Page 1

Estética Vernacular Dina Páucar y Francisco Herrera –el hombre detrás de su vestimenta artística– nos introducen en el intrincado cosmos de la simbología de las polleras. Texto: Alejandra Nieto Fotografía: Daniela Sánchez


Xxxxxxx xxxxxxx xxxxxx Xxxxxxx Pollera exterior con xxxxxxx xxxxxx xxxx xxxx. Xxxxxxx bordados y pedrería. Xxxxxxx xxxx xxxx. Xxxxxxx xxxxxxx Diseño de Francisco xxxxxx Xxxxxxx xxxx xxxx. Herrera para Dina Páucar.


De la colecci贸n personal de Dina P谩ucar, que comprende 53 piezas, estos trajes tienen monumentos hist贸ricos como bordados.


Hace diez años, Dina Páucar revolucionó la indumentaria de las cantantes de música vernacular cuando decidió llevar los bordados de sus trajes a extremos nunca imaginados. Por aquel entonces, la vestimenta se ceñía a la tradición, por respeto a esta, y también para obtener un patrocinio del INC, que apoyaba económicamente a los artistas folklóricos siempre y cuando respetaran los patrones regionales en su vestimenta. El crecimiento económico que alcanzaron los cantantes de folklore en los noventa, les permitió alejarse un poco de los cánones tradicionales en su vestimenta. La ruptura definitiva llegó con Francisco Herrera, pintor de vocación y hoy modisto personal de conocidos artistas, quien empezó a crear nuevos estilos para la pollera –versión campesina de los trajes de la colonia–, cuyo diseño no había evolucionado en siglos. Empezaba el cambio. Mientras tanto, Dina Páucar concluía, en términos poco amigables, un contrato de cinco años con su empresa discográfica. “Gracias a la motivación de mi esposo, cambié radicalmente mi estilo. Siempre me atrajeron la pedrería y los bordados de colores vivos que me recordaban a las flores del campo. Así, empecé con los bordados”, nos cuenta. El cambio no fue fácil. “Fui muy criticada, porque ese tipo de bordado era solo para las vírgenes y los santos”, explica. Pero no pasó mucho tiempo antes de que otras artistas siguieran la tendencia. A este cambio, Dina le sumó el uso de boleros y blusas sobre los trajes, así como las variaciones en el corte y el estilo de los cuellos. Las constantes giras por el Perú la llevaron a requerir vestidos especiales para cada tipo de clima, aligerando las telas para las presentaciones en la Selva, por ejemplo. En la actualidad, Dina, a la cabeza de las más conocidas exponentes del género, impone las tendencias con las que trabaja Herrera, que continúa innovando, pues la voracidad se ha apoderado también de la moda vernacular. Los colores cambian cada siete meses, mientras que las tendencias de la forma del vestido se manejan en temporadas anuales. Hace tres años imperaba el verde limón, el año pasado fue el fuscia y este, el turquesa. Los bordados son parte crucial del diseño. Dina creó un estilo basado en detalles personales que, luego, fue adoptado ampliamente. “Me mandé a hacer una falda con las fotos de mis padres. Yo estaba trabajando y mi mamá no estaba conmigo. Gracias a la falda, la sentía cerca. También tengo faldas que tienen bordados de lugares conocidos de Huánuco, como el Velo de la Novia y las Manos Cruzadas; soy de allá y me gusta que la gente lo sepa”. Detalles de este tipo se pueden observar en los 53 trajes de su colección. Mientras Dina muestra los bordados que decoran hasta la tercera falda, cuenta que sus zapatos combinan siempre con sus faldas, y que los vestidos los elige en función de su peinado. “Estudié cosmetología, por eso yo misma me peino y me maquillo. El vestido lo escojo según me vaya pintando o según el peinado con el que me sienta más cómoda en ese momento. Por ejemplo, si quiero tener un moño, busco un vestido de cuello nerú”. Cosmetóloga de profesión, Dina trabaja ella misma el diseño de sus uñas. Página siguiente: se pueden usar hasta seis faldas debajo de la pollera principal. Al menos tres de estas son del color que rige la temporada, y que tiene vigencia durante siete meses.

En la moda, el cambio es constante. Para la temporada 2011, Francisco y Dina ya han conversado sobre polleras a dos tiempos, que permitirán lucir el bordado y disminuir el volumen de la falda. Con un ritmo de trabajo que comprende entre dos y tres conciertos por día, y un vestuario que suma hasta seis kilos de ropa, uno podría preguntarse, ¿por qué tanto sacrificio? La respuesta de Dina es la misma que tendría cualquiera: sentirse bien con la ropa elegida. Y es que la celebración estética del presente es clave también en el folklore peruano.


Dina paucar  

Entrevista

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you