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extravaganza

El lenguaje de Juan Manuel Flores es “refinadamente desnudo”. A través de su mirada, que es “otra”, mira al mundo con los ojos de un “nino adulto”. Su sencillez y elegancia simultáneas, lo hacen comprensible a todo el que se acerque a su obra: el fundamento de sus versos consiste en que toda imagen llegue a cualquier persona. La suya es, esencialmente, en su espíritu y forma, “poesía popular”: poesía desnuda, comprensible a todo ser humano. Naturaleza y espiritualidad son los dos aspectos más recurrentes en su obra. El “cristianismo” de Juan Manuel Flores ha sido objeto de muchas de las conversaciones con sus familiares. Un cristianismo hondo y arraigado en el sentido más profundo y verdadero del significado de la palabra. Y sus versos están marcado por ello. Una “eterna primavera” impregna su obra. La naturaleza es la reina de sus versos: todos los elementos naturales brotan de la pluma del poeta y llegan al papel vivos y auténticos y, a partir de ese momento, vuelven a volar libres. Porque es ésta la esencia y voluntad primaria de Juan Manuel Flores: las palabras atraviesan los folios blancos por un instante, una fracción de segundo, utilizan este medio como trait d’union entre el espíritu del poeta y el aire.

Juan Manuel Flores- El caballero niño  

Conoce al autor de Ha llegao la mañana a través de la mano de Marianna Maierú y Agustín García López.

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