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Los eruditos parecen ponerse de acuerdo en que es un baile ritual de tipo erótico. Danza de las más antiguas de España que incluso ha llamado la atención de los arqueólogos por si pudiera tener relación con la célebre danza neolítica de la cueva de Cogull. En los inicios de la danza hay una especie de presentación de los cuatro mozos frente a las ocho danzantes. Remeda un acto de gentil cortesía y ceremonioso saludo, que se cruza entre los dos bandos dispuestos a librar un combate amatorio.

En esta danza, las vestales de nuestros días hacen un movimiento de brazos, de derecha a izquierda, paralelos garbosamente en balanceo reposado, al mismo tiempo que van y vienen, deslizándose de adelante atrás, como si patinasen sobre el suelo; es un movimiento suavísimo que, con las vueltas en redondo que hace el bailarín con sus pasos complicados y sus saltos manteniendo los brazos abiertos, dan a esta danza una atmósfera etérea, una elasticidad que subyuga los ánimos, algo así como una galanura arcaica, como si su desenvolvimiento recogiera una voluptuosa y profundísima reminiscencia de la veneración que tributaron al dios Eros las religiones embrionarias. Sólo pueden compararse con ella en el mundo tres o cuatro danzas populares.

(Fragmentos de libro “El enigma de España en la danza española” de Vicente Marrero. Ed. Rialp. Madrid 1959) -Imagen encabezamiento de la sección: Dibujo del autor obra de Miralles -Foto pág.iz. inf.: Bailando el Pericote (1930). Foto archivo del Ayuntamiento de LLanes. -Foto pág. dcha. sup.: El Pericote en los años cincuenta. Fotografía perteneciente al Album de Celestino Cue. -Foto pág. dcha, inf.: El Pericote en la actualidad.

Edanza 01  
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Revista de danza

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