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Por Mercedes Albi

SOROLLA Y LA DANZA La danza en los cuadros de la Hispanic Society of America.

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En 1910, el magnate norteamericano Archer Huntintong (1870-1955), destacado hispanista y creador de la Hispanic Society of America, encargó a Joaquín Sorolla (1863-1923) la realización de 14 murales de gran formato sobre lienzo para decorar la biblioteca de su fundación. En un principio, el mecenas deseaba que los cuadros versaran sobre algunos de los episodios más sobresalientes de la historia de España. Todo hubiera sido mucho más fácil para Sorolla si se hubiera ceñido a ello, porque sin necesidad de moverse de su estudio el pintor podría haber recreado algunas escenas historicistas, cuya técnica ya dominaba ampliamente desde la época de su formación académica, y cobrar la ingente cantidad de dinero acordada. Pero Sorolla no escoge el camino fácil, prefirió pintar el presente, lo que veían sus ojos, su país en toda la riqueza y la diversidad de su cultura. Y por propia voluntad, se embarca en la tarea titánica de pintar la realidad de España en 220 metros cuadrados de lienzo. Sorolla, tras muchas fatigas logra su empeño, e inmortaliza, para admiración del mundo “Las Regiones de España”, pues él siempre pintó con sublime maestría aquello que más amó. Pero su visión no es estática, ni prefijada, el artista emprende un

fig. 3 largo viaje, de casi ocho años de duración, por toda la península. Toma apuntes, fotos, ideas…; busca y encuentra, descubre, vive y se maravilla, influido también por el deseo de reflejar una tradición que siente que está desapareciendo, y satisfacer al mismo tiempo los gustos de su mecenas. Una muestra de su entusiasmo se encuentra en una postal que envía a Huntintong, donde colorea por su propia mano unas andaluzas ataviadas con mantilla, titulada “En los Toros” -fechada el 10 de febrero de 1910-, y sobre la que escribe: “Querido Archer. Ahí va ese trozo de Sevilla (…) como yo sé lo que le gusta, yo me he contagiado y continuamente digo: si Archer viera esto!!!” Las únicas especificaciones que Huntintong mantiene relativas a la temática de los cuadros son que cinco debían estar ambientados en Andalucía, concretamente, cuatro de ellos en la ciudad de Sevilla, y uno de estos representaría la fiesta de la Cruz de Mayo. Es “El Baile” (fig. 2), obra pintada por Sorolla en 1915 en la que, en un patio engalanado, el motivo central está compuesto por cuatro muchachas bailando al son de sus castañuelas. Pero de los catorce paneles, no sólo “El Baile” (fig. 2), está dedicado a la danza; Sorolla también escoge “La Jota” (fig. 3) como símbolo de Aragón, pues en su opinión “la encarnación máxima y más universal del espíritu aragonés se manifestaba en la jota”.

fig. 2

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2010 edanza 04

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