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IDA RUBISTEIN Ida Rubistein (1883-1960) era una mujer muy bella como se puede comprobar en sus fotos. Por desgracia no poseemos imágenes filmadas de sus éxitos escénicos, pero fue Ta-Hor, la protagonista femenina del ballet Sherezade, en su estreno en las míticas temporadas de los Ballets Rusos -en el Teatro Chatelêt de París, año 1910-; su partenaire masculino, “el Esclavo Negro”, fue Nijinsky. Parece casi milagroso que Ida Rubinstein fuera capaz de compensar sus carencias técnicas en danza y bailar con Nijinky sin que él la eclipsara. Pero lo logró. Ida nació en Kharkov (Ucrania) hija de una rica familia de industriales judíos. Al quedar huérfana a los doce años, se fue con su hermana mayor a vivir con una prima en San Petersburgo. Allí comenzó se relación con los círculos de la vanguardia artística rusa, como el pinto Leo Bakts. Ida había estudiado arte dramático en la Escuela de Teatro de Moscú y era alumna de danza de Mijail Fokine, que coreografió para ella “La Danza de los siete velos” (1907) en una representación teatral de la “Salome” de Oscar Wilde, escandalizando a la sociedad de su tiempo al quedarse casi desnuda sobre el escenario. Debía poseer una gran expresividad escénica y una personalidad arrolladora que la hicieron triunfar en París desde las primeras temporadas de los Ballets de Dighuilev, pero no se limitó a ser un miembro más de la célebre troupe, sino que tomó su propio rumbo artístico, en papeles expresamente diseñados para ella (Cleopatra, Salomé, Istar, La Dama

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Edanza-11  
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Edanza 11 2011