recoleta. La delegación regresó a la ciudad de Chillán un tanto cansada, pero satisfecha por la misión cumplida en Santiago en homenaje a su mentor. Algunas radios en directo y diarios locales dieron cuenta de ese acontecimiento en comunicación directa con Clemente Llanos Llanos y la periodista del liceo, Catalina Garcés Rondanelli.

Por su parte, en la familia Tondreau, varios nietos entregaron por escrito su permiso para dicho traslado. Estaríamos así, en un futuro cercano, saldando una deuda con la figura del polímata Narciso Tondreau y su legado a la ciudad histórica de Chillán.

Tumba de Narciso Tondreau, 13 de marzo de 2017, en el Pabellón Recoleta del Cementerio General de Santiago. Archivo de Alicia Romero Silva.

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Las cinco edades de la ciudad de Chillán Claudio Martínez

Museos de la vergüenza Rodrigo Witker

Chequén prodigios en la agricultura Manuel Suárez

Cita normalista en Chillán Solange Domínguez

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Plano de Chillán y Chillán Viejo, 1928.

Las cinco edades de la ciudad de

Chillán Pensar la ciudad del porvenir desde la historia. Chillán nuevo y moderno, no tiene relación alguna con el Chillán decimonónico. Si alguien viera las fotos e imágenes de ambas ciudades no podría imaginar que se trata de la misma urbe. Claudio Martínez Cerda

Arquitecto. Chillán

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La Compañía de los Cuatro

T

radicionalmente, los historiadores y cronistas de la ciudad realizan una clasificación de acuerdo a sus fundaciones o sucesivas instalaciones. Vale decir, la primera fundación en 1580 hasta 1665, año de su primera destrucción. Luego identifican una segunda fundación en 1664 hasta 1751, año de su segunda destrucción y traslado a la actual ubicación de Chillán Viejo. La tercera etapa que distinguen va desde 1751 a 1835, año de su tercera destrucción y traslado a su actual ubicación, lo que se conoce como la cuarta fundación.

en permanente contacto con los indígenas, ya sea en actitud de colaboración o de conflicto y expuesto como quedó demostrado a los avatares de la naturaleza indómita. Las características urbanas de estos periodos así como las políticas son similares, y están marcadas fundamentalmente por la lucha por el territorio, más que por el deseo de construir y hacer ciudad con sentido de pertenencia. Por lo tanto la primera edad de la ciudad de Chillán va desde el 1580 al 1751, vale decir alcanza a los 171 años de la ciudad, que no logra consolidarse en el ambiente hostil que le toca vivir, hasta que es destruida por un devastador terremoto. De este periodo quedan solo las crónicas, no hay existencia de vestigios arqueológicos que den cuenta físicamente de esta primera edad de la ciudad. Como ya se ha dicho, esta es la edad fundacional, en un periodo de expansión del Reino, con criterios geopolíticos, más que expresiones urbanas más desarrolladas, que se caracteriza por la decisión política de avanzar en el establecimiento de líneas fronterizas en los territorios indígenas. Esta edad no alcanzó a consolidarse desde el punto de vista del desarrollo urbano, de modo que está más marcada por la voluntad política de establecerse en la zona, que por un desarrollo consolidado como ciudad, y debe considerarse como “edad fundacional”, puesto que este hecho en sí representa un valor patrimonial, de cara a lo que la ciudad sería en el futuro

A la luz de los antecedentes obtenidos en esta investigación y del análisis realizado, concluimos que la ciudad reconoce distintas edades que no dicen relación necesariamente con la clasificación lineal y cronológica, sino que tienen que ver con los procesos urbanos y arquitectónicos que la ciudad ha experimentado a través de su historia. En primer lugar hemos de concluir que la ciudad ha sido fundada una sola vez y luego lo que ha experimentado son distintas instalaciones urbanas, las que constituyen distintas edades de la misma. Desde esta perspectiva de análisis, se plantea la hipótesis de identificar el desarrollo de la ciudad de Chillán en lo que denominaremos: “las edades de la ciudad de Chillán”, puesto que tienen más que ver con los procesos urbanos y su relación con el contexto histórico en el cual esos procesos se desarrollan, que con la mera enumeración de los hechos históricos ocurridos en el marco del desarrollo urbano de la ciudad. La ciudad, desde esta perspectiva, la entendemos como un todo orgánico, que se va desarrollando de determinada manera de acuerdo a los elementos estructurantes, los cuales se transforman en definitiva en incitadores de acciones urbanas y sociales de trascendencia.

2.- La edad del alto de la Horca Comprende la etapa que va desde 1751 a 1835, es decir, de la tercera instalación en el lugar denominado “el alto de la Horca” hasta el año 1835, en la cual es devastada por un terremoto que destruye la ciudad. Esta etapa se caracteriza por la consolidación como ciudad con identidad propia, con un buen grado de desarrollo urbano y de la denominada arquitectura colonial, herencia de la arquitectura andaluza, en la cual predominan el adobe, los muros blancos y la teja. En los ochenta y cuatro años que dura esta etapa, se desarrolla un fuerte sentido de pertenencia entre sus habitantes, tanto desde el punto de vista político y territorial, como emocional. Esta es la etapa, por lo demás, de la transición entre la colonia y la república (1717), lo cual es un hecho relevante para la mentalidad de sus habitantes. No es menor que en

1.- La edad fundacional Primera y segunda instalación al borde del río Chillán. 1580-1751. Estas dos instalaciones prácticamente en el mismo lugar pero en distintos años, corresponden a la edad fundacional de la ciudad, la cual se ubica en una zona fronteriza, marcando presencia por parte del conquistador español. Es la voluntad política del reino de establecer en una zona en la cual se está 63


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rrollo de la república, con la trama urbana trazada por un ingeniero agrimensor francés, con doce cuadras por lado y cinco plazas en su interior. Chillán intenta desarrollarse plenamente en su nueva ubicación, pero su “madre”, el Chillán ubicado el “palo de la horca” se niega a dejar de existir, y sin nombre al comienzo (pueblo viejo) y más tarde como Chillán Viejo en contraposición a su hijo Chillán Nuevo, lucha por sobrevivir, situación que finalmente se consolidó dando nacimiento a lo que se domina “ciudad dual” y tiene durante este periodo (1835-1900) un desarrollo similar al nuevo Chillán, tanto que ciertos signos del progreso, como son los carritos de sangre, se instalan en Chillán precisamente para comunicarse de manera más expedita con Chillán Viejo. Los vecinos que se quedaron en el “pueblo caído” y que decidieron reconstruir la ciudad sobre las ruinas, sentían identidad con ese lugar de manera poderosa, y es esa dimensión territorial la que ven afectada. Esta situación se arrastra hasta 1900 etapa en la cual Chillán Nuevo termina por consolidarse e inicia un acelerado desarrollo que lo distancia de la que ya se denomina ciudad de Chillán Viejo. El parto doloroso, fruto de la decisión de instalar la nueva ciudad en la actual ubicación, tiene como resultante la existencia de dos ciudades con el mismo nombre y una historia común. Es por ello que a este periodo lo hemos denominado la “edad dual” y va desde la última instalación en 1835 hasta el 1900. Esta dualidad correspondiente al período descrito, produjo tensiones que los habitantes de ambas ciudades y sus respectivas autoridades políticas y administrativas han potenciado de tal manera, que hoy son dos ciudades distintas, con personalidad e identidad propias, no obstante un intenso proceso de con-urbanización que se inicia a partir de los años 50. En esta edad, es posible encontrar elementos de identidad patrimonial, que potenciaron el futuro de ambas instalaciones urbanas.

Trama de Chillán, 1751.

Chillán, casi frente a la plaza de Armas, se encuentre la casa en la cual habría nacido Bernardo O´Higgins, considerado el padre de la patria. Desde el punto de vista urbano, la ciudad corresponde a la tipología de la época: damero español con una plaza central, calles con empedrados y gran desarrollo agrícola en el entorno. El trazado urbano de Chillán encuentra correspondencia en la fundación de una serie de ciudades con trazas del mismo período, como lo son San Felipe en 1740, Rancagua en 1741, Curicó en 1743, Los Andes en 1791 y Linares en 1794. Estas ciudades, junto a Chillán (1751), desarrollan una tipología de trazados urbanos y de dimensionamiento de la ciudad, las cuales con muy pocas variaciones van consolidado las principales características de la ciudad colonial en Chile. En la ubicación del “alto de la horca”, Chillán se consolida desde el punto de vista de la identificación de elementos que, tanto en el desarrollo urbano y arquitectónico, como en los aspectos sociológicos, generan un intenso sentido de pertenencia entre sus habitantes y la ciudad como estructura territorial y urbana.

4.- La edad de los umbrales, 1900-1939 (o de las cuatro avenidas y las cinco plazas) Esta edad se caracteriza por la consolidación del modelo urbano elegido por Lozier en 1835 para trazar la ciudad. La cuadrícula de doce por doce cuadras de 125 mts. cada una, con cuatro amplias avenidas que la circundan y con cinco plazas en su interior, termina por consolidar a la ciudad como estructura urbana. Las cuatro avenidas, Brasil, Collín, Argentina y Ecuador, pasan a ser los umbrales de la ciudad. Fuera de ellos ya no se está en la ciudad, se está en una suerte de extramuros, y dentro de ella no solo se está en la ciudad sino que se disfruta de lo que allí pasa. Las cinco plazas que con el tiempo se transformarían en iconos urbanos de jerarquía, “las esquinas redondeadas” como dice la poetisa, le dan al contenido de las cuatro avenidas una calidad de vida

3.- La edad dual, 1835-1900 Esta etapa de la ciudad está marcada por el terremoto que destruye a Chillán en 1835 y la decisión de trasladarla a su actual ubicación. Por un lado, se transforma en una de las primeras ciudades republicanas, instalada (fundada en el sentido de fundar en un determinado territorio) en plena época de desa64


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Las cuatro avenidas, como se les denomina hasta hoy, son los umbrales de la ciudad, son el contenedor de una trama urbana, que desde la perspectiva de la historia de la ciudad, merece una puesta en valor como elemento de valor patrimonial de tal categoría, que es probablemente el principal elemento identificatorio de la ciudad. En el período mencionado como el de la “edad de los umbrales”, se encuentran las claves de lo que sería el futuro de la ciudad, de allí que esta etapa de la ciudad debe ser estudiada en profundidad, de modo tal de rescatar las huellas patrimoniales inmersas en su trazado para su posterior puesta en valor. Las cuatro avenidas tienen desde esta perspectiva un valor evidente en su categorización como umbrales, puesto que están grabadas en la memoria colectiva de sus habitantes, quienes recurren con frecuencia a la expresión “cuatro avenidas” para explicar sus relaciones territoriales en la ciudad y fuera de ella. Proyecto de murallas en Chillán para la protección de las inundaciones. Gabriel Guarda, “Historia urbana del Reino de Chile”.

5.- La edad de las dos ciudades, 1939-actual Esta edad nace en una ciudad marcada una vez más por la tragedia: el terremoto más devastador en daños y víctimas de que se tenga memoria en Chile. La hermosa ciudad, por la cual sienten cariño sus habitantes, sentimiento de pertenencia e identidad urbana, desaparece de la faz de la tierra en tan solo unos minutos. Solo quedan escombros, dolor, desolación y muerte y algunos edificios que se habían adelantado a la llegada de la modernidad. Una vez asumido el trauma de la destrucción total, Chillán decide mantener su trama urbana fundacional, corregir algunos aspectos -como ensanches de las calles más importantes-, para crear un anillo interior que replica internamente a las cuatro venidas de la edad de los umbrales, consolidando a su vez a las plazas de los cuatro cuadrantes de la ciudad como portales internos. Esta decisión es determinante en la valoración de la trama urbana como un elemento patrimonial, pues es ésta, la trama de Lozier, el

que sus habitantes potencian de manera evidente. Las cuatro avenidas crean la sensación de borde, contenedor, muralla virtual, construye una identidad urbana que adquiere carácter patrimonial, pues esta valoración que los habitantes de Chillán hacen de la organización urbana y territorial le confiere ese carácter. En esta etapa, Chillán se aleja de Chillán Viejo, tanto porque logra su propia identidad urbana como por la tipología de su edificación de clara inspiración neoclásica y renacentista en otros casos, la que tiene un gran desarrollo en este período, a diferencia de Chillán Viejo, que mantiene su carácter colonial. No obstante que en los planos reguladores Chillán siempre aparece unido a su matriz por una fuerte avenida que asemeja un cordón umbilical que nunca se cortará, en este periodo alcanza la madurez como ciudad, con una escala urbana, amplia y cómoda para sus habitantes, con la acelerada construcción de obras públicas y religiosas de importancia, por un incipiente pero importante desarrollo industrial en los extramuros, y alcanza el centenario de su instalación, el que celebra con íntima esperanza de que sea ésta la ciudad definitiva. La identidad patrimonial se instala en la ciudad en esta etapa, aparentemente para quedarse para siempre. Las cuatro avenidas, en su categoría de “umbrales”, adquieren una fuerza tal que se transfiere a la identidad de la ciudad. Por un lado, estos umbrales definen de manera explícita los límites de la ciudad, lo que potencia un sentido de pertenencia desde el punto de vista del territorio, y por otro generan una dinámica en su interior, que hace que la ciudad se desarrolle en este período de manera acelerada.

Casa en la avenida Collín, vestigio de las casonas que circundaban la ciudad en las llamadas “cuatro avenidas”.

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más poderoso elemento vinculante entre el pasado, el presente y el futuro. La trama es el único elemento estructurante desde el punto de vista de la organización territorial, que estará presente en todas las etapas de esta ciudad a partir de su última instalación. (1835). Desde esta perspectiva, la trama adquiere un valor patrimonial fundamental a la hora de establecer una jerarquización en la definición de las “huellas patrimoniales”. Y esta huella profunda e indestructible, sirve de soporte a dos ciudades totalmente distintas, las que se suceden una a otra sin solución de continuidad a no ser por la existencia de la traza urbana. Es la edad de las dos ciudades, una que no está físicamente, pero muy presente y siempre viva en el subconsciente colectivo de la ciudad y en su memoria histórica; y la otra, la ciudad moderna, la nueva ciudad que nace de las ruinas para dar un espacio extenso al desarrollo de la arquitectura moderna en Chile, que ya pujaba por salir de la academia para apropiarse de las ciudades. Chillán nuevo y moderno, no tiene relación alguna con el Chillán decimonónico. Si alguien viera las fotos e imágenes de ambas ciudades no podría imaginar que se trate de la misma ciudad. Por ello la hemos denominado “la edad de las dos ciudades”. Ambas viven de distinta forma en un mismo territorio. Las huellas patrimoniales ocultas en la moderna ciudad, están todavía presentes para descubrirlas y enseñarlas al futuro.

Edificio Plaza, también conocido como “Los dos cuyanos”, primera expresión del movimiento moderno en Chillán, construido en 1935.

NOTA: Extracto de tesina de Doctorado, Universidad de Sevilla.

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Museos de la vergüenza:

uso de la memoria política Los museos son, por antonomasia, los recintos de la memoria. Las distintas sociedades humanas concentran en los museos su memoria material para ser preservada, interpretada y convertida en discursos para ser expuestos de manera pública. Los museos de la memoria, corriente museológica de relativamente reciente aparición, principalmente en países de América del Sur, nos enseñan a observar este patrimonio cultural desde una postura eminentemente política, lo que ha suscitado diseños en que se ponen de manifiesto la vergüenza, el dolor y el olvido entre otros.

Mtro. Rodrigo Witker Barra

Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

Memoria indómita, México.

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¿Por qué hacer museos en nuestros días?

nos mientras dure la visita al museo, otra comunidad, se podría decir temporal, quienes confrontan y reaccionan ante esos discursos.

Se trabaja bajo la noción de que cada comunidad humana debe concentrar, estudiar y exhibir todas las manifestaciones y expresiones, materiales e inmateriales, que los hacen distintos y diferentes de “otros”, que conforman a su vez, “otras” comunidades: grupales, locales, regionales, nacionales, etc. De esta manera el museo exhibe lo que nos hace “únicos” en relación a esos “otros”. La idea del museo es hacer comprender que todo aquello que me caracteriza como comunidad y como miembro de una comunidad, necesariamente enriquece el concepto de diversidad cultural, que como especie humana poseemos.

Tradicionalmente es el Estado el que crea y mantiene los museos, por lo tanto a los discursos y dicta las políticas de preservación cultural. Esto ha llevado a pensar que cuando los discursos provienen y son financiados por el Estado, al ser presentados en el museo, éste les confiere una especie de aura de validación u oficialidad. Así, el museo, independientemente de su procedencia, pública, privada, o mixta, es el medio que oficializa las memorias materiales y los discursos de las diversas comunidades, como grupos sociales y seres humanos, que lo integran.

Es así entonces que la intención de coleccionar y preservar, considera en un primer momento a todo aquello que por representar indiscutiblemente un motivo de orgullo, ya sea individual, familiar, grupal, local, nacional, internacional, hasta intercontinental, debe ser preservado como un capítulo más de una interminable historia común. Por ejemplo, un motivo de enorme orgullo para la mayoría de los mexicanos es ese pasado prehispánico que se materializa en el Museo Nacional de Antropología, 1964, o la visión de sus más importantes artistas plásticos en el Museo Nacional de Arte, 1984.

Pero los museos ya no operan únicamente bajo la óptica del orgullo de lo que hemos sido sino que, desde hace algún tiempo se cuestionan la realidad desde una óptica más humana, ¿quiénes somos o cómo somos? desde un horizonte más contemporáneo que indaga más a profundidad sobre, incluso, la condición humana de los que integran las comunidades. Para esto la museología, acudiendo a la definición de “patrimonio cultural” que involucra

Museo Memoria y Tolerancia, México.

Se prioriza entonces, en la mayoría de los discursos de los museos, la intención de mostrar que lo exhibido es reflejo de lo que hemos sido. El pasado nos engrandece, somos únicos, la herencia de un glorioso pasado. Exhibir y exponer esta memoria material ante públicos que siempre van a ser diversos, requiere que se le someta a estudio y, sobre todo a interpretación, con la intención de dotarlas de sentido. A través de estrategias narrativas se construyen discursos y se sugieren posibles lecturas. Para esto, se precisa entender que el hablar de públicos en los museos supone comprender que éstos están compuestos por individuos que, al tiempo que pertenecen a diversas comunidades de interpretación, conforman, al me68


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México se crea el Museo de Memoria y Tolerancia, que sigue ese modelo expositivo. De esta manera se ha ido creando un nuevo tipo de museos que han sido llamados, erróneamente, como “museos de la memoria”. El error en este modelo de museos es suponer que la memoria de un país, o sea de una nación, únicamente debe ser vista y comprendida desde la óptica política. De ser así, deberían llamarse, precisamente, museos de memoria política. Atribuyen la mayor importancia y relevancia a todo aquello que evidencie la intolerancia ejercida por grupos humanos sobre otros grupos humanos a través del autoritarismo y el totalitarismo. Museo de la Memoria, Chile.

Ahora, más allá de la denominación, este tipo de exposiciones ha hecho que fijemos la atención y valoremos objetos cuya mayor estimación lo constituyen fundamentalmente los sentimientos, así como recuerdos y vivencias, expresados generalmente a manera de testimonios (1). En 2007, en México se crea la exposición permanente Memorial 68 en el Centro Cultural Tlatelolco de la UNAM, precisamente en el lugar donde ocurrió el conflicto estudiantil brutalmente reprimido por el Ejército el 2 de octubre de 1968. Basado en testimonios, videos de entrevistas a los protagonistas, donde la vivencia, o sea, el grado de participación o involucramiento en “el acontecimiento” (2) se valida como argumento curatorial: yo estuve ahí, a mí me torturaron, a mí me desterraron.

también lo inmaterial, o sea, sentimientos, tradiciones, comportamientos y costumbres, entre otros; los considera también como objetos de la memoria y por lo tanto son exhibidos. Esto ha llevado a tener que crear museos, exposiciones y discursos donde lo exhibido son los sentimientos, pero aquellos sentimientos experimentados a partir de un acontecimiento relevante, por ejemplo, el dolor, la dignidad, la humillación, la tolerancia, el olvido o el perdón, que han experimentado diversas comunidades en circunstancias políticas extremas. Es importante dividir el concepto de sentimientos, ya que la museología considera también otros tipos, quizás más íntimos, más particulares. Por ejemplo las exposiciones sobre las relaciones rotas, sobre el erotismo en la vida íntima de los objetos o la nostalgia de lo cotidiano, que proponen museos como el MODO (Museo del Objeto del Objeto) en la Ciudad de México en años recientes, o quizás el Museo de la Inocencia, creado al otro lado del mundo, Estambul, 2012, a partir de la novela de Orham Pamuk del mismo nombre, donde el amor, la pasión y la resignación enfermiza son exhibidos con gran aceptación pública.

Con el paso del tiempo, los tipos de representación de ese pasado reciente eminentemente político han comenzado a ser adoptados de diferentes maneras, incluso por países que no han padecido dictaduras militares, pero poseen “acontecimientos políticos” pendientes de resolver y comienzan a usar al museo y los discursos, y obviamente la memoria política, al tenor de estas coyunturas reivindicativas.

Memorial 68.

Los mal llamados Museos de la Memoria Desde inicios de este siglo, diversos países latinoamericanos, sobre todo Argentina, Chile y Uruguay, que durante los ´70 y hasta los ´90 sufrieron dictaduras militares, comenzaron a instalar museos donde la premisa era evidenciar el hecho particular de la intolerancia humana, siguiendo de alguna manera el modelo de los museos judíos, como lo es el Museo del Holocausto de Washington de los años 90, donde se exhiben testimonios que expresan los extremos irracionales hasta donde llegó el mayor acto de intolerancia del ser humano, donde el dolor juega un papel protagónico. En 2010, en el centro de la Ciudad de 69


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ción humana y característica de ciertas comunidades humanas.

Rodrigo Witker Barra

En 2004, bajo el gobierno de Néstor Kirchner en Argentina, se crea el Espacio Memoria y Derechos Humanos, ESMA, asentado en un edificio que usaba la dictadura militar para torturar a disidentes. Tres años después, en 2007, el Museo de la Memoria, en Uruguay, donde se preserva y reflexiona la memoria política sobre el terrorismo de Estado y la lucha contra la dictadura uruguaya entre 1973 y 1985. En Perú, en 2011, se crea el Museo de la Memoria dedicado a las víctimas del terrorismo. Se expone el tema de la violencia con la cual los grupos terroristas Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru fueron enfrentados por el estado peruano encabezado por Alberto Fujimori provocando cerca de 69 mil muertes entre 1980 y 2000. Posteriormente, es llamado Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM).

Nació en Chillán en 1960. Estudió en la Escuela México estudios secundarios y universitarios en México. Estudió comunicación en la UNAM y la Maestría en Museos en la Universidad Iberoamericana. Recibe el Premio INAH a la mejor investigación en museos. Estudió Museología y Museografía en Alemania y en España. Ha sido académico de tiempo completo y coordinador académico desde 1987 a 1993 en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH (ENCRYM); de 1993 a 2003 en la Universidad Iberoamericana, y de 2005 a la fecha en la BUAP (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla). Ha diseñado y producido proyectos de museos como: el Museo del Desierto, Coahuila, 1995-1998; el Museo Arocena en Torreón, 2000-2006 y el Museo de Historia de Tijuana, 2010 y más de 60 exposiciones museográficas. De 2014 a 2016 realiza exposiciones en ciudades de China, Italia, Alemania, Francia y Dinamarca. Autor de diversas publicaciones sobre análisis de museos, gestión, planeación, documentación y digitalización. Imparte clases en la Maestría en Museología en la ENCRYM. Radica en México desde 1975. Correo electrónico: rwitker@hotmail.com

Cuando la vergüenza es exigida, el perdón y la promesa diría Ricoeur, se trata de museos cuyos discursos apelan a obtener justicia a través de que se reconozcan acontecimientos políticos aun no resueltos. En 2005, por ejemplo, en México se crea por iniciativa de Rosario Ibarra de Piedra, el Museo Casa de la Memoria Indómita, que se ubica en el Centro Histórico y trata principalmente el tema de la represión contra estudiantes de 1971, y sus exposiciones temporales se actualizan con acontecimientos políticos recientes, desde presos políticos hasta desaparecidos y torturados. Su última exposición versa sobre los desaparecidos de Ayotzinapa en 2014. Como dato interesante, hasta el momento, la Red Latinoamericana de Sitios de Memoria y la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia reconoce a 38 espacios y a 11 países latinoamericanos, entre ellos Brasil, República Dominicana, Guatemala, Paraguay y Colombia como parte de sus miembros, quienes buscan que sus discursos sean oficializados a través del museo.

Los museos de la vergüenza El uso que se le ha dado socialmente a estos museos de memoria política con el paso de los años, ha generado un tipo de representación donde la característica que los define podríamos decir que es la vergüenza. La vergüenza entendida como la aceptación pública de la pérdida y el despojo de la dignidad humana, resultado de los excesos del poder gubernamental. Pero la vergüenza también entendida como la aceptación de las prácticas de intolerancia que los miembros de una comunidad tienen sobre los miembros de otra comunidad. Así, lo que anteriormente guiaba los trabajos de recolección de la memoria común marcada por ese sentido de orgullo nacional se transforma ahora en vergüenza nacional, esa que se obtiene como resultado de la intolerancia, la represión y la tortura.

Ambos tipos de discursos, los que ofrecen y los exigen, se integran a la “historia nacional” para concientizar que, actitudes, comportamientos y prácticas humanas intolerantes como esas, nunca más vuelvan a repetirse.

La vergüenza, al tiempo que es reconocida por el Estado, es también exigida por diversas comunidades y, los museos, como medio, son utilizados en uno u otro sentido.

Qué tan tolerantes son los discursos que condenan la intolerancia

Cuando la vergüenza es reconocida por el Estado, para Paul Ricoeur (3) sería la aceptación de la culpabilidad política, se trata de discursos que además de admitir haber actuado de forma intolerante, represiva e irracional, aceptan tácitamente que al menos la intolerancia es parte de la condi-

En 2010 se crea en Chile, bajo el gobierno de la centro izquierdista Michelle Bachelet, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, proyecto diseñado por arquitectos brasileños que exhibe, por medio de testimonios, fotografías históricas y ambientaciones, la irracional actitud y comportamiento brutal 70


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tada la centro-izquierda chilena predomina al momento de darle sentido al discurso del museo oficial? De esta manera el estado chileno ofrece una única manera en que debe entenderse el oficializado acontecimiento, parteaguas en la historia chilena, en que se transformó el golpe militar, misma que no coincide con la visión de otras comunidades, que no se sienten representadas en esa narración de la memoria política. Grupos de derecha por ejemplo (4), dicen que hay que integrar en el museo las opiniones y los testimonios de lo que para ellos fue el golpe militar. Otros consideran que es una visión muy parcializada, que se debe exponer qué Chile existía antes de 1973, que más allá de los condenables excesos, cada miembro de la comunidad debe sacar sus propias conclusiones. Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social, Perú.

Entonces, los discursos oficiales sobre la memoria política deben mantenerse como están, cancelando otras posibles interpretaciones. ¿Se debe tolerar otro tipo de interpretación más que la ofrecida por el museo?

ejercido por la dictadura militar que gobernó desde 1973 a 1990. Sin duda en un acto de reivindicación social, el Estado reconoce a través del museo los excesos ejercidos por miembros de su propia comunidad en contra de “otras” comunidades, pero en el pasado reciente. Para evidenciar el intolerante comportamiento del grupo político gobernante anterior, se requiere obviamente que las condiciones políticas sean diferentes. El dolor se transforma en estrategia narrativa, pero también lo son el no perdón y, por lo tanto el no olvido.

Olvido y perdón Hay varias maneras de abordar curatorialmente la validez o no del olvido y el perdón. Se supone que el grado de vivencia que se tuvo con el acontecimiento determina el posible perdón. ¿Será posible que una víctima de la intolerancia ofrezca perdón al victimario, quien ejercía la brutalidad en su contra, despojándole de la dignidad? Se antoja un escenario poco probable. ¿Cómo es posible que el ser humano sea así? ¿Cómo es posible que nosotros, como comunidad, seamos así? ¿Forman parte intrínseca de la naturaleza humana comportamientos tan inhumanos como esos?

Muchos detractores de este tipo de uso de los museos cuestionan el sesgo ideológico que impera y que determina el uso de la memoria política. ¿Cuál de todas las posturas políticas en que está segmen-

No obstante la validez que el dolor representa y que condiciona el perdón, existen otros tipos de olvido como argumento curatorial a los que poner atención como parte de los usos de la memoria política. Para 2018 se tiene estimado crear en Colombia (5) el Centro Nacional de la Memoria Histórica, que exhibirá el conflicto armado entre las FARC (Frente Armado Revolucionario de Colombia) y el gobierno colombiano. Interesante resulta preguntarse, por qué se tendría planeado crear este espacio desde 2016, dos años antes del referéndum que pidió fueran validados los acuerdos firmados anteriormente en La Habana. Más allá de especulaciones y de acuerdo a los votos obtenidos por el sí y por el no, en que más del 60% se abstuvo, el pueblo colombiano no quiso perdonar, no a las FARC, sino a todo lo que la guerra de tantos años ha implicado.

Museo de Historia Alemana, Alemania.

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Otras soluciones implementadas por otras comunidades, en otras latitudes que han padecido coyunturas políticas similares, sugieren discursos de no olvido pero de aceptación y de nuevas proyecciones como grupos humanos, algo así como la memoria feliz, como se cuestiona Ricoeur. El Museo de Historia Alemana (6) en Berlín, por ejemplo, no deja de hacer énfasis en el Holocausto y en la separación alemana entre Oriente y Occidente pero, el momento de la unificación, es valorado como un momento histórico más, donde lo importante es que, a pesar de lo ocurrido, se proyectan a futuro nuevamente como una fortalecida comunidad. El manejo de la memoria política es un tema que genera muchas reflexiones y es a todas luces vigente. La evidencia de estos hechos ha posibilitado que todo atropello a la dignidad humana es un atropello a los derechos humanos. La tolerancia debe ser asumida como forma de convivencia. Se trata de aceptar al “otro”, de aceptar que, al mismo tiempo, todos somos “otros”, todos diferentes, todos únicos.

Museo de la Memoria, Colombia.

Fuentes bibliográficas: - Ricoeur, Paul. La memoria, la historia, el olvido. FCE, Buenos Aires, 2000. - Documentos constitutivos de los museos de Casa de la Memoria Indómita, Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Chile y del Centro Nacional de la Memoria Histórica, en Colombia, 2016. - Folletos del Museo de Historia Alemana de Berlín, 2014. Museo de la Memoria, Chile.

Notas: 1.- Un maravilloso ejemplo es el museo Casa de Ana Frank en Amsterdam, Holanda, creado en 1960 y reestructurado en 1999, que recibe a más de un millón de personas al año. 2.- Un momento trascendente, determinado por contexto, coyuntura, lugar y participantes. 3.- Ricoeur, Paul. La memoria, la historia y el olvido. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2000. 4.- No debemos olvidar que la sociedad chilena se encuentra polarizada, marcadamente divida entre izquierda y derecha, al igual que en otras regiones del continente, y la diferencia en las urnas es mínima, o sea, no existe una sola postura predominante, lo que da como resultado la alternancia en el poder, haciendo que opiniones y posturas políticas sean válidas para al menos la mitad de la población. 5.- No se sabe si sustituirá al Museo de la Memoria de Medellín o ambos continuarán sus funciones de forma paralela. 6.- Nace en 1987. Sufre una reestructuración fundamental debido al derribamiento del Muro de Berlín dos años después de ser inaugurado. Para 2006, después de la reunificación alemana, el nuevo discurso oficial alemán es reinaugurado por la canciller Ángela Merkel.

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Chequén: prodigios en la agricultura

En las proximidades de Concepción se ha instalado un verdadero milagro agrícola. En tierras erosionadas, el talento, conocimientos y porfía de un enamorado de la agricultura ha creado un vergel. Chequén llama la atención a especialistas y productores de muchos países, pero en la región pocos se enteran del prodigio. Les presentamos a Carlos Crovetto y sus afanes para demostrar que en las peores tierras la agricultura es posible.

Manuel Suárez Braun

Director de la Sociedad de Historia de Penco

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1.- Cómo es hoy el fundo Chequén

Razonó que debía conservar el rastrojo, proscribir su quema y aplicar fertilizantes que fueran útiles para la siembra que estaba efectuando, sin que fueran perjudiciales para el suelo. Así inició las técnicas de cero labranza, las que ha estudiado con mucho esmero y dedicación. Una vez que logró establecerlas con éxito en su campo, las ha ido difundiendo y recomendando con generosidad en diversos territorios agrícolas en el mundo, especialmente en Argentina, donde los agricultores rápidamente observaron sus beneficios para proteger y desarrollar el suelo, logrando por añadidura buenos rendimientos.

Con alguna frecuencia visito a mi amigo Carlos Crovetto Lamarca en su fundo Chequén, de cuatrocientas hectáreas, en las vecindades de Florida. Cada vez me gusta más lo que veo, todo verde, buenos cercos, limpio, ordenado y con dos tranques donde “cosecha” agua de lluvia, lo que disminuye los daños al suelo por escurrimiento y que le permite efectuar los procesos de riego con sistemas de aspersión cuando los cultivos lo requieren, y así se logra un paisaje muy atractivo que constituye un vergel.

Carlos fue un observador acucioso de las intervenciones que iba realizando, registrándolas cuidadosamente, perseverando en las positivas y en no repetir las inadecuadas para el suelo. Vio también la importancia de aplicar herbicidas para tener cultivos limpios, sin malezas que le restaran posibilidades de crecimiento a la siembra por competencia con los nutrientes del suelo y una menor exposición al sol.

El fundo Chequén, como otros territorios de Florida, era de tierras erosionadas, de color rojizo, sin cubierta vegetal y con magros resultados cuando se cultivaban. Carlos Crovetto, por el año 1953, con veinte años de edad, inició su trabajo de novel agricultor en Chequén, dolido, afectado por la presencia en el campo de grandes cárcavas a las que les puso nombres que no puedo y ni debo reproducir y que reflejaban la gran molestia que le causaba verlas y darse cuenta que, si no las intervenía, seguirían creciendo, restando superficie de cultivo al campo y cubriendo las vegas y partes más húmedas con material inerte, reduciendo su capacidad de producción.

Su lema lo tomó de la canción de Joan Manuel Serrat: “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.

2.- Semblanza de don Carlos Crovetto Lamarca

Emprendió sistemas de cultivos que tendieran a reducir los daños que ocasionaba el tradicional arado, derivando luego en otras formas de cultivo que le permitieran la reconstrucción de la capa vegetal del suelo, logrando el desarrollo de microorganismos absolutamente necesarios para mejorarlo.

Nació en Concepción el 10 de febrero de 1933, hijo de Tomás Cayetano Crovetto Migone, un destacado sastre penquista, y de Raquel Lamarca Abril.

Carlos concluyó que arando el suelo éste se removía, restando la posibilidad de desarrollo de microorganismos vivos. Había que protegerlo y esta fue su gran tarea en la que perseveró por sesenta años.

Se casó el 29 de julio de 1963 con Lucía Etchebarne Burmester. Padre de cuatro hijas: Paulina, Ximena, Lucía y Carla. Abuelo de cinco nietos y seis nietas, a quienes profesa un cariño entrañable.

Sus hermanos: Juan Alberto el mayor y Tomás Francisco el menor.

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Recibió de su madre atención, apoyo y cuidados en su infancia. Declara que de niño no gozó de buena salud, sufría de asma y frecuentes jaquecas. Lamentablemente ella falleció muy joven, cuando solo tenía cuarenta y dos años de edad.

Obispo de California y nueve meses en programas de entrenamiento en el Servicio de Conservación de Suelos que dependía del Ministerio de Agricultura estadounidense. En 1963 regresó a EE.UU. para hacer una segunda beca de entrenamiento en conservación de suelos, riego, fertilización de praderas, uso de guanos y mínima labranza.

En su último libro publica un sentido poema que le dedicó tras su fallecimiento. Su padre casó en segundas nupcias con la Sra. Graciela Leyton Ramírez (Chelita), bioquímica de profesión, profesora e investigadora que obtuvo un máster en Ciencias por la Universidad de Nueva York. Ella siempre lo impulsó a estudiar más. Con ella Carlos podía conversar temas importantes para las tareas que emprendería después en Chequén, como por ejemplo la bioquímica del suelo. Siempre le brindó su apoyo, particularmente durante sus viajes de estudio a los Estados Unidos. Lamentablemente Chelita también falleció joven.

En Texas y Montana aprendió técnicas de manejo de ganado para producir carne, empastadas artificiales y ensilaje para alimentación invernal. Allí conoció al ingeniero agrónomo Wayne Austin, quien sería su guía, desarrollando con él, además, una gran amistad. Viajó de nuevo a EE. UU. en 1967 para cumplir con su tercera beca. Esta vez aprendió las prácticas de conservación de suelos y la construcción de tranques. Carlos Crovetto define al Sr. Wayne como una excelente persona, un hombre sabio, generoso, poseedor de una gran disposición a enseñar. Mantuvo correspondencia con él por más de cuarenta años; le comentaba los avances logrados con la cero labranza en Chequén, el aumento de rendimiento en los cultivos y las mejoras del suelo.

Ellas fueron dos mujeres muy importantes en la niñez y adolescencia de Carlos Crovetto. En 1957 lo visitaron en Chequén dos ingenieros agrónomos que trabajaban en el Plan Chillán, un programa de cooperación del Estado de California con Chile. En su recorrido por el fundo, les mostró una hermosa empastada de trébol, la primera lograda en el predio, y les comentó su interés por mejorar el suelo tan erosionado que entonces tenía en Chequén. Los agrónomos le propusieron un viaje a EE.UU. para estudiar conservación de suelos.

La gran estimación que Carlos tuvo por Wayne lo lleva a decir: “mucho de lo logrado en mi suelo se lo debo a él. Chequén le debe un reconocimiento especial”. Éste se materializó, finalmente, en una placa de bronce con su nombre, colocada en una roca frente a un tranque del fundo, señalándolo como uno de los forjadores del gran cambio logrado en el mejoramiento del suelo, el que ha sido también útil en otras tierras y latitudes para beneficio del planeta.

La beca fue confirmada en marzo de 1958 e implicaba un año de permanencia en ese país. El programa de estudios se realizaría en tres estados norteamericanos. Se inició con un mes en la Universidad de Las Américas de Washington para reforzar el inglés, tres meses en la Universidad Politécnica de San Luis

La sinceridad de Carlos Crovetto en la difusión de la cero labranza quedó plasmada en una conferen-

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cia en México cuando un productor le consultó ¿dónde imparte clases usted? Su respuesta fue: “no soy académico ni profesor, mi interés es entregarle a los agricultores locales mi experiencia en el manejo de los suelos erosionados utilizando la cero labranza”.

Cuando se practica la cosecha, el rastrojo debe quedar esparcido parejo sobre el suelo, evitando montones. Hoy hay máquinas que realizan esta labor. También será necesario disponer de riego por aspersión, que permita aplicarlo cuando las plantas lo requieran con la dispersión y caudal preciso para evitar que el agua escurra.

Carlos Crovetto ha visitado muchas veces EE.UU., para conocer diversos campos, asistir a congresos y dictar conferencias. Su primer libro “Rastrojos sobre el suelo, una introducción a la Cero Labranza” fue traducido al inglés y difundido por el Servicio de Conservación de Suelos norteamericano. Fue invitado por el Subsecretario de Agricultura de EE. UU., Richard Rominger, quien deseaba conocerlo y felicitarlo por su trabajo y disposición a difundir su experiencia.

Fundamental es proscribir la quema del rastrojo, porque ello causa la pérdida de los microorganismos activos del suelo. Otra premisa: nada de arar, de ningún modo. Carlos señala que la preocupación mayor deberá ser alimentar el suelo, que es un ente vivo y consecuentemente con esto, debe alimentarlo con los rastrojos de las cosechas que siempre deben quedar sobre el suelo en la cantidad necesaria, ya que su exceso puede dañar la siembra.

Supongo que no muchos agricultores no estadounidenses, han recibido un honor semejante.

3.- ¿Qué es la cero labranza? ¿Cómo funciona? La cero labranza es un sistema biológico natural basado en el fomento de la vida y se la usa para lograr que el suelo reviva mejorando y desarrollando su microbiología.

Destaco a continuación tres citas que copio textual de libros publicados por Carlos Crovetto que me parecen relevantes: a) Debemos entender que nuestro suelo es la base de la vida en el planeta y que nosotros, los agricultores, somos los directos responsables de manejarlo adecuadamente, de modo de garantizar su estabilidad y productividad en el planeta para siempre.

Este sistema de cultivo solo se logra si no se remueve el suelo, de modo que los microorganismos allí presentes puedan prosperar. Para lograrlo hay que dejar el rastrojo en el lugar, el que brinda protección a la vida microscópica que allí debe existir; además ello ayuda a infiltrar el agua en el suelo sin que escurra, eliminando la amenaza de que se formen cárcavas. Implica el uso de herbicidas para erradicar la maleza, de modo que no interfiera en el crecimiento de los cultivos.

b) Es fundamental que los residuos de cosecha permanezcan en la superficie. Esta ha sido la fórmula casi mágica que ha permitido recuperar los suelos degradados de Chequén.

Respecto de los fertilizantes, es importante aplicar aquellos beneficiosos para las siembras y que, al mismo tiempo, no dañen el suelo. Por ello, no es de su agrado aplicar urea, reemplazándola por nitrato de amonio cálcico magnésico.

c) Cada día visito mi suelo para ver su desarrollo. Cuando con delicadeza observo su interior, ahí encuentro respuesta a mis inquietudes, aparecen lombrices, chanchitos del suelo, hormigas, arañas, alacranes, insectos diversos y lo más importante, una gran actividad de hongos y bacterias en plena faena que forman verdaderas mallas blancas provenientes de sus cuerpos reproductivos que demuestran su actividad generalizada en el suelo.

Las herramientas para sembrar las semillas deben generar en el suelo una huella de solo dos centímetros de profundidad y que no lo remuevan. Hoy existen máquinas sembradoras que hacen posible ejecutar esta tarea.

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4.- La inspiración y planificación para trabajar Chequén

c) Con el mismo propósito emprendimos una crianza de cerdos de la variedad Landrace. Obtendríamos recursos de la comercialización de los animales, los que alimentaríamos con la producción del fundo y trataríamos las heces para aplicarlas como abonos.

Cuando preparábamos con mi amigo periodista Nelson Palma un video sobre la Granja Cosmito, un innovador emprendimiento agropecuario de la Refinería de Azúcar de Viña del Mar (fábrica de Penco), visitamos al Sr. Crovetto en su condición de agricultor para que nos diera su opinión sobre lo que Cosmito había significado para la agricultura regional y nacional. Su respuesta fue la siguiente: “Cosmito fue nuestra inspiración para emprender el trabajo en Chequén, conocimos el campo, sus productos y también al ingeniero agrónomo austríaco Walter Zwillinger Nasch, su creador; siguiendo este modelo, planificamos cómo trabajaríamos Chequén:

d) Para todo esto, era necesario incrementar la superficie de cultivo y obtener mejores rendimientos. El riego sería nuestra mayor necesidad, por lo que debíamos construir un tranque para “cosechar” el agua de las lluvias, las que aplicaríamos al campo con las nuevas técnicas de riego que se estaban difundiendo. e) El fundo tenía un importante inventario forestal de cien hectáreas plantadas de pino, trabajo realizado por nuestro padre. Esta masa de bosque, nos permitiría instalar un aserradero y una planta de elaborados. Obtendríamos recursos de la venta de maderas en el mercado nacional y de exportación. También podríamos vender metros-ruma que se obtendrían de la cosecha de los bosques. Este negocio no pudo continuar, porque el establecimiento de grandes aserraderos nos sacó del mercado, producían a menor costo y con un rendimiento superior. Hoy solo producimos para satisfacer las necesidades del fundo, y ocasionalmente vendemos trozos aserrables y pulpables.

a) Partimos por establecer una granja avícola que hoy tiene sesenta mil ponedoras y es la más antigua existente en la zona de Concepción. Nos interesaban los ingresos que lograríamos de la venta de los huevos para financiar nuestra naciente empresa, alimentaríamos las gallinas con la producción de granos que lograríamos del campo, además de un volumen adicional que compraríamos; los guanos nos servirían para recuperar el suelo aplicándolos como abono. b) Establecimos una crianza de ganado Hereford que importamos de Argentina, tal vez de las primeras establecidas en Chile. Ello nos permitiría vender reproductores machos y hembras para que se consolidara esta raza de bovinos que brindaban una buena carne, con poca grasa, y que se podía comercializar con menor edad que la masa ganadera que había entonces en Chile. Como beneficio secundario, utilizaríamos los guanos que recuperaríamos de los corrales para usarlos como fertilizantes orgánicos. Para facilitar estas tareas usaríamos aserrín y viruta que obtendríamos del aserradero y de la planta de elaboración de madera.

f) Para lograr todo esto, era preciso que se mejoraran los caminos para trasladar los productos. Otro déficit era la energía eléctrica. Nos hacía falta en el fundo. Para satisfacer esta carencia nos involucramos con mucho empeño en los comités que se formaron. El mejor argumento: es que habrá producción”. Iniciadas las actividades de Chequén, trabajaron en ello los tres hermanos Crovetto Lamarca.

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Hoy continúan con los gallineros, pero reemplazaron el plantel de Hereford por crianza y engorda de ganado bovino de otras razas que compran en el mercado. Tampoco continuaron con la crianza de cerdos. La tarea principal y la que realizaron con el mayor ahínco fue la recuperación del suelo con la técnica de cero labranza.

A Argentina ha viajado alrededor de treinta veces. Es muy estimado por los agricultores de ese país, que siguen sus recomendaciones. También ha visitado Canadá y México. En Europa, ha estado en España, Francia, Alemania e Inglaterra y en el este, Ucrania y Rusia. En América del Sur, ha estado en Bolivia, Ecuador, Brasil, Uruguay y Venezuela.

El año 1968 se hizo la primera siembra con esta técnica. Se importaron las sembradoras desde Estados Unidos y posteriormente desde Brasil.

Ha dictado numerosas conferencias en sus viajes y se ha admirado en algunas ocasiones de la gran audiencia que ha logrado convocar.

Hoy Chequén tiene dos tranques y se riegan las partes planas con aspersores.

Libros publicados

El trabajo que realizaron Carlos y su hermano Tomás en Chequén merece ser reconocido y difundido, fue un logro muy eficiente y en su homenaje. ¡Nos sacamos el sombrero!

El primero, fue Rastrojos sobre el suelo, una introducción a la cero labranza. Publicado en 1992 con un tiraje de 4.200 ejemplares, se difundió en Chile, Argentina y España. Posteriormente ha sido traducido al inglés, francés y ruso. Tiene a la fecha seis ediciones. El libro fue editado con el patrocinio oficial del Ministerio de Agricultura de la República de Chile. Fue presentado por el Sr. Maximiliano Cox, entonces subsecretario de ese ministerio, ocasión en que expresó: “Experiencias como ésta, son el tipo de ejemplos que al gobierno de Chile le interesa se multipliquen, y por ello hemos otorgado nuestro más decidido patrocinio a esta obra”.

5.- Viajes, conferencias, publicaciones y reconocimientos recibidos por don Carlos Crovetto Como ya se ha expresado, Carlos Crovetto ha viajado muchas veces a EE.UU. Fechas y aprendizajes están detallados en su semblanza. En 1968 viaja a Nueva Zelanda y Australia con un programa de CORFO para estudiar manejo de praderas permanentes, producción de carnes y leche, además del uso de cercos eléctricos.

El segundo, fue Cero labranza. Los rastrojos, la nutrición del suelo y su relación con la fertilidad de las plan-

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tas. Se publicó el año 2002 con un tiraje de 2.000 ejemplares, traducido al inglés y francés. Su temática es análisis del suelo, la microbiología importante para su desarrollo.

Todos están colocados sobre paredes del salón de conferencias que Carlos construyó en Chequén para recibir las numerosas visitas que concurren a su fundo.

El tercero: Mi suelo, una lección de amor, publicado el año 2011 con un tiraje de 2.000 ejemplares. Es un relato muy ameno de sus aprendizajes, prácticas de cultivo y actividades realizadas para financiar sus trabajos en el campo. Involucra a su familia y es un homenaje al suelo de Chequén, al que le ha dedicado gran parte de su vida.

6.- Cómo está ahora Chequén, las consecuencias del incendio que lo afectó en el verano 2017 En enero 2017, la comuna de Florida, como otras, fue afectada por violentos y devastadores incendios. Mantuve permanente contacto con Carlos para saber si Chequén también había sido afectado.

Reconocimientos que ha recibido por el trabajo realizado

El 25 de enero el incendio llegó a Chequén. Los daños fueron muy severos: se quemaron 90 ha de bosque adulto y 30 ha de plantaciones nuevas de pino. De bosque nativo, unas 30 ha. También se quemaron construcciones como la casa de una de sus hijas, dos galpones de gallineros -uno de ellos con 5.200 aves de recría-, dos galpones que contenían fardos para el forraje de invierno del ganado, un galpón que se usaba como pesebrera de los vacunos, además de buena parte de los rastrojos.

En Chile. En septiembre de 1985, el alcalde de Concepción, Claudio Arteaga Reyes, le informa que en conjunto, la Universidad de Concepción, la Universidad del Bío-Bío y la Ilustre Municipalidad de Concepción han acordado entregar a Carlos Crovetto el premio Investigación Aplicada 1985. En agosto de 1986, el Ministerio de Agricultura de la República de Chile le confiere la Orden al Mérito Agrícola, distinción entregada por el Ministro de Agricultura, Jorge Prado Aránguiz, en solemne ceremonia realizada en el edificio Diego Portales. La distinción se entrega por la destacada labor en pro del desarrollo del sector silvo-agropecuario.

Días después del incendio visité a mi amigo Carlos en Chequén para reconfortarlo, estaba muy agobiado por las pérdidas que había sufrido, particularmente en el suelo, que aun no podía evaluarlo. Vi en él una clara disposición para reponerse de la catástrofe que había sufrido. Debo decir que otros muchos amigos también lo llamaron o lo visitaron en el campo con el mismo propósito.

En EE.UU. El 03 de agosto de 2011 recibió el premio Servicios Distinguidos por su excepcional aporte y meritorios servicios a la agricultura norteamericana. Le fue entregado en la ciudad de Grand Rapids, estado de Michigan.

También lo visitaron agentes del gobierno para informarlo de disposiciones de ayuda que se establecieron para mitigar los daños, tales como bonificaciones si podía mantener la mano de obra de sus trabajadores contratados. Carlos agradeció la visita señalando que su mayor deseo era continuar trabajando con sus colaboradores de muchos años.

El 10 de agosto de 2011 recibe el premio Hugh H. Bennett, otorgado por la Sociedad de Conservación de Suelos y Aguas de los EE.UU. y Canadá en el estado de Wisconsin por su aporte al desarrollo de la agricultura sustentable en los EE. UU.

Me envió una nota que la transcribo para Uds., donde expresa su disposición de recuperarse.

Tiene muchos otros premios y galvanos recibidos de diversas instituciones y países.

“El valor que más hemos defendido en Chequén es su suelo, y para ello solo hemos dejado de

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arar o removerlo. La materia orgánica es vital para mejorar los suelos erosionados y debe quedar sobre él. Sin embargo, el fuego destruyó los rastrojos que año a año se van acumulando y quemó hasta las raíces de plantas y árboles.

que esté seco, habrá actividad biológica relacionada con su humedad. La cero labranza ha sido un revolucionario sistema de manejo de los suelos en Chequén. Desde que se dejó de arar en 1959 todos los suelos, fueron aumentando los niveles de materia orgánica y de fósforo y, en general, de casi todos los niveles nutricionales, con excepción del nitrógeno. Este elemento químico vital para el desarrollo de las plantas y del suelo debe mantenerse en equilibrio con ayuda de plantas leguminosas como vicia atropurpúrea asociado con avena u otra leguminosa o aplicación de fertilizantes nitrogenados”.

¿Hasta qué punto nos afectó? Después de recorrer el campo fue angustiante ver y entender lo sucedido, nunca habíamos visto fenómeno igual en su extensión e intensidad. Pero tenía fe en que lograríamos recuperar lo perdido. Hoy, a inicio del otoño con lluvias recuperadoras, ya los suelos negros están cambiando su color por el verde generoso que veo desde mi ventana. Es muy reconfortante ver la resiliencia que ha mostrado, creo que esto se debe a nuestro permanente interés por su protección, basado todo esto en su cuidado y manejo responsable.

Quiero invitarlos a todos los que aman el campo y la agricultura, a los que son amigos de Carlos Crovetto y los que aprecian el trabajo que ha realizado durante toda su vida, a que sumemos nuestras voces instándolo a que persevere en el esfuerzo de recuperar Chequén.

El suelo siempre tiene que estar activo, aun-

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Cita normalista en Chillán

La capital de la Región de Ñuble fue el escenario para el multitudinario evento que cada año destaca el significado y trayectoria de los docentes normalistas, quienes marcaron un verdadero hito en la educación chilena. La reflexión sobre el futuro de los procesos educativos fue esencial durante los tres días del encuentro.

Solange Domínguez

Periodista. Chillán

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U

Un encuentro memorable

n profesor en la sala de clases enseña a los niños sus primeras letras. Con paciencia y disciplina los va guiando en las páginas del silabario. Habla con pausa y luce su impecable corbata como le enseñaron en sus años de formación. Sílaba a sílaba va haciendo posible la aventura de leer para los asombrados niños, los mismos que de adultos recordarán a ese profesor entrañable, el profesor normalista.

Se trató de un momento de recuerdo y reconocimiento. Por ello, fue más que destacable la realización del 14° Encuentro Nacional de Profesores Normalistas de Chile, que tuvo lugar los días 25, 26 y 27 de agosto, contando con la participación de las diferentes agrupaciones del país. “Trabajamos un año para que resultara. Tuvimos el apoyo de todos los profesores, nos atrevimos y salimos adelante”, precisa Mateo Rodríguez, presidente de la Agrupación de Profesores Normalistas de Chillán, docente nacido en Pinto, quien fue interno en sus años de formación, la que luego lo llevaría a ser 19 años director de la Escuela Los Héroes.

Precisamente, Chillán fue escenario del gran encuentro que reconoció, una vez más, el rol de estos docentes en la historia de la educación. Una huella no menor, si consideramos que solo de la Escuela Normal de Chillán egresaron más de 5 mil profesores. Por ello, su tradición fue celebrada en grande en la capital de la Región de Ñuble.

La agenda comenzó con una cena de recepción que convocó a casi 400 personas en los co-

La alegría fue un denominador común en cada una de las actividades que reunieron a los profesores normalistas del país.

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El Desfile Fantasmagórico fue un momento muy significativo que trajo al presente una tradición de los internos normalistas de Chillán: recordar a los compañeros fallecidos en el terremoto de 1939.

medores del Liceo Marta Brunet, momento en el que primó la alegría de encontrarse para vivir el espíritu normalista. El programa continuó el sábado 26 con el acto oficial en el Teatro Municipal, con más de mil personas, instancia que contó con la participación de las autoridades de la zona y del mundo normalista, como el presidente de la Asociación Nacional de Profesores Normalistas de Chile, Fernando Vicencio Silva, además de un mensaje especial de la Presidenta de la República. Un momento de gran relevancia fue el premio a un profesor destacado de cada centro de ex alumnos, sumando a ello reconocimientos a Julio Ávila Burboa, quien fue presidente de la agrupación por 25 años, y al alcalde Sergio Zarzar por el apoyo otorgado, considerando la habilitación en 2013 del Museo Normalista, y la realización de este evento, que fue engalanado con la actuación del Coro de Profesores de Chillán, el Grupo de Teatro Inclusivo de la Escuela Los Héroes y el Ballet Folclórico Municipal. Este emotivo momento concluyó con un almuerzo en el Liceo Marta Brunet, replicándose el ambiente de camaradería.

Los representantes de las diferentes agrupaciones del país se sumaron al Desfile Fantasmagórico, ratificando que se trataba de una instancia única.

A la jornada se sumó una reunión con los delegados de todas las escuelas normales, momento en que se definió la sede para el próximo año: Santiago. Además, se abordaron diferentes temas como la situación actual de la educación, la deuda histórica a los profesores y la marcha de la organización. Un momento de gran significación fue el Desfile Fantasmagórico, tradición de los alumnos internos de Chillán, quienes marchaban en la noche de cada 17 de abril al son de la campana desde 83


La misa a la chilena fue uno de los eventos de la última jornada, marcando el corolario del Encuentro Nacional.

la intersección de las avenidas Collín con Brasil, donde estaba la Escuela Normal, hasta la Plaza de La Victoria, en memoria de los alumnos fallecidos en el terremoto de 1939. “Todos estaban admirados de la organización, ya que a cada agrupación se le entregaron colchas, toda la gente estaba envuelta en sábanas blancas. Recuerdo que en esos años nuestras madres nos regañaban mucho porque le hacíamos hoyos a las colchas”, comenta Mateo Rodríguez. Sin olvidar la importancia de potenciar las oportunidades de encuentro, la jornada se selló con una convivencia en el Casino de la Medialuna, en el que participaron más de 400 personas, quienes disfrutaron de la música y alegría del momento. El extenso programa de actividades concluyó el domingo con una misa a la chilena en la catedral, amenizada por el conjunto Nanihue y el presbítero Raúl Manríquez Ibáñez, quien fue profesor de la Escuela Normal. Y para dejar un bello recuerdo de la ciudad, se invitó a un recorrido que consideró lugares emblemáticos como los Murales de Siqueiros, el Mercado y el Museo Claudio Arrau.

Las oportunidades de camaradería ocuparon un especial lugar en el programa de actividades que se extendió por tres días.

Espíritu normalista “Yo lo relaciono con la vocación de servicio, siempre en todas las organizaciones vas a encontrar un profesor normalista porque siempre se nos inculcó el servicio público, la disciplina y la responsabilidad”, señala Mateo Rodríguez ante la pregunta sobre el espíritu normalista, sin olvidar la impecable presentación personal. Pilares de un modelo instaurado durante la segunda mitad del 84


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Pensando en el futuro

XIX y que decayó con la reforma educacional del gobierno de Eduardo Frei Montalva en los años sesenta, hecho que fue refrendado durante la dictadura con la eliminación del sistema de escuelas normales.

El encuentro nacional no solo fue una oportunidad para recordar este significativo modelo de formación, pues también se plantearon interesantes propuestas pensando en el escenario actual. Es así como se realizó un llamado a desarrollar un plan piloto que permita preparar profesores de educación básica siguiendo los lineamientos del espíritu normalista.

En esos años, para ingresar a la Escuela Normal era necesario rendir una prueba escrita y otra oral. Los cuatro primeros años eran de cultura general y ramos técnicos, mientras los dos últimos años abordaban la pedagogía. La práctica se realizaba en la Escuela Anexa y en la mayoría de los establecimientos de la ciudad, siendo una de las exigencias el desarrollo de material didáctico para que los alumnos se empaparan de los nuevos conocimientos, apelando a la creatividad.

“Planteamos que se trate por todos los medios de buscar la forma de crear un plan en la formación docente para el primer ciclo, tomando como referencia las escuelas normales y llevándolas al presente, con la tecnología de hoy. Lo que más interesa es rescatar la educación pública y llevarla al nivel que tuvo. Los profesores hoy tienen que preocuparse de cuánto van a entregar a los demás, los niños no se miden por la situación económica, sino como personas”, agrega enfático Mateo Rodríguez.

Pero no solo el aula era el escenario para el docente normalista. “En la Escuela Normal había lechería, gallinero, porqueriza, árboles frutales, cultivos tradicionales. Todo esto servía para uno lo pusiera en práctica en el campo, para ayudar a la gente a mejorar su calidad de vida”, recuerda Mateo Rodríguez, destacando la formación integral. “Ayudábamos en medicina, éramos veterinarios y hasta consultores sentimentales. El profesor era una autoridad, se le respetaba mucho. Para mí, mientras existieron las escuelas normales, la educación fue transversal, de calidad e inclusiva”.

Una invitación a recobrar la imagen del docente que con paciencia y dedicación enseñaba las letras y las operaciones matemáticas en un aula. La imagen del normalista, el que para generaciones ha sido el gran referente del aprendizaje, el inolvidable profesor de la escuela.

Un multitudinario acto en el Teatro Municipal fue la ocasión propicia para destacar el legado de la docencia normalista y sus oportunidades de proyección.

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Compañía de los Cuatro Arlette Ibarra

Humberto Duvauchelle: de monaguillo a la Compañía de los Cuatro Ana María Maack

Recuerdo de Héctor Duvauchelle Enrique Sandoval Gessler

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Compañía de los Cuatro Recuento de una trayectoria brillante. En Chile y en el extranjero ha lucido su genio y compromiso social. Arlette Ibarra Actriz. Antofagasta

“Piel de tigre”. Humberto Duvauchelle, Héctor Duvauchelle, Orietta Escámez, 1966.

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En

Concepción, cuatro jóvenes amantes del teatro se unieron para, sin saberlo, comenzar el viaje de una de las compañías más importantes en la historia del teatro chileno, reconocida no sólo en su país, sino también en toda Latinoamérica. Después de 56 años de existencia, dos de sus integrantes continúan poniendo su corazón en la escena como el primer día, con la pasión de los que sienten que pueden cambiar el mundo a través de la palabra y el compromiso con el arte teatral.

Hoy, después de casi 30 años, al componer este texto me entero de toda la trayectoria que habitaba en el cuerpo de esos maestros. Porque una vez más, recordar es uno de los mejores ejercicios para el alma de quienes siguen el camino del arte sin claudicaciones. Porque vinieron de remotas tierras, donde la naturaleza sobrecogedora templó su voluntad, para dar forma a los sueños que harían de su país el espacio fecundo para crecer creativamente sin límites, donde cada hombre y mujer pudiera transitar el camino de la dicha por siempre de la mano del arte. Ese era su sueño y aunque parezca utópico, aún continúa siendo el de muchos.

La creación de la Compañía de los Cuatro fue la consecuencia lógica de los procesos artísticos en la historia del teatro chileno. Muchos nóveles actores y dramaturgos de provincia eran influenciados por las compañías independientes que giraban por el país, pero por sobre todo a partir de la década del ‘40 por los teatros universitarios, los cuales sin saberlo, a través de sus obras, “embrujaron” a varias generaciones de artistas para formarse bajo su alero. Así, en la década del ‘60 se fundan las primeras compañías de actores educados por los teatros universitarios y sus escuelas, dando forma a un “instruido” teatro profesional independiente, que con nuevos desafíos comienza a renovar la escena chilena.

En la década del ‘30, Concepción era una ciudad aislada en lo cultural pero emergente en diferentes aspectos. Destacaba la presencia de la Universidad de Concepción, la cual deslumbraría en las décadas posteriores como un centro de estudios y difusión cultural de excelencia. Los actores Humberto, Hugo y Héctor Duvauchelle junto a Orietta Escámez, se encontrarían en su época de juventud gracias a las actividades culturales generadas por esa Institución y continuarían con la pasión que desde niños cada uno profesaba, el teatro. Los hermanos Duvauchelle nacieron en la pequeña localidad de Bulnes, a una hora de la ciudad penquista. Su padre, vendedor en la zona, viajaba constantemente ofreciendo productos de la firma Grace y Cía. En uno de sus viajes a Bulnes, conoció a doña Amandina, quien quedó prendada del encanto de don Humberto y de su enorme parecido al gran actor de la época Alejandro Flores, de quien era admiradora. Contraen matrimonio y tienen cuatro hijos varones y una mujer.

Años después, muchos de los actores que fueron parte del Teatro Experimental de la Universidad de Chile y su escuela, embrujarían a otras generaciones. En el caso de los hermanos Duvauchelle, sus voces eran escuchadas a escondidas en discos de vinilo. La Cantata de Santa María nos conmovía al sentir que esa voz, con su profundidad épica, nos hacía sucumbir ante del dolor de “la pampa y sus misterios”. ¿Quién era esa voz?... Héctor Duvauchelle. Años después, en la década de los ochenta, nos enteramos que nuestro profesor de Voz en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile era su hermano Humberto, aquel que recitaba con la misma calidad en otro disco “Yo me pondré a vivir en cada rosa…”. Lo conocimos jovial, sencillo, volviendo del exilio para entregarnos su conocimiento… y después supimos de Orietta, la gran actriz retornada que conmovía a las nuevas generaciones con su dulzura y profundidad actoral.

Con sus hijos muy pequeños se trasladan a Concepción para vivir en el barrio Chacabuco, entre las calles Salas y Angol. En la casa grande, crecieron los hermanos junto a la chimenea en los húmedos y lluviosos días de invierno, escuchando los radioteatros de la época que se oían desde Argentina y leyendo en voz alta, después del rosario, todo lo que llegaba a sus manos. Poesía, cuentos, novelas, desarrollaron ese amor por la palabra no sólo leída, sino que interpretada. Sonidos con emoción, que fueron 88


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“Ejercicio para cinco dedos” de Meter Schaffer. Dirección Eugenio Guzmán. Escenografía: Ricardo Moreno, 1962.

dibujando los mundos que deseaban alcanzar a través de su sensibilidad.

blemáticos. Baudelaire, Rimbaud, Goethe, Verlaine, Neruda y la Mistral, entre otros, abrieron sus mentes juveniles y marcarían un compromiso social en su quehacer artístico.

En Concepción, el padre comenzó a trabajar en una fábrica muy cerca de la casa, compartiendo su afición por la pintura, al igual que la madre en sus acercamientos al piano. Así, con la presencia cálida de los dos padres en el hogar, se sucedía la vida plácida de una familia singular por su amor a las artes. En el patio la ropa colgaba mecida por el viento característico de las tardes penquistas, las ñeclas (volantines) hechos con paja e’ curagüilla que casi desaparecían en el cielo, eran el juguete preferido. Los paseos al majestuoso río Biobío y su desembocadura, las pichangas con la pelota de trapo, eran parte del cotidiano de una ciudad tranquila, quizás demasiado para esos hijos con tantas inquietudes.

Luego comenzaría el acercamiento a las tablas cerca del año ‘47. La primera obra como aficionados de los jóvenes Duvauchelle, es “Allá en el Campo” en la Parroquia de Santo Domingo, donde participaban turnándose el trabajo de monaguillo. El cura de la iglesia les cedió un espacio que tenía la estructura de un teatro a cambio de que fueran parte del coro los domingos. Comenzaron con veladas dominicales con un público asiduo y donde, recuerdan, tenían que hacer ellos mismos los papeles de mujeres, como en la época isabelina de Shakespeare. Un día de lluvia, luego de acarrear bancas y todos los elementos para la función, apareció don Jorge Elliot, comisionado por el rector de la Universidad de Concepción don Enrique Molina Garmendia, para invitarlos a ser parte del elenco del teatro de esa casa de estudios, el TUC, bajo la dirección de David Stitchkin. Como todavía eran muy jóvenes, don Humberto padre acude a una reunión con el rector

En el Liceo de Hombres, los hermanos Duvauchelle comenzaron a participar en sus primeras actividades artísticas, leyendo poesía y actuando en pequeñas obras como sainetes. También formaron un grupo literario que se juntaba una vez por semana en el cerro Caracol, junto al silencio de la naturaleza y un cocaví, a leer y conversar sobre autores em89


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“Cuento de verano”. Alejandro Casona. Orienta Escámez, Humberto Duvauchelle, teatro Petit. Rex, 1960.

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para acordar el contrato y remuneración que, aunque pequeña, les permitió a los hermanos “invitar a las pololas los domingos al centro a tomar un té o ir al cine”. Pero sin duda, lo más relevante fue el reconocimiento al talento juvenil de los Duvauchelle, para ser parte del movimiento teatral penquista y por otro lado, el encuentro con Orietta Escámez, con quien consolidarían unos años más tarde su trabajo artístico en la capital. Desde muy joven, Orietta también se sintió atraída por el teatro. Nació en Cañete, pero su infancia y adolescencia también las vivió en aquel Concepción húmedo y lluvioso. Estudia en el Liceo de Niñas y es ahí donde comienza sus primeros pasos en un conjunto de teatro aficionado. En 1949, conoce a los hermanos Duvauchelle en el marco de las celebraciones conmemorativas del Cuarto Centenario de la fundación de la ciudad. Luego pasa a formar parte del Teatro Universitario, con su primer papel en “La vida es sueño” de Calderón de la Barca, donde interpreta a Rosaura. Posteriormente, contrae matrimonio con Humberto y juntos continúan su quehacer teatral con Orietta Paz, hija de ambos. El comienzo en el Teatro Universitario es para todos auspicioso, permitiendo consolidar un conjunto de actores que marcarían una época de oro del teatro en la región, siendo los Duvauchelle y Escámez, pioneros junto a figuras destacadas como Andrés Rojas Murphy, Mireya Mora, Tennyson Ferrada, Gastón Von Dem Bussche, entre otros. Se recuerda la obra “Asesinato en la Catedral” de T.S. Eliot, donde Hugo muy joven tenía el papel protagónico, gracias a lo cual se le reconoció como uno de los grandes actores de Concepción. Sin embargo, las funciones de las obras eran muy pocas, dos o tres por cada montaje, en desmedro del largo trabajo de ensayos e inversión técnica. La razón, según Humberto Duvauchelle, era el repertorio elegido para ser escenificado, obras alejadas de la realidad de los habitantes de la ciudad, que interesaban sólo al mundo universitario, pero que no trascendían para generar un apoyo más amplio de la comunidad. Los hermanos Duvauchelle plantean sus inquietudes a la dirección del teatro, pero no hay cambios sustanciales al respecto.

era intuitivo, se construía en el hacer, en el talento y en la vocación de ser consecuente con los dones otorgados, sintiendo siempre que debían perfeccionarse. Por ende, al mismo tiempo, se sentían huérfanos de una formación más férrea. La presencia cada cierto tiempo de las compañías nacionales que giraban por el país, eran la fuente de inspiración para seguir creciendo. La primera que causó mayor impacto fue la compañía donde actuaba el mítico Alejandro Flores, que Humberto recuerda que observó escondido por su corta edad para entrar al teatro, contagiando después a sus hermanos, a quienes narró maravillado el mundo de la escena. Después, continuaron asistiendo a cuanta función teatral se presentaba en la ciudad, sobre todo para apreciar al Teatro Experimental de la Universidad de Chile y sus actores emblemáticos.

Paralelamente, la Federación de Estudiantes de la universidad se percata de esta situación y les propone realizar un trabajo más social con el arte. Así fundan el Teatro Libre, con el cual en 18 meses, estrenan más de 30 piezas cortas del repertorio universal y de autores chilenos. Comienzan una intensa actividad de extensión por toda la zona de las minas del carbón, Lota, Schwager, en zonas agrícolas y sindicatos. El elenco estaba compuesto por los tres hermanos Duvauchelle, Héctor Corona Belmar y las hermanas Orietta y Ángela Escámez.

“Veíamos al Experimental y quedábamos impresionados, era una felicidad suprema. Recuerdo la obra “Volpone” de Ben Jonson, “La muerte de un vendedor” de Arthur Miller. Nunca el Teatro de la Universidad de Chile pesó tanto. Perseguíamos a los actores entre el teatro y el hotel y durante todo el tránsito por Barros Arana, les íbamos haciendo miles de preguntas. Al gran actor Roberto Parada lo teníamos aburrido, él nunca olvidó eso, porque cuando nos tocó trabajar con él en Santiago, decía: “Estos

Durante esos años, el acercamiento al teatro 91


hermanos eran preguntones terribles, me tenían loco”. Queríamos saber, saber y que nos dejaran ver los ensayos. Y lo logramos, nunca habíamos visto un trabajo tan organizado, con los grandes actores del teatro chileno… Soñábamos con ir a Santiago. Nos provocaba angustia estar estancados”.

de Ángela, hermana de Orietta, quien también partía junto a Humberto y Héctor. La familia se traslada entonces a la capital, a buscar nuevos desafíos. La gruta de las maravillas comienza a abrirse ante los ojos de los jóvenes actores que deseaban salir del anonimato, pero no para ser famosos, sino para identificarse con algo más profundo que aportara a la cultura y belleza del mundo a través de la música, la lectura y por supuesto el teatro.

Esa necesidad de hacer más los llevó a incursionar también en el radioteatro, el que lograron realizar en la radio Simón Bolívar gracias a que el gerente, un español que gustaba mucho del teatro, les cedió un espacio todos los domingos a las 22:00 hrs., con la posibilidad de que ellos mismos consiguieran el avisaje necesario para recibir alguna remuneración. Pero a pesar de que nunca lograron esto y debieron trabajar de manera gratuita, su compromiso continuó con el programa, narrando historias a través de esas voces que marcarían el sonido del teatro chileno durante décadas.

Partieron con la esperanza de entrar al Teatro Experimental, pero a pesar de cierta amistad con alguno de sus integrantes como María Cánepa y Pedro Orthus, quienes habían sido invitados para departir alguna once antes de la función a la casa de los Duvauchelle en Concepción, tuvieron primero que hablar con don Pedro de La Barra, director del teatro, quien les dio a conocer los reglamentos y fue recién al año siguiente que lograron presentar un examen para ser admitidos.

Es el año 1953, los hermanos Duvauchelle aúnan fuerzas para convencer a la familia de trasladarse a Santiago. La madre no quiere perder la estabilidad, pero al padre no costó mucho hacerlo cambiar de opinión, “porque él era un poco loco con sus hijos, perdía el seso y lo convencimos de dejar su trabajo y partir”. Hugo se quedó en Concepción, enamorado

Mientras tanto, Héctor trabajaba manejando camiones en el correo de encomiendas de Ferrocarriles del Estado, y Humberto y Orietta en trabajos menores, hasta que pasaron los meses de silencio esperando que los llamaran. Llegó el momento del examen. “Decidimos hacer la obra Cuento de Verano 92


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de Bocaccio, en adaptación de Alejandro Casona. Era una pieza muy pícara que ya habíamos montado en Concepción. En enero del ‘54, ante la plana mayor del teatro y ochenta alumnos, realizamos la función. El aplauso fue grande, los alumnos solidarizaron con nosotros. Todos nos sacamos un siete”. Pensaron que entrarían todos a ser parte del elenco del teatro, pero De La Barra se pronunció nuevamente, diciéndoles que la nota los habilitaba para ser “algún día, parte del elenco”. Los hermanos Duvauchelle le proponen hacer la Escuela, pues sentían que a pesar de su experiencia en Concepción, sabían muy poco. Entraron a diferentes niveles y a los pocos meses llamaron a Humberto para hacer su primer personaje en el Experimental, el Duque de Orsino en Noche de Reyes de Shakespeare, dirigido por Pedro Orthus para la inauguración de la Sala Antonio Varas. En el año 1955 realizan un ansiado viaje al exterior y se dirigen a Polonia al Festival Mundial de las Juventudes de Varsovia. En esta ciudad realizan veinte presentaciones de la obra Cuento de Verano y once de Los Caminos de Dios de Acevedo Hernández. Gracias al dinero de las funciones residen siete meses en Europa, realizando importantes contactos con otras compañías. A su regreso a Chile, los hermanos Duvauchelle y Orietta siguen sus caminos. Esta última se integra a la destacada Compañía de Comedias de Américo Vargas y Pury Durante, actuando en una decena de obras. Luego incursiona en el cine para protagonizar la película Tres miradas a la Calle de Naum Kramarenco interpretando a María, una mujer enfrentada a la violencia doméstica. La película logra gran aceptación del público, pues el tema era algo que nunca había sido tocado por el cine chileno, y la interpretación de la actriz es destacada por la crítica y el público.

ceso dramático en la vida de estos artistas. Hugo se enferma y vuelve de Concepción. Justo antes, había sido llamado para conformar el elenco de Las Brujas de Salem de Arthur Miller en el Teatro Experimental; no lo pudo concretar ya que a los 3 meses fallece de un cáncer, impactando a todos. La pérdida es tremenda para la familia, pues él apenas tenía 23 años y un gran talento. Según su hermano Humberto, “era el mejor actor de los tres, por su ductilidad para interpretar distintos personajes y carisma…”. Sin embargo, Hugo nunca se fue, para todos siempre continuó entrelazando los mundos invisibles del quehacer artístico de sus colegas de escena. Después al formar la compañía, él sería el cuarto integrante, siempre vivo en el corazón de sus hermanos y de Orietta.

En el caso de Héctor, cuando estaba a punto de retornar a Concepción, es llamado por el joven director Eugenio Guzmán para ser parte del elenco del Experimental en la obra Un caso interesante de Dino Buzzati, compartiendo escena con el ya renombrado Agustín Siré. Muchos criticaron la diferencia de experiencia entre los actores principales, pero Guzmán siguió fiel a su intuición, lo que permitió a Héctor realizar su primer papel con una excelente crítica. A partir de ese momento, comenzó para él una carrera ascendente en la cual trabajó sin descanso en varios montajes, coronándose con la obra Discípulos del miedo de Egon Wolff y La ópera de tres centavos de Bertolt Brecht, en la que comparte escenario con Marés González, quien recordará en alguna entrevista, años después, lo impactante del éxito de la obra, de las calles llenas de afiches con los rostros de ella y Héctor y el apoyo emocionante del público.

Nos acercamos a la década del ‘60 y al final de una etapa para los tres actores que conformarían la Compañía de los Cuatro. La experiencia adquirida por cada uno en los distintos elencos donde participaban, ya fuera en el caso de Héctor y Humberto en el Teatro Experimental y en el caso de Orietta junto a la Compañía de Américo Vargas, fueron forjando una mística clara respecto de lo que deseaban consolidar sobre la escena. A pesar de que en ese momento tenían una aceptable situación económica, pues ya eran actores de categoría en el caso de los

Pero es en el año 1956 cuando ocurre un su93


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hermanos Duvauchelle, lo que significaba roles más importantes y un equipo detrás que se preocupaba hasta de maquillarlos y vestirlos, deciden partir. Sentían que el Experimental debía renovar la forma y el contenido de su quehacer. Instan a sus compañeros de escena a emprender un movimiento para cambiar algunas políticas de la institución. Opinan y así también lo expresaba la crítica de la época, que el conjunto necesitaba salir de un estilo demasiado formal. “La cosa funcionaria se notaba, la prensa nos calificaba como actores acartonados, el sello ITUCH, bien hecho, bonito, pero no es algo que te cambia la vida, que te conmueve”, según palabras de Humberto. Ellos en cambio querían hacer obras más cercanas al público, contingentes y que les permitieran experimentar nuevos desafíos. Y uno de los desafíos más importantes era el de hacer extensión a las regiones más apartadas, para lo cual había que elegir obras con elencos más reducidos. Varios de los integrantes jóvenes del elenco del Experimental estaban de acuerdo con estos puntos, pero después quedaron solos, nadie quiso renunciar a la seguridad de la institución. Pero los Duvauchelle decidieron arriesgarse, dejar de girar sobre el mismo eje, cubrir las provincias, viajar por todo el país. Lograron hacer esto y así con el paso del tiempo se proyectaron no sólo al resto de Chile, sino que incluso más allá del continente.

razón de ser. Pero el público sintió que la temática de la pieza era muy distante y poco cómica. Continuaron adelante con la siguiente obra, Recordando con Ira, dirigida por Reinhold Oiszewski, la cual se convirtió en el primer éxito del conjunto. Una de las críticas de la época expresaba: “La representación logra una vitalidad y una “entrega rabiosa” de los intérpretes a sus personajes muy poco común en nuestros escenarios. La famosa obra del colérico Osborne, que saltó desde el Royal Court Theatre londinense al mundo entero, hace vibrar al público casi sin pausa. No faltaron espectadores y espectadoras escandalizados (“¡Ese lenguaje -reprochó una señora- no se compone de frases sino de bofetadas!”), pero la mayoría del público, especialmente los menores de 40, entró en la tensa corriente que brota de la escena. El humor ácido de muchas frases, su lacerante protesta y los pasajes patéticos acusaron directa vibración sobre los espectadores. El pulso y el impulso del director Oiszewski, acusa permanentemente presencia”. A partir de este logro la vorágine comenzó. La intuición por lograr la independencia no los traicionó, sabían que tenían un público que los identificaba y seguía, ya que se creó tal corriente de público que

El 26 de febrero de 1960, en el Petit Rex -una pequeña sala de 128 butacas al lado del ex Cine Rex en la calle Huérfanos-, comienza formalmente su trabajo teatral la Compañía de los Cuatro. Con este nombre rendían homenaje por siempre a la presencia simbólica de Hugo, el joven y talentoso hermano que había partido en los mejores años de su carrera artística.

“Carmen de Bizet”, Alemania, 1982.

Según cuentan los integrantes de la compañía, al principio nadie quería dirigirlos. Pensaron en una obra y en algún destacado director para realizar el primer montaje. Invitaron a Agustín Siré, Eugenio Dittborn, pero fue Pedro Mortheiru, quien aceptó con la condición de que la primera obra fuera Oh, Policía de Mrozek y la segunda Recordando con Ira de Osborne. Los ensayos comenzaron. Pero Héctor, que aún era actor del Teatro Experimental y en ese momento tenía un éxito rotundo en el rol principal de La ópera de tres centavos, no sabía cómo enfrentar al elenco del Experimental; él se tenía que retirar. Sin embargo, continuó trabajando hasta la última función en la obra de Brecht y tuvieron que contratar a otro actor para el estreno en el Petit Rex. El reemplazo era Aníbal Reyna, y encontraron la forma de que éste hiciera la función de las 19:00 y Héctor la de las 22:00 hrs. La obra Hola Policía era una sátira graciosa que hablaba de un país idílico, donde no había delincuentes y por ende la policía no tenía ninguna 95


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llegaron a realizar 12 funciones a la semana, vermouth y noche de lunes a domingo y lograron montar con mucho esfuerzo y con el tiempo 4 obras por año. Con la taquilla (ganancia de las entradas), les alcanzaba para pagar toda la producción, el arriendo del teatro e iluminación, los sueldos de los actores de la compañía y de los actores y directores invitados, incluso extranjeros. En el Petit Rex, se hicieron más de 10.000 funciones hasta el año 1973, sólo una vez se suspendió una función por enfermedad de Humberto. Temporadas de la comedia Boeing Boeing, fueron un récord con 680 funciones, Recordando con ira 270, El Diario de un Loco cerca de 90. Esto les permitió realizar giras no sólo en Chile, sino también en Latinoamérica, presentándose en Buenos Aires en el Teatro Odeón, en el Galpón de Montevideo, Uruguay, y en otros importantes escenarios en países como Ecuador, Honduras, Panamá, Costa Rica, Colombia, Venezuela. En 1976 y 1980 en Estados Unidos, en el Off Broadway en Nueva York, luego en Francia y Suecia, en 1981. Por esos años, Orietta y Humberto terminaron su relación, lo cual nunca alteró su quehacer en el teatro y continuaron sembrando en distintos escenarios y países.

cedentes al acercar el teatro a los lugares más apartados a través de presentaciones no sólo en salas tradicionales, sino también en aulas universitarias, sindicatos, parroquias, penitenciarias, escuelas y asilos de ancianos, donde había gente que jamás había visto teatro. Esto fue posible, entre otras cosas, gracias a que en aquellos años, Ferrocarriles del Estado tenía un descuento para carga por todo Chile, y pudieron conseguir una rebaja del 25% y así desarrollar su fructífera labor casi como pioneros. Hermosa y esforzada época para recordar en palabras de Humberto: “Para realizar estas giras, lo primero que hacíamos antes de partir era comprometer a las municipalidades. Temuco, por ejemplo, lo conquistamos palmo a palmo, íbamos varias veces y a la tercera vez ya teníamos un público y actuábamos a sala llena. En Talca fuimos creando audiencia gracias a dos matrimonios de doctores amigos entre ellos, que nos visitaron en el Petit Rex. Nos dijeron “Vamos a Talca, no hay nada allá, ni siquiera hay teatro, pero pueden actuar en la Sala del Liceo de Hombres”. Ellos vendían las entradas puerta a puerta. Al principio teníamos 35 personas para un espacio de 200, pero ellos insistían, hasta que ya no hubo que vender puerta a puerta. Fuimos conquistando un público que ya nos esperaba, gracias a la voluntad de ir y volver y volver. En Punta Arenas nos llevó un enamorado del teatro que era publicista. Le

Cabe destacar la gran cantidad de giras que realizó la Compañía de Los Cuatro por todo el país difundiendo todo tipo de obras. Una labor sin pre96


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gustó tanto lo que hacíamos que se arriesgó y nos llenó el teatro el primer día, el segundo, el tercero… fuimos 6 veces, gracias a él. Y otra cosa hermosa fue constatar el cariño real de la gente, pues después de las funciones siempre nos agasajaban con cenas que terminaban en gratas tertulias… Por todas partes, éramos los invitados de honor”.

en giras en el país y en el exterior. Para desarrollar todos estos logros, fue muy importante la experiencia anterior de cada uno de los integrantes, pues así pudieron construir “con flexibilidad y creatividad”, un repertorio lleno de matices cercano a todos los públicos. En el caso de Orietta, por su trabajo con la Compañía de Comedias de Américo Vargas y Pury Durante, y en el caso de los hermanos Duvauchelle, a través de la representación de los clásicos y los grandes autores de la dramaturgia universal en el Teatro Experimental. Esto les permitió, una vez fundada su compañía, transitar por “todos los estilos y tendencias, desde los clásicos hasta la vanguardia”. Pero por otro lado, esta misma experiencia les permitió hacerse cargo de distintas responsabilidades dentro del conjunto. Orietta, en la parte administrativa, estaba a cargo de organizar todos los aspectos del elenco, el trabajo con los directores, tramoyas y escenógrafos, el pago del derecho de autor, la producción de las giras, etc. Humberto decidía el repertorio, para esto se contactaba con distintas entidades internacionales con el fin de saber qué se estaba haciendo en el mundo y solicitar los textos que le interesaban para ser montados. En el caso de Héctor, supervisar y hacer el nexo entre Orietta

El aprendizaje fue mutuo. Las giras no sólo trajeron un reconocimiento de parte de los habitantes de distintas ciudades del país a estos consagrados actores, sino también por parte de la compañía un conocimiento cabal de la realidad artística de las regiones. Así lo expresaba Héctor en una de sus entrevistas: “Más de medio centenar de veces hemos salido de la capital y nos hemos identificado con gente de todo el país. Emociona ver el hambre de teatro y de la cultura de nuestro pueblo. Ahora recién los universitarios están despertando a esa realidad. El teatro independiente fue el gran gestor en ese acercamiento. Esa brecha la abrimos nosotros. El teatro es arte producido y consumido colectivamente. Nuestra misión es hacer llegar a todos los hombres el pensamiento y las ideas de los genios de la dramaturgia universal”. El elenco se convirtió así en pionero

Obra “Oh, la policía!”.

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Obra “Play Strindberg”.

y Humberto, a través de reuniones periódicas para chequear todo, escenografías y espacio físico de los montajes. Todo lo hacían sin competencia, con claridad en sus capacidades individuales, gracias quizás a aquel entorno familiar de la primera infancia, sencillo, donde cada uno tenía espacio para desarrollarse.

las puertas a pesar de la situación política y social del país, pues ellos eran de la zona, pero Concepción era una fortaleza. Llevaban la obra Agamos el amor (sic) de Edmundo Villarroel, donde cantaban canciones de Violeta Parra. Los recibió el jefe de la Plaza en Concepción, un ex alumno del Liceo,

El trabajo mancomunado y consecuente los convierte además, durante la década del ‘60, en figuras claves de la cultura nacional y comienzan a participar en diferentes experiencias artísticas, como los radioteatros y la grabación de discos con el conjunto Los Cuatro de Chile en homenaje a Óscar Castro, que se convierte en un éxito de ventas en poco tiempo. Luego, en el año 1969, Héctor pone su voz a la famosa Cantata de Santa María de Luis Advis, bajo la interpretación del Conjunto Quilapayún, que se transforma en una de las obras cumbres del movimiento musical de la Nueva Canción Chilena. También participan en las realizaciones cinematográficas La Maleta de Raúl Ruíz (1963), Regreso al silencio de Naum Kramarenco (1967) y Caliche Sangriento de Helvio Soto (1969). Toda esta fructífera dinámica de actividades de la Compañía de Los Cuatro se ve truncada con el golpe de estado del año 1973, dejando una marca en su proceso creativo y en la difusión de este proceso en el país. La situación se complica desde el primer momento, al igual que para muchos artistas que son perseguidos y amedrentados para que cesen sus actividades o salgan de Chile. Por esos días, la compañía tenía planificada una gira a Concepción. Pensaban que les abrirían 98


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ante la solicitud de los actores. El director del teatro, el Sr. Muñoz, que había sido amigo del padre de los hermanos Duvauchelle, les pidió que se fueran, pues corrían mucho peligro en la ciudad. La gira fue un fracaso total, quedaron endeudados y con el sabor amargo al presentir un cambio radical en sus vidas. Empezaron a presionarlos de tal manera, que tuvieron que inventar una salida al extranjero. Efectivamente, tenían una invitación del Ateneo de Caracas, pero para fines del año siguiente. La tramitación para que los dejaran salir fue larga, pero lograron viajar antes de la fecha de la invitación rumbo a Venezuela. El 4 de enero de 1974 se despidieron de Chile e ingresaron al mismo tiempo a la lista negra de quienes no podían retornar al país. Intentaron volver tiempo después a través de un primo de los Duvauchelle que trabajaba en la UNTAD, pero él le aclaró a la madre de los hermanos que si bien existía la posibilidad de que sus hijos pudieran entrar al país, no le aseguraba de que ellos pudieran salir. Al poco tiempo, don Humberto falleció de cáncer y de pena, la madre les avisó a sus hijos dos días después del funeral para que no intentaran volver. La pena fue tremenda, pues su padre siempre fue el apoyo fundamental para seguir en el camino del teatro y el principal admirador de la compañía, ya que de alguna manera sin proponérselo, don Humberto era como el representante artístico del conjunto. Asistía todos los días a las funciones en el Petit Rex y por ende se sabía las obras de memoria, corrigiéndolos siempre en algún error y alabándolos en sus logros. Desde la distancia siguieron con su ejemplo y su vocación, llevando en el corazón su ausencia. Y a través de los años se fue sucediendo el exilio. En Venezuela vivían cerca de 60.000 chilenos en aquel tiempo y la Compañía de Los Cuatro pasó a enquien les comunica que las cosas habían cambiado, y que debían acortar sus presentaciones para, en vez de cinco funciones, hacer solamente dos. Los tenían prácticamente detenidos en el hotel, dejándolos salir sólo para las presentaciones. De 600 butacas sólo llenaron 35, que ni siquiera fueron pagadas, sino que fueron ocupadas por algunos invitados que ya conocían y que encontraron por la calle. En las dos funciones que realizaron les pusieron “un mentor” de los militares, quien se sentó en la primera fila, vestido de civil y que anotaba todo lo que decían y hacían en la obra. Finalizada la segunda función, después del aplauso temeroso del público, el mentor le ordenó al director del teatro que le entregara el dinero de las dos funciones a la compañía y los obligó a irse al día siguiente en el primer tren a Santiago. A pesar de que le pidieron quedarse, pues tenían invitaciones de la familia, no los dejaron. “El que se queda, se va a la Isla Quiriquina”, les respondió el oficial 99


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Humberto Duvauchelle en “Borges frente a Borges”. 2001-2002.

grosar la larga lista de compatriotas con la esperanza de volver. Pero la vida continuaba y a pesar de que muchos tuvieron que cambiar de profesión o empezar de cero, ellos continuaron con su quehacer teatral.

presentar Por la Razón o la Fuerza de Jaime Miranda y por otro lado Los Acreedores de August Strindberg. “Para quién o para qué hacemos teatro”, se preguntaban... Al tiempo, lograron que el público los empezara a apoyar de igual manera con las obras chilenas y las de otros autores.

Salieron de Chile con la obra El Abrelatas de Víctor Lanoux, que planteaba la paradoja entre un intelectual y un obrero que quedan presos después de una explosión atómica. Para sobrevivir no había nada, sólo tarros de comida pero no el abrelatas. Toda la obra era una reflexión sobre el hambre, con un intelectual que la sublima y un obrero que sólo quiere comer. Esta pieza se convirtió en el caballito de batalla de la compañía durante mucho tiempo, no sólo en Venezuela, sino también en Centroamérica y Estados Unidos, donde se presentaron en 16 universidades entre California y Houston, con funciones que incluían, además, charlas sobre teatro chileno gracias a la producción de la gente del Conosur que los apoyaba. También el apoyo del gobierno venezolano les permitió no sólo presentarse dentro del país, sino también en Canadá, Europa, e incluso representaron al país centroamericano en el Festival Internacional de Teatro de Strindberg en Suecia en 1980.

Sin embargo, a pesar de que el público venezolano era admirador del trabajo de esta compañía, la prensa local no siempre los apoyaba, según lo recuerda Humberto. “A veces éramos queridos, adorados por la crítica venezolana y de repente nos rechazaban al punto de que querían que nos fuéramos, porque éramos competencia. Apareció la xenofobia. Anteriormente, con las tres giras que hicimos antes del exilio, éramos muy bien recibidos por el público y la crítica. Pero nos instalamos y empezaron los problemas, restringiéndonos los espacios, las entrevistas no se hacían como antes, en los diarios y en la televisión desaparecíamos. Entonces cambiamos de estrategia, incluyendo actores venezolanos, españoles, argentinos muy buenos, que tenían su estilo. Nosotros hablábamos un español neutro, pero a veces los otros actores tenían el canto venezolano o hispano demasiado marcado. Cuando hicimos “Orquesta de Señoritas” de Jean Anouilh, ya podíamos tener acentos distintos. Actuaban el conocido Juan Carlos Bistoto, argentino, un actor español, otro colombiano, un cubano, pepe (Héctor) y yo. Éramos como la ONU. Era rarísimo pero fue aceptable. Cuando hicimos “Home” de David Storey, la cosa empezó a desequilibrarse y eso fue imperdonable, porque siempre nuestro trabajo se caracterizó por su ho-

Se convirtieron en estrellas de la disidencia. Pero esto para ellos era al mismo tiempo una paradoja, pues al igual que muchos artistas chilenos en el exilio, no sabían cómo continuar, si con las obras que recordaban y denunciaban lo que sucedía en Chile o con otras propuestas donde continuarían creciendo artísticamente, pero donde el público acusaría “la pérdida de identidad”, como por ejemplo al 100


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mogeneidad en la actuación, sólo que tuvimos que sacrificar una cosa por otra, porque ya estábamos arrinconados por la prensa, o no podíamos seguir… Una vez recibimos un premio destacado en las artes. Durante la ceremonia, un periodista aparte nos dice que hay un premio extra para nosotros, un sobre con dinero, en esa época cerca de 4.000 dólares y el periodista agrega: “El galvano es por los méritos de ustedes y el dinero es para que se vayan de Venezuela””.

Y la luna no quería salir a ver la tragedia. Donde estás carajo Caracas que no te veo, Vengo a buscar el alma de Pepe, mi compañero…” “Cuánto vale la vida de un hombre, Cuánto vale el trabajo del hombre Cuánto vale la existencia completa de un hombre Dedicada por entero a la maravillosa Disciplina del arte del teatro”. Tito Fernández, “El Temucano”.

La Compañía de Los Cuatro continuó valiente. Durante 10 años su labor fue incalculable también en Venezuela, a pesar de algunas personas ajenas al espíritu solidario y al respeto al arte como manifestación universal que enlaza a los pueblos. Sin embargo, todas las tristezas y alegrías vividas se esfumaron de golpe, pues otro golpe más duro rompió en sollozos la trayectoria de estos artistas: la muerte repentina de Héctor en el año 1983. “Él era un personaje increíble, caminaba con su puchito en Caracas peligrosísimo a su casa con las manos en los bolsillos. Lo habían asaltado ya dos o tres veces, una vez le quitaron los zapatos, otra vez llegó con hematomas a un ensayo. Le decíamos, “Pepe, pero por qué te arriesgas”. Tenía infinidad de amigos, chilenos, venezolanos, uruguayos, se quedaba con ellos… Hasta que un día lo mataron, eran como las tres de la mañana, fue tremendo, era una noche de Navidad cuando nos fueron a avisar al departamento”. “A mi amigo lo mataron en una calle cualquiera, Por esas cosas que el hombre nunca sabe que lo esperan. Esa noche me contaron se apagaron las estrellas… 101


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En la prensa chilena apareció apenas una escueta noticia, “Caracas 24 UPI, el actor y director Héctor Duvauchelle, fundador de la Compañía Los Cuatro, fue hallado muerto en una calle del este de Caracas, por una puñalada, en lo que la policía presume un atraco”. Durante muchos años, Héctor se había entregado, además de su labor de actor, a la causa democrática, siendo uno de los paladines de la lucha que se estaba dando en Chile. Ya en 1983 había solicitado volver, pero su pasaporte tenía impresa la fatídica “L”. Quería reencontrarse con su madre, la nieta que no conocía, su familia, y muchos amigos. Era el único de los integrantes de la compañía que no podía volver, y Orietta y Humberto solidarizaron siempre con él, aplazando su propio deseo de retornar. Pero a pesar del destino, su cuerpo regresó para fundirse con la tierra amada. Los hermanos y amigos lograron traerlo a Chile gracias a la ayuda del Gobierno venezolano. Su funeral duró todo el día, repleto con sus compañeros de escena y el público que se enteró de la noticia. Roberto Parada fue uno de los tantos actores que despidió al artista chileno. “Nos ha dejado un hombre sin enemigos, nos ha dejado con un dolor muy grande en el alma, que grita más fuerte que todas las palabras”. Orietta y Humberto sintieron que no podían seguir con la compañía sin Héctor. María Elena, actriz y la más pequeña de los hermanos, hoy actriz del ICTUS, que también vivía en Venezuela trabajando en algunas oportunidades junto a ellos, les instó a continuar, pero decidieron no volver a hacer nada más en Venezuela. Ahora sí, el exilio se dejaba caer con toda la nostalgia para instarlos a volver al país de origen, para reencontrarse con los suyos, con el paisaje y sus costumbres, con los sonidos que los identificaban. Decidieron regresar y comenzaron a preparar lentamente sus maletas. Sabían que no iba a ser fácil, pues aunque la nostalgia corroe y el que no vuelve se enfrenta a “su propia destrucción”, era necesario retornar. Aunque el país no fuera el mismo que abandonaron, Chile era su tierra. Durante muchos años y ya de vuelta, Humberto y Orietta dejaron atrás la compañía. Cada uno siguió realizando distintas actividades siempre ligadas al teatro: recitales, clases en universidades, talleres, obras, creación de libros, entre otras. Y a pesar de que recibieron ofertas para trabajar en televisión, siguieron consecuentes con su negación de participar en un medio que en Chile no constituye para ellos un instrumento cultural trascendente. Su norte como siempre estaba claro, elevar la cultura, otorgarle profundidad y belleza, para generar conciencia en la gente de su pueblo. Años más tarde, todo comenzó a tomar forma nuevamente. En Valparaíso los alumnos de la Escuela 102


La Compañía de los Cuatro

Humberto Duvauchelle recibiendo la Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda (11-07-2017).

de Teatro de la Universidad Playa Ancha, crearon un festival que lleva el nombre de su profesor, Humberto Duvauchelle. Las funciones sobre distintos escenarios siguieron con diferentes espectáculos, como el éxito de La noche de los Poetas, en que Humberto comparte escenario con Mario Lorca, en un bello homenaje a los grandes poetas de la historia.

luntad y mantiene vivos los anhelos, y ese fue el sello de estos sureños, los potenció e identificó por siempre en un legado teatral de amor y consecuencia que perdurará por siempre en quienes fueron y son sus alumnos, sus compañeros y su público, aplaudiéndolos en una sala misteriosa, donde la luz se encienda para comenzar la magia del teatro y su grandeza.

Mas hoy, la Compañía de Los Cuatro sigue su camino. Su última obra Una Mujer llamada Gabriela, reunió nuevamente a sus dos únicos integrantes Orietta y Humberto sobre escena. Y este año se preparan, gracias al Consejo de la Cultura y las Artes, para dar vida al proyecto A la sombra del Quijote, versión de Humberto para la obra de Cervantes, con música barroca y animación incluida que los llevará por 15 ciudades y poblados de nuestro país… Y en el recuerdo, Hugo y Héctor, quienes siempre les acompañan mágicamente sobre la escena. Todos ellos, artistas que seguirán marcando la historia de nuestro teatro, de su época más noble, de su consecuencia más clara. Su legado existe aunque poco hablemos de esto, de la historia, de nuestros antiguos, y hoy se hace justo y necesario porque a través de sus vivencias conocemos el camino.

“Yo me pondré a vivir en cada rosa Y en cada lirio que tus ojos miren Y en cada trino yo cantaré tu nombre Para que no me olvides”.

Bibliografía Entrevista personal a Humberto Duvauchelle, Santiago, noviembre de 2014. http://www.upla.cl/noticias/2014/10/15/humberto-duvauchelle-el-teatro-es-un-instrumento-fabuloso-para http://biblioteca.uahurtado.cl/ujah/msj/docs/1960/n93_438. pdf www.chileescena.cl/index.php?seccion=compania&idColeccion=10 Revista En Viaje, Santiago, marzo de 1970. Diario El Sur, Concepción, 5 de enero de 1969.

La Compañía de los Cuatro cierra sólo por hoy su telón, nadie sabe con qué nos sorprenderán mañana. Será por ese gen de la tierra, que aparece en los artistas que se crían más cerca de ella. El carácter dado por la provincia que hace no estar cómodos, porque hay que continuar creando para construir una tierra que contenga a todos en igualdad. Esa sensación es la que domina la vo-

Diario El Sur, Concepción, 8 de diciembre de 1985. Programa de Teatro para gira a Venezuela, 1965. Revista Teatro Crítica de Teatro, Recordando con Ira. Angélica Martínez, 2006; Compañía de Los Cuatro, en CD-ROM: Chile, 1948-1988. Poema: Oración para que no me olvides de Oscar Castro. Canción: Caracas 24 urgente de Tito Fernández El Temucano.

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Humberto

Duvauchelle:

De monaguillo a la Compaùía de los Cuatro 104


Conversación con un teatrista mayor. Surgieron en la región y deslumbraron en escenarios de Chile y el extranjero. Ana María Maack

Periodista. Concepción

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ablamos del fenómeno Duvauchelle al referirnos a los hermanos actores Hugo, Héctor y Humberto, que parecen haber nacido para el teatro. Un día, junto a Orieta Escámez, hermana del artista Julio Escámez, formaron la Compañía de los Cuatro que dio fama a Concepción en el resto del país y luego en el extranjero. ¿Cómo se dio aquello?

Universidad de Concepción, por los años 48 y 50, aproximadamente. Se integraron al TUC el año del centenario de la ciudad, para el montaje de “La vida es sueño” de Calderón, donde trabajaban Andrés Rojas Murphy, Matías Bustos, Yeya Mora, Gastón von dem Bussche, entre otros. Y allí conocieron los nervios los Duvauchelle: “De tanto temblar llegaban a rechinar los practicables del viejo teatro -comenta Humberto-, en tanto nos castañeaban los dientes y las piernas se nos hacían lana”.

“Éramos cinco hermanos en una familia muy unida. Realizábamos lecturas en voz alta de novelas y poesías, todos los días, y nos acostumbrábamos así a ser lectores -cuenta Humberto-. Cada sesión comenzaba con el rezo del rosario. Lo más importante fue la calidez familiar. De ahí arrancó todo, puesto que estas lecturas no eran frías, sino interpretadas. Y al teatro llegamos cuando la madre nos anexó a la Iglesia Santo Domingo, donde nos turnábamos para hacer las veces de monaguillo, y donde participábamos en la actividad social de la iglesia”.

Orieta y Héctor asumían los papeles principales. Dirigían Elliot y Hyde. Fue el comienzo de su vida teatral en el TUC, que culminó con “Asesinato en la catedral”, donde Hugo Duvauchelle hacía el papel protagónico. Tenía entonces 19 años y se le reconoció como uno de los grandes actores de Concepción. Y es en esa etapa de su vida cuando queda resuelta para los hermanos Duvauchelle su dedicación al teatro. Decidieron formarse como actores en la capital, postularon al ITUCH (año 1953) y se presentaron al examen como grupo con un trabajo colectivo que obtuvo la más alta calificación de un jurado que integraban Pedro Orthus, Pedro de la Barra, Domingo Tessier y Agustín Siré. Lo insólito fue que posteriormente los llamaron no para entrar a la escuela de teatro, sino para incorporarse al elenco del ITUCH. Al primero que ofrecieron un papel fue a Humberto para “Noche de reyes” de Shakespeare y luego a Héctor para “Un caso interesante”, de Dino Buzzati. Hugo tuvo que regresar porque ya estaba enfermo. Murió 90 días después de ser llamado por el ITUCH para hacer “Las brujas de Salem”, de Miller.

Un día descubrieron un lugar desocupado en la capilla, sitio que tenía la estructura de un teatro. “Le sugerimos al párroco que allí podríamos hacer teatro, y aceptó. Nosotros aún estábamos empapados de las impresiones que nos había provocado Alejandro Flores con su compañía. A mí me produjo un deslumbramiento. Yo tenía entonces once años y no olvido el carisma de Flores que al aparecer en el escenario arrancaba aplausos al público”. En la capilla iniciaron luego sus veladas dominicales con un teatro muy incipiente: “Entre los tres hacíamos todos los papeles, incluso los de las mujeres, reviviendo -sin saberlo- el teatro de la época de Shakespeare. Nos acompañaban algunos amigos, como Rodolfo Ovalle, Gustavo Henríquez, Jaime Montecinos y otros. Formábamos un equipo amateur idóneo e hicimos funciones durante muchos años. Teníamos un público fiel”.

Recuerda Humberto que la idea de lo que debía ser la Compañía de los Cuatro surgió de Hugo. Salieron a la luz pública el 26 de febrero de 1960, en el Petit Rex. Fue en el ITUCH donde comprendieron que tenían su público que los ubicaba y los seguía. Dieron entonces el brinco y se convirtieron en compañía independiente, con las ventajas de poder elegir ellos sus obras, realizar giras, hacer un repertorio creativo y flexible. Eran finalmente tres sus integrantes, pero le pusieron “Cuatro” en homenaje a Hugo.

Un día los descubrió Jorge Elliot. Con Eduardo Hyde los invitaron a sumarse al Teatro de la 105


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“El ojo público y el oído privado”. Peter Shaffer.

“Esa fue la concreción de nuestros sueños provincianos. Si de algo estoy orgulloso en mi vida, es de la labor de 24 años de nuestra Compañía de los Cuatro. Difundimos teatro de todos los niveles y fuimos a la búsqueda del espectador, a las aulas universitarias, a los sindicatos, a los colegios, a las parroquias, a las penitenciarías, donde los ancianitos… Tocamos trabajo. Entonces, muchos se preguntan, ¿regresar a qué? Porque en todo este tiempo se ha perdido un espacio y se debe recomenzar, partir de cero, asumir un nuevo exilio de alguna manera…”.

ganismos culturales que den un apoyo físico y económico a los actores, y como la realidad económica es crítica, esto no es misterio para nadie, ocurre que los teatros carecen de medios para subsistir”. Esto hace que el actor busque otras fuentes, como la televisión, “despreocupándose de lo que es esencial en su oficio: cultivarse, afinar su sensibilidad, perfeccionarse”, dice. Produciéndose, en su opinión, una situación dual: “Por un lado se da un teatro frontal contingente, como el de Jaime Miranda o como el teatro de Juan Radrigán, pero por otro está la necesidad del público por el teatro de texto, como lo demuestra el éxito de Moliére. Es decir, la gente quiere que el teatro hable de los problemas de hoy, y de los nacionales especialmente, pero también quiere ver a los clásicos. Hay un buen público de teatro, y mucha juventud, algo que es nuevo para mí, que siempre fui de público más adulto. Diría que el teatro chileno goza de buena salud respecto del público, no así respecto de los actores”.

Lleva un año y seis meses en Chile. Tuvo la suerte de ser contratado por el Teatro Nacional. Comenzó a recuperar, desde allí, el terreno perdido: “Once años afuera hacen mucho para un actor. Hay que readecuarse a las condiciones del país, dar paso al reencuentro con el público”. Comprendió que el teatro chileno adolece de fallas, como la de no contar con una infraestructura que le permita despegar: “No hay or106


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“Tiempo para convivir”, Tenessee Williams.

Los han invitado dos veces a la televisión, pero él se negó: “Si en Venezuela nos negamos a la TV, porque entendíamos que debíamos colaborar a la cultura y difundirla, ¿por qué habría de hacer telenovelas acá, si la telenovela no constituye un medio cultural trascendente? No creo en ellas. Me encanta la televisión y trabajaría allí si se me permitiera hacer programas de mayores exigencias artísticas, programas que me convenzan de que estoy haciendo cultura a través de la pantalla chica”.

Mientras tanto hizo el programa “Reencuentro”, luego grabaría “Canto General” de Neruda con el sello Alerce, y su propósito es hacer un teatro basado en autores latinoamericanos, un teatro más participativo para el público, siguiendo las líneas del teatro experimental europeo, del Teatro Abierto de Buenos Aires, de los teatros polacos, del Teatro del Sol de París. Para ello necesita un elenco idóneo. Con algunos amigos planifica la construcción de un teatro no tradicional sino de uso múltiple, la creación de una escuela y la formación de su compañía teatral propia. Son sus planes para 1986. Por ahora continúa en el Teatro Nacional y en su estudio de actores que creó en Bellavista. Hasta que se cumpla su sueño de tener el propio elenco para recorrer el país con obras de autores del país y del continente, por sobre todo. Como dijera alguien: Humberto Duvauchelle tiene un público que lo sigue y espera, también en la región…

El teatro nacional le tendió la mano a Humberto cuando quiso regresar: “Después de la muerte de Héctor comprendí que debía volver a Chile. Podía volver. Encontrándome en la madurez de mi carrera, en la etapa más creativa de mi vida de actor, en una etapa final diría yo. Pensé que debía dar mi trabajo a la juventud chilena, a mi juventud chilena. Y el Teatro Nacional me dio una oportunidad. Pero, estoy resuelto, quiero volver al teatro independiente en cuanto pueda hacerlo.”

El Sur, Concepción, 8-XII-1985.

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Recuerdo de Héctor Duvauchelle Escrito con el corazón sobre la memoria de un amigo de la infancia. Enrique Sandoval Gessler Escritor (†)

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rocedentes de Caracas, dos veces Los Cuatro hicieron una gira por diversos teatros universitarios de Estados Unidos y Canadá, gracias a una red de académicos chilenos que, sintiéndose muy privilegiados, iban organizando, publicitando y financiando cada etapa de sus presentaciones en sus respectivos territorios. También en Montreal los esperábamos con mucha expectación y gran cariño. Nuestros amigos de siempre, llegaban a su cuartel general en Canadá.

vauchelle, encanto, señora. Usted es la esposa de Enrique, presumo. Pero, por favor, no se preocupe, yo espero afuerita!”.

Estábamos encantados. La familia y unos cuantos amigos reunidos en mi casa. Desde temprano, nos habíamos puesto a fabricar tallarines, a preparar la masa, a colgarlos, a secarlos, listos para la olla, mientras otro equipo preparaba la salsa sublime con receta de uno de los Intillimanis.

Fácil resultaría hacer un collage con los recuerdos que despierta la figura de Héctor Duvauchelle con sus hábitos, sus manerismos, sus salidas y… sus entradas. Muchos esta noche, subliminalmente sienten su presencia. Y no se ven caras tristes, hay risas y mucha simpatía. Percibo que en el ambiente se están desgranando memorias sabrosas y pícaras.

¡Nada más fácil que recordar a Héctor Duvauchelle! Su físico, sus gestos, sus desmanes y sus desmanes… Su palabra fresca y palpitante, sus anécdotas. Más fácil aún será sentir su presencia a través de los grandes personajes que caracterizó, los poemas que recitaba, los tangos que vivía. ¡Aquí sí que hay ángel de verdad!

Apenas llegaron, Héctor, que venía con preocupaciones gástricas urgentes, me preguntó dónde estaba el baño; con los tallarines colgando de mis dedos, no pude acompañarlo, pero lo envié al segundo piso, a la suite matrimonial. A todo esto, la madre de mis hijos, que no había podido bajar todavía, con tanta gente en su casa se encontraba aliviando sus nervios, sentada. Héctor, sin golpear, abrió la puerta y se encontró con una situación que sólo él podía solucionar. Con ademanes de gentil-hombre, se hizo cargo del episodio, la saludó con beso de mano y palabras oportunas: “Héctor Du-

Una verdadera personalidad, por dentro y por fuerza, de noche y de día. Para la bohemia nocturna, Pepe era una luminaria viva. Sin siquiera bajar los párpados, es fácil verlo y sentirlo otra vez: … en una marcha septembrina, frente a La Moneda, con su hijo de la mano y yo con los míos; … en el Antonio Varas, tantas veces; 109


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… en el Petit Rex, muchas más;

Universidad del Estado de California en Los Ángeles;

… esperándome a mi llegada desde Montreal, en el departamento de Pablo Ramírez, a las 3 de la madrugada;

… repasando un texto dramático para un estreno en el Teatro Español de Nueva York. Y a propósito, una anécdota más: con Orietta, Héctor y Humberto vamos a saludar al director-propietario del Teatro Español de Nueva York; está desesperado, tiene un estreno dentro de 48 horas y por alguna razón, el actor principal se ha ido con camas y petacas. Le pide a Héctor Duvauchelle que le eche una mano, que salve la situación. “¿Y cuál es el problema?” lo tranquiliza Pepe. “Dame el texto, esta noche vuelvo al ensayo. No suspendas la función, pasado mañana sin falta la hacemos. Me voy a estudiarlo a la biblioteca”. Y salimos, él camina detrás de nosotros, solo, dándole la primera lectura a su texto…

… encaramado en un andamio, con plana, plomo y lienza, como un albañil cualquiera, construyendo un muro de contención, en el Teatro de Ensayo de la Universidad de Québec en Montreal… … improvisando una muy hermosa y sugerente escenografía con rollos de toalla Nova en el Teatro Centauro de Montreal; … caracterizándose de payaso de la esperanza junto a la Orietta y Humberto en el teatro de la 110


Héctor Duvauchelle Es verdad, Héctor Duvauchelle siempre anda por ahí, se siente en el aire, se diría… Su mirada, su risa… siempre. Su voz ¡quién no la escucha aún!

En estos mismos momentos Pepe se halla a mi lado… al lado izquierdo… Me da unos golpecitos en el hombro y con el pulgar me hace un gesto fraternal por lo bien que me va saliendo este numerito.

Después de todo, el fantasma que le ha tocado caracterizar estos últimos veinte años, la ha resultado mucho mejor aún que su inolvidable Mac El Cuchillero. ¡Un fantasma insuperable que a menudo nos acompaña, se mete en todos los intersticios de la memoria y, como Pepe en su casa, aquí o más allá, véanlo ustedes, tal como yo lo estoy viendo, en este mismísimo Antonio Varas, con su andar cadencioso, deteniéndose frente a cada cual y saludándole: “Hola, ¿cómo te está tratando la vida?” Y agregando, Plañidero: “¡Para qué te vas a ir, mi viejo lindo, la noche apenas está comenzando!” y nos invita a brindar con su trago favorito: cuatro dedos de ron, ojalá Cacique, y dos o tres goticas de CocaCola, y a charlar se-ha-dicho hasta más allá del lucero o hasta que cese de nevar en la ciudad de Montreal o hasta que el sol de la selva ilumine el Ávila famoso.

“El rey se muere”. E. Lonesco.

Hace algunas semanas fui a Bulnes, de donde viene su familia, para efectuar mi propia inauguración de la calle que ahora lleva su nombre. Ahí estaba él, de pantalón corto, elevando su volantín, Héctor Duvauchelle. Palabras dichas en el Teatro Antonio Varas de Santiago, 9-XII2003.

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Ocupado Lector Historia de la comuna de San Nicolás. En busca de nuestra identidad comunal Reyes Coca, Marco Aurelio, et al. Municipalidad de San Nicolás y Universidad del Bío-Bío, Imprenta La Discusión S.A., 2016, 335 págs. Otros autores: Félix Briones Quiroz-Cecilia Hernández Sandoval, Domingo Sáez Beltrán, Natividad Silva Bustos-Rodrigo Martínez Nova. Contraparte técnica Municipal: Hernán Cordero Vargas-Oscar Lagos Bizama, Javier Palma Palma. Desde sus orígenes al fin del periodo colonial - De los inicios de la república hasta la guerra a muerte - Evolución del actual San Nicolás: de “pueblo-caserío” a comuna-conectividad vial en San Nicolás - Algunas propiedades rurales de la zona - Aspectos políticos - Aspectos económicos - Aspectos sociales - La religión en San Nicolás en el siglo XX - Desarrollo material de San Nicolás a través de la acción municipal.

Utopía y Realidad. Franciscanos en Chile 1750-1850 Cristián Leal Pino Ediciones Universidad del Bío-Bío, Concepción, 2016, 263 págs. “Vida conventual, política y economía. Del deber ser a la realidad cotidiana de los frailes - La búsqueda del retorno al ideal de vida en comunidad - El impacto de la revolución en los franciscanos: posiciones políticas y participación en las trincheras - La administración de los recursos económicos en tiempos de revolución y organización de la República”. El autor es un distinguido académico de la Universidad del Bío-Bío de Chillán y colaborador de nuestra revista.

Historia Económica Regional de Concepción 1800-1920 Leonardo Mazzei de Grazia Ediciones del Archivo Histórico de Concepción, Concepción, 2015, 260 págs. Siete artículos sobre diversos aspectos de la economía y la sociedad penquista de los siglos XIX y XX: agricultura y terratenientes - Crédito - Empresariado - Inmigrantes italianos - Desarrollo industrial.

La llave y el candado. El conflicto entre Perú y Chile por Tacna y Arica (1883-1929) Sergio González Miranda LOM Ediciones, Santiago, 2008, 208 págs. El objetivo central que persiguió esta investigación fue hacer una contribución para esclarecer las causas y consecuencias del conflicto diplomático entre Perú y Chile por el problema de Tacna y Arica. También aportar a una historia compartida que sirva de insumo para textos escolares de ambos países. Llamó profundamente la atención que los textos que abordan este capítulo de nuestra historia común son historias de la diplomacia de Perú y Chile, como si no existiesen otros actores en un conflicto tan complejo y profundo. Por lo tanto, este libro es también una llamada de atención a las cancillerías de Perú y Chile sobre la importancia de la sociedad civil, especialmente de las zonas de frontera, las que suelen sentir (y sufrir) las decisiones políticas tomadas desde el centro político. Estas comunidades de frontera, enmarcadas en el concepto de paradiplomacia, pueden ser agentes fundamentales para la resolución de conflictos entre países hermanos como lo son Perú y Chile.

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Descentralización ya. Conceptos, historia y agenda Esteban Valenzuela Van Treek RIL Editores, Santiago, 2015, 314 págs. “Este libro es la historia de lucha de las regiones por la autonomía territorial versus la implacable maquinaria represivo-cooptadora del centralismo chileno. Los conceptos en pugna son el de cooptación y repartición menos de renta sin empoderar, integrando a parte de los críticos a la elite dominante, versus la autonomía que implica la elección democrática de representantes, poder político, devolución de recursos económicos significativos por ley, sin discrecionalidad central y potestades reales de autogobierno en competencias relevantes”.

Historia del Huasco Joaquín Morales Ocaranza Volantines y Medio Día en Punto, Vallenar, 2014, 323 págs. “Esta historia (3ra edición) es tributo a la heroicidad del valle del Huasco y, especialmente, al comandante José Antonio Peña y su “Legión Huasquina” -en el Ejército Revolucionario del poeta y general Pedro León Gallo- quienes, con sus acciones y vidas, fueron cardinales para derrotar a las tropas centralistas en la batalla de Los Loros (1859), cerca de La Serena, que es, además, el hecho más legendario de Atacama. Y, particularmente, es homenaje al doctor Luis Joaquín Morales Ocaranza (1861-1915), que no sólo escribió este libro, sino varios más. Su vida al servicio de la comunidad fue prodigiosa, descubridora y tenaz, al revivir datos y dotes que sustentan el legendario ser del Huasco”. Orígenes de Huasco: precolombino y fundacional - La Colonia - La Independencia - La Economía - Documentos.

Flor de Chile. Vida y salitre en el Cantón de Taltal Alexander San Francisco, et.al Quimantú, Santiago, 2012, 125 págs. Historia de Taltal a partir de la oficina salitrera Flor de Chile. El proceso de transformación de la vida rural en minera. El proceso se aborda con un enfoque multidisciplinario sobre la base de documentos y testimonios.

El Sur, 130 años de historia Cristián Medina Valverde Universidad San Sebastián, Concepción, 2012, 120 págs. Síntesis histórica de un diario ícono de Concepción, uno de los mayores de la prensa regional, valioso material iconográfico.

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Teatro, La voz practicada Humberto Duvauchelle PuntÁngeles Universidad de Playa Ancha, 2013, 95 págs. “Está dirigido al perfeccionamiento no solamente de los profesionales de esta maravillosa herramienta de trabajo e instrumento comunicacional sino que también es útil en el uso cotidiano y social de la voz. En suma, a toda persona que necesite respirar bien y fluidamente, apoyar su voz y mejorar su hablar, confortablemente afinada por la articulación y la dicción, el presente material le será de utilidad y de claro beneficio”.

Historia, música y poesía para Chile. Región de Coquimbo Susana Pacheco Tirado, et.al Fondo Editorial Municipal Manuel Concha, Santiago, 2016, 216 págs. Las bandas militares en diversos periodos de la historia de Chile. Influencia de España, Francia y Alemania. Música y poesía en tiempos de guerra: confederación Perú-Boliviana y Guerra del Pacífico. Música y poesía a la Virgen del Carmen. Banda militar regimiento de artillería Nro. 2 en La Serena y Regimiento de Infantería en la misma ciudad.

Carlos Oliver Schneider. Naturalista e historiador de Concepción Boris Márquez Ochoa Archivo Histórico de Concepción, Concepción, 2015, 153 págs. “Una biografía que faltaba en la historiografía regional. Carlos Oliver Schneider representa el testimonio de una vida dedicada al estudio del pasado y de la naturaleza de la región de Concepción, en sus múltiples épocas y dimensiones. Sus trabajos hicieron avanzar mucho el conocimiento y contribuyeron a consolidar el campo de estudio de varias disciplinas científicas. El sabio también aportó en la enseñanza y difusión, así como en la organización de diversas instituciones y publicaciones. Una obra vasta para una corta vida, que merece conocerse y re-conocerse”.

Guía patrimonial. Cementerio General de Concepción Verona Loyola Arias Archivo Histórico de Concepción, Concepción, 2015, 109 págs. Circuito de personajes y familias históricas: intelectuales, políticos, filántropos, militares, familias, etc. Una bella edición con excelentes ilustraciones que contribuye a poner en valor patrimonial uno de los cementerios con mayor lustre histórico en el país. Es el primer volumen de otros que recuperarán instituciones, artistas, etc.

Violeta Parra en Concepción y la frontera del Biobío: 1957-1960 Fernando Venegas Espinoza Universidad de Concepción, Concepción, 2015, 356 págs. Recopilación, difusión del folklore y desborde creativo. Desde noviembre de 1957 hasta julio de 1958, Violeta Parra realizaría una fecunda labor al alero de la UdeC. Destaca la creación del Museo de Arte Folklórico, estrechamente relacionado con la recopilación del folklore en las localidades y entorno rural de la frontera del Biobío. Al norte de ese río, Violeta se asombró con el notable acervo de Hualqui, aunque, a mediados de enero de 1958, había recorrido más de ochocientos kilómetros de territorio, debiendo aprender a andar a caballo para lograr su objetivo de registrar canciones populares, aires folklóricos, tonadas y una gran cantidad de cuecas. Igualmente fue sobresaliente la difusión del folklore que realizó en el marco de la IV Escuela de Verano, en la que ofreció diversos recitales además de un exitoso curso de cueca, que cerró con varias presentaciones.

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Elogio al vino Andrés Sabella, Sergio Gaytán M. Colegio San Agustín, Antofagasta 2014, 70 págs. Obra editada por el escritor Sergio Gaytán quien nos regala la recuperación de un clásico y nos invita que “alcemos nuestras copas”. Recupera hermosos textos de Andrés Sabella sobre el vino ese personaje clave de la cultura chilena se agrega también otra contribución notable de Osvaldo Maya: vino el vino. Un libro que merece circular en todo Chile.

Estudio histórico social de la comuna de Quilleco. Desde la Colonia hasta nuestros días Germán Sepúlveda Mellado Centro Cultural de Las Canteras de O’Higgins, Santiago, 2015, 200 págs. Síntesis histórica desde sus orígenes hasta la actualidad. Especial interés tiene la presencia de O’Higgins en Las Canteras. Un encomiable esfuerzo por recuperar lo esencial de la historia de una comuna que no contaba con una visión ordenada de su pasado. La obra fue patrocinada por el Centro Cultural Las Canteras de O’Higgins surgidas en torno al proyecto de reconstrucción de la casa del prócer. Ilustraciones.

Geografía y sociedad. El gran Concepción. Origen, desarrollo urbano y evolución social Luis Méndez Briones, (editor) Universidad del Bío-Bío, Concepción, 2015, 409 págs. Obra editada por el escritor Sergio Gaytán quien nos regala la recuperación de un clásico y nos invita que “alcemos nuestras copas”. Recupera hermosos textos de Andrés Sabella sobre el vino ese personaje clave de la cultura chilena se agrega también otra contribución notable de Osvaldo Maya: vino el vino. Un libro que merece circular en todo Chile.

Memoria literaria. Antología del Grupo Literario Ñuble (1963-2017) Laura Daza Valenzuela, (editora) Grupo Literario Ñuble, Chillán, 2017, 205 págs. Memoria literaria. Antología del Grupo Literario Ñuble (1963-2017), es mucho más que una recopilación de creaciones de los integrantes de esta importante organización (tanto en los géneros de poesía, narrativa o crónica), sino que se constituye en un verdadero documento que sintetiza el quehacer de esta institución cultural. Recopilación de Fernando Arriagada Cortés y Mario Flores Figueroa.

Reivindicación del patrimonio tangible de Tocopilla Damir Galaz-Mandakovic Fernández CORE, Antofagasta, 2011, 398 págs. “…Esta investigación establece un puente entre la historia local y la administración de los bienes históricos. Para ello, sintetiza conceptualmente el tema patrimonial y determina cuál es el conjunto de bienes arquitectónicos patrimoniales de Tocopilla catalogándolo en tipologías respectivasª: Industrial, religioso, educacional, deportivo, social, estatal, urbano, patrimonio mueble, residencial y comercial. Especificando y comprendiendo los orígenes y procesos socio-históricos en los que ha estado envuelto cada sitio”.

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Vivir en

Pichilemu

Entre la aldea rural y el balneario que se abre al mundo.

Antonio SaldĂ­as

Escritor. Pichilemu

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ichilemu se encuentra al lado del mar y cerca del cielo… Viniendo desde el sur, a la altura de San Rafael tomas la ruta hacia Hualañé, Valle de los Artistas, Lolol y Bucalemu; por la Carretera de la Costa se accede a Cáhuil, donde el río Nilahue y el océano se funden en una marisma o albúfera a la que se le ha llamado “laguna”, y en cuyas riberas se cobijaron ocupaciones tempranas de cazadores, pescadores y recolectores desde hace más de nueve mil años. Ya estás en Pichilemu. Si vienes desde el norte tomas la Autopista del Sol, variante Central Rapel, Litueche, Pichilemu y desde el centro de la sexta región, Rancagua, San Fernando, Pichilemu. Y por cierto a quienes llegan desde al aire, pueden hacerlo aterrizando en la magnífica pista de asfalto de nuestro aeródromo.

Agustín Ross Edwards en Cáhuil. Fotografía de Luis A. Ross.

El paisaje de este territorio es dominado por numerosas altiplanicies, quebradas, lagunas y pequeños cursos de agua. A la llegada de los colonos europeos, esta área estaba dentro de los límites de la ciudad de Santiago. Desde la Quebrada de Los Robles hasta los márgenes de la laguna de Los Choros, se les denominaba Tierras de Petel, dado por el nombre del estero y marisma situado en 34*23’, el topónimo que consignan los primeros documentos coloniales conocidos hasta ahora y a través de los siglos fue evolucionando a Petrel, Pitrilemu y derivó en el actual, Pichilemu, común o vulgarmente aceptado como pequeño bosque.

Estación de ferrocarriles.

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Los aborígenes que poblaban esta área en la época del contacto de culturas ocurrida en el siglo XVI, reconocían sujeción y pertenencia al llamado cacique de Topocalma, cuyos hombres, a solo meses de la fundación de Santiago, se encontraron sirviendo a sus colonos, conduciéndolos a sus tierras en la búsqueda de uno de sus recursos, la sal, bien indispensable para la preservación y consumo de los alimentos. Explorado el lugar y reconocidos sus pobladores, estos, a poco andar, formaron parte del proceso de Encomienda, adjudicándosela a uno de los más conspicuos hombres de Pedro de Valdivia, el alguacil mayor Juan Gómez de Almagro. Además de la sal de costa, serán los placeres auríferos y la crianza de cerdos los aportes del borde costero a la economía de la incipiente Colonia.

Manuel Rojas remando en Cáhuil.

En los inicios de 1600 nacieron la hacienda de San Antonio de Petrel y varias otras a mano de los capitanes españoles desplazados por los mapuche. Entramos en plena hora colonial y los campos de rulo o secano costero contribuyen con la producción de granos, crianza de ganado, pieles, charqui, cebo, pangues, y por cierto, pescados y sal… Locera de El Copao.

Lawn Tennis, Pichilemu.

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La jurisdicción administrativa ha ido cambiando y a mitad del siglo XVIII, con la fundación de la ciudad de San Fernando en el Partido de Colchagua, el territorio se divide en diputaciones y desde su límite norte, por la costa se establecen las de Navidad, El Rosario, La Estrella y Caguil (Caguil o Caguel, cuyo significado se atribuye al nombre de un tipo de gaviota, aunque también podría derivar de la voz mapuzungun, Dagull, que significa Laguna). Así nos sorprende el advenimiento de la República. Por el Camino de los Costinos, de Las Salinas o de La Sal, como dice Fr. Gabriel Guarda que le llamaban los troperos, circularon patriotas y realistas con sus diversas divisas. En la memoria quedó registrada la huida del general realista Mariano Osorio, facilitada por el fraile Melchor Martínez, desde su refugio en la hacienda Bucalemu.

Cochayuyero de Pichilemu.

Habrá varias otras visitas más gratas y con otros intereses por la zona costera, como la de los científicos Claudio Gay en 1831, Charles Darwin en 1833, Ignacio Domeyko en 1858, Rodulfo Philippi en 1878, Federico Albert en 1900, José Toribio Me-

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dina en 1905, Aureliano Oyarzún y Martín Guzinde en 1917, Walter Knoche en 1930, Yolando Pino Saavedra en 1938, Julio Montané en 1951, Virgilio Shiappacasse en 1956… La flor y nata de la inteligencia de la época estudió nuestro territorio, sus gentes, los recursos, los fenómenos. Los resultados de sus observaciones quedaron registrados en numerosas publicaciones. Todos nos llenan de orgullo.

y privadas deberían comprar o arrendar espacio para sus operaciones en el puerto a uno de estos empresarios. Cero romanticismo, solo un negocio muy prometedor. La delantera y posición más ventajosa le correspondió al señor Ortúzar, quien adquirió el retazo exacto donde el hidrógrafo de la Armada recomendó el arranque del muelle. Más aún, solicitó al gobierno autorización para iniciar el trabajo de construcción del puerto y le fue concedido por un Decreto Ley. Dio comienzo a la obra y ya en 1887 se daba cuenta oficial de la recalada de su primera nave mercante y se declaraba su condición de Puerto Menor, esto es para tráfico de cabotaje. También se nombraba el personal fiscal a cargo de las operaciones. Corta vida tuvo el Puerto Ortúzar: su dueño, al tomar partido por el bando opositor al gobierno del presidente Balmaceda en 1891, facilitó sus instalaciones para que recalara el vapor Maipo, sustraído por marinos insurrectos en Valparaíso. Éstos cargarán vituallas y algún contingente con el que tornarían hacia Iquique, bastión de los “revolucionarios”. En represalia, las fuerzas leales al presidente recomendaron destruir el muelle para evitar nuevas operaciones de los rebeldes y terminó en llamas. Un incendio dio cuenta del pri-

A fines del siglo XIX, creada como comuna, Pichilemu heredó un extenso territorio de antiguas jurisdicciones administrativas, por la costa desde Cáhuil en el sur hasta Topocalma por el norte. En el dorso de las suaves colinas, al sur del Estero de Petrel, se erigió la actual ciudad a la orilla del mar, fijando su proyección marítima y portuaria. Su razón de ser: el interés del Estado, empresarios y políticos durante la segunda mitad del siglo XIX, de construir un complejo portuario militar y mercante en un punto de la costa entre los existentes puertos de Talcahuano y Valparaíso. Tras múltiples estudios, recomendaciones y “lobby”, se determinó entre 1872 y 1885 que el lugar más apto era la Rada de Pichilemu. Con esta información, dos prominentes hombres de negocios de la época movieron sus fichas para adquirir los terrenos aledaños al futuro puerto. Por un lado, a los descendientes de la sucesión de Laureano Gaete y Ninfa Vargas compró Daniel Ortúzar Cuevas, uno de los propietarios de la vecina hacienda San Antonio de Petrel; y por otra parte, Agustín Ross Edwards compró a Francisco Esteban Segundo Torrealba. De ahí en adelante todas las instalaciones navieras fiscales

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mer Puerto Menor de Pichilemu. El golpe de estado gestado por la Armada finalmente triunfó y el fisco indemnizó a Ortúzar por los daños a su propiedad.

Ambos, simultánea y complementariamente a sus intereses navieros, desarrollan un plan urbano, cada uno en su área y con modelos propios. Más residencial y corporativo Ortúzar, en tanto Ross imprime un carácter más lúdico y glamoroso a su propuesta, una reinvención orientada a las actividades recreativas, la entretención. Turismo a otra escala, una oferta integral desde el transporte, la producción de alimentos, hospedaje, lavandería, práctica de deportes, salones de té, recintos de observación del océano, paseos, parques , bosques, casino de juegos, tienda, gasolinera, oficina de correos y telégrafos, alumbrado a gas, alcantarillado… A comienzos del siglo XX, no existe ningún balneario que reúna esa cantidad y calidad de servicios, menos una empresa del rubro que maneje tal diversidad. Así nos converti-

En tanto, el señor Ross realizó estudios de ingeniería portuaria y tendido de vías de ferrocarril. También obtuvo autorización para construir un puerto en el lugar de La Sirena, en la ribera sur de la desembocadura del Estero de Nilahue. Su activo rol como ministro plenipotenciario, senador de la república y su posición como el principal operador de una de las familias empresarias más importantes de la época, le permitió tener un acceso privilegiado a la información y derrotero de las autoridades en materia de obras públicas. Sin embargo no logra mover la pesada y burocrática mole del Estado en función del puerto.

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mos en un pueblo turístico, exótico, cuya época de oro se vivió en la primera mitad del siglo XX. Ya en su segundo cuarto, inició su declive como vieja rica venida a menos, hasta ser popularizado por la impronta de gestiones irresponsables junto a la apuesta comercial de la comunidad. Es la era de la llegada de la “horda turística” facilitada por el ferrocarril, numerosas micros, camiones y colosos con pasajeros. El explosivo aumento de la población flotante colapsa la ciudad cada fin de semana, muchas de aquellas personas terminaban pernoctando en el “hotel playa”.

océano brindan un amplio abanico de posibilidades de práctica deportiva. Conocimos desde la segunda mitad del pasado siglo algunos casos aislados de velerismo, esquí acuático, un surfista solitario y algo más, de remo de paseo y pesca deportiva. Solo a fines del setenta y comienzos del ochenta la “tribu dorada” compuesta por Alvaro Abarca, Patrick Irarrázaval, Calá Vicuña y los hermanos Mandry, exploran y montan las olas de La Puntilla y Punta de Lobos, las que instalan en el imaginario de los riders del mundo, la ola izquierda más larga. Hoy Punta de Lobos especialmente, está convertido en un destino de peregrinación de deportistas de todo el mundo y se realizan durante todo el año competencias internacionales de primer nivel. La práctica y el contacto con estos cultores han generado un poderoso interés en los jóvenes locales y despertado capacidades

Hoy creemos que estamos en proceso de sanación y se respira una atmósfera nueva. Los deportes naúticos le han dado otra oportunidad a Pichilemu, especialmente el surf. Sus lagunas, esteros y el

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desconocidas, permitiendo que algunos de ellos se dediquen profesionalmente a esta disciplina en la que alcanzan destacadas participaciones. Junto al meteórico desarrollo del surf, se han incorporado varios otros deportes como windsurf, kitesurf, bodyboard, stand up paddle, kayack, vela… De la exquisita infraestructura de la Gran Empresa Balnearia de Pichilemu la ciudad heredó bosques, parques, paseos, terraplenes, escaleras y varios edificios de fina arquitectura. De ellos, el Parque Agustín Ross y el edificio del Casino de juegos han sido declarados monumentos nacionales y el área contigua, Zona Típica. El M.N. edificio del Casino, restaurado en la pasada década, luce una funcionalidad diferente, acoge al Centro Cultural Agustín Ross E., ahí se desarrollan múltiples actividades; biblioteca municipal, exposiciones de artes plásticas, presentación de libros, conciertos, muestra museológica, talleres artísticos… Además, de nuestro pasado ferrocarrilero se ha logrado declarar como Monumento Nacional el edificio de la Estación de Ferrocarril, la que ha sido restaurada y acoge un pequeño museo y oficina de información turística y la Grúa de agua o Caballo de agua de la estación El Lingue, la que ha sido trasladada y se conserva en el Museo del Niño Rural de Ciruelos, localidad campesina situada a doce kilómetros al sudeste de la ciudad. En Ciruelos funcionaba el caserío más importante de la comarca desde fines del siglo XVIII y gran parte del XIX, ahí se encontraba la iglesia parroquial, estafeta de correos, Salineros de Cáhuil.

Tenistas del Lawn Tennis.

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almacén, escuela…, a ellas confluían los vecinos de los poblados de varios kilómetros a la redonda en busca de los escasos servicios. A su escuela acudía el pequeño José María para aprender las primeras letras. Tras una caminata de varias horas, día a día y también el domingo para asistir como acólito al cura párroco durante la misa, años más tarde será consagrado como el primer Cardenal de Chile, el Cardenal Caro, uno de nuestros personajes ilustres. En aquella época se distinguen algunos miembros de la iglesia, maestros de escuela, más muchos personajes incógnitos y cotidianos, como los salineros de Cáhuil, los “cocheros” o conductores de los pintorescos transportes de tracción animal llamadas “cabritas”. Imperdible un paseo con ellos y, a la hora de la entretención, los cantores populares a lo humano y a lo divino, si la ocasión lo amerita. Salineros de Cáhuil.

En el borde costero los personajes son los mareros, mariscadores de orilla, recolectores de algas y pescadores de botes a remo o motor, los cuales se internan o salen del mar tras una épica faena. Hoy conviven con personajes de nuevo cuño, o que se ponen acorde a los nuevos tiempos y actividades más promisorias, como el descendiente de mareros que le dio un vuelco al mar, desde objeto de trabajo y fuente de sustento, a transformarse en uno de los riders de grandes olas más destacado del país y que recorre el mundo como surfista profesional. También aquel vendedor ambulante playero que a punta de esfuerzo se ha convertido en sommelier de vinos, y un catador de aguas u otro que también proviene de las ventas playeras e incursiona Cono de sal de M. Leyton.

“Salineros en Cáhuil”. Óleo de Pacheco Altamirano.

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Casa de la Cultura de Pichilemu Una de las tarjetas de presentación más imponentes de Pichilemu es el Centro Cultural Agustín Ross, que fuera en el pasado el Casino Ross, construido entre 1906 y 1909 por encargo de don Agustín Ross Edwards. El edificio fue declarado Monumento Nacional en 1988 y restaurado en el 2007. Desde entonces, se constituyó en un Centro Cultural que alberga la Biblioteca y múltiples actividades artísticas. Se trata de un edificio sencillamente imponente por su magnitud y belleza.

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en la administración pública hasta ocupar el sillón edilicio. Como también los varios profesionales de diferentes rubros que en su momento combinaron sus estudios con el trabajo veraniego. “Cáhuil, linda playa…”. Era un aviso sin gracia, así dice el premio nacional de literatura Manuel Rojas. Paradojalmente, fue cautivado por el rincón costino al que acudirá por varias temporadas junto a su familia. “¡Qué lindo es Pichilemu!”, dirá más tarde un escritor local y hoy, Buena Ola, buena onda en Pichilemu, tienes que vivirlo, porque hay mucha entretención, campo y playas, bella y señorial escenografía, espectáculos, bailables, lugares de reunión, exquisita gastronomía en restaurantes gourmet, buenas picadas y comida rápida. Todos con propuestas variadas y productos propios; pura sal de mar, cachambas, cochayuyo, quínoa, papayas… Pichilemu, para repetírselo…

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Quinchamalí: cita con la historia Gran libro sobre las Termas de Chillán Oscar Quezada en el Teatro Municipal Quinchamalí en Yungay Lastra en la Escuela de Cultura Artística Lastra premiado en México Quinchamalí: toda Violeta Premios Municipales de Cultura 2017 Instituto O’Higginiano de Ñuble

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Quinchamalí: cita con la historia El sábado 19 de agosto se realizó en el Teatro Municipal de Chillán la presentación del número especial de nuestra revista destinada a la Región del Ñuble. La ceremonia contó con la presencia del gobernador provincial Álvaro Miguieles; del alcalde de Chillán, Sergio Zarzar Andonie; de los alcaldes de Quirihue, Richard Irribarra Ramírez; de Coihueco, Carlos Chandía Alarcón; Yungay, Rafael Cifuentes Rodríguez; Trehuaco, Luis Cuevas Ibarra; y Ninhue (S) Marcelo Dospital Bravo, además de los concejales de la Municipalidad de Chillán Patricio Huepe, Brígida Hormazábal y Camilo Benavente; del director de Extensión de la UBB, Igor Concha, el presidente del Comité Ñuble Región, Hérex Fuentes y representantes de numerosas agrupaciones sociales y culturales. Ocuparon la tribuna el alcalde Sergio Zarzar, el gobernador Álvaro Miguieles, el presidente del Comité Ñuble Región, Hérex Fuentes, la historiadora Myriam Duchens y el director de nuestra revista. El evento se inició con la interpretación del himno de Ñuble Región por la agrupación musical Canto y Poesía y cerró con la audición de la Canción Ñuble Región de Alex Urrutia. El núcleo central del evento lo constituyó el cálido reconocimiento que la Municipalidad de Chillán y la revista Quinchamalí realizaron a 27 actores culturales y sociales de las 21 comunas, quienes subieron al escenario agrupados según las diferentes nuevas provincias de Ñuble, y que recibieron ejemplares de la revista, la grabación de la Canción Ñuble Región y referencias a cada uno de ellos, resaltando aspectos sobresalientes de su presencia en cada comuna.

La agrupación musical Canto y Poesía interpretó el Himno de la Región del Ñuble, letra y música de Magdalena Gutiérrez.

Vista panorámica que colmó la platea del Teatro Municipal de Chillán.

Finalmente, el Comité de Ñuble Región integrado por Hérex Fuentes Mardones, Juan López Navarrete, Lucy Castillo Gajardo, Eduardo Irribarra Irribarren, José Aedo Figueroa y tres ex presidentes Reinaldo Espinoza, José Badilla y en representación de Jorge Castillo, su hijo Alex Castillo (no estuvo presente Gabriel Weitzel) hicieron la entrega a representantes de la Escuela de Cultura Artística, “como un símbolo, se dijo, de las puertas que se abren para que nuevos artistas emerjan en Ñuble gracias a las oportunidades que abrirá la nueva región”. La intervención de la historiadora Myriam Duchens se incluye en la sección Letras de la presente edición. 129


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Provincia de Punilla: Gloria Pérez (en representación de Víctor Reyes), Nelson Villagra, Juan Orellana, Sergio Almuna, Marisole Valenzuela y Cristóbal Leiva. Entregaron la revista el concejal de Chillán Patricio Huepe y nuestra editora Lucía Rojas.

Chillán: Alejandro Castro, Daniela Acevedo e Israel Manríquez. Entregó la revista el alcalde de Chillán, Sergio Zarzar A.

Provincia del Itata: Bernardo Paredes, Segundo Concha, Carlos

Nuestro director junto a Myriam Duchens, Gloria Riquelme y Luis Valentín Ferrada Walker.

Roberto Contreras, Zulema Seguel, Fabián Irribarra, Gisela Fernández (en representación de Erick Fernández), Carlos Grüebler y Gustavo Riffo. Entregaron la revista: el concejal de Chillán Camilo Benavente y nuestro diseñador gráfico Rodrigo Rojas.

Igor Concha, director de Extensión de la UBB; Oscar Quezada, barítono radicado en Alemania y Cristóbal Leiva, director de la Orquesta de Cámara Esteban Candia Padilla de San Carlos.

Provincia del Diguillín: Juan Anabalón, Víctor Albornoz, Hugo Álamos, Juan Carrasco, José Miguel Cid, José Escobar, Miguel Inostroza y Ronald Rober. Entregaron la revista: la concejala de Chillán, Brígida Hormazábal y la historiadora y asesora de la dirección, Alicia Romero.

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Director del diario Crónica Chillán, Carlos Ilabaca, entrega ejemplar de la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad dedicada a la Región del Ñuble a la Presidenta de la República Michelle Bachelet en La Moneda.

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Gran libro sobre las Termas de Chillán Universidad Santo Tomás La bibliografía de Ñuble se enriquece con un nuevo libro monumental: Termas de Chillán. Aguas milagrosas, producto de una densa investigación de Alicia Romero Silva y de Juan Ignacio Basterrica. La obra ofrece antecedentes históricos y científicos de la entrada de las “aguas milagrosas” en la historia de Chile. Una sólida investigación muestra la amplitud y profundidad de un tema que ya había sido tratado parcialmente por otros autores y que ahora se aborda en su complejidad hasta el año 1963. Los autores ofrecen una iconografía deslumbrante que incluye unas cuantas piezas excepcionales. Una amplia bibliografía y hemerografía invita al lector interesado en el tema a seguir esta exploración sobre un punto crucial de la cultura de Ñuble. La obra se presentó en la Universidad Santo Tomás, una de las entidades patrocinantes de la obra y en el Hotel Isabel Riquelme, donde más de 200 personas se dieron cita mostrando su interés por el tema y valoración del trabajo intelectual de los autores.

Los autores depositan la investigación histórica en manos del rector.

Marcial Pedrero, Patricio Huepe, Andrea Sivori y Jaime Ulloa.

Carlos Ilabaca, Alicia Romero y Juan Ignacio Basterrica.

Fernando Arriagada, Cristián Leal y Héctor Figueroa.

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Hotel Isabel Riquelme José Perotti fue el encargado de hacer la presentación de la obra. Notable síntesis de los puntos cardinales de un gran libro.

Nuestro director tuvo la misión de presentar a los autores: “brillantes colaboradores de la revista Quinchamalí”, señaló al subrayar el gran aporte a la bibliografía regional.

El alcalde Sergio Zarzar entregó el saludo de la ciudad: “para una obra perdurable”.

Más de 200 personas colmaron el salón Claudio Arrau del Hotel Isabel Riquelme de Chillán.

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Oscar Quezada en el Teatro Municipal El sábado 30 de agosto se realizó en el Teatro Municipal de Chillán un recital del barítono chillanejo Oscar Quezada Villa, radicado en Alemania, donde actúa con gran éxito como cantante de ópera. Prisionero de la nostalgia que persigue a los chilenos en el exterior, preparó un recital de canciones clásicas de nuestro repertorio, con las que deleitó a un público que disfrutó de su voz privilegiada y de la excelente selección ofrecida en esta oportunidad. Destacaron sus interpretaciones del tríptico patriótico de Neruda y Bianchi sobre O’Higgins, Carrera y Rodríguez, Chile de Jorge Infanta, el Copihue Rojo de Verdugo Cavada, entre otras. Una ovación de pie fue el tributo de reconocimiento de la gran platea repleta de público en esta verdadera fiesta de arte nacional.

“Quería cumplir mi compromiso con el alcalde y ofrecer en este hermoso teatro un recital de música chilena”, así inició Oscar Quezada su brillante actuación. Una orquesta improvisada pero de grandes músicos se lució en el espectáculo.

“Canto con emoción estas canciones clásicas chilenas que debemos conservar en la memoria y el corazón”.

Una sentida ovación liderada por el alcalde Sergio Zarzar Andonie cerró la gran jornada.

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Lastra premiado en México El jurado, presidido por Jaime Labastida, director de la Academia Mexicana de la Lengua, e integrado por Adolfo Castañón, secretario, y los académicos Roger Bartra, José Luis Díaz Gómez y Jesús Silva-Herzog Márquez, decidió por unanimidad adjudicar el Premio Internacional de Ensayo Pedro Enrique Ureña al académico chileno Pedro Lastra. La ceremonia se realizó en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México (2015).

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Lastra en la Escuela de Cultura Artística Pedro Lastra Salazar, académico y poeta, actual director de los Anales Literarios de la Universidad Católica, visitó la Escuela de Cultura Artística de Chillán, donde dictó una conferencia sobre Gonzalo Rojas. Fue presentado por el director de la escuela, Juan Pablo Garrido.

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Quinchamalí: toda Violeta El 19 de diciembre, en la Sala Claudio Arrau del Teatro Municipal de Chillán, se presentó el N°17 de la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad, cuyo tema central fue Violeta Parra. Ensayos, crónicas y notas periodísticas, profusamente ilustradas, permitieron ofrecer una visión muy completa de nuestra Violeta. Como se sabe, los homenajes en el marco del Centenario fueron múltiples, pero los eventos pasan y sólo quedan los testimonios escritos o firmados que permiten su reiterada presentación en el sistema escolar, agrupaciones culturales y en el gozo privado de quienes tanto la admiran. El evento, que contó con numeroso público, fue presidido por el alcalde Sergio Zarzar Andonie, quien, como siempre, tuvo palabras de reconocimiento y aliento para este proyecto editorial y, de manera específica sobre esta entrega, que calificó como “una verdadera obra de arte”. En el acto hablaron el director de la revista, Alejandro Witker y el jefe del Departamento de Historia de la Universidad de Concepción, Fernando Venegas, quien presentó un libro reciente sobre Violeta. Cerró el evento el folclorista Osvaldo Alveal, quien ofreció una selección de canciones de la festejada.

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Fernando Venegas, director del Departamento de Historia, Universidad de Concepción.

Osvaldo Alveal, folclorista, catedrático del Ballet Folclórico Municipal.

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Premios Municipales de Cultura 2017

El 28 de diciembre de 2017 la I. Municipalidad de Chillán hizo entrega de los Premios que otorga el mundo de la cultura en una concurrida ceremonia realizada en el Teatro Municipal. Los premios otorgados fueron los siguientes: Felipe Quezada, Premio Municipal de Arte (estudiante), Carmen Gloria Mella (adulto), Alejandro Witker (Medalla al Mérito Claudio Arrau) y Carlos René Ibacache (Hijo Ilustre de Chillán). El alcalde Sergio Zarzar Andonie destacó los méritos de los galardonados y les agradeció a nombre de la ciudad su aporte a las artes y la cultura.

En el escenario el alcalde Sergio Zarzar Andonie, los galardonados Alejandro Witker, Carmen Gloria Mella y Felipe Quezada y los concejales Víctor Sepúlveda, Nadia Kaik, Brígida Hormazábal, Camilo Benavente y Patricio Huepe.

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Felipe Quezada, Premio Municipal de Arte (estudiante) y los concejales Camilo Benavente, Víctor Sepúlveda y Patricio Huepe.

Alcalde Zarzar entrega reconocimiento a Carlos René Ibacache como Hijo Ilustre de Chillán.

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Carmen Gloria Mella, Premio Municipal de Arte (adulto) junto a alcalde Sergio Zarzar y concejales Brígida Hormazábal y Nadia Kaik.

Alcalde Zarzar entrega reconocimiento Medalla al Mérito Claudio Arrau a Alejandro Witker.

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Carmen Gloria Mella, Premio Municipal de Arte (categoría adulto), por su brillante trayectoria como profesora de violín y directora de la Orquesta Juvenil Claudio Arrau León de Chillán.

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Eduardo Basualdo, Carmen Gloria Mella, Juan Pablo Garrido, Luz Betancourt.

Doris Parra, Helia Barra, María Eugenia Uribe.

Juan Ignacio Basterrica, Alejandro Witker, María Teresa Baeza y José Antonio Soto.

Patricio Huepe, Madriela Marchant, Hérex Fuentes

Maite Caridi, Luis Muñoz, Amparo Penroz y Aydeé Concha.

Rosa Fuentealba, Claudio Roa, Alejandro Witker, Santiago Araneda.

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Instituto O’higginiano de Ñuble O’Higginianos cambian directiva. En abril de 2017, el Instituto O’Higginiano de Ñuble, que dirigió durante 10 años el historiador Alejandro Witker, cambió su directiva. Los cargos principales quedaron conformados de la siguiente manera: Juan Ignacio Basterrica como presidente, José Antonio Soto como secretario general y Tito Figueroa como tesorero. Los nuevos directivos poseen amplios méritos para asumir esta tarea. Juan Ignacio Basterrica es autor y coautor de valiosos libros sobre la región, José Antonio Soto es el conductor de los eventos convocados por nuestra revista y además tiene a su cargo la coordinación con los contactos territoriales de la misma; Tito Figueroa tiene también publicaciones sobre temas regionales. Los nuevos directivos expresaron su voluntad de avanzar en la institucionalización del grupo y de fortalecer sus vínculos, especialmente con el sistema escolar.

Juan Ignacio Basterrica

José Antonio Soto

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Tito Figueroa


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IN MEMORIAM RIGOBERTO ITURRIAGA CARRASCO (Rancagua 1933-Santiago, 13-VI-2016)

En junio pasado falleció en Santiago fray Rigoberto Iturriaga Carrasco. Nacido en Rancagua en 1933, fue sacerdote franciscano e investigador de la historia de su comunidad. Como religioso, desempeñó importantes cargos como definidor, maestro de novicio, provincial y visitador en diversos países de América. Como investigador, estudió en los Archivos de Roma y logró crear las Publicaciones del Archivo Franciscano en Chile, en donde logró editar más de cien trabajos alusivos a su comunidad. También pudo reunir los documentos dispersos de los Franciscanos de Chile en una sección especial en Santiago, convocando a importantes investigadores a trabajar esos importantes documentos, siendo el aporte más importante a la cultura historiográfica nacional. Al Taller de Cultura Regional estuvo muy vinculado y en más de alguna ocasión contamos con su presencia en nuestras actividades. Fernando Arriagada Cortés.

AUDITO GAVILÁN TAPIA

(Puerto Domínguez, VI-1937 - Chillán Viejo 31-V-2017)

Se ha ido un militante activo de la cultura chilena; militancia que incluía adhesión política pero que, para Audito Gavilán, estuvo siempre claro que un partido es sólo una parte de la sociedad y que hay que compartir con respeto el escenario nacional con quienes piensan distinto. Como se sabe sólo los totalitarios se proponen uniformar a toda la sociedad en un pensamiento único. Audito era un demócrata que daba testimonio diario de esa convicción. Recién había perdido a su esposa, con quien había formado una familia unida y cariñosa, tal vez ese dolor aceleró su partida. Los compromisos mayores rara vez tienen consuelo. Para sus hijos y nietos nuestro sentimiento de pesar compartido. Representó a la revista Quinchamalí en Chillán Viejo con preocupación y eficacia. No lo olvidaremos.

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A través de esta carta deseamos hacer llegar nuestro reconocimiento a ti y a todos y cada uno de los colaboradores de la excelente revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad, cuya espléndida factura y estética, sumada al minucioso trabajo investigativo, en este ejemplar N° 16 (que curiosamente marca la fecha de nacimiento y muerte del compositor y director chileno); ha cumplido su objetivo de entregar a nuestro país un testimonio del legado musical, cultural y social dejado por Jorge Peña Hen, a Chile y a la América Hispana a través de su Plan Docente Musical para orquestas infantiles, pilar fundamental del movimiento en el continente, y cuya génesis está en la primera orquesta sinfónica infantil de América Latina, creada por él en La Serena en el año 1964. Un cálido abrazo y la gratitud de su familia. Nella Camarda Valenza María Fedora Peña Camarda Juan Cristián Peña Camarda

Me siento muy honrada y emocionada por el homenaje que significa para mí estar en las páginas de la magnífica revista Quinchamalí, Artes, Letras, Sociedad N° 16, del segundo semestre del año 2016. El artículo, redactado por Fernando García, tuvo el privilegio de ser ilustrado con un excelente uso del material fotográfico, que destacó de manera muy significativa su contenido. Este reconocimiento, realizado gracias a tu constante compromiso por registrar y difundir la historia y la cultura de nuestro país, lo haces en un momento de mi vida en que son muy bienvenidos estos incentivos como para continuar en la nunca agotada senda de la investigación. Con mis más sinceros agradecimientos, un afectuoso abrazo. Raquel Bustos Valderrama Académica Universidad de Chile

Una vez más agradecida por considerarme en el envío de la excelente revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad, que con tanto acierto y visión encabezas. Pero quiero contarles que tuve la suerte de conocer a don Jorge Peña, en el Conservatorio de La Serena, donde viví y estudié por un tiempo. Por amigos que estudiaban música y tocaban en la orquesta llegué al Conservatorio, al Coro más exactamente de la Sociedad Juan Sebastián Bach. Canté en la cuerda de las contralto y fue un tiempo maravilloso. Don Jorge me decía que tenía “buena paila” (por oído). No sigas periodismo, me argumentaba, estudia cello, hay pocos cellistas y siempre hay pega para ellos. Obvio que seguí periodismo, pero jamás he olvidado ese tiempo en La Serena, los increíbles ensayos, los programas de temporada con coro y orquesta. Tanto amigo querido de ese tiempo y por cierto don Jorge Peña, su pasión por Bach, la semilla de la Sinfónica Infantil. La música era lo suyo, la vivía intensamente. Respiraba música. Guardo maravillosos recuerdos de él y de ese tiempo. Patricia Orellana Cea Periodista

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Agradezco y felicito a usted tan maravillosa noticia de nuestra prestigiosa revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad, la cual usted dirige. Como lo hice notar en algunas invitaciones que compartí con las redes y todo el medio en torno a las Orquestas Juveniles, Nuestro Conservatorio y la FUNDACIÓN de ORQUESTAS JUVENILES DE CHILE, la revista nos prestigia como Universidad a nivel Nacional, vinculándonos con medios sociales y culturales, ya que tanto el contenido como la factura de la revista presentan un alto estándar de calidad, el cual ha sido reconocido de manera permanente. Igor Concha Maass Director Extensión UBB

Me ha llegado la hermosísima revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad y la leo con gran interés. Quedé impactada con el apartado sobre Jorge Peña ¡gran trabajo! ¡Mis felicitaciones! Paula Miranda Universidad de Chile

“Ayer le comenté a Cristián Warnken de la última Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad, que me dejó sin trabajar una tarde casi entera, de artículo en artículo con la gente de radio, la plaza de Chillán, el cementerio de Concepción, un viaje a otro espacio tiempo… Le pregunté si conocía la revista, y no. Y pensé que sería muy bueno que la recibiera, y que ustedes recibieran la buena revista Provinciana que él edita para la Universidad de Valparaíso”. Miguel Laborde Universidad Católica

Muchas gracias por el envío de los últimos dos números de Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad. He quedado impresionado por la calidad y amplitud de sus contenidos, así como por su cuidada y excelente edición. Felicitaciones a ti y a los patrocinadores de la Revista, la UBB, la Municipalidad de Chillán y el Instituto O’Higginiano, por este notable aporte a la cultura regional y nacional. Considero una contribución muy importante el esfuerzo sistemático por relevar el aporte cultural y político que los chilenos y chilenas nacidos o criados en Chillán, y en Ñuble, han realizado al país desde su nacimiento como nación independiente. Su número siempre sorprende. Marta Brunet es un buen ejemplo de esa legión. La reivindicación de lo chillanejo se combina armoniosamente con una amplia mirada sobre el conjunto de la Nación. Cuenten con el apoyo que podamos brindarles desde esta Embajada. Jaime Gazmuri Mujica Embajador de Chile en Brasil

Recibí conforme la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad. Es una bella publicación con valiosa iconografía. Le agradezco su gesto de amabilidad. Con especial agrado le envío mi libro Antecedentes para la historia del Departamento de Lontué y la Villa Molina. Nelson Chávez Díaz Sacerdote de la Diócesis de Talca

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Sabía usted …que sobre la Estatua del roto chileno de fecha enero 1955, Joaquín Edwards Bello aclaró lo siguiente? “Lo mejor de la estatua es la actitud pacífica y graciosa del adolescente. Es el joven trabajador arrancado de sus labores para la necesidad de defender a la patria. No hay agresividad bélica en la actitud. El autor no le puso Roto Chileno, sino El Defensor de la Patria… cuando la compró el gobierno para colocarla en la Plaza de Yungay, el 20 de enero de 1888, alguien, no se sabe quién, le puso Estatua del Roto Chileno, cosa que disgustó al escultor”. Joaquín Edwards Bello. Mitópolio, Nacimiento, Santiago, 1973.

acciones armadas más notables de ese conflicto guerrero. …que se está ejecutando en Valparaíso el proyecto que busca mejorar el circuito turístico en el sector de Plazuela San Luis y Calle Templeman, en Cerro Alegre? Con una inversión de $890 millones, entre las obras destaca la reposición del empedrado histórico de esa zona urbana, adoquines, soleras de piedra restaurada y reposición de aceras y escaleras, lo que otorgará una atractiva solución vial y peatonal a los residentes y turistas que visitan el lugar (El Mercurio, 7-VI-2016). Imposible no evocar la suerte que han corrido en Chillán los adoquines.

…que en Magallanes se está produciendo un ejemplar rescate histórico de veinte periódicos publicados entre 1893 y 1959? Mateo Martinic, Premio Nacional de Historia, ha destacado la importancia y significado de este rescate: “la prensa era el único modo de comunicarse. Cada colonia de ingleses, croatas y españoles que vivía en la zona, tenía un periódico para informar a sus connacionales sobre lo que ocurría en sus países y sobre lo que sucedía en Chile. Así, su vida social quedó reflejada en las noticias y temas que les preocupaban” (El Mercurio, Santiago, 29-II-2016).

…que las figuras de ilustres personales de la historia de Copiapó, región de Atacama serán homenajeadas con grande estatuas de bronce y acero en los diferentes puntos de la ciudad? Son parte de los proyectos Gigantes de Atacama e Ilustre de Atacama, iniciativas de la Casa de la Cultura de Copiapó entre los que figuran Pedro León Gallo, Candelaria Goyenechea, José Joaquín Vallejos, entre otros. …que se proyecta crear un museo en Caleta Portales, punto de la pesca artesanal en el límite entre Valparaíso y Viña del Mar? El proyecto lo promueve la Universidad de Valparaíso y se encuentra en la etapa de acopio documental. Así Valparaíso enriquece su oferta como ciudad patrimonio de la humanidad.

…que Chile cuenta con seis sitios inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial? Ordenados según su fecha de declaratoria, son: el Parque Nacional Rapa Nui (1995), dieciséis Iglesias de Chiloé (2000), el Área Histórica de la ciudad-puerto en Valparaíso (2003), las oficinas salitreras de Humberstone y Santa Laura (2005), el Campamento Sewell (2006) y el Qhapaq Ñan-Sistema Vial Andino (2014). (PAT, N°65, 2015).

…que uno de los premios que otorga la Academia Chilena de la Lengua lleva el nombre de Oreste Plath? El último que se ha entregado (2015) fue concedido a Margot Loyola y a Osvaldo Cádiz, por sus notables aportes al folclore nacional.

…que la Corporación de Conservación y Difusión del Patrimonio Histórico y Militar trabaja en tres grandes proyectos? Se trata de la reconstrucción de la Hacienda Las Canteras de O’Higgins en Quilleco; la ruta histórica del Ejército de Los Andes -que incluye la instalación de miradores y señaléticas que recuerden una hazaña memorable de la Independencia- junto con la ruta histórica de Tarapacá -que marcará hitos de acciones militares durante la Guerra del Pacífico-; y una película sobre el Combate de la Concepción, uno de las

…que en la revista El Sábado de El Mercurio, (22V-1999), se ofreció un gran reportaje? Fue titulado Los olvidados del siglo y trató sobre doce notables chilenos que permanecen ausentes de la memoria colectiva, entre los cuales figura Jorge Peña Hen. Nos parece un justo reconocimiento a su maravillosa obra como artista y maestro.

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Quincha malí: nuevas relaciones Quincha malí en Yungay El 28 de agosto, el director de la revista se entrevistó con el alcalde de Yungay, Rafael Cifuentes, con el propósito de retomar contactos para impulsar diversas iniciativas culturales. El alcalde manifestó su entera disposición para compartir proyectos que fortalezcan la identidad cultural de la comuna. En esta oportunidad estuvo presente el escultor en madera Juan Anabalón Améstica, quien expresó su alegría de haber participado en la presentación de la revista destinada a la Región del Ñuble en el gran acto realizado días antes en el Teatro Municipal de Chillán.

Quincha malí en Linares Nuestro director visitó recientemente el Museo de Linares con el propósito de entregar el número 16 de la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad en la que se publicó una excelente crónica sobre ese museo escrita por Margarita Valenzuela, perteneciente a dicho establecimiento, cuya labor luce gran intensidad y profesionalismo. En esta misma oportunidad entregó al director del museo Patricio Acevedo Lagos un ejemplar del libro Marta Colvin escultora, obra mayor del arquitecto Jorge Colvin para la biblioteca. El director agradeció el interés de la revista por la actividad de uno de los museos de mayor excelencia en las regiones del país. 151


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Quinchamalí: presencia territorial Coordinador Territorial: José Antonio Soto Relaciones establecidas con 117 actores culturales en el Chile profundo desatendido por el centralismo pero donde se construye patria sin el ruido de los grandes medios, pero con el compromiso de un fuerte sentimiento nacional. Con estos amigos estamos forjando relaciones primero para conocernos, luego intercambiar publicaciones y concertar acciones.

Región de Ñuble COBQUECURA: Pedro Ramírez QUIRIHUE: Fabián Irribarra

ÑIQUÉN: Fabiola Olea Medel

NINHUE: Carlos Huerta TREHUACO: Segundo Concha PORTEZUELO: Adán Zapata COELEMU: Luis Villegas GUARILIHUE: Bernardo Paredes QUINCHAMALÍ: María E. Uribe RÁNQUIL: Carlos Grüebler

SAN CARLOS: Víctor Manríquez SAN FABIÁN DE ALICO: Claudia Espina SAN NICOLÁS: Angeluz Oviedo COIHUECO: Russel Cabrera CHILLÁN VIEJO: Alejandra Martínez PINTO: Mauricio Asencio

DICHATO: Jaime Eriz F. TOMÉ: Rolando Saavedra TALCAHUANO: Luis Salvo HUALPÉN: Carlos Labraña CONCEPCIÓN: Claudio Roa

BULNES: José A. Soto QUILLÓN: María Villa Bustos SAN IGNACIO: Iván Ferrada YUNGAY: María E. Díaz

CHIGUAYANTE: Rosa Ogalde PENCO: Evelyn Elgueta SAN PEDRO DE LAPAZ: Sylvia Gutiérrez CABRERO: Tito Figueroa CORONEL: Iván Bizama LOTA: Pablo Gaete SANTA JUANA: Jorge Negroni

QUILLECO: Manuel González A. SANTA BÁRBARA: Alfonso Lloveras C.

ARAUCO: Luis Torres A. LEBU: Manuel Torres Redderfen

CAÑETE: Clímaco Hermosilla

CONTULMO: Faustino Villagra C.

MULCHÉN: Milena Gallegos LOS ÁNGELES: Marcela Rosen NACIMIENTO: Isolina Palma C.

Región del Biobío

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La Compañía de los Cuatro

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ARTES - LETRAS - SOCIEDAD

Nº 18 - SEGUNDO SEMESTRE 2017 ISSN 0719 - 3785 Representante legal:

Dr. Héctor Gaete Feres Rector Director de la revista:

Dr. Alejandro Witker

Asesora de la dirección:

Alicia Romero

Consejo Editorial:

Igor Concha Maass, Marco Aurelio Reyes, Armando Cartes, Juan Ignacio Basterrica y Juan Pablo Garrido Editora:

Lucía Rojas Plass Diseñador Gráfico:

Rodrigo Rojas Sandoval Fotógrafo:

Águedo Torres Investigadores:

Loreto Mora y Santiago Araneda Relaciones Públicas:

Claudio Roa Secretaria:

Rosa Fuentealba Oficina:

18 de Septiembre 580, Chillán, Bío-Bío, Chile Dirección Postal:

Casilla 483, Chillán, Chile Teléfono:

56 - 42 2463605 Correo electrónico:

awitker@ubiobio.cl Sitio web:

www.revistaquinchamali.cl Editorial:

Ediciones Universidad del Bio Bío

Patrocina:

Auspicia:

Instituto O’Higginiano de Ñuble


Quinchamalí artes, letras, sociedad n° 18  

Publicación del Taller de Cultura Regional de la Universidad del Bío-Bío. Segundo semestre de 2017. Chillán, región del Biobío, Chile.

Quinchamalí artes, letras, sociedad n° 18  

Publicación del Taller de Cultura Regional de la Universidad del Bío-Bío. Segundo semestre de 2017. Chillán, región del Biobío, Chile.

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