Page 13

Por Mercedes Albi

Lo que fue del Imperio de los Zares: Bailarines rusos exiliados en París (II) La desaparición de la Rusia Imperial como consecuencia de la revolución de 1917 no fue algo que sucediera de repente, sin previo aviso, pues en la historia todas las revoluciones se fraguan día a día, sobre el sustrato de la injusticia silente y cotidiana. Su claro antecedente fue la revolución de 1905, cuya ola de protestas y sublevaciones se propagó por todo el país. Los bailarines del Ballet Imperial de San Petersburgo no se quedaron al margen, y convocaron una huelga que terminó con un trágico desenlace: el suicidio del bailarín Sergei Legat (1875-1905). En las memorias de Tamara Karsávina (1885-1978) queda muy bien reflejado el idealismo y las ansias de libertad que albergaban los artistas, pues se sentían oprimidos por la estructura inmovilista de los Teatros Imperiales. Un ejemplo de ello es su padre, el bailarín Platón Karsavin (1854-1922), que fue uno de los discípulos favoritos de Marius Pétipa. Pero en la intimidad, Platon se rebelaba frente al tiránico monopolio que el gran coreógrafo ejercía, con una pantomima en la que ridiculizaba a su maestro: “Mi padre era un imitador admirable. Admitía siempre que Pétipa era un director de escena

Vera Karalli y Platón Karsavin en “La hija del Faraón” , 1890

muy dotado y de gran fuerza imaginativa, pero un mediocre bailarín; y a menudo ridiculizaba sus maneras de representar. El temblor de rodillas; el rodar los ojos, rechinar los dientes, golpear con el pie, todos los efectos de un pathos falso y mediocre, le servían para su réplica del maestro. Reclamábamos sin cesar a mi padre cierta escena del Fausto que Pétipa representaba (...)”, escribe la bailarina. Otro rasgo “revolucionario” de Platón Karsavin era que el día 1º de mayo liberaba a sus pájaros y declamaba: “Cantores alados, prisioneros del aire, cuando os lanzáis al cielo, vuestros trinos de plata ruegan por mí”. La Revolución de 1905 El invierno de 1905 azotó a la población rusa con desmesurada dureza. Las derrotas de la guerra ruso-japonesa perjudicaron gravemente la economía, y la escasez de alimentos y el frío provocaban la muerte entre las familias de los más necesitados. El hambre y la esperanza de que el zar Nicolás II escuchase sus súplicas, llevaron a una muchedumbre de obreros a manifestarse en San Petersburgo; hombres, mujeres y niños, guiados por el sacerdote ortodoxo Georgy Gapón. En la cabecera de la manifestación portaban iconos y retratos de

11

Edanza-12  
Edanza-12  

Edanza 12 2012