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Por Mercedes Albi

EL BAILAOR FÉLIX FERNÁDEZ, EL LOCO Relata Leonide Massine en su autobiografía “My life in ballet” los detalles de su primer encuentro con el bailaor Félix Fernández (1893-1941). Sucedió una noche de junio del año 1916 en Sevilla, durante el transcurso de un viaje que emprendió con Falla y Diaghilev por varias ciudades andaluzas: “(…) En nuestro café preferido, el Novedades, nos llamó la atención un joven bailarín, menudo y moreno, cuyos elegantes movimientos y la intensidad de sus evoluciones le hacían destacar sobre el resto del grupo. Al término de su actuación Diaghilev le invitó a sentarse en nuestra mesa. Se presentó a sí mismo como Félix Fernández García, y mien-

tras hablábamos con él, percibí que se trataba de una criatura de temperamento nervioso y luminosa fuerza, dotada de un talento muy original. Pronto nos dejó claro que no era feliz con su vida por lo que se divertía bailando en el café, aunque no estaba económicamente bien remunerado.” El Café Novedades fue un lugar emblemático para la danza en Andalucía. Los cafés-cantantes fueron la evolución como negocio estable de los denominados “bailes de candil”, que solían improvisar los artistas del pueblo en tabernas, botillerías, y patios de casas modestas, a la luz de los candiles; también fue frecuente en la segunda mitad del XIX la organización de bailes en salones y academias de Sevilla.

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edanza revista número 2

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