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Hoy me he levantado con ganas de bailar 53

Marta Toca El otro día me levanté con una curiosa sensación. Sentía la enorme necesidad de ponerme a bailar. Como ya dije en números anteriores de esta revista, llevo más de dos años sin bailar. Y la verdad… despertarme y recordar lo que había soñado me hizo pensar. Me levante haciendo memoria de mi sueño: toda la noche haciendo pie a la mano. La sensación era frustrante, la pierna izquierda no subía. Entonces recordé lo que soñaba cuando todavía bailaba: Piruetas imparables, un cuerpo que no cesa de girar, unas piernas que saltan y unos pies que zapatean… Sin duda aquellas sensaciones eran mucho más gratificantes que las que tuve la otra noche, luchando con todas mis fuerzas contra una pierna izquierda incapaz de levantarse. Por eso pensé, reflexioné, medité… o cómo queráis llamarlo. Todavía recuerdo la sensación de pesadez que tenían mis piernas cuando me metía en la cama hace poco más de dos años. Músculos doloridos, lesiones mal curadas. Era cerrar los ojos y comenzaban los espasmos musculares. Dormir significaba descansar por primera vez en el día. Y levantarse… levantarse era simular una grúa que despertaba a mis doloridas piernas. Dicho así parece duro, pero realmente era maravilloso y todos sabéis de lo que hablo. El agotamiento físico y no el mental de haber estado todo el día trabajando con el cuerpo. Reproduciendo los movimientos de grandes coreógrafos que se esforzaban por dar lo mejor de sí mientras todos nosotros a la vez nos esforzábamos por representar la actitud que intentaban transmitirnos. Sumergirse en la burbuja de la danza, la que sólo los bailarines entendían. Simular que no ocurría nada a tu alrededor, que el mundo se paraba y sólo existía ese instante. Tú, tu cuerpo, la música y una sala de ensayo. A veces me apetece decirle a todo el mundo lo que supone la filosofía del bailarín. Esa disciplina militar llena de música y de arte que hace que el resto del mundo quede inmóvil y pierda importancia como consecuencia de la fracción de segundo en la que se inicia un movimiento. La perfección no existe. Eso es lo que siempre se oye en la calle. ¿Pero qué se respira en un ensayo? Todo lo contrario: hay que trabajar para estar cada vez más cerquita de alcanzar la máxima perfección posible. Una lucha de titanes entre el cuerpo y la mente, entre lo racional y lo surrealista, entre la verdad y lo imposible… ENTRE LA DANZA Y EL MUNDO. Exactamente la misma que hay ahora en la sociedad. Millones de parados han dejado de escuchar la música que dirige sus acciones. La pena invade la mente de cada vez más españoles. Y mientras tanto… cientos de bailarines siguen luchando día a día para que su pierna izquierda se eleve y en-

contrar el punto exacto de su centro de gravedad para girar, girar y no dejar de girar. Un mareo rocambolesco que al menos permite no pensar en la interminable cola del INEM. Me imagino a alguno de los directores con los que he trabajado recolocando esa cola. “Diagonal”, “Fila”, “Estás fuera de la línea”, “¿No ves los focos?”, “Hazte bien el moño”. Sería maravilloso poder aunar las ganas y la ilusión de seguir bailando, con la fuerza que mantienen millones de españoles en la puerta de la oficina más solicitada de España. Porque la danza alegra el espíritu. Porque existe casi desde que existe el ser humano. Porque sin compás no hay razón. Porque todo en la vida tiene un ritmo y en España está ralentizado. Hemos perdido el swing de la vida, el de la ilusión, el de la esperanza. Pero todavía nos queda el orgullo y el coraje de salir al escenario y representar la actuación de la vida. Hagamos bailar a los que dejaron de soñar. Hagamos soñar a los que quieren bailar. O mejor dicho, hagamos bailar a los que esperan desesperanzados a que alguien les atienda en la ventanilla del paro. Porque lo que uno siente cuando baila es capaz de borrar, al menos durante un rato, las penas que nos rodean. ¡¡¡Bailarines!!! Bailad para los que han perdido el ritmo, para los que piensan que ya no hay solución, para los que no tienen bocado que llevarse a la boca, para los que han perdido sus casas. Y bailad también para los que han olvidado que vuestra profesión es parte de la formación cultural de todos los españoles.

http://www.edanza.net/ant.php?id=120  
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