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Por Mercedes Albi

LO QUE FUE DEL IMPERIO DE LOS ZARES: BAILARINES RUSOS EXILIADOS EN PARÍS (I) Cada hombre es una historia, pero en muchas ocasiones, la historia hace de los hombres sus marionetas. La historia siempre está ahí, aunque en sus mejores momentos es algo imperceptible para los que la habitan, como si se escribiera sola. Porque nunca es algo bueno que la Historia (con mayúsculas) se cruce en el devenir cotidiano de las personas, pues altera su ritmo de forma brusca, cambia las vidas ya sea en forma de crisis, revoluciones o guerras. La danza es un reflejo de la historia, y muchas veces ha tenido que sobrevivir a ella. Uno de los peores momentos por los que atravesó fue la Revolución Rusa. En la última época de los zares el ballet clásico había alcanzado un esplendor difícil de igualar en el resto de países. Rusia había conseguido almacenar un legado único proveniente de los mejores artistas internacionales. Allí reinó el francés Marius Petipa, e intérpretes tan destacados como la italiana Pierina Legnani –que fue la primera bailarina en dar las 32 fouettes del Lago de los Cisnes- o Enrico Checcetti –fue maestro de Pavlova, Karsávina, Nijinsky, Lifar y tantos otros...-

La bailarina Matilde Kchessinka con su hijo

dejaron sus trascendentales enseñanzas. A partir del tronco ruso nacen dos ramas que formarán sus propios árboles y ofrecerán sus frutos para admiración del mundo: los los Ballets Rusos de Sergei Diaghilev y la escuela de ballet soviética. Pero, ¿Qué fue de aquellos que se quedaron en el camino? Los bailarines que triunfaban en los escenarios de Moscú y San Petersburgo en el momento de la revolución, que no formaron parte de la compañía de Diaghilev, pero que tuvieron que huir de Rusia y perderlo todo. Podría parecer que ellos nunca existieron y aunque sus vidas conocieron la fama y el triunfo, el olvido les hubiera sepultado, pues otro de los caprichos de la historia es que únicamente permanece en ella lo que queda escrito. Hubo un cronista de excepción: Manuel Chaves Nogales (1897-1948), que elabora en las páginas de su libro “Lo que queda del imperio de los zares” un exhaustivo reportaje sobre los exiliados de la Rusia Imperial, donde podemos hallar el rastro de algunos célebres bailarines. El escritor se interesa, a principios de los años treinta, por la situación de los

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Edanza 11 2011