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EDITORIAL

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ARTES Jorge González Colville:

Órbita de Margot Loyola

................................... 6

Luis Valentín Ferrada:

Margot Loyola: fidelidad a Chile

................................. 10

Johanna Martín:

Una mirada íntima al Meissner músico ................................. 16 Marisol Obrador:

Arturo Barros: Grande de Aisén

................................ 26

Cristóbal Vaccaro:

Grupo Atardecer 40 años

................................ 33

LETRAS Cristian Gazmuri:

Roberto Hernández, historiador de Valparaíso

................................ 39

Pacián Martínez:

Para conjurar el olvido

................................ 45

Indice

Leopoldo Martín:

Conversación con Ciro Vargas

................................ 52

SOCIEDAD Alicia Romero:

Plaza de Armas de Chillán

................................ 62

Armando Cartes:

Cementerio y Patrimonio de Concepción

........................... 74

Germán Squella:

Reconstrucción Iglesia matriz de Curicó .......................... 80 Jaime Etchepare:

El Congreso Termal

................................ 83


PUNTO APARTE Carolina Parada:

El sueño de don Nibaldo

................................ 95

Alejandro Witker:

Semblanzas de Nibaldo Mosciatti

................................ 99

Natalia Messer:

La Radio y el terremoto

............................... 101

Natalia Messer:

La Radiofonía en la región del Biobío ........................... 109 Nibaldo Mosciatti Olivieri:

Discurso para un premio

............................... 117

Equipo Quinchamalí:

Testimonios

.............................. 122

OCUPADO LECTOR

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CARTAS DEL LA ALDEA Danka Ivanoff:

Vivir en Chile Chico

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REGISTRO

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SABÍA USTED QUÉ

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CARTAS A QUINCHAMALI

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PRESENCIA TERRITORIAL

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Artes

Radio Bío Bío, es sin duda, una de las creaciones de mayor impacto nacional surgida en el país fuera de Santiago. De una pequeña emisora instalada en Lota en 1966 a las 43 operando de Arica a Punta Arenas, hay una historia de imaginación, esfuerzo, riesgo y valentía que merece reconocimiento y gratitud de la sociedad. Reconocimiento por la magnitud de la tarea desplegada con auténtica pasión de servicio público. Gratitud por la disposición de una tribuna de la libertad para informar y abrir debate sin compromiso en los 50 años de su historia. Radio Bío Bío ha creado el mayor equipo de prensa del país, con ojos y oídos en todos los rincones de nuestra loca geografía. A Nibaldo Moscciati Moena, el fundador, inspirador y realizador de esta verdadera hazaña, le escuché justificar la instalación de una estación de la radio en Lonquimay: “es una localidad que suele quedar aislada en el invierno, no será rentable, pero es necesaria para hacer patria donde no la hacen los grandes medios ni el Estado”. Una verdadera tarjeta de presentación a quien en nuestra revista rinde homenaje con esta entrega. Esa fue la línea que trazó el fundador y que sus sucesores han mantenido y sin calculadora en mano, así se explica la red de corresponsales que llegan a tiempo para informar desde el lugar mismo donde se producen los hechos, la colaboración que recibe de corresponsales anónimos que llaman a la radio señalando algún suceso que merezca ser cubierto por su poderosa red y, en la misma línea fijada para Lonquimay, se inscribe la estación inaugurada en la Isla de Juan Fernández. En su afán de contribuir a la cultura de su auditorio Radio Bío Bío ha mantenido por mucho tiempo un excelente programa

denominado “La Radio” con memoria en la que se ilustra sobre la vida y obra de chilenos registrados y olvidados como forjadores de la nación. Se trata de textos con rigor investigativo y amena redacción que se escuchan con interés y agrado. Uno de los campos en que radio Bío Bío se ha ido instalando con éxito creciente es el deporte, al que presta cobertura incluso desde el extranjero. Como toda obra humana la radio recibe diversas miradas; desde el amor al odio. Unos celebran su independencia, otros la quisieran en su trinchera y también hay quienes no soportan el pensamiento crítico. Pero es evidente que de la suma y resta sale un resultado que es claro: una gran empresa periodística que conquistó la primera audiencia nacional, lugar que nadie regala, hay que conquistarlo. Entre los éxitos más resonantes de radio Bío Bío están sus actuaciones en las grandes catástrofes nacionales donde gracias al profesionalismo y entrega de los suyos se instala como un factor convocante para enfrentar las tragedias. Sus proyecciones electorales han dejado desconcertados a muchos expertos y, finalmente, su exitosa incursión en la televisión creando un canal regional de categoría. En la televisión su logro mayor es el acuerdo con CNN que ha permitido ocupar el espacio nacional para difundir sus golpes periodísticos y las notables entrevistas de Tomás Moscciati. Estas entrevistas se han convertido en una verdadera expectación semanal donde un entrevistador bien preparado, valeroso y punzante somete a los que se atreven a un interrogatorio de verdad. Tal ha sido el éxito de estas entrevistas que otro canal, Megavisión, marcando un hecho inédito, lo ha incorporado también como entrevistador. Nuestra revista aspira a comunicar la vida cultural de nuestras regiones que rara

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vez llama la atención de los grandes medios informativos y no digamos de sus “representantes” en el Congreso Nacional que, con raras excepciones, siempre han visto las regiones distritos electores para arribar al Congreso Nacional con la representación de sus propios intereses. Cuando propusimos al Consejo Editorial de nuestra revista escoger a radio Bío Bío como el tema central de este número sentimos una tremenda alegría al recibir el acuerdo unánime para otorgarle el tema central y la portada. Conocemos esta hazaña desde que Nibaldo Moscciati Moena comenzó a soñarla, seguimos sus pasos, sus avances y tropiezos, sus tenaz brega para instalarse en Santiago, donde poderosos intereses se empeñaron en cerrarle la puerta; compartimos largas pláticas sobre las necesidades y anhelos de la región, por eso, celebramos sentir el privilegio de ver el árbol crecido y la fidelidad de sus hijos a un sueño y a una conducta. Para nuestra revista, pequeña honda, surgida de la misma pasión regionalista, es grato recordar que don Nibaldo saludó con entusiasmo nuestro proyecto editorial Cuadernos del Bío Bío, a los que otorgó espacio en varias oportunidades, incluso, apoyó por escrito esfuerzos para interesar a organismos del Estado para brindarle recursos que dieran continuidad a la iniciativa. Como se sabe, don Nibaldo era un hombre de fina sensibilidad artística, sus pasos por el teatro y las variadas inquietudes artísticas de la ciudad de su tiempo lo llevaron a forjar sólidas amistades con los hermanos Duvauchelle, Julio Escamez, entre otros. Al cierre de esta revista uno de sus viejos amigos nos contó cuánta generosidad puso don Nibaldo para apoyar la edición de ese hermoso libro que reúne las principales obras de Julio Escamez. Es un honor salir a recorrer el país en compañía de una radio que gente del sur ha regalado a Chile como una de sus mayores reservas intelectuales y morales.

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Margot Loyola,

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guardiana del folklore

Tras el terremoto del 2010 –y mientras veía amanecer sobre el río Maule junto a su esposo–, Margot Loyola repentinamente se echó a llorar. Asombrado, su compañero le preguntó qué le sucedía: “Es que el Maule se está muriendo”, respondió ella. Jaime González Colville

Academia Chilena de la Historia Margot Loyola y Osvaldo

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Pero no era el Maule el que lloraba la gran folklorista desaparecida, sino el espíritu de la tierra que se esfumaba, lo más íntimamente propio de su esencia. Siempre repetía “…no cambio ningún otro baile por la cueca. Los demás los acepto, los entiendo, pero no los cambio por mi cueca. Acojo lo nuevo, pero me apena que se vayan perdiendo nuestras tradiciones. Me gustaría que el tiempo se hubiera detenido en 1940, en 1950. Ahí”.

Incluso el Instituto de Investigaciones Musicales de la Universidad de Chile las llamó a sus aulas a las hermanas, donde se formaron en piano y canto. Pero el padre –y en especial la madre– deseaban asegurar el porvenir de las chicas. Del canto y la música en Chile no se vive. Ingresaron a la Escuela Normal, pero Margot tenía ya una vocación trazada y, en segundo año, dejó todo por dedicarse al estudio de las raíces folclóricas: “Tomé un rumbo –dijo en una entrevista– y creo que lo tomé bien, porque no estoy arrepentida”.

Las raíces familiares de Margot Loyola Palacios son muy profundas en esta tierra. Su padre, don Recaredo Loyola había nacido en Putú, hijo, nieto y bisnieto de mauchos.

Así, con casi ochenta años por delante, Margot deshizo el coro con su hermana Estela en 1950 para entregarse a recorrer Chile tras la huella de lo más remoto, de la tonada perdida u olvidada, de la cueca que se extinguía en algún ritmo o un compás. Recuperó, copió, protegió y atesoró cuanto pudo de la chilenidad.

Su casa natal de Linares era de la abuela materna. En un apuro de su madre, doña Ana María Palacios, –ya separada de su marido – la vendió en muy bajo precio. Pero don Recaredo fue lo que podría llamarse “un tiro al aire”. Era bombero y una vez se quemó una casa de baile de Linares y no llegó en tres días. Al retornar, le explicó a su esposa: “es que a las pobres chiquillas se les quemaron todas sus enseres y me tuve que quedar a consolarlas”. Margot, aún pequeña, no pudo evitar reírse ante tal expresión de chilenidad.

Fue conservadora de la pureza de nuestro arte: “Cada época va marcando una nueva cosa y en esta época empieza a marcarnos la velocidad, las danzas se apuran. Por otro lado, creo que se está metiendo una cosa muy ruidosa y simplemente no entiendo una cueca cantada con acompañamiento electrónico”.

Su madre, farmacéutica, debió vivir en Linares y Curacaví, entre otros lugares, con sus tres hijas, dos de las cuales eran Margot y Estela. Así, en la “trasbotica”, como decía ella, las dos niñas se entretenían cantando con una antigua guitarra. Un día, recuerda, “un elegante caballero santiaguino” las escuchó y les dijo se presentaran en radio Pacífico de Santiago para ver qué sucedía.

ASÍ NO CANTAN LOS HUASOS Pero fue drástica incluso con talentos consagrados. Una vez le preguntaron por Los Quincheros. Su respuesta no se dejó esperar: “Para mí, Los Quincheros son un cuarteto que sigue un estilo impuesto por Los Cuatro Huasos, que fueron los señores de la tonada. Ellos dejaron una escuela y por ella van Los Quincheros. Ahora, por supuesto, que así no cantan los huasos y ellos lo saben…”.

La emisora, por esos años (1937), funcionaba en el Portal Fernández Concha 960, segundo piso. A su puerta llegaron las hermanas Loyola tratando de disimular la guitarra. Había un concurso que ganaron. Por ahí merodeaban un grupo de cuatro muchachos, liderados por Mario Oltra Blanco que dejarían huella en el folklore: “Los Provincianos”.

Margot Loyola, como lo ha dijo, conoció a Violeta Parra, la “Viola” como la llamaba. Pero ambas eran disímiles. Si la autora de “Gracias a la Vida” no pudo sobrevivir a una depresión y acabó con su existencia, Margot hizo del amor a la vida una especie de doctrina: “Quiero detener el calendario”, dijo a los setenta y a los ochenta, y lo repitió cuando compartíamos inolvidables veladas en casa de Luis Valentín Ferrada, en Abránquil y donde en alguna ocasión se sentaron a esa mesa –donde ella dominaba la conversación– Emma Jauch o el Obispo Camus.

Ganaron por dos razones, según recordó doña Margot: por tener capacidad y, para un jurado de hombres, porque además no eran “nadita de feas”. Sus voces, en entonado dúo, no tardaron en tener audiencia. Nicanor Molinare, gran compositor de temas como “Mantelito Blanco” y otros de similar belleza, las ayudó a pulir compases y “soltar la mano” con las cuerdas. Las hermanas Loyola se hicieron conocidas.

Ahí me dijo una vez que la canción que más le gustaba de Violeta era “Volver a los

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diecisiete”. “¿Te imaginas –decía con los ojos brillantes– vivir un siglo y luego volver a nacer? ”. Era purista de la cueca, de los pasos, del movimiento del pañuelo, del zapateo de la niña o el cortejar del huaso. En una oportunidad le vi dar tres o cuatro veces indicaciones a una joven sobre cómo coquetearle a su pareja: “Mueve el pañuelo a la altura de tus ojos”, “Míralo con picardía”, insistía la folclorista, cada vez más exacerbada en su papel de maestra. Hasta que finalmente, agotados los consejos, le dijo, con la voz más alta que pudo: “Mijita, báilale como estuvieras invitándolo a acostarse contigo”. Una velada con ella, sin importar los contertulios, era un surtidero de anécdotas, algún chiste de grueso calibre que ella disimulaba con una amplia sonrisa llena de picardía. En una oportunidad, en Abránquil, monseñor Camus presente, quiso contar una anécdota que le había sucedido en Santiago. Miró con ojos de humildad al prelado: “¿Puedo monseñor?”, “Adelante, por favor”, replicó el pastor. “Miren –dijo–, iba atravesando una calle en Santiago y un camionero me dice ´apúrate vieja rec….”. “Me doy vuelta, dice doña Margot con la risa ahogándole las palabras, y le respondo: “vieja no, infeliz, pero lo segundo, hartas veces con el favor de Dios”.

Loyola, la cual fue largamente aplaudida al ser nombrada. Antes de empezar, se pone de pie y dice: “Señor contralor, quiero decir algo y que Ud. tome nota: deseo proclamar como candidato a la Presidencia de Chile a Luis Valentín Ferrada”. Inolvidables los almuerzos de Abranquil, donde Margot nos enseñaba el lenguaje del abanico: “En esa época, mujeres y hombres estaban separados en los salones de tertulias, decía, y el abanico era el telégrafo”. Con gracia y coquetería, iba dando las claves de cada movimiento del sutil objeto de ventilación: “Este quiere decir ´te espero en el patio´, este otro ´cuidado, mamá nos mira´, este, ´tengo algo para ti´, y este otro, ´te mandé un mensaje´”, y así interminablemente. En 1994 recibió el Premio Nacional de Arte Mención Música, uno de los pocos que se han dado en ese género. La verdad es que ella impuso su obra en casi un siglo de existencia, con valor y talento. No le simpatizaban los estudiosos de salón y de archivos. “No he vivido entre cajones – expresó– porque la gente que vive entre cajones en las grandes ciudades, tiene otra mentalidad, otros gustos. Yo me hice allá en los campos, en Linares…”.

Tenía una verdadera adoración por mi amigo Luis Valentín Ferrada. Estando él presente, siempre le cantaba mirándole. Él fue su mentor y apoyo en sus últimos años. En una oportunidad, me tocó dar una conferencia en el salón principal de la Contraloría General de la República, organizada por Luis Valentín, quien presidió la mesa de honor junto al contralor Arturo Aylwin. De número musical de fondo estaba Margot

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Tras sesenta años de vida creativa, se le permitió dar un recital en el Teatro Municipal de Santiago el 1 de agosto de 1999, acompañado de 30 artistas en el escenario, logrado merced a la gestión de su amigo Luis Valentín Ferrada. En folklore nunca negó su dogmatismo. “Yo he sido una persona absolutista –decía, y ése ha sido mi error. Busqué lo absoluto, lo perfecto durante toda la vida. Busqué mi paraíso…”.


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En 1948, la Asociación de la Prensa de Linares le brindó un olvidado homenaje en el Solar Linarense, que regía don Julio Chacón del Campo. Fueron invitadas las dos hermanas. Pero con los años llegaron premios, distinciones e incluso títulos honoríficos de universidades. El Premio Nacional de Artes, versión música, se le otorgó –tras varias postulaciones infructuosas– en 1994. Varios conjunto folclóricos, El Cuncumén entre ellos,

nacieron de su inspiración o estímulo. Entre 1980, con “Bailes en Chile” y el 2014, con “50 Danzas Tradicionales y Populares de Chile”, publicó diez libros. Veía la muerte “como un problema, como un drama, porque pienso en la permanencia, en lo infinito…”. Y repetía su frase de siempre: “Cómo detener el calendario”.

Margot Loyola y Osvaldo Cadiz bailando en una muestra latinoamericana de bailes folklóricos por pareja. Colombia, 1993.

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RECADOS DE

Margot Loyola,

ejemplo de fidelidad por

Chi le

Luis Valentín Ferrada V.

Se ha escrito que “la vida no es la vida que vivimos, la vida es el honor, es el recuerdo, por eso hay muertos que en el mundo viven, y personas que viven en el mundo muertos”… pues quienes “viven con honra son los vivos, y los que viven sin honra son los muertos”… porque “muertos son los que tienen muerta el alma… y viven todavía” (1). (1) Benito Muñoz Feijoo.

Pensamiento tan noble y hermoso viene como anillo al dedo cuando se recuerda a Margot Loyola y se repasan los incontables recados que tras generosa vida nos dejara esta mujer chilena a raudales. Chilenísima al modo de aquellos otros pocos que forman la no muy extensa galería de los hijos más amantes que le hayan nacido a la Patria durante su historia. Ha tenido y tiene la Patria –bien se sabe– hijos de muchas clases a través de los años de su formación y desarrollo: grandes talentos profesionales, emprendedores magníficos, militares de excepción, grandes educadores, finos poetas, calificados arquitectos e ingenieros, valerosos agricultores o médicos apóstoles, músicos notables, en fin, personas de alta inteligencia y valer moral, carácter y distinción innegables que, en los más diferentes ambientes, han hecho grandes contribuciones al desarrollo espiritual, cultural y material del país. 11


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Consagrados por el amor a la Patria, a la protección y puesta en valor de ‘las cosas de Chile’, y de todo cuanto emana cristalino de las vertientes del alma nacional, se distinguen estos chilenos por su fidelidad invariable al espíritu nacional constituida en base de sus misiones de vida. Algo extraordinario en una comunidad como la nuestra, siempre dada como esponja de mil poros abiertos a recoger sin filtro alguno cuanto se nos viene encima por moda o se nos inocula con perversos intereses dominadores desde el extranjero. Algo que exige entre nosotros una suerte de heroísmo solitario, un nadar permanente contra las fuertes corrientes sociales en boga, una peregrinación constante de arriba abajo procurando despertar por todas partes conciencias dormidas, abriendo ojos cerrados, por cuidar a Chile de los extravíos de su ser, de sus modos y razones de ser, a la que lo inclinan (muchas veces hasta el borde de peligrosos precipicios morales) la indolencia de una mayoría siempre capaz de tragarse a pie firme cualquier bandera extraña, asta incluida, sin chistar siquiera.

Margot Loyola y su gran amigo Luis Valentín Ferrada.

Empero, aún por sobre esos buenos chilenos, hay otro cierto número superior –no siempre destacado con la justicia que exigiría el mérito que les debe una sociedad como la nuestra, dada desde antiguo al sombrío húmedo de la ingratitud–, cuya principal virtud humana es la de haber nacido amando a Chile con pasión, sin perder nunca en larga existencia, esa pasión como fuente principal de sus energías creadoras.

Son estos chilenos excepcionales los hijos amantes de la Patria que, en el ámbito de cada uno de sus destinos, consagran sus vidas con fidelidad inconmovible al engrandecimiento de la nacionalidad, sólo movidos por sentimientos morales de amor a la Patria, a la que sueñan ver grande, digna y respetada. Margot Loyola, más allá de las consideraciones que pudieran merecer sus valiosos talentos artísticos, su capacidad de investigación histórico musical, sus virtudes pedagógicas que la ensalzan como maestra

Desde mediados de la década de 1940, la profesora Margot Loyola desarrolló una extensa e incansable labor de estudio de la música y danza tradicionales en Chile, tarea que en un principio se centró en los aspectos formales y estilísticos aplicados a la proyección escénica.

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En Abránquil, Emma Jauch, Jaime González Colville, Luis Valentín Ferrada y Margot Loyola.

de la música chilena e hispanoamericana, se alza en el mundo de los recuerdos de la conciencia nacional como ejemplo de hija fiel de la nacionalidad, orgullosamente chilena y latinoamericana, india y señora hidalga, natural de nuestra tierra con aquella sincera franqueza del espíritu que lejos, muy lejos de renegar, traicionar o esconder su propio ser y sus modos de ser, teje con los hilos de su vida una bandera limpia que hace flamear libre al impulso de los cuatro vientos de nuestro territorio, al que integra de norte a sur, de cordillera a mar, de pasado a presente, bajo la idea de una nación que a través de un mismo canto común a todos, manifiesta su unidad espiritual.

interpretarlo al tomar párrafos sueltos de su escritura atribuyéndolos no solo a aquellos para quienes fueron escritos sino, también, para todos los que han seguido después su misma senda). Hubo un tiempo largo de nuestro pasado nacional –hoy dormido, aunque no muerto– en el que fue costumbre popular ocupar, a modo de saludo, una feliz expresión que en su sencillez retrataba todo un espíritu colectivo: ¿Cómo está don Manuel, don Francisco o don Juan? Preguntaba el que llegaba al encontrarse con otro, y por respuesta siempre se recibía la frase emblemática: “¡Aquí estamos pues señor: haciendo Patria!”.

Entre todos los recados de la maestra, a mi sentir y parecer, ninguno más grande ni más importante que éste, de su fidelidad por Chile, en lo que habrá de llevar su parte de mérito –¿por qué negarlo?– el origen cultural de Margot en las tierras linarenses del Maule-Sur, antiguo y rico semillero de chilenidad que, otro ejemplo notabílisimo inaugurara doscientos años atrás el Abate Juan Ignacio Molina, a quien ni el duro exilio pudo arrancar de su corazón su amor sin límites ni fronteras por Chile. Es perfectamente posible imaginar qué hubiese escrito la pluma de don Benjamín Vicuña Mackenna –otro de los grandes hijos amantes de la Patria– en torno a la vida y obra de Margot Loyola si sus tiempos hubiesen coincidido: “He aquí una de las hijas mayores… la hermana grande de todos nosotros… que con mano segura y responsable, abre caminos de comprensión y entendimiento a los menores, les enseña y educa, auxiliando a su madre en todo para engrandecer la dignidad de su familia”… (hemos leído tanto a don Benjamín, le sentimos siempre tan de cerca, que ya no tememos

Margot Loyola y Luis Advis, compositor de Canciones del 900, interpretadas por Margot Loyola (1972).

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Haciendo Patria se sentía y sabía el profesor, el médico, el obrero de la construcción martillo en mano, el ingeniero, el poeta, el labrador, en fin todos y cada quien en su propio destino y oficio. Hacer Patria era como la orden del día para cada chileno sin importar alturas ni condiciones. Ese ‘hacer Patria’ colectivo ha de haber sido la razón principal que explica el siglo XIX chileno, por tantos motivos siglo de oro de la historia de nuestro pueblo entre los corridos hasta ahora.

Recorrido profesional artístico político e investigativo de Margot Loyola.

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Margot Loyola y Oreste Plath.

Margot Loyola ‘hizo Patria’ cantando a Chile durante ochenta años, desde su primera infancia hasta sus últimos suspiros. ‘Hacer Patria’ cantando a Chile ha de ser –pienso– uno de los modos más sublimes que existen para misión tan delicada y trascendente. Porque los sentimientos de amor se expresan a través de la música mediante un lenguaje que llega al alma mil veces más profundo que

la palabra escrita o hablada. En lo que toca al amor sincero y profundo, la nota musical de acerca al beso; y así fue como Margot besó a Chile cada día con cada una de sus notas musicales, siempre enviadas a través del viento como palomas que emprenden el vuelo, agitando aquel pañuelo albo que en sus manos bailaba anunciando el eterno “aún hay Patria ciudadanos…”

Margot Loyola y Osvaldo Cádiz bailando cueca.

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Miembros de la Orquesta participan en un conjunto de cรกmara.

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Una mirada íntima al MEISSNER músico Johanna Martin Mardones

Licenciada en Artes Plásticas, mención pintura Magíster en Literatura Hispanoamericana Diplomada en Gestión Cultural y Comunicación

Muy pocos saben que en la vida de Eduardo Meissner Grebe, su madre, Laura Grebe, a quien todos decían Mauchi, estuvo presente no sólo como la mujer carismática, cariñosa y alegre que mostraba sus afectos con exquisitos dulces, sino como el gran referente artístico. El ambiente familiar de Laura Grebe estaba dominado por la figura de su padre, Eduardo Grebe, pianista profesional que salía a dar conciertos en su piano de cola visitando las ciudades del sur de Chile. Ella estudió piano desde su infancia por más de diez años sucesivos, alcanzando a dominar las exigencias más altas de ejecución. Sin duda, manifestaba un talento excepcional para el piano. Trabajó consecuentemente muchas horas al día para aprender el complejo oficio del pianista, año tras año, llegando a tocar un concierto individual en el Teatro Roxy en un día agobiado, además, por algunos temblores habituales. Con este concierto, su madre se constituía en pianista consagrada de la ciudad y en una gran profesional en el ámbito de la música, en los años en que Concepción necesitaba de personajes preparados para dar forma y sentido cultural a una ciudad pujante que se perfilaba con aires de ciudad intelectual. Luego, en sus afanes, conocería a Erico Meissner, se enamorarían y casarían. Sin embargo, sin explicación, antes del matrimonio Laura no logró definir su posición profesional como pianista, como tampoco en esta nueva relación. Aparentemente, Erico Meissner le exigió que abandonara a sus alumnos con los que trabajaba hace varios años. Además, no le parecía necesario que Laura Grebe se presentara como solista al público, imponiendo su criterio y remitiendo su talento sólo a presentaciones familiares. Eduardo Meissner recuerda una observación recurrente que hacía su padre a sus pacientes que trataba en la misma casa, en donde tenía su

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Eduardo Meissner junto a Günther Domke.

clínica de cirugía, sorprendidos por el toque de su madre con sonatas y conciertos matutinos. Preguntaban quién tocaba tan bien en el espacio doméstico y su padre, sonriendo, respondía: “es mi esposa, la Mauchi, que se entretiene tocando piano”.

De ella aprendió la gran lección, que aparentemente se presenta como experiencia técnica en el toque de piano: se trata de lo que llaman toque o “touché”. Su madre, con insistencia, le enseñaba a abordar el toque, no sólo desde los dedos dispuestos para sacar notas al piano, sino que debía proceder de un movimiento y de una energía generada en todo el brazo hasta el mismísimo hombro de origen. Este movimiento brindaba al toque prestancia, irradiación propia y la consistencia necesaria para convertirse en un sonido lleno de sugerencia y animación. En este “touché”, le enseñaba su madre, radicaría la posibilidad de incorporar a su toque motivos y trasferencias relacionadas con la emocionalidad propia y privada dispuestas a ser incluidas como mensaje particular a la

En la vida de Eduardo Meissner Grebe, sin duda, la primera influencia musical y en la interpretación pianística, la obtuvo de su madre que a diario interpretaba su repertorio. Desde su infancia, escuchaba junto a su hermano mellizo la música que interpretaba en su piano de cola. Además de las piezas que la tradición musical alemana brinda a profusión, su madre interpretaba a los españoles clásicos, especialmente a Albéniz, sin olvidar la extensa obra de Chopin.

El conjunto de música de cámara en 1951. De izquierda a derecha: Ana Cid, Cornelia de Gleisner, Wilfried Junge e Hilda Cid. Atrás: Renato Cruzat, Alfonso Carrillo, Gastón Bianchi, Jorge Carrasco y Eduardo Meissner.

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realización misma de la interpretación. Esta aseveración última, fue la gran lección sensitiva, posible de aplicar en un orden general de información estética. Meissner Grebe tuvo una enseñanza en el piano regular de siete u ocho años, comenzando a interpretar las sonatas fáciles de Beethoven y ciertas obras de los impresionistas, Debussy y Ravel. Su relación con el piano no sería sólo circunstancial, sino esencial en su formación musical. Era un miembro familiar que practicaba la música en razón de una suerte de progresión familiar pianística. De ahí su afición y respeto por los pianos. De su abuelo materno, Eduardo Grebe, heredó un piano de cola, que desde hace años está en su poder, integrado a los salones de su casa en Orompello y cuya marca August Förster le enorgullece por su prestancia. Y otro, un piano de pared Blüthner que adquirió, circunstancialmente, años atrás en sonidos de cascabeles y dispuesto para la ejecución de compositores gráciles y aéreos, como por ejemplo Scarlatti e italianos preclásicos y con seguridad a Mozart. El piano de cola, al contrario, sería destinado a la interpretación de obras románticas y monumentales a la manera de Beethoven, Liszt y Brahms. Otra suerte le tocaría al piano de su tía Else de Braemer, que quedaría en Quillón en manos de Ana María, hija de Eduardo Meissner, fallecida tempranamente a la edad de 46 años. Las primeras clases de piano, el niño Meissner las recibió en los años cuarenta con Ilse Clarr, compañera y amiga de su madre, con quien ésta había estudiado música en los años veinte en el Conservatorio de Enrique Soro. Ilse Clarr vivía entonces en la calle Paicaví, entre Chabuco y Víctor Lamas, las cuales, frente a la Escuela Dental, mostraban un extenso camino con adoquines. En una de esas habitaciones se hallaba el piano que fuese su primer instrumento musical oficial, que se abría hacia un pasillo, junto a un sofá con dos sillones, una suerte de salón propicio y habilitado para la música docta, y que sería su gran compañero con el que estudiaría por ocho años. A los doce o trece años, imposible precisar con exactitud la edad, encontró una flauta traversa de madera negra con una embocadura de marfil y llaves de plata en el entretecho de la casa de sus padres. La flauta encontrada correspondía a un modelo antiguo, similar a la flauta de pan original, gran hallazgo para el Meissner adolescente. No dudó en usarla convirtiéndose en parte de su repertorio de instrumentos musicales. El hallazgo pertene-

Eduardo Meissner tocando acordeón en una trilla en Copiulemu.

cía a su padre, sin que su interés permaneciera mucho tiempo, sólo fue usada un par de años, abandonándola posteriormente. Sin embargo, esto no impidió que Erico Meissner le enseñara las posiciones que debían adquirir los dedos sobre el instrumento, hecho que el Meissner adolescente aplicó con talento. Fue durante ese periodo, al final del año, estudiando en el colegio Alemán su enseñanza secundaria, que musitaron a su oído que, a la orquesta sinfónica del Liceo de Hombres de Concepción, le faltaba una flauta traversa, propia del sistema de instrumentos de viento de una orquesta. Meissner había ejercitado en la flauta traversa original y con su flauta bajo el brazo partió a presentarse ante su director Raúl Rivero Pulgar, quien dictaba clase en el Liceo de Hombres Nº 1 de Concepción, y además había sido compañero de estudios de su madre y su profesor de piano en el Conservatorio en los años veinte. Pulgar reconoció en el joven Meissner al hijo de una antigua compañera de estudios, pero también la inquietud y el talento, seguramente heredado de su madre.

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Sentado a su izquierda, frente a un podio en el que colocó la partitura de flauta, siendo la indicación musical una sinfonía de Haydn o una obertura mozartiana, el joven Meissner dio su primera audición. Después de ocho años de estudio tenía cierta experiencia en la lectura de las obras de piano, con acordes múltiples y desarrollos complejos de la trama, por lo que la lectura lineal de una sola voz correspondiente al ejercicio de la flauta traversa no le produjo mayor complicación. Y así, tocando la sinfonía pertinente, leyendo e interpretando con dinamismo, demostró sus habilidades con gran naturalidad. Al terminar el primer movimiento, el director, sonriendo, le hizo levantarse de su asiento para ser aplaudido como aplauden los músicos, el arco sobre las cuerdas, los palillos sobre el tambor. Desde ese momento fue integrado como flautista primero a la Orquesta Sinfónica del Liceo N°1 de Concepción, donde tocó varios años en sus presentaciones musicales.

Años más tarde, un grupo de integrantes de esta misma orquesta, especialmente cuerdas, se reunían frente al lugar de ensayo a intercambiar ideas e inquietudes acerca de la necesidad de estudiar trozos musicales que les parecían esenciales, como los clásicos y, quizás, más específicamente, el barroco preparatorio. Querían ser músicos de cabecera o en su efecto intérpretes integrados a un conjunto nuevo para tocar la música nunca antes interpretada en vivo en la ciudad universitaria. Esta idea que comenzó con conversaciones ingenuas pronto se concretó, y una vez constituido el conjunto, el joven Meissner fue el primer músico en interpretar en vivo una obra de Telemann. En casa de los padres de Carmen Torres, violinista y odontóloga, con la que Meissner tenía la analogía existencial de haber nacido el mismo día del mismo año y a la que llamaba “mi hermana siamesa”, se reunían, por primera vez, los integrantes de este pequeño conjunto de 20

música de cámara que por su carácter de iniciados, y no teniendo quién los organizara y dirigiera, decidieron contactarse con Wilfried Junge (1951). Este músico profesional había hecho su carrera en la institución de los llamados “Coros de Medina” donde ejercía una labor primordial. Accedería gustoso a la invitación integrándose al conjunto en calidad de director. Las primeras reuniones, que contaron con su participación, se realizaron en casa de Carmen Torres, en Talcahuano, con el objetivo de participar, durante el mes de noviembre, en una acción de múltiples intervenciones en el Teatro Concepción, en la que tocarían una pieza aislada. El año siguiente estos jóvenes inquietos se preparaban para una audición independiente y total. Su primer concierto individual presentaba en su preferencia principal un arreglo temprano de Mozart tocado por Edith Fischer al piano, amiga del director, perteneciente a una familia de consagrados músicos santiaguinos. El primer


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concierto con este conjunto, todavía de cámara, resultó un éxito total debutando en el antiguo teatro Concepción (1952). La joven solista, siendo sólo una niña, le daría una correspondencia a la tradición de la música clásica chilena, otorgándole al conjunto una categoría especial. En 1955 la orquesta de cámara recibió el apoyo de Enrique Molina Garmendia, rector de la Universidad de Concepción. Desde ese momento, el conjunto se convertía en una orquesta de música de cámara, reuniendo los antecedentes para una música sinfónica viva, perdida durante muchos años en la localidad de Concepción. El conjunto de cámara -en sus inicios, luego sinfónico- realizó año tras año en nuestro territorio, su temporada de conciertos invernales y en su efecto también estivales. La extensión de este programa fue inusitada, y con toda razón puede asegurarse que muchas de las interpretaciones musicales serían ofrecidas por primera vez a los espectadores, entre ellas la obra de Telemann. El joven Meissner, de personalidad tímida y reservada, a quien apodaban “el gringo” por sus características físicas, tocaría, en este asomo de orquesta, durante sus primeros años hasta que sus inclinaciones artísticas y profesionales lo llevaron a Europa por el camino de las artes visuales y odontológicas. Al volver en los años sesenta a Concepción e instalarse como profesional y académico, se encontraría con un conjunto de música primordialmente barroca constituido profesionalmente, al cual era ya imposible acceder como instrumentista. La creación del conjunto de cámara y luego sinfónico de la Universidad de Con-

cepción le permitió tocar un tiempo significativo con algunos músicos consagrados de la cultura penquista, entre los cuales figuran: Heles Contreras, violinista; Horst Dreckler, violinista concertino; Ana Cid, pianista y violinista; Cornelia de Gleisner, chelista; Hilda Cid, violinista; Alfonso Carrillo; Carmen Torres, violinista y odontóloga; Gastón Bianchi, ingeniero y músico de cuerdas; Renato Cruzat, chelista; Francisco Arroyo, violinista; Humberto Carrasco también violinista; y su compañero de flauta traversa Jorge Aleide Carrasco, ambos integrantes de una familia de consagrados artistas de Concepción. Recordemos que Sergio Carrasco, integrante de la misma familia, ofició, durante muchos años, en calidad de chelista en la orquesta sinfónica de la Universidad de Concepción. Con Jorge Aleide Carrasco los unían aficiones múltiples. Además de la música y de la presencia en la incipiente orquesta, estudiaban juntos en la Academia de Arte de la ciudad de Concepción, siendo alumnos de Tole Peralta y Julio Escámez progresivamente. Carrasco tenía mucha habilidad con el lápiz y el pincel, y ambos pertenecían a una suerte de elite estudiantil de aquella academia de arte. Esto sólo por nombrar a algunos, otros más se fueron sumando y acompañaron al joven 21

Meissner en su aventura por la música. El acordeón fue otro instrumento que a Meissner lo sedujo profundamente. Su actividad como acordeonista en los campos de Copiulemu lo llevó a tocar y alegrar las trillas a yeguas de esa zona. Junto a un acordeón pequeño que sus padres habían adquirido, casualmente interpretaba canciones, tonadas y cuecas en estas fiestas de trilla con el habitual rondel de caballos trotadores en torno. Sería una época en la que el trigo se liberara de la espiga por la vía natural de las trillas rotatorias. Tenía particular éxito con su repertorio de música popular, amenizaba la conjunción de trilladores, caballos veloces y asistentes, especialmente mujeres con vinos y alimentos habituales a los acontecimientos campesinos. Fue en una de esas trillas, que un joven se acercó a Meissner, anunciándole que era René Godoy, cantor popular que tenía la intención de armar un dúo musical, para lo cual necesitaba un resorte para su canto. Afortunadamente, en sus respectivos repertorios coincidían en algunas cuecas y tonadas. Junto a Godoy, armaron un dúo melódico que se presentó durante varias temporadas en las fiestas estivales de tri-


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llas. Tocaban en el rondel a medio día, pero también en casas, donde amenizaban fiestas y encuentros míticos. La faceta popular como acordeonista, lo llevó a integrar un conjunto de acordeones de talla mayor compuesto por Günther Domke, estudiante de medicina y luego médico destacado. Domke llegó a ocupar la dirección en el Colegio Médico y también en la Escuela de Medicina, llegando a ser decano. Excelente acordeonista, formaría con él y con Werner Brien un conjunto de tres acordeones que intervenía en las presentaciones de una ópera bufa, número mayor de las actividades carnavalescas estudiantiles de Concepción. Este trío de acordeones actuaba en los espacios de recreos de la ópera y desde el escenario interpretaba obras consolidadas de la música popular y también algunas obras de avanzada, haciendo cantar y bailar al teatro entero. Interpretaban canciones como: “Los estudiantes pasan” y “Botones y moños”, entre otras. Pero este no fue el único trío que Meissner formó. La figura de Günther Domke aparecería nuevamente, ahora como pianista. El trío lo conformaban entonces, Domke como pianista, Gastón Bianchi como violinista y Meissner como flautista, un grupo de músicos que pretendía interpretar trozos de la literatura clásica y también barroca con una finalidad eminentemente estudiosa y crítica. Bianchi había practicado el violín y luego la viola como desde siempre. Su permanencia en la música era un hecho natural, jamás pensó que las diferentes etapas de desarrollo de su vida estarían todas asistidas, reglamentadas y complementadas con la interpretación de trozos musicales elegidos al violino. Se reunían periódicamente en la casa de la madre de Meissner, donde él residía como soltero en esa etapa de su vida. En el salón, su madre tenía un piano de cola Kaim que había adquirido para sus interpretaciones, un tipo de piano considerado dentro de los buenos instrumentos existentes. Su toque enfrentaba al intérprete con un teclado relativamente duro y estable, que exigía una buena articulación de dedos. Este mismo teclado imponía, sin duda, un ejercicio interpretativo de articulaciones notorias y, en su efecto marcadas, de modo que en esta disposición se acentuaba naturalmente el carácter individual de las notas del piano. En estas líneas trabajaba Meissner, su madre ya lo había iniciado en las prácticas íntimas de la interpretación pianística. El trío se entendía muy bien, su repertorio desarrollaba una extensa adaptación del

primer movimiento de una de las sinfonías últimas de Haydn, con seguridad la 102 o 104 en arreglos para tres voces. Después de algunos meses de estudio, se les presentó la posibilidad de actuar en público. En esa época Meissner cursaba el sexto año de humanidades en el colegio Alemán y su grupo estudiantil estaba preparando un viaje de estudio cuya primera meta era una nación europea. Por falta de fondos, el destino se cambió por Buenos Aires, y luego por motivos similares, se redujo a un viaje al sur de Chile. Uno de los mecanismos usados para reunir dinero era, justamente, los conciertos ofrecidos por algunos miembros de la colectividad espuria con algún dominio interpretativo. El trío se presentaba en uno de esos conciertos tocando, así lo recuerda Meissner, el movimiento de la sinfonía enunciado. Luego las diferentes inquietudes personales los llevarían a disolver espontáneamente el trío de músicos. Sin embargo, durante ese periodo, Laura Grebe se permitió la introducción de ciertas formas críticas, por las cuales la asonancia, la armonía de conjunción necesaria, se dieron en el conjunto. DOS ANÉCDOTAS PARA RECORDAR Una de las anécdotas interesantes de traer a colación es referente a uno de los primeros conciertos del conjunto de música de cámara que luego sería instalado en la Universidad de Concepción. Los instrumentos de los cuales disponían, en especial los flautistas, no eran los mejores. Problemas de zapatilla (la tela con la que se oprimía el agujero de la flauta cerrándolo, adolecía en una de ellas, por lo que para este concierto que se avecindaba contaban con una sola flauta en buenas condiciones de ejecución) hicieron tomar la decisión que ambos flautistas tocaran en el concierto próximo en una sola flauta. Esta declaración podría resultar eminentemente ilógica y exótica para cualquier lector. ¡Cómo podrían dos intérpretes tocar un concierto en un solo instrumento!. Pero estos jóvenes estaban magníficamente compenetrados de su destino como intérpretes de música clásica en un nuevo conjunto, por lo que ninguno de ellos habría renunciado a su actuación. La participación de flauta comprendía trozos relativamente breves de una composición. El programa consistía en una suite de seis a ocho líneas melódicas sucesivas, cuyo tenor había sido dado por el sonido de la flauta. Meissner y Carrasco disponían, como ya se dijo, de una sola flauta acondicionada para el concierto, interpretando cada vez 22


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Los miembros de la orquesta participan en un conjunto de cámara (1952).

una línea melódica, pasándole la flauta al otro para que tocara la segunda y así. En el concierto se dispusieron detrás de la partitura de los violines segundos, lugar estratégico que impedía que los asistentes de la platea pudieran observar los devaneos de la flauta vagabunda que de movimiento en movimiento cambiaba de dueño. Sin embargo, estos jóvenes entusiastas, habían olvidado que el teatro también tenía una galería en la que no había ninguna posibilidad de ocultar la maniobra, desde ahí los asistentes podrían, con toda propiedad, atisbar el cambio de toque. Así el director tocaba con su batuta sobre sus estamentos anunciando el comienzo del concierto. Carrasco a la derecha y Meissner a la izquierda, muy juntos, se disponían a tocar el concierto con una sola flauta. El primer movimiento lo tocaría Carrasco, el segundo Meissner, el tercero él y así sucesivamente. El problema mayor que se presentaba era el movimiento que requería que la flauta pasara de un intérprete a otro, sin que nadie se diera

cuenta del fenómeno. Desde la galería los observaban en plenitud. Carrasco tocaba con su habilidad acostumbrada el primer movimiento, luego en el pequeño silencio antes del segundo la flauta comenzaba a vagar de sus manos a las de Meissner. Desde la galería se escuchaban algunos carraspeos, más de alguno había constatado el movimiento confuso e inesperado del instrumento. El segundo movimiento fue tocado por Meissner con el énfasis esperado, después del cual la flauta comenzaba a retroceder hacia las manos de su colega Carraco que, recibiéndola, limpiaba la embocadura con su palma derecha para interpretar con prestancia el tercer tiempo. En la acción insospechada se comenzaban a escuchar exclamaciones de la platea, expresando risas contenidas. El nerviosismo comenzó a apoderarse de los jóvenes, que se habían percatado que eran observados desde arriba. La transferencia del instrumento debía suceder, ambos habían estudiado y aprendido las partituras que cada uno interpre23

taría, por lo que el cambio de mano tenía que seguir sin alteraciones. Del segundo al cuarto, del cuarto al sexto, y del sexto al octavo sucedían los intercambios y con ello las expresiones de júbilo y la observación atenta del público, de modo que al final del concierto el griterío y las risas dominaban toda situación. Afortunadamente, el último movimiento rendía cuenta cabal de toda aprehensión, la pieza musical había llegado a su fin, los aplausos atronaron la platea. El director, consciente de lo ocurrido tras la interpretación de dos músicos y una sola flauta, hizo levantarse a ambos para presentarlos ante la audiencia. Los flautistas, con un gesto cargado de humor, tomaron la flauta, Carrasco por un extremo y Meissner por el otro elevándola sobre sus cabezas. El aplauso fue realmente estridente, sin saber si esta manifestación era debido a la interpretación flautística o al hecho que, como ocasión única en la música, dos intérpretes tocaban el concierto en un solo instrumento.


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En otra ocasión, Meissner tocaba como solista un trozo largo de flauta acompañado de orquesta. Este trozo sería interpretado con toda parsimonia y dominio formal en una composición en “la bemol mayor”, cuya secuencia final terminaba en un “mi bemol agudo” de relativa difícil interpretación. Había superado con éxito las diferentes dificultades de la composición y su ánimo se manifestaba en un gozo interior. La última secuencia musical debía ser abordada por un “mi bemol alto” de intensidad mayor. Tomando impulso abordó la nota produciendo un sonido rasgado muy mal ejecutado, convirtiéndolo en un sonido ausente de la perfección tan esperada de un solista. Después de una interpretación relativamente correcta, se permitía una trasgresión imperdonable. El director, sonriendo, le hizo levantarse de su puesto con el instrumento en la mano. El aplauso del público sería extrañamente mayor, nunca supo si los aplausos fueron por la correcta interpretación de su inicio o por la fallida nota final. Lo cierto es que nuevamente el joven Meissner salía airoso de una situación engorrosa. LA PRESENCIA DE LA MÚSICA EN SU NARRATIVA Tan importante ha sido la música en la vida de Eduardo Meissner Grebe, que su influencia se ha hecho presente también en su narrativa. Así nos encontramos con: la novela Mazurcas1 (2005), el cuento Y todo estaba en Brahms2, el relato El grito (2000-2002), y el relato Diario de Coliumo3 (2006). En los dos primeros, desde su título, se anuncia la 1 Mazurca es una obra inédita. 2 Cuento que pertenece al libro La domesticación de los pájaros, cuya primera edición fue realizada el año 1985 y la segunda el año 2000 3 Ambos relatos: El grito y Diario de Coliumo también están en la categoría de inéditas.

relación que el autor establece con la música; en El Grito, aparecen tres historias separadas por aplicaciones metafóricas de formas musicales consagradas: Allegro, Adagio y Andante, a las que se le han puesto como acompañante una adjetivación literaria: Algarabía, Acribia y Melancolía. De la unión de estos elementos, nace una nueva pseudo nominación musical, que podríamos definir como una adjetivación de la forma musical consagrada o de una musicalización de una forma literaria. Es utilizar una forma musical dada y literalizarla, darle un carácter distinto a la música como elementos indicativos para dar vida a la acción, el relato mismo (Martin, 2015: 28)4. En el Diario de Coliumo, aunque su relación con la música no es directa, su análisis lo instala como una narrativa metafísica que metafóricamente podría ser estudiada con una mirada rítmica de acordes y movimientos dados por las imágenes naturales y el silencio que atraviesa toda su construcción semiótica. En esta narración pareciera que el tiempo se ha detenido en un paisaje que todo lo contiene, tenemos la percepción de que nada pasará más que el acontecer etéreo de las cosas, sin embargo, somos invitados a “vivirlo todo” desde el paisaje y su condición primaria y elemental, casi como en estado de meditación. Lo que prima en este relato es su condición descriptiva, un retomar incansablemente los elementos contenidos para (re)situarlos. El autor desarrolla su relato 4 Las tres citas que aparecen en este apartado fueron obtenidas del artículo Geografía de la imagen que deviene relato en la narrativa de Meissner Grebe en la Revista “Alzaprima” de investigación y creación, Departamento de Artes Plásticas, Facultad de Humanidades y Arte, Universidad de Concepción. Año 6, Nº 7, Publicación semestral, Chile, 2015. ISSN 0718-8595

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a partir de imágenes detenidas en la búsqueda por reproducir “algo”, una gran imagen conectada a otra que termina en sí misma (Martin, 2015: 25). Mazurcas, es una novela que instala la música de Frédéric Chopin durante toda la narración, de manera que la imagen sonora de la danza folklórica polaca vibra y arma el contexto de toda la historia que se cuenta. En Y todo estaba en Brahms, todo el relato es un recorrido por la música de Johannes Brahms y al mismo tiempo el relato es atrapado por Brahms, y su relevancia es tal que es ella la que da movimiento a los personajes, en la percepción que todo se vive en Brahms. Es un relato que comienza con una frase que no cesa nunca, solo finaliza cuando termina el primer tiempo musical, por lo que las ideas sólo aparecen separadas por “comas”, los “puntos seguidos” y “puntos aparte” están ausentes. Es una gran sinfonía basada en 6 Valses del Op. 32; sonata p. Violín y piano del Op. 108; Primera sinfonía del Op. 68. Con esta forma de construir relato lo que está haciendo es adjudicarle a la música características discursivas (Martin, 2015: 27). Los cuatro textos narrativos que se han citado dan cuenta de la influencia y presencia de la música en la vida de Meissner Grebe. Otro artículo dará cuenta que la música también se hace presente en otros ámbitos, me refiero al trabajo plástico desarrollado por el autor. En este sentido, la música como su gran compañera desde la infancia, ha atravesado la vida de Meissner Grebe como elemento de alta pregnancia que, sin duda, colaboró a trasformar al niño y al joven tímido, callado e introvertido en un personaje lúdico, versátil, irónico y trasgresor.


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La obra del artista, pianista y compositor

Arturo Barros Medina: Grande de Aysén

Marisol Obrador

Este es un reconocimiento a la trayectoria de Arturo Barros Medina, a su obra, su cantar, su amor por la región, a su lealtad hacia sus raíces. Nació en una localidad fronteriza (Balmaceda, Aysén), y desde muy niño se empapó de criollismos y todo aquello asociado a la colonización de Aysén, estudiando mucho, asesorado por profesores e historiadores y entrevistando a descendientes de “Los Hombres del Viento” desde el año 1975. Así se construye la historia, en un legado para las nuevas generaciones, trabajo que agradecerán por siempre. Gracias por esta oportunidad que nos da y así poder contar parte de su actividad, permitiéndonos llegar a miles de hogares, llevando la esencia de su obra maestra, “La Cantata de Aysén”, la tierra que quedó lejos.

ARTURO BARROS MEDINA: EL PIANISTA Y COMPOSITOR DE AYSÉN Cuánto se puede hablar de él, cuán preocupado ha sido de reservar la historia de una región olvidada. A través de su obra “La Cantata de Aysén”, nos transporta y nos da la posibilidad de vivir el arraigado dolor de colonos que lucharon por defender su patria, haciendo soberanía en la pampa fronteriza. A través de sus letras, se vive lo inhóspito de la tierra de Aysén, al igual que sus paisajes dotados de belleza extrema. Sus letras encantan en el mundo, se ve en los comentarios de sus seguidores en redes sociales, todos se quedan con la piel helada al leer y/o escuchar sus versos, porque lleva al recuerdo de infancia, ese que no se olvida y al que todos quisiéramos volver. En sus letras se escucha el clamor del viento, se huele y se siente la

nieve eterna, ensalza maravillosos paisajes, traslada al más crudo invierno de la Patagonia, se viven las experiencias de gauchos en desacuerdos, peleas, vivencias, amoríos, hambre, problemas. Pero, es capaz de trasportar también al eterno y más puro amor de un hombre romántico que llega cabalgando por las pampas silenciosas en busca de su amada.

¡Amor… vida mía! Yo sé que el valle amado, es vida y libertad, volverán a unirse nuestras vidas, el trigo es a la tierra como el río al mar... 26


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Artista, músico, pianista, gracias por dejar la historia de la Región de Aysén en una composición musical, gracias por permitir que todos los que escuchamos su obra nos emocionemos al punto de estremecer, gracias por alegrarle la vida a nuestros compatriotas que viven fuera del país, gracias por ser un ejemplo, por su actitud, por ser creativo, por su perseverancia en buscar la verdad de los inmigrantes que llegaron a estas tierras lejanas. ENTREVISTA A ARTURO BARROS MEDINA, POR MARISOL OBRADOR Hablar del pianista Arturo Barros Medina es hablar de: “El maestro”. Artista, compositor e intérprete, sensible, emotivo; su creación, la obra “La Cantata de Aysén”, se transforma en un referente y visionario siempre. Todas estas características como músico solo pueden estar tras la personalidad del maestro Barros: fuerte y cercana, sencillo, directo, sin pensamientos superfluos. Sentado en su piano, consigue las notas necesarias dándole el significado que merecen. Gran músico, se reconoce simplemente por rescatar la historia de los colonos inmigrantes, llevando estas letras a una composición. Para introducir al lector en la entrevista, es conveniente indicar que se incluirán algunas estrofas y pensamientos de su obra. Arturo Barros Medina, pianista y compositor, nacido en Balmaceda, Región de Aysén un 1 de septiembre, desde muy niño fue becado para estudiar en Santiago, por la Dirección de Educación Profesional del Ministerio de Educación, con los más destacados, el maestro de la época Alberto Spiken W. y el famoso pianista Oscar Gacitúa, alumno predilecto de Claudio Arrau. Especialista en artes musicales, mención piano, vive y trabaja en Coyhaique. Es el autor y compositor de “Cantata de Aysén”, “Epopeya del Valle Simpson”, “Misa de Aysén”, “Pioneros de pampas bravas” e innumerables éxitos en festividades nacionales e internacionales. Buenos días. Le agradezco mucho me dé la posibilidad de entrevistarlo. - Para mí, gracias por su atención. He estado revisando todos sus antecedentes, tiene un Currículum Vitae hermosísimo, grande, de mucha trayectoria, dejando una huella inmensa en la región de Aysén y me gustaría que esta entrevista la enfocáramos en su obra maestra. “La cantata de Aysén”.

- Perfecto y aprovecho de agradecer a quienes reunieron ese material, en el afán de conquistar el Premio Regional de las Artes y la Cultura 2013 y la investigación extensa, minuciosa y esmerada de quien fuera en vida Laura Ulloa de la Torre (Q.E.P.D.) chilena radicada desde niña en Scheebel, Alemania, a quien no tuve la suerte de conocer… dejando la administración de su sorprendente dedicación en manos del señor Sven Astrom, amigo de absoluta confianza. Existe un trabajo sin precedentes, algunos videos que han motivado elogios en diversos países que son traducidos de inmediato al alemán, suizo, e inglés. Hasta he leído pasajes de mi vida que yo mismo desconocía y que al decir de mis hermanos mayores, son auténticos. Siempre me encuentro con gratas sorpresas. Tiene mucho material. - Mucho, mucho y muy rescatable Hablemos de su obra maestra… empieza el año 1975. - Sí, empieza la investigación. En ese tiempo que comienza la investigación teníamos esa grabadora grande con cinta y yo concurría –tenía un auto Volkswagen– a los campos a entrevistar a los hijos de los pioneros. Incluso alcancé a entrevistar a viejos y a unos que llegaron con sus padres cuando eran niños. Hablamos de 1914, ya están todos fallecidos por supuesto, pero cuando yo los entrevisté eran personas de sus 70 y 80 años, todos de edad avanzada. Y esto ocurría entre los años 1974 y 75.

“Era toda la vida tan suave como un beso, se podía tejer libertad con la mirada…en los niños arrieros brotaban esos sueños que por ser sólo sueños… pertenecen al alma”. ¿Por qué nace, que le inspiró hacer esta obra? - Estudié en Santiago, 12 años, después me vine a la región. Nací en Balmaceda. El amor por mi madre me tiró siempre, el amor por la tierra, sobre todo por el lugar en que nací, un lugar fronterizo, que queda a 2 kilómetros y medio de la frontera. La colonización distingue dos confluencias poderosas. La continental, venida con nuestros compatriotas avecindados en las provincias argentinas (Neuquén, El Chubut, Santa Cruz), que habían salido del centro sur del país particularmente de la IX Región, que salieran por Lonquimay; y la del litoral, tan respetable como la primera, que nos llega desde la isla grande: Chiloé.

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Arturo Barros Medina.

Recuerdo que la obra más importante de la literatura gauchesca es el Martín Fierro y que algunos campesinos conocen sus versos de memoria. Fue tan importante el Martín Fierro de José Hernández, que sus enseñanzas aún permanecen en los campos aiseninos, relata las costumbres gauchas. No era solo literatura, sino una filosofía de vida, un sistema, y hasta nuestros días esos versos desbordantes de magia iluminan y seguirán iluminando los hogares del campo aisenino. En tiempos de mi niñez, “el gauchismo” en su máxima expresión, se instala en mi casa materna (sólo por ilustrar aquel ayer). Yo tocaba guitarra y “balbuceaba” algunas canciones de moda. Interpretaba con mis naturales limitaciones “Pájaro campana”, “Adiós al sépti-

mo de línea” y balbuceaba… “Merceditas”, “Mis harapos”, “Ah mi corriente Iporá” (lindo chamamé). Siempre comento que esto lo aprendía escuchando a escondidas. A mi casa llegaba harta gente: tengo 6 hermanas mujeres y de ellas 5 son casadas con argentinos. Eso dice mucho. Capítulo aparte merecen dos seres grandiosos que jamás olvido, dos criollos nuestros, queridos en toda la región y a quienes siempre recordamos con respeto y admiración: don Eliseo Oyarzo y don Gilberto Orias, amigos de mis padres, mis hermanos, mis verdaderos ídolos. De una ternura infinita y de un talento incomparable. Ellos marcaron el inicio de todo lo que voy capturando en mi eterno aprendizaje… sus hijos heredaron esa enorme genialidad y siguen

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entregando sabiduría en tertulias y reunión artísticas de gran nivel. Son fantásticos. Este era el momento en que su madre le decía que tocara guitarra y el siendo un niño decía “Tenomenecha” (sobrenombre). Cuando niño le pedían que cantara y, al no poder pronunciar “tengo vergüenza”, balbuceaba tenomenecha. Está escrito en su historia. - Esto me inspiró.

“Viajero del sueño errante, jinete y luna candil del viento, esa rosa de nieve, que brotó en los inviernos. Es la tierra que canta mi Balmaceda, mi viejo pueblo”. (De “Romanza para mi pueblo”).


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Es un rescate increíble de toda la cultura que usted ha hecho - Me preocupé, el apoyo más grande que tuve en historiadores, fue don Baldo Araya Uribe, historiador y periodista, él me empapó de conocimiento, porque estudio mucho, conoció mucho de Aysén, falleció hace años. Con respecto a la obra, hay una primera y segunda parte - La segunda parte está centrada en la guerra de Chile Chico, primero en la Pampa brava como lo digo yo, los que llegaron a la zona de Valle Simpson que fue muy conflictiva, aproximadamente entre los años 1911 y 1914. Ahí se producen varios conflictos porque los lugareños que ya estaban instalándose en el Valle Simpson fueron atacados por bandoleros. Muchos arrancaban de las policías argentinas o simplemente se aprovechaban igual que en el oeste norteamericano, después incluso tenían que matar y otras atrocidades irreproducibles. Como la frontera de ese tiempo era un asunto abstracto, se pasaban por cualquier parte, si buscas por ahí encontraras una obra que se llama “pioneros de pampas bravas”, ahí está muy bien relatado todo.

“Vienen desde la piedra, son rostros de madera, vienen desde el coirón, al reencuentro… ¡La patria! Sus miradas de leña, silencios reducidos… Y la mujer… es Vida… es la Diosa… ¡La Madre!”. ¿Cómo llega a esta investigación de la guerra de Chile Chico?, se conoce poco. - Estudiando, estudiando mucho, tengo muchos libros, para escribir una canción leo dos, tres o cuatro libros y

hasta 8 libros he leído, cosa que nadie me critique, de hecho nadie me ha descalificado, nadie ha dicho que es mentira.

“Un puñado de voces por el lago se va… y repite la tarde: Chile Chico está herido y Aysén clama en silencio: mis hijos… ¿dónde están?”. ¿Cree usted que en la primera obra le faltó algo que incluir de esa época? - Siempre faltan detalles. Mira, si tú reúnes todos los sucesos acontecidos, yo lo enfoco esto desde el año 1896, tú me dirás ¿y por qué desde ese año? Porque “La Cantata” está inspirada más en un aspecto romántico, no tanto histórico. Por supuesto que me respaldo con los antecedentes históricos, pero más que nada tiendo a enfocar el tema romántico. El año 1986 llega el primer romántico a las tierras de Aysén, el arriero Juan Richard, que se instala en Ñirehuao con su hermano. Tenía todo lo logrado, se lo vendió a la Sociedad del Aysén y regresó a las pampas. Lo otro es imaginación: que se enamoró de una hija de un cacique chileno avecindado en Neuquén (Argentina) en los confines americanos, donde vivía un puñado de chilenos que habían salido a fines del siglo pasado, dispuestos a conquistar las tierras sin dueños y fronteras. Juan Richard estuvo cabalgando casi dos años por la pampa silenciosa, hasta que una plácida mañana incrustó su criolla libertad en los morenos dominios de un cacique chileno, Quinchamalal, genuino representante de la bravía raza, robusto como el ñire y observador como la luna. Quinchamalal era el padre de Licarayén (princesa de las nieves eternas), preciosa flor de esas soledades. Entre el peregrino Richard y Lica-

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rayén brotó el amor más sublime que conoció la pampa solitaria. Me deja sin palabras. Debo reconocer que tiene una imaginación increíble para contar la historia. Brillante. - En la canción “¡Cuanto te amé!” a Licarayén, princesa de las nieves, dice un verso:

“si en lugar tan lejano me iba a quedar, ay beso lejano… promesa errante… días sin sol… ¡si hasta la nieve eterna se pone roja de dolor!” “A ese rincón –donde florece el viento– llegó el galope de un romántico viajero, el arriero Juan Richard, esbelto y franco como la espiga”. ¿Usted cree que pudiera haber una tercera parte de la obra? - Estamos en la tercera parte y final. Te voy a contar el secreto de la tercera parte y final: estaba pensando y se me ocurrió una cosa muy bonita. Nosotros hablamos mucho del pionero, pero yo hablo también de la mujer pionera, porque yo tengo mi abuela y mi madre, y tal vez mi bisabuela, entonces el machismo nos lleva hablar mucho del pionero, el nombre, la vorágine, la valentía, el coraje. ¿Y la mujer? Mira yo tengo presente que cuando venían de la zona de río Mayo, se venían en carreta, y las mujeres, algunas embarazadas, tenían que tener a sus bebés al lado de los arbustos, porque en la pampa no hay árboles. Les hacían una especie de carpa con lonas y ahí tenían sus hijos. Todo eso me emociona mucho. Pero mira a lo que voy a llegar para terminar la cantata. En este caso, solicitaría la participación del Colegio Alborada, que dirige mi ami-


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go Javier Navarro, excelente maestro (brillante diría), quien ha sido el primero en montar y presentar fragmentos de “Pioneros de Pampas Bravas”. Asistí a sus ensayos y en su presentación los acompañé en piano, resultó emocionante presenciar ese trabajo. Lo mismo ha sucedido con niños y jóvenes de Punta Arenas, Concepción, la Región de los Ríos y así. El objetivo consiste en reunir a los dos coros, ellos y tierra viva, y enfrentarlos en una consulta. Los niños preguntan qué será de ellos en estos tiempos y el coro mayor se les une al final en un vibrante canto de esperanza. ¿Es una primicia lo que me está contando? - Sí. Es una primicia. Licarayén “Con sus sueños llegaba el amor, con sus sueños quería volver con la tierra que llora, llora tu nombre Licarayén, Licarayén, Licarayén. Licarayén no quiero ser silencio vivo, prefiero que me llame Peregrino”. Maestro, ¿Qué le gustaría después de terminar la tercera parte de la obra maestra La Cantata? - Ya está en mi mente el asunto de un concierto criollo. Se llamará “Concierto

Criollo para piano y orquesta”. ¿Eso va hacer en Coyhaique? ¿Será un concierto grabado quiere que salga al mundo? - Sí. Tiene que salir al mundo, pero primero, corresponde anidarlo en el Corazón de Aysén. Sé que lo han entrevistado muchas veces. De todas las entrevistas, ¿usted siente que no le hayan preguntado algo que sea importante y que usted quiera decir?, asuntos personales o más íntimos, por ejemplo. - Muchas cosas. Tu entrevista me impulsa a responder con mucho placer, dado que resulta fácil descubrir cuánto sabes de mi trabajo y sobre mi vida. He tenido la vida que al final llevamos todos. Esa terrible confrontación entre la dicha y el quebranto. Las dos emociones severamente marcadas. Me fui niño a Santiago y en ese viaje también se iba la infancia junto al ser más amado: la madre. Mis amigos más cercanos han descubierto aquella ausencia y cuando sucede algo significativo, ya sea cumpleaños, navidades, en fin, los regalos que recibo, en su mayoría son “peluches” y pienso ‘me descubrieron’. Se ríen, porque veo “El Chavo” y las películas del oeste que

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me recuerdan el Balmaceda de mi niñez. A los acontecimientos mayores tales como El Premio Regional de Arte y Cultura o aquel precioso instante vivido junto a “Los Lazos” con motivo de la medalla de reconocimiento otorgada en “El Congreso Nacional” – por nombrar lo último – me acompaña mi familia, particularmente mis hijas Verona y Zitta, es difícil reunirnos todos. Me ven más con Verona (la mayor), dado que Zitta (la guagua) es médico y cuando le vino la pasión por esa digna jornada como lo es “Médicos sin Fronteras”, en Europa conoció a un estudiante de periodismo danés. Al tiempo se casaron y viven en Dinamarca, sin embargo nos vemos todos los años. Tengo dos nietos chilenos y dos daneses. Nuestro niño, como muchos de mis amigos saben, ya no está con nosotros. Lo que sí permanece invariable es nuestro amor por tan bello hijo (su madre es muy linda). La vida tiene matices fuertes, devastadores, y por otro lado, ver un nieto intentado caminar, es conmovedor. ¿Cambiamos de tema? Por supuesto, lo escucho maestro. - En una entrevista, alguna vez, respondí espontáneamente a una consulta. Después de aquel “Doble triunfo en Chilenazo” siempre junto a


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“Los Lazos”, me pidieron definir el arte o la música, pero desde mi punto de vista, no de la que nos ofrecen los diccionarios. Y jamás olvido la repuesta dolida y angustiada. Para mí el arte es el cansancio de la angustia (eran los días de la tragedia, en otras palabras, me cansé de sufrir y regresé a la creación. Pasaron muchos años). “Brotó

En alguna ocasión nos detendremos en la colonización del litoral, que vincula el norte de Aysén con la isla grande. Un Chiloé mítico y místico, singularísimo, de características encantadoras y sorprendentes. Usted me entrevista por lo que más admiro por ser fronterizo (continental) pero algo conozco de las islas. Junto a “Los Lazos” (después de Viña) incursionamos prácticamente cada rincón de Chiloé. Inolvidable. Bello Chiloé y su gente, atrapan al viajero y se acentúan los deseos de volver y quedarse en su cordialidad.

la voz del sol, brotó la vida, se abrió la eternidad, soñó el amor, la danza gris del viento soltó palomas, que iluminaron el silencio azul. De “Los Hombres del Viento” El río es el soñar del peregrino que estira “En la tarde fatigada / Como rosa desen su clamor, su libertad, al sur de los caminos, al sur del viento, hay otro sueño que se angrada muere el sol / La penumbra llega al cielo / como el llanto hasta el pañuelo llama Aysén”. del adiós.Siempre queda algo que uno no logra diY la herida cristalina que vagaba en tu mensionar y puede ser importante ¿Cree uspupila, ya no está / El Zorzal que se burlated? - Particularmente los periodistas argentinos ba de tu lágrima cansada, ya se va.nos hacían preguntas de un nivel muy cercano Son los hombres que regresan / Los a lo que es la autenticidad. Reconozco que en Arrieros que a su Tierra volverán / Por este momento yo tengo autoridad para escribir sobre la colonización continental, sobre lo que los caminos del peregrino / Hijos del vienocurrió en la pampa argentina y la Patagonia to, pero… Volverán”. chilena, pero no tengo autoridad para escribir sobre otras vertientes colonizadoras, como sucede con la colonización del litoral, me refiero estrictamente a todo aquello relacionado con la colonización continental.

Realmente un gran relato, una historia digna de destacar, es halagador haber tenido la oportunidad de conversar, aunque telefónicamente, pudimos a través de la red arrimarnos a una magnifica aventura de los colonos que llegaron a la Región de Aysén. Haré extensivo este agradecimiento a Sven Astrom (Alemania), nombrado administrador de su fan page en Facebook, por Laura Ulloa de la Torre (Q.E.P.D.). Se ha hecho una recopilación muy importante de su obra. Gracias a este trabajo pude empaparme de conocimientos, contemplar y entender con mayor pasión el paisaje de Aysén y una historia desconocida en el mundo y hasta en nuestro propio país. Infinitas gracias. Mención honrosa al coro Tierra Viva y Los Lazos, embajadores del arte y la cultura austral, llegando, incluso, a grabar y presentar junto a la Orquesta Sinfónica de Chile, la creación mayor de su director: “La cantata de Aysén”, la tierra que quedó lejos”. Extracto de artículo de la revista “Rosselot Sur”, edición número 24, año 2015.

Homenaje para Arturo Barros, en publicación Rosselot Sur (Coyhaique/Aysén).

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AÑOS DE

“Atardecer” EL SONIDO DE LA IDENTIDAD DE ÑUBLE

Cristóbal Vaccaro

Periodista

Una conjunción enigmática y atractiva de colores y formas. El atardecer y su variedad cromática no sólo son un espectáculo de la naturaleza. También forman parte de la materia prima de los artesanos de Ñuble que por siglos han tenido los parajes de la provincia como fuente de inspiración para sus creaciones, donde la música no es la excepción. En la década del ´70, un grupo de jóvenes chillanejos, estudiantes del Liceo de Hombres “Narciso Tondreau”, se apropió del atardecer para darle un nuevo significado; ya no sólo se trata de un cuadro visual, sino también de un paradigma musical que, desde su inicio, busca romper con la idealización que existe respecto a la imagen de Ñuble como tierra huasa para dar paso al romance, el realce de los oficios y las características que definen la verdadera identidad de la futura región. Han pasado 40 años desde la fundación del grupo y hoy Jorge Silva, Luis Ossa, Héctor “Cano” Rodríguez, Ronny Yéber y Eduardo Molina son las voces de un conjunto que, al igual que la tierra de héroes y artistas, han resistido el paso y los embates del tiempo, pasando a formar parte de la identidad musical de la provincia. Todo comenzó en septiembre de 1976, cuando el profesor Adolfo Quintín Lagos decidió explorar el neofolclor, imprimiéndole un sello ñublensino. Para ello se dio a la tarea de probar a gran parte de los estudiantes del Liceo de Hombres. Los seleccionados fueron una decena,

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Desaparecido festival del Albaricoque, versión 1982, que se realizaba en la Escuela de El Tejar.

que finalmente decantó en un sexteto, en el cual el académico también participaba como voz activa y tutora de la identidad de la agrupación. Liceos, pequeñas fiestas estudiantiles y festivales de la época fueron los primeros escenarios que recibieron al naciente conjunto vocal que se ganaba el cariño y los aplausos del público. “Yo me integré en junio de 1980, poco antes de que cumpliera 6 años. Era un grupo que tenía una madurez acorde a su juventud y bastante compacto. Vacilé un poco respecto a mi incorporación al grupo ya que, al principio no fue fácil incorporarme como voz principal”, relata Héctor Rodríguez.

Nacido en una época vinculada a la música latinoamericana y el retrato de la problemática social inherente a las letras, el conjunto rompió el paradigma y apostó por retratar la nobleza de los oficios tradicionales de Ñuble con un profundo, pero implícito, componente sociológico. “Nos aburrimos de escuchar a aquellos que cantaban a la fiesta del campo chileno, al arroyo y al caballito. Nos inspiramos en las lavanderas del Barrio Patrimonial Santa Elvira, en las tejedoras de Quirihue, los viñateros de Portezuelo y los artesanos de

Coihueco, entre otros”, explica Rodríguez, quien agrega que fue precisamente ese componente el que los puso en la mira de las autoridades que lograron incorporar un “supervisor” dentro del sexteto. Sin embargo, la dificultad de hacer música en dictadura no fue impedimento para que Atardecer proyectara sus voces más allá de Ñuble y comenzara lenta, pero persistentemente, a ser un número obligado en los actos oficiales del gobierno militar. “Lógicamente que hacer música en un período de

Académico de profesión, “Cano” debió luchar por conseguir su lugar en el grupo e integrarse a la amalgama de complicidad y arte en una época en que hacer música no era una actividad fácil. HACER MÚSICA EN DICTADURA

Es precisamente ahí donde radica parte del mérito que tiene la historia de “Atardecer”.

Premiación del Sindicato de Músicos y Artistas de la Octava Región. Auditorio radio “La Discusión”, año 1982

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esas características implica que existan diferencias respecto a la postura de cada uno de los miembros hacia el gobierno. Personalmente, y no quiero sonar jactancioso en esto, nunca canté en un acto en que estuvieran los militares presentes. Mi lugar era ocupado por otra persona que tenía mayor afinidad con las autoridades de la época”, relata “Cano”. Y es que los 40 años de vida de Atardecer no han estado exentos de problemas y diferencias entre los integrantes de la banda. No obstante, Rodríguez es categórico en sentenciar que “lo que se resolvió en esa época, está absolutamente resuelto en esa época”. CONSOLIDANDO EL TRABAJO

Las giras y los conciertos ayudaron a que en 1985 el grupo despertara el interés de uno de los más prolíficos compositores chilenos del siglo XX: Ariel Arancibia, quien registró sobre quinientas canciones de su autoría, entre las que se cuentan éxitos como “Dilo calladito” interpretada por Cecilia y “La gotita” popularizada por Gloria Benavides; el éxito de clásico universitario “La ballena” (Sussy Vecky), el tema televisivo “El bailongo” de los Sábados Gigantes de Don Francisco; y el éxito absoluto de Los Huasos Quincheros, la guaracha “El patito”, entre otros. “En la época era un sueño inalcanzable pensar en grabar un disco. Necesitábamos de un ángel de la guarda que bajara y nos dijera: ‘muchachos, tienen lo que se necesita. Grabemos’. Ese rol lo ocupó Ariel”, evoca Rodríguez. El afamado compositor chileno se encontraba en la ciudad en el marco del

festival “Canta Chillán” donde participaba el grupo. No pasó mucho tiempo para que se interesara en las seis voces y les ofreciera la posibilidad de grabar un tema en casete para presentarlo a la pre-selección de la competencia folclórica del Festival Internacional de Viña del Mar, el escenario más importante de Chile. “Desafortunadamente no quedamos en el festival, pero quedamos con la inquietud de realizar una producción musical a nivel profesional. Luego de un par de meses ya estábamos instalados en Santiago grabando”. El proceso no fue sencillo. El estudio “Círculo Cuadrado” fue el lugar donde se registró el disco “Chillán: Feria y Canto” que toma su nombre de la composición del académico y músico chillanejo Carlos Neumann Flores. “En aquella época, José Luis Llanos llevaba poco tiempo con nosotros y se veía mucho más joven. En Santiago la gente es bastante más liberal que acá en provincia, por lo que no pasó mucho tiempo para que uno de los productores del estudio se fijara pasionalmente en nuestro amigo, por lo que todos salimos a defenderlo como un solo cuerpo”. Pero, más allá de las anécdotas, la primera producción fonográfica de Atardecer marca un hito en la historia de la banda, consolidando el talento y profesionalismo que, sin mayor escuela que la vida y el escenario, habían acumulado en casi 10 años de vida. MÚSICOS Y AMIGOS

La amistad que existe entre Eduardo, Luis, Héctor, Jorge y Ronny se ha construido a partir de la música y de

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experiencias que, como conjunto, han enfrentado durante cuatro décadas que no han estado ajenas de dolor.

virtieron de la inconveniencia de interpretar esos temas en suelo peruano”, recuerda entre risas “Cano” Rodríguez.

“Quiero detenerme para recordar a los amigos que, dolorosamente, dejamos en el camino. Me refiero a Miguel Ángel del Canto y Sergio Fuentes Sandoval. Ambos dejaron una huella imborrable en ‘Atardecer’ y siguen presentes cada vez que pisamos un escenario”, recuerda Héctor.

Luis Plaza, Patricio Martínez y Rodrigo Enríquez también se integraron al grupo como apoyo en instrumentación del conjunto y como muestra de que el paso del tiempo demanda pensar en la renovación y la innovación en el sonido sin perder su esencia.

Pero también existen momentos donde entre risas y nerviosismo, debieron ocultar su juventud e inexperiencia en escenarios más complejos y distantes de Chillán.

“Físicamente formamos un grupo macizo en torno a la cantidad de personas. Somos un sexteto pero con varios amigos”, dice “Cano”. EL TIEMPO EN LAS BASTILLAS

En aquellos periplos por Chile y países vecinos surgen muchas de las anécdotas que entregan aún más variedad a los colores que dan nombre al grupo que realizó su primera salida al exterior en 1977 para presentarse en Río Negro, Argentina.

El paso del tiempo no sólo deja surcos en la piel, experiencia en los integrantes de Atardecer y polvo en las bastillas. En sus cuatro décadas de vida han logrado cautivar y mantener a una audiencia que los conoce y los sigue en sus diversas presentaciones.

El reconocimiento obtenido durante sus primeros años y su carácter innovador llevaron al conjunto a extender sus giras llegando a los extremos del país.

Héctor Rodríguez reconoce que tienen claro que su público envejece junto a ellos y que encantar a las nuevas generaciones es una tarea que, por ahora, no está en sus planes asumir.

“A principios de la década del ´80 tuvimos que viajar a Arica invitados por el municipio para presentarnos en el edificio consistorial y luego en el Casino Internacional. En eso nos avisan que también tenemos que cantar en el consulado de Chile en Tacna, lo que nos alegró bastante. Durante el viaje en bus nos dedicamos a ensayar y probar el repertorio que presentaríamos. Entonamos clásicos chilenos como ‘La Batalla de la Concepción’ y ‘Los Viejos Estandartes’. No obstante, poco nos duró la alegría cuando las señoritas del ballet que nos acompañaban en la misma máquina nos ad-

“La recepción del público ha cambiado tanto como hemos cambiado nosotros. Tenemos la misión de cantar y encantar, pero el hecho de tener una carrera local nos tiene satisfechos y entendemos que la gente nos ve como un grupo de veteranos, de gente mayor que hace algo serio”. La madurez y la experiencia volvieron a decantar en una producción discográfica en 2001 con “Razón y palabra”. El disco, grabado en el estudio de la Corporación Cultural Municipal de Angol, refleja el buen paso del tiem-

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po por la banda y refleja los descubrimientos musicales y variaciones que sufrió el conjunto desde su último paso por un estudio a mediados de los ´80. No obstante, el hecho de no tener ninguna producción realizada 100% en Chillán, cerca de la fuente de inspiración, es una de las deudas que el grupo cree tener con sus seguidores. “Hacer un registro de buena calidad y equipos modernos que existen en los estudios de la ciudad tiene un costo que hoy no estamos en condiciones de asumir. La grabación de un grupo vocal requiere de ciertos talentos y conocimientos que no todos tienen”, explica Héctor. Las vicisitudes y recovecos del día a día también son un obstáculo en la carrera musical. Las obligaciones laborales y familiares de cada uno de los miembros parecieran, por instantes, congelar la vida musical, esa que en septiembre de 2015 cumplió 40 años y que tuvo una celebración íntima. “El día del aniversario nos reunimos los seis. Sin familia, sin amigos; sólo nosotros. Esperamos la medianoche y nos abrazamos. Fue algo íntimo y emocionante que nos recuerda una de las principales características de nuestro grupo: la humildad. Con cuatro décadas a cuestas hemos aprendido del rigor de los ensayos y la presentación en los escenarios de todo tipo. Estamos listos para tocar para diez o para mil personas”, explica “Cano”. ATARDECER

Pese a que aún el final del día parece distante para Héctor, Ronny, Eduardo, Jorge y Luis, están consientes que están cada día más cerca del atardecer. Si bien la


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calidad vocal e interpretativa no ha cambiado en 40 años, el conjunto se sabe finito, por lo que han comenzado a dar pasos decisivos para concretar los sueños que aún restan. “No soñamos con llegar a un Festival de Viña o del Huaso de Olmué. Nuestra raíz e inspiración está en los festivales realmente folclóricos, esos que no se ven por televisión y que se realizan en localidades donde la gente valora este tipo de música”, explica Héctor Rodríguez. A juicio de “Cano”, la principal satisfacción de pertenecer a la agrupación es la parte formativa. “Si uno quiere tener rigor, atardecer es una gran escuela. No es

lo mismo ser un solista que trabajar con armonías, hacer matices y temas eminentemente vocales”. Valora también la experiencia que deja el escenario y el trabajo para que las cosas salgan bien. Atardecer continúa proyectando su carrera y preparando nuevos proyectos, sabiendo que la celebración ya terminó y que la misión de ser parte de la identidad cultural de Ñuble obliga a mantener la calidad en honor a la historia y la tradición que han sembrado dejando un legado único al patrimonio artístico local.

Concierto de Aniversario por los 35 años del Grupo “Atardecer”, octubre del 2009. Sala de Extensión UBB.

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Parroquia San José de Melipilla Acta de Bautismo de José Roberto Hernández Cornejo.

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Roberto Hernández Cornejo: H i s t o r i a d o r

d e

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Va l p a r a í s o

Cristián Gazmuri

Historiador. Universidad Católica de Chile (1)

Cristián Gazmuri.

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Citando a San Juan Evangelista, Mario Góngora decía que la historia (historiografía en realidad) es una casa de muchas moradas. Entre otras por la temática variada, muy practicada en el presente, de muchas corrientes, ahora novedosas, pero en realidad una tendencia que se estaba dando desde comienzos del siglo XX. Porque la que nos interesa a nosotros, la de Roberto Hernández Cornejo, era nueva, pues no era ya una historiografía general, sino particular, que toca un solo tema. Vale decir monográfica. La historiografía general ya casi no se cultiva, aunque hay algunos porfiados que siguen machacando contra el muro. La última obra, post mortem, de Gonzalo Vial, fue una “Historia General de Chile”, ¿pretendía que fuese la definitiva? ¿O pretendía ser el Encina aggiornado? No sé. Pero fue en el siglo XIX que la historiografía general, mundial, universal, etc., era la historiografía por excelencia y la más tratada: hubo varias grandes historias universales, en realidad mundiales, (hoy y quizá también en siglo XIX) nadie estaba y está en condiciones de hacer una historia del universo o del mundo). Pero apareció la de Cesar Cantú, la de Modesto Lafuente, la de Goencken; y en el caso de Chile, las de Gay, Barros Arana, Francisco Antonio Encina y en el siglo XX las de Jaime Eyzaguirre, Gonzalo Vial y algunas que han quedado sin terminar como la de Sergio Villalobos. 1 Palabras pronunciadas por el autor en el Salón de Honor del Instituto de Chile, Santiago, con motivo del Acto de Inauguración Pública de la Fundación Roberto Hernández Cornejo, el día 15 de enero de 2015.

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Parroquia de Jan José de Melipilla donde fue bautizado Roberto Hernández.

Pero en el presente abunda mucho más la monografía, la historia de un problema o un asunto que se cierra en sí mismo, vale decir, un aspecto histórico, que si bien es parte de la historia general, tiene una cualidad que le da identidad especial y es temáticamente acotado. Roberto Hernández Cornejo escribió monografías. Se refirió al problema, el tema, al lugar, creyendo que así se daría un panorama total más amplio. En ese sentido fue un precursor. Desgraciadamente ahora último se ha abusado de esta historia monográfica que ha llegado a ser “particular y personal”. Se utilizan nuevas palabras, algunas de dudosa legitimidad ortográfica o semántica como los “constructos”. Pero no exageremos. La historiografía monográfica permite tener profundidad, infinidad de temas, que en las historias generales no se tocan bien. Pero también a veces, dentro de esquemas más generales que no son profundos. Como la mía, “Historia de Chile 1891-1994”. Tenemos historias de lugares o de grupos sociales, en un determinado momento o en el largo tiempo. Se dan cuando se están vi-

viendo momentos de crisis o de serenidad. Se cultiva historia de lugares o empresas, del dinero, de los viajes. Aquí nos interesa el hombre que vivió o cultivó varias de estas formas. Roberto Hernández Cornejo, tiene 49 publicaciones, de las cuales hay 28 libros impresos sobre los más diversos temas. Entre otros, 18 sobre Valparaíso y su entorno, y 5 que tienen que ver con Valparaíso, aunque no sea su tema principal. El resto, sobre otros aspectos de la realidad y aun sobre el salitre y los chilenos en California. Pero en verdad Roberto Hernández fue el historiador de Valparaíso. Escribió: “Algunos apuntes sobre el movimiento literario general de Valparaíso”; “Álbum de Valparaíso panorámico”; “Valparaíso 1827”; “Rubén Darío en Valparaíso”; “Reseña histórica local con motivo del centenario del Mercurio de Valparaíso” y muchas otras, como “Las obras marítimas de Valparaíso y el puerto de San Antonio, la concesión de Quintero”, libro que quiero mucho, pues pasé los primeros 12 años de mis vacaciones en Quintero, y dudo que alguien sepa más sobre ese puerto que estuvo casi muerto, pero que ahora tiene más vida que el propio Valparaíso. Y muchos más: “Los primeros teatros de Valparaíso y el desarrollo general de nuestros espectáculos públicos”; “La fundación de Valparaíso” y aún otros. Pero no pretendo hacer aquí una bibliografía de la obra sobre Valparaíso(2), la que por lo demás está hecha. Le faltó, sin embargo, escribir sobre los antiguos cementerios porteños “con vista al mar”, sobre los as2 Para una información actualizada de lo publicado por Roberto Hernández, está el libro editado por su nieto, Horacio Hernández Anguita, 200 años de la Aurora de Chile, Talca 2012. En esa publicación hay una breve biografía y bibliografía de “R.H.”.

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censores, sobre los bomberos –los primeros de Chile–, sobre los masones –también los primeros de Chile–, quizá por el hecho que escribiese en la conservadora y clerical “La Unión”. Y sobre los incendios –sobre los cuales hemos tenido experiencia reciente–, consecuencia de que entonces las casas se construían de caña traída de Ecuador y barro; y después con calamina y ahora fruto de la acumulación de mugre y falta de responsabilidad en las quebradas. También, sobre los remolcadores y en particular “el poderoso” a carbón y en servicio por cuarenta años. Todavía está en Talcahuano dañado por el terremoto de 1960 y lanzado sobre la costa. Sobre las lanchas que hacen el recorrido de la bahía ahora con todos los tripulantes con chalecos salvavidas. Aunque si no escribió libros, es casi seguro que haya es-


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Familia Hernández Anderson, plaza Victoria, Valparaíso 1921.

crito artículos, los cuales no he revisado(3). Son más de mil o más… O sobre los transatlánticos que llegaban, algunos haciendo carrera regular, en particular el Reina del Pacífico de la Pacific Steam Navegation Company, PSNC que los chilenos bautizaron como “pésima será nuestra comida” o “peor sería no comer”. En realidad su comida era muy mala. O quizá lo hizo, al menos yo no lo he encontrado, lo que no es raro. Hay algunos muy interesantes. Por ejemplo, sobre la recalada de la escuadra del conde von Spee en Valparaíso el 2 de noviembre de 1914, después de la victoriosa batalla de Coronel, donde sus buques, los cruceros Gneisenau Sharnhorst 3 Roberto Hernández es un escritor fecundo y gran parte de su producción literaria e histórica está en miles de artículos publicados en las páginas, primero del diario El Chileno, desde 1902 y desde 1915, en La Unión de Valparaíso.

bajo el mando del conde von Spee hundieron a los ingleses Monmouth y Good Hope, mayores pero más antiguos. Recibió los festejos de la colonia alemana en el puerto, donde aprovechó de aprovisionarse de carbón y todo tipo de víveres. Allí von Spee, pronunció un memorable discurso, en un banquete, el que terminaba diciendo una frase muy alemana: “hoy día estamos muy contentos, pero mañana podemos estar en el fondo del mar”. Así fue. ¿Trató el tema Roberto Hernández? Creo que sí, era tan suyo; aunque en “La Unión” ha de haber sido firme partidaria de los Aliados. Escribió sobre los hermosos “clippers” del salitre de cuatro y hasta cinco palos, el “Potosí”, “el Preussen”, un verdadero “rey de los mares” que naufragó en un accidente estúpido en el canal de la Mancha. 41

Pero a comienzos del siglo XX, en Valparaíso ya había un amplio servicio de trenes, que pronto se convertiría en eléctrico; los buques, en su mayoría ya eran de vapor. También, en la década de 1920, se estaba comenzando a construir el molo de abrigo y como dijimos, competía con San Antonio y Quintero, que tenía una bahía mucho mejor y en una empresa financiada por la familia Cousiño. Era un peligro grave para la hegemonía de Valparaíso. Se movieron los intereses políticos. Los parlamentarios porteños –que creo eran los mismos por Quintero– hicieron presión en el Congreso y muy pronto se pusieron gran cantidad de trabas para que el puerto Quintero se terminase, a pesar de lo cual se construyó un ferrocarril y obras portuarias no despreciables, en especial un muelle de concreto, forrado en


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roble que todavía existe. La gran impulsora fue la esposa francesa de don Luis, doña Luisa Sebire de Cousiño, empeñosa normanda que gastó buena parte de su fortuna en la “Compañía Ferrocarril, Puerto y Balneario de Quintero”, la que finalmente fue a la quiebra. Lo que son las cosas. Hoy día Quintero tiene más movimiento de buques que Valparaíso. Volvamos a Valparaíso. Por esa época una ciudad todavía importante. Tenía edificios de oficinas, de periódicos y bancos –algunos de los más bellos y más lujosos de Chile hasta el día de hoy–. Mucha gente “bien” o burguesa seguía viviendo en el puerto y estaba el puerto mismo con sus grúas, sus lanchas y guachimanes. Su barrio Bravo, pecador, rodeando a su Iglesia más antigua y venerada, La Matriz, con casas de niñas a un lado y al otro, el colegio o Instituto Montessori. Sus asnos, que hasta el día de hoy reparten agua en el verano, fruta y carbón en invierno; sus innumerables perros y gatos en los cerros. Hoy, por desgracia, cubiertos por la pátina de la decadencia y el abandono. Tenía bares famosos, casi legendarios: el Cinzano, el Inglés, el Roland; cafés inolvidables: el Vienés, el Riquet; restaurantes por decenas, el más pintoresco y conocido

quizá “El Bote Salvavidas”. Todavía existe, pero muy cambiado. Roberto Hernández caminaba todos los días desde su hogar en Playa Ancha, hasta sus lugares de trabajo, “La Unión” y la “Biblioteca Severin”. Allí conversaba, escribía y pensaba. Su caminata diaria por el puerto lo iba identificando más y más con éste. El hecho que viviera desde la década de 1930 en Playa Ancha también era muy decidor. Quizá Playa Ancha no era entonces el barrio pobre de Valparaíso, todavía se pueden ver las casas directamente importadas de San Francisco, o de Oregón y meramente armadas aquí. Allí estaba y todavía está la Escuela Naval. Pero el resto, salvo excepciones, hoy es un barrio de clase media baja. Pero pasemos a otro tema. Ya que mencionamos a El Bote Salvavidas, recordemos a esta noble institución filantrópica. Estaba anexa al conocido restaurant rústico entonces (o debería decirlo al revés). Su fin era recoger marineros en peligro durante las tormentas, apretar espigas y ayudar en todo dentro de la bahía. Hasta 1960, aproximadamente, hubo dos botes, el grande y el chico, ambos vivieron aventuras innumerables. Hasta 1980 había uno, el Cap. Christiansen, ahora no sé qué pasa. Pero lleguemos al 22 de mayo de 1940. El día (o la noche) de 1940, el que junto con el terremoto de 1906, posiblemente ha sido el de una de las catástrofes más terribles que han azotado el Valparaíso contemporáneo: un mega temporal. Poco pudo hacer el Bote Salvavidas durante éste. Ya por la tarde, se levantó un fuerte viento norte. A las 10 de la noche, el temporal ya desencadenaba toda su furia. Los buques más grandes

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salieron a capear el temporal a alta mar, como uno de la clásica Grace Line y uno italiano (recordemos que Chile no había roto relaciones con Italia). Los que se quedaron en el puerto sufrieron una suerte terrible. El acorazado Latorre, que tenía sus calderas apagadas, comenzó a garrear de sus anclas y la enorme maza de acero de 28.000 toneladas se fue encima del buque Palena, hundiéndolo. Entretanto, numerosos faluchos pesqueros fueron lanzados contra las rocas del rompeolas. Peor aún, el Latorre, después de hundir otros dos buques, chocó con el dique, que se dio vuelta con el vapor Chile a bordo, del cual poco se supo. Y peor aún, el acorazado que había elevado vapor de sus calderas, pero no lo suficiente, comenzó a irse hacia la costa rocosa. Qué hubiera sucedido con las moles chocando con el roquerío, no lo sabemos. Pero sin duda el “Dreadnought” orgullo de la Armada, habría quedado muy averiado. Salvó la situación el piloto, pues el capitán estaba en tierra, quien logró entrar el gigantesco buque en la poza de abrigo, donde cabía escasamente. ¡Qué gran marino! Roberto Hernández contó el episodio. Lo más probable que haya escrito más de un artículo al respecto. Yo no los he encontrado todos. En realidad, quizá se haya debido a una falta de acuciosidad mía, y que éstos hayan salido varios días o semanas, hasta meses después. Al día siguiente, la bahía de Valparaíso, en absoluta calma, presentaba un panorama desolador. La costanera con ocho o nueve buques y muchas más camaroneras, pesqueras y lanchas maulinas destrozadas. Flotando restos de naufragio, e incluso, uno que otro cadáver. El Latorre, bien; pero con dos


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o tres planchas hundidas. El dique volteado. Pero no se crea que Roberto Hernández Cornejo solo se preocupó de Valparaíso y sus alrededores, situaciones y problemas. Escribió sobre todo Chile y casi todos sus problemas principales. Puede que faltaran detalles, e incluso normas para hacer siempre buena historiografía, algo propio de un autodidacta y un historiador de historias locales. Pero siempre entregó un ambiente de lo que trató, ampliamente logrado, eso es historiografía de la buena. En esta segunda veta, no porteña, de la obra de Roberto Hernández, abunda la biografía. Las hay mejores y peores. Entre las mejores me parece que están las de “Juan Godoy y el descubrimiento de Chañarcillo” (1932), y la prosopografía “Los chilenos en San Francisco de California” (1930) y “El roto chileno” (1929). En cambio, entre otras varias biografías, hay de dulce y de agraz. No es nada de buena “El general Necochea y la crónica de un siglo atrás” (1937), aunque, como en todos sus libros, aporta datos de interés. En cambio los que tiene sobre “El Almirante Grau” y la “Exhumación de los restos de Grau” (1934) son eruditas, pero abundan en los elogios al almirante, quien sin duda los merecía, pero pudieron ser más sobrias. “200 años de la Aurora de Chile” (2012), editado en Talca por Horacio Hernández Anguita –que en verdad fue publicado por primera vez en 1924 y 1930, además de otros artículos–, es una biografía de Camilo Henríquez, pero asimismo, es una relación de los comienzos de la industria tipográfica chilena. Hernández Cornejo entrega también valiosos datos de uno y de la otra, pero, aunque quizá no es el mejor libro

al respecto, es imprescindible para cualquier estudio sobre el tema. Pero no le pidamos más, ya fue bastante lo que escribió y muchos los temas que tocó. A lo que cabe agregar su labor como periodista. Pero este enamorado de Valparaíso, sus ascensores, sus grúas, sus cerros, sus buques y su ambiente marinero y de puerto de mar, había nacido en Melipilla el 18 diciembre de 1877, e hizo solo dos años de estudios primarios; en el resto de su gran erudición fue autodidacta. Se inició como periodista a los 17 años. Fue en el periódico de Melipilla “La Constitución” así como, casi al mismo tiempo, en “El Deber y “La Unión”. Diego Barros Arana le escribió entonces alentándolo en su labor periodística de investigación. Se vino a la capital. En Santiago, en 1902, alojándose en la casa de don Miguel León Prado, tomó contacto con Pedro Subercaseaux y Belisario Gálvez, incorporándose al diario “El Chileno”. Trabó relación cultural con Augusto Orrego Luco. Entre estos y otros personajes que frecuentó Roberto Hernández había conservadores y liberales, pero Hernández no hizo vida política activa. Su larga permanencia posterior en el diario “La Unión” de Valparaíso, escribiendo sobre lo humano y lo divino, siendo este un periódico ligado al partido conservador, haría pensar que Hernández también lo era. Pero no; más que conservador, era un amante de las tradiciones. Rara vez salía un ejemplar de “La Unión” sin un artículo o nota, firmado “R.H.” o Roberto Hernández, pero no era para defender la causa política conservadora, sino recordar la tradición y el pasado. De bigotes, como era común en su época, tenía a 43

los cuarenta años todavía un aspecto juvenil; este iría cambiando, y después de su jubilación, tiene la apariencia de un prócer. Es interesante que por primera vez, o una de las primeras veces, Hernández cultivara la historia del tipo popular chileno, como hasta cierto punto también lo había hecho Vicuña Mackenna, con quien tantos puntos de contacto y empatía tuvieron. No solo dan fe de esta vocación “El roto chileno”, sino también “Los chilenos en San Francisco de California”, escrito con gran erudición y sabor local, de Chile y de Estados Unidos, del que solo conocía por leyendas, aunque da por sentado que Joaquín Murieta era chileno, lo que ulteriores investigaciones ponen en duda, atribuyéndole nacionalidad mexicana. Así como también “Algunos proverbios, refranes, motes y dichos nacionales”, “Juan Godoy y el descubrimiento de Chañarcillo”, –verdadera enciclopedia acerca de la región de Copiapó hacia 1830 y 1840, y todo el mundo de los cateadores y múltiples aventureros de corvo y culero, que completaron el ciclo de la plata–, junto con “Tres Puntas” y después “Caracoles”, ciclo que iría casi unido al primero, el del cobre y el rico “Tamaya” de los Urmeneta. Todo esto se reflejó además en múltiples artículos de prensa, recogiendo también las tradiciones de la bahía de Tongoy. ¿De dónde obtenía sus fuentes Roberto Hernández? Como los buenos historiadores, creo que de cualquier y múltiples partes. De la lectura de la prensa, revistas y libros; de conversaciones; de noticias escuchadas en las redacciones de periódicos o en la calle, de viajeros (no de viajes, pues al parecer, no realizó alguno, al menos al extranjero), de la lectura infatigable de todo.


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Pero su labor no se redujo a escribir libros notables y centenares, sino de millares de artículos periodísticos. Se preocupó además de la biblioteca pública N°1 de Valparaíso, la que desde 1917 lleva el nombre del donante del inmueble, donde funciona hasta hoy: Santiago Severín. Hernández enriqueció sus colecciones y archivos, desempeñando el cargo de Conservador hasta su jubilación. Además fue miembro de la Real Academia de Historia de España y de la Academia Chilena de la Lengua. ¿Estuvo Roberto Hernández a la altura de Barros Arana o de Vicuña Mackenna? En

el caso de Barros Arana, la comparación no cabe. Éste escribió historias generales, Hernández no. Con Vicuña, a quien Hernández admiraba mucho y dedicó muchas y sentidas palabras, en cambio, sí cabría hacer un paralelo. Vicuña Mackenna produjo historiografía –mutatis mutandis– del tipo de la de Hernández. Tienen un nivel parecido, pero en calidad total no me parece que estén a un mismo nivel. Con todos los defectos que se le han hecho ver, Vicuña Mackenna sigue siendo un coloso. Hernández me parece que no era tanto; pero está cercanamente por debajo y en algunas obras o trozos de obra, alcanzó su nivel.

Libro El Roto Chileno.

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Pacián Martínez Muñoz 45


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El presente texto, que me fue solicitado por Alejandro Witker, pretende recoger parte

de

la

actividad profesional

desarrollada por mi padre en sus 76 años de vida. Desechando una mirada más personal e íntima, que es propensa a caer en el “patetismo y la liviandad”, como diría Gonzalo Rojas, reseño su afán por promover la gestión cultural en sus diversos ámbitos. Con ello, creo, soy aun más justo con su memoria…

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“Una confesión: pese a mi odio a la información, me gustaría poder levantarme de entre los muertos cada diez años, llegarme hasta un quiosco y comprar varios periódicos. No pediría nada más. Con mis periódicos bajo el brazo, pálido, rozando las paredes, regresaría al cementerio y leería los desastres del mundo antes de volverme a dormir, satisfecho, en el refugio tranquilizador de la tumba”. Recuerdo haber leído junto a mi padre estas palabras, con las que finaliza Luis Buñuel su libro de memorias “Mi último suspiro”, hacia finales de 2010. Esto es, un año antes de su fallecimiento. Quizás lo obsedía en ese tiempo el olfateo insidioso de la muerte, que se mezclaba con la admiración al amado director de cine. Sin embargo, su ánimo era el mismo de siempre y la curiosidad intelectual que lo había caracterizado durante toda su vida se mantenía incólume. Cada año, en el verano, lo visitaba Hugo Muñoz Cifuentes, un amigo de toda la vida, que vive hace décadas en Suecia. Sergio Ramón Fuentealba, otro de sus grandes compañeros, había fallecido hacía poco tiempo y Gonzalo Rojas estaba próximo a enfermar gravemente. Con el académico Jaime Giordano en el extranjero, el periodista Óscar Vega lejos de Concepción y el poeta Ramón Riquelme respirando la paz de Quinchamalí, aquel Grupo Libre de Arte, que se fundara en 1952 en Concepción, enfrentaba la diáspora de la muerte y la distancia. PRIMEROS AÑOS “La verdadera patria del hombre es la infancia”, Rainer Maria Rilke. Pacián Martínez Elissetche nació el 9 de mayo de 1935 en Coronel. Fue el segundo hijo del matrimonio conformado por Francisco

Pacián Martínez Pavez, receptor judicial nacido en Curicó, quien desarrolló gran parte de su carrera en la VIII Región, y de Berta Elissetche Sepúlveda, hija del inmigrante vasco-francés Pierre Elissetche Etcheto, quien llegó a Chile en el año 1892, proveniente de la localidad francesa de Bidart. Los primeros años de infancia transcurrieron en Coronel, pero muy pronto la familia se trasladó a Concepción. Gran parte de sus estudios

los realizó en el Colegio de los Padres Franceses, actualmente llamado Sagrados Corazones. En Cuarto Año de Humanidades se matriculó en el Liceo de Hombres de Concepción, establecimiento en el que trabó amistad con muchos compañeros que posteriormente se volcaron hacia la literatura y la plástica. En el Liceo fundó, junto a otros jóvenes, el citado Grupo Libre de Arte, que se vio beneficiado por la llegada a la Universidad de Concepción de profesores como Gonzalo Rojas, Alfredo Lefebvre, Mario Benavente, Daniel Belmar, Luis Burgos Fuentes y un grupo de intelectuales activos en el ambiente de la ciudad. Las 47

Con José Miguel Varas y Gonzalo Rojas en la presentación del libro sobre Daniel Belmar (Artistas del Acero, agosto de 2009).


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Con la escritora María Luisa Bombal, frente a la catedral de Concepción.

actividades del grupo consistían, como rememora Jaime Giordano, en reuniones y lectura de originales, primero en un sótano al extremo occidental de la calle Rengo; a lo que se sumó la organización de actos culturales cuando la sede se trasladó a la Escuela de Bellas Artes, en la primera cuadra de Caupolicán. Especial importancia revistió para el grupo de adolescentes la visita que realizó al sótano en 1953 el poeta cubano Nicolás Guillén, y lo mismo puede decirse de las charlas del novelista Nicomedes Guzmán y del crítico Ricardo Latcham en el Liceo de Hombres. Estas actividades tuvieron como motor principal a mi padre, quien comenzó de esta forma, a los 16 años, una labor de promoción y gestión cultural que duró toda su vida. De ese período proviene también su estudio sistemático del cine, expresión artística que lo había cautivado desde la niñez y que luego abordaría como crítico cinematográfico y expositor en diversas charlas y conferencias sobre el tema. JUVENTUD Y MADUREZ Al culminar sus estudios secundarios ingresó a la carrera de Derecho en la Universidad de Concepción, la

que abandonó al optar por Periodismo en la misma casa de estudios. Su formación cultural se vio enriquecida en la década de los ’60 con las famosas Escuelas de Verano de la Universidad, organizadas por Gonzalo Rojas; su proximidad con el Cine Club, del que fue uno de sus directores, y que era animado, entre otros, por los periodistas Hernán Osses y Alfredo Barría; y por la eclosión de movimientos cinematográficos que cautivaron a los aficionados de aquella época. Entre ellos, se puede citar especialmente al llamado “cine de autor” y a los exponentes de la nouvelle vague francesa. En octubre del año 1967 contrajo matrimonio con la profesora de Español, Alicia Muñoz Garrido, a quien había conocido en la casa de Edward Hyde, un integrante del TUC que trabajaba además como traductor en la Universidad de Concepción. De esta unión nacieron sus tres hijos: Pacián, periodista; Juan Cristóbal, publicista; y María Luisa, Doctora en Literatura Latinoamericana. Mientras culminaba la carrera de Periodismo, comenzó a hacer clases de Castellano en distintos liceos de Concepción, labor que extendería posteriormente a 48

la docencia universitaria. Su práctica profesional como periodista la realizó en el diario La Patria y su tesis de título abordó la historia del Liceo de Hombres de Concepción. Después de desempeñarse en el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Técnica del Estado ingresó en 1977 al diario El Sur de Concepción, primero como colaborador -su primer artículo fue sobre el cineasta y cómico judío francés Max Linder- y luego como periodista de planta. Al comienzo se desempeñó en el suplemento La Gaceta del Bío-Bío, revista que dirigiría en años posteriores. Paralelamente, comenzó a escribir críticas cinematográficas y literarias, y realizó las primeras entrevistas a escritores e intelectuales chilenos que volvían del exilio, como era el caso de los poetas Waldo Rojas, Gonzalo Millán y Gonzalo Rojas, por citar sólo unos pocos. A ello se suman otras tantas a una enorme cantidad de exponentes de la intelectualidad, las letras y la cultura regional, nacional y sudamericana, como la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi, una de las cuentistas más destacadas de ese país en las últimas décadas; los narradores José Donoso, Jor-


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ge Edwards y Enrique Lafourcade; los poetas Omar Lara, Enrique Lihn y Alfonso Alcalde; y el director de teatro Andrés Pérez, entre muchísimos otros. DOCENCIA, EXTENSIÓN Y ESCRITURA En el año 1994 dejó el diario El Sur y comenzó a hacer clases en distintas universidades de Santiago, tarea docente que ya había asumido en años anteriores como profesor en el instituto profesional Duoc y en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Concepción. Su tiempo se repartía entre la capital y Concepción, donde se dedicó fundamentalmente a trabajar con institutos binacionales y corporaciones culturales. En el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura de esta ciudad realizó talleres de Apreciación Cinematográfica y organizó diversos ciclos de cine, abiertos a todo el público, que se caracterizaban porque las películas exhibidas eran comentadas y explicadas a los asistentes, quienes además tenían la oportunidad de discutirlas una vez acabada la proyección. Estas actividades se replicaron posteriormente, en alguna medida, en el Instituto Chileno-Alemán de Cultura. Con la Corporación Cultural Artistas del Acero organizó ciclos de cine en la Sala Andes, que en un principio

se realizaban los días sábado, con gran asistencia de público. Allí se proyectaron retrospectivas de grandes cineastas europeos, como Ettore Scola y Luchino Visconti. En 1999 fue llamado por la Universidad del Bío-Bío para hacerse cargo de la jefatura de Extensión de esta casa de estudios, cargo que ocupó hasta el año 2007. Como parte de este trabajo convocó a más de 150 escritores, políticos, intelectuales y pensadores de Chile y el extranjero para que dialogaran con académicos, estudiantes y público en general. También condujo, junto a la periodista Anamaría Maack, el programa semanal “Caleidoscopio”, emitido por la radio de dicha universidad, lo que se tradujo en innumerables conversaciones con académicos, científicos y artistas de diferentes latitudes. En 2002, y como parte de las actividades de Extensión de la Universidad del BíoBío, organizó en Santiago la presentación de la novela “Solo de Orquesta”, de Enrique Valdés, músico, poeta y narrador nacido en Río Baker, y que fuera uno de los fundadores de la revista de poesía Trilce. La actividad se llevó a cabo en el bar La Unión Chica, ante parroquianos e intelectuales, y unas semanas más tarde se replicó en

Con amigos en Teatro de Chillán.

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Concepción, en el restaurante Luncheonette. En esta universidad, junto al músico Marlon Romero, organizó una serie de recitales de jazz, que incluyeron las más diversas tendencias de esta expresión musical. De esta forma, Concepción pudo recibir la visita de grandes virtuosos chilenos, como el baterista penquista Francisco “Pancho” Molina, el trompetista Cristián Cuturrufo y el bajista Christian Gálvez. Especial reconocimiento merecen la presentación del trío de Eric Byrd, connotado pianista de jazz norteamericano, y del percusionista cubano José Luis Quintana, más conocido como Changuito, recital que se llevó a cabo en el Teatro de la Universidad de Concepción. Este intérprete, de fama y estatura mundial, había creado en los años 70 el “songo”, un ritmo afrocubano derivado del “son”, que permite la fusión con otros estilos contemporáneos, como el jazz y el soul. En 2005 escribió un artículo sobre las Escuelas de Verano y los Encuentros de Escritores de la Universidad de Concepción en los años 60, que fue publicado en la Enciclopedia Regional del Bío-Bío, editada en 2006. En este texto habla acerca del arribo de numerosos intelectuales a la ciudad a mediados del siglo pasado,


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quienes crearon el clima y el ambiente propicio para el surgimiento de esas irrepetibles jornadas. Desde el año 2007 hasta su fallecimiento, en 2011, mi padre se dedicó a investigar y escribir sobre temas que le apasionaban y por ello presentó a la Corporación Cultural Artistas del Acero, dirigida por Arnoldo Weber, un proyecto tendiente a rescatar la figura del escritor Daniel Belmar, nacido en Argentina, pero radicado posteriormente en Concepción. Al narrador, quien había arribado a la ciudad en 1935, el mismo año en que nació mi padre, lo conoció en su casa de calle Mac-Iver 1725, al ser compañero y amigo de su hijo Daniel. Allí no era raro que acudieran escritores de la talla de Pablo Neruda, Nicomedes Guzmán, Pablo de Rokha, el cubano Nicolás Guillén o el boliviano Óscar Cerruto. El libro, titulado “Daniel Belmar: Rescate y Memoria”, finalmente apareció en junio de 2009. Se trata de un texto de 204 páginas, que tuvo un tiraje de 1000 ejemplares, y que incluye una serie de crónicas del propio autor, fotografías de Daniel Belmar en distintas etapas de su vida, una reseña biográfica, testimonios del mundo cultural tras la muerte del escritor, y entrevistas a familiares y destacados artistas e intelectuales sobre la vida y obra del novelista, como el pintor Julio Escámez, el químico-farmacéutico Alfredo Danhier, el narrador y Premio Nacional de Literatura José Miguel Varas, el crítico y académico Jaime Giordano, el químico Peter Lewis Belmar, el docente Andrés Gallardo y el escritor Juan Mihovilovich. El texto fue presentado en agosto de 2009 en el Auditorio de la Corporación Cultural Artistas del Acero. En el acto, Pacián Martínez Elissetche,

junto a su amigo personal, el poeta Gonzalo Rojas, quien había prologado el libro, y José Miguel Varas, analizaron y discutieron la obra de Daniel Belmar. El evento también contempló un diálogo con el público presente, en el que había numerosos familiares del desaparecido escritor. Tras ello, y prosiguiendo con la tarea escritural que se había propuesto, mi padre se dedicó de lleno a la preparación de un libro que incluyera fotografías sobre la Provincia de Concepción en su último siglo de historia. El proyecto, que contó con el financiamiento de un Fondart adjudicado en el año 2008, tuvo como finalidad cotejar y contrastar -con fotografías antiguas y recientes- los cambios experimentados en edificaciones y lugares emblemáticos de la zona, dejando de lado las recientes imágenes catastróficas ocasionadas por el terremoto del 27 de febrero de 2010. Todo ello, enriquecido con comentarios que permitieran comprender el contexto histórico, social y cultural del material iconográfico. Como señala el propio autor en la Introducción del libro, su idea no fue “presentar hechos heroicos o próceres largamente glorificados, sino más bien rescatar, para una necesaria memoria, paisajes y edificios característicos, personajes anónimos y seres cotidianos, como asimismo recoger, en lo posible, aspectos que las miradas oficiales no consideran o desdeñan”. El texto de 148 páginas fue impreso en noviembre de 2010 y contó con la colaboración de la fotógrafa Andrea Rioseco, quien fue la encargada de capturar las imágenes actuales de los distintos lugares y edificios que aparecen en el libro. Las fotografías históricas pertenecen al propio autor y a distintas colecciones de instituciones y 50

privados, los que tuvieron la gentileza de facilitarlas para la elaboración del proyecto. El tiraje fue de 500 ejemplares y éstos fueron entregados, en su gran mayoría, a distintas librerías de Concepción. El prólogo estuvo a cargo de Jaime Giordano, quien señaló textualmente que este trabajo estaba destinado a convertirse en “un acontecimiento tanto local como nacional para todos los residentes, los visitantes de la ciudad y los que tengan curiosidad de conocer aspectos olvidados o poco conocidos de nuestro país”. Pacián Martínez tenía intención de presentar el libro al público a comienzos de 2011, pero unas vagas molestias físicas aparecidas a finales del mes de febrero fueron los primeros síntomas de una dolorosa enfermedad que lo llevó a la muerte el 8 de diciembre de aquel mismo año. Entre marzo y diciembre de 2011, y pese a enfrentar un delicadísimo estado de salud, comenzó a escribir, con el auspicio de la Corporación Cultural Artistas del Acero, un libro sobre el poeta y narrador chileno Alfonso Alcalde, que no alcanzó a terminar. Además, al momento de fallecer, preparaba un texto con entrevistas a nombres míticos de nuestra cultura y otro, en coautoría con su amigo Jaime Giordano, que sería una suerte de recordatorio de personajes penquistas no incluidos generalmente en la historia oficial de la ciudad. En el tintero quedó, también, un proyecto largamente anhelado: la escritura de un libro que recogiera la vida y obra del narrador vienés, avecindado en Concepción, Erich Rosenrauch, cuya figura, como la de tantos otros intelectuales que vivieron en esta zona, duerme en la penumbra.


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Palabras finales “Viva el olvido. Yo solamente veo dignidad en la nada”.

Luis Buñuel

Un par de veces me han pedido, quizás por ser el hijo mayor, que escriba algo sobre mi padre o que colabore en la elaboración de algún video documental sobre su actividad periodística y cultural. Siempre he enfrentado la misma duda: ¿habría estado de acuerdo él con que se le recordara en la imagen o el papel? Reacio como era a la figuración, pero al mismo tiempo contradictorio como todos los seres humanos, me cuesta imaginar qué hubiera pensado… Mis disculpas, entonces, si herí una vez más las finas y sensibles fibras del pudor. Como descargo puedo decir que estas pocas líneas se elaboraron revisando documentos, pero sobre todo reconstruyendo de manera sobria “la cálida memoria del amor, quizás la única capaz de recordar”. Pacián Martínez Muñoz

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Ciro Vargas Mellado, revisando noticias para sus actividades de locutor en Radio La Discusiรณn de Chillรกn.

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PERIODISTA Y GESTOR CULTURAL CHILLANEJO:

CIRO VARGAS MELLADO Leopoldo Martin Ramos Necesaria advertencia preliminar: la entrevista al periodista y gestor cultural chillanejo Ciro Vargas Mellado, resulta de varias conversaciones realizadas en su hogar, en Santiago, y el acopio –a manera de collage facilitador de informaciones- de párrafos marcados de comentarios de personas involucradas en sus vivencias, de suerte de lograr una visión más amplia que la mera recordación de hechos y circunstancias. “Mi vida ha transcurrido siempre en ese ámbito. He trabajado desde muy joven en radio y en mi vida lo he hecho en diferentes emisoras; primero en provincia y después, acá en Santiago y ahora en “Radio Arcoiris”, en este proyecto que en realidad nos tiene a todos apasionados, los que estamos involucrados en él”. Conversamos con el periodista Ciro Vargas Mellado, y sus primeras frases resumen toda una vida. Hoy frisa más de noventa años y le hemos premonizado muchos más, en su intento de emular a su coterráneo Nicanor Parra, con el cual organizó la Primera Escuela de Temporada de la Universidad de Chile, en la ciudad que cobijó a ambos en sus tiempos de niñez … LOS INICIOS EN LA RADIOTELEFONÍA EN CHILLÁN… Habla entusiasmado de su primera incursión en la radiotelefonía en Chillán. Fue siendo muchacho estudiante en el Liceo de Hombres de Chillán, en el último año: “en esa época, eran Humanidades … terminaba mi Sexto de Humanidades y me fui aproximando a la radio; me pasaba escuchando y pasaba por allí, frente a la casona donde estaba la emisora, observando y observando, hasta que empecé haciendo un programa leyendo poesías, y yo me fui metiendo en la radio a través de la poesía … leyendo poesía, y después ya se me fue haciendo un hábito y pasé a ser -con el correr

Teatro Experimental de Chillán.

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del tiempo- empleado como locutor y luego Director de la radio “La Discusión”, de Chillán, en la cual trabajé algo de veinte años hasta que posteriormente me vine a estas tierras de Santiago”. Recuerda, sin ocultar su emoción, a Alberto Poblete Cabezas, su profesor de Castellano “un hombre muy interesado en la suerte de sus alumnos y por mí parece que sintió especial simpatía porque me estimuló a leer; me facilitaba libros, me incentivaba a escribir, cosa que empecé en aquellos años a incursionar en literatura”, lo que ocurría alla por los años cuarenta: alternaba mis estudios con una asomaditas, una pasada por la radio. UNA ACTIVIDAD TRASCENDENTE: ENTREVISTA A RAMÓN VINAY Comentando circunstancias especiales de esos años, recuerda con nostalgia: “me tocó atender la primera visita que Ramón Vinay hizo a Chillán. Ya en años muy, muy lejanos, fue cuando apareció por primera vez allá, en Chillán. Tuve la alegría, el honor, la satisfacción y el orgullo que fuese yo el que lo entrevistara… ante el micrófono. Hasta una foto quedó por ahí conservando esa imagen Era una misión enorme, próximo a la estrella, y además con ese encanto, esa simpatía de Ramón Vinay, que en su primera visita cautivó la ciudad”. Relata la fiesta que constituyó la visita, el trabajo conjunto de ambas radios existentes en la ciudad, y la formidable experiencia que –en esos años- tradujo el inusitado despliegue técnico: “ Creo yo, que la potencia de la radio alcanzaba a los límites de la ciudad de Chillán, apenas a unas comunas próximas de la zona rural, San Carlos, a lo mejor…, no era mucho lo que alcanzaba, pese a que se contaba con una antena que era muy alta, altísima, que nos llamaba mucho la atención y había que estarla cuidando día y noche”. LA EXPERIENCIA DURA DEL TREINTA Y NUEVE Y EL RECUERDO DE DOÑA AURORA Nos situamos en el año 1939, importante para Chillán porque ahí estuvo el epicentro de un terremoto tremendo con más de treinta y nueve mil muertos. Pregunté: en esa fecha, había radioemisora, y si no la había ¿ cuándo comenzó y

Actuaciones de Ciro en varias obras del Teatro Experimental de Chillán.

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cómo, la situación del terremoto, afectó a esa actividad? (nostálgico), Ciro responde: “No tengo memoria que hubiera radio en Chillán en esa época… porque, además, el terremoto barrió con todo … redujo a escombros toda la ciudad, y … no creo… no había radio, todavía, en esa época. Con posterioridad a eso, sí empezó a aparecer la radiodifusión y fue la “Radio La Discusión”, la primera que apareció en el dial, y después la otra emisora -“ Radio Ñuble”que fueron las dueñas del espacio, durante muchos años, pero la tragedia del terremoto no tuvo una repercusión del punto de vista de las transmisiones radiales porque no las había, y la ciudad quedó reducida a escombros y después de mucho tiempo lograron ya aparecer los primeros atisbos de una radiodifusión en la ciudad. Observé en Ciro una emoción difícilmente contenida, y tras un breve descanso requerí las razones de los sentimientos trizados. Vino el relato de su particular experiencia: “ toda la familia estaba en el campo… yo tenía catorce años … esa noche estábamos todos durmiendo; éramos ocho hijos y mi madre, que estaba viuda, porque mi padre murió muy joven … era época de vacaciones … cuando viene un sacudón escapamos todos, porque en la casa -esa casa de campo, donde quedaron sólo los pilares que la soportaban- … era donde nos cobijábamos y mi Madre parecía una gran gallina con sus polluelos … en el patio bajo unos enormes castaños que estaban frente a la casa “. Luego relata: “No sé por qué, pero mi madre me distinguió con una misión que al mismo tiempo de asustar me llenaba de satisfacción porque me permitía regresar a

Chillán … el movimiento telúrico fue algo terrible … la ciudad desapareció … dijeron que le iban a prender fuego… pero era una mentira… estaba todo en el suelo, no había qué incendiar … las aceras no existían… la acera de una calle se cruzó con la otra de enfrente … así que quedaron montones de escombros”. Luego la conversación se desgranó en los recuerdos de su madre, Aurora Mellado Graf … la emoción reinó en ese momento … hube de esperar que volviera la tranquilidad, tiempo que destiné a hurgar en documentos que guarda con justificado celo … ahí encontré una carta que Ciro le escribió a su madre ( 17 de enero de 1944, en ese entonces no tenía aún los veinte años y estaba cumpliendo su servicio militar como estudiante)… el texto – con las lógicas diferencias que otorgan los años- refleja el estado de ánimo de ese instante y el momento de esta entrevista: “Carta y encomienda de una madre ! Doy gracias a Dios que aún la tengo y ruego la conserve para dicha mía y de mis hermanos. Pasado el al-

Libreta de Conscripción Militar de Ciro Vargas Mellado en R.I.9 de Chillán.

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“Ahora que la ciudad ha respondido entusiasta y bulliciosa al llamado de la Escuela de Temporada de la Universidad de Chile, es necesario recordar al que hizo posible con su magnífico tesón, que esta bella quimera se convirtiera en brillante realidad (…)

Un grupo de Damas y Ciro Vargas acompañando a la escritora MARTA BRUNET (segunda desde derecha a izquierda).

Presentación, en Venezuela, del periódico NUEVA AURORA DE CHILE, fundado por Ciro Vargas Mellado para la Comunidad Chilena en Caracas.

muerzo me lancé a escudriñar el contenido de la encomienda con una profunda emoción. Aquel paquete contenía sacrificios y, seguramente, más de una lágrima de mi adorada madre (cuando se está lejos y solo se acrecienta demasiado el cariño por la madre y hermanos y amigos lejanos, soy un tanto sentimental) Cuando descubrí el contenido del sobre se llenaron de lágrimas mis ojos (no lloré porque un militar no debe llorar). Guardé lleno de cariño, mis cositas y me lancé al patio para devorar su carta, mamá nuevamente mis ojos permanecieron húmedos con las lágrimas que tenía que tragar”.

UNA EXPERIENCIA IMPORTANTE: PRIMERA ESCUELA DE TEMPORADA EN CHILLÁN La entrevista que trabajamos en conjunto con Ciro, dio lugar a una remembranza noble, matizada con cantos y risas y los instantes de emoción que generaron los recuerdos: la primera Escuela de Temporada realizada en Chillán, con visita de excelencia universitaria… más que las frases del entrevistado, opté por traer a cuento una nota escrita en el Diario La Discusión, por Guillermo Carrasco Seguel (“Un recuerdo necesario” / 8 de julio de 1955):

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No hay manifestación espiritual en esta ciudad que no cuente con su activa participación. Un día lo vemos dirigiendo una obra teatral, otro organizando concursos radiales para escolares y un tercero, viajando a Santiago a conversar con las autoridades universitarias para concretar el funcionamiento en Chillán de una Escuela de Temporada. Es necesario imitarlo. Necesitamos muchos de su temple para evitar la crisis total de los valores del espíritu. Los jóvenes de hoy tienen en él un ejemplo. Reaccionemos contra el desesperante materialismo de la época para que nuestras palabras no sean sólo el canto del cisne de una civilización en decadencia. ¿Habrá necesidad de decir que este moderno Quijote de Chillán es Ciro Vargas Mellado?” LA INVETERADA MODESTIA DE SUS REALIZACIONES Acaso sea –la modestiala actitud que mayores obstáculos ha puesto en su más que octagenaria existencia. Hablar de Radiodifusión Cultural (1948), Teatro Experimental (1951), Instituto de Extensión Cultural de Chillán (1952), violenta los recuerdos, conmoviendo las fibras más íntimas de los sentimientos… “se ha escrito tanto sobre esas experiencias culturales” (dice, tras un hondo suspiro que borra recuerdos). Aguijoneo sobre sus aportes y –con incomodidad no exenta de rubor- me espeta: “quédese con los dichos de Gui-


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llermo Carrasco Seguel y la importante contribución histórica de Bernardo Neira, sobre “El Teatro en Chillán”; mantengo la aspiración de que alguién recoja la información de tantos esfuerzos nobles, que no han logrado interesar a los historiadores de la cultura de esta ciudad”. Insisto: todas estas obras son suyas y con razón le significaron el reconocimiento de la Ilustre Municipalidad de Chillán (1961). Reacciona conmovido: “fue una de las cosas más gratas para mí… el hecho de haber sido distinguido por la Municipalidad con el Premio Municipal de Arte que se otorga en Chillán, anualmente. Quisieron, así, premiar la labor que yo había realizado en el ámbito de la cultura y el arte. Habíamos trabajado en radio, habíamos trabajado en teatro, habíamos organizado muchas cosas… habíamos llevado el Teatro Experimental de la Universidad de Chile en más de una oportunidad hasta Chillán, para brindar la posibilidad a los habitantes de la ciudad, de conocer las obras que se estaban presentando con tanto éxito acá en Santiago y un evento extraordinario: la Primera Escuela de Temporada que se realizó en Chillán, de la Universidad de Chile.

cargo de don Alfonso Lagos, que era el Director del Diario “La Discusión”; don Abel Jarpa Vallejos, que era el Alcalde de la ciudad. Y entonces hubo momentos de mucha emoción -y particularmente para mí-; fue el que mi madre -por diversas razones era poco frecuente que saliera de noche- … bueno, aquella vez sí estuvo en ese acto acompañándome. Fue uno de los momentos de emoción particularmente interesantes y que recuerdo con mucha complacencia”. DE LA NOSTALGIA DE LOS PRIMEROS AÑOS HASTA LA ABRUPTA EXPERIENCIA METROPOLITANA Ciro, recuerda: “Mi aparición en “Radio La Discusión”

fue por allá por el año cuarenta y tantos… digamos, el cuarenta. Como recordábamos empezó mi afición por la radio tímidamente, leyendo algunas poesías en un programa cuyo nombre era “ Tú, la música y la noche”; tenía que ver desde luego con algo poético… porque era la lectura de poesías, en un espacio de diez a quince minutos… eso se hacía por puro amor al arte, desde luego, yo todavía era un estudiante en el Liceo de la ciudad … la Revista ECRAN, de esos tiempos, elogió el programa, destacándo la cuerda romántica del mismo y posteriormente, hicimos de todo: en la locución, después actuando en los radioteatros e incluso canté frente al micrófono y así, paulatinamente, hasta

El Director de esa Escuela fue, ni más ni menos, que Nicanor Parra y yo fui el encargado de su organización, así es que tuvimos un contacto permanente… bueno, y en esa oportunidad también estuvo por allá Margot Loyola; y así, figuras destacadísimas del arte llegaron hasta Chillán y fue un éxito tan grande que algo de tres mil personas participaron en los diversos cursos… Me entregaron el Premio en un acto en la Sala Otto Schaeffer, y ahí hubo unas palabras de reconocimiento a

Ciro Vargas y su madre, Sra. Aurora Mellado Graff, la noche en que se realizó el acto de entrega del Premio Municipal de Arte, Sala Schaefer, Ilustre Municipalidad de Chillán.

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Yo empecé allí, desde abajo a hacer el periodismo… no había en esa época… no existían las Escuelas de Periodismo… nos hacíamos los periodistas “a pulso”… así, en el ejercicio de la función periodística y eso es mi caso… Yo, después, me incorporé al Colegio de Periodistas, pero después de haber cumplido un período determinado de ejercicio diario de la profesión. Primero, como digo, en el “Diario Ultima Hora”, donde encontré un muy buen ambiente, y después ahí me vinculé con la Radio Portales… trabajé durante muchos años en ambas partes… terminaba en el Diario y me iba a la Radio y viceversa… entonces, era una doble tarea que hacía con mucho entusiasmo, con mucho esfuerzo y hasta con mucho sacrificio… … pero, el tiempo se hacía ya poco para poder cumplir con el compromiso de los dos trabajos… Ciro Vargas y Clodomiro Almeyda.

que mis años en Radio “La Discusión” terminaron con mi cargo de Director de la emisora. Un cargo que duró poco tiempo porque caí afectado de una úlcera que se perforó… una úlcera gástrica que me tuvo en las puertas del infierno… pero, me recuperé y aquí estamos… ese traspié sirvió para que el dueño de la emisora me dijera: “mire, le agradecemos mucho su colaboración, pero siga descansando…” Larga pausa, que respeté sin hostigamientos de ninguna laya… superadas las incomodidades de la emoción contenida, Ciro reflexionó, más que responder al requerimiento de bocetar su periplo:“… abreviando la historia: ya recuperándome surgió el ofrecimiento de venirme a

Santiago y quién me lo hizo fue nada menos que mi amigo José Tohá González. El era el Director del Diario “Ultima Hora”, de aquí en Santiago, y el hermano de él, Isidoro Tohá el doctor en Chillán, era el médico de mi madre y consiguientemente muy amigo de la familia y amigo mío. Nos casamos con Sonia (diciembre 1964) y nos vinimos a enfrentar esta realidad nueva para nosotros y a enfrentar también una experiencia absolutamente aterradora para mí, porque verme en el medio como periodista, sin mayor experiencia, solamente la que tenía en Chillán, era una cosa que me causaba pavor. Sin embargo, poco a poco fuimos venciendo eso y trabajé en el Diario “Última Hora” diez años.” 58

Sin embargo, no hubo quejas y llegué a ser Jefe de Redacción en el Departamento de Prensa, de la Radio Portales, que en ese tiempo era “la primera de Chile” y realmente era así, porque era una radio sumamente escuchada y en la que trabajaban periodistas de gran prestigio… como Luis Hernández Parker… estaba por allá Luis Gamonal, Freda Mora, y otras figuras del periodismo que constituían el equipo de la radio… Era una radio eminentemente informativa… y ahí disfruté una enormidad, porque el trabajo resultaba muy estimulante… y ahí estuve… había dejado ya el diario y me dediqué exclusivamente a la radio y terminó mi trabajo en radio Portales cuando el once de setiembre (de 1973) todo el país fue golpeado por ese terremoto político que cambió la historia…


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LA ENRIQUECEDORA EXPERIENCIA EN VENEZUELA, ÓPTIMA EN LA ACTIVIDAD PERIODÍSTICA Viajaron a Caracas por unos tres años (8 octubre 1978), regresaron once años después (8 octubre 1989). Testimonio mínimo de la actividad profesional: ejemplares de Revista “Doble Seis”, “Disminución”, “Frente” donde constan la Dirección de Ciro Vargas Mellado, y en otras actividades editoriales de Sonia Roa Mena. Privilegiamos, en esta entrevista, los aspectos de la actividad periodística… de las vivencias humanas durante más de una década en una urbe cosmopolita y de generosa hospitalidad, hay material para varias cuartillas que esperarán para compartirlas. La entrevista –realizada durante varias jornadasmostró a un varon contento y satisfecho; emocionado hasta las lágrimas en algunos instantes y querendón de su Chile, engrandecido por la prolongada ausencia. El exilio derivó de los peligros de su actividad gremial en la dirección del Sindicato de Periodistas de Radios, y terminó

con la llegada de la democracia, luego del triunfo plesbicitario del NO.

dico que fundó para la comunidad chilena que llegó exiliada a Venezuela:

“Estuve trabajando un tiempo en la CLAT, la Central Latinoamericana de Trabajadores, que publicaba una revista y libros, también… porque, como su nombre lo señala, era una Organización de tipo internacional, que vinculaba a dirigentes laborales de todo el continente y ahí llegué a trabajar. Y, en otra ocasión, estuve a cargo de la revisión de los libros que editaba un Organismo dependiente de una Asociación, también internacional … era un trabajo bien interesante ya que había que revisarlos y corregir textos allí, para la publicación posterior de libros que contenían material muy importante … escritos de intelectuales destacados… así que era, también, una actividad muy enriquecedora …”

“Surgió en conversaciones con algunos chilenos que estábamos residiendo allá, que se entusiasmaron con la posibilidad de disponer de un medio que, aunque fuera modesto, sirviera para informar y aproximar a los chilenos que eramos –como se sabe- numerosísimos quienes llegamos a Venezuela después del golpe militar. Se estima que eran como cincuenta mil los compatriotas y más, incluso, considerando los que estaban distribuidos en las diversas ciudades de ese país.

Fueron varias sesiones de trabajo prolongadas las que destinamos a una actividad importante de Ciro, en sus afanes periodísticos y de relación con la Patria añorada. Las frases siguientes compilan la gestación de un perió-

Locutores y Radiocontroladores de radio La Discusión de Chillán. De pie (izquierda a derecha) Oscar Donoso (locutor), Ciro Vargas Mellado (locutor), Alejandro Lizama Valdés (radiocontrolador). Primera fila (izquierda a derecha) Gustavo Sepúlveda Vásquez (radiocontrolador) y Lautaro Vergara Osorio (locutor).

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Y, entonces, surgió –como digo- en las conversaciones esta idea, esta posibilidad y se puso en práctica …, yo estaba trabajando con una Organización de Trabajadores que a su vez editaba un periódico que yo atendía, y por consiguiente tenía que estar permanentemente visitando una imprenta con la cual establecimos una relación de bastante amistad, y al disponer de una imprenta que nos hacía la impresión


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Ciro y Sonia, la novia de toda su vida (1964).

del material a un ínfimo costo, incluso esperando el pago posterior de la publicación, fue allí que se empezó a publicar lo que llamamos “La Nueva Aurora de Chile”. Era para recoger información, opiniones, crónicas, de gente chilena periodistas o no residentes en Venezuela, particularmente en Caracas. Ahí estuve trabajando largo tiempo, tuve muy buena relación con toda esa gente… y, el Senador Dagoberto González, era el hombre que presidía esa entidad tenía una figuración política destacada … así es que hubo siempre una relación muy fluida que nos permitió atender el periódico que se publicaba con el nombre de “Frente” y que recogía, como su nombre lo indica, la información más combativa y entrevistas e información diversa de los trabajadores, además de la publicación

para los chilenos -“La Nueva Aurora de Chile”- por este vínculo que había, y por la disposición que tenía mucha de esta gente de apoyar la causa chilena”. RADIO “UNIVERSIDAD LA REPÚBLICA”, “UNA VOZ CONFIABLE”

de un mundo difícil de comprender, Universidad “La República” fue capaz de poner en marcha una Radio rigurosa y veraz, con sentido cívico y comunitario. Se trataba de estimular en la comunidad las mejores energías personales y hacerla más solidaria en la magia diaria de la vida.

Descripción del periodista Edgar Perramón Quilodrán, en un texto de prensa que publicó con motivo del quinto aniversario de la radioemisora universitaria, que dirigió Ciro Vargas Mellado desde sus inicios (2000). Más que el relato específico del entrevistado, los párrafos marcados de esa crónica son el mejor testimonio de una etapa importante en la vida del –en ese entonces- octogenario hombre de radio: “En medio de una gigantesca concentración de los medios de comunicación y

La Radio “Universidad La República” está dirigida por Ciro Vargas Mellado, un periodista de vocación arrolladora que deja el alma en lo que hace. Fundador de instituciones culturales y apoyo inestimable a la gente joven que busca un alero, Ciro Vargas ha sido reconocido como uno de los grandes innovadores de la radio chilena. Aún cuando siempre se ha replegado en su discreción y modestia, no ha podido ocultar su capacidad y su espíritu generoso”. (Caracas, diciembre de 2005).

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“RADIO ARCOIRIS”, APUESTA POR EL CIBERESPACIO… Una página web, incursiones en redes sociales, ampliando los vericuetos del internet para multiplicar los afanes con poco dinero … (los cochinos pesos suelen ser obstáculos importantes para materializar empresas que linderen los afanes de la cultura …) así, el audio se nutre de conversaciones grabadas en software de radio, la imagen se logra en incursiones artesanales de videos subidos a Youtube, y la página mantiene la vigencia sino cotidiana, a lo menos con una periodicidad semanal, con aportes excelentes de periodistas amigos, de la talla de Enrique Fernández, Wilson Tapia, Arturo Navarro … Más de 240 Videos en el canal de Ciro Vargas Mellado, con un registro de 84,960 y tantas visualizaciones (al mediar el año 2015) … y un poema recitado por Ciro que ha logrado a la fecha la extraordinaria audiencia de 47,907 Visitas en Youtube, mantienen la vigencia de un varón que escucha radio, como inveterada costumbre que comenzó en su época de estudiante y continúa hoy, en el diario acontecer, rescatando en el dial fundamentalmente música lírica y canciones de hace años … muchos años … EL AMABLE RECUERDO DE LA EXPERIENCIA HUMANA, COMO HERMOSO COLOFÓN DE LA ENTREVISTA En los diversos instantes de este coloquio, la presencia y remembranzas que involucraron a Sonia Roa Mena, fueron muchas. Con discreta complacencia, apoyó las recordaciones de Ciro, postergando sus particulares sentimientos. Con una personalidad exultante, amerita texto

Edgar Perramón Quilodrán, en una de sus visitas a Chile, en casa de Sonia Roa Mena y Ciro Vargas Mellado.

especial que habrá de escribirse alguna vez.

incertidumbre de los aconteceres laborales…

Aquí termino con unas frases propias, incluidas en un saludo que en mi blog en Google hice a Sonia y Ciro, con ocasión de sus cincuenta años de vida conyugal, que iniciaron el 12 de diciembre de 1964:

Sonia escogió cerezas blancas y rojas, y amarró de a dos, por sus pequeños maderos incrustados en el fruto… hizo con ellos colgantes de cerezas que sujetó en sus orejas … luego, retiró uno de los colgantes y lo ofreció con mucho donaire a Ciro … éste, sin ocultar su emoción, dijo gracias y besó la mano de su dama … se cumplía de esta manera simple, solemne y plena de sentimientos nobles, el acto primario que inauguró la aventura, que –en el recodo simple del tiempodepuró un instante para marcar diez lustros de un matrimonio especial …

“ Es entonces, cuando la actitud de Doña logra potenciar su mejor experiencia de amor: sufrido en instantes de duro quehacer en el exilio obligado; enaltecido al trocar su humildad por destacar al hombre de su cariño con la grandeza anónima de su postergación filial; perenne, pese a las dificultades y a la 61


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Calle 18 de Septiembre hacia 1920-1925 desde calle Libertad hacia el sur. Se presenta recién adoquinada. En ella en primer plano la Farmacia González, luego la Relojería Omega, el casino de Suboficiales, las oficina de Flores Millán, la Casa S y S y el Banco de Ñuble. Archivo de Máximo Beltrán.

Sociedad

FISONOMÍA DE LA PLAZA DE ARMAS DE CHILLÁN

Ad portas a una nueva remodelación de la Plaza de Armas de Chillán, llamada primero Plaza de la Independencia y luego Plaza O´Higgins, siento preocupación por el cambio de fisonomía de la plaza, que esta pueda afectar su historia de 180 años. Sería bueno, y así lo he hecho sentir a la Unidad de Patrimonio de la Ilustre Municipalidad de Chillán, consultar los cambios con un equipo de asesores, entre ellos, de los historiadores de Ñuble. La Plaza de Armas y su entorno urbanístico inmediato, es un libro de Historia de Chillán, un archivo fotográfico a color, un símbolo de identidad cargado de recuerdos emotivos para los hijos de Ñuble, una memoria urbana colectiva imperecedera, un patrimonio vivo y una carta de presentación de la ciudad de Chillán ante Chile y el extranjero, por lo tanto, es responsabilidad de todos los chillanejos que esa carta sea siempre nuestro orgullo. Alicia Romero Silva

Licenciada en Historia 62


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“La plaza principal tiene en su centro un hermoso jardín de forma octogonal que rodea la pila; la disposición de las calles y avenidas de dicho jardín hace de él un cómodo paseo. En esta plaza hai tambien un sencillo pero elegante tabladillo sostenido por columnas, i destinado a la banda de música”.

Recaredo Santos Tornero: Chile Ilustrado, 1872.

CHILLÁN NUEVO, LA PRIMERA CIUDAD REPUBLICANA El 5 de noviembre del año 1835 se funda por última vez la ciudad de Chillán en su nuevo asentamiento, bajo el gobierno de José Joaquín Prieto (1831-1841). Esta será la cuarta acta de fundación de la ciudad, una vez que las autoridades deciden trasladarla de su sitio original tras el terremoto de 1835 que la destruyera por completo, en la actual ubicación de Chillán Viejo. En su Acta de Fundación se señala en algunos de sus artículos: Art. 7: “La población se situará en un área de doscientas cuadras comunes y será dividida en manzanas de a ciento setenta varas en cuadro dejando en cada una un claro de diez varas para que las calles tengan veinte de anchura”. Art. 9: “En el punto central de la población se dejará una manzana para plaza pública, debiendo situarse en sus diferentes costados las casas consistoriales, la iglesia parroquial y la cárcel”. Art.10: “Los demás templos que hubieren de construirse se colocarán a distancias proporcionados de la plaza para que en todos los barrios de la población los vecinos puedan concurrir con comodidad.

Se dejará también al frente de cada uno una plaza igual a lo que habla el artículo anterior”. Desde aquel día de la promulgación, Chillán quedó nuevamente fundada en su actual territorio comprado por el gobierno, en su mayor parte a don Domingo Amunátegui. Un mes más tarde, en diciembre de 1835, se contrata al ingeniero francés señor Carlos Francisco Antonio Lozier para realizar el trazado del nuevo Chillán. Fue así como Lozier diseñó una ciudad en un perfecto cuadrado regular, con 12 calles rectas de norte a sur y de oriente a poniente, con cuatro avenidas amplias que componen los límites de la ciudad en sus cuatro costados. La única irregularidad la constituye el Estero Las Toscas, el cual atraviesa la ciudad en diagonal en el suroriente de ésta. A mediados de enero Lozier había concluido la traza y rayado de la planta de la nueva ciudad. Chillán se traza muy similar a otras ciudades como San Felipe y Los Andes en Chile, y Mendoza en Argentina. POLÍTICA FUNDACIONAL DE CIUDADES En el siglo XVIII, se fundan las ciudades bajo la política fundacional del Gobernador

Calle Arauco. c 1910. Postal del Editor Carlos Schäfer, Chillán Chile. Esta fotografía fue tomada desde el techo del Almacén de Música de la familia Schäfer, con vista hacia el sur de la calle Arauco con calle Constitución, donde se ubicaban las tiendas elegantes de la ciudad. Archivo de Armando Cartes Montory.

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Plano de la ciudad de Chillán en el año 1895, publicado en Album de “Planos de las principales ciudades y puertos de Chile” de Nicanor Boloña. El plano nos muestra la ubicación de las 5 plazas del “nuevo” Chillán, con sus edificios principales y el trazado del FFCC urbano. (Fuente: Memoria Chilena. Biblioteca Nacional).

Manso de Velasco: San Felipe, Cauquenes, San Fernando, Talca, Curicó, Los Ángeles, Melipilla, Rancagua y Copiapó. Respecto de Chillán, si bien se traza conforme al diseño de damero español muy parecida a las ciudades coloniales mencionadas y otras villas, las diferencias de ésta con respecto a las ciudades coloniales son las siguientes:

Todas las villas mencionadas, tanto las coloniales como Chillán, tienen cañadas o alamedas en sus extremos, demarcando la ciudad e indicando sus puntos cardinales.

Primero, que las calles de Chillán son más amplias, con esquinas terminadas en ochavo, en forma diagonal. En cambio, en ciudades como San Felipe se utilizan las casas con pilares de esquina y con puertas a ambos lados, lo que permite mejor visibilidad sólo si están abiertas.

Chillán nuevo es la primera ciudad republicana, “refundada” a sólo diecisiete años de la Declaración de Independencia Nacional.

Además tenemos la ubicación de las plazas. En el caso de Chillán, se instala una en cada cuarto de ciudad, en número de cuatro, las cuales sumada a la plaza principal nos da cinco en total, en un plano de 12 x 12 cuadras. En cambio en San Felipe y Los Andes, sólo tenemos una plaza en un plano de 7 x 7 cuadras. Este último elemento crea a favor de Chillán que, a distancias similares, se obtienen los mismos servicios públicos y religiosos para sus habitantes.

CHILLÁN, CAPITAL DE LA PROVINCIA DE ÑUBLE

La ciudad nueva se desarrolla lentamente con características de un pueblo hasta que, en el año 1856, pasa a ser capital de la Provincia de Ñuble y, con esa designación gubernamental, ella se provee de mayores recursos para impulsar el desarrollo en los años del período del intendente don José Rondizzoni. En la Memoria del intendente de Ñuble en el año 1856, se señala respecto de la ciudad: “Habíase dispuesto a principios del año hacer practico el empedrado de las calles que dividen las veinticuatro manzanas más centrales de la ciudad. Al paso que la falta del empedrado y de buenas veredas afean el aspecto de la población, su tráfico, que no

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deja de ser bastante crecido, se perjudica notablemente con los numerosos pantanos y malísimo piso de las calles” (1). Es por esta necesidad que señala el intendente que, en el año 1857, bajo la alcaldía del señor José Nicolás Álamos, se comenzó un plan de empedramiento de las calles. Las familias colaboran con tosca para mejorar las calles, dejándolas convexas para que el agua escurra por las orillas, y se acarrea ripio de los ríos para su aplanamiento general. Según Santos Tornero, por fundarse Chillán al estilo de otras ciudades coloniales, ésta llevaba por sus calles una acequia central que la hacía una de las ciudades más insalubres de la República hacia 1860, pero que “actualmente, mediante los trabajos efectuados para mejorar la pavimentación de las calles, han desaparecido esas acequias, conservándose sólo dos que suministran el agua para los riegos” (2). Respecto de la iluminación, hacia 1860 ésta es precaria, consta de 127 faroles a parafina que proveen los vecinos y los pocos serenos que hay en la ciudad. La policía de la ciudad estaba dotada de 15 funcionarios, 2 cabos, 1 sargento y un comandante.

La Recova funcionaba cerca de la plaza principal, mercado de abastos y estacionamientos de carretas en calles aledañas. Esto cambiará a partir de 1858, año en que se comienza a construir la recova, o mercado de abastos, en dos sitios vacíos que se encontraban en el costado norte de la plaza de Sargento Aldea, más tarde denominada Plaza del Mercado. Esto se hace con el fin de poblar y ocupar el sector suroriente de la naciente ciudad que se encontraba más deshabitado. CRONOLOGÍA DE ALGUNOS AVANCES EN OBRAS PÚBLICAS DE LAS PLAZAS 1850: Se había determinado que sólo se plantaran alamedas en las Plazas de San Francisco o General Lagos y la de Yungay, pues la Plaza de la Independencia serviría para que el Batallón Cívico realizara ejercicios y que la Plaza de la Merced sería para que se ubicaran en ella las carretas que llegaban con provisiones a la ciudad. 1857: Se comienzan a empedrar las calles principales. En 1860 se creó la dirección de Obras Públicas y con la contribución de los vecinos se dio un impulso a la realización de obras como:

Edificio de la Caja Nacional de Ahorros. 1920. Ubicado en calle Constitución esquina calle 18 de Septiembre. Archivo de Alicia Romero.

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1872: Se termina de construir la Iglesia de La Matriz. Si se observa un plano de Chillán, se aprecia que las plazas fueron diseñadas a distancias iguales de la plaza principal, a excepción de la Plaza de la Merced, la cual se encuentra un cuadrante antes de la línea con respecto de la Plaza General Pedro Lagos o más conocida como Plaza de San Francisco. Las avenidas o cañadas demarcan la ciudad e indican puntos cardinales de ella, siendo conocidas como Cañada Sur, Cañada Norte, Cañada Oriente y Cañada Poniente. Como podemos apreciar, son un puñado de medidas importantes para la ciudad en adelantos de obras públicas en la década de 1860 a 1870. SANTOS TORNERO. CHILE ILUSTRADO (1872) Hacia 1872, Recaredo Santos Tornero publica en Francia su “Chile Ilustrado” y, refiriéndose en uno de sus capítulos a Chillán, señala que el número aproximado de casas es de 700, de las cuales aclara que es una ciudad que no ofrece notoriedad, pues la mayoría de los edificios son de un solo piso por el temor a las catástrofes que acaban de vivir en 1835. Santos Tornero, se refiere así al terremoto que destruyó Chillán en el emplazamiento del actual Chillán Viejo.

Postal de calle 18 de Septiembre con calle Constitución. Propiedad del editor Juan M. Sepúlveda. En ella se aprecia en primer plano el Banco de Ñuble, toda la cuadra hacia Libertad, la calle recién adoquinada y los carruajes de alquiler que se estacionaban en esta esquina. Archivo de Alicia Romero Silva.

1860: Se tapan acequias centrales y se desvían al interior o a orillas de las propiedades. 1860: Iluminación de la plaza principal. 1860: Instalación de una pila de agua en la Plaza de la Independencia. 1860: Se crea la Plaza de San Francisco y de Yungay con álamos y sauces. 1865: Se instala alumbrado público. 1866: Se establece en la propiedad de don Elías Cruz, al lado sur de la Iglesia de La Matriz, el Club de Ñuble.

Respecto de las plazas, Santos Tornero indica: “La ciudad de Chillán tiene cinco plazas, cada una de las cuales comprende una extensión de 190 varas por lado, teniendo 150 la parte central destinada propiamente a plaza, y 20 varas las calles laterales. La Plaza principal, situada en el centro de la ciudad, lleva el nombre de Independencia y a igual distancia de ella, se encuentra al nor-oeste, la de Santo Domingo, al nor-este la de San Francisco, al sud-oeste la de Yungai y al sudeste la de la Merced” (3). El resto de las plazas competirán por llevar nombres de santos como las denomina el “vulgo”, según Santos Tornero, o llevar el nombre de sus héroes con las que fueron bautizadas: 1. Plaza de la Independencia: Lleva su nombre hasta adentrado el siglo XX, en que cambiará por O´Higgins, llamada genéricamente como Plaza de Armas. 2. Plaza del General Lagos: Más conocida por el nombre de su Iglesia de San Francisco.

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3. Plaza de Yungay: Más conocida como Plaza de la Victoria. 4. Plaza de Santo Domingo, nombrada así también por la orden religiosa de su Iglesia. 5. Plaza de la Merced: Llamada más tarde como Plaza Sargento Aldea o Plaza del Mercado. Era una lucha entre héroes y santos. Los nombres oficiales eran de héroes y el pueblo las llamaba por el nombre de los santos patronos de sus Iglesias. LA PLAZA DE LA INDEPENDENCIA, SEGÚN RECAREDO SANTOS TORNERO Según la descripción de Santos Tornero en el año 1872 en su libro antes mencionado, la Plaza de la Independencia tiene las siguientes características: “La plaza principal tiene en su centro un hermoso jardín de forma octogonal que rodea la pila; la disposición de las calles i avenidas de dicho jardín hace de él un cómodo paseo. En esta plaza hai también un sencillo pero elegante tabladillo sostenido por columnas, i destinado a la banda de música” (4). Se trata de una modesta plaza, pero que ya hacia fines del siglo XIX, se atisba como el centro social y polo de desarrollo económico en que se convertirá en las décadas siguientes con los albores del nuevo siglo. Frente a la plaza, en su costado norte se encuentran los edificios públicos hacia 1870, que Santos tornero describe: “…hai un

hermoso edificio de dos pisos de propiedad Municipal. Mide 50 varas de frente por 75 de fondo i fue construido según los planos levantados por el ingeniero de ciudad D. Manuel Munita Gormaz. En él funciona el juzgado de letras, las escribanías públicas, la tesorería departamental i la sala de sesiones de la Municipalidad. En el primer piso se encuentra, en cómodo i estenso departamento, la administración de correos i tenencia de ministros. Este edificio es de material común de adobes, pero en su parte central lleva una portada de tres arcos i pilastras de cal i ladrillo de órden toscano, que corresponde a las tres entradas principales del edificio” (5). Este edificio será reemplazado en 1910 por la Casa Consistorial construida para el Centenario de la República. También la Policía funciona en un cuartel frente a la plaza principal, según señala Santos Tornero. Respecto de la Iglesia de La Matriz, éste la describe diciendo: “hermoso templo de tres nave , de sencilla i elegante arquitectura i con una torre bastante elevada, obra del arquitecto francés Mr. Pablo Durand. La construcción de esta iglesia fue inaugurada el año 1848, i en el dia se trabaja aun en la conclusión de sus decoraciones interiores” (6). Así podemos concluir que la construcción de la Iglesia La Matriz demoró casi 30 años. También Santos Tornero se refiere al Club de Chillán, que se estableció desde el año 1866, señalando: “en un hermoso i cómodo

Calle Arauco. c 1910. Parada Militar del Centenario de la República. Postal del Editor Carlos Schäfer, Chillán, Chile. Se aprecia la formación de los soldados, por la calle Arauco empedrada, con la línea de los tranvías. A la derecha se observa la Farmacia y Droguería El Sol y el edificio del Banco de Chile. Archivo de Armando Cartes Montory.

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LS etras ociedad

edificio particular de D. Elías Cruz i situado en la plaza de armas. Cuenta con sesenta miembros, siendo bastante concurrido” (7). Desde el año 1874, Chillán se une a las ciudades de Concepción y Talcahuano a través del ferrocarril longitudinal sur, lo que redundará en mayores comunicaciones con esas ciudades y el resto del país, trayendo más progresos y adelantos a casi cuarenta años de su nueva ubicación. La estación de Chillán quedará en línea recta a cinco cuadras de la Plaza O´Higgins a través de la calle Libertad. LA PLAZA Y EL CENTENARIO DE LA REPÚBLICA (1910) Con motivo de los festejos a nivel nacional por las fiestas del Centenario de la Independencia de Chile, la Plaza de la Independencia de Chillán será testigo de la Parada Militar y los honores correspondientes de parte de las autoridades civiles y eclesiásticas para con la joven nación. En Chillán, el intendente Vicente Méndez Urrejola ve realizada la obra de la Casa Consistorial, se continúa con los trabajos del alcantarillado, labor lenta que tomará varios años, pero en la cual se tienen cifradas las esperanzas de una mayor salubridad para la ciudad, población en la cual hace estragos la viruela y el tifus exantemático desde el año 1908.

También se preocupa Vicente Méndez en sumar árboles de gran belleza a la plaza– parque, por estos años. Entre 1910 y 1915 se procede a una remodelación de ésta, agregándole símbolos de estética y categoría de parque, como son unos copones y unas esculturas de mármol, traídas de Lima, que fueron ubicadas en las esquinas de calle Constitución con 18 de Septiembre, además de colocar gran cuidado en su paisajismo. Por esos años la plaza espera su monumento al prócer máximo de la patria e hijo de esa tierra, el cual es un proyecto que comenzó en 1905 bajo el período del intendente don Ismael Martín Mieres, pero que por diversas situaciones, se fue retardando y no alcanzó a estar concluido para el Centenario. Será recién en el año 1919 que este proyecto se concretice para Chillán y su plaza principal. La plaza es testigo de todo este quehacer ajetreado del intendente del ferrocarril y progreso de Ñuble, como lo fue Vicente Méndez Urrejola, que va y viene a caballo o a pie por la ciudad, entrando y saliendo de la Casa Consistorial y que también se toma su tiempo para sentarse en la Plaza de Armas del Centenario, frente a la Intendencia. Según don Manuel Grez, bisnieto del Intendente Méndez, nos señala que se denominaba “el árbol del Intendente” al gran cedro del Líbano que está en la parte norponiente de la plaza, en la esquina oriente de Libertad y la calle Dieciocho, frente a la Intendencia. Se cuenta, agrega él, “que

Fotografía de la Plaza O´Higgins. 1940. Que muestra un grupo de constructores que trabajaban pos terremoto de 1939 en la ciudad. Se aprecia en la Plaza la palmera de esquina calle Arauco con Libertad y en la plaza una Notaría y otras casuchas de emergencia donde funcionaban las reparticiones públicas en esos meses.

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bajo su sombra, don Vicente por las tardes, atravesando la calle, amarraba su caballo, se sentaba en una silla y con una mesa pequeña por delante, concedía entrevistas espontáneas y escuchaba las solicitudes de los chillanejos” (8). La Plaza de Armas de Chillán, para el Centenario de la República, se encuentra plenamente consolidada como centro de sociabilidad y como polo de desarrollo económico, dando status a sus habitantes vivir cerca de ella, como en las ciudades coloniales, donde el gobernador repartía a sus colaboradores más directos los solares más cercanos al centro político, administrativo y religioso que eran las plazas principales. LA PLAZA O´HIGGINS COMO LUGAR DE ENCUENTRO A COMIENZOS DEL SIGLO XX Las plazas constituyen el único paseo que tenía la sociedad chillaneja, según nos indica Santos Tornero. Las familias se paseaban por el jardín de la plaza principal, lo que se puede observar también en una fotografía enviada a la revista chillaneja Primerose, hacia 1913. En ella se puede apreciar el tabladillo que se describe en Chile Ilustrado cuarenta años antes. Podemos apreciar, que existía desde 1870 aproximadamente, un kiosco o tabladillo donde la banda de música deleitaba con los acordes de sus instrumentos musicales a los chillanejos. La Plaza O´Higgins es en las primeras décadas del siglo XX un espacio social genuino, al que se acercaban las familias más acomodadas de la ciudad, es allí donde ellos tenían su espacio de esparcimiento y relaciones sociales, es aquí donde se reúnen a la salida de misa de la Catedral. Los señores en el Club de Ñuble, en el Banco de Chile o Banco del Ñuble, en las cigarrerías, en el Cuerpo de Bomberos, en la imprenta, en la peluquería, en las relojerías; por su parte las señoras en la Casa de Música de Otto Schäfer, en la Casa Inglesa o Almacén de Té, importadora de los Colvin, la pastelería, en las boticas, en la imprenta y librería, en la plaza, etc. En el Club de Ñuble, se tomaron importantes decisiones políticas y comerciales para la ciudad de Chillán, todos estos acuerdos y reuniones acontecieron en su sede frente a la Plaza de Armas, al lado sur de la Catedral, sitio en que funcionó el Club hasta 1939. Las otras clases sociales, las menos adineradas, deambulaban entre sus quehaceres comerciales o de mendicidad en

Fotografía de las Fiestas del Centenario de Chillán en 1935. En ella se aprecia al Presidente de la República Arturo Alessandri Palma y autoridades saliendo de la Catedral para dirigirse hacia la Intendencia, por calle Libertad. Archivo Fotográfico. Museo Histórico Nacional.

la Plaza de la Merced y sus alrededores, y por las ferias de animales en la Cañada oriente y sur de Chillán. Las imágenes capturadas por el artista y fotógrafo Carlos Dorlhiac, nos dan cuenta de ese otro Chillán de 1910 a 1920, del que también habló en su novela Montaña Adentro la señorita Marta Brunet en el año 1923 y en su poesía Alrededores de Chillán, y descripción de los suburbios de la ciudad Nicanor Parra desde el año 1927 en adelante. Respecto de los medios de locomoción, los caballos, los “coches de sangre” (9), los carruajes, los primeros automóviles a gasolina, las primeras bicicletas, los tranvías eléctricos, transitan por las calles que circundan la Plaza O´Higgins. El tranvía eléctrico tiene una parada en la plaza principal. Los acontecimientos sociales como las fiestas de la primavera, las procesiones religiosas, los ejercicios del Cuerpo de Bomberos en la calle Constitución, los desfiles 69


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patrióticos, la Parada Militar, los festejos del Centenario de Chile en 1910 y los festejos del Centenario de este nuevo Chillán en 1935 en las calles Arauco y Libertad, la salida de misa de la Catedral, las reuniones y actividades del Club de Ñuble, movimiento de los Bancos, las importaciones de las casas comerciales, las reuniones de las colonias residentes, las candidaturas políticas: todos ellos son acontecimientos que fueron marcando un ritmo de sociabilidad alrededor de la plaza y un polo de desarrollo comercial. Por las noches, ésta se iluminaba primero a gas y luego con electricidad. Existía un servicio de serenos y en el día una policía de aseo que barría las calles. PLAZA DE ARMAS, TESTIGO DE ACONTECIMIENTOS HISTÓRICOS DURANTE 180 AÑOS La plaza ha sido escenario de innumerables aniversarios patrios, testigo de homenajes al prócer don Bernardo O´Higgins y a los otros héroes de la provincia, participó de aniversarios de la ciudad, de fiestas de la primavera, de las campañas presidenciales y de autoridades comunales, escuchó las campanas de la Iglesia de La Matriz, vio caer una catedral a sus pies y emerger otra, asistió a la inauguración de ambas, vio erigir la cruz monumental en honor a las víctimas del terremoto de 1939, supo de la llegada y despedida de autoridades civiles y religiosas, contempló desfiles de batallones de soldados, tuvo visitas ilustres, asistió a funerales de artistas destacados, escuchó cantar al lírico Ramón Vinay en las puertas de la nueva catedral, vio realizar el mural de la actual catedral por uno de los suyos: Alejandro Rubio Dalmati, observó la instalación y desintalación de esculturas y copones, sufrió la caída de sus árboles con los temporales, observó

a hombres colocar fuentes y espejos de agua y luego sacarlos, fue testigo de cómo constructores y arquitectos virtuosos como Ricardo Müller Hess cambiaron los edificios a su alrededor, se asombró de que sólo unos pocos edificios quedaran en pie la noche del 24 de enero de 1939 en su esquina suroriente, escuchó shows artísticos, vio a los chillanejos resilientes limpiar todo y erigir nuevamente edificios a su alrededor, recibió las visitas de los presidentes de la República, de miles de chillanejos, turistas, cientos o tal vez miles que se sacaron una fotografía en ella con el monumento a O´Higgins del napolitano Roberto Negri di Lorenzo o sus añosos árboles, con los fotógrafos de cámara obscura como el señor González y luego con cámaras propias. EL ÁRBOL CON MÁS HISTORIA QUE CONTAR Sus palmeras, cipreses, araucarias, cedros han sido testigo de tantas historias. Pero el árbol más privilegiado de todos ellos, es la palmera de la calle Arauco esquina avenida Libertad, por encontrarse en primera fila para todos los sucesos. Esta palmera que se encuentra frente a la catedral, nació en Bureo, viajó a Chillán en carreta, siendo éste su único viaje en la vida, de más de 100 años, que ella tiene. Llegó a su sitio definitivo, porque su criador don Victoriano Ibáñez se la regaló al Intendente Vicente Méndez Urrejola para ornamentar la Plaza O´Higgins, junto a otras especies de árboles. Hoy, con sus ciento quince años de edad, esta palmera está sorda. Todo ocurrió con el estremecedor estruendo del 95% de las construcciones cayendo al suelo en un minuto y medio de tiempo. Ello le ocasionó su sordera y también su mudez, fue tal el impacto emocional del miedo, la nube de polvo, el humo

Postal de la Plaza O´Higgins o de Armas de Chillán. Editor Carlos Schäfer, Chillán, Chile. Archivo de Armando Cartes Montory. 70


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y todas las autoridades comunales y provinciales de Ñuble, representantes de la provincia en el poder legislativo, así como también otras autoridades de la nación y connotados vecinos chillanejos. El comité Centro Patriótico, tras consultar varios artistas internacionales, se decidió por encargar la obra del monumento al prócer al escultor italiano residente en Santiago, señor Roberto Negri di Lorenzo, el cual fue realizado en la Fundición De Negri y Boher en la calle San Diego Nº 287 de la capital.

Monumento a O´Higgins. 1928. Plaza de Armas de Chillán. Archivo de Alicia Romero Silva.

de los incendios, la orfandad, que ya no habló más. En su sitial de honor de primera fila ha conocido el horror, el dolor y la gloria, tiene impregnadas en su piel rugosa las risas de las fiestas de la primavera, los honores y los ecos de sones militares, el rechinar de las ruedas de carretas, carruajes y coches “de sangre”, los campanilleos del primer tranvía, el casqueteo de herraduras de caballos en los adoquines, el sonido de las rieles de los tranvías, los claxon de los osados primeros automóviles, el lamento, los gritos y los clamores a Dios de miles de almas en la pavorosa noche del 24 de enero y los días siguientes, las lágrimas de todo Chillán y los deudos de tantas pérdidas. Ella tuvo que crecer desde pequeña junto a la ciudad. Ya no tiene lágrimas, las vertió todas en las heladas y lluviosas noches de invierno del año 1939. Esta palmera hoy está erguida y más alta, su silueta es parte del paisaje de la Plaza

de Armas, el árbol aprendió a ser resiliente para poder sobrevivir y estar a la altura del espíritu de los chillanejos. Ha sobrevivido a muchos de sus hermanos árboles, que han caído con los temporales que azotan algunos inviernos de la ciudad. LA PLAZA Y LA INSTALACIÓN DEL MONUMENTO A DON BERNARDO O´HIGGINS RIQUELME EN 1919 En 1905, bajo el período del intendente señor Ismael Martín Mieres (1892 -1908) en el marco de las celebraciones centenarias de la República, se toma el acuerdo de crear una comisión para organizar la erección de un Monumento a los Héroes de Ñuble, comenzando por don Bernardo O´Higgins, el padre de la patria. Este comité se llamó “Centro Patriótico” y lo constituyeron las más altas autoridades del país, comenzando por el mismísimo Presidente de la República

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Fue al intendente señor Vicente Méndez Urrejola a quien le correspondió gestionar los fondos necesarios de parte del estado para finalizar el proyecto, fondos que se sumarían a las erogaciones de instituciones y particulares de Chillán, Concepción y otras provincias. Este monumento al padre de la patria fue instalado a fines del año 1918 en la Plaza O´Higgins y fue inaugurado en una improvisada ceremonia popular el día 21 de mayo de 1919, siendo oficialmente inaugurado en septiembre del mismo año. El monumento dejó a los chillanejos satisfechos con el resultado artístico, quienes rindieron un homenaje a Negri en Chillán en enero de ese año. En la ciudad y desde el día de su inauguración comenzaron las visitas y romerías al pie de su prócer, tanto de colegios, como de otras agrupaciones de Ñuble, como nos lo ilustra el diario La Discusión. El monumento a O´Higgins es considerado uno de los más hermosos y bien logrados de este afamado escultor italiano en la época del Centenario en Chile y otros países sudamericanos (10).


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LA PLAZA, UN JARDÍN-PARQUE (19101939) La Plaza Independencia en el siglo XIX, y posteriormente en el siglo XX llamada más comúnmente Plaza O´Higgins o de Armas, es el principal paseo público de la ciudad de Chillán. La plaza ha tenido períodos de mayor señorío y buen gusto en la ornamentación de sus jardines y objetos artísticos como han sido sus copones y esculturas de mármol, espejos y fuentes de agua, faroles y bancas. Entre las especies arbóreas que se destacan, embellecen la Plaza de Armas de Chillán y hacen de ella una de las más hermosas de Chile, se encuentran: los cedros del Líbano, cedros del Himalaya, palmeras canarias, araucarias, magnolias grandiflora, phoenix canariensis, ulmus americana, etc. La mayoría de ellos cuentan con 100 a 120 años de edad. En la muestra iconográfica, se puede observar el crecimiento de las palmeras a través de los diversos acontecimientos ocurridos en la plaza. Entre 1908 y 1915, varios de los árboles de la plaza y las avenidas de Chillán fueron solicitados personalmente por el intendente Vicente Méndez Urrejola al señor don Victoriano Ibáñez, quien era el administrador del Fundo Bureo, perteneciente al Arzobispado de Concepción y que se encuentra en la localidad de Tres Esquinas. Los paisajistas más destacados de aquella época son don Edmundo Le Coq, Cristián Larson entre otros. LA PLAZA EN EL PROGRAMA DE FESTEJOS PARA EL CENTENARIO DE 1935 Después de 100 años de trabajo, los chillanejos se regalan ocho días de asueto. En el marco de los festejos del Centenario de Chillán en su nuevo emplazamiento y conocido por todos como “Chillán Nuevo”, asiste el señor Presidente de la República don Arturo Alessandri Palma, quien llega al aeródromo chillanejo en un avión Lan con su comitiva a participar de los desfiles, actividades deportivas, de exposición agrícola y ganadera, reuniones sociales y honores que se le rinden otorgándole las autoridades de la época una Medalla de Oro conmemorativa al Centenario de Chillán. Según el Programa de la Diócesis de las Fiestas Centenarias de Chillán, las actividades son:

-Domingo 3 de noviembre: misa de Campaña en la Plaza O´Higgins. Discurso patriótico por el Pbro. Don Arturo Álvarez S. -Martes 5 de noviembre, día del centenario: Te Deum solemne en la catedral. Discurso Patriótico-religioso por el Pbro. D. Luis A. Palma V. - Jueves 7 de noviembre: velada solemne en el Teatro Municipal, en homenaje a los héroes de la provincia. - Sábado 9 de noviembre: desfile nocturno con antorchas y tribuna popular en la Plaza O´Higgins. A cargo y como presidente del Comité Artístico y Literario de las Fiestas Centenarias estuvo el artista y profesor chillanejo don Gumercindo Oyarzo, y como Presidente de la Comisión de Festejos don Francisco Schleyer. Las imágenes dan cuenta de este evento patriótico en la ciudad y de algunas actividades desarrolladas en la Plaza de Armas. Entre otras, como fue el desfile militar el día 5, con presencia de las autoridades civiles y eclesiásticas, fuerzas de la marinería, de artillería de costa, Escuela de Grumetes, instituciones y organizaciones como los bomberos, los boy scouts, la federación de lustrabotas, etc. y un homenaje a O´Higgins a los pies de su monumento (11). Después de este gran evento oficial y de las festividades del Centenario en 1935, en que se recordaba el terremoto de cien años antes, Chillán se presenta como una pujante ciudad, con industrias, con gran comercio, una arquitectura afrancesada, neoclásica y ecléctica, como era la moda de las grandes ciudades, con escuelas, alcantarillado, con iglesias, con plazas bien cuidadas, con una estación del ferrocarril longitudinal, con ramales, con unos baños minerales de fama nacional. Nada hacía presagiar que se avecinaba la destrucción más feroz y el número de pérdidas de vidas humanas que hayamos tenido jamás en el país en un solo día. LA PLAZA Y EL TERREMOTO DE 1939 La Plaza O´Higgins o de Armas, resistió el estrepitoso estruendo la noche del 24 de enero de 1939. La polvareda y escombros de los edificios de sus cuatro costados se acercaron a sus veredas, principalmente el campanario y cúpula de la catedral en la vereda oriente, la Intendencia en la vereda norte y el Banco de Chile, Cuerpo de Bomberos y Caja de Ahorros en la vereda sur. Algunos edificios, como es el caso de la Caja, quedó sólo su fachada en pie, al igual que la nave central de la catedral.

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Algunos otros edificios sobrevivieron, como fue el caso de los edificios del lado suroriente de la plaza, la tienda Los dos Cuyanos en la vereda sur, propiedad de la familia Cuhacovich y la actual Sucursal del Banco Santander vereda norte. El Monumento a O´Higgins resistió, pero al prócer se le escapó la cabeza por los suelos. La Plaza de Armas y las otras cuatro plazas, comenzaron a transformarse en un primer momento, en refugio y hospital de los desesperados sobrevivientes, como dan cuenta algunas imágenes, y después en centro de operaciones y oficinas públicas en casuchas improvisadas para tales funciones. El orden posterremoto en la Plaza de Armas era el siguiente: - Lado poniente de la plaza: funcionaba la Tesorería y cerca de ella el Registro Civil. El Telégrafo Comercial también al lado poniente frente a su antiguo edificio. - Esquina noroeste de la plaza: funcionaba el Departamento de Caminos. - Lado norte de la plaza: funcionaba la Inspección Provincial del Trabajo y una Notaría. La ubicación de otras instituciones importantes fueron las siguientes: - La Ilustre Municipalidad comenzó a funcionar en calle 18 de Septiembre en el Nº 1020.

sus estudiantes, trabajadores y autoridades la transitan día a día y los turistas pasan a conocerla y tomarse una fotografía en ella. Como órgano tan vital de la población, como un punto de encuentro de importantes acontecimientos, cotidianos o solemnes, hay que preservarla en sus elementos históricos; hay que mantener las tradiciones en ella; cuidar el entorno visual, hay que descontaminarla de los elementos discordantes como son los de su espacio cívico en el costado norte, como lo es la catedral y la cruz monumental; normar la publicidad en sus costados; hacer respetar sus espacios y sus usos; cuidar sus jardines, sus árboles, sus faroles, su fuente, sus bancas; corregir la información de las personalidades del monolito lítico; mantener el status de su monumento, por sobre todo se debe restaurar el Monumento a don Bernardo O´Higgins, obra de gran valor artístico nacional y prohibir algunos juegos en su espacio monumental. A este se le debieran colocar, unas mesas informativas con el significado de sus esculturas: La Abdicación de O´Higgins, La Historia (Clío), La Batalla del Roble, El Desastre de Rancagua y La Gloria. La Plaza de Armas y su entorno urbanístico inmediato, es un libro de Historia de Chillán, un archivo fotográfico a color, un símbolo de identidad cargado de recuerdos emotivos para los hijos de Ñuble, una memoria urbana colectiva imperecedera, un patrimonio vivo y una carta de presentación de la ciudad de Chillán ante Chile y el extranjero. Por lo tanto, es responsabilidad de todos los chillanejos que esa carta sea siempre nuestro orgullo. Santiago, otoño de 2015.

- Los Carabineros en la Plaza Victoria (Yungay), donde estaba su Cuartel General. El Presidente don Pedro Aguirre Cerda llegó en tren a Chillán y allí se reunió con las autoridades en uno de los pocos edificios que quedaron en pie, donde hoy funciona el Hotel Las Terrazas y el Café La Abuelita, y desde donde se tomaron las primeras medidas de emergencia, junto a los ministros que le acompañaban en su comitiva. También recorrió la ciudad a pie para cerciorarse personalmente de la situación. COROLARIO La Plaza de Armas tiene 180 años desde que fue diseñado su espacio en el Plano de Lozier. En estos años fue y continúa siendo el corazón de la ciudad, el espacio urbano más importante para los chillanejos, ella tiene vida desde que sus habitantes se levantan,

NOTAS: 1. Archivo Nacional. Ministerio del Interior. Memorias de los Intendentes. 2. SANTOS TORNERO, R.: Chile Ilustrado, p.313. 3. Autor Cit.:Ob.Cit., p. 312. 4. Idem. 5. Autor Cit.:Ob.Cit., p. 314. 6. Autor Cit.:Ob.Cit., p. 316. 7. Autor Cit.:Ob.Cit., p. 319. 8. Conversaciones con el Dr. Manuel Grez, bisnieto del Intendente Vicente Méndez Urrejola. 9. Los “coches de sangre”, eran denominados con ese nombre al ser éstos, tirados por caballos. 10. ROMERO SILVA, Alicia: Roberto Negri di Lorenzo: Un Escultor genial, Revista Quinchamalí Nº 7, año 2012, pp.27-37. 11. Extraído del Programa de las Fiestas del Centenario de Chillán, Imprenta Americana, Chillán.

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Cementerio General de Concepción: Patrimonio recobrado

Dr. Armando Cartes Montory Director Archivo Histórico de Concepción

Pocos cementerios en el país cautelan tanta historia y patrimonio, como el Cementerio General de Concepción. Cercano a cumplir dos siglos, alberga en sus 28 hectáreas a casi un millón de penquistas, los más anónimos y los más extraordinarios. Sus patios reflejan las distintas dimensiones de la sociabilidad de la antigua ciudad capital del sur. Desde próceres de la Independencia, como Miguel Zañartu, hasta líderes sociales como Lorenzo Arenas Olivo. Y con ellos lo principal de la elite local, así como cientos de obreros y artesanos, en sus mausoleos y asociaciones, y muchos miles más en sus patios comunes y nichos. Una verdadera ciudad de los muertos, con calles avenidas y plazas, siempre en renovación, con la llegada de nuevos habitantes. Más allá de las tumbas de la antigua elite penquista, el cementerio también refleja importantes tradiciones populares, como la animita de Petronila Neira o la Malvinita. Episodios tristes, como las epidemias o los terremotos, han dejado también su impronta. En fin, seis generaciones de penquistas descansan en su suelo o sus nichos, de manera que el camposanto se ha constituido, a través de los años, en un elemento esencial de la historia de la ciudad. El cementerio alberga un gran legado de mausoleos, dotados de alto valor simbólico, histórico y estético. Por desgracia, sucesivos terremotos, el lluvioso clima del sur y el natural paso de los años lo habían ido deteriorando. Es por eso que, en los últimos dos años, desde la posición de secretario general de la corporación municipal Semco, que administra el camposanto, hemos realizado una intensa labor de rescate patrimonial y recuperación general. Esta ha contado con el apoyo del municipio y el compromiso de todos los funcionarios de la corporación y del mismo cementerio. Aunque hay muchas tareas pendientes, es bastante lo que se ha avanzado. Estas páginas dan somera cuenta de ello.

LOS ORÍGENES A inicios del siglo XIX Concepción contaba con varios camposantos. En los terrenos del Hospital de Concepción y en el convento jesuita se solía enterrar a los muertos. En la catedral de la ciudad se custodiaban los restos de obispos y vecinos ilustres. Lo anterior se consideraba indeseable por razones de salubridad, por lo cual en 1823 el Director Supremo Ramón Freire Serrano decretó la prohibición de sepultar a los fallecidos en las iglesias. Se pensó entonces en construir un panteón, para lo cual se eligió un terreno ubicado lejos del centro de la ciudad, apartado de esta por el Cerro Chepe, propiedad de la familia del Río y Zañartu. Domingo Binimelis y Andrade, tesorero recaudador de Fondos de Beneficencia, midió el terreno escogido en 1836, fijándolo en 19 cuadras. La construcción se inició recién ocho años más tarde, superando dificultades, con el concurso de la Junta de Beneficencia de la ciudad. Se construyó una capilla ortogonal y un 74


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Postal coloreada del Cementerio de Concepción, hacia 1910. Detalle del mausoleo de la familia Castellón, conformado por una estatua de Amalia Castellón Larenas y varios medallones, obra del eximio escultor chileno Nicanor Plaza, el cual resultó muy dañado en 2010 y cuya restauración se inaugura este año.

jardín ordenado en prados. Se levantaron cinco mausoleos que embellecían este primer patio, del general José María de la Cruz Prieto, Juan Pradel, Víctor Lamas Miranda, Miguel Galán y Pedro del Río Zañartu. En el fondo del terreno se encontraba un muro de piedras y el patio de los pobres. Con los años, el lugar experimentó diversas ampliaciones. En 1893, a fin de albergar los nichos, mausoleos y sepulturas de caridad, la Junta de Beneficencia compra a Manuel Prieto y Cruz, único propietario colindante del Cementerio General de Concepción, un terreno de 282 m. de largo por el sur y 225,40 m. de ancho. En 1905 y 1923 se compraron nuevos paños y en 1940 se adicionaron 5 hectáreas del terreno conocido como “Quinta Delia”,

Antiguo acceso monumental al Cementerio de Concepción, de corte neoclásico, destruido en el terremoto de 1939.

ubicado al sur del cementerio, y la porción del Cerro Chepe que, más tarde, se llamó Parque Dr. Guillermo Otto Sieber (1888-1913), distinguido cirujano, ex regidor de la Municipalidad de Concepción y ex administrador del Cementerio General de la ciudad. Para 1910, el año del Centenario, el Cementerio

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ya ostentaba su configuración moderna. Se ordenaba en calles y avenidas, que recibían el nombre de algunos personajes históricos y penquistas ilustres. Hoy reflejan el nombre de antiguos vecinos, administradores del camposanto, así como de países, reconociendo el origen multinacional de sus habitantes.


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EL TERREMOTO DE 2010 El terremoto del 27 de febrero de 2010 produjo graves daños en diversas secciones del cementerio. El portal de acceso quedó inutilizado, se dañó el crematorio y varios pabellones de nichos, así como cientos de tumbas y mausoleos particulares. Entre ellos, varios mausoleos ubicados en el casco histórico, tales como los del general José María de la Cruz y Prieto, del teniente coronel Herminio González Burgos y de Pedro del Río y Zañartu. Algunos se destruyeron para siempre, como las sepulturas de Víctor Lamas Miranda y Temístocles Rojas, ex rector del Liceo de Concepción. Para enfrentar esta situación, la Corporación Social y Cultural Semco, administradora del cementerio, puso en marcha un programa de rescate patrimonial y puesta en valor del Cementerio General de Concepción, con el objetivo de revalorizar un lugar que guarda la memoria histórica de la ciudad, por ya cerca de dos siglos. Así, en diciembre de 2013, a través de la firma de un convenio de cooperación con la Corporación de Conservación y Difusión del Patrimonio Histórico Militar (CCDPHM), la Municipalidad de Concepción y Semco, se inició la recuperación de los mausoleos de carácter histórico-militar existentes en el sector antiguo. En primer término, se recuperó la fuente ceremonial y monumento a los veteranos de la Guerra Distintas vistas de la destrucción provocada por el terremoto de 27 de febrero de 2010. La imagen superior corresponde a los restos del mausoleo de Victor Lamas, de piedra rosa de Pelequén. La fotografía central muestra la cúpula caida del mausoleo de Herminio González, comandante del Batallón Cívico Movilizado de Concepción, que participó en la Batalla de Huamachuco (1884), en la Guerra del Pacífico; la inferior muestra el ruinoso estado de una de las calles más antiguas.

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del Pacífico. A continuación, el mausoleo del general José María de la Cruz, monumento histórico, fue también restaurado a su pasado esplendor. Con el concurso de profesionales asociados al Museo Nacional de Bellas Artes, se repararon las bellas estatuas de mármol del mausoleo de don Pedro del Río Zañartu, esculpido en Italia; y aquella de la familia Castellón, obra del gran escultor chileno Nicanor Plaza. Muchos otros fueron limpiados y recuperados, a pesar de lo cual las tareas pendientes son infinitas. Es natural, pues se trata de poner en valor una ciudad entera, con calles y plazas, que sufre el rigor del clima del sur, los avances de la naturaleza, que penetra los mausoleos con sus semillas y los estragos de varios terremotos. Para realizar esta labor de manera ordenada y sistemática, se creó un Comité de Patrimonio, integrado por el arquitecto de la corporación Rodrigo Vilches, el asesor histórico Boris Márquez y un representante del cementerio. Se aprobaron normas constructivas, a las cuales deben ceñirse las reparaciones y las obras nuevas que se ejecuten en el sector patrimonial, y un completo plan de recuperación. Este incluye un Fondo de Rescate, en virtud del cual una proporción de las ventas del sector antiguo se destinan a los gastos de conservación. Se ha postulado a diversos fondos, no siempre con éxito, y se han realizado alianzas con varias instituciones, también interesadas en rescatar el pasado histórico que alberga el cementerio. Así, junto a la Corporación de Patrimonio Militar, ya mencionada, la Escuela de Arquitectura de la Universidad San Sebastián, el Consejo de Monumentos Nacionales, agrupaciones de ex militares, la masonería, las

En 2014 se publicó la Guía Patrimonial del Cementerio de Concepción, de Verona Loyola, que permite a los visitantes recorrer por sí mismos el camposanto, apreciando su historia y arquitectura.

universidades y muchos otros, se han sumado a la tarea. A fin de acercar estas labores a la comunidad, desde el inicio de nuestra gestión se han realizado en el cementerio conciertos de música clásica, concursos de pintura in situ y recorridos patrimoniales regulares. Cada semana, en efecto, durante la primavera y el verano, hay tures guiados por un historiador, normalmente Alejandro Mihovilovic, director de la Biblioteca Municipal. En la visita es posible encontrarse con personajes históricos que descansan en el cementerio, caracterizados con trajes de época, quienes dialogan con los visitantes, enseñando la historia de manera lúdica. De esta forma, la comunidad ha ido conociendo y acompañando el proceso de recuperación, que busca convertir al camposanto en un museo abierto, situado en un gran parque, mas sin perder su sentido y la dignidad propia de su función original. La más reciente intervención al cementerio consistió en la inauguración, el 16 de octubre de 2015, del Panteón 77

de la Patria. Se trata de un monumento funerario de alto valor histórico y artístico, situado en la primera línea de mausoleos, que honra la memoria de los antiguos habitantes de la provincia de Concepción, que lucharon y sufrieron en las guerras de independencia de Chile. Hombres y mujeres, patriotas y realistas, mapuches, frailes y soldados, hijos todos de la región, serán honrados en un lugar que alberga, desde el mismo día, los restos del prócer Juan Martínez de Rozas, precursor de la emancipación, muy ligado a Concepción por su residencia y su labor política y administrativa, pero sobre todo por su matrimonio con Nieves Urrutia, quien descansa en un mausoleo contiguo, de manera que fueron reunidos después de doscientos años de separación. Con la incorporación del Panteón de la Patria y otras acciones que vendrán, el Cementerio General de Concepción recobra su mejor rostro. Sobre todo –y es nuestro objetivo– pasa a ser un lugar de memoria principal para los antiguos penquistas y los habitantes del centro sur de Chile.


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Inauguración del Panteón de la Patria, el 16 de octubre de 2014, que alberga los restos de don Juan Martínez de Rozas. En la fotografía figuran, escoltados por soldados de la Compañía Histórica del Regimiento Chacabuco, de izquierda a derecha: Armando Cartes, Secretario General de la Corporación Semco; Enrique Inostroza, intendente (s) de la Región del Biobío; Álvaro Ortiz, alcalde de Concepción; y Patricio Walker, presidente del Senado de la República.

Los conciertos de música clásica, como el que se observa en la imagen, a cargo del Centro Artístico Cultural de Concepción, en 2013, son algunas de las actividades culturales que se han desarrollado en el Cementerio, a fin de ponerlo en valor como un espacio cultural.

Además de las acciones destinadas al rescate patrimonial, el Cementerio General de Concepción se encuentra en una etapa de desarrollo y modernización de sus instalaciones y servicios, que incluye la recuperación de la infraestructura dañada por el terremoto de

2010, la reconstrucción de los pabellones de nichos del acceso principal y los nuevos portones de acceso. A la fecha, muchas obras ya se han completado, como el templo ceremonial ecuménico, el velatorio y un nuevo edificio para el crematorio. De esta forma, el estableci78

miento muestra un rostro renovado y nuevos servicios, pero sin dejar de preocuparse de su dimensión histórica, simbólica y artística, como custodio de una dimensión importante del patrimonio y la memoria local de la ciudad de Concepción y su intercomuna.


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La inauguración de los mausoleos restaurados son acompañados de recreaciones históricas, como fue el caso de la recuperación de la tumba y grupo escultórico del filántropo Pedro del Río Zañartu, en 2015, que contó con la “participación” del querido personaje penquista, a bordo de un carruaje.

Durante el verano, se realizan visitas guiadas, acompañadas de recreaciones de los personajes que “habitan” el cementerio, generalmente conducidas por el historiador penquista Alejandro Mihovilovic.

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RECONSTRUCCIÓN IGLESIA MATRIZ DE CURICÓ SQUELLA ARQUITECTOS El terremoto del año 1985 produjo daños en la Iglesia Matriz de Curicó, ubicada en el costado norponiente de la Plaza de Armas, lo que llevó a las autoridades de la época a tomar la decisión de demolerla, dejando el frontis y los muros perimetrales. En 1993, el Obispado de Talca, junto con aportes municipales y de la comunidad, deciden reconstruir la iglesia, encargando a esta oficina el proyecto de arquitectura. Se nos pide una iglesia de un tamaño menor a la superficie de la iglesia existente, con el propósito de vender el terreno restante para (reunir fondos para) su reconstrucción. El proyecto propuesto por esta oficina hace entender al mandante lo importante que significa para la comunidad e historia de Curicó, la concepción y permanencia del total del espacio que la iglesia siempre ocupó, y propone una plaza interior entre la nueva iglesia y el antiguo campanario, que media y relaciona con la plaza de Curicó, manteniendo la dimensión original de la antigua iglesia. Se crea un nuevo muro que juega con las proporciones de los existentes, y un nuevo cielo separado de los bordes, dejando una luz que valora los muros originales unificando lo antiguo y lo nuevo, en un espacio interior unitario libre de pilares para facilitar la relación entre los

Vista de la fachada de la Iglesia Matriz desde la Plaza de Armas de Curicó.

feligreses y sacerdote, recibidos en el altar por un muro que se abre en dos brazos crecientes. Extender la iglesia a la plaza de Curicó, y a la vez incorporar la plaza al interior de la iglesia es un primer propósito. La imagen de la plaza y de la iglesia, son de gran sensibilidad para el habitante de esta ciudad. Había que reconstruir sin dañar el recuerdo, una intervención que 80

posibilitara volver a habitar ese lugar. No había que hacer una nueva iglesia, tampoco construir la misma, sino que había que redefinir el recinto y acondicionar su uso. Para esto no era necesario volver a llenar de elementos el espacio, sino que mantenerlo vacío, como lo estuvo durante este tiempo de espera.


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Vista interior hacia la plaza intermedia entre la iglesia y el campanario.

Vista plaza interior.

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Vista interior hacia el altar y muro lateral con los vitrales originales.

De alguna manera había que retener una imagen y en ese retener, iniciar otra, no cambiando sino transformando, posiblemente en una plataforma de la memoria del proyecto histórico que ahí existió. El proyecto construye un espacio doble, contenido entre los elementos perimetrales existentes y uno nuevo, que limita un interior de otro. Los muros existentes enmarcan la totalidad del largo del espacio, levantándose un muro nuevo que define dos recintos equivalentes y dependientes. El plano del cielo que cubre horizontalmente el recinto se separa de los muros y se interrumpe para recibir la luz que cae por el muro curvo que construye el altar, donde se dibuja una línea de luz que queda suspendida. La forma estaba dada, sólo había que mantenerla. El tamaño del lugar era uno, expuesto de manera transparente, un lugar silencioso, reconociéndose en él su

Vista de la fachada de la Iglesia Matriz desde la Plaza de Armas de Curicó.

frontalidad, la que es asumida como un valor para el proyecto, construyendo sobre un mismo suelo los lugares paralelos y equivalentes que alternan la luz y la sombra. El proyecto por fin es lo que se ve, y está ahí expuesto a la mirada atenta, o a otra más distraída. Si su destrucción parcial logró en esta obra hacerla aparecer, posi82

blemente fue para que por fin pueda permanecer. La recuperación de una construcción patrimonial que pudo desaparecer y que se reconstruye con el esfuerzo de una comunidad que valora un sentimiento arquitectónico, urbano y religioso, que pertenece a la memoria histórica de sus ciudadanos, es la recompensa del proyecto.


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EL CONGRESO “TERMAL” 1 DE 1930 Jaime Etchepare 1 Lo expuesto en esta parte corresponde, en gran medida, a la ponencia de mi autoría, presentada a las IXªªs Jornadas de Historia de Chile. Las que fueron llevadas a cabo en La Serena, los días 25, 26 y 27 de septiembre de 1991, bajo el patrocinio de la Universidad de La Serena.

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El presidente Figueroa Larraín mantuvo al coronel Carlos Ibáñez del Campo al frente del Ministerio de Defensa Nacional. Ibáñez fue la voluntad determinante de su gobierno, los demás ministros, o eran incondicionales suyos o se sometían dócilmente a sus deseos. “El 22 de febrero de 1927, los senadores Errázuriz y Cariola presentaron al Senado la renuncia de sus cargos. Ese mismo día Manuel Rivas Vicuña ponía término a una serie de ocho artículos en EL MERCURIO, con el título de “Ochenta días en el Gobierno”. Al último de los cuales Ibáñez respondió con una declaración en que lo tildaba de viejo cambullonero y lo acusaba de quererlo utilizar para escalar la Vicepresidencia de la República. Rivas respondió con un artículo “Insultos no son razones”, que no pudo publicarse por cuanto se implantó la censura de prensa. Era la dictadura que asomaba su sombría y siniestra cara. El 23 de febrero comenzaron las prisiones y deportaciones: las primeras fueron las de Santiago Labarca y Rafael Luis Gumucio, Manuel Hidalgo Plaza y el ex ministro del Interior Rivas Vicuña, a las que siguieron las de los diputados Alzamora, Ayala, Mitchell, Ugalde y Elías Errázuriz. El senador del mismo apellido alcanzó a escapar disfrazado de mujer. Fueron notificados de deportación inmediata Agustín Edwards, ex Ministro Plenipotenciario ante la Corte de Londres, y Gustavo Ross y apresados el ministro y presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago, Felipe Urzúa y el acusado Ignacio Ugarte Ovalle, juez y reo respectivamente había sacudido a la opinión efctivamente, en el proceso de la Oficina de Especies Valoradas, que pública por sus caraterísticas escandalosas”.1 “El ministro de Hacienda, Pablo Ramírez,2 empuñó con vigor la escoba depuradora en las oficinas de la Aduana y de Impuestos internos, y el 8 de marzo de 1927 se partía el corazón de un pistoletazo el director de éste último servicio, en los momentos en que se presentaban en su casa los agentes de investigaciones para detenerlo. Ejercía el cargo desde 1912 y junto con el jefe de la Oficina de Especies Valoradas, era acusado de defraudar al Erario Público en sumas cuantiosas”.3 La voluntad invasora de Ibáñez no respetaba el fuero parlamentario, reglamentos o procedimientos. Así el 29 de abril de 1927 1 Ricardo Donoso, Alessandri, agitador y demoledor, Santiago, Fondo de Cultura Económica, 1954, tomo II, p. 14. 2 Había asumido el ministerio en febrero de 1927, integrando el gabinete denominado “jóvenes orates”, compuesto por obsecuentes servidores de Ibáñez. 3 Ricardo Donoso, Alessandri, tomo II, p. 37.

fueron aprenhendidos, y poco más tarde conducidos a Punta Arenas, el senador Luis Salas Romo, el diputado Eulogio Rojas Mery, el abogado Arturo Olavarría Bravo y el profesor Carlos Vicuña Fuentes. El 4 de mayo de 1927 presentó su renuncia al Congreso el Presidente de la República, Emiliano Figueroa Larraín. El Senado lo consideró en sesión celebrada dos días más tarde, y la Cámara de Diputados en la que llevó a cabo el 10. Fue aprobado el siguiente proyecto de acuerdo: “Artículo Unico: Se declara que hay motivos suficientes para considerar fundada la dimisión que S.E don Emiliano Figueroa Larraín, hace del cargo de Presidente de la República y, en consecuencia, se admite esta dimisión”.4 Asumió la Vicepresidencia de la República el coronel Carlos Ibáñez del Campo y convocó a nuevas elecciones presidenciales para el 22 de mayo de 1927. En dichos comicios se hizo presente sólo una postulación: la de Carlos Ibáñez del Campo5. Los resultados de estos fueron: Carlos Ibáñez del Campo 223.741

98.00% del total

Nulos y Blancos

4.631

2.00% del total

Inscritos

302.142

100.00%

Abstención

73.770

24.40%1

El día 11 de julio de 1927, se reunió el Congreso Pleno y proclamó Presidente de la República al ciudadano Carlos Ibáñez del Campo, quien prestó el juramento constitucional 10 días más tarde. “Se iniciaba así el Gobierno de una personalidad enigmática; de un hombre que si bien al parecer nunca tuvo ideas políticas fue, sí un político hábil, persuasivo, astuto y con sentido de la oportunidad. Fue también amante del poder y un verdadero caudillo. Pero no hay duda de que, por otra parte, sintió que tenía una misión que cumplir: devolver al país un orden que podría convertirlo en una república moderna, cosa que no pudo hacer ya que su inescrupulosa acción y la violencia que desató contra sus contradictores no sólo le granjeó incómodos enemigos sino que abrieron las puertas a un caudillismo desatado y a la 4 El conflicto con la Corte Suprema de Justicia, presidida por Javier Angel Figueroa Larraín, hermano del Presidente de la República, a quien se obligó a dimitir, fue la causa directa de esta renuncia. 5 Nada refleja mejor las características de este proceso electoral que una caricatura publicada en esos días: Una pared plagada de fotos de Ibáñez: de civil, de militar, a caballo, con banda presidencial, escribiendo en el despacho presidencial, etc. Frente a ella, dos rotos, uno le pregunta al otro: “Y por cuál de estos ñatos vai a votar?”.

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Gabriel González Videla (La Serena, 1898-1980), abogado, diputado, senador y Presidente de la República, 1946-1952.

desmoralización a que conducen las dictaduras”.6 Las persecuciones y deportaciones prosiguieron; a fines de junio de 1927, se hicieron otras detenciones y deportaciones de diputados y senadores, entre las que figuraron las de José Maza Fernández, Ramón y Luis Gutiérrez Alliende, Enrique Matta Figueroa y Fernando Varas Contreras.7 El presidente Ibáñez Hacía gala de muy poco respeto por el Congreso Nacional. Muestra de ello es la alteración de la tradicional ceremonia de la lectura del mensaje presidencial al inaugurar el período ordinario legislativo: “Ibáñez trataba a las cámaras con el más profundo desprecio. No se dignaba concurrir a la ceremonia constitucional de apertura, por miedo a que lo asesinaran. En 1927 y en 1928 se dijo enfermo de cuidado. Pero en 1929 declaró con desenfado que había resuelto no asistir más y mandó su mensaje a Oyarzún para que éste lo leyera en su lugar (dicen algunos que Ibáñez no sabe leer, 6 Gonzalo Izquierdo, Historia de Chile, Santiago, Editorial Andrés Bello, 1990, tomo III, p. 31. 7 Ricardo Donoso, Alessandri, tomo II, p. 16

Juan Antonio Ríos Morales (Cañete, 1888-1946), diputado, senador, ministro de Estado y Presidente de la República, 1942-1945.

es decir que deletrea y tartamudea cuando se topa con un texto muy seguido). Oyarzún, ante los diputados y senadores reunidos, se puso furioso y les dijo que como el mensaje estaba impreso y cada uno tenía su ejemplar, la lectura no tenía objeto y levantó la sesión”.8 “El rol del Congreso bajo los primeros años de la Administración Ibáñez, 19271930, ha sido duramente escarnecido por sus detractores. Así Carlos Vicuña Fuentes lo juzga: Expurgadas así las cámaras, reducidas a una lamentable compañía de cómplices decididos, como Oyarzún, Schurmann, Trucco, Ismael Edwards Matte y Francisco Urrejola, o de muñecos empavecidos de ropa interior desaseada, su sumisión llegó a los límites más remotos de las más viles vilezas humanas. Un día pretendió la Cámara reformar su propio reglamento: el Ejecutivo le notificó rudamente por escrito que se abstuviera de ello, y se abstuvo; las leyes presupuestarias, pasaban sin chistar. Así aprobaron gastos públicos ordinarios por $1.400.000.000 al año, así sancionaron empréstitos 8 Carlos Vicuña Fuentes, La tiranía en Chile, Santiago, Editorial Aconcagua, 1989, p. 422.

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Juvenal Hernández Jaque (El Carmen, 1899 -1979), abogado, rector de la Universidad de Chile, 1933-1953.

por más de $5.000.000.000 y tratados internacionales que ni siquiera alcanzaron a leer. “Quedaron de nidal algunos cuantos seres viscosos y sin alma, o cómplices resueltos de la tiranía: en el Senado, Enrique Oyarzún, Joaquín Echenique, Manuel Trucco, Carlos Schurmann, Oscar Urzúa…En la Cámara de Diputados, Santiago Rubio, Juan Antonio Ríos, Ismael Edwards Matte, Francisco Urrejola y otros, cuyos nombres por sí solos hieden a sentina”.9 Sin mayores alternativas, políticas o legislativas, se llegó a las proximidades de la fecha en que debían renovarse la totalidad de la Cámara de Diputados y las agrupaciones provinciales 2ª, 4ª, 6ª y 8ª, las que elegían veinte senadores. “Como era ineludible dentro de la situación creada, el Presidente se encontró con una realidad política en que las únicas fuerzas cívicas organizadas eran los partidos tradicionales. Su anunciado propósito de barrer con el cohecho, pobre jirón de los ideales revolucionarios y de las profundas inspiraciones 9 Carlos Vicuña Fuentes, La tiranía en Chile, Santiago, Editorial Aconcagua, 1989, p. 422.


Sociedad Letras

de su Gobierno, fue el único que en tan decisiva oportunidad reveló la presencia de un nuevo estado de cosas. Y, como tal anuncio introdujera profunda alarma en las filas de algunos partidos, el presidente del Partido Conservador, don Arturo Lyon Peña, se acercó al General Ibáñez para representarle en tono patético los graves peligros que para la preservación del orden social envolvía en su concepto, la completa eliminación del cohecho. Ante esta inesperada intervención, el Presidente maniobró, para hacer efectiva una interpretación de la ley electoral que permitía presentar en todas las circunscripciones del país un número de candidatos a senadores y diputados igual al que dichas circunscripciones debían elegir, con lo cual se eliminaba el acto eleccionario mismo, dándose por proclamados a los candidatos escogidos entre el Presidente de la República y las directivas de los partidos políticos. El General Ibáñez asignó al Partido Demócrata, única colectividad política de raigambre popular en aquella época, la más alta cuota de diputados y senadores que jamás hubiera tenido anteriormente, dando así expresión a la tendencia avanzada de su Gobierno y de su espíritu”.10 Aparte de los partidos políticos tradicionales existía en esta fecha la Confederación Republicana de Acción Cívica, CRAC, colectividad organizada en 1930. Tenía un carácter gremial y político, agrupando elementos independientes y a empleados. Su programa era apoyar al gobierno de Ibáñez y amparar los derechos de los gremios “y de todo aquel que quisiera trabajar tranquilo”. La presidió Luis Moreno Fontanés.11 Los presidentes de los partidos políticos: Arturo Lyon Peña por los conservadores, Juan Antonio Ríos y Enrique Oyarzún por los radicales, Javier Ibáñez del Campo12 por los demócratas y Pedro Opazo Letelier13 por los liberales unidos acordaron entregar al ministro del Interior, Enrique Bermúdez, en calidad de árbitro, las facultades de establecer el número de parlamentarios que les corresponderían a cada uno y los nombres de éstos. La representación en este Congreso, denominado “Termal”14 fue la siguiente: 10 René Montero, Confesiones Políticas: autobiografía cívica, Santiago, Zig-Zag, 1959, p. 54. 11 Colaboradores de Ibáñez, entre otros René Montero, consideraron que la poca importancia dada por el presidente a esta agrupación política habría perjudicado a su gestión. Aglutinaba a algunos elementos procedentes de la antigua Unión Social Republicana de Asalariados de Chile. Por ejemplo: Humberto Martones Quezada. 12 Hermano del presidente, ex oficial de Ejército, sin actuación política anterior. Su designación prueba el control del partido por parte del mandatario. 13 Deudo de la segunda esposa del presidente. 14 Se le denominó popularmente “Congreso Termal”, a causa

Partidos políticos Radical Liberal Unido Conservador Demócrata CRAC Total

Senadores 12 16 10 4 0 42

Diputados 34 31 22 31 142 132

Los congresales nominados de esta peculiar manera fueron: Senadores 2ª Agrupación Provincial. Atacama-Coquimbo Joaquín Yrarrázaval Larraín, conservador Oscar Urzúa Jaramillo, liberal unido Carlos Villarroel Mora, liberal unido Nicolás Marambio Montt, radical Guillermo Azócar Alvarez, radical 4ª Agrupación Provincial: Santiago Joaquín Echenique Gandarillas. Conservador Guillermo Barros Jarpa, liberal unido Roberto Sánchez de la Huerta, liberal unido Emilio Rodríguez Mendoza, radical Vicente Adrián Villalobos, demócrata 6ª Agrupación Provincial: Curicó, Talca, Linares Maule y Linares Romuldo Silva Cortés, conservador Pedro Opazo Letelier, liberal unido Jacinto León Lavín, radical Pedro Pablo Dartnell Encina, liberal unido Gabriel Letelier Elgart, demócrata 8ª Agrupación Provincial: Arauco, Malleco y Cautín Víctor Corner Andwandter, liberal unido Juan Antonio Ríos Morales, radical Remigio Medina Neira, radical Artemio Gutiérrez Vidal, demócrata Fidel Segundo Estay Cortés, demócrata Diputados 1ª Agrupación Departamental: Pisagua e Iquique Marco Antonio de la Cuadra Poisson, liberal Ricardo Puelma Laval, radical de que la lista de sus integrantes fue confeccionada en las Termas de Chillán donde reposaba el Presidente Ibáñez.

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Letras Sociedad

Ernesto Silva Román, CRAC

Samuel Guzmán García, liberal unido

Arturo Venegas Sánchez, demócrata

Pedro Salinas Fuenzalida, conservador

2ª Agrupación Departamental: Tocopilla, El Loa, Antofagasta y Taltal

Ismael Edwards Matte, liberal unido

Arturo H. Lois Fraga, radical Héctor Merino Meléndez, radical Selim Carrasco Toledo, radical Carlos Ramírez Novoa, CRAC Juan Pradenas Muñoz, demócrata Anaclio López Parra, demócrata 3ª Agrupación Departamental: Chañaral, Copiapó, Freirina y Vallenar Isauro Torres Cereceda, radical Isaac Hevia Concha, radical 4ª Agrupación Departamental: La Serena, Coquimbo, Elqui, Ovalle, Combarbalá e Illapel

Rogelio Ugarte Bustamante, radical Juvenal Hernández Jaque, radical Francisco Jorquera Fuhrmann., radical Luis Castillo Urízar, radical Luis Moreno Fontanez, CRAC Humberto Martones Quezada, CRAC Julio Rojas Rojas, CRAC Francisco Araya Z., CRAC Nicasio Retamales Silva, demócrata Rafael Silva Lastra, demócrata Santiago Wilson Hernández, demócrata Luis Muñoz Moyano, demócrata

Carlos Estévez Gazmuri, conservador

8ª Agrupación Departamental: La Victoria, Melipilla y San Antonio

Angel Custodio Vicuña Pérez, liberal unido

Manuel Cruzat Vicuña, conservador

Enrique Echavarría Barriga, liberal unido

Rafael Moreno Echavarría, conservador

Gustavo Silva Campos, radical

Cardenio González Sepúlveda, demócrata

Gabriel González Videla, radical

Pedro Pablo Navarrete, demócrata

Oscar Peña y Lillo, radical

Arturo Gutiérrez Reveco, demócrata

Héctor Álvarez Álvarez, demócrata

9ª Agrupación Departamental: Maipo, Rancagua y Cachapoal

5ª Agrupación Departamental: Petorca, La Ligua, Putaendo, San Felipe y Los Andes

Alejo Lira Infante, conservador

Arturo Ruiz de Gamboa, conservador

Alfredo Moreno Bruce, liberal unido

Tito V. Lisoni Mac Clure, liberal unido

Florencio Durán Bernales, radical

José María Ríos Arias, liberal unido

Carlos Sánchez Mejías, CRAC

Santiago Machiavello Varas, radical

10ª Agrupación Departamental: Caupolicán, San Vicente y San Fernando

Alejandro Cataldo Maureira, demócrata 6ª Agrupación Departamental: Valparaíso, Quillota, Limache y Casablanca

Joaquín Tagle Ruiz, conservador Guillermo González Echenique, conservador

Manuel Muñoz Cornejo, conservador

Hermógenes Labbé Labbé, liberal unido

Francisco Montané Urrejola, conservador

Domingo Núñez Galeno, liberal unido

Gustavo Rivera Baeza, liberal unido

Pedro Muñoz Rojas, demócrata

José María Lorca Pellross, liberal unido

Nicolás Vallejos Encina, radical

Alfredo Guillermo Bravo Zamora, radical Miguel A. Salvo Rocuant, radical

11ª Agrupación Departamental: Curicó, Santa Cruz y Vichuquén

Luis Cruz Almeida, CRAC

Leoncio Toro Muñoz, conservador

Abraham Morales Ibáñez, CRAC

Guillermo Correa Fuenzalida, liberal unido

Armando Tamayo Torres, demócrata

Roberto Merino Fuenzalida, liberal unido

Ramón Sepúlveda Leal, demócrata

Francisco Véliz Fredes, radical

7ª Agrupación Departamental: Santiago Fernando Varas Contreras, conservador

12ª Agrupación Departamental: Talca, Lontué y Curepto

Domingo Fuentes Valenzuela, liberal unido

Ernesto Cruz Concha, conservador

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Sociedad

Alejandro Dusaillant Louandau, liberal unido Rodolfo Armas Riquelme, radical Manuel Jorquera Ortiz, CRAC Horacio Azócar Toledo, demócrata 13ª Constitución, Chanco, Cauquenes e Itata Enrique Lira Urquieta, conservador Arturo Lavín Urrutia, liberal unido Luis Letelier del Campo, liberal unido Galvarino Ponce, radical 14ª Agrupación Departamental: Loncomilla, Linares y Parral Manuel Isidoro Cruz Ferrada, conservador Ignacio Urrutia Manzano, liberal unido Ernesto Rojas del Campo, radical

20ª Agrupación Departamental: Angol, Collipulli, Traiguén y Mariluán Alfredo Soto Bunster, liberal unido Bartolomé Sepúlveda Onfray, radical Javier Cuellar Valenzuela, radical Heriberto Arnechino Godoy, demócrata 21ª Agrupación Departamental: Llaima, Imperial y Temuco Manuel de la Lastra Cruchaga, conservador Manuel Manquilef González, liberal unido Rudecindo Ortega Masson, radical Luis Uribe Barra, radical Francisco Melivilu Henríquez, demócrata Luis Mandujano Tobar, demócrata

Javier Ibáñez del Campo, demócrata

22ª Agrupación Departamental: Valdivia, La Unión y Río Bueno

15ª Agrupación Departamental: San Carlos, Chillán, Bulnes y Yungay

Enrique Montero Cabrera, conservador

Ricardo Salas Edwards, conservador José Miguel Opazo Letelier, liberal unido Demetrio Zañartu Urrutia, liberal unido Eliécer Mejías Concha, radical Maximiliano Becerra Mera, CRAC 16ª Agrupación Departamental: Coelemu, Talcahuano y Concepción Eleazar Lezaeta Acharán, conservador Marcos Serrano Menchaca, liberal unido Leonidas Banderas Le Brun, radical Fernando Escobar Ferrada, demócrata Santiago Silva Álvarez, demócrata 17ª Agrupación Departamental: Puchacay, Rere y Lautaro Víctor Alamos Alamos, radical Carlos Roberto Elgueta González, radical Luis Torres Lautaro, CRAC Vicente Acuña Concha, demócrata 18ª Agrupación Departamental: Arauco, Lebu y Cañete Alfonso Figueroa Unzueta, conservador Eudocio Rivas Roa, radical Luis Muñoz Monge, demócrata 19ª Agrupación Departamental: La Laja, Nacimiento y Mulchén René de la Jara Zúñiga, liberal unido Manuel Escobar Moreira, radical Ricardo Alegría Molina, CRAC

Pablo Hoffmann Thater, liberal unido Litré Quiroga Arenas, radical Prudencio Garrido Salazar, CRAC Nolasco Cárdenas Avendaño, demócrata Abraham Quevedo Vega, demócrata 23ª Agrupación Departamental: Osorno, Llanquihue y Carelmapu Ignacio García Henríquez, conservador Arturo Montecinos Rozas, radical Aurelio Morales M., radical Manuel Araya Vargas, demócrata 24ª Agrupación Departamental: Ancud, Castro y Quinchao Luis Cabrera Ferrada, conservador Rafael del Canto Medán, liberal unido Javier María Silva, radical Leonidas Leyton Leyton, demócrata Ibáñez, años más tarde justificaría la gestación del “Congreso Termal” de la siguiente manera: “Los propios partidos tradicionales sugirieron una interpretación legal que después me achacarían por entero y con mala fe ¿Sabe Ud., que en ese arreglo político intervinieron hombres prominentes, como don Arturo Lyon Peña, por el Partido Conservador, Juan Antonio Ríos y Enrique Oyarzún, por el Partido Radical, Pedro Opazo por el Partido Liberal. En fin, los más importantes. Enrique Bermúdez era ministro del Interior. Fue un acuerdo unánime. Yo les dije:-bien, lleguen

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Sociedad

a un acuerdo. Procuren firmar un pacto electoral y se presentan todas las fuerzas unidas. Ellos sostenían que la ley permitía esos pactos. La única exigencia que impuse fue que en la lista se consideraran mayores posibilidades para el Partido Demócrata y para las fuerzas de izquierda. Les advertí a los jefes de partidos que pensaba así porque en un Congreso debían estar principalmente representados los núcleos mayoritarios y populares. Después fueron los mismos parlamentarios que formaron parte del Congreso Termal mis mayores enemigos ¿Ha visto cosa igual?”15.

especial forma, cabe plantear las siguientes conclusiones.

Acerca de este congreso elegido de tan

1.-Para su creación existió un precedente: el arbitraje de don Emiliano Figueroa Larraín en 1925, aunque posteriormente rechazado por los partidos políticos, al cual nos referimos. 2.-La labor legislativa del “Congreso Termal” bajo la Administración de Ibáñez fue casi nula, pues otorgó amplias facultades extraordinarias al Ejecutivo, iniciando esta polémica modalidad, lo que se efectuaría reiteradamente en el futuro.18 3.-Los partidos políticos evidenciaron una marcada división, ya que todos ellos tuvieron su ala opositora y su ala colaboracionista. Sus perseguidos y sus altos funcionarios de confianza exclusiva del Presidente de la República. 4.-Fueron escasos los políticos que se negaron a ocupar asientos en el Congreso Termal. Su rechazo se manifestó solamente en el interior de los partidos a que pertenecían19. 5.-Aunque su legitimidad mereciera reparos, continuó actuando bajo la Administración de Juan Esteban Montero Rodríguez, hasta su disolución por el golpe del 4 de junio de 1932. 6.-Comparada su composición con los congresos de 1925 y 1932, no presenta mayores diferencias, muchos de sus integrantes se repiten. Existen agrupaciones, provinciales y departamentales, donde la identidad de sus componentes es la misma en los tres congresos referidos. 7.-Dos futuros presidentes de la República, los señores Juan Antonio Ríos Morales y Gabriel González Videla, pertenecieron al Congreso Termal. Igual cosa destacados dirigentes políticos del futuro. 8.-Ningún senador elegido en 1925 renunció como repudio a la generación del Congreso Termal. 9.-En relación a su composición política, ella fue similar a la de los dos Congresos citados. Sólo la presencia de la CRAC y el mayor número de asientos demócratas constituyen las más marcadas diferencias. 10.-Un porcentaje mayoritario de los componentes del Congreso Termal continuará actuando en los congresos posteriores y en la vida política nacional

15 Luis Correa Prieto, El Presidente Ibáñez, la política y los políticos, Santiago, Editorial Orbe, 1962, p. 169. 16 Carlos Sáenz Morales, Recuerdos de un soldado (Santiago, Imprenta Ercilla, 1933), p. 92. Esta delaración del general Sáenz contradice lo expuesto por Ibáñez. 17 René Montero, Confesiones Políticas, p. 55.

18 Como excepción podemos citar la aprobación de la existencia de la Lotería de Concepción y su reglamentación. 19 Así ocurrió con Horacio Walker Larraín en el Partido Conservador.

Es interesante reproducir la opinión del general Carlos Sáenz Morales, a la sazón en el extranjero, frente al posible congreso designado: “Si queremos tener un buen Congreso, es preciso que los hombres honrados y aptos para actuar en la vida pública no comiencen por negar su concurso. He oído decir que este año las elecciones serán sin lucha y que no llegarán al Congreso sino aquellos que hayan sido aprobados por el Ejecutivo. No creo que esto sea una garantía suficiente para que tengamos el Parlamento que el país necesita. Líbrenos Dios, mi estimado amigo, de llegar a ver nuestras Cámaras transformadas en antesalas de la Moneda, atestadas de aduladores”.16 Frente a su creador, el presidente Ibáñez, el Congreso Termal no le guardó la lealtad que pudiere esperarse. Así: “Aquellos senadores y diputados, ninguno de lo cuales habría estado ocupando un asiento en el Congreso sin el asentimiento del Presidente, concurrieron con entusiasmo a todos los actos que determinaron la caída del Mandatario y se prestaron más tarde para los torpes actos de venganza con los que los triunfadores se ensañaron con el vencido. Ni el pobre General Dartnell, pariente y amigo de toda la vida del Presidente, tendría el valor moral de sustraerse a la ola de odios y persecuciones cuando se trató en el Senado la destitución de Ibáñez como General de División, para privarle así de sus modestos medios de vida. Sólo el senador demócrata don Fidel Estay tuvo el acierto, porque a veces una actitud de singular nobleza se confunde con un acto simplemente inteligente. Los tontos nunca comprenderán las ventajas de ser decente”.17

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Artes

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RADIO

BÍO BÍO:

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Nibaldo Mosciatti Moena y Olga Olivieri Aste, abogado, Premio Universidad de Concepción, 1948, primera mujer que obtuvo está distinción académica.


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BÍO BÍO: LA RADIO De una pequeña radio en Lota a la principal cadena de la radiofonía nacional: una hazaña lograda con independencia, talento y tenacidad.

Un auto avanza veloz por la Ruta 68. Un carabinero lo hace parar. No hay exceso de velocidad, pero sí un delito: el conductor, atípico, lleva suspensores pero no cinturón de seguridad. El carabinero le saca un parte. El hombre lo dobla cuidadosamente. Lo guarda. “Señor, use cinturón de seguridad”, exige el carabinero. “Fíjese que no: no quiero usar cinturón de seguridad”, responde el excéntrico hombre de pelo cano y suspensores negros. El carabinero intenta decir algo. El hombre lo interrumpe: “Mire, no le discutiré el parte. Es más: Ud. ya vio que lo guardé y lo pagaré. Sí le quiero decir que el Estado chileno nada hará por mí si yo me estrello. ¿Por qué, entonces, el Estado finge que le interesa mi seguridad si, en caso de que me pasara algo, no haría nada de nada? Y déjeme decirle otra cosa: Usted me pasa un parte en una carretera que ni siquiera es del Estado. Así es que tampoco sé qué hace aquí. ¿Por qué le digo todo esto? Porque este parte es absurdo. ¿Me va a decir algo?” “Señor, sólo le voy a decir que Ud. es muy complicado”. La escena narrada magistralmente por el periodista Sergio Paz en el diario El Mercurio, corresponde a una escena protagonizada por Tomás Mosciatti. El episodio ejemplifica elocuentemente el espíritu crítico, certero, “sin pelos en la lengua”, de un clan de origen italiano, que ha logrado construir un imperio de las comunicaciones en Chile, donde la reina madre es radio Bío Bío. Con una mirada crítica y un periodismo pluralista como sello, han conquistado el mercado nacional desafiando la pesada barrera del centralismo y manteniendo el principal baluarte que puede tener un medio de comunicación: su independencia. Entender la dinámica actual de radio Bío Bío y su forma de vivir el periodismo, implica conocer las visiones individuales de los hermanos Mosciatti. De Tomás, el abogado; de Nibaldo, el único periodista; de Piero, también abogado; y de Mauro, el ingeniero y gerente general de radio Bío Bío Concepción. Aunque de distintas formas, en cada uno de ellos, está la herencia del padre, Nibaldo Mosciatti Moena, el patriarca italiano que descubrió una veta en las comunicaciones dando vida a radio Bío Bío en 1960. Desde entonces, mucha agua ha corrido bajo el puente. Tras su fuerte posicionamiento regional, logró mantenerse viva durante los años más represivos de la dictadura militar, aún bajo amenazas permanentes. En los ´90, experimenta un

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intenso proceso de expansión, que lleva a la emisora a abrir espacios hacia el sur del país con las radios de Temuco, Osorno y Puerto Montt. Le seguiría todo el país, llegando a Santiago en 1997. Hoy “La radio” cuenta con 43 estaciones de Arica a Punta Arenas y la más extensa red de periodistas y corresponsales de todo Chile. Su crecimiento ha caminado a la par del desarrollo tecnológico y la convergencia de formatos. Actualmente conviven radio, televisión e internet en distintas plataformas que se nutren y complementan, promoviendo la interacción con sus audiencias, pero sin olvidar su definición inicial: un medio al servicio de la gente.

A cinco décadas de su creación, sus propietarios mantienen intacta la independencia. En efecto, la emisora no pertenece a ningún grupo político, religioso o económico y mantiene una estricta separación entre su línea comercial y periodística. Paradójicamente esa independencia es la que diariamente les otorga poder. Aunque les cuesta reconocerlo, saben que a través de sus micrófonos son mucho más que simples espectadores de la noticia. Y cómo no, si tras el terremoto y tsunami que tuvo a la región del Biobío como una de las zonas más afectadas, la gente terminó creando grupos en internet y agolpándose afuera de sus dependencias para gritar espontáneamente: “Gracias radio Bío Bío”.

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EL SUEÑO DE DON NIBALDO Carolina Parada

Periodista

Nibaldo Mosciatti Moena es de esos hombres que antes de nacer ya estaban ligados a la historia de la región. Su abuelo, Antonio Mosciatti Guardianelli, llegó a la ciudad proveniente de San Severino Marche, un poblado de 12 mil habitantes ubicado en la región de Marcas, provincia de Macerata, Italia. Tras participar como ingeniero en la construcción del actual dique seco de Talcahuano, decidió radicarse en la zona. En tanto, su padre Ezio Mosciatti, montó una constructora que logró edificar gran parte de lo que hoy se conoce como Pedro de Valdivia y que luego continuaría Juan Mosciatti Moena, hermano de don Nibaldo. Sexto de siete hermanos, “Don Nibaldo” vivió una juventud que estuvo marcada por los estudios en el Liceo de Hombres de Concepción y una inigualable creatividad artística, que lo hizo navegar por las más diversas actividades. Una familia numerosa con una

ausencia temprana del padre, quien murió cuando él apenas tenía 6 años, lo obligó a desempeñarse en varios rubros a la vez, algunos más románticos que otros. Conocida es su faceta de titiritero y actor que desarrolló junto a sus amigos de la época Humberto, Hugo y Héctor Duvauchelle, fundadores del Teatro de la Universidad de Concepción, TUC. Y algo más desconocida, su labor de publicista, vendedor de camisas, locutor, inventor de juguetes y fundador de una agencia de noticias, las que luego vendía a radioemisoras de la ciudad. Esta última labor fue trascendental para su futuro, pues en los últimos años de la década del 40 conducía un programa radial en la radio La Araucanía, llamado “Quien a hierro mata a hierro muere”, donde además de ser el locutor del espacio, vendía la publicidad, recibiendo un 25 por ciento de los dineros que ingresaban, pues el 75 restante

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Puntoa aparte Punto parte

labras de Nibaldo Mosciatti Moena, que en una suerte de fundación simbólica entrega la radio al servicio de sus auditores. Minutos después saldrían al aire los primeros locutores Federico Ramírez y Marcial Henríquez. En una suerte de triste coincidencia histórica-radial, radio El Carbón se convertiría en la primera radioemisora en transmitir después del terremoto de 1960 ocurrido en la región del Biobío. Se inicia entonces el sueño de Don Nibaldo Mosciatti Moena en una radio que sería el modelo madre de la red radial más importante del país. Una estructura de gestión que representaba en su totalidad el pensamiento de Don Nibaldo, transformándose en una radioemisora que si bien era una empresa, no tenía como fin último la publicidad, sino el prestar un servicio informativo a los auditores lotinos. Fue en esa radio donde comenzó también a forjarse el espíritu de compromiso, pero por otro también el genio y creatividad que hizo famoso a Nibaldo Mosciatti en el medio. La semilla radial -como se le ha llamado a la radio El Carbón de Lota-, fue sembrada con mucho esfuerzo en lo profundo del alma carbonífera y hoy, tras más de cincuenta años de vida, sigue rindiendo frutos en el mismo lugar donde se fundó. Hoy la radio se escucha en Lota, Arauco, Coronel, Curanilahue, Cañete, Talcahuano, Hualqui, Isla Santa María, Santa Juana y otras ciudades de la provincia de Concepción y Arauco a través de la frecuencia 94.1 FM. Fueron duros los primeros años que marcaron la existencia de radio El Carbón de Lota, la ciudad y en general toda la zona del carbón no pasaba por sus mejores momentos económicos. Además de la adversidad publicitaria a la que se enfrentaría en Lota y en general en toda la zona del carbón, Mosciatti Moena también tuvo que realizar algunos sacrificios personales. Don Nibaldo se había casado pocos años antes con la abogada, premio Universidad de Concepción, Olga Paulina Olivieri Aste, hoy de 89 años. Una profesional proveniente de una familia bastante acomodada de la ciudad de Concepción y dueña, en ese entonces, de varias edificaciones de la capital penquista, entre otros la actual galería Olivieri ubicada frente a la plaza de armas de la ciudad. Se conocieron cuando Nibaldo Mosciatti, durante la década del 50, llega a arrendar una oficina en el segundo piso del edificio propiedad de la familia, con la intención de montar su empresa “Proa Publicidad”, donde trabajaba con un dibujante técnico, un publicista y un locutor.

era para los dueños de la emisora. Decidido, como buen italiano, optó por independizarse y buscar una frecuencia radial en Concepción que le diera los frutos de sus ventas a él y su familia, más que a terceras personas. Sin embargo, la única frecuencia en todo el radio espectro de la región era en la ciudad minera de Lota. Tras reuniones y recabar información con personajes, políticos y amigos de la zona minera, se funda hace ya 56 años la radio “El Carbón” de Lota en los edificios de la Corporación “Unión y Fraternidad”, propiedad de la sociedad mutualista de la ciudad. Radio El Carbón comenzó a funcionar en 1959, lo hizo cerca de las 17 horas con la programación de una tonada venezolana y con las pa-

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premiaciones que se le hizo al fundador de radio Bío Bío, Olga Olivieri participó de muy pocos, prefiriendo que sus hijos se hicieran partícipe de las ceremonias.

Salvador Schwartzmann, periodista y amigo de Don Nibaldo, recuerda que por esos años el patriarca radial decidió irse a vivir a una pensión en pleno Lota con su mujer, aún cuando podría haber vivido cómodamente en Concepción. “Lo hizo, pues él pensaba que si iba a tener una radio en Lota, tenía que vivir con los lotinos, sentir lo que ellos sentían, comer como ellos y así interiorizarse de sus problemas”. Olga Olivieri lo acompañó en su empeño sin titubear y con un bajo perfil mediático, situación que siguió repitiéndose a lo largo de toda la historia de “Bío Bío la radio”. De hecho, de todos los muchos homenajes y

Del matrimonio Mosciatti-Olivieri, el segundo matrimonio de don Nibaldo, nacerían cinco hijos: el abogado Tomás; el único periodista, Nibaldo; Mauro, ingeniero civil; y Ezio, arquitecto; quienes se sumarían a los tres hijos de su primer matrimonio: Gian Piero, odontólogo; Florencia, bioquímica, y Cecilia, profesora, apellidados Mosciatti Pavéz. Todos ellos profesionales educados con el rigor del temple italiano. “Mi padre nos enseñó a no tener miedo”, diría Tomás en uno de los tantos homenajes póstumos a la muerte de su padre. Con la ida de Don Nibaldo, se fueron también años de genialidad, empeño y originalidad que no han podido ser igualados. Creador de frases radiales célebres, heredadas de sus años donde, además de vender los avisos y espacios destinados a la publicidad, los cantaba con sendos arreglos musicales, como por ejemplo sus recordadas tandas publicitarias de la sombrerería Astorga que lanzaba en la radio del diario El Sur, donde rentaba un espacio para lanzar su propio progra-

Nibaldo Mosciattii, Rina Cardenas y Salvador Schwartzmann camino a la radio.

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untoaaparte PP unto parte

ma radial. Genialidad que luego replicaría en la radio El Carbón de Lota, donde en minutos creaba un aviso publicitario de éxito. Nada de contratar agencias publicitarias o publicistas, para eso estaba Don Nibaldo.

lo que pasaba en las minas y de la situación de Enacar, pero siempre informando y nunca cediendo a alguna presión comercial de uno u otro sector. Situación que luego replicaría en toda la red de emisoras hasta estos días.

Carlos Vergara, trabajador radial, lo conoció en los comienzos de la radio Bío Bío y lo define como un hombre excesivamente trabajador, al extremo de dormir sólo un par de horas al día, ritmo que tenían que seguir sus propios trabajadores. Trabajo que entre tanto y tanto tenía algunas recompensas, pues en ocasiones daba dinero efectivo para ir a almorzar, irse de vacaciones o simplemente salir a comer una noche.

Durante los primeros años de la radio El Carbón de Lota, Nibaldo Mosciatti Moena luchó porque la señal llegara a Concepción, sin embargo los cerros de Lota y la poca potencia del transmisor complicaron la tarea. Pero si Nibaldo Mosciatti pecó de algo, fue de obstinado. Él sabía que el mercado para expandir su red radial estaba en las grandes ciudades, por lo que tenía que conseguir una frecuencia en la capital penquista. Sus esfuerzos comenzaron a dar frutos con la compra de una emisora en Talcahuano y poco tiempo después con la fundación de radio Bío Bío en Concepción, creando entonces lo que durante buen tiempo se conocería en el dial como la red tricolor de emisoras. Todos enlaces radiales que formaban un solo noticiero, dedicando cinco minutos a radio El Carbón de Lota, cinco minutos a radio Bío Bío de Talcahuano y cinco minutos a radio Bío Bío de Concepción. Una pequeña red noticiosa que luego sería replicada a todo un país, conformando lo que hoy se conoce como “la red de prensa más grande de Chile”.

En la radio El Carbón de Lota, la personalidad radial que Nibaldo Mosciatti quería impartir a sus radios se fue forjando fuertemente. Las noticias eran breves y en su mayoría de impacto, se preparaban extras noticiosos y ya los periodistas en terreno constituían un fuerte equipo, llegando a trabajar más de 18 personas en el departamento de prensa. La programación de una cueca al mediodía y medianoche fue una tradición que comenzó en radio El Carbón y que luego se implementaría en la radio Talcahuano y posteriormente en Bío Bío. Se informaba mucho de

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Semblanzas de Nibaldo Mosciatti Han cesado los trabajos y los días de Nibaldo Mosciatti Moena, uno de los mayores emprendedores surgidos en la región del Biobío. Sus comienzos fueron como todos los de su estirpe: locutor de radio, instaló una pequeña emisora en Lota (1959). Fueron los primeros pasos de la actual radio Bío Bío (1966) ahora con 40 frecuencias de Arica a Punta Arenas, con un sólido prestigio ganado con profesionalismo, independencia y coraje. La información desde el lugar de los hechos con una red de reporteros, marcó desde el comienzo la diferencia en la radio telefonía nacional. En Lonquimay, Nibaldo descubrió que sólo se escuchaban radios argentinas y procedió a instalar una emisora sin ninguna perspectiva comercial (1995): “lo hicimos para instalar a Lonquimay en el mapa de Chile”, decía con legítimo orgullo.

fatigarse ni envanecerse. Lo conocí antes que se convirtiera en empresario y lo conocí en la cumbre de sus éxitos, nada cambió sus sólidos valores republicanos, su sencillez, simpatía y disposición para servir a quienes buscaban su alero. Tuve el privilegio de compartir pláticas desde los lejanos años de café Haití hasta en su propio café Giocco; también unas cuantas ocasiones en una mesa siempre acogedora de la emisora penquista. Esas pláticas solían alargarse porque nadie quería perderse sus reflexiones inteligentes, informadas, agudas, sonoras y cargadas de la ironía y humor.

De esta fragua salió el Canal Regional TV, primer canal regional privado (1991), situado hace rato en la cultura regional con el mismo sello. En esa línea, también creó radio Punto 7, instalada en 12 ciudades.

Nibaldo Mosciatti nos apoyó en Cuadernos del Biobío y en el Taller de Cultura Regional de la UBB. Es que era un “militante” regionalista apasionado y, por lo mismo, un crítico implacable de tantas promesas incumplidas y de la debilidad de liderazgos, con voces precarias de luces sobre la historia y la cultura de la región y, sobre todo, carentes de visión y pasión por los fueros regionales.

Esta colosal empresa fue su obra, una larga cadena noticiosa a lo largo de Chile en la que cada eslabón requirió estudio, disciplina, imaginación, audacia y perseverancia; todas prendas que Nibaldo Mosciatti lucía sin arrogancia, pero con la firme convicción de que cada paso era sólo el impulso para continuar su gran marcha.

Obra de esa “militancia” regionalista es la gran empresa comunicacional a través de la cual desde el Biobío se habla a Chile. Por fortuna, sus hijos, también de su noble madera, seguirán su obra; vienen involucrados en cuerpo y alma en sus afanes, luciendo esos méritos propios que no abundan en los nuevos tiempos.

En tiempos de la UP y bajo el gobierno militar, mostró su entereza reivindicando su independencia con una dignidad admirable. Como todos los emprendedores, poseía una tremenda fuerza interior que le permitía enfrentar los desafíos y remover obstáculos sin

A ellos y su viuda, dejo este tributo de afecto por la partida de un hijo grande del Biobío, cuya vida merece gratitud y aplauso de todos los chilenos, en primer lugar de nosotros, a quienes nos legó su gran lección: aquí también se puede. 99

Alejandro Witker

Taller de Cultura Regional


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Nibaldo sigue presente a través de sus hijos, que han llevado a Radio Bío Bío al más alto nivel de la radiodifusión chilena, al Canal Regional instalado como una gran tribuna con una vasta audiencia y, a Tomás, convertido en el mejor entrevistador de Chile en CNN. En todos los espacios se mantiene la independencia y la valentía para decir y mostrar

lo que en la mayoría de los medios se calla por temor o complicidad. Gratitud para el fundador y quienes han sido dignos herederos de sus sueños y estilo: la verdad por sobre toda otra consideración. La Discusión, Chillán, 14-X-2007

Don Nibaldo: la palabra en ristre Lo conocí cuando llegué a estudiar a la Universidad de Concepción en 1955. Entre los personajes más antiguos de mis recuerdos de aquellos años, está un locutor de radio Araucanía, inquieto por el teatro, lector de buenos libros, pero sobre todo, conversador de maravillas. Augusto Vivaldi me lo presentó en la Librería Merino, situada frente a la Plaza de la Independencia. Aquella librería era un lugar de encuentro de intelectuales, artistas y políticos que llegaban en busca de los diarios de Santiago y a compartir las últimas novedades del país y la región. En muchas ocasiones lo encontré en el Café Haití, frente a la plaza, por Barros Arana, donde don Nibaldo solía llamar la atención de los parroquianos por su plática sonora, gesticulante y por cierto, amena, tanto que cautivaba la atención, incluso de quienes paraban oreja en las proximidades de su “tribuna” y que terminaban compartiendo la indignación por su denuncia o las carcajadas que brotaban a raudales de su ingenio. Seguí sus pasos en la radio, desde Lota a Concepción, conocí los “tijerales” de lo que sería la gran aventura de su vida: radio Bío Bío. La prensa ha informado lo esencial de su historia y no cabe en esta cró-

nica insistir en lo que se reconoce como una verdadera hazaña. En 40 años don Nibaldo se ha hecho escuchar de Arica a Punta Arenas, impuso una línea de independencia crítica y constructiva, un estilo que la distingue en el dial. Su crecimiento como empresario no lo apartó de su sencillez y de sus pasiones: impulsar la región hacia mejores destinos sin olvidar a los más débiles. Gracias a esa conducta pude llegar hasta sus oficinas muchas veces para interesarlo en mis afanes y ser siempre recibido con afecto, invitado a un buen café y disfrutar de una charla a todo dar. Cuando creamos Cuadernos del Biobío, lo fuimos a ver para pedirle su ayuda: “es una idea excelente, nos dijo, cuenten con nosotros”. En la búsqueda de apoyos movilizamos opiniones ante la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, empeño al que se sumó con entusiasmo. Guardamos en los archivos una carta dirigida a Claudio Di Girólamo (14-VI1999); “hemos recurrido muchas veces a Cuadernos del Biobío para servir necesidades de contenido cultural en la programación de nuestra red”… y agregó que, acceder a nuestra petición, “sería apreciado y agradecido por todos

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los ámbitos culturales en la VIII región”. No tuvimos éxito, la Casa de Vidrio, era entonces más importante que nosotros. Con esa olímpica indiferencia hemos seguido adelante; van 10 años, 36 ediciones y el Premio Alonso de Ercilla de la Academia Chilena de la Lengua. Siguiendo los pasos de don Nibaldo, nos preparamos para desbordar la región y proyectarnos a lo largo del país en la perspectiva del Bicentenario. Los 40 años de radio Bío Bío merecen registrarse en la historia regional, por eso hemos decidido incluir un título de nuestra colección destinado a poner por escrito parte de esa historia que se ha escrito en el aire y que merece recuperarse entre las grandes obras del genio y la voluntad de nuestra gente. En rigor, a Nibaldo Mosciatti lo tuteo desde hace más de medio siglo, pero esta vez, a la altura del homenaje, me siento obligado a descubrirme y ponerme de pie para decirle: don Nibaldo, gracias por su obra en la región y en el país, Cuadernos del Biobío quiere inscribirlo en su propia historia porque usted lo merece y porque nobleza obliga. El Sur, Concepción, 11-V-2008.


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LA RADIO Y EL TERREMOTO Natalia Messer

Periodista

En medio de la incertidumbre que generó el terremoto de 2010, aparece radio Bío Bío, que cumplió el rol fundamental de mantener siempre informados a sus auditores. La radioemisora también fue un espacio para aquellos que querían afanadamente comunicarse con sus seres queridos. La radio se convirtió en el único medio de la Región del Biobío que no dejó nunca de transmitir. Lo hizo pese a las fuertes réplicas, alarmas de saqueos y todo anuncio propio de una catástrofe. Viernes 26 de febrero de 2010 por la noche. Las vacaciones terminan para muchos estudiantes y trabajadores chilenos. Es época de verano y el tiempo acompaña. El día está soleado y en la noche se siente una cálida brisa veraniega. 3:34 a.m., y la tierra en Chile comienza, lentamente, a moverse. Hace 50 años que no lo hace, desde el último evento sísmico en Valdivia el año ‘60, y considerado hasta ahora “el terremoto más grande de la historia mundial”. Fueron dos minutos 47 segundos lo que duró el terremoto, que partió con un movimiento suave y que luego fue aumentando hasta alcanzar los 8.8 grados en la Escala de Richter. El terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010 se convertiría, luego, en uno de los 6 terremotos más intensos a nivel mundial. Con epicentro en el mar, frente a las costas

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de Curanipe y Cobquecura, el movimiento se sintió en las regiones más pobladas del país: Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Maule y Biobío. Estas dos últimas se vieron muy dañadas y el movimiento alcanzó una fuerte intensidad, que también ocasionó un tsunami y afectó a localidades como Constitución, Talcahuano, Dichato y Tumbes, entre otras. TRANSMISIÓN ININTERRUMPIDA Cuando la tierra volvió a encontrar la calma y ya se podía caminar sin caer al suelo, vino un pánico colectivo que se apoderó de gran parte de la población. Era la incertidumbre de no saber qué es lo que iba a pasar con el país, es decir, qué otras regiones estaban afectadas, cuántos muertos había y qué pasaría con el abastecimiento, principalmente con los alimentos. Frente al panorama de la incertidumbre, radio Bío Bío Concepción hizo frente, respondiendo preguntas y llamando a la calma a todos sus oyentes. Nunca dejó de transmitir y la razón se debe a que en el medio habían previsto un evento de esta magnitud, después del falso aviso de tsunami en 2005. Por eso, en la radioemisora anclaron a sus muros las mesas de transmisión, lo que les permitió que no se cortaran las comunicaciones, como sí ocurrió con otras radios.

Uno de los actuales herederos de la radio Bío Bío, hijo del fundador Mauro Mosciatti Moena, y con el mismo nombre que su padre: Mauro Mosciatti Olivieri, cuenta que con el terremoto de 2010 se generaron vacíos de poder gigantescos, que en este caso el medio radial vino a suplir. “No hubo Estado durante varios días, y por lo tanto, las radios cumplieron un rol que va más allá de los límites que habitualmente competen. Terminamos incluso con una farmacia acá abajo ¿y por qué? Porque no había farmacia y había que dar remedios. Entonces, el terremoto da una coyuntura donde nosotros ocupamos un rol que en la normalidad no debimos haber ocupado. Nosotros en una situación normal no tenemos por qué tener farmacia o estar increpando a las autoridades para que reaccionen, para que despierten”, afirma Mauro Mosciatti.

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Mauro Mosciatti.

El empresario comenta, además, que Bío Bío sirvió como un acompañante a todos esos auditores que no querían sentirse solos en medio de la catástrofe. Este rol dice que siempre está presente en el medio, independiente de lo ocurrido en la madrugada del 27/F, porque “nosotros somos una vitrina para una persona que está en su quehacer diario, en su trabajo. Nosotros le contamos lo que en su comunidad está ocurriendo, para que él después pueda tomar sus propias decisiones de acuerdo a su conciencia”, sentencia Mosciatti Olivieri.

la radio. Le acompañaba el radiocontrolador Alejandro Ríos”, recuerda el periodista.

REPORTEO 27/F

Otra imagen en la memoria es el edificio Alto Río. Los periodistas presenciaron la construcción de 15 pisos desplomado y que terminó con 8 fallecidos y cerca de 70 heridos. Mauricio Gándara aún recuerda al edificio sin los equipos de rescate a su alrededor. “Nosotros desconocíamos la magnitud de la tragedia. Yo, al menos, creía que aún no estaba habitado, pues estaba recién entregado”, dice.

Cuando eran las 4 de la madrugada y ya había transcurrido casi una hora después del fuerte movimiento telúrico, el periodista Mauricio Gándara Araya se dirigió hacia radio Bío Bío. “Estaba en mi departamento y una vez que logré salir de ahí me dirigí inmediatamente a Bío Bío. Ahí ya estaba la periodista Eliana Véjar, quien fue la primera en llegar a

La jornada ahí recién comenzaba para Mauricio Gándara, quien con el también periodista Rodrigo Vilugrón, se dirigieron en auto al Puente Llacolén, ante el rumor que decía que la construcción había caído. Estando en el lugar, se encontraron con el puente, que sufrió un colapso de estructura y también pudieron ver “el fuego que salía de los autos en llamas que habían caído en el ingreso al viaducto, a la altura de Costanera”, cuenta.

La construcción del edificio se realizó en

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2009 y se terminó en ese mismo período. A solo un año de haberse inaugurado se partió en dos y se convirtió en una imagen postal del daño que dejó el terremoto de 2010. Luego, vendría un juicio de dos años, buscando responsabilidad penal y civil por la falla y colapso de la estructura.

cada vez se sumaban más periodistas. Iban y venían, narrando a los micrófonos lo visto en terreno. El trabajo duró varios días y como cuenta el periodista Gándara, “fue de corrido”. No se paró en ningún momento, porque había un alto nivel de compromiso por parte del equipo humano de la radioemisora.

La Universidad de Concepción también se vio afectada con el incendio que acabó con la Facultad de Ciencias Químicas. “Pude ver las explosiones”, recuerda Gándara. Durante el sismo, sustancias químicas almacenadas en el edificio entraron en combustión, lo que terminó por quemar la estructura casi por completo. Cuentan que el cielo se iluminó esa noche a causa del incendio en todo Concepción centro y sus alrededores.

LA EXPERTICIA, PARA CALMAR AL PUEBLO

Durante la jornada, los periodistas de la radio Bío Bío iban a cubrir los hechos y luego volvían a la radioemisora, pues la señal de los celulares no estaba disponible, lo que imposibilitaba realizar despachos desde el mismo lugar de los hechos. Pero ya comenzaba a amanecer. Una neblina había cubierto por completo algunos sectores de Concepción y otras comunas. Las estrellas y la luna ya no eran visibles con la nitidez que tuvieron a los pocos minutos del terremoto. Las réplicas seguían, pero al menos la escasa claridad que comenzaba a aparecer entregó cierta tranquilidad a las personas. En radio Bío Bío seguían trabajando y

Pero no sólo el reporteo en terreno, de parte de los periodistas, fue vital para mantener siempre a la población informada. La experiencia de un profesional presente esa madrugada en radio Bío Bío fue relevante para calmar los ánimos de la audiencia. El experto en Prevención de Riesgos Cristian Carrasco Saravia fue uno de los primeros en llegar a radio Bío Bío, después de ocurrido el fuerte movimiento. “En ese entonces, trabajaba para la Asociación Chilena de Seguridad. Recuerdo que ese 26 de febrero, junto a mis colegas realizamos varias campañas de prevención de accidentes en empresas. Para la madrugada del sismo despertamos con mi esposa asustados, pusimos a salvo a los niños y luego nos dispusimos a tomar contacto con nuestros familiares”, relata. Mientras Cristian Carrasco se dirigía en auto a las casa de sus padres, el profesional se encontró con el caos en las calles. “Las personas estaban desorientadas, sin saber qué hacer”, dice. Al ver este panorama, donde había mucha incertidumbre y la falta de conec104


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tividad acrecentaba la angustia de las personas, decidió ir a radio Bío Bío para entregar recomendaciones que se difundieran a la comunidad en general. Sus primeras sugerencias fueron: “que juntaran agua y tuvieran atención de cortar suministros y se pusieran a salvo de los objetos que pudieran caer”, cuenta. Cuando Carrasco llegó a la radio, se encontró con todos los archivos de la Bío Bío en el suelo. “Se sentía movimiento de personas que trabajaban para que la sintonía se restableciera”, señala. El experto también cuenta que le llamó la atención el compromiso de parte de los profesionales que allí trabajaban durante esa jornada, quienes incluso se encontraban hasta en “pijamas” informando. “Había mucha lucidez entre las personas de la radio, en medio de la oscuridad y el desorden físico”, aún recuerda. El profesional también menciona con mucha claridad las cadenas de ayuda que se hacían en la radioemisora para conseguir medicamentos y los avisos de toque de queda, para que la gente se resguardara en sus hogares, porque según él, en la Bío Bío “se comunicaba todo lo que ocurría con veracidad y sin ocultar nada”.

cia, había mucha gente expectante de la información que allí se emitía. También llegaron personas escapando de los edificios de altura, pues existía el temor de que viniera otra réplica, de igual o mayor magnitud que el terremoto. Mientras tanto, en el medio de comunicación entraban y salían periodistas y autoridades.

La tierra seguía trémula y frente a la radio Bío Bío, en la Plaza de la Independen-

Lo más valioso para este experto en prevención de riesgos, fue que su mensaje sí tuvo un efecto en miles de personas que ese día sintonizaron radio Bío Bío, porque actual-

“Cuando llegué a la radio estaba hablando el Intendente Jaime Tohá en el estudio y la Alcaldesa de Concepción, Jacqueline van Rysselberghe. Recuerdo que con ella nos saludamos con un abrazo. Luego, me hicieron pasar al estudio para que en persona mencionara las recomendaciones, que procuré explicarlas con mucha serenidad. Además de hacer un llamado a los expertos en prevención que nos escuchaban, para que asesoraran a sus vecindarios y para prepararse y dar seguridad a su entorno”, cuenta Cristian Carrasco.

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mente, y a 5 años de haber ocurrido el terremoto, se ha encontrado con comentarios de personas como “gracias a sus recomendaciones me preocupé de juntar agua, alimentos y ponernos efectivamente a salvo”. Eso lo pone contento y refuerza la idea, según él, de que “una emergencia se supera cuando existe información clara y verídica a los afectados hasta restaurar la normalidad”. EL ROL SOCIAL La catástrofe de 2010 dejó como cifra oficial 521 muertos y 24 personas desaparecidas. Fueron cerca de 2 millones de chilenos los que se vieron afectados y los costos de la reconstrucción, en cuanto a infraestructura vial, hospitales, colegios, puertos, industrias y viviendas se estimaron en 30 mil millones de dólares. A mediados de marzo de 2010, el país ya volvía a la normalidad. Las Fuerzas Armadas salieron a las calles a procurar el orden, pues desde el Gobierno se decretó Estado de Excepción Constitucional. A esto también se sumaba que el 11 de ese mes había

cambio de mando y sería Sebastián Piñera quien asumiría la Presidencia de Chile por un período de cuatro años. El traspaso de la presidencia, y anecdóticamente, se hace en medio de una fuerte réplica de 7.2 grados Richter. Mientras tanto, en radio Bío Bío seguían informando todos los cambios o situaciones que experimentaba el país. Los oyentes seguían expectantes, porque hay que señalar que después del movimiento de la tierra, vino otro remezón, uno de “tipo social”. Los saqueos a distintos locales comerciales de la ciudad acapararon la atención de los medios y luego el pánico se apoderó de los vecinos, que temían que turbas de personas atacarían sus viviendas, llevándose todo a su paso. Radio Bío Bío se convirtió en la radioemisora del terremoto para la Provincia de Concepción y sus alrededores. Con los días, mientras la calma volvía, la gente reconoció en el medio una labor social clave, especialmente cuando se trata de informar a la población sobre lo que sucedía en su entorno y tam106

bién para hacer un activo llamado a la tranquilidad y así evitar acciones irracionales que condujeran al caos. “La radio cumplió un rol social extraordinario. Se convirtió en el centro de operaciones de una comunidad en crisis. Ahí montamos una farmacia, ahí recibíamos a los miles de mensajes para gente inubicable...ahí también establecimos el puente entre la gente y las autoridades. Fue extenuante... sí, pero muy gratificante”, expresa el periodista Mauricio Gándara. “La radio cumplió con ese rol de convocar, persuadir y seducir a todos los que guardábamos el fervor de ayudar y entregar nuestro servicio al que antes era un vecino y ahora lo sentíamos como nuestro hermano”, opina el experto Cristian Carrasco. También se trata de un afecto especial que tiene la gente hacia la histórica radio, especialmente por su trabajo informativo e independencia. Eso también cree Mauro Mosciatti Olivieri quien con convicción dice: ¡la radio es de todos!


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Durante el terremoto el medio sirvió para traer la calma a una población, como es la de la Provincia de Concepción, que se vio especialmente afectada e incomunicada por varios días. Para Cristian Carrasco el rol de la radioemisora fue relevante para superar el estado de conmoción pública que se vivía: “tengo la impresión de que gran parte de la población afectada pasó del shock a la acción a partir del rol comunicacional de radio Bío Bío”, asegura.

RÁPIDA Y DIRECTA En situaciones de crisis o catástrofes como terremotos, aluviones y tsunamis la radio es el medio más rápido para informarse. En Concepción, ese 2010, la radio volvió a tener tanta popularidad como en sus inicios. Se sintonizaba en los autos, casas e incluso cuando los vecinos se juntaban en las noches a proteger sus casas, lo hacían acompañados de la radio. “La radio ofrece oportunidades únicas para cubrir este tipo de situaciones. Es más simple y directa que otros medios. Ahora bien, eso implica que las radios deben estar preparadas para asumir desafíos de esta naturaleza”, dice el periodista Mauricio Gándara. En el caso de radio Bío Bío, hubo una preparación que se notó, donde “un departamento de prensa estuvo comprometido con ese rol y supo llegar a tiempo”, señala. Por eso también, el periodista piensa que la ciudadanía terminó reconociendo la función

desempeñada por radio Bío Bío: “Sí, definitivamente demostró que los más de 40 años vinculados con su gente eran más que un slogan. Semanas después hubo un encuentro ciudadano donde se nos reconoció con un aplauso masivo. Sin dudas, ha sido el momento profesional más reconfortante en los 15 años que llevo en esto”, reconoce el periodista. Si bien lo que dejó el terremoto no puede considerarse como algo positivo: viviendas dañadas, puentes caídos, edificios colapsados, una alarma de tsunami que no funcionó del todo, la muerte de más de 500 personas y una crisis social, que conllevó a un desorden público, hubo también instituciones que cumplieron con un rol social de suma importancia. En este caso el medio de comunicación radial Bío Bío acercó a la gente y quitó la incertidumbre, ante la desinformación, porque como reza su lema: “El hombre que no está informado, no puede tener opinión. El hombre que no tiene opinión, no puede tomar decisiones”. En esa jornada del 27 de febrero esta expresión se cumplió a calco. La información se transmitió minuto a minuto, pese a las trabas técnicas de no poder despachar por celulares. Esta información que transmitieron los periodistas, expertos y autoridades fue fundamental para la toma consciente de la decisiones de miles de auditores que sintonizaron la radio esa noche, y que frente al escenario del terremoto y tsunami, pudieron ponerse en resguardo e incluso llegar a salvar sus vidas y las de sus seres queridos.

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“El hombre que no está informado, no puede tener opinión. El hombre que no tiene opinión, no puede tomar decisiones”.

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La historia radiofónica del Biobío Natalia Messer

Periodista

Los primeros mensajes radiales emitidos en la Región del Biobío comienzan a escucharse a finales de la década del ‘20. Desde esa fecha, las concesiones de radioemisoras no se detuvieron. Algunas radios han desaparecido, otras en cambio siguen presentes, con más de 50 años de historia radiofónica. Con mucha precariedad se dio la primera transmisión radiofónica en Chile, pero pese a todo, se logró y también con ello el sueño de Arturo Salazar y Enrique Sazié, dos visionarios, académicos e ingenieros de la Universidad de Chile, quienes con su iniciativa de emitir los primeros mensajes radiales, convirtieron la noche del 19 de agosto de 1922 en un importante hito cultural, artístico e histórico para el Chile contemporáneo. La transmisión fue simple, precisa, con un precario equipamiento que incluyó micrófonos de teléfonos corrientes de la marca sueca Ericsson. Se realizó desde un transmisor acoplado en el Laboratorio de Electrónica de la Casa Central de la Univer-

sidad de Chile, hasta un receptor que fue instalado en el hall del diario El Mercurio. En la transmisión se escuchó un saludo de presentación, música en violín y comentarios sobre la actualidad política de ese entonces, a través de la lectura de un texto del periodista Rafael Maluenda, titulado El Perro de Alcibíades y el perro de Su Excelencia, haciendo alusión a Ulk, el gran danés del Presidente Arturo Alessandri Palma. La transmisión terminó con las últimas noticias del día, el Himno de Yungay y un cordial “buenas noches” de parte del locutor de la jornada, Quinteros Tricot. Este hecho sencillo, y ya no una rareza para los oyentes actuales, gatilló para la formación de empresas radioemisoras al año siguiente de la primera transmisión radial (1922). Se comenzaron, entonces, a importar receptores radiales desde Argentina. Para los inicios de la década del ´30, la audiencia chilena ya podía conseguir aparatos receptores a precios asequibles y a la venta en casas distribuidoras de aparatos electrónicos.

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¡Transmitiendo desde aquí! Tienen que pasar 6 años para que la Provincia de Concepción comience con su propia historia radial. En 1928 surge radio Philips, propiedad de Pedro López de Heredia, personaje clave en la historia radiofónica penquista, y quien se cree fue la primera persona con una concesión radial en estas tierras. López de Heredia era vendedor de receptores de onda larga y es nombrado por la marca de aparatos electrónicos Philips como agente de venta para Concepción y sus alrededores. En la ciudad, el vendedor ve una buena posibilidad de desarrollar una radioemisora. Con esto también las ventas de receptores aumentarían, pues hasta antes de la creación de radio Philips, la gente era reticente a comprar estos aparatos si no iba a tener una buena señal. Radio Philips se instala en pleno centro penquista: Calle Caupolicán, entre Avenida O’Higgins y San Martín, casi al frente de lo que es hoy el Banco Chile. La predicción de López de Heredia se cumple y con la instalación de la primera estación transmisora en Concepción, la venta de receptores aumenta, aunque también el ingenio de algunos oyentes penquistas los hacía construir sus propios receptores con piedras galenas y auriculares. Es así como en plena década del ´30 se comienzan a declarar concesiones que darán vida a las primeras radioemisoras y con ello también aparecerán destacadas figuras como los locutores Petronio Romo (radio Bío Bío) y Francisco Morales (radio Almirante Latorre). En 1933 nacen las emisoras Hucke, de la Sociedad Hucke Limitada de Concepción y radio El Sur, que también perteneció a Pedro López de Heredia. Un año después también aparece, y de la mano de los hermanos Lorenzini, Lama y el locutor Francisco Morales, la radio Cultura. Así le siguen muchas otras radios, como Zenith, donde trabajó “el maestro” Raúl Matas, y que luego pasó a llamarse Simón Bolívar, o también la radio Jaén. Todas estas emisoras tuvieron presencia regional, pero hoy son parte de la historia radiofónica penquista.

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Es 1948 y surge en la región, específicamente en Talcahuano, la clásica radio Almirante Latorre, que debe su nombre al héroe de la marina, Juan José Latorre, quien combatió en la Guerra del Pacífico (1879-1883) y tuvo una memorable participación en el Combate Naval de Angamos (1879). La aparición de este medio ocurre luego de que radio Cultura, y luego de traspasados 14 años, cesa sus emisiones. Esta emisora llegó a ser un referente en la ciudad. La música, una amiga siempre, a través del piano que se dejaba escuchar con maestros de la ciudad que interpretaban clásicas piezas musicales y también, a veces, se acompañaba con voces femeninas. El medio, que partió en 1934, se encontraba en un moderno edificio que fue construido en su origen para el Cine El Real, ubicado frente a la Plaza de Talcahuano, y el que terminó destruido con los terremotos que azotaron la zona. Con los años, la radio Almirante Latorre también se transformó en un referente para los choreros y también para habitantes de otras localidades más lejanas, como por ejemplo Caleta Coliumo.

En los estudios de la radio sucedieron importantes hitos culturales, como por ejemplo contar con radioteatros, donde participaron actrices de la talla de Aída Garcés (una de las fundadores del Teatro de la Universidad de Concepción). Un programa muy recordado, popular y con mucha audiencia, dentro de Almirante Latorre, era México Canta, con la locutora Ana Magaly Almendra, quien con su profunda voz y acompañada de fondo con música mexicana, enviaba mensajes de utilidad pública a sus oyentes, como nacimientos, horarios de llegada de buses y trenes, entre otros recados. No era una rareza escuchar a través de los parlantes una frase como “se comunica que la señora Rosa Muñoz viaja en tren desde Tomé a Talcahuano y llega a las 12:00 horas del día de hoy”. El espacio radial duraba cerca de una hora y media. Otro programa era

La actriz Aída Garcés.

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Con Permiso soy el Tango, conducido también por Ana Magaly Almendra y donde este género musical, el tango, se escuchaba a través de clásicas obras de Gardel, Corsini, del Carril, Simone, Piazzolla y muchos más. En 1952, la radio vive una reestructuración y modernización. Se traslada la planta transmisora, ubicada en el Cerro Buena Vista, y se levanta una torre de acero de 85 metros de altura en la Población Las Salinas, Talcahuano. También se adquiere un nuevo edificio, ubicado en Aníbal Pinto 250, donde se instala un estudio, auditórium y sala de grabación. Este año también la radio es declarada benemérita por el alcalde de esa época, Luis Macera Dellarosa. También hay que destacar que el mismo año que aparece radio Almirante Latorre (1948), surge otra emisora tan escuchada como la del Puerto de Talcahuano. Se trata de radio Araucanía de Concepción, propiedad de Rafael Arjona Naranjo, y ubicada en calle Heras entre Tucapel y Castellón, Concepción. Destacan aquí los locutores Emilio Cisternas y Nibaldo Mosciatti Moena, este último alcanzó gran popularidad con su programa de concursos “Quien a hierro mata a hierro muere”, auspiciado por la ferretería El Martillo. Clásicos eran dentro de este medio los avisos publicitarios, concursos de voz en vivo, especiales sinfónicos y de ópera.

RADIOS UNIVERSITARIAS La presencia de universidades en la zona ha influido en la creación de emisoras locales. En Concepción, se encuentra actualmente la radio Universidad de Concepción (Universidad de Concepción), concesión perteneciente a esa misma casa de estudios. Se funda el 14 de septiembre de 1959 e inicia sus emisiones gracias a la rectoría de la Universidad de Concepción y a un programa internacional de la Unesco. Su primer director fue Mario Céspedes, un profesor de historia y geografía de la Universidad de Concepción. Por años destacan los radioteatros, interpretados por artistas del TUC, la música clásica y el jazz. La cultura y educación prevalecen en su línea editorial que hasta hoy día se mantiene intacta.

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Otra radio universitaria es radio Universidad del Bío Bío, que en su origen nació como la radio Universidad Técnica del Estado con sede en Concepción. La emisora, y que lleva más de 40 años al aire, nació un 16 de mayo de 1968. Su primer director fue Gustavo Pavéz Aracena y se contó con el numeroso apoyo económico de académicos, estudiantes y funcionarios de la universidad, así como también personas no cercanas a la casa de estudios. El fin de la emisora es divulgar el quehacer de la UBB y también potenciar la vinculación en la actividad académica, de investigación, extensión y asistencia técnica con el desarrollo regional.

RADIO EL CARBÓN DE LOTA La figura de Nibaldo Mosciatti Moena es fundamental en la historia radiofónica del Biobío. Él es un hombre de radio, aunque partió en la prensa escrita, específicamente en 1949 en el Diario Crónica. Su trabajo constante y metódico, en un principio con radio Araucanía de Concepción y luego con radio El Carbón de Lota, lo llevaron a convertirse en el fundador de una de las emisoras más importantes del país y con mayores índices de audiencia, como es radio Bío Bío.

La radio El Carbón nace y se inaugura en 1959 en Lota y es la primera emisora que funda el empresario Nibaldo Mosciatti. Hay que destacar que la ubicación geográfica del medio incidirá, de cierta forma, en los comienzos de esta emisora, los que no serán nada fáciles. La pobreza, tan presente en la comuna minera, además del sistema de pago a los trabajadores de la Empresa Nacional del Carbón (Enacar), a través de fichas que se cambiaban por productos en el comercio (las famosas pulperías), influirá en la ausencia de publicidad y en consecuencia en la falta de auspiciadores para la radio. Pero, la perseverancia de Mosciatti, más su equipo de locutores y trabajadores de la estación, harán que radio El Carbón se convierta en uno de los principales y más populares medios de la zona, con una señal que en su tiempo incluso llegaba hasta la localidad de Curanilahue y cumplía un rol similar al desempeñado por radio Almirante Latorre, que era el de entregar información “de utilidad pública”. Así, los mensajes entre familiares, de gente extraviada, de solicitar cooperación para actos de beneficencia, como bingos, rifas, sonaban con recurrencia en esta radio.

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Otra característica que comienza a diferenciar a radio El Carbón de Lota frente a las otras emisoras locales es que su propio dueño elabora noticiarios y se los vende a las emisoras locales. La mayoría de las radios de dicha época tomaban la información que aportaban los diarios, como El Sur, y luego las leían para sus oyentes. Pero Nibaldo Mosciatti Moena quiso ir más allá, y comenzó a elaborar boletines, que él mismo grababa. Fue así como la estación radial también fue tomando un carácter “independiente”, abierta a la comunidad y cuyo lema era “sin compromisos”, muy similar a los valores que posee radio Bío Bío. La parrilla de este medio comenzaba, casi siempre, con música alegre, luego a eso de las 10 de la mañana era sagrado el folclore latinoamericano, también música de sobremesa, grandes orquestas y se transmitía de la radio Minería el programa radial el ReporterEsso con el periodista Pepe Abad. Con casi 60 años de trayectoria, esta emisora que se ubicó frente a la Plaza de Armas de Lota no sólo se convirtió en un medio de comunicación para la zona carbonífera, sino también para la Provincia de Arauco. Hoy en día, incluso llega hasta la Isla Santa María. Por este medio, además, pasó el locutor Federico Martínez, como un joven estudiante de derecho que convierte la locución en su pasión y profesión. A Martínez le tocó toda la efervescencia de los momentos de las huelgas de los trabajadores del carbón, que exigían mejores condiciones de vida. Estas manifestaciones se van a dar durante un buen tiempo, hasta el cierre de Enacar (1997), por tanto tienen una importante vinculación histórica con la radio El Carbón.

LA RED QUE COMUNICA “El hombre que no está informado, no puede tener opinión”, se convirtió en una frase archi conocida y que ya casi nadie puede dejar de asociar con radio Bío Bío. Una emisora que se convirtió en una red de comunicaciones y que abarca gran parte del territorio nacional.

A mediados de la década del sesenta, la radio Simón Bolívar de Concepción era bastante popular con sus informativos y se convertía en una fuerte competencia para la reciente emisora Bío Bío. Por eso, la programación que diseñó Nibaldo Mosciatti fue esencial para el éxito de la radio. La información de los hechos ante todo, con sus características voces, la mayoría masculinas. La emisora rápidamente comienza a hacer historia. No se puede dejar de mencionar su contenido, que es vital para el triunfo de la empresa que partió Nibaldo Mosciatti, y que al principio parecía un sueño, pero que con su constancia pudo encontrar un claro horizonte, que era el de ser un red de comunicaciones para Chile y sobre lo que acontecía en cada rincón del país. Bío Bío marca presencia y aparecen entonces los clásicos programas, como “Radiograma”, que iba desde la una y media hasta las dos de la tarde. También estaba La ronda policial, locutada por Petronio Romo, donde se relataban hechos como asesinatos o asaltos. La información se interpretaba y se le daba un toque de histrionismo que Romo sabía hacer muy bien. Petronio Romo, además, es el hombre detrás de las famosas “Breve notas”, cápsulas donde el locutor contaba acerca de variados temas, como deportes, política y alguna que otra curiosidad. Algunos avisos publicitarios también se escuchaban con la característica voz de Romo, como el clásico Piretanyl, un remedio que se usa para combatir el resfrío. Las figuras profesionales connotadas en el medio penquista también son importantes, como el ya mencionado Petronio Romo, Federico Ramírez, Eduardo Benger, Enrique Arjona Martínez y Hugo Pérez Varela, a quien se señala como el primer periodista que pasó por este medio de comunicación. Radio Bío

Los planes de Nibaldo Mosciatti cambian, luego de estar 10 trabajando para Radio El Carbón de Lota. Ahora, tiene la vista puesta en una emisora en Concepción, entonces, comienza a realizar gestiones para obtener una concesión en el dial AM. Lo consigue y el 24 de abril de 1966 comienza con la primera puesta al aire radio Bío Bío.

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Bío es una opción laboral y también una escuela para estos comunicadores, cuya rigurosidad y relato al leer las noticias comienza también a diferenciar a la radio por sobre otros medios locales. Radio Bío Bío se ubica en el tercer piso del edificio de la Galería Olivieri, frente a la Plaza de la Independencia. Siguiendo un poco con la misma lógica de la radio El Carbón de Lota, que también se encontraba al frente de la plaza comunal. Galería Tomás Olivieri P. construida en 1951, consta de 2 niveles. Sus arquitectos fueron Schneider-Vergara y Pablo Vicuña Díaz.

PERÍODOS AGITADOS Y POPULARES La emisora al poco tiempo se populariza, y en parte se debe a que los receptores o radios para escuchar a la Bío Bío son cada vez más asequibles. Los sectores rurales de la Región también se ven beneficiados, pues se reforzó la electrificación del país, construyendo varias centrales hidroeléctricas, lo que permite a las personas poder acceder a estas tecnologías. Está terminando la década del ‘60 y a nivel mundial la Guerra Fría cobra atención. Desde Chile se observa como espectadores distantes, pero no por eso sin darle importancia al hecho. En tanto, en la región, en 1969, nace otra emisora regional, que lleva nombre de

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mujer española aguerrida. Se trata de radio Inés de Suárez, en 860 AM del dial. Hoy, la radio ha cambiado su nombre en Doña Inés, pero conserva su estilo.

tancia, especialmente cuando han ocurrido hechos como el terremoto del 27/F o ahora último con los aluviones en la zona norte de Chile.

A comienzos de la década del ´70 se comienzan a dar períodos políticos y sociales en Chile que tendrán especialmente a la radio Bío Bío muy presente como medio de comunicación, cubriendo estos cambios sociales. Esta realidad también vendrá a consolidar al medio radial como fuente de información, siempre destacando su tono independiente por sobre otros medios que ya habían comenzado a politizarse. De hecho, tal es su definición como radio independiente, que esta radioemisora no está afiliada a la Asociación de Radiodifusores de Chile (ARCHI).

Pero, sin duda que radio Bío Bío, El Carbón, Almirante Latorre, radio Universidad de Concepción, Universidad del Bío Bío y todas aquellas estaciones radiales que fueron pioneras en la región, como radio Philips, Cultura, entre otras, son parte de la historia comunicacional del Biobío. Fueron testigos de períodos convulsionados en el país, como huelgas, golpes de estado, terremotos, erupciones volcánicas, temporales, aunque también de hechos que marcaron un mejor progreso nacional, como la instalación de empresas y el crecimiento urbano. Las radios siempre han sido una compañía en los hogares de las personas, con información rápida, local, para cumplir con la necesidad vital de estar siempre informados

Durante el gobierno del Presidente Salvador Allende (1970-1973) y luego posteriormente al golpe de estado de 1973 no sólo los ciudadanos estarían divididos ideológicamente, sino también los medios de comunicación, que vivieron una marcada polarización en un agitado ambiente nacional que supondrá desafíos para radio Bío Bío. No obstante, la estación radial quiere mantenerse al margen de otros medios más marcados políticamente, como lo fue radio El Sur del Partido Comunista. Durante la dictadura, radio Bío Bío tuvo que hacer frente a las diferentes trabas al momento de informar ciertos hechos a la comunidad, pero a pesar de esto, lo siguió haciendo en la medida de lo posible. La fuerza de este medio llegó a ser tal que también se unió con otras radioemisoras, llamadas Red Tricolor de Emisoras, entre radio Talcahuano y El Carbón de Lota. Actualmente, radio Bío Bío es uno de los medios radiales más importantes dentro del país y la Región del Biobío, su territorio de origen. Su gran cobertura a nivel nacional, con la noticia inmediata y reporteros en terreno siguiendo la noticia, hacen que el medio destaque y cumpla un rol social de gran impor-

BIBLIOGRAFÍA 1.- Pacheco, Eduardo (2007). Análisis del desarrollo histórico y periodístico de radio Bío Bío entre los años 1966 y 1973. Memoria de tesis de pregrado para título de Periodista. Universidad Católica de la Santísima Concepción, Chile. 2.- Paredes, Ricardo (2010). Explorando los primeros tiempos de la radio en Chile (1922-1944). Tesis para optar a Doctorado en Historia. Universidad de Chile, Chile. 3.- Louvel, René (1988). Crónicas y Semblanzas de Concepción. Ilustre Municipalidad de Concepción, Chile. 4.- Información web: http://www.diarioelsur.cl/ elsursa/home_historia.php

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Como el orden de los factores SÍ altera el producto, este discurso comienza así: ¡Familia!, Constanza y retoños, amigas y amigos, queridos auditores, añorados lectores, circunstanciales televidentes, jurado del premio, embotelladora del premio (siempre hay que ser bien educado), autoridades varias y vagas; autoridades en la vaguedad. O sea, en la distancia. Amablemente.

NIBALDO MOSCIATTI OLIVIERI: discurso por un premio 117


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Este texto consta de tres partes. A saber: agradecimientos, reflexiones sobre el oficio y, finalmente, piloto para un espacio de radio de trasnoche. Vamos, pues...

AGRADECIMIENTOS:

siempre debe ubicarse un periodista, que es en la ignorancia; y Patricio Bañados, que me ha mostrado el valor de las convicciones y la decencia que debería imperar en este medio. Pero ustedes lo saben: NO impera. En cuanto al premio mismo, gracias al premio, que permite esta convocatoria. Así veo a gente que quiero. Premio gracioso y gaseoso. Tan gracioso que creí que era pitanza. Premio de fantasía y bebestible, para mí, que me ufano de haberme criado bebiendo agua de un pozo alimentado por una napa subterránea que desciende al río Biobío desde la cordillera de Nahuelbuta. Agua pura.

Quiero agradecer a mis maestros. A los que, primero, me enseñaron. Quiero agradecer a mis padres. El rigor de la Loli y la fantasía de Pocho. La perseverancia y pasión de ambos. El aprendizaje de ver pasar el río, de plantar algunos árboles. El vivir la vida sin ambición por el dinero, ni ínfulas sociales. En este oficio de periodista quisiera haber heredado una pizca del talento, la sensibilidad y la rebeldía de mi padre. Sin esas cualidades, el periodismo se convierte en otra cosa: en una simple reproducción de discursos, en un engranaje más de las máquinas de los poderes y los poderosos, en esa cosa amorfa, triste, gelatinosa, y, a veces, ruin y malvada, que son las relaciones públicas o todo tipo de comunicación que está al servicio de unos pocos en detrimento de la mayoría anónima.

Gracias, entonces, al jurado que me eligió. Gracias sinceras porque, por lo demás, no he postulado a premio alguno, lo que me indica que mi nombre les salió del corazón. O de la razón, lo que no sé si es mejor o peor, todavía. Y gracias a la empresa que da el premio. Premiar periodistas es labor samaritana. Mejor que el Hogar de Cristo o la Teletón, en la medida en que no se convoque, paradójicamente, a la prensa.

Quiero agradecer, andando ya el camino, a algunos profesores. De mi colegio: Lamiral, Varela, Tolosa, Fierro, Boutigieg, Pilon, Biancard. La añoranza de ese espacio de libertad cuando la libertad escaseaba. Y de la Universidad… allí, en verdad, gracias a pocos. Es más, si hablo largo terminaría a los garabatos y repudiando a muchos de esa Universidad Católica, la UC de aquella época, puta prístina de la dictadura, con sus sapos, sus silencios cómplices, sus injusticias mofletudamente bendecidas, bendecidas por sus monseñores y sus autoridades venenosas que no se arrugaban en tolerar, avalar y alentar la brutalidad para preservar el orden, que era un orden chiquitito, orden sólo de ellos. Doble mérito entonces para mis profesores de la Universidad a los que agradezco: Juan Domingo Marinello, Cacho Ortiz, Gustavo Martínez y los Óscares: Saavedra y el RIP González, lo que no es maldad, porque todos nos vamos a morir. Así es que RIP nomás. Y, en el oficio, más gracias. Gracias a algunos que me apuntalaron, mostrándome matices de dignidad: Salvador Schwartzmann, Jaime Moreno Laval, Mario Gómez López, Gabriela Tesmer. Los otros, los amigos que me enseñaron y que, por sobre todo, quiero: Andrés Braithwaite, el mejor editor de prensa escrita que haya conocido nunca; Pancho Mouat; los laberintos del pensamiento de Ajens; Pablo Azócar y el filo de su pluma; Rafael Otano y su erudición que te obliga a ubicarte donde

Sugiero a la embotelladora que también se incluya, en galardones paralelos, a zapateros remendones, desmontadores de neumáticos en vulcanizaciones, panaderos, imprenteros, empastadores de libros, ebanistas y expertos en injertos de árboles frutales, para que se consolide la idea de que lo que se premia es el ejercicio de un oficio, el día a día de las letras, y no la ruma de certificados, con sus timbres y estampillas, ni la galería de cargos, ni, menos todavía, la trenza de contactos, pitutos, militancias, genuflexiones (para no usar imágenes obscenas) favores y deudas. Así debiera ser. En suma, muchas gracias. Gracias por mí, pero también gracias por La Radio. Este premio es, en gran parte, mayoritaria parte -seamos sinceros-, un premio a radio Bío Bío. Un premio a un proyecto que nació en 1958, en Lota, con radio El Carbón. Un proyecto que mi padre no sólo ideó, parió, construyó, afianzó y encauzó, sino que es un proyecto que sigue siendo fiel –y esperamos no tropezar nunca en ello– a lo que mi padre quiso. Eso es lo que más se merece un premio: la idea de un medio de comunicación al servicio de la gente, sin cálculos, sin ideas de trampolín para lanzarse a otra piscina. Señoras y señoras, muchas gracias.

REFLEXIONES SOBRE EL OFICIO: Lo primero es que trataré de evitar, probablemente, sin éxito, el peligro de todo discurso, que es terminar pontificando. Imagí-

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nense: yo de pontífice. Pondría mis condiciones eso sí: fin al celibato y, por supuesto, me negaría a usar esas polleras que usan los pontífices. Báculo sí usaría: más de alguno con que me cruzo merece un garrotazo, y los báculos papales y obispales, a veces pesados con tanto oro, deben ser buenísimos para tal efecto. Bien, no nos desviemos, aunque el tema provoque curiosidad malsana.

De lo mucho que le debo a mis lecturas –en rigor no he hecho más que repetir cosas que he considerado inteligentes y por otros dichas–, le debo a Albert Camus la mejor definición de patriotismo. Si la bandada de sujetos vociferantes que se dicen patriotas se aproximara a esa definición, algo de eso que se sueña como humanismo sería factible. Escribió Camus, a propósito de la resistencia francesa a la ocupación nazi:

Entonces: evitar pontificar. Porque el periodismo debiera estar lo más lejos posible de los pontífices: los de las religiones, la política, los negocios, la banca, el capital, la revolución, la involución, las dietas, las verdades reveladas, las ideologías, la numerología y tantos etcéteras. O sea, lejos de las certezas. El periodismo sólo se sostiene en su falta de certidumbres, en la duda permanente, en el escepticismo, en la incredulidad.

“Fue asombroso que muchos hombres que entraron en la resistencia no fueran patriotas de profesión. Pero el patriotismo, en primer lugar, no es una profesión. Es una manera de amar a la patria que consiste en no quererla injusta y en decírselo”.

Vivir poniendo en duda todo puede, es cierto, generar angustia. Pero si no se busca el poder, la certeza mayor que te da el poder y, por consiguiente, la posibilidad del abuso –porque eso es el poder: la posibilidad de abusar–; si no se busca esa certeza, se puede vivir de lo más bien.

Para no subirse por el chorro, una advertencia: muchos periodistas estaban o están convencidos que el periodismo es la palanca o instrumento para generar un cambio social. Nica. O sea, no. Quienes piensan así exhiben, quizás sin darse cuenta, una arrogancia y un mesianismo temible. Allí no hay duda, ni cuestionamiento. Los cambios los hacen los pueblos, no el periodismo. Tratemos –termino igual como empecé–, tratemos de no pontificar.

¿Cómo vivir en el ejercicio de la duda? Aventuro una respuesta: haciéndolo desde la sensibilidad. Sensibilidad para entender al otro. Hacer el ejercicio de despojarse de lo propio –las ideas, los odios, las fijaciones– para intentar reconocer, conocer, entender lo ajeno. Hay, al menos, dos periodismos. Voy a dejar fuera a esa manga de serviles que, por opción (libero de culpa a los que no tuvieron alternativa), fueron útiles plumíferos de la dictadura. Siempre he sostenido que en dictadura, hacer periodismo es hacer oposición. Si yo pretendiera hacer periodismo en China, hoy, sería agente opositor (y qué bueno que el Premio Nobel de la Paz se haya otorgado a un disidente chino). Bueno, dejando de lado esto, repito que hay, al menos, dos periodismos: Uno, el que le habla a la gente, porque piensa en la gente y siente que está al servicio de ella. Otro, el periodismo que le habla a los poderes, porque vive en ese rincón restringido y cálido –pero nunca gratis– que los poderes guardan a ese periodismo. Es un rincón un poco humillante, como esas casuchas para los perros guardianes, que te guarece de la lluvia pero que incuba pulgas y garrapatas, pero allí nunca falta el tacho con comida. Sabe mal, pero alimenta. Y, en general, engorda.

Uno podría cambiar el término patria por humanidad y patriotismo por humanismo. Y uno podría considerar que ese ejercicio de humanismo es el buen periodismo.

PILOTO PARA UN ESPACIO RADIAL EN EL TRASNOCHE. ¡INVITO A QUE ME ACOMPAÑE (EN SAXO) NANO GONZÁLEZ! ¿Por qué te premian? ¿Porque ya eres suficientemente viejo? ¿Por qué ya lo que dices son puras boludeces y tus dichos perdieron filo, agudeza, desparpajo, y te repites como un viejo gagá que no dice nada nuevo ni nada que escandalice? ¿Por eso te premian, porque la lengua te la comieron los ratones? O, mejor dicho, ¿porque tu lengua se pudrió, de desprendió, añeja, agria, inútil?

Lo que entiendo por periodismo es lo primero: el periodismo es un ejercicio de antipoder. Repartir, difundir, democratizar la información que, si es tenida en reserva por unos pocos, constituye poder. ¿No les suena acaso la figura de “uso de información privilegiada”?

Sobrevuelas un pedazo de tierra, hermoso por lo demás (bueno, hermoso en lo que va quedando de hermoso, porque lo otro ya lo arrasaron) y te dicen: mira, esa es tu Patria. ¿Qué es eso? ¿Una Patria, La Patria, tu Patria? ¿Para despedazarla y repartirla? ¿Para prohibirla, censurarla, amordazarla? Será mejor, entonces, no tener Patria, y ahorrarnos uniformes, paradas militares, desfiles, aniversarios, profesionales ociosos de la guerra. No, no, no; mejor así: que los militares sigan siendo ociosos y que no ejerzan su trabajo. Digo: no a la guerra. Y agrego: mar para Bolivia, y con soberanía.

Mi convicción, entonces: lejos de los poderes, que el poder corrompe. Y a más poder o más dinero, más corrupción.

En cada uno de nosotros habita ese lobo que ve a los otros como ovejas, y quiere devorárselas. Pero no nos engañemos, los lobos son los 119


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lobos de siempre. Se les reconoce por el hedor que van dejando sus meados. No trates de domesticar al lobo. Sácale lustre, aliméntalo con carne cruda y no lo retengas cuando llegue la hora de las dentelladas. ¿Se acuerdan de ese coro, auténtico, maravilloso, porque ponía en duda el orden que es, como todo orden, en el fondo, una prisión? El coro decía: ¡va a quedar la cagada, va a quedar la cagada, va a quedar la cagada…! Nosotros, asesinos. Esa cualidad última es la que se promueve. No veas al otro como un socio, olvídate del concepto de prójimo

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(salvo cuando vayas a ese teatro vacío que se llama iglesia). Gánate un espacio, desplazando a otro. Es una lógica asesina. Bienvenidos al carrusel de los depredadores. Nuestro futuro está escrito: feliz regreso al canibalismo. ¿Dónde están los que no están? Bueno, yo lo sé, porque así lo siento: en ningún lado, por algo no están. Chau, listo, se acabó… Pero están. En nuestros recuerdos, en la memoria. Me gustaría que estuviera aquí Galo Gómez. Galo Gómez hijo. Romántico y pendenciero, pero tan buen tipo que sus peleas eran pura bondad. Galito, ¿te mataste o te mataron?


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No, parece que fue la borrachera y el exceso de velocidad. Te mataste, entonces. Te echo de menos. Luciérnagas en la noche. Bajo los boldos, vuelan encantadas las luciérnagas de mi niñez y juventud. No las vi por años, casi décadas, hasta que una noche reaparecieron. Allí, en la orilla del Biobío. ¡Luciérnagas en la noche de nuevo! Como un mensaje que dijera: no todo está perdido, no todo es derrumbe. La sobrevivencia de las luciérnagas como metáfora de la supervivencia de lo hermoso, de los sueños, de que sigan existiendo luciérnagas para los futuros niños.

Y sí… Quisiera volver a ser un niño. Vivir, aunque sin saber, que todas las posibilidades del mundo están abiertas y disponibles para mí. Eso es la niñez: la infinitud de rumbos, la ausencia, por el momento, de condicionamientos, directrices, guías. El primer día de colegio es el primer navajazo a esa infinitud. Quisiera volver a ser un niño, antes del colegio. Niño, niño. Puro horizonte, posibilidades infinitas. Quisiera ser niño. ¡Y sin premio! Muchas gracias. Discurso por un Premio, Embotelladora Andina 2010.

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TE STI MONI OS

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Conocí a los Mosciatti en 1982: entré a Periodismo en la UC donde Nibaldo chico era dirigente democrático, y el 83 en gira juvenil del MAPU a Concepción, fuimos a despotricar a la radio y nos acogió don Nibaldo “maduro”. Allí supe de sus inicios en Lota y Lonquimay. Después con Ezio hicimos el cartel hay tantas formas de decir No. Yo escucho “la radio” todas las mañanas, y en los fines de semana sigo al O’Higgins, a Ñublense... y a Fernández Vial. Es la voz de las regiones y la radio provinciana que conquistó Santiago y se extendió por Chile con un modelo policéntrico, independiente y crítico. Soy biobinense, en la combinación de orgullo, rabia y esperanza. He devenido en independiente “de verdad”, pero regionalista y verde. Cuando murió Don Nibaldo, lo homenajié en el Congreso en nombre de los provincianos. Siete veces larga vida a la radio de las regiones emancipadas.

Escucho, admiro y quiero a radio Bío Bío, porque es regionalista, interesante y creíble: Es regionalista: en un país tan centralizado -en todos los planos, incluidos los medios de comunicación-, ha tenido la visión y la capacidad para nacer y construir su desarrollo desde una región, y estar hoy en todo el territorio: es un ejemplo a seguir, que nos demuestra, que sin ser fácil, es posible pensar y construir Chile desde sus regiones. Es interesante: tiene gran variedad de información: de nivel local, nacional e internacional; no sólo contingencia; también cultura, ciencia, tecnología, historia -con memoria-, valores de la sociedad. Es creíble: hay consistencia entre lo que dice ser, lo que hace, y cómo lo hace: dice ser independiente, pluralista, veraz y oportuna, y lo es. En el Chile de hoy, ese valor, sin ser fácil, hace la diferencia, y se agradece. Por todo ello, y mucho más, en estos 50 años Bío Bío ha logrado la primera Esteban Teo Valenzuela audiencia nacional, porque es, lo que dice Ex alcalde y diputado por Rancagua, ser: LA Radio. presidente de la Comisión para la Descentralización. Heinrich von Baer v.L. Presidente Fundación Chile Descentralizado

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La radio Bío Bío, creada en Lota por Nibaldo Mosciatti, dio un gran salto al transformarse en lo que ahora es: radio Bío Bío que partió desde Concepción para instalarse en todo Chile. Es ahora, una tremenda institución a nivel nacional. Después Mosciatti se casó con la abogada Olga Olivieri, dueña de la Galería Olivieri, donde formaron toda su familia y también la radio que ahora tiene un canal de televisión, y la galería la han reciclado muy bien entregándole luz natural, seguramente trabajo realizado por el hijo arquitecto del matrimonio Mosciatti Olivieri. La radio Bío Bío tiene sedes en diferentes ciudades de todo Chile. Es una red que se ha extendido por todo el país y prácticamente domina el ambiente mucho más que lo que fue capaz de hacer la radio Agricultura en tiempos de la dictadura. En cierta forma es expresión del poder de esta Región del Bío Bío. La radio merece nuestro reconocimiento por su intensa labor informativa y su valerosa crítica cuando corresponde.

Recordando a Nibaldo Mosciatti Nibaldo está ligado a la adolescencia teatral de Orietta, Héctor y mía en aquel Concepción conservador y provinciano. Junto al entonces entusiasta joven actor Mario Rojas Lobos -quien derivó a la plástica- con Nibaldo incursionamos en los primeros buceos actorales. De especial recuerdo fue su creación de Cristóbal Colón, un personaje recluído en una casa de locos en el sainete “Nadie puede saberlo” de Enrique Bunster. La comicidad de Nibaldo era innata en escena, provista de gran expresividad, de fina ironía a veces desembozada lo cual era también la característica esencial de su personalidad acogedora, generosa y bien dispuesta. Seducido por las infinitas posibilidades de la radio y la llegada de ésta al corazón de la gente con entretención y cultura desprovista de ideologismos, derivó al universo comunicacional desde su legendaria radio “El Carbón” de Lota hasta lograr una red de emisoras a través de todo el país. El colosal esfuerzo iniciático suyo es sostenido hoy con lucidez y capacidad Osvaldo Cáceres González intelectual por sus hijos Tomás, Nibaldo Dr., Prof., Arquitecto Universidad de Fabrizio y Mauro, herederos de su gran Chile Los Ángeles talento comunicacional.

Comunicar es un don y al mismo tiempo una necesidad propia -no exclusiva- del ser humano. Informar es darle un contenido valedero a esa mágica relación entre el emisor de un mensaje y su receptor, que convierte mágicamente el ayer en nuestro presente. Solidarizar es ponerse en lugar del otro, hacerse carne de su sentir y punto de vista. Entretener es matizar ese contenido, volverlo amable, accesible, espontáneo. Radio Bío Bío hace todo eso desde hace cincuenta años y, todavía, desde la provincia, desde donde todo es más difícil, pero precisamente por ello ha sido una “razón suficiente para hacerlo.”  (Rilke). Sueños de una familia, de una ciudad, de una región y ahora de un país entero. En esos sueños se ha atrincherado la realidad, esa difícil, esa desconocida, esa extenuada; pero tan buscada y anhelada. Detrás quedó el ancho sur, la primavera otoñada, el invierno largo como la sombra de un álamo. Delante, la verdad, la que suscita odio, la que resta amigos, la que aisla; pero que nos ilumina con toda la fuerza inagotable de un sol joven. Carlos Aránguiz Zúñiga Ministro de la Corte Suprema

Humberto Duvauchelle Dramaturgo

En relación a la radio Bío Bío de Concepción en sus cincuenta años de permanencia activa en el ámbito cultural pencopolitano, puedo destacar la importancia que esta radio ha ido tomando a través de su quehacer cotidiano. Muchos de nosotros, ciudadanos de esta región, podríamos destacar esta afirmación haciéndola extensiva al país entero, nos hemos adscrito a la costumbre cotidiana de complementar nuestros afanes escuchando La radio en sus diferentes programas. Tenemos consciencia respecto que esta radio nos informa en todo momento y con un criterio presente, contemporáneo, acerca de las vicisitudes aquí y en el mundo. Esta información cotidiana nos ayuda a situarnos en el presente de nuestra realidad y, como dice una de las sentencias repetidas en La radio, “el hombre que no está informado no puede tener opinión”. Felicitaciones por estos cincuenta años informando consecuentemente a un país entero. Eduardo Meissner Grebe Pintor. Premio Regional Bicentenario 2010

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Punto aparte

En su cincuentenario, los miembros del equipo de radio Bío Bío han consolidado una lección de vida. En lugar de gastar tiempo y energía en quejarse del centralismo medial, han levantado un medio regional que hoy compite con los  centrales y que, por su  mérito, es referente en todo el país. Esto lo han hecho con base en el periodismo de excelencia, pulcro en la investigación, agudo en la entrevista, atractivo en la composición y con una independencia política que llama la atención, lo que molesta a quienes ya se acostumbraron al bobo empate chilensis. Por todo esto los saludo con agradecimiento de entrevistado y de simple chileno informado. Vaya mi especial respeto a los hermanos Mosciatti, por su profesional coraje y agresividad. José Rodríguez Elizondo Catedrático Facultad de Derecho, Universidad de Chile Premio Rey de España 1984. Periodismo.

Para quienes vivimos y nos educamos en la zona minera, los sonidos de radio El Carbón de Lota con sus noticiarios, programas musicales y servicio a la comunidad, se constituyeron en la banda sonora de nuestra infancia y juventud. Allí don Nibaldo Mosciatti comenzó su “cadena tricolor de emisoras” -junto a radio Talcahuano y Bío Bío de Concepción-, con esa radio modesta que frente a la plaza de armas, al lado del municipio lotino ejercía su intensa labor de comunicar y contactar a las familias del territorio carbonífero y la provincia de Arauco. Testigo de fiestas y tragedias, todos escuchábamos radio El Carbón para enterarnos de los más importantes acontecimientos locales y mundiales. Recuerdo que mi salida diaria a la escuela estaba marcada por el programa del “profesor Rosamel” a las 13.45 hrs. con sus consejos de hierbas medicinales para las dueñas de casa, en la imperecedera voz de don Petronio Romo, un señor del micrófono. Cómo no recordar también la voz siempre quebrada de don Salvador Schwarzmann en ese relato aciago cuando Sebastián Aceve-

do se inmolaba por sus hijos en plena Dictadura. Ahora radio Bío Bío ha crecido por todo el país. Larga vida a los hombres de radio. Salud por Biobío “La radio”. Pablo Gaete Villegas Director Corporación Cultural Balmaceda Arte Joven Concepción

La radio Bío Bío durante 50 años se ha convertido en una gran estación informativa, educativa y recopiladora de los grandes hechos históricos de nuestra nación y el orbe. En la difusión de las “magnas ideas” y hechos noticiosos, como la difusión del proceso de la creación de la nueva Región del Ñuble, ha sido fundamental, cuya cobertura agradecemos. Comparto plenamente su slogan “el hombre que no está informado no puede opinar” y por supuesto que si éste no tiene opinión crítica, no puede tomar grandes decisiones en su vida. Creo que las radioemisoras como ésta, independiente y libre, sin compromisos adquiridos con grupos de poderes son esenciales en el periodismo moderno e información, siempre escucho y con justa razón El Informador y Radiograma. Felicitaciones por su aniversario y por marcar la primera audiencia nacional. Hérex Fuentes Mardones Presidente de Ñuble Región

La Cámara de Comercio de Chillán – Ñuble, felicita a radio Bío Bío por sus 50 años al servicio de la comunidad regional y nacional. Como gremio representante de los empresarios de Ñuble, nos alegramos de este aniversario de un medio de comunicación que ha alcanzado un gran prestigio a nivel nacional por su independencia y rigor profesional. Hacemos votos para que sean muchos años más de este gran aporte al país. Alejandro Lama Lama Presidente Cámara de Comercio, Industrias, Turismo y Servicios de ChillánÑuble A. G.

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Punto aparte

Este aniversario de radio Bío Bío será aplaudido no sólo por los penquistas sino por todos los chilenos. Admirable la visión de sus dueños, los Mosciatti, para imaginar y concretar esta iniciativa de fundarla en Concepción, luego de ocho años de experiencia con su radio El Carbón en Lota. No siendo yo auditora habitual de radio, me atrae la absoluta independencia de su proyecto concebido para una tarea sin otros compromisos que la responsabilidad única de ser fiel a lo que se habían propuesto: dar a conocer todo hecho noticioso cuando es de interés público: circunstancias, escenarios, causas y efectos, e identificando nombres de los afectados e implicados cuando es posible. Convencen sus relatos breves y muy acotados, su lenguaje directo y sobrio, para dejar al auditor informado de una situación determinada que no necesita nada más que eso para trascender y dar vuelta al mundo si corresponde. Sea un sismo o un incendio o sea un accidente, sintonizo siempre con ellos porque sé que entregan la información precisa, que puedo confiar en lo que por sus ondas escucho. Valor impagable tiene la versión oportuna y escueta de lo que está sucediendo. Don Nibaldo Mosciatti Moena fundó dos radios (1958 y 1966), y cuando fallece (2007) era dueño, con su radio Bío Bío, de 40 estaciones a lo largo de todo el país, más un canal regional de TV. Su amplia red noticiosa se ajusta al convocador lema “el hombre que no está informado no tiene opinión”. Impresiona la absoluta independencia de esta emisora y toda su red. Aunque no se la escuche las veinticuatro horas del día, se la reconoce como “sismógrafo noticioso”: apenas deja de temblar y en tanto todavía sigue moviéndose la tierra ya están sus redes entregando los datos que uno requiere. Y como se la escucha desde Arica a Magallanes, cuanto ocurra en este territorio nacional será informado al instante. Lo que no me pierdo son las entrevistas de Tomás Mosciatti que se transmiten en el canal televisivo del extenso legado de su padre. Las es-

pero porque va al grano de los temas, en su mayoría contingentes, y no teme preguntar a sus entrevistados lo que desean callar o guardar o disfrazar, por la razón que fuera. De ahí que algunos de sus invitados se excusen: temen ser auscultados por él en la sala de grabaciones, y que evasivas o argumentos poco creíbles de las respuestas que den por los micrófonos, terminen por develar al público televidente la inconsistencia o debilidad de sus puntos de vista. Es que los espacios noticiosos de los Mosciatti no están amarrados a ningún tipo de poder ni a servicios de relaciones públicas. Conciben el periodismo informativo como “un ejercicio de antipoder”, como dijera Nibaldo Mosciatti Olivieri, cuando agradeció con un discurso inolvidable el Premio de Periodismo Embotelladora Andina 2010 otorgado ese año a radio Bío Bío. Hoy ya son cincuenta los años de esta historia radial que nace en Concepción y nutre a todo el país. Ana María Maack Periodista La historia de radio Bío Bío es un ejemplo que demuestra que la cultura de nuestro país se ha construido desde regiones aunque la historiografía oficial afirme que todo se ha hecho desde Santiago. Se trata de una radio que ha alcanzado un grado de influencia notable gracias a su fuerte vinculación con la comunidad, especialmente visible en nuestras constantes emergencias nacionales. Durante la época de dictadura debió haber cumplido un rol más claro en la defensa de los derechos humanos, pero en democracia lo ha hecho con creces lo que se agradece pues es un punto de vista claramente independiente respecto al oligopolio de los medios de comunicación de la derecha económica de nuestro país.

Pablo Fábrega Profesor de Historia e Historiador Puerto Montt

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Punto aparte

Para la Región del Biobío, “LA RADIO” ha sido un mensajero para difundir buenas noticias y un canal para superar dolores y angustias en los momentos difíciles que nos ha deparado la naturaleza. El tesón y la fuerza de don Nibaldo Mosciatti Moena ha permitido que esta magnífica obra sea una realidad y un medio de difundir hechos e ideas con apego a la verdad y respeto das opiniones diversas. Espero que este momento de celebración de los 50 años de LA RADIO sea una oportunidad de reflexión y compromiso de todos los habitantes de nuestro entorno para seguir luchando por un país más descentralizado y una región más solidaria y equitativa. Una obra como ésta es un ejemplo a seguir. Con sus raíces profundas en el ámbito local recibe las ideas de remotas latitudes y lleva su voz a los lejanos rincones de la patria. Un gran abrazo a todos los hombres y mujeres que trabajan en LA RADIO. Martín Zilic Ex intendente – Ex ministro de Estado

Hace 50 años, Nibaldo Mosciatti materializó una idea que acuciaba su espíritu creador, una idea de mañana para mañana, una idea de futuro y con gran futuro, gracias a la prosecución notable con que su fiel progenie ha continuado y desarrollado esa idea, al punto de que hoy radio Bío-Bío es una emisora con 43 estaciones de Arica a Magallanes y encabeza la audiencia nacional, conquistando -además- otros circuitos comunicacionales, como la televisión. Conocí desde mis hermosos tiempos parlamentarios los gigantescos esfuerzos iniciales de ese empresario ejemplar que fue Nibaldo, que me llevó a su radio cada vez que fui a Concepción. Conocí muy personalmente a ese gran demócrata, creador de una obra para la democracia. Por eso mi homenaje hoy en ocasión de los 50 Años de radio Bío Bío es -al unísono- un homenaje al bullente visionario que fue y sigue siendo Nibaldo Mosciatti. Luis Guastavino Ex diputado – Ex intendente

Es sorprendente y admirable cómo la radio Bío-Bío se formó, creció y se proyectó desde la región a todo Chile. En sus ondas late el espíritu de su fundador Nibaldo Mosciati: apego a la noticia, espíritu crítico, independencia de juicio, cercanía con la audiencia. La Radio –como se define a sí misma– forma una suerte de comunidad de auditores, que llaman para informar de lo que ven y saben, porque se sienten parte de un proyecto común. Ese sentimiento se hace explícito durante las tragedias canalizando ayuda solidaria hacia los damnificados. Radio Bio-Bio ha alcanzado un lugar de excelencia en la radiodifusión chilena. Es una prueba contundente de una buena iniciativa regional es capaz de vencer todas las trabas y adquirir una dimensión nacional: sí, se puede. José Antonio Viera Gallo Embajador de Chile en Argentina

Radio Bío Bío está próxima a cumplir 50 años de brillante trayectoria en la radio telefonía chilena y, como alcalde de Chillán, tengo por ella un profundo sentimiento que me lleva a resaltar el enorme significado que tiene una emisora que desde la región ya se ha instalado en 43 puntos del territorio nacional, lo que por sí solo constituye una verdadera proeza que merece el aplauso unánime de Chile. Radio Bío Bío ha nacido y se ha desarrollado sin consignas estrechas, sólo motivada para ser la voz de todo el país. Ninguna emisora ha hecho en nuestra patria un mayor esfuerzo para estar en cada punto de su territorio, constituyéndose en oído y voz de lo que ocurre. Es digno de destacar que Bío Bío tiene estaciones en puntos olvidados como Lonquimay o Juan Fernández, y que los terremotos y otras catástrofes encuentran en ella, “La Radio”, una cobertura sin horarios. Desde Chillán, cuna de la Patria, vaya para radio Bío Bío nuestro respeto y gratitud informativa. Sergio Zarzar Alcalde de Chillán

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Punto aparte

Si hubiera que señalar dos íconos de nuestra región, que no fueran obra de su regalada belleza natural, y que la hacen reconocible a lo largo de Chile, uno sin duda sería, junto con la universidad del campanil, la radio Bío-Bío. La emisora ha sabido construir, en no tantos años, una cadena creíble y cercana, que informa, pero también conecta afectivamente a los hijos del Biobío, donde quiera que se hallen. La radio expresa el talento y el tesón provinciano. Así logra imponerse,  contra todo pronóstico, a otros con más recursos, pero que carecen de la fuerza pionera de la gente del sur chileno.

“Bío Bío, La Radio”, fundada en Concepción, sin duda alguna, es una de las radios más escuchada en Chile desde Arica a Punta Arenas. Es una de las instituciones de la región del Biobío que cumple un rol relevante de embajador de nuestra región tanto a nivel nacional como internacional. En el terremoto de febrero del 2010, la radio Bío Bío cumplió una labor excepcional de información y de medio de comunicación a lo largo del país y para el extranjero, labor que fue reconocida por todos los chilenos. En mi caso, es una de las radios que más escucho, desde el noticiero “El informador”, “Radiograma” y su programa nocturno “El Trasnoche” el cual cuenta con una Armando Cartes Montory audiencia muy diversa y atenta al acontecer Dr. en Historia, abogado, director nacional y mundial. Felicito a sus directivos Archivo Histórico. Concepción y trabajadores en su aniversario y ojalá mantengan en el tiempo su sello regional y diversidad temática de gran nivel. Es tan trascendente la historia de esta radio, son tantos los logros conseguidos en Prof. Oscar Parra B. estos años, son tan evidentes los méritos Centro EULA, Universidad de obtenidos como radiodifusora y son tantos Concepción los profesionales protagonistas, gestores y responsables de su brillante trayectoria, que destacar con justicia en pocas líneas Estimados amigos de radio Bío Bío, los elementos fundamentales que han reciban mis felicitaciones y admiración generado su éxito situándola en la radio por el trabajo realizado en estos 50 años. más escuchada de chile, resulta imposible. Ustedes son un ejemplo que una radio Además, que correría el riesgo de omitir “provinciana” como despectivamente el nombre de algún personaje importante llaman algunos, puede constituirse en ligado a su historia. Sólo diré desde la un referente nacional en una pesada puerta norte de chile, la ciudad de la eterna competencia con otras cadenas. Tienen primavera, que radio Bío Bío está en el una clara línea editorial que los caracteriza, sitial que le corresponde, no por suerte, ni noticiosa, amena, objetiva, informativa, menos por milagro, su estatura radial es ligada al deporte. Claramente se han ganado producto de un trabajo serio, realizado por un espacio y con una cobertura tan amplia. profesionales idóneos, por un periodismo Para quienes luchamos por los derechos e veraz y responsable, con una programación igualdad de la gente de provincia, ustedes equilibrada, pensando en el interés son un ejemplo y apoyo. Representando a superior de las personas y no en intereses muchos, espero continúen por esta senda mezquinos o partidistas. en el camino al centenario. Un afectuoso saludo. Carlos Neumann Flores Director Biblioteca Municipal. Arica. Fernando Bórquez Lagos Profesor titular Universidad de Concepción - (fborquez@udec.cl). 127


untoaaparte PPunto parte

Radio Bio Bio Es de gran emoción para nosotros los lonquimayinos saludar en esta fecha tan especial a la radio Bío Bío y conmemorar sus 50 años de existencia, la cual ha sido un pilar fundamental en la formación y progresión de nuestra comuna en esta últimas dos décadas en la que ha estado presente. Nuestra comuna es una de las zonas más aisladas de la región de La Araucanía y posee uno de los mayores índices de ruralidad, la radio Bío Bío desde su fundación el 10 de junio del 1996 ha sido una de las fuentes de información y difusión con mayor importancia de la comuna, tanto para la municipalidad como para nuestros habitantes, los cuales se informan día a día del acontecer noticioso tanto comunal como nacional a través de este medio. Y es así como Nibaldo Mosciatti Moena quien apostó no solo por crear una radio para Lonquimay, sino más bien una obra social al servicio comunal, una fuente de información que una a este apartado sector cordillerano con todo Chile. Lonquimay y su alcalde les desean un feliz aniversario.

José Guido Barría Oyarzún Alcalde de la comuna de Lonquimay

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PPunto unto aparte a parte

en

Lonquimay

Radio Bío Bío de Lonquimay comenzó sus transmisiones en la comuna de Lonquimay el 10 de junio de 1996. Ya próxima a cumplir 20 años al servicio de la comunidad, esta radio tiene un rol social y de servicio a la comunidad. Dentro de su programación local  no se realiza publicidad, solo datos de servicio a la comunidad. A cargo de la estación de Bio Bio en Lonquimay está Iván Betancur Moreno.

Iván Betancur Moreno.

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Artes Era chilena del salitre. Tras la ruta del trabajo 1880-1979.

Judy Berry Bravo y Pedro Bravo Elizondo Editorial Ricaaventura E.I.R.L., Santiago, 2012, 326 págs.

Ocupado Lector

“Esta investigación nos presenta la ruta del trabajo en la Pampa Salitrera, desde 1880-1979, en que apaga sus fuegos la Oficina Victoria en Tarapacá. Es la documentada relación de los hombres y mujeres del salitre”.

El dios cautivo. Las ligas patrióticas en la chilenización compulsiva de Tarapacá (1910-1922).

Sergio González Miranda LOM Ediciones, Santiago, 2004, 194 págs.

La primera pregunta que ha hecho el lector es: ¿Por qué El Dios Cautivo? En primer lugar, porque fue en la vieja provincia de Tarapacá, es decir aquella que por límite norte tenía a la quebrada de Camarones y por frontera sur el río Loa, el territorio donde se desarrollan los acontecimientos narrados en este libro. Su nombre alude a Tunupa-Tarapacá o Tarapaco, una de las tantas acepciones usadas por las comunidades indígenas para identificar a Wiracocha, el principal Dios andino. Y, en segundo lugar, porque los tarapaqueños refugiados en el Perú y las autoridades de ese país, hasta 1922, consideraron a Tarapacá una provincia cautiva…Este libro no es una crítica al nacionalismo peruano o chileno, pues es un sentimiento legítimo y necesario, sino es una crítica a todo nacionalismo compulsivo que suele generar víctimas inocentes y cuestionar el Estado de Derecho en los países que lo toleran. Atacama de plata.

Oriel Álvarez Gómez Toda América, Santiago, 1979, 266 págs.

Una joya bibliográfica de la historiografía regional que pasa revista a personajes, lugares y sucesos de Atacama. En el prólogo escribe René Peri Fagerström: “Atacama de Plata tiene bien puesto el nombre. Podría ser de oro, de cobre, de turquesa, e incluso de trigos. Pero la plata es el complemento del nombre más adecuado y preciso, por lo que significó en el siglo pasado y puede volver a ocurrir. Bajo el signo de esas barras y piñones se hizo Chile poderoso y sus hombres adquirieron enjundia y coraje, con lo cual revistieron de metálicos músculos al roto chileno de ayer y de siempre. Héroes, iglesias, quilombos, bambalinas y tahúres, todo un país de aventuras, surgió y languideció en un período que Oriel Álvarez hace comparecer en apretados y sucesivos capítulos. Sin contar lo que todavía está investigando”. Ayer soñé con Valparaíso. Crónicas porteñas.

Manuel, Peña Muñoz DIBAM, Santiago, 1999, 327 págs. Crónicas bien escritas y bien pensadas a la altura de un gran tema. El autor es un académico calificado y el tema foco de atracción mayor para escritores, pintores, periodistas y viajeros. Escribe Sara Vial en el prólogo: “las crónicas del escritor porteño Manuel Peña Muñoz nos parecen arrancadas de casas de anticuarios, arcones misteriosos, cajas de música, bocas de fonógrafo y muñecas de una porcelana que no se quiebra”.

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Artes Historia de la Universidad de La Frontera.

Jorge Pinto Rodríguez Ediciones Universidad de La Frontera, Temuco, 2002, 418 págs.

“La Universidad de la Frontera de Temuco, cuya historia se resume en este libro, es una Universidad regional nacida legalmente en marzo en 1981, aunque sus orígenes se remontan a una antigua Escuela Industrial fundada en la misma ciudad en 1916… Su historia es muy interesante, pues reunió a dos sedes de las principales universidades del país: la Universidad Técnica del Estado y la Universidad de Chile. La primera se hizo cargo en 1948 de aquella antigua Escuela Industrial, fundada en 1916, y la segunda se estableció en Temuco en 1960, a través de un Colegio Universitario Regional, que más tarde, en 1981, al fundirse con la anterior, dio origen a la Universidad de La Frontera. Por esta razón, este libro no parte en 1981, sino en 1916”.

Identidad cultural de Ñuble. En la iconografía de Luis Guzmán Molina

Jacqueline Santos Luarte UBB-Fondart, Chillán, 2015, 147 págs.

La obra de Luis Guzmán Molina vive entre la sensualidad de las insinuaciones de la mancha, la rigurosidad del buen dibujo con el trazo preciso y suficiente y la seducción que gobierna las formas finas, de proporciones delicadas normalmente áureas y con un buen blanco puro que emerge desde la propia tela entre la articulación armoniosa, perfecta, diría yo, de los colores. Hermosa edición con tapa dura, fieles reproducciones de uno de los acuarelistas mayores del país.

Puerto Montt capital del comercio de la Patagonia Sur Austral

Pablo Fábregas Zelada

Ediciones Kultrún, Valdivia, 2014, 430 págs.

El comercio local en Puerto Montt – Historias de vida de familias, empresas, gremios. Alcaldes de Puerto Montt. Valiosa contribución a la historia de una ciudad-puerto de potente crecimiento en la región austral. Prólogo de Eduardo Cavieres.

Guía patrimonial. Cementerio General de Concepción.

Loyola Arias, Verona

Archivo Histórico de Concepción, Concepción, 2015, 109 págs.

Circuito de personajes y familias históricas: intelectuales, políticos, filántropos, militares, familias, etc. Una bella edición con excelentes ilustraciones que contribuye a poner en valor patrimonial uno de los cementerios con mayor lustre histórico en el país. Es el primer volumen de otros que recuperarán instituciones, artistas, etc.

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Cartas a la aldea

VIVIR EN

HILE CHICO

Cartas a la aldea

Chile Chico es una localidad de la región de Aysén que se ubica en el paralelo 46°30’ de Latitud Sur y en los meridianos 71°40’ de Longitud Oeste y a 255 m. sobre el nivel del mar, a orillas del lago General Carrera, lago que compartimos con nuestros vecinos argentinos y que en ese país se conoce como lago Buenos Aires. Debe su nombre al uso y la costumbre de los primeros pobladores que al hablar de sus localidades de origen decían “el Chile grande” y por lo tanto, para todos, se entendía que este pedacito de tierra era el “Chile Chico” y con ese nombre se fundó en el año 1929, luego de más de veinte años transcurridos desde la llegada de los primeros colonos. Entre otras particularidades, Chile Chico destaca por ser la única localidad de la XI región de tener la condición de trasandina, y tal vez, sea la única localidad con esa condición de todo el país. Posee microclima, el cual, además de favorecer a la agricultura y la fruticultura, convierte al pueblo en un agradable sitio para vivir. Las variaciones de temperatura no son tan drásticas como en otras localidades de la región. El único inconveniente climático del pueblo, son los fuertes vientos, que a veces sobrepasan los 100 km por hora y que se acentúan en la época primaveral y veraniega.

Danka Ivanoff Wellmann

Investigadora de la Historia de Aysén

Hoy Chile Chico posee infraestructura turística, un comercio pequeño pero bien abastecido, un liceo y una escuela municipal que se alojan en un hermoso complejo construido hace pocos años, después, del devastador incendio de 1991 que arrasó con la antigua edificación, un moderno gimnasio, alcantarillado, agua potable, electrificación, telefonía fija y móvil, internet y televisión satelital, calles pavimentadas, un moderno puerto y un hospital construido en la década del sesenta y que a pesar de contar con profesionales de la salud, solo resuelve problemas pequeños y en el cual no se hacen operaciones ni partos. Antiguamente este hospital contaba con gran prestigio y a él acudían los pacientes, incluso desde localidades argentinas, para operaciones y atenciones especiales. La vida en este lejano rincón de Chile, transcurre plácida y se podría decir que es un muy buen lugar para vivir, sobre todo si uno ya ha cumplido metas y quiere gozar de la tranquilidad. Desde Chile Chico nos conectamos con Chile, a través de una moderna barcaza que tiene cuatro años de funcionamiento y que se demora un poco más de dos horas para llegar hasta Puerto Ingeniero Ibáñez, y desde esa localidad, por un camino asfaltado, se llega al aeropuerto 132


Cartas a la aldea

Barcaza Tehuelche.

de Balmaceda, a la ciudad de Coyhaique o se prosigue más al norte. Por otra parte, si uno desea viajar hacia el sur, visitar la tan afamada Capilla del Mármol, al sur del lago General Carrera, el viaje se hace por la ruta del Paso de las Llaves que empalma con la Ruta 7 de la Carretera Austral y por la cual se puede llegar hasta Villa O’Higgins o bien, dando la vuelta por toda la parte noroeste, viajar al norte por un camino plagado de bellezas. También es posible viajar al norte del Chile a través de las rutas argentinas que en su mayor parte están asfaltadas, salvo un pequeño tramo de no muchos kilómetros. Pero vivir en Chile Chico no siempre fue tan agradable. Antiguamente, no existía nada de lo aquí expuesto. Teníamos una escuela básica y la enseñanza secundaria forzosamente debía hacerse fuera de la localidad e incluso fuera de la región. No teníamos luz eléctrica, ni agua potable, ni alcantarillado. No existía un medio de transporte como la barcaza y el río Jeinimene, que nos separa de la República Argentina, era muchas veces imposible de cruzar, ya que no existía el actual puente y el río es caudaloso y su paso constituía toda una odisea. Para salir de manera urgente de la localidad, había que usar el medio aéreo y viajar en aviones mono motores o pequeños aviones bimotores, y

aguantar la media hora de fuerte bamboleo que significaba cruzar hasta Balmaceda, o bien viajar en las pequeñas embarcaciones que cruzaban hasta Puerto Ingeniero Ibáñez y que solían demorarse tres o cuatro horas y a veces muchas más. Desde Ibáñez se viajaba en camiones que transportaban el metal de las minas de Puerto Cristal. Se sentía la lejanía en aquellos años, y quienes tuvimos la oportunidad de cursar estudios fuera de la región, solíamos venir una vez al año a nuestras casas y permanecer en la localidad desde diciembre a marzo. Pero eran años felices, nos conocíamos todos, la gente era solidaria, se practicaba mucho deporte, el pueblo florecía en lo cultural, se leía mucho y se compartía mucho en diferentes eventos deportivos o sociales, incluso se compartía en eventos políticos, ya que cada vez que llegaba un candidato a parlamentario o a Presidente y visitaba al pueblo, todos acudían a conocerlo y escucharlo, aunque no comulgaran con sus ideas. Así conocimos a Julio Durán Neumann, Salvador Allende, Eduardo Frei Montalva, a Pablo Neruda, Luis Bossay, Julio von Mühlenbrock y a otros muchos candidatos a diferentes cargos y el contacto era bastante cercano. Normalmente estos eventos masivos se hacían en la plaza, que en esos años contaba con una doble alameda que la guarecía del viento,

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Cartas a la aldea

y en donde se podía ver y escuchar a las personas que hablaban. En la misma plaza se realizaban las fiestas organizadas por la juventud y en la cual participaba toda la comunidad. Durante algunos años, Chile Chico fue escala técnica de los vuelos de LAN Chile a Punta Arenas y ello permitía viajar en los aviones DC3, pero sobre todo, nos permitía gozar de buenas películas, ya que existiendo un cine en el pueblo, sus dueños concordaban con las distribuidoras, que le enviaran copia de los últimos estrenos que se hacían en Santiago y durante dos días, los chilechiquenses podían ver esos films que se devolvían a Santiago al retornar el vuelo de LAN desde Punta Arenas. Esos aviones también nos permitían contar con las revistas y libros e incluso en algunas oportunidades con diarios impresos ese mismo día en Santiago. La llegada del avión era todo un acontecimiento, ya sea porque se esperaba a alguien importante, o simplemente porque muchas veces, las condiciones meteorológicas no permitían proseguir el vuelo y muchos puntarenenses debieron quedarse en Chile Chico por dos o tres días.

La plaza de Chile Chico.

Escalera para llegar al mirador de la plaza de los vientos.

Por otra parte, el comercio local siempre estaba muy bien abastecido y contaba con todo tipo de enseres, de alimentos y vituallas. Los hoteles eran sencillos, pero muy dignos y existían varios bares y restaurantes. En la localidad vivían muchos ciudadanos extranjeros, de distintas nacionalidades, que convivían fraternalmente y que trabajaban por el desarrollo pueblo y sus instituciones. De ellos nació la idea de homenajear al país que los había acogido y así se instalaron en el cerro Gabriela Mistral, nueve mástiles en sus respectivos monolitos. Al centro, el mástil mayor, lucía la bandera de Chile, y a sus costados ocho banderas de las distintas nacionalidades que tenían esos extranjeros, y como eran más de ocho, se alternaban semana por medio. El cerro perdió su nombre original y comenzó a llamarse “cerro de las banderas” y hoy se construyó en su explanada, la plaza de los vientos, que conserva, sino las banderas, los catavientos con los colores de las banderas que existían anteriormente. A ese mirador se accede en vehículo o por una larga escalera y desde ahí no solo se obtiene una hermosa panorámica del pueblo, sino también se divisa el vecino pueblo argentino de Los Antiguos y la majestuosidad de la Cordillera de los Andes, que aunque nos da la espalda, nos proporciona ese sentimiento de chilenidad que compartimos con nuestros compatriotas.

Vista del camino internacional que nace como Avenida Bernardo O’Higgins en el inicio noroeste del pueblo.

Calles pegadas al cerro.

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Cartas a la aldea

Panorámica de Chile Chico.

El pueblo era muy pequeño y las principales fuentes productivas las constituían la ganadería y la agricultura. El pueblo era productor de alfalfa y surtía a los regimientos de Aysén y Magallanes y a Carabineros de Chile con la alfalfa para sus cabalgaduras. También era productor en gran escala de arvejas, las que se exportaban y eran muy preciadas por su calidad. La mayor parte de las casas estaban construidas en ladrillo o adobes, casas sencillas y acogedoras que llamaron la atención al escritor Benjamín Subercaseaux, quien visitó al pueblo y le dedicó un artículo a esas casas, alabando su limpieza y su simpleza, artículo publicado en la Revista Zig Zag, en el año 1952. Han pasado los años, Chile Chico ha crecido enormemente, sus principales actividades productivas la constituyen la explotación de una mina de oro y plata que genera muchos empleos, y la fruticultura. Hoy no se produce alfalfa, se producen cerezas de alta calidad, que se exportan a los más exigentes mercados internacionales y que tienen la particularidad de ser las más tardías del hemisferio sur y cuya cosecha se produce casi a fines de enero. También se está experimentando con vides y con berries. Hoy estamos comunicados con Chile y el mundo a través de caminos, existe un puente sobre el río Jeinimene, puente que fue la aspiración de los habitantes de Chile Chico por más de cincuenta años, y que se inauguró en abril de 1990 y que significó el fin del enclaustramiento. Hoy tenemos más adelantos que cualquier pueblo del centro o norte de Chile. Es cierto, vivimos muy lejos, pero vivir aquí es un privilegio, con un clima agradable, con un paisaje maravilloso, con cielos azules y montañas vestidas de novias,

con un lago majestuoso que en su constante ir y venir, nos recuerda a cada instante que la vida es bella, que nuestra región es bella y que solo nos falta conectarnos por tierra a través de la Carretera Austral con el norte del país, con el Chile Grande, como dirían nuestros primeros pobladores, para integrarnos plenamente a nuestro país.

El antiguo y mítico Hotel Plaza, construido de cemento pegado con cal.

Camino internacional que conduce a Argentina (sector chacras).

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Registro

Registro

REGRESO DE MARTA BRUNET En el marco de los 90 años de la aparición de la novela Montaña Adentro con la que entró al primer plano de las letras nacionales la chillaneja Marta Brunet, se programaron en Chillán diversas actividades entre las que destacó la presentación del número 12 de la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad cuya portada y tema principal estuvo centrado en nuestra escritora. La investigación estuvo a cargo de la historiadora Alicia Romero.

Alejandra Troncoso, Alicia Romero y Natalia Cisterna, investigadora de la Universidad de Chile.

En el Liceo de Niñas Marta Brunet se realizó la presentación en un acto de alto contenido pedagógico y cultural cuya organización estuvo a cargo de la profesora del liceo Alejandra Troncoso y que contó con la intervención del inspector general, Gerardo Cofré Quezada.

Excelente marco de público presidido por el rector Ricardo Pérez y el director municipal de cultura Edgardo Venegas.

Sala Marta Brunet: con el propósito de darle presencia permanente a nuestra escritora, en el liceo que lleva su nombre se inició la instalación de la Sala Marta Brunet, que partió con valiosos materiales: fotografías, libros, documentos, donados a esta instancia por la historiadora Alicia Romero.

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Registro

El acto central de presentación de la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad se realizó en la Escuela de Cultura Artística Claudio Arrau León. El acto fue conducido por el profesor José Antonio Soto y contó con la participación del profesor Juan Pablo Garrido, director del establecimiento. A continuación se desarrolló una mesa redonda en la que participaron Alicia Romero, Natalia Cisterna y Alejandro Witker. Alicia Romero, Alejandro Witker y Natalia Cisterna.

Con una amplia asistencia que colmó el Salón Víctor Barrera de la Escuela de Cultura Artística se realizó el acto central de presentación de la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad. Se contó con la asistencia de Ninón Jegó, directora de extensión de la UBB, Edgardo Venegas, director de cultura de la Municipalidad de Chillán, Víctor Sepúlveda, concejal, Hérex Fuentes, presidente de Ñuble Región, Eduardo Meissner, destacado artista de Concepción, Armando Cartes, Sociedad de Historia de Concepción, entre otras personalidades y la grata presencia de familiares de Marta Brunet.

Especial realce dio al evento la presencia de familiares de Marta Brunet: De izquierda a derecha, María Teresa Joos Brunet, Marcela Gómez Saldías, Laura Saldías Brunet, Rosa Iris Saldías Brunet, María Loreto Pizarro Brunet.

Juan Pablo Garrido, director de la Escuela de Cultura Artística, quien destacó la importancia que este evento se haya realizado bajo su alero: “Es nuestro propósito vincular intensamente a nuestra escuela con la vida cultural de Ñuble”. Lo acompaña Natalia Cisterna, investigadora de la Universidad de Chile que tuvo a su cargo la edición de las Obras Completas de Marta Brunet bajo el sello de la Universidad de Chile y la Universidad Alberto Hurtado.

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Registro

INAUGURADO ESPACIO DE ARTES VISUALES TANAGRA La Municipalidad de Chillán habilitó sede en calle Carrera 430 para una de las agrupaciones culturales más antigua de Chillán, la Sociedad de Bellas Artes Tanagra, como una contribución efectiva a la protección del patrimonio y la promoción de la plástica en Chillán y Ñuble. Tanagra espera convertir este espacio en un centro de encuentro con valiosas exhibiciones de artistas locales y nacionales. Se cuenta con 4 salas para exhibir obras de la Pinacoteca y de trabajos de socios o invitados, tres salas (2º piso talleres de dibujo y pintura, de grabados y vitraux). Un espacio para la Biblioteca “Darío Brunet”, que cuenta con libros, revistas, catálogos de arte local, nacional e internacional con aportes de Centros Culturales de Santiago, con los que se ha firmado convenios, además, archivos de diferentes artistas de la Pinacoteca y de Tanagra, gracias a la gestión de la socia e historiadora Alicia Romero.

Alcalde Sergio Zarzar Andonie corta cinta en acto de entrega de la sede a la presidenta de Tanagra Carmen Egaña.

Vista parcial de la Pinacoteca en formación que espera reunir muestras de la mayor parte de las obras de pintores y escultores de Ñuble.

Biblioteca “Darío Brunet”, que parte con más de 500 libros, una valiosa colección de catálogos de artistas regionales y revistas especializadas. “Una sociedad de artistas requiere de una amplia bibliografía para fortalecer su formación y estar en disposición de consulta para estudiantes, periodistas y actores culturales”, declaró la historiadora Alicia Romero encargada de esta tarea.

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Registro

JULIO UTRERAS: HOMENAJE A MAESTROS El pintor Julio Utreras Rojas acaba de presentar en el Centro Cultural Alfonso Lagos Villar un libro titulado Pintores enseñantes de Ñuble, investigación sobre la vida y obra de pintores que, además de entregar a Ñuble valiosas obras artísticas, se desempeñaron como maestros en diversas instancias contribuyendo a la formación de nuevos valores de la plástica chillaneja, entre los cuales, Julio Utreras destaca tanto como artista como maestro en el colegio Padre Alberto Hurtado. En la obra participaron la diseñadora Nicole Utreras Vargas, la periodista Solange Domínguez Pacheco y el autor Julio Utreras Rojas. La edición contó con el patrocinio de la Corporación Cultural Colegio Seminario Padre Alberto Hurtado y el FNDR, Región del Biobío (2015). La presentación contó con una distinguida concurrencia entre las que destaca la gobernadora de Ñuble Lorena Vera.

Los padres del autor, Julia Rojas M. José Utreras V. y esposa Anamaría Vargas D.

Patricia Alcayaga C., Julio Utreras R., Rodrigo Saavedra V., Luis Guzmán M.

Cristian Quiroz, su hijo, Anamaría Vargas D., Julio Utreras R., Lorena Vera, Javier Ávila, consejero regional.

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Entrega de libro a Gobernadora Lorena Vera, Juan Escobar Kramm, Julio Utreras R.


Registro

“ONDE EL PALA”: ÍCONO CHILLANEJO José Belmar Palavecino (1921-1989) es el fundador de uno de los puntos de visita obligada si usted viene a Chillán situado en calle Flores Millán N°31 en Santa Elvira. Desde 1967 este lugar ha experimentado un proceso de transformaciones sucesivas que lo han llevado a situarse en un lugar con reconocimiento nacional. Van tres generaciones al mando de ese buque donde los sabores chilenos deleitan en un ambiente de cálida acogida. A comienzos del 2016, los Palavecino ofrecieron un agasajo a lo que ellos calificaron como “figuras señeras de la cultura chillaneja”. Un asado como Dios manda y los Palavecino saben obedecer. Los invitados fueron en el orden que aparecen de pie en la foto: Juan Pablo Garrido (teatro), Carlos René Ibacache (literatura), Juan Gabriel Araya (literatura), Rómulo Palavecino, Marco Aurelio Reyes (historia), Alejandro Witker (historia) y Luis Guzmán Molina (plástica). La reunión transcurrió en un ambiente muy grato y no exento de emociones por cuanto los homenajeados recibieron reconocimientos de noble factura de parte de Rómulo Palavecino. Por los homenajeados respondió el director de nuestra revista, quien subrayó la potente relación que se ha establecido entre los actores culturales de Chillán y esta “singular parroquia de nuestra bohemia”. Mural Familia Palavecino. Hermosa síntesis plástica instalada “Onde el Pala”. Obra de Héctor Sáez Romero y Renato Robert Paperetti (mexicanos).  2013.

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Registro

¿sabía usted… …que en el cerro Las Campanas, a poco más de 100 kilómetros al noreste de La Serena, se instalará el mayor telescopio del mundo, llamado Gran Telescopio Magallanes? El telescopio estará en una cúpula semejante a un edificio de 22 pisos. La instalación se explica porque este territorio se caracteriza por su aire seco y la transparencia del cielo la mayor parte del año. El proyecto cuenta con el respaldo científico y financiero de instituciones de Estados Unidos, Australia, Brasil y Corea del Sur. Una gran oportunidad para científicos chilenos y el desarrollo del turismo en la región. …que Alberto Blest Gana, destacado novelista chileno, era de profesión militar? Egresó de la Escuela Militar como subteniente de ingeniería, viajó a Francia para continuar estudios militares y en París leyó a Balzac, lectura que habría de hacerlo cambiar las armas por las letras. Se retiró del Ejército, ingresó a la diplomacia y se encaminó en la literatura, por esta razón la biblioteca de la Escuela Militar lleva su nombre. …que el zoólogo Bernhard Rensh (19001990), biólogo y ornitólogo alemán, en su libro Los animales también son humanos, presentó cuadros abstractos creados por dos monos? Los expertos opinaron: se trata de composiciones de un ritmo extraordinario, llenas de dinamismo y armonía, tanto en las formas, como en el fondo. Cuando se develó la identidad de los “artistas”, estalló el escándalo. “Descarada burla del arte moderno”. No es la primera vez que reciben elogios de críticos especializados, obras de parecido origen. ¿Broma de mal gusto? Puede ser, pero también debe reconocerse que ciertas “obras de arte” se prestan para las bromas. …que el primer Instituto Pedagógico creado en América Latina es el chileno bajo el gobierno del presidente Balmaceda en 1889? Se formaron pedagogos en latín, castellano, inglés, alemán, matemáticas, ciencias naturales, historia y geografía. La carrera duraba 3 años. Bajo este modelo, se crearon institutos pedagógicos en otros países de la región. El caso más notable es Venezuela, donde una misión chilena echó las bases de la educación secundaria.

…que en una encuesta realizada por la Facultad de Derecho de la Universidad del Desarrollo se indagó sobre los conocimientos elementales de la ciudadanía acerca de la organización jurídica de nuestro país? En dicha encuesta se consultó si el entrevistado sabía de qué materias se ocupa la Constitución: el 75% lo ignora. Si conocía algún código: el 84% respondió negativamente. El 67% desconoce el principio de separación de los poderes del Estado. El 65% es incapaz de señalar qué es una ley. El 82% no sabe qué es una asamblea constituyente. No obstante todo lo anterior, el 60% manifestó ser partidario de una reforma constitucional” (El Mercurio, Santiago, 18-IX2015). …que las editoriales argentinas Chimbote y Sudestada han lanzado una colección de cuentos infantiles destinados a romper con los tradicionales cuentos para niñas sobre princesas y príncipes? La idea es reemplazar a esas figuras tradicionales por mujeres situadas en las antípodas de esas figuras de la imaginación literaria. Se ha escogido a Frida Kahlo y Violeta Parra como arquetipos de esta nueva propuesta literaria. Cabe preguntarse si las biografías de estas singulares mujeres son adecuadas para ofrecerlas como paradigmas o a lo menos como información a niñas menores. Así lo han observado algunos críticos. Pero también es cierto que los cuentos de princesas no parecen concordantes con los tiempos que vivimos. Un interesante tema para la reflexión. …que como una forma de rescatar el patrimonio de la fiesta religiosa más grande del norte del país, se inauguró en La Tirana, Región de Tarapacá, el Museo de la Vivencia Religiosa del Norte Grande? Está ubicado en el subterráneo del templo de la ciudad y pondrá a disposición de la comunidad fotografías, trajes, pinturas, imágenes, prendas, condecoraciones, joyas, ex votos, placas conmemorativas e insignias, entre otras piezas. Son parte de un catastro de 6 mil objetos que fueron seleccionados, documentados y registrados.

… que la música, teatro, cine, pintura, escultura, libros, tv, radio, prensa, video juegos, mueven en Francia más dinero que la industria del automóvil y del lujo? Otorga trabajo a un millón doscientas mil personas, que representan el cinco por ciento de la fuerza del trabajo.

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Cartas a Quinchamalí

Sociedad

Agradezco el envío de una ejemplar de la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad (La Patria Austral), quedando gratamente impresionado por su calidad editorial, temática, fotografías de Magallanes y de la Antártica. ¡Es un acierto de sus patrocinadores! Hace un año visité Punta Arenas, Fuerte Bulnes, las Pinguineras, Puerto Natales, el Parque Nacional “Torres del Paine” y ahora en la tranquilidad hogareña, hojeando y leyendo esta revista, recreé con nostalgia esos hermosos e inigualables parajes y otros visitados. Me emocionó, entonces, cuando turistas extranjeros destacaban las bellezas de ese paisaje austral, con un “¡lindo Chile!”. Raúl Balboa Ibáñez Profesor, Linares.

Me permito agradecer a usted el envío del material bibliográfico en forma de donación para la “Biblioteca Especializada Jorge Valladares Campos” del Museo de Arte y Artesanía de Linares. Dichos textos servirán de valiosa fuente de información para las consultas que tanto estudiantes como público en general efectúen en nuestro museo y a la vez incrementará el patrimonio de nuestra biblioteca. Patricio Acevedo Lagos Director, Museo de Arte y Artesanía de Linares.

Dejo constancia del recibo de la siempre hermosa edición de Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad, dedicada esta vez a Magallanes. Como siempre, es un volumen impresionante, bello, didáctico, para atesorar. Claudio Sepúlveda Santiago.

No sé si hay valoración de Josué Smith Solar como chillanejo, Solar Ojeda era la madre. Él nació y estudió en Chillán antes de irse a Estados Unidos a estudiar su carrera, pero vuelve a Chillán y hace varias casas a molineros. Por desgracia su encargo del Teatro Chillán se frustra y viene a Santiago, donde dejará tantas obras fundamentales: Hotel Carrera, fachada sur Palacio de La Moneda, así como en Valparaíso la Universidad Federico Santa María, las mejores casas de Papudo y Zapallar, etc. Miguel Laborde D. Director Revista Universitaria P. Universidad Católica de Chile, Santiago.

Cumplo con acusar recepción y agradecer el voluminoso y bello ejemplar (en contenido y formato) de la edición especial de Quinchamalí. Artes, letras, sociedad, dedicada en exclusiva a La Patria Austral, en la cual tienen cabida una multitud de temas, que con precisos textos y acertadas imágenes, nos brindan una visión documental, grata y motivadora de esa parte importante de nuestra patria, que muchos chilenos no hemos tenido la bendición y/o privilegio de conocer en forma vivencial. Rolando Saavedra Villegas Profesor de Historia, Tomé.

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Difundimos en el programa Chile de Sur a Norte la Cantata Aysén del maestro Arturo Barros, con buena acogida del público. Aunque nuestro programa es de cultura tradicional y emite música de recopilación folklórica, la emitimos y está programada para el sábado 28 de marzo, en el recital folklórico de las 12.00, programa Chile de Sur a Norte. En mi opinión personal, la valoro en cuanto es la reseña poética de una cultura e historia tan propia de esa tierra, de esas etnias australes y expresión de un pueblo que conoce y ha vivido soledades, abandonos de gobiernos, tan dolorosos como el maltrato climático, tan identificador de esa gente y ese lugar, que fue moldeando todo el ser. Incluso se ve en esta obra la presencia de esa lucha constante por superar escollos y olvidos, modelando caracteres, actitudes y conductas tanto individuales como colectivas, que los hacen distintos a los chilenos del resto de nuestro país. Una obra magnífica que, como decía anteriormente, aun cuando no corresponde a la temática ni música que está siempre presente en nuestro programa Chile de Sur a Norte, fue muy bien recibido por la audiencia, que me lo hizo saber a través de la conversación personal y llamados telefónicos que hicieron durante el espacio radial en su momento. La Cantata Aysén es parte de nuestro patrimonio cultural y ahora documento sonoro importante en la discoteca cultural de nuestra radio Universidad del Bío-Bío. Nino Aguilera Periodista, Radio Universidad del Bío-Bío, Concepción.


Sociedad

Entre los varios logros que hoy puede exhibir la Universidad del Bío-Bío tendríamos que mencionar, sin lugar a dudas, las publicaciones que periódicamente entrega a sus lectores. Destacan varias cosas. En primer lugar, la atención que prestan a la historia, las artes y la cultura regional, como muestra de su compromiso con Chillán y Concepción. En segundo lugar, la calidad de sus ediciones; por último, los contenidos tan atrayentes que se encuentran en sus páginas. Buena parte de este trabajo es fruto del esfuerzo del profesor Alejandro Witker, un emprendedor intelectual que cada día nos sorprende con sus nuevos aportes. En particular, quisiera hacer referencia en esta oportunidad a la Revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad y a La Silla del Sol. Crónicas Ilustradas de Ñuble de Alejandro Witker, que recientemente han llegado a nuestras manos. La Revista Quinchamalí es, tal vez, una de las más hermosas que se publica en Chile. Tengo a la vista la edición especial Nº 10-11, que corresponde a los años 2013 y 2014. Definida como una revista de Artes, Letras y Sociedad, dedica este número a la Patria Austral, Aysén, Magallanes y la Antártica. Bellamente ilustrada, reúne textos de poetas, novelistas, ensayistas, historiadores y de escritores conocedores de esa Patria Austral que se evoca desde Chillán. “¡Magallanes, Magallanes, Magallanes! fueron las últimas palabras que pronunciaran los labios de Bernardo O’Higgins Riquelme al partir de este mundo”, apunta la nota editorial. “El prócer murió pensando en aquellos territorios sobre los cuales –agrega más adelante– los gobernantes y la sociedad toda de nuestro país debería tener conciencia de sus infinitas potencialidades para el futuro”. “Desde Chillán, concluye el editorial, retomamos sus desvelos, los hacemos nuestros y sentimos una enorme satisfacción de contribuir para que el sistema escolar, los medios de comunicación, las agrupaciones artísticas y culturales de la región, pongan sus ojos don O’Higgins puso los suyos, incluso, durante su último respiro”. Revista Quinchamalí se hace cargo de un deber de la Universidad, más aún si es del Estado: servir a su región y a Chile desde el lugar donde cumple su labor. La Silla del Sol. Crónicas Ilustradas de Ñuble apareció en tres volúmenes. El primero, Viaje espectacular es una invitación a recorrer Ñuble, “el corazón de la chilenidad”. Paisajes urbanos, pueblerinos, rurales o incrustados en esos rincones que amamos porque son nuestros –decía Gabriela Mistral–, le permiten al lector transitar por esas rutas que Alejandro Witker conoce mejor que nadie. La imaginación brota a raudales, estimulada por imágenes del pasado y del presente, que trasforman este viaje en un tranquilo caminar por esta parte tan hermosa de Chile. Cielo estrellado se titula el segundo volumen. Lo inicia Alejandro Witker recordando la figura de Marta Brunet, “sustancia de Chillán” según Joaquín Edwards Bello. Sigue después con Mariano Latorre, Manuel Jesús Ortiz, el notable autor de Cartas de la Aldea, para seguir luego con Aliro Oyarzún, Tomás Lago, Nicanor Parra, Arturo Pacheco Altamirano; Volodia Teitelboim, Ramón Vinay, Marta Colvin, Claudio Arrau y varios más que marcaron una tierra de cielo estrellado, surcado por volantines de letras, emboques de la vida y remolinos de luz. El último volumen, Árbol de la historia, se detiene en lo que más se aproxima a la disciplina en la que se formó su autor. Elaborado el texto a través de personajes y acontecimientos de una ciudad errante que ha sabido levantarse después de las tragedias telúricas de una tierra que parece no querer descansar, nos permite conocer detalles que no aparecen en otras historias. Bellamente ilustrada, con textos que se leen con agrado y fluidez, La Silla del Sol, es una obra de lujo que la Universidad del Bío-Bío, valiéndose del talento de uno de sus académicos más destacados, pone a disposición de chillanejos, penquistas, chilenos y extranjeros que desean saber más de una tierra que tanto aportó al desarrollo del país. Hermoso ejemplo que deberíamos imitar en nuestras Casas de Estudios, las publicaciones de Ediciones Universidad del Bío-Bío son un claro testimonio de lo que se puede lograr con seriedad académica, entusiasmo y cariño por la región que cobija a quienes viven o trabajan en ella. Jorge Pinto Rodríguez Universidad de La Frontera, Temuco. Premio Nacional de Historia 2012.

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Cartas a la aldea

QUINCHAMALÍ EN VICTORIA La investigadora de nuestra revista, Alicia Romero, visitó Victoria tras las huellas de Marta Brunet que, como se sabe, vivió algunos años en ese territorio, donde recogió los materiales que sirvieron de base a su novela consagratoria Montaña Adentro (1923). Estuvo en la Biblioteca Municipal que lleva el nombre de la escritora donde fue recibida por la directora Adriana Villalobos Durán, a quien hizo entrega de un ejemplar de la revista Quinchamalí. Artes, Letras, Sociedad cuyo tema central fue Marta Brunet. Fue recibida por el director del diario Las Noticias, Gino Bustamante Barría, quien también recibió la revista. El diario, cuya trayectoria de 105 años lo acredita como una fuente importante para la memoria de Victoria y alrededores, está en disposición de contribuir a la divulgación de la vida y obra de la escritora chillaneja.

PRESENCIA TERRITORIAL

Nuestra investigadora llegó hasta el fundo RariRuca donde Marta escribió en el verano de 1922 su primera novela Montaña Adentro, predio que en esa época pertenecía a la chillaneja Herminda Martín y a su esposo Anfión Muñoz. Tuvo la oportunidad también de aproximarse a lugares aledaños vinculados a la vida y obra de Marta Brunet.

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1. Alicia Romero y Adriana Villalobos Durán, directora de la Biblioteca Marta Brunet en Victoria, nombre dado a ese centro cultural en 1979. 2. Alicia Romero y Gino Bustamante Barría, director del diario Las Noticias de Victoria. 3. Galvano de cobre donado a Marta Brunet por el alcalde de Victoria Humberto Molinari Berrios en 1955. Al centro del galvano una carreta símbolo del lugar, y la siguiente lectura en su alrededor: “A Marta Brunet Cáraves. La ciudad de Victoria a la distinguida hija adoptiva que supo interpretar a través de sus obras la belleza e idiosincrasia de sus gentes”.

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Cartas a la aldea

QUINCHAMALÍ: PRESENCIA TERRITORIAL Relaciones establecidas con 111 actores culturales en el Chile profundo desatendido por el centralismo pero donde se construye patria sin el ruido de los grandes medios, pero con el compromiso de un fuerte sentimiento nacional. Con estos amigos estamos forjando relaciones primero para conocernos, luego intercambiar publicaciones y concertar acciones.

Punta Arenas: Ernesto Fernández Porvenir: Leda Andrade Puerto Natales: Ramón Arriagada Cochrane: Ada Figueroa Coyhaique: Jorge Díaz G. Villa O’Higgins: Roberto Recabal Chile Chico: Danka Ivanoff Puerto Aysén: José Mansilla Chaitén: Kareen Correa Ancud: Francisco Mutizábal Castro: Dante Montiel Puerto Montt: Pablo Fábrega Puerto Varas: Roberto Matus Lautaro: Ivonn Martínez Nueva Imperial: Juan Toledo B. Gorbea: Sergio San Martín Lonquimay: Sergio Venegas Perquenco: Mauricio Sandoval Purén: María S. Uribe Loncoche: Ricardo Vejar Carahue: Ramón Melipillan Valdivia: Hugo Muñoz Osorno: Gabriel Peralta V. Cañete: Clímaco Hermosilla Contulmo: Faustino Villagra C. Lebu: Manuel Torres Arauco: Luis Torres A. Angol: Daniel Salinas Temuco: Elizabeth Inzunza G. Victoria: Adriana Villalobos Durán Collipulli: Carlos Lagos Traiguén: Gabriel Díaz Mulchén: Milena Gallegos Nacimiento: Isolina Palma C. Los Ángeles: Marcela Rosen Quilleco: Manuel González A. Santa Bárbara: Alfonso Lloveras C.

Cabrero: Tito Figueroa Santa Juana: Jorge Negroni Lota: Pablo Gaete Coronel: Iván Bizama Concepción: Claudio Roa San Pedro de la Paz: Sylvia Gutiérrez Chiguayante: Rosa Ogalde Hualpén: Carlos Labraña Talcahuano: Luis Salvo Tomé: Rolando Saavedra Dichato: Jaime Eriz F. Penco: Evelyn Elgueta Yungay: María E. Díaz San Ignacio: Iván Ferrada Pinto: Mauricio Asencio Coihueco: Russel Cabrera San Fabián de Alico: Claudia Espina San Carlos: Víctor Manríquez San Nicolás: Angeluz Oviedo Ñiquen: Fabiola Olea Medel Ninhue: Carlos Huerta Portezuelo: Adán Zapata Quirihue: Fabián Irribarra Cobquecura: Pedro Ramírez Trehuaco: Segundo Concha Coelemu: Luis Villegas Guarilihue: Bernardo Paredes Ránquil: Carlos Grüebler Quillón: María Villa Bustos Bulnes: José A.Soto Chillán Viejo: Audito Gavilán Quinchamalí: María E. Uribe Villa Alegre: Jaime González C. Parral: Adolfo Márquez E. Linares: Margarita Valenzuela Yerbas Buenas: María E. Gálvez Talca: Horacio Hernández

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Curicó: Manuel Grez Molina: Nelson Chávez Díaz Romeral: Cristóbal Ortega Teno: Jorge Uribe Ghigliotto Pichilemu: Carlos Leyton L. Litueche: Berlín Valdés O. Machalí: Evelyn Vega Rancagua: Ligia Uribe Rengo: Lucia Muñoz Sandoval Malloa: Jorge Díaz Farías Coltauco: Carmen Laborde Santa Cruz: Mario Galarce San Fernando: Roberto Soto Aliaga Chepica: Marcos Valle G. Lolol: Jorge Cubillos Duarte Pumanque: Francisco Moraga M. Santiago: Alicia Romero La Florida: Jorge Coulón Ñuñoa: Carlos Muñoz N. San Bernardo: Camilo Salas Maipú: Jaime Mallea Recoleta: Miguel Sauma San Antonio: José M. Jiménez Viña del Mar: Lorena Brassea Valparaíso: Francisco Astudillo Quilpué: Juan J. López Los Andes: Carlos Tapia Coquimbo: Diana Meléndez Diaz La Serena: Fredy Sanhueza Vallenar: Juan García Rodríguez Huasco: Luis Farías Copiapó: Claudio Briseño Taltal: Rodolfo Contreras Tocopilla: Damir Galaz-Mandakovic F. Antofagasta: Arlette Ibarra Iquique: Ximena Bernal Arica: Carlos Newmann


Memoria EnEnMemoria

Sociedad

Lionel Yáñez Merino (1942-2015) Con mucho pesar dejamos constancia en nuestra revista que acogió su permanente presencia de la partida definitiva de una de las más nobles piezas del Bosque, Nativo de Ñuble: profesor normalista que enseñó durante 30 años en la Patagonia y luego continuó su labor como educador, investigador y difusor cultural en su pequeña patria de Coihueco. Autor de varios libros que han contribuido al mejor conocimiento de la región: Breve historia de Coihueco, Andenes de Ñuble adentro, Minas del Prado tierra creadora; fue distinguido con importantes reconocimientos por la Municipalidad de Coihueco y la Gobernación de Ñuble que le otorgó la Medalla Vicente Méndez Urrejola. Fue vicepresidente del Instituto O’Higginiano de Ñuble donde se distinguió como un colaborador profundamente compenetrado de la vida y obra de El Libertador. Nuestra revista está de luto y su recuerdo nos acompañará siempre.

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Registro

Jaime Giordano (1937-2015) El 27 de mayo del 2015, en San Juan, Puerto Rico, falleció el compañero y amigo de siempre, Jaime Aníbal Giordano Mirschwa, nacido y formado en Concepción. Especialista en literatura hispanoamericana fue profesor, editor, ensayista y un extraordinario poeta. Enseñó en Chile, Estados Unidos y Puerto Rico en diferentes centros de estudio superior. Sus ex alumnos, procedentes de muchos países y sus amigos lamentan su muerte. Muchos han dedicado por escrito un recuerdo emocionado a este gran maestro. Su magisterio ensayístico se halla en La edad del ensueño (sobre Rubén Darío) y en dos trascendentales libros, La edad de la náusea y Dioses y antidioses…Estas tres “edades”, las del ensueño, la náusea y los antidioses, lo hacen un crítico sobresaliente en nuestras letras y en el ámbito de América Latina.

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Artes, letras, sociedad. N° 15, PRIMER SEMESTRE 2016 ISSN 0719 - 3785 Director: Alejandro Witker Comité Editorial: Igor Concha, Marco Aurelio Reyes, Armando Cartes, Juan Ignacio Basterrica y Juan Pablo Garrido Editora: Lucía Rojas Plass Investigadores: Alicia Romero, Loreto Mora y Santiago Araneda Diseño Gráfico: Siegfried Obrist Rodrigo Rojas Sandoval Relaciones públicas: Claudio Roa Secretaria: Rosa Fuentealba Oficina: 18 de Septiembre 580, Chillán, Bío-Bío, Chile Dirección Postal: Casilla 483, Chillán, Chile Teléfono: 56 - 42 - 224 67 39 Correo Electrónico: alejandrowitker@gmail.com Editan: Taller de Cultura Regional Universidad del Bío-Bío

Instituto O’Higginiano de Ñuble

Municipalidad de Chillán

Ediciones Universidad del Bío Bío FONDART


Revista Quinchamalí. Artes, letras, sociedad N°15  

Publicación del Taller de Cultura Regional de la Universidad del Bío-Bío. Primer Semestre de 2016. Chillán, región del Biobío, Chile.

Revista Quinchamalí. Artes, letras, sociedad N°15  

Publicación del Taller de Cultura Regional de la Universidad del Bío-Bío. Primer Semestre de 2016. Chillán, región del Biobío, Chile.

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