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MÁRQUEZ CUELGA LAS BOTAS Por Marta Toca Querido Antonio:

5 Todos pensábamos que nunca llegaría el momento; de hecho, la mayor parte de nosotros, todavía no nos lo creemos. Uno de los máximos representantes de la danza española de finales del siglo XX y principios del siglo XXI, se despide de los escenarios. Muchos han caminado a tu lado en tu larga trayectoria profesional, otros simplemente han compartido contigo pequeños momentos artísticos. Sin embargo, no cabe duda, que todos y cada uno de ellos se ha dado cuenta de que estas hecho de una pasta diferente. Seguro que más de uno se ha preguntado alguna vez cómo lo haces y probablemente la única respuesta que encuentre, sea ese amor apasionado e incondicional que sientes por la danza. Tu fuerza y voluntad han sido durante casi 47 años un combustible ilimitado, o por lo menos eso era lo que todos pensábamos hasta ayer. Probablemente haya sido esa lucha y esfuerzo las que te hayan hecho sentir obligado a colgar las botas. Hasta el último momento, no has dejado ni una gota de sudor pendiente en tu camino. Hay quienes piensan que si hubieras ido reduciendo poco a poco tu salida a escena, te quedarían todavía muchos años para deleitarnos con tu arte. Todos sabemos que esa no es tu naturaleza, y es admirable haber apreciado durante todos estos años, cómo Antonio Márquez, hasta día de hoy, era la única figura de su generación que se “raspaba” todo un espectáculo, bailando incluso más que su propio cuerpo de baile. Nadie imagina verte sin esas botas rojas de ante resonando entre camerinos. ¿Quién podrá olvidar ese doble tour en l´air? Como si algo del suelo te impulsara a un pequeño remolino que vuela sobre las tablas del teatro para caer limpiamente sobre una rodilla. Somos afortunados los que hemos podido compartir contigo el escenario. Los que hemos visto esa energía, casi incontrolable, inundar las emociones del público; y nos sentimos orgullosos aquellos que de ti hemos aprendido. El miércoles 21 de abril convocaste a tu compañía en la sede en Villaviciosa para comunicarles que, obligado por una lesión, dejabas de bailar. Te has despedido de la mejor forma que podías: homenajeando a Antonio el bailarín, el gran Antonio. A

quien siempre has admirado y venerado, intentando mantener el estilo que él te enseñó, y ofreciendo al público y a tus bailarines lo que él significa para ti. Parece que pasan al olvido aquellos que ya no se dejan el sudor sobre el linoleo, no obstante, no debes de preocuparte por eso, pues hay nombres, que aún sin bailar siguen resonando entre bambalinas. A muchos de nosotros, nos queda la esperanza de que en el fondo seas como un torero, que dice que se retira y en tres días vuelve al ruedo. Aunque los que te conocen, saben que si esas afirmaciones han salido de tu boca, es que la decisión está bien asentada, pues “El Ibiza”, no dejaría en su vida de bailar, a no ser que su cuerpo no se lo permitiera. Sin embargo, es evidente que no te apartas del mundo de la danza. O por lo menos eso es lo que todos deseamos. Todavía te queda mucho que ofrecer, no sólo a un público, sino también a los bailarines. Y si los clavos de tus botas ya no pueden sonar, y tus ocho piruetas dejan de girar, tendremos que asumir que dejas de bailar, pero nunca olvidaremos que en el mundo de la danza sigues estando. Aún te queda un camino profesional por recorrer. Te toca ahora cambiar palo, la dificultad es que se trata de un compás desconocido. Mucha mierda Una bailarina

Edanza 01  
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Revista de danza

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