Page 1

poemas

ediciones GRAFEMA

JUAN PEDRO LÓPEZ


publicaci贸n, 2014 edicionesgrafema@gmail.com


Juan Pedro L贸pez


Doña Micaela

Cerca de aquel pueblo donde yó nací De Canelones a una legua escasa Bordeando un camino de “pitas” y “tunas” Un rancho se alzaba Era un rancho vlejo de ladrillo y zinc Tan humilde y pobre, que hasta daba lástima Y a pesar de todo soportaba el tiempo, No se conmovía, ni se tambaleaba Ese era mi rancho... allí nacimos todos... Esa fué mi casa... Bendito su recuerdo, aquí dentro de mi alma. Había un pozo al trente Al que un viejo sauce su sombra le daba Era un pozo inmenso, obscuro y hondo; ¡pero tenía un agua! Las má pura y sabrosa de aquellos lugares... Según se contaba... Todos los vecinos y los peregrinos Tejían alabanzas Para el agua pura de aquel noble pozo de mi humilde casa. Era tan famoso como era su dueña Una pobre anciana... Partera del pago hacía 50 años. Tenía unas manos, decían las madres Igual que una “santa”. Mi madre y el pozo eran en el pago Dos cosas sagradas... Parece que aun siento después de 30 años Una voz que llama... Para repetirle lo mismo de siempre... Doña Micaela?, deme un vaso de agua ¡Oh que pura, ¡que linda... que fresca!... Que Dios se lo pague! Que agua divina, parece filtrada... 5


Y mi pobre madre A veces descalza Porque en el apuro perdía una “alpargata” tendíale la mano, al que allí llagaba Con un vaso lleno, desbordante de agua, de aquel viejo pozo de mi pobre casa... Doña Micaela?, deme un vaso de agua! Y era para ella un placer profundo Cuando aquellos mozos y esas mozas guapas Que ayudó a nacer De cientos de madres de aquella comarca Le pedían sedientos al pasar allí... Doña Micaela?, Deme un vaso de agua! Pobre madre mía!... A veces lloraba de puro contenta Cuando tantos hijos, que eran casi suyos Al pasar llamaban y le repetían; Dona Micaela?, deme un vaso de agua! Todo está muerto ya no existe el rancho... Ni tampoco el pozo, y menos la planta... Aquel viejo sauce donde yo pasaba Las horas benditas de dulce infancia... Todo está muerto Ya no queda nada... Sobre esos recuerdos, ha nacido alfalfa, Un hombre muy rico Compró aquella chacra Puso dos obreros, con tremendas palas, Que en poquitas horas taparon la boca del pozo querido que aún se conservaba Cual un centinela sobre una montaña... Así terminó todo Ya no queda nada Nada que recuerde a los caminantes La noble figura, la cabeza blanca, la sonrisa triste de la pobre anciana... 6


Pero para muchos seguirá, viviendo Como una leyenda Aquellas palabras; Doña Micaela?, deme un vaso de agua!... El pozo y mi madre eran para el pago Dos cosas sagradas Yá se acabó todo yá no queda nada Ni padre, ni rancho, ni pozo, ni sauce nada, nada, nada...

7


El rancho

Hay un pedazo en el mundo de tierra que yo no olvido es para mi tan querido tan sagrado, tan profundo Cuando en sus recuerdos hundo mis nostalgias de cantor hago versos del dolor que mi corazón encierra y se los canto a la tierra que fuera un nido de amor. Bajo el pasto que ha crecido copioso y divinamente se oculta para la gente el hogar donde he nacido ¡cuántos recuerdos queridos! duermen allí, yo diría allí en esa tierra fría tierra de mi corazón oculta cada terrón más de una lágrima mía. Todos los hombres tenemos del mundo en algún lugar la tapera, el dulce hogar el rancho donde nacemos pero cuantos ni volvemos a recordar tan siquiera la humildísima tapera donde una madre amorosa besó la frente preciosa del hijo por vez primera Todo vive sepultado del trébol bajo la alfombra ni tan siquiera la sombra sobre la tierra ha quedado; el hombre con el arado sus paredes hizo trizas 8


fuertes eran y macizas pero al fin se doblegaron y mis recuerdos quedaron bajo un mundo de cenizas. Cuantas veces he querido dejar su memoria trunca no recordarlo más nunca echar todo en el olvido; ¡para que, si ya he perdido lo mejor que allí tenía! pero el alma, el alma mía mira entre recuerdos muertos como unos brazos abiertos que me llaman todavía.

9


La leyenda de Mojón

Llovía torrencialmente Y en la estancia del Mojón Como adorando al fogón Estaba tuita la gente. Dijo un viejo en redepente: “Les voy a contar un cuento Aura que el agua y el viento Train a la memoria mía... Cosas que naide sabía Y que yo diré al momento. “Tal vez tenga que luchar Con mas de un inconveniente Pa’ que resista la mente El cuento sin lagrimear, Pero Dios que supo dar Paciencia a mi corazón Tal vez venga en esta ocasión A alumbrar con su reflejo El alma de un gaucho viejo Que ya lo espera el cajón. “No se asusten si mi cuento Les recuerda en este día Algo que ya no podía... Ocultar mi sentimiento. Vuelquen todos un momento La memoria en el pasao Que allí verán retratao Con tuitos sus pormenores Una tragedia de amores Que el silencio a sepultao. “Hay cosas que yo no puedo Detallar como es debido, Unas, porque se han perdido Y otras, porque tengo miedo. Pero ya que en el enriedo 10


Les metí, pido atención, Que si la imaginación Me ayuda en este momento Conocerán por mi cuento “La leyenda del Mojón”. “Alcáncenme un amargo Pa que suavice mi pecho, Que voy a dentrar derecho Al asunto, porque es largo; Haré juerza sin embargo, Pa llegar hasta el final, Y, si atiende cada cual Con espíritu sereno, Verán como un hombre gueno Llego a hacerse criminal. “Setenta años, quien diría Que vivo aquí en estos pagos Sin conocer mas halagos Que la gran tristeza mia, Setenta años no es un día, Pueden tenerlo por cierto, Pues si mis dichas han muerto Aura tengo la virtud De ser pa esta juventud Lo mesmo que un libro abierto”. Iban a golpear las manos Por lo que el viejo decía, Pero una lagrima fría Los detuvo a los paisanos. “Hay sentimientos humanos Dijo el viejo conmovido Que los años con su ruido No borran de la memoria, Y este cuento es una historia Que pa mi no tiene olvido. “Allá en mis años de mozo, Y perdonen la distancia, Sucedió que en esa estancia Hubo un crimen misterioso, En un alazán precioso 11


Llego aquí un desconocido, Mozo lindo, muy cumplido, Que al hablar con el patrón Quedo en la estancia de pión Siendo dispues muy querido. “Al poco tiempo nomás, El amor lo picotio Y el mocito se caso Con la hija del capataz, Todo marchaba al compás De la dicha y el amor Y pa grandeza mayor Dios les mando con cariño Un blanco y hermoso niño Mas bonito que una flor. “Iban pasando los años Muy felices en su choza, Ella alegre y guenamoza, El juerte y sin desengaños. Pero, misterios extraños, Llegaron... y la traición Deshizo del mocetón Sus mas queridos anhelos Y el fantasma de los celos Se clavo en su corazón. “Aguanto el hombre callao Hasta dar con la evidencia Y un día fingió una ausencia Que jamas había pensao. Dijo que tenia un ganao Que llevar pa la Tablada. Que era una guena bolada Pa ganarse algunos pesos Y así entre risas y besos Se despidió de su amada. “A la una de la mañana Del otro día justamente, Llego el hombre derepente Convertido en fiera humana; De un golpe hecho la ventana 12


Contra el suelo en mil pedazos Y avanzando a grandes pasos, Ciego de rabia y dolor, Viendo que su único amor Descansaba en otros brazos. “Como un sordo movimiento en seguida se sintió, después un cuerpo cayo y otro cuerpo en el momento. Ni un quejido, ni un lamento Salió de la habitación. Y pa concluir su misión Cuando los vio dijuntos, Los enterró a los dos juntos Donde hoy esta ese mojón. “En la estancia se sabia Que la ingrata lo engañaba Pero a el nadie le contaba La disgracia en que vivía. Por eso la polecia No hizo caso mayormente, Pues dijeron: “La inocente Se jue con su gavilán...” Y en cambio los dos están Descansando eternamente”. - ¡Ahi juna! - grito un paisano Si es así lo que habla el viejo Ese era un macho, ¡canejo! ¡Yo le besaría la mano!... -¡Yo soy! - le grito el anciano -, ¡Venga, m´hijo, besamé!... Yo jui m´hijo el que mate A tu madre disgraciada Porque en la cama abrasada Con otro hombre la encontré. - Hizo bien tata querido - Grito el hijo sin encono -, Venga, viejo, lo perdono Por lo tanto que ha sufrido; Pero aura, tata , le pido 13


Que no la maldiga mas, Que si jue mala y audaz Por mi perdónela, padre, Que una madre, siempre es madre, Déjela que duerma en paz!... Los dos hombres se abrazaron Como nunca lo habían hecho, Juntando pecho con pecho Como dos niños lloraron, Padre he hijo se besaron Pero con tal sentimiento, Que el humano pensamiento No puede pintar ahora La escena conmovedora De aquel trágico momento. Los ojos de aquella gente Con el llanto se inundaron Y todos mudos se quedaron Bajo un silencio imponente, Volvió a decir, nuevamente, Allí están en el mojón Y poniendo el corazón El anciano en lo que dijo, Le pidió perdón al hijo Y el hijo le dio perdón.

14


Masoller Allá detrás de una sierra se levantaba imponente el sol, majestuosamente, cubriendo de luz la tierra, los pájaros como en guerra lanzan al cielo su ruego y en aquel desasosiego de cantos a la natura el sol... tomaba la altura como una mancha de fuego. Treinta mil hombres ansiosos, Bien armados y dispuestos, Van ocupando sus puestos Visiblemente nerviosos, Los momentos espantosos No tardarán en llegar En los que han de realizar, Con una furia estupenda, La batalla más horrenda Que se pueda imaginar. Dos ejércitos reunidos, Aunque en distintos parajes, Esperan como salvajes Del cañón los estampidos. Los pajaritos heridos Van el espacio buscando, Ya no cantan, van llorando, Porque alcanzaron a ver Que ya están en Masoller Los hombres malos peleando... Son treinta mil los guerreros Que a manera de espartanos Están peleando entre hermanos Como perros carniceros, Todos blanden sus aceros Con un ímpetu feroz, 15


Y de aquella lucha atroz Quedaron en desconcierto Sobre cada pasto un muerto Como maldición de Dios... El clarín vibra doliente Como un quejido a deshoras; Y las ametralladoras Tiñen de rojo el ambiente Y allá va un pueblo inocente, Analfabeto y brutal, A morir como animal, Sin reflexionar... tirano... Que aquel que mata un hermano Es mil veces criminal. ¡Vivan Los Blancos!... grutaban Los valientes de Aparicio, Y camino al sacrificio... ¡Que mueran!... les contestaban Derrepente se alejaban, Se volvían a entreverar Y matando sin cesar Ruedan los muertos y heridos, Y los que no caen vencidos Vuelven de nuevo a atacar. La lucha va recobrando Más fragor a cada instante, Y sobre la sangre humeante Van las víctimas quedando, La muerte sigue diezmando De ámbas partes por igual Y al estépido infernal De fusiles y cañones Van rodando corazones Y entre ellos... ¡un General!... Honda llaga abrió en el pecho La caída del valiente, Y su ejército imponente Ya va sin rumbo y deshecho, Saben que a morir, derecho Marchaban como condenados 16


Mi tapera

Existe allá en Canelones una derruída tapera voy a recordar siquiera aquellos caídos terrones ya no se oyen las canciones que a mi madre le cantaba ella atenta me escachaba y me solía decir; ¡yo no te puedo sentir! ¡hijo de mi alma... y lloraba! Oh! solitaria tapera quiero turbar tu reposo porque me siento dichoso aunque es mi voz lastimera; recuerdo que en la cumbrera la golondrina anidaba a mi padre le agradaba sentir tanta melodía y al nacer la luz del día a yerbear se levantaba Hoy la miro con dolor la contemplo entristecido donde fue mi hogar querido hay un ombú protector hay un ceibo que da flor y viste de colorado que mi padre con cuidado muchas veces lo podó; como recuerdo quedó de aquel tiempo que ha pasado Cuando la noche callada extiende su negro manto tristemente lloro y canto a mi tapera arruinada y tan solo una mirada 17


de mis ojos desprendida trae a la mente enseguida recuerdos que ya pasaron pero que en mi alma quedaron como una pena escondida ¡Adios mi adorada choza! tu hijo querido se va buscando la soledad y la noche silenciosa hoy la vida me es odiosa al verte solita así; pero sabrás que hay en mí un pesar que me desgarra pues cantando en la guitarra quiero morir junto a tí.

18


Payador

Payador no puede ser cualquiera que se disponga por más que en una milonga pueda, el mozo, florecer. Primero debe tener conciencia de lo que toca y si algún recuerdo evoca debe hacerlo penetrante para que sea el consonante un pensamiento en su boca. Porque arrojar consonantes con facilidad pasmosa eso... resulta una cosa de mediocres e ignorantes. Los pensamientos brillantes no se hallan a la carrera, ni aquélla expresión sincera que lo hace gaucho al cantor, cuando canta con amor derramando el alma entera. Que para ser payador no hay estudios, ni se aprende; es el divino fulgor de un rarísimo señor que ni él mismo se comprende.

19


Quemá esas cartas

Quemá esas cartas donde yo he grabado Sólo y enfermo, mi desgracia atroz Que nadie sepa que te quise tanto, Que nadie sepa solamente Dios. Quémalas pronto y que el mundo ignore la inmensa pena que sufriendo está un hombre joven que mató el engaño un hombre bueno que muriendo va. Te amaba tanto, que a mi santa madre casi la olvido por pensar en tí y mira ingrata como terminaron todos los sueños que vivían en mí. Yo ya no espero que tu amor retorne al dulce nido donde ayer nació; yo ya no creo que tu blanca mano cierre la llaga que en mi pecho abrió. Y te perdono... porque aquel que quiso nunca maldice lo que ayer besó; gime y se arrastra sin tomar venganza muere... en silecnio... como muero yo. Más cuando en brazos de otro ser dichoso caigas rendida de placer y amor recuerda al menos que has dejado trunca una existencia que mató el dolor.

20


dise帽o y paginaci贸n

ediciones GRAFEMA 21


22

Juan Pedro López, Poemas  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you