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La esfera cartesiana vaga solitaria sobre su propio eje, mientras pasea por la excéntrica elipse. Seguros de sí mismos, los días y las noches, las lunas y las mareas, estrellas y cometas, instalados en amplias geometrías, surcan sus destinos.

Ediciones En Huida

Esfera de cuatro aristas

Juan Martínez Iglesias -Aborojuan

Ediciones En Huida

Celestes armonías, Esfera de cuatro aristas, Juan Martínez Iglesias - Aborojuan

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Juan Martínez Iglesias – Aborojuan, nace en Sevilla, en el barrio obrero de San Jerónimo en la noche de Santiago a Santa Ana del mes de julio de 1956, en el seno de una humilde familia.

Ferroviario, felizmente casado y padre de dos hijos, es a partir de 2008 con su integración en la Institución Literaria Noches del Baratillo, cuando decide introducirse y ahondar en el mundo de la poética. Hoy, cinco años después, nos presenta su primer poemario, Esfera de cuatro aristas (Ediciones En Huida, 2013). Aficionado a la percusión, es miembro de la Escuela de música Tierrapercusión.

Sus gravedades los sitúan a cada cual en su sitio. Para ellos, el dolor no existe.

Juan Martínez Iglesias - Aborojuan Esfera de cuatro aristas

Becado por su esfuerzo durante el Bachillerato, su formación académica discurre por el mundo de los números y las incógnitas, en la Facultad de Matemáticas de Sevilla, llamándole poderosamente la atención la teoría de errores, el cálculo infinitesimal y la exactitud de la geometría.

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Liberados de la lacra de la duda, (condición humana), obedecen sin lamentos los mandatos de la brújula cósmica.

Ediciones En Huida - Juan Martínez Iglesias -Esfera de cuatro aristas

Poesía En Tránsito

Poesía En Tránsito

En su blog Aborosías (http://aborojuan. blogspot.com) se encuentran sus creaciones de poesía infantil, poemas marineros, poesía erótica, hayku, vídeo-poemas, poemas a la mujer, a la naturaleza y sus abrazos entre pinturas y poesías.


© de los poemas: Juan Martínez Iglesias - Aborojuan © de laa fotografías: Alicia Martínez García © Maquetación y diseño: Martín Lucía (mediomartin@yahoo.es) © de la ilustración de la portada: Raquel Eidem Blázquez y Martín Lucía ISBN: 978-84-941773-4-7 Está prohibida la reproducción total o parcial de este libro, al igual que su incorporación a un sistema informático, su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea éste electrónico, mecánico, reprográfico, gramofónico u otro, sin el permiso previo y por escrito de la dirección del autor.

Contacte y haga su pedido (sin gastos de envío): ventas@edicionesenhuida.es


Poesía En Tránsito Colección de poesía Esfera de cuatro aristas Volumen 13


Esfera de cuatro aristas

Juan MartĂ­nez Iglesias - Aborojuan Ediciones En Huida


A Antonio, mi padre, ordenanza — portero de Renfe, por no dudar en pluriemplearse para poder pagarme los estudios de Bachiller. A Victorina, mi madre (y padre desde mis 10 años), por continuar su labor y enviarme al Colegio de Huérfanos de Ferroviarios donde terminé los estudios medios y conseguí la beca que me abrió las puertas de la Universidad. A mis hermanos Pilar (la tata) y Antonio (mellizo conmigo), por haberme arropado siempre con su cariño, verdad y honestidad. A Elena, mi esposa, por la santa paciencia de convivir conmigo. A Andrés y Alicia, nuestros hijos, por haber seguido la senda de la integridad que sus abuelos nos enseñaron y que su madre y yo les transmitimos. A mis cincuenta y siete años vividos.


Pr贸logo


Un poemario redondo -valga la expresión-, unitario, cerrado, en una palabra, completo. Una poética visión de los cuatro elementos que se hacen presentes en el desarrollo de una poesía naturalista, como testimonio de una experiencia emocionada que se transmite acertadamente: “ incinerada la verdad/ solo se salvó la fe en la palabra.” dirá del fuego, o mejor dicho a una versión de él, porque de otra lo dirá de otra forma: “...con su largo tacón y medias negras/ ennoblece los gemidos del amor./...”. Del agua: “ ...en su trote sonoro...” , “... como escurridiza libertad...”, concepto que se repite, como incidiendo en la concepción moral del poeta, “...la libertad es el mar” . Concepción ética del mundo que en la Tierra, y en el poema dedicado a su diosa dice: “ El agua la hizo barro./ A sus pies /crece la espiga/ para matar el hambre.” enseñándonos aquí el afán no sólo de libertad sino de justicia que late en su universo poético. Universo poético, que al tratar el Aire nos recuerda “... la enorme voz chillona/ del vendaval.”, trasuntando metapoéticamente una filosofía que en cierto modo pone estos cuatro elementos a disposición del hombre, al fin y al cabo piedra angular del poemario, no solo centro del mundo, sino objeto social del mismo, concepto muy presente en el ideario del poeta. Aunque es una tardía opera prima, es sin embargo una obra de madurez que no ha surgido de absurdas eeh

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premuras, es fruto de una etapa que en su larga experiencia poética nos tiene demostrado su exquisito dominio de la métrica, especialmente de la difícil estrofa del soneto o de la musical décima, amén de otras artes menores que domina con una suelta habilidad no siendo ajeno a esa llamada que el haiku hace a los poetas sensibles con la naturaleza y cuya acertada ejecución nos demuestra casi todos los días en una constante presencia en los medios donde tiene un lugar destacado su buen hacer poético. El dominio del soneto nos muestra ejemplares extraordinarios, especialmente el construido con unos magistrales alejandrinos:

SUSURROS (x) Despiertas los aromas del seno de las flores das cuerpo a los suspiros a la luz del ocaso la brisa mañanera te adora en tu parnaso tan útil como el llanto que apaga los dolores. Laúdes perezosos exhalan tus valores los vientres de las flautas se excitan a tu paso melosas sinfonías rebosan de tu vaso al brindis generoso de tus suaves licores. Disfrazado de pájaro sobre enérgica rama a tu grupa cabalga asombrado el latido. Intangibles y nómadas son tu alcoba y tu cama.


En tus brazos dormitan el recuerdo, el olvido. Tu existencia a los fuegos le revive la llama. Cuando asoma la pena, tĂş eres el quejido. Un libro, como digo al principio, redondo, circular, definitorio de una poĂŠtica al servicio de unas concepciones en las que la ĂŠtica y el compromiso, el hombre y la Naturaleza son las otras cuatro aristas de esta singular esfera. Franscisco Basallote

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Con el fértil abrazo de sus cuatro aristas se engendró el círculo, después la esfera. Fuego y agua, tierra y aire. Un mundo de sencillos elementos donde los hombres todo lo complican.

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Celestes armonías La esfera cartesiana vaga solitaria sobre su propio eje, mientras pasea por la excéntrica elipse. Seguros de sí mismos, los días y las noches, las lunas y las mareas, estrellas y cometas, instalados en amplias geometrías, surcan sus destinos. Liberados de la lacra de la duda, (condición humana), obedecen sin lamentos los mandatos de la brújula cósmica. Sus gravedades los sitúan a cada cual en su sitio. Para ellos, el dolor no existe.

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Las cuatro aristas Nací de las entrañas de la tierra del fondo gris de un cráter, cruel veneno, dañino manantial de fuego y cieno, perdón por las secuelas de mi guerra. Dañino manantial de fuego y cieno la fuerza del querer sanó la herida ahora que soy agua, nueva vida Violeta y Azucena en el terreno. Ahora que soy agua, nueva vida se gesta en la melaza de los barros con su hálito soy tierra y mis guijarros acunan a la flor de bienvenida. Con su hálito soy tierra y mis guijarros libando entre los jugos del rocío soplados por el aire en su albedrío, un mundo de placeres y desgarros. 21


Fuego

Ăšltimas llamas, todo el monte de negro tambiĂŠn las sombras.


Verdad incinerada Como sol de verano imp铆o y poderoso, los fugaces vapores de las llamas queman sin tregua. En su ardiente quimera de cielos calcinados, como herida de viejo pergamino, se desmorona. Incinerada la verdad s贸lo se salv贸 la fe en la palabra. Todo est谩 dicho: silencio solitario, silencio y hueco. Por suerte, el amanecer es luz y la noche musa. 25


paseo crepuscular Antes de que la luna nos consuele y las estrellas hablen, transitan el ocaso - veraz caleidoscopio una amalgama de luces armoniosas. Pinceladas de oro y de naranjas, de arcillas, de granates y hojas tristes, juegan al escondite. Fugaz paseo rojizo y contundente, diario festival. De pronto las pupilas se hacen noche: Balcones apagados, deseos ciertos, amantes sudorosos, eeh

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silencios rotos. Las calles enmudecen, los sueños hablan. Mañana, nuevos pájaros.

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