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Poemías Jesús Fernández Palacios Ediciones En Huida


© de los poemas: Jesús Fernández Palacios © del prólogo: herederos de Carlos Edmundo de Ory © de la foto de la solapa: Carmen Bustamante © de la ilustración de la portada: Juan Antonio Flores http://floresnavarroilustraciones.blogspot.com Coordinador editorial: Ediciones En Huida ISBN: 978-84-939539-7-3 Depósito Legal: Está prohibida la reproducción total o parcial de este libro, al igual que su incorporación a un sistema informático, su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea éste electrónico, mecánico, reprográfico, gramofónico u otro, sin el permiso previo y por escrito de los editores. Contacte y haga su pedido (sin gastos de envío): ventas@edicionesenhuida.es


PRELIMINARES

Honra tu herencia herética, poeta Datos del autor 11 Notas a la edición 15

por Carlos Edmundo de Ory

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POEMÍAS Treinta monedas de pus 19 Réquiem en descomposición 21 Extremos y proposiciones 22 Elucubraciones semanales 24 Al visitante oportuno 25 Crónicas de lo no vivido 27 La cabaña del poeta 32 Europa 34 La tarde 38 Sucede que 39 Y pertenece a la ciencia del placer 40 Confesión corporal 41 Ory tiene cincuenta daños 42 La noticia 43 Homenaje a Wilhem Reich 44 Leyendo un texto sobre las vitaminas 45 Onomástica verbal del espacio 46 Las doce y veinte o la búsqueda posible 47 Instante uno único 48 Descripción de ambos 49 El amor en una mesa de vidrio 50

índice


Evocación 51 Vigilia 53 Por qué la música 54 Ensayo para un monólogo interior 55 Donde, qué y quién 56 El poblador 58 Tentativas del joven artista 59 Diez coplas de Israel Sivo

I. Coplas para vivir físicamente 60 II. Rim/allegro para el musi/poeta 62 III. Nana para ortopédicos y silenciosos 63 IV. Coplas para morir geométricamente 65 V. Coplas para Orinoco 67 VI. Coplas para el espíritu 69 VII. Triple atrapaboca 71 VIII. Primera aliteración 72 IX. Copla octosílaba 73 X. En Velintonia 74 César Vallejo 76 La risa de René Magritte 77 Historias de gatos y otros sonidos 79 Vademécum 82 Leucemia 83


A Carlos Edmundo de Ory, en mi memoria amorosa.


HONRA TU HERENCIA HERÉTICA, POETA Carlos Edmundo de ORY

Cuando pongo mis ojos en los primeros versos, ¡qué suerte tengo!, me encuentro con mi poema preferido. “Dumbo, La Virgen, Torquemada, El Ladrón”. En Cádiz lo he recitado ritualmente, de pie en danzarín y a voz en cuello, ante un auditorio boquiabierto de espanto. Es menester sacudir al público español de cultura salonística, y hacerlo con poesía universal pasando lista a la “infame turba” yanqui, grandes poetas de la beat generation, sin olvidar al gigantesco Walt Whitman. “Rómulo, Remo, La Loba Capitolina”. Música de “gong”. ¿Quién ha escrito “Sangre Sangre Sangre Sangre Sangre” y “Ciegos Ciegos Ciegos Ciegos Ciegos”? El autor de estos versos absolutamente acústicos no es otro que…. tú, Israel Sivo. Hay que poner el dedo en la llaga así: “dos mil años de cultura de pus”. Siguen los versos en cascada, a pedal limpio. El idioma se sale de madre, la mamá sintaxis, y por mor de heurística gramatical se infunde ímpetu al lenguaje. La poesía es orgasmo de palabras. Libertinaje de conceptos. Oh divinos retruécanos y tropos: “Esta mano cerbatana / equilátero cadáver”. Se cambian de sitio las cosas y con la mudanza de metáforas tenemos el poema patas arriba. El homo ludens poeticus desquicia el mundo y sus significados a la par que aniña el alma. Maravilla la dinámica de imágenes automáticas. Es el desiderátum artístico sentirlas moverse como pez en el agua. ¿Qué son los poemas, sino maquinitas mágicas? Ordenadores programados por locos. En los versos que estamos leyendo no nos sorprende si salta la liebre a cada rato. Ejemplos llamativos: “uvayema en el ombligo”, “un gorro de mantequilla”, “con moquillo de albahaca”, “agua de caballo hervido”, “cascabel

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de la sardina”… ¡Gloria de disparates! Nos parece estar oyendo a los poetas del nosense Christian Morgenstern y Edward Lear o incluso Lewis Carroll, lógico y matemático. Las mismas canciones infantiles desde tiempos remotos contienen absurdidades semejantes. Y qué decir de nuestro propio siglo sentando piedra de escándalo, preciosa y filosofal, gracias a los mineros del inconsciente, liberados de los deberes del razonamiento. Ellos trajeron el habla destetada de los idiomas maternales diurnos gritando fantasías y abismos del espíritu. De ese modo hablaron dadaístas, surrealistas, postistas. Y también habló así César Vallejo con terrible lengua. Honra tu herencia herética, poeta. Jesús Fernández Palacios o Israel Sivo. Lleva en el onomástico el hijo de Dios y en el seudónimo un par de emblemas reveladores: el pueblo elegido del patriarca hebreo y el tercer avatar de Vishnú, masculinizado. Renuncio a interpretarlo como heterónimo del poeta. ¿No conocéis las apócrifas “Coplas de Israel Sivo”? Cuando las leí se me alegró el corazón. Yo desvelé su identidad civil hace muchos años en un prolegómeno: “Nadie nace poeta, ni siquiera en Cádiz. Así nació, como por milagro, este Israel Sivo. Entre los poetas nuevos de Andalucía, ya se conoce su nombre entero: Jesús Fernández Palacios.” La poesía tiene que traer felicidad a la gente. Hay demasiados escombros en el planeta. Holocausto. Martirologio. Genocidio. No hay verbalismo cuando hay vértigo. He aquí un libro que contempla el mundo y la casa, la angustia colectiva y la individual. Con gritos comienza: “Llantos histéricos, desesperación”. Luego las mociones anímicas forjan bailes y cabriolas, gimnasias inverosímiles del lenguaje.

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DATOS

DEL AUTOR

Jesús Fernández Palacios nació en Cádiz el 14 de septiem-

bre de 1947. Poeta, diarista, articulista y crítico literario, ha colaborado en diversos periódicos y revistas españolas y extranjeras. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano, francés, alemán, rumano, portugués, griego y árabe. Ha publicado los siguientes poemarios:

Poemas anuales (México, 1976); El ámbito del tigre (Sevilla, 1978); De un modo cotidiano (Madrid, 1981); Coplas de Israel Sivo (Madrid, 1982); Signos y Segmentos 1971-1990 (Granada, 1991); Los poemas de Sakina (Bilbao, 1997); Signos y segmentos. Segunda antología (Madrid, 2007); 21 Poemas (Palma de Mallorca, 2008) y Del Mar y otras pasiones (Madrid, 2011). Su poesía, recogida en unas doscientas publicaciones españolas y americanas, ha sido incluida en las siguientes antologías:

Nueva poesía española 1: Cádiz (Madrid, 1976); Antología de la joven poesía andaluza (Málaga, 1982); Abanico: Antología della poesía spagnola doggi (Bari, Italia, 1986); Antología della poesía Andalusia 1973-1993 (Modena, Italia, 1995); L’Invention des voix: 22 poètes d’Espagne (Montélimar, Francia, 1996); La plata fundida 19701995: 25 años de poesía gaditana (Cádiz, 1997); De varia España (México, 1997), Poesía viva de Andalucía (Universidad de Guadalajara, México, 2006) y Diez poetas españoles contemporáneos (Editorial Lagudera, Atenas, Grecia, 2010).

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Su obra poética ha sido estudiada por el profesor Carlos Manuel López Ramos en su libro: Utopía comparada. Dos poetas, dos poéticas: Jesús Fernández Palacios y José Ramón Ripoll, con prólogo de José Manuel Caballero Bonald (Publicaciones del Sur Editores, Jerez de la Frontera, 2010). Jesús Fernández Palacios es también autor de un Diario, prácticamente inédito, que abarca desde 1971 hasta nuestros días, recogido en ocho cuadernos de 200 páginas cada uno, donde cuenta muchas de sus experiencias personales, literarias, culturales, viajeras y editoriales. Asimismo, ha participado con sus poemas, ensayos y artículos en diversos libros colectivos, como por ejemplo:

Estrecho. Una poética de la solidaridad (Cádiz, 1999); Carlos Edmundo de Ory: Textos críticos sobre su obra (Cádiz, 2001); Jaime Gil del Biedma. Conversaciones (Barcelona, 2002); Testimonios de solidaridad. El drama de la inmigración (Sevilla, 2003); Cartografía poética (Sevilla, 2004); Impresiones sobre el Quijote (Sevilla, 2006); José Manuel Caballero Bonald. Navegante solitario (Málaga, 2006); Homenaje a la Generación del 27 (Sevilla, 2007); Homenaje a la Fiesta del Ultraísmo (Sevilla, 2008), Poemas a toda plana (Madrid, 2009), La dolce vita. Poesía y Cine (Málaga, 2010); Y habré vivido. Poesía Andaluza Contemporánea (Málaga, 2011); 65 Salvocheas (Cádiz, 2011) y José Manuel Caballero Bonald: Regresos a Argónida en 33 entrevistas (Zaragoza, 2011). También ha realizado y prologado la edición en tres volúmenes del Diario 1944-2000 de Carlos Edmundo de Ory (Dipu-

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tación de Cádiz, 2004), así como otra edición en tres volúmenes titulada Relecturas. Prosas reunidas (1956-2005) de José Manuel Caballero Bonald (Diputación de Cádiz, 2006). Recientemente ha revisado y prologado el libro póstumo de Carlos Edmundo de Ory, La memoria amorosa (Editorial Visor, Madrid, 2011). Por otra parte, ha publicado poemas y textos críticos sobre algunos pintores: Rodrigo Báez, Fernando Meléndez, Franco Policastro, Hernán Cortés, Javier Galiana, Colectivo 90, Manuel Virella, Manuel Cano, Eduardo Sanz, René Magritte, Carmen Bustamante, Juan Carlos Crespo Láinez y Pedro Escalona. Como activista cultural, ha propiciado y participado en numerosos proyectos, entre los que destacan sus decisivas colaboraciones en diversas revistas, tales como Marejada, Fin de Siglo, Cádiz e Iberoamérica, Andana, Gaceta Gaditana y en algunos suplementos literarios y colecciones de libros. A partir de 1991 y durante veinte años fue subdirector de la prestigiosa RevistAtlántica de Poesía, saludada por la crítica internacional como una de las mejores revistas del mundo hispánico. Hasta 2008 dirigió durante once años la colección Libros de Bolsillo de la Diputación de Cádiz, en poesía, narrativa y ensayo, dejando un notable catálogo de obras publicadas. En el año 2001 fue nombrado director de la revista de literatura Campo de Agramante, que edita en Jerez de la Frontera la Fundación Caballero Bonald, a cuyo patronato pertenece desde su creación. Ha organizado y coordinado diversos ciclos de lecturas literarias y ha sido comisario de algunas exposiciones sobre Rafael

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Alberti, la Generación del 27, César Vallejo y sobre Carlos Edmundo de Ory y el Postismo (movimiento vanguardista de posguerra). Ha participado en diversos congresos, seminarios y cursos de verano en distintas universidades. Ha realizado lecturas poéticas individuales y colectivas en algunos países (España, Portugal, Marruecos, Italia, Francia, Alemania, Grecia, EE.UU., Cuba, Colombia y Puerto Rico). Recientemente participó en la creación y puesta en marcha de la Fundación Carlos Edmundo de Ory, a cuyo patronato pertenece.

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NOTAS

A LA EDICIÓN

Poemías rescata 43 poemas fechados entre 1971 y 2010, algunos de ellos ya publicados de manera dispersa en revistas y antologías inencontrables, otros inéditos y la mayoría revisados y corregidos ampliamente para la presente edición, hasta el punto de que varios de esos textos pueden y deben considerarse como nuevos, desde el título hasta el último verso, por los cambios que han experimentado. Con esta edición el autor pretende homenajear al poeta Carlos Edmundo de Ory, que falleció en noviembre de 2010, como maestro y amigo suyo que fue durante los cuarenta años que abarca este libro. Un homenaje de gratitud al reconocerse legítimamente en la estirpe poética que Ory representa, afín con la de César Vallejo, al que asimismo rinde tributo casi al final de estas páginas con un poema ya conocido y titulado con su nombre. Dos influencias decisivas en la configuración de su propia obra que, como la de casi todos los poetas, se sustancia entre luces y sombras, aciertos y errores y, en definitiva, logros y fracasos. Las características de los poemas aquí seleccionados quedan suficientemente definidas en el texto de Ory que encabeza el libro y en los fragmentos críticos que a continuación se reproducen con nombres y apellidos. Y a ellos nos remitimos. El poeta marroquí Mohamed Maimouni sostiene que: “En este mundo tangible, la poesía se esmera en iluminar su camino y otros caminos posibles, procurando buscar todo aquello que es real entre lo que percibimos de este cúmulo fragmentado de imágenes. De esta manera se orienta la poesía de Jesús Fernández Palacios. Extrae su escritura de las líneas ocultas, los arcanos de los hechos, de las acciones completas que esconden la esencia de las palabras y los significados, para presentar, al mismo tiempo, una visión global y fragmentaria sobre el mundo tal y como lo percibe, posiblemente porque asume que la realidad que vemos como un todo no se rejesús fernández palacios jesús fernández palacios

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fleja sino a través de fragmentos: creemos que está unida sin que así sea en realidad”. Rafael Soto Vergés dijo en vida: “la poesía de Jesús Fernández Palacios nos llega como revelación (para otros líricos, quizás inconfesables) de unos distintos ángulos de la visión poética. En sus ricos registros no se hallan ausentes la oblicuidad y la ironía, la conexión irracional, el trasunto grotesco de presencias formales y burguesas. Su pensamiento crítico no excluye, sin embargo, el amor, la ternura, o las axiologías de la moral profunda y natural. Y todo ello visto a la manera muy eliotiana de una fragmentación del mundo, de cuyo sincretismo se desprende la unidad de un diafragma y de un estilo. Como anota Luis García Montero, “con un vitalismo de origen vanguardista, con una preocupación ética y lingüística muy marcada (César Vallejo, por medio), la poesía de Fernández Palacios busca su tensión en los fragmentos, en las acumulaciones, en las aliteraciones y los juegos de palabras, en los golpes de mirada o de conciencia que son capaces de imponer, por encima de la norma, la unidad de sus aparentes oposiciones”. Luis Javier Moreno recuerda: “hace algún tiempo, en una presentación de la poesía de Jesús Fernández Palacios, dije sobre su obra que prefiere la enunciación a las definiciones, la duda que genera lo impreciso a lo cómodamente aceptado. El poeta se demora en el flujo de las impresiones a la espera de que un pensamiento o una emoción exijan que se los delimite y objetivice. Sus poemas (muchos de ellos, a mi modo de ver) representan inquisiciones sobre su particular historia personal, su modo de ver el mundo, la vida y las cosas... Sigo pensando lo mismo, incluso añadiría que la perspectiva que nos otorga el contemplar los cuarenta años de escritura que abarca este conjunto de poemas ratifica mi percepción de que tanto las conjeturas como la fantasía o el ensueño libran en los versos de Fernández Palacios una dura batalla con la expresión porque su exigencia respecto al artificio es mucha, siempre ha sido mucha”.

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TREINTA

MONEDAS DE PUS

Me asomo al cesto de los papeles: 31 Mayfield Road, veo flores, en Sutton veo dos flores rosadas. La matrona es una furcia cascarrabias, gruñe, grita, le duele la tiroides, escupe la mierda del cóndor y luego pide perdones violetas. En el cesto de los papeles hay un hospital en Londres, dos topos que escarban la tierra: libertas rara avis est. Unos jóvenes cubiertos de pieles rezan, drogan, ríen, bailan, extasían; Omar Iben Ibrahim el Khaiami mercader vende su nacimiento por un vaso de vino.

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La Religión Hindú sin drogas, fuentes inagotables especies ecos, el mundo se está destruyendo a pesar del llanto de las madres. Dos soldados se besan en la frontera, Rómulo, Remo, La Loba Capitolina, Sangre Sangre Sangre Sangre Sangre: dos mil años de cultura de pus, se coagula el mundo por el frío.

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Trajes largos sofisticados celestes, hombre con ojos de hormiga baila, se arrodilla agita las manos, corta el aire, el silencio, la mueca: Las Brevas, se habla español a tientas. Vuelve a tu interminable Avenida, enciérrate en el Yo de todos los hombres, Ciegos Ciegos Ciegos Ciegos Ciegos: se resbala el hashish, cucarachas, Bob Dylan, la conciencia cósmica, un niño como oruga encima del Eje.

Howl: aullidos de los Allen Ginsberg,

de los Gregory Corso, de los Ferlinghetti, de los Jack Kerouac, de los Whitman. Tienen destrozados los tendones Dumbo, La Virgen, Torquemada, El Ladrón. Las vibraciones mágicas genéticas, Harold Lloyd, Emily Brontë, Tobias. Brutales borracheras cara marcada, arrugas en el cuello bajo los pelos, dos cicatrices la sandía se desliza. Llantos histéricos, desesperación,

Hermeneutica sine nomine vulgus,

pan espacial para los que desfallecen: los gladiolos se están marchitando.

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RÉQUIEM

EN DESCOMPOSICIÓN

Para Carlyundo de Ory Pavoroso he visto construir el Muro de la Vergüenza y la mano de un niño empujando su inocencia. En la casa de Madame Bernard vive Ory su destierro, como un rey de las ruinas con su flauta prohibida. Los hombres son hedonistas y allí convive un ángel, en la humilde buhardilla de esa casa apartada. He visto a los ascéticos y nihilistas derrumbarse abatidos en el Muro de la Vergüenza. A los ángeles también los detienen y los reyes no son sabios de capirote. En Amiens se cuecen las habas con miel y en el Muro de la Vergüenza se desangran los hombres se desangran. La mano de un niño está en el Triste Muro y no hay lirios al pie de las alambradas, sólo besos y rezos derramados por la tierra. Las víctimas apenas tienen cepillos de dientes y una Biblia en la cárcel donde agonizan. La frontera de la Tierra es una alambrada y Dios es una inmensa frontera. La mano de un niño yace dolorida en la frontera de la vergüenza. La muralla China se ve desde la Luna y en la Luna no hay fronteras. He oído a un célibe pedir amor, pero la mano del niño ya supura, Dios supura en el Muro de la Vergüenza.

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EXTREMOS

Y PROPOSICIONES

I Ser y amar servirte quiero oh sí Útil consuetudinario escribo Miento y me escupen hebras Y no puedo menos mal ser calavera Oh no crecer rodeado de mujeres En las calles andaluzas y en las calles Me ofendo se insultan duelo tanto Ser y amar no se puede estar despierto Se dijo toro lamentos con ele En las prisiones los muros opacos Ya se supo que dije lamento Que la ele es la voz del castigo Hora horca cáeme dormido Destrózame la herencia de mi sangre Cuerda y nogal tensión vivida Fértil nogal convertido en horca

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II Ser y amar odiarte puedo oh sí Normas inútiles normas oscuras Siento celos ellas me niegan Ahora quiero ser más y no negaros Oh no vivir de forma tan abstracta En los cuatro elementos de la Tierra Me duelo es verdad me duelo y canso Ser y amar ingrato ni el odio quiero Se dijo campos cadena corre grita En las calles me asusto de mi muerte Ya se supo que veo las cadenas Que la muerte del otro sí me duele

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Levántame y levanta tus dos manos Incitemos la sangre parricida Horca tosca voz vence blanco espacio Horas negras resuelta tez de nuevo

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ELUCUBRACIONES

SEMANALES

La mano escribe en la mesa a propósito y el llanto destila metales nocivos. Es el lodo tan sucio marisma para los peces y el espacio cubierto de extraños objetos. Es el siglo a renglones del animal cuadriculado donde las estaciones tienen ojeras azules de danzante esqueleto débil o esqueleto solo. Aquí está la cueva donde las sombras subyacen, donde la piedra se hizo cuerpo o bisonte y los pájaros volaban recubiertos de amianto. En el centro del volcán la vieja silla de enea, los cascabeles del caballo como cisternas y el ratón que conservó su olfato como la polilla su garganta, allí donde el fuego parece una campana. Acaso describimos los vómitos del siglo, y para no alarmar el rostro de la poesía: hacemos pan con la bicicleta del toreador y leche con la soledad del toro maltratado.

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