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Enrique de la Peña

LO QUE QUEDA DEL DÍA OUTSIDE colección de poesía

Ediciones de la MediaNoche


ENRIQUE DE LA PEÑA Madrid, 1971 Doctor en Medicina desde hace menos tiempo que escritor. Ambas vocaciones le nacieron en un momento no muy definido, quizás en la adolescencia. Para las dos emplea, con similar intensidad, buena parte de sus energías. Lo que queda del día es su primer libro de poemas. En realidad el título responde a ese momento que se encuentra entre el final de un día y el principio del siguiente, bien entrada la madrugada, cuando el autor escribe, desde el 2011, en milmillonesdemiltruenos.blogspot.com bajo el pseudónimo de Blogscriptum. Está casado y es padre de dos hijos.


LO QUE QUEDA DEL DÍA


LO QUE QUEDA DEL DÍA Enrique de la Peña

OUTSIDE colección de poesía

Ediciones de la MediaNoche


OUTSIDE Colección de Poesía © Ediciones de la Medianoche © los poemas, Enrique de la Peña Diseño y maquetación: Charles Olsen Fotografías del interior: Latula ISBN: 978-84-933803-3-5 Depósito legal: GR2312-2013 1.ª Edición: Granada 2013 www.edicionesdelamedianoche.com Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o fotocopia, sin permiso previo del editor.


A mi familia entera, la dada y la creada


A Eva, cada verso


NOTA PRELIMINAR

Llegará una noche de verano, alejado de la ciudad y de sus luces, que me echaré tumbado sobre un campo verde, extraño y familiar al mismo tiempo, notando bajo mi espalda la presencia de los dioses que antes anduvieron con los pies descalzos sobre esa misma hierba húmeda que habrá de acogerme. Sé que podré ver un cielo nocturno cuajado de estrellas brillar violentamente, con un fulgor exagerado. Ya he estado allí antes –no sé si lo he soñado– y sé que existe un firmamento inalcanzable a mis ojos, moviéndose inquietos, buscando el principio y el fin de ese inmenso espectáculo.

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Me alejaré de borrascas y atardeceres de cielos de seda gris; en algún lugar de este vastísimo universo, cerca de un eco de mar próximo, batiéndose, meciéndose en un hipnótico canto, como un rugido sordo que anuncia el quebranto de un mundo que parece rasgarse desde dentro, alrededor y lejos del bullir del continente, sé que existirá un para siempre para mí.


No habrá negrura ni canción apagada, sólo lentitud, un océano de fondo y una luz que en el horizonte fusione la línea del más allá del agua, distante de todo, con un firmamento recto; una línea perfecta sobre un tapiz, rota solo por alguna luz de un barco danzando. Sé que todo será como un cuento reinventado, donde los adultos se disfracen de niños con las ropas que sobraron y que quedaron trémulas, tendidas al viento. He olvidado cuándo comenzó a llover desde este cielo ceniciento, el color oscuro que aflige el alma, pero sé que habrá una tierra, piedra sobre piedra, un lugar próximo donde huela lo intangible, donde sienta el ir y venir de las olas, donde acaricie el muro de empedrado que construyamos juntos, a espaldas de la nieve y el viento. Donde huela a libertad y tierra húmeda. E. de la Peña

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Itinerarios de Amor y Desamor


EL MODO EN QUE DESPIERTAS

Tendido a lo largo de tu cuerpo espero al sol que nace cansado de antemano, viendo como se cuela por la ventana sin que te des cuenta arrastrando sobre ti su colcha tenuemente. Suavidad, parsimonia y tu sonrisa ingrávida destapan los recuerdos de la noche, las sábanas de estelas enrasadas para poder sentir tu latido al lado mío y ver que todo está bien una vez mas.

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De la lucha a muerte de anoche solo quedan cicatrices en el aire, el sinuoso camino del espasmo lo recorrimos juntos de la mano, trueques de labios, buscando lamer la huella de la otra boca y al final de la locura melodiosa solo voló una sonrisa muda que quiso levantarse refrescar el aire, renovar la luz. Las manos en la sombra


cumplen su oficio esta mañana, lanzan puentes levadizos incansables saliva ardiendo entre mi piel en mis oídos y por mis ojos, entre tu luz y el resto del mundo al que solo tú pones límites. Esta mañana que se levanta entre nosotros no posee ni más astros ni más mundos que los que giran en torno a tu cuello, todo es niebla, todo oscuro, más allá de ti, todo es bruma. La realidad es que esta habitación está muerta más allá de tu boca. Para esta soledad de cuatro paredes el sol no sirve ni calienta.

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DETRÁS DE AQUELLA SOMBRA

Desde mi anónima sombra, a media luz quiero imaginaros moradores del deseo, desechos en fragancia, en formas, en color, en voces adornadas con la sonrisa tímida, habitantes crecientes de la cálida caricia. Presiento los juegos infantiles, el bullicio de dos cuerpos en la alcoba, los pasos temerosos de puntillas huyendo por los cauces que conducen, escondidos hasta las húmedas cavernas del principio de todo. Dos cuerpos que se amarran abrazados en fatiga, pan caliente, tierno olor de vuestra hornada mientras siento derretirse blandamente la luz de ese farol que ilumina vuestro espacio.

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Me alejo del umbral de vuestra lucha, ahí os dejo la ternura, las trémulas manos que no se esquivan. Ahí os dejo abandonados en delicias,


en ese fluir permanente de bocas, entre celestes caricias nebulosas. Ahí os dejo ausentes de imagen y figura, no sé quien sois, fantasía itinerante, insomnio; pero se me antoja que derramáis una maternal ternura, un poderoso fuego de amor enloquecido alejados de un mundo trágico y sombrío.

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M谩s informaci贸n en: milmillonesdemiltruenos.blogspot.com


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OUTSIDE colección de poesía

1. Lo que queda del día Enrique de la Peña


Escribir es vivir.

Escribir es también morirse para luego leerte y renacer. Escribir es intentar respirar –sin asfixiarse– atado por el cuello a la línea roja del mapamundi, delgada, cortante, que alguien quitó previamente al trópico de Cáncer, donde se encuentran los desiertos más calurosos del mundo, donde el Sol incide más cruelmente. Escribir es estar perdido y muerto de frío pero sobre todo de miedo en el centro de la Antártida.

Ediciones de la MediaNoche

9 788493 380335

ISBN 978-84-933803-3-5

Escribir no es fácil, pero es necesario.


Lo que queda del dia