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UN 15M POR AMOR AL ARTE Texto: Marta Toca - Fotos: Javier Carmona Dicen que la danza organiza la mente de los jóvenes, les hace ser responsables, trabajadores y tener un gran esfuerzo y capacidad de lucha y superación. Pero lo que no se suele decir son las secuelas que producen con el paso de los años. A veces me pregunto por qué los artistas son psicológicamente inestables. Las experiencias vividas por ellos les hace madurar a pasos agigantados en algunos aspectos de la vida; sin embargo, la presión y responsabilidad que sobre ellos recae es tan grande, que viven constantemente al borde de una montaña rusa. Una profesión en la que te exigen ser adulto antes de los dieciocho años; y es lógico, pues la carrera de un bailarín empieza en el momento en que éste se pone sus primeras zapatillas y/o zapatos de danza. Pero… ¿hasta qué punto, ese niño puede hacerse mayor antes de tiempo? Tras veintidós años metida en la danza me atrevo a plantear la hipótesis de que el bailarín vive en un mundo apartado del real. Una burbuja de arte que inunda cada paso, cada movimiento y hasta incluso cada pensamiento. Una vida que pasa rápidamente ante los ojos del artista, siendo éste consciente de que la gente que no está en esa burbuja, los del “mundo real”, nunca comprenderán por qué hace

45 lo que hace y ni siquiera cómo lo hace. Pero el bailarín ha de ser ajeno a todo ello, porque si no, su esfuerzo se verá frustrado ante una sociedad que apenas apuesta la danza. Hace poco observé el siguiente post en Facebook, una de las redes sociales más importantes del mundo. Si te preguntas, ¿por qué los artistas tenemos que cobrar tanto por nuestras presentaciones? A nosotros ningún jefe nos paga días por vacaciones, no pagan días por enfermedad, no pagan bonos por producción, bonos de Navidad, no pagan uniformes, no pagan plan médico, no tenemos derecho a desempleo y sacrificamos nuestra familia en días especiales para brindarle alegría a los demás. Durante nuestras presentaciones no podemos sentir tristeza y no existe espacio para enfermarnos. La próxima vez que te preguntes recuerda que los artistas lo hacemos porque la amamos pero el amor no nos paga nuestras deudas. Si eres artista y estás de acuerdo conmigo copia esto en tu muro. Al leer estas líneas sentí por una lado satisfacción, por fin el bailarín opina, por fin se oye su voz reclamando sus derechos, por fin quiere hacer saber al mundo entero cómo es esta profesión. Por otro lado, recordé aquello que siempre había pensado:

Edanza-11  
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Edanza 11 2011