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Por Mercedes Albi

“LAS MENINAS” Y “KIKIMORA”, dos ballets rusos en la España de 1916 Cuando Diaghilev llegó a España el día 6 de mayo de 1916, cuentan que lo primero que hizo al desembarcar en el puerto de Cádiz fue besar el suelo. Ese gesto de amor, tal vez provocado por el terror que el empresario ruso sentía por el mar –una adivina le había pronosticado que moriría en el agua-, fue el inicio de una relación que cambiaría el devenir de las artes.

desde ese instante en su tierra adoptiva durante tres años.

Eran años difíciles para la compañía de Ballets Russes. La Primera Guerra Mundial, y la Revolución Rusa que pronto iba a estallar, les impedían regresar a Rusia. Se habían quedado sin patria, vagando por el mundo sin rumbo fijo y sin apenas teatros en Europa donde actuar.

El denominado periodo Massine de los Ballets Russes abarca desde 1916 a 1921, y se caracteriza por el alejamiento de las raíces rusas en busca de una mayor innovación. La aspiración de Diaghilev es la de integrarse plenamente en las manifestaciones artísticas de la vanguardia europea. Se inicia una estrecha colaboración con músicos como Falla, Turina o Satie, y con los pintores más destacados de la época, que se encargarán de las escenografías, decorados y vestuarios: Juan Gris, Picasso, Sert, Miró, Larionov, Pruna, Goncharova…

En un primer momento, tratando de huir de las adversidades de la contienda, dejaron París y firmaron un contrato con el Metropolitan Opera House de Nueva York. Pero al término de la exitosa gira, la nostalgia del viejo continente les hizo aceptar con agrado la invitación del rey Alfonso XIII para actuar en España. Nuestro país -gracias a su posición neutral en la guerra- se convertiría

Por aquel entonces Diaghilev ya había superado el abandono de Nijinsky y vivía una nueva relación amorosa con Leonide Massine, un joven de espíritu inquieto, amante de las artes, al que descubrió entre las filas del Ballet del Teatro Bolshoi.

El problema más grave al que se enfrentaba la compañía en los tiempos de guerra era la drástica reducción de los lugares donde actuar. Los principales teatros de Europa permanecen cerra-

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Edanza 01  
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Revista de danza

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