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“LARMES” OTRA OPCIÓN NECESARIA PARA LA DANZA ESPAÑOLA Texto y fotos: Marta Toca Lo que está claro es que los jóvenes de ahora no vivirán como lo hicieron sus padres. Sumergidos en esta crisis económica que, como si de un tsunami se tratara, destroza aquello por donde pasa. Un efecto rebote que provoca que mucha gente se haya visto obligada a coger su hatillo y salir del país. Esto parecía una costumbre de ingenieros, arquitectos, periodistas y demás profesiones. Pero todavía no era lo común entre los bailarines de danza española. La razón está clara. En España es donde tienen la sede las compañías prestigiosas de esta disciplina.

No podemos olvidar que hace dos días se disparó el IVA en España. Los ciudadanos se quejan del precio por el que pagan las entradas. Los bailarines se resignan, aguantan el chaparrón y buscan alternativas. Pero lo que está claro es que si no hay público, no hay espectáculo, y sin espectáculo no hay sueldo ni sueño por el que seguir luchando. Pronto diremos que nuestra cultura se está esfumando. Que los que conocen nuestras tradiciones musicales y artísticas ya no están en España. Y la culpa será nuestra y sólo nuestra.

Muchos, lo que hacían era invertir en su propio proyecto. Un proyecto que duraba unas cuantas actuaciones y que obligaba a los bailarines a convertirse en comerciales y en empresarios, que de poco serviría sin una subvención.

Culpables de haber permitido que nadie luchara por aquello que nos identifica; y culpables por permitir que los que del arte viven se vean obligados a marcharse fuera. Por suerte o por desgracia, en otros países puede que valoren más las esencias de nuestra tierra.

Ayuda que sigue siendo dirigida a los mismos artistas de siempre. Nos encontramos por tanto, con una generación muy preparada y con grandes iniciativas para mover sus propios proyectos. Al otro lado... ninguna ayuda. Por eso algunos bailarines han encontrado la vía de escape en los países vecinos.

Y digo suerte, porque al menos así exportaremos lo que sólo es nuestro y habrá quien sepa valorarlo como se merece. Pero digo desgracia, porque describe a la perfección la situación en la que nuestro arte se encuentra: Abandonado por la clase política, olvidado y suplantado por otras necesidades, y silenciado por los bailarines.

Juan Carlos Sánchez, más conocido en el mundillo como “El Rubio” ha decido ser uno de esos bailarines dispuestos a coger la maleta. Ha creado su nueva obra “Larmes”. Un espectáculo que pretende fusionar armónicamente el nuevo flamenco con un toque de jazz y que busca contar las diferentes experiencias amorosas que vive la gente de hoy en día. Está inspirada en la romántica ciudad de París. Su nombre “Larmes”, lágrimas en español viene de las veces que por amor el coreógrafo ha llorado. Lágrimas de tristeza pero también de alegría. El mismo sentimiento con el que se embarca en esta nueva aventura. Uno de los hilos conductores de la trama es la incertidumbre. Un estado que enseña al público las diferentes conductas que alguien puede tener cuando está enamorado. Juan Carlos tiene contactos en Francia. Trabajos anteriores y concursos de televisión en país galo le ofrecen nuevas oportunidades que probablemente en España ahora no pueda conseguir. Sueldos, contratos, subvenciones... Por eso y porque en el resto de Europa la cultura está valorada desde otra perspectiva, el Rubio, como tantos otros bailarines decide apostar por un proyecto de cariz y esencia española pero desarrollado en el extranjero.

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Edanza 16 d  
Edanza 16 d  

Edanza 16 d 2012

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