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Ediciones En Huida - Juan Manuel Flores - Antología poética - Extravaganza

El viento nino de Abril jugaba en los altos surtidores volviendo espadas de agua en diamantes de colores. Poema inédito, Juan Manuel Flores

Ediciones En Huida

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Ha llegao la manana -

Antología poética

Juan Manuel Flores Selección y prólogo de Marianna Maierù

Colección Extravaganza - poesía

Ediciones En Huida

Juan Manuel Flores Talavera, poeta, es una de las figuras claves de lo que se ha dado a conocer como el nuevo flamenco. A finales de los 70, junto con el genio de Manuel Molina, la renovación de Gualberto, el aliento de Ricardo Pachón, la tersa hondura de Lole Montoya, la quebrada pureza de Remedios Amaya... fue partícipe de una de las etapas más prósperas y fructíferas del flamenco y la canción andaluza. Todos hemos llevado y llevamos, arraigado allí de donde nunca se desprenden las cosas hondas, en el vientre, en el pecho, en el corazón, sus versos abrazados elegantemente por Manuel y hechos universales por la profunda belleza de la voz de Lole. Todos hemos cantado bajito que “ha llegao la manana” o que “ érase una mariposa blanca que era la reina de todas las mariposas del alba”. He aquí una antología de su producción poética a modo de reconocimiento de este genio que fuera, de este genio que es, pues su poso quedó allí donde el legado se hace eterno: en la memoria colectiva, en el acervo del pueblo. Gracias, Juan Manuel.


Ha llegao la manana -

Antología poética

Juan Manuel Flores Selección y prólogo de Marianna Maierù

Colección Extravaganza - poesía

Ediciones En Huida


© de los textos: herederos de Juan Manuel Flores © del prólogo: Marianna Maierù © del poema Vida: Luis Flores Talavera © del epílogo: Juan Manuel Flores Batista

Talavera

Coordinador editorial: Ediciones En Huida Maquetación: Martín Lucía (mediomartin@yahoo.es) ISBN: 978-84-941773-3-0 Depósito Legal: SE 2112-2013 Está prohibida la reproducción total o parcial de este libro, al igual que su incorporación a un sistema informático, su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea éste electrónico, mecánico, reprográfico, gramofónico u otro, sin el permiso previo y por escrito de los editores. Contacte y haga su pedido (sin gastos de envío): ventas@edicionesenhuida.es


Índice

Nota de los editores

15

La vida

21

Prólogo

23

La canción

33

Oye hermano

34

Alcalá desde el castillo

35

Nana del nino pobre

36

Salta la valla

37

Crepúsculo

38

Otono parque de María Luisa

39

Mi sangre

40

Amanecer roto

42

Carta

43

A Juan Ramón Jiménez

44

Tu risa

45


Sed de Dios

46

Infancia

47

Espejo

48

La luz de la palabra

49

Busqué tu corazón nuevo

50

Cuando mi grito

51

Levántate hermano

52

Me he bebido tu alma

54

Tu recuerdo

55

Dejame el silencio

56

Cuento para mi nino

57

Porque murió mi grito

58

Nuevo día

59

Esa eres tú

60

Estaba la flor cercada

61

Manantial que me brota

62

La luna de mayo

63

Como la tierra

64

Si no te quieres quedar

65

Sin ti

66

Poeta

67

A mi hijo

68


Han venido tus ojos

69

Ayer

70

Me duele, sí, me duele

71

A mi madre

72

Al alba

73

Seise de sevilla

74

Recuerdos de la escuela

75

Hermano

76

Estabas tú en el mar

77

Ayer mirando tus ojos

78

Clávame con tu mirada

79

Porque mi nina lloraba

80

No te vayas

81

Me has venido de pronto

82

Un desatino, amor, un desatino

83

Tu ira

84

Ahora, es tarde, amor

85

Cristo solo

86

Desprendido del yo

87

Mi barca de blanca luna

88

Quise hacer un poema

89

No te digo te quiero

90


Senor, hoy quisiera

91

Si me fuera tras el río

92

El alba

93

Tus ojos

94

A la rosa blanca

95

Noches a orillas del Genil

96

A Miguel Hernández

98

Mariposas

99

Giralda

100

Amor: la noche es azul

101

Sevilla

102

Soleá

103

Seguirilla

104

Bulería

105

Alegría

106

Estoy varado aquí

107

Hermano: el horizonte guarda un día 108 Yo seguiré sonando

109

Llegó tu cuerpo un día

110

Ayer tenía la luz

111

Ayer… ¡Dios mío, ayer!

112

Cantaor…

113


Un abismo sin fin

114

En la mitad de mi alma

115

Luz

116

Amanecía

117

¿Existes?

118

Dime si has mentido alguna vez,

119

Decídete

120

¡Osú, qué gitana!

121

Magnolia

122

Ana, agua, sed

123

Siento en mi carne tu distancia

124

La noche que encendiste

125

Cuando yo me haya ido

126

Silencio, silencio

127

La verdad es la espada

128

El trovador canta

129

Vivir, gritar

130

Tu cuerpo me ha dejado

131

Perdona, flor rebelde

132

Voy sonando con tus besos

133

Déjame, mujer, no quieras

134

Si tú me ves ingenuo

135


Yo te estaré esperando

136

¿Qué me dirán sin grito?

137

Cuando tú estabas, mi amor

138

Tú te tines de rojos

139

Se ha puesto la luna nina

140

Es llorar…

141

A ti, mi amor, a ti

142

Soleás

143

Liberación

146

Necesidad

147

La humanidad ve en el marxismo

148

Por la orilla sola y triste

149

¡Ay, qué dolor!

150

No me dais miedo alguno

151

La mente

152

Cuántas veces me tienta

153

Mi nino es un querubín

154

En las cosas del querer

155

Ana, mi vida, ven aquí

156

No llores más hermano

157

Estaciones

158

El mar y yo

159


Tu risa se mete por mi alma

160

Agosto

161

Destilabas desdén de hiel amarga

162

¡Ojo!, a veces, la madre sociedad

163

Ahora, otra tarde, amor

164

La noche tiene mil calles

165

Canción blanca

166

Tríptico a ti

167

¿Recien nacido?

168

Epílogo

169


Ha llegao la manana -

AntologĂ­a poĂŠtica

Juan Manuel Flores


Corazón dormido en el agua Hubo un tiempo de bendita vesania que elevaba su canto mortal con la resonancia más recóndita. Al principio era un breve son acompasado, apenas perceptible, para luego, según el cambio de las estaciones, gravitar como hojas quebradizas en otono, entumecer como la corteza de los árboles en invierno, enhebrar flor y fruto en primavera y zozobrar con la delirante chicharra en verano. Era el tiempo del poeta que enunciaba otro tiempo nuevo. Un mandamiento lírico y humano que hendió de transparencia y luz la cerrazón que mutiló cuerpos y almas durante cuarenta anos desde la impenetrable oscuridad. El poeta surgió de ese hastío para mecer su voz en el aleteo de las mariposas. Era la nana silenciosa de su mirada sin reproches ni agravios, henchida de vida. “Mi posición es ésta: / El poeta no cumple su palabra / si no cambia el nombre de las cosas”, afirma el poeta chileno Nicanor Parra. Sus versos definen la singular voz de Juan Manuel Flores que, fiel a este principio, cumplió su palabra y cambió el nombre de las cosas. Lo hizo desde la elegancia y la sencillez de su palabra honda y fecunda. Su universo interior fluía como hontanar ignoto que preserva la pureza del agua. He ahí dónde radica la imagen deslumbrante del poeta sevillano: poesía que es albor del nuevo día, que alivia las 15


sienes y enerva nuestros sentidos desde la exquisita elocuencia de su discurso lírico plagado de avidez vital. Poesía de rumor y amor que vibra como la cuerda trémula de un violín. Tan poderosa como frágil. En Ocnos, el también poeta sevillano Luis Cernuda –este ano 2013 se celebra el quincuagésimo aniversario de su fallecimiento en el exilio- apunta que hay destinos humanos unidos a un lugar o paisaje. En el caso de Juan Manuel Flores esa latitud se encuentra en el barrio de El Tardón. El poeta se ve impelido a alumbrar lo mejor de sí en ese irrepetible cruce de sensibilidades artísticas que convergen en este barrio de Triana. Y es que cruzar la encabrillada lámina de agua del Río Guadalquivir que lo separa de Sevilla, es abundar en otra senda inescrutable, cuyo animismo personaliza nuestro poeta. Posesivo concebido no como propiedad y sí como legado espiritual que trasciende en el lector de su obra, y la hace de todos nosotros. Los editores de Ediciones En Huida queremos dejar constancia de la dicha y fortuna que sentimos publicando este libro. Un libro elaborado desde el mayor carino, desde la más serena responsabilidad, respetando escrupulosamente el trabajo íntimo del artista, haciendo las mínimas correcciones, preservando la frescura en su peculiar modo de sentir el ritmo en los versos. Incluso manteniendo dos versiones de un mismo poema.


Un libro que, sin duda, nos permite ser pagadores de la deuda emocional con el poeta que arrulló nuestra adolescencia e invitó a soalzar nuestra primera mirada al celeste cielo en la misma vecindad. Un libro que nos permite quedar en paz con la memoria colectiva, con la herencia recibida. Todos hemos llevado y llevamos, arraigado allí de donde nunca se desprenden las cosas hondas, en el vientre, en el pecho, en el corazón, sus versos abrazados elegantemente por Manuel Molina y hechos universales por la profunda belleza de la voz de Lole Montoya. Todos hemos cantado bajito que “ha llegao la manana” o que “érase una mariposa blanca que era la reina de todas las mariposas del alba”. Con la edición de su obra emprendemos el vuelo hacia la memoria de ese tiempo esplendente, que supuso encaramarnos a la infinitud de su eco inextinguible. Hacemos especial y significativo gesto de afecto y gratitud a la familia de Juan Manuel Flores Talavera por la generosidad de su aportación inédita y su trato de carino. Un grado de desprendimiento que forma parte del espíritu del poeta en su siempre oferente actitud. Con la misma intensidad a la compiladora de la obra, Marianna Maierù, por la devoción y profesionalidad de su trabajo. Un trabajo que nos habla de la universalidad de la obra poética que con tanto gusto presentamos. Desconocemos lo que el devenir nos albergará, pero no es menos cierto que con la edición de Ha llegado la manana, nos sentimos trastocados por el halo y la estela que envuelve esta bellísima obra. 17


La remembranza espiritual que contiene, asiente la percepción de lo que consideramos un talismán. La elocuencia sanadora, regenadora y edénica, sin desatender el transido gesto del pronunciamiento ante la vida, obra el milagro de seguir escuchando su corazón dormido en el agua. Gracias, Juan Manuel. Martín Lucía y Pedro Luis Ibánez Lérida Octubre de 2013


Tú jazmín con luz de luna... Juan Manuel Flores

De orilla a orilla, siguiendo tus pasos, poeta, encontré los mios... por el río hacia la mar con Mis suenos azules1 Marianna Maierù

1 Canción del primer disco de Remedios Amaya, Canción del agua dormida, Epic 1978, con música de Gualberto García y letra de Juan Manuel Flores.


LA VIDA El agua que hay en el mar son lágrimas de los peces que no les gusta nadar, mas si no nadan, perecen. Si no lloran los peces ¿qué pasaría con el mar? ¿Dónde nadarían los peces? Luis Flores Talavera


Pr贸logo por Marianna Maier霉


juan manuel

JUAN MANUEL FLORES, UN CABALLERO-NINO Juan Manuel Flores Talavera nace en Sevilla a los albores de los anos cuarenta, en una Espana gris y tumbada boca abajo tras una guerra civil recién terminada, en una importante familia de arquitectos que dieron luz y forma a la ciudad hispalense. El bisabuelo, Juan Talavera y de la Vega, edificó por ejemplo, el pabellón llamado “El Costurero de la Reina”, situado en los límites de los jardines de las Delicias (actual Oficina municipal de turismo). El abuelo, Juan Talavera y Heredia, al principio de su carrera delineante de Aníbal González (arquitecto de la Exposición Iberoamericana de 1929), realiza obras tan importantes y fundamentales para Sevilla como la reforma de la Plaza Nueva, la Central de la Companía Telefónica (1928) o el Pabellón del Aceite en la Exposición Iberoamericana, entres otras. Juan Manuel Flores entra en contacto a temprana edad con la poesía y el arte; también gracias a su padre Manuel Elías, anticuario bastante conocido, que lo introduce en el mundo de la pintura. Estudia, según la tradición familiar, en el colegio de los padres Escolapios en Sevilla, pero su espíritu libre e independiente hacen que choque con la disciplina impuesta en la escuela, siendo expulsado del colegio. Fue por aquellos anos que Juan Manuel empieza su andanzas entre los círculos y tertulias literarias de su ciudad natal: entres artistas y bohemios de los tardos anos sesenta sevillanos. 25


extravaganza

La “Noches del Baratillo2”, antes de convertirse en institución literaria conocida y renombrada, nació de manera espontanea a raíz de encuentros y lecturas en bares y casas del centro de Sevilla. Juan Manuel conoce artistas, actores, pintores, escultores… que serán los primeros en disfrutar de su poesía y de su arte.

Primero el hombre: poeta. Después...la fuente, la flor, el aire, el cielo la estrella, la melodía, el color, la luz, el sueno el poema... Tras haber transcurrido su infancia por el centro de Sevilla, Juan Manuel Flores, junto a su familia, se traslada al otro lado del río Guadalquivir. Y es por su nuevo barrio, el Tardón, donde conocerá a músicos y cantaores flamencos con quien, más tarde, colaborará poniendo sus versos para grandes éxitos que todavía se siguen cantando por todo el mundo. 2 La Institución Literaria Noches del Baratillo fue fundada en 1950. Esta la fecha que aparece en el escudo fundacional, y se toma como referencia, pero parece que ya funcionaba como tertulia literaria varios anos antes. De un almacén de hierro y chatarra por la calle Azme, al estudio del escultor Antonio Illanes hasta convertirse, más tarde, en una institución renombrada y reconocida hasta nuestros días. Actualmente, la sede de Noche del Baratillo se encuentra en la calle Macasta, barrio San Julián, Sevilla.


flores

Desde unas profundas sinergias basadas en la amistad y el conocimiento mutuo, nace una colaboración estrecha entre Juan Manuel Flores, el guitarrista y compositor Manuel Molina y la cantaora Lole Montoya. En 1975 empieza la Transición, nueva era para Espana. Los buenos aires llegaron y, envueltos en ellos, sale Nuevo día (Movieplay 1975), primer disco de Lole y Manuel, reflejando la nueva etapa del país, encendiendo luz y esperanza para el futuro. Eran diferente a todo lo que se había escuchado hasta el momento en el mundo del flamenco. Otra mirada a la música, diferente concepto de las letras, del flamenco, de cantarlo y de pensarlo: la música de Manuel Molina, esa manera tan peculiar de coger su guitarra y la voz de Lole, tan grande y distinta; un manantial de aguas profundas y delicadas que, por primera vez ,le cantaba a las flores, a la naturaleza, a los colores, a la luz. Hicieron historia.

El sol joven y fuerte ha vencido a la luna que se aleja impotente del campo de batalla La luz vence tinieblas por campinas lejanas el aire huele a pan nuevo el pueblo se despereza ha llegao la manana. 27


extravaganza

El poeta de la luz. Así define el productor y director musical José Miguel Évora a Juan Manuel Flores. Según el músico sanluqueno, con sus versos pinta de azul el mundo del flamenco: Juan Manuel habla siempre desde la luz. También cuando nos habla de la oscuridad de la vida y del sufrimiento, lo hace sutilmente y desde otro punto de vista totalmente luminoso: la naturaleza como protagonista, sus colores y perfumes. Entre sus colaboraciones con artistas del mundo de la música y del flamenco hay que destacar el primer disco de la cantaora Remedios Amaya: Canción del agua dormida (Epic 1978). Este trabajo nace del encuentro y la amistad con el músico Gualberto García, guitarrista del grupo Smash, que, en esta ocasión, musicó los versos de Juan Manuel Flores para la joven Remedios.

Sevilla es decir luz y azahar es decir punto y final en un destino.... Sevilla es una mujer con el alma de cristal llena de lejanos suenos que se le van a la mar... Juan Manuel Flores escribió, además, una obra de teatro para ninos Maya, la luna y el Arlequín, junto a Rosalia Amaya, que aparece como coautora del texto. La obra se ensayó, pero nunca llegó a estrenarse. El poeta parece juntar todos “sus mundos” en esta


juan manuel

obra: elementos musicales, visuales y poéticos que el poeta vivió en “primera línea”. La interesante puesta en escena con distintos aspectos de la cultura sevillana: los árboles-ninos con los gorros de plumas, como los armados de la Hermandad de la Macarena en la procesiones de Semana Santa. La mezcla musical “explosiva”: letras flamencas cantadas por bulerías junto a temas del grupo Imán (rock sinfónico andaluz), el Adagio de Albinoni, El Amor brujo del compositor Manuel de Falla y los músicos de la Escolanía de la Catedral de Sevilla para acompanar el minué bailado por los seises de la Catedral, interpretados por elfos. El burrito de Platero y yo, poema en prosa del gran poeta espanol Juan Ramón Jiménez, como protagonista de unos de los cuentos del Arlequín. Espero que pronto podamos, por fin, disfrutar de ella en una teatro con ninos-actores, música, poesía, bailes y cantes. El lenguaje de Juan Manuel Flores es “refinadamente desnudo”. A través de su mirada, que es “otra”, mira al mundo con los ojos de un “nino adulto”. Su sencillez y elegancia simultáneas, lo hacen comprensible a todo el que se acerque a su obra: el fundamento de sus versos consiste en que toda imagen llegue a cualquier persona. La suya es, esencialmente, en su espíritu y forma, “poesía popular”: poesía desnuda, comprensible a todo ser humano.

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Naturaleza y espiritualidad son los dos aspectos más recurrentes en su obra. El “cristianismo” de Juan Manuel Flores ha sido objeto de muchas de las conversaciones con sus familiares. Un cristianismo hondo y arraigado en el sentido más profundo y verdadero del significado de la palabra. Y sus versos están marcado por ello. Una “eterna primavera” impregna su obra. La naturaleza es la reina de sus versos: todos los elementos naturales brotan de la pluma del poeta y llegan al papel vivos y auténticos y, a partir de ese momento, vuelven a volar libres. Porque es ésta la esencia y voluntad primaria de Juan Manuel Flores: las palabras atraviesan los folios blancos por un instante, una fracción de segundo, utilizan este medio como trait d’union entre el espíritu del poeta y el aire. El papel es el vientre, nada más. Luego, superado este eslabón fugaz pero esencial, los poemas emprenden caminos por el mundo y echan a volar con alas de pájaros que desconocen la oscuridad. Las palabras de Juan Manuel Flores saben de dónde vienen y desprendidas vuelan alto y por boca ajenas surcan mares inmensos. Marianna Maierù Octubre de 2013


Ha llegao la manana


juan manuel

LA CANCIÓN Arriba el cielo abajo el árbol y más abajo el agua, y en el agua cielo y árbol se abrazan. El nino tira una piedra la piedra al árbol espanta, llora lágrimas concéntricas el agua. En los juncos de la orilla, hay un concierto de ranas. La tarde se está vistiendo de topacios y albahacas. Tímida la luna nina, se asoma tras la ventana y el aire huele a jazmín a limón y a almendra amarga.

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OYE HERMANO Oye, hermano: el día que matemos estas ansias de adoración al Bíblico Becerro, de meternos la tierra en los bolsillos, a costa de quien sea y como sea; sin respetar los cuerpos ni las almas… Vendrá sobre nosotros un aura de paz y habremos recobrado el paraíso… Será la blanca era del amor y la paz, la que nos grita Cristo hace ya veinte siglos; la que nunca escuchamos porque nuestro egoísmo nos hace sordos ante la Verdad.


flores

ALCALÁ DESDE EL CASTILLO Alcalá desde el castillo era un manojo de lirios, ¡ay, Alcalá si supiera, ay, si lo hubiera sabido! El tiempo se me escapa como el agua en un cestillo, mis manos por tu cintura como un nino en laberinto, ¡ay, con el ay de tus besos, ay, con el ay tus suspiros! Alcalá no sabe nada y los pájaros lo han visto, ¡ay, Alcalá si supiera ay, si lo hubiera sabido!

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NANA DEL NINO POBRE Duérmete nino mío que viene el amo que se escuchan los cascos de su caballo. Duérmete nino mío que viene el amo el dueno de las siembras y de los campos. Duérmete nino mío que viene el amo y no quiere jilgueros picando el grano, y es porque el amo no sabe llevar flores en las entranas.


juan manuel

SALTA LA VALLA ¡Salta la valla chiquillo!, tu novia te está esperando con los pechos encendidos. Salta la valla chiquillo los naranjales en flor nunca cuentan lo que han visto. Salta la valla chiquillo tu novia te está esperando ¿Qué espera pálido y tímido? ¿Qué esperas? ¿Por qué no saltas? ¿Por qué no saltas, chiquillo?

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CREPÚSCULO ¿Se han parado mi corazón y el tiempo en esta hora ? El día eterniza el momento de su muerte, en un adiós sin fin. Lenta, angustiosamente, el sol ha abandonado el paisaje. Tenues velos de luz empurpurados se resisten al manto de la noche. Se han dormido los pájaros, y se han quedado muda la arboleda. ¿Qué sonarán los pájaros si suenan? Cierro los ojos. ¿Breve? ¿Largamente? Al abrirlos de nuevo, ya miran las estrellas a la tierra.


flores

OTONO PARQUE DE MARÍA LUISA Madre: en esta tarde, gris de otono, en el jardín se ha derramado la tristeza. Madre: mi corazón es violeta. En el borde de musgo del estanque, una danza macabra de hojas muertas. Madre: mi corazón es violeta. Ateridos los pájaros callan junto a la última flor que les queda. Madre: mi corazón es violeta. Allá en el fondo, rígida, más rígida que nunca, mira María Luisa su rosa de piedra. Madre: mi corazón es violeta.

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MI SANGRE Arroyo cuyo curso me corre enteramente, rojo y caliente Arroyo de mi sangre. Arroyo amalgamado por los mil sedimentos que me legaron seres que son bruma en el tiempo pero, que son presentes en la voz de mis venas y en las inclinaciones de mi corazĂłn nuevo. Sendero inexplicable que sĂŠ sin aprenderlo porque lo recorrieron los otros que llevaron la sangre que yo llevo, y me siguen mandando a travĂŠs de la sangre, porque mi sangre es solo tramo de curso eterno, que ya sigue caminos de luz y de esperanza, de dulce vida nina por los dulces veneros del cuerpo de mi hijo.


juan manuel

AMANECER ROTO Una paloma herida y acosada, se ha posado, temblando en mi ventana. Me he quedado mirando tras el cristal con lรกgrimas. He visto que su sangre se escapaba, con un pequeno arroyo sobre sus plumas blancas. No he tenido valor para tocarla, y se ha muerto indefensa y aterida entre el alba y mi llanto amortajada.

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CARTA Querida, más que nada: cuando te escribo a ti me nacen las palabras florecidas de espuma de tu gracia. Que la luz siga en ti y que yo tenga siempre tu sonrisa como un cascabelillo por el alma. Antes, cuando no estabas, sólo sabía de espinas y de lunas amargas. Ahora tengo tu cuerpo de magnolia caliente, de jazmín y de nardos, y tengo tus caricias, sonadas de por siempre como un milagro nuevo cada aurora. Llegué por un sendero de soles desvaídos y ahora cantan las fuentes inundadas de estrellas. Cuando lleno tu cuerpo con encajes de besos el alma siente envidia de tu vestido mágico


flores

y los pájaros lanzan nuestro amor a los aires entonando canciones que aprenden de nosotros. Ay, amor, de nosotros, que sabemos la lengua de los pájaros y sabemos la lengua de los suenos, y sabemos de un mundo donde llueven las rosas y la gente no sabe de tristezas. Mi carta, con mi amor te llegue en oleadas de ternuras. De este posible beso pétalo y brasa, que nunca habrá existido pero que yo te mando.

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A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ No, no coronen tu frente ni mirtos ni laureles. Violetas suaves y blancor de jazmines se ufanase en mirarse en tu alma luminosa. Maestro, tú lo sabes, la belleza es sencilla sobre todas las cosas, no necesita galas ni buscadas palabras, tú lo sabes mejor que ningún hombre. Maestro, que en tu frente vive la primavera, en tu corazón nacen prados de siemprevivas. Ahora, en el otro mundo ya para siempre la belleza, tuya. Yo te suplico que nos ilumine y nos siga mostrando la belleza suprema de lo humilde.


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